Comunicado de la Oficina
de Relaciones con los Medios de Comunicación de Hezbollah
Ante las acusaciones y
falsedades que el enemigo "israelí" sigue promoviendo
respecto a que Hezbolá ha violado el acuerdo de alto el fuego, en un
intento de justificar su continua agresión contra el Líbano y las
masacres que está cometiendo contra civiles, la Oficina de
Relaciones con los Medios de Comunicación de Hezbolá afirma que
dichas acusaciones carecen por completo de fundamento y se enmarcan
en los continuos esfuerzos del enemigo por engañar a la opinión
pública, así como en su manifiesto y evidente intento de sabotear
el acuerdo entre la República Islámica de Irán y los Estados
Unidos de América.
El número de violaciones
y ataques registrados tan sólo desde esta mañana ha alcanzado no
menos de 180 incidentes, con un saldo de más de 28 mártires, entre
ellos tres soldados del Ejército Libanés, y 35 heridos.
Está firmemente
comprobado que este enemigo engañoso y traicionero jamás ha
respetado las disposiciones de los acuerdos de alto el fuego, ni el
27 de noviembre de 2024, ni el 8 de abril de 2026, ni tras el anuncio
del memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos el 14 de
junio de 2026, ni siquiera ayer, viernes 19 de junio de 2026. Por el
contrario, ha continuado violando y quebrantando la soberanía
libanesa mediante ataques aéreos, bombardeos, destrucción de
viviendas, intimidación de civiles y asesinato de personas
inocentes.
Estos hechos, evidentes
para cualquier observador, demuestran claramente cuál de las partes
está violando el acuerdo de alto el fuego y socavando las
conversaciones existentes. De hecho, lo que el enemigo "israelí"
está cometiendo mediante estos ataques y masacres ya no es
simplemente una violación del acuerdo de alto el fuego, sino que
constituye una agresión flagrante y una continuación de la guerra
en todo el sentido del término.
En consecuencia, la
responsabilidad recae plenamente sobre el ocupante "israelí",
cuyos funcionarios declaran reiteradamente y públicamente su rechazo
a los acuerdos vigentes y su negativa a retirarse del territorio
libanés ocupado. Todos los países y funcionarios, principalmente
Estados Unidos, deben presionar a la entidad ocupante, obligarla a
implementar los acuerdos y cesar sus ataques, en lugar de lanzar
acusaciones indiscriminadamente.
Hezbollah afirma que el
Líbano, su pueblo y su Resistencia tienen derecho a defender su
tierra y soberanía frente a los continuos ataques y violaciones "israelíes". Nadie puede legalmente privarlos de este derecho,
garantizado por todas las leyes y principios jurídicos
internacionales. Además, la impunidad con la que el enemigo pretende
imponerse para continuar su agresión es inaceptable y no quedará
sin respuesta; la expulsión del ocupante de nuestro territorio es
sólo cuestión de tiempo.
"Necesitamos recalibrar el lenguaje, para el ocupante siempre será terrorista la resistencia, los palestinos están defendiéndose de una ocupación, tienen derecho a elegir su forma de resistir y tenemos que apoyarlos".
Según el medio iraní Khorasan, el "acuerdo de paz" tan sólo pospone la decisiva
batalla final:
Primero: Se
trata simplemente de un acuerdo para poner fin a la guerra actual, no
de un acuerdo para la solución definitiva de los problemas entre
Irán y Estados Unidos, una guerra que Estados Unidos e Israel
iniciaron con el objetivo de destruir a Irán, en la que no lograron
sus objetivos y que ahora se ven obligados a suspender mediante un
acuerdo.
Segundo: Los
problemas entre Irán y Estados Unidos, y especialmente entre Irán e
Israel, han alcanzado un nivel de conflicto existencial que, en la
práctica, no terminará salvo con la victoria decisiva de una de las
partes. Negociaciones y acuerdos como estos no tienen un impacto
significativo en este proceso, son simplemente una etapa que debe
superarse para llegar a la batalla final.
