Observatorio
de la crisis – 27/02/2026
El escenario bélico
que EEUU está montando frente a Irán ofrece a China la posibilidad
de hacer un ensayo real de guerra sin entrar directamente en guerra
con el Imperio
Nos toca, en estos
tiempos de incertidumbres, vivir entre densas humaredas e
insoportables parloteos. Los llamados medios de comunicación masiva
han hecho proliferar, no como hongos, sino como bacterias, una
multiplicidad de analistas, geopolitolólogos, predictólogos y demás
proctólogos, que no cesan de hacer pronósticos y horrorísticas sin
fondo ni sentido, pero que llenan a sus videntes de confusión,
barullo y desconciertos –que son sinónimos–, sin aportar otra
cosa más que eso: humo y ruido.
En estos tiempos de
metástasis intelectual se hace prudente tomarse las cosas con calma
y con café para no seguir emborronando la mente (cuenta nos damos
que, esta matina, tenemos al léxico en situación insurreccional).
Desde la Casa Blanca y de
Boxeo ¿está programada una velada pugilística? salen ditirambos
sobre negociaciones de paz en Ucrania y con Irán, al tiempo que el
decadente imperio reparte armas y distribuye flotas por las zonas más
explosivas del planeta.
Una "contradictio in
terminis", para decirlo en latín, o bien un oxímoron, para
decirlo en griego, es decir, situaciones en las que los términos se
contradicen a sí mismos. La una es una locución latina que
significa "contradicción en los términos", refiriéndose a una
expresión, argumento o situación que se autocontradice, queriendo
unir conceptos que se excluyen unos a otros. Es sinónimo de
oxímoron, que es decir una cosa y la contraria. Pues eso mismo es la
política de EEUU, para no enredarse. Dicen una cosa y hacen otra y,
siendo bíblicos, por sus hechos debemos guiarnos.
De impacientes y
monstruos: El oxímoron de la política exterior de EEUU
EEUU dice querer la paz
en Ucrania, pero la paz como la entiende EEUU, es decir, que los
firmantes suscriban lo que le interesa a EEUU y poco más. Que
Ucrania entregue el Donbás a Rusia le da igual a EEUU. No es
territorio gringo. Lo relevante es lo que tendría que ceder Rusia
para lograr el pedazo de tierra.
La OTAN puede aceptar la
cesión si Rusia, a cambio, acepta el rearme de Ucrania y su
reconversión en un monstruo militar que pueda, en su momento,
devolver el golpe y causar estragos en Rusia. Militarmente, el Donbás
no tiene mayor relevancia.
La tienen las costas del
mar Negro y el territorio ucraniano, pues allí podría la OTAN
construir un Frankenstein militar en el vientre blando de Rusia.
También habría tiempo para el rearme general de la Europa
atlantista, de forma que, sumando A+B, tendríamos la situación que
más conviene a EEUU. Ucrania sobrevive como territorio antirruso, la
OTAN se arma hasta los dientes contra Rusia y se prepara el bloqueo
marítimo de Rusia cerrando el mar Negro y el Báltico, amén de
crear candados a la salida rusa del Ártico al Atlántico. Y no le
den más vueltas.
A Irán se le pide lo que
Irán daría si se quiere suicidar: renunciar a su programa nuclear y
a todos los misiles con un alcance superior a los 300 kilómetros.
Eso es lo que sueña conseguir el gobierno genocida de Israel y que
EEUU, títere del sionismo, le está pidiendo a Irán. El gobierno
iraní, por supuesto, no aceptará el suicidio asistido que propone
Washington.
Todo este meneo de
negociaciones no tiene otro propósito que ganar tiempo. EEUU para
acumular el máximo de recursos aeronavales. Irán, para esperar que
llegue todo el material militar que están enviando al país Rusia y
China, al parecer con bastante prisa. Irán, al tiempo, acelera los
preparativos para resistir de la mejor manera posible el bombardeo
yanqui/israelí. ¿Qué pasará? Nadie lo sabe, pero, por si las
moscas, en Irán están todos atrincherados. Una sorpresa como la del
pasado año no se dará. Y, si hay guerra, podríamos todos tener que
volver a burros y bicicletas.
Protagonista silente es
China, que parece ver los toros de largo, pero no, que en Beijing
hace mucho tiempo dejaron el chupete político. EEUU está en una
carrera militar acelerada y, casi, supersónica, armando a Taiwán.
Crearon un comando unificado Taiwán/USA para atacar centros
neurálgicos en la república popular, además de mantener una
especie de puente aéreo transportando toda clase de armas al
portaaviones que es Taiwán.
La estrategia militar de
EEUU pasa por fortalecer los tres anillos de islas con los que está
rodeando a China, de forma que China –como Rusia– sea forzada a
quedarse encerrada en su territorio, mientras EEUU y sus aliados
mantienen el dominio del océano mundial.
No hay aquí exageración
ninguna. Está en los documentos oficiales del Pentágono desde 2017 –primer mandato de Trump– y no han variado la letra, aunque sí la
musiquita, para engañar a los tantos bobos que hay. Lo explicamos,
desde 2022, en De
Ucrania al Mar de la China. Ninguna novedad, por tanto. No
estamos antes procesos reales de paz, sino en los prolegómenos de la
gran guerra que viene.
Esos son los planes de
EEUU. Toca ver los de las otras partes, que esto es un baile de
salón, con parejas y disparejas.
Rusia, obviamente, le
sigue el juego a Trump porque es lo inteligente. Mientras tanto,
sigue impertérrita en su estrategia de guerra de desgaste, ocupando
pueblo tras pueblo, con costos mínimos para Rusia y horrendos para
los ukronazis, aunque los plumíferos accidentales se fuercen en
decir lo contrario.
El régimen pelele de
Kiev tiene cada día menos soldados, menos armas, menos recursos y
menos dinero a su disposición. La Europa atlantista no está mejor.
Se les inflaman glándulas y campanillas haciendo gesticulaciones
amenazantes y graznando como cuervos afónicos, pero, detrás, no
tienen nada sustancioso.
Deudas crecientes,
economías menguantes, desigualdades galopantes, pueblos envejecidos
y natalidad negativa. No son datos que inviten a irse de fiestas,
menos si las fiestas son bélicas y contra la primera potencia
nuclear del mundo. Aún así, británicos y franceses hablan de
enviar tropas a Ucrania. Rusia ha dicho que, si tal hacen, serán un
objetivo militar preciado. Se admiten apuestas.
Algunas cosas del
despliegue de EEUU frente a Irán son de comedia gruesa. Según
recoge la revista Military Watch, "El superportaaviones de la
Armada estadounidense, el USS Gerald Ford, sufre desbordamientos de
aguas residuales durante su despliegue contra Irán". Según
informes, la mayoría de los aproximadamente 600 baños del USS
Gerald Ford han dejado de funcionar ocasionalmente, obligando a los
marineros a esperar hasta 45 minutos o más para que funcionen.
Según el Navy Times, el
superportaaviones recibió un promedio de una llamada de
mantenimiento relacionada con las aguas residuales al día durante su
despliegue en 2025. Los registros internos muestran cientos de fallos
en el sistema de alcantarillado del USS Gerald Ford en períodos
cortos, incluyendo un informe interno de 205 averías en cuatro días
durante 2025, lo que obligó al portaaviones a solicitar asistencia
externa decenas de veces desde 2023 para intentar mantener el sistema
en buen estado.
En ocasiones, ha sido
necesario el uso de una descarga ácida especializada, con un coste
aproximado de 400.000 dólares por uso, para eliminar la acumulación
de residuos, y "solo puede realizarse en puerto, no en alta mar".
Vaya por Mahoma. Por mal diseño, el súper portaaviones está
inundado de mierda.
Sigue diciendo Military
Watch: "Según se informa, la necesidad de que los marineros y
técnicos trabajen largas jornadas para gestionar el problema ha
contribuido a la baja moral, agravando la desmoralización ya causada
por la significativa prolongación del despliegue del
superportaaviones, que superó con creces su duración habitual".
Oficiales de la Armada
estadounidense afirman que los problemas con los sanitarios no han
comprometido la capacidad de la misión, pero sí representan un
grave problema para la "calidad de vida". Miren ustedes,
construir la mayor plataforma marina del mundo para que los marineros
dediquen el grueso de su tiempo a deshacerse de sus propias heces.
Suerte que no era una nave espacial.
Copro-guasas aparte,
China lleva tiempo publicando fotos y coordenadas de las bases, los
barcos y el armamento desplegado por EEUU contra Irán. China le está
diciendo a los de la Casa Blanca que los tienen controlados y que esa
vital información militar está siendo compartida con Irán. Además,
tiene navegando en el golfo de Omán a su buque espía más
sofisticado y completo; un buque que puede monitorear, ubicar, dar
seguimiento e informar de todo a Irán.
Desde los movimientos
previos a un ataque al despegue de aviones y disparo de misiles. Esto
es todo, menos baladí. De darse, Irán estaría informado al segundo
de los movimientos de las fuerzas aeronavales de EEUU, de forma que
tendría tiempo de preparar la recepción.
Nada de esto tuvo Irán
en la miniguerra de misiles de junio de 2025 con Israel, pese a lo
cual dio un duro castigo a los sionistas, al punto de hacerles pedir
cacao. Ahora, si Irán llegara a gozar del apoyo chino (y ruso, no lo
duden), en caso de agresión, Irán puede dar algunas sorpresas. Y
puede que, por eso mismo, en EEUU, los generales tienen serias
reservas con ir a esa guerra. Y puede que, por ese agujero de miedo,
se busque alguna salida de acomodo para Trump y así taparle las
vergüenzas (si acaso le queda alguna intacta).
Más relevante es lo
siguiente. Mutatis mutandis, el
escenario de conflicto EEUU/Irán es similar al escenario de
conflicto que se presenta en el Mar de la China. Una potencia
aeronaval, EEUU, apoyándose en bases militares de países aliados,
ataca a un país desde el mar y desde las bases aliadas. Cámbiese
Jordania por Filipinas; Arabia Saudita por Japón; Bahréin por Corea
del Sur y quedará más clara la similitud.
De esa forma, el
escenario bélico que EEUU está montando frente a Irán ofrece a
China la posibilidad de hacer un ensayo real de guerra y de medir sus
armamentos con los de EEUU sin entrar directamente en guerra con
EEUU.
Eso explicaría el
despliegue del buque espía y el espionaje satelital sobre las bases
estadounidenses en la región arábigo-persa. Para China, mejor
imposible. De ahí, también, la celeridad con la que Beijing está
entregando armamento chino a Irán. Y de por qué Rusia está
haciendo lo mismo, aunque, quizás, por otro motivo: devolverle el "favor" que EEUU le viene haciendo usando Ucrania.
Hemos dicho, desde tiempo
ha, que, en estos presentes, no hay conflictos aislados. Que todos
son sistemas de vasos comunicantes, aunque sus geografías estén
lejos unas de las otras. EEUU ha sido y es (no sabemos si lo seguirá
siendo) sobre todo una potencia aeronaval.
Su condición de
Estado-isla en un continente-isla no le permite ser otra cosa. Si,
como en ese juego de mesa de Hundir el barco, Irán/China/Rusia le
hunden o averían seriamente a EEUU un portaaviones y algunos barcos
y le derriban aviones, ya podremos anticipar resultados de lo que
sería una guerra entre China y EEUU por el control de Asia/Pacífico.
Este panorama lo
examinamos, en el lejano 2018, en el libro Réquiem
polifónico por Occidente, donde hablábamos de la desventaja
de Vulcano armatoste (EEUU) frente a los Hermes misilísticos (Rusia
y China). En otras palabras, para no retrasar el café, de la
desventaja de los buques de guerra frente al poder de los misiles.
Para dar un ejemplo, ese
portaaviones de mierda –literal–, el Gerald KK Ford, tardó doce
años en construirse (2005-2017) y cinco años más en ser declarado
operativo (2022). ¿Saben cuántos misiles pueden construirse en un
año o, mejor o peor aún, en cinco años?
El Gerald KK Ford costó
13.300 millones de dólares. Hagan cálculos sobre el número de
misiles que pueden construirse con esa cantidad. No hay cifras
oficiales de lo que cuesta un misil hipersónico Oreshnik ruso, pero
fuentes occidentales lo cifran en 10 millones de dólares. Aceptemos
la cifra. Con 100 millones se construyen diez Oreshnik, con mil
millones se construyen cien Oreshnik. Bastaría uno de ellos para
convertir en arrecife submarino al Gerald KK Ford. Finito.
★