Red
Voltaire – 17/03/2026
La resistencia de los
iraníes ante el ataque ilegal de Israel y Estados Unidos contra su
país está sacando a la luz las debilidades del "tigre de papel".
En sólo días, los iraníes han demostrado que el armamento
sofisticado y costoso de Estados Unidos no se adapta al tipo de
guerra, altamente económica, que Teherán ha logrado poner en
práctica, han desorganizado el mercado mundial del petróleo –que
sostenía el dólar estadounidense– y están mostrando un nuevo
modelo a todos los adversarios de la dominación anglosajona. China
ya está revisando sus planes de defensa en función de ese nuevo
modelo, en previsión de un ataque estadounidense relacionado con la
cuestión de Taiwán.
La guerra contra Irán no
se parece a ninguna otra. Por vez primera, los objetivos destruidos
carecen de importancia. Los protagonistas se concentran ahora en las
consecuencias económicas de sus acciones. Esta experiencia está
revolucionando la forma de hacer la guerra y ya ha llevado al
Ejército Popular de Liberacion –las fuerzas armadas de la
República Popular China– a revisar sus planes de batalla.
Un dron Shahed vale unos
35.000 dólares. Para derribarlo, Estados Unidos tiene que lanzar 2
misiles Patriot, que cuestan cada uno 3,3 millones de dólares. Si la
defensa estadounidense "permite" que el dron Shahed alcance su
blanco –sea cual sea la importancia de ese blanco– la conclusión
lógica es que esa defensa es incapaz de cumplir su misión y que
Estados Unidos es incapaz de proteger a sus aliados. Cada vez que
lanza un dron, Irán tiene la garantía de que obliga Estados Unidos
a desembolsar 6,6 millones de dólares, o sea cerca de 188 veces el
costo del arma atacante.
Estados Unidos dispone
del sistema antidrones Merops. Pero ese sistema de defensa antidrones
está sólo en fase de pruebas, desde hace año y medio, en Ucrania.
A pesar de eso, Estados Unidos lo ha puesto en servicio en las
fronteras de Polonia y Rumania. Ahora, el Pentágono estadounidense
ha decidido dejar a descubierto el frente oriental de la OTAN para
enviar sus Merops al golfo Pérsico.
"Hemos recibido una
solicitud de apoyo específico de Estados Unidos en materia de
protección" contra los drones iraníes, declaró el 12 de
marzo, el ucraniano Volodimir Zelenski. Varios oficiales ucranianos
fueron enviados inmediatamente a la región del golfo Pérsico.
Por otro lado, hace años
que Estados Unidos viene haciendo experimentos para utilizar sistemas
laser en la defensa antidrones. Es una solución extremadamente
económica pero todavía nadie sabe cómo utilizar un laser contra un
dron, y menos aún cómo fabricar en serie ese tipo de arma. Todo
indica que pasarán años antes de que el Pentágono logre utilizar
ese tipo de sistema en el campo de batalla.
Mientras tanto, la
reserva de misiles interceptores Patriot disminuye muy rápidamente.
El Pentágono mantiene en secreto la cantidad disponible pero está
dejando al descubierto todos los demás "frentes" para enviar los
interceptores Patriot al Medio Oriente. Sólo se sabe que el complejo
militaro-industrial de Estados Unidos no puede fabricar más de 700
al año… mientras que Irán ya ha lanzado varios miles de drones
Shahed.
Hasta aquí, hemos
mencionado sólo la defensa contra los drones Shahed. Pero el
problema que Estados Unidos e Israel están enfrentando en el plano
de la defensa contra misiles de largo alcance ya no es sólo de orden
financiero. Ahora se ven también ante el peligro, a muy corto plazo,
de quedarse sin misiles interceptores THAAD, de los que se fabrican
no más de una decena por semana [1].
En todo caso, sólo en
los 2 primeros días de su guerra ilegal contra Irán, Estados Unidos
gastó oficialmente 5.600 millones de dólares en municiones [2].
