21 agosto, 2018

"¿En qué planeta cree Riechmann que vive?" ——— Luis López




ELOTRO - 20 agosto / 2018/ Diario

-¿Cómo se pueden ignorar los antagonismos de clase?
-Su respuesta fue: ‘Podría caerle un bofetón’
Y él dio fin a la voz y principió nuevos sollozos…


Jorge Riechmann: “Lo que ni siquiera parecemos ver son las dinámicas sistémicas que se vuelven incontrolables, los modos de vida aberrantes que se vuelven incuestionables, las cosmovisiones disfuncionales que se vuelven intocables…Todo lo que falsea aquel planteamiento binario (lo que no resuelva la tecnología lo hará la voluntad política) que literalmente no sirve para nada.

Y otro ejemplo cercano: ¿se puede tener más y mejor voluntad política que la ministra Teresa Ribera? Les aseguro que no (la conozco personalmente). Y sin embargo, su flamante Ministerio de Transición Ecológica (creado por el gobierno de Pedro Sánchez en la primavera de 2018) no conseguirá nada de lo que de verdad necesitaríamos para evitar la catástrofe en curso. Así de fuertes son las constricciones sistémicas, así de pegajosa la inconsciencia humana…”

No me canso de leer y de aprender de Riechmann, ‘tratar de comprender, tratar de ayudar’ se llama su blog y es lema que en mi opinión él cumple sobradamente, aunque en mi caso mucho me temo que en sentido contrario del que él pretende.. Riechmann comparte con nosotros gracias a su estimable generosidad no sólo sus obras, conferencias, charlas e innumerables lecturas sino que además nos aporta ‘datos e informaciones’ de carácter personal sobre amigos y conocidos, sin ocultar como suele hacer la mayoría de sus ‘prudentes colegas’ de la tribu de los intelectuales mercenarios: nombres, valoraciones y tipo de relación (Y es que en el Mercado intelectual y artístico no es conveniente cerrar ninguna puerta ‘con presentes o futuras posibilidades de negocio’ ni ganarse más enemigos que los inevitables por fuerza mayor).

En los párrafos de arriba Riechmann nos confiesa que ‘conoce personalmente a la ministra de ‘Transición Ecológica’ Teresa Ribero (fue profesora como él en la UAM), a la que por ello otorga, ‘porque puede otorgar’, un sobresaliente en cuanto a: ‘tener más y mejor voluntad política’ para combatir ‘la catástrofe ecológica en curso’. Y precisamente estas son las cositas que nos ‘ayudan a comprender’ por qué un tipo tan culto y erudito puede al mismo tiempo razonar ‘políticamente’ del modo más infundado e incoherente o sea como un auténtico zoquete (porque hoy por hoy aún me resisto a creer que se trate de otro listillo sinvergüenza más).

Para conocer la ‘más y mejor voluntad política’ de la tal Teresa Ribero, a la que servidora no tiene el disgusto de conocer personalmente aunque yo también trabajé durante unos años para la UAM, no hay más que remitirse a su ‘práctica’ política anterior (el historicismo que no falte) a su reciente nombramiento de ministra por el presidente del gobierno PPSOE Pedro Sánchez. Y es entonces que descubrimos, digo nosotros los don nadie que nunca tendremos conocidos que lleguen a ministro, que el currículum de la individua no tiene desperdicio ‘político’:

Entre 2008 y 2011 asumió la Secretaría de Estado de Cambio Climático en el gobierno PPSOE de Zapatero.
Ribera, como buena trepa en las paredes y cimas de todo tipo de burocracias institucionales, es también, según la fuera de toda sospecha enciclopedia neoliberal Wikipedia, miembro de distintos consejos asesores entre los que destacan el consejo de Liderazgo Global de la United Nations Sustainable Development Solutions Network (UNSDSN), el consejo asesor global en cambio climático del Foro Económico Mundial, y el de la iniciativa Momentum For Change de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC); pertenece al consejo internacional del BC3, al consejo asesor del Institut pour la Recherche du Développement (IRD) y a los patronatos de Fundipax y la Fundación Alternativas… ¡coño, coño, coño…!

Vaya, vaya… dejemos a un lado su pertenencia al pestilente clan Zapatero (lean aquél artículo de Chirbes publicado en... Alemania) y centrémonos en la Fundación Alternativas, esa misma Fundación de ‘izquierda’ a la que pertenecen desde su creación en 1997 gente con la cualidad acreditada de: ‘tener más y mejor voluntad política’ para combatir ‘la catástrofe ecológica en curso’, como por ejemplo: Felipe González, Manuela Carmena, Joaquín Almunia, Joaquín Estefanía, Ignacio Escolar, Diego López Garrido, José María Maravall o Nicolás Sartorius… en fin, creo que la lista no necesita glosa, son todos ellos sicarios del Sistema y de los cuales no cuesta mucho demostrar lo que para cualquiera mínimamente informado (‘Nuestra ignorancia de los hechos falsea nuestra concepción de lo real…’), que tenga tiempo ‘libre’ para ello, está y estuvo de manifiesto incluso gracias a los propios medios de desinformación que sustentan al Régimen PPSOE…

En fin, no voy a perder un minuto en hacer un picadillo Prisa-PPSOE incluyendo al, en este caso, ‘colaboracionista’ Riechmann, pero uno se pregunta si el ‘erudito’ Riechmann no se tendría que plantear reducir un poquitín sus horas dedicadas a la compulsiva nutrición puramente libresca, intelectual (¡No vivas solamente encastillado en el cerebro con la cosa mistificada que te lleva a perder de vista la cosa real!)y dedicar ese tiempo digamos ‘sobrante’ a ‘ayudarse a sí mismo’ y enterarse un poquito (observando y analizando la realidad de los hechos y no sólo las, en el mejor de los casos, volubles y efímeras ‘voluntades’ de sus ‘amistades peligrosas o beneficiosas’ y demás postreros de camaradas pertenecientes al negocio Eco-Bio), de para empezar y tener una base como decían en ‘Amanece que no es poco’, que tipo de lamentable sociedad dividida en clases con intereses antagónicos vive… o, como él mismo ha titulado, digo más o menos, una de sus últimas entradas en el blog: ¿En qué planeta cree Riechmann que vive, cierto que materialmente, no digo espiritualmente, tan bien acomodado?

ELOTRO

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20 agosto, 2018

Romperán las barreras de cristal




«En aquellos tiempos, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban aislados entre sí. Eran, además, muy diferentes: ni los seres, ni las formas, ni los colores coincidían. Los dos reinos, el de los espejos y el humano, vivían en paz. Se entraba y se salía de los espejos.

Una noche, la gente de los espejos invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero después de sangrantes batallas, las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Rechazó a los invasores, los aprisionó en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todas las acciones de los hombres. Les privó de su fuerza y de su figura y los redujo a simples reflejos serviles. Un día, sin embargo, se liberarán de este letargo mágico... Las formas comenzarán a despertarse. Diferirán poco a poco de nosotros, nos imitarán cada vez menos. Romperán las barreras de cristal y de metal y esta vez no serán vencidas.»

