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04 mayo, 2022

PRIMERO DE MAYO — JRMora

 


Primero de Mayo. Viñeta del 01/05/2022. En CTXT


Otro Primero de Mayo y otra jornada de reivindicación para unos y festiva y de ocio para otros cuando nos dicen que los datos de afiliación a la Seguridad Social mejoran, pero el mercado laboral sigue siendo un estercolero.


Pueden subir los datos de afiliación por rollos estacionales, porque el personal siempre necesita trabajar y porque los empresarios necesitan trabajadores porque la riqueza no crece silvestre, pero nunca se pueden comparar estos datos con los de la calidad del empleo, simplemente porque ese indicador no existe.


La realidad es una porquería evidente que en RTVE llaman «paradoja».


La paradoja del mercado de trabajo español: falta mano de obra con tres millones de parados


Las empresas españolas no encuentran trabajadores para cubrir determinadas vacantes, sobre todo en las pymes


🖊 @dfresnedar https://t.co/SqLpQCCIwc

RTVE (@rtve) May 1, 2022


Falta mano de obra porque se paga una basura, se desprecian titulaciones, experiencia y otras muchas cosas y las condiciones suelen ser más de lo mismo, así que nadie debería sorprenderse de que haya gente dispuesta a mandar a la mierda el trabajo.


Ni siquiera las actividades vinculadas al espejismo de un mercado supuestamente boyante (siempre según los cuatro cancamuseros que se lo llevan caliente o aspiran a hacerlo) y en permanente crecimiento como el de los streamers se salvan de las prácticas de explotación más arcaicas y rastreras.



02 noviembre, 2021

Negociaciones / Reforma laboral — JRMora

 


Negociaciones. Viñeta del 31/10/2021 en CTXT


No voy a volver a a recordar las veces que prometieron en campaña la derogación de la reforma laboral del PP del 2012, justo como hicieron con la ley mordaza y ahí está.


Aunque lo parezca, hay ninguna prisa para derogar la reforma laboral. Y eso que aseguraron que era URGENTE derogarla. Si no me falla la memoria, hasta hablaron de crear un nuevo y maravilloso estatuto de los trabajadores.


Perdido el tiempo en disputas sobre si el cuadro lo debía firmar Nadia Calviño o Yolanda Díaz, sin conocer qué hostias iban a pintar, ahora se dice que le van a meter mano para tenerla maqueada para final del año.


Es el cuento de siempre. Pedro Sánchez ya no habla con contundencia de derogación. Ha pasado a decir que van a reconstruir «algunas cosas», la misma historieta que con la ley mordaza, léase, «derogar las partes más lesivas» (a saber) y blablablá.


Un lenguaje, una forma de expresarse


Y es que ya es hora de que asumamos que las promesas electorales son lo que son, como afirmó el Consejero de Economía, Rogelio Velasco cuando confesó que no se cumpliría la promesa de crear 600.000 empleos llamando gilipollas a sus votantes y por extensión al resto de los timados.


El argumento fue demoledor, algo así como «Todos han mentido y nosotros no íbamos a ser menos».


«Como tiremos de hemeroteca y pongamos con letras mayúsculas lo que todos los líderes, o futuros ministros de economía han prometido durante la campaña electoral, le aseguro que no quedaría ni uno sano. Ni uno solo».


Cosas del lenguaje, una forma de hablar, un qué sé yo.


«Eso es un lenguaje, una forma de expresarse durante una campaña electoral».


Aquí puedes ver el vídeo



23 septiembre, 2020

¡Menos policía y más recursos sociales!

 


"Ya no hay que preocuparse de lo que pasa en un barrio o una calle más pallá, total, está muy lejos. Como China. Para ello hay quien dice que podrían llenarlo todo de policías, o de militares. O de las dos cosas, vaya usted a saber. Eso sí, de contratar más médicos y personal de enfermería, parece que nanai, para eso siempre se puede tirar del «voluntariado»."

