26 agosto, 2026

Masoud Pezeshkian: "Irán no se rendirá"

 


El general de brigada Ali Jahanshahi, comandante de las Fuerzas Terrestres del Ejército de Irán, emitió una advertencia a los grupos terroristas con base al otro lado de las fronteras de Irán (fuentes: Fars y Mehr):


Hoy, las Fuerzas Terrestres del Ejército se encuentran en su máximo nivel de preparación para el combate. Equipadas con armamento y equipo de última generación, han desarrollado planes operativos específicos para contrarrestar cualquier amenaza.


Todas las capacidades de las unidades de las Fuerzas Terrestres desplegadas a lo largo de las fronteras están dedicadas a garantizar la seguridad, salvaguardar las fronteras de Irán y hacer frente a cualquier amenaza.


El despliegue de unidades móviles ofensivas y de reacción rápida a lo largo de las fronteras, junto con la preparación integral de las Fuerzas Armadas, ha creado una disuasión eficaz contra las amenazas enemigas.


No permitiremos que ningún enemigo socave la seguridad de nuestros estimados residentes fronterizos y del pueblo de Irán.


En caso de incursión o agresión, todas las posiciones y bases pertenecientes a quienes amenacen la seguridad de Irán estarán al alcance de los drones y la artillería de las Fuerzas Terrestres del Ejército.


Las fronteras de Irán son una línea roja para las Fuerzas Armadas. Cualquier incursión o agresión contra el territorio sagrado de Irán recibirá una respuesta más contundente que nunca.


Por su parte, el ministro de Defensa interino de Irán, general de brigada Majid Ibn al-Reza, declaró (fuentes: IRNA, Fars y Mehr):


Para Irán, la economía, el bienestar y la dicha de la población, junto con la seguridad, forman parte del ámbito de la defensa.


Cualquier presión que atente contra el sustento y la seguridad de la población forma parte de la guerra.


Quienes amplían el ámbito de presión deben saber que nosotros también, en defensa del pueblo, ampliaremos dicho ámbito dentro del marco de los intereses nacionales.



El martes 25 de agosto de 2026, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se reunió con su homólogo omaní, Sayyid Badr Al-Busaidi, para tratar temas bilaterales y regionales clave. Al término de la reunión, emitieron una declaración conjunta anunciando un acuerdo preliminar sobre la gestión conjunta del Estrecho de Ormuz, según informaron Al Mayadeen, IRNA, Mehr, Middle East Spectator (MES) y Fotros Resistance. Si bien aún no se han publicado los detalles del acuerdo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán señaló que este acuerdo no implica la reapertura del Estrecho de Ormuz; este permanecerá cerrado hasta que se levante el bloqueo naval estadounidense contra Irán y el Imperio estadounidense cumpla con los términos del Memorando de Entendimiento (MdE). A continuación, el texto completo de la declaración conjunta publicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán:


#Declaración conjunta del Sultanato de Omán y la República Islámica de Irán sobre las consultas entre los Ministros de Asuntos Exteriores del Sultanato de Omán y la República Islámica de Irán.


Su Excelencia Sayyid Badr bin Hamad bin Hamoud Al-Busaidi, Ministro de Asuntos Exteriores, realizó una visita de trabajo a la República Islámica de Irán, durante la cual mantuvo consultas constructivas con su homólogo iraní, Su Excelencia el Dr. Seyyed Abbas Araghchi.


Las consultas se centraron en la importancia que ambos países otorgan a la reanudación de la navegación segura a través del Estrecho de Ormuz, preservando así su soberanía y sus derechos soberanos. Los dos ministros analizaron un marco por fases que proporcionaría una base práctica y viable, a la luz de la situación actual en el Estrecho, consecuencia de la reciente guerra y sus trágicas repercusiones.


El marco propuesto incluye el establecimiento de un corredor de navegación conjunto temporal a través del Estrecho de Ormuz y un acuerdo para implementar un proyecto conjunto de desminado del Estrecho. Las negociaciones técnicas entre ambas partes continuarán con el objetivo de alcanzar un acuerdo sobre un corredor de navegación permanente y las futuras disposiciones para la gestión del Estrecho, además de establecer un mecanismo para el intercambio de información, la gestión del tráfico marítimo y la prestación de servicios de navegación y seguridad conexos.


En este contexto, ambas partes reafirmaron la importancia de celebrar conversaciones conjuntas con los Estados ribereños del Golfo. Asimismo, haciendo hincapié en la necesidad de acatar las disposiciones del derecho internacional y respetar los derechos soberanos de los Estados costeros.