Borges, La fauna de los espejos

15 agosto, 2018

El imperio chino se extiende




El Blog Salmón - 14/08/2018

El imperio chino se extiende y su expansión pasa por desembarcar en Nigeria

Por todos es sabido que, a lo largo de la historia económica y no económica, toda potencia que se precie, ha intentado extender su alcance, influencia, y a la postre poder sobre otros países. Igualmente conocido por todos es que lo mismo ocurre en nuestros días con las cuatro grandes superpotencias existentes en el planeta: USA, Europa, Rusia, y China.

Y habiendo crecido China al calor de la más reciente globalización, no es de extrañar que sea un caso especialmente idóneo para haber proliferado este espíritu expansionista a nivel económico, que podría estar en plena efervescencia entre sus élites políticas y económicas. De hecho, el imperio pseudo-capitalista chino está en clara expansión, y cada vez más gana terreno en países y continentes.

La divisa: un signo muy relevante del área de influencia económica

La adopción de una divisa extranjera a cualquier nivel económico es un claro signo de penetración económica del país emisor de dicha divisa en la economía nacional del país adoptivo. Como muestra de ello, todos sabemos cómo a nivel global, en las décadas de capitalismo dominado por EEUU, el dólar americano ha sido la divisa rey por excelencia a nivel internacional. Se podía viajar con ella por todo el mundo, se cambiaba en todas partes, en algunos lugares incluso se acumulaba valor acaparando dólares americanos ofreciendo un cambio muy favorable en el mercado negro, etc.

Pero más allá de la omnipresencia del dólar del Tío Sam como divisa de cambio en todo país del globo, está el hecho de que era también la divisa por excelencia para atesorar la joya de la corona de la acumulación de riqueza de un país: sus reservas. Efectivamente, es un signo inequívoco de valor y de confianza que durante décadas los países hayan elegido a la divisa estadounidense para depositar el fruto de sus esfuerzos económicos nacionales, y a la par la principal arma de defensa económica de sus divisas nacionales frente a los envites de unos mercados que siempre están listos para atacar las debilidades económicas.

Con la llegada del Euro, el panorama cambió ligeramente, y a la hegemónica divisa de EEUU le salió un competidor destacado. Efectivamente, los Euros empezaron a aceptarse en todos los países del mundo, a ser cambiados en cualquier casa cambio, y también los Bancos Centrales de los países de todo el planeta empezaron a acumular Euros como parte de sus reservas económicas estratégicas. En EEUU muchos vieron a la divisa europea como un hermano del dólar, y aunque ciertos sectores tendían a menospreciarla frente al todopoderoso dólar estadounidense, la toleraban sin sentirla como una amenaza clara a su hegemonía.

Los tiempos cambian, y también las divisas hegemónicas

Pero en este mundo siempre cambiante, no hay escenario que no sea susceptible de dar un giro bruscamente. Tal está siendo el tablero global de divisas de referencia, que son ese claro indicativo de las áreas de influencia e interés económico de las superpotencias que alargan sus tentáculos por los cinco océanos el planeta.

De esta manera, estamos asistiendo a una expansión del imperio económico pseudo-capitalista chino, y uno de los signos más claros de ello está en la extensión de la adopción de la divisa china como moneda de referencia. Quitando el propio terreno de juego, así como los terrenos nacionales de las otras superpotencias, sobre el tablero quedan principalmente dos territorios por los que luchar en la conquista económica: Latinoaméria y África.

Ambos continentes son además de especial y estratégico interés para todas las superpotencias desde hace lustros, y no sólo porque sean mercados con millones de compradores potenciales. Estos dos contienentes son además excepcionalmente estratégicos por las reservas de materias primas que atesoran, y que son absolutamente indispensables en el tablero global para aprovisionar economías.



Conocido por todos es el caso de cómo China se ha hecho con gran parte de África, negociando incluso construir colosales (y necesitadas) infraestructuras a cambio de asegurarse contractualmente un suministro de ciertas materias primas, o la reserva de un mercado apetecible. En Latinoamérica, los productos chinos también han copado el mercado y los consumidores en unos países donde el poder adquisitivo es inferior a otros países desarrollados, y donde lo “barato” muchas veces se hace necesario. Y al igual que en el caso de África, en Latinoamérica el desembarco comercial de China ha venido acompañado de inversiones y un insaciable apetito por los recursos naturales del subcontinente.

Tácticas y estrategias para conseguir el conquistador objetivo aparte (unas más éticas y otras mucho menos), así vemos cómo la superpotencia que más agresivamente ha estado posicionándose en América del Sur y en África desde hace unos lustros es China. Por eso, tampoco debe extrañarnos que ahora sea el yuan chino la moneda que una economía muy relevante como la de Nigeria ha elegido para sus reservas monetarias. No sabemos si el yuan llegará a desbancar al dólar americano como divisa hegemónica en todo el mundo, pero lo que está claro es que tiene muy claras sus aspiraciones al respecto.



África: el territorio comanche donde las divisas de las superpotencias están librando una particular batalla por la influencia económica

Según nos informó hace unos días la excelente publicación Quartz, Nigeria ha optado por empezar a dar los primeros decisivos movimientos para la adopción del Yuan como moneda de reserva. Nigeria ha sufrido hace algo más de dos áños las penurias económicas derivadas por una reciente escasez del suministro de dólares al país africano, que fueron desde aeolíneas reduciendo sus frecuencias hasta negocios sin posibilidad de tener acceso a unos dólares que son esenciales en el país para el comercio internacional y para los pagos con origen o destino en el exterior.

No es de extrañar pues que en el país también tengan un cierto interés por diversificar su biodiversidad monetaria, y como primer paso, el gobierno haya empezado ya a suministrar yuanes a empersas locales y operadores de divisas. Efectivamente el Yuan chino ya corre por las venas de la economía nigeriana, y casi seguro que en muy poco tiempo lo veremos ya como reserva de valor en la que los nigerianos atesoran parte de su riqueza y reservas nacionales.

Pero Nigeria no ha sido el único país en incluir también al Yuan como moneda de referencia nacional, sino que tan sólo ha sido el último país africano en hacerlo. La proliferación de las relaciones comerciales entre los países africanos y China, presentaba la rémora de tener que pasar siempre inevitablemente por la parada intermedia de cambio al dólar estadounidense.

La diplomacia de la que la economía y la deuda son tan sólo una herramienta más

Como nos relataba Quartz, esto les resultaba especialmente sangrante para las operaciones financieras de financiación y préstamos de dinero fresco que se insuflaba a las economías africanas desde el gigante rojo. Ha sido la ya desvelada "diplomacia china de la trampa de deuda", que ya ha encencido las alarmas en el continente por estar repuntando el nivel de deuda general para con los chinos. Hay casos extremos como el de Kenya, que ha visto multplicarse por diez sus deudas con China en tan sólo cinco años, un proceso paralelo a la deslocalización aparentemente estratégica de producción china hacia el país africano.

Pero no se trata sólo países en víás de desarrollo que toman prestado dinero chino fácil y que venden ingentes cantidades de materias primas al gigante asiático. Han sido otros importantes Bancos Centrales como el propio Banco Central Europeo los que ya añadieron el Yuan a su cesta de divisas de reserva, buscando igualmente diversificar con alternativas al dólar estadounidense.

