18 mayo, 2026

El escándalo del robo de órganos en Israel expone una reiterada práctica de la profanación — Robert Inlakesh

 


The Cradle – 13/05/2026

   Traducción: Arrezafe


El espectáculo de Tel Aviv ensalzando la generosa virtud de los donantes de riñón no puede ocultar los cadáveres palestinos, las advertencias forenses y los escándalos de trata de personas que aún exigen que se rindan cuentas.


El 25 de enero, el presidente israelí Isaac Herzog se dirigió a una multitud para celebrar lo que Tel Aviv declaró ser un récord mundial de donaciones de riñón. El evento, promovido tras una campaña de presión para entrar en el Libro Guinness de los Récords, tenía como objetivo publicitar la generosidad, la disciplina y la moral de Israel.


Sin embargo, Guinness solo aceptó como récord la reunión en sí, no las donaciones de riñones que Tel Aviv había convertido en un espectáculo de relaciones públicas.


Los cuerpos detrás de las cifras


En Gaza, donde Israel ha estado devolviendo cadáveres palestinos en bolsas, a veces descompuestos, mutilados o con signos de intervención quirúrgica, la celebración tuvo un significado muy distinto. Para los funcionarios de salud palestinos, la cuestión no era cómo Israel había conseguido tantos donantes, sino si todos esos cuerpos habían dado su consentimiento.


Quien cuestionó seriamente la “fachada propagandística” de Israel fue nada menos que el Dr. Munir al-Bursh, director general del Ministerio de Salud palestino en Gaza. Afirmó que las “cifras récord” proporcionadas por Israel planteaban serias dudas sobre el origen de los riñones y otros órganos que hoy forman parte de la celebración. Señaló la flagrante contradicción del Estado ocupante que ha mantenido cadáveres palestinos durante años en “cementerios de números” y refrigeradores, mientras se presenta ante el mundo como un modelo humanitario en la donación de órganos.


El Dr. Munir al-Bursh citó casos documentados de cuerpos devueltos a sus familias sin órganos, especialmente riñones, sin informes médicos, expedientes de autopsia ni ningún mecanismo legal para reclamar responsabilidades, y exigió una investigación internacional independiente para determinar si el supuesto logro de Israel se había basado en el robo de órganos palestinos. Poco más de una semana después, Israel devolvió los restos dispersos de unos 54 palestinos al hospital Al-Shifa, en la ciudad de Gaza. Los equipos forenses se pusieron rápidamente a trabajar para intentar identificar los cuerpos y dar consuelo a sus familias, constatando que muchos de los cadáveres presentaban claros signos de tortura y de extracción quirúrgica de órganos.


Esta no fue la primera advertencia de este tipo desde la Operación Inundación de Al-Aqsa. Diez días después del inicio del genocidio israelí en Gaza, ya habían surgido denuncias de robo de órganos. A finales de noviembre de 2023, Euro-Med Human Rights Monitor solicitó una investigación sobre el robo de órganos palestinos, después de que «profesionales médicos encontraron pruebas de robo de órganos, incluyendo cócleas y córneas, así como otros órganos vitales, como hígados, riñones y corazones».


Israel y sus defensores intentaron frenar la difusión de estas acusaciones invocando «libelo de sangre» y antisemitismo. Dado que las pruebas provenían de palestinos, los llamamientos a la investigación internacional han caído en gran medida en saco roto.


Un escándalo que Israel nunca enterró


Esto es precisamente lo que ocurrió a principios de la década de 1990, cuando profesionales médicos palestinos y familiares de los fallecidos acusaron a Israel de tráfico ilícito de órganos durante la Primera Intifada. De hecho, en 1992, el entonces ministro de Salud israelí, Ehud Olmert, llegó incluso a organizar una campaña pública de donación de órganos. Al igual que hoy, difundiendo una imagen de humanitarismo.


En 1999, la antropóloga estadounidense Nancy Scheper-Hughes comenzó a sacar a la luz un problema que había sido ignorado durante mucho tiempo. Como cofundadora de Organs Watch, una organización creada para monitorear el tráfico de órganos y su costo humano, posteriormente llevó el tema ante un subcomité del Congreso de los Estados Unidos en 2001.


