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29 julio, 2026

¿DÓNDE ESTÁ EL PETRÓLEO RUSO? — Eduardo Miguel Álvarez Estévez

 



Segunda Cita – 28/07/2026


La verdad que Moscú no quiere decir en voz alta


Rusia dice que somos aliados estratégicos. Lo repiten en cada cumbre. En cada comunicado. En cada aniversario de las relaciones bilaterales. Pero el petróleo no llega. Los barcos no aparecen. Y los apagones siguen.


Me pediste que investigara por qué. Aquí está lo que encontré.


El hecho: el suministro se desplomó


Desde mayo de 2026, el flujo de petróleo ruso hacia Cuba prácticamente desapareció. El Anatoly Kolodkin llegó a Matanzas con 730.000 barriles gracias a una exención humanitaria que Washington concedió con cuentagotas. Fue el único. El Universal, que venía detrás con 270.000 barriles de gasóleo, quedó a la deriva en el Atlántico durante semanas y finalmente descargó en Venezuela. El Sea Horse se desvió a Trinidad y Tobago. Las navieras que antes transportaban crudo ruso a Cuba simplemente dejaron de hacerlo.


No fue un accidente. Fue una decisión.


La razón: el bloqueo naval de Estados Unidos


El 30 de mayo de 2026, el secretario de Estado Marco Rubio lanzó una advertencia que resonó en todos los puertos del mundo: cualquier buque, de cualquier bandera, que transporte petróleo ruso a Cuba será sancionado. No solo el barco. También la naviera, la aseguradora, el banco que financie la operación. Todo.


Estados Unidos no envió a la Marina a interceptar los barcos. No hizo falta. Le bastó con amenazar a las empresas que participan en el comercio marítimo internacional. Ninguna naviera está dispuesta a arriesgar su acceso al sistema financiero en dólares por un cargamento a Cuba.


Rusia lo sabe. Por eso sus barcos no llegan.


La verdad incómoda: Moscú no está dispuesto a escalar


Aquí está el núcleo de la cuestión. Rusia tiene capacidad militar para escoltar un petrolero hasta Matanzas. Tiene submarinos nucleares, fragatas con misiles hipersónicos, bombarderos de largo alcance. Pero no lo hace. No porque no pueda. Sino porque no quiere pagar el costo político y militar de un enfrentamiento directo con la Marina estadounidense en el Caribe.


Para Rusia, Cuba es una ficha en el tablero geopolítico. Un punto de presión contra Washington. Una base para bombarderos estratégicos. Un símbolo antiimperialista que les da prestigio en el Sur Global. Pero no es una prioridad vital. No es Ucrania. No es el Ártico. No es su frontera inmediata.


Cuando la situación aprieta, Moscú elige sus batallas. Y la batalla por el petróleo cubano no está en su lista de prioridades.


El silencio del Kremlin


Lo más revelador no es lo que Rusia dice. Es lo que calla. No ha habido una denuncia enérgica en el Consejo de Seguridad de la ONU. No ha habido una amenaza de represalias contra Washington. No ha habido una declaración del Kremlin diciendo "vamos a garantizar el suministro a nuestro aliado estratégico cueste lo que cueste".


Lo que hay es silencio diplomático. Mientras tanto, los comunicados siguen hablando de "cooperación estratégica" y "hermandad entre los pueblos". Palabras bonitas que no encienden una cocina ni mueven un hospital.


Lo que yo sostengo


Tu pregunta es justa. La respuesta es dura. Rusia dejó de enviar petróleo porque Estados Unidos se lo prohibió al mundo, y Moscú no está dispuesto a desafiar esa prohibición con hechos, solo con palabras.


¿Son aliados estratégicos? En los discursos, sí. En la práctica, cuando las sanciones aprietan, cada uno se rasca con sus propias uñas.


No escribo esto con rabia. Lo escribo con realismo. Porque la Revolución Cubana aprendió hace mucho tiempo que la solidaridad internacional es importante, pero la única garantía de nuestra supervivencia somos nosotros mismos.


Si el petróleo ruso no llega, nos las arreglaremos sin él. Como nos las arreglamos en los 90, cuando la Unión Soviética desapareció de la noche a la mañana y dijeron que Cuba caería en semanas. No caímos entonces. No caeremos ahora.


Porque nuestra fuerza no está en Moscú. Está en nosotros.


Patria o Muerte. Venceremos



02 julio, 2026

La nazificación de Washington y la OTAN — John Helmer

 


Dances With Bears – Moscú, 01/07/2026


La escalada de Rusia para poner fin a la guerra en los términos originales de la Operación Militar Especial de febrero de 2022 son ahora insuficientes y llegan demasiado tarde.


Esto se debe a que la desmilitarización del campo de batalla ucraniano no logra detener ni disuadir el rearme proporcionado por los aliados de la OTAN para una guerra permanente contra Rusia.