Artículo completo en:

https://www.jrmora.com/blog/2020/09/21/positivo-en-pobreza/


28 julio, 2020

¡ QUÉ ASCO !



CTXT - 25/07/2020

Aunque pillen el virus doscientos millones de trabajadores en sus puestos de trabajo, en los medios se seguirá dedicando más tiempo a lo de los furgolistas contagiados.

Si pusiéramos en un lado de la balanza el número de minutos en piezas informativas u opinativas y tertulias dedicadas a este tema y al otro el de los temporeros de Albacete, o de los currantes de cualquier otra empresa, así sea pequeña, mediana o grande de donde nacieron rebrotes, el primer tema se quedaría soldado al suelo.

Huelga decir que los profesionales del deporte no dejan de ser otros trabajadores más, con sus notables diferencias salariales, pero cuando se trata este asunto, los medios hablan de furgol, cosas del deporte y eso. No de cuestiones laborales. No se plantea como un problema en el trabajo, ni se debate sobre derechos y obligaciones. Olvídese también de encontrar algún enfoque sindical.

Javier Tebas, aquel exjefe local de las juventudes de Fuerza Nueva, actual votante declarado de VOX y simpatizante de Santiago Abascal, se arroga en único responsable de todo como si le hubiesen sido otorgados unos poderes y responsabilidades de carácter divino que se encuentran más allá de cualquier ley laboral. Uno de esos poderes le permite además exonerar a quien le parezca oportuno.

Nada nuevo, los elementos mesiánicos de la extrema derecha siempre se sintieron muy por encima de cualquier ley escrita por el hombre.

En fin, me arriesgo con una apuesta, ya verá usted como no cierran ninguna empresa "deportiva" ni detienen a ningún empresario del furgol por pasarse por el forro una, varias o todas las medidas de prevención y seguridad para la protección de sus empleados.

Y es que el furgol es uno de los pilares sobre los que sostiene la paz social y pieza insustituible para el motor de nuestro futuro como sociedad próspera y feliz.

05 abril, 2020

¡Sálvese quién pueda!



CTXT 03/04/2020

Permítanme que no deje hueco para el optimismo, menos aún pensando a largo plazo. Si la crisis esa del 2008 y todo el repertorio de subcrisis aparejadas configuraron un mercado laboral y social deprimente, no espero menos de lo que sembrará la pandemia. Tampoco quiero imaginarlo, creo que no acertaría ni estrujando a tope las hipérboles. Quizá trabajar de porteador en bici, con los derechos pisoteados y pagando todos los gastos asociados a cambio de una miseria hasta nos podría parecer el paraíso. De momento ya se empieza a hablar de fraudes aprovechando la coyuntura, hay empresas que aplican un ERTE a sus empleados para que cobren la prestación, pero sigan trabajando.

Coronavirus, diario de supervivencia. Una buena parte del mundo está mostrando su peor cara, aunque referencias de mezquindad en el pasado tampoco le faltaban. Sin embargo, para lo que algunos países están haciendo mientras enferman y mueren personas a chorro ya no quedan adjetivos de los chungos.

Francia y Turquía le mangan a España sus pedidos de material sanitario. En el segundo caso fue fabricado en suelo turco por encargo de una empresa española que había traído componentes para su fabricación desde China, Turquía decidió quedárse los respiradores, cuestión de prioridades.

Actualización 4 de abril 21:00. Al día siguiente, la ministra de asuntos exteriores anuncia que Turquía suelta los respiradores.

Y como entre ladrones no hay miramientos, EEUU le roba a Francia. Intermediarios estadounidenses recompran los pedidos de Francia a China, que ya estaban incluso pagados, con dinero en mano y a pie de pista a un precio hasta cuatro veces superior al acordado para quedarse con los envíos de respiradores, EPI y mascarillas. USA tampoco tiene reparos en hacerle el avión con los pedidos de suministros sanitarios a Italia, Alemania y hasta a sus vecinos de Canadá con los que no tiene miramientos.

