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17 marzo, 2026

Cuba sobrevivirá: un diario — Vijay Prashad



Observatorio de la crisis – 17/03/2026


Resulta difícil describir el impacto del cruel embargo petrolero de Trump a Cuba. No ha habido envíos de petróleo refinado a Cuba desde principios de diciembre de 2025.


La mañana de mi partida del aeropuerto José Martí, que lleva el nombre del padre de la nación, abracé a todo el mundo: a la mujer que me atendió en el mostrador, al hombre que selló mi pasaporte, al personal de tierra. El día anterior había abrazado con fuerza a todos mis amigos, con lágrimas a punto de brotar. Sentía como si, a través de esos abrazos, quisiera transmitirles mi inquietud sobre lo que podría sucederle a Cuba, a los cubanos, a la Revolución Cubana, a todo, a causa de la locura de Donald Trump.


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¿En qué se ha convertido el mundo? Es como si miles de millones de personas se hubieran convertido en meros espectadores de las atrocidades cometidas por Estados Unidos e Israel: el genocidio del pueblo palestino, el secuestro del presidente venezolano, el bombardeo injustificado de Irán y, por supuesto, el intento de asfixiar a Cuba.


La decadente brutalidad del gobierno estadounidense, exacerbada por la temeridad de Trump, es impredecible y peligrosa. Nadie puede predecir con exactitud qué sucederá después. Trump parece atrapado en Irán, donde no anticipó la astucia política de los iraníes al negarse a un alto el fuego ahora, solo para que Estados Unidos e Israel se rearmen y destruyan sus ciudades con mayor ferocidad en una semana.


Trump parece incapaz de detener la guerra en Ucrania ni el genocidio contra los palestinos. Su aliado, Israel, ha extendido una vez más su guerra al Líbano y, por lo tanto, amenaza con sacudir las calles del mundo árabe, donde ya existe inquietud ante la absoluta sumisión de sus gobiernos. ¿Atacará a Cuba a continuación, pensando que será una victoria rápida?


Me resulta difícil describir el impacto del cruel embargo petrolero de Trump a Cuba. No ha habido envíos de petróleo refinado a Cuba desde principios de diciembre de 2025. Esto significa que todos los aspectos de la vida moderna se han visto completamente interrumpidos.


Las calles de La Habana están desiertas porque simplemente no hay suficiente combustible para que los coches y autobuses transporten a la gente. Las escuelas y los hospitales —los templos de la Cuba revolucionaria— luchan por mantener los servicios básicos.


Los agricultores se esfuerzan por llevar alimentos a las ciudades, y los medicamentos son caros, si es que están disponibles. Imagínense ser un paciente que necesita una neurocirugía, con médicos que simplemente no están dispuestos a arriesgarse a introducir una sonda en su cerebro en medio de fluctuaciones de electricidad y apagones rotativos. Este fue el ejemplo más crudo de los peligros del bloqueo petrolero de Trump que escuché durante mi estancia en La Habana.


Mientras caminaba por el Malecón, vi pasar algunos carros tirados por caballos. Es casi como si el yanqui quisiera castigar la Revolución Cubana y sumir a diez millones de cubanos en la Edad de Hierro.


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Llegué a Cuba como parte de una delegación solidaria de la Asamblea Internacional de los Pueblos, una plataforma que agrupa a cientos de organizaciones de todo el mundo que buscan restablecer el internacionalismo entre movimientos.


Nuestra delegación estuvo encabezada por João Pedro Stedile (director nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil) e incluyó a Fred M’membe (presidente del Partido Socialista de Zambia y candidato de la oposición a la presidencia este año), Brian Becker (uno de los líderes del Partido por el Socialismo y la Liberación en Estados Unidos), Manolo De Los Santos (director del Foro Popular), Giuliano Granato (uno de los líderes de Potere al Popolo de Italia), así como a Manuel Bertoldi y Laura Capote (coordinadores de los Movimientos ALBA).


