19 marzo, 2026

Irán ganará la guerra. Seis aspectos a considerar — Vijay Prashad

 

Savage Minds – 19/03/2026


Participantes en concentraciones en apoyo del nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, en la plaza Enghelab de Teherán, el 9 de marzo de 2026. Crédito de la foto: Xinhua


Las guerras rara vez se deciden sólo en el campo de batalla. Las campañas militares pueden destruir ciudades y causar masivas muertes, pero los resultados políticos se definen por la resistencia, la legitimidad y las corrientes históricas subyacentes a la violencia inmediata. Si bien la guerra que el presidente estadounidense Donald Trump impuso al pueblo de Irán puede producir victorias tácticas para Israel y Estados Unidos, el panorama político ya cuenta una historia diferente. Irán ha perdido infraestructura y población, pero es probable que gane la guerra políticamente.


Primer aspecto: cambio de régimen. El objetivo central de la campaña militar estadounidense-israelí parecía ser la desestabilización o el cambio de régimen. Sin embargo, las primeras evaluaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses muestran que, a pesar de los asesinatos de altos dirigentes políticos, el sistema político no se ha derrumbado. Además, a pesar de los intensos bombardeos, no ha habido ninguna revuelta interna. De hecho, la guerra parece haber fortalecido a la República Islámica y a su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). La historia nos muestra que cuando una nación, especialmente una con una historia de orgullo nacional como Irán, es atacada por potencias extranjeras, las consideraciones políticas internas pasan temporalmente a un segundo plano, ya que la cuestión de la soberanía se vuelve primordial. Esto significa que ni Estados Unidos ni Israel tienen un objetivo político real para esta guerra.


¿Cuándo dejarán de bombardear? El 9 de marzo, Trump afirmó que Irán “no tiene armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea. Sus misiles están prácticamente dispersos. Sus drones están siendo destruidos por doquier”. Entonces, si Irán ya no tiene capacidad militar, ¿por qué no invadirlo y derrocar lo que queda del Estado? Obviamente, eso no se contempla. El objetivo del cambio de régimen sigue siendo sólo un sueño de la antigua oligarquía iraní en el exilio y del gobierno israelí.


Segundo aspecto: poder asimétrico. Durante el genocidio contra el pueblo palestino, el ejército israelí debilitó a las fuerzas del «eje de la resistencia» en Líbano y Siria (incluso permitiendo que un exlíder de Al Qaeda se convirtiera en presidente de Siria, quien posteriormente otorgó a Israel derechos de sobrevuelo para bombardear Irán). Tanto Israel como Estados Unidos asumieron que esto significaba que Irán ya no contaba con la ventaja de este «eje de la resistencia» para atacar a Israel en represalia por los bombardeos contra Irán. Sin embargo, el «eje de la resistencia» no es solo una alianza militar; también tiene sus raíces en una cultura política.


Durante la última década, mis viajes por los barrios obreros —en su mayoría chiíes— del sur del Líbano y Siria (incluido uno particularmente impactante en la zona rural de Alepo) me mostraron que estas áreas tienen una fuerte afinidad cultural con el liderazgo religioso y político iraní. Este vínculo integra a Irán en una lucha política más amplia contra Israel y Estados Unidos, lo que complica el entorno estratégico y eleva el costo de una posible escalada. El conflicto no es una simple guerra entre estados, sino parte de una disputa más amplia sobre el futuro de Asia Occidental que involucra a diversos grupos políticos y sociales que no están dispuestos a permitir que Estados Unidos e Israel prevalezcan en Irán.


Tercer aspecto: problemas diplomáticos. La guerra entre Estados Unidos e Israel comenzó con un ataque que mató a 165 niñas en una escuela primaria. Erika Guevara-Rosas, de Amnistía Internacional, afirmó que este “ataque desgarrador contra una escuela, con aulas llenas de civiles, es una ilustración repugnante del precio catastrófico y totalmente predecible que los civiles están pagando durante este conflicto armado”. Los ataques han destruido infraestructura civil importante, como hospitales e instalaciones energéticas, y han provocado graves problemas en la vida cotidiana de todo Irán. Dado que Estados Unidos e Israel iniciaron este bombardeo justo cuando parecía que se había logrado un avance en las negociaciones, los gobiernos y las poblaciones de todo el mundo tienen ahora otro ejemplo de cómo Estados Unidos utiliza la fuerza militar abrumadora en lugar de la diplomacia. Esta percepción es importante porque la legitimidad global ha cambiado, y países como China y Rusia se niegan a aislar a Irán. Rusia, al parecer, trasladó a Moscú en avión al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, para recibir tratamiento por las heridas sufridas durante el bombardeo, una señal de las solidas relaciones entre ambos países.