La sanidad privada pide al Gobierno que financie el 75% de su facturación. La patronal reclama un paquete de medidas económico-financieras para la “inmediata” liquidez de los centros sanitarios, como la exención de las cuotas de la Seguridad Social durante el tiempo en que se prolongue el estado de alarma y la del pago de impuestos y retenciones del IRPF de los trabajadores en ese periodo. No pierdan de vista esta historia, no sería raro ver otro rescate asomando la zarpa en el horizonte a poco que nos relajemos.

Si nuestras cifras del paro le parecieron alarmantes, échele una visual a las de EEUU. Allí se han registrado 6.648.000 solicitudes de subsidio por desempleo en una semana, duplicando los 3.3 millones de la semana anterior.



31 agosto, 2019

● Dos repartidores en bici de 22 y 25 años MUEREN TRABAJANDO ●





JRMora - CTXT - 28/08/2019

Dos repartidores en bici de 22 y 25 años murieron trabajando en un intervalo de cuatro días en Huelva y Sevilla.

Cosas que pasan, les podría haber pasado repartiendo en Ferrari, un accidente de tráfico dicen otros, es lo que tiene la carretera. No son más que dos personas a añadir a la siniestra lista laboral que aumenta y que el «mercado» quiere que asumamos como algo natural. El ciclo de la vida laboral, que no siempre es perfecto.

Viajes a poco más de 3 euros por pedido, así que cuanto más corras, más ganas y si te matas, eres autónomo y dueño y administrador único de tu muerte y sus gastos.

Mientras los posmo-explotadores siguen intentando que se retuerza la ley para que los trabajadores les salgan aún más gratis, van perdiendo batallas. Así, la Seguridad Social ha obligado a Glovo a contratar a 180 repartidores que trabajaban como falsos autónomos en Granada.


etiquetas: crimen empresarial, esclavitud laboral, impunidad criminal, democracia camelo, me cago en dios...


28 diciembre, 2018

SUCESOS – JRMora





JRMora28/12/2018

Cada vez que hay un asesinato considerado “mediático”, de esos de “alarma social”, huyo de la televisión, y de otros medios, mucho más de lo que ya lo hago habitualmente. Hay medios reconvertidos en una versión digital apresurada de El Caso que publican supuestas noticias a porrillo sobre asesinatos, incluso cuando no tienen nada nuevo. Pueden comprobarlo, más de ochenta.

El aquelarre de lo gore para alimentar el morbo es ya tradición y libro de estilo, detalles escabrosos innecesarios, especulaciones, rumores y en muchos casos también la presunción de inocencia despachada de aquella manera.




Los informativos de la tele se ceban con este tipo de asuntos, pero Antena 3 es un caso especial. Creo que hacen el peor, más amarillista y cutre espacio de noticias.

No hay día que no estén atiborrados de sucesos. Haga la prueba, si tiene paciencia vea uno completo cualquier día. De cada dos piezas, tres son sucesos truculentos. Si no los encuentran en España recurren a los de cualquier otro país.

Los programas informativos deberían ser buque insignia de las televisiones, pero no son más que una sucesión de piezas inconexas fruto de una mezcla de supuestas curiosidades, alguna tontada de internet (porque es viral y lo viral es lo más), propaganda política o sesgo camuflado con torpeza, sucesos de tripa y unas cuantas chorradas sensacionalistas, la lectura tras finalizar el chou será que medio mundo está matando al otro medio.

No es de extrañar que el consumo de televisión se sitúe en los niveles más bajos de los últimos 20 años, según datos de la AIMC.

Informe sobre el consumo de medios AIMC (PDF)




También puede echarle un vistazo a los vídeos que se suben a Kaotic, Liveleak, The Ync o similares y comprobará que allí están todos esos sucesos que terminarán a las pocas horas en las escaletas de los informativos




Sobre el asesinato de Laura Luelmo, hasta la magistrada que instruye el caso tuvo que dar un toque de atención a los medios que ya se habían entregado a la casquería sin concesiones.





