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04 septiembre, 2026

La prohibición del Partido Comunista de Alemania (KPD) hace 70 años — Georg Fülberth

 


espaiMARX – 01/09/2026


El 17 de agosto de 1956, el Tribunal Constitucional Federal [1] prohibió el Partido Comunista de Alemania (KPD). La sentencia, que sigue vigente hoy día, solo podría ser revocada por el mismo tribunal. En este sentido, tiene hasta la fecha una especie de rango constitucional y, por lo tanto, no puede ser contraria a la Ley Fundamental. Así ha de contemplarse si se analiza desde el punto de vista del resultado.


La cuestión se aprecia de otra manera si se analiza la historia que condujo a esta sentencia, que es lo que hizo, en 2017, el historiador Josef Foschepoth [2] en un libro basado en el análisis exhaustivo del expediente, titulado Verfassungswidrig! Das KPD-Verbot im Kalten Bürgerkrieg (¡Inconstitucional! La prohibición del KPD en la Guerra Civil Fría). La primera parte del título resume el contenido de su estudio, en el que afirma, ni más ni menos, que el proceso de ilegalización fue inconstitucional. El autor, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Friburgo, goza de una reputación intachable. Lo mismo puede decirse de la editora del libro: Vandenhoek & Ruprecht, una de las editoriales de historia más prestigiosas de la República Federal Alemana.


Foschepoth demuestra que el tribunal no actuó con independencia y que el proceso se vio reiteramente influido por el Gobierno Federal, que le proporcionaba detalladas instrucciones. Se vulneró la separación de poderes exigida por la Constitución, llegándose incluso a constantes acuerdos entre la fiscalía y un juez en particular: Erwin Stein. El impulsor fue el propio canciller federal, Konrad Adenauer [3].


El anticomunismo como doctrina de estado


¿Qué movía a Josef Foschepoth? Se trataba de la "cuestión alemana" (NE.1) y de la elevación del anticomunismo a doctrina permanente de estado de la República Federal.


En 1945, la coalición antihitleriana formada por las principales potencias vencedoras —Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña y Francia— había asumido el poder estatal en el derrotado Reich alemán. Esto se extendía a todo el territorio de Alemania dentro de sus fronteras de 1937, territorio del que, sin embargo, pronto se habían separado los territorios al este del Oder y del Neisse. En un primer momento nada fue cuestionado y todo parecía obvio. No obstante, pronto comenzaron a surgir las contradicciones. La Unión Soviética estaba interesada en la unidad de Alemania, ya que sólo así podría acceder a los recursos industriales de las tres zonas de ocupación occidentales para el cobro de las reparaciones. Aún más importante para la URSS era el aspecto de la seguridad: tras décadas de ocupación y el establecimiento de una Alemania unificada neutral, sin capacidad de agresión, se pretendía prevenir a largo plazo un nuevo ataque desde Occidente.


Estados Unidos, que en un principio parecía estar de acuerdo con ello, cambió su estrategia a partir de 1946. En marzo de 1947, el presidente Harry S. Truman declaró la Guerra Fría, afirmando que existía una voluntad de expansión mundial del comunismo, y que era necesario contener (containment) a la URSS. Ello significaba el establecimiento de un Occidente unido como baluarte frente a la Unión Soviética y, en lo concerniente a Alemania, la creación de un Estado alemán separado.


Un alcalde retirado de Colonia había previsto lo que iba a suceder: Konrad Adenauer. En el primer volumen de sus memorias, publicadas en 1965, mostró con satisfacción una carta que había escrito en 1945 —por entonces se acercaba a los 70 años— en la que exponía que, aunque los territorios alemanes ocupados por los soviéticos se habían perdido por el momento, podrían recuperarse mediante una estrecha alianza de Occidente con Estados Unidos. Eso significaba, de entrada, la división de Alemania (NE.2).


La decisión de EEUU de promover la Guerra Fría en 1947 propició que las reflexiones personales de un jubilado cobraran relevancia política y, con ellas, él mismo. En los dos estados alemanes surgidos en 1949 se aplicaban principios opuestos en materia de política alemana: hasta 1955, la URSS y la República Democrática Alemana (RDA) se mantuvieron fieles al objetivo de una Alemania unida y neutral. Para la doctrina dominante en la República Federal (RFA), no existía un segundo Estado alemán, sino únicamente una Zona de Ocupación Soviética. Quien en el Oeste defendiera una Alemania unificada y neutral, o en el Este la adhesión a la RFA, se exponía a ser declarado enemigo interno y a sufrir represión. Esta que es hoy la doctrina oficial de estado en la Alemania unificada, lo fue también en la República Federal durante la Guerra Fría.