Visitamos numerosos lugares, entre ellos la Escuela Latinoamericana de Medicina, el Instituto de Neurología, el Centro Martin Luther King y la Casa de las Américas. Nos reunimos con el Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el Presidente de Cuba, además de con innumerables ciudadanos cubanos.


Fuimos al cementerio principal de La Habana para rendir homenaje a los treinta y dos cubanos que perdieron la vida defendiendo la soberanía venezolana, y recorrimos la ciudad para encontrarnos con gente que seguía con su vida cotidiana.


Durante una de nuestras conversaciones, un amigo me preguntó qué me parecía Cuba, un lugar que he visitado innumerables veces en los últimos treinta años. Le respondí que la situación me resultaba difícil, pero que la gente parecía indomable. Mi amigo fue claro: la mentalidad predominante en el país era que los cubanos lucharían hasta el final para defender su derecho a un futuro y su negativa a regresar a 1958, el año anterior a la Revolución.


Durante los primeros años de la Revolución, Fidel Castro dejó claro que la urgencia radicaba en resolver las necesidades y problemas inmediatos del pueblo. Esto significó que la Revolución Cubana se centró en erradicar el hambre y la pobreza, el analfabetismo y la mala salud, así como en proporcionar vivienda y espacios culturales.


Resulta desgarrador presenciar el deterioro de la vida a causa del severo embargo de casi setenta años y el nuevo bloqueo petrolero. La prioridad sigue siendo garantizar que cada cubano pueda vivir con dignidad. Este fue también el mensaje del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, un hombre de gran humildad: resistiremos, dijo, pero no permitiremos que la Revolución dilapide sus logros ni su énfasis en el bienestar de nuestro pueblo.


Sentarme en una mecedora junto a mi amigo Abel Prieto, exministro de Cultura, en la Casa de las Américas, fue un bálsamo. Como siempre, Abel, mi compañero marxista-leninista (!), me hizo reír a carcajadas y, al mismo tiempo, sentir tristeza. Sus comentarios abarcaron desde una valoración de Trump (siendo «locura» la palabra más utilizada) hasta su percepción de la vitalidad de la realidad cubana (las multitudes extraordinarias que, bajo la lluvia torrencial, rindieron homenaje a los restos de los cubanos asesinados por las fuerzas estadounidenses en Venezuela el 3 de enero). Me reconfortó su equilibrio entre humor y claridad, la sensibilidad literaria de Abel dominando la vertiginosa situación.


Acepté la opinión de Abel de que quizás Estados Unidos, en su forma actual, sea un error garrafal: la arrogancia de Trump refleja algo inherente al idealismo extremo de creer que Estados Unidos y sus administraciones saben más que nadie. Creen saber mejor que nadie qué se debe hacer con los palestinos, los venezolanos, los iraníes y los cubanos.


En nombre de la «democracia», los derechos democráticos y existenciales de los pueblos de estas naciones más oscuras son completamente absorbidos por el presidente de Estados Unidos, quien ostenta el poder preponderante. Es una visión horrible, pero real, una realidad que arrebata a las personas sensibles de todo el mundo su deseo de construir una realidad menos atroz. Un tercio de las personas asesinadas en Irán por Estados Unidos e Israel son niños, y los niños de Palestina, cuyos nombres honramos, jamás llegarán a la edad adulta.


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En mi último día, vi a un grupo de escolares cubanos jugando en un parque, vestidos con sus uniformes escolares y sus pañuelos revolucionarios al cuello. Reían y charlaban animadamente. Los observé desde el otro lado de la calle, jugando con unos conos en el suelo, bajo la supervisión de dos maestras sonrientes. Eran niños de unos cinco o seis años, que jugaban inmersos en una atmósfera de gran felicidad. Les envié un abrazo virtual. Cuídense mucho, niños. Siempre. Abracen a Cuba de mi parte todos los días.




