17 enero, 2019

¿Qué quieren los chalecos amarillos? — Luis Casado




insurgente.org - 07/01/2019

Acto VIII. Los chalecos amarillos no ceden. On ne lache rien!, es su divisa. Son refractarios a los discursos vacíos, a las promesas mentirosas y a las cortinas de humo. Ahora, las mujeres decidieron salir a la calle. Solas. Porque no solo hay que alimentar a los hijos, parar la olla, dirigir la casa, mantener ocupadas las rotondas… sino también demostrar que la suya es la Fuerza Tranquila. Los violentos están en el gobierno. Lo cuenta Luis Casado… y no será el último episodio…


Sediciosos, facciosos, agitadores, violentos, ‘casseurs’ (destructores)…”

Así se refiere a los chalecos amarillos Benjamin Grivaux, ministro vocero del gobierno de Emmanuel Macron. Un coro de cacatúas periodísticas repite en los medios: “Sediciosos, facciosos, agitadores, violentos, ‘casseurs’… Luego, cuando los chalecos amarillos denuncian el periodismo tarifado, infame, manipulador y a las órdenes del poder, los cagatintas se lamentan como vestales impolutas: “Los chalecos amarillos atacan la libertad de prensa”

Sin embargo, una de las características más evidentes del chaleco amarillo, junto a su determinación, su capacidad de sacrificio, su generosidad y su humanismo, es su voluntad de actuar pacíficamente. Como para demostrarlo, este domingo, –víspera de Epifanía–, salieron a la calle –solas– las mujeres chalecos amarillos. Haciéndole frente a una cohorte de policías armados hasta los dientes para la guerrilla urbana, gritan al unísono: “¡Dame un beso!” “¡Dame un beso!” (Un bisous! Un bisous!).

Los mensajeros armados de la paz y el orden ponen cara de culo y se tornan hacia su comandante: “¿Qué hacemos jefe?”

Sábado, Acto VIII del movimiento que sacude Francia hasta sus cimientos, el número de manifestantes dobló con relación al sábado anterior, desmintiendo al gobierno y a los medios que afirman, contra toda evidencia, que el movimiento pierde fuerza.

Los chalecos amarillos son un movimiento revolucionario, ejemplar e histórico. Salen a la calle, se reencuentran y rehacen la sociedad… El pobre suele hacerse pequeñito, baja la voz y la cerviz, vive como disculpándose de estar ahí, culpabilizado de su pobreza por los winners, los expertos, los que saben, el riquerío y sus sirvientes. El chaleco amarillo comprendió que el pueblo es él, y recordó lo que le enseñaron en la escuela pública, laica y gratuita: “La Revolución Francesa eliminó para siempre las desigualdades sociales ante la Ley, e hizo del pueblo el único soberano”. El chaleco amarillo es pueblo, ergo… es soberano.

Frente a la crisis de régimen surgen dos caminos: unos, los demócratas, exigen ampliar, extender los derechos ciudadanos, practicar la democracia directa. El referendo de iniciativa ciudadana (RIC) traduce esa voluntad del pueblo de decidir de lo que le concierne. Otros, los autoritarios, apuestan al hombre/mujer providencial que, imponiendo otro orden, el suyo, le restituya a Francia el orden y la tranquilidad que hacen las delicias del gran capital.

En este bivio, en esta alternativa, surge otra vez, como en setiembre de 1789, la diferencia entre izquierda y derecha: la izquierda lucha contra los privilegios, se opone a ellos, los declara inadmisibles. La derecha protege los privilegios, vive gracias a ellos, y los justifica por ser de ‘origen divino’ o el premio de la riqueza acumulada despojando al pueblo.

La costra política instalada llora el fin de la democracia representativa. Los chalecos amarillos responden que las reglas de la representación deben ser definidas por los representados. No por los representantes. Es el pueblo el que debe fijar los límites de la representación, la misión del representante, y establecer los mecanismos de control que le permitan revocar al representante si este no obedece el mandato recibido de quienes lo eligieron.

¿Democracia representativa? Sí, pero como en la Atenas de Pericles: mandato breve, no renovable, revocable, controlado y sin privilegios.

La masa de periodistas sirvientes no entiende. Por eso no para de preguntarle a los chalecos amarillos: “Pero… ¿cuáles son sus reivindicaciones?”

Emmanuel Macron propuso “un gran debate nacional”. Y se apresuró a fijar los límites del debate. “No podemos deshacer lo que ya hemos hecho”, declaró, jupiteriano. Antes de insinuar los temas que a su juicio pueden ser discutidos.

