26 mayo, 2026

Norman Finkelstein: Palestinians Tried EVERYTHING before October 7th - A Slave's Case for Resistance

 



MintPress 26 may 2026

In this Exclusive presentation, Dr. Norman Finkelstein examines the framework through which we assess violence, resistance, and state power. His central argument: what unfolded in Gaza cannot be understood within the conventional language of "war" or "self-defense"—but requires a more precise legal and moral category.


In war, the objective is military defeat. In genocide, the civilian population is the target. Finkelstein's challenge: name a single battle in Gaza. The absence of conventional military engagement, he contends, reveals the operation's true nature.


Using the Nat Turner rebellion as historical parallel, Finkelstein forces us to confront how context is erased when power controls the narrative. Who gets to define "violence" when the conditions that produce it are systematically ignored?


The 17-year blockade, the 2006 election sanctions, the Gaza Freedom Flotilla, the Great March of Return sniper fire—all documented, all dismissed. Finkelstein traces how every diplomatic, legal, and nonviolent avenue was met with escalation, not engagement.


Citing Frederick Douglass: "The thing worse than rebellion is the thing that causes rebellion."


Israel forfeited its moral claim to self-defense long before October 7.


About Dr. Norman Finkelstein:

Political scientist, author of The Holocaust Industry and Gaza: An Inquest into Its Martyrdom. PhD, Princeton. A fearless critic of imperialism and media propaganda.


TIMESTAMPS

0:00 — Framing the Thesis

1:20 — War vs. Genocide: The Distinction Corporate Media Won't Make

4:30 — "Name a Single Battle in Gaza"

10:00 — Nat Turner Analogy: Context & Moral Clarity

18:00 — Frederick Douglass & the Abolitionist Framework

25:00 — Hamas's Exhausted Options: Elections, Courts, Nonviolence

45:00 — Great March of Return: What the UN Report Says

53:00 — Conclusion: Forfeited Rights & the Concentration Camp



Guerra cognitiva contra Cuba, también

 



Fernando Buen Abad Domínguez

La Jornada – 26/05/2026


Contra Cuba opera una de las ofensivas más prolongadas, sofisticadas y sistemáticas de la agresión ideológica. No se trata sólo de campañas propagandísticas orientadas a desacreditar un proceso político específico. Opera un dispositivo complejo de colonización perceptiva, disciplinamiento emocional, administración semántica y captura simbólica dirigido contra la capacidad de un pueblo para narrarse a sí mismo desde coordenadas soberanas. Esta guerra se sostiene con dinero de industriales especialistas en producción de subjetividad, redes financieras, plataformas tecnológicas, laboratorios académicos, industrias culturales, agencias de inteligencia, conglomerados mediáticos y formas mercantiles del sentido.


Desde el triunfo revolucionario, la hostilidad contra Cuba se organizó bajo una doble estrategia simultánea. Por un lado, el asedio material mediante bloqueo económico, sabotajes, terrorismo, aislamiento financiero y agresiones diplomáticas. Por otro, la instauración de una ofensiva semiótica destinada a erosionar la legitimidad del proyecto revolucionario dentro y fuera de la isla. La coerción económica necesita fabricar una interpretación moral que invisibilice sus causas y transfiera la responsabilidad del sufrimiento hacia las propias víctimas. El bloqueo fabrica su relato. La escasez inducida necesita una pedagogía de culpabilización. La asfixia financiera demanda un aparato de producción emocional capaz de convertir al agresor en supuesto defensor de libertades abstractas. Guerra cognitiva como forma superior de intervención imperial.


No es propaganda convencional. No apunta exclusivamente al contenido de las ideas. Penetra hábitos afectivos, automatismos culturales, estructuras del deseo y formas de reconocimiento social. Su objetivo estratégico consiste en impedir la consolidación de una conciencia histórica autónoma capaz de identificar las contradicciones estructurales del capitalismo dependiente y del imperialismo. El problema central nunca residió únicamente en las reformas económicas o en la nacionalización de recursos estratégicos. El verdadero peligro es la dimensión pedagógica del ejemplo cubano.


