21 agosto, 2018

"¿En qué planeta cree Riechmann que vive?" ——— Luis López




ELOTRO - 20 agosto / 2018/ Diario

-¿Cómo se pueden ignorar los antagonismos de clase?
-Su respuesta fue: ‘Podría caerle un bofetón’
Y él dio fin a la voz y principió nuevos sollozos…


Jorge Riechmann: “Lo que ni siquiera parecemos ver son las dinámicas sistémicas que se vuelven incontrolables, los modos de vida aberrantes que se vuelven incuestionables, las cosmovisiones disfuncionales que se vuelven intocables…Todo lo que falsea aquel planteamiento binario (lo que no resuelva la tecnología lo hará la voluntad política) que literalmente no sirve para nada.

Y otro ejemplo cercano: ¿se puede tener más y mejor voluntad política que la ministra Teresa Ribera? Les aseguro que no (la conozco personalmente). Y sin embargo, su flamante Ministerio de Transición Ecológica (creado por el gobierno de Pedro Sánchez en la primavera de 2018) no conseguirá nada de lo que de verdad necesitaríamos para evitar la catástrofe en curso. Así de fuertes son las constricciones sistémicas, así de pegajosa la inconsciencia humana…”

No me canso de leer y de aprender de Riechmann, ‘tratar de comprender, tratar de ayudar’ se llama su blog y es lema que en mi opinión él cumple sobradamente, aunque en mi caso mucho me temo que en sentido contrario del que él pretende.. Riechmann comparte con nosotros gracias a su estimable generosidad no sólo sus obras, conferencias, charlas e innumerables lecturas sino que además nos aporta ‘datos e informaciones’ de carácter personal sobre amigos y conocidos, sin ocultar como suele hacer la mayoría de sus ‘prudentes colegas’ de la tribu de los intelectuales mercenarios: nombres, valoraciones y tipo de relación (Y es que en el Mercado intelectual y artístico no es conveniente cerrar ninguna puerta ‘con presentes o futuras posibilidades de negocio’ ni ganarse más enemigos que los inevitables por fuerza mayor).

En los párrafos de arriba Riechmann nos confiesa que ‘conoce personalmente a la ministra de ‘Transición Ecológica’ Teresa Ribero (fue profesora como él en la UAM), a la que por ello otorga, ‘porque puede otorgar’, un sobresaliente en cuanto a: ‘tener más y mejor voluntad política’ para combatir ‘la catástrofe ecológica en curso’. Y precisamente estas son las cositas que nos ‘ayudan a comprender’ por qué un tipo tan culto y erudito puede al mismo tiempo razonar ‘políticamente’ del modo más infundado e incoherente o sea como un auténtico zoquete (porque hoy por hoy aún me resisto a creer que se trate de otro listillo sinvergüenza más).

Para conocer la ‘más y mejor voluntad política’ de la tal Teresa Ribero, a la que servidora no tiene el disgusto de conocer personalmente aunque yo también trabajé durante unos años para la UAM, no hay más que remitirse a su ‘práctica’ política anterior (el historicismo que no falte) a su reciente nombramiento de ministra por el presidente del gobierno PPSOE Pedro Sánchez. Y es entonces que descubrimos, digo nosotros los don nadie que nunca tendremos conocidos que lleguen a ministro, que el currículum de la individua no tiene desperdicio ‘político’:

Entre 2008 y 2011 asumió la Secretaría de Estado de Cambio Climático en el gobierno PPSOE de Zapatero.
Ribera, como buena trepa en las paredes y cimas de todo tipo de burocracias institucionales, es también, según la fuera de toda sospecha enciclopedia neoliberal Wikipedia, miembro de distintos consejos asesores entre los que destacan el consejo de Liderazgo Global de la United Nations Sustainable Development Solutions Network (UNSDSN), el consejo asesor global en cambio climático del Foro Económico Mundial, y el de la iniciativa Momentum For Change de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC); pertenece al consejo internacional del BC3, al consejo asesor del Institut pour la Recherche du Développement (IRD) y a los patronatos de Fundipax y la Fundación Alternativas… ¡coño, coño, coño…!

