05 febrero, 2026

Cuba resistirá el nuevo embate imperialista — Ángel Chávez Mancilla + Comparecencia del presidente de Cuba ante los medios

 

https://youtu.be/PLjbrLbwjfM?si=RBUFu2Adb2bD_pkB


Presidencia Cuba – 05/02/2026

El Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez dialoga con representantes de medios nacionales y extranjeros sobre la situación del país, el impacto de las más recientes medidas dictadas por Trump, el apoyo de la comunidad internacional a la Isla, sus relaciones con Venezuela, la estrategia para salir de la crisis actual, así como la postura de la nación acerca de un posible diálogo con el gobierno norteamericano.




La disyuntiva entre socialismo o barbarie, enunciada por Rosa Luxemburgo, no remite a un futuro lejano: describe con precisión nuestro presente. La humanidad avanza hacia una nueva guerra generalizada en la que las potencias imperialistas buscan repartirse, una vez más, mercados, territorios, materias primas y la primacía económica global.


El genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza constituye una advertencia clara de hasta dónde está dispuesto a llegar el imperialismo para alcanzar sus objetivos. Los más de 70 mil muertos provocados por la agresión del Estado de Israel —aún en curso— han sido resultado del bombardeo sistemático de hospitales y escuelas, la destrucción de infraestructura básica como el suministro de agua y electricidad, así como de medios de comunicación y transporte. Esta ofensiva ha sumido al pueblo palestino en una situación de barbarie absoluta.


De manera paralela, los monopolios norteamericanos preparan el enfrentamiento con sus principales rivales imperialistas, China y Rusia, y en ese contexto intensifican su agresividad contra los pueblos de América Latina. La agresión contra Venezuela del 3 de enero del presente año evidenció la nueva doctrina de seguridad impulsada por el gobierno estadounidense. Tras ese ataque, se anunció una escalada de hostilidades contra Cuba, histórico bastión antiimperialista de la región.


En este marco, la agresión contra el pueblo cubano se ha recrudecido con la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero, que impone el aumento de aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. Esta medida se suma al bloqueo económico impuesto desde 1962 y ampliado posteriormente mediante leyes, decretos y disposiciones administrativas. Sin embargo, la nueva orden aumenta el nivel de agresión amenazando con generar una crisis humanitaria.


Hoy, el pueblo de Cuba —al igual que el pueblo palestino en Gaza— enfrenta una agresión de carácter genocida. Cortar el suministro de petróleo busca afectar directamente la vida cotidiana del pueblo de Martí. Una parte sustancial del petróleo se destina a la generación de electricidad y al transporte. Su ausencia compromete el suministro eléctrico, el funcionamiento de sistemas de refrigeración, el uso de aparatos eléctricos básicos y, de manera crítica, la operación de hospitales, escuelas y sistemas de distribución de alimentos e insumos esenciales. Sin combustible, se interrumpen las cadenas de suministro, el traslado y conservación de alimentos, así como la recolección de residuos.


El imperialismo pretende imponer la barbarie y privar al pueblo cubano de las condiciones mínimas de vida que la civilización humana ha creado. Cree que así podrá doblegar al pueblo de Fidel. Si bien una crisis humanitaria no se ha concretado gracias a la organización popular y a la acción del gobierno revolucionario, la nueva ofensiva para impedir la llegada de petróleo puede generar daños comparables, en términos de sufrimiento social, a los bombardeos sobre Gaza.


¿Resistirá Cuba esta redoblada agresión imperialista?


Sin duda, Cuba resistirá. El pueblo y su dirección revolucionaria mantienen como principio irrenunciable la consigna: ¡Patria o Muerte! No hay fuerza capaz de derrotar a un pueblo decidido a enfrentar a su opresor. La historia lo ha demostrado: cuando un pueblo se organiza y actúa con determinación, la victoria se vuelve inevitable, como ocurrió con la derrota del fascismo durante la Segunda Guerra Mundial.


No obstante, la posibilidad de vencer no depende únicamente de Cuba. Depende también de la clase obrera y de los pueblos del mundo. La solidaridad internacional resulta indispensable para denunciar el carácter criminal de la agresión imperialista contra el pueblo de Martí, Mella y Fidel, que ha decidido defender su soberanía y su libertad. Aun así, Cuba insiste en la vía del diálogo y la negociación, pues su objetivo es revertir la agresión y evitar el sufrimiento de su pueblo.