Por su parte, el presidente iraní Masoud Pezeshkian recibió al ministro del Interior pakistaní, Syed Mohsin Naqvi, y al jefe del ejército pakistaní, el general Asim Munir, que discutieron los pasos necesarios para “reactivar el Memorando de Entendimiento de Islamabad con miras a alcanzar una solución integral de la disputa” (Al Mayadeen). Finalizada la visita, Syed Mohsin Naqvi declaró que la reunión con los funcionarios iraníes fue “muy positiva y constructiva”, mientras que la oficina de relaciones públicas militares de Pakistán emitió un comunicado destacando que las conversaciones se centraron en “la paz regional, la prevención de una mayor escalada y la resolución de disputas a través del diálogo”.


Pezeshkian y el general de división Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, mantuvieron reuniones por separado también con el presidente del Consejo Supremo Judicial de Irak, Faiq Zidan. (IRNA, Fars , Tasnim y Mehr). En su reunión con Faiq Zidan, el general de división Mohsen Rezaei dejó muy claro que:


Los países de la región decidirán su propio futuro, y Estados Unidos no tendrá cabida en el futuro de la región. Irán busca un Irak fuerte e independiente”


El Frente de Apoyo Cibernético [iraní], cuyo objetivo es menoscabar las capacidades militares de la entidad sionista, anunció que en su última operación asestó un duro golpe a uno de los proveedores más antiguos de piezas y componentes militares de dicha entidad.


La agencia internacional de noticias Tasnim informó que el Frente anunció mediante un comunicado que había logrado penetrar con éxito la red interna de Novamill Systems Ltd., confirmando que prácticamente había paralizado la empresa tras dejar fuera de servicio todos los equipos principales de la fábrica.


Según el comunicado, Novamill es una de las empresas líderes de Israel especializada en ensamblaje mecánico, fabricación de piezas sensibles y de precisión mediante maquinaria, e ingeniería inversa. Además, mantiene una amplia colaboración con las industrias de defensa y aeroespacial israelíes, en particular con IAI. La empresa fabrica componentes de precisión para aviones de combate y sistemas aéreos, y ha prestado servicios que incluyen ensamblajes electromecánicos y optomecánicos de precisión para sistemas militares avanzados, como sistemas de guiado y control, dispositivos de visión nocturna, cámaras termográficas y sistemas de puntería.


El Frente de Apoyo Cibernético confirmó que, mediante herramientas desarrolladas por sus equipos, logró penetrar profundamente en la red de la fábrica. La operación, además de extraer un terabyte de datos sensibles y confidenciales, provocó la desconexión de todos los equipos de corte y mecanizado CNC y otros componentes de la red, lo que afectó gravemente la capacidad de producción de la fábrica.


El grupo cibernético advirtió a todos los empleados de la empresa:


«Su información personal y confidencial está en nuestras manos, y esa empresa ya no es un lugar seguro para ustedes. Dejen de cooperar con el ejército criminal de la entidad sionista lo antes posible y salven sus vidas, porque el tiempo se acaba y ya no hay margen de error».


El Frente de Apoyo Cibernético indicó que lo revelado representa sólo una pequeña parte de la información que extrajo sobre la cooperación de la empresa con el ejército israelí, y recalcó que aún no ha publicado toda la información que posee.


Previamente, el Frente había interrumpido las líneas de producción de más de 10 empresas que operan en el sector militar de Israel, entre ellas Bzmt, IMCO, Maya, CarsoMetal y otras, tras atacar su infraestructura.


El Frente de Apoyo Cibernético declaró, desde su fundación, que realizar ciberataques contra toda la infraestructura vital de la entidad sionista ocupante es un objetivo legítimo, considerando que esta última operación constituye un nuevo paso en el camino hacia la implementación de dicha estrategia. (Fuente: TasnimNews)



24 agosto, 2026

"Ahora están con esta nueva payasada de unas sanciones estremecedoras, terroríficas y etcétera. Es patético" — Augusto Zamora

 




Augusto Zamora : Empecemos por Irán, que yo creo que es, de todo este panorama, la piedra angular de un cambio enorme en el mundo que ya se ha producido, pero seguirá produciéndose, porque realmente en Estados Unidos ni en las peores pesadillas se imaginaron que Irán iba a resistir de la manera que ha resistido. Y no sólo eso, sino que les iba a dar una vapuleada militar, política, geopolítica, de la magnitud que se las ha dado a Estados Unidos. Y ya no digamos al ente sionista.