La Revolución misma en manos de los pueblos organizados. Por eso la agresión mediática organiza sistemas de radiodifusión clandestina, financiamiento de publicaciones hostiles, operaciones psicológicas, fabricación de rumores y campañas internacionales orientadas a representar a Cuba como anomalía histórica. La construcción del enemigo debía producirse mediante reiteración emocional, saturación informativa y simplificación binaria. La complejidad concreta de la experiencia cubana debía desaparecer bajo etiquetas homogéneas. La palabra "dictadura" funcionó como condensador ideológico destinado a cancelar cualquier análisis estructural del conflicto. Y su aparato mediático burgués y trasnacional desempeña un papel decisivo en esta agresión.


Sus corporaciones monopólicas en comunicación producen por décadas una narrativa homogénea basada en la repetición de tópicos estandarizados. La isla aparece frecuentemente representada como espacio congelado en el tiempo, prisión geográfica, territorio de ruinas o escenario exótico de carencias permanentes. La estetización de la precariedad cumple aquí una función política precisa. La pobreza derivada del bloqueo se transforma en espectáculo cultural despolitizado. El sufrimiento concreto de la población se convierte en mercancía visual consumible por audiencias globales. La violencia estructural desaparece detrás de imágenes románticas o miserabilistas cuidadosamente administradas. Esta canallada se intensificó con la expansión de plataformas digitales y redes sociales. La guerra cognitiva contemporánea ya no depende en exclusiva de "grandes medios" centralizados.


Funciona mediante ecosistemas algorítmicos capaces de distorsionar emociones, polarizar percepciones y acelerar la circulación de contenidos ridículos. La economía digital del escándalo favorece mensajes inmediatos, reacciones impulsivas y narrativas fragmentarias. En ese entorno, la complejidad histórica queda desplazada por consignas virales. Cuba se transforma en objeto privilegiado de campañas coordinadas donde bots, influencers financiados, operadores políticos y plataformas trasnacionales convergen en la producción de tendencias artificiales. No pocos sectores intelectuales reproducen estas matrices coloniales. Bajo discursos aparentemente progresistas, muchas veces se repite el vocabulario de los centros imperiales.


Conceptos deshistorizados de democracia, libertad o derechos humanos se utilizan selectivamente para condenar experiencias antimperialistas mientras se silencian violencias estructurales producidas por el capitalismo dependiente. Olvidan, omiten o esconden el bloqueo. Tal asimetría revela hasta qué punto la hegemonía burguesa opera sobre las formas mismas del pensamiento crítico. La colonización cultural alcanza incluso a quienes creen combatirla. Las conquistas sociales obtenidas en salud, educación, ciencia y solidaridad internacionalista son sistemáticamente minimizadas o desconectadas de sus condiciones históricas concretas.


La participación cubana en luchas anticoloniales africanas, el envío masivo de médicos a regiones empobrecidas y la construcción de sistemas públicos universales raramente reciben la centralidad mediática otorgada a cualquier conflicto interno de la isla. La selección informativa raras veces resulta inocente. Tal disputa por el sentido se libra hoy en condiciones tecnológicas inéditas. Sus plataformas digitales trasnacionales poseen una capacidad sin precedente para modular visibilidad, jerarquizar contenidos y administrar flujos afectivos colectivos. Los algoritmos no son entidades metafísicas autónomas.


Expresan prioridades económicas, ideológicas y geopolíticas determinadas. Cuando las plataformas privilegian contenidos polarizantes o sensacionalistas, contribuyen objetivamente a destruir condiciones mínimas para el análisis histórico riguroso. Todo esto contra Cuba revela finalmente una verdad más amplia sobre el capitalismo: La producción industrial de miedo, desinformación y fragmentación subjetiva se transforma en requisito estructural de gobernabilidad.


Frente a este escenario, la construcción de conciencia histórica crítica constituye una necesidad civilizatoria. Defender la capacidad de los pueblos para interpretar autónomamente su experiencia histórica representa hoy una tarea inseparable de la lucha por la emancipación social. Cuba ocupa un lugar central en esta confrontación porque simboliza la persistencia inquebrantable de una voluntad soberana frente al capitalismo y sus sistemas de agresión multidimensional y macabros prolongados hasta la ignominia.



