espaiMARX – 01/09/2026
El 17 de agosto de 1956, el Tribunal Constitucional Federal [1] prohibió el Partido Comunista de Alemania (KPD). La sentencia, que sigue vigente hoy día, solo podría ser revocada por el mismo tribunal. En este sentido, tiene hasta la fecha una especie de rango constitucional y, por lo tanto, no puede ser contraria a la Ley Fundamental. Así ha de contemplarse si se analiza desde el punto de vista del resultado.
La cuestión se aprecia de otra manera si se analiza la historia que condujo a esta sentencia, que es lo que hizo, en 2017, el historiador Josef Foschepoth [2] en un libro basado en el análisis exhaustivo del expediente, titulado Verfassungswidrig! Das KPD-Verbot im Kalten Bürgerkrieg (¡Inconstitucional! La prohibición del KPD en la Guerra Civil Fría). La primera parte del título resume el contenido de su estudio, en el que afirma, ni más ni menos, que el proceso de ilegalización fue inconstitucional. El autor, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Friburgo, goza de una reputación intachable. Lo mismo puede decirse de la editora del libro: Vandenhoek & Ruprecht, una de las editoriales de historia más prestigiosas de la República Federal Alemana.
Foschepoth demuestra que el tribunal no actuó con independencia y que el proceso se vio reiteramente influido por el Gobierno Federal, que le proporcionaba detalladas instrucciones. Se vulneró la separación de poderes exigida por la Constitución, llegándose incluso a constantes acuerdos entre la fiscalía y un juez en particular: Erwin Stein. El impulsor fue el propio canciller federal, Konrad Adenauer [3].
El anticomunismo como doctrina de estado
¿Qué movía a Josef Foschepoth? Se trataba de la "cuestión alemana" (NE.1) y de la elevación del anticomunismo a doctrina permanente de estado de la República Federal.
En 1945, la coalición antihitleriana formada por las principales potencias vencedoras —Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña y Francia— había asumido el poder estatal en el derrotado Reich alemán. Esto se extendía a todo el territorio de Alemania dentro de sus fronteras de 1937, territorio del que, sin embargo, pronto se habían separado los territorios al este del Oder y del Neisse. En un primer momento nada fue cuestionado y todo parecía obvio. No obstante, pronto comenzaron a surgir las contradicciones. La Unión Soviética estaba interesada en la unidad de Alemania, ya que sólo así podría acceder a los recursos industriales de las tres zonas de ocupación occidentales para el cobro de las reparaciones. Aún más importante para la URSS era el aspecto de la seguridad: tras décadas de ocupación y el establecimiento de una Alemania unificada neutral, sin capacidad de agresión, se pretendía prevenir a largo plazo un nuevo ataque desde Occidente.
Estados Unidos, que en un principio parecía estar de acuerdo con ello, cambió su estrategia a partir de 1946. En marzo de 1947, el presidente Harry S. Truman declaró la Guerra Fría, afirmando que existía una voluntad de expansión mundial del comunismo, y que era necesario contener (containment) a la URSS. Ello significaba el establecimiento de un Occidente unido como baluarte frente a la Unión Soviética y, en lo concerniente a Alemania, la creación de un Estado alemán separado.
Un alcalde retirado de Colonia había previsto lo que iba a suceder: Konrad Adenauer. En el primer volumen de sus memorias, publicadas en 1965, mostró con satisfacción una carta que había escrito en 1945 —por entonces se acercaba a los 70 años— en la que exponía que, aunque los territorios alemanes ocupados por los soviéticos se habían perdido por el momento, podrían recuperarse mediante una estrecha alianza de Occidente con Estados Unidos. Eso significaba, de entrada, la división de Alemania (NE.2).
La decisión de EEUU de promover la Guerra Fría en 1947 propició que las reflexiones personales de un jubilado cobraran relevancia política y, con ellas, él mismo. En los dos estados alemanes surgidos en 1949 se aplicaban principios opuestos en materia de política alemana: hasta 1955, la URSS y la República Democrática Alemana (RDA) se mantuvieron fieles al objetivo de una Alemania unida y neutral. Para la doctrina dominante en la República Federal (RFA), no existía un segundo Estado alemán, sino únicamente una Zona de Ocupación Soviética. Quien en el Oeste defendiera una Alemania unificada y neutral, o en el Este la adhesión a la RFA, se exponía a ser declarado enemigo interno y a sufrir represión. Esta que es hoy la doctrina oficial de estado en la Alemania unificada, lo fue también en la República Federal durante la Guerra Fría.
Represión también contra el movimiento pacifista
La primera Ley de Modificación del Código Penal de 1951, con sus artículos sobre alta traición y "amenaza al Estado", constituyó, hasta la prohibición en 1956 del partido comunista, el instrumento jurídico más severo para combatir a los comunistas. Pero no se trataba sólo de ellos. El KPD estaba tan aislado que cualquier peligro que pudiera suponer sólo podía ser fruto de la imaginación.
