18 mayo, 2019

"Mucho mejor", palabras del juez Marchena que podrían anular el juicio a los presos políticos catalanes



"Mucho mejor". Estas dos palabras las pronunció el presidente de la sala segunda del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, durante la sesión del juicio a los presos políticos catalanes, este pasado martes.


Marchena se expresó de esta manera en respuesta al abogado de Jordi Cuixart, Benet Salellas, después de un pique entre los dos que acabó con el abogado diciendo “No haré más preguntas” y Marchena respondiendo “Mucho mejor”.

El coordinador de las defensas de los presos de ERC, Joan Ignasi Elena, ha explicado en una entrevista en RAC1 que esta respuesta es “un error procesal muy grave en el juicio” y ha apuntado que “por una frase similar se declaró nulo el caso de Arnaldo Otegi, porque demuestra una falta de imparcialidad del juez”.

El señor Elena ha abierto la puerta a que el Tribunal de Estrasburgo anule la sentencia, como consecuencia de la reacción del presidente de la sala segunda del Supremo.
De hecho, este abogado va en la misma línea que ayer mismo ya apuntó el jurista Joan Queralt, que recordó que “por algo similar, el TEDH -Tribunal Europeo de Derechos Humanos- anuló la condena contra Otegi”.


DIFERENCIA DE TRATO
La discusión entre Salellas y Marchena comenzó a causa de la percepción de los abogados de Cuixart de una diferencia de trato con los testigos de la acusación, como los policías o la secretaria judicial, que sí pudieron explicar cómo se sentían.

Joan Ignasi Elena ha declarado en la emisora que nota “un cambio de actitud, no sorprendente, pero sí muy marcado respecto de los testigos de la acusación”.
Según el coordinador de las defensas “A los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad se les ha dejado decir cosas que a los testigos de las defensas no se les permitió”.



17 mayo, 2019

Una crónica anunciada del caos desorganizado —— Peter Koenig




Traducción del inglés: Arrezafe

Las amenazas y sanciones generalizadas de Trump: de China a Irán pasando por Venezuela.

A partir del 10 de mayo, Mister Trump ha aumentado arbitrariamente los aranceles sobre los productos chinos importados a Estados Unidos, por un valor de unos 200 mil millones de dólares, del 10% al 25%. Es una acción sin fundamento. Una medida que no tiene ningún sentido, ya que China puede y va a tomar represalias, y lo hará de manera mucho más contundente e impactante de lo que puedan ser las nuevas "sanciones" decretadas arbitrariamente por Estados Unidos, porque dichos aranceles no son más que eso, sanciones. Dejando a un lado la ilegalidad de tal interferencia extranjera, no hay economista serio en el mundo que esté a favor de los aranceles en el comercio internacional entre "adultos", en ningún lugar y por ninguna razón, y menos aún como castigo a un país. Lo único que tales sanciones logran es alejar a un socio, que en este caso no es un socio cualquiera: China es un socio comercial clave para los Estados Unidos.

Si bien los nuevos aranceles apenas perjudicarán al consumidor estadounidense y los intermediarios e importadores de productos chinos, que compiten entre sí dentro de EE.UU, tienen enormes márgenes de ganancias, sin embargo, el conjunto de la economía de Estados Unidos sufrirá, especialmente por la respuesta china.

Un niño mimado, eso es Trump. No se sale con la suya y se enrabieta sin saber muy bien lo que está haciendo, y menos aún lo que cabe esperar a cambio. Trump no sólo ha alcanzado un nivel de incompetencia e ignorancia que da miedo, sino que, además, se ha rodeado de personas ineptas y absurdas, como Pence, Bolton y Pompeo que, al parecer, no tienen más cometido que el de recorrer el mundo enloquecidos, repartiendo amenazas a diestro y siniestro y gastando miles de millones en mover portaaviones para asegurarse de que la población mundial tema a los grandes Estados Unidos de América.

Pero, volvamos al comercio con China. Ésta tiene, por lo menos, un millón de maneras de responder. China puede devaluar su moneda con respecto al dólar, o puede deshacerse de parte de sus casi 3 billones de dólares de reservas en el mercado monetario. Hagamos una simple conjetura acerca de lo que eso supondría para la hegemonía del dólar, que ya está en una situación desesperada, con cada vez más países alejándose del uso de dicha moneda en el comercio internacional.