Visto aquí

20 noviembre, 2018

La precariedad no es “cool”. La pobreza no es “trendy” — Carmen Alemany Panadero





Medium Corporati 13/11/2018

En los últimos años vengo observando un cambio en el discurso sobre el empleo. El cambio está en los medios de comunicación, en diversos blogs, en las redes sociales y en la calle, y parece traer consigo una nueva forma de entender el trabajo y las relaciones laborales. Según esta innovadora tendencia, los trabajadores ya no son precarios: ahora son flexibles, aventureros, se adaptan a su entorno y son creativos. Tener un empleador estable resulta obsoleto y aburrido: ahora los profesionales son freelance. Cada día trabajan en un proyecto diferente, adaptándose alegremente al cambio. Eso permite tener una carrera profesional variada, interesante, y poner en práctica todas sus habilidades, según dicen.


Un trabajo con contrato y con derechos laborales es cosa del pasado. “Los jóvenes millenials ya no quieren eso”, repiten en los medios numerosos analistas económicos. “Este el trabajo del futuro”, dicen. En el futuro, los trabajadores serán flexibles y adaptables, trabajarán cada día para un empleador diferente, realizarán largas jornadas por bajos salarios, pero la empresa tendrá sillones para relajarse, mesa de ping-pong, buen talante, y decoración de vanguardia. A eso se le llamará “salario emocional”.

Los espacios de coworking han proliferado en las grandes ciudades. La mayoría de sus usuarios son autónomos, emprendedores que muchas veces no lo son por vocación sino por necesidad. Sin pretender desmerecer las conexiones personales que se puedan generar en estos espacios, llama la atención su aire cool, moderno y juvenil, en contraste con la precaria situación laboral de muchos de sus ocupantes. Una encuesta del INE (2017) recoge las principales preocupaciones de los autónomos en España: dificultades de financiación, falta de clientes en algunas épocas, falta de ingresos en caso de enfermedad, períodos de precariedad financiera, impagos de los clientes o retrasos en los pagos. Ser autónomo no es un camino de rosas. Incluso en los períodos de falta de ingresos tienen que seguir abonando la cuota de autónomos, el despacho o local de coworking y todos sus gastos. Sin embargo, el aura de modernidad y glamour de estos locales, no siempre permite ver esta realidad. La mayoría de las webs de los espacios de coworking hacen referencia a “trabajadores nómadas” (un neologismo cool para definir a trabajadores en situación precaria, que van de un proyecto a otro), “oficinas de diseño a precios asequibles” (compartir gastos para sobrevivir mes a mes), “innovación” o “creatividad” (busca soluciones debajo de las piedras para buscarte la vida y no tener que cerrar el negocio), “ambiente moderno y desenfadado” (dando importancia a lo accesorio sobre lo esencial). Esto no quiere decir que no tenga ventajas compartir los espacios, por supuesto que las tiene. Es obvio que al compartir oficina se reducen los gastos, disminuye el aislamiento y pueden (aunque no siempre) crearse conexiones interesantes entre personas. Pero eso no nos debe hacer perder de vista las condiciones de trabajo de muchos de sus usuarios.


Algunos emprendedores han dado un paso más, creando espacios de co-living. Esto viene a ser como un piso compartido, habitado por emprendedores que viven y trabajan en el mismo espacio y comparten gastos. Este artículo de El Mundo lo define como un “concepto rompedor”, aunque no es muy diferente de lo que hacíamos muchos jóvenes hace unos años, compartir piso con otros jóvenes por no poder afrontar los gastos de una vivienda en solitario ni cubrir los gastos básicos. Aunque la idea de co-living parece rodeada de un aura juvenil y cool, encubre situaciones de pobreza, salarios bajos que no logran cubrir los gastos, dificultades para acceder a la vivienda, precariedad laboral, falta de derechos laborales, e incapacidad de independizarse sin compartir vivienda.

