27 abril, 2026

El arte de la distracción — Einar Tangen

 

Asia Narratives – 26/04/2026

   Traducción: Arrezafe


LA ÉPOCA DORADA QUE NUNCA LLEGÓ


Donald Trump regresó a la Casa Blanca con un mensaje contundente: Estados Unidos se encontraba en el umbral de una «época dorada». Prometió precios más bajos, salarios más altos, reactivación de la industria manufacturera, fronteras cerradas, paz en el extranjero y un gobierno finalmente alineado con la ciudadanía común. Su retórica fue triunfal, casi mítica: una segunda oportunidad para lograr la transformación que, según él, se le había negado la primera vez. El discurso de investidura describió el momento como el renacimiento de la primacía estadounidense. La Administración se comprometió a restaurar la prosperidad, la disciplina y la fortaleza nacional.


Pero, tras esa retórica grandilocuente, no había ni un equipo competente ni un plan. Todo lo que Trump ha hecho ha sido un circo, utilizando tácticas de distracción para evitar que los medios y el público se centraran en sus fracasos. Esta es una breve lista de lo que Trump prometió frente a lo que cumplió.


Principales promesas de Trump:


Reducción inmediata de la inflación


Resurgimiento de la industria manufacturera estadounidense


Precios más bajos para el consumidor


Desgravación fiscal para la clase media


Reforma integral del sistema de salud


Poner fin a los conflictos en ultramar


Eliminar la corrupción


Un gobierno trabajando para el pueblo.


REALIDAD ECONÓMICA FRENTE A ESLÓGANES


Los primeros indicadores económicos divergieron drásticamente de las promesas de Trump. Para abril de 2026, entre el 60 y el 65 por ciento de los estadounidenses vivían al día, una cifra que afectaba a todos los partidos políticos. El crecimiento del PIB real se desaceleró al 2,2 por ciento en 2025, el año más débil, fuera de la pandemia, en casi una década. El desempleo aumentó al 4,6 por ciento, con 7,83 millones de estadounidenses sin trabajo. La creación de empleo se ralentizó drásticamente, de 170.000 empleos mensuales a 17.000. Mientras tanto, el costo de vida continuó aumentando. Los precios de los alimentos subieron un 5 por ciento, los alquileres un 6 por ciento, los servicios públicos un 8 por ciento, mientras que las primas de seguros aumentaron en dos dígitos por segundo año consecutivo. El optimismo de las pequeñas empresas cayó durante cuatro trimestres consecutivos.


La administración atribuyó la desaceleración a "ajustes temporales". Los economistas y todos los demás culparon a sus fallidas políticas arancelarias y de reindustrialización.


Condiciones económicas resultantes:


Crecimiento significativamente ralentizado


Aumentó el desempleo


Desplome de creación de empleo.


Incremento de los costos del hogar en todas las categorías esenciales.


Deterioro de la confianza de las pequeñas empresas.


LOS ARANCELES DE TRUMP, UN IMPUESTO REGRESIVO PARA EL CONSUMIDOR


La intervención económica más trascendental del gobierno fue la drástica expansión arancelaria. La tasa arancelaria promedio pasó del 2,6 % al 13 %, un incremento de aproximadamente el 400 %. Esta política se presentó como una herramienta para proteger la industria estadounidense y castigar a la competencia extranjera. Sin embargo, en realidad, aproximadamente el 90 % de los costos arancelarios se trasladaron directamente a las empresas y consumidores estadounidenses.


El sector manufacturero, precisamente el que la política pretendía reactivar, perdió 59.000 puestos de trabajo, siendo las industrias de bienes duraderos las más afectadas.


Los hogares absorbieron el impacto. Los aranceles costaron a las familias alrededor de 1000 dólares en 2025, con pronóstico de 1300 dólares en 2026, además de casi 1200 dólares en costos adicionales entre febrero y noviembre de 2025. Un economista describió los aranceles como «el mayor aumento de impuestos al consumidor en una generación».


El efecto arancelario:


Rápidos cambios de políticas


Limitada consultas con la industria


Fuerte dependencia de la autoridad ejecutiva


Impacto masivo final en los consumidores


PERTURBACIONES EN EL MERCADO LABORAL Y LA TRANSICIÓN A LA ECONOMÍA COLABORATIVA


El mercado laboral experimentó una transformación estructural. Ante el aumento de los costos de producción y la incertidumbre política, los empleadores recurrieron cada vez más a modalidades de trabajo flexibles. El empleo a tiempo parcial aumentó un 62 %, y 9,3 millones de estadounidenses tenían varios empleos, el nivel más alto en 25 años. Los puestos de trabajo estables a tiempo completo fueron reemplazados por trabajos temporales sin prestaciones sociales. Los trabajadores describen una sensación de fragmentación, la necesidad de compaginar múltiples funciones, horarios impredecibles y gastos crecientes.


La administración Trump señaló las cifras generales de empleo como prueba de fortaleza, pero la realidad subyacente contaba una historia diferente.


La nueva semana laboral estadounidense:


Dos trabajos a tiempo parcial, más trabajos ocasionales


Trabajo a tiempo completo complementado con turnos de reparto nocturnos.


Trabajo de temporada sustituye al empleo durante todo el año.


