10 abril, 2026

El Imperio de los Caníbales — Vuk Bačanović

 

El problema no esTrump, sino el sistema que lo engendró.


Savage Minds – 10/04/2026

   Traducción del inglés: Arrezafe


Los expresidentes estadounidenses Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden (no aparece en la foto) en el funeral de Estado de su predecesor, Jimmy Carter, el 9 de enero de 2025. Foto: Chip Somodevilla


Una de las formas más extendidas de pereza intelectual —que aún se vende globalmente como señal de sofisticación moral— es la tendencia a atribuir los fallos de todo un sistema a un solo individuo. Eliminemos a ese individuo, desterrémoslo como a un demonio medieval, y la realidad, según nos dicen, se corregirá sola. El resultado es una especie de cuento de hadas político para adultos: hubo una vez un presidente feo, grosero y maleducado que lo arruinó todo. ¿Y el sistema? Sigue siendo fundamentalmente sólido; solo necesita un poco más de decoro, un lenguaje más cuidadoso y, tal vez, uno o dos Premios Nobel de la Paz más, entregados entre intencionadas crisis y la puesta en escena de guerras y genocidios.


Pero ¿y si en realidad no se trata de Trump?


El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, ¡todo en uno!, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP. (Publicación de Trump en Truth Social)


Ahí está: directo, contundente y completamente desprovisto de lenguaje diplomático. Ni un "estamos preocupados", ni un "pedimos moderación", ni referencias a la "comunidad internacional", ni mención alguna a la democratización. Solo un mensaje claro: abran el estrecho o aténganse a las consecuencias. Y, sin embargo, la reacción es de asombro: manos y voces se alzan con incredulidad: "¿Es esto posible? ¿Qué clase de hombre es este?".


En realidad, el problema comienza precisamente donde esta exclamación empieza a tener sentido.


Porque si bajamos el tono del drama moralizante y nos ponemos a razonar, lo que vemos no es nada nuevo, sino una traducción inusualmente cruda de una retórica política que lleva décadas vigente. La diferencia entre Trump y sus predecesores no radica en que haga algo fundamentalmente distinto, sino en que no simula hacer otra cosa. Otros lanzaban amenazas con una sonrisa ensayada y una fina capa de diplomacia; su estilo, el de Trump, se asemeja más al de Stojan —la figura paterna tosca y directa interpretada por Miki Manojlović en la película serbia Rane—, quien le dice a su vecina, interpretada por Jelisaveta Sabljić, que literalmente "defecará en Stradun" en "su Dubrovnik". En realidad, la esencia es la misma.


En ese sentido, es difícil ver en qué se diferencia esencialmente la crudeza de Trump de la de la exsecretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, su oponente en las elecciones de 2016, quien declaró:


"Quiero que los iraníes sepan que, si soy presidente, atacaremos a Irán. Independientemente de la etapa de desarrollo de su programa nuclear, si alguna vez consideraran un ataque contra Israel, seríamos capaces de aniquilarlos por completo".


Esto nos lleva a lo que John Bellamy Foster, un teórico marxista poco dado a explicaciones caricaturescas, ha articulado con notable precisión: la oligarquía en Estados Unidos no es una novedad que "llegó con Trump", ha sido una característica estructural desde hace mucho tiempo. Sólo después de la crisis de 2008 dejó de sentir la necesidad de disimular. La concentración de capital ha alcanzado un punto en el que ya no basta con que el capital simplemente influya en el Estado; debe gobernarlo directamente. Y una vez que lo hace, ¿por qué mantener la pretensión de que no lo hace?


Foster va más allá, señalando algo que suena casi distópico, pero que se basa completamente en la realidad: los sectores más poderosos del capital contemporáneo —especialmente las industrias de alta tecnología— dependen profundamente del gasto militar y de las tecnologías militares. Dicho claramente: sin guerra no hay ganancias; sin ganancias no hay crecimiento; sin crecimiento no hay sistema. Por lo tanto, la guerra no es un error ni una anomalía corregible. Es un modelo de negocio.


Aquí Michael Roberts ofrece una perspectiva complementaria. Su argumento es sorprendentemente simple: la tasa de ganancia tiende a disminuir. No porque los capitalistas se hayan vuelto repentinamente incompetentes, sino porque el propio sistema, a través de su desarrollo, socava la fuente misma de la ganancia: más máquinas, menos trabajo vivo y, por lo tanto, menos de lo que realmente genera plusvalía. Así, como cualquier sistema bajo presión, el capital comienza a buscar salidas: especulación, expansión, mayor presión sobre el trabajo e, inevitablemente, la consolidación de un Estado manifiestamente más autoritario.