Vaya, vaya… dejemos a un lado su pertenencia al pestilente clan Zapatero (lean aquél artículo de Chirbes publicado en... Alemania) y centrémonos en la Fundación Alternativas, esa misma Fundación de ‘izquierda’ a la que pertenecen desde su creación en 1997 gente con la cualidad acreditada de: ‘tener más y mejor voluntad política’ para combatir ‘la catástrofe ecológica en curso’, como por ejemplo: Felipe González, Manuela Carmena, Joaquín Almunia, Joaquín Estefanía, Ignacio Escolar, Diego López Garrido, José María Maravall o Nicolás Sartorius… en fin, creo que la lista no necesita glosa, son todos ellos sicarios del Sistema y de los cuales no cuesta mucho demostrar lo que para cualquiera mínimamente informado (‘Nuestra ignorancia de los hechos falsea nuestra concepción de lo real…’), que tenga tiempo ‘libre’ para ello, está y estuvo de manifiesto incluso gracias a los propios medios de desinformación que sustentan al Régimen PPSOE…

En fin, no voy a perder un minuto en hacer un picadillo Prisa-PPSOE incluyendo al, en este caso, ‘colaboracionista’ Riechmann, pero uno se pregunta si el ‘erudito’ Riechmann no se tendría que plantear reducir un poquitín sus horas dedicadas a la compulsiva nutrición puramente libresca, intelectual (¡No vivas solamente encastillado en el cerebro con la cosa mistificada que te lleva a perder de vista la cosa real!)y dedicar ese tiempo digamos ‘sobrante’ a ‘ayudarse a sí mismo’ y enterarse un poquito (observando y analizando la realidad de los hechos y no sólo las, en el mejor de los casos, volubles y efímeras ‘voluntades’ de sus ‘amistades peligrosas o beneficiosas’ y demás postreros de camaradas pertenecientes al negocio Eco-Bio), de para empezar y tener una base como decían en ‘Amanece que no es poco’, que tipo de lamentable sociedad dividida en clases con intereses antagónicos vive… o, como él mismo ha titulado, digo más o menos, una de sus últimas entradas en el blog: ¿En qué planeta cree Riechmann que vive, cierto que materialmente, no digo espiritualmente, tan bien acomodado?

ELOTRO

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20 agosto, 2018

Romperán las barreras de cristal




«En aquellos tiempos, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban aislados entre sí. Eran, además, muy diferentes: ni los seres, ni las formas, ni los colores coincidían. Los dos reinos, el de los espejos y el humano, vivían en paz. Se entraba y se salía de los espejos.

Una noche, la gente de los espejos invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero después de sangrantes batallas, las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Rechazó a los invasores, los aprisionó en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todas las acciones de los hombres. Les privó de su fuerza y de su figura y los redujo a simples reflejos serviles. Un día, sin embargo, se liberarán de este letargo mágico... Las formas comenzarán a despertarse. Diferirán poco a poco de nosotros, nos imitarán cada vez menos. Romperán las barreras de cristal y de metal y esta vez no serán vencidas.»

Borges, La fauna de los espejos

15 agosto, 2018

El imperio chino se extiende




El Blog Salmón - 14/08/2018

El imperio chino se extiende y su expansión pasa por desembarcar en Nigeria

Por todos es sabido que, a lo largo de la historia económica y no económica, toda potencia que se precie, ha intentado extender su alcance, influencia, y a la postre poder sobre otros países. Igualmente conocido por todos es que lo mismo ocurre en nuestros días con las cuatro grandes superpotencias existentes en el planeta: USA, Europa, Rusia, y China.

Y habiendo crecido China al calor de la más reciente globalización, no es de extrañar que sea un caso especialmente idóneo para haber proliferado este espíritu expansionista a nivel económico, que podría estar en plena efervescencia entre sus élites políticas y económicas. De hecho, el imperio pseudo-capitalista chino está en clara expansión, y cada vez más gana terreno en países y continentes.

La divisa: un signo muy relevante del área de influencia económica

La adopción de una divisa extranjera a cualquier nivel económico es un claro signo de penetración económica del país emisor de dicha divisa en la economía nacional del país adoptivo. Como muestra de ello, todos sabemos cómo a nivel global, en las décadas de capitalismo dominado por EEUU, el dólar americano ha sido la divisa rey por excelencia a nivel internacional. Se podía viajar con ella por todo el mundo, se cambiaba en todas partes, en algunos lugares incluso se acumulaba valor acaparando dólares americanos ofreciendo un cambio muy favorable en el mercado negro, etc.