Entre los elementos de presión se encontra el aumento de las primas de los seguros, el costo de los alimentos, los bienes y el transporte, y la ausencia de prestaciones sociales proporcionadas por el empleador.


LA REPRESIÓN A LA INMIGRACIÓN Y EL COSTE PARA LA AGRICULTURA


La iniciativa de deportación masiva eliminó a más de un millón de trabajadores inmigrantes de la fuerza laboral. Los efectos fueron especialmente evidentes en la agricultura. Los agricultores reportaron una grave escasez de mano de obra, cosechas sin recolectar, aumento de las tasas de deterioro y mayores costos operativos. Los analistas predigeron que las restricciones a la producción de alimentos podrían elevar los precios hasta un 15 % para 2028. La administración presentó su política como una victoria para los trabajadores estadounidenses. Las asociaciones agrícolas la calificaron como un daño a largo plazo.


Impacto agrícola:


Reducción significativa de la mano de obra en el campo


Pérdidas de cosechas en varios estados


Mayor dependencia de las importaciones de emergencia


Aumento de los precios al consumidor


Pérdida de mercados asiáticos debido a las represalias arancelarias.


El aumento de los precios de la energía, que afectará aún más alo coste de los fertilizantes y los combustibles, incrementando los gastos.


POLÍTICA FISCAL: RECORTES Y VENCIMIENTO, TODO PARA EL 1%


Las promesas fiscales de Trump fueron fundamentales en su mensaje de campaña. Sin embargo, las políticas implementadas se desviaron de las expectativas. La política de "no gravar el salario extra" tiene un límite de 25.000 dólares y expiará en 2028. La política de "no gravar las horas extras" tiene un límite de 12.500 dólares para personas solteras y de 25.000 dólares para parejas que presentan declaración conjunta, y también expirará en 2028. Mientras tanto, los recortes de impuestos de 2017 se hicieron permanentes, beneficiando desproporcionadamente al 1% más rico.


No se promulgó ninguna medida de alivio fiscal para la clase media. No se amplió el crédito tributario por hijos. No se redujo el impuesto sobre la nómina. No se aumentó el salario mínimo. No se implementó la ayuda familiar.


A finales de 2025, el 1% más rico incrementó su riqueza en aproximadamente 4 billones de dólares, alcanzando los 52 billones de dólares.


Panorama de la política fiscal:


Los hogares de altos ingresos se beneficiaron


Los hogares de bajos ingresos sufrieron las consecuencias de los aranceles y las guerras, que afectaron con mayor dureza a los productos básicos.


Los recortes de impuestos crearon un alivio temporal desigual


Los hogares de clase media experimentaron una combinación de deducciones que se vieron neutralizadas por un aumento de los costos en todo lo demás.


ATENCIÓN SANITARIA: EL PLAN QUE NUNCA SE MATERIALIZÓ


Durante 18 años, Trump prometió que la reforma sanitaria estaría lista en "dos semanas". Poco antes de ser elegido en 2024, su plan de salud no era más que un esbozo. Aún no se ha presentado un plan integral.


En cambio, la política se ha orientado hacia la reducción de las prestaciones y el aumento de los costos. Medicaid enfrentó recortes por valor de 880 mil millones de dólares, calculando que 7,5 millones de personas perderían su cobertura. Se esperaba que otros 2,1 millones perdieran sus planes de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA). Las primas de los seguros patrocinados por los empleadores aumentaron a 26.993 dólares anuales, con un incremento del 8% en las contribuciones de los trabajadores. Los precios de los medicamentos recetados aumentaron en 350 fármacos, incluyendo un incremento del 12% en la insulina. La deuda médica creció, afectando a 15 millones de estadounidenses, y el 32% informó haber retrasado la atención médica y la compra de medicamentos debido al precio de los mismos.


La atención sanitaria en las zonas rurales se vio gravemente afectada: 28 hospitales cerraron o redujeron sus servicios, y otros 432 fueron identificados como vulnerables.


Vulnerabilidad de la atención sanitaria rural:


Los cierres de hospitales se concentran en condados de bajos ingresos.


Aumento de los tiempos de acceso para emergencias


La escasez de personal se ha intensificado.


El precio de los medicamentos aumentó


RETROCESO EN MATERIA DE ÉTICA Y EXPANSIÓN DEL PODER DE LOS GRUPOS DE PRESIÓN (LOBIES)


El primer día de su segundo mandato, Trump derogó las restricciones éticas federales que regulaban las interacciones de los lobistas, las prohibiciones de regalos y las “puertas giratorias”. Esta medida abrió la puerta a un aumento de la actividad de la industria de la influencia.


Las firmas de cabildeo reportaron un aumento del 54 por ciento en sus ingresos a principios de 2025. Exfuncionarios accedieron rápidamente a lucrativos puestos de asesoría. Los grupos industriales recuperaron el acceso a agencias federales que antes les estaban vetadas. Esta reversión formaba parte de una tendencia más amplia: un gobierno que consideraba las normas éticas irrelevantes en lugar de salvaguardias.


