Asa Winstanley,
associate editor, speaks with Palestine Action activist Zoë
Rogers, who was acquitted of criminal damage after spending 18
months in custody for breaking into an Elbit Systems factory in
Bristol and helping destroy drones that could have been used against
Palestinians.
Rogers, 22, was one of
six activists who participated in the direct action in August 2024.
This is a segment from
The Electronic Intifada's livestream on day 986 of the Gaza genocide.
Ali Abunimah, Nora Barrows-Friedman, Jon Elmer and Asa Winstanley
were joined by former Palestine Action prisoner Zoë Rogers. You can
watch the full show here: •
Day 986 | Will Israel wreck the Iran-US deal?
Las calles de Tirana
están en plena ebullición, y no precisamente como las muestran los
folletos turísticos. No se trata de una manifestación más, se
trata de un levantamiento popular que se está convirtiendo
rápidamente en una tormenta a nivel nacional. Si han estado al tanto
de lo que sucede en los Balcanes, sabrán que Albania, país al que
los medios occidentales han mostrado durante mucho tiempo como un
paraíso turístico en auge, se haya ahora inmerso en la ira. Y esa
ira tiene un objetivo muy claro: no sólo la oficina del primer
ministro en Tirana, sino también la embajada israelí, ubicada en
pleno centro de la capital.
Las protestas, que duran
ya casi 20 días, comenzaron como una manifestación de carácter
ambientalista contra un controvertido proyecto urbanístico en
Zvërnec, una zona costera protegida cerca de Vlorë. Dicho proyecto,
un complejo turístico de lujo en la costa sur, parecía a primera
vista una simple iniciativa comercial. Pero al indagar más a fondo,
se descubre una compleja alianza entre influyentes políticos
estadounidenses, fondos soberanos del Golfo Pérsico e intereses
israelíes. En concreto, el proyecto está estrechamente vinculado a
Jared Kushner, yerno de Donald Trump. Su firma de capital privado,
Affinity Partners, respaldada por 2.000 millones de dólares de
Arabia Saudí y Qatari Capital, planea transformar la isla de Sazan y
los humedales circundantes de Zvërnec en un enorme complejo ecológico
valorado en 4.700 millones de dólares, complejo que incluiría
10.000 habitaciones de hotel, puertos deportivos e incluso la
conversión de históricos búnkeres militares en instalaciones de
lujo.
Pero el pueblo albanés
no es tonto. Ve el peligro. Sazan no es una isla cualquiera. Ubicada
a la entrada del mar Adriático, fue una base militar durante la
Guerra Fría, y cuenta con búnkeres nucleares y túneles
subterráneos. Entregar este enclave estratégico al consorcio de
Kushner no es más que una flagrante traición a la soberanía
nacional, y se acusa a la influencia de Israel de desempeñar un
papel clave en este proceso, utilizando la isla como un potencial
nodo de doble uso para la proyección de poder en el Mediterráneo.
Esa es la razón por la que los manifestantes inundan las calles con
pancartas que dicen "Albania no está en venta" y corean
"¡Manos fuera de Sazan!". No se trata de una simple
cuestión ambiental. Se trata de una lucha a vida o muerte contra el
desmembramiento de la nación por parte de potencias extranjeras y
políticos nacionales corruptos.
Ahora, las demandas de
los manifestantes van mucho más allá de las preocupaciones
ambientales. Sus exigencias son meridianamente claras: el primer
ministro Eddie Rama debe dimitir; debe abolirse el marco legal que
regula a los inversores estratégicos; por lo tanto, debe desecharse
el llamado plan turístico y deben anularse las enmiendas a las leyes
sobre áreas protegidas y patrimonio cultural. Este es un manifiesto
en toda regla que exige una revisión total del sistema actual. Los
manifestantes ya no confían en un gobierno controlado por el crimen
y los intereses privados. De la plaza Skanderbeg, en Tirana, hasta
Vorë, Durrës y Elbasan, la ola de protestas ha recorrido todo el
país. La diáspora albanesa también está llevando a cabo protestas
en Berlín, Múnich, Londres, Nueva York, Toronto y otras ciudades,
convirtiéndose en un levantamiento albanés global.