Tercero: La
función principal de este acuerdo no es el reconocimiento de nuestra
soberanía sobre el estrecho de Ormuz (ya aceptada incluso sin
acuerdo), ni la liberación de los activos bloqueados de Irán, ni
ningún otro beneficio real explícitamente mencionado en el texto
del acuerdo. Su verdadera función es posponer la batalla final y
decisiva que determinará el vencedor. De hecho, su función
principal es brindar un respiro para reconstruir la capacidad de
combate y defensa futuras y prepararse para una batalla a gran
escala, oportunidad que ambas partes aprovecharán en su propio
beneficio.
Científicos e
investigadores chinos están desarrollando herramientas de vanguardia
para el despliegue de redes de telecomunicaciones 6G.
La tecnología 6G, miles
de veces más rápida que la 5G y con una demora prácticamente nula,
transformará por completo casi todos los sectores.
China posee el monopolio
de las materias primas clave para los sistemas 6G, incluidos los
compuestos de galio.
Estos mismos materiales y
componentes de tierras raras, muy demandados por el Pentágono y las
fuerzas armadas de la OTAN, también tienen importantes aplicaciones
civiles.
Existe una crisis en el
Pentágono. Da igual cuánto planee gastar Estados Unidos en defensa;
necesita a las empresas chinas para extraer y refinar las materias
primas que componen todas sus plataformas de armas estratégicas, e
incluso
para fabricar los semiconductores.
Más
de 300 nuevos aviones F-35 han sido entregados sin radares debido
a las prohibiciones de exportación de galio impuestas por China. El
nitruro de galio se utiliza en los radares de aeronaves avanzadas y
en los gigantescos sistemas de radar que Irán destruyó en el Golfo
Pérsico. El nitruro de galio permite la fabricación de sistemas más
compactos y ligeros. Esto tiene profundas implicaciones para las
fuerzas armadas, pero el galio también es fundamental, por esa misma
razón, en los sistemas de telecomunicaciones civiles.
Estados Unidos no produce
galio en absoluto, y China produce 99 veces más que el resto del
mundo en conjunto. El Pentágono necesita galio para más de 11.000
componentes, mientras que el 85% de sus cadenas de suministro
dependen de proveedores chinos para la fabricación de armamento.
Esto proviene del
Servicio
Geológico de los Estados Unidos, con los puntos más
preocupantes resaltados: no hay producción nacional de galio en los
Estados Unidos desde hace cuarenta años. Ese es, en resumen, el
punto principal: la dependencia neta del 100% las importaciones, y
China representa el 99% de la producción mundial
Admitámoslo, no es ni
remotamente probable que los países de la OTAN puedan, a corto
plazo, desbancar a China y su monopolio absoluto sobre el galio.
Obviamente, esto representa un problema para el Pentágono y para los
pilotos de sus fuerzas aéreas que vuelan sin radar.
Pero ese monopolio
también supone que los
investigadores chinos pueden empezar a trabajar en las
telecomunicaciones 6G antes que nadie. El Instituto de
Investigación Número 55, que está bajo sanciones estadounidenses,
acaba de desarrollar un semiconductor de galio revolucionario para 6G
y está produciendo 5 millones de ellos destinados a terminales
inteligentes para una red integrada espacio-aire-tierra.
Estos chips
están destinados a aplicaciones industriales: comunicaciones 6G,
lanzamientos espaciales comerciales, satélites y respuesta a
emergencias. La economía de baja altitud se centra en drones
pesados, utilizados para todo: carga aérea, minería, construcción
y transporte de pasajeros. Los chips también se usarán en teléfonos
de gama alta, especialmente en áreas donde aún no se han
implementado señales celulares terrestres, lo que ahora ya no corre
prisa dado que los usuarios pueden conectarse directamente al
satélite 6G.
Las aplicaciones
comerciales e industriales constituyen la principal
diferencia entre 5G y 6G. La 5G es suficiente para usuarios
domésticos y particulares. La 6G representa un salto cualitativo en
velocidad y demora con respecto a 5G, lo que supone una gran ventaja
para la industria, especialmente para aquellas en las que China
también cuenta con importantes ventajas.