Hipotéticamente, China podría dejar de exportar toda la basura que Walmart vende y los consumidores estadounidenses adoran adquirir de tanto en tanto. O podría dejar de fabricar iPhones para el mercado estadounidense. ¿Imagináis el trastorno que ello provocaría en los Estados Unidos? O, por supuesto, podría imponer aranceles elevados a las importaciones de Estados Unidos, o detener por completo las importaciones de Estados Unidos. China, que forma parte de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), en realidad cofundadora, tiene muchas alternativas para cubrir su demanda. No hay necesidad de depender del oeste.

No lo olvidemos, la OCS, que también cuenta con miembros como Rusia, India, Pakistán, la mayor parte de Asia Central e Irán, a punto de convertirse en miembro de pleno derecho, cubre aproximadamente la mitad de la población mundial y un tercio de la producción económica mundial, o PIB. No hay necesidad de mirar hacia el oeste para "sobrevivir", esos tiempos ya pasaron.

Pero lo más importante, en mi opinión, es que todo esto es la desesperada agitación de una bestia moribunda, en este caso, de un imperio moribundo.

Tenemos a Estados Unidos y Venezuela: amenazas tras amenazas, tras amenazas. Maduro debe irse o habrá más sanciones. De hecho, según un estudio realizado por el Centro para la Investigación de Políticas Económicas (CEPR), estas terribles sanciones totalmente ilegales, o el bloqueo de importaciones, la mayoría de las cuales ya han sido pagados por Venezuela, han matado a unas 40,000 personas en ese país. Claro está que a Washington no le importa la legalidad y el asesinato, algo también típico de un poder que se está desvaneciendo, sin respeto por la ley y el orden, sin respeto por los derechos y las vidas humanas. Solo hay que ver qué tipo de psicópatas están a cargo de las tareas de "Ministro de Relaciones Exteriores" y de "Asesor de Seguridad Nacional" o de Vicepresidente, todos están enfermos, muy enfermos, y todos son muy peligrosos.

Bien. El "cambio de régimen" en Venezuela no funcionó, hasta ahora. Pompeo ha sido claramente despedido por el Sr. Lavrov durante su reciente reunión en Helsinki, y China está en la misma línea de apoyo al gobierno de Nicolas Maduro.

Siguiente: Iran. Atacar a Irán ha sido el sueño de Bolton desde la invasión de Irak mediante la "Operación Conmoción y Pavor" de EE. UU. Bolton y Pompeo son del mismo tipo repugnante: quieren guerras, conflictos o, si no consiguen guerras, quieren sembrar el miedo, disfrutan asustando a la gente. Quieren sufrimiento. Dado que no tuvieron éxito con Venezuela –al menos hasta ahora–, lo intentarán con Irán. Pompeo: "Irán ha hecho cosas irregulares", sin especificar qué “cosas irregulares”, por lo que Irán debe ser castigado con más sanciones aún. Para lo cual, cualquier “argumento” es bueno.

Todo el mundo lo sabe, incluida la Comisión de Energía Económica de las Naciones Unidas con sede en Viena, que ha reconocido innumerables veces que Irán se ha adherido y cumple plenamente las condiciones del Acuerdo Nuclear, acuerdo que Estados Unidos abandonó unilateralmente hace un año a petición del gran amigo de Trump, Bibi Netanyahu, cosa que, evidentemente, tampoco es ningún secreto. Respondiendo a sus propios intereses comerciales, los vasallos de la Unión Europea pueden en realidad recurrir, no a la ética política, sino al puro y duro interés propio, alegando el respeto al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) o al Acuerdo Nuclear. China y Rusia ya están aferradas al Acuerdo, y no están impresionadas por las amenazas de Washington. Así pues, poco pueden hacer Trump y sus secuaces, aparte del ruido de sable.

Por lo tanto, el infame trío formado por Pence-Pompeo-Bolton ha tenido que inventarse otra advertencia: Si Irán o cualquier aliado suyo atacará a un aliado de los EE.UU., Irán sería devastado. De hecho, consideran a los hutíes, –que luchan en Yemen por su supervivencia contra EE.UU., Reino Unido, Francia y la OTAN, que apoyan a los saudíes– como representantes de Irán. Luego Estados Unidos ya podría comenzar a bombardear Irán hoy mismo. ¿Por qué no lo hacen?