La historia demuestra que la determinación de la clase obrera requiere del respaldo internacional. La Revolución Socialista de Octubre logró resistir la agresión de las potencias imperialistas gracias, en parte, a la solidaridad de los trabajadores del mundo, que organizaron protestas, huelgas y campañas contra la intervención. Lo mismo ocurrió con el pueblo vietnamita, que derrotó a los imperialismos japonés, francés y estadounidense, apoyado por una ola global de movilización encabezada por trabajadores y estudiantes de numerosos países.


La victoria del pueblo cubano depende hoy de nuestras acciones concretas de solidaridad: de la movilización, de la creación de comités en universidades y barrios, y del involucramiento activo de los sindicatos. La defensa de Cuba no puede quedarse en el discurso; debe traducirse en compromiso militante y cotidiano con el pueblo cubano socialista, cuya existencia ha demostrado durante generaciones que es posible construir una sociedad sin explotación y derrotar al imperialismo.


Defender a Cuba es vital para los pueblos del mundo. Cuba es un muro de contención frente a las agresiones imperialistas y una prueba viva de que otra sociedad es posible. Como señaló Fidel Castro, lo que el imperialismo nunca le perdonará a Cuba es haber hecho una revolución socialista. Su ejemplo desmiente la idea de que, por la cercanía con Estados Unidos, países como México no puedan romper con el capitalismo.


La defensa de Cuba exige presencia en las calles, en los centros de trabajo, en las escuelas y en los barrios. Entre las iniciativas que deben fortalecerse destaca “Un barco de petróleo para Cuba”, impulsada por el PCM junto con la Asociación de Cubanos Residentes en México y el Movimiento de Solidaridad con Cuba.


La agresión imperialista contra Venezuela y Cuba puede mañana dirigirse contra otros pueblos de la región. Defender la soberanía de México implica, hoy, defender la Revolución Cubana. Organizar a la clase trabajadora en torno a esta causa es prepararnos para enfrentar la barbarie de la guerra imperialista que amenaza a toda la humanidad.


No se puede confiar en el imperialismo, bajo ninguna de sus formas, como aliado de la liberación de los pueblos. La soberanía depende de la acción consciente de los trabajadores y de la solidaridad internacional. Apoyar hoy a Cuba es defender nuestro propio futuro.

Cuba resistirá el nuevo embate imperialista.

¡Cuba vencerá!


Fuente: EL MACHETE




04 febrero, 2026

Cuba y la honda de David — Fernando Buen Abad

 



Segunda Cita – 03/02/2026


David frente a Goliat no es sólo una metáfora bíblica reciclada por la retórica política, sino una estructura profunda del sentido, una gramática histórica que organiza la lucha entre fuerzas asimétricas cuando la ética decide no rendirse ante la aritmética del poder. En el caso cubano, esa dialéctica ha sido elevada a virtud colectiva, a pedagogía de la resistencia, a una semiótica del hacer donde la debilidad material no se vive como carencia, sino como ocasión creadora.


Cuba no ha sobrevivido al imperio por milagro ni por obstinación romántica, sino por una inteligencia política y revolucionaria que supo revertir muchos estragos del bloqueo y convirtió la desventaja en método, la escasez en lenguaje y la agresión permanente en conciencia organizada. Allí donde el imperialismo –con su maquinaria financiera, militar, mediática y simbólica– pretende imponer el relato de la inevitabilidad, la experiencia revolucionaria cubana opone la narración de lo posible, no como fantasía, sino como praxis social sostenida durante décadas de asedio.


Una virtud cubana no es la negación del conflicto, sino su metabolización humanista, hacer de la necesidad una ética, del cerco una escuela y de la amenaza un espejo donde el pueblo revolucionario aprende a reconocerse como sujeto histórico. Trump no fue una anomalía, sino una hipérbole, una caricatura brutal del imperialismo que siempre ha operado con la misma lógica de intimidación, castigo y escarmiento ejemplar, sólo que esta vez sin maquillaje diplomático.