Cuarto aspecto: geografía estratégica. La capacidad de Irán para bloquear el estrecho de Ormuz —por donde transita gran parte del petróleo y el gas natural del mundo— ha provocado perturbaciones en la economía global. El crudo Brent, indicador de los precios del petróleo, superó los 100 dólares, las tarifas de flete para los petroleros y las primas de los seguros contra riesgos de guerra aumentaron rápidamente, y los fertilizantes que transitan por el estrecho se encuentran ahora varados, lo que tendrá un enorme impacto en la agricultura mundial. La capacidad geográfica de Irán para bloquear el estrecho le otorga una influencia que pocos Estados poseen. Estados Unidos busca desesperadamente que algún país presione a Irán —militar y diplomáticamente— para que reabra el estrecho, pero pocos parecen interesados. China, por ejemplo, inició conversaciones bilaterales con Irán para permitir el paso de sus propios barcos y luego instó a la desescalada; aliados de Estados Unidos en Asia, como Japón y Corea del Sur, así como países europeos, se negaron a participar en la aventura militar.


Quinto aspecto: los límites del poder militar. Israel y Estados Unidos pueden atacar instalaciones e infraestructura iraníes, pero no pueden invadir un país de casi 100 millones de habitantes, muchos de los cuales se resistirán activamente a la ocupación. Una invasión terrestre de este tipo desencadenaría una conflagración regional que involucraría a Irak y Yemen, donde la situación es relativamente tranquila. Algunos ataques en Irak aún no han demostrado el tipo de apoyo que Irán obtendría allí si se produjera una invasión terrestre estadounidense e israelí. La experiencia de Irak (2003) y Libia (2011) demuestra que es fácil destruir la presidencia, pero más difícil desmantelar el sistema político sin generar caos. La superioridad militar choca con la realidad política. El poder aéreo puede destruir infraestructura, pero no puede erradicar una ideología política ni desmantelar un Estado que conserva su cohesión interna.


Sexto aspecto: un futuro de armas nucleares. El ataque de julio de 2025 de Estados Unidos e Israel destruyó por completo las instalaciones nucleares de Irán; Trump dijo entonces: «¡Aniquilación es un término preciso!». Sin embargo, lo que no se eliminó del país fue la reserva de 440 kg de uranio enriquecido. Esto proporciona la base para un programa de armas nucleares, si Irán decide cambiar de opinión sobre la necesidad de la disuasión mediante armas nucleares. La historia reciente de la proliferación nuclear es instructiva: en 1994, la República Popular Democrática de Corea (RPDC o Corea del Norte) firmó el Acuerdo Marco para congelar su programa nuclear de plutonio. Posteriormente, tras la intensificación del discurso de cambio de régimen por parte del presidente estadounidense George W. Bush en 2001 (con la expresión «eje del mal»), la RPDC se retiró del Tratado de No Proliferación Nuclear en 2003. En 2006 se produjo un avance diplomático en las Conversaciones a Seis Bandas, seguido de la congelación por parte de Estados Unidos de 25 millones de dólares de la RPDC, lo que condujo a la prueba nuclear de octubre de 2006. Estas dos guerras (2025 y 2026) impuestas a Irán podrían romper el compromiso de no realizar pruebas nucleares y conducir al desarrollo de un arma nuclear iraní.


Irán saldrá de esta guerra con su infraestructura dañada, bajo una enorme presión económica y con familias devastadas por la pérdida de vidas y miembros de las mismas. Pero las guerras no se juzgan únicamente por la destrucción, sino también por el logro de sus objetivos políticos. Estados Unidos e Israel no alcanzarán ninguno de sus objetivos bélicos. La historia suele deparar este tipo de ironías. Los imperios entran en guerra confiados en su superioridad militar, solo para descubrir que la legitimidad política, la resiliencia nacional y la geografía estratégica son fuerzas que las bombas no pueden vencer fácilmente.


Una mujer posa con una fotografía del nuevo Líder Supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei, junto a su difunto padre, Ali Khamenei, durante una manifestación en su apoyo en la plaza Enghelab, en el centro de Teherán, el 9 de marzo de 2026. Foto: Atta Kenare



TERRORISMO IMPERIAL

 



Cual pollo sin cabeza, Trump continúa cambiando de opinión ridículamente, afirmando que Estados Unidos puede por sí solo liberar el estrecho de Ormuz, para luego declarar que Estados Unidos, de hecho, se retirará y dejará que el problema sea resuelto por aquellos a quienes más afecta.


Pero la pretensión de que el bloqueo del estrecho no afecta a Estados Unidos porque no obtiene su petróleo de allí son engañosas: los países que sí obtienen su petróleo del estrecho no solo están intrínsecamente ligados al sistema económico globalizado y a la red de cadenas de suministro, sino que también proveen productos de los que depende Estados Unidos, cuyos precios están vinculados a la producción de petróleo de muchas maneras, directas e indirectas. En resumen, el vertiginoso aumento de los precios del petróleo tendrá muchas consecuencias de segundo y tercer orden que escapan al limitado conocimiento de Donigula y su séquito de enanos miopes.