El gran avance se produjo con la publicación de su entrevista con Yehuda Hiss, el jefe de patología del Instituto Forense de Abu Kabir, el único centro israelí autorizado para realizar autopsias en casos de muerte no natural.


Hiss admitió que en Abu Kabir se habían extraído órganos de cuerpos palestinos sin consentimiento.


La versión oficial del Estado israelí, construida a partir de una investigación interna, sostenía que el robo de órganos no iba dirigido específicamente contra los palestinos, sino que los soldados israelíes también fueron víctimas. Sin embargo, el Canal 2 de Israel emitió un documental sobre el tema, entrevistando a patólogos del hospital Abu Kabir, uno de los cuales declaró explícitamente: «Nunca extrajimos piel de los cuerpos de soldados israelíes, sino de los de otras personas».


En 2009, Scheper-Hughes afirmó que gran parte del tráfico ilícito de riñones en el mundo se remonta a Israel. «Israel es el principal», declaró, asegurando que «posee ramificaciones que se extienden por todo el mundo». Informó que ciudadanos israelíes, a menudo compensados por el Ministerio de Salud en proyectos respaldados por el Ministerio de Defensa, eran responsables del turismo masivo de trasplantes.


Los israelíes se aprovecharon de poblaciones vulnerables, desde Brasil hasta Filipinas. Un reportaje de la BBC de 2001 incluso describió una situación en la que «cientos de israelíes han creado una cadena industrial que comienza en las aldeas de Moldavia, donde hoy en día hay hombres que viven con un solo riñón».


En un artículo que resultó controvertido en aquella época (2009), el periódico sueco Aftonbladet expuso que el ejército israelí había atacado y asesinado a palestinos y para extraerles los órganos.


Aunque Israel y sus partidarios pretenden minimizar todo este escándalo alegando que se trató de una serie de casos aislados, Hiss y sus colegas patólogos en Abu Kabir, quienes admitieron públicamente el robo de órganos, ni siquiera fueron sancionados por su conducta. Hiss no sólo no fue condenado a una larga pena de prisión, sino que, de hecho, se le permitió seguir trabajando en Abu Kabir.


En otras palabras, nunca hubo rendición de cuentas, simplemente una investigación interna israelí, seguida de promesas del ejército y el gobierno israelíes de que ya no extraerían órganos de palestinos.


Las cifras que respaldan el récord de Tel Aviv


La organización israelí que protagoniza y reclama el actual récord mundial es Matnat Chaim, fundada en febrero de 2009, poco después de que Tel Aviv aprobara la ley que prohíbe el tráfico de órganos. Jerusalén, donde tiene su sede la organización, se ha convertido así en la ciudad líder de Israel en donaciones altruistas de riñón. Tel Aviv afirma que Matnat Chaim superó los 2.000 trasplantes, consiguiendo el récord celebrado en enero.


Los datos disponibles plantean interrogantes obvios


Entre 2009 y 2021, Matnat Chaim dclaró haber realizado 1000 trasplantes. En 2022, según las propias cifras de la organización sin fines de lucro, facilitó 202 trasplantes, una cifra inferior a los 215 del año anterior. Esto significa que el total públicamente disponible antes de las acusaciones de noviembre de 2023 era de 1277. Para alcanzar los 2000, la organización habría tenido que añadir 723 trasplantes en poco más de tres años.


Según el Centro Nacional de Trasplantes de Israel, el número total de trasplantes de donantes vivos en 2023, 2024 y 2025 ascendió a 923. En 2022, el último año del que se dispone de datos públicos sobre las contribuciones específicas de Matnat Chaim, la organización representó el 63 % de los trasplantes de donantes vivos. Si dicha tasa se sostiene, su cuota durante esos tres años sería de alrededor de 581 trasplantes, muy por debajo de los 2000.


Esto, por sí solo, no incrimina a Matnat Chaim. Pero sí explica por qué Bursh la cuestionó en principio, especialmente a la luz del largo historial de robo de órganos por parte de Israel y de los testimonios surgidos de los hospitales de Gaza.