¿Y cómo ha respondido
el primer ministro albanés, Edi Rama? No ha escuchado al pueblo.
Por el contrario, ha despreciado a los manifestantes tildándolos de
cuervos que se alimentan del ruido y que quieren tomar a Albania como
rehén. Rama se niega a entablar un diálogo constructivo, optando en
su lugar por una táctica despreciable: culpar a Irán. Rama afirma
que las protestas forman parte de una guerra híbrida orquestada por
Irán, alimentada por desinformación generada por inteligencia
artificial proveniente de fuerzas externas. Ha llegado incluso a
afirmar, absurdamente, que el discurso antisemita sobre la
reubicación de palestinos de Gaza a Albania se ha generado en las
mezquitas.
Ningún joven albanés de
cuantos protestan está en contra del desarrollo, sino en contra de
la corrupción y de un desarrollo que esquilma la naturaleza y
explota el medio ambiente y todo lo demás.
"Vine aquí a protestar
–dice un manifestante– porque actualmente nos enfrentamos a un
gobierno muy corrupto que está actuando en contra de su propio
pueblo. Están haciendo todo lo posible para reprimir las
manifestantes. Están haciendo todo lo posible para enriquecerse y
aumentar sus ganancias mientras el ciudadano común sufre para poder
cubrir sus necesidades básicas".
Sin embargo, lo que
realmente agrava esta crisis es la intervención de Israel. Cuando
los manifestantes expresaron su indignación por la política
israelí, sentimiento totalmente comprensible dada la creciente
cooperación militar y económica de Albania con Israel, la
embajadora israelí en Albania, Galit Pelig, intervino acusando a los
manifestantes. Afirmó que culpar a los judíos de los problemas
internos es peligroso, llegando incluso a comparar la situación con
la de la Alemania de la década de 1930. También descalificó las
consignas y carteles antiisraelíes que representaban a Rama como
sionista, calificándolos de falsedades. Pero, embajadora Pelig, ¿de
verdad cree que el pueblo albanés no ve lo que está sucediendo ante
sus propios ojos?
Apenas unos días antes
de que estallaran las protestas, Albania e Israel firmaron un nuevo
memorando de entendimiento sobre cooperación en agricultura,
seguridad alimentaria e innovación. Israel lo calificó como un
acuerdo histórico, renovado desde el pacto de 2001. El director
general del Ministerio de Agricultura de Israel, Oren Lavi, afirmó
que el acuerdo crea una amplia infraestructura para promover la
innovación, el I+D y la transferencia de conocimientos. Pero debemos
analizar este acuerdo con espíritu crítico. ¿Por qué Israel está
tan interesado en la agricultura albanesa? La historia nos enseña
que, antes de la creación del Estado de Israel en 1948, el Estado
sionista se estableció en territorio palestino mediante el robo
sistemático de tierras. "Cooperación agrícola", "transferencia
de tecnología", "intercambio de conocimientos", son eufemismos que ocultan una intención estratégica de más calado: el
control de la tierra, de los recursos y de la seguridad alimentaria.
Bajo el pretexto de la modernización agrícola, Israel está
implantando su influencia en suelo albanés. Y la cosa no termina
ahí. Albania aprobó recientemente una ley que permite a los
extranjeros comprar tierras agrícolas. ¿Acaso esto no allana el
camino para que los grandes capitales israelíes entren en el estratégico sector
agrícola albanés? Esto no es una teoría de la conspiración, es
una realidad geopolítica.
