Zelenski, crupier
del casino nazi que la oligarquía-OTAN
tiene montado en Ucrania.
La GUERRA GLOBAL
sigue su marcha. La agresión yanki-sionista contra Irán viene a dar
un nuevo martillazo a la maltrecha economía europea.
La Guerra y el régimen
de sanciones contra Irán afecta su capacidad de exportar petróleo y
gas, y genera una tensión permanente en el Golfo Pérsico y en rutas
como el Estrecho de Ormuz y el de Bab el-Mandeb, por donde pasa una
parte significativa del petróleo mundial.
La continuación de esta
agresión contra Irán conlleva la escalada del precio internacional
(Brent) del petróleo, con efectos inmediatos en combustibles,
transporte y logística. Y de ahí a los alimentos y bienes básicos,
con precios ya calentados por la guerra económica contra Rusia, que
más parece una autoflagelación de la clase capitalista europea
contra sus propios intereses y contra los de sus poblaciones. La
presión sobre los presupuestos públicos también se acentúa.
Ello va de la mano de la
militarización creciente de las sociedades europeas y de los gastos
militares. Así, por ejemplo, en la Declaración Final de Ankara los
32 estados miembros de la OTAN reiteraron su compromiso con la
dictadura de corte nazi ucraniana y sus esfuerzos bélicos (en
realidad colectivos de la OTAN) contra Rusia. El acuerdo implica
movilizar unos 80.000 millones de dólares a través de dos
mecanismos. En primer lugar, 32.000 millones procederían del
préstamo que la Unión Europea ha concedido a la dictadura
ucraniana; mientras que los 48.000 restantes serían aportados por
los diferentes Estados aliados mediante contribuciones bilaterales.
Esos mismos Estados que nutren nazis –con sus respectivas
izquierdas parlamentarias aplaudiéndolos– son los que luego
aseguran que no tienen presupuestos para mejorar la sanidad y la
educación, solventar el problema de la vivienda, el transporte o, en
general, la carestía de la vida que empobrece más y más a una
mayor parte de la clase trabajadora. Por si fuera poco, se ha
establecido que para 2027 el nivel de apoyo económico será similar.
De hecho, el consejo de
ministros español, por ejemplo, acaba de autorizar una contribución
de 50 millones de euros a la OTAN para enviar material militar a
Ucrania, como aportación al programa PURL (Prioritised Ukraine
Requirements List). Este programa, al que el Reino de España ya
había aportado otros 150 millones de euros previamente, fue
presentado en julio de 2025 y surge como respuesta a las exigencias
estadounidenses de aumentar el gasto militar.
La ayuda financiera
española a la dictadura de Ucrania desde 2022 asciende a casi 17.000
millones de euros. De ellos, aproximadamente 16.223 millones
corresponden a compromisos indirectos a través de la UE. 641
millones corresponden a garantías directas y compromisos con
instituciones financieras internacionales. La AECID había aportado
72 millones en ayuda directa no reembolsable.
La propia Comisión
Europea afirma que el conjunto de la UE y sus Estados miembros ha
movilizado 228.700 millones de euros para Ucrania desde el inicio de
la guerra. Resumimos su desglose:
● 114.400 millones
aportados o garantizados por el presupuesto de la UE.
● 77.900 millones en
asistencia militar.
●Hasta 17.000 millones
para atender a refugiados ucranianos dentro de la UE.
● 15.500 millones de
apoyo adicional de Estados miembros.
● 3.800 millones
procedentes de los rendimientos de activos rusos inmovilizados.
Para Europa en sentido
amplio, un informe reciente del Parlamento Europeo habla de alrededor
de 200.000 millones de euros movilizados por la UE y los Estados
miembros, y señala que si se añaden países europeos como Reino
Unido y Noruega el bloque europeo se ha convertido en el principal
sostén de Ucrania tras la retirada estadounidense.
La creación del
mecanismo PURL ilustra además una tendencia más amplia. Tras la
decisión de Washington de dejar de financiar directamente buena
parte del armamento suministrado a Kiev, los gobiernos europeos han
pasado a sufragar la compra de equipos fabricados por la industria
militar estadounidense. El Reino de España, por ejemplo, ya ha
comprometido 150 millones de euros a este programa. Este mecanismo
refleja a todas luces una relación económica asimétrica en la que
Europa aporta financiación mientras que una parte significativa de
los beneficios industriales recae sobre empresas norteamericanas.
¿Cómo funciona?
Según las explicaciones
difundidas sobre el mecanismo PURL, Ucrania identifica necesidades
prioritarias, el SACEUR (Comandante Supremo Aliado en Europa) y la
OTAN coordinan la determinación de las capacidades requeridas, y
posteriormente los aliados financian paquetes de armamento y munición
suministrados por Estados Unidos. [infodefensa.com].
Primer paso: el régimen
proto-nazi de Ucrania elabora una lista de necesidades en materia de
equipamiento militar europeo.
Siguiente: el Pentágono
da su visto bueno y ofrece a sus aliados un catálogo de material
estadounidense listo para enviar o rápidamente producible.
Tercero: los países
financiadores depositan su dinero (normalmente en paquetes de 500
millones) con lo que todo está listo para que se ejecute el envío.
Así que el mecanismo
PURL constituye un procedimiento mediante el cual fondos aportados
por los Estados europeos y otros aliados financian la adquisición de
armamento fabricado en Estados Unidos para Ucrania. Dicho en términos
más cáusticos, esta es una de las vías mediante las que Estados
Unidos se hace con el dinero público europeo. Pero es sólo una más.