Ahora están con esta nueva payasada de unas sanciones estremecedoras, terroríficas y etcétera. Es patético. Es decir, es para reírse si no lo dijera el presidente del mayor estado terrorista del mundo. Porque sanciones mayores que las que sufrió Irán después del 79, que se sumaron a la agresión del Irak de Saddam Hussein, cuando Saddam Hussein era el héroe de Occidente, mayores que eso, no va a recibir jamás ningún país en castigo económico, porque el bloqueo, además, era general. Y sin embargo, Irán resistió 8 años de guerra, resistió las sanciones, reconstruyó el país. Hoy es una de las 20 economías mundiales, hizo del país una potencia científico-técnica, a pesar de todo, y ahora una enorme potencia militar.


Así que, que venga Trump a estas alturas a hablar de unas sanciones devastadoras es de risa. Porque justamente la derrota Estados Unidos y del ente sionista ha cambiado a tal nivel las relaciones en Oriente Medio y Próximo que ya los Estados Unidos suena a cháchara, Trump es como una chacharaca hablando un disparate tras otro. Porque ¿cómo le va a imponer sanciones? Ya China le dijo que tururú, ¿sabes? Rusia hará lo mismo. Lo mismo hará Pakistán, lo mismo hará la India. Los países del Golfo Pérsico no se van a meter, ya bastante asustados están con el estado de cosas. Así que, ¿quién les va a secundar? Los europeos con la crisis que tienen energética, hídrica, económica... Es decir, está Estados Unidos realmente en un estado de soledad insólito. Yo no creo que Estados Unidos haya estado más solo y aislado de lo que está ahora con Trump.


Pero obviamente, si tú sigues la propaganda y los diarios que actúan como portavoces de este imperialismo ruinoso de Estados Unidos, te parece que ellos podrán hacer muchas cosas, pero ya no. Ya ese tiempo pasó, ¿sabes? Más bien hay una alarma creciente por el declive del dólar y su sustitución por monedas nacionales en un porcentaje cada vez mayor de intercambios entre países. El relevante papel del dólar que está sirviendo de refugio, pero también como un puñal invisible contra la economía estadounidense. Es decir, no, ya a estas alturas del campeonato eso queda en puro discurso demagogo, vacío para la galería, para impresionar a las cuatro bobos en Estados Unidos, en el mundo, que crean que Estados Unidos sigue siendo Superman, cuando en realidad no lo es.


Y lo de la bomba atómica, mira. Estados Unidos es el único país que la ha empleado contra población indefensa. Ya está más que demostrado que las lanzaron no por razones militares, sino por razones experimentales, viendo ya la Guerra Fría y el creciente poder soviético. También se planteó cuando la guerra de Corea, fue el momento en el que Estados Unidos estuvo más a punto de repetir, pero como en 1949 la Unión Soviética había desarrollado ya su bomba atómica, aquello fue el freno. Porque en Washington dijeron, "Bueno, si empleamos la bomba atómica contra la China comunista, nadie no garantiza que la Unión Soviética no la emplee contra Japón." Y entonces ahí se quedó y esta lucha interna terminó con un intento de golpe de estado de del general McArthur, que era jefe de las tropas gringas en Corea, y su destitución después. Y el otro momento fue en la guerra de Vietnam. No recuerdo las fechas, pero fue entre 72 y 74, cuando los gringos estaban ahogados, tenían medio millón de soldados. Las bajas se multiplicaban, las protestas se hacían mayores y se volvió a plantear el tema. Pero este nuevo planteamiento quedó en eso, en planteamiento, porque ya para entonces la Unión Soviética era una superpotencia nuclear, pero también China tenía la bomba atómica.


En estos momentos, si nosotros nos guiamos por los ejemplos anteriores, bombas atómicas tiene India, tiene Pakistán, tiene Corea del Norte, tiene Israel, la primera potencia nuclear es Rusia y aquí está una cuestión que se impuso en los anteriores casos y es que, sí la tienes, está ahí, pero es para no usarse Porque cualquier analista medianamente sensato sabe que un uso de una bomba nuclear, una, primero nadie garantiza que no habrá represalia. Segundo, que esto desataría una carrera por crear el arma nuclear que países como Irán, Egipto, Arabia Saudita, etcétera, etcétera, buscarían su bomba, con lo cual los resultados serían devastadores y eso aceleraría el fin del que la use.


Por eso, yo creo que Israel lo último que haría sería usar la bomba nuclear, ¿sabes? Porque eso sería el fin no solo de Israel, sino puede que también de los judíos como tal, porque quedarían como apestados en todo el mundo. Quiero decir que esos son planteamientos que sí sirven para temas sensacionalistas, para un titular, para llenar una conversa o un programa, pero no son realmente serios.