Tal vez podamos estar asistiendo simplemente a un reconocimiento monetario del gran peso económico que supone China en el conjunto de las economías del planeta. Tal vez estemos viendo cómo el Yuan es una nueva herramienta monetaria con su utilidad propia para las trasacciones con el gigante chino. Tal vez la reserva de valor de los países deba incluir justamente a la moneda de la que de hecho es la segunda economía del planeta. Pero tampoco olviden que China es una superpotencia con sus propias aspiraciones y estrategias, y tengan en cuenta que aquí nadie regala nada, y menos dinero; tampoco los chinos. Y si no que se lo pregunten a los Keniatas.

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11 agosto, 2018

Cuando los bárbaros invadieron la periferia ——— Miquel Amorós


El proceso de capitalización de la montaña pirenaica




Mercantilización y destrucción del Pirineo catalán

En un mundo globalizado, luego en una sociedad urbanizada, donde buena parte de la población tiene bastante capacidad adquisitiva, vehículo propio y suficiente tiempo “libre”, los servicios de relax y evasión llegan a ser el sector de la economía más expansivo. En la sociedad de consumo el ocio ocupa un lugar cada vez más importante en la vida alienada. En la periferia, al colapsarse la producción industrial por falta de competitividad y escasa innovación tecnológica, la economía se refugia en otras actividades con menor valor añadido, por ejemplo, la logística, la construcción y por encima de todo el turismo de masas. Este es el caso del Estado español, y como corolario, el de Cataluña. Una vez pasada la crisis de 2008-2014, concretamente en el ámbito catalán, el turismo industrial se ha convertido en el motor económico principal, lo que supone inevitablemente un impacto y una alteración profunda del territorio, cualitativamente superiores a todo lo sucedido hasta ahora. Una huella ecológica superlativa. 

El turismo “es una fuente de riqueza” y un “impulsor del crecimiento”, dice un tecnócrata de la Generalitat, pero también es una industria que ocasiona trastornos inmediatos; es un factor de desequilibrio y de trivialización de primera magnitud, además de un yacimiento de trabajos basura y un promotor vigoroso de la construcción y de la alimentación industrial. Las inversiones foráneas, la edificación de nuevas urbanizaciones, equipamientos e infraestructuras, la sobreexplotación del patrimonio histórico, cultural y paisajístico, el despilfarro de energía, la contaminación y la acumulación de residuos a gran escala, etc., son los heraldos de una nueva realidad territorial. Estas señales tan bárbaras revelan el verdadero significado de lo que los dirigentes, técnicos, expertos y asesores llaman “poner en valor” el territorio, “optimizar” sus recursos, “rentabilizarlo”, y como colofón, “fomentar tejido emprendedor” y “ejercitar liderazgos”. Este léxico, pedido prestado al márketing, revela claramente la transformación del territorio en mercancía. En consecuencia, patrimonio, costumbres, historia y naturaleza constituyen un capital de nuevo tipo. Cuando acabe el proceso de valorización, que también es de reglamentación, cualquier otra actividad que no encaje en la “oferta” territorial, o sea, que no acarree beneficios pecuniarios, como por ejemplo, la agricultura y la ganadería tradicionales, la cooperación desinteresada, el trueque, la hospitalidad y el esparcimiento gratuito, tienen los días contados. Pagaremos por todo, tanto por las setas recogidas, como por acampar o contemplar de cerca un salto de agua. La rentabilidad del negocio del esparcimiento obligará a ello si es que no lo ha hecho ya. La gestión del territorio como si se tratara de una empresa, o dicho de forma más técnica, su transformación en “marca”, dejará a sus habitantes fuera de las decisiones, expropiados, puesto que las únicas necesidades que importan son las exigidas por la acumulación de capitales y las dinámicas de poder, no las del vecindario. La vida en las comarcas de montaña quedará entonces totalmente redefinida por las jerarquías políticas, administrativas y financieras que determinan en cada momento el uso del territorio, uso fijado por continuos planes de desarrollo, a cada cual peor.

La cosa viene de lejos. Lo que contemplamos hoy no es más que la integración de un mercado regional en un mercado global. El proceso de mercantilización en las montañas pirenaicas empezó durante los años sesenta con la construcción de las estaciones de esquí de Baqueira-Beret y La Masella (ya existían las de La Molina y Vall de Núria). Dicho proceso no tomó nuevos bríos hasta mediado los años ochenta con el boom de las segundas residencias, disparándose una década más tarde con la apertura de nuevas pistas (actualmente son diecisiete), la nieve artificial, la popularidad de los deportes de aventura y la práctica del alojamiento rural. 

La primera fase no tuvo gran impacto, pues el coche utilitario no daba para mucho y el televisor, que hacía su aparición en los hogares proletarios, mantenía pegados los individuos a sus sillones. 

La segunda fue peor, ya que la motorización general acrecentó sobremanera la movilidad ciudadana y la frecuentación multitudinaria. El ocio se “democratizaba”; un primer plan de ordenación de las estaciones trataba de perfilar el negocio de la montaña mientras la despoblación se detenía en esas alturas. La decadencia de la ganadería y la agricultura de siempre, la crisis definitiva del textil y el cierre de la minería, abrieron la puerta de par en par a la explotación intensiva de la nieve, los ríos, los prados, los bosques, las cumbres, las masías y los senderos. 

La tercera fase, correspondiente a la creación de la marca Pirineos, requirió la ayuda del Estado y la inyección de capitales. La conectividad con los centros emisores de turistas se volvió esencial. Por eso eran necesarios grandes gastos en carreteras, pistas, accesos, líneas de alta tensión, canalizaciones, vertederos, túneles, viaductos, etc. Hoy, miles de vehículos circulan a diario por la zona provocando embotellamientos durante los fines de semana y los periodos vacacionales, lo cual exige perentoriamente nuevos carriles, desdoblamientos, variantes, nuevos enlaces y mejoras diversas. Urgían desembolsos de consideración en equipos, suministros y servicios complementarios, como por ejemplo aparcamientos, telesillas, gasolineras, depósitos de agua para los cañones de nieve, caballerías, garajes, almacenes, hangares, comercios, etc. El tramo de autopista Barcelona-Manresa quedó dispuesto en 1994 y la autovía Manresa-Berga, en 1999, favoreciendo como nunca la llegada del alud urbanita. Barcelona engullía a Cataluña: las condiciones barcelonesas de vida se habían extendido por todas partes. En las comarcas, la población entera se convertía en rehén de una economía caníbal irradiada desde la metrópolis. 

La cuarta fase, la de la internacionalización de la marca, está relacionada con la llegada masiva de turistas de otras regiones españolas y extranjeros (el 40% del total). Comenzó en 2004 con el Plan estratégico del Turismo de la Nieve y la creación de la Eurorregión Pirineos-Mediterráneo, una estructura transnacional, constituye un salto cualitativo en el desarrollo desequilibrado y violento del territorio, fundado en un incremento superior de instalaciones, la ampliación de la red de transporte y una desintegración social calculada. El proyecto disparatado del macrocomplejo de la Vallfosca, una especie de Eurovegas pirenaico, ilustra si necesidad había el delirio desarrollista de los dirigentes actuales. El crecimiento no puede demorarse. Gracias a la aportación interesada de capital exterior, el territorio montano está siendo “ordenado” con planes territoriales para soportar la llegada de un montón suplementario de turistas venidos de otra parte. Los billetes de avión, la visita a los casinos y el paseo por la playa irán incluidas en el lote. El objetivo no puede ser otro que la completa transformación de las comarcas pirenaicas en un grandioso parque temático, una disneylandia alpina.