Va para un mes que los
albaneses protestan contra los planes para construir un complejo
turístico de lujo cerca de humedales protegidos, conocidos por sus
flamencos y por ser lugar de anidación de tortugas. El proyecto está
respaldado por una empresa con sede en Qatar vinculada a Jared
Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
A pesar de los intentos
del primer ministro Rama de desviar la atención, la cooperación de
Albania con Israel va mucho más allá de la agricultura. Ambos
países ya han establecido una alianza estratégica en defensa,
ciberseguridad y "lucha contra el terrorismo". La empresa israelí
Elbit Systems suministra sistemas de artillería y drones a Albania y
planea instalar en ella una planta de producción. Más de 40
empresas israelíes participaron en la cumbre de ciberseguridad
celebrada en Tirana. La empresa israelí ADC (Albania Data Center)
también fue seleccionada para construir el primer centro de datos de
Albania. Israel se está integrando profundamente en la
infraestructura nacional y en la arquitectura de seguridad de
Albania. Y todo esto ocurre con la plena cooperación del gobierno de
Rama. Mientras el pueblo albanés protesta en las calles contra la
venta de su país, Rama entrega el patrimonio estratégico de Albania
a Israel.
La SPAK (oficina especial
anticorrupción de Albania) ha iniciado una investigación exhaustiva
tras descubrir una inmensa red de corrupción. Dinero procedente del
narcotráfico internacional de cocaína se blanqueaba a través de
proyectos de lujo en la costa y planes de inversión estratégica. La
SPAK ya ha detenido a 10 sospechosos. La investigación determina que
dicha red traficó al menos 50 toneladas de cocaína entre 2019 y
2021 a través de Latinoamérica, Brasil, Bélgica y los Países
Bajos. Las ganancias obtenidas se transfirieron masivamente en
efectivo a Albania y luego se invirtieron en bienes raíces, acciones
de empresas y negocios, principalmente en construcción, hostelería
y consultoría. Los bienes incautados incluyen 266 propiedades,
terrenos, hoteles, apartamentos y estacionamientos dispersos en
Tirana, Durrës, Elbasan, Lezhë, Shkodër, Himarë y Sarandë. Todo
esto está intrínsecamente vinculado al proyecto Zvërnec. La
investigación de SPAK ya ha puesto en el punto de mira a figuras
como Artur Shehu, vinculado a propiedades de terrenos en Zvërnec, y
a un empresario de la construcción vinculado a importantes proyectos
de desarrollo en Tyrana. Según informes, la investigación conecta
las transacciones de terrenos en Zvërnec y la construcción de
rascacielos en Tirana con presuntas ganancias del tráfico de cocaína
que fluye desde Latinoamérica hacia Europa. Al parecer, SPAK ha
incautado alrededor de 138 millones de euros vinculados a
transacciones relacionadas con la adquisición de terrenos en Albania
y pagos vinculados a inversores involucrados en el proyecto Zvërnec.
Supuestamente, los fondos se encontraban en cuentas vinculadas a un
notario y se utilizaban para la consolidación de terrenos destinados
al desarrollo costero. En otras palabras, el litoral albanés está
siendo devastado por el dinero del narcotráfico y el capital
especulativo extranjero, mientras el gobierno de Rama lo aprueba todo
y descalifica a quienes lo cuestionan, tachándolos de instrumentos
de agentes extranjeros.
Ahora, unidas todas las
piezas, veremos una imagen completa profundamente indignante. Un
Estado rehén de una élite política corrupta. Una nación
infiltrada y explotada por capital extranjero, especialmente israelí
y estadounidense, y un pueblo cuya voz es reprimida y difamada como
conspiración extranjera. Los manifestantes que protestan ante la embajada
israelí, que derriban obras y vallas ilegales, no son delincuentes. Es
la actuación legítima de un pueblo llevado al límite. Cuando pone en venta tu soberanía nacional, cuando tus costas y tierras son explotadas con dinero proveniente del narcotráfico y por especuladores extranjeros, cuando tu pueblo se
ve obligado a abandonar su país para trabajar como jornaleros en
el extranjero, mientras tu primer ministro se dedica a firmar acuerdos de
cooperación con Israel y a insultarte, ¿qué se supone
que debes hacer?