Las relaciones económicas con Estados Unidos rara vez (o nunca) son
simétricas y se basan en la posición de fuerza del gigante
imperialista. Incluso los tratados comerciales son disparatados, por
ejemplo, en el firmado en agosto de 2025, se reducen o eliminan
trabas y aranceles para los productos agrícolas estadounidenses y se
gravan con un 15% las exportaciones europeas. Teniendo en cuenta que
la normativa en cuanto a insecticidas o fertilizantes es mucho más
laxa para los agricultores estadounidenses, y que los latifundios de
explotación intensiva yanquis son enormes, la soberanía alimentaria
de los países europeos se pone en serio peligro. Nuestros
agricultores no pueden competir.
Pero veamos más
referencias de lo que se destina a la Guerra.
La Agencia Europea de
Defensa (EDA) informó en julio de 2026 que el gasto militar conjunto
de los 27 países de la UE alcanzó 418.000 millones de euros en
2025, equivalente al 2,2% del PIB de la UE. Además, proyecta 454.000
millones de euros en 2026 (2,4% del PIB). Lo cual supone +20% entre
2024 y 2025; +75% respecto a 2021 [eda.europa.eu],
[consilium.europa.eu].
Según el informe anual
de la OTAN publicado en 2026, los aliados europeos y Canadá gastaron
574.000 millones de dólares en 2025, un 20% más que en 2024,
aumentando un 15% sólo este año, según datos del SIPRI y la OTAN.
Entre 2021 y 2025 Europa y Canadá han protagonizado el mayor
incremento de gasto militar desde el final de la espuriamente
bautizada como “Guerra Fría” [france24.com],
[nato.int].
En resumen, buscando
destinar por imposición de Estados Unidos el 5% del PIB en la
industria de la muerte (eso que llaman “Defensa”), Europa
ha duplicado su gasto militar en cinco años. El déficit
presupuestario de la zona euro (2,9% del PIB) y la deuda pública
(que ronda el 88–90 % del PIB) no han hecho sino resentirse
crecientemente con ello, pues para costear todo esto las autoridades
europeas tuvieron no sólo que incrementar la deuda y el déficit,
sino también bombear más recursos de sus poblaciones subiendo los
impuestos, aumentando la deuda nacional y su servicio, y también
recortando el gasto social.
La otrora “locomotora
europea”, Alemania, por ejemplo, cerró el 2025 con una deuda de
2,8 billones de euros, el 63,5% de su PIB, unos 34.000 euros per
cápita.
Déficit y deuda
pública (según Eurostat)
Unión Europea
En 2025:
● déficit público UE:
3,1% del PIB
● deuda pública UE:
81,7% del PIB.
En la zona euro:
● déficit: 2,9% del
PIB
● deuda: 87,8% del PIB.
Algunos países (2025)
El caso francés
probablemente sea el ejemplo más representativo. Según datos
oficiales del INSEE para 2025:
● crecimiento del PIB:
0,8%
● déficit: 5,1% del
PIB
● deuda: 115,6% del PIB
● gasto público total:
57,2% del PIB.
Además, la Comisión
Europea prevé para el Estado francés:
● déficit del 5,1%
también en 2026
● deuda del 118,1% del
PIB en 2026
● alrededor del 120% en
2027. Los pagos por intereses de la deuda francesa habrían aumentado
hasta el 2,6% del PIB en 2026, según la Comisión Europea.
Así que no es de
extrañar que Francia sea de nuevo uno de los puntos de ebullición
de Europa. El aumento de los costes financieros, junto con la
desaceleración económica, el encarecimiento energético y el
incremento del gasto estratégico y militar, estrecha el margen
presupuestario del Estado francés y alimenta los conflictos sociales
sobre pensiones, sanidad, servicios públicos y salarios.
Y es que, repetimos, en
diferentes ámbitos, desde el armamentístico a la vivienda, la
energía o la alimentación, la población europea está siendo
saqueada. La espiral de retroalimentación negativa en el destrozo de
las condiciones de vida se manifiesta como imparable:
Más Crisis – más
gastos militares (la Guerra para el capital siempre fue una vía de
escape a sus crisis) – más carestía de la vida – más deterioro
de los servicios sociales – más autoritarismo y represión social
– más gastos policiales – menor capacidad de consumo de las
poblaciones – menor dinámica económica – más explosión social
– más Crisis…
Fijémonos en un ejemplo
de cómo se expresa este círculo decadente en un indicador tan
básico como la fertilidad (y es que alguien ya ha hecho la
inteligente broma de que al proletariado le están quitando hasta
la prole).
La militarización social
tiene una gran responsabilidad en todo ello. Pero sus consecuencias
sociales van todavía más allá.
El aumento simultáneo de
gasto militar, costes energéticos, endeudamiento público y pago de
intereses reduce el margen fiscal de los Estados europeos y no puede
sino alimentar conflictos en los diferentes sectores económicos,
además de acentuarlos sobre pensiones, sanidad, educación,
vivienda, condiciones laborales y salarios.
La lucha está servida.
[Lo vemos en la próxima
y última entrega]
Fragmento extraído de:
LA
DESTRUCCIÓN DE LAS SOCIEDADES EUROPEAS (SEGUNDA PARTE), de
Andrés Piqueras.
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