Entre las nuevas tendencias, se encuentra el job-sharing, esto es, el trabajador comparte su puesto de trabajo con otra persona, y también el salario. Para la empresa, es obtener dos empleados por el precio de uno. Para el trabajador, únicamente permite recibir parte de su salario, lo cual le obliga a “ser flexible” y “ser un nómada” con varios trabajos a tiempo parcial, trabajando de forma precaria y parcheada. Algunos llamarán a esto una portfolio career. Para poder sobrevivir con esos salarios, algunos ya practican el nesting (del inglés “nest”, nido), que significa quedarse todo el fin de semana en casa, pues resulta más económico que acudir a actividades de ocio, y el wardrobing, que consiste en compartir ropa. La vivienda puede ser compartida en co-living o puede tratarse de un “pisito chic” de 30 metros, con un aprovechamiento milimétrico del espacio. Sin embargo, vivir hacinados en espacios extremadamente pequeños, o compartir piso durante años (y no solo mientras se es joven), lejos de ser glamuroso, genera estrés.


Algunas empresas han popularizado el concepto de “salario emocional”. Consiste en la idea de que la nómina no lo es todo en un trabajo, y que hay algunos aspectos más allá del económico que pueden hacer que el empleado trabaje feliz y retener talento. Algunas conocidas empresas tecnológicas han instalado hamacas, sofás, mesas de billar y futbolín, golosinas y comida gourmet, gimnasio, mobiliario a la última y cultivan un ambiente alegre y desenfadado. Lo cual estaría bien si no fuera porque a cambio, trabajan de sol a sol y sin horario, no salen de la oficina hasta altas horas de la noche, incluso en fines de semana, y no tienen apenas tiempo libre. Además, en estas empresas quejarse es impopular, al disfrutar de tantos servicios y privilegios. Es cierto que hay factores que pueden hacer que las personas trabajen más a gusto… pero esto no debe ser moneda de cambio para eliminar los derechos laborales, un horario racional y un salario digno. El “salario emocional” no puede utilizarse como estrategia para tener esclavos agradecidos.

La “economía colaborativa” surgió en 2010, basada en una serie de ideas y principios: servicios económicos para el usuario, colaboración mutua, empoderamiento de los ciudadanos, compartir bienes o propiedades infrautilizadas, desaparición de intermediarios… En los últimos años, han surgido numerosas plataformas como Glovo, Deliveroo o Uber, en las que la supuesta libertad en el trabajo y flexibilidad de horarios ocultan otra cara menos amable: la precariedad extrema y la pobreza de sus trabajadores. Con el tiempo, esta “economía colaborativa” ha ido recibiendo nombres menos inspiradores, como capitalismo de plataformas (Srnicek, 2018) o Gig economy. El pasado verano nos encontramos con esta noticia en El Confidencial, sobre un joven repartidor de Glovo que dormía todas las noches al raso. Su exiguo sueldo no le permitía dormir bajo techo. Los repartidores apenas cobran tres euros por pedido entregado, tienen que pagar ellos mismos 2 euros quincenales para utilizar la app y poder hacer su trabajo, no cuentan con seguro de accidentes, no disponen de derechos laborales básicos, como bajas laborales o vacaciones pagadas, y deben pagar su propia seguridad social. Varias sentencias judiciales han condenado a empresas como Glovo y Deliveroo por considerar que estos trabajadores no cumplen los requisitos para ser considerados autónomos, y que encubren de forma fraudulenta puestos de trabajo por cuenta ajena. Sin embargo, también se han emitido sentencias judiciales a favor de estas empresas, ya que la legislación actual no fue pensada para este tipo de empleos y existe un vacío legal. Actualmente el Parlamento Europeo está estudiando la posible regulación de estas plataformas para evitar la explotación laboral y los abusos.