Es importante aclarar que: la campaña totalmente errática de destrucción indiscriminada y sin sentido que lleva a cabo Estados Unidos en Irán equivale, por definición, a terrorismo. Una operación militar requiere un objetivo estratégico declarado para ser considerada o no legítima. El torpe bombardeo de Trump —durante el cual se jacta orgulloso de poder «bombardear» ciertos objetivos iraníes «por diversión»— no se ajusta a esa descripción y, por lo tanto, constituye, por definición, una campaña de terrorismo contra un Estado soberano y su población civil. Por no mencionar lo que Estados Unidos está haciendo actualmente con Cuba, cuyo bloqueo, desde ayer, ha paralizado por completo la red eléctrica del país.


Fuente: SIMPLICIUS – 19/03/2026



17 marzo, 2026

Cuba sobrevivirá: un diario — Vijay Prashad



Observatorio de la crisis – 17/03/2026


Resulta difícil describir el impacto del cruel embargo petrolero de Trump a Cuba. No ha habido envíos de petróleo refinado a Cuba desde principios de diciembre de 2025.


La mañana de mi partida del aeropuerto José Martí, que lleva el nombre del padre de la nación, abracé a todo el mundo: a la mujer que me atendió en el mostrador, al hombre que selló mi pasaporte, al personal de tierra. El día anterior había abrazado con fuerza a todos mis amigos, con lágrimas a punto de brotar. Sentía como si, a través de esos abrazos, quisiera transmitirles mi inquietud sobre lo que podría sucederle a Cuba, a los cubanos, a la Revolución Cubana, a todo, a causa de la locura de Donald Trump.


**


¿En qué se ha convertido el mundo? Es como si miles de millones de personas se hubieran convertido en meros espectadores de las atrocidades cometidas por Estados Unidos e Israel: el genocidio del pueblo palestino, el secuestro del presidente venezolano, el bombardeo injustificado de Irán y, por supuesto, el intento de asfixiar a Cuba.


La decadente brutalidad del gobierno estadounidense, exacerbada por la temeridad de Trump, es impredecible y peligrosa. Nadie puede predecir con exactitud qué sucederá después. Trump parece atrapado en Irán, donde no anticipó la astucia política de los iraníes al negarse a un alto el fuego ahora, solo para que Estados Unidos e Israel se rearmen y destruyan sus ciudades con mayor ferocidad en una semana.


Trump parece incapaz de detener la guerra en Ucrania ni el genocidio contra los palestinos. Su aliado, Israel, ha extendido una vez más su guerra al Líbano y, por lo tanto, amenaza con sacudir las calles del mundo árabe, donde ya existe inquietud ante la absoluta sumisión de sus gobiernos. ¿Atacará a Cuba a continuación, pensando que será una victoria rápida?


Me resulta difícil describir el impacto del cruel embargo petrolero de Trump a Cuba. No ha habido envíos de petróleo refinado a Cuba desde principios de diciembre de 2025. Esto significa que todos los aspectos de la vida moderna se han visto completamente interrumpidos.


Las calles de La Habana están desiertas porque simplemente no hay suficiente combustible para que los coches y autobuses transporten a la gente. Las escuelas y los hospitales —los templos de la Cuba revolucionaria— luchan por mantener los servicios básicos.


Los agricultores se esfuerzan por llevar alimentos a las ciudades, y los medicamentos son caros, si es que están disponibles. Imagínense ser un paciente que necesita una neurocirugía, con médicos que simplemente no están dispuestos a arriesgarse a introducir una sonda en su cerebro en medio de fluctuaciones de electricidad y apagones rotativos. Este fue el ejemplo más crudo de los peligros del bloqueo petrolero de Trump que escuché durante mi estancia en La Habana.


Mientras caminaba por el Malecón, vi pasar algunos carros tirados por caballos. Es casi como si el yanqui quisiera castigar la Revolución Cubana y sumir a diez millones de cubanos en la Edad de Hierro.


**


Llegué a Cuba como parte de una delegación solidaria de la Asamblea Internacional de los Pueblos, una plataforma que agrupa a cientos de organizaciones de todo el mundo que buscan restablecer el internacionalismo entre movimientos.


Nuestra delegación estuvo encabezada por João Pedro Stedile (director nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil) e incluyó a Fred M’membe (presidente del Partido Socialista de Zambia y candidato de la oposición a la presidencia este año), Brian Becker (uno de los líderes del Partido por el Socialismo y la Liberación en Estados Unidos), Manolo De Los Santos (director del Foro Popular), Giuliano Granato (uno de los líderes de Potere al Popolo de Italia), así como a Manuel Bertoldi y Laura Capote (coordinadores de los Movimientos ALBA).


Visitamos numerosos lugares, entre ellos la Escuela Latinoamericana de Medicina, el Instituto de Neurología, el Centro Martin Luther King y la Casa de las Américas. Nos reunimos con el Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el Presidente de Cuba, además de con innumerables ciudadanos cubanos.