¿Qué cambió?:


Se eliminaron las prohibiciones de dádivas


Se levantanron las restricciones a los lobistas


Se eliminaron los períodos de reflexión


Se ha restado prioridad a la aplicación de la FCPA (Foreign Corrupt Practices Act) [Acta Contra Prácticas Corruptas Foráneas]


ACUSACIONES DE ENRIQUECIMIENTO PERSONAL Y GANANCIAS FINANCIERAS EXTRAORDINARIAS


A medida que se flexibilizaron las normas éticas, las fortunas de las entidades vinculadas a Trump aumentaron drásticamente. El patrimonio neto de Trump pasó de 2.500 millones de dólares a 6.500 millones. La Organización Trump reportó ganancias de 2.000 millones de dólares, superando entre dos y tres veces al sector inmobiliario comercial en general. Tres altos funcionarios vendieron acciones por un valor de hasta 10 millones de dólares poco antes de los anuncios de aranceles; operaciones que generaron pesquisas, pero no consecuencias legales. La línea entre el cargo público y el beneficio privado se desdibujó aún más a medida que avanzaba el año.


Resultados financieros:


Incremento significativo de la riqueza personal para el 1% más rico y para quienes forman parte del círculo de Trump.


Los beneficios empresariales se dispararon


Las operaciones especulativas con acciones realizadas en momentos cercanos a anuncios políticos y económicos sugieren uso de información privilegiada.


REDES DE NEPOTISMO Y NOMBRAMIENTOS CLIENTELISTAS


Al menos 17 miembros de la familia Trump ocuparon cargos remunerados en diversas agencias y órganos asesores. Entre los nombramientos se incluyen:


Charles Kushner como embajador en Francia


Massad Boulos como asesor principal


Linda McMahon, una simpatizante política, fue nombrada Secretaria de Educación.


Los hijos de Trump compraron participaciones en empresas contratistas de drones de defensa y recibieron contratos del Pentágono.


El yerno de Trump, que no tiene ningún cargo oficial, está negociando los términos de paz con los países que financiaron su fondo de inversión, los cuales le acaban de entregar 4.000 millones de dólares adicionales.


Las empresas vinculadas a Trump recibieron un aumento del 35% en los contratos federales.


La red de mecenazgo:


La lealtad se prioriza sobre la experiencia.


Conflictos de intereses comerciales


Experiencia gubernamental limitada


LA SENTENCIA SOBRE EL REEMBOLSO DE ARANCELES Y EL AUGE DEL ARBITRAJE


En 2026, los tribunales federales dictaminaron que la estructura arancelaria del gobierno violaba los requisitos legales. Esta decisión generó reembolsos por un valor de hasta 175 mil millones de dólares, pagados a los importadores, no a los consumidores. Empresas financieras, incluidos los hijos del principal impulsor de los aranceles, Howard Lutnick, adquirieron derechos de reembolso con grandes descuentos, convirtiendo el fallo en una lucrativa oportunidad de arbitraje.


¿Quiénes se beneficiaron?:


Importadores


Poseedores de información privilegiada


Empresas comerciales


Entidades financieras


Mientras tanto, los consumidores no recibirán nada.


ACTIVIDAD MERCANTIL SOSPECHOSA Y CUESTIONES REGULATORIAS


Los analistas observaron patrones de negociación inusuales a lo largo de 2025 y 2026. Se tomaron grandes posiciones en petróleo, materias primas y acciones minutos antes de importantes anuncios de política monetaria. Algunas operaciones involucraron cientos de millones de dólares. Expertos legales calificaron estos patrones como indudablemente "sospechosos", pero no se han presentado cargos.


Los organismos reguladores, debilitados por los recortes de personal y sometidos al control de los leales a Trump, afirman que tienen dificultades para responder.


INVERSIONES EN CRIPTOMONEDAS, PÉRDIDAS DE INVERSORES E INVESTIGACIONES EXTRANJERAS


El token $TRUMP alcanzó una capitalización de mercado de 27 mil millones de dólares, generando 324 millones de dólares para sus creadores, mientras que 764.000 pequeños inversores perdieron dinero. Las empresas de criptomonedas vinculadas a Trump recaudaron aproximadamente 802 millones de dólares. Un colapso relacionado con criptomonedas en Argentina, protagonizado por el mismo equipo, desencadenó acusaciones de fraude y órdenes de arresto en el extranjero, mientras que el individuo involucrado huyó a Estados Unidos.


La Cripto Esfera:


Alta volatilidad


Supervisión limitada


Gran dependencia de la marca


Enormes ganancias para el entorno de Trump


INDULTOS, CLEMENCIA Y LA REFORMA DE LA JUSTICIA


La administración otorgó más de 1650 indultos, beneficiando a aliados, personas adineradas y simpatizantes políticos. Se condonaron entre 1300 y 2000 millones de dólares en concepto de restitución. El 6 de enero, los beneficiarios recibieron clemencia masiva. Los indultos transformaron el panorama judicial, planteando interrogantes sobre la igualdad ante la ley. Una inversión de dos mil millones de dólares en el negocio de criptomonedas de Trump parecía estar directamente relacionada con el indulto de quien la realizó.