Michael Roberts ve, precisamente aquí, la clave para comprender las cada vez más agresivas políticas imperiales: a medida que disminuyen las ganancias, también crece la necesidad de "apuntalarlas" desde fuera, mediante el control de los recursos, los mercados y, en última instancia, mediante la fuerza. Y, por supuesto, mediante la guerra. Porque, finalmente, no se trata de una cuestión de estilo o del temperamento de un político en particular, sino de balances económicos. Y los balances, como sabemos, carecen de moralidad; se mueven en disciplinadas y metódicas columnas, como tropas en un desfile.


En otras palabras, una vez que nos encontramos ante un sistema que depende económicamente de la guerra permanente y la normaliza políticamente, no es de extrañar que, en tiempos de crisis, empiece a producir figuras cada vez más oscuras y sanguinarias.


Un sistema que se nutre consumiendo sociedades, recursos, trabajo, verdad y, en última instancia, a los propios seres humanos, tarde o temprano exigirá políticos dispuestos a manifestar abiertamente esa lógica trumpiana. Y cuando las élites perciben que el suelo bajo sus pies se desmorona —que las ganancias ya no se acumulan con la misma facilidad que antes, que la sociedad está saturada de miedo, de inseguridad y de la misma rabia que ellas mismas han contribuido a generar—, resulta difícil ofrecer al público contables serenos y prudentes. No: en tales momentos, se abren las garras de la historia, y surgen falsos profetas, autoproclamados mesías, guardianes desquiciados de los "valores sagrados", exorcistas nacionales y toda una galería de figuras políticas que claman por Dios, sangre, tierra, destino y salvación; mientras, entre bastidores, las ganancias son contabilizadas exclusivamente por los funcionarios del imperio terrenal, y nunca por los del Reino Celestial. De hecho, tales figuras se encuentran entre sus primeras víctimas.


Un sistema caníbal exige caníbales.


En este punto, Marvin Harris —ese antropólogo incómodamente racional que tenía la costumbre de buscar explicaciones muy extrañas en cada "historia sagrada"— probablemente se encogería de hombros. Su lección era simple: la gente no cree en las cosas porque se haya vuelto loca, sino porque esas creencias cumplen una función en el mundo que habitan. Cuando las sociedades comienzan a desmoronarse, las ideologías se vuelven más oscuras, más agresivas, más absolutas. No porque el cielo haya decidido enviarnos fanáticos desquiciados, sino porque la tierra misma se ha vuelto insoportable.


El fanático, entonces, no es una falla en el sistema, sino su modus operandi. Su papel consiste en traducir los problemas reales a un lenguaje erróneo: reformular la explotación como "pecado", la economía como una pseudoteología apocalíptica, la dominación imperial como un "choque de civilizaciones". Así, en lugar de preguntarse quién les ha arrebatado los medios básicos de subsistencia, la gente empieza a discutir sobre quién es lo suficientemente puro, lo suficientemente fiel, lo suficientemente "uno de nosotros", y quién debe ser sacrificado para que todo siga igual.


¿Y el sistema? Funciona a la perfección.


Ahora bien, imaginen todo esto junto: una oligarquía que gobierna el Estado, una economía dependiente de la guerra, un sistema de lucro que exige nuevas víctimas, una política que engendra fanáticos extravagantes y los ofrece como soluciones, y que promete un regreso a "los buenos viejos tiempos". Es entonces cuando llega Trump y dice: abran el estrecho o prepárense para el infierno.


¿Qué hay de nuevo, exactamente?


Quizás solo esto: que ya no hay traducción posible al lenguaje de los decentes y empáticos, aquellos que se consolaban con la ilusión de que las cosas no terminarían como tan claramente están sucediendo ante los ojos del mundo entero.


Por eso, la verdadera pregunta no es: ¿cómo es posible que un presidente estadounidense hable así? La verdadera pregunta es: ¿cómo pudimos creer durante tanto tiempo que no lo hacía, sino que simplemente expresaba lo mismo con más sutileza, con mejor sintaxis y menos signos de exclamación?


Y, para concluir, como se ha de hacer tras décadas de autoengaño: todos ustedes que, en noviembre de 1989 —incluso por razones totalmente comprensibles— celebraron la caída del Muro de Berlín: esto es lo que estaban celebrando.