La industrialización de la economía catalana primero, seguida de la terciarización, habían creado un monstruo, el área metropolitana barcelonesa, que formaba un sistema urbano con otras conurbaciones menores conectado por autovías, autopistas y circunvalaciones. Y aquel monstruo albergaba a una extensa clase media con unas ansias de consumir territorio a tener muy en cuenta. Mientras tanto, la vida en la metrópolis había llegado a ser tan pobre, tan claustrofóbica, que las ganas de desconectarse auque fuera sólo un poco, de escapar hacia la naturaleza como antes hacían los burgueses y los aristócratas, fueron irreprimibles. Para esta clase, y para el proletariado que la imitaba en lo que podía, la ociosidad no era descanso e inactividad, sino ponerse en movimiento y hacer cualquier cosa que estuviera de moda para llenar su vacía existencia. Así pues, el aburrimiento y el hastío de las nuevas clases medias dieron lugar a la mercantilización del ocio, mediante la cual éste se volvía trabajo. El tiempo “libre”, gracias al estrés y al vacío de la vida privada en la conurbación, se convirtió en la materia prima de una industria capaz de empujar hacia arriba la demografía comarcal pirenaica, desarticular el territorio, orientar la vida de su gente hacia el consumismo, halagar el mal gusto de los visitantes y arruinar la belleza del entorno. El bronceado de montaña se volverá entre los metropolitanos un detalle de distinción, un trofeo, el rasgo diferencial de la marca Pirineos. El régimen capitalista tenía en los fugitivos de la metrópolis a su base social más ferviente, dispuesta a votar disciplinadamente a cualquier candidato pro turismo, y todos lo eran. Mientras esto sucedía, los grandes beneficiarios de la invasión de los excursionistas motorizados domingueros venidos de todas partes se relamían por el éxito en FITUR y por el reconocimiento de la zona pirenaica como destino turístico de excelencia por parte de la Unión Europea. Los Pirineos se sumergían en el mercado europeo y Barcelona compartía con otras conurbaciones transfronterizas la función colonizadora que antaño tenía en exclusiva. Era la plasmación última de la idea de progreso: el dominio nocivo y maligno de la naturaleza y la sociedad montañera por la ciencia, la tecnología, la economía y el Estado.

Todo el deporte de montaña, de la helibike al barranquismo, del trekking al snowboard, del parapente al esquí nórdico, es una concreción de la mentalidad capitalista primigenia: gusto por la competición, superación del obstáculo, resiliencia, culto al esfuerzo, atracción por el riesgo, exhibicionismo… No obstante, a los directivos síquicamente agotados por el trabajo el comercio montaraz dispone una cura a base de hidroterapia y tratamientos sicofísicos (wellness). El espíritu del capitalismo renace a partes iguales con la imagen del deportista y la del ejecutivo neurótico, pero todavía más en los especuladores: Los negocios inmobiliarios de la costa y el área metropolitana se dan con menos trabas en las comarcas del interior, ya que no hay oposición local efectiva, así que la ganancia es lo único que cuenta y el beneficio económico del turismo, comparado con el de cualquier otra actividad anterior, es de una superioridad aplastante. Hoteles, cámpings, campos de golf, promociones, discotecas, locales de comida basura, centros comerciales y automóviles a espuertas, reproducen las condiciones del hábitat urbano e imponen los valores de una vida prisionera del consumo. Suben los precios de la tierra y de los alquileres de las casas, el folklore local se degrada en espectáculo, las fiestas adquieren un toque superficial y carnavalero; el pasado se museifica y en definitiva los nexos morales se cambian por otros comerciales. El turista no tiene ningún interés en conocer los lugares que pisa y menos aún sus habitantes, por lo que se conformará con estereotipos. No es demasiado partidario de la autenticidad: con unos pocos elementos de color local y unos cuantos productos típicos tendrá suficiente. El ángel del kitsch le acompaña y protege de una originalidad excesiva: la vulgaridad y el mal gusto mandan. Podemos decir que la metrópolis proporciona una nueva forma material y espiritual al territorio; lo uniformiza, lo debilita y lo corroe sin que éste pueda defenderse, falto de fuerzas y medios. El turismo deja la sociabilidad local en una situación mucho más frágil que antes. Fin del espíritu comunitario, de la mano solidaria, de la mismísima noción de pueblo. 

Cuando el coche se convierte en una especie de prótesis del habitante de la gran urbe, el territorio se encuentra sometido absolutamente por ella y acaba por reflejarla en todos sus aspectos. Es ya un espacio periurbano, un satélite de la aglomeración metropolitana. La vida parasitaria ahora desempeña en él un papel decisivo y de rebote nacen nuevas clases emprendedoras y neorrurales ligadas directa o indirectamente al desarrollo unidireccional establecido. Para cambiar las cosas en el campo habría que cambiarlas en la ciudad. Para rehacer una vida sin apremios económicos en la periferia sería necesario desmantelar el centro. Nada liberador será posible si no salimos del capitalismo, pero no saldremos de él si dejamos atrás intactas todas sus estructuras.

A medida que las fuerzas destructivas del entramado turístico ganan terreno, se diversifican y se desestacionalizan, los espacios agrestes se masifican y despersonalizan, el paisaje se erosiona y la naturaleza retrocede; la flora se marchita pronto y la fauna se contrae y emigra a donde puede. Las contradicciones del desarrollismo se manifiestan en forma de urbanización desbocada, crisis ecológica, agotamiento de recursos y malestar social. Aunque la conciencia del carácter eminentemente devastador del crecimiento económico no surja de forma clara como oposición frontal fuera de minorías que se empeñan contra viento y marea en la defensa del territorio, la inquietud de quienes dependen económicamente del turismo ante las pérdidas debidas a la saturación, ha despertado una determinada sensibilidad por la conservación y la protección del medio. La expresión mágica de “turismo sostenible” se halla en boca de los representantes de los denominados “actores sociales”: organizaciones de empresarios, administración, grupos ecologistas, sindicatos y partidos políticos. Si bien el modelo de mercado permanece incuestionable, en paralelo sale la propuesta de “desarrollo local alternativo”. Esta clase de desarrollo quiere ligar consumo, estropicio y crecimiento con reposición y equidad, a base de “instrumentos de intervención y transformación de la economía”, es decir, con leyes, ordenanzas, tasas, contratos y programas promovidos o apoyados por las instituciones. No se pretende una desmercantilización del territorio, sino una explotación menos agresiva, recurriendo a una red económica marginal que sirva de paliativo y haga contrapeso al saqueo imparable del desarrollo puro y duro. Nada se cuestiona, ciertamente no el sistema capitalista. Se reivindica un uso sostenible del suelo sin pensar en desurbanizarlo; se pondera el derecho a escoger y cultivar los propios alimentos sin tocar la industria agroalimentaria; se piden normas racionales sin derogar las directrices actuales bastante permisivas en lo que se refiere a negocios dudosos; se reivindica un derecho consuetudinario sin menoscabar el derecho mercantil; en resumen, se reclama un turismo menos convencional, más ecológico, ignorando que ecología y turismo son términos antitéticos. 