Fuimos al cementerio principal de La Habana para rendir homenaje a los treinta y dos cubanos que perdieron la vida defendiendo la soberanía venezolana, y recorrimos la ciudad para encontrarnos con gente que seguía con su vida cotidiana.


Durante una de nuestras conversaciones, un amigo me preguntó qué me parecía Cuba, un lugar que he visitado innumerables veces en los últimos treinta años. Le respondí que la situación me resultaba difícil, pero que la gente parecía indomable. Mi amigo fue claro: la mentalidad predominante en el país era que los cubanos lucharían hasta el final para defender su derecho a un futuro y su negativa a regresar a 1958, el año anterior a la Revolución.


Durante los primeros años de la Revolución, Fidel Castro dejó claro que la urgencia radicaba en resolver las necesidades y problemas inmediatos del pueblo. Esto significó que la Revolución Cubana se centró en erradicar el hambre y la pobreza, el analfabetismo y la mala salud, así como en proporcionar vivienda y espacios culturales.


Resulta desgarrador presenciar el deterioro de la vida a causa del severo embargo de casi setenta años y el nuevo bloqueo petrolero. La prioridad sigue siendo garantizar que cada cubano pueda vivir con dignidad. Este fue también el mensaje del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, un hombre de gran humildad: resistiremos, dijo, pero no permitiremos que la Revolución dilapide sus logros ni su énfasis en el bienestar de nuestro pueblo.


Sentarme en una mecedora junto a mi amigo Abel Prieto, exministro de Cultura, en la Casa de las Américas, fue un bálsamo. Como siempre, Abel, mi compañero marxista-leninista (!), me hizo reír a carcajadas y, al mismo tiempo, sentir tristeza. Sus comentarios abarcaron desde una valoración de Trump (siendo «locura» la palabra más utilizada) hasta su percepción de la vitalidad de la realidad cubana (las multitudes extraordinarias que, bajo la lluvia torrencial, rindieron homenaje a los restos de los cubanos asesinados por las fuerzas estadounidenses en Venezuela el 3 de enero). Me reconfortó su equilibrio entre humor y claridad, la sensibilidad literaria de Abel dominando la vertiginosa situación.


Acepté la opinión de Abel de que quizás Estados Unidos, en su forma actual, sea un error garrafal: la arrogancia de Trump refleja algo inherente al idealismo extremo de creer que Estados Unidos y sus administraciones saben más que nadie. Creen saber mejor que nadie qué se debe hacer con los palestinos, los venezolanos, los iraníes y los cubanos.


En nombre de la «democracia», los derechos democráticos y existenciales de los pueblos de estas naciones más oscuras son completamente absorbidos por el presidente de Estados Unidos, quien ostenta el poder preponderante. Es una visión horrible, pero real, una realidad que arrebata a las personas sensibles de todo el mundo su deseo de construir una realidad menos atroz. Un tercio de las personas asesinadas en Irán por Estados Unidos e Israel son niños, y los niños de Palestina, cuyos nombres honramos, jamás llegarán a la edad adulta.


**


En mi último día, vi a un grupo de escolares cubanos jugando en un parque, vestidos con sus uniformes escolares y sus pañuelos revolucionarios al cuello. Reían y charlaban animadamente. Los observé desde el otro lado de la calle, jugando con unos conos en el suelo, bajo la supervisión de dos maestras sonrientes. Eran niños de unos cinco o seis años, que jugaban inmersos en una atmósfera de gran felicidad. Les envié un abrazo virtual. Cuídense mucho, niños. Siempre. Abracen a Cuba de mi parte todos los días.




EEUU: Significativa dimisión del director del Centro Nacional Antiterrorista

 


NBCNews – 17/03/2026


Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista, boina verde retirado y antiguo partidario del presidente Donald Trump, ha anunciado su dimisión por la guerra en Irán.


«No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra contra Irán. Irán no representa ninguna amenaza inminente para nuestra nación», declaró Joe Kent en un comunicado publicado en X el martes. «Es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense».


El Centro Nacional Antiterrorista supervisa la inteligencia del gobierno estadounidense sobre amenazas terroristas y mantiene una base de datos de todos los terroristas conocidos y sospechosos.


Kent trabajaba bajo las órdenes de Tulsi Gabbard, directora de inteligencia nacional, y ambos eran aliados políticos. Gabbard ha mantenido un perfil bajo desde el inicio de la guerra y anteriormente había criticado las intervenciones militares estadounidenses en el extranjero.


En una carta a Trump publicada en X, Kent escribió que apoyó los valores del presidente durante su primer mandato. Sin embargo, afirmó, «Trump se ha dejado influenciar erróneamente por los israelíes y no puedo apoyar enviar a la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no beneficia al pueblo estadounidense ni justifica el costo en vidas estadounidenses».