08 abril, 2026

Zionists Refuse Global Ceasefire Consensus; Rampage in Lebanon

 



Free Palestine TV - 8 abr 2026 BEIRUT

Laith Marouf rushes to the scene of a massacre a block away from his home in Beirut, where the Zionists conducted an attack on a residential building and led to the martyrdom of 15 civilians, and injury of tens more. The attack was one of more than a hundred launched by the pedo-cannibal regime on Lebanon, in defiance of the global consensus for a ceasefire in West Asia.


Filmed on: 8/4/2026

Producer: Hadi Hotait

Editor: Rabih Ghannam





Ataques contra el sistema de salud de Irán — Ana Vračar

 

Savage Minds – 07/04/2026


Los ataques de Estados Unidos e Israel generan alarma sobre la guerra global declarada contra la sanidad.


Destrucción de infraestructura sanitaria de Irán durante la guerra ilegal iniciada por Estados Unidos e Israel.

(foto: Tedros Adhanom Ghebreyesus)


Al igual que en los últimos tres años, los días previos al Día Mundial de la Salud 2026 estuvieron marcados por feroces ataques contra el sistema sanitario en Sudán, Palestina, Líbano e Irán, entre otros países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques selectivos contra la infraestructura sanitaria de Irán, que, según el gobierno iraní, destruyeron hospitales, centros de salud e instalaciones de producción farmacéutica.


Entre el 29 y el 31 de marzo, Israel y Estados Unidos atacaron un hospital psiquiátrico —que necesitará meses para reanudar su operatividad por completo— y una planta farmacéutica que produce tratamientos para el cáncer y la esclerosis múltiple en Irán. También causaron graves daños al Instituto Pasteur de Teherán, una institución de salud pública que ha desempeñado un papel fundamental en las campañas de vacunación y el control de brotes epidémicos en la región durante más de 100 años. "Esto no es simplemente otro crimen de guerra cometido en el marco de una guerra ilegal", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, "sino un ataque bárbaro contra los valores humanos fundamentales".


La importancia del Instituto Pasteur de Irán para la salud pública


El Instituto Pasteur de Irán, fundado a principios del siglo XX, casi al mismo tiempo que el segundo instituto público de vacunas de Irán —el Instituto Razi de Investigación de Vacunas y Sueros—, apoyó al país "en su transición de un programa exclusivamente de vacunación a la producción de vacunas", según señalaron los investigadores Payam y Parisa Roshanfekr en 2022. La creación del instituto se inspiró, al menos en parte, en el reconocimiento de la importancia de reducir la dependencia de las donaciones de medicamentos o las importaciones del extranjero.


Desde su creación, el conocimiento y la producción del instituto contribuyeron a varias campañas de salud pública en la región, incluyendo la respuesta al brote de cólera de la década de 1960 —cuando el Instituto Pasteur de Irán suministró dosis de vacunas para Afganistán, Pakistán, India, Irak, Georgia y Azerbaiyán— y la campaña de erradicación de la viruela en Pakistán y Siria en la década de 1970. El instituto también desarrolló un método de aplicación para el suero y la vacuna contra la rabia que fue adoptado por la OMS, "lo que situó a Irán como uno de los salvadores de la humanidad", escribieron Payam y Parisa Roshanfekr, añadiendo que:


"Durante más de 100 años, los Institutos Pasteur y Razi, como los dos institutos públicos de vacunas de Irán, han estado produciendo las vacunas necesarias para controlar las principales enfermedades contagiosas que amenazan a la población del país, y han logrado producir con éxito las vacunas necesarias para el programa nacional de inmunización de Irán".


Durante la pandemia de COVID-19, mientras Irán luchaba por responder a las necesidades de salud de la población debido a las sanciones que obstaculizaban las importaciones esenciales, el Instituto Pasteur colaboró con el Instituto de Vacunas Finlay de Cuba en el desarrollo y la producción de la vacuna Soberana 02. Este intercambio médico y tecnológico permitió la producción de millones de dosis de la vacuna, fortaleciendo aún más el compromiso de Cuba con la internacionalización de la salud y, al mismo tiempo, resaltando la importancia de construir sistemas de salud soberanos.


En este contexto, el Instituto Pasteur fue relevante como elemento clave en la expansión y el fortalecimiento de los servicios de salud en el país, incluso después de la Revolución de 1979. Desde entonces, las autoridades sanitarias iraníes lograron avances notables en indicadores clave, como la reducción a menos de la mitad de la tasa de mortalidad neonatal entre 1980 y 2000. La mortalidad materna se redujo diez veces entre 1985 y 2023, cuando se situó en 16 por cada 100 000 nacidos vivos, un resultado mejor que el de Estados Unidos.