El gobierno de Rama
intenta acusar a la protesta colectiva de antisemitismo. Pero la
protesta no tiene nada que ver con los judíos ni con la religión.
Se trata del sionismo, de la expansión geopolítica del Estado de
Israel, de cómo una entidad que se considera la "única democracia
de Asia occidental" utiliza la infiltración económica y la
cooperación militar para establecer una cabeza de puente en los
Balcanes. Se trata de Estados Unidos, de la familia Trump y de cómo
Jared Kushner utiliza sus conexiones políticas para saquear tierras
y recursos a nivel mundial. Se trata de la doble moral occidental.
Predican la democracia y los derechos humanos, pero cuando el pueblo
albanés ejerce sus derechos democráticos y sale a las calles a
protestar, guardan silencio o incluso apoyan al gobierno que lo
reprime. El pueblo albanés está harto. Han adoptado el flamenco
rosa, ese frágil símbolo del ecosistema de los humedales, como
emblema de resistencia. Gritan: «Queremos justicia». Han rodeado el
Parlamento gritando: «Parlamento criminal». Exigen la dimisión de
Rama. Exigen la dimisión de Berisha. Proclaman: «No nos
rendiremos». Los albaneses ya están hartos. Ningún rascacielos
puede reemplazar a una familia. Ninguna concesión puede reemplazar
al emigrante que tuvo que abandonar su país. Ninguna inversión es
más valiosa que un hogar con luz propia. Ellos tienen poder, pero
nosotros tenemos Albania. Este es el clamor de una nación. Esta es
la Revolución del Flamenco, una revolución que apenas ha comenzado.
El 29 de enero de 2024,
Hind Rajab llamó a los servicios de emergencia desde un
coche, entre los cuerpos inertes de su familia. Un tanque israelí
había disparado desde 13 metros de distancia. Sobrevivió durante
tres horas, suplicando una ayuda que nunca llegó.
Israel negó tener tropas
en la zona. Las imágenes satelitales demostraron que mentían.
La ambulancia enviada
para rescatarla, tras permiso de Israel que aprobó la ruta, fue también atacada
y destruida. Dos paramédicos murieron.
Durante dos años, nadie
ha rendido cuentas.
Ahora, la 401ª Brigada
Blindada sionista está siendo sistemáticamente desmantelada en Líbano por
las fuerzas de Hezbollah. La unidad genocida que aterrorizó Gaza está
siendo castigada, no por parte de la Corte Penal Internacional, sino
en el campo de batalla a manos del eje de la resistencia.
Comunicado de la Oficina
de Relaciones con los Medios de Comunicación de Hezbollah
Ante las acusaciones y
falsedades que el enemigo "israelí" sigue promoviendo
respecto a que Hezbolá ha violado el acuerdo de alto el fuego, en un
intento de justificar su continua agresión contra el Líbano y las
masacres que está cometiendo contra civiles, la Oficina de
Relaciones con los Medios de Comunicación de Hezbolá afirma que
dichas acusaciones carecen por completo de fundamento y se enmarcan
en los continuos esfuerzos del enemigo por engañar a la opinión
pública, así como en su manifiesto y evidente intento de sabotear
el acuerdo entre la República Islámica de Irán y los Estados
Unidos de América.
El número de violaciones
y ataques registrados tan sólo desde esta mañana ha alcanzado no
menos de 180 incidentes, con un saldo de más de 28 mártires, entre
ellos tres soldados del Ejército Libanés, y 35 heridos.
Está firmemente
comprobado que este enemigo engañoso y traicionero jamás ha
respetado las disposiciones de los acuerdos de alto el fuego, ni el
27 de noviembre de 2024, ni el 8 de abril de 2026, ni tras el anuncio
del memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos el 14 de
junio de 2026, ni siquiera ayer, viernes 19 de junio de 2026. Por el
contrario, ha continuado violando y quebrantando la soberanía
libanesa mediante ataques aéreos, bombardeos, destrucción de
viviendas, intimidación de civiles y asesinato de personas
inocentes.
