20 mayo, 2026

En las cumbres de la sociedad burguesa...

 


"...en las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía, desenfreno en el que, por la ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego, desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre. La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa".


Carlos Marx, "Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850", en Carlos Marx-Federico Engels. Obras Escogidas, Tomo I, páginas 128-129, Editorial Progreso, Moscú 1966.



El sheriff ya no tiene balas. El cine como última trinchera del imperio — Juan C. Puerta

 



El celuloide como morfina histórica


Hollywood no es una fábrica de sueños; es una lavandería de expedientes militares. Mientras que la historia se escribe con sangre, barro y derrotas logísticas, el cine estadounidense se encarga de planchar el uniforme, limpiar las medallas y, sobre todo, manipular el marcador final de la contienda. Es lo que podríamos definir como la «victoria post-mortem»: ganar en la pantalla lo que se perdió irremediablemente en la trinchera. La industria del entretenimiento ha perfeccionado el arte de la falsificación heroica, transformando retiradas humillantes en odiseas espirituales. Tras la derrota en Vietnam, surgió una necesidad cultural en EEUU de recuperar el mito del héroe invencible. El ejército era vapuleado, pero Rambo volvía para poner las cosas en su lugar.


1945: El secuestro de la victoria


El mito fundacional de la benevolencia armada estadounidense arranca con fuerza en la Segunda Guerra Mundial. Para el espectador medio de Netflix o de los clásicos de la tarde, la derrota del nazismo fue una coreografía que comenzó y terminó en las playas de Normandía.


Tomemos el ejemplo de Salvar al soldado Ryan (1998). Bajo el barniz del realismo visceral de Spielberg, se esconde un melodrama simplificador que reduce el conflicto más vasto de la humanidad a la búsqueda sentimental de un individuo. Mientras la cámara se regodea en el impacto de las balas en Omaha Beach, el guion omite convenientemente que, para junio de 1944, el espinazo de la Wehrmacht ya había sido quebrado en el frente oriental donde el Ejército Rojo le había dado la vuelta irremisiblemente a la contienda.


La realidad es tozuda: por cada soldado estadounidense que cayó combatiendo al fascismo, murieron decenas de soviéticos. Fueron Stalingrado y Kursk los que dictaron la sentencia de Hitler, no una misión de rescate con música de John Williams. Sin embargo, en la narrativa de Hollywood, la URSS es un actor de reparto o un villano en potencia, permitiendo que el espectador asuma que U.S Army liberó al mundo en solitario. Es la historia escrita por guionistas a sueldo. Un revisionismo histórico de hamburguesa y goma de mascar.



Vietnam: El narcisismo de la derrota


Si la Segunda Guerra Mundial fue el secuestro de la victoria, Vietnam fue la invención de una «victoria moral». Tras la huida caótica y desesperada de Saigón, Hollywood entró en una fase de negación psicótica.


La industria del celuloide era incapaz de digerir que la apisonadora bélica de los yankis tuviera que retirarse ante el empuje de un ejército de campesinos en alpargatas; una caricatura supremacista que los EEUU proyectan sistemáticamente sobre sus adversarios.


Aquí aparece la figura grotesca de Rambo. En la secuela de 1985, Sylvester Stallone pronuncia la frase que resume décadas de propaganda: «¿Esta vez nos dejarán ganar?». La premisa es tan audaz como falsa: el ejército más poderoso de la tierra no fue derrotado por un ejército de campesinos decididos en una selva impenetrable, sino por «políticos traidores» y «hippies» en Washington.


Rambo no es un soldado; es un superhombre de gimnasio que gana la guerra de Vietnam de forma retroactiva, masacrando a enemigos caricaturizados en una orgía de explosiones. Es el cine como terapia de grupo para un país herido en su orgullo, sustituyendo el análisis geopolítico por el músculo aceitado, la cinta en el pelo y un lenguaje propio del Homo antecessor.


El Siglo XXI: El fracaso disfrazado de «Dilema Moral»


En el nuevo milenio, con las debacles de Irak y Afganistán, la estrategia de Hollywood ha mutado. Ya no pueden vender una victoria total porque las banderas negras yihadistas o los talibanes volviendo a Kabul son demasiado recientes. A veces el Frankenstein se vuelve contra su creador. Entonces, recurren al «sufrimiento del invasor».


Películas como El francotirador (American Sniper, 2014) o la hagiografía de las fuerzas especiales en Tropa de héroes (12 Strong, 2018), utilizan una técnica perversa: desplazan el foco de la legalidad de la guerra o su éxito estratégico hacia la angustia psicológica del soldado. No importa que Irak fuera invadido bajo mentiras sobre armas de destrucción masiva, o que Afganistán terminara en un retorno al punto de partida tras veinte años; lo que importa es si el marine extraña a su familia o si sufre de estrés postraumático mientras aprieta el gatillo.


Es el intento de la «humanización de la maquinaria». Se nos pide empatía por el verdugo que se siente mal por ejecutar una orden en una guerra que su país está perdiendo. El cine de este siglo no intenta decirnos que ganaron la guerra, sino que fueron los «mejores» mientras la perdían.




El atajo de la mentira


La «mentira en Technicolor» es un atajo peligroso. Al transformar derrotas estratégicas en epopeyas sentimentales, Hollywood anestesia la capacidad crítica del público. El cine ha logrado que la retirada de Afganistán se olvide viendo una película sobre un rescate heroico de un solo traductor colaborador de la ocupación yanki (El Pacto 2023), y que la complejidad de la geopolítica se rinda ante un primer plano de una bandera ondeando al atardecer.


Mientras el Pentágono pierde las guerras en la realidad, los estudios de California intentan ganarlas en las salas de cine, pretendiendo que, aunque el imperio caiga, su película siempre tenga un final feliz.


El Pentágono como Productor Ejecutivo: La Oficina de Enlace


La convergencia entre Hollywood y el complejo militar-industrial no es una coincidencia ideológica, es un contrato de servicios. Existe la Film Liaison Office del Departamento de Defensa, una entidad cuya función es simple: si el guion «respeta» la imagen de las fuerzas armadas, el Pentágono cede portaaviones, cazas F-35, tanques y bases militares a un precio irrisorio.


Es un chantaje creativo institucionalizado. Si un director quiere rodar una crítica feroz sobre los crímenes de guerra en Irak, tendrá que pagar millones por efectos digitales. Si, en cambio, rueda una oda al heroísmo como Top Gun: Maverick (2022), el Estado le presta los juguetes de guerra. El resultado es una estética del poder que seduce al espectador; la tecnología militar se presenta como algo cool, limpio y necesario. Hollywood no sólo vende películas, vende reclutamiento. La pantalla funciona como el departamento de relaciones públicas de una maquinaria de guerra que necesita una validación cultural constante para justificar presupuestos de defensa billonarios mientras las infraestructuras del país se desmoronan.


El Ocaso en el Golfo: ¿Cómo filmar la derrota ante Irán?


La realidad geopolítica actual, con el eje de resistencia y el desafío de Irán, plantea un dilema existencial para la «fábrica de mentiras». La destrucción de bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, las oleadas misilísticas sobre la Palestina ocupada y la pérdida del control del Estrecho de Ormuz son eventos que el Technicolor no puede maquillar fácilmente. ¿Cómo reaccionará el cine ante este ocaso?


El fin del «Final Feliz» americano


El cine de propaganda Hollywoodiense está entrando en su fase de decadencia, imitando al imperio que lo sustenta. Ya no convencen los héroes de mandíbula cuadrada que salvan al mundo en el último segundo. La «mentira en Technicolor» se agrieta porque el público global ya no solo consume cine, sino que ve la caída de las bases en tiempo real a través de su teléfono móvil.


Hollywood ha sido el anestésico de Occidente, pero ninguna película es lo suficientemente larga como para ocultar el amanecer de un mundo donde el sheriff ya no tiene balas, ni crédito, ni siquiera un guion creíble que ofrecer al más crédulo de los espectadores.


Artículo extraído de la revista CON-CIENCIA de Clase, nº 10, primavera 2026.


التدوير عطوة لاعادة



19 mayo, 2026

Las reglas de Irán para el estrecho de Ormuz

 


Voltaire.net.org – 09/05/2026


El 6 de mayo, varias compañías dedicadas al transporte marítimo que tienen barcos inmovilizados en la región del golfo Pérsico recibieron un correo electrónico enviado por la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, según sus siglas en inglés), creada por las autoridades de Irán:


Instrucciones para pasar por el estrecho de Ormuz.


Los barcos que tengan intenciones de pasar por el estrecho de Ormuz deben enviar un correo electrónico a info@PGSA.ir.


Puntos más importantes considerados en el mecanismo de tránsito:


1) Prioridad de pago en la moneda nacional iraní.


2) Entrega de garantías en los bancos iraníes.


3) Si un país ha causado daños a Irán durante la reciente guerra, debería primero pagos los daños antes de obtener un permiso de paso. Los países que han adoptado sanciones contra Irán o que han bloqueado fondos de Irán no están autorizados a pasar.


4) Todos los documentos deben portar la nomenclatura correcta "Golfo Pérsico".


5) No respetar lo anterior provocará que se incaute la carga y que se imponga una multa equivalente al 20% del valor de la carga.


Por ahora, Irán no está aplicando el pago de una autorización de paso para cruzar el estrecho de Ormuz sino que está exigiendo garantías bancarias de que el exportador, el transportista y el comprador no están vinculados a un Estado implicado en el bloqueo ilícito de fondos iraníes en el extranjero. Pero el hecho de presentar a Irán esas garantías bancarias ya es una violación de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos (lo que la propaganda de la OTAN designa como "sanciones").


Esta medida iraní demuestra que la República Islámica, fundada por el ayatola Rulah Khomeiny, no sólo está luchando contra el ejército de Estados Unidos sino también contra la dominación colonial en general. La resistencia de Irán va mucho más allá de lo que habían previsto en Washington y de lo que se discutió en Islamabad. Después de haber respondido militarmente con ataques contra las bases militares de Estados Unidos en la región del golfo Pérsico y en Jordania, Irán se propone poner fin a todo tipo de injerencia estadounidense en el sistema bancario mundial.



18 mayo, 2026

El escándalo del robo de órganos en Israel expone una reiterada práctica de la profanación — Robert Inlakesh

 


The Cradle – 13/05/2026

   Traducción: Arrezafe


El espectáculo de Tel Aviv ensalzando la generosa virtud de los donantes de riñón no puede ocultar los cadáveres palestinos, las advertencias forenses y los escándalos de trata de personas que aún exigen que se rindan cuentas.


El 25 de enero, el presidente israelí Isaac Herzog se dirigió a una multitud para celebrar lo que Tel Aviv declaró ser un récord mundial de donaciones de riñón. El evento, promovido tras una campaña de presión para entrar en el Libro Guinness de los Récords, tenía como objetivo publicitar la generosidad, la disciplina y la moral de Israel.


Sin embargo, Guinness solo aceptó como récord la reunión en sí, no las donaciones de riñones que Tel Aviv había convertido en un espectáculo de relaciones públicas.


Los cuerpos detrás de las cifras


En Gaza, donde Israel ha estado devolviendo cadáveres palestinos en bolsas, a veces descompuestos, mutilados o con signos de intervención quirúrgica, la celebración tuvo un significado muy distinto. Para los funcionarios de salud palestinos, la cuestión no era cómo Israel había conseguido tantos donantes, sino si todos esos cuerpos habían dado su consentimiento.


Quien cuestionó seriamente la “fachada propagandística” de Israel fue nada menos que el Dr. Munir al-Bursh, director general del Ministerio de Salud palestino en Gaza. Afirmó que las “cifras récord” proporcionadas por Israel planteaban serias dudas sobre el origen de los riñones y otros órganos que hoy forman parte de la celebración. Señaló la flagrante contradicción del Estado ocupante que ha mantenido cadáveres palestinos durante años en “cementerios de números” y refrigeradores, mientras se presenta ante el mundo como un modelo humanitario en la donación de órganos.


El Dr. Munir al-Bursh citó casos documentados de cuerpos devueltos a sus familias sin órganos, especialmente riñones, sin informes médicos, expedientes de autopsia ni ningún mecanismo legal para reclamar responsabilidades, y exigió una investigación internacional independiente para determinar si el supuesto logro de Israel se había basado en el robo de órganos palestinos. Poco más de una semana después, Israel devolvió los restos dispersos de unos 54 palestinos al hospital Al-Shifa, en la ciudad de Gaza. Los equipos forenses se pusieron rápidamente a trabajar para intentar identificar los cuerpos y dar consuelo a sus familias, constatando que muchos de los cadáveres presentaban claros signos de tortura y de extracción quirúrgica de órganos.


Esta no fue la primera advertencia de este tipo desde la Operación Inundación de Al-Aqsa. Diez días después del inicio del genocidio israelí en Gaza, ya habían surgido denuncias de robo de órganos. A finales de noviembre de 2023, Euro-Med Human Rights Monitor solicitó una investigación sobre el robo de órganos palestinos, después de que «profesionales médicos encontraron pruebas de robo de órganos, incluyendo cócleas y córneas, así como otros órganos vitales, como hígados, riñones y corazones».


Israel y sus defensores intentaron frenar la difusión de estas acusaciones invocando «libelo de sangre» y antisemitismo. Dado que las pruebas provenían de palestinos, los llamamientos a la investigación internacional han caído en gran medida en saco roto.


Un escándalo que Israel nunca enterró


Esto es precisamente lo que ocurrió a principios de la década de 1990, cuando profesionales médicos palestinos y familiares de los fallecidos acusaron a Israel de tráfico ilícito de órganos durante la Primera Intifada. De hecho, en 1992, el entonces ministro de Salud israelí, Ehud Olmert, llegó incluso a organizar una campaña pública de donación de órganos. Al igual que hoy, difundiendo una imagen de humanitarismo.


En 1999, la antropóloga estadounidense Nancy Scheper-Hughes comenzó a sacar a la luz un problema que había sido ignorado durante mucho tiempo. Como cofundadora de Organs Watch, una organización creada para monitorear el tráfico de órganos y su costo humano, posteriormente llevó el tema ante un subcomité del Congreso de los Estados Unidos en 2001.


El gran avance se produjo con la publicación de su entrevista con Yehuda Hiss, el jefe de patología del Instituto Forense de Abu Kabir, el único centro israelí autorizado para realizar autopsias en casos de muerte no natural.


Hiss admitió que en Abu Kabir se habían extraído órganos de cuerpos palestinos sin consentimiento.


La versión oficial del Estado israelí, construida a partir de una investigación interna, sostenía que el robo de órganos no iba dirigido específicamente contra los palestinos, sino que los soldados israelíes también fueron víctimas. Sin embargo, el Canal 2 de Israel emitió un documental sobre el tema, entrevistando a patólogos del hospital Abu Kabir, uno de los cuales declaró explícitamente: «Nunca extrajimos piel de los cuerpos de soldados israelíes, sino de los de otras personas».


En 2009, Scheper-Hughes afirmó que gran parte del tráfico ilícito de riñones en el mundo se remonta a Israel. «Israel es el principal», declaró, asegurando que «posee ramificaciones que se extienden por todo el mundo». Informó que ciudadanos israelíes, a menudo compensados por el Ministerio de Salud en proyectos respaldados por el Ministerio de Defensa, eran responsables del turismo masivo de trasplantes.


Los israelíes se aprovecharon de poblaciones vulnerables, desde Brasil hasta Filipinas. Un reportaje de la BBC de 2001 incluso describió una situación en la que «cientos de israelíes han creado una cadena industrial que comienza en las aldeas de Moldavia, donde hoy en día hay hombres que viven con un solo riñón».


En un artículo que resultó controvertido en aquella época (2009), el periódico sueco Aftonbladet expuso que el ejército israelí había atacado y asesinado a palestinos y para extraerles los órganos.


Aunque Israel y sus partidarios pretenden minimizar todo este escándalo alegando que se trató de una serie de casos aislados, Hiss y sus colegas patólogos en Abu Kabir, quienes admitieron públicamente el robo de órganos, ni siquiera fueron sancionados por su conducta. Hiss no sólo no fue condenado a una larga pena de prisión, sino que, de hecho, se le permitió seguir trabajando en Abu Kabir.


En otras palabras, nunca hubo rendición de cuentas, simplemente una investigación interna israelí, seguida de promesas del ejército y el gobierno israelíes de que ya no extraerían órganos de palestinos.


Las cifras que respaldan el récord de Tel Aviv


La organización israelí que protagoniza y reclama el actual récord mundial es Matnat Chaim, fundada en febrero de 2009, poco después de que Tel Aviv aprobara la ley que prohíbe el tráfico de órganos. Jerusalén, donde tiene su sede la organización, se ha convertido así en la ciudad líder de Israel en donaciones altruistas de riñón. Tel Aviv afirma que Matnat Chaim superó los 2.000 trasplantes, consiguiendo el récord celebrado en enero.


Los datos disponibles plantean interrogantes obvios


Entre 2009 y 2021, Matnat Chaim dclaró haber realizado 1000 trasplantes. En 2022, según las propias cifras de la organización sin fines de lucro, facilitó 202 trasplantes, una cifra inferior a los 215 del año anterior. Esto significa que el total públicamente disponible antes de las acusaciones de noviembre de 2023 era de 1277. Para alcanzar los 2000, la organización habría tenido que añadir 723 trasplantes en poco más de tres años.


Según el Centro Nacional de Trasplantes de Israel, el número total de trasplantes de donantes vivos en 2023, 2024 y 2025 ascendió a 923. En 2022, el último año del que se dispone de datos públicos sobre las contribuciones específicas de Matnat Chaim, la organización representó el 63 % de los trasplantes de donantes vivos. Si dicha tasa se sostiene, su cuota durante esos tres años sería de alrededor de 581 trasplantes, muy por debajo de los 2000.


Esto, por sí solo, no incrimina a Matnat Chaim. Pero sí explica por qué Bursh la cuestionó en principio, especialmente a la luz del largo historial de robo de órganos por parte de Israel y de los testimonios surgidos de los hospitales de Gaza.


Otro dato interesante, que refuerza el escepticismo en torno a las altísimas cifras de las que presume Israel, es que solo un 14% de su población ha firmado la tarjeta de donante Adi (Ehud) Ben Dror, lo cual sitúa a Israel entre los países desarrollados con menor porcentaje de donantes. En la mayoría de los países occidentales, el promedio es del 30% de la población inscrita como donadora de sus órganos.


La donación de órganos ha sido durante mucho tiempo un tema polémico entre los israelíes. Por ejemplo, el Gran Rabino de la Palestina ocupada por los británicos declaró en 1931 que la idea de que dicha práctica profana a los muertos es «exclusiva de los judíos… los gentiles no tienen por qué ser especialmente cuidadosos en evitarla si existe un propósito natural para hacerlo, como por ejemplo razones médicas».


En 1996, el influyente rabino Yitzhak Ginsburgh, de la secta Chabad Lubavitch, afirmó que si una persona judía necesita un hígado, «¿se puede tomar el hígado de un inocente no judío que pase por allí para salvarlo? Probablemente la Torá lo permitiría. La vida judía tiene un valor infinito. Hay algo infinitamente más sagrado y único en la vida judía que en la vida no judía».


La postura pública actual de las máximas autoridades religiosas de Israel es que la donación de órganos está permitida para los judíos, pero este consenso es relativamente reciente. Sólo en la última década se ha observado un aumento significativo en el número de donantes judíos. Para muchos judíos practicantes, el tema sigue siendo controvertido.


Tal contexto social, sumado a la población relativamente pequeña de Israel, hace aún más sospechoso que el Banco Nacional de Órganos de Israel (INSB, por sus siglas en inglés), por ejemplo, haya sido considerado uno de los más grandes del mundo, si no el más grande. El INSB opera conjuntamente bajo la supervisión del Ministerio de Salud israelí y las fuerzas armadas.


La profanación como política


Israel ha utilizado durante mucho tiempo los cuerpos de los palestinos como instrumentos de control. En 2017, Tel Aviv admitió haber perdido el rastro de los cuerpos de presos políticos palestinos muertos en prisión. La explicación apuntaba a la práctica israelí de enterrar a los palestinos en tumbas anónimas, en lo que se conoce como el «cementerio de los números», un método cruel diseñado para impedir que las familias conozcan el paradero de sus seres queridos. Los palestinos también han expresado su temor de que a algunos de los cuerpos desaparecidos les hayan extraído los órganos.


Más allá de Palestina, los israelíes han sido vinculados repetidamente a casos de tráfico de órganos en todo el mundo.


La única persona condenada en Estados Unidos por tráfico de órganos fue un israelí llamado Levy Izhak Rosenbaum. La jueza federal Anne Thompson, de Nueva Jersey, lo describió como un traficante del mercado negro que se “lucraba con la miseria humana”. Cumplió solamente dos años y medio de prisión y evitó la deportación.


En 2010, cinco ciudadanos israelíes, entre ellos un general retirado del ejército, fueron acusados de dirigir una red de tráfico de órganos. Su abusiva planificación fue descrita como una «forma de esclavitud moderna», que explotaba a personas vulnerables en países en desarrollo para obtener sus órganos. El caso puso de manifiesto una incómoda contradicción para el sistema judicial israelí: la conducta que ahora procesaba había sido, tan solo dos años antes, tolerada de facto por las estructuras estatales.


En 2015, las autoridades turcas arrestaron a un presunto traficante de órganos israelí, en el marco de una investigación sobre una red que explotaba a refugiados sirios. Recientemente, en 2024, la policía turca detuvo a cuatro ciudadanos israelíes en una operación contra otra red que también explotaba a refugiados sirios y otras poblaciones vulnerables en Turquía.


En 2018, la policía de Chipre arrestó al ciudadano israelí Moshe Harel, acusándolo de dirigir una red internacional de tráfico de órganos, en un escándalo que se remonta a 2008, cuando un hombre turco se desplomó en el aeropuerto de Pristina, visiblemente dolorido tras la extirpación de un riñón. Harel ya había sido arrestado por las autoridades israelíes en 2012, pero fue puesto en libertad.


Los casos mencionados son ahora considerados ilegales por el gobierno israelí. Sin embargo, hubo un tiempo en que los israelíes que viajaban al extranjero para obtener órganos no solo eran tolerados, sino que incluso se les incentivaba. Esta historia ayuda a explicar por qué los ciudadanos israelíes siguen apareciendo en escándalos de tráfico de órganos en distintos continentes. El propio Ministerio de Salud israelí contribuyó a fomentar una cultura en la que los cuerpos de los pobres, los desplazados y los ocupados podían convertirse en inventario material médico.


¿Por qué no se realizó ninguna investigación?


A pesar de estos documentados hechos, las instituciones occidentales siguen apoyando al ejército israelí. En octubre del año pasado, se reveló que la Universidad del Sur de California (USC) vendió 32 cadáveres humanos al ejército estadounidense, cadáveres que fueron utilizados para entrenamiento quirúrgico por el ejército israelí. El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) condenó la revelación como «perturbadora». Los cuerpos de estadounidenses fallecidos habían sido vendidos a una red que abastecía a un ejército que perpetraba un genocidio en Gaza.


Un mes después, surgieron nuevas denuncias de robo de órganos por parte de profesionales médicos en la Franja de Gaza. Esto ocurrió en el transcurso de la entrega de un lote de cadáveres al Hospital Nasser en Khan Yunis, donde un médico señaló que: «Los cuerpos llegaron rellenos de algodón, con huecos que sugieren que les habían extraído los órganos. Lo que vimos es indescriptible».


Ante la gran cantidad de pruebas y acusaciones que indican que Israel ha estado implicado en la extracción sistemática de órganos durante su genocidio, cabe preguntarse por qué aún no se ha abierto ninguna investigación internacional independiente.


Al igual que a principios de la década de 1990, las pruebas palestinas vuelven a quedar sepultadas bajo la protección política occidental, el temor a las represalias del lobby israelí y la generalizada presunción de que las instituciones israelíes pueden investigarse a sí mismas.



17 mayo, 2026

US Real Problem Isn't Trump or Biden – It's Secular Decline — Dr Warwick Powell

 



In this video, we go beyond partisan politics to ask: Is America suffering from a long-term institutional and competency crisis? And can AI really save it?


🔍 What you’ll learn:


Why worldviews baked into US institutions are 20+ years out of date


The shocking decline in American literacy & numeracy standards (generational)


Why a less competent elite leads to riskier, "fly by the seat of your pants" decisions


The counterargument: "We have AI now – dumb people don't matter"


Why AGI promises may be built on false foundations


What China just did that the US won't: making AI-driven layoffs illegal


The social & psychological role of work (worth, contribution, identity)


Tech bro capture of the White House (JD Vance, Peter Thiel, Elon Musk)


Universal Basic Income: Utopia or control mechanism?


The "dark enlightenment" ideology behind Silicon Valley's oligarchs


🎙️ Key quote:

"Pigs will fly before that happens." – on AGI replacing elite decision-making


Timestamp Topic:

0:00 Not just Trump/Biden – America's secular institutional decline

0:29 Problem #1: Baked-in worldviews that no longer apply

0:58 Problem #2: Systemic decline in literacy & numeracy standards

1:27 The generation coming out of US schools is less competent

1:53 Why non-Americans should also be worried (risky decisions affect everyone)

2:21 The AI counterargument: "Dumb people don't matter anymore"

2:43 Pigs will fly before AGI delivers on its promises

3:12 What AI can replace (routine work, paperwork, decisions)

3:40 Social disruption & mass unemployment – will people accept their fate?

4:09 The "scraps from the techno-oligarchs' table" scenario

4:39 What China just did: courts made AI-driven layoffs ILLEGAL

5:08 Work = worth, contribution, healthy society (not just income)

5:35 Human-anchored processes vs. AI-enabled computation

6:03 No one has silver bullet answers – not America, not China

6:28 Leadership summits should discuss this (but will they?)

6:56 Silicon tech bro capture of the White House

7:24 Techno-utopia debates have been around for 200 years

7:52 UBI: opportunity or threat? Debates matter more than answers

8:20 You can't put your head in the sand

8:48 Who hijacks the discussion? Tech bros & oligarchs

9:18 The Palantir Manifesto & "dark enlightenment" ideology

9:46 How this has influenced JD Vance

10:15 The dark outcome: a tiny number of people dictate terms to everyone els



16 mayo, 2026

El Dr. Hussam Abu Safiya torturado en prisión israelí

 



Nora Barrows-Friedman / The Electronic Intifada – 15/05/2026


Uno de los médicos que permanece encarcelado en prisiones israelíes, en las que se practica la tortura, es el Dr. Hussam Abu Safiya, pediatra y director del Hospital Kamal Adwan, que fue asediado, saqueado y destruido por las fuerzas israelíes.



Abu Safiya fue secuestrado en diciembre de 2024 y, según testimonios recientes de antiguos prisioneros que estuvieron detenidos con él, su salud se está deteriorando, sigue sufriendo brutales torturas y le es denagado tratamiento médico.


La organización Euro-Med Human Rights Monitor recabó declaraciones de testigos la semana pasada, incluyendo testimonios que afirman que el trato que recibe por parte de los guardias de la prisión israelí es "mucho más cruel" que el que reciben otros detenidos.



Según testigos, Abu Safiya permanece esposado durante días, con las manos atadas a la espalda; los guardias israelíes allanan su celda por la noche, le lanzan granadas aturdidoras y gas lacrimógeno, lo someten a rutinarios interrogatorios en los que lo golpean, lo insultan y lo humillan, lo desnudan y lo acosan con perros, sufre vómitos constantes, se le niega atención médica y ha perdido peso considerablemente.


Como ya informamos, a finales de abril un tribunal militar israelí prorrogó la detención administrativa de Abu Safiya —encarcelamiento sin cargos ni juicio—. Las autoridades israelíes indican que su detención es ahora "indefinida".



13 mayo, 2026

En la aneuronal pasta gris situada entre las coriáceas orejas de Trump

 


Fragmento extraído de The Shining City's Bridge to Nowhere (12/05/2026)


Se llama Nivel Mínimo Operacional y se alcanza cuando las reservas globales disponibles caen por debajo de los 6.800 millones de barriles diarios, que es el nivel mínimo necesario para mantener en funcionamiento los oleoductos y las refinerías. En ese punto, los precios del petróleo habrán subido a entre 300 y 500 dólares por barril. Nadie sabe lo qué ello supondría realmente, porque el récord histórico del precio del petróleo, alcanzado en 2008, fue de poco menos de 150 dólares por barril.


Veremos precios aún más altos a finales de junio, si la situación no mejora, algo prácticamente imposible, ya que la catastrófica situación en el sector de los seguros marítimos mantendrá los precios elevados durante al menos seis meses, incluso si se llegara a un acuerdo para cuando termine de escribir esto. Y, salvo intervención divina, el precio mínimo operativo llegará en septiembre de este año.


Como señala Martenson, se trata de una depresión económica mundial, y de un momento en el que se produce lo que se denomina "destrucción de la demanda", punto crítico en el que la gente común decide que ya no puede permitirse el lujo conducir su vehículo, salvo en casos de emergencia, y si es que consiguen combustible.


Pero, espera un momento, ¿no puede Trump simplemente elevar la intensidad a un nivel "cósmico" y darle una paliza a Irán hasta que se rinda? Bueno, díganmelo ustedes. Para empezar, Trump ya afirmó haberlo hecho: haber destruido la armada, el ejército y las fuerzas aéreas iraníes, y haber reducido a polvo todo lo que se asemejara a un lanzador de misiles balísticos. Buen trabajo, muchachos, es el "momento Miller". Solo que nada de eso ha sucedido realmente, excepto en la aneuronal pasta gris situada entre las coriáceas orejas de Trump. Ya han pasado un par de semanas desde que "profesionales de inteligencia" reconocieron que Irán podría conservar una capacidad operativa de más del 70% de sus misiles, capacidad que Irán afirma haber aumentado reemplazando los cohetes empleados y destruidos hasta alrededor del 120% de los niveles previos a la guerra. Me imagino que algunos se sentirán tentados a restarle importancia, por eso de que el enemigo siempre miente… solo que, posteriormente, se ha vuelto imposible negar que la mayoría de las antiguas bases militares estadounidenses en Oriente Medio han sido destruidas o gravemente dañadas, siendo hoy prácticamente inhabitables. Supongo que no mienten sobre eso, ¿no es así? Todo indica que los iraníes están diciendo la verdad.