La mejora de estos indicadores se logró en gran medida mediante la implementación de un sistema de Atención Primaria de Salud (APS), que priorizaba la salud materno-infantil y el control de enfermedades transmisibles. Ampliada en 1985, para 1989 la red de APS de Irán contaba con cerca de 8000 centros de salud que brindaban atención esencial en zonas rurales y 4300 centros de salud.


En 2008, la Oficina Regional para el Mediterráneo Oriental de la OMS describió a Irán como "un país pionero en atención primaria de salud en la región y en el mundo". La oficina regional hizo hincapié en que los logros del país se basaban, entre otras cosas, en el empleo de decenas de miles de trabajadores sanitarios comunitarios —hombres y mujeres— en centros de salud, y en el desarrollo de programas de educación médica basados en las necesidades reales de salud de la población.


La creación de una red de atención primaria de salud estuvo acompañada por la nacionalización del sector farmacéutico, dominado por capital extranjero entre las décadas de 1950 y 1979. Hasta principios de la década de 2000, el sector de la salud se mantuvo generalmente no privatizado, señalan Payam y Parisa Roshanfekr, y la producción farmacéutica de Irán se centró exclusivamente en medicamentos genéricos hasta 2001. Si bien el enfoque en la atención médica estatal se debilitó en las últimas décadas, y los investigadores destacan el impacto de las sanciones y sus presiones económicas en esta tendencia, los logros de Irán en materia de salud siguen siendo de gran relevancia.


Se confirma la "fase genocida del capital global".


A finales de 2024, poco después de la destrucción del Hospital Kamal Adwan en Gaza y el secuestro de su director, el Dr. Hussam Abu Safiya, por las fuerzas israelíes, el cirujano británico-palestino Ghassan Abu-Sittah advirtió que los ataques contra la atención médica en Palestina marcaban una nueva fase del capitalismo global —su "fase genocida"— en la que la atención médica es un objetivo clave. Los ataques estadounidenses e israelíes contra centros de salud e institutos de salud pública en Irán, así como los constantes ataques israelíes contra personal sanitario en el Líbano, confirman hoy la advertencia de Abu-Sittah.


"En Asia Occidental, se observa una tendencia interesada a etiquetar estas infraestructuras civiles (incluidas, entre otras, las de salud pública) como de ‘doble uso’ o ‘utilizadas como escudos’ ", declaró el Dr. Satyajit Rath a People's Health Dispatch. "Lo cierto es que el patrón general de estos ataques, así como la retórica pública asociada a ellos, coincide con un enfoque intencional en las infraestructuras civiles, especialmente en los servicios públicos, con el fin de causar daños duraderos tanto a los Estados como a las comunidades que son blanco de estas supuestas ‘guerras’ ".



Mr. Fish



06 abril, 2026

IRAN HOLDS ALL THE CARDS - The Strategic DEFEAT of the U.S. — Elijah J. Magnier / Lena Petrova

 


World Affairs In Context - 6 April 2026



WAR CRIMINALS

 


Las tropas estadounidenses deben empezar a desobedecer órdenes en Irán — Caitlin Johnstone

 



Caitlin's Newsletter – 06/04/2026

   Fragmento traducido por Arrezafe


El presidente de los Estados Unidos publicó una vez más una locura en Truth Social amenazando con volar por los aires la infraestructura civil en Irán, diciendo: "El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el jodido estrecho, locos bastardos, o experimentarán el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP".


Llegados a este punto, si eres militar estadounidense, tienes la obligación moral de desobedecer órdenes. Deserta. Hazte objetor de conciencia. Lo ideal sería reunir a todos y dar un golpe militar a gran escala. Estamos en territorio de "Rey Loco". Alguien tiene que hacer lo que sea necesario.


Los promotores de esta guerra le dijeron al mundo que se trataba de liberar al pueblo iraní de la tiranía para brindarles libertad y democracia. Ahora que han conseguido su guerra, se trata de bombardearlos hasta "reducirlos a la Edad de Piedra", "robarles su petróleo" y volar por los aires sus puentes y centrales eléctricas.


Las únicas personas más tontas que los estadounidenses, que se creyeron el discurso de Trump sobre "poner fin a las guerras", son los iraníes que creyeron que Estados Unidos iba a traer la libertad a su país.



El Jerusalem Post acaba de publicar un artículo de opinión sobre Zohran Mamdani [alcalde musulmán de Nueva York] donde puede leerse: "Es hora de que el alcalde de Nueva York se solidarice con los líderes musulmanes que rechazan los tópicos antisemitas, tales como 'genocidio' y 'ocupación', y que están comprometidos con una nueva y más amplia alianza regional en Oriente Medio".