Pero más allá de la omnipresencia del dólar del Tío Sam como divisa de cambio en todo país del globo, está el hecho de que era también la divisa por excelencia para atesorar la joya de la corona de la acumulación de riqueza de un país: sus reservas. Efectivamente, es un signo inequívoco de valor y de confianza que durante décadas los países hayan elegido a la divisa estadounidense para depositar el fruto de sus esfuerzos económicos nacionales, y a la par la principal arma de defensa económica de sus divisas nacionales frente a los envites de unos mercados que siempre están listos para atacar las debilidades económicas.

Con la llegada del Euro, el panorama cambió ligeramente, y a la hegemónica divisa de EEUU le salió un competidor destacado. Efectivamente, los Euros empezaron a aceptarse en todos los países del mundo, a ser cambiados en cualquier casa cambio, y también los Bancos Centrales de los países de todo el planeta empezaron a acumular Euros como parte de sus reservas económicas estratégicas. En EEUU muchos vieron a la divisa europea como un hermano del dólar, y aunque ciertos sectores tendían a menospreciarla frente al todopoderoso dólar estadounidense, la toleraban sin sentirla como una amenaza clara a su hegemonía.

Los tiempos cambian, y también las divisas hegemónicas

Pero en este mundo siempre cambiante, no hay escenario que no sea susceptible de dar un giro bruscamente. Tal está siendo el tablero global de divisas de referencia, que son ese claro indicativo de las áreas de influencia e interés económico de las superpotencias que alargan sus tentáculos por los cinco océanos el planeta.

De esta manera, estamos asistiendo a una expansión del imperio económico pseudo-capitalista chino, y uno de los signos más claros de ello está en la extensión de la adopción de la divisa china como moneda de referencia. Quitando el propio terreno de juego, así como los terrenos nacionales de las otras superpotencias, sobre el tablero quedan principalmente dos territorios por los que luchar en la conquista económica: Latinoaméria y África.

Ambos continentes son además de especial y estratégico interés para todas las superpotencias desde hace lustros, y no sólo porque sean mercados con millones de compradores potenciales. Estos dos contienentes son además excepcionalmente estratégicos por las reservas de materias primas que atesoran, y que son absolutamente indispensables en el tablero global para aprovisionar economías.



Conocido por todos es el caso de cómo China se ha hecho con gran parte de África, negociando incluso construir colosales (y necesitadas) infraestructuras a cambio de asegurarse contractualmente un suministro de ciertas materias primas, o la reserva de un mercado apetecible. En Latinoamérica, los productos chinos también han copado el mercado y los consumidores en unos países donde el poder adquisitivo es inferior a otros países desarrollados, y donde lo “barato” muchas veces se hace necesario. Y al igual que en el caso de África, en Latinoamérica el desembarco comercial de China ha venido acompañado de inversiones y un insaciable apetito por los recursos naturales del subcontinente.

Tácticas y estrategias para conseguir el conquistador objetivo aparte (unas más éticas y otras mucho menos), así vemos cómo la superpotencia que más agresivamente ha estado posicionándose en América del Sur y en África desde hace unos lustros es China. Por eso, tampoco debe extrañarnos que ahora sea el yuan chino la moneda que una economía muy relevante como la de Nigeria ha elegido para sus reservas monetarias. No sabemos si el yuan llegará a desbancar al dólar americano como divisa hegemónica en todo el mundo, pero lo que está claro es que tiene muy claras sus aspiraciones al respecto.



África: el territorio comanche donde las divisas de las superpotencias están librando una particular batalla por la influencia económica

Según nos informó hace unos días la excelente publicación Quartz, Nigeria ha optado por empezar a dar los primeros decisivos movimientos para la adopción del Yuan como moneda de reserva. Nigeria ha sufrido hace algo más de dos áños las penurias económicas derivadas por una reciente escasez del suministro de dólares al país africano, que fueron desde aeolíneas reduciendo sus frecuencias hasta negocios sin posibilidad de tener acceso a unos dólares que son esenciales en el país para el comercio internacional y para los pagos con origen o destino en el exterior.