Estos hechos, evidentes
para cualquier observador, demuestran claramente cuál de las partes
está violando el acuerdo de alto el fuego y socavando las
conversaciones existentes. De hecho, lo que el enemigo "israelí"
está cometiendo mediante estos ataques y masacres ya no es
simplemente una violación del acuerdo de alto el fuego, sino que
constituye una agresión flagrante y una continuación de la guerra
en todo el sentido del término.
En consecuencia, la
responsabilidad recae plenamente sobre el ocupante "israelí",
cuyos funcionarios declaran reiteradamente y públicamente su rechazo
a los acuerdos vigentes y su negativa a retirarse del territorio
libanés ocupado. Todos los países y funcionarios, principalmente
Estados Unidos, deben presionar a la entidad ocupante, obligarla a
implementar los acuerdos y cesar sus ataques, en lugar de lanzar
acusaciones indiscriminadamente.
Hezbollah afirma que el
Líbano, su pueblo y su Resistencia tienen derecho a defender su
tierra y soberanía frente a los continuos ataques y violaciones "israelíes". Nadie puede legalmente privarlos de este derecho,
garantizado por todas las leyes y principios jurídicos
internacionales. Además, la impunidad con la que el enemigo pretende
imponerse para continuar su agresión es inaceptable y no quedará
sin respuesta; la expulsión del ocupante de nuestro territorio es
sólo cuestión de tiempo.
"Necesitamos recalibrar el lenguaje, para el ocupante siempre será terrorista la resistencia, los palestinos están defendiéndose de una ocupación, tienen derecho a elegir su forma de resistir y tenemos que apoyarlos".
Según el medio iraní Khorasan, el "acuerdo de paz" tan sólo pospone la decisiva
batalla final:
Primero: Se
trata simplemente de un acuerdo para poner fin a la guerra actual, no
de un acuerdo para la solución definitiva de los problemas entre
Irán y Estados Unidos, una guerra que Estados Unidos e Israel
iniciaron con el objetivo de destruir a Irán, en la que no lograron
sus objetivos y que ahora se ven obligados a suspender mediante un
acuerdo.
Segundo: Los
problemas entre Irán y Estados Unidos, y especialmente entre Irán e
Israel, han alcanzado un nivel de conflicto existencial que, en la
práctica, no terminará salvo con la victoria decisiva de una de las
partes. Negociaciones y acuerdos como estos no tienen un impacto
significativo en este proceso, son simplemente una etapa que debe
superarse para llegar a la batalla final.
Tercero: La
función principal de este acuerdo no es el reconocimiento de nuestra
soberanía sobre el estrecho de Ormuz (ya aceptada incluso sin
acuerdo), ni la liberación de los activos bloqueados de Irán, ni
ningún otro beneficio real explícitamente mencionado en el texto
del acuerdo. Su verdadera función es posponer la batalla final y
decisiva que determinará el vencedor. De hecho, su función
principal es brindar un respiro para reconstruir la capacidad de
combate y defensa futuras y prepararse para una batalla a gran
escala, oportunidad que ambas partes aprovecharán en su propio
beneficio.
Científicos e
investigadores chinos están desarrollando herramientas de vanguardia
para el despliegue de redes de telecomunicaciones 6G.
La tecnología 6G, miles
de veces más rápida que la 5G y con una demora prácticamente nula,
transformará por completo casi todos los sectores.
China posee el monopolio
de las materias primas clave para los sistemas 6G, incluidos los
compuestos de galio.
Estos mismos materiales y
componentes de tierras raras, muy demandados por el Pentágono y las
fuerzas armadas de la OTAN, también tienen importantes aplicaciones
civiles.
Existe una crisis en el
Pentágono. Da igual cuánto planee gastar Estados Unidos en defensa;
necesita a las empresas chinas para extraer y refinar las materias
primas que componen todas sus plataformas de armas estratégicas, e
incluso
para fabricar los semiconductores.