No podemos adoptar un enfoque parcial. Dentro del marco geopolítico y de los intereses de Estados Unidos, el primer escenario y el más relevante con diferencia es Asia Pacífico y China. En relación a este asunto, lo de Irán es totalmente secundario. Y de hecho, en Estados Unidos, tú lees, muchos analistas opinan que a Estados Unidos no se le ha perdido nada, ni en el estrecho de Ormuz ni en Irán, y que es un error y una traición a Estados Unidos estar siguiendo la política que marca el ente sionista, que afirman ellos, va en contra realmente de los intereses de Estados Unidos como país. Porque, en realidad, para Estados Unidos el gran reto es China y es el dominio, el control, todos los intereses que hay en Asia Pacífico, donde está, no olvidemos, el 70% de la economía mundial y el 60% de la población mundial. Es decir, no son escenarios equiparables. Por más que la propaganda, las noticias y todo lo demás inflen la relevancia de Israel, Israel es un parásito minúsculo que en el global de Estados Unidos no tiene en los actuales tiempos mayor relevancia, la tuvo y mucha en la Guerra Fría cuando Oriente Medio estaba dividido también en dos bloques, el bloque progresista con Naser en Egipto, con los Asad y Husein en Irak, en Jordania, Gadafi en Libia... Era un mundo distinto, pero es que ahora nada de eso existe. Egipto es aliado de Estados Unidos, recibe anualmente 1.500 millones de Estados Unidos, tiene excelentes relaciones con Rusia, le está construyendo Rusia a su mayor y única central nuclear, se está armando con armamento chino. Pakistán quiere su autonomía, está haciendo enormes planes económicos, comerciales con Irán, quiere abrir una ruta, participar en la ruta... Es otro mundo. Entonces, en este panorama pensar, “vamos a emplear la bomba atómica para satisfacer Israel”, los primeros que se opondrían en Estados Unidos serían los militares. Porque esto... Mira, las dos bombas atómicas sobre Japón no fueron la razón por la que Japón se rindió, aunque ese es el visionado de Hollywood en ese sumario de mentiras que provienen de Estados Unidos. Japón se rindió después de que el ejército soviético en una semana los desbaratara en China y fue cuando Japón se dio cuenta de que tenía absolutamente perdida la guerra y pidió la paz. No fueron las bombas atómicas. Y una bomba atómica contra Irán no dejaría de ser una bomba atómica contra el mundo musulmán.


Estaba escuchando hace poco a unos especialistas iraníes, pero también egipcios, de que esa división antigua, rivalidad entre sunitas y chiitas se ha desvanecido, que ahora los intereses y la gente piensan en otras cosas. Por lo tanto, emplear una bomba nuclear contra un país que no representa ninguna amenaza, que no ha atacado a nadie, que más bien lo has agredido dos veces, sería desatar un terremoto, yo creo que devastador para Occidente, para Estados Unidos y para el mismo ente sionista, en el mundo musulman.


Dije al principio que la piedra angular de lo que está pasando ahora es Irán. Y esto es independiente de lo que es el marco geopolítico de Estados Unidos, porque lo de Irán, ha sido como una bomba nuclear sin átomos. Porque es como el cuento ese del rey desnudo. Estados Unidos y el ente sionista creyeron, porque ellos estaban convencidos, de que en una semana, 10 días, la República Islámica se hundiría y que ellos saldrían triunfantes. Y le salió el tiro literalmente, no por una, sino por 50 culatas. Los iraníes barrieron las bases de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, atacaron hasta en Jordania, les golpearon portaviones, les hicieron... lo dejaron en ridículo, qué es lo peor que te puede pasar.


Yo escribí hace ya unos cuantos meses a raíz de la segunda agresión contra Irán, que esta guerra era como un ensayo de lo que iba a ser la guerra en Asia Pacífico, porque Estados Unidos es una potencia aeronaval. Es lo que he dicho y repetido, que es un país isla en un continente isla, está separado del mundo. Su única manera de proyectarse son sus barcos y sus aviones, para lo cual necesita bases en el extranjero. Y esto repite un fenómeno que se ha dado y que el primero que lo narra curiosamente y de manera maravillosa y lo que dice podría aplicarse, es Tucídides en la historia de la guerra del Peloponeso, contando el fracaso de la expedición naval ateniense contra las ciudades aliadas de Esparta en Sicilia. Y lo que cuenta Tucídides podría, mutatis mutandis, aplicarse a la actualidad porque siempre la potencia que ataca desde el mar va en desventaja. Esto se vio repetido saltando los siglos en Galípoli, cuando el Imperio Británico mueve australianos, neozelandeses, ingleses y algunos franceses a desembarcar en Galípoli para destruir a al Imperio Otomano por la espalda, y aquello termina en una matanza terrible. Mueren 250.000 soldados británicos. Y a pesar de que Gran Bretaña tenía una indudable supremacía militar, el dominio de la tierra fue fundamental. Los turcos podían enviar por tierra todas los refuerzos, la artillería, el abastecimiento y los británicos tenían su retaguardia en Egipto a 1000 km. En Irán se vio lo mismo. Sostener una guerra a 12.000 km de tus bases es costosísimo. Y o tienes una retaguardia muy próxima o esto termina como han terminado las anteriores expediciones marítimas. Y como en la guerra contra Irán nadie se quiso sumar, ni siquiera Egipto se ofreció, nadie dijo, "Ven, pon aquí tu base y desde aquí...” Nadie. Estados Unidos se vio en un problema gravísimo que estalló en la crisis (que parece anecdótica, pero no), de que los marineros en los portaaviones no tenían ni que comer porque no tenían logística.