Otro dato interesante, que refuerza el escepticismo en torno a las altísimas cifras de las que presume Israel, es que solo un 14% de su población ha firmado la tarjeta de donante Adi (Ehud) Ben Dror, lo cual sitúa a Israel entre los países desarrollados con menor porcentaje de donantes. En la mayoría de los países occidentales, el promedio es del 30% de la población inscrita como donadora de sus órganos.


La donación de órganos ha sido durante mucho tiempo un tema polémico entre los israelíes. Por ejemplo, el Gran Rabino de la Palestina ocupada por los británicos declaró en 1931 que la idea de que dicha práctica profana a los muertos es «exclusiva de los judíos… los gentiles no tienen por qué ser especialmente cuidadosos en evitarla si existe un propósito natural para hacerlo, como por ejemplo razones médicas».


En 1996, el influyente rabino Yitzhak Ginsburgh, de la secta Chabad Lubavitch, afirmó que si una persona judía necesita un hígado, «¿se puede tomar el hígado de un inocente no judío que pase por allí para salvarlo? Probablemente la Torá lo permitiría. La vida judía tiene un valor infinito. Hay algo infinitamente más sagrado y único en la vida judía que en la vida no judía».


La postura pública actual de las máximas autoridades religiosas de Israel es que la donación de órganos está permitida para los judíos, pero este consenso es relativamente reciente. Sólo en la última década se ha observado un aumento significativo en el número de donantes judíos. Para muchos judíos practicantes, el tema sigue siendo controvertido.


Tal contexto social, sumado a la población relativamente pequeña de Israel, hace aún más sospechoso que el Banco Nacional de Órganos de Israel (INSB, por sus siglas en inglés), por ejemplo, haya sido considerado uno de los más grandes del mundo, si no el más grande. El INSB opera conjuntamente bajo la supervisión del Ministerio de Salud israelí y las fuerzas armadas.


La profanación como política


Israel ha utilizado durante mucho tiempo los cuerpos de los palestinos como instrumentos de control. En 2017, Tel Aviv admitió haber perdido el rastro de los cuerpos de presos políticos palestinos muertos en prisión. La explicación apuntaba a la práctica israelí de enterrar a los palestinos en tumbas anónimas, en lo que se conoce como el «cementerio de los números», un método cruel diseñado para impedir que las familias conozcan el paradero de sus seres queridos. Los palestinos también han expresado su temor de que a algunos de los cuerpos desaparecidos les hayan extraído los órganos.


Más allá de Palestina, los israelíes han sido vinculados repetidamente a casos de tráfico de órganos en todo el mundo.


La única persona condenada en Estados Unidos por tráfico de órganos fue un israelí llamado Levy Izhak Rosenbaum. La jueza federal Anne Thompson, de Nueva Jersey, lo describió como un traficante del mercado negro que se “lucraba con la miseria humana”. Cumplió solamente dos años y medio de prisión y evitó la deportación.


En 2010, cinco ciudadanos israelíes, entre ellos un general retirado del ejército, fueron acusados de dirigir una red de tráfico de órganos. Su abusiva planificación fue descrita como una «forma de esclavitud moderna», que explotaba a personas vulnerables en países en desarrollo para obtener sus órganos. El caso puso de manifiesto una incómoda contradicción para el sistema judicial israelí: la conducta que ahora procesaba había sido, tan solo dos años antes, tolerada de facto por las estructuras estatales.


En 2015, las autoridades turcas arrestaron a un presunto traficante de órganos israelí, en el marco de una investigación sobre una red que explotaba a refugiados sirios. Recientemente, en 2024, la policía turca detuvo a cuatro ciudadanos israelíes en una operación contra otra red que también explotaba a refugiados sirios y otras poblaciones vulnerables en Turquía.


En 2018, la policía de Chipre arrestó al ciudadano israelí Moshe Harel, acusándolo de dirigir una red internacional de tráfico de órganos, en un escándalo que se remonta a 2008, cuando un hombre turco se desplomó en el aeropuerto de Pristina, visiblemente dolorido tras la extirpación de un riñón. Harel ya había sido arrestado por las autoridades israelíes en 2012, pero fue puesto en libertad.