Represión también contra el movimiento pacifista


La primera Ley de Modificación del Código Penal de 1951, con sus artículos sobre alta traición y "amenaza al Estado", constituyó, hasta la prohibición en 1956 del partido comunista, el instrumento jurídico más severo para combatir a los comunistas. Pero no se trataba sólo de ellos. El KPD estaba tan aislado que cualquier peligro que pudiera suponer sólo podía ser fruto de la imaginación.


A ojos de Adenauer, un movimiento pacifista y de carácter neutral representaba el peligro más inmediato. Este movimiento existía de hecho, y las escasas fuerzas del KPD bastaban, sin duda con la ayuda logística procedente de la RDA, para influir en él. Una "consulta popular contra el rearme" sumó millones de adhesiones en la RFA… y fue prohibida en abril de 1951. Se impusieron penas de prisión a quienes intentaron continuar con ella. También se prohibieron, entre otras, la organización Juventud Libre Alemana (FDJ, Freie Deutsche Jugend) de la RFA y la Asociación de Perseguidos del Régimen Nazi (VVN). En el caso de esta última, sin embargo, el afán represivo se topó con límites: las protestas internacionales y las pruebas del pasado nazi de los juristas implicados en la represión hicieron que esta organización antifascista siguiera siendo legal.


En septiembre de 1950, el Gobierno Federal declaró que la pertenencia a 13 organizaciones era incompatible con el ejercicio de un cargo en la función pública. Dos de ellas eran de extrema derecha: el Partido Socialista del Reich — posteriormente prohibido en 1952 por el Tribunal Constitucional Federal— y el Frente Negro del nacionalsocialista opositor a Hitler, Otto Strasser.


De dichas organizaciones, once eran consideradas de extrema izquierda, entre ellas el KPD, la FDJ, la Asociación Cultural para la Renovación Democrática de Alemania y la VVN. Entre 1951 y 1956, más de 3000 personas fueron condenadas a penas de prisión por delitos políticos, en su mayoría, evidentemente, comunistas y simpatizantes. Para los dirigentes, la duración de la pena de prisión oscilaba entre dos y tres años. En 1955, el Tribunal Supremo Federal condenó a Josef Angenfort, diputado del KPD en el Senado, a cinco años de prisión.


El 11 de mayo de 1952, en Essen, el cerrajero Philipp Müller, de 21 años, miembro del KPD y de la FDJ, fue abatido a tiros por la policía mientras participaba en una manifestación contra el rearme.


Para esto, en realidad no era necesario prohibir ningún partido. La mayor parte se podía ventilar con el artículo 9, apartado 2 de la Ley Fundamental en la mano: "Quedan prohibidas las asociaciones cuyos fines o actividades contravengan las leyes penales o que se dirijan contra el orden constitucional o contra el ideal de la comprensión entre los pueblos". Para lo cual no hacía falta el Tribunal Constitucional Federal, bastaba con el Ministerio del Interior.


Dudas del presidente del Tribunal Constitucional Federal


En 1954, Josef Wintrich, presidente del Tribunal Constitucional Federal, comenzó a tener dudas. Molesto por la escasez de pruebas y la eficacia de las defensas, preguntó a Adenauer si no sería mejor dejar el asunto tal y como estaba. Recibió una respuesta negativa. Así que hubo que buscar algo inconstitucional. Y se encontró en la consigna —hay que reconocer que un tanto exagerada— del "derrocamiento revolucionario del régimen de Adenauer" recogida en el "Programa de reunificación nacional" del KPD de 1952.


Ante la ejecutiva federal de la CDU [Unión Democristiana de Alemania], Adenauer declaró: "El Tribunal Constitucional Federal sostiene que el Partido Comunista estará prohibido hasta el fin del mundo". Ese era, aparte de la "cuestión alemana", el segundo objetivo principal de toda la empresa: elevar el anticomunismo a rango constitucional.


Sin embargo, Adenauer fracasó en su línea de confrontación para restablecer una Alemania unificada y capitalista. Se buscaron y se encontraron nuevos caminos. La prohibición del KPD se mantuvo. A partir de 1968, esto resultó ser una carga para el DKP (NE.3) y, sobre todo, para muchos de sus miembros más jóvenes.