Tampoco puede tener éxito la desnazificación del régimen de Kiev cuando los propios aliados de la OTAN y el régimen de Trump en Washington se han nazificado. La militarización y la nazificación se han convertido en objetivos bélicos del imperio estadounidense contra Rusia. Dichos objetivos son sumamente lucrativos para el presidente Donald Trump, su familia y sus allegados, así como para el complejo militar-industrial, los bancos, los mercados bursátiles de apuestas y de criptomonedas, y la maquinaria de financiación electoral de Estados Unidos, en connivencia con Alemania, Francia y Gran Bretaña.


Están planeando un futuro de guerra permanente en el que lo acordado con Putin en Anchorage hace un año no dará como resultado "la seguridad de nuestro país y nuestros ciudadanos, la inviolabilidad de las fronteras de Rusia durante las próximas décadas", como Putin prometió a los votantes rusos en su primer mitin de campaña electoral a principios de esta semana ( 28 de junio ).


Artículo completo en inglés AQUÍ.



25 mayo, 2026

Rusia insta a los extranjeros a abandonar Kiev lo antes posible — Ismaele

 



GeoPolitiQ – 25/05/2026


Comienzo esta publicación con la noticia de última hora del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, que insta a los extranjeros a abandonar Kiev lo antes posible, tras el ataque ucraniano a una universidad en Starobelsk (Lugansk) y la posterior y masiva represalia rusa de la semana pasada (véanse los artículos de Simplicius the Thinker aquí y aquí). Esta es la declaración oficial del canal de Telegram del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, compartida ( aquí ) también por su portavoz, Maria Zakharova, en su canal de Telegram (formato original):


Declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia sobre los ataques de grupos armados del régimen de Kiev contra la población civil de Rusia (25 de mayo de 2026)


El sangriento ataque perpetrado por las Fuerzas Armadas ucranianas la noche del 22 de mayo [de 2026] con drones contra el edificio de enseñanza y las residencias estudiantiles de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk en Starobilsk (LHP) fue otra flagrante demostración del carácter nazi y terrorista del régimen de Kiev, que ataca deliberadamente a civiles y no se contiene ante el asesinato a sangre fría de niños.


La junta de Zelensky y sus patrocinadores occidentales, que suministran a las Fuerzas Armadas ucranianas los instrumentos para cometer crímenes contra nuestro pueblo, han demostrado al mundo entero su flagrante desprecio por las normas del derecho internacional humanitario.


Existe una violación clara y directa de los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales, que regulan la protección de la población civil durante los conflictos, la Convención de 1989 sobre los Derechos del Niño y otros importantes instrumentos internacionales.


Todo esto ha sido la gota que colmó el vaso. En las circunstancias actuales, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa están iniciando una serie sostenida de ataques contra instalaciones de la industria de defensa ucraniana en Kiev, incluyendo sitios específicos destinados al diseño, fabricación, programación y preparación para el despliegue de UAV [Vehículos Aéreos No Tripulados] utilizados por el régimen de Kiev con la asistencia de especialistas de la OTAN, responsables del suministro de componentes, la inteligencia y la selección de objetivos. Los ataques también se dirigirán contra centros de toma de decisiones y puestos de mando.


Dado que los objetivos mencionados anteriormente están dispersos por Kiev, advertimos a los ciudadanos extranjeros, incluido el personal de las misiones diplomáticas y los representantes de las organizaciones internacionales, de la necesidad de abandonar la ciudad lo antes posible, e instamos a los residentes de la capital ucraniana a no acercarse a la infraestructura militar y administrativa del régimen de Zelenskyy.


Así pues, parece ser que Rusia, finalmente, ha decidido quitarse los guantes y dar una lección (al estilo iraní) a la junta ucraniana de Zelenskyy y a sus aliados de la UE/OTAN en Kiev. Esto podría poner fin a la guerra de 12 años en Ucrania (sí, 12 años, no 4, ya que comenzó en 2014 con el golpe de Estado del Euromaidán, como incluso el exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, admitió al menos dos veces ( 1 y 2 ) - véase aquí para más información). Sin embargo, esto también podría ser el comienzo de una guerra mucho mayor entre Rusia y la UE/OTAN… y, por supuesto, existe la posibilidad de que este frente de guerra se fusione con el de Oriente Medio, uniendo a Rusia, China, Irán y el Eje de la Resistencia contra el Eje del Mal, también conocido como el régimen/clase/coalición de Epstein (es decir, el Imperio estadounidense fuera de la ley (también conocido como Gran Satán ), Israel (también conocido como Pequeño Satán ) y sus Estados vasallos de la UE/OTAN).



La masacre de Starobelsk y el silencio de Occidente: un análisis de la censura selectiva.