Quizás teman que Irán pueda bloquear el Estrecho de Ormuz, por el cual ha de navegar el 60% de las importaciones de petróleo de EE. UU. Lo cuál supondría un tremendo desastre, no sólo para Estados Unidos, sino también para el resto del mundo. Los precios del petróleo podrían dispararse. ¿Querría Washington arriesgarse en una guerra por su irracionalidad? Tal vez Mister Cretino Trump podría, pero dudo que quienes manejan los hilos en la sombra del estado profundo lo hicieran, saben lo que está en juego para ellos y para el mundo. Pero dejarán que Trump siga con sus juegos por un tiempo.

Mover el portaaviones USS Abraham Lincoln cargado con aviones de guerra, cerca de las aguas iraníes, sólo para urdir una amenaza cuesta cientos de millones o billones. Un alarde. Bolton y Pompeo entretendrán su sadismo, disfrutando de ver gente asustada. El costo de la guerra no importa, solo es más deuda, y como sabemos, los Estados Unidos nunca, pero nunca pagan su deuda.

La siguiente, o simultáneamente, es China. La guerra comercial con China, que comenzó el año pasado, tuvo un respiro propiciado por las recientes negociaciones conjuntas y, de repente, los Trumpianos se están desviando nuevamente. Deben aplastar a China, queriendo aparentar superioridad. ¿Pero por qué? El mundo sabe que EE.UU. ya no será egemónico por mucho tiempo, no lo ha sido durante los últimos dos años, cuando China superó a EE.UU. en fortaleza económica, medida por PPA (paridad de poder de compra), que es la única paridad o tipo de cambio que tiene algún significado real.

¡Adivina qué! Todos estos tres casos tienen un denominador común: el dólar como instrumento principal para la hegemonía mundial. Ya hace algunos años que Venezuela e Irán dejaron de utilizar el dólar para el comercio de sus hidrocarburos y otros intercambios internacionales. También lo hicieron China y Rusia. La moneda fuerte de China, el Yuan, se está apoderando rápidamente de la posición de reserva del dólar estadounidense en el mundo. Se supone que sancionar a China con disparatados aranceles debilitará al Yuan, pero no lo hará.

Estos tres países, China, Irán y Venezuela están amenazando la hegemonía mundial del dólar estadounidense, y sin ella la economía estadounidense está literalmente muerta. El dólar se asienta en el aire y el fraude. El sistema basado en el dólar utilizado en todo el mundo no es más que un enorme y monstruoso esquema Ponzi que un día caerá hecho añicos.

Eso es lo que está en juego. El nuevo miembro de la Junta de la FED, Herman Cain, por ejemplo, apuesta por un nuevo estándar de oro. Pero ninguna de estas medidas, tomadas como último recurso por EE.UU., funcionará: ni un nuevo estándar de oro, ni una guerra comercial y arancelaria, ni amenazas de guerras, destrucción y "cambios de régimen". Las naciones de todo el mundo saben lo que está pasando, saben que Estados Unidos está en su último suspiro, aunque no se atrevan a decirlo, lo saben y desean que continúe la caída. El mundo está esperando la gran fiesta del baile en las calles, cuando el imperio por fin desaparezca o se vuelva completamente irrelevante.

Venezuelan Embassy in Washington raided in violation of International Law







16 mayo, 2019

La "revolución" 5G — Manuel Castells




EL OTRO14/O5/2019

La nueva revolución tecnológica se está convirtiendo en un campo de batalla geopolítico

Con el aséptico nombre de 5G se presentó la nueva generación de comunicación móvil en el Mobile World Congress de Barcelona, a finales de febrero. Se trata de una profunda transformación tecnológica con importantes consecuencias empresariales, sociales y geopolíticas. La estrella del congreso fue el nuevo modelo Mate X de Huawei, la principal empresa tecnológica china. Claro que el teléfono no sirve de mucho mientras no se despliegue la red por la que circulan las señales. Y esto se supone que ocurrirá, al menos en China, Europa y EEUU, en el 2020.

La conexión de internet con 5G se proyecta como 40 veces más rápida que la del 4G que actualmente utilizamos y el volumen de datos comunicados significativamente mayor (aquí las estimaciones varían). La importancia de esta tecnología es que constituye la infraestructura necesaria para el funcionamiento de la "nueva sociedad" en red, incluyendo la nueva economía. Esta nueva estructura, que ya existe en gran medida, está en la base de la conexión de grandes bases de datos (big data), del despliegue de las aplicaciones de inteligencia artificial y, por tanto, de la robótica avanzada (máquinas capaces de aprender) y, sobre todo, de la llamada “internet de las cosas”. Por tal se entiende la multiplicidad de conexiones ultrarrápidas de internet no sólo entre humanos y sus organizaciones, sino entre objetos de todo tipo, en el ámbito doméstico, el dinero móvil, el coche sin conductor, la cirugía a distancia, la enseñanza virtual o las guerras de drones. No hablamos de ciencia ficción, sino de lo que ya ha sido investigado, diseñado, producido y es operativo.