Notas

1 https://www.nd-aktuell.de/artikel/1166293.kpd-verbot-die-roten-sind-unter-uns.html


2 https://www.nd-aktuell.de/artikel/1073762.kpd-verbot-ein-verfassungsrechtlicher-skandal.html


3 https://www.nd-aktuell.de/artikel/1184037.pieck-und-adenauer-alte-maenner-in-neuer-zeit.html


Notas editoriales (NE)


1 Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la reunificación alemana en 1989 se conoció en los medios políticos alemanes como “cuestión alemana” el problema planteado por la desmembración del antiguo Reich y su unificación de nuevo.


2 De manera unilateral, las tres potencias occidentales vencedoras (EEUU, Inglaterra y Francia) unificaron sus zonas de ocupación para constituir la República Federal Alemana (RFA) en 1949. Seis meses después se constituía en la zona de ocupación soviética la República Democrática Alemana (RDA). Alemania quedaba así dividida en dos estados, situación que perduró hasta 1989.


3 DKP, Deutsche kommunistische Partei (partido comunista alemán), partido heredero del KPD, que encontró en 1968 la vía para ser legalizado con ese nombre.


Fuente: https://www.nd-aktuell.de/artikel/1201860.jahre-kpd-verbot-kpd-verbot-vor-jahren-kein-unabhaengiges-urteil.html


Traducción: Manuel Monleón Planas


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25 febrero, 2025

Alemania: la recesión más larga desde la Gran Depresión, y esto es sólo el comienzo

 

WERNER ECONOMICS – 25/02/2025



Después del segundo año de contracción del PIB alemán en 2024, es probable que en 2025 haya un tercer año de recesión, algo poco común. Pero lo peor aún está por venir...


24 de febrero de 2025. Alemania. Mientras las elecciones nacionales alemanas captan la atención mundial por un breve momento, cualquier esperanza de cambios significativos en las políticas que se aparten de la estrategia de "decrecimiento" aplicadas bajo el canciller Scholz y su ministro de Economía Habeck es más remota que nunca. Los partidos supuestamente "cristianos" CDU/CSU y su candidato a canciller, Friedrich Merz, miembro del personal de Blackrock, se niegan a formar una coalición con el partido conservador AfD (Alternativa para Alemania), liderado por Alice Weidel (ex-Goldman Sachs), a pesar de los importantes avances de este último partido (y del apoyo de Elon Musk). La realidad es que el probable futuro canciller Merz es un seguidor de Angela Merkel, que inició la caída de Alemania hace diez años al transformar la CDU/CSU en un partido de tendencia neoliberal que ha abierto las puertas a la inmigración ilegal masiva a una escala sin precedentes. Merz está dispuesto a formar una coalición con los partidos decrecentistas SPD y/o los Verdes, que están deseosos de implementar los objetivos del Foro Económico Mundial y los ODS de la ONU de reducir el crecimiento a cero. ¡Y han cumplido con el pésimo desempeño económico prometido en los últimos años!


Sin un impulso positivo significativo de la política gubernamental, nos quedamos reflexionando sobre el futuro económico de Alemania, que es el tema de este informe. El panorama es más que sombrío: muchos pesimistas ni siquiera son conscientes de la amenaza más peligrosa a la que se enfrenta Alemania, y se trata de una amenaza creada por el Banco Central Europeo.


Pero vamos de a poco. Cuando a mediados de enero se anunciaron las cifras de crecimiento del PIB real de Alemania en 2024, pocos se sorprendieron: la economía alemana se había contraído nuevamente en 2024, un 0,2%, después de una contracción del 0,3% en 2023. La expectativa anterior del gobierno de un crecimiento marginalmente positivo del 0,1% en 2024 ya había relegado a Alemania al final de la clasificación de países por crecimiento económico (véase la Figura 1).


Figura 1: Clasificación de los países europeos (más Asia Menor) según el crecimiento del PIB real


Al parecer, el crecimiento alemán es ahora más débil que el de todos los países, salvo el de Austria y Estonia, donde Austria, históricamente tan alemana como cualquiera de los estados constituyentes de Alemania, sufre los mismos problemas que vamos a analizar en este informe.


El informe de febrero del banco central de Alemania señaló que:


"La producción económica alemana cayó de forma sorprendentemente significativa en el cuarto trimestre de 2024".