No es de extrañar pues que en el país también tengan un cierto interés por diversificar su biodiversidad monetaria, y como primer paso, el gobierno haya empezado ya a suministrar yuanes a empersas locales y operadores de divisas. Efectivamente el Yuan chino ya corre por las venas de la economía nigeriana, y casi seguro que en muy poco tiempo lo veremos ya como reserva de valor en la que los nigerianos atesoran parte de su riqueza y reservas nacionales.

Pero Nigeria no ha sido el único país en incluir también al Yuan como moneda de referencia nacional, sino que tan sólo ha sido el último país africano en hacerlo. La proliferación de las relaciones comerciales entre los países africanos y China, presentaba la rémora de tener que pasar siempre inevitablemente por la parada intermedia de cambio al dólar estadounidense.

La diplomacia de la que la economía y la deuda son tan sólo una herramienta más

Como nos relataba Quartz, esto les resultaba especialmente sangrante para las operaciones financieras de financiación y préstamos de dinero fresco que se insuflaba a las economías africanas desde el gigante rojo. Ha sido la ya desvelada "diplomacia china de la trampa de deuda", que ya ha encencido las alarmas en el continente por estar repuntando el nivel de deuda general para con los chinos. Hay casos extremos como el de Kenya, que ha visto multplicarse por diez sus deudas con China en tan sólo cinco años, un proceso paralelo a la deslocalización aparentemente estratégica de producción china hacia el país africano.

Pero no se trata sólo países en víás de desarrollo que toman prestado dinero chino fácil y que venden ingentes cantidades de materias primas al gigante asiático. Han sido otros importantes Bancos Centrales como el propio Banco Central Europeo los que ya añadieron el Yuan a su cesta de divisas de reserva, buscando igualmente diversificar con alternativas al dólar estadounidense.

Tal vez podamos estar asistiendo simplemente a un reconocimiento monetario del gran peso económico que supone China en el conjunto de las economías del planeta. Tal vez estemos viendo cómo el Yuan es una nueva herramienta monetaria con su utilidad propia para las trasacciones con el gigante chino. Tal vez la reserva de valor de los países deba incluir justamente a la moneda de la que de hecho es la segunda economía del planeta. Pero tampoco olviden que China es una superpotencia con sus propias aspiraciones y estrategias, y tengan en cuenta que aquí nadie regala nada, y menos dinero; tampoco los chinos. Y si no que se lo pregunten a los Keniatas.

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11 agosto, 2018

Cuando los bárbaros invadieron la periferia ——— Miquel Amorós


El proceso de capitalización de la montaña pirenaica




Mercantilización y destrucción del Pirineo catalán

En un mundo globalizado, luego en una sociedad urbanizada, donde buena parte de la población tiene bastante capacidad adquisitiva, vehículo propio y suficiente tiempo “libre”, los servicios de relax y evasión llegan a ser el sector de la economía más expansivo. En la sociedad de consumo el ocio ocupa un lugar cada vez más importante en la vida alienada. En la periferia, al colapsarse la producción industrial por falta de competitividad y escasa innovación tecnológica, la economía se refugia en otras actividades con menor valor añadido, por ejemplo, la logística, la construcción y por encima de todo el turismo de masas. Este es el caso del Estado español, y como corolario, el de Cataluña. Una vez pasada la crisis de 2008-2014, concretamente en el ámbito catalán, el turismo industrial se ha convertido en el motor económico principal, lo que supone inevitablemente un impacto y una alteración profunda del territorio, cualitativamente superiores a todo lo sucedido hasta ahora. Una huella ecológica superlativa. 