INCREMENTO DE LAS OPERACIONES MILITARES


A pesar de las promesas de poner fin a las “guerras interminables”, la actividad militar estadounidense se expandió drásticamente. Sólo en 2025:


126 operaciones en Somalia


Más de 45 ataques marítimos en el Caribe


Ataques directos en Irán, incluyendo operaciones antibúnker. Un segundo ataque importante resultó en la muerte del Líder Supremo de Irán, lo que desencadenó una represalia que causó la muerte de militares estadounidenses y ha sumido a Estados Unidos en una guerra que está llevando al mundo hacia una recesión global. Un resultado que sus asesores militares, de inteligencia y políticos le habían advertido claramente a Trump. Una guerra que no beneficia a nadie, ni siquiera a su principal instigador, Israel.


Patrón bélico de expansión:


Aumento del ritmo


Alcance de la misión ampliado


Consulta al Congreso limitada


Carencia de objetivo final ni consideración por las consecuencias.


TENSIONES ALIADAS


Trump continúa enfrentándose a los aliados de Estados Unidos:


Cuestionar y amenazar la soberanía de Canadá


Nuevas amenazas y exigencias para tomar Groenlandia


Amenazas de tomar el control del Canal de Panamá


Amenazas de tomar el control de Cuba


Amenazas dirigidas a México y Colombia


Aranceles unilaterales


Retórica política, económica y militar dirigida a India y China.


Esto ha llevado a aliados y socios económicos a buscar alternativas al dólar y al comercio estadounidense, lo que ha disminuido el poder blando de Estados Unidos y la percepción de fiabilidad.


GAZA Y ORIENTE MEDIO


A finales de 2025, aproximadamente el 80% de Gaza estaba destruida, con cerca de un cuarto de millón de víctimas. No se alcanzó ningún acuerdo de paz duradero; en cambio, más de 1.000 palestinos han muerto desde que entró en vigor el supuesto alto el fuego. La expansión de los asentamientos ha continuado. Organizaciones humanitarias han advertido sobre un colapso sistémico. Trump no ha logrado nada mas que crear una Junta de Paz sin mandato, sin un plan claro y sin representación palestina.


UCRANIA: LA PROMESA DE LAS 24 HORAS


La afirmación de Trump de que podría poner fin a la guerra de Ucrania "en 24 horas" fue calificada posteriormente de broma. No se alcanzó un alto el fuego. No se llegó a ningún acuerdo negociado. El conflicto continúa sin una estrategia diplomática clara.


LOS ARCHIVOS DE EPSTEIN


La administración publicó 3 millones de las 6 millones de páginas de documentos relacionados con Epstein tras la aprobación de una ley que así lo exigía. La publicación incluyó numerosas partes censuradas. Dieciséis archivos fueron retenidos. No se iniciaron nuevos procesos judiciales en Estados Unidos.


Los gobiernos europeos iniciaron múltiples investigaciones.


VETERANOS Y RECORTES EN VIVIENDA


Una propuesta de reducción del 51 por ciento en el presupuesto del HUD y el desmantelamiento de las estructuras del programa HUD-VASH [Vivienda y Desarrollo Urbano - Apoyo a la Vivienda para Veteranos] pusieron en riesgo a 112.000 beneficiarios de viviendas para veteranos, exponiendo a 170.000 personas al riesgo de quedarse sin hogar.


GOBERNANDO MEDIANTE DISTRACCIÓN


Para lograrlo, Trump ha recurrido a una estrategia constante de saturación: abrumar a los medios con anuncios, controversias y cambios abruptos de política. Los anuncios importantes coinciden con una cobertura negativa. Se inician, se insinúan o se prometen investigaciones, para luego abandonarlas discretamente. El efecto ha sido acumulativo: con la credibilidad debilitada por las constantes mentiras y los cambios de política volátiles, la atención pública se ha fragmentado, volviéndose más emocional y menos racional.


EVALUACIÓN FINAL


La administración prometió una época dorada. En cambio:


El crecimiento se ralentizó


Los costes aumentaron


Los conflictos se han ampliado


La reforma sanitaria nunca se materializó.


El enriquecimiento personal se ha acelerado


La justicia se vendió a cambio de lealtad política, favores o dinero


Se socavó la transparencia


Las instituciones han sido sometidas a presión por una volatilidad constante.


La población, confundida y dividida, se ha vuelto más temerosa y polarizada.


El resultado no ha sido la prometida era de renovación, sino un período definido por mayores costos de vida, circo, concentración de la riqueza e inestabilidad sistémica.



24 abril, 2026

"Micromilitarismo" estadounidense — Alfred Mccoy

 

O cómo la derrota en la guerra contra Irán acelerará el declive global estadounidense.





TomDispatch – 23/04/2026

   Traducción: Arrezafe


Lo que el historiador griego Plutarco escribió hace más de 2.000 años, nos ofrece una elocuente descripción de lo que los historiadores modernos denominan hoy "micromilitarismo".


Cuando una potencia imperial, como Atenas en aquel entonces o Estados Unidos ahora, está en decadencia, sus líderes a menudo reaccionan emocionalmente emprendiendo ataques militares aparentemente audaces con la esperanza de recuperar la grandeza imperial que se les escapa de las manos.