A esa suma, ya astronómica, hay que agregar 11.300 millones de
dólares, según lo que el Pentágono reconoció oficialmente ante el
Congreso el pasado 10 de marzo. El 12 de marzo, el ministerio de
Salud de Irán anunció que hasta ese momento 1.444 iraníes habían
muerto bajo los bombardeos [3]. Eso implica un gasto
aproximado de ¡8 millones de dólares por cada vida humana! Ya
estamos ante la guerra más costosa de toda la Historia.
Para establecer una
comparación clara hay que saber que la nación iraní ya ha vivido
dos grandes traumas. Uno es la Primera Guerra Mundial –que dejó en
Irán más víctimas mortales que en Alemania y en Francia– con
alrededor de 6 millones de iraníes muertos. El otro es la guerra que
Irak –empujado por las potencias occidentales– impuso a la
República Islámica y que costó la vida a al menos 500.000 iraníes.
Eso nos dice que es muy poco probable que las cifras actuales logren
doblegar a la nación iraní.
Otra innovación iraní
es la respuesta militar de Teherán contra las instalaciones situadas
en los territorios de sus vecinos regionales. Basándose en el
derecho internacional y en las declaraciones de los dirigentes de
Israel y Estados Unidos, Irán respondió atacando las bases
militares estadounidenses en el golfo Pérsico y la región del
Levante. No me refiero aquí a los ataques del Hezbollah libanés y
del Saraya Awliya al-Dam iraquí, sino sólo a los ataques iraníes.
En carta dirigida al
Consejo de Seguridad de la ONU, Irán sorprendió al recordar a las
potencias occidentales el contenido de la resolución 3314 (XXIX),
del 14 de diciembre de 1974 [4]. Esa resolución, adoptada,
sin voto, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, precisa el
concepto de "agresión" que se menciona en la Carta de San
Francisco. La prensa internacional, bajo control de los anglosajones
se ha autoconvencido de que el derecho internacional prohíbe que un
Estado incursione en el territorio de otro Estado y utilizó esa
creencia para condenar la operación militar especial de Rusia en
Ucrania. Pero Irán acaba de poner ante los ojos de todos aquella
resolución "olvidada".
Ese texto autoriza el uso
de la fuerza para prestar ayuda a los "pueblos sometidos a
regímenes coloniales o racistas", lo cual justifica la
intervención rusa en ayuda de la repúblicas populares del Donbass
(artículo 7), pero prohíbe no sólo la agresión de Israel y
Estados Unidos contra Irán sino también la actitud permisiva de los
terceros Estados que acogen las bases militares israelíes o
estadounidenses que sirven de trampolín a la agresión contra Irán.
Y también prohíbe que esos terceros Estados utilicen la fuerza
contra Irán. Eso significa que Irán tiene derecho a responder
militarmente en los territorios de los Estados del golfo Pérsico y
del Levante.
Ahora es visible la
confusión de esos Estados ante la respuesta militar de Irán, que
paraliza sus economías. Esos Estados, principalmente los del golfo
Pérsico, son importantes productores de petróleo y ahora buscan
cómo liberarse de Israel y de Estados Unidos, que supuestamente
garantizaban su seguridad, pero que ahora son los causantes de sus
problemas. Si esa nueva voluntad de independizarse los lleva a vender
su petroleo no en dólares estadounidenses sino en otras monedas, el
valor del dólar puede desmoronarse ya que no es el PIB de Estados
Unidos lo que sostiene el valor del dólar sino el mercado
internacional de los hidrocarburos.
Cuando Estados Unidos
secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro, nosotros
señalamos desde Red Voltaire que Washington no trataba de
apropiarse las considerables reservas petroleras de Venezuela sino de
garantizar que el petróleo se venda en dólares. Lo que funcionó en
Venezuela podría fracasar ahora en el Medio Oriente y provocar el
principio del fin para Estados Unidos.
Y lo que está sucediendo
en el Medio Oriente inspira súbitamente a todos los Estados que se
quejan de la dominación estadounidense, empezando por China.