El turismo “es una fuente de riqueza” y un “impulsor del crecimiento”, dice un tecnócrata de la Generalitat, pero también es una industria que ocasiona trastornos inmediatos; es un factor de desequilibrio y de trivialización de primera magnitud, además de un yacimiento de trabajos basura y un promotor vigoroso de la construcción y de la alimentación industrial. Las inversiones foráneas, la edificación de nuevas urbanizaciones, equipamientos e infraestructuras, la sobreexplotación del patrimonio histórico, cultural y paisajístico, el despilfarro de energía, la contaminación y la acumulación de residuos a gran escala, etc., son los heraldos de una nueva realidad territorial. Estas señales tan bárbaras revelan el verdadero significado de lo que los dirigentes, técnicos, expertos y asesores llaman “poner en valor” el territorio, “optimizar” sus recursos, “rentabilizarlo”, y como colofón, “fomentar tejido emprendedor” y “ejercitar liderazgos”. Este léxico, pedido prestado al márketing, revela claramente la transformación del territorio en mercancía. En consecuencia, patrimonio, costumbres, historia y naturaleza constituyen un capital de nuevo tipo. Cuando acabe el proceso de valorización, que también es de reglamentación, cualquier otra actividad que no encaje en la “oferta” territorial, o sea, que no acarree beneficios pecuniarios, como por ejemplo, la agricultura y la ganadería tradicionales, la cooperación desinteresada, el trueque, la hospitalidad y el esparcimiento gratuito, tienen los días contados. Pagaremos por todo, tanto por las setas recogidas, como por acampar o contemplar de cerca un salto de agua. La rentabilidad del negocio del esparcimiento obligará a ello si es que no lo ha hecho ya. La gestión del territorio como si se tratara de una empresa, o dicho de forma más técnica, su transformación en “marca”, dejará a sus habitantes fuera de las decisiones, expropiados, puesto que las únicas necesidades que importan son las exigidas por la acumulación de capitales y las dinámicas de poder, no las del vecindario. La vida en las comarcas de montaña quedará entonces totalmente redefinida por las jerarquías políticas, administrativas y financieras que determinan en cada momento el uso del territorio, uso fijado por continuos planes de desarrollo, a cada cual peor.

La cosa viene de lejos. Lo que contemplamos hoy no es más que la integración de un mercado regional en un mercado global. El proceso de mercantilización en las montañas pirenaicas empezó durante los años sesenta con la construcción de las estaciones de esquí de Baqueira-Beret y La Masella (ya existían las de La Molina y Vall de Núria). Dicho proceso no tomó nuevos bríos hasta mediado los años ochenta con el boom de las segundas residencias, disparándose una década más tarde con la apertura de nuevas pistas (actualmente son diecisiete), la nieve artificial, la popularidad de los deportes de aventura y la práctica del alojamiento rural. 

La primera fase no tuvo gran impacto, pues el coche utilitario no daba para mucho y el televisor, que hacía su aparición en los hogares proletarios, mantenía pegados los individuos a sus sillones. 

La segunda fue peor, ya que la motorización general acrecentó sobremanera la movilidad ciudadana y la frecuentación multitudinaria. El ocio se “democratizaba”; un primer plan de ordenación de las estaciones trataba de perfilar el negocio de la montaña mientras la despoblación se detenía en esas alturas. La decadencia de la ganadería y la agricultura de siempre, la crisis definitiva del textil y el cierre de la minería, abrieron la puerta de par en par a la explotación intensiva de la nieve, los ríos, los prados, los bosques, las cumbres, las masías y los senderos. 

La tercera fase, correspondiente a la creación de la marca Pirineos, requirió la ayuda del Estado y la inyección de capitales. La conectividad con los centros emisores de turistas se volvió esencial. Por eso eran necesarios grandes gastos en carreteras, pistas, accesos, líneas de alta tensión, canalizaciones, vertederos, túneles, viaductos, etc. Hoy, miles de vehículos circulan a diario por la zona provocando embotellamientos durante los fines de semana y los periodos vacacionales, lo cual exige perentoriamente nuevos carriles, desdoblamientos, variantes, nuevos enlaces y mejoras diversas. Urgían desembolsos de consideración en equipos, suministros y servicios complementarios, como por ejemplo aparcamientos, telesillas, gasolineras, depósitos de agua para los cañones de nieve, caballerías, garajes, almacenes, hangares, comercios, etc. El tramo de autopista Barcelona-Manresa quedó dispuesto en 1994 y la autovía Manresa-Berga, en 1999, favoreciendo como nunca la llegada del alud urbanita. Barcelona engullía a Cataluña: las condiciones barcelonesas de vida se habían extendido por todas partes. En las comarcas, la población entera se convertía en rehén de una economía caníbal irradiada desde la metrópolis. 