Sin embargo, en lugar de otra de las grandes victorias que el imperio cosechó en la cima de su poder, tales desventuras militares solo sirven para acelerar el declive en curso, borrando cualquier aura de majestad imperial aún restante y revelando, en cambio, la podredumbre moral que subyace en la élite gobernante.


Cada vez hay más pruebas históricas de que Estados Unidos es, en efecto, un imperio en franca decadencia, mientras que la guerra que el presidente Donald Trump ha elegido contra Irán se está convirtiendo en el tipo de desastre micromilitar que contibuyó a destruir sucesivos imperios en los últimos 2.500 años, desde la antigua Atenas hasta el Portugal medieval, pasando por la España moderna, Gran Bretaña y ahora Estados Unidos.


Y en el fondo de cada una de esas desafortunadas decisiones bélicas se encontraba un líder problemático, a menudo nacido en la riqueza y el prestigio, cuyas deficiencias personales reflejaban y ramificaban las numerosas irracionalidades que hacen del declive imperial un proceso tan doloroso.


Durante esa espiral descendente y desmoralizante, los ejércitos imperiales, tan letales en el ascenso de un imperio, pueden cometer el error de sumir a sus países en agotadoras, incluso desastrosas, "microaventuras militares": esfuerzos psicológicamente compensatorios para paliar la pérdida del poder imperial tratando de ocupar nuevos territorios o exhibir un imponente poderío militar.


Si bien este micromilitarismo a menudo elegía objetivos que resultaban estratégicamente insostenibles, las presiones psicológicas sobre los imperios en decadencia son tan fuertes que con demasiada frecuencia arriesgan su prestigio en este tipo de desventuras.


Tales desastres no solo añadieron presiones financieras a los numerosos problemas de un imperio en decadencia, sino que, de forma humillante, también expusieron invariablemente su poder menguante, al tiempo que exacerbaron el impacto desestabilizador del declive imperial en las capitales del imperio (ya fueran Atenas, Lisboa, Madrid, Londres o Washington, D.C.).


En estos tiempos, cuando cesen los bombardeos y finalmente se retiren los escombros de las calles de Teherán y Beirut, el impacto de semejante derrota de facto en el poder global de Estados Unidos quedará demasiado claro: alianzas como la OTAN se debilitarán, la hegemonía estadounidense se desvanecerá, se perderá la legitimidad, aumentará el desorden mundial y la economía mundial se resentirá.


Permítanme ahora dejar de lado los desastres del actual momento imperial para centrarme en las lecciones de la historia y explorar el tipo de daño duradero que la desventura micromilitar de Donald Trump en Oriente Medio podría estar infligiendo al decadente imperio de este país.


La derrota de Atenas en Sicilia


La fecha, el año 413 a. C. El lugar, la antigua Atenas, entonces sede de un poderoso imperio que dominó durante mucho tiempo la cuenca del mar Egeo, pero que perdió influencia ante el constante desafío militar de Esparta.


En el puerto del Pireo, «cierto forastero», como recordó el historiador y filósofo Plutarco, «tomó asiento en una barbería y comenzó a disertar sobre lo sucedido como si los atenienses ya lo supieran todo». Atónito por el relato de este forastero sobre una debacle militar en la lejana Sicilia, el barbero «corrió a toda velocidad hacia la ciudad alta» de Atenas, donde la noticia provocó «consternación y confusión».


Lo que aquel desconocido describió fue el mayor desastre militar en la historia del imperio ateniense. Dos años antes, en medio de las prolongadas Guerras del Peloponeso, el aristócrata Nicias —un líder indiferente e indeciso que utilizó su fortuna heredada para ganarse la popularidad con fastuosos espectáculos— persuadió a los ciudadanos de Atenas para que asestaran un golpe teóricamente audaz contra una potencia imperial rival, Esparta, atacando a su aliada Siracusa en Sicilia con la esperanza de debilitar al enemigo, capturar riquezas y recuperar la menguante hegemonía de Atenas.


Sin embargo, en lugar de la victoria, la vasta armada ateniense, compuesta por 200 barcos y unos 12.000 soldados, sufrió una derrota devastadora. No sólo se destruyó la flota (en gran parte porque Nicias demostró ser un comandante militar incompetente), sino que sus soldados supervivientes fueron capturados, confinados en una cantera y vendidos como esclavos. Atenas jamás se recuperó.


En el plazo de una década, la ciudad había sido sometida por el hambre debido al impenetrable bloqueo naval impuesto por Esparta en un punto estratégico del estrecho de los Dardanelos, despojada de su imperio y sometida al gobierno autocrático de una oligarquía proespartana.


El desastre de Portugal en Marruecos


Nuestra próxima fecha es 1578. El lugar es Portugal, sede de un lucrativo imperio que había controlado el comercio a través del Océano Índico durante décadas, pero cuya hegemonía se veía ahora amenazada por príncipes mercaderes musulmanes aliados con el Imperio Otomano.


En su capital, Lisboa, un joven rey testarudo, Sebastián, sufría de impotencia sexual y un temperamento fogoso que lo convirtió en un fanático "capitán de Cristo".