Por su parte, un grupo de trabajadores de estas empresas han constituido la Plataforma RidersxDerechos, a través de la cual denuncian su situación, la pobreza, la precariedad, y su condición de falsos autónomos. Además, estos trabajadores han creado la cooperativa Mensakas, para continuar trabajando como repartidores de comida, pero esta vez en condiciones dignas y promoviendo el trabajo ético.


No pretendo decir que la innovación o el diseño de nuevas fórmulas para el empleo sea necesariamente algo negativo. Innovar está bien, crear nuevas fórmulas está bien, crear espacios de trabajo acogedores o modernos está muy bien. Pero es preciso actuar con prudencia para no perder derechos sociales y laborales. El “salario emocional” puede ser un valor añadido, pero no debe sustituir a los derechos laborales. Compartir piso puede ser una solución temporal, pero no puede sustituir a una política de vivienda que proteja los derechos de las personas. Emprender puede ser una buena solución para aquellas personas que tienen vocación de emprendedores y capacidad para ello, pero no como solución para todo el mundo, y desde luego, no como sustituto de las políticas públicas de fomento del empleo.

El lenguaje tiene el poder de dar forma a nuestra percepción de la realidad. Co-living, coworking, portfolio career, economía colaborativa… todos esos neologismos de resonancias innovadoras y transformadoras esconden algo más. Las sociedades evolucionan e innovar es necesario, pero siempre con unas políticas públicas que protejan los derechos de las personas. Porque de lo contrario, nos podemos encontrar con que evolucionemos en materia tecnológica y en la creación y diseño de nuevas fórmulas, pero a costa de regresar al medievo en derechos sociales y laborales.



03 febrero, 2018

“Ya nos sabemos esta película de memoria” - JRMora




Viñeta del 31/01/2018 en CTXT

Era el cumple de Felipito y la gran mayoría de medios dejaron claro que llevan la cortesanía en las venas. Se aplicaron para contar todos los detalles chorra de los actos de adoración del líder y su prole. No faltó ese regustillo mamporrero que dejaría el NODO a la altura de un trabajo de investigación digno de premio importante.

El departamento de propaganda de la Casa Real proporcionó a los medios unos vídeos hagiografícos que TVE anunció como imágenes “nunca vistas” de la borbundia en su hábitat y que todos difundieron cumpliendo con su misión de canuto complaciente.

Las empresacas también pusieron rodilla en tierra para dejarse sus buenos duros arrendando páginas en los diarios en un gesto de pleitesía.

Finalmente, se apresuraron para extender una larga alfombra de babas e informar al país de que la nena, princesa por la gracia del ADN, recibía un cadenón muy guapo de manos de su padre, un tipo muy alto, apuesto e instruido, que además había salvado a España del golpe de octubre.

Los que empezamos a ser más viejos que el abuelo del dueño del solar del Stonhenge ya nos sabemos esta película de memoria.

Cuando murió el del culo blanco, yo apenas levantaba unos centímetros del hule de la mesa del comedor, pero no por falta de edad. Es que nunca fui muy alto. Por entonces, no sabía que más de 40 años después repetirían la misma función rancia para perpetuar el apalanque de la borbonía.
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23 enero, 2018