En cualquier caso, ese turismo de algodón nunca alcanzará más que una parte minúscula de la demanda; nada comparable con el turismo de masas. Sin embargo, las nuevas clases medias de las comarcas pirenaicas observan la destrucción del territorio con preocupación, puesto que sus intereses salen a la larga perjudicados, pero no desean enfrentarse con los responsables. Son románticas y materialistas al mismo tiempo, burguesas y populistas. Están sentadas entre dos sillas. Quieren desarrollo y progreso sin las consecuencias que se derivan de los mismos. Quieren relaciones equilibradas con el medio sin sacarlo de la economía de mercado ni de la tutela del Estado: quieren a fin de cuentas la lluvia (o mejor la nieve) y el buen tiempo.

Ni la regeneración del territorio, ni la restitución a sus auténticos pobladores, pueden hacerse a medias, ni tampoco pueden llevarse a cabo legítimamente desde la administración, la política o la propia economía. La cogestión entre autoridades, sindicatos, clubes juveniles y empresarios, sólo es un mecanismo para armonizar el desarrollo más catastrofista con los intereses de la población medio domesticada, con el fin de hacer innecesarios los conflictos. Los típicos clichés de “sostenibilidad”, “responsabilidad”, “participación”, “democracia transversal”, “calidad”, “proximidad”, etc, lo demuestran bien a las claras. La democracia territorial es algo completamente diferente y tiene más que ver con la capacidad vecinal de organizarse autónomamente y de vivir en común sin mediaciones mercantiles ni dirigentes. Para revitalizar el territorio hay que desparasitarlo, lo que equivale a sacarlo de la economía mediante una acción descentralizadora, desindustrializadora y desurbanizadora que comportaría por un lado, un enfrentamiento con las clases dominantes y sus servidores políticos, y por el otro, una ruralización salvaje. Los ruralistas han de sostenerse en base a un compromiso sólido, pues necesitan objetivos claros y estrategias a medida. Las ocupaciones y movilizaciones en defensa del territorio han de permitir una correlación de fuerzas favorable a la autonomía campesina, lo justo para animar otro tipo de huida de las conurbaciones, de modo que no solamente se puedan repoblar los lugares abandonados o a trance de serlo, sino que además se pueda articular una red campesina y ganadera resistente a las normas, los reglamentos y los controles administrativos. A pesar de que cerca de quinientos municipios catalanes están en peligro de extinción al caer fuera de los circuitos turísticos, cada vez resulta más difícil una repoblación libre y una agricultura independiente. El Estado se mete por en medio cuando no lo hacen las fuerzas vivas municipales o los hombres de negocios, proscribe la ocupación de tierras y casas abandonadas, registra el ganado, cuenta los árboles y los cultivos, vigila las simientes, detecta a los huéspedes, en fin, regula de toda actividad. Obliga a etiquetar los productos, fotografía los edificios y propiedades, prohíbe la venta directa, fija cuotas y precios, especifica pagos y cobra impuestos. Pocos son los que se quejan abiertamente y su voz no se oye de lejos. Otros prefieren ser “pragmáticos” y pasar por el aro. A pesar de todo, la lucha continúa.

Dada la opinión mayoritariamente favorable al turismo de la vecindad, la defensa del territorio ha de empeñarse seriamente en una campaña de información. Por otro lado, convendría remarcar sus dos vertientes, la desmanteladora y la reconstructora. Es una doble lucha por liberar el territorio de la economía y por impulsar una vida libre en el campo, arraigada, en equilibrio con el entorno y ajena tanto a la normativa como a la mística. Es una pelea constante por frenar los grandes proyectos inútiles de las constructoras y los gobiernos y por cerrar el paso a las frenéticas hordas urbanas y a las complacientes administraciones locales. Un combate para crear formas de autogobierno y de trabajo colectivo, para volver a los concejos abiertos (en el Berguedà había dos, Fígols y Sant Jaume de Frontanyà), a las las juntas vecinales, los campos abiertos y los bienes comunales. Por consiguiente, también es una lucha por reencontrar la ciudad, por darle dimensiones humanas y ponerla en marcha desde el ágora. No puede existir un territorio libre envolviendo a una urbe esclava, ni una ciudad emancipada dentro de un territorio subordinado.

Miquel Amorós - Charla del 24 de febrero d 2018 en el casal d’avis de Berga, celebrando el séptimo aniversario del grupo Piolet Negre.


“ ...se multiplican las paredes”


Isaac Cordal


...se multiplican las paredes, los hombres avanzan pegados a la paredes, juiciosamente inclinados, dispuestos a la obsequiosidad, sin nada que esconder, escondiéndose sólo por miedo, sin mirar ni a derecha ni a izquierda, escondiéndose pero no hasta el punto de despertar la iras, dispuestos a mostrase, a sonreír, a escuchar, a arrastrase, nauseabundos sin llegar a pestilentes, más parecidos a un sapo que a una rata.”


Samuel Beckett, Molloy






03 agosto, 2018

La mano de Casado - JRMora




Sonrisitas Casado ya amenazó que no se iría de vacaciones. Y el verano es muy malo. Hay que tirar de la rabiosa y escandalosa actualidad porque el debate de fondo, si es que alguna vez existió, también se ha marchado ya de vacaciones. Ojo, que tonto no es. La sequía informativa le garantiza el seguimiento de cualquier perfomance despreciable de las suyas.

La política de inmigración no admite demagogias”, soltó Sonrisitas Casado rodeado de las alcachofas y lentes de los medios que había convocado para el paseillo-recepción con los recién llegados. Una vez que ya se había presentado genuflexo a Felipito número seis y en modo groupie al tapón de las Azores, solo le quedaba tirarse en plancha a una piscina llena de seres humanos.

Horas antes, en pleno subidón de venazo Salvini, ya había hecho saber a los que calificó de hijos del efecto llamada, que no hay papeles para todos. Eso sí, entre sonrisita y sonrisita intercalaba un gesto como oteando el alma de las personas a las que estrechaba la mano, porque a él también le desgarra este drama y frunce el ceño como Albert Rivera. Para que se le note bien el dolor en los planos. “Yo también soy persona”, añadió. Ambos comparten su pasión por imitar las fotos con poses y miradas al infinito de Adolfo Suárez, entre otras cosas.

De nada sirven populismos y demagogias”, añadió Sonrisitas después de hacer el ridículo acusando a Pdro Schez de “hacerse la foto” en la recepción del buque Aquarius, foto que nunca se hizo, y de inventarse cienes de millones de datos falsos que el director de la Meretérica tuvo que desmentir.



PRIVATIZANDO EL AGUA [es decir: ROBÁNDOLA]





02 agosto, 2018

México: El campesino que lucha contra una minera de Carlos Slim para impedir la desaparición de su pueblo



por Manuel Hernández Borbolla RT – 1/8/2018

La manera en que una minera propiedad del magnate Carlos Slim arrasó con un pueblo ubicado en el municipio de Mazapil, Zacatecas, al norte de México, es tan sólo un ejemplo de los daños ocasionados por la industria minera en complicidad con el gobierno.

Una historia de gente dispuesta a defender su hogar frente a la voracidad del capital trasnacional. Una historia que evidencia los conflictos sociales y ambientales provocados por la minería, actividad que sigue siendo prioritaria para el Estado mexicano pese a los pocos beneficios que genera. Una historia donde las grandes empresas mineras del país ni siquiera pagan impuestos.

Esta es la primera de dos partes de un reportaje en el que RT indagó a fondo el problema de la minería en México.