Los casos mencionados son ahora considerados ilegales por el gobierno israelí. Sin embargo, hubo un tiempo en que los israelíes que viajaban al extranjero para obtener órganos no solo eran tolerados, sino que incluso se les incentivaba. Esta historia ayuda a explicar por qué los ciudadanos israelíes siguen apareciendo en escándalos de tráfico de órganos en distintos continentes. El propio Ministerio de Salud israelí contribuyó a fomentar una cultura en la que los cuerpos de los pobres, los desplazados y los ocupados podían convertirse en inventario material médico.


¿Por qué no se realizó ninguna investigación?


A pesar de estos documentados hechos, las instituciones occidentales siguen apoyando al ejército israelí. En octubre del año pasado, se reveló que la Universidad del Sur de California (USC) vendió 32 cadáveres humanos al ejército estadounidense, cadáveres que fueron utilizados para entrenamiento quirúrgico por el ejército israelí. El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) condenó la revelación como «perturbadora». Los cuerpos de estadounidenses fallecidos habían sido vendidos a una red que abastecía a un ejército que perpetraba un genocidio en Gaza.


Un mes después, surgieron nuevas denuncias de robo de órganos por parte de profesionales médicos en la Franja de Gaza. Esto ocurrió en el transcurso de la entrega de un lote de cadáveres al Hospital Nasser en Khan Yunis, donde un médico señaló que: «Los cuerpos llegaron rellenos de algodón, con huecos que sugieren que les habían extraído los órganos. Lo que vimos es indescriptible».


Ante la gran cantidad de pruebas y acusaciones que indican que Israel ha estado implicado en la extracción sistemática de órganos durante su genocidio, cabe preguntarse por qué aún no se ha abierto ninguna investigación internacional independiente.


Al igual que a principios de la década de 1990, las pruebas palestinas vuelven a quedar sepultadas bajo la protección política occidental, el temor a las represalias del lobby israelí y la generalizada presunción de que las instituciones israelíes pueden investigarse a sí mismas.



17 mayo, 2026

US Real Problem Isn't Trump or Biden – It's Secular Decline — Dr Warwick Powell

 



In this video, we go beyond partisan politics to ask: Is America suffering from a long-term institutional and competency crisis? And can AI really save it?


🔍 What you’ll learn:


Why worldviews baked into US institutions are 20+ years out of date


The shocking decline in American literacy & numeracy standards (generational)


Why a less competent elite leads to riskier, "fly by the seat of your pants" decisions


The counterargument: "We have AI now – dumb people don't matter"


Why AGI promises may be built on false foundations


What China just did that the US won't: making AI-driven layoffs illegal


The social & psychological role of work (worth, contribution, identity)


Tech bro capture of the White House (JD Vance, Peter Thiel, Elon Musk)


Universal Basic Income: Utopia or control mechanism?


The "dark enlightenment" ideology behind Silicon Valley's oligarchs


🎙️ Key quote:

"Pigs will fly before that happens." – on AGI replacing elite decision-making


Timestamp Topic:

0:00 Not just Trump/Biden – America's secular institutional decline

0:29 Problem #1: Baked-in worldviews that no longer apply

0:58 Problem #2: Systemic decline in literacy & numeracy standards

1:27 The generation coming out of US schools is less competent

1:53 Why non-Americans should also be worried (risky decisions affect everyone)

2:21 The AI counterargument: "Dumb people don't matter anymore"

2:43 Pigs will fly before AGI delivers on its promises

3:12 What AI can replace (routine work, paperwork, decisions)

3:40 Social disruption & mass unemployment – will people accept their fate?

4:09 The "scraps from the techno-oligarchs' table" scenario

4:39 What China just did: courts made AI-driven layoffs ILLEGAL

5:08 Work = worth, contribution, healthy society (not just income)

5:35 Human-anchored processes vs. AI-enabled computation

6:03 No one has silver bullet answers – not America, not China

6:28 Leadership summits should discuss this (but will they?)