EXPLOTACIÓN – JRMora

JRMora - 22/1/2018

Explotación





Durante 2017 se hizo la primera huelga de trabajadores de Deliveroo y creció el número de denuncias sindicales y críticas contra las mal llamadas empresas de la “economía colaborativa” como Deliveroo, Stuart, UberEats o Glovo.
En realidad no son más que vericuetos para rebautizar la explotación y poder mostrarla como una evolución del empleo dentro de eso que llaman la "gig economy", neopalabro chuli que define la contratación puntual para trabajos eventuales para los que el currante tendrá que poner de su bolsillo todos los recursos para poder desarrollarlo.
Yo prefiero llamarlo trabajo de mierda, sin subterfugios, porque va mucho más allá del trabajo basura.
Estas empresas ni contratan ni está entre sus planes jugar con la legislación laboral que jugamos todos. Además, quieren regulación a medida para seguir normalizando la explotación y la precariedad.
Los nuevos esclavistas siguen predicando “lo nuevo”, que es tan viejo como nuestra propia existencia, con su diccionario de eufemismos bajo el brazo.
Deliveroo hasta se permite el lujo de amenazar a la UE con la pérdida de “empleos” si se da derechos a lo que ellos llaman ‘riders’, el repartidor (en bici) de toda la vida.  Estos cínicos ahora hablan de empleo cuando se han empleado a fondo para negar que los repartidores fueran sus empleados.
Explotación o barbarie
Si en octubre de 2017, Deliveroo retorcía su cinismo diciendo que dar derechos a los trabajadores aumentaría el precio de las entregas más de un euro, su nuevo argumento es aún más bajuno.
Deliveroo advierte ahora a la Comisión Europea que se perderán 54.000  supuestos nuevos puestos de “trabajo” en dos años si se les obliga a dar derechos a los repartidores. Toda una declaración de intenciones sin doble interpretación, si no se les permite seguir atropellando al trabajador se van a cabrear y van buscar nuevas ubicaciones que favorezcan la impantación de sus plantaciones de Apps.
En una respuesta a una consulta de la Comisión Europea sobre el acceso a la protección social, Deliveroo llamaba a la Unión Europea a evitar acciones que frenaran el crecimiento de su empresa, alegando que ellos han contribuido a crear  13.000 empleos en restaurantes y en sus cadenas de suministro en Europa durante el último año, 520 de esos empleos en España.
En diciembre de 2017 el Tribunal de la UE sentenció  que Uber es un servicio de transporte y no una plataforma digital colaborativa impidiendo que sea operado por conductores particulares lo que envió un serio aviso a empresas como Deliveroo  o Airbnb.
En julio de 2017, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, abrió una investigación para determinar si Deliveroo estaba empleando a falsos autónomos para evitar el pago de impuestos y la cotización a la Seguridad Social y una resolución de la Inspección de Trabajo de Valencia, al contrario que otras, consideró que los repartidores de Deliveroo: “No son autónomos, ni trabajadores por cuenta ajena”, son “asalariados”.
Pero a estos nuevos terratenientes, que implantan una App en vena a los porteadores para teledirigirlos a sus entregas, todo eso les da igual y defienden que la forma de trabajar debe ser así:
El trabajador se paga su cuota de autónomo, su uniforme, su vehículo, mantenimiento y reparaciones. Nada de vacaciones, gastos en bajas por enfermedad, accidente ni chorradas de esas. Y hay que estar disponible cuando a la empresa le salga de los genitales.
La empresa, además de ahorrarse cotizaciones e indemnizaciones por despido, porque no contrata, puede establecer horarios, precios y tiempos de entrega para apretar al máximo “premiando” con más trabajo al que más se juega la vida para llegar antes y penalizando al que se retrasa o no acepta todas y cada una de sus urgencias.
A todo eso lo llaman “flexibilidad”
Así que, amigos posmodernos de empresas chanchullo que os encondéis tras una falsa economía colaborativa, eso no es el mercado ni es colaborativo. Eso es ser explotado como falso autónomo. Métanse esto en la cabeza: el autónomo no tiene jefes, tiene clientes.
El autónomo no tiene un horario fijado por nadie, tiene un producto o servicio, si usted lo quiere lo compra o contrata y si no le interesan las tarifas y condiciones que marca el profesional autónomo en cuestión, le pide usted el producto a otro que lo venda a un precio que se ajuste a su presupuesto. Sin más historias, como comprar en una tienda u otra.
Así que, en lugar de seguir con ese discurso idiotizante de la emprendeduría y la nueva economía, hagan gala de su tan cacareada creatividad empresarial y su pasión por crear  negocios e intenten crear empleo de verdad y no esas porquerías más propias de señor feudal.