El pueblo que arrasó una minera propiedad del hombre "más rico del mundo"

Roberto de la Rosa es el último guerrero de Salaverna, un pueblo derrumbado por una minera propiedad de quien fuera el hombre más rico del mundo.

"Yo digo que se defiende el pueblo a medida que uno lo quiera", afirma don Roberto. "La misma defensa de nuestro pueblo nos da valor para enfrentarnos a quien sea", agrega el campesino de 66 años de edad, mientras relata los estragos ocasionados por la Minera Frisco Tayahua, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim, considerado en 2014 como el hombre más rico del mundo por la revista Forbes y quien hoy ocupa la séptima posición entre los más acaudalados del planeta.


La historia que relata don Roberto, es la historia de un pueblo que lucha contra la extinción, provocada por la voracidad de las grandes empresas mineras que operan en México desde hace décadas con apoyo del gobierno. Una historia que se repite con insistencia desde la instauración del modelo económico neoliberal a finales de la década de 1980, mismo que fomentó el despojo de comunidades enteras para beneficio de unos cuantos.


Una explosión cambió el destino del Salaverna. Ocurrió el 6 de diciembre de 2012, alrededor de las 7:15 de la mañana. Una detonación con explosivos al interior de la minera Frisco Tayahua provocó un cráter en uno de los cerros donde se asienta el pueblo, ubicado en el municipio de Mazapil, Zacatecas. Una localidad donde el 60% de la población vive en situación de pobreza, a pesar de estar cercados por proyectos mineros que, según el discurso oficial, habrían de generar una derrama económica suficiente para mejorar las condiciones de vida de los lugareños.


Roberto asegura que la explosión fue provocada de manera deliberada para que la gente abandonara sus casas y la empresa Frisco pudiera iniciar un proyecto de minería a cielo abierto y extraer grandes cantidades de oro, plata, cobre y zinc. Por ello, advierte Roberto, el hundimiento del terreno estuvo precedido por varios intentos de desalojar a la gente de sus casas para reubicarlas en otro lugar, con apoyo del gobierno. Para el campesino –quien vive de sembrar maíz, frijol y posee algunos chivos en un terreno cerca de su casa– aquella explosión no fue producto de la casualidad, sino un acto premeditado.


"Eso fue un acto de terrorismo porque ya no podían sacar a la gente", acusa Roberto. "Aquí dicen que no pasa nada, que no hubo daños, que no ocurrió nada malo. Decían que fue un deslave por las lluvias, y en ese tiempo ni llovió", recuerda Roberto. El cráter, ocasionado por un supuesto deslave según la versión oficial, ocurrió en temporada de sequía.

Tras el incidente, alrededor de 20 familias se vieron obligadas a abandonar el pueblo.


Sin embargo, el millonario proyecto de minería a cielo abierto permanece detenido por un pequeño grupo de personas dispuestas a defender su hogar.

"Como se cerró la mina unos días, los que trabajaban aquí todavía, los corrieron de sus trabajos, por apoyar a gente del pueblo", cuenta Roberto, quien agrega: "Todos están arrodillados, sometidos por el capital. Es una mafia la del gobierno".

Así comenzó la lucha. Luego vino la emboscada que terminaría con la demolición del pueblo.

Tras la explosión, la demolición

La trampa fue orquestada por el gobierno de Zacatecas, encabezado por Alejandro Tello Cristerna, quien a los pocos meses de asumir funciones como gobernador, convocó a los pobladores de Salaverna a una reunión en la capital del estado, ubicada a 285 kilómetros de la comunidad, con el objetivo de resolver el conflicto. Mientras los líderes de la comunidad llegaban a la capital del estado, la mañana del 23 de diciembre de 2016, en vísperas de Navidad, don Roberto recibió el aviso de que funcionarios estatales entraron al pueblo con maquinaria pesada para demoler sus casas.



"Llegamos a Zacatecas, íbamos saliendo de la central de autobuses, cuando me cae una llamada: 'Oiga don Beto, van entrando estatales, ministeriales, municipales, también llevan mudanzas, hasta una ambulancia y dos bulldozer'. Luego pensé: 'Esto ya valió'", cuenta el campesino.

A los pocos minutos, el líder de la resistencia recibió otra llamada telefónica. "Don Beto, dicen que traen un oficio y que nos van a desalojar ahora mismo y que van a tumbar las casas", le avisaron.


"No venían a notificar, venían a tumbar, para entregarle el pueblo a Carlos Slim", relata Roberto. "Yo creo que el plan era desposeernos para decir, '¿y ahora qué pelean?' Pero no podían hacer eso, porque el juicio sigue corriendo todavía", agrega.

Algunas familias de la comunidad resistieron el embate. Otras, en cambio, decidieron mudarse a Nuevo Salaverna, el poblado construido por Minera Frisco con el objetivo de reubicar a las familias en casas de reducido tamaño, lo cual provocó que la gente tuviera que vender sus animales y renunciara a su antigua forma de vida. Fue así que varias familias decidieron cambiar de lugar tras el derrumbe de sus casas, luego de que los hombres de familia fueran amenazados con perder su empleo en la mina en caso de no aceptar el desalojo forzado.

Diferentes testimonios recogidos en medios locales, han documentado la inconformidad de varios habitantes de Nuevo Salaverna, ante el estrecho tamaño de sus viviendas y sus nuevas condiciones de vida.


Pero aún así, algunos decidieron quedarse a defender su hogar pese a los embates de la minera y el gobierno.

Al enterarse de que la maquinaria estaba demoliendo el pueblo, Don Roberto y la comitiva que se encontraba en la capital del estado de Zacatecas realizaron protestas en contra del gobernador. De poco sirvió. Regresó a su pueblo y sólo encontró escombros.

"Está canijo ver que la escuela donde uno estudió ya estaba tirada, la iglesia y todo. Duele. Es lo que nos identifica a nosotros, es mi identidad. Lo que estos quieren es borrar nuestro arraigo, nuestra identidad, nuestra historia", cuenta el campesino, quien a pesar de sólo haber concluido la educación primaria, es un apasionado lector de historia.


Esta no era la primera vez que don Roberto se enfrentaba a algo así. Cuando era niño, con apenas 11 años de edad, fue desalojado del pueblo de Providencia junto a su familia por la llegada de una minera. Medio siglo después la historia volvía repetirse. Pero a diferencia de cuando era niño, esta vez Roberto decidió luchar hasta el final, a pesar de las amenazas que, afirma, recibió por parte de directivos que trabajan para la empresa minera Frisco Tayahua.

"Yo venía de Providencia, de un desalojo. Luego me tuve que ir a Monterrey por falta de oportunidades aquí, pero como quiera, no dejaba de venir yo a Salaverna, hasta hace 20 años que me vine de regreso. Uno ya trae una experiencia de atrás. Las mineras no han dejado ningún beneficio en la región. Lo que sí han dejado son muchos daños a la salud, muchos atropellos", dice Roberto.


Con la demolición del pueblo, todo cambió. El ánimo se vino abajo y la desesperanza se apoderó de los pobladores de Salaverna.

"La gente está desilusionada. No cree en el gobierno porque esto no puede ser gobierno, está actuando como si fuera un gerente de la minera, a favor de las mineras. Por eso vienen reporteros y gente a ver cómo está el problema y ya no quieren denunciar, porque dicen que es en vano, que para qué denuncias, si al cabo no pasa nada. No hay justicia", cuenta Roberto.