De cara al futuro: si bien el gobierno prevé un crecimiento modesto del 0,3% en términos reales en 2025, en la actualidad incluso esa previsión parece demasiado optimista. En cambio, es más probable que la economía vuelva a contraerse, lo que daría lugar a tres años consecutivos de contracción del PIB, lo que marcaría la recesión más prolongada de la historia alemana de posguerra y, de hecho, desde que Hitler llegó al poder en enero de 1933, hace noventa y dos años, Alemania nunca ha experimentado tres o más años consecutivos de contracción del PIB desde entonces (las estadísticas sobre los años 1945 a 1949 son poco sólidas, pero parece que el crecimiento se recuperó con relativa rapidez; no hubo tres años consecutivos de contracción del PIB). Lamentablemente, todavía está por venir algo mucho peor.


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19 enero, 2024

El apoyo de Berlín a Israel y la tradición genocida del imperialismo alemán — Johannes Stern

 


WSWS.ORG – 19/01/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


Entre 1904 y 1908, el imperialismo alemán perpetró el primer genocidio del siglo XX con la represión del levantamiento de Herero y Nama en lo que entonces era la colonia del Imperio Alemán del África Sudoccidental Alemana (ahora parte de Namibia). A esto le siguió, entre 1941 y 1945, el asesinato de 6 millones de judíos y la guerra de aniquilación contra la Unión Soviética, que costó la vida de hasta 30 millones de ciudadanos soviéticos, el mayor genocidio de la historia.


En el siglo XXI, la clase dominante de Alemania persiste sin problemas en esta tradición genocida. Alemania es uno de los partidarios más agresivos de las acciones genocidas del régimen de extrema derecha de Netanyahu y del ejército israelí en la Franja de Gaza. El martes, la revista Der Spiegel informó que Alemania se dispone a entregar a Israel alrededor de 10.000 proyectiles de precisión de 120 milímetros, munición de para tanques. Se sabía que con anterioridad Berlín había multiplicado por diez sus exportaciones de armas a Israel desde el comienzo de la matanza genocida en la Franja de Gaza.


Buque de guerra israelí de la clase Sa'ar 6, construido por ThyssenKrupp Marine Systems en los Astilleros Navales alemanes de Kiel [Foto: Unidad del Portavoz de las FDI]


Paralelamente, el gobierno alemán también respalda a Israel en el plano legal. El 12 de enero, el portavoz del gobierno, Steffen Hebestreit, anunció que Alemania intervendría como tercero ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para pronunciarse en contra de la demanda de Sudáfrica en su denuncia del genocidio israelí en Gaza, denuncia que cuenta con el apoyo de al menos 60 Estados.


"Sabemos que diversos países tienen diferentes evaluaciones sobre la operación de Israel en la Franja de Gaza. Sin embargo, el gobierno alemán rechaza firme y explícitamente la acusación de genocidio formulada contra Israel en la Corte Internacional de Justicia", afirmó Hebestreit. "Esta acusación no tiene fundamento alguno".


De hecho, los abogados que representaban al gobierno sudafricano ante la CIJ habían demostrado claramente, apenas un día antes, que Israel era culpable de genocidio y, por tanto, había violado la Convención sobre el Genocidio de 1948. WSWS informó sobre cómo las alegaciones de los abogados demostraron tanto la existencia de acciones masivas destructivas y asesinas de Israel como de las intenciones genocidas tras ellas.


Según el Ministerio de Salud palestino, el ejército israelí mató a casi 24.000 palestinos en los primeros 100 días del genocidio, incluidos más de 9.600 niños. Más de 60.000 personas resultaron heridas. Proporcionalmente, esto equivaldría en Alemania a 850.000 muertos y 2,5 millones de heridos. Casi 2 millones de personas, es decir, casi toda la población de la Franja de Gaza, se ha visto obligada a huir y padecer hambre como consecuencia del bloqueo israelí. Se han bombardeado sistemáticamente escuelas, hospitales y campos de refugiados, y se asesina deliberadamente a periodistas y trabajadores de la salud.


Palestinos rezan ante los cuerpos de las personas asesinadas en el bombardeo israelí, cuerpos traídos del hospital Shifa antes de enterrarlos en una fosa común en la ciudad de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el miércoles 22 de noviembre de 2023. [Foto AP/Mohammed Dahman ]


La abogada sudafricana Adila Hassim, que pronunció el primer discurso de apertura en La Haya el jueves, dijo que Israel había "sometido a la Franja de Gaza a uno de los bombardeos convencionales más intensos en la historia de la guerra moderna". La escala de la matanza fue "tan grande que los cuerpos encontrados son enterrados en fosas comunes donde a menudo no pueden ser identificados". No es sino "la deliberada destrucción de la vida palestina en la que nadie está a salvo, ni siquiera los recién nacidos".