Consecuencias imprevistas de la resistencia de Irán — Thierry Meyssan

 


Red Voltaire – 17/03/2026


La resistencia de los iraníes ante el ataque ilegal de Israel y Estados Unidos contra su país está sacando a la luz las debilidades del "tigre de papel". En sólo días, los iraníes han demostrado que el armamento sofisticado y costoso de Estados Unidos no se adapta al tipo de guerra, altamente económica, que Teherán ha logrado poner en práctica, han desorganizado el mercado mundial del petróleo –que sostenía el dólar estadounidense– y están mostrando un nuevo modelo a todos los adversarios de la dominación anglosajona. China ya está revisando sus planes de defensa en función de ese nuevo modelo, en previsión de un ataque estadounidense relacionado con la cuestión de Taiwán.


La guerra contra Irán no se parece a ninguna otra. Por vez primera, los objetivos destruidos carecen de importancia. Los protagonistas se concentran ahora en las consecuencias económicas de sus acciones. Esta experiencia está revolucionando la forma de hacer la guerra y ya ha llevado al Ejército Popular de Liberacion –las fuerzas armadas de la República Popular China– a revisar sus planes de batalla.


Un dron Shahed vale unos 35.000 dólares. Para derribarlo, Estados Unidos tiene que lanzar 2 misiles Patriot, que cuestan cada uno 3,3 millones de dólares. Si la defensa estadounidense "permite" que el dron Shahed alcance su blanco –sea cual sea la importancia de ese blanco– la conclusión lógica es que esa defensa es incapaz de cumplir su misión y que Estados Unidos es incapaz de proteger a sus aliados. Cada vez que lanza un dron, Irán tiene la garantía de que obliga Estados Unidos a desembolsar 6,6 millones de dólares, o sea cerca de 188 veces el costo del arma atacante.


Estados Unidos dispone del sistema antidrones Merops. Pero ese sistema de defensa antidrones está sólo en fase de pruebas, desde hace año y medio, en Ucrania. A pesar de eso, Estados Unidos lo ha puesto en servicio en las fronteras de Polonia y Rumania. Ahora, el Pentágono estadounidense ha decidido dejar a descubierto el frente oriental de la OTAN para enviar sus Merops al golfo Pérsico.


"Hemos recibido una solicitud de apoyo específico de Estados Unidos en materia de protección" contra los drones iraníes, declaró el 12 de marzo, el ucraniano Volodimir Zelenski. Varios oficiales ucranianos fueron enviados inmediatamente a la región del golfo Pérsico.


Por otro lado, hace años que Estados Unidos viene haciendo experimentos para utilizar sistemas laser en la defensa antidrones. Es una solución extremadamente económica pero todavía nadie sabe cómo utilizar un laser contra un dron, y menos aún cómo fabricar en serie ese tipo de arma. Todo indica que pasarán años antes de que el Pentágono logre utilizar ese tipo de sistema en el campo de batalla.


Mientras tanto, la reserva de misiles interceptores Patriot disminuye muy rápidamente. El Pentágono mantiene en secreto la cantidad disponible pero está dejando al descubierto todos los demás "frentes" para enviar los interceptores Patriot al Medio Oriente. Sólo se sabe que el complejo militaro-industrial de Estados Unidos no puede fabricar más de 700 al año… mientras que Irán ya ha lanzado varios miles de drones Shahed.


Hasta aquí, hemos mencionado sólo la defensa contra los drones Shahed. Pero el problema que Estados Unidos e Israel están enfrentando en el plano de la defensa contra misiles de largo alcance ya no es sólo de orden financiero. Ahora se ven también ante el peligro, a muy corto plazo, de quedarse sin misiles interceptores THAAD, de los que se fabrican no más de una decena por semana [1].


En todo caso, sólo en los 2 primeros días de su guerra ilegal contra Irán, Estados Unidos gastó oficialmente 5.600 millones de dólares en municiones [2]. A esa suma, ya astronómica, hay que agregar 11.300 millones de dólares, según lo que el Pentágono reconoció oficialmente ante el Congreso el pasado 10 de marzo. El 12 de marzo, el ministerio de Salud de Irán anunció que hasta ese momento 1.444 iraníes habían muerto bajo los bombardeos [3]. Eso implica un gasto aproximado de ¡8 millones de dólares por cada vida humana! Ya estamos ante la guerra más costosa de toda la Historia.


Para establecer una comparación clara hay que saber que la nación iraní ya ha vivido dos grandes traumas. Uno es la Primera Guerra Mundial –que dejó en Irán más víctimas mortales que en Alemania y en Francia– con alrededor de 6 millones de iraníes muertos. El otro es la guerra que Irak –empujado por las potencias occidentales– impuso a la República Islámica y que costó la vida a al menos 500.000 iraníes. Eso nos dice que es muy poco probable que las cifras actuales logren doblegar a la nación iraní.


Otra innovación iraní es la respuesta militar de Teherán contra las instalaciones situadas en los territorios de sus vecinos regionales. Basándose en el derecho internacional y en las declaraciones de los dirigentes de Israel y Estados Unidos, Irán respondió atacando las bases militares estadounidenses en el golfo Pérsico y la región del Levante. No me refiero aquí a los ataques del Hezbollah libanés y del Saraya Awliya al-Dam iraquí, sino sólo a los ataques iraníes.


En carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU, Irán sorprendió al recordar a las potencias occidentales el contenido de la resolución 3314 (XXIX), del 14 de diciembre de 1974 [4]. Esa resolución, adoptada, sin voto, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, precisa el concepto de "agresión" que se menciona en la Carta de San Francisco. La prensa internacional, bajo control de los anglosajones se ha autoconvencido de que el derecho internacional prohíbe que un Estado incursione en el territorio de otro Estado y utilizó esa creencia para condenar la operación militar especial de Rusia en Ucrania. Pero Irán acaba de poner ante los ojos de todos aquella resolución "olvidada".


Ese texto autoriza el uso de la fuerza para prestar ayuda a los "pueblos sometidos a regímenes coloniales o racistas", lo cual justifica la intervención rusa en ayuda de la repúblicas populares del Donbass (artículo 7), pero prohíbe no sólo la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán sino también la actitud permisiva de los terceros Estados que acogen las bases militares israelíes o estadounidenses que sirven de trampolín a la agresión contra Irán. Y también prohíbe que esos terceros Estados utilicen la fuerza contra Irán. Eso significa que Irán tiene derecho a responder militarmente en los territorios de los Estados del golfo Pérsico y del Levante.


Ahora es visible la confusión de esos Estados ante la respuesta militar de Irán, que paraliza sus economías. Esos Estados, principalmente los del golfo Pérsico, son importantes productores de petróleo y ahora buscan cómo liberarse de Israel y de Estados Unidos, que supuestamente garantizaban su seguridad, pero que ahora son los causantes de sus problemas. Si esa nueva voluntad de independizarse los lleva a vender su petroleo no en dólares estadounidenses sino en otras monedas, el valor del dólar puede desmoronarse ya que no es el PIB de Estados Unidos lo que sostiene el valor del dólar sino el mercado internacional de los hidrocarburos.


Cuando Estados Unidos secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro, nosotros señalamos desde Red Voltaire que Washington no trataba de apropiarse las considerables reservas petroleras de Venezuela sino de garantizar que el petróleo se venda en dólares. Lo que funcionó en Venezuela podría fracasar ahora en el Medio Oriente y provocar el principio del fin para Estados Unidos.


Y lo que está sucediendo en el Medio Oriente inspira súbitamente a todos los Estados que se quejan de la dominación estadounidense, empezando por China.


China se prepara para un posible conflicto con Estados Unidos y Japón sobre la cuestión de Taiwán. Es importante recordar que Pekín no tiene ninguna intención de invadir esa isla, pero considera una agresión contra China cualquier intento de apoyar su independencia. Visto desde la perspectiva de Pekín, Chiang Kai-shek no tenía derecho a independizar Taiwán y esa isla siempre ha sido parte de China. El propio Koumintan, el partido heredero de Chiang Kai-shek, ve la cuestión con el mismo enfoque que Pekín. Sólo el Partido Demócrata Progresista del actual presidente taiwanés Lai Ching-te, extremadamente minoritario, insiste en querer proclamar la independencia, una cuestión que se plantea únicamente porque Estados Unidos insiste en ella.


A raíz de la agresión israelo-estadounidense contra Irán y de la respuesta militar de Teherán, Pekín ve ahora que tiene derecho a responder militarmente contra las bases militares de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Súbitamente, el Ejército Popular de Liberación está repensando todos sus planes [5]… y ahora redirige sus misiles, no hacia Taiwán, sino apuntando a las 24 bases militares de Estados Unidos en la región.


Mientras tanto, todos los Estados que acogen bases militares estadounidenses en sus territorios siguen con creciente preocupación los problemas que están sufriendo los países del golfo Pérsico y del Levante. Y es muy posible que acaben cuestionando la presencia militar de Estados Unidos en su suelo.


Más allá del conflicto contra Irán, ya es un hecho que el modelo de resistencia iraní se impone al análisis de todos aquellos que anticipan un conflicto militar con Estados Unidos y que ese nuevo modelo modifica fundamentalmente nuestra comprensión del equilibrio entre las potencias.


Es importante entender que Estados Unidos se ha dejado engañar por su propia propaganda. En Washington estaban convencidos de que los acontecimientos que tuvieron lugar en Irán después de la quiebra del banco Ayandeh dejaron un saldo superior a las 40.000 víctimas y que todas esas personas habían sido asesinadas por los Guardianes de la Revolución. Eso es totalmente falso. La mayoría de las víctimas son imputables a los atentados perpetrados por el Emirato Islámico (Daesh) y al pánico provocado por francotiradores apostados en lugares desde donde disparaban simultáneamente contra los manifestantes y contra la policía iraní. Además, el número real de víctimas es al menos 6 veces inferior a las cifras mencionadas.