Estudiantes víctimas confirmadas del ataque de Ucrania (OTAN) contra el colegio Starobelsk en Lugansk

 


Las principales agencias de prensa de Occidente no han mostrado ningún interés en visitar el lugar del crimen. ¿Dónde están la BBC, la CNN y demás medios occidentales?


SIMPLICIUS – 25/05/2026



06 mayo, 2026

Estados Unidos retira sus tropas de Europa en preparación para la guerra contra Rusia

 



Pogled.info – 05/05/2026


El analista Alexander Nosovich revela la siniestra maniobra geopolítica de Washington, que deja al Viejo Continente al borde del abismo. La retirada de las tropas estadounidenses y la cancelación del despliegue de misiles Tomahawk en Alemania no es un gesto de paz, sino una fría preparación para una catástrofe controlada. Estados Unidos busca una guerra a gran escala en Europa, en la que no participará físicamente, pero de la que obtendrá todos los beneficios económicos y políticos derivados del desgaste mutuo de Rusia y la Unión Europea.


Retirar la escayola: Cuando el «paraguas» se convierte en una trampa


La noticia de la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y la repentina decisión de Washington de abandonar el despliegue de misiles Tomahawk de largo alcance en territorio alemán provocaron un auténtico revuelo en los círculos políticos de Berlín y Bruselas. El canciller Friedrich Merz se vio obligado a confirmar lo que muchos en Europa temían decir en voz alta: la retirada estratégica de los estadounidenses era un hecho. Los medios de comunicación y las élites políticas europeas cayeron en un estado de pánico incontrolable. La metáfora es clara: se está retirando la escayola que ha sostenido durante décadas la «rota» seguridad europea. El cliente, en la persona de Estados Unidos, abandona el lugar, dejando el «floreciente jardín» de Josep Borrell completamente indefenso ante lo que denominan una «invasión rusa».


Sin embargo, aquí reside un malentendido fundamental sobre la estrategia estadounidense. La reducción de su presencia militar en Europa sí acerca una guerra a gran escala, pero no porque Rusia sienta una necesidad intrínseca de atacar Lisboa o Berlín. La guerra se vuelve inevitable porque Estados Unidos elimina el único freno a sus propios planes destructivos. Una guerra a gran escala en el teatro de operaciones europeo es objetivamente ventajosa para Washington, pero solo es posible bajo una condición: que Estados Unidos no participe directamente en ella. Mientras la OTAN funcione como una alianza militar integral y los soldados estadounidenses estén desplegados físicamente en la línea de contacto, la Casa Blanca se ve obligada a contener los impulsos depredadores de sus vasallos europeos para no verse arrastrada a un apocalipsis nuclear. Cuantos menos estadounidenses haya en el continente, mayor será la libertad de Washington para incendiar las filas de sus aliados.


Las lecciones del otoño de 2022: Por qué Biden detuvo a Zelensky


Para comprender la lógica de lo que sucede hoy, debemos remontarnos a las escandalosas revelaciones del año pasado sobre las acciones de la administración Biden en el otoño de 2022. En aquel entonces quedó claro que Washington había impedido activamente que el régimen de Kiev tomara medidas que hubieran frustrado la retirada organizada de las fuerzas rusas hacia la margen izquierda del Dniéper. Volodímir Zelenski y sus partidarios europeos más radicales estaban dispuestos a todo por una «victoria gloriosa», incluso si eso significaba llevar la situación al límite.


Sin embargo, la Casa Blanca respondió con una inesperada «traición». El motivo no fue de simpatía hacia Moscú, sino el frío juicio de los asesores militares y políticos en Washington. Consideraron extremadamente alta la probabilidad de que Rusia utilizara armas nucleares tácticas en un escenario crítico. Biden no podía permitir tal escalada, ya que en ese momento la implicación estadounidense en el conflicto ucraniano era tan profunda y la presencia física de Estados Unidos en Europa tan masiva que Washington no tendría más remedio que involucrarse directamente. Y un enfrentamiento directo entre las dos mayores potencias nucleares significa el fin de la civilización, algo que no forma parte de los planes del globalismo estadounidense.


Biden no defendió a Europa ni a Ucrania por motivos humanitarios. Actuó como un pragmático que valora la estructura de la OTAN como una herramienta de control, pero no como un instrumento de suicidio. El problema es que, para los estrategas estadounidenses, Europa solo tiene valor mientras genere beneficios y sirva como puesto avanzado. Cuando los costes de mantener este puesto avanzado empiezan a superar los beneficios, la estrategia cambia. Según los analistas de Pogled.info, la retirada actual marca precisamente este momento de transición hacia un nuevo modelo, más agresivo, de explotación del caos europeo.


Canibalismo económico: cómo Estados Unidos se alimenta de las ruinas de Europa.