China se prepara para un
posible conflicto con Estados Unidos y Japón sobre la cuestión de
Taiwán. Es importante recordar que Pekín no tiene ninguna intención
de invadir esa isla, pero considera una agresión contra China
cualquier intento de apoyar su independencia. Visto desde la
perspectiva de Pekín, Chiang Kai-shek no tenía derecho a
independizar Taiwán y esa isla siempre ha sido parte de China. El
propio Koumintan, el partido heredero de Chiang Kai-shek, ve la
cuestión con el mismo enfoque que Pekín. Sólo el Partido Demócrata
Progresista del actual presidente taiwanés Lai Ching-te,
extremadamente minoritario, insiste en querer proclamar la
independencia, una cuestión que se plantea únicamente porque
Estados Unidos insiste en ella.
A raíz de la agresión
israelo-estadounidense contra Irán y de la respuesta militar de
Teherán, Pekín ve ahora que tiene derecho a responder militarmente
contra las bases militares de Estados Unidos en la región
Asia-Pacífico. Súbitamente, el Ejército Popular de Liberación
está repensando todos sus planes [5]… y ahora redirige sus
misiles, no hacia Taiwán, sino apuntando a las 24 bases militares de
Estados Unidos en la región.
Mientras tanto, todos los
Estados que acogen bases militares estadounidenses en sus territorios
siguen con creciente preocupación los problemas que están sufriendo
los países del golfo Pérsico y del Levante. Y es muy posible que
acaben cuestionando la presencia militar de Estados Unidos en su
suelo.
Más allá del conflicto
contra Irán, ya es un hecho que el modelo de resistencia iraní se
impone al análisis de todos aquellos que anticipan un conflicto
militar con Estados Unidos y que ese nuevo modelo modifica
fundamentalmente nuestra comprensión del equilibrio entre las
potencias.
Es importante entender
que Estados Unidos se ha dejado engañar por su propia propaganda. En
Washington estaban convencidos de que los acontecimientos que
tuvieron lugar en Irán después de la quiebra del banco Ayandeh
dejaron un saldo superior a las 40.000 víctimas y que todas esas
personas habían sido asesinadas por los Guardianes de la Revolución.
Eso es totalmente falso. La mayoría de las víctimas son imputables
a los atentados perpetrados por el Emirato Islámico (Daesh) y al
pánico provocado por francotiradores apostados en lugares desde
donde disparaban simultáneamente contra los manifestantes y contra
la policía iraní. Además, el número real de víctimas es al menos
6 veces inferior a las cifras mencionadas.
Al mismo tiempo, en
Washington se autoconvencieron de que todos los manifestantes eran "antirégimen", creyendo que todo aquel que reclamaba el dinero
que tenía depositado en el banco quebrado estaba obligatoriamente en
contra del ayatola Alí Khamenei. Esa suma de suposiciones metió en
un mismo saco a quienes protestaban porque habían perdido sus
ahorros, a los que protestaban contra una orientación social
marcadamente religiosa y los que quieren un gobierno de corte
occidental. Pero Occidente está descubriendo que es posible verse en
la ruina por culpa del sistema bancario, ser hostil a los ayatolas,
adorar las series de televisión estadounidenses y seguir siendo un
defensor de la Patria.
Ese error de apreciación,
comparable al que llevó a Washington a propiciar la caída del shah
Mohamed Reza Pahlevi y el regreso del imam Khomeiny, desemboca hoy en
la derrota militar de Estados Unidos ante Irán, y quizá hasta en la
caída de Washington.
Notas:
[1] “U.S.
Military Operations Against Iran: Munitions and Missile Defense”,
Hannah D. Dennis y Daniel M. Gettinger, Congresionnal Research
Service, 12 de marzo de 2026.
[2] “Early
Iran strikes cost $5.6 billion in munitions, Pentagon estimates”,
Noah Robertson, The Washington Post, 9 de marzo de 2026.
[3] “US’s
Hegseth claims new Iran Supreme Leader Mojtaba Khamenei injured”,
Al-Jazeera, 13 de marzo de 2026.
[4] “Definición
de la agresión”, Red Voltaire, 14 de diciembre de 1974.
[5] “How
Iran’s strikes on US bases could offer a preview for the
Asia-Pacific”, Amber Wang, South China Morning Post, 11
de marzo de 2026.
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