Al mismo tiempo, en Washington se autoconvencieron de que todos los manifestantes eran "antirégimen", creyendo que todo aquel que reclamaba el dinero que tenía depositado en el banco quebrado estaba obligatoriamente en contra del ayatola Alí Khamenei. Esa suma de suposiciones metió en un mismo saco a quienes protestaban porque habían perdido sus ahorros, a los que protestaban contra una orientación social marcadamente religiosa y los que quieren un gobierno de corte occidental. Pero Occidente está descubriendo que es posible verse en la ruina por culpa del sistema bancario, ser hostil a los ayatolas, adorar las series de televisión estadounidenses y seguir siendo un defensor de la Patria.


Ese error de apreciación, comparable al que llevó a Washington a propiciar la caída del shah Mohamed Reza Pahlevi y el regreso del imam Khomeiny, desemboca hoy en la derrota militar de Estados Unidos ante Irán, y quizá hasta en la caída de Washington.


Notas:

[1] “U.S. Military Operations Against Iran: Munitions and Missile Defense”, Hannah D. Dennis y Daniel M. Gettinger, Congresionnal Research Service, 12 de marzo de 2026.


[2] “Early Iran strikes cost $5.6 billion in munitions, Pentagon estimates”, Noah Robertson, The Washington Post, 9 de marzo de 2026.


[3] “US’s Hegseth claims new Iran Supreme Leader Mojtaba Khamenei injured”, Al-Jazeera, 13 de marzo de 2026.


[4] “Definición de la agresión”, Red Voltaire, 14 de diciembre de 1974.


[5] “How Iran’s strikes on US bases could offer a preview for the Asia-Pacific”, Amber Wang, South China Morning Post, 11 de marzo de 2026.



16 marzo, 2026

Cómo Irán y China moldearon el tablero de ajedrez de la guerra — Pepe Escobar

 


The Cradle.co – 16/03/2026


La respuesta de doble vía de China a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán refleja una estrategia geopolítica y económica más amplia que se extiende del campo de batalla hasta el sistema financiero global.


China responde oficialmente, mediante dos vías paralelas, a la guerra del sindicato Epstein —o guerra de Estados Unidos e Israel— contra Irán, a través de un portavoz diplomático y un portavoz militar.


En otras palabras: China percibe la guerra como una tensión política y diplomática extrema, además de una amenaza militar.


El portavoz militar chino, coronel del Ejército Popular de Liberación (EPL), se expresa con metáforas. Fue él quien afirmó explícitamente que Estados Unidos es «adicto a la guerra», con tan solo 250 años de historia y apenas 16 años de paz.


Claramente, posiciona a Estados Unidos como una amenaza global. Y, sin duda, también como una amenaza moral (cursivas mías).


El presidente chino Xi Jinping está firmemente enfocado en establecer una conexión duradera entre el marxismo y el confucianismo.


La contribución clave de Confucio al pensamiento político reside en el uso preciso del lenguaje. Solo quien se expresa con metáforas precisas y peso moral puede gobernar una nación.


Por ello, China está desarrollando cuidadosamente una crítica moral y ética constante de la guerra de elección estadounidense contra Irán, haciendo hincapié en que se trata del ataque de una nación que ha perdido su brújula moral.


El Sur Global comprende perfectamente el mensaje


Además, los hechos en el campo de batalla demuestran cómo China también ha modificado las reglas de la guerra en Irán.


La red eléctrica iraní está ahora totalmente conectada al sistema de satélites BeiDou. Esto explica la precisión con la que Irán ataca ahora, y cómo cada movimiento de la alianza Estados Unidos-Israel se enfrenta a una muralla digital de tecnología china (más de 40 satélites BeiDou en órbita). Esto explica la excelente precisión de los misiles iraníes y su mayor resistencia a las interferencias.


Como parte de su Alianza Estratégica Integral de 25 años, China también ha suministrado a Irán radares de largo alcance integrados con sistemas satelitales. La principal conclusión es el tiempo de respuesta de Irán, ahora mucho menor que durante la guerra de 12 días.


Rusia ha colaborado paralelamente, permitiendo a Irán aplicar ampliamente lo aprendido en Ucrania sobre sistemas occidentales como Patriot e IRIS-T. No se trata solo de tácticas de saturación con drones; se trata de aprender la forma rusa de coordinar enjambres de drones con andanadas de misiles balísticos. Eso es precisamente lo que está teniendo un efecto devastador en las últimas etapas de la Operación Promesa Verdadera IV.


Jugando al Go: Todo gira en torno al petroyuan


Ahora centrémonos en la crucial maniobra del Estrecho de Ormuz. La clave reside en que Irán sólo permite el tránsito a los petroleros cuya carga se haya liquidado en petroyuanes. Ni dólares. Ni euros. Solo yuanes.


De hecho, China ya había comenzado a desmantelar el sistema de Bretton Woods/petrodólar en diciembre de 2022, cuando Pekín invitó a las petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) a negociar petróleo y gas en la Bolsa de Shanghái.