Frente a esa obscenidad del poder, Cuba respondió como siempre con más organización, más cultura política, más densidad simbólica. La asimetría no se reduce, se resignifica. El bloqueo no sólo busca hambre material, sino hambre de sentido, y allí la Revolución responde con una semántica de la dignidad que convierte cada acto de resistencia en un signo mayor. No se trata de idealizar la dificultad, sino de comprender cómo una comunidad política decide no dejarse definir por el lenguaje del enemigo.


En la dialéctica de las virtudes cubanas, la lucha diaria es una dialéctica de la conciencia: saber que el adversario es un canalla más fuerte y aun así no aceptar su hegemonía. David no vence a Goliat por fuerza física, sino por inteligencia estratégica y por una lectura correcta del terreno simbólico; Cuba no enfrenta al imperio copiando sus métodos, sino desmontando su lógica, revelando sus contradicciones, exponiendo su violencia estructural ante los ojos del mundo.


Cada médico enviado donde nadie quiere ir, cada vacuna desarrollada en condiciones adversas, cada escuela sostenida contra el desfinanciamiento impuesto, es una piedra lanzada no contra un cuerpo, sino contra un discurso. El humanismo revolucionario no es una consigna, sino una práctica que reorganiza prioridades: salvar vidas antes que salvar ganancias, educar antes que endeudar, compartir antes que acumular.


Eso es lo intolerable para el imperialismo: no la existencia de un pequeño país rebelde, sino la demostración empírica de que otro orden de valores no sólo es deseable, sino funcional. Trump, con su retórica de muro, castigo y supremacía, encarnó la fase más cínica de un sistema que no tolera la diferencia cuando ésta se vuelve ejemplo. Por eso la agresión contra Cuba es también una agresión contra la idea misma de soberanía popular, contra la posibilidad de que los pueblos decidan sin pedir permiso. La respuesta cubana no ha sido el odio, sino la persistencia; no la claudicación, sino la memoria activa; no la imitación del verdugo, sino la profundización de su propio proyecto.


En términos semióticos, la Revolución ha logrado algo excepcional, que es producir sentido desde la periferia, disputar el significado de palabras como democracia, libertad y derechos humanos desde una experiencia concreta y no desde un abstracto de mercado. Esa es la verdadera amenaza para el imperio: que el lenguaje deje de pertenecerle. Convertir la asimetría en fortaleza humanista implica asumir que no todo poder es cuantificable, que existe una potencia de lo colectivo que no entra en las estadísticas del Pentágono ni en los balances de Wall Street. Cuba ha hecho de su fragilidad un arma ética, de su vulnerabilidad una pedagogía política y de su resistencia una forma de amor social organizado.


David no se convierte en Goliat al vencerlo; lo derrota sin dejar de ser David. Ahí reside la lección más profunda: no ganar pareciéndose al enemigo, sino triunfar sin traicionar la propia humanidad. En un mundo saturado de cinismo, esa coherencia es subversiva. Por eso el imperialismo insiste, amenaza, sanciona y miente; porque frente a la fuerza bruta sólo teme una cosa: la persistencia de un ejemplo que demuestra que incluso bajo asedio es posible vivir de otro modo, pensar de otro modo y luchar sin renunciar a la dignidad.


El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba no es una simple política exterior ni una “disputa bilateral”, sino una forma sistemática de violencia estructural que cumple con los rasgos de un crimen de lesa humanidad, en tanto ataca de manera deliberada, prolongada y consciente a una población civil con el objetivo explícito de provocar sufrimiento, desabastecimiento y desesperación social.