Transcripción del vídeo Irán prepara el golpe final contra EEUU.



23 agosto, 2026

El Manifiesto, un texto vivo — Isabelle Garo

 


Viento Sur – 05/10/2025


Este artículo es el resultado de un encuentro en el Centro de Estudios Marxistas. Estas reuniones buscan fomentar tanto la autoformación como la reflexión crítica. Por lo tanto, se basan en gran medida en el trabajo previo de camaradas dentro y fuera de nuestro movimiento.


El Manifiesto del Partido Comunista (habitualmente referido como El Manifiesto Comunista, NdR), escrito en vísperas de la revolución de 1848, es la obra más famosa y difundida de Marx (y de Engels, aunque su papel es menos significativo). A pesar de su fama, este breve texto no es en absoluto un tratado de teoría política de alcance universal. Sin embargo, su espíritu revolucionario lo lleva más allá de su tiempo, y es precisamente porque nació de circunstancias únicas que continúa interpelándonos.


Para esclarecer esta paradoja, es importante volver primero a las condiciones en las que se redactó El Manifiesto, antes de abordar dos de sus temas centrales: primero, la cuestión de la lucha de clases y el "partido", y luego, la de la reapropiación comunista. Para Marx, el comunismo no designaba un proyecto integral, sino un esfuerzo a largo plazo para derrocar toda dominación de clase, reapropiarse de nuestras actividades sociales y construir otro mundo. "¡Proletarios de todos los países, uníos!": con este llamado a la movilización, que nunca ha sido más urgente que hoy, concluye.


El preludio de la revolución de 1848


En vísperas de 1848, Alemania estaba fragmentada. Marx nació en Renania, donde los ejércitos de la Convención impusieron la ley revolucionaria durante un tiempo, antes de su anexión por Prusia, un estado feudal y policial, en el Congreso de Viena. En esta región rural, marcada por un relativo desarrollo económico y una creciente desigualdad, las protestas surgieron pronto.


Así, en 1832, en Hambach, no lejos de Tréveris, su ciudad natal, una manifestación política congregó a casi 30.000 personas durante dos días. Exigían libertad religiosa, una Constitución, la unidad alemana, y algunos participantes incluso se atrevieron a mencionar una inminente revolución armada. En 1835, el poeta Georg Büchner escribió el primer manifiesto de la revolución social en Alemania, lanzando el famoso lema: "¡ Paz a las casas, guerra a los palacios!". El Manifiesto también se inspira en esta cultura alemana rebelde.


Si bien estas revueltas populares fueron violentamente reprimidas por las autoridades prusianas, gradualmente surgió una prensa crítica que representaba los intereses liberales, pero también las aspiraciones democráticas. Marx, quien se había acercado a los movimientos de protesta hegelianos, se involucró en este periodismo de investigación y opinión en 1842 (a los 24 años), alcanzando rápidamente un papel destacado en la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung).


En 1843, tras la prohibición del Rheinische Zeitung por parte del gobierno prusiano, Marx rompió con un bando liberal que nunca había sido suyo y que se había mostrado incapaz de oponerse a la censura. Se exilió en París, la capital de la revolución, no sin haber escrito previamente numerosas obras, entre ellas una crítica detallada de la concepción hegeliana del Estado.


En París, conoció a Engels, quien durante mucho tiempo se había declarado socialista. Horrorizado por sus inclinaciones políticas, su padre lo envió a Manchester a trabajar en una de sus hilanderías. Pero allí, su experiencia en el mundo industrial (así como su encuentro con Moses Hess) lo llevaron a proclamarse comunista, antes que Marx. El término, aunque no está claramente definido, se refiere principalmente al rechazo de la propiedad privada en un contexto de intensos debates sobre las opciones socialistas, comunistas y anarquistas que se extendían por toda Europa.