Ahora bien, sumemos todo lo anterior al XV Plan Quinquenal chino, recientemente debatido y aprobado en Pekín.


¡Vaya visión sistémica!


De forma integral, los planificadores de Pekín fijaron el crecimiento del PIB en un 4%; la economía digital en un 12,5% del PIB; las soluciones de energía verde en un 25%; la calidad del agua en un 85%; y una avalancha de patentes de alto valor. Todo esto y más, presentado con la misma claridad, con objetivos concretos que deben alcanzarse e indicadores vinculantes hasta 2030.


Esto significa que los chinos tratan la economía, la seguridad energética, la ecología, la educación y la sanidad como si fueran miembros de un mismo organismo. Así es como la urbanización impulsa la productividad: una gran inversión en I+D genera cada vez más patentes; las patentes impulsan la economía digital; y las soluciones de energía verde impulsan la independencia estratégica.


El último Plan Quinquenal demuestra de forma concluyente cómo China está planificando meticulosamente para liderar el futuro tecnológico. Y esto va mucho más allá de 2030, hasta mediados de siglo.


No es de extrañar que la destrucción del petrodólar desempeñe un papel clave en este proceso de transformación del sistema actual de relaciones internacionales. Irán se lo ofrece ahora en bandeja de plata a China, sustituyendo el petrodólar por el petroyuan en el punto de estrangulamiento más crítico del planeta, por donde transita el 20% del petróleo mundial.


La estrategia de Irán no es militar; es financieramente nuclear (cursivas mías). Lo que facilita aún más las cosas es que Irán ya ofrece el modelo a seguir para el resto del Sur Global: casi el 90% de las exportaciones de crudo de Teherán se liquidan en yuanes mediante el sistema de pagos CIPS.


Es posible que el Sur Global acabe adoptando este modelo tan simple. Teherán no afirma que el Estrecho de Ormuz esté bloqueado. Su bloqueo se limita al hostil Sindicato Epstein —Estados Unidos— y sus aliados que comercian con petrodólares. Las rutas marítimas se están convirtiendo, en tiempo real, en filtros políticos. A medida que el Sur Global migra al petroyuan, el hegemónico petrodólar —desde 1974— se desmorona.


A estas alturas, todos los operadores del planeta saben cómo funciona el petrodólar. Tras la crisis del petróleo de 1973, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y la OPEP acordaron en 1974 que el petróleo solo podría negociarse en dólares estadounidenses.


Los exportadores de petróleo deben necesariamente reinvertir sus ganancias en dólares en bonos y acciones del Tesoro estadounidense. Esto refuerza el papel del dólar como moneda de reserva; financia las inversiones tecnológicas estadounidenses; financia el complejo militar-industrial y sus guerras interminables; y, sobre todo, financia de facto la deuda estadounidense, que resulta impagable.


China, Rusia e Irán, como miembros de los BRICS, se encuentran a la vanguardia en el desarrollo de sistemas de pago alternativos; y, fundamentalmente, esto incluye eludir el petrodólar.


Por lo tanto, esto va mucho más allá del control del petróleo, la supuesta razón detrás de la caótica e imprevista «incursión» (término utilizado por Trump) en Irán.


En la práctica, la realidad sobre el terreno ya apunta a un fracaso rotundo. El contraataque es de una magnitud sin precedentes.


La Guardia Revolucionaria Islámica se inspira en Sun Tzu


La instrumentalización del estrecho de Ormuz es una versión moderna de la estrategia de Sun Tzu, llevada a cabo por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC). Tanto el estrecho de Ormuz, un corredor de conectividad, como el yuan, se han convertido en armas de destrucción imperial. ¿Quién necesita una bomba nuclear?


Lo que está en juego es el control del sistema financiero global, mucho más allá de 2030, hasta mediados de siglo y más allá. Lo que presenciamos en tiempo real es a los persas jugando al ajedrez —un juego en el que sobresalen—, pero con elementos del weiqi chino («Go»).


El Go es un juego orgánico. Cuando las pequeñas piezas se conectan, conforman al tablero y permiten un control a largo plazo sobre todo el territorio. En nuestro caso, el tablero geopolítico/geoeconómico. Todo se reduce al posicionamiento, la paciencia, la acumulación de ventajas y la gestión estratégica.


Ese es el "secreto" de por qué la guerra contra Irán ahora le ofrece a China la oportunidad decisiva. Pekín lleva años moldeando el tablero con infinita paciencia: creando un conjunto de instituciones multilaterales; desempeñando un papel clave en los BRICS y la OCS; construyendo la Nueva Ruta de la Seda (BRI); invirtiendo en sistemas de asentamiento alternativos e impulsando su diplomacia.


El Go es extremadamente racional. Si te sitúas bien en el tablero, no fracasarás. La partida se juega sola. Y es ahí donde nos encontramos ahora. Por eso el Vociferador Imperial, junto con sus aduladores, cómplices y vasallos, está atónito, petrificado y prisionero de su propia arrogancia.