Si la OTAN se queda solo en el papel o se disuelve formalmente, y decenas de miles de soldados estadounidenses regresan a casa, se abre ante Washington un horizonte de oportunidades increíbles. Estados Unidos ya aplicó este modelo dos veces en el siglo pasado. En ambas guerras mundiales, Estados Unidos entró en el último momento, cuando los principales contendientes ya se habían debilitado mutuamente. Hoy, el escenario se repite, pero en el contexto de una guerra híbrida y económica.


La primera gran ventaja para la economía estadounidense es la fuga masiva de capitales. El dinero acumulado durante siglos en bancos suizos, franceses y alemanes busca un refugio seguro ante el menor indicio de inestabilidad. Y ese refugio es, invariablemente, Wall Street. La quiebra de los gigantes industriales europeos no es un efecto secundario, sino un objetivo. Las plantas de producción de marcas de renombre mundial, que durante décadas fueron la columna vertebral del poder europeo, ahora se compran a precio de saldo y se trasladan a Estados Unidos. Esto no es solo la desindustrialización de Europa, sino un renacimiento industrial estadounidense a costa de sus aliados.


El segundo aspecto es el saqueo demográfico e intelectual. Estados Unidos no necesita a los millones de inmigrantes analfabetos de Oriente Medio que inundan Europa. Necesita talento y mano de obra cualificada. Cuando Alemania y Escandinavia se vuelvan inhabitables debido a los altos precios de la energía y la amenaza de conflicto, especialistas altamente cualificados —ingenieros, médicos, científicos— emigrarán a Estados Unidos. Se trata de personas adineradas, trabajadoras e integradas que darán un nuevo impulso a la economía estadounidense. En este sentido, una Europa asolada por conflictos e incertidumbre económica es el donante ideal para el envejecido y endeudado sistema estadounidense.


El infantilismo de las élites europeas y la decisión "adulta" de Washington


Alexander Nosovich hace una comparación sumamente acertada: la retirada de Estados Unidos del Viejo Continente es la actitud de un adulto que se niega a consentir la puerilidad de sus hijos. Durante décadas, los políticos europeos vivieron en una realidad artificial donde el paraguas nuclear estadounidense les permitía emprender «transiciones verdes», ingeniería social y arrogante retórica, sin pensar en la defensa real ni en la supervivencia estratégica. Perdieron los fundamentos del pensamiento estratégico allá por la década de 1980, convirtiéndose en parásitos políticos de la hegemonía estadounidense.




Hoy, estos «niños» pretenden jugar con cerillas junto a un barril de pólvora. Las élites europeas se preparan descaradamente para la guerra contra Rusia, guiadas por la ilusión de poseer una superioridad tecnológica o moral. Su confianza se basa en dos pilares: la convicción de que Rusia jamás usará armas nucleares y la esperanza de que Estados Unidos acuda en su ayuda en el momento crítico. Sin embargo, Washington decide darles una lección dura: dejar que metan los dedos en el enchufe por sí mismos.


Como señalan analistas de Pogled.info, Estados Unidos es una superpotencia nuclear soberana que siempre antepone sus intereses nacionales a cualquier acuerdo o alianza. Cuando el interés exige sacrificar a Europa para debilitar a Rusia y salvar el dólar estadounidense, Washington no dudará. La retirada de tropas es una clara señal: «¿Querían la guerra? Aquí la tienen, pero la librarán ustedes mismos».


La respuesta rusa: ¿Cómo hacer entrar en razón a los locos?


El problema radica en que las élites europeas están tan cegadas por la ideología que ni siquiera comprenden el sentido de la advertencia. Creen que juntas son más fuertes que Rusia y que el arsenal nuclear ruso es solo una amenaza latente que jamás se activará. Este peligroso autoengaño las está llevando a tomar medidas impensables en el pasado. Intentan preservar la presencia estadounidense mediante halagos y nuevas concesiones, pero el proceso de desintegración ya ha comenzado.


La tarea de Rusia en esta situación es sumamente compleja. Debe convencer a las capitales europeas de la gravedad de las consecuencias antes de que sea demasiado tarde. Si Moscú no demuestra la determinación necesaria para superar la arrogancia europea, el enfrentamiento será inevitable. Y en este enfrentamiento, independientemente de su resultado en el continente, solo habrá un verdadero vencedor: el que se encuentra al otro lado del Atlántico.


La retirada del Tomahawk y del personal a su cargo marca el fin de una era. La era en la que Estados Unidos era el gendarme de Europa. Ahora, Estados Unidos actúa como un pirómano, retirándose a una distancia prudencial para observar el fuego con binoculares mientras calcula las futuras ganancias que surgirán de las cenizas. Europa se queda sola con sus demonios y con el vecino al que tanto se esforzó por convertir en un enemigo mortal.