A ojos de Adenauer, un movimiento pacifista y de carácter neutral representaba el peligro más inmediato. Este movimiento existía de hecho, y las escasas fuerzas del KPD bastaban, sin duda con la ayuda logística procedente de la RDA, para influir en él. Una "consulta popular contra el rearme" sumó millones de adhesiones en la RFA… y fue prohibida en abril de 1951. Se impusieron penas de prisión a quienes intentaron continuar con ella. También se prohibieron, entre otras, la organización Juventud Libre Alemana (FDJ, Freie Deutsche Jugend) de la RFA y la Asociación de Perseguidos del Régimen Nazi (VVN). En el caso de esta última, sin embargo, el afán represivo se topó con límites: las protestas internacionales y las pruebas del pasado nazi de los juristas implicados en la represión hicieron que esta organización antifascista siguiera siendo legal.
En septiembre de 1950, el Gobierno Federal declaró que la pertenencia a 13 organizaciones era incompatible con el ejercicio de un cargo en la función pública. Dos de ellas eran de extrema derecha: el Partido Socialista del Reich — posteriormente prohibido en 1952 por el Tribunal Constitucional Federal— y el Frente Negro del nacionalsocialista opositor a Hitler, Otto Strasser.
De dichas organizaciones, once eran consideradas de extrema izquierda, entre ellas el KPD, la FDJ, la Asociación Cultural para la Renovación Democrática de Alemania y la VVN. Entre 1951 y 1956, más de 3000 personas fueron condenadas a penas de prisión por delitos políticos, en su mayoría, evidentemente, comunistas y simpatizantes. Para los dirigentes, la duración de la pena de prisión oscilaba entre dos y tres años. En 1955, el Tribunal Supremo Federal condenó a Josef Angenfort, diputado del KPD en el Senado, a cinco años de prisión.
El 11 de mayo de 1952, en Essen, el cerrajero Philipp Müller, de 21 años, miembro del KPD y de la FDJ, fue abatido a tiros por la policía mientras participaba en una manifestación contra el rearme.
Para esto, en realidad no era necesario prohibir ningún partido. La mayor parte se podía ventilar con el artículo 9, apartado 2 de la Ley Fundamental en la mano: "Quedan prohibidas las asociaciones cuyos fines o actividades contravengan las leyes penales o que se dirijan contra el orden constitucional o contra el ideal de la comprensión entre los pueblos". Para lo cual no hacía falta el Tribunal Constitucional Federal, bastaba con el Ministerio del Interior.
Dudas del presidente del Tribunal Constitucional Federal
En 1954, Josef Wintrich, presidente del Tribunal Constitucional Federal, comenzó a tener dudas. Molesto por la escasez de pruebas y la eficacia de las defensas, preguntó a Adenauer si no sería mejor dejar el asunto tal y como estaba. Recibió una respuesta negativa. Así que hubo que buscar algo inconstitucional. Y se encontró en la consigna —hay que reconocer que un tanto exagerada— del "derrocamiento revolucionario del régimen de Adenauer" recogida en el "Programa de reunificación nacional" del KPD de 1952.
Ante la ejecutiva federal de la CDU [Unión Democristiana de Alemania], Adenauer declaró: "El Tribunal Constitucional Federal sostiene que el Partido Comunista estará prohibido hasta el fin del mundo". Ese era, aparte de la "cuestión alemana", el segundo objetivo principal de toda la empresa: elevar el anticomunismo a rango constitucional.
Sin embargo, Adenauer fracasó en su línea de confrontación para restablecer una Alemania unificada y capitalista. Se buscaron y se encontraron nuevos caminos. La prohibición del KPD se mantuvo. A partir de 1968, esto resultó ser una carga para el DKP (NE.3) y, sobre todo, para muchos de sus miembros más jóvenes.
Notas
1 https://www.nd-aktuell.de/artikel/1166293.kpd-verbot-die-roten-sind-unter-uns.html
2 https://www.nd-aktuell.de/artikel/1073762.kpd-verbot-ein-verfassungsrechtlicher-skandal.html
3 https://www.nd-aktuell.de/artikel/1184037.pieck-und-adenauer-alte-maenner-in-neuer-zeit.html
Notas editoriales (NE)
1 Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la reunificación alemana en 1989 se conoció en los medios políticos alemanes como “cuestión alemana” el problema planteado por la desmembración del antiguo Reich y su unificación de nuevo.
2 De manera unilateral, las tres potencias occidentales vencedoras (EEUU, Inglaterra y Francia) unificaron sus zonas de ocupación para constituir la República Federal Alemana (RFA) en 1949. Seis meses después se constituía en la zona de ocupación soviética la República Democrática Alemana (RDA). Alemania quedaba así dividida en dos estados, situación que perduró hasta 1989.
3 DKP, Deutsche kommunistische Partei (partido comunista alemán), partido heredero del KPD, que encontró en 1968 la vía para ser legalizado con ese nombre.
Traducción: Manuel Monleón Planas
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