Las
empresas chinas llevan la delantera en el despliegue local e
industrial de sistemas 5G privados. Se trata de una industria
enorme: redes de telecomunicaciones privadas para almacenes, centros
logísticos, minas y fábricas. La diferencia de velocidad es
muchísimo mayor con 6G, miles de veces más rápido, y permite su
despliegue en zonas que actualmente carecen de cobertura.
Esto es muy importante:
las redes 6G no se han estandarizado. Todavía no se han establecido
protocolos globales, porque los sistemas aún no se han construido.
Pero China los está construyendo, y por lo tanto, China definirá
esos estándares:
Esta
investigación plantea y responde algunas preguntas importantes:
si 5G parece ser suficiente para las necesidades de los usuarios,
entonces, ¿por qué molestarse en construir 6G? Y aquí, una vez
más, es en el sector empresarial e industrial donde estará la
demanda. Avances en detección, imagen y posicionamiento de
precisión, un sector que China ha conquistado recientemente.
Precisión en robótica y fabricación avanzada. 6G opera en las
bandas de frecuencia de terahercios, por lo que los centros de datos
6G funcionarán más rápido y costarán menos.
Esto quiere decir que la
demanda de las tecnologías 6G estará fuertemente concentrada en el
sector industrial, y mucho menos en el del usuario individual.
Descargar un archivo de 21 terabytes tardaría 5 horas en una red 5G,
mientras que en una 6G tan sólo tardaría 18 segundos. Los sistemas
6G permiten descargar 200 películas por segundo y, actualmente al
menos, existe escasa demanda de esa velocidad por parte del
consumidor individual. La demanda proviene de la industria, donde el
dinero no supone problema para construir centros de datos, por
ejemplo.
Las inversiones de
capital para 6G ya están aumentando, pero Ericsson se enfrentará al
mismo obstáculo que ya tuvo con 5G: necesitan galio de China, y el
éxito comercial de 6G dependerá de casos de uso tangibles en el
sector industrial. Y estos también pasan por China.
Boston Consulting Group
estima que la tecnología 5G ha generado más de un billón de
dólares en nueva producción económica, cifra que aumentará a 18
billones de dólares para 2035. Sin embargo, la tecnología 6G creará
modelos empresariales completamente nuevos e impulsará la
inteligencia artificial a gran escala. La tecnología 6G transformará
la manufactura, las ciudades inteligentes, la atención médica y la
seguridad pública. BCG insta a los gobiernos y la industria a
colaborar y establecer estándares para el espectro radioeléctrico,
la planificación y el desarrollo de infraestructuras.
La administración Trump
reconoce que la tecnología 6G es fundamental para la seguridad
nacional, la política exterior y la prosperidad económica de
Estados Unidos, y que la política estadounidense ha de enfocarse a
liderar el desarrollo de esta tecnología a nivel mundial. El
presidente Trump ordenó consultas e investigaciones para resolver el
problema del espectro radioeléctrico y avanzar en las aplicaciones
comerciales. Asimismo, instó al Departamento de Estado a colaborar
con países amigos que apoyan la posición de que ha de ser Estados
Unidos quien lidere el desarrollo de la tecnología 6G.
El problema es que
Estados Unidos no puede hacer nada de eso, porque no puede construir
nada en relación a la tecnología 6G hasta que resuelva sus
problemas de minería y refinación para obtener las materias primas,
y capacite a miles de científicos e ingenieros para aplicar la
tecnología necesaria para desarrollar la red 6G.
Científicos e ingenieros
chinos ya están haciendo precisamente eso. El siguiente ejemplo
proviene de Matter,
de Cell Press Journal (consultaremos
Interesting Engineering para obtener más información): Se trata
de un motor fotónico que utiliza luz blanca para transmitir datos,
lo que permite el funcionamiento de redes 6G inteligentes. Las
comunicaciones ópticas convencionales sólo pueden operar en áreas
reducidas, pero esta nueva tecnología funciona a más de un
kilómetro de distancia.
Este chip puede
utilizarse en sistemas en todas partes y sienta las bases para redes
de IA, siendo aplicable a teléfonos, estaciones base, drones y
dispositivos IoT.
Y súbitamente, he aquí
aplicaciones que SÍ tendrán una gran demanda por parte de usuarios
no comerciales.