20 abril, 2026

Rusia y China se hacen con los mercados de gas natural en Asia — Kevin Walmsley



Inside China – 20/04/2026

   Traducción: Arrezafe


Temas:


La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han dejado a Qatar completamente fuera del mercado.


Los yacimientos rusos de gas natural suspendieron su suministro a Europa a partir de 2022, y los gigantes energéticos de la región invirtieron masivamente en nuevos gasoductos hacia Asia.


Por su parte, China, a la sazón comprador de petróleo y gas natural ruso, invirtió decididamente en sus enormes reservas estratégicas de crudo y gas natural.


Ahora, la producción energética rusa fluye hacia el este, y China cuenta con un buen suministro.


El gas natural licuado (GNL) de origen ruso se proporciona a China con un descuento del 40 % sobre el precio de mercado para fomentar las relaciones y un suministro a largo plazo.


Como resultado, las economías asiáticas están trasladando sus cadenas de suministro del Golfo Pérsico a Rusia-China. Mientras tanto, los países de la UE no pueden obtener GNL en absoluto.




Informe:


Buen día.


La guerra contra Irán ha trastocado por completo las cadenas de suministro energético. Rusia y China —irónicamente junto Irán— son las principales beneficiarias. La situación actual es compleja y se debe a la combinación de la enorme producción energética rusa y la supuesta "sobrecapacidad" de China, que han convertido a Rusia y China en salvavidas para los países asiáticos, carentes de acceso a la energía procedente del Golfo Pérsico.


Rusia se enfrentó a un grave problema cuando Europa suspendió la adquisición de energía rusa. Si bien al final resultó ser un problema mucho mayor para Europa que para Rusia, ello obligó a los rusos a buscar otros mercados para la exportación de su petróleo y gas natural. Rusia debía encontrar compradores para los 4 millones de barriles diarios que se destinaban a Europa.


Acudieron a China, el mayor importador mundial de petróleo crudo, y de la que Rusia era ya entonces su principal proveedor. China, además, estaba aumentando vertiginosamente sus reservas de petróleo. El problema era que en aquel momento no existían suficientes oleoductos para transportar el crudo y el gas natural, que antes se enviaban a Europa, hasta China.




Es decir, Rusia era un vendedor desesperado y China un ansioso comprador, pero se necesitaban más oleoductos para transportar el petróleo. El contrato del oleoducto ESPO estipulaba el transporte de 30 millones de toneladas anuales de Rusia a China en 2022, y China en realidad adquirió 35 millones de toneladas.


Así pues, la cuestión inmediata se centró en cómo abastecer a China con más energía aún. El año pasado se inició la construcción del gasoducto Power of Siberia 2, que transportará 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año. Además, se ampliaron otros dos gasoductos ya existentes: Power of Siberia 1, hasta alcanzar los 44.000 millones de metros cúbicos, y Far East Gas, hasta los 12.000 millones.




El proyecto Siberia 1 representó la mayor inversión en infraestructura de Rusia en décadas, y Siberia 2 habrá costado aún más cuando esté terminado. Al igual que en los mercados petroleros, Rusia necesitaba que China absorbiera la demanda para compensar la pérdida sufrida en los mercados europeos. La UE había anunciado que reubicaría a sus proveedores en Noruega, Estados Unidos y Oriente Medio.


Así pues, Rusia necesitaba desarrollar nuevos mercados en Asia, y rápido. Y comenzaron con la vecina China: en 2021, el 10 % de las importaciones chinas de gas natural eran de origen ruso. Para 2024, la cifra ascendió al 25 %, por lo que las exportaciones rusas de gas natural a China se duplicaron con creces. Más de un tercio de las importaciones chinas por gasoducto llegaron a través del Power of Siberia 1, con un volumen de 2700 millones de metros cúbicos. Esto en 2024.


En 2025, el gasoducto Power of Siberia 1 transportó 38 mil millones de metros cúbicos. A medida que Rusia expandía sus gasoductos, China compraba más, mucho más de lo estipulado en los contratos originales. Además, China era el único país capaz de absorber el suministro adicional. Estos yacimientos de gas natural que antes abastecían a Europa se encuentran una distancia enorme de China. Sin embargo, los costos de producción de Rusia son bajos, y mientras China siga siendo su cliente, le resultará rentable construir los gasoductos.



La demanda energética de China sigue aumentando, la producción de electricidad de China continúa creciendo más rápido que la del resto del mundo en conjunto, y el gas —esa porción roja de las barras— todavía representa un pequeño porcentaje de la matriz energética total de China.


Fue una apuesta arriesgada por parte de Rusia invertir tanto dinero en nuevos gasoductos hacia el este, hacia China, cuando, en teoría, Europa podría cambiar de opinión y reanudar la compra de gas ruso en cualquier momento, o China suspender sus compras, que superaban los niveles contractuales. Pero entonces estalló la crisis en Oriente Medio, y ahora toda Asia es una ávida compradora de energía, sin importar su procedencia.