25 mayo, 2026

Rusia insta a los extranjeros a abandonar Kiev lo antes posible — Ismaele

 



GeoPolitiQ – 25/05/2026


Comienzo esta publicación con la noticia de última hora del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, que insta a los extranjeros a abandonar Kiev lo antes posible, tras el ataque ucraniano a una universidad en Starobelsk (Lugansk) y la posterior y masiva represalia rusa de la semana pasada (véanse los artículos de Simplicius the Thinker aquí y aquí). Esta es la declaración oficial del canal de Telegram del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, compartida ( aquí ) también por su portavoz, Maria Zakharova, en su canal de Telegram (formato original):


Declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia sobre los ataques de grupos armados del régimen de Kiev contra la población civil de Rusia (25 de mayo de 2026)


El sangriento ataque perpetrado por las Fuerzas Armadas ucranianas la noche del 22 de mayo [de 2026] con drones contra el edificio de enseñanza y las residencias estudiantiles de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk en Starobilsk (LHP) fue otra flagrante demostración del carácter nazi y terrorista del régimen de Kiev, que ataca deliberadamente a civiles y no se contiene ante el asesinato a sangre fría de niños.


La junta de Zelensky y sus patrocinadores occidentales, que suministran a las Fuerzas Armadas ucranianas los instrumentos para cometer crímenes contra nuestro pueblo, han demostrado al mundo entero su flagrante desprecio por las normas del derecho internacional humanitario.


Existe una violación clara y directa de los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales, que regulan la protección de la población civil durante los conflictos, la Convención de 1989 sobre los Derechos del Niño y otros importantes instrumentos internacionales.


Todo esto ha sido la gota que colmó el vaso. En las circunstancias actuales, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa están iniciando una serie sostenida de ataques contra instalaciones de la industria de defensa ucraniana en Kiev, incluyendo sitios específicos destinados al diseño, fabricación, programación y preparación para el despliegue de UAV [Vehículos Aéreos No Tripulados] utilizados por el régimen de Kiev con la asistencia de especialistas de la OTAN, responsables del suministro de componentes, la inteligencia y la selección de objetivos. Los ataques también se dirigirán contra centros de toma de decisiones y puestos de mando.


Dado que los objetivos mencionados anteriormente están dispersos por Kiev, advertimos a los ciudadanos extranjeros, incluido el personal de las misiones diplomáticas y los representantes de las organizaciones internacionales, de la necesidad de abandonar la ciudad lo antes posible, e instamos a los residentes de la capital ucraniana a no acercarse a la infraestructura militar y administrativa del régimen de Zelenskyy.


Así pues, parece ser que Rusia, finalmente, ha decidido quitarse los guantes y dar una lección (al estilo iraní) a la junta ucraniana de Zelenskyy y a sus aliados de la UE/OTAN en Kiev. Esto podría poner fin a la guerra de 12 años en Ucrania (sí, 12 años, no 4, ya que comenzó en 2014 con el golpe de Estado del Euromaidán, como incluso el exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, admitió al menos dos veces ( 1 y 2 ) - véase aquí para más información). Sin embargo, esto también podría ser el comienzo de una guerra mucho mayor entre Rusia y la UE/OTAN… y, por supuesto, existe la posibilidad de que este frente de guerra se fusione con el de Oriente Medio, uniendo a Rusia, China, Irán y el Eje de la Resistencia contra el Eje del Mal, también conocido como el régimen/clase/coalición de Epstein (es decir, el Imperio estadounidense fuera de la ley (también conocido como Gran Satán ), Israel (también conocido como Pequeño Satán ) y sus Estados vasallos de la UE/OTAN).



La masacre de Starobelsk y el silencio de Occidente: un análisis de la censura selectiva.




Estudiantes víctimas confirmadas del ataque de Ucrania (OTAN) contra el colegio Starobelsk en Lugansk

 


Las principales agencias de prensa de Occidente no han mostrado ningún interés en visitar el lugar del crimen. ¿Dónde están la BBC, la CNN y demás medios occidentales?


SIMPLICIUS – 25/05/2026



22 mayo, 2026

130 empresas, 23 países: una investigación revela la infraestructura internacional detrás de las guerras de Israel.

 

PALESTINE CHRONICLE – 21/05/2026


(Imagen: The Palestine Chronicle)

Una investigación identificó 130 empresas en seis continentes que suministran a Israel armas, tecnología, logística e infraestructura bélica.