Por su parte, Engels se vio particularmente influenciado por las huelgas que, durante la crisis económica de 1842, congregaron a varios millones de trabajadores ingleses. Estas contradicciones, según él, estaban destinadas a desembocar en una revolución social. Surgido a finales de la década de 1830, el cartismo fue, de hecho, la primera organización de masas en Europa, en una época en la que no existían partidos políticos modernos. La opción de Marx fue algo diferente desde el principio: consideraba que la revolución social debía ser también una revolución política, y más aún una revolución de la política, contra su confiscación en forma de un estado separado, vuelto contra los trabajadores.


En este contexto, Marx ve el auge de las ideas revolucionarias como resultado de contradicciones históricas, de las que nunca son simplemente un reflejo: en ciertos casos, pueden contribuir a inventar y guiar el futuro, aunque estén determinadas por las circunstancias presentes. El Manifiesto se concibe como un texto de intervención, cuyo objetivo es transformar el conocimiento y la acción conjuntamente y a través de la acción. De ahí el optimismo extremo de este peculiar texto: en vísperas del levantamiento europeo de 1848, ¡todo parece posible!


Este texto militante es, sin embargo, un gran texto teórico y prospectivo: el término comunismo designa sobre todo una invención colectiva permanente, que aspira a devolver a los seres humanos el control de su vida social e individual, y no una utopía. Marx identificó al proletariado como el principal actor de la revolución venidera, que, al aliarse con otros pueblos explotados, derrocará los restos del feudalismo al mismo tiempo que el capitalismo en formación, la forma suprema de dominación de clase, centrada en la desposesión radical de los trabajadores.


El Manifiesto refleja todas las contradicciones de su época. En el Congreso de Viena de 1815, las grandes potencias rediseñaron el mapa de Europa y del mundo. Pero esta Europa rediseñada dispersó y oprimió a los pueblos, alimentando las demandas de liberación nacional y justicia social. A nivel global, Occidente impuso su dominio sobre el resto del mundo a medida que el capitalismo iniciaba su expansión global: El Manifiesto anticipó este proceso de globalización. La colonización y la esclavitud, ligadas al comercio triangular, fueron consecuencia de su lento surgimiento, pero a su vez aceleraron su ascenso. Y la crisis actual también es económica, habiéndose vuelto periódica a pesar del aumento de la producción.


La inestabilidad de este edificio no tiene precedentes: desde 1830, se sucedieron oleadas revolucionarias en todo el mundo, y El Manifiesto, que pretende acelerar y acompañar el proceso revolucionario, se propone ofrecer un análisis histórico coherente de esta realidad y sus contradicciones. Pues son estas contradicciones las que abren brechas en la historia y perfilan posibilidades sin precedentes para la emancipación colectiva. Pero a condición de que las comprendamos y actuemos en consecuencia, de manera resuelta, consciente y organizada. A pesar de la distancia que nos separa de aquella época, esta tarea es más relevante que nunca: se llama lucha de clases.


Lucha de clases y partido de clase


En El Manifiesto, la lucha de clases es central, la fuerza impulsora, y sus primeras líneas son famosas: "La historia de toda la sociedad hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases". Las clases no son entidades inmutables, sino el resultado de esta lucha constante y contradictoria. Pero también son función del lugar que ocupan los grupos sociales en la producción de riqueza. Finalmente, se caracterizan por formas de conciencia más o menos elaboradas, que les permiten construir sus propios intereses como fuerzas políticas. ¿Con quién unirse, cómo, en qué medida y con qué propósito? Estas preguntas políticas y estratégicas recorren todo el texto.


En este mundo cambiante anterior a 1848, la ira de las poblaciones ante la injusticia y la pobreza había ido en aumento durante mucho tiempo. Esta prolongada efervescencia de revuelta dio origen a movimientos políticos de protesta, en pleno proceso de modernización. Sus objetivos eran distintos, pero no necesariamente incompatibles: el movimiento liberal exigía una Constitución asociada a un sistema parlamentario basado en la propiedad, mientras que la tendencia democrática abogaba por una república que otorgara derechos políticos más amplios. Por su parte, un movimiento igualitario radical, derivado del babouvismo, reclamaba la revolución social.


La Liga de los Justos pertenece a este último movimiento. Cuando Marx y Engels se acercaron a ella, ya llevaba más de diez años existiendo y reunía a artesanos y obreros alemanes emigrados, organizados en Suiza, París y Londres. En París, la Liga participó en la insurrección blanquista de mayo de 1839 y sufrió la violenta represión que siguió a su fracaso. Por su parte, el grupo suizo estaba liderado por Wilhelm Weitling, seguidor del comunismo cristiano y de inspiración babuvista, poco respetuoso con el rigor teórico, pero carismático partidario de la vía insurreccional. Los dirigentes londinenses de la Liga, por su parte, defendían una línea menos ofensiva y deseaban, sobre todo, transformar la organización secreta inicial en una entidad legal. Para Marx y Engels, este objetivo era perfectamente compatible con una opción abiertamente revolucionaria.