Y aquí es donde la cosa se pone interesante de nuevo: Rusia tiene tanto gas natural, y China ya está tan bien abastecida, que están ofreciendo descuentos a nuevos compradores en Asia para asegurarse definitivamente nuevos mercados de gas. El estrecho de Ormuz está cerrado. Las plantas de gas natural licuado en Qatar han sido destruidas. Una quinta parte del suministro mundial de GNL está fuera del mercado. Sin embargo, Rusia lo vende con descuento —cuando a primera vista podría cobrar el precio que quisiera—, pero el objetivo es expandir los mercados y diversificar su base clientelar en Asia. Las empresas comerciales de China y Rusia comprarán la energía sancionada y la revenderán a compradores asiáticos con un descuento del 40 % sobre el precio del mercado al contado.





Irán ha retirado por completo el GNL qatarí del mercado hasta que se abra el estrecho de Ormuz. E incluso si la guerra terminara hoy, Qatar tendría que invertir decenas de miles de millones de dólares en reparaciones de infraestructura y casi 13 millones de toneladas anuales de GNL fuera de servicio durante cinco años a un costo de 20 mil millones de dólares, lo que supone pérdidas adicionales de alrededor de cien mil millones de dólares.


Catar declaró suspensión forzosa en sus contratos a largo plazo con Europa. Así pues, la UE, que rechazó el petróleo y gas natural rusos, trasladó sus cadenas de suministro a Catar, que ahora no puede suministrárselos en absoluto. Catar también comunicó a China y Corea que tampoco recibirían GNL, pero afortunadamente para otros países de Asia, ya existían numerosos gasoductos construidos y ampliados, y China contaba con grandes reservas estratégicas, por lo que podía permitirse ayudar a sus aliados rusos a expandirse en nuevos mercados.


Por otra parte, Rusia también recibió buenas noticias en materia de petróleo crudo. Las exportaciones de los Urales están aumentando, alcanzando los niveles más altos en años:




Recursos y enlaces:


Capacidades de oleoductos de crudo rusos a China continental: el oleoducto de crudo ESPO

https://www.spglobal.com/energy/en/research-analytics/espo-crude-oil-pipeline


El oleoducto Power of Siberia 2 redefine el cálculo de seguridad energética de China

https://eastasiaforum.org/2025/10/31/power-of-siberia-2-reshapes-chinas-energy-security-calculus/


Gazprom de Rusia suministró 38 mil millones de metros cúbicos de gas a China a través del oleoducto Power of Siberia en 2025

https://www.reuters.com/business/energy/russias-gazprom-supplied-38-bcm-gas-china-via-power-siberia-pipeline-2025-2025-12-25/


Las ganancias inesperadas de petróleo de Rusia por la guerra en Oriente Medio siguen creciendo. Exclusiva: Los ataques de Irán eliminan el 17% de la capacidad de GNL de Qatar durante al menos cinco años, según el director ejecutivo de QatarEnergy .

https://www.reuters.com/business/energy/iran-attack-damage-wipes-out-17-qatars-lng-capacity-three-five-years-qatarenergy-2026-03-19/




31 diciembre, 2025

El gran robo bancario: el G7 acaba de matar al sistema financiero mundial

 



Br decode – 30/12/2025

Paulo Nogueira Batista Jr.

   Traducción del inglés: Arrezafe


Existe una regla de oro en la banca que ha existido desde la época de la familia Medici en Florencia. Un banco se basa en la confianza, no en bóvedas. Si un banquero decide robarle dinero a un notorio cliente, podría sentirse justificado alegando que ese cliente era una mala persona. Pero en el momento en que lo hace, todos los demás clientes se van, porque saben que mañana les podría tocar a ellos.


Esta semana, las naciones del G7, lideradas por Estados Unidos y Europa, decidieron romper esa regla de oro. Han ultimado el plan para convertir en arma los 300.000 millones de dólares de activos soberanos rusos congelados desde 2022. Tomarán los intereses devengados por ese dinero, miles de millones de dólares al año, y los entregarán a Ucrania para financiar la guerra contra Rusia. A esto lo denominan “finanzas creativas”. Lo llaman justicia. Yo lo llamo gran robo bancario. Y no hablo como simpatizante de Rusia. Hablo como exdirector ejecutivo del FMI. Hablo como banquero.