Está claro que se trata de una política de destrucción deliberada e intencionada. Estos son sólo algunos ejemplos seleccionados de los expuestos en la demanda ante la CIJ.


● El Primer Ministro Benjamín Netanyahu declaró el 28 de octubre: "Debéis recordar a Amalek". Se refería a un pasaje bíblico del Antiguo Testamento que dice: "Ahora ve y ataca a Amalec... No los perdones, mata a hombres y mujeres, niños y bebés".

● El 7 de octubre, Nissim Vaturi, vicepresidente de la Knesset israelí y miembro del Comité de Asuntos Exteriores y Seguridad, ya había pedido que "la Franja de Gaza sea borrada de la faz de la tierra".

● El 9 de octubre, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, anunció que Israel había puesto a Gaza bajo "asedio total". "No hay electricidad, ni comida, ni agua, ni combustible". Luchaban, según sus propias palabras, contra "animales humanos" y actuaban en consecuencia.

● Y el 6 de noviembre, Giora Eiland, ex general de división israelí, escribió que Israel "debe desencadenar una crisis humanitaria en Gaza". La Franja de Gaza se convertirá en "un lugar donde ningún ser humano podrá vivir".


En La Haya, el abogado de la Corte Suprema de Sudáfrica, Tembeka Ngcukaitobi, argumentó que eran precisamente estas incitaciones genocidas las que "luego son repetidas por los soldados sobre el terreno en Gaza, mientras participan en la destrucción de los palestinos y la infraestructura de Gaza".


Es el colmo de la criminalidad y la provocación que la clase dominante alemana justifique el genocidio en Gaza haciendo referencia a sus propios crímenes pasados. "En vista de la historia de Alemania y del crimen humano de la Shoah, el gobierno alemán se considera particularmente comprometido con la Convención contra el Genocidio", afirmó Hebestreit. Fue "un instrumento central del derecho internacional para implementar el '¡Nunca más!' [como principio]. Nos oponemos firmemente a su instrumentalización política".


De hecho, es el gobierno alemán el que está instrumentalizando el Holocausto para justificar el genocidio en Gaza y reprimir, una vez más, cualquier oposición al mismo. No está implementando el "¡Nunca más!"; su verdadero mensaje es: "¡Sí, lo vamos a hacer de nuevo!" Esto es tan obvio que incluso los gobiernos capitalistas de las antiguas colonias alemanas con estrechos vínculos económicos y políticos con Berlín se sienten obligados a condenar el apoyo alemán a Israel y las tradiciones genocidas del imperialismo alemán.


"Namibia rechaza el apoyo de Alemania al intento genocida del racista Estado israelí contra civiles inocentes en Gaza", se lee en una declaración publicada por la presidencia de Namibia en X/Twitter el 13 de enero. La declaración recuerda que "en suelo namibio, Alemania cometió el primer genocidio del siglo XX entre 1904 y 1908, en el que decenas de miles de namibios inocentes murieron en las condiciones más inhumanas y brutales". Namibia declara que:


"Ante la incapacidad de Alemania para extraer lecciones de su horrible historia, el Presidente Hage Geingob expresa su profunda preocupación por la insólita decisión comunicada por el Gobierno de la República Federal de Alemania ayer, 12 de enero de 2024, en la que rechazó la acusación, moralmente irreprochable, presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia de que Israel está cometiendo genocidio contra los palestinos en Gaza.


En ese sentido, el Presidente Geingob hace un llamamiento al Gobierno alemán para que reconsidere su inoportuna decisión de intervenir como tercero en defensa y apoyo de los actos genocidas de Israel ante la Corte Internacional de Justicia".


El llamamiento de Geingob a las élites alemanas para que "reconsideren" su postura está tan condenado al fracaso como los pasados llamamientos al Kaiser alemán o a Hitler para que se abstuvieran de sus políticas genocidas. En última instancia, el apoyo alemán al genocidio de los palestinos tiene sus raíces en los intereses depredadores del imperialismo alemán, tanto en la política de exterminio bajo el Kaiser como bajo los nazis.


A finales del siglo XIX, el imperialismo alemán bajo el káiser Guillermo II reclamó un "lugar en el sol", lo que suponía la adquisición y explotación brutal de colonias en África. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto fue un componente directo de la guerra de aniquilación de los nazis contra la Unión Soviética, cuyo objetivo era derrotar al bolchevismo, crear un Lebensraum (espacio vital) en el Este, saquear las materias primas y subyugar a toda Europa.