Engels recordaría más tarde que la condición que Marx y él mismo habían establecido para su participación era la supresión del "culto supersticioso a las autoridades". Por lo tanto, su victoria fue sobre todo estratégica, democratizando el funcionamiento interno de la Liga al imponer el órgano decisorio del congreso. Cerrando el paso a cualquier "espíritu de conspiración", esta forma de organización era ahora "absolutamente democrática", diría Engels, al imponer la condición de líderes electos y revocables. "Transformó a la Liga, al menos en tiempos de paz, en una simple sociedad de propaganda".


En virtud de este objetivo, dicha estructura se mantiene muy alejada de los partidos modernos, y en particular de las poderosas organizaciones de la socialdemocracia alemana y austriaca de finales del siglo XIX. La Liga de los Justos, rebautizada como Liga de los Comunistas, sigue siendo una pequeña formación que reúne principalmente a intelectuales y artesanos, alejada del proletariado industrial. Sin embargo, constituye el embrión de una nueva organización abierta e internacional, al servicio de la lucha específicamente política de la clase obrera.


Cuando estalló la revolución, el papel de la Liga y, en general, el de quienes se declaraban comunistas era insignificante. Tras el fracaso de la revolución, la represión recaería violenta y duradera sobre activistas y organizaciones obreras. Por otro lado, las preguntas planteadas por Marx y Engels persistieron y explican por qué el Manifiesto, inicialmente poco difundido, luego tuvo una difusión masiva: ¿qué es una organización revolucionaria? ¿Cuál es su función? ¿Cuáles son sus estructuras?


En El Manifiesto, los comunistas son "la fracción más consciente de los partidos obreros". En 1850, tras la traición de los partidos democráticos, Marx optó por la formación de organizaciones autónomas de la clase obrera. Pero ni él ni Engels consideraron nunca las cuestiones tácticas y estratégicas como doctrinarias. Nunca cultivaron el fetichismo de la organización. El objetivo final prevalece sobre las herramientas de lucha, aunque tales medios -las organizaciones estructuradas- sean indispensables para ellos. No existe una ciencia, sino un "arte estratégico", como lo expresó con tanta fuerza Daniel Bensaïd.


El comunismo, para recuperar nuestras vidas


La gran modernidad de El Manifiesto, a pesar de el carácter anticuado de algunos puntos, reside en la perspectiva de la reapropiación, que va mucho más allá de la mera desaparición de la gran propiedad. Esta tesis, propia de Marx, recorre toda su obra.


Por un lado, no se limita a anunciar la revolución ni a convocarla, sino que subraya la necesidad de la acción política, en el nuevo sentido del término, así como la importancia decisiva de la concienciación, como condición para la victoria de las clases dominadas. Ahora bien, esta concienciación exige la reapropiación del conocimiento, monopolizado por las clases dominantes y producido para su uso, condicionado por sus preocupaciones económicas, sociales y políticas.


Por otra parte, Marx llevaba mucho tiempo comprometido con una crítica del Estado como un organismo separado, separado de la vida económica y social: fue la gestión colectiva la que confiscó. Marx pasaría de la idea de su conquista a la de su "ruptura", en favor de un "poder público", un autogobierno democrático del que la Comuna de París le proporcionaría un esbozo. Pues conquistar el Estado implica, a menudo, ser conquistado por su lógica: la terrible historia posterior del "comunismo" lo atestigua…


En este mismo sentido, el comunismo se refiere a la profunda transformación de todas las actividades sociales y no a la simple distribución igualitaria de la riqueza producida: se trata de iniciar un proceso de reapropiación de las funciones que el capitalismo desvía en beneficio de las clases dominantes. Esta reapropiación es un objetivo, pero también una condición fundamental de la revolución si la concebimos no como una "gran noche", sino como un proceso lento y complejo, como la reorganización colectiva y racional de toda la vida económica y social. En otras palabras, se trata inmediatamente de recuperar la propia vida, y este es el reto inmediato de las luchas y movilizaciones para iniciar esta difícil construcción.