Los chalecos amarillos, recordando una vez más la Revolución Francesa, retrucan: “No es el representante el que fija los límites de la soberanía de los representados. ¿Porqué debiese estar limitada nuestra soberanía? ¿Con qué legitimidad puede alguien limitar los derechos de los ciudadanos, que son, precisamente, la fuente de la legitimidad?”

Hay cuestiones muy técnicas”, osa argumentar algún politólogo, suerte de comentarista deportivo surtido de muchas pelotas. La respuesta no se hace esperar: “En política no hay ‘expertos’: todos somos iguales y tenemos derecho a un voto.”

La reflexión va más allá: elegir es no votar. Elegir significa designar un “electo” que es el que vota todo en nuestro nombre, prescindiendo de nuestra opinión. Al elegirle, abdicamos de nuestra propia soberanía durante 4, 5 o 6 años.

La Constitución, que debe proteger al ciudadano, sus libertades y sus derechos, es en realidad una prisión política que nos mantiene maniatados. No hay ningún artículo de la Constitución que niegue abiertamente la soberanía del pueblo (a menos que se trate de la Constitución chilena). Pero la Constitución establece que las leyes las vota el Parlamento, no los ciudadanos. Los representantes, diputados y senadores, votan leyes que les convienen a ellos y a sus mandantes.

Ese hecho, verificado no solo en Francia sino en el mundo entero, es el que lleva a los chalecos amarillos a reclamar su derecho a controlar y a revocar a los electos. Porque los electos, los representantes, instituyen su propio poder, despojando al pueblo de su soberanía.

Étienne Chouard, un militante que piensa y hace pensar, sostiene que no se trata de pasar a la 6ª República, sino a la primera democracia… Hasta ahora ha prevalecido el poder de la oligarquía, sector social privilegiado que impuso el sufragio como la mejor herramienta para preservar su poder. Desde hace 25 siglos sabemos que la herramienta de la democracia no es el sufragio sino el sorteo: Montesquieu, Rousseau y otros grandes pensadores lo dijeron, antes de que esta gran verdad fuese convenientemente ocultada.

Étienne Chouard opina que esto no es una democracia porque, si uno examina la realidad, el demos no tiene el kratos.

En democracia ningún poder financiero debe ser dueño de los medios de comunicación. En democracia la moneda no puede estar al servicio del gran capital en manos de un Banco Central privatizado. Así como hay soberanía política, debe haber soberanía monetaria.

La revolución ciudadana de los chalecos amarillos no solo sigue viva, sino también grávida de una profunda reflexión relativa al tipo de sociedad que debemos construir.

Lo que no es óbice u obstáculo para escuchar una vez más la pregunta babosa del periodista teledirigido: “Pero… ¿cuáles son sus reivindicaciones?”

La respuesta es simple. Los chalecos amarillos, o sea el pueblo, quieren recuperar el kratos…

(Polítika)





12 enero, 2019

Chalecos amarillos y lucha de clases ————— Agustín Guillamón




alasbarricadas.org - 11/01/2019

El proletariado no es una cosa, ni una identidad, ni una cultura, ni un colectivo estadístico que tiene unos intereses de clase propios que defender. El proletariado se constituye en clase mediante un proceso de desarrollo y formación que sólo se da en la lucha de clases. El proletariado, reducido en el capitalismo avanzado al estatus de productor y consumidor deviene una categoría social pasiva, sin conciencia propia; es una clase para el capital, sometida a la ideología capitalista. No es nada, ni aspira a nada, ni puede nada. Sólo en la intensificación y agudización de la lucha de clases surge como clase y adquiere conciencia de la explotación y dominio que sufre en el capitalismo y, en el proceso mismo de esa guerra de clases se manifiesta como clase autónoma y se constituye como proletariado antagónico y enfrentado al capitalismo, como comunidad de lucha. Enfrentamiento total y a muerte, sin posibilidades ni aspiraciones reformistas o de gestión de un sistema hoy ya obsoleto y caduco

Esta noción de clase como “algo que sucede”, que brota y florece del suelo de los explotados y oprimidos, es clave. La clase no se refiere a algo que las personas son, sino a algo que hacen. Y une vez que entendemos que la clase es fruto de la acción, entonces podemos comprender que cualquier intento de construir una noción existencialista o cultural e ideológica de clase, es falsa y está condenada al fracaso.

La clase no es un concepto estático, sólido o permanente; sino dinámico, fluido y dialéctico. La clase sólo se manifiesta y se reconoce a sí misma en los breves periodos en los que la lucha de clases alcanza su punto culminante.