Como indicación de lo que ocurre, en el 2014 había unos 1.600 millones de objetos/máquinas conectados. En el 2020 se estima que serán 20.000 millones. Sin embargo, el funcionamiento real de estas múltiples redes sobre una única infraestructura de comunicación requiere una red con las características del 5G. Con sus consiguientes riesgos. Por un lado, el de la ciberseguridad (interferencias y vigilancias de todo tipo, sobre todo de gobiernos, incluidos todos).

Por otro lado, los peligros potenciales para la salud aún poco evaluados. Resulta que una característica clave de esta nueva red es una altísima densidad de miniantenas que están sembrando en todas las ciudades para, mediante su cobertura coordinada del espectro, obtener una comunicación ubicua de cualquier punto de la red a cualquier otro. Antes de que le entre pavor piense que esta red, como todo lo que hemos ido inventando, se va a desplegar y usted (o sus hijos o sus nietas) la van a utilizar, sí o sí. Con lo cual lo urgente es analizar seriamente los impactos de estos múltiples campos electromagnéticos sobre la salud (sobre lo que hay muchos mitos, parecidos al movimiento antivacunas) y encontrar soluciones técnicas para prevenir el daño potencial [que, a pesar de que las empresas y los gobiernos intentan minimizarlo o directamente ignorarlo, se sabe que existe].

En cualquier caso, la construcción y gestión de la(s) red(es) 5G se convierte en un campo esencial de la lucha por el poder y el dinero, porque vivimos en la época del capitalismo de los datos y los datos sólo sirven cuando pueden ser procesados y conectados [y robados].

Por eso se ha desatado una violenta reacción del Gobierno estadounidense contra la participación de Huawei en el diseño y construcción de la red. Y es que resulta que, en opinión de la mayoría de los expertos, Huawei posee la tecnología de diseño y fabricación más avanzada del mundo en las redes de telecomunicación 5G. Creo que el choque psicológico del Gobierno (mucho menos el de las empresas) es comparable al pánico surgido ante el Sputnik soviético en 1957.

¿Cómo es posible –dicen en EEUU– que los chinos estén más avanzados cuando se suponía que su ventaja competitiva estaba en copiar y fabricar más barato explotando su mano de obra, sin añadir valor mediante investigación? Estamos en presencia de una mezcla de complejo de superioridad e ignorancia. Huawei está entre las primeras cinco empresas del mundo en gasto en I+D, tiene decenas de miles de investigadores, con centros en todo el mundo, no sólo en China, sino en Silicon Valley y otros núcleos tecnológicos. Y obtuvo más patentes tecnológicas en el 2017-2018 que cualquier empresa tecnológica en EEUU.

Aun así, la paranoia de los estrategas estadounidenses es tal que, teniendo en cuenta las consecuencias geopolíticas e incluso militares de esta tecnología, decidieron que la ventaja de Huawei sólo podía provenir del espionaje industrial y han arrestado y procesado a la directora financiera, Meng Wanzhou, hija del fundador de la empresa. ¿Pruebas? En el momento de su detención llevaba un iPhone y un iPad. Concluyente, ¿no? La acusación en serio es que Huawei es una empresa estatal (falso, es privada, como lo es Alibaba, la mayor empresa de e-commerce del mundo) y está introduciendo un acceso de “puerta trasera” en la red mediante el cual se puede espiar a todo el mundo. Y sólo faltaba que justo ahora el Gobierno chino lance su iniciativa de construcción de infraestructuras de transporte y comunicaciones en Europa y Asia (la nueva ruta de la seda) en colaboración con diez países europeos, incluida Italia, para que el 5G se interprete como un proyecto de dominación china sobre Occidente.

Objetivamente, hace falta mucho cinismo para presentar al Gobierno [y las empresas] de EEUU, así como los europeos, como respetuosos de la privacidad. Hay múltiples revelaciones y documentos (en particular los papeles de Snowden) que muestran la práctica sistemática de vigilancia legal o ilegal de las agencias estadounidenses en todo el mundo. Y la ayuda de mercados militares a empresas como Boeing y a Silicon Valley es un hecho.