6:56 Silicon tech bro capture of the White House

7:24 Techno-utopia debates have been around for 200 years

7:52 UBI: opportunity or threat? Debates matter more than answers

8:20 You can't put your head in the sand

8:48 Who hijacks the discussion? Tech bros & oligarchs

9:18 The Palantir Manifesto & "dark enlightenment" ideology

9:46 How this has influenced JD Vance

10:15 The dark outcome: a tiny number of people dictate terms to everyone els



16 mayo, 2026

El Dr. Hussam Abu Safiya torturado en prisión israelí

 



Nora Barrows-Friedman / The Electronic Intifada – 15/05/2026


Uno de los médicos que permanece encarcelado en prisiones israelíes, en las que se practica la tortura, es el Dr. Hussam Abu Safiya, pediatra y director del Hospital Kamal Adwan, que fue asediado, saqueado y destruido por las fuerzas israelíes.



Abu Safiya fue secuestrado en diciembre de 2024 y, según testimonios recientes de antiguos prisioneros que estuvieron detenidos con él, su salud se está deteriorando, sigue sufriendo brutales torturas y le es denagado tratamiento médico.


La organización Euro-Med Human Rights Monitor recabó declaraciones de testigos la semana pasada, incluyendo testimonios que afirman que el trato que recibe por parte de los guardias de la prisión israelí es "mucho más cruel" que el que reciben otros detenidos.



Según testigos, Abu Safiya permanece esposado durante días, con las manos atadas a la espalda; los guardias israelíes allanan su celda por la noche, le lanzan granadas aturdidoras y gas lacrimógeno, lo someten a rutinarios interrogatorios en los que lo golpean, lo insultan y lo humillan, lo desnudan y lo acosan con perros, sufre vómitos constantes, se le niega atención médica y ha perdido peso considerablemente.


Como ya informamos, a finales de abril un tribunal militar israelí prorrogó la detención administrativa de Abu Safiya —encarcelamiento sin cargos ni juicio—. Las autoridades israelíes indican que su detención es ahora "indefinida".



13 mayo, 2026

En la aneuronal pasta gris situada entre las coriáceas orejas de Trump

 


Fragmento extraído de The Shining City's Bridge to Nowhere (12/05/2026)


Se llama Nivel Mínimo Operacional y se alcanza cuando las reservas globales disponibles caen por debajo de los 6.800 millones de barriles diarios, que es el nivel mínimo necesario para mantener en funcionamiento los oleoductos y las refinerías. En ese punto, los precios del petróleo habrán subido a entre 300 y 500 dólares por barril. Nadie sabe lo qué ello supondría realmente, porque el récord histórico del precio del petróleo, alcanzado en 2008, fue de poco menos de 150 dólares por barril.


Veremos precios aún más altos a finales de junio, si la situación no mejora, algo prácticamente imposible, ya que la catastrófica situación en el sector de los seguros marítimos mantendrá los precios elevados durante al menos seis meses, incluso si se llegara a un acuerdo para cuando termine de escribir esto. Y, salvo intervención divina, el precio mínimo operativo llegará en septiembre de este año.


Como señala Martenson, se trata de una depresión económica mundial, y de un momento en el que se produce lo que se denomina "destrucción de la demanda", punto crítico en el que la gente común decide que ya no puede permitirse el lujo conducir su vehículo, salvo en casos de emergencia, y si es que consiguen combustible.


Pero, espera un momento, ¿no puede Trump simplemente elevar la intensidad a un nivel "cósmico" y darle una paliza a Irán hasta que se rinda? Bueno, díganmelo ustedes. Para empezar, Trump ya afirmó haberlo hecho: haber destruido la armada, el ejército y las fuerzas aéreas iraníes, y haber reducido a polvo todo lo que se asemejara a un lanzador de misiles balísticos. Buen trabajo, muchachos, es el "momento Miller". Solo que nada de eso ha sucedido realmente, excepto en la aneuronal pasta gris situada entre las coriáceas orejas de Trump. Ya han pasado un par de semanas desde que "profesionales de inteligencia" reconocieron que Irán podría conservar una capacidad operativa de más del 70% de sus misiles, capacidad que Irán afirma haber aumentado reemplazando los cohetes empleados y destruidos hasta alrededor del 120% de los niveles previos a la guerra. Me imagino que algunos se sentirán tentados a restarle importancia, por eso de que el enemigo siempre miente… solo que, posteriormente, se ha vuelto imposible negar que la mayoría de las antiguas bases militares estadounidenses en Oriente Medio han sido destruidas o gravemente dañadas, siendo hoy prácticamente inhabitables. Supongo que no mienten sobre eso, ¿no es así? Todo indica que los iraníes están diciendo la verdad.