No castiga a un gobierno, sino a un pueblo entero, restringiendo el acceso a medicamentos, alimentos, tecnología, financiamiento y relaciones normales con el resto del mundo, incluso en contextos de emergencia sanitaria y desastres naturales. Su lógica no es jurídica, sino punitiva; no es diplomática, sino ejemplarizante: busca escarmentar para que nadie la imite. Desde una perspectiva ética y semiótica, el bloqueo intenta naturalizar el dolor como herramienta política y convertir la crueldad en norma, violando principios elementales del derecho internacional y de la convivencia humana. Que se mantenga pese a condenas reiteradas de la comunidad internacional revela no sólo la impunidad del poder imperial, sino su bancarrota moral. Frente a ello, la resistencia cubana adquiere una dimensión aún más profunda; no sólo sobrevive a un cerco material, sino que denuncia con su sola existencia la obscenidad de un sistema que castiga la dignidad y criminaliza la soberanía. El bloqueo es un crimen de lesa humanidad.


https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/03/opinion/cuba-y-la-honda-de-david


http://fbuenabad.blogspot.com/






🎯

 


03 febrero, 2026

China prohíbe el software de seguridad de EEUU e Israel — Kevin Walmsley

 




INSIDE CHINA – 03/02/2026

   Traducción del inglés: Arrezafe


Los fundadores y altos ejecutivos de las principales empresas de software de ciberseguridad mantienen fuertes vínculos con los servicios de inteligencia israelíes.


Además de contratos con las mayores empresas globales, entre sus clientes se incluyen agencias gubernamentales estadounidenses, el Pentágono, las fuerzas armadas de la OTAN y contratistas de defensa extranjeros.


Queda prohibido en China con efecto inmediato, el software de ciberseguridad de Palo Alto Networks, Fortinet, CheckPoint, CyberArk y algunas otras empresas con sede en EEUU e Israel.


El gobierno central chino ha ordenado a todas las empresas e instituciones que identifiquen y reemplacen los productos y sistemas de software de dichas empresas para finales de junio.


Recursos y enlaces:


Exclusiva: Pekín pide a las empresas chinas que dejen de usar software de ciberseguridad estadounidense e israelí, según fuentes

https://www.reuters.com/world/china/beijing-tells-chinese-firms-stop-using-us-israeli-cybersecurity-software-sources-2026-01-14/


Bloomberg: China prohíbe productos de ciberseguridad a las principales empresas estadounidenses e israelíes

https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-01-14/china-bans-cyber-products-from-top-us-israeli-security-firms


https://www.thalesgroup.com/en/worldwide/france


Thales obtiene un contrato de 1.800 millones de libras para "maximizar los días en el mar para la Marina Real"

https://www.thalesgroup.com/en/news-centre/press-releases/thales-wins-ps18-billion-contract-maximise-days-sea-royal-navy


Thales adjudica a SFO Technologies contrato de estructuras cableadas de radar RBE2 para Rafale bajo la etiqueta Make in India.

https://www.thalesgroup.com/en/news-centre/press-releases/thales-awards-sfo-technologies-rbe2-radar-wired-structures-contract#


Contratos de adquisiciones gubernamentales de CyberArk

https://www.carahsoft.com/cyberark/contracts

https://www.cyberark.com/company/leadership/

https://www.checkpoint.com/about-us/leadership/



02 febrero, 2026

EEUU se esfuerza por encontrar compradores para el petróleo venezolano — Kevin Walmsley

 

https://youtu.be/9n7uPbEacyw?si=HdcFzP9Iy7GJSnIn


INSIDE CHINA – 02/02/2026


Temas:


Tras la toma de control de la industria petrolera venezolana por parte de Estados Unidos, empresas comerciales de materias primas obtuvieron contratos para vender el crudo a compradores de todo el mundo, incluyendo a China.


Sin embargo, el crudo venezolano se vende ahora a precios mucho más altos que antes, y las ganancias se canalizan a través de empresas estadounidenses y comerciantes de energía.


El aumento de los precios ha expulsado a las refinerías chinas del mercado del crudo pesado venezolano, quienes están trasladando sus pedidos a Canadá, Rusia e Irán.


El petróleo de arenas bituminosas canadienses es más caro que el crudo pesado y agrio venezolano, pero es similar y ofrece tiempos de entrega mucho más cortos y costos de envío más bajos.


Se ha instruido a las comercializadoras chinas de energía para que rechacen nuevas ofertas de crudo venezolano.


Informe:


Buen día.


Sólo hemos necesitado unas pocas semanas para confirmar cómo funcionarían las cosas para los mercados petroleros tras la toma de control de la industria petrolera de Venezuela, y para la cadena de suministro de China en particular.