Hoy, el imperialismo alemán se está preparando una vez más para establecerse como la principal potencia europea y mundial. Israel sirve a Berlín y a las otras potencias imperialistas como cabeza de puente para hacer valer sus intereses imperialistas en el Medio Oriente, rico en recursos y de importancia geoestratégica, y más allá del mismo. La destrucción de los palestinos es, en última instancia, parte del objetivo de eliminar al Hezbollah libanés, a los hutíes en Yemen y a Irán como oponentes, intensificar la ofensiva bélica contra Rusia y China y, como en 1914 y 1939, iniciar otra guerra global para la redistribución imperialista. del mundo.


La única manera de detener esta locura es construir un movimiento internacional de masas contra el genocidio y la guerra y su causa fundamental, el capitalismo. Como enfatizó la gran marxista revolucionaria Rosa Luxemburgo en vísperas de la Primera Guerra Mundial, la clase trabajadora debe comprender "la conexión inseparable entre el imperialismo y el desarrollo capitalista" y "sacar la conclusión de que la única manera de luchar contra el imperialismo, la guerra, el robo de países, el genocidio, la violación de la ley y la política violenta es luchando contra el capitalismo, oponiendo al genocidio político global la revolución social".


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Artículo relacionado:

El Ministro de Asuntos Exteriores australiano viaja a Israel para respaldar el genocidio en curso en Gaza.


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18 diciembre, 2023

El apoyo ciego de Alemania a Israel — Mohamad Hasan Sweidan

 


Aparentemente, Alemania apoya a Israel para expiar los pecados de su pasado nazi, pero el apoyo de Berlín al sionismo etnocéntrico y supremacista es la esencia misma del nazismo.


The Cradle – 12/12/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


Desde que la operación Inundación de Al-Aqsa del 7 de octubre destrozó la falacia de la seguridad de Israel, Occidente ha respaldado firmemente a Tel Aviv, ofreciendo un apoyo inquebrantable político, militar, mediático y de inteligencia.


En medio de esta muestra de unidad occidental, Alemania se ha distinguido por ocupar un lugar destacado en la vanguardia de la UE como ferviente defensora de Israel y sólida oponente a cualquier forma de asistencia a los palestinos, incluidos los niños. Esto, a pesar de que el ejército israelí ha matado a más de 10.000 bebés y niños en Gaza desde el inicio de su ataque aéreo y terrestre hace dos meses.


Menos de una semana después de la Inundación de Al-Aqsa, el canciller alemán Olaf Scholz ofreció ayuda militar para la campaña militar de Israel en Gaza, diciendo:


"En este momento, sólo hay un lugar para Alemania: al lado de Israel... Nuestra propia historia, nuestra responsabilidad derivada del Holocausto, hace que defender la seguridad del Estado de Israel sea una tarea perpetua para nosotros".


Según Scholz y los de su calaña, Alemania debe redimirse constantemente protegiendo a las generaciones judías posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pero entonces ¿por qué Berlín no siente una obligación similar de proteger a los civiles eslavos no judíos, cuyo número de muertos por la Alemania nazi supera al de las víctimas judías?


El "complejo de culpa" de Alemania


El "complejo de culpa" alemán se ha venido manifestando a través de pagos anuales que superan los mil millones de dólares desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Estas reparaciones, que suman aproximadamente $86.8 mil millones entregados a Israel entre 1945 y 2018, fueron recientemente ampliadas hasta 2027.


Si bien estos fondos están claramente destinados a compensar a los judíos por los horrores infligidos por la Alemania nazi, un examen más detenido de las cifras históricas plantea dudas sobre la coherencia de la narrativa alemana.


La enorme cifra de muertes, 17 millones de personas a manos de la Alemania nazi entre 1933 y 1945, incluye 6 millones de judíos y 5,7 millones de civiles soviéticos. Sin embargo, otras fuentes afirman que el número de muertes de etnia eslava supera con creces al de judíos. Está documentado que, impulsada por políticas ideológicas radicales, la Alemania nazi mató a 10.547.000 personas de etnia eslava en comparación con 5.291.000 judíos.


Si observamos más de cerca, encontramos que la mayoría de los civiles eslavos asesinados eran de Polonia, Ucrania, Rusia y Bielorrusia, predominantemente de origen cristiano ortodoxo. ¿Por qué, entonces, no reciben estos reparaciones de manera similar, en base a ese sentimiento culpa que pesa sobre la conciencia de los líderes alemanes?