12 mayo, 2026

La Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) difunde un plan para cobrar peaje por los cables submarinos de Internet

 


Amwaj.media – 11/06/2026


La historia: Medios afiliados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) instan a Irán a reivindicar su soberanía sobre los cables de fibra óptica submarinos que atraviesan el estrecho de Ormuz. El objetivo aparente es cobrar a los operadores extranjeros por el uso de las instalaciones ubicadas en fondos marinos bajo control iraní. Esto se produce en medio de la tensión entre Irán, los estados árabes del Golfo y Estados Unidos por el tránsito marítimo a través de Ormuz, y Teherán no muestra indicios de ceder terreno.


La cobertura: Fars y Tasnim, que publicaron artículos casi idénticos el 9 de mayo en lo que parecía ser una acción coordinada, informaron de que Irán posee una fuente de influencia sin explotar de la que hasta ahora no se ha aprovechado.


Los cables submarinos en cuestión —incluidas las redes FALCON, GBI y Gulf-TGN— permiten el flujo de la mayor parte del tráfico de internet, las transacciones financieras y los datos en la nube entre Europa y Asia a través de Asia Occidental. Estos cables atraviesan aguas que, según Fars y Tasnim, se encuentran inequívocamente bajo control soberano iraní.


El caso legal se basa en una interpretación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 (CNUDM). En el punto más angosto del estrecho de Ormuz, de aproximadamente 21 millas náuticas de ancho (38,8 km), las reivindicaciones marítimas territoriales de Irán y Omán, que abarcan 12 millas náuticas (22,2 km), se superponen completamente, argumentan los medios de comunicación. En otras palabras, ningún tramo del lecho marino queda fuera de la jurisdicción de uno u otro país.


Corredores de tránsito a través del estrecho de Ormuz, 2026.

Corredores marítimos actuales, incluida la "Ruta Segura" establecida por las autoridades iraníes para buques no hostiles y previamente autorizados.

Mapa: Amwaj.media – Generado con Datawrapper


Tasnim citó explícitamente el artículo 34 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), argumentando que los derechos de paso en tránsito otorgados a los buques no anulan la soberanía iraní sobre el lecho marino en sí.


El medio concluyó que cualquier cable tendido en el lecho marino sin autorización constituye una "ocupación de territorio submarino iraní" y que, por tanto, debe estar sujeto a licencias y aranceles.


Como muestra del carácter político que subyace al argumento legal, Tasnim también denegó la idea de que el mar de Ormuz sea agua internacional, calificándola de falsedad propia de las "narrativas de los medios occidentales".


El modelo arancelario se inspira en el de Egipto, país que, según Tasnim, obtiene entre 250 y 400 millones de dólares anuales por los cables que transitan el corredor de Suez.


Según el marco propuesto, los operadores extranjeros pagarían tasas por metro de infraestructura y regalías por la adquisición de las licencias para tender cables a través de aguas territoriales iraníes.


Irán también se posicionaría como el principal centro regional de reparación y mantenimiento de cables, un papel que, según Tasnim, podría reducir los tiempos de reparación del promedio actual de 45 días a un plazo significativamente menor, lo que se presenta como una ventaja competitiva en lugar de una medida coercitiva.


Ambas filiales de la Guardia Revolucionaria Islámica argumentaron que, dado que los "hiperescaladores" —Amazon, Google y Microsoft— dependen de cables que atraviesan el lecho marino controlado por Irán, Teherán tiene la capacidad de obligar a las empresas estadounidenses a operar formalmente bajo la ley iraní y a asociarse con empresas tecnológicas iraníes.


El término "hiperescaladores" se refiere a las empresas que proporcionan servicios de computación en la nube, redes y almacenamiento a gran escala para dar soporte a las aplicaciones distribuidas.