El proletariado se define como la clase social que carece de todo tipo de propiedad y que para sobrevivir necesita vender su fuerza de trabajo por un salario. Forman parte del proletariado, sean o no conscientes de ello, los asalariados, los parados, los precarios, los jubilados y los familiares que dependen de ellos. En Francia forman parte del proletariado los casi tres millones de parados y los veintiséis millones de asalariados o autónomos que temen engrosar las filas del paro, amén de una cifra indefinida de marginados, que no aparecen en las estadísticas porque han sido excluidos del sistema.

La democracia parlamentaria europea se ha transformado rápidamente, desde el inicio de la depresión (2007), en una partitocracia “nacionalmente inútil”, autoritaria y mafiosa, dominada por esa clase dirigente capitalista apátrida, que está al servicio de las finanzas internacionales y las multinacionales. Se produce una profunda y extensa proletarización de las clases medias, una masificación del proletariado y la erupción violenta e intermitente de irrecuperables colectivos, suburbios y comunidades marginadas, antisistema (no tanto por convicción, como por exclusión). Los Estados nacionales se convierten en instrumentos obsoletos (pero aún necesarios, en cuanto garantes del orden público y defensa armada de la explotación) de esa clase capitalista dirigente, de ámbito e intereses mundiales. Su forma de gobierno es el totalitarismo democrático: una democracia reducida a la mínima expresión de votar cada equis años, para elegir entre representantes malos o peores del capital, sin capacidad alguna de intervención o decisión en la vida social o política.

Los suburbios se convierten en guetos de excluidos del sistema, que el Estado intenta aislar entre sí, entregando su dominio a las bandas, la droga, las mafias, las escuelas, los trabajadores sociales, oenegés, etetés, prisiones y policía, para que conjuntamente impongan el control y/o sacrificio económico, político, social, moral, volitivo, y si hace falta también físico, de “todos los que sobran”, con el objetivo preciso y concreto de desactivar su potencial revolucionario, intentando convertir esos barrios periféricos en colmenas de muertos vivientes, a los que las instituciones estatales les han declarado una guerra total de exterminio y aniquilación.

La lucha de clases no es sólo la única posibilidad de resistencia y supervivencia frente a los feroces y sádicos ataques del capital, sino la irrenunciable vía de búsqueda de una solución revolucionaria definitiva a la decadencia del sistema capitalista, hoy inútil y criminal, que además se cree impune y eterno. Lucha de clases o explotación sin límites; poder de decisión sobre la propia vida o esclavitud asalariada y marginación.

No son sólo chalecos amarillos, Monsieur Macron, es la guerra de clases, estúpido. Es el viejo topo que aparece y desaparece de escena, cavando sin cesar su túnel bajo un mundo caduco y obsoleto.



Si dudas del poder de tu voz, solo mira lo que están haciendo para intentar silenciarla





MURO DE LA VERGÜENZA / Informe provisional:

GILETS JAUNES víctimas de la extrema y violenta represión policial. Esta es la Europa de las libertades, la democracia y los Derechos Humanos.

