Si
vis pacem – 19/03/2020
Hoy me pregunto si a lo
que realmente nos está matando, el capitalismo, vamos a quitarle la
máscara de bienestar para plantarle cara de una vez por todas.
La crisis económica que
se venía fraguando va a mostrar sus calaveras ahora, con la excusa
perfecta del coronavirus, para pedirnos el esfuerzo de la esclavitud,
el silencio ante la tiranía de los mercados, la militarización
sumisa de las calles, la eugenesia de los vulnerables.
Después del
confinamiento es posible que aceptemos como inevitable la atomización
de derechos que creíamos medianamente apuntalados.
Después del
confinamiento la precariedad va a ser aún más evidente pero los que
siempre se han lavado las manos ahora lo volverán a hacer, si les
dejamos.
Porque el capitalismo
siempre se salva. Agoniza y resucita. Se ahoga y resucita gracias a
nuestros pulmones.
Nos roba el aire que
necesitamos.
Más allá del miedo a
infectarnos debemos tener miedo a esta realidad que se va imponiendo
mientras estamos aislados.
La solución está en la
rebeldía.
En negarnos a aceptar
este destino.
En invadir las calles
nuevamente.
En combatir la barbarie.