Ha sido divertido ver cómo los apologistas de Israel inventan «tópicos antisemitas» sobre la marcha. Al parecer, ahora las palabras «genocidio» y «ocupación» son tópicos antisemitas. Según grupos proisraelíes como la Liga Antidifamación y B'nai B'rith, las frases «clase Epstein» y «Operación Furia Epstein» también se han añadido recientemente a la lista de términos prohibidos.


En realidad, estos supuestos “tópicos antisemitas” no son más que acaloradas invocaciones destinadas a resaltar hechos que resultan inconvenientes para Israel y sus aliados. Todas las organizaciones de derechos humanos relevantes del mundo coinciden en que Israel es una fuerza de ocupación en los territorios palestinos. Todas las organizaciones de derechos humanos relevantes del mundo han acusado a Israel de genocidio en Gaza. La expresión "clase Epstein" hace que los ricos y poderosos que gobiernan nuestra sociedad parezcan tan inquietantes y sospechosos como en realidad son. La "Operación Furia Epstein" pone de relieve la implicación del presidente Trump en los Archivos Epstein, que la mayoría de los estadounidenses cree que influyeron en su decisión de atacar a Irán.



05 abril, 2026

Lenin y la dialéctica del socialismo — Gabriel Rockhill

 



Observatorio de la Crisis – 04/04/2026


1. Aprendiendo a escalar montañas con Lenin


Vladímir Ilich Lenin describió una vez una escena en la que un alpinista, buscando acceder a una cima nunca antes alcanzada, se veía «obligado a retroceder, descender, buscar otro camino, quizás más largo, pero que [le permitiera] alcanzar la cumbre». A una distancia segura, la gente de abajo observaba sus movimientos a través de un telescopio y se burlaba maliciosamente de él por no haber logrado su objetivo.


Algunos celebraban con alegría su falta de éxito y lo tachaban de loco, esperando que se cayera; otros ocultaban su regocijo y fingían pena por el hecho de que el pobre hombre no hubiera esperado a que completaran su bien pensado plan para escalar la montaña. Todos coincidían, sin embargo, en que lo que veían ante sus ojos era un caso claro de fracaso.


Los observadores de esta metáfora confían en la percepción sensorial para llegar a su conclusión. Lo que vieron fue a un alpinista alejándose de la cumbre y descendiendo. Lo que les faltaba era la comprensión: puesto que el escalador no podía avanzar por el camino elegido, la única forma posible de llegar a la cima era descender y buscar otra ruta.


Este texto fue escrito once meses después de la promulgación de la Nueva Política Económica (NEP) en marzo de 1921, que introdujo temporalmente «un mercado libre y el capitalismo, ambos sujetos al control del Estado». Como queda claro en el párrafo final del artículo de Lenin, el escalador que describió era una metonimia de los soviéticos que habían promulgado la NEP, a la que Lenin describió como «nuestra retirada, nuestro ‘descenso'». El líder de la Revolución Rusa nos proporcionó así una representación metafórica de la dialéctica del socialismo: lo que a la percepción sensorial le parece un paso atrás es, al nivel de la comprensión, simplemente una maniobra necesaria para avanzar con éxito hacia el objetivo general.


2. La dialéctica del socialismo


El proceso de desarrollo del socialismo se ha caracterizado por profundas contradicciones que a menudo han resultado extremadamente difíciles de trabajar y superar. Desde el punto de vista del análisis objetivo, esto no debería sorprender lo más mínimo. Después de todo, el socialismo es el proceso contradictorio de construir el comunismo a partir de las ruinas del capitalismo. Sus materias


primas proceden del mundo capitalista existente, no de planos teóricos perfectos, y el producto final que pretende producir es, en muchos sentidos, el espejo opuesto de ese mundo existente. El socialismo tiene, por tanto, la tarea de hacer algo que parece imposible: hacer comunismo a partir del capitalismo.


Sin embargo, muchos en la izquierda occidental —es decir, la izquierda dentro del núcleo imperial — no comprenden esta contradicción. En su lugar, se limitan a comparar la imagen que tienen en su mente de una sociedad comunista perfecta con las sociedades socialistas existentes, y denigran a estas últimas por no ser idénticas a la primera. Si no hay una democracia obrera pura que funcione perfectamente, si no se suprimen inmediatamente todas las formas de relaciones laborales desiguales, si persisten formas de extractivismo, etc., entonces esa sociedad es condenada por no estar a la altura del modelo de comunismo que tienen en su imaginario.