ZINEB REDOUANE, de 80 años de edad, muerta por una granada de gas lacrimógeno recibida en plena cara, en Marsella el 1 de diciembre de 2018.
JEROME H., perdida de su ojo izquierdo por un disparo de LBD40 en París el 24 de noviembre de 2018.
PATRICK, perdió su ojo izquierdo debido a un disparo de LBD40 en París el 24 de noviembre de 2018.
ANTONIO, de 40 años, que vive en Pimprez, resultó gravemente herido en el pie por una granada GLI F4 en París el 24 de noviembre de 2018.
GABRIEL, 21, aprendiz de calderería que vive en Sarthe, una mano arrancada por una granada GLI F4 en París el 24 de noviembre de 2018.
SIEGFRIED, 33 años de edad, vive cerca de Epernay, fue gravemente herido en la mano por una granada GLI F4 en París el 24 de noviembre de 2018.
MAXIME W., una mano quemada y pérdida definitiva de la audición debido a una granada GLI F4, en París el 24 de noviembre de 2018.
CEDRIC P., aprendiz solador que vive en la Posesión (Reunión), perdió su ojo derecho debido a un disparo de LBD40 en Posesión el 27 de noviembre de 2018.
GUY B., 60 años, mandíbula fracturada por un disparo de LBD 40 en Burdeos el 1 de diciembre de 2018.
AYHAN, técnico de Sanofi de 50 años de edad que vive en Joué-les-Tours, mano arrancada por una granada GLI F4, en Tours el 1 de diciembre de 2018.
BENOIT, de 29 años, resultó gravemente herido en el tímpano por un disparo de LBD40, en Toulouse, 1 de diciembre de 2018. En coma inducido durante 15 días, su vida está en peligro.
MEHDI, de 21 años, resultó gravemente herido durante una paliza en París el 1 de diciembre de 2018.
MAXIME I., de 40 años, sufrió una doble fractura de mandíbula debido a un disparo de LBD40 en Aviñón, el 1 de diciembre de 2018.
FREDERIC R., de 35 años, mano arrancada por una granada GLI F4, el 1 de diciembre en Burdeos.
DORIANA, estudiante de secundaria de 16 años que vive en Grenoble, barbilla fracturada y dientes rotos por un impacto de LBD40 en Grenoble el 3 de diciembre de 2018.
ISSAM, estudiante de secundaria de 17 años que vive en Garges les Gonesse, mandíbula fracturada por un disparo de LBD40 en Garges-les-Gonesse el 5 de diciembre de 2018.
UMOUMAR, 16 años, estudiante de secundaria que vive en Saint Jean de Braye, fractura en la frente por un disparo de LBD40, en Saint Jean de Braye el 5 Diciembre de 2018.
JEAN-PHILIPPE L., de 16 años, perdió su ojo izquierdo debido a un disparo de LBD40 en Bézier el 6 de diciembre de 2018.
RAMY, 15 años de edad, vive en Vénissieux, perdió su ojo izquierdo debido a un disparo LBD40 o una granada de 'désencerclement' en Lyon el 6 de diciembre de 2018. 
ANTONIN, 15 años, mandíbula y fracturada por un disparo de LBD 40 en Dijon el 8 de diciembre de 2018.
THOMAS, 20, estudiante que vive en Nîmes, fractura el seno nasal por un disparrp de LBD 40 en París el 8 de diciembre de 2018.
DAVID, cantero, vive en la región París, fractura en el maxilar y labio desgarrado por disparo de LBD40 en París el 8 de diciembre de 2018.
FIORINA L., estudiante de 20 años, vive en Amiens, perdió su ojo izquierdo debido a un disparo de LBD en París, el 8 de diciembre de 2018.
ANTOINE B., 26 años de edad, mano arrancada por una granada GLI F4 en Burdeos el 8 de diciembre de 2018. 
JEAN-MARC M., 41 años, horticultor, vive en Saint-Georges d' Oléron, perdió su ojo derecho debido a un disparo de LBD40 en Burdeos el 8 de diciembre de 2018. 
ANTOINE C., 25 años, diseñador gráfico freelance, vive en París, perdió su ojo izquierdo debido a un disparo de LBD 40 en París el 8 de diciembre de 2018.
CONSTANT, 43 años, técnico-comercial residente en Bayeux, nariz fracturada por un disparo de LBD40 en Mondeville el 8 de diciembre de 2018.
CLEMENT F., 17 años, resultó herido en la mejilla por un disparo de LBD40 en Burdeos el 8 de diciembre de 2018. 
NICOLAS C., 38 años, mano izquierda fracturada por un disparo de LBD40 en París el 8 de diciembre de 2018. 
YANN, fractua de la tibia por un disparo de LBD40 en Toulouse el 8 de diciembre de 2018.
PHILIPPE, resultó gravemente herido en las costillas, con hemorragia interna y fractura del bazo por un disparo de LBD en Nantes el 8 de diciembre de 2018
ALEXANDRE F., 37 años, perdió su ojo derecho debido a un disparo de LBD40 el 8 de diciembre de 2018 en París. 
MARIEN, 27 años, sufrió una doble fractura de la mano derecha debido a un disparo de LBD40 el 8 de diciembre de 2018 en Burdeos.
FABIEN, pómulo y nariz fracturados por un disparo de LBD40 el 8 de diciembre de 2018 en París.
LOLA, estudiante de 18 años herida por un flashball en la cabeza, mandíbula fracturada, dientes desencajados, el 18 de diciembre en Biarritz.

PARA SER COMPLETADO, DISTRIBUIDO Y COLGADO EN EL MURO DE LA VERGÜENZA.
GRACIAS A L@S QUE LUCHAN, VÍCTIMAS DE LA ACCIÓN POLICIAL







10 enero, 2019

Desalojo del Gaztetxe Maravillas de Iruñea




Dotaciones de Policía Foral y Policía Nacional han participado en el desalojo del Gaztetxe Maravillas que se ha desarrollado a partir de las 5.00 de la madrugada. Han cortado los accesos a Nabarrería y han sacado a las personas que se encontraban resistiendo en el interior del espacio autogestionado. Tras identificarlas les han dejado en libertad. El apoyo desde la calle ha sido constante, y se han producido violentas cargas policiales con heridos.