20 abril, 2026

Rusia y China se hacen con los mercados de gas natural en Asia — Kevin Walmsley



Inside China – 20/04/2026

   Traducción: Arrezafe


Temas:


La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han dejado a Qatar completamente fuera del mercado.


Los yacimientos rusos de gas natural suspendieron su suministro a Europa a partir de 2022, y los gigantes energéticos de la región invirtieron masivamente en nuevos gasoductos hacia Asia.


Por su parte, China, a la sazón comprador de petróleo y gas natural ruso, invirtió decididamente en sus enormes reservas estratégicas de crudo y gas natural.


Ahora, la producción energética rusa fluye hacia el este, y China cuenta con un buen suministro.


El gas natural licuado (GNL) de origen ruso se proporciona a China con un descuento del 40 % sobre el precio de mercado para fomentar las relaciones y un suministro a largo plazo.


Como resultado, las economías asiáticas están trasladando sus cadenas de suministro del Golfo Pérsico a Rusia-China. Mientras tanto, los países de la UE no pueden obtener GNL en absoluto.




Informe:


Buen día.


La guerra contra Irán ha trastocado por completo las cadenas de suministro energético. Rusia y China —irónicamente junto Irán— son las principales beneficiarias. La situación actual es compleja y se debe a la combinación de la enorme producción energética rusa y la supuesta "sobrecapacidad" de China, que han convertido a Rusia y China en salvavidas para los países asiáticos, carentes de acceso a la energía procedente del Golfo Pérsico.


Rusia se enfrentó a un grave problema cuando Europa suspendió la adquisición de energía rusa. Si bien al final resultó ser un problema mucho mayor para Europa que para Rusia, ello obligó a los rusos a buscar otros mercados para la exportación de su petróleo y gas natural. Rusia debía encontrar compradores para los 4 millones de barriles diarios que se destinaban a Europa.


Acudieron a China, el mayor importador mundial de petróleo crudo, y de la que Rusia era ya entonces su principal proveedor. China, además, estaba aumentando vertiginosamente sus reservas de petróleo. El problema era que en aquel momento no existían suficientes oleoductos para transportar el crudo y el gas natural, que antes se enviaban a Europa, hasta China.




Es decir, Rusia era un vendedor desesperado y China un ansioso comprador, pero se necesitaban más oleoductos para transportar el petróleo. El contrato del oleoducto ESPO estipulaba el transporte de 30 millones de toneladas anuales de Rusia a China en 2022, y China en realidad adquirió 35 millones de toneladas.


Así pues, la cuestión inmediata se centró en cómo abastecer a China con más energía aún. El año pasado se inició la construcción del gasoducto Power of Siberia 2, que transportará 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Además, se ampliaron otros dos gasoductos ya existentes: Power of Siberia 1, hasta alcanzar los 44.000 millones de metros cúbicos, y Far East Gas, hasta los 12.000 millones.




El proyecto Siberia 1 representó la mayor inversión en infraestructura de Rusia en décadas, y Siberia 2 habrá costado aún más cuando esté terminado. Al igual que en los mercados petroleros, Rusia necesitaba que China absorbiera la demanda para compensar la pérdida sufrida en los mercados europeos. La UE había anunciado que reubicaría a sus proveedores en Noruega, Estados Unidos y Oriente Medio.


Así pues, Rusia necesitaba desarrollar nuevos mercados en Asia, y rápido. Y comenzaron con la vecina China: en 2021, el 10 % de las importaciones chinas de gas natural eran de origen ruso. Para 2024, la cifra ascendió al 25 %, por lo que las exportaciones rusas de gas natural a China se duplicaron con creces. Más de un tercio de las importaciones chinas por gasoducto llegaron a través del Power of Siberia 1, con un volumen de 2700 millones de metros cúbicos. Esto en 2024.