Esto plantea a su vez interrogantes sobre las verdaderas motivaciones detrás del apoyo y la ayuda financiera a Israel: ¿Se trata de una postura de principios. como la que Berlín promueve exteriormente. o simplemente de una maniobra política?


La hostilidad de Hitler hacia los no judíos


Los registros históricos revelan una dimensión menos explorada de la hostilidad de Adolf Hitler, a saber, que su animosidad hacia los cristianos orientales no era muy diferente de su hostilidad hacia los judíos.


Este aspecto de su reinado de terror a menudo se pasa por alto por conveniencia política. Los nazis propagaron una visión retorcida según la cual la raza alemana "superior" estaba destinada a gobernar a la raza supuestamente "inferior" de los pueblos eslavos, enmarcándolo como una cruzada para rescatar la civilización occidental de los llamados bárbaros orientales.


Numerosas referencias históricas dan fe de las atrocidades infligidas a los cristianos ortodoxos por los nazis, pero este sufrimiento se ve a menudo eclipsado por crímenes de guerra más ampliamente reconocidos.


Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos brindó apoyo material crucial a las fuerzas aliadas europeas a través del Plan Marshall, una iniciativa integral diseñada para facilitar la reconstrucción y el resurgimiento de una Europa devastada por la guerra. En particular, la antigua Alemania Occidental surgió como el tercer mayor beneficiario de este paquete de ayuda.


Sin embargo, esta ayuda llegó con la expectativa implícita de Washington de que Berlín se alineara estrechamente con los intereses estadounidenses, algo a lo que Alemania se ha adherido desde entonces. Fundamentalmente, esto originó una deriva que transformó a Alemania en un ferviente partidario del sionismo, irónicamente, una ideología política etnocéntrica que idealiza tanto la supremacía como la exclusividad.


La actual guerra en Ucrania revela hasta qué punto Alemania ha priorizado servilmente los intereses estadounidenses sobre los suyos propios. Aunque los intereses alemanes y rusos han convergido a menudo en los últimos tiempos, este acercamiento no cruzó las líneas rojas impuestas por Estados Unidos, hasta que el proyecto conjunto del gasoducto NordStream2 entró en funcionamiento a principios de 2022. Cuando se puso a prueba la lealtad alemana, como durante la guerra de Ucrania impulsada por Estados Unidos, Berlín demostró ser completamente leal a Washington, a pesar del agudo revés que ello suponía para su propia economía.


El alineamiento de Alemania con el sionismo


Alemania –como gran parte de Occidente– trata a la comunidad global con un perceptible aire de superioridad, formulado como la preeminencia "democrática" de Occidente sobre el resto.


Cuando las masas del Sur Global, que conforman la mayor parte de la "comunidad internacional", expresaron su oposición a la guerra genocida de Israel en Gaza, el canciller Scholz, indiferente a la tragedia, insistió en que "Israel es una democracia; esto debe decirse muy claramente".


De hecho, desde el punto de vista de Berlín, la batalla actual es entre las "democracias occidentales", representadas por Israel, y otros que "no merecen vivir". Ésta es la esencia del nazismo que, claramente, nunca abandonó Alemania.


Los modernos ecos del pensamiento nazi todavía están presentes en las posiciones excepcionales de Alemania, ejemplificadas por un notable aumento de las exportaciones de armas al estado ocupante sionista. Según el Ministerio de Economía alemán, desde principios de este año hasta el 2 de noviembre, Berlín aprobó exportaciones por un total de unos 303 millones de euros (323 millones de dólares) a Israel, un asombroso aumento diez veces mayor con respecto a los datos comerciales de 2022.


Según un informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), entre 2018 y 2022, la gran mayoría –el 99 por ciento– de las importaciones de armas de Israel provinieron de Estados Unidos (79 por ciento) y Alemania (20 por ciento).


Además, el Estado alemán de Sajonia-Anhalt anunció que el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel, mediante documento firmado, se ha convertido en un requisito previo para obtener la ciudadanía alemana.


La fe de Berlín en la supremacía occidental


En apoyo ciego a su postura proisraelí, Alemania adopta una postura de línea dura contra cualquier forma de solidaridad con los civiles palestinos. Las manifestaciones a favor de Palestina han sido prohibidas y personas que defienden los derechos de los niños palestinos han sido objeto de arresto.


