26 mayo, 2014

El día después.



9 comentarios :

  1. no hay nada que añadir a tu metáfora Loam, sólo sangrarla (me pregunto enferma y rabiosa, blasfema y manchada, por esas cabezas, esas cabezas y cuándo, esas cabezas y todos nosotros)

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  2. Te ha faltado ponerlos de espaldas y con un bote de vaselina en la mano, (pero eso sería ya demasiado realista y no se distinguiría de la realidad).

    Salud!

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    1. Ya están de espaldas, Piedra. Allá atrás, en la oscuridad... Pero sí, tienes razón en lo que a la realidad se refiere.

      Salud!

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  3. Puestos a verlos desde otro ángulo...es que se ha filtrado una fotografía de cabezas flotantes...

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    1. Ángulo complementario. Y más que flotantes (he visto tu publicación) son levitantes. El lugar en que se hayan, con palaciega columnata, así lo indica.

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  4. "Sólo se comprende cuando se deja de obedecer, sólo se obedece cuando no se comprende..." .
    Me quedo con esta frase. Me gusta.
    He llegado aquí gracias a Fackel, para ver esos cuerpos a los que les falta la cabeza...
    Un saludo y una sonrisa!

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    1. Me quedo con tu sonrisa.

      Salud!

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  5. Vaya, la resaca de "la fiesta de los maniquíes". Esto se denomina perder la cabeza por una idea >D. Ya ni si quiera como los tres monos, estos ni si quiera tienen ojos-nariz-boca que taparse.
    La gente vota y no sabe lo que hace, lo que defiende ni lo que deja de defender. Hay pocos partidos que sigan un programa, y los que lo hacen dan miedo.
    Lo que dejan de defender es la autodeterminación, la participación y sobre todo la creación. Pasan a ser sujetos pasivos, forrajeros, votantes. Una vez ejercido su sacrosanto derecho a voto sienten que ya no tienen que jacer nada y se sientan en el sofá día tras día hasta dentro de cuatro años. Menos mal que la vida queda más allá.
    Salud!

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