Con la idea de asestar un golpe decisivo en la guerra global de su país contra el islam, el joven rey persuadió a la flor y nata de la aristocracia portuguesa para que lo acompañara en una cruzada moderna a través del mar Mediterráneo hasta Marruecos. Allí, en la fatídica batalla de Alcazarquivir, el ejército portugués fue masacrado por las fuerzas musulmanas locales. Unos 8.000 soldados portugueses murieron, 15.000 fueron capturados y sólo 100 lograron escapar.


La derrota fue tan devastadora que no sólo destruyó al rey y su corte, sino que también precipitó la incorporación del país al imperio español durante los siguientes 60 años. Tras estos reveses, el portugués Estado da India en Goa se vio reducido a vender licencias a cualquier capitán de barco que pudiera pagar, fuera hindú, musulmán o cristiano. Al desaparecer el dominio comercial portugués del océano Índico, los mercaderes y peregrinos musulmanes pudieron volver a cruzarlo sin impedimentos.


Aunque el imperio portugués sobreviviría durante otros tres siglos, nunca recuperaría la hegemonía comercial que en su día le había permitido dominar las rutas marítimas del mundo, desde las Islas de las Especias de Indonesia, a través del Océano Índico y el Atlántico Sur, hasta la costa de Brasil.


El desastre de España en las montañas del Atlas


Y ahora, saltando varios siglos, otra fecha significativa para los desastres imperiales es 1920. Lugar, Madrid, donde los líderes españoles ya se tambaleaban por el estrés psicológico del largo declive imperial de su país, que culminó con la pérdida de sus últimas colonias, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898 contra un Estados Unidos en ascenso.


En su búsqueda de la regeneración a través de nuevas conquistas coloniales, los líderes conservadores de España reaccionaron a esa desmoralizante derrota expandiendo sus pequeños enclaves costeros en el norte de Marruecos para establecer un protectorado sobre toda la región y sus áridas montañas del Atlas.


El inepto monarca español Alfonso XIII, a quien le gustaba jugar a ser soldado, cultivó una camarilla de militares de confianza que compartían su pasión por recuperar la gloria imperial perdida mediante la pacificación de aquel accidentado terreno.


La resistencia de los musulmanes bereberes al dominio español se intensificó dando lugar a la sangrienta Guerra del Rif de 1920, cuando uno de los generales favoritos del rey condujo a sus tropas a la Batalla de Annual, donde los combatientes bereberes masacraron a unos 12.000 de ellos.


No obstante, gracias a la influencia del rey y sus aliados militares, España se aferró desesperadamente a aquellas baldías montañas marroquíes. De hecho, los españoles enviarían allí 125.000 soldados más, incluyendo la Legión Extranjera, liderada por Francisco Franco, –que en la década de 1930 se convertiría en el líder de una España fascista–, para una prolongada campaña de pacificación que incluyó matanzas masivas e innovaciones militares.


En una búsqueda desesperada por una victoria que desafiaba tanto la racionalidad económica como la estratégica, España produjo unas 400 toneladas métricas de gas mostaza letal para llevar a cabo el primer bombardeo aéreo de la historia con gas venenoso, sembrando la muerte en masa sobre las aldeas bereberes.


Y en la primera operación anfibia exitosa de la historia militar, la armada española también desembarcó 18.000 soldados y un escuadrón de tanques ligeros en la bahía de Alhucemas, en septiembre de 1925, para flanquear y pronto derrotar a las guerrillas bereberes que allí se encontraban.


Sin embargo, ese micromilitarismo no sólo sumió a España en una prolongada campaña de pacificación con costes desorbitados, numerosas bajas y atrocidades masivas, sino que también desató fuerzas políticas que acabarían destruyendo su ya precaria democracia.


Mientras las masas protestaban contra aquella guerra desafortunada, el rey Alfonso respaldó a un militar de confianza, el general Primo de Rivera, para imponer una década de dictadura que finalmente dio paso a una efímera Segunda República.


Sin embargo, en 1936, apenas una década después del fin de la Guerra del Rif, el general Franco volaba sobre el mar Mediterráneo desde Marruecos, regresando con su Ejército de África, dando inicio a una guerra civil que derrotaría a la República y establecería la dictadura fascista que gobernaría el país durante casi 40 nefastos años de estancamiento social y económico.


El fin del Imperio Británico en Suez


Sin embargo, podría decirse que, en lo que respecta al declive imperial, la fecha más reveladora fue 1956. El lugar, Londres, sede del otrora orgulloso Imperio Británico, donde la sofocante presión de una dolorosa y prolongada retirada imperial global había empujado a los conservadores británicos a una desastrosa intervención micromilitar en el Canal de Suez de Egipto, lo que condujo a lo que un diplomático británico denominaría la "agonizante convulsión del imperialismo británico".


En julio de 1956 (como se describe en mi reciente libro La Guerra Fría en los Cinco Continentes), el carismático presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, nacionalizó el Canal de Suez, poniendo fin al control colonial británico en la zona, lo que conmocionó al mundo árabe y lo elevó a la primera posición entre los líderes mundiales.


Aunque los barcos británicos aún podían transitar libremente por el canal, el primer ministro conservador del país, Anthony Eden, un aristócrata vanidoso y acérrimo defensor del imperio, se sentiría profundamente perturbado, si no desquiciado, por el nacionalismo vehemente de Nasser. De hecho, su liderazgo durante la crisis resultaría tan inestable que altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores llegarían a convencerse de que «Eden había perdido la cabeza».