Conclusiones clave


La investigación identificó 130 empresas de 23 países que continuaron suministrando productos a Israel desde octubre de 2023 hasta mayo de 2026.

Los investigadores manifiestan que el apoyo va más allá de la mera producción de armas, abarcando logística, computación en la nube, inteligencia artificial y sistemas energéticos.

Las empresas estadounidenses representan la mayor parte de los proveedores, mientras que los gigantes tecnológicos son señalados como fundamentales para la infraestructura militar de Israel.


Red corporativa global


Una investigación de fuentes abiertas realizada por Arabi Post identificó a 130 empresas de 23 países de seis continentes que continuaron suministrando a Israel armas, tecnologías, apoyo logístico y servicios industriales desde octubre de 2023 hasta mayo de 2026.


El informe sostiene que estas cadenas de suministro seguían activas a pesar de los reiterados llamamientos internacionales y las medidas de la ONU que instaban a los Estados a suspender la transferencia de armas vinculadas a las operaciones militares de Israel.


Según la investigación, la estructura de apoyo se extiende más allá de la producción directa de armas y representa lo que los investigadores describieron como un amplio ecosistema industrial multinacional que sostiene las operaciones israelíes en Gaza, la Cisjordania ocupada, el Líbano, Siria e Irán.


Los investigadores señalan que se han basado en documentación de fuentes abiertas, incluyendo registros oficiales, informes institucionales, divulgaciones de empresas, reportajes de investigación y datos públicos. El informe señala que los nombres de las empresas, las estructuras de propiedad y las relaciones de suministro se cotejaron y clasificaron según el sector y el país.


Más allá de las industrias armamentísticas tradicionales


La investigación argumenta que las cadenas de suministro militares operan cada vez más a través de sistemas que se extienden más allá de las fábricas de municiones y las líneas de producción de aeronaves.


Según los investigadores, estas redes incorporan tecnologías y servicios de doble uso, que abarcan desde la electrónica y las telecomunicaciones hasta el software, los sistemas logísticos, los materiales industriales y la infraestructura en la nube. En lugar de funcionar como contratos de armamento aislados, el informe señala a estos sectores como parte de una estructura de apoyo ininterrumpido que sustenta las capacidades militares a largo plazo.


La investigación también hace hincapié en que los informes anteriores a menudo se centraban en la ayuda estatal o en las principales transacciones de armas, mientras que su investigación ha buscado identificar tanto a las empresas públicas como a las privadas, que funcionan como proveedores habituales.


Las empresas estadounidenses dominaron la red de proveedores identificados.


El informe revela que las empresas estadounidenses constituyen el grupo nacional más numeroso, representando más de un tercio del total de las empresas identificadas. Entre las compañías incluidas en la lista se encuentran Boeing, Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics, Palantir, Google, Microsoft, Amazon y Caterpillar.


La investigación identificó 43 empresas que operan solo desde Estados Unidos y 39 en Europa repartidas en 13 países, Alemania a la cabeza del continente con 9 firmas, seguida de Gran Bretaña y Serbia.


El informe destaca una importante presencia israelí a través de 22 empresas nacionales, entre ellas Elbit Systems, Israel Aerospace Industries y Rafael Advanced Defense Systems. Por su parte, India se situa entre los principales contribuyentes asiáticos con siete empresas, junto a compañías de Japón, Corea del Sur y China.


Según la investigación, esta distribución refleja lo que los autores describieron como una estructura de apoyo militar globalizada que se extiende por América del Norte, Europa, Asia, África y Oceanía.


Las industrias de defensa lideran la red


El informe clasifica a las empresas identificadas en sectores: industria de defensa, logística y transporte marítimo, ciberseguridad, inteligencia artificial, energía, ingeniería y fabricación de materiales. Las industrias de defensa y armamento representaron más de la mitad de las empresas identificadas en la investigación.


Sin embargo, los investigadores argumentaron que el apoyo tecnológico desempeña un papel cada vez más crucial en las operaciones militares. La ciberseguridad, los sistemas de IA, los servicios en la nube y la infraestructura de proceso de datos representan aproximadamente el diez por ciento de los sectores identificados, lo que refleja la creciente dependencia de las capacidades digitales en la planificación militar y las operaciones en el campo de batalla.