La cuarta fase, la de la internacionalización de la marca, está relacionada con la llegada masiva de turistas de otras regiones españolas y extranjeros (el 40% del total). Comenzó en 2004 con el Plan estratégico del Turismo de la Nieve y la creación de la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo, una estructura transnacional, constituye un salto cualitativo en el desarrollo desequilibrado y violento del territorio, fundado en un incremento superior de instalaciones, la ampliación de la red de transporte y una desintegración social calculada. El proyecto disparatado del macrocomplejo de la Vallfosca, una especie de Eurovegas pirenaico, ilustra si necesidad había el delirio desarrollista de los dirigentes actuales. El crecimiento no puede demorarse. Gracias a la aportación interesada de capital exterior, el territorio montano está siendo “ordenado” con planes territoriales para soportar la llegada de un montón suplementario de turistas venidos de otra parte. Los billetes de avión, la visita a los casinos y el paseo por la playa irán incluidas en el lote. El objetivo no puede ser otro que la completa transformación de las comarcas pirenaicas en un grandioso parque temático, una disneylandia alpina.

La industrialización de la economía catalana primero, seguida de la terciarización, habían creado un monstruo, el área metropolitana barcelonesa, que formaba un sistema urbano con otras conurbaciones menores conectado por autovías, autopistas y circunvalaciones. Y aquel monstruo albergaba a una extensa clase media con unas ansias de consumir territorio a tener muy en cuenta. Mientras tanto, la vida en la metrópolis había llegado a ser tan pobre, tan claustrofóbica, que las ganas de desconectarse auque fuera sólo un poco, de escapar hacia la naturaleza como antes hacían los burgueses y los aristócratas, fueron irreprimibles. Para esta clase, y para el proletariado que la imitaba en lo que podía, la ociosidad no era descanso e inactividad, sino ponerse en movimiento y hacer cualquier cosa que estuviera de moda para llenar su vacía existencia. Así pues, el aburrimiento y el hastío de las nuevas clases medias dieron lugar a la mercantilización del ocio, mediante la cual éste se volvía trabajo. El tiempo “libre”, gracias al estrés y al vacío de la vida privada en la conurbación, se convirtió en la materia prima de una industria capaz de empujar hacia arriba la demografía comarcal pirenaica, desarticular el territorio, orientar la vida de su gente hacia el consumismo, halagar el mal gusto de los visitantes y arruinar la belleza del entorno. El bronceado de montaña se volverá entre los metropolitanos un detalle de distinción, un trofeo, el rasgo diferencial de la marca Pirineos. El régimen capitalista tenía en los fugitivos de la metrópolis a su base social más ferviente, dispuesta a votar disciplinadamente a cualquier candidato pro turismo, y todos lo eran. Mientras esto sucedía, los grandes beneficiarios de la invasión de los excursionistas motorizados domingueros venidos de todas partes se relamían por el éxito en FITUR y por el reconocimiento de la zona pirenaica como destino turístico de excelencia por parte de la Unión Europea. Los Pirineos se sumergían en el mercado europeo y Barcelona compartía con otras conurbaciones transfronterizas la función colonizadora que antaño tenía en exclusiva. Era la plasmación última de la idea de progreso: el dominio nocivo y maligno de la naturaleza y la sociedad montañera por la ciencia, la tecnología, la economía y el Estado.

Todo el deporte de montaña, de la helibike al barranquismo, del trekking al snowboard, del parapente al esquí nórdico, es una concreción de la mentalidad capitalista primigenia: gusto por la competición, superación del obstáculo, resiliencia, culto al esfuerzo, atracción por el riesgo, exhibicionismo… No obstante, a los directivos síquicamente agotados por el trabajo el comercio montaraz dispone una cura a base de hidroterapia y tratamientos sicofísicos (wellness). El espíritu del capitalismo renace a partes iguales con la imagen del deportista y la del ejecutivo neurótico, pero todavía más en los especuladores: Los negocios inmobiliarios de la costa y el área metropolitana se dan con menos trabas en las comarcas del interior, ya que no hay oposición local efectiva, así que la ganancia es lo único que cuenta y el beneficio económico del turismo, comparado con el de cualquier otra actividad anterior, es de una superioridad aplastante. Hoteles, cámpings, campos de golf, promociones, discotecas, locales de comida basura, centros comerciales y automóviles a espuertas, reproducen las condiciones del hábitat urbano e imponen los valores de una vida prisionera del consumo. Suben los precios de la tierra y de los alquileres de las casas, el folklore local se degrada en espectáculo, las fiestas adquieren un toque superficial y carnavalero; el pasado se museifica y en definitiva los nexos morales se cambian por otros comerciales. El turista no tiene ningún interés en conocer los lugares que pisa y menos aún sus habitantes, por lo que se conformará con estereotipos. No es demasiado partidario de la autenticidad: con unos pocos elementos de color local y unos cuantos productos típicos tendrá suficiente. El ángel del kitsch le acompaña y protege de una originalidad excesiva: la vulgaridad y el mal gusto mandan. Podemos decir que la metrópolis proporciona una nueva forma material y espiritual al territorio; lo uniformiza, lo debilita y lo corroe sin que éste pueda defenderse, falto de fuerzas y medios. El turismo deja la sociabilidad local en una situación mucho más frágil que antes. Fin del espíritu comunitario, de la mano solidaria, de la mismísima noción de pueblo. 

Cuando el coche se convierte en una especie de prótesis del habitante de la gran urbe, el territorio se encuentra sometido absolutamente por ella y acaba por reflejarla en todos sus aspectos. Es ya un espacio periurbano, un satélite de la aglomeración metropolitana. La vida parasitaria ahora desempeña en él un papel decisivo y de rebote nacen nuevas clases emprendedoras y neorrurales ligadas directa o indirectamente al desarrollo unidireccional establecido. Para cambiar las cosas en el campo habría que cambiarlas en la ciudad. Para rehacer una vida sin apremios económicos en la periferia sería necesario desmantelar el centro. Nada liberador será posible si no salimos del capitalismo, pero no saldremos de él si dejamos atrás intactas todas sus estructuras.

A medida que las fuerzas destructivas del entramado turístico ganan terreno, se diversifican y se desestacionalizan, los espacios agrestes se masifican y despersonalizan, el paisaje se erosiona y la naturaleza retrocede; la flora se marchita pronto y la fauna se contrae y emigra a donde puede. Las contradicciones del desarrollismo se manifiestan en forma de urbanización desbocada, crisis ecológica, agotamiento de recursos y malestar social. Aunque la conciencia del carácter eminentemente devastador del crecimiento económico no surja de forma clara como oposición frontal fuera de minorías que se empeñan contra viento y marea en la defensa del territorio, la inquietud de quienes dependen económicamente del turismo ante las pérdidas debidas a la saturación, ha despertado una determinada sensibilidad por la conservación y la protección del medio. La expresión mágica de “turismo sostenible” se halla en boca de los representantes de los denominados “actores sociales”: organizaciones de empresarios, administración, grupos ecologistas, sindicatos y partidos políticos. Si bien el modelo de mercado permanece incuestionable, en paralelo sale la propuesta de “desarrollo local alternativo”. Esta clase de desarrollo quiere ligar consumo, estropicio y crecimiento con reposición y equidad, a base de “instrumentos de intervención y transformación de la economía”, es decir, con leyes, ordenanzas, tasas, contratos y programas promovidos o apoyados por las instituciones. No se pretende una desmercantilización del territorio, sino una explotación menos agresiva, recurriendo a una red económica marginal que sirva de paliativo y haga contrapeso al saqueo imparable del desarrollo puro y duro. Nada se cuestiona, ciertamente no el sistema capitalista. Se reivindica un uso sostenible del suelo sin pensar en desurbanizarlo; se pondera el derecho a escoger y cultivar los propios alimentos sin tocar la industria agroalimentaria; se piden normas racionales sin derogar las directrices actuales bastante permisivas en lo que se refiere a negocios dudosos; se reivindica un derecho consuetudinario sin menoscabar el derecho mercantil; en resumen, se reclama un turismo menos convencional, más ecológico, ignorando que ecología y turismo son términos antitéticos. 

En cualquier caso, ese turismo de algodón nunca alcanzará más que una parte minúscula de la demanda; nada comparable con el turismo de masas. Sin embargo, las nuevas clases medias de las comarcas pirenaicas observan la destrucción del territorio con preocupación, puesto que sus intereses salen a la larga perjudicados, pero no desean enfrentarse con los responsables. Son románticas y materialistas al mismo tiempo, burguesas y populistas. Están sentadas entre dos sillas. Quieren desarrollo y progreso sin las consecuencias que se derivan de los mismos. Quieren relaciones equilibradas con el medio sin sacarlo de la economía de mercado ni de la tutela del Estado: quieren a fin de cuentas la lluvia (o mejor la nieve) y el buen tiempo.

Ni la regeneración del territorio, ni la restitución a sus auténticos pobladores, pueden hacerse a medias, ni tampoco pueden llevarse a cabo legítimamente desde la administración, la política o la propia economía. La cogestión entre autoridades, sindicatos, clubes juveniles y empresarios, sólo es un mecanismo para armonizar el desarrollo más catastrofista con los intereses de la población medio domesticada, con el fin de hacer innecesarios los conflictos. Los típicos clichés de “sostenibilidad”, “responsabilidad”, “participación”, “democracia transversal”, “calidad”, “proximidad”, etc, lo demuestran bien a las claras. La democracia territorial es algo completamente diferente y tiene más que ver con la capacidad vecinal de organizarse autónomamente y de vivir en común sin mediaciones mercantiles ni dirigentes. Para revitalizar el territorio hay que desparasitarlo, lo que equivale a sacarlo de la economía mediante una acción descentralizadora, desindustrializadora y desurbanizadora que comportaría por un lado, un enfrentamiento con las clases dominantes y sus servidores políticos, y por el otro, una ruralización salvaje. Los ruralistas han de sostenerse en base a un compromiso sólido, pues necesitan objetivos claros y estrategias a medida. Las ocupaciones y movilizaciones en defensa del territorio han de permitir una correlación de fuerzas favorable a la autonomía campesina, lo justo para animar otro tipo de huida de las conurbaciones, de modo que no solamente se puedan repoblar los lugares abandonados o a trance de serlo, sino que además se pueda articular una red campesina y ganadera resistente a las normas, los reglamentos y los controles administrativos. A pesar de que cerca de quinientos municipios catalanes están en peligro de extinción al caer fuera de los circuitos turísticos, cada vez resulta más difícil una repoblación libre y una agricultura independiente. El Estado se mete por en medio cuando no lo hacen las fuerzas vivas municipales o los hombres de negocios, proscribe la ocupación de tierras y casas abandonadas, registra el ganado, cuenta los árboles y los cultivos, vigila las simientes, detecta a los huéspedes, en fin, regula de toda actividad. Obliga a etiquetar los productos, fotografía los edificios y propiedades, prohíbe la venta directa, fija cuotas y precios, especifica pagos y cobra impuestos. Pocos son los que se quejan abiertamente y su voz no se oye de lejos. Otros prefieren ser “pragmáticos” y pasar por el aro. A pesar de todo, la lucha continúa.

Dada la opinión mayoritariamente favorable al turismo de la vecindad, la defensa del territorio ha de empeñarse seriamente en una campaña de información. Por otro lado, convendría remarcar sus dos vertientes, la desmanteladora y la reconstructora. Es una doble lucha por liberar el territorio de la economía y por impulsar una vida libre en el campo, arraigada, en equilibrio con el entorno y ajena tanto a la normativa como a la mística. Es una pelea constante por frenar los grandes proyectos inútiles de las constructoras y los gobiernos y por cerrar el paso a las frenéticas hordas urbanas y a las complacientes administraciones locales. Un combate para crear formas de autogobierno y de trabajo colectivo, para volver a los concejos abiertos (en el Berguedà había dos, Fígols y Sant Jaume de Frontanyà), a las las juntas vecinales, los campos abiertos y los bienes comunales. Por consiguiente, también es una lucha por reencontrar la ciudad, por darle dimensiones humanas y ponerla en marcha desde el ágora. No puede existir un territorio libre envolviendo a una urbe esclava, ni una ciudad emancipada dentro de un territorio subordinado.

Miquel Amorós - Charla del 24 de febrero d 2018 en el casal d’avis de Berga, celebrando el séptimo aniversario del grupo Piolet Negre.


“ ...se multiplican las paredes”


Isaac Cordal


...se multiplican las paredes, los hombres avanzan pegados a la paredes, juiciosamente inclinados, dispuestos a la obsequiosidad, sin nada que esconder, escondiéndose sólo por miedo, sin mirar ni a derecha ni a izquierda, escondiéndose pero no hasta el punto de despertar la iras, dispuestos a mostrase, a sonreír, a escuchar, a arrastrase, nauseabundos sin llegar a pestilentes, más parecidos a un sapo que a una rata.”


Samuel Beckett, Molloy