27 febrero, 2026

Piratería y terrorismo en el mar: más de seis décadas de guerra sucia — Raúl Antonio Capote

 

Granma – 26/02/2026


La historia de las agresiones contra Cuba por parte de grupos anticubanos organizados, entrenados y financiados en Estados Unidos es extensa y está muy bien documentada


Como consecuencia del ataque por Boca de Samá, 
hubo que amputarle un pie a Nancy Pavón, de solo 15 años. 
Foto: Archivo de Granma


El incidente armado ocurrido en aguas del canalizo El Pino, cayo Falcones, municipio de Corralillo, provincia de Villa Clara, donde una lancha rápida con matrícula de la Florida (fl7726sh) abrió fuego contra una unidad de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, no es un caso aislado.


La historia de las agresiones contra Cuba por parte de grupos anticubanos organizados, entrenados y financiados en Estados Unidos es extensa y está muy bien documentada. Durante años las agresiones contra poblados costeros, pescadores y embarcaciones cubanas establecieron un patrón de violencia que se extiende por más de seis décadas hasta el presente.


Por solo citar algunos ejemplos, en 1963 dos lanchas de desembarco procedentes de un buque madre abrieron fuego de bazucas y ametralladoras contra la fábrica de ácido sulfúrico Patricio Lumumba, en la costa norte de Pinar del Río.


Un caso señalado de acción criminal contra pescadores cubanos fue ejecutado directamente por autoridades estadounidenses, el 3 de febrero de 1964, cuando varias unidades de la Marina de Guerra de ese país abordaron y secuestraron en aguas internacionales los buques pesqueros cubanos Lambda 8, Lambda 39, Cárdenas 14 y Cárdenas 19, junto con sus 38 tripulantes.


Una de las agresiones más canallescas fue cometida el 2 de octubre de 1971 por dos lachas rápidas provenientes de la Florida, contra la comunidad costera de Boca de Samá, en el municipio de Banes, Holguín. Los resultados de la «valiente acción» fueron dos fallecidos y cuatro heridos, entre ellos las hermanas Nancy (15 años) y Ángela Pavón (13 años).


En octubre de 1972, varias lanchas rápidas artilladas asaltaron los pesqueros cubanos Aguja y Plataforma 4 cerca de la isla Andros, en Bahamas. Un año después, las naves pesqueras cubanas Cayo Largo 34 y Cayo Largo 17 corrieron igual suerte, siendo herido mortalmente el pescador Roberto Torna Mirabal.


Así, el 6 de abril de 1976, una lancha pirata atacó dos embarcaciones pesqueras cubanas, el Ferro 123 y el Ferro 119, hundiéndolas a tiros de ametralladora en la zona entre Cayo Anguila y Cayo Sal. Los tripulantes del Ferro 123 quedaron heridos y a la deriva.


En otro incidente, fechado en 1992, una lancha estadounidense chocó con una patrullera cubana, lo que provocó el hundimiento de la primera y la muerte de varios de sus tripulantes.


Es largo el corolario de acciones criminales realizadas por embarcaciones piratas provenientes de territorio estadounidense. Es hora ya de poner fin a tales prácticas.


En Contexto:


14/10/1990: Se infiltraron por Santa Cruz del Norte, La Habana, los terroristas Gustavo Rodríguez Sosa y Tomás Ramos Rodríguez.


17/09/1991: Detenidos dos terroristas procedentes de Miami que tenían como objetivo sabotear tiendas para el turismo. Se les ocuparon armas y una planta de radio.


29/12/1991: Capturados en Cárdenas, Matanzas, dos individuos procedentes de Miami, sus planes eran realizar sabotajes a instalaciones económicas y otros servicios públicos y de recreación.


7/10/1992: Ataque pirata al Hotel Meliá Varadero, por una lancha armada de la organización terrorista Comandos l.


2/04/1993: Ametrallado el buque tanque Mykonos, de bandera maltesa y tripulación cubano-chipriota, siete millas al norte de Matanzas.


11/02/1996: Efectuados disparos al Hotel Meliá Las Américas, por una embarcación rápida que penetró en horas de la noche.


17/09/1996: Capturado el terrorista de origen cubano Pedro Pablo Pulido Ortega, quien se había infiltrado por la zona de Chambas, en Ciego