La agencia Fars llegó incluso a declarar que Hormuz debería convertirse en una de las "palancas de poder digital" de Irán, y que el mantenimiento y la reparación deberían confiarse exclusivamente a empresas iraníes.


El marco propuesto ha suscitado una rápida condena por parte de los críticos de la República Islámica.


Masoud Safiri, periodista disidente radicado en el extranjero, fue tajante en su rechazo, describiendo la propuesta como "una locura absoluta y una declaración de guerra al mundo".


En Irán, la propuesta ha puesto de manifiesto las fisuras dentro del discurso político.


Vahid Yaminpour, comentarista de línea dura, aprovechó la reacción de los críticos para contraatacar, escribiendo que desconocía la veracidad del plan, pero que lo que le llamaba la atención era la «humillación y la miseria» de quienes se sentían «aterrorizados y desquiciados» ante cualquier insinuación de que Irán se impusiera a Occidente. Yaminpour describió a dichos críticos como «los últimos supervivientes de las mentes colonizadas y podridas del Irán de la era Pahlavi», que pronto serían relegados al basurero de la historia.


Mostafa Gorji, otra voz afín al gobierno, calificó los cables de Ormuz como "la vena yugular de Internet a nivel mundial" y señaló que "cualquier daño a los cables" podría causar "interrupciones generalizadas en Internet y en las economías digitales de varios países".




11 mayo, 2026

Palantir y otro striptease del capitalismo — Fernando Buen Abad

 




LA JORNADA – 10/05/2026


Palantir, y su affaire tecnofascista, muestra un nuevo striptease del capitalismo que prescinde de todo disimulo. Aprendió a exhibirse como solución y seducción técnica a problemas sociales complejos. Bajo la retórica de la eficiencia y la seguridad, despliega su erótica de la dictadura que convierte la vida social en flujo de datos explotables, reinscribiendo la dominación de clase en matrices algorítmicas que operan con apariencia de neutralidad. Y todo parece muy seductor. Ya el Informe MacBride advirtió que la concentración de los medios y la asimetría en los flujos informativos constituyen un obstáculo estructural para la democracia (MacBride, 1980); hoy, esa concentración se intensifica mediante plataformas capaces de integrar vigilancia, predicción y decisión automatizada, produciendo un campo de fuerzas donde la hegemonía se codifica en software. Palantir fue noticia mundial por un post publicado en X el 18 de abril. Su desfachatez también desviste nuestra desorganización para esta batalla.


Ahí se desnuda ese proceso que obliga a repensar la relación entre ética, humanismo y lucha de clases, evitando tanto el tecnopesimismo paralizante como el tecnoutopismo. El Informe MacBride, con su llamado a un orden comunicacional más justo, permanece como referencia para una crítica que no se limite a denunciar y aspire a transformar las condiciones materiales que hacen posible el tecnofascismo. La convergencia entre capital financiero, industria militar y desarrollo tecnológico configura un complejo que recuerda la noción de “complejo militar-industrial” ampliada hacia una dimensión informacional donde la materia prima es la conducta humana. Palantir encarna esa mutación: no vende únicamente herramientas, vende modelos de interpretación del mundo social que priorizan la sospecha, el riesgo y la anticipación de desviaciones. En esa operación, la lucha de clases se traduce en categorías técnicas que identifican poblaciones “problemáticas”, desplazando conflictos estructurales hacia el terreno de la gestión policial.


En el Informe MacBride se insistía en la necesidad de democratizar la producción de sentido y garantizar la pluralidad de voces (MacBride, 1980). Frente a ese horizonte, sistemas de análisis masivo de datos operan como dispositivos de silenciamiento estructural, filtrando la realidad a través de parámetros definidos por intereses corporativos. Bourdieu señaló que el poder simbólico actúa mediante la imposición de esquemas de percepción (Bourdieu, 1991); en la era algorítmica, tales esquemas se automatizan, naturalizando jerarquías y reproduciendo desigualdades bajo la apariencia de objetividad matemática. ¿Qué pasó entonces, desde 1980, con todas las advertencias del Informe MacBride?