Uno de los pocos pobladores que todavía aceptan hablar es Miguel Sánchez, quien lleva viviendo más de 30 años en Salaverna, pueblo al que llegó para trabajar en la mina. Tiene 68 años y una pensión que apenas le alcanza para sobrevivir. Pero a pesar de ello es, junto con Roberto, uno de los últimos defensores del pueblo que hoy está en ruinas.


"Esto es un atropello que no tiene fundamento. ¿En qué se basa el gobierno para venir a sacarnos? Venían con una orden de desalojo pero no venía dictaminada por ningún juez, sino nada más porque ellos decían", cuenta don Miguel. "No estamos dispuestos a salirnos por una miseria", afirma el jubilado, quien formaba parte de la comitiva que fue convocada a la capital del estado mientras las máquinas entraban a la comunidad y "golpeaban a la gente", tal como le ocurrió a su hijo, quien fue agredido por cuatro funcionarios estatales que quedaron impunes.

Una batalla legal aún por resolverse

Aunque los pobladores saben que la batalla por recuperar su pueblo está prácticamente perdida, mantienen la esperanza de que las cosas puedan cambiar un poco con un cambio de gobierno a nivel nacional, tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales. Mientras tanto, el litigio contra la Minera Frisco Tayahua para determinar la propiedad de la tierra sigue en tribunales.

"Por la vía legal, los habitantes de Salaverna sostienen que el polígono de tierra donde viven, que son 4.650 hectáreas, son terrenos nacionales que siguen siendo propiedad de la nación, y como ellos detentan la posesión desde hace varias generaciones, le están solicitando al gobierno federal que les sean adjudicadas en propiedad. Al mismo tiempo la empresa dice que ella es dueña de 3.584 hectáreas de ese polígono y presentan unas escrituras", explica Efraín Arteaga Domínguez, académico y dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, quien lleva la defensa legal de los pobladores de Salaverna.


"Ese conflicto agrario se está ventilando en la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu). El procedimiento y el litigio legal en la Sedatu va muy avanzado. El gobierno le ha dicho a la empresa que no basta con que presente unas escrituras expedidas ante un notario, sino documentos que comprueben que esas tierras salieron del dominio de la nación. Y cuantas veces se le ha pedido a la empresa que compruebe eso, la empresa vuelve a presentar la misma escritura firmada ante un notario. Ya se agotaron los tiempos legales y la empresa no ha podido probar que esas tierras hayan salido del dominio de la nación. Por lo tanto, su escritura está quedando en calidad de apócrifa", añade el también investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

"Esperamos que la Sedatu dictamine que esas son tierras nacionales y que a los habitantes de Salaverna, por ser hijos, nietos, bisnietos de generaciones de campesinos y ganaderos que han habitado ahí desde hace varios siglos, desde mucho antes que llegara la empresa, a ellos les corresponda el mejor derecho para que esos terrenos nacionales les sean entregados en propiedad", señala.


"Es un caso donde extrañamente Slim se topó con gente que no tiene precio", señala Arteaga. "Les ofrece y les ofrece diferentes cantidades de dinero y la gente no acepta".

RT contactó a la empresa Minera Frisco para conocer su versión de la historia. Sin embargo, hasta el momento de publicar este reportaje no se ha obtenido respuesta.

También contactó al gobierno de Zacatecas para conocer la posición de la administración del gobernador Alejandro Tello Cristerna sobre el tema, pero tampoco se obtuvo respuesta.

Al igual que ocurre en Salaverna con la empresa Frisco de Slim, otras mineras mexicanas y canadienses han optado por utilizar esquemas similares para explotar grandes extensiones de tierra con fuertes impactos sociales y ambientales, convirtiendo a la minería en una de las principales amenazas para comunidades a lo largo y ancho de México, mismas que se niegan a desaparecer del mapa.


Mientras Roberto recorre las calles empedradas de su pueblo en ruinas, no puede evitar revivir con nostalgia los momentos que vivió ahí. Recuerda que había un billar, una escuela. En lo alto de una loma yace el cadáver de un amigo suyo, cuyo estado de salud comenzó a deteriorarse por la explosión que marcó el destino de Salaverna. Ahora todos son escombros. "¿Esto es desarrollo?", se pregunta el campesino mientras recorre lo que quedó del templo, en la cima de una colina. Una estampa que retrata las inequidades de la economía ante la voracidad siempre insaciable del gran capital, donde los ricos suelen imponerse a los más pobres.

"Dicen que el fin justifica los medios. Y el fin de ellos es hacer una gran fortuna, muérase quien se muera", afirma Roberto.

Pero a pesar del alto impacto de la minería a cielo abierto, el gobierno mexicano sigue favoreciendo a empresas mineras a pesar de que su participación en la economía nacional es mínimo. Empresas que además, no pagan impuestos.

México "subasta" tierras nacionales en concesiones mineras a un alto costo ambiental

La presencia de la minería es evidente al llegar a la ciudad de Zacatecas, capital del estado con el mismo nombre, un lugar semidesértico ubicado al norte de México, donde la actividad minera ha sido una constante desde que los primeros conquistadores españoles descubrieron grandes yacimientos de plata en aquella región, durante los primeros años de la época colonial.

Desde entonces, la minería ha ocupado un lugar central en la economía de Zacatecas, entidad que se ubica como el segundo lugar a nivel nacional entre los mayores productores de minerales metálicos del país, principalmente plata, oro, plomo y zinc, concentrando el 19,31% del valor total de la producción minera a nivel nacional.


Pero a pesar de su larga tradición minera de casi 500 años, todo cambió en Zacatecas con la implementación del modelo neoliberal y la proliferación de la minería a cielo abierto.

"Lo que ha ocurrido en México en los últimos 35 años con los gobiernos neoliberales que hemos tenido, de dos partidos distintos, es que están subastando el territorio", explica Federico Guzmán, doctor en Estudios del Desarrollo por la Universidad Autónoma de Zacatecas.

"De el año 1982 a 2016 se han acumulado 113,3 millones de hectáreas concesionadas, que equivalen al 57,6% del territorio mexicano que se ha privatizado para beneficio de la industria minera", añade el experto.



Sin embargo, muchas de esas concesiones ya no son vigentes. Como los datos oficiales no son del todo precisos, según ha documentado la Auditoría Superior de la Federación, existe una polémica sobre qué porcentaje del territorio mexicano es actualmente concesionado a las empresas mineras.

Al cierre de 2016 el Registro Público de Minería contabilizó un total de 25.652 títulos de concesión minera vigentes en el país, los cuales ampararon una superficie de 25,1 millones de hectáreas, equivalentes a un 11,3% del territorio nacional. Sin embargo, otras organizaciones como CartoCrítica y la Red Mexicana de Afectados por la Minería, han advertido que existen múltiples inconsistencias con esta información.

"El despojo que se ha generado en esos últimos 34 años ha permitido que más de la mitad del territorio mexicano esté subastado y a disposición de las empresas mineras de origen canadiense, estadounidense, inglés, asiáticas, pero también para beneficio de los grandes corporativos mineros de los hombres más ricos de México: Minera Frisco de Carlos Slim, Peñoles de Alberto Bailleres y Grupo México de Germán Larrea", señala el Guzmán.