El creciente papel de la IA y de la infraestructura en la nube


El informe presta especial atención a Microsoft, Google y Amazon, describiéndolas como la columna vertebral de la infraestructura de computación en la nube e inteligencia artificial de Israel.


La plataforma Azure de Microsoft, junto con los servicios de Google Cloud y Amazon Web Services a través del Proyecto Nimbus, son considerados como componentes principales de un sistema que se utiliza para el procesamiento de datos a gran escala y como soporte operativo. El Proyecto Nimbus, en el que participan Google y Amazon, supone un contrato valorado en aproximadamente 1200 millones de dólares.


Según el informe, estos sistemas desempeñan cada vez más funciones operativas, recopilando y procesando ingentes cantidades de información, y acelerándo la toma de decisiones en el campo de batalla. Dichos sistemas crean lo que equivale a una infraestructura digital capaz de respaldar operaciones simultáneas en múltiples frentes.


Sostenimiento operativo a largo plazo


El informe subraya que el sostenimiento de las campañas militares requiere mucho más que el simple suministro de armas.


El informe destaca a Boeing entre las empresas asociadas con algunos de los programas militares de mayor valor, incluidos los proyectos de aviones F-15 y amplios paquetes de armamento. También hace referencia a los marcos de financiación militar de EEUU y a los miles de millones de dólares de apoyo estimados aprobados desde octubre de 2023.


Según la investigación, la rápida entrega de municiones, sistemas de defensa aérea, repuestos y kits de guiado permitió mantener la capacidad operativa y que los sistemas militares funcionaran sin interrupciones a pesar de las prolongadas campañas.


Operaciones en múltiples frentes


El informe concluye que, a medida que las operaciones militares se extendían desde Gaza hacia el Líbano, Siria e Irán, se intensificaba la dependencia de las estructuras de suministro globales.


Las operaciones militares dependen cada vez más de sistemas integrados que abarcan logística, tecnología, infraestructura en la nube, redes energéticas y producción de armamento. Interconectadas, estas estructuras han facilitado la continuidad operativa y una rápida adaptación a pesar de la expansión de la actividad militar en múltiples frentes durante más de 30 meses de conflicto.



20 mayo, 2026

En las cumbres de la sociedad burguesa...

 


"...en las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía, desenfreno en el que, por la ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego, desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre. La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa".


Carlos Marx, "Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850", en Carlos Marx-Federico Engels. Obras Escogidas, Tomo I, páginas 128-129, Editorial Progreso, Moscú 1966.



El sheriff ya no tiene balas. El cine como última trinchera del imperio — Juan C. Puerta

 



El celuloide como morfina histórica


Hollywood no es una fábrica de sueños; es una lavandería de expedientes militares. Mientras que la historia se escribe con sangre, barro y derrotas logísticas, el cine estadounidense se encarga de planchar el uniforme, limpiar las medallas y, sobre todo, manipular el marcador final de la contienda. Es lo que podríamos definir como la «victoria post-mortem»: ganar en la pantalla lo que se perdió irremediablemente en la trinchera. La industria del entretenimiento ha perfeccionado el arte de la falsificación heroica, transformando retiradas humillantes en odiseas espirituales. Tras la derrota en Vietnam, surgió una necesidad cultural en EEUU de recuperar el mito del héroe invencible. El ejército era vapuleado, pero Rambo volvía para poner las cosas en su lugar.


1945: El secuestro de la victoria


El mito fundacional de la benevolencia armada estadounidense arranca con fuerza en la Segunda Guerra Mundial. Para el espectador medio de Netflix o de los clásicos de la tarde, la derrota del nazismo fue una coreografía que comenzó y terminó en las playas de Normandía.


Tomemos el ejemplo de Salvar al soldado Ryan (1998). Bajo el barniz del realismo visceral de Spielberg, se esconde un melodrama simplificador que reduce el conflicto más vasto de la humanidad a la búsqueda sentimental de un individuo. Mientras la cámara se regodea en el impacto de las balas en Omaha Beach, el guion omite convenientemente que, para junio de 1944, el espinazo de la Wehrmacht ya había sido quebrado en el frente oriental donde el Ejército Rojo le había dado la vuelta irremisiblemente a la contienda.