Y ese es el objetivo de
todas estas tecnologías avanzadas. Las cadenas de suministro lo son
todo, al igual que los cientos de miles de investigadores e
ingenieros de primer nivel en ciencia, tecnología, ingeniería y
matemáticas (CTIM) que trabajan arduamente desarrollando
aplicaciones para ellas y creando nuevos mercados.
En estos momentos, el
Pentágono no puede instalar radares en sus aviones de cien millones
de dólares ni reemplazar sistemas de radar multimillonarios, porque
China se niega a vendérselos. Y esos chips, y esos semiconductores
de galio —producidos en masa—, implican que dentro de diez años
cualquiera que quiera los mejores teléfonos, los mejores drones o
los mejores robots necesitará que China se los venda.
Sean buenos.
Recursos y enlaces:
Reports Suggest F-35s Are
Being Delivered Without Radar Amid APG-85 Delays
Professor Mohammed
Marandi joins Rania Khalek to discuss the reported US-Iran
memorandum of understanding, why Iran insists Lebanon’s sovereignty
is non-negotiable, and whether Israel could derail the deal before it
is even signed. He explains how Iran views the 39-day war, the battle
over Lebanon, Gaza’s place in the negotiations, and why he says
Tehran has emerged stronger at both the battlefield and negotiating
table.
"It’s not that Iran
just survived, which everyone across the world was stunned by," says Marandi. "Iran, till the very end, was pounding them day and
night. And the damage that Iran did to the US-Israeli regime, and to
their proxies in the region, was far greater than the damage they did
to Iran in costs."
Irán, al atacar la sede
de esas empresas, les quitó la máscara de instituciones
pretendidamente civiles, y mostró a los ojos de millones de seres
humanos, empezando por los habitantes del Golfo Pérsico, que gran
parte de las investigaciones e innovaciones del mundo digital están
directamente relacionadas con los intereses militares de EEUU e
Israel. Irán se encargó de señalar que esas empresas son
responsables del asesinato masivo de miles de personas en los lugares
en donde opera el complejo militar-informático.
Se ha necesitado de la
respuesta asimétrica de Irán a la agresión imperialista para
comprobar que lo digital es un coloso con pies de barro.
La «era de la
información» viene acompañada de sofismas que de tanto repetirse
constituyen un nuevo sentido común, que gran parte de los seres
humanos han interiorizado y consideran axiomas irrefutables. Algunos
de esos sofismas han quedado hecho añicos por la guerra asimétrica
de Irán contra los agresores del imperialismo [EEUU] y del sionismo
[Israel].
El mundo virtual y
digital había llegado acompañado de un aura de neutralidad y de
servicio desinteresado a la humanidad, como clara expresión del
fetichismo de la tecnología. Hoy, de la manera menos impensada, la
guerra contra Irán ha trastocado algunas de las falacias del mundo
digital.
Lo virtual existe al
margen, y no depende, de lo material
Un punto de partida que
justifica la «sociedad digital» sostiene que para el funcionamiento
del capitalismo lo prioritario es la información (algo inmaterial) y
cada vez tiene menos importancia lo material. Habríamos entrado en
una nueva fase de la historia en donde los bienes naturales
(minerales, agua, biodiversidad, bosques…) estarían siendo
irreversiblemente sustituidos por la información, llegando a
sostener que esta es más importante que el petróleo.
En marzo, Irán atacó la
sede de datos de Amazon en Israel y en Bahréin y, en forma
inmediata, se detuvo el funcionamiento de la nube en el territorio de
esos países. Esto hecho demostró que lo virtual funciona con
materia, energía y agua, sin cuyo elevado suministro la nube no
puede operar. Ahí quedó en evidencia que la nube no es algo etéreo,
sino que se aloja en grandes edificios y servidores, que son
infraestructura física, construida con elementos vulgarmente
materiales.
Eso significa que
cualquier artefacto digital, un celular, por ejemplo, no puede
funcionar sin grandes dosis de materia y energía, así eso no sea
evidente de ninguna manera, porque cunde el sofisma que la
electricidad es inmaterial como si además no procediera de
infraestructura hecha de materiales que la generan.