Lo que el G7 acaba de hacer es declarar, de hecho, que la inmunidad soberana, piedra angular de las finanzas internacionales, está muerta. Le han dicho al mundo que su dinero solo está seguro en los bancos occidentales si está usted de acuerdo con la política exterior occidental. En el momento en que discrepe, su cuenta de ahorros se convierte en hucha de ellos. Este es un error catastrófico. Es una apropiación de efectivo a corto plazo que provocará un colapso sistémico a largo plazo. ¿Creen que Arabia Saudita no está observando esto? ¿Creen que China no está observando? ¿Creen que India no está observando? Por supuesto que sí. El príncipe heredero de Arabia Saudita está mirando sus cientos de miles de millones en bonos del Tesoro estadounidense y eurobonos y se pregunta: si no estoy de acuerdo con Estados Unidos sobre Israel o sobre los precios del petróleo, ¿también me robarán mis intereses? La respuesta ahora, es sí. El G7 cree que está castigando a Vladimir Putin. En realidad, se están castigando a sí mismos. Están destruyendo el mayor activo del mundo occidental: la creencia de que es un refugio seguro para el capital.


Hoy analizamos por qué esta decisión es el último clavo en el ataúd del euro. Explicaremos por qué este robo desencadenará una fuga global de capitales bancarios desde Occidente y analizaremos la brutal represalia que Rusia está preparando: una trampa en la que los inversores occidentales están cayendo.


La era del Estado de Derecho ha terminado. La era de la piratería financiera ha comenzado. Analicemos la ficción legal: Por qué las "ganancias extraordinarias" son una mentira. Dejemos de lado el lenguaje diplomático y analicemos el fraude. Los políticos de Bruselas y Washington saben que confiscar las reservas del banco central de otro país es ilegal. Viola todos los tratados de inmunidad soberana firmados desde siempre. Apropiarse del dinero directamente supondría un acto de guerra que colapsaría inmediatamente el mercado de bonos. Así que inventaron una vía alternativa. Dicen: "No nos estamos apoderando del capital ruso, tan sólo nos estamos quedando con las extraordinarias ganancias generadas por ese capital". Lo cual es una ficción legal, una mentira diseñada para tranquilizar a abogados inquietos. Cualquier estudiante de primer año de economía sabe que los intereses pertenecen al dueño del capital. Si deposito un millón de dólares en su banco y genera un 5% de interés, esos intereses son míos. Si el banco se lo queda, entregándolo además a mi enemigo, eso es robo. Así de simple.


Pero he aquí la tragedia. Estados Unidos está presionando para que esta operación se lleve a cabo, pero es Europa quien pagará las consecuencias. La mayoría de estos depósitos rusos, que rondan los 200.000 millones de dólares, no están en Nueva York, están depositados en Bélgica, en una cámara de compensación llamada Euroclear. Euroclear es la infraestructura del sistema financiero europeo. Se supone que es neutral. Se supone que es una entidad bancaria, no un ente político. Al obligar a Euroclear a confiscar estas ganancias, la UE está utilizando su propia infraestructura financiera como arma. La directora del Banco Central Europeo, Christine Lagard, advirtió contra esto. Dijo que podría quebrantar el orden jurídico internacional. Sabe que si el euro se convierte en un arma política, deja de ser una moneda de reserva. ¿Por qué un banco central brasileño o indonesio guardaría euros si la UE puede confiscar arbitrariamente los rendimientos?


El euro ya tenía dificultades antes de este asunto. Es una moneda sin país, gestionada por una burocracia que ha estrangulado su propia economía con sanciones energéticas. Ahora añaden el riesgo legal a la lista de razones para no comprar euros. Esto es precisamente lo que quiere Estados Unidos. Piénsenlo. Si el mundo pierde la confianza en el euro, ¿adónde va el dinero? Fluye al dólar. Estados Unidos está sacrificando la reputación de sus aliados europeos para apuntalar su propia hegemonía. Los europeos son los idiotas útiles de este plan. Están destruyendo la credibilidad de su sistema bancario para financiar la guerra que dirige Estados Unidos. Y lo irónico es que esto ni siquiera ayudará a Ucrania. La cantidad de dinero que roban, unos 3.000 millones de dólares al año, sólo puede financiar dicha guerra durante unas dos semanas. Están quemando la credibilidad de todo el sistema financiero occidental para obtener munición durante dos semanas. Es la definición de un mal negocio.


Pero el verdadero daño no es sólo legal, es psicológico. La prima de riesgo por poseer activos occidentales se ha disparado. Cuando vemos titulares sobre esta confiscación, los medios occidentales fijan su atención en la reacción de Rusia. Pero la reacción más importante no proviene de Moscú. Proviene de Riad, Pekín, Nueva Delhi y Brasilia.