La realidad es tozuda: por cada soldado estadounidense que cayó combatiendo al fascismo, murieron decenas de soviéticos. Fueron Stalingrado y Kursk los que dictaron la sentencia de Hitler, no una misión de rescate con música de John Williams. Sin embargo, en la narrativa de Hollywood, la URSS es un actor de reparto o un villano en potencia, permitiendo que el espectador asuma que U.S Army liberó al mundo en solitario. Es la historia escrita por guionistas a sueldo. Un revisionismo histórico de hamburguesa y goma de mascar.



Vietnam: El narcisismo de la derrota


Si la Segunda Guerra Mundial fue el secuestro de la victoria, Vietnam fue la invención de una «victoria moral». Tras la huida caótica y desesperada de Saigón, Hollywood entró en una fase de negación psicótica.


La industria del celuloide era incapaz de digerir que la apisonadora bélica de los yankis tuviera que retirarse ante el empuje de un ejército de campesinos en alpargatas; una caricatura supremacista que los EEUU proyectan sistemáticamente sobre sus adversarios.


Aquí aparece la figura grotesca de Rambo. En la secuela de 1985, Sylvester Stallone pronuncia la frase que resume décadas de propaganda: «¿Esta vez nos dejarán ganar?». La premisa es tan audaz como falsa: el ejército más poderoso de la tierra no fue derrotado por un ejército de campesinos decididos en una selva impenetrable, sino por «políticos traidores» y «hippies» en Washington.


Rambo no es un soldado; es un superhombre de gimnasio que gana la guerra de Vietnam de forma retroactiva, masacrando a enemigos caricaturizados en una orgía de explosiones. Es el cine como terapia de grupo para un país herido en su orgullo, sustituyendo el análisis geopolítico por el músculo aceitado, la cinta en el pelo y un lenguaje propio del Homo antecessor.


El Siglo XXI: El fracaso disfrazado de «Dilema Moral»


En el nuevo milenio, con las debacles de Irak y Afganistán, la estrategia de Hollywood ha mutado. Ya no pueden vender una victoria total porque las banderas negras yihadistas o los talibanes volviendo a Kabul son demasiado recientes. A veces el Frankenstein se vuelve contra su creador. Entonces, recurren al «sufrimiento del invasor».


Películas como El francotirador (American Sniper, 2014) o la hagiografía de las fuerzas especiales en Tropa de héroes (12 Strong, 2018), utilizan una técnica perversa: desplazan el foco de la legalidad de la guerra o su éxito estratégico hacia la angustia psicológica del soldado. No importa que Irak fuera invadido bajo mentiras sobre armas de destrucción masiva, o que Afganistán terminara en un retorno al punto de partida tras veinte años; lo que importa es si el marine extraña a su familia o si sufre de estrés postraumático mientras aprieta el gatillo.


Es el intento de la «humanización de la maquinaria». Se nos pide empatía por el verdugo que se siente mal por ejecutar una orden en una guerra que su país está perdiendo. El cine de este siglo no intenta decirnos que ganaron la guerra, sino que fueron los «mejores» mientras la perdían.




El atajo de la mentira


La «mentira en Technicolor» es un atajo peligroso. Al transformar derrotas estratégicas en epopeyas sentimentales, Hollywood anestesia la capacidad crítica del público. El cine ha logrado que la retirada de Afganistán se olvide viendo una película sobre un rescate heroico de un solo traductor colaborador de la ocupación yanki (El Pacto 2023), y que la complejidad de la geopolítica se rinda ante un primer plano de una bandera ondeando al atardecer.


Mientras el Pentágono pierde las guerras en la realidad, los estudios de California intentan ganarlas en las salas de cine, pretendiendo que, aunque el imperio caiga, su película siempre tenga un final feliz.


El Pentágono como Productor Ejecutivo: La Oficina de Enlace


La convergencia entre Hollywood y el complejo militar-industrial no es una coincidencia ideológica, es un contrato de servicios. Existe la Film Liaison Office del Departamento de Defensa, una entidad cuya función es simple: si el guion «respeta» la imagen de las fuerzas armadas, el Pentágono cede portaaviones, cazas F-35, tanques y bases militares a un precio irrisorio.


Es un chantaje creativo institucionalizado. Si un director quiere rodar una crítica feroz sobre los crímenes de guerra en Irak, tendrá que pagar millones por efectos digitales. Si, en cambio, rueda una oda al heroísmo como Top Gun: Maverick (2022), el Estado le presta los juguetes de guerra. El resultado es una estética del poder que seduce al espectador; la tecnología militar se presenta como algo cool, limpio y necesario. Hollywood no sólo vende películas, vende reclutamiento. La pantalla funciona como el departamento de relaciones públicas de una maquinaria de guerra que necesita una validación cultural constante para justificar presupuestos de defensa billonarios mientras las infraestructuras del país se desmoronan.


El Ocaso en el Golfo: ¿Cómo filmar la derrota ante Irán?


La realidad geopolítica actual, con el eje de resistencia y el desafío de Irán, plantea un dilema existencial para la «fábrica de mentiras». La destrucción de bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, las oleadas misilísticas sobre la Palestina ocupada y la pérdida del control del Estrecho de Ormuz son eventos que el Technicolor no puede maquillar fácilmente. ¿Cómo reaccionará el cine ante este ocaso?


El fin del «Final Feliz» americano


El cine de propaganda Hollywoodiense está entrando en su fase de decadencia, imitando al imperio que lo sustenta. Ya no convencen los héroes de mandíbula cuadrada que salvan al mundo en el último segundo. La «mentira en Technicolor» se agrieta porque el público global ya no solo consume cine, sino que ve la caída de las bases en tiempo real a través de su teléfono móvil.


Hollywood ha sido el anestésico de Occidente, pero ninguna película es lo suficientemente larga como para ocultar el amanecer de un mundo donde el sheriff ya no tiene balas, ni crédito, ni siquiera un guion creíble que ofrecer al más crédulo de los espectadores.


Artículo extraído de la revista CON-CIENCIA de Clase, nº 10, primavera 2026.


التدوير عطوة لاعادة



19 mayo, 2026

Las reglas de Irán para el estrecho de Ormuz

 


Voltaire.net.org – 09/05/2026


El 6 de mayo, varias compañías dedicadas al transporte marítimo que tienen barcos inmovilizados en la región del golfo Pérsico recibieron un correo electrónico enviado por la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, según sus siglas en inglés), creada por las autoridades de Irán:


Instrucciones para pasar por el estrecho de Ormuz.


Los barcos que tengan intenciones de pasar por el estrecho de Ormuz deben enviar un correo electrónico a info@PGSA.ir.


Puntos más importantes considerados en el mecanismo de tránsito:


1) Prioridad de pago en la moneda nacional iraní.


2) Entrega de garantías en los bancos iraníes.


3) Si un país ha causado daños a Irán durante la reciente guerra, debería primero pagos los daños antes de obtener un permiso de paso. Los países que han adoptado sanciones contra Irán o que han bloqueado fondos de Irán no están autorizados a pasar.


4) Todos los documentos deben portar la nomenclatura correcta "Golfo Pérsico".


5) No respetar lo anterior provocará que se incaute la carga y que se imponga una multa equivalente al 20% del valor de la carga.


Por ahora, Irán no está aplicando el pago de una autorización de paso para cruzar el estrecho de Ormuz sino que está exigiendo garantías bancarias de que el exportador, el transportista y el comprador no están vinculados a un Estado implicado en el bloqueo ilícito de fondos iraníes en el extranjero. Pero el hecho de presentar a Irán esas garantías bancarias ya es una violación de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos (lo que la propaganda de la OTAN designa como "sanciones").


Esta medida iraní demuestra que la República Islámica, fundada por el ayatola Rulah Khomeiny, no sólo está luchando contra el ejército de Estados Unidos sino también contra la dominación colonial en general. La resistencia de Irán va mucho más allá de lo que habían previsto en Washington y de lo que se discutió en Islamabad. Después de haber respondido militarmente con ataques contra las bases militares de Estados Unidos en la región del golfo Pérsico y en Jordania, Irán se propone poner fin a todo tipo de injerencia estadounidense en el sistema bancario mundial.