Más
de 300 nuevos aviones F-35 han sido entregados sin radares debido
a las prohibiciones de exportación de galio impuestas por China. El
nitruro de galio se utiliza en los radares de aeronaves avanzadas y
en los gigantescos sistemas de radar que Irán destruyó en el Golfo
Pérsico. El nitruro de galio permite la fabricación de sistemas más
compactos y ligeros. Esto tiene profundas implicaciones para las
fuerzas armadas, pero el galio también es fundamental, por esa misma
razón, en los sistemas de telecomunicaciones civiles.
Estados Unidos no produce
galio en absoluto, y China produce 99 veces más que el resto del
mundo en conjunto. El Pentágono necesita galio para más de 11.000
componentes, mientras que el 85% de sus cadenas de suministro
dependen de proveedores chinos para la fabricación de armamento.
Esto proviene del
Servicio
Geológico de los Estados Unidos, con los puntos más
preocupantes resaltados: no hay producción nacional de galio en los
Estados Unidos desde hace cuarenta años. Ese es, en resumen, el
punto principal: la dependencia neta del 100% las importaciones, y
China representa el 99% de la producción mundial
Admitámoslo, no es ni
remotamente probable que los países de la OTAN puedan, a corto
plazo, desbancar a China y su monopolio absoluto sobre el galio.
Obviamente, esto representa un problema para el Pentágono y para los
pilotos de sus fuerzas aéreas que vuelan sin radar.
Pero ese monopolio
también supone que los
investigadores chinos pueden empezar a trabajar en las
telecomunicaciones 6G antes que nadie. El Instituto de
Investigación Número 55, que está bajo sanciones estadounidenses,
acaba de desarrollar un semiconductor de galio revolucionario para 6G
y está produciendo 5 millones de ellos destinados a terminales
inteligentes para una red integrada espacio-aire-tierra.
Estos chips
están destinados a aplicaciones industriales: comunicaciones 6G,
lanzamientos espaciales comerciales, satélites y respuesta a
emergencias. La economía de baja altitud se centra en drones
pesados, utilizados para todo: carga aérea, minería, construcción
y transporte de pasajeros. Los chips también se usarán en teléfonos
de gama alta, especialmente en áreas donde aún no se han
implementado señales celulares terrestres, lo que ahora ya no corre
prisa dado que los usuarios pueden conectarse directamente al
satélite 6G.
Las aplicaciones
comerciales e industriales constituyen la principal
diferencia entre 5G y 6G. La 5G es suficiente para usuarios
domésticos y particulares. La 6G representa un salto cualitativo en
velocidad y demora con respecto a 5G, lo que supone una gran ventaja
para la industria, especialmente para aquellas en las que China
también cuenta con importantes ventajas.
Las
empresas chinas llevan la delantera en el despliegue local e
industrial de sistemas 5G privados. Se trata de una industria
enorme: redes de telecomunicaciones privadas para almacenes, centros
logísticos, minas y fábricas. La diferencia de velocidad es
muchísimo mayor con 6G, miles de veces más rápido, y permite su
despliegue en zonas que actualmente carecen de cobertura.
Esto es muy importante:
las redes 6G no se han estandarizado. Todavía no se han establecido
protocolos globales, porque los sistemas aún no se han construido.
Pero China los está construyendo, y por lo tanto, China definirá
esos estándares:
Esta
investigación plantea y responde algunas preguntas importantes:
si 5G parece ser suficiente para las necesidades de los usuarios,
entonces, ¿por qué molestarse en construir 6G? Y aquí, una vez
más, es en el sector empresarial e industrial donde estará la
demanda. Avances en detección, imagen y posicionamiento de
precisión, un sector que China ha conquistado recientemente.
Precisión en robótica y fabricación avanzada. 6G opera en las
bandas de frecuencia de terahercios, por lo que los centros de datos
6G funcionarán más rápido y costarán menos.