Los conglomerados
digitales hacen parte de la «sociedad civil»
De Silicon Valley
surgió la falacia de que algunos empresarios innovadores con su
esfuerzo individual, al margen del Estado y del poder militar,
realizan invenciones en beneficio de toda la humanidad y lo hacen de
manera desinteresada. Bill Gates, Steve Jobes, Jeff Bezos, Elon Musk
y las empresas asociadas a ellos Microsoft, Google, Tesla, Amazon…
se presentan como entidades civiles, vendiendo la idea que sus
actividades no están relacionadas ni sirven a ciertos Estados ni al
complejo militar del imperialismo y del sionismo.
Hace pocas semanas, Irán
se encargó de desmontar ese prejuicio. Y lo hizo en respuesta a los
brutales ataques de la coalición imperialista-sionista contra su
población y sus dirigentes, en los cuales se utilizaron sistemas
tecnológicos (entre los que sobresale la Inteligencia Artificial)
que suministran los grandes conglomerados digitales. Irán los
convirtió, algo que no había sucedido nunca, en un objetivo militar
legítimo, al mismo nivel que las bases militares o los portaaviones.
Irán, al atacar la sede
de esas empresas, les quitó la máscara de instituciones
pretendidamente civiles, y mostró a los ojos de millones de seres
humanos, empezando por los habitantes del Golfo Pérsico, que gran
parte de las investigaciones e innovaciones del mundo digital están
directamente relacionadas con los intereses militares de EEUU e
Israel. Irán se encargó de señalar que esas empresas son
responsables del asesinato masivo de miles de personas en los lugares
en donde opera el complejo militar-informático.
Debe recordarse que
las «bombas inteligentes», con las cuales EEUU masacró a 180 niñas
de una escuela de Irán, fueron guiadas por sofisticados sistemas que
fabrican las empresas informáticas y digitales. La Inteligencia
Artificial (IA) y los algoritmos no funcionan solos, sino que
responden a los intereses de quienes los programan, y estos son
empresas tecnológicas que trabajan directamente para el complejo
militar de EEUU e Israel.
Nada puede detener el
irreversible avance digital
Irán y Yemen le han
señalado al mundo que lo digital funciona por la existencia de una
extensa red de comunicaciones de tipo material, siendo uno de sus
principales soportes, la amplia red de cables submarinos que le dan
la vuelta al planeta decena de veces. Sin esos cables, de fibra
óptica, plástico y otros materiales, no sería posible el tráfico
virtual e informativo en el mundo. Gran parte de esos cables
atraviesan zonas críticas del mundo, como el estrecho de Ormuz en el
Golfo Pérsico, y el estrecho de Bab el-Mandeb en el Mar Rojo. A
través de esos cables circula la información que llega a Asía y
Europa.
De tal forma que, si esos
cables fueran cortados, y los yemeníes y la Guardia Revolucionaria
de Irán han indicado que de ser necesario lo harán, de inmediato se
detendría la economía, la sociedad y la cultura de masas de gran
parte del mundo, las cuales son petrodependientes y consumen enormes
cantidades de recursos materiales y energéticos.
Este recordatorio de
Yemen e Irán pone de presente la fragilidad de la tan mentada
sociedad digital. Con una simple acción, la de cortar unos cables
que se encuentran a centenares de metros de profundidad en los
océanos, entraría en crisis el tipo de sociedad que el capitalismo
realmente existente ha construido en los últimos 35 años. Se
paralizaría en amplias zonas todo lo que se ha erigido alrededor de
internet, el sistema financiero, las comunicaciones de diversa índole
(personales, institucionales, negocios), millones de móviles
quedarían inservibles, bancos, hospitales, universidades dejarían
de operar…
Esto ya lo habían
advertido estudiosos y críticos del mundo digital, pero se ha
necesitado de la respuesta asimétrica de Irán a la agresión
imperialista para comprobar que lo digital es un coloso con pies de
barro. Sí, unos pies de barro alimentados por grandes cantidades de
materia y energías fósiles, cuya apropiación insaciable explica
las guerras que libra el agonizante imperialismo estadounidense y sus
proxis sionistas para mantener su insostenible modo de muerte.