En respuesta a la noticia de la nacionalización del canal, un furioso Eden convocó inmediatamente un consejo de guerra a las cuatro de la mañana. Llamando a Nasser "Mussolini musulmán", en referencia al antiguo gobernante fascista de Italia, Eden ordenó: "Que lo echen y me importa un bledo si hay anarquía y caos en Egipto".


Dejando perfectamente claro su mensaje, Eden le preguntó a su ministro de Asuntos Exteriores: "¿Qué es toda esta tontería de aislar a Nasser o 'neutralizarlo', como usted lo llama?". Luego añadió con énfasis: “Quiero que lo destruyan, ¿no lo entiende? Quiero que lo asesinen.”


Sin embargo, ante el fracaso del servicio secreto británico MI6 en sus múltiples intentos de asesinarlo, el gobierno de Eden comenzó a conspirar con los franceses e israelíes para lanzar una invasión secreta en dos fases de la zona del Canal de Suez.


El 29 de octubre, el ejército israelí, liderado por el intrépido general Moshe Dayan, arrasó la península del Sinaí, destruyendo tanques egipcios y acercando a sus tropas a menos de 16 kilómetros del canal.


Utilizando esos combates como pretexto para su propia intervención (supuestamente para restablecer la paz), en tan solo tres días, una armada de seis portaaviones anglo-franceses aplastó a la fuerza aérea egipcia, destruyendo 104 de sus nuevos cazas a reacción soviéticos MIG y 130 aviones adicionales.


Con las fuerzas estratégicas de Egipto destruidas y su ejército prácticamente indefenso ante el poderío de esa maquinaria imperial, Nasser desplegó una estrategia geopolítica brillante por su sencillez.


Hizo llenar de rocas docenas de viejos barcos de carga y luego los hundió en la entrada norte del canal, cerrando rápidamente uno de los principales puntos estratégicos marítimos del mundo y cortando así el suministro vital de petróleo de Europa proveniente del Golfo Pérsico.


Para cuando 22.000 soldados británicos y franceses comenzaron a desembarcar en el extremo norte del canal el 6 de noviembre, su objetivo de asegurar la libre circulación marítima ya se les había escapado de las manos.


Tras aquel desastre militar a pequeña escala, Gran Bretaña sería reprendida por las Naciones Unidas; su moneda requeriría un rescate del Fondo Monetario Internacional para evitar su colapso total; su aura de majestad imperial se habría desvanecido; y el otrora poderoso Imperio Británico estaría en vías de extinción. En retrospectiva, la Crisis de Suez no solo pondría al descubierto el declive absoluto del poder británico, sino que también demostraría al mundo que la clase dirigente conservadora del país, con sus ilusiones de superioridad imperial y racial, ya no era capaz de ejercer un liderazgo global.


La derrota de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz


Otra fecha que probablemente resulte más que significativa, en lo que respecta a la historia del declive imperial, es el 28 de febrero de 2026. Lugar, Washington D.C., sede del que fue el estado imperial más poderoso de la historia, que había dominado gran parte del mundo durante casi 80 años mediante una combinación de alianzas militares, hábil diplomacia y liderazgo económico.


Para entonces, sin embargo, ya habían comenzado a aparecer grietas evidentes en su estructura de poder, a medida que la hegemonía global de Estados Unidos se enfrentaba a un desafío económico cada vez más fuerte por parte de China, su enorme ejército sufría dos duras derrotas en Afganistán e Irak, y su globalización económica generaba un airado sentimiento popular en el ámbito interno.


Tras una campaña populista basada en promesas de restaurar tanto la prosperidad de la clase trabajadora como el poder global de Estados Unidos, Donald Trump asumió el cargo por segunda vez en enero de 2025 prometiendo una "edad de oro de Estados Unidos", una "nueva y emocionante era de éxito nacional" en la que el país "reclamaría el lugar que le corresponde como la nación más grande, poderosa y respetada del mundo, inspirando el asombro y la admiración del mundo entero".


Nacido en el seno de una familia adinerada y privilegiada, Trump regresó al cargo convencido de su singular " genio " para el liderazgo y creyendo que "Dios me salvó para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande".


Haciendo uso de su poderío económico y militar para someter tanto a amigos como a enemigos, el presidente, impulsado por una delirante creencia en una misión divina, comenzó a intentar doblegar al mundo a su voluntad. Pero durante su primer año en el cargo, nada pareció funcionar según lo planeado. De hecho, la mayoría de sus iniciativas provocaron una reacción adversa que tan solo sirvió para evidenciar el declive de Estados Unidos desde 1991, cuando la disolución de la Unión Soviética lo convirtió en la única superpotencia mundial.


El 2 de abril de 2025, en lo que denominó "Día de la Liberación", Trump anunció una serie de aranceles punitivos para proteger la industria manufacturera nacional, principalmente de las importaciones chinas. Estos aranceles iniciales eran del 34%, y posteriormente se elevaron al 100%. Sin embargo, en su reunión de octubre de 2025 en Corea del Sur, el líder chino Xi Jinping obligó a Trump a ceder al restringir el acceso de Estados Unidos a las reservas de minerales estratégicos de tierras raras de su país.