Esto quiere decir que la
demanda de las tecnologías 6G estará fuertemente concentrada en el
sector industrial, y mucho menos en el del usuario individual.
Descargar un archivo de 21 terabytes tardaría 5 horas en una red 5G,
mientras que en una 6G tan sólo tardaría 18 segundos. Los sistemas
6G permiten descargar 200 películas por segundo y, actualmente al
menos, existe escasa demanda de esa velocidad por parte del
consumidor individual. La demanda proviene de la industria, donde el
dinero no supone problema para construir centros de datos, por
ejemplo.
Las inversiones de
capital para 6G ya están aumentando, pero Ericsson se enfrentará al
mismo obstáculo que ya tuvo con 5G: necesitan galio de China, y el
éxito comercial de 6G dependerá de casos de uso tangibles en el
sector industrial. Y estos también pasan por China.
Boston Consulting Group
estima que la tecnología 5G ha generado más de un billón de
dólares en nueva producción económica, cifra que aumentará a 18
billones de dólares para 2035. Sin embargo, la tecnología 6G creará
modelos empresariales completamente nuevos e impulsará la
inteligencia artificial a gran escala. La tecnología 6G transformará
la manufactura, las ciudades inteligentes, la atención médica y la
seguridad pública. BCG insta a los gobiernos y la industria a
colaborar y establecer estándares para el espectro radioeléctrico,
la planificación y el desarrollo de infraestructuras.
La administración Trump
reconoce que la tecnología 6G es fundamental para la seguridad
nacional, la política exterior y la prosperidad económica de
Estados Unidos, y que la política estadounidense ha de enfocarse a
liderar el desarrollo de esta tecnología a nivel mundial. El
presidente Trump ordenó consultas e investigaciones para resolver el
problema del espectro radioeléctrico y avanzar en las aplicaciones
comerciales. Asimismo, instó al Departamento de Estado a colaborar
con países amigos que apoyan la posición de que ha de ser Estados
Unidos quien lidere el desarrollo de la tecnología 6G.
El problema es que
Estados Unidos no puede hacer nada de eso, porque no puede construir
nada en relación a la tecnología 6G hasta que resuelva sus
problemas de minería y refinación para obtener las materias primas,
y capacite a miles de científicos e ingenieros para aplicar la
tecnología necesaria para desarrollar la red 6G.
Científicos e ingenieros
chinos ya están haciendo precisamente eso. El siguiente ejemplo
proviene de Matter,
de Cell Press Journal (consultaremos
Interesting Engineering para obtener más información): Se trata
de un motor fotónico que utiliza luz blanca para transmitir datos,
lo que permite el funcionamiento de redes 6G inteligentes. Las
comunicaciones ópticas convencionales sólo pueden operar en áreas
reducidas, pero esta nueva tecnología funciona a más de un
kilómetro de distancia.
Este chip puede
utilizarse en sistemas en todas partes y sienta las bases para redes
de IA, siendo aplicable a teléfonos, estaciones base, drones y
dispositivos IoT.
Y súbitamente, he aquí
aplicaciones que SÍ tendrán una gran demanda por parte de usuarios
no comerciales.
Y ese es el objetivo de
todas estas tecnologías avanzadas. Las cadenas de suministro lo son
todo, al igual que los cientos de miles de investigadores e
ingenieros de primer nivel en ciencia, tecnología, ingeniería y
matemáticas (CTIM) que trabajan arduamente desarrollando
aplicaciones para ellas y creando nuevos mercados.
En estos momentos, el
Pentágono no puede instalar radares en sus aviones de cien millones
de dólares ni reemplazar sistemas de radar multimillonarios, porque
China se niega a vendérselos. Y esos chips, y esos semiconductores
de galio —producidos en masa—, implican que dentro de diez años
cualquiera que quiera los mejores teléfonos, los mejores drones o
los mejores robots necesitará que China se los venda.
Sean buenos.
Recursos y enlaces:
Reports Suggest F-35s Are
Being Delivered Without Radar Amid APG-85 Delays