Algunos en la izquierda occidental sostienen incluso que el propio Estado debe extinguirse bajo el comunismo, lo que significa que cualquier proyecto de construcción de un Estado socialista debe ser rechazado si no conduce inmediatamente a su propia desaparición.


Quienes ven el mundo de esta manera permanecen en el nivel de la percepción sensorial, donde «lo que ves es lo que hay». Si el socialismo no parece una forma perfecta de comunismo, entonces no debe estar en el camino hacia este último. Al igual que quienes increpaban al montañero de Lenin, no captan el contexto material más amplio y carecen de la comprensión de cómo un retroceso temporal puede ser necesario para encontrar el camino correcto hacia adelante. Lo que les falta, en otras palabras, es una comprensión de la dialéctica del socialismo.


3. Imperialismo vs. Soberanía




A Ernesto Che Guevara, tras el éxito de la Revolución Cubana de 1959, se le preguntó por los principales problemas que afrontaba Cuba. Dijo que eran dos: el primero era el imperialismo, y el segundo era… el imperialismo. El chiste, por supuesto, era que el problema del imperialismo era tan grave que constituía algo más que un solo asunto. Tenía en mente todas las atroces operaciones que la principal potencia imperialista, Estados Unidos, dirigía contra la lucha por la soberanía de la pequeña isla: ataques con bombas y ataques aéreos con bombas incendiarias, campañas terroristas, guerra económica y el bloqueo ilegal, ataques biológicos y la propagación intencionada de enfermedades tanto a humanos como a ganado, guerra contra las cosechas, intentos de asesinato, campañas de propaganda incesantes y bien financiadas, extensas redes de espionaje dedicadas a juegos sucios, innumerables campañas de desestabilización y, por supuesto, la infame invasión de Bahía de Cochinos.


Esta lucha por la soberanía socialista frente al imperialismo no ha sido solo característica de la Revolución Cubana. Ha sido un rasgo de cada uno de los experimentos socialistas. A ninguno se le ha permitido desarrollarse de forma autónoma, sin injerencias externas y sin las formas más atroces de guerra híbrida anticomunista. En palabras de Michael Parenti, nunca hemos visto un solo ejemplo de socialismo puesto en libertad. Lo único que ha logrado abrirse paso a la existencia es el socialismo bajo asedio.


Esta guerra mundial interminable contra el socialismo es el contexto material necesario para comprender cómo es el socialismo en el mundo real. Es necesariamente una consecuencia de la lucha por establecer una soberanía autónoma en lugar de ser controlado política, social, económica y culturalmente por las potencias imperialistas. Dados los medios violentos e invasivos de estas últimas, la lucha por la soberanía socialista ha requerido el uso del poder y el control.


Este proceso de adquirir por la fuerza la soberanía que ha sido negada puede ser largo, pero es una táctica cuya estrategia es una forma superior de soberanía democrática que no requiera el mismo nivel de fuerza.


Quienes denuncian los proyectos socialistas como autoritarios suelen quedarse simplemente en el nivel de la percepción sensorial, percibiendo las medidas puestas en marcha para ejercer algún control soberano sobre la vida social, política, económica y cultural. Lo que les falta es comprender cómo esta realidad ha sido impuesta por los imperialistas, no por los socialistas.


4. Desarrollarse o morir


Si los socialistas son capaces de tomar el poder en países que históricamente han estado sometidos a la dominación colonial, semicolonial o neocolonial, su lucha pasa de lo que Domenico Losurdo llamó una fase político-militar a una fase político-económica en la que el desarrollo de las fuerzas productivas es de importancia primordial. Tras décadas o incluso siglos de subdesarrollo capitalista, es absolutamente necesario desarrollar las fuerzas productivas para que estos países superen su estatus subordinado.


Este desarrollo también es necesario para satisfacer las necesidades de la población, que ha sido objeto de grandes privaciones debido a las condiciones de subdesarrollo que se le han impuesto.


Mientras que la historia del capitalismo ha demostrado que las fuerzas productivas pueden desarrollarse rápidamente mediante la depredación colonial y la explotación intensificada de las clases productoras en el extranjero, los estados que persiguen el socialismo deben desarrollarse por un camino diferente, consolidando su apoyo entre las clases trabajadoras y sin depender del excedente generado por el imperialismo y el intercambio desigual.


