21 febrero, 2026

La UE sanciona a un periodista alemán por sus reportajes sobre Gaza — Ali Abunimah

 

Hüseyin Dogru


THE ELECTRONIC INTIFADA – 19/02/2026

   Traducción del inglés: Arrezafe


En enero, vi una publicación en Twitter/X que me sorprendió:


"URGENTE: Por ahora, no tengo acceso a ningún dinero", escribió Hüseyin Dogru. "No puedo alimentar a mi familia, incluidos mis dos hijos recién nacidos, debido a las sanciones de la UE".


Dogru es periodista, ciudadano alemán y residente en Berlín.


Después de leer su publicación, le envié un mensaje privado ofreciéndole pedirle alimentos y que se los enviaran a su casa.


La respuesta de Dogru me impactó aún más. "Lamentablemente, no puedo aceptar ningún tipo de apoyo económico ni material".


Dogru es el primer ciudadano de la Unión Europea que vive en la UE y que se enfrenta a sanciones extrajudiciales impuestas por Bruselas, privándolo de derechos civiles y humanitarios fundamentales.


También es la primera persona sancionada específicamente por sus informes relacionados con Palestina.


"Ya no me permiten existir, no me permiten procurar a mis hijos sus necesidades básicas", explicó en The Electronic Intifada Podcast esta semana.


"No puedo pagar el alquiler, no puedo pagar a mis abogados y sí, ni siquiera me permiten aceptar ningún tipo de alimento, agua o medicina de terceros".


Técnicamente, eso incluso incluye incluso a su propia esposa.


Podéis ver la entrevista con este escritor en este vídeo:

https://youtu.be/EnsFUGrisDY?si=llz2Q9LIOgGqW_Kj


Dogru nació, creció y ha vivido en Alemania toda su vida. Fue el fundador de Red, una publicación independiente que cubrió ampliamente las protestas en Alemania contra el genocidio israelí en Gaza.


Es poco probable que sea la última persona en enfrentarse a esta nueva forma de excomunión, ya que el gobierno alemán ahora amenaza abiertamente a los periodistas con que podrían ser los siguientes si se alejan demasiado de la línea oficial.


https://x.com/PLottaz/status/2024013064803156267?s=20


Las sanciones bloquean todas las propiedades de Dogru y le prohíben viajar.

En teoría le permiten retirar 600 dólares al mes de su propia cuenta, pero en la práctica su banco ha bloqueado repetidamente incluso esto.


En cualquier caso, 600 dólares no dan para mucho en una ciudad tan cara como Berlín. Dogru y su familia han tenido que recortar gastos drásticamente para intentar sobrevivir.


Dogru podría enfrentar un duro castigo por aceptar ayuda de cualquiera.


Las draconianas directivas de la UE prevén hasta cinco años de prisión para cualquiera que viole las sanciones contra Dogru y otras personas.


"Sentencia de muerte socioeconómica"


¿Cómo puede estar sucediendo todo esto?


En mayo del año pasado, la Unión Europea adoptó su 17º paquete de sanciones supuestamente dirigidas contra Rusia.


Pero esas sanciones y otras que siguieron no estaban dirigidas únicamente a entidades e individuos rusos.


Bruselas también empezó a tener como objetivo –aparentemente por primera vez– a ciudadanos de la UE y de otros países europeos.


Lo que es particularmente chocante es que estos individuos fueron sancionados simplemente por manifestaciones (periodismo u opiniones) en desacuerdo con las políticas exteriores de sus gobiernos, la OTAN y la Unión Europea.


Entre ellos se encuentran Xavier Moreau, ex oficial militar francés y fundador con sede en Moscú de Stratpol, un sitio web crítico de la OTAN y del gobierno francés, y los ciudadanos alemanes Alina Lipp y Thomas Röper, sancionados por sus informes desde Rusia.


En diciembre, la UE también sancionó a Jacques Baud, ex coronel del ejército suizo y analista de inteligencia, conocido en los medios independientes por sus análisis de la OTAN y la estrategia occidental en el contexto de la guerra en Ucrania.


Baud vive en Bruselas, pero debido a las sanciones no puede viajar a su casa en Suiza, país que no es miembro de la UE.


Según el periodista Patrick Baab, que lo visitó recientemente en la capital belga, Baud sobrevive con la escasa cantidad de dinero que le permiten retirar de su sancionada cuenta bancaria y gracias a que "los vecinos cocinan para él".


Baud, al igual que Dogru, está contraatacando.


La UE también ha sancionado a Nathalie Yamb, académica anticolonial suizo-camerunesa.


Nathalie Yamb


Yamb ha descrito el devastador impacto de las sanciones, a pesar de no vivir ni viajar a Europa, y afirma que no puede pagar el alquiler ni medicinas, y que no puede regresar a Suiza porque las sanciones le prohíben volar sobre territorio de la UE.


Yamb califica las sanciones de "sentencia de muerte socioeconómica". Ella también está contraatacando en los tribunales.



https://x.com/Nath_Yamb/status/2000970713629376659?s=20


Sancionado por cubrir Palestina


Además de ser el primer ciudadano de la UE en ser sancionado mientras vivía en territorio de la UE, Dogru es único en otro sentido, ya que sienta precedentes.


Al igual que los demás, fue sancionado bajo acusaciones generales de supuestamente difundir lo que la UE considera “desinformación” prorrusa.


Pero él es la única persona que ha sido sancionada hasta ahora específicamente por informar sobre la situación en Palestina, particularmente sobre los crímenes de Israel en el contexto del genocidio en curso en Gaza.


https://x.com/hussedogru/status/1963135039274709321?s=20


La publicación Red, de Dogru, también fue objeto de sanciones por parte de la UE.


Para justificar los ataques contra Red, la UE afirma que la publicación "difundió sistemáticamente información falsa sobre temas políticamente controvertidos con la intención de crear discordia étnica, política y religiosa entre su público, predominantemente alemán, difundiendo incluso narrativas de grupos terroristas islámicos radicales como Hamás".


No es difícil imaginar cómo una afirmación tan vaga y amplia –que recuerda las acusaciones de Israel de que cualquiera que lo critique es partidario de Hamás– podría utilizarse para silenciar cualquier publicación que contradiga la narrativa oficial.


Las sanciones contra Red resultaron innecesarias: la empresa se vio obligada a cerrar incluso antes de que las medidas entraran en vigor. Una "campaña coordinada" de acusaciones falsas e incluso criminalizantes formuladas por "una despiadada alianza de medios de comunicación alemanes, periodistas, representantes sindicales y ONG's, algunas de las cuales fundadas o financiadas directamente por el estado alemán e israelí".


Eco ominoso del pasado de Alemania


Estas sanciones personales son adoptadas por los ministros de Asuntos Exteriores de la UE –sin ningún proceso judicial ni posibilidad de que los afectados se defiendan– y son vinculantes para todos los Estados miembros.


Al parecer, para privar a Dogru de todos los derechos legales que tendría como ciudadano de la UE, se decidió identificarlo únicamente como ciudadano turco, aunque, de hecho, es sólo ciudadano alemán y no tiene nacionalidad turca.


Alemania y la UE parecen estar negando la ciudadanía alemana a Dogru basándose únicamente en su origen étnico, lo cual supone un eco horrible de cómo un gobierno alemán anterior trató a sus ciudadanos judíos años antes de decidir exterminarlos.


El mensaje a millones de europeos con ascendencia en antiguas colonias europeas no podría ser más claro.


Contraatacando


Dogru está impugnando las sanciones ante los tribunales de la Unión Europea, un proceso largo y costoso que podría llevar años y que no le ofrece ni a él ni a su familia ningún alivio inmediato.


El hecho de que Dogru no haya sido acusado de ningún delito ni haya recibido el debido proceso legal parece ser precisamente el objetivo de las sanciones.


La propia UE afirma que "las sanciones no son punitivas, sino que buscan generar un cambio en la política o conducta de los afectados, con vistas a promover los objetivos de la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE".


Bruselas también admite que al sancionar a personas como Dogru por publicar noticias y opiniones que la UE preferiría suprimir, los está sancionando por un comportamiento "no ilegal".


En otras palabras, la Unión Europea está privando a los hijos pequeños de Dogru de derechos y necesidades fundamentales hasta que su padre se ajuste a sus políticas: una versión personalizada de las guerras de sanciones occidentales libradas contra poblaciones enteras en Cuba, Venezuela, Gaza, Siria, Irak o Irán.


Sin embargo, Dogru está convencido de que esto no tendrá éxito.


"La única manera de luchar es hacer exactamente lo contrario de lo que quieren que haga", dice Dogru. "Nunca voy a promover la política de seguridad europea ni la política exterior, así que voy a luchar contra eso".




A pesar del cierre de Red, Dogru sigue manifestándose en Twitter/X, Instagram y YouTube. También mantiene la cuenta @redstreamnet en Twitter/X.


Su trabajo incluye un documental sobre la resistencia palestina a la colonización israelí, el apartheid y el terror de los colonos, filmado en la Cisjordania ocupada en 2022.


Para Dogru, no es coincidencia que él –con su enfoque particular en Palestina y el genocidio en Gaza– sea el primer ciudadano de la UE en ser sancionado en suelo comunitario.


"Están ensayándolo conmigo porque silenciar las voces palestinas o pro palestinas es ahora mismo lo más fácil", dice Dogru. "Pero una vez que lo logren y sienten el precedente, perseguirán también a toda disidencia, sea o no pro palestina”.



19 febrero, 2026

OPCIÓN CERO — Rosa Miriam Elizalde

 



La Jornada – 12/02/2026


El 26 de julio de 2010, en el pequeño teatro del Memorial José Martí de La Habana, un Fidel Castro convaleciente de varias operaciones y vestido de verde olivo avanzó por el pasillo mientras saludaba a quienes estaban en los asientos cercanos. A la compañera sentada a mi lado le dijo con complicidad: "Ahí está Rosa Miriam… ¿Sabes que ella un día me preguntó si íbamos a sobrevivir al Periodo Especial?"


Él acababa de recordar una tarde de 1990, 20 años antes, cuando me tocó reportar, como periodista recién graduada, un acto rutinario en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), al que de pronto llegó Fidel. Por más de cuatro horas explicó lo que viviríamos los cubanos tras la desaparición de la URSS, momento histórico que fue llamado Periodo Especial porque, diría entonces el comandante en jefe, "nadie sabe qué tipo de problemas en el orden práctico pueden sobrevenir".


Cuba llegó a perder un tercio del producto interno bruto entre 1991 y 1994, y el bloqueo estadunidense se recrudeció de manera oportunista, primero con el republicano George Bush (padre) y luego con el demócrata Bill Clinton. Entre todas las privaciones que padecimos, quizá la más dura fue la epidemia de neuropatía asociada a una caída brusca de la ingesta de alimentos: de casi 4 mil calorías diarias se pasó a poco más de mil. El hambre real, cotidiana, dejó secuelas físicas y sicológicas en millones de cubanos que todavía perduran.


Pero en el CIGB, aquella tarde de 1990, fue la primera vez que el líder cubano describió con lujo de detalles las duras restricciones económicas que venían y se habló en Cuba de la Opción Cero. Fidel, que siempre iba con la verdad por delante, fue tan gráfico –ollas colectivas, bicicletas y carretones como única posibilidad de transporte, apagones, alimentos racionados más que de costumbre–, que todos nos quedamos en shock. Y cuando terminó de hablar y se acercó a los periodistas, me salió del alma una pregunta exaltada: "¿Usted cree realmente que sobreviviremos?"


Volvió a explicar que la Opción Cero era el plan de contingencia del gobierno revolucionario para el momento del bloqueo total del exterior y, por tanto, la falta absoluta de petróleo en el país. Se diseñó una estrategia para ese escenario y se organizó cada eslabón de la sociedad para mantener un mínimo de actividad económica, así como los centros de educación y salud vitales, con previsiones para una situación aun peor: la de una agresión militar. Se entrenaría al pueblo, incluso, para sobrevivir sin agua y energía eléctrica durante muchos días.


Recuerdo la paciencia con que Fidel explicó que aquel plan no era una consigna propagandística, sino un instrumento de planificación defensiva. Preparaba sicológicamente al país para un escenario límite, enviaba la señal de que el Estado se organizaba incluso para el peor desenlace y expresaba una voluntad explícita de no capitular, aun en condiciones materiales extremas.


En una conferencia de prensa reciente, el presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que los protocolos de supervivencia nacional concebidos en los años más duros del Periodo Especial no sólo existen, sino que han sido revisados, modernizados y están listos para activarse si fuera necesario. En los años 90, Cuba enfrentó una caída súbita sin "manual", mientras hoy encara una crisis severa con más experiencia, más herramientas para resistir la escasez y algunas capacidades tecnológicas y sectoriales –incluido cierto crudo nacional– que permiten resistir con mayor elasticidad, aunque el punto débil siga siendo el mismo núcleo: energía, divisas e importaciones.


Y a eso se suma que las sanciones y amenazas de Trump han unido al país. Cuando las amenazas explícitas se tornan tan visibles en sus efectos cotidianos, dejan menos espacio para la idea de que "todo es relato" y pasan a operar como cualquier otra pedagogía de la violencia. El acoso y el dolor despiertan el instinto de supervivencia, generan más solidaridad, fortalecen la tolerancia social a medidas extremas y afirman el sentido común de que una disputa como ésta no es sólo doméstica, sino geopolítica y coercitiva. Ver a Donald Trump, a Marco Rubio y a los congresistas de Miami celebrar el daño que hacen, mientras gritan "cero petróleo, cero remesas, cero envíos de alimentos y medicinas", ha indignado en Cuba hasta a las piedras.


Pero no calculan los poderes de la historia. Después de que le hice la pregunta a Fidel en Biotecnología, él estuvo casi dos horas más explicándome por qué los cubanos saldríamos del Periodo Especial y de la Opción Cero. Cerró con una frase que respondía a aquella pregunta salida del alma: "Sobreviviremos resistiendo, resistiendo y resistiendo. Como otras veces".


Veinte años después, en el teatro del Memorial José Martí, Fidel terminó su discurso y recorrió de vuelta el pasillo por el que había entrado. Cuando pasó cerca de mi silla, se detuvo un instante: "¿Viste, m’hija, que se pudo resistir?"





Explíquenle a Trump que Cuba no come miedo — Hedelberto López Blanch


REDH-Cuba – 11/01/2026


La desesperación por comprender que el imperio estadounidense va en caída por el nacimiento de un mundo multipolar, la pérdida del dólar como principal moneda de reserva internacional y la crisis económica que sobrevuela como espada de Damocles por Washington, han impulsado la prepotencia y la peligrosidad del convicto presidente Donald Trump y sus asesores.


Desde la llegada a la Casa Blanca el facsímil americano de Adolf Hitler, presionó para adueñarse del Canal de Panamá; bombardeó Venezuela y secuestró ilegalmente al presidente Nicolás Maduro para robar su petróleo; amenaza con invadir y apoderarse de Groenlandia para coercionar militarmente a Rusia; afirma que convertirá a Canadá en el Estado 51 de Estados Unidos, y de doblegar a Cuba si no cumple con sus chantajes.


Parece que el Hitler americano del siglo XXI no conoce la historia de independencia de muchos países y en específico de Cuba, cuyos mambises lucharon con denuedo contra el colonialismo español; después los rebeldes dirigidos por Fidel Castro derribaron la dictadura de Fulgencio Batista impuesta por Washington; en 1961 derrotaron en las arenas de Playa Girón la invasión militar organizada por Estados Unidos y durante 67 años su pueblo y dirigentes han enfrentado el mas largo bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por las distintas administraciones yanquis.


Trump no conoce el discurso de Fidel en la Plaza de la Revolución, el 20 de diciembre de 1980, cuando expresó ante las amenazas del entonces presidente Ronald Reagan:


«Le hemos dicho paladinamente al señor Reagan que no tenemos ningún temor a sus amenazas, porque, desde luego, hay algo que no nos gusta, y no nos gusta que nos amenacen; no nos gusta que traten de intimidarnos, no nos gusta». «Además, nuestro pueblo hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo que es el miedo; hace tiempo que nuestro pueblo ha perdido ya el sabor de lo que es el miedo», sentenció.


Ahora, en los primeros días de enero y tras el ataque a Venezuela, Trump ha reforzado sus amenazas contra Cuba. La última ocurrió el domingo 11 de enero cuando dijo: «No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero! Les recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». Y seguidamente, como ha sido su costumbre, agregó una serie de mentiras contra el Gobierno de la Isla.


El presidente Miguel Díaz-Canel, en su cuenta X, inmediatamente refutó al convicto presidente y declaró: Trump «no tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes lo convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas. Quienes hoy truenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político», precisó.


Díaz Canel reiteró que «Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por Estados Unidos hace 67 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender la patria hasta la última gota de sangre».


Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla en un mensaje en X, reafirmó: «A diferencia de Estados Unidos, no tenemos un Gobierno que se presta al mercenarismo, al chantaje o la coerción militar contra otros Estados»


Washington, agregó, se comporta como «un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad, no solo de Cuba y este hemisferio, sino del mundo entero».


Asimismo, enfatizó, que el país tiene absoluto derecho a importar combustible desde los mercados dispuestos a exportarlo, además de ejercer su derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin la interferencia o la subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos.


Por todos esos motivos, los asesores deben explicarle a Trump que ¡Cuba no come miedo!


Fuente: Cuba en Resumen





17 febrero, 2026

E.U. PANICS at Munich Security Conference: Post-WWII Order Is DEAD, NATO Can’t Stop It — Dr. Brovkin / Lena Petrova

 


World Affairs In Context – 16 feb 2026


Europe is facing a geopolitical turning point after the latest Munich Security Conference exposed deep anxiety over the collapse of the post–Cold War order. As multipolarity accelerates, NATO strategy, U.S. hegemony, and European "strategic autonomy" are all being questioned.


With leaders like Chancellor Merz and President Macron raising nuclear deterrence debates, and Washington pushing Europe to align under U.S. leadership, the cracks inside the EU are becoming impossible to ignore. Germany’s rearmament plans, the Ukraine war, NATO expansion, BRICS influence, energy crisis, deindustrialization, and the global power shift toward China and Asia are reshaping the balance of power.


Is Europe prepared for a multipolar world — or is it doubling down on a fading unipolar system? This breakdown covers NATO, Russia, Ukraine, U.S.–EU tensions, European military strategy, and the future of global order.




14 febrero, 2026

CARTA ABIERTA AL MUNDO DESDE CUBA

 


UNA MUJER DE A PIE 

DENUNCIA EL CRIMEN QUE NO QUIEREN VER


Segunda Cita – 14/02/2026


A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:


Me llamo como millones. No tengo apellidos conocidos ni cargos importantes. Soy una cubana de a pie. Una hija, una hermana, una patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado, fríamente ejecutado desde Washington.


Y el mundo mira hacia otro lado.


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DENUNCIA POR MIS ABUELOS:


Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada. Empresas que quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano aprieta el pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo sí.


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DENUNCIA POR MIS NIÑOS:


Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por su vida mientras el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que hay madres cubanas que han visto peligrar la vida de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 90 millas de sus costas.


¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que tanto defienden la infancia? ¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?


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● DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:


Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida porque sí. Es que nos impiden comprarla. Es que los barcos con alimentos son perseguidos. Es que las transacciones bancarias son bloqueadas. Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche, son sancionadas.


El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de Estados Unidos, refinada durante 60 años, actualizada por cada administración, recrudecida por Donald Trump y ejecutada con saña por Marco Rubio.


Ellos llaman a esto "presión económica". Yo lo llamo terrorismo con hambre.


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● DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:


Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas en la pandemia mientras el mundo entero colapsaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque no tengamos talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a los insumos, a los repuestos, a la tecnología.


Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra bloqueo y mentiras. Y aún así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.


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AL MUNDO LE DIGO:


Cuba no les pide limosna.

Cuba no les pide soldados.

Cuba no les pide que nos quieran.

Cuba les pide justicia. Nada más. Nada menos.

Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.

Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.

Les pido que no se dejen engañar por el cuento del "diálogo" y la "democracia" mientras nos aprietan el cuello.


No queremos caridad. Queremos que nos DEJEN VIVIR.


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A los gobiernos cómplices que callan:


La historia les pasará factura.

A los medios que mienten:

La verdad siempre encuentra grietas.


A los verdugos que firman sanciones:

El pueblo cubano no olvida y no perdona.


A los que aún tienen humanidad en el pecho:

Miren a Cuba. Miren lo que le hacen. Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?


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Desde esta isla pequeña, con un pueblo gigante, una cubana de a pie que se niega a rendirse.


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Para que el mundo sepa que en Cuba no hay una crisis:

Hay un CRIMEN.


Para que las madres de otros países sepan que aquí hay bebés luchando en incubadoras apagadas por el bloqueo.


Para que los abuelos de otras tierras sepan que aquí hay ancianos que mueren esperando medicamentos que Washington no deja entrar.


Para que los gobiernos cómplices sientan vergüenza.

Para que los medios mentirosos no tengan escapatoria.

Para que los verdugos sepan que NO NOS CALLAMOS.

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Ikay Romay