En esta ocasión, Marx enuncia otra tesis fundamental, inseparable de la anterior, que sitúa al comunismo en las antípodas de cualquier colectivismo de cuartel: se trata de construir "una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno sea la condición del libre desarrollo de todos". Recuperar nuestras actividades sociales frente a la privatización capitalista del mundo significa también recuperar nuestras vidas, nuestro tiempo libre, la condición de nuestra emancipación personal, confiscada y saqueada por un capitalismo más feroz que nunca. El Manifiesto especifica la definición dada en 1845 en La Ideología Alemana: "Para nosotros, el comunismo no es un estado que deba crearse, ni un ideal al que la realidad deba ajustarse. Llamamos comunismo al movimiento real que suprime el estado actual. Las condiciones de este movimiento resultan de las premisas existentes".


Este comunismo de reapropiación va mucho más allá de la simple redistribución. Consiste en la reformulación de las relaciones sociales de producción y reproducción; concierne a la vida misma, incluida la naturaleza. La gran relevancia de El Manifiesto reside aquí: estas cuestiones son a la vez objetivos y palancas de la lucha y la movilización anticapitalistas. Luchar contra la explotación, el sexismo, el racismo y todas las formas de dominación de clase en sus mil variantes significa luchar por nosotros mismos, por cada uno de nosotros, juntos, esbozando la figura de un mundo mejor a partir de ahora. Y nuestras organizaciones deben ahora estar a la altura de estos objetivos. Sin duda, El Manifiesto, un texto vivo, inclasificable y devastador, merece ser leído y releído.


https://www.abertzalekomunista.net/es/biblioteca/internacionales/marx-y-engels/360-el-manifiesto-comunista



21 agosto, 2026

¿Qué te ha radicalizado? — Caitlin Johnstone

 


Caitlin's Newsletter – 21/08/2026


Pues hombre, no sé... ¿Tal vez fueron todas esas guerras basadas en mentiras, o el ecocidio corporativo, o el genocidio transmitido en vivo, o la gente durmiendo en las aceras mientras los multimillonarios se hacen trillonarios, o el saqueo del sur global, o la vigilancia masiva, o los drones policiales, o las prisiones de tortura israelíes. o los perros violadores de las Fuerzas de Ocupación Israelíes, o el castigo mediante la hambruna, o las guerras por delegación, o la política al borde de la guerra nuclear, o el cerco de nuestro planeta con cientos de bases militares estadounidenses, o los sitios negros de la CIA, o los archivos de Epstein, o el secreto gubernamental, o la creciente persecución de periodistas y denunciantes, o el hecho de que Estados Unidos simplemente asesina y secuestra abiertamente a los líderes de naciones soberanas, o la censura de internet, o la forma en que todos los medios occidentales y todas las plataformas tecnológicas de Silicon Valley operan sirviendo de propaganda para el imperio estadounidense, o la agresiva dinámica para ilegalizar las manifestaciones pro-palestinas, o la corrupción legalizada de los gobiernos occidentales, o la forma en que la IA se nos está metiendo por la garganta mientras los centros de datos asfixian nuestro ecosistema, o la prisa apenas disimulada por desarrollar robots militarizados para uso doméstico o los evidentes fallos argumentales en la versión oficial del 11-S, o los evidentes fallos argumentales en la versión oficial del 7 de octubre, o la completa impotencia de la política electoral ante una oligarquía donde los ricos obtienen todo cuanto quieren, o la desaparición de los casquetes polares, o la desaparición de las selvas tropicales, o la desaparición de la vida silvestre, o la drástica disminución de la población de insectos, o la desertificación de los océanos, o el gigantesco continente de plástico en el Atlántico Norte, o los microplásticos en nuestros cerebros y en nuestra sangre, o el hecho de que vivimos bajo un imperio que abarca todo el mundo y que no puede existir sin violencia y explotación a gran escala, o el hecho de que las generaciones más jóvenes están económicamente mucho peor que sus padres y abuelos, o el hecho de que la gente común tiene que trabajar cada vez más duro a medida que todo se vuelve cada vez más caro mientras la clase capitalista obtiene ganancias récord?


En este punto, la pregunta "¿Qué te ha radicalizado?" es mucho menos interesante que esta otra: "¿Cómo es posible qué no te hayas radicalizado aún? En serio, ¡cómo es posible! ¿Cómo has logrado evitarlo a pesar de todo lo que estás contemplando con tus propios ojos?"


Porque para el resto de nosotros, ese conformismo de mierda parece un maldito truco de magia. Parece una hazaña sobrehumana de fuerza de voluntad seguir creyendo que todo está bien y que nuestros líderes lo arreglarán todo si votamos por el plutocrático títere adecuado en las próximas elecciones. Tú ahí, tan tranquilo mientras todo arde, cual monje budista sentado meditando tras prenderse fuego. ¿Cómo lo haces?



LA SIMA DE ORMUZ