En enero, cuando su iniciativa arancelaria perdía fuerza, Trump sumió a la OTAN en una crisis al exigir a Dinamarca la cesión de Groenlandia, amenazando con imponer nuevos aranceles a los aliados europeos si no accedían. Sin embargo, en menos de una semana, la enérgica resistencia europea lo obligó a retractarse de dicha amenaza en la cumbre económica de Davos, afirmando estar satisfecho con la oferta de la OTAN de establecer un «marco para un futuro acuerdo».


El 28 de febrero de 2026, tras el fracaso de su iniciativa arancelaria y el jaque mate de su maniobra en Groenlandia, Trump se unió a Israel en un ataque aparentemente audaz contra Irán que pronto adquirió los ingredientes de la fatídica maniobra "micromilitar" que suele acompañar a las potencias imperiales en declive.


En los primeros días de la guerra, los bombardeos estadounidenses e israelíes acabaron con la cúpula gubernamental iraní, destruyeron su armada y aniquilaron sus defensas aéreas, dejando al país aparentemente postrado ante el poderío aéreo estadounidense. Tras una semana de devastadores bombardeos que parecieron asombrar al mundo por su letalidad y precisión, el 6 de marzo Trump exigió a Irán una «rendición incondicional» y que manifestara su capitulación mediante la «elección de un GRAN LÍDER ACEPTABLE». A cambio, prometió que Estados Unidos «trabajaría incansablemente para rescatar a Irán del borde de la destrucción».


Pero, al igual que Nasser en Suez en 1956, el liderazgo iraní alteró el equilibrio geoestratégico de la guerra al bloquear un punto estratégico marítimo clave en el estrecho de Ormuz. Al atacar cinco cargueros con drones durante la primera semana de la guerra, los líderes iraníes, siguiendo el ejemplo de Nasser, bloquearon de facto el tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz e interrumpiendo el tránsito de gas, fertilizantes y petróleo, lo que sumió a la economía mundial en una crisis energética sin precedentes. A finales de marzo, el control iraní sobre el estrecho era tan férreo que comenzó a cobrar peajes a los cargueros para permitirles el paso.


Sorprendido por el cierre inesperado pero totalmente predecible del estrecho, el 5 de abril, Domingo de Pascua, un Trump inquieto publicó un mensaje en redes sociales que decía: “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual!”. Añadiendo: “Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno. ¡Ya verán! Alabado sea Alá”. Dos días después, Trump amenazó con que, a menos que Irán abriera el estrecho de Ormuz, atacaría su infraestructura civil con tal severidad que “toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”.


Tras el fracaso de las negociaciones posteriores entre ambas partes en Islamabad, Pakistán, el 12 de abril, Trump se adentró aún más en el atolladero iraní, ordenando a la Armada estadounidense que «comience el proceso de BLOQUEO de todos y cada uno de los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz» e «intercepten a toda embarcación en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán». Y, con su habitual fanfarronería, añadió: «¡Estamos completamente preparados y listos para la acción, y nuestras Fuerzas Armadas acabarán con lo poco que queda de Irán!».


Aunque Trump destruyera la infraestructura de Irán o lograra negociar un acuerdo de paz que salvara las apariencias, según todos los indicadores relevantes, Washington ya ha perdido la guerra contra Irán. Como todas las potencias más débiles en una guerra asimétrica, Teherán ha estado dispuesto a soportar un castigo implacable, infligiendo a la vez un daño que la potencia dominante difícilmente puede resistir. Estados Unidos pronto se quedará sin objetivos en Teherán, pero Irán tiene un amplio abanico de posibilidades para causar daños con sus drones baratos a la compleja y expuesta infraestructura petrolera en la costa sur del Golfo Pérsico.


Al igual que Gran Bretaña en Suez, en 1956, es probable que Washington pague un alto precio por su "micromilitarismo" en el estrecho de Ormuz. Sus aliados más cercanos, pilares del poder global estadounidense durante 80 años, se han negado a brindar apoyo militar a la guerra que Washington ha elegido, lo que llevó a Trump a llamarlos "cobardes". En respuesta a sus atronadoras amenazas de destrucción civil y de la civilización (ambas consideradas crímenes de guerra), Trump ha sido condenado por líderes mundiales. Ajeno a los peligros de la guerra en una región que es el epicentro del capitalismo global, Washington está demostrando ser cada vez más perjudicial para la economía mundial, haciendo que China parezca una opción mucho más estable para el liderazgo mundial. Además, si bien el ejército estadounidense ha demostrado su agilidad táctica en la destrucción puntual de ciertos objetivos, es evidente que ya no puede alcanzar objetivos estratégicos significativos.


Con sus alianzas hechas añicos, su liderazgo mundial perdido y su aura de poderío militar desvaneciéndose, la única trayectoria posible para la hegemonía global de Estados Unidos parece eclipsarse (como la de tantas grandes potencias del pasado). Para cuando termine la desventura militar de Trump en el estrecho de Ormuz, el declive del poder global estadounidense se habrá acelerado drásticamente y el mundo intentará superar la antigua Pax Americana para avanzar hacia un nuevo orden mundial, claramente incierto.