Inmediatamente después de que fuerzas estadounidenses entraran en Caracas y secuestraran a Maduro, leemos titulares como estos. Para reanudar la producción, la administración Trump exige a Venezuela "cortar lazos con China, Irán, Rusia y Cuba, y asociarse exclusivamente con Estados Unidos en la producción de petróleo". Además, Venezuela debe "favorecer a la administración Trump y a las compañías petroleras estadounidenses en todos los negocios futuros".


La presunción era que China se vería privada del petróleo venezolano, del que dependía. Una premisa errónea y retrógrada. Porque China no dependía del suministro de petróleo venezolano, sino que Venezuela dependía de China para venderlo. Porque tan solo unos días después, las refinerías de petróleo chinas recibieron llamadas de Trafigura y Vitol para preguntarles si querían comprar petróleo venezolano. Se trata de comerciantes de materias primas que han obtenido nuevos y grandes contratos con el gobierno estadounidense para negociar la venta del crudo venezolano.


Vitol despertó cierto interés de refinerías en India, y ambas compañías contactaron con PetroChina para la venta de crudo Merey, un crudo de grado pesado y ácido. La administración Trump confirmó que China puede volver a comprar petróleo de Venezuela, pero no con los grandes descuentos anteriores, y reiteró que ahora es Estados Unidos el que controla las ventas de petróleo de Venezuela.


China está excluyendo de su economía a grandes empresas comerciales como Trafigura. De momento, desde que Trump se hizo cargo de las exportaciones, PetroChina se ha negado a comprar o comercializar crudo venezolano.


Los descuentos que Venezuela solía ofrecer a sus compradores, incluyendo a China, suponen ahora un problema. El mundo está bien abastecido de petróleo, cuyo precio está cayendo cada vez más. China es el mayor importador y consumidor de petróleo del mundo, pero está bien abastecida. Si desaparecen los grandes descuentos del crudo venezolano, los compradores chinos simplemente podrán migrar a Canadá, Irán o Rusia.


Así pues, la idea de que las refinerías de crudo chinas entrarían en pánico, desesperadas por reemplazar el petróleo venezolano en su cadena de suministro, no tiene pies ni cabeza. A los operadores de PetroChina se les ha dicho que ni siquiera piensen en comprar petróleo venezolano hasta que se les indique lo contrario, por lo que ahora las empresas comercializadoras se desviven por encontrar compradores que reemplacen a China en la compra del crudo venezolano. Y eso es algo que no se puede lograr sin recurrir a los descuentos anteriores: China era simplemente un comprador demasiado grande.



Aquí es donde la situación se vuelve aún más peculiar: quienes probablemente se beneficien serán los proveedores canadienses de crudo. El oleoducto Trans Mountain se extiende desde las arenas petrolíferas de Alberta hasta Vancouver. Dos tercios del petróleo bombeado por ese oleoducto se destinan a China, y el resto a Estados Unidos.


Este petróleo es muy similar al que proviene de Venezuela. Es más caro que el crudo Merey, también de Venezuela. La ventaja es que el tiempo de envío es de 40 días, dada su cercanía a China, y que se pueden utilizar distintos tipos de buques para transportar el petróleo canadiense, lo que también reduce los costos del transporte. Además, el oleoducto Trans Mountain también fue el factor que determinó la expulsión del crudo estadounidense de la cadena de suministro energético de China. En 2025, las importaciones chinas de crudo desde EEUU se redujeron en más del 60 %. Las importaciones desde Canadá se cuadruplicaron con creces.


Sean buenos.


Fuentes y enlaces:


Reuters, Vitol, Trafigura offer Venezuelan oil to Indian, Chinese refiners for March delivery, sources say

https://www.reuters.com/business/energy/vitol-trafigura-offer-venezuelan-oil-indian-chinese-refiners-march-delivery-2026-01-12/


China replaces US barrels with crude from Canada

https://www.seatrade-maritime.com/tankers/china-replaces-us-barrels-with-crude-from-canada


Trump’s Venezuela oil grab is pushing Chinese refiners to Canada (Not paywalled)

https://calgaryherald.com/business/trumps-venezuela-oil-grab-is-pushing-chinese-refiners-to-canada