En 2025, el gasoducto Power of Siberia 1 transportó 38 mil millones de metros cúbicos. A medida que Rusia expandía sus gasoductos, China compraba más, mucho más de lo estipulado en los contratos originales. Además, China era el único país capaz de absorber el suministro adicional. Estos yacimientos de gas natural que antes abastecían a Europa se encuentran una distancia enorme de China. Sin embargo, los costos de producción de Rusia son bajos, y mientras China siga siendo su cliente, le resultará rentable construir los gasoductos.



La demanda energética de China sigue aumentando, la producción de electricidad de China continúa creciendo más rápido que la del resto del mundo en conjunto, y el gas —esa porción roja de las barras— todavía representa un pequeño porcentaje de la matriz energética total de China.


Fue una apuesta arriesgada por parte de Rusia invertir tanto dinero en nuevos gasoductos hacia el este, hacia China, cuando, en teoría, Europa podría cambiar de opinión y reanudar la compra de gas ruso en cualquier momento, o China suspender sus compras, que superaban los niveles contractuales. Pero entonces estalló la crisis en Oriente Medio, y ahora toda Asia es una ávida compradora de energía, sin importar su procedencia.


Y aquí es donde la cosa se pone interesante de nuevo: Rusia tiene tanto gas natural, y China ya está tan bien abastecida, que están ofreciendo descuentos a nuevos compradores en Asia para asegurarse definitivamente nuevos mercados de gas. El estrecho de Ormuz está cerrado. Las plantas de gas natural licuado en Qatar han sido destruidas. Una quinta parte del suministro mundial de GNL está fuera del mercado. Sin embargo, Rusia lo vende con descuento —cuando a primera vista podría cobrar el precio que quisiera—, pero el objetivo es expandir los mercados y diversificar su base clientelar en Asia. Las empresas comerciales de China y Rusia comprarán la energía sancionada y la revenderán a compradores asiáticos con un descuento del 40 % sobre el precio del mercado al contado.





Irán ha retirado por completo el GNL qatarí del mercado hasta que se abra el estrecho de Ormuz. E incluso si la guerra terminara hoy, Qatar tendría que invertir decenas de miles de millones de dólares en reparaciones de infraestructura y casi 13 millones de toneladas anuales de GNL fuera de servicio durante cinco años a un costo de 20 mil millones de dólares, lo que supone pérdidas adicionales de alrededor de cien mil millones de dólares.


Catar declaró suspensión forzosa en sus contratos a largo plazo con Europa. Así pues, la UE, que rechazó el petróleo y gas natural rusos, trasladó sus cadenas de suministro a Catar, que ahora no puede suministrárselos en absoluto. Catar también comunicó a China y Corea que tampoco recibirían GNL, pero afortunadamente para otros países de Asia, ya existían numerosos gasoductos construidos y ampliados, y China contaba con grandes reservas estratégicas, por lo que podía permitirse ayudar a sus aliados rusos a expandirse en nuevos mercados.


Por otra parte, Rusia también recibió buenas noticias en materia de petróleo crudo. Las exportaciones de los Urales están aumentando, alcanzando los niveles más altos en años:




Recursos y enlaces:


Capacidades de oleoductos de crudo rusos a China continental: el oleoducto de crudo ESPO

https://www.spglobal.com/energy/en/research-analytics/espo-crude-oil-pipeline


El oleoducto Power of Siberia 2 redefine el cálculo de seguridad energética de China

https://eastasiaforum.org/2025/10/31/power-of-siberia-2-reshapes-chinas-energy-security-calculus/


Gazprom de Rusia suministró 38 mil millones de metros cúbicos de gas a China a través del oleoducto Power of Siberia en 2025

https://www.reuters.com/business/energy/russias-gazprom-supplied-38-bcm-gas-china-via-power-siberia-pipeline-2025-2025-12-25/


Las ganancias inesperadas de petróleo de Rusia por la guerra en Oriente Medio siguen creciendo. Exclusiva: Los ataques de Irán eliminan el 17% de la capacidad de GNL de Qatar durante al menos cinco años, según el director ejecutivo de QatarEnergy .

https://www.reuters.com/business/energy/iran-attack-damage-wipes-out-17-qatars-lng-capacity-three-five-years-qatarenergy-2026-03-19/




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