Esta postura no es sólo una respuesta a la actual guerra de Gaza, sino que se alinea con los principios permanentes de la política exterior alemana, tal como se describe en su estrategia de seguridad nacional, que enfatiza en sus primeros párrafos un firme compromiso con el derecho de Israel a existir


El Canciller Scholz, a raíz del conflicto ucraniano, caracterizó la situación global como un "punto de inflexión", al tiempo que destacó la obligación de Alemania de situarse en el lado correcto de la historia. Sus declaraciones revelan que Berlín se ve a sí mismo como vanguardista defensor de la hegemonía occidental en un momento de cambios transformadores en el orden global.


El enfoque de las autoridades alemanas del conflicto de Gaza debe contemplarse a través de su propia visión de un mundo cada vez más bipolar. Como todos los atlantistas, Berlín ve a Gaza como un campo de batalla entre los defensores de la hegemonía occidental en Asia occidental –hegemonía que necesita un Israel robusto y empoderado– y aquellos que desafían activamente el papel occidental en el orden multipolar emergente.


La postura de Berlín se convierte en una manifestación de fe en la supremacía del eje occidental y en una percepción de la necesidad de eliminar a quienes suponen un desafío a este "prestigio", que es la esencia del nazismo.


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23 marzo, 2023

ESTIMACIONES FALLIDAS

 


"El poder de movilización de la Unión Soviética y su perpetua capacidad de burlar a la inteligencia militar alemana, eran realmente asombrosos. A principios de agosto se informó a Hitler de que el Ejército Rojo ya no disponía de fuerzas suficientes para desplegar un amplio frente defensivo y que probablemente estaba a punto de agotar sus recursos: Las nuevas unidades que se están organizando puede que hayan alcanzado su punto máximo. Difícilmente se espera la creación de nuevas unidades. El informe predecía que, como mucho, el Ejército Rojo podría desplegar 390 divisiones. Este número supuso una estimación superior a las estimaciones previas a la invasión y, sin embargo, todavía representaba una cifra risible. En ese momento, la movilización soviética había elevado las fuerzas del Ejército Rojo en el frente a 401 divisiones, cifra que aumentaría a 450 en septiembre y a 592 en diciembre.


[...]


Un análisis final concluye que Alemania perdió al verse envuelta en una guerra de desgaste que no previó ni supo manejar, y a cuya naturaleza no pudo adaptarse debido a sus condicionamientos ideológicos.


En el otoño de 1941, las críticas regiones industriales y de cultivo de cereales estaban situadas tras las líneas alemanas. El objetivo de la Operación Barbarroja era permitir que Alemania explotara los recursos económicos de la Unión Soviética occidental, especialmente de Ucrania, para establecer un gran imperio alemán económicamente autosuficiente. Para el mando alemán, la Operación Barbarroja suponía inclinar la dimensión económica de la guerra a favor de Alemania. Lo que finalmente resultó ser una completa fantasía".


[Fragmento] Big Serge - Apocalipsis: Operación Barbarroja


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30 enero, 2023

DESESPERACIÓN, DELIRIO Y CODICIA IMPERIAL

 


Novye Izvestia – 29/01/2023


El viceministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andriy Melnyk, presentó otra iniciativa más en la que propuso que Alemania entregue a Ucrania uno de los seis submarinos de la clase HDW 212A. Según él, esto permitirá a las Fuerzas Armadas de Ucrania "expulsar a la flota rusa del Mar Negro".


"Alemania [la factoría de Thyssen-Krupp] produce uno de los mejores submarinos de clase HDW 212A del mundo. La Bundeswehr [armada alemana] tiene seis submarinos de este tipo. ¿Por qué no enviar uno a Ucrania? Luego expulsaremos a la flota rusa del Mar Negro", dijo Melnik en un mensaje publicado en las redes sociales (citado por Kommersant).


Los submarinos HDW 212A son submarinos diésel-eléctricos. Su producción se lleva a cabo desde 1999. El submarino dispone de seis tubos lanzatorpedos de 533 mm y está armado con misiles antibuque Triton.



Anteriormente y en la misma línea, el Viceministro de Relaciones Exteriores de Ucrania sugirió que Alemania transfiera a Kiev 93 aviones de combate multi-tarea Tornado. El 25 de enero, en una entrevista con NTV, dijo que Alemania debería proporcionar a las Fuerzas Armadas cazas Panavia Tornado o Eurofighter Typhoon, una flota de combate y submarinos. Esta declaración tuvo lugar después de que el gobierno alemán anunciara la transferencia de 14 tanques Leopard-2 a Ucrania y la eliminación de las restricciones a la reexportación de armas destinadas a los aliados.


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