Si las fuerzas productivas no se desarrollan con la rapidez suficiente para que el país sea autosuficiente y capaz de defenderse, será aplastado por las potencias imperialistas. En algunos casos, la necesidad de desarrollarse ha sido tan aguda que algunos países socialistas se han visto obligados a aceptar, al menos temporalmente, compromisos tácticos como una mayor huella ecológica, la práctica del extractivismo, el uso de mano de obra explotada y un desarrollo desigual y desequilibrado.


Muchos han puesto el grito en el cielo en cuanto han percibido estas actividades bajo la bandera del socialismo. Las consideran señales claras de que estos países no están en el camino hacia el comunismo y que, por tanto, no son verdaderamente socialistas. Una vez más, la discrepancia entre una imagen preestablecida del comunismo y la percepción sensorial inmediata nubla la comprensión de las luchas materiales por construir el socialismo en el mundo real. Algunos de los atrapados en la percepción sensorial llegan a afirmar que nada de lo que ven ante sus ojos recibirá la etiqueta de socialismo a menos que se ajuste a una representación ideal de una sociedad futura.


Estas personas son como los burladores que siguen perfeccionando su idea de la escalada de montaña mientras otros la están escalando realmente, aunque sea en zigzags que parecen contradecir las ideas de los primeros.


5. Dialéctica del socialismo


La percepción sensorial, podríamos decir, es el nivel más bajo de la conciencia socialista. Consiste simplemente en mirar el mundo y compararlo con una imagen mental, sin comprender necesariamente la naturaleza concreta del mundo o las luchas materiales en curso. La dialéctica del socialismo requiere que uno se mueva hacia el nivel superior del entendimiento.


Como hemos visto brevemente en los casos del establecimiento forzoso de la soberanía autónoma y el desarrollismo, estos han sido necesarios para la supervivencia del socialismo dentro de un mundo imperialista.


Para dilucidar la dialéctica del socialismo, es útil distinguir entre táctica y estrategia. Las tácticas son las maniobras a corto plazo necesarias para avanzar hacia la estrategia, u objetivo general.


Como dejó claro Lenin en su metáfora del alpinista, a veces las tácticas parecen contradecir la estrategia. Al fin y al cabo, si alguien ve a un alpinista descender, ¿por qué iba a suponer que se trata de una táctica para alcanzar la cima? Del mismo modo, si alguien percibe países socialistas que mantienen formas disciplinadas de control y se ven impulsados a desarrollarse a un ritmo que tiene un impacto negativo en algunos trabajadores y en el mundo natural, ¿por qué iba a pensar que ese es el camino hacia el comunismo?


La respuesta, por supuesto, se encuentra en un nivel de conciencia socialista superior al de la percepción sensorial. En este nivel, resulta evidente que la naturaleza material del mundo es tal que ciertas tácticas, que a ojos aficionados parecen formas de retirada, son en realidad pasos atrás necesarios para dar saltos hacia adelante.


Cuanto más rápido puedan los países socialistas establecer su soberanía y desarrollar sus fuerzas productivas, más rápido podrán —si se mantienen en la senda socialista— pasar al siguiente nivel y superar estas contradicciones porque ya no estarán simplemente luchando por la supervivencia.


Esto no significa, por supuesto, que haya que aceptar simplemente todas las formas de disciplina y desarrollismo en cuanto ondeen la bandera del socialismo. Hay y ha habido diversos abusos, y el socialismo es algo que no está hecho simplemente por seres humanos, con todas sus diversas faltas, sino por seres humanos que han sido condicionados ideológicamente por el capitalismo.


Es importante, en este sentido, que la lucha social continúe bajo el socialismo, y que los proyectos socialistas hayan empleado diferentes tácticas para hacer frente al imperialismo y responder a la necesidad de desarrollo. Podemos, y debemos, evaluar críticamente el éxito o el fracaso relativo de tácticas específicas.


El ápice de la conciencia socialista no es el entendimiento, sino la conciencia práctica, y el reconocimiento de que la práctica es el árbitro último de la verdad. Esto es lo que aclarará qué funciona y qué no. En el caso del alpinista, ¿condujo su aparente descenso a su éxito práctico al escalar la montaña, o al menos al llegar a la siguiente meseta?


En el caso del socialismo, ¿han permitido estos aparentes pasos atrás que los países socialistas avancen hacia la estrategia a lo largo del tiempo, aunque hayan tardado décadas? Si no es así, ¿qué se puede aprender de este retroceso y qué otros caminos viables existen? Después de todo, no hay planos para el socialismo; solo hay un proceso práctico de aprendizaje que avanza, en parte, mediante el ensayo y el error.