Marx describió el fetichismo de la mercancía como un proceso en el que las relaciones sociales aparecen como relaciones entre cosas (Marx, 1867/2011). En la economía de datos, ese fetichismo se radicaliza: las decisiones políticas y económicas se presentan como resultados inevitables de cálculos computacionales, ocultando la intervención humana y las relaciones de poder que estructuran dichos cálculos. Palantir, al ofrecer “inteligencia”, “vigilancia” y “seguridad” basada en datos, refuerza esa ilusión, desplazando la deliberación democrática hacia el terreno de la experticia técnica.


En el Informe MacBride se proponía un nuevo orden mundial de la información y la comunicación basado en la equidad y la cooperación (MacBride, 1980). Sin embargo, la lógica dominante impulsa un orden caracterizado por la centralización extrema y la dependencia tecnológica. Zuboff ha conceptualizado este fenómeno como “capitalismo de la vigilancia”, en que la experiencia humana se convierte en materia prima para la acumulación (Zuboff, 2019). Tal proceso no ocurre en un vacío político; se articula con estrategias estatales de control que encuentran en plataformas como Palantir un aliado estratégico. En el contexto digital, el consenso se construye mediante narrativas de innovación y promesas de seguridad, mientras que la coerción se ejerce a través de sistemas de vigilancia que operan de manera invisible.


Y el Informe MacBride subrayaba la importancia de la participación ciudadana en la definición de políticas comunicacionales (MacBride, 1980). En contraste, el desarrollo de tecnologías de análisis de datos se realiza en entornos cerrados, sin control democrático ni transparencia significativa. Foucault analizó la transición hacia sociedades disciplinarias y biopolíticas (Foucault, 1976/2003); la fase actual introduce un componente algorítmico que permite intervenir en tiempo real sobre comportamientos individuales y colectivos, configurando un régimen de control que desborda categorías tradicionales.


En ese marco, esas tecnologías de vigilancia y análisis de datos funcionan como instrumentos para consolidar ese poder que facilita una explotación más eficiente de la fuerza de trabajo y una neutralización más rápida de la disidencia. Palantir, al integrarse en estructuras estatales y corporativas, contribuye a esa dinámica, reforzando la capacidad de control de las élites. Así, la dictadura del tecnofascismo encuentra en Palantir una de sus expresiones más depuradas: concentración obscena de poder informacional bajo la máscara de la eficiencia, en que algoritmos opacos sustituyen la deliberación política y convierten la conflictividad social en problema de gestión securitaria.


En el Informe MacBride se advirtió también que la asimetría en los flujos de información amenaza a las democracias y hoy tal asimetría alcanza una intensidad inédita al traducirse en monopolio de datos y capacidad predictiva privatizada, subordinando estados y poblaciones a lógicas de acumulación que naturalizan la vigilancia total. Un fetichismo algorítmico, en que decisiones históricamente situadas aparecen como verdades técnicas inevitables, legitimando una dominación que no necesita ya ocultarse porque se presenta como pornografía matemática; hegemonía encuerada que automatiza todo mediante interfaces seductoras con anuencia de gobiernos que, lejos de ampliar libertades, reducen la vida a series de datos explotables y clasificaciones disciplinarias. La lucha de clases se intensifica en esta fase en que el capital captura la semiosis social misma, imponiendo una racionalidad que convierte a la humanidad en objeto de cálculo, anulando su potencia crítica y clausurando horizontes de organización política bajo la coartada de la seguridad y la innovación. ¿Y encima hay que agradecerlo?



09 mayo, 2026

Its Bisan From Gaza, This Is Life After 'Ceasefire'

 


AJ+ - 7 may 2026

Seven months after the so-called ceasefire, people in Gaza say the war has not ended.


Bisan Owda reports from Gaza, where bombings continue, large parts of the territory remain inaccessible and families are still living in tents on top of the rubble of their homes.


"They say the war ended. But it didn’t."


With children walking to school under fire and people struggling to access water and basic needs, daily life is still shaped by uncertainty and loss.

At the edge of it all, the sea remains one of the few places where people can gather to find a moment of calm.


"They cannot destroy the sea."