De las 347 empresas mineras que operan en México, 328 (94%) son de origen extranjero, mientras que solo 19 son mexicanas, según datos del Sistema Nacional sobre Economía Minera. Del total de empresas que operan en México, 218 son canadienses (62%); 51 son estadounidenses (14%); 12 son chinas y 7 de origen británico.

Datos del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas señalan que tan sólo en el estado hay 206 proyectos de exploración minera, de los que 145 son de capital mexicano. Entre ellos, 34 son de Grupo Peñoles y Fresnillo PLC, ambas filiales propiedad de Bailleres; 12 de Grupo Frisco, propiedad de Carlos Slim y 11 de Grupo México, de Germán Larrea. Una situación que evidencia la fuerte concentración de proyectos mineros en la zona, a manos de los tres hombres más ricos del país.

Datos de la Secretaría de Economía sostienen que desde el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari los magnates Slim, Larrea y Bailleres han recibido 2.218 concesiones mineras en todo el país, controlando casi 4 millones de hectáreas para explotación de minerales, equivalentes al 2% de la plataforma continental que integra el territorio mexicano.

En este sentido, asegura Guzmán, autor del libro 'Megaminería y siete maldades del despojo territorial', la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte representó un "parteaguas", pues a partir de 1994, la minería comenzó a apropiarse cada vez de mayor territorio, debido a que la explotación a cielo abierto requiere grandes extensiones para poder operar, trayendo consigo fuertes impactos ambientales y sociales.


De acuerdo con el investigador, existen siete tendencias a nivel internacional en la industria minera que están provocando una serie de afectaciones cuyos efectos son cada vez más visibles en países como México. Estas afectaciones pueden resumirse en lo que Guzmán denomina las "siete maldades" de la industria minera:

1. Subordinación de los Estados nacionales donde se asienta la industria minera;
2. Despojo a las comunidades;
3. La manera en que se articulan los capitales extractivos en los mercados internacionales;
4. La transición de la minería subterránea a la megaminería a cielo abierto;
5. Transición de extracción de minerales de modalidad mecanizada a automatizada;
6. Trabajo y sobreexplotación laboral;
7. Reparto inequitativo de la renta minera.

Una serie de factores que intervienen en la apropiación de otros recursos vitales, como el agua.

La apropiación del agua para minería

"En 2001, el agua concesionada que tenía la industria minera, era por un monto de 53,5 millones de metros cúbicos. Cuando vemos el dato oficial más reciente de la Comisión Nacional del Agua, esa cifra se incrementó para 2014, a 436,6 millones de metros cúbicos", explica Guzmán.

Esto significa que la minería incrementó en más de un 716% su consumo de agua en todo México en los primeros 15 años del siglo XXI.


Tan sólo en Zacatecas, la industria minera consume más agua (55,7 millones de metros cúbicos al año) de lo que consumía toda la industria minera a nivel nacional en 2001. De este modo, según cifras oficiales recopiladas por el investigador, tan sólo 16 empresas mineras asentadas en Zacatecas consumen más agua que toda la población zacatecana (1 millón 528.247 personas).

"De ese tamaño es el impacto en cuanto al saqueo del recurso hídrico", añade Guzmán.

Esto sin contar con los grandes volúmenes de agua contaminada que deja a su paso la industria minera. Cifras oficiales muestran que en 2014, el volumen de agua contaminado por la minería alcanzó los 213,5 millones de metros cúbicos. Es decir, que la industria minera contamina prácticamente la mitad del agua que consume.

En 2014, una minera filial de Grupo México derramó 40 millones de metros cúbicos de sulfato de cobre y metales pesados ​​en los ríos Sonora y Bacanuchi, afectando a más de 22.000 personas en siete municipios. Un ecocidio, considerado el "desastre ambiental más grave de la minería en México", cuyas sanciones económicas representaron apenas el 0,1% de las utilidades anuales de Grupo México. Una multa poco significativa para la empresa frente a la magnitud del desastre.





En meses recientes, el relator de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre manejo de sustancias tóxicas, Baskut Tuncak, calificó el caso como un "ejemplo descarado y flagrante de impunidad", luego de que Grupo México, la empresa minera más grande del país, evadió su responsabilidad en la remediación del desastre, con la complacencia del gobierno.

Tan sólo en 2018, otros dos derrames de sustancias tóxicas a manos de mineras han provocado importantes afectaciones sobre cuerpos de agua en zonas desérticas, donde el acceso al líquido es una preocupación constante para millones de personas. Uno ocurrió en marzo pasado, en el estado de Durango, donde una mina derramó 200 litros de cianuro en el Río Paxtla. El otro ocurrió en junio, cuando un derrumbe en una presa de jales mineros (polvo muy fino de roca molida con minerales que pueden disolverse en el aire y el agua) provocó un derrame de metales pesados en el río Fuerte, en Chihuahua.

Un peligro para los ecosistemas

De ahí que las bajas sanciones, laxa regulación y falta de aplicación de la ley, han provocado que las afectaciones ambientales de la minería llegaran hasta reservas ecológicas, ya que de manera ilegal, existen al menos 74 proyectos mineros dentro de Áreas Naturales Protegidas en todo el país. Esto, según hallazgos del estudio 'Las actividades extractivas en México: minería e hidrocarburos hacia el fin del sexenio 2017', realizado por la organización civil Fundar, Centro de Análisis e Investigación.

En México existen cerca de 64,5 millones de hectáreas de bosques y selvas, de las cuales, el 22,5% se encuentra concesionado o asignado para el desarrollo de actividades mineras.

"Es alarmante encontrar que las concesiones mineras tocan al menos a 42% de núcleos agrarios forestales y que hay estados en los que más del 50% de los bosques de propiedad social están concesionados", señala un informe sobre el impacto de la minería en los bosques, desarrollado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible.


De 2003 a 2016, México ha perdido 10 billones 647.396 millones de pesos (564.700 millones de dólares) por "agotamiento y degradación ambiental", según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI). De estos, casi el 17,64% corresponden a la minería, equivalentes a 1 billón 878.949 pesos (98.287 millones de dólares).


En el mismo periodo, el valor de la producción minera en México fue de 2 billones 917.200 millones de pesos (152.598 millones de dólares), según los datos más recientes del Anuario Estadístico de Minería Mexicana.

Esto significa que las pérdidas ambientales que deja en México el sector minero son equivalentes al 64,4% del valor total de la producción. Por ello, se puede afirmar que la minería es uno de los sectores de la economía que deja más pérdidas económicas por daños ambientales, a pesar de contribuir con el 4% del Producto Interno Bruto del país, según cifras oficiales.

Esto, sin tomar en cuenta las afectaciones que genera por el uso y contaminación del agua, ya que los indicadores con los que INEGI no consideran este fenómeno a la hora de calcular los costos ambientales de la minería, por lo que el impacto ambiental sería todavía mayor.

De este modo, la industria minera se ha convertido en un problema para los ecosistemas que dependen de ejidos y comunidades rurales, que luchan frente a los embates de una industria depredadora.

Al igual que ocurre en Salaverna, los estragos de la minería han ocasionado una serie de conflictos en todo el país, incluyendo condiciones de trabajo precarias y una serie de asesinatos cometidos contra opositores a proyectos mineros de gran escala. De todos estos temas, hablaremos en una próxima entrega.