Esta es una de las razones por las que es tan importante que los socialistas aprendan de sus errores prácticos, o de los de otros, para averiguar colectivamente cuál es la mejor manera de escalar la montaña. Esta tarea, por difícil que sea, debe cumplirse si la humanidad quiere tener un futuro, y la comprensión de la dialéctica del socialismo —basada en la primacía de la práctica— puede ayudarnos en este tortuoso camino.


6. El legado práctico de Lenin


Lenin nos proporcionó una dilucidación tanto teórica como práctica de la dialéctica del socialismo. Aunque murió hace 100 años, su legado continúa en la lucha actual por romper las cadenas del imperialismo y avanzar en el proyecto del socialismo. Se ha aprendido mucho más en este proceso durante el último siglo, debido en gran parte a la compleja historia del socialismo de estilo soviético y su eventual destrucción.


Aquello fue un gran revés para el movimiento socialista mundial y, por supuesto, ha ido de la mano de una agresiva intensificación del imperialismo. Sin embargo, el fin de la URSS no fue en absoluto el toque de difuntos del proyecto socialista.


China, por citar el ejemplo más grande y visible, estudió de cerca la historia de la URSS y extrajo muchas lecciones prácticas de sus éxitos y fracasos. Su reforma y apertura, no muy diferente de la NEP de Lenin, ha sido ridiculizada por algunos como un simple abandono del socialismo.


Es mejor entenderla, sin embargo, como una táctica específica para desarrollar las fuerzas productivas con el fin de llevar el proyecto socialista al siguiente nivel. Este proceso no ha estado, por supuesto, exento de contradicciones, y aún queda mucho trabajo importante por hacer. No obstante, le ha permitido persistir en el rumbo de desarrollar el socialismo con características chinas y, prácticamente hablando, ha contribuido claramente a que se convierta en un líder del proyecto socialista en el siglo XXI. China sirve así como ejemplo vivo de la dialéctica del socialismo y, por tanto, del legado histórico-mundial de Lenin.



04 abril, 2026

Precipitada evacuación del cuartel general de la 5ª flota de EEUU en Baréin

 

https://www.npr.org/2026/04/03/nx-s1-5770491/evacuation-bahrain-norfolk-troop


El Pentágono ha confirmado que 1.500 marineros, junto a sus familias y mascotas, han sido reubicados desde la Base de Apoyo Naval (NSA) de Baréin a la Base Naval de Norfolk en Virginia.


La base naval de Baréin, que es (era) el cuartel general de la Quinta Flota de los Estados Unidos, fue atacada varias veces el 28 de febrero, día en el que comenzó la Operación Furia Épica, y varias veces después.


Imágenes satelitales confirmaron la destrucción de al menos siete estructuras solo en la primera semana, incluyendo infraestructura de comunicaciones y almacenes. Los marineros están llegando a Norfolk con lo que cabe en una mochila. Se solicitó la ayuda de la comunidad para proporcionar artículos de higiene personal básicos.


Lo más interesante de estos acontecimientos es el hecho de que, en el contexto de una campaña militar fallida, Hegseth llevó a cabo una purga en las altas esferas del ejército estadounidense, lo cual dio lugar a los rumores y conclusiones lógicas de que se estaba produciendo una especie de motín entre bastidores en relación con los desastrosos planes de Trump para las operaciones terrestres en Irán, aunque algunos de los que se muestran a continuación fueron purgados semanas atrás:



Si bien es cierto que esto es sólo una especulación, dado que el Pentágono publicó una lista más "rutinaria" de justificaciones para la purga, el momento elegido resulta demasiado sospechoso como para que ello sea creíble.


La purga se produjo en medio de rumores de que Trump había estado impulsando una operación terrestre en Irán que sonaba casi cómica, en la que se lanzarían desde el aire equipos de excavación y se construirían pistas de aterrizaje dentro del territorio iraní para mantener una fuerza capaz de arrebatar el uranio de Irán.


Según dos personas familiarizadas con el asunto, el ejército estadounidense ha presentado al presidente un plan para incautar casi 1.000 libras de uranio altamente enriquecido en Irán, que implicaría el transporte aéreo de equipos de excavación y la construcción de una pista de aterrizaje para que los aviones de carga extraigan el material radiactivo.


Esto, más que ridículo, raya en la locura, y por lo tanto, resulta bastante plausible que los importantes desacuerdos en el Pentágono fueran la causa de las purgas en curso.


Artículo completo en: SIMPLICIUS – 04/04/2026



"Dejémos que los misiles negocien con Trump"