Reuters Exclusive: PetroChina holds off from buying Venezuelan oil marketed under US control, sources say

https://www.reuters.com/business/energy/petrochina-holds-off-buying-venezuelan-oil-marketed-under-us-control-sources-say-2026-01-27/


Bloomberg, Trump’s Venezuela Oil Grab Pushes Chinese Refiners to Canada

https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-01-08/trump-s-venezuela-oil-grab-is-pushing-chinese-refiners-to-canada


Trump administration demands Venezuela cut ties with US adversaries to resume oil production

https://www.cnn.com/2026/01/07/politics/venezuela-trump-oil-demands



01 febrero, 2026

A quien pueda interesar — Israel Rojas

 


Segunda Cita - 31 de enero de 2026


No lucharé ni daré mi sangre por un presidente, ni por un secretario general de ningún partido político. No lucharé por un venerable anciano, ni por su hijo o nieto, ni por su familia. No he luchado por un ser humano en particular. No.


Yo luché, lucho y lucharé hasta el último aliento por Cuba soberana. Lucharé contra el fascismo y el imperialismo. Para evitar que desaparezca el sueño de Martí y de Fidel: el de una nación donde la ley primera sea el culto a la dignidad plena del hombre, y para que el futuro del país esté en manos de hombres y mujeres de ciencia. Para seguir echando mi suerte con los pobres de la tierra, hasta que desaparezca toda inequidad. Lucharé para que el tráfico de drogas no sea el destino de nuestro territorio. Lucharé por mis hijos, por mis sobrinos y por los hijos de mis hijos. Lucharé porque "Longina", "Yolanda" y "Marilú", "Créeme" y "Ojalá", no sean obras de un período perdido en la utopía de unos románticos, sino la obra viva de un arte vivo. Lucharé por lo que soy y por lo que no llegué a ser, pero quise.


Y cuando la sombra del desaliento intente filtrarse, cuando el peso de la lucha amenace con doblegar las espaldas, recordaré que en cada palma hay un susurro de independencia, que en cada ola que golpea la costa retumba el juramento de Baraguá. Y espero que no aparezca la pantomima cobarde de "negociar" para parecer "inteligentes y modernos". Para esos "sabios" todo mi desprecio de antemano.


Cuba lleva en la sangre el fuego sagrado de los que soñaron una nación de pie. No hay fuerza opresora que pueda con la roca moral de un pueblo decidido a prevalecer o morir en el intento. Seguiremos en pie, hasta que la victoria final corone nuestros esfuerzos.


Como escribió el Apóstol: "Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército".


¡Que viva Cuba libre!





31 enero, 2026

Venezuela. La verdad detrás del fango mediático — Geraldina Colotti

 


Resumen Latinoamericano – 27/01/2026


En las redacciones de Roma, Madrid y Bruselas se ha consolidado una narrativa tóxica que apunta a presentar la Revolución Bolivariana como un proyecto en liquidación. Aprovechando la complejidad de la nueva reforma de la Ley de Hidrocarburos y las medidas de emergencia adoptadas por el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, la prensa italiana acusa a Venezuela de ceder ante Trump y de haber revocado las históricas nacionalizaciones de Hugo Chávez. Se trata de un vuelco de la realidad que esconde una verdad mucho más incómoda: mientras Venezuela lucha por su independencia en condiciones de guerra, Europa ya ha firmado su propia rendición energética.


Los diarios italianos, incluso aquellos que se definen como independientes, utilizan un sofisma peligroso: sostienen que si Venezuela permite que una empresa extranjera opere, entonces la nacionalización ha terminado. Esta tesis ignora deliberadamente la diferencia entre propiedad y gestión operativa. ¿Por qué mienten? Porque deben convencer al público europeo de que el socialismo ha fracasado y que la única forma de extraer petróleo es el mercado neoliberal. La realidad es que la propiedad de los yacimientos (Art. 302 de la Constitución) sigue siendo inalienable de la República. El gobierno bolivariano ha puesto en marcha una suerte de Soberanía Adaptativa: impone a los socios extranjeros hacerse cargo de la inversión y del riesgo operativo en un contexto de bloqueo criminal, pero cada barril extraído está sujeto a la fiscalización del Ministerio del Petróleo. No es el mercado el que dicta las reglas, es el Estado el que usa el capital extranjero para romper el asedio. Quien habla del fin de las nacionalizaciones oculta el hecho de que toda infraestructura construida por los privados volverá a la nación al término del contrato.


