10 julio, 2014

Un sentido más amplio de uno mismo

Hace cien años, Piotr Kropotkin, geógrafo ruso y teórico anarquista, publicó su libro revolucionario El Apoyo Mutuo, que sostiene la tendencia de la gente a ayudarse unos a otros recíprocamente, en un espíritu de solidaridad, siendo un factor mayor en la evolución humana que la competencia. Podemos ver que similares comportamientos de cooperación juegan un importante papel en la supervivencia de muchas especies de mamíferos, aves, peces e insectos. Sin embargo, persiste la creencia de que los seres humanos son egoístas por naturaleza, guerreros, competitivos y patriarcales. Esta creencia se basa en una tergiversación de los llamados pueblos primitivos como brutales y del Estado como una condición necesaria, una fuerza pacificadora.

Los occidentales que se consideran a sí mismos el pináculo de la evolución humana generalmente ven a los pueblos de cazadores-recolectores y a otros pueblos sin Estado como reliquias del pasado, incluso a los que están vivos en el presente. De este modo, suponen que la historia es una progresión inevitable de menos a más complejo, y que la civilización occidental es más compleja que otras culturas. Si la historia se organiza en Edad de Piedra, Edad de Bronce, Edad del Hierro, Era Industrial, Era de la Información y así sucesivamente, alguien que no utiliza herramientas de metal debe estar viviendo todavía en la Edad de Piedra, ¿verdad? Sin embargo, es eurocéntrico, por decirlo suavemente, suponer que un cazador-recolector que conoce el uso de mil plantas diferentes es menos sofisticado que un operador en una planta de energía nuclear que sabe cómo llevar un millar de diferentes botones, pero no sabe de donde viene su comida.

El capitalismo puede ser capaz de realizar hazañas de producción y distribución que nunca hubieran sido posibles antes, pero al mismo tiempo esta sociedad es trágicamente incapaz de mantener a todos alimentados y sanos, y nunca ha existido sin grandes desigualdades, sin la opresión y la devastación ambiental. Uno podría argumentar que los miembros de nuestra sociedad son socialmente discapacitados, si es que no son totalmente primitivos, cuando se trata de ser capaces de cooperar y organizarnos a nosotros mismos, sin el control autoritario.

Una visión matizada de las sociedades sin Estado muestra que tienen sus propias formas desarrolladas de organización social y sus propias y complejas historias, las cuales contradicen las nociones Occidentales de las características humanas «naturales». La gran diversidad de comportamientos humanos que se consideran normales en las diferentes sociedades ponen en cuestión la idea misma de la naturaleza humana, nuestra comprensión de la misma influye directamente en lo que esperamos de las personas. Si los seres humanos son por naturaleza egoístas y competitivos, no se puede esperar vivir en una sociedad cooperativa. Cuando vemos cuan diferente han caracterizado a la naturaleza humana otras culturas, podemos reconocer la naturaleza humana como un valor cultural, una mitología idealizada y normativa que justifica la manera en cómo se organiza una sociedad.

La civilización Occidental dedica una inmensa cantidad de recursos para el control social, político y cultural reforzando los valores de la producción capitalista. La idea Occidental de la naturaleza humana funciona como parte de este control social, desalentando la rebelión contra la autoridad. Se nos ha enseñado desde la infancia que sin autoridad, la vida humana caería en el caos. Este punto de vista de la naturaleza humana fue propuesto por Hobbes y otros filósofos europeos para explicar el origen y el propósito del Estado; esto marcó un cambio hacia argumentos científicos en un momento en que los argumentos divinos ya no bastaban. Hobbes y sus contemporáneos carecían de los datos psicológicos, históricos, arqueológicos y etnográficos que tenemos hoy en día, y su pensamiento estaba aún muy influenciado por el legado de las enseñanzas cristianas. Incluso ahora que tenemos acceso a una abundancia de información que contradice la cosmología cristiana y la ciencia política estatista, la concepción popular de la naturaleza humana no ha cambiado dramáticamente. ¿Por qué seguimos estando tan mal educados? Una segunda pregunta responde la primera: ¿quién controla la educación en nuestra sociedad? Sin embargo, cualquier persona que contrarresta el dogma autoritario enfrenta una batalla cuesta arriba bajo el cargo de «romanticismo».

Pero si la naturaleza humana no es fija, si puede abarcar una amplia gama de posibilidades, ¿no podríamos utilizar una dosis romántica de imaginación en la concepción de nuevas posibilidades? Los actos de rebeldía que ocurren dentro de nuestra sociedad en estos momentos, desde el Campamento de la Paz, en Faslane, a los Really Really Free Markets, contienen las semillas de una sociedad pacífica y de manos abiertas. Las respuestas populares a los desastres naturales, como el huracán Katrina en Nueva Orleans, muestran que todos y todas tienemos la posibilidad de cooperar cuando el orden social dominante se interrumpe. Estos ejemplos señalan el camino a un más amplio sentido de uno mismo y a una comprensión de los seres humanos como criaturas capaces de una amplia gama de comportamientos.

Se podría afirmar que el egoísmo es natural, basándose en que las personas viven inevitablemente de acuerdo a sus propios deseos y experiencias. Pero el egoísmo no necesita ser competitivo o prescindir de los demás. Nuestras relaciones se extienden más allá de nuestros cuerpos y nuestras mentes: vivimos en comunidades, dependemos de los ecosistemas para obtener alimentos y agua, necesitamos amigos, familias y amantes para nuestra salud emocional. Sin la competencia institucionalizada y la explotación, el interés propio de una persona se entrelaza con los intereses de su comunidad y su medio ambiente. Contemplando nuestras relaciones con nuestros amigos y la naturaleza como parte fundamental de nosotros mismos, se incrementa nuestro sentido de la relación con el mundo y nuestra responsabilidad. No está en nuestro propio interés ser dominados por las autoridades, o dominar a otros; en el desarrollo de un sentido más amplio y acorde del "sí mismo", podemos estructurar nuestras vidas y comunidades consecuentemente.

Del libro: La Anarquía Funciona, de Peter Gelderloos

Descargar obra completa pdf en: es.theanarchistlibrary.org

5 comentarios :

  1. Se sigue mirando a las sociedades de cazadores recolectores con amor entrañable, "cualquier tiempo pasado fue mejor". Pero la complejidad actual plantea retos que jamás tuvieron nuestros ancestros.
    Los motores de la sociedad muestran la solidaridad como factor evolutivo clave, pero la concentración de poder es también un hecho desde la especialización allá por el neolítico.
    En términos globales, la organización sin Estado es una meta lógica, natural y humana que atiende a unas necesidades sociales, económicas, políticas y ambientales. Pero no es suficiente, ha de ser el reflejo del despertar de la mente colectiva, el resultado de la interacción real de sus miembros y no de las decisiones de los psicópatas capaces de acumular más recursos que el resto.
    Nos encontramos el los inicios de dicho proceso. La humanidad quiere despertar del horror. Ya se intentó durante el siglo XIX, el siglo de las revoluciones, y casi se consigue en el SXX en Rusia, España, Ucrania. Ahora parece que las neuronas vuelven a despertar impulsadas por la reconcentración de los capitales en las menas de unos pocos, empujando a millones al hambre, y el acceso a la informaicón.
    Hay que seguir trabajando, moviendo neuronas, no podemos parar ahora.
    Salud y al lío!

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    1. A medida que la conciencia se expande, los hechos, lejos de simplificarse, se complican.

      Salud!

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  2. No educan mal, nos enseñan a competir y a destacar. Los individualismos no llevan a buen puerto.
    Somos parte de un todo y como tal debemos actuar. Simplemente, hay que observar al resto de las especies para comprender que no deberían existir más leyes que las de la naturaleza (vale, ya sé que soy muy animal, pero creo que nuestro mundo iría mejor))
    Un besote grande.

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    1. Asunto sumamente complejo este de la naturaleza, las leyes y el ser humano, porque al definir la naturaleza, el ser humano la inventa, al igual que sus leyes. Esto ha dado y sigue dando mucho que pensar.

      Salud!

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  3. Primero hay que deshacer el mundo en el que mal vivimos, desmontar la sociedad industrial de consumo, pues sin este paso previo nada de lo que se pretenda podrá suceder. No puede existir otro tipo de individuo en esta sociedad que el egoísta psicópata, somos el resultado de nuestra propia creación, esa basura en que vivimos nos moldea y no es posible vivir en ella de otro modo, por tanto como digo hay que cambiar el modelo social, aunque esto suponga un trauma para los que hemos nacido y crecido en este submundo.

    Salud!

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