El suicidio del euro: Destruyendo la neutralidad de Euroclear


El sur global representa la mayoría de la población y los recursos del mundo. Durante décadas, estos países mantuvieron sus ahorros en Occidente porque creían que Occidente respetaba los derechos de propiedad. Esa creencia ahora ha desaparecido. Estamos presenciando el comienzo de un desplazamiento bancario a cámara lenta. Los bancos centrales no entran en pánico como los inversores minoristas. No hacen desesperadas colas en el cajero automático. Se mueven silenciosamente, estratégicamente y permanentemente. Observe el mercado del oro. ¿Por qué el oro alcanza máximos históricos cada mes? No se debe a la demanda de joyas. Se debe a que los bancos centrales lo compran por toneladas. China se está deshaciendo de los bonos del Tesoro estadounidense y comprando oro. Turquía está comprando oro. India está comprando oro. Singapur está comprando oro. ¿Por qué? Porque el oro se puede almacenar en tu propia caja fuerte, ya sea en Shanghái o Bombay. El G7 no puede confiscarlo. El sur global está mudando, de los depósitos en custodia que controla Occidente a los depósitos soberanos que ellos controlan.


Este gran robo bancario ha acelerado el proyecto monetario de los BRICS a 10 años. Antes, la idea de una moneda BRICS era sólo una teoría. Muchos países dudaban. Se sentían cómodos con el dólar y el euro. Pero ahora, un sistema de pago no occidental ya no es un lujo, es una necesidad de supervivencia. Un país que algún momento pueda discrepar con Estados Unidos, por ejemplo, en política climática, derechos humanos o aranceles comerciales, no puede permitirse permanecer en el sistema del dólar. Necesita un sustituto. Sin darse cuenta, el G7 ha creado la campaña de marketing para su propio reemplazo. Cada vez que sancionan a un país, cada vez que confiscan activos, actúan como los mejores vendedores del sistema de pago BRICS. Le están diciendo al mundo: "Construye tu propio bote salvavidas porque podríamos hundir tu barco". Y, seamos claros, Estados Unidos necesita a estos inversores extranjeros. Estados Unidos tiene un déficit de 2 billones de dólares al año. Necesita que China, Japón y Arabia Saudita compren su deuda. Si dichos compradores se retiran por temor a ser confiscados, ¿quién compra la deuda?: la Reserva Federal. Y eso conduce a la inflación.


Así que, cuando los líderes del G7 se feliciten mutuamente por el golpe propinado a Putin, recuerden esto: el precio de este robo lo pagarán ustedes. Se pagará con mayor inflación, una moneda más débil y la pérdida global de prestigio. Están recogiendo céntimos al pie de una apisonadora. Y mientras Occidente celebra su ingenioso vacío legal, Rusia prepara una respuesta que no es ni astuta ni sutil: es brutal.


¿Pensaron realmente los líderes del G7 que Rusia se quedaría de brazos cruzados y permitiría que les robaran 300.000 millones de dólares? Vladimir Putin es muchas cosas, pero no ingenuo. Durante dos años, mientras Occidente debatía si debían o no robar el dinero, Rusia se preparaba para el momento en que lo harían. Le tendieron una trampa, y Occidente cayó en ella. Rusia mantiene secuestrados dentro de sus fronteras miles de millones de dólares en activos occidentales. Hay fábricas propiedad de empresas alemanas. Hay cuentas bancarias propiedad de fondos de inversión estadounidenses, como JP Morgan y BlackRock. Hay centrales eléctricas propiedad de empresas de servicios públicos europeas. El Kremlin ya firmó un decreto que, a todos los efectos, dice: «Si requisan nuestro dinero, nosotros requisaremos el suyo. Simple intercambio, lo mío por lo tuyo». Pero he aquí por qué Occidente pierde este intercambio: cuando Rusia se apodera de activos occidentales, obtiene bienes realmente productivos: fábricas, maquinaria, infraestructura. Cuando Occidente confisca activos rusos, obtiene cifras en pantalla. Y lo que es más importante, las empresas occidentales nunca recuperarán ese dinero. Los gigantes industriales alemanes a los que nos referimos, Volkswagen, BASF, Semens, tienen miles de millones atrapados en Rusia. Ese capital prácticamente se ha esfumado. Los gobiernos del G7 están sacrificando a sus propias corporaciones para ganar en el terreno político. Las consecuencias serán desastrosas. Habrá demandas durante décadas. Las empresas occidentales demandarán a sus propios gobiernos por causar estas pérdidas. El sistema legal quedará atascado por las consecuencias de esta decisión. Pero la mayor pérdida es intangible: la pérdida de la pretendida superioridad moral. A Occidente le gusta sermonear al mundo sobre el Estado de derecho. Se complace en criticar a los países en desarrollo por la corrupción y la falta de derechos de propiedad. Tras esta operación, esos sermones carecen de sentido. No se puede pretender ser el defensor de los derechos de propiedad mientras se gestiona un sistema global de confiscación de activos. No se puede ser el banquero y el pirata del mundo al mismo tiempo. El gran robo bancario de 2024 pasará a la historia como el momento en que Occidente renunció oficialmente a su rol como custodio del sistema financiero global. Robaron los intereses, pero perdieron el capital y, a la larga, perdieron el mundo.