La prensa italiana evita cuidadosamente explicar la situación de CITGO, la filial de PDVSA en los Estados Unidos, víctima del mayor saqueo de la historia moderna. La tesis de los periódicos es que Venezuela está perdiendo CITGO por deudas no pagadas. ¿Por qué mienten? Porque no pueden admitir que CITGO fue secuestrada ilegalmente y entregada a la farsa del gobierno en la sombra de Guaidó para ser desmembrada por los acreedores amigos de Washington. La presidenta encargada Delcy Rodríguez no está cediendo: está utilizando la reforma petrolera como palanca de negociación. El mensaje enviado a los Estados Unidos es claro: si quieren acceder a las reservas venezolanas (que el Departamento de Energía de EEUU estima en 500.000 millones de barriles), deben reconocer el daño causado por el saqueo de CITGO. Venezuela utiliza su fuerza energética para forzar una mesa de negociación sobre la restitución de miles de millones de dólares arrebatados al pueblo. Negociar bajo presión no es capitular, es ejercer la diplomacia de los pueblos contra la piratería.


Los medios italianos presentan a menudo las “sanciones” como medidas dirigidas contra individuos corruptos. Es una de las mentiras más descaradas. Desde 2015, Venezuela ha sufrido más de 900 Medidas Coercitivas Unilaterales que constituyen crímenes de lesa humanidad. El ataque tecnológico del 3 de enero es la evolución final de esta guerra: del bloqueo de las cuentas bancarias al terrorismo informático contra las infraestructuras críticas para paralizar al país.


La Ley Antibloqueo no es una puerta cerrada al socialismo, como dicen en Roma, sino un escudo legal indispensable. Permite al Estado operar en el secreto necesario para burlar a los drones financieros de la OFAC y garantizar alimentos y medicinas. Presentar estas medidas de supervivencia como un retorno al capitalismo es un acto de cinismo intelectual que solo sirve para justificar el asedio ante los ojos de la opinión pública europea.


Aquí la prensa italiana alcanza la cumbre de la hipocresía: se preocupa por la soberanía venezolana mientras calla sobre la total abdicación de la soberanía italiana. Tras el sabotaje impune del Nord Stream, Italia se ha convertido en un satélite energético de Texas. Los datos que nuestros periódicos no publican son devastadores: en 2025, las importaciones italianas de Gas Natural Licuado (GNL) desde los Estados Unidos se duplicaron, llegando al 45% de la necesidad total. El gas estadounidense les cuesta a los italianos entre un 50% y un 100% más respecto al pasado, y en ciertos picos hasta cinco veces el precio interno de EEUU Italia paga una «vacuna» energética inmensa sin ninguna autonomía de decisión.


Venezuela, en cambio, a pesar del secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, negocia con los BRICS+ e impone condiciones a sus transnacionales. ¿Quién ha perdido realmente la soberanía? ¿El país que defiende sus pozos bajo las bombas tecnológicas o el que compra gas a precio de oro a quien le hizo saltar los gasoductos?


Otro argumento preferido por los periódicos es la crisis de PDVSA, presentada como prueba de la ineficiencia estatal. No dicen, sin embargo, que PDVSA había sido infiltrada por una tecnocracia corrupta que servía a intereses foráneos. Según lo analizado por David Paravisini, muchas deudas reclamadas por las multinacionales eran acuerdos ilícitos entre directivos traidores y empresas extranjeras. La deuda de Chevron, presentada por los medios como una cadena al cuello de Venezuela, ha sido desenmascarada: de una solicitud de 4.000 millones se pasó a menos de 800 millones reales.


La reforma de Rodríguez es un acto de limpieza profunda: recentralizar el mando en el Ministerio significa quitar el petróleo de las manos de los burócratas corruptos para devolverlo a la Inversión Social. El conflicto persiste precisamente porque Venezuela se niega a eliminar el financiamiento de las Grandes Misiones sociales con los ingresos del crudo.


La propaganda trabaja por algoritmos y por estética. Busca vender el modelo de EEUU como la única modernidad posible, callando sobre la crisis social que devora las ciudades estadounidenses entre drogas y pobreza extrema.


Venezuela propone una modernidad multipolar basada en la soberanía de los datos y de los recursos. Colaborando con Rusia, China e Irán, Caracas certifica sus reservas fuera del control de Silicon Valley y de las agencias de calificación occidentales. Este es el verdadero desafío del siglo XXI.


La Revolución Bolivariana no ha cedido. Ha aprendido a luchar en un mundo donde el recurso energético es el arma principal. Decir que el petróleo está en manos de Trump es un insulto al pueblo venezolano que continúa custodiando sus refinerías a pesar del dolor por el secuestro de sus líderes. La soberanía no es un concepto burocrático, es la capacidad de mantenerse en pie cuando todos alrededor se arrodillan. Venezuela está de pie. Es Europa la que parece haber olvidado cómo se está así.


El balance de la gestión de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en el dramático escenario posterior al 3 de enero de 2026, no puede reducirse a una simple crónica de emergencia. Lo que surge es una verdadera doctrina de la resistencia que hemos definido como Soberanía Adaptativa. Mientras la prensa italiana se afana en buscar signos de rendición en los tecnicismos de la reforma petrolera, los datos reales relatan la consolidación de un modelo que no solo ha protegido a la nación del colapso, sino que ha relanzado su proyección como potencia energética global.


Contra todo pronóstico de las agencias de calificación occidentales, Venezuela cerró el 2025 con un crecimiento del PIB petrolero del 16% y una producción estabilizada en 1,2 millones de barriles por día. El plan Reto Admirable 2026, presentado por Rodríguez, no es un libro de sueños, sino un programa fundado en 19 trimestres consecutivos de crecimiento económico alcanzados bajo el régimen de sanciones más feroz de la historia moderna. La proyección de un incremento de los ingresos del 37% para el año en curso es la respuesta más firme a quienes, desde Roma o Washington, apostaban por el default del Estado bolivariano tras el secuestro del presidente Maduro.


La verdadera victoria política de esta fase reside en el destino de la riqueza. La reforma de la Ley de Hidrocarburos, lejos de privatizar, ha blindado el vínculo entre extracción y justicia social. El modelo de distribución del presupuesto 2026 habla claro: el 53% de los recursos se destina directamente a las Comunas, el 29% a las Gobernaciones y el 15% a las Alcaldías. Mientras que en los países que han abrazado el neoliberalismo —como la Italia del GNL estadounidense— la renta energética termina en los dividendos de las transnacionales, en Venezuela cada barril producido se transforma por ley en salario, salud y alimentación para el pueblo. Es esta la amenaza inusual y extraordinaria que el imperio no puede perdonar.


Con la firma de los primeros contratos de exportación, el gobierno de Delcy Rodríguez ha demostrado que el país no es un actor pasivo en el tablero energético, sino un eje de la integración regional y mundial. La firmeza al reivindicar el derecho a relaciones diversas —con los BRICS+, con China, con Rusia e incluso una agenda energética soberana con los Estados Unidos— marca el fracaso de la estrategia del aislamiento. Venezuela no tiene miedo al mercado mundial porque sabe que posee la llave para sus equilibrios futuros.


En definitiva, la experiencia venezolana de 2026 ofrece una lección brutal a las democracias liberales europeas. Mientras Venezuela defiende su propia soberanía de datos y recursos bajo las bombas de la guerra cognitiva, Europa se descubre frágil, dependiente y desindustrializada por haber cedido su autonomía a Washington.


La resistencia bolivariana demuestra que la soberanía no es un vestigio del pasado, sino la única condición posible para la paz y el desarrollo en el siglo XXI. A pesar del dolor por el secuestro de sus líderes, la Venezuela de hoy no es un país que cede, sino un país que está reorganizando el Estado para una batalla de larga duración. La Revolución no ha terminado; ha entrado en una fase de madurez estratégica donde la flexibilidad táctica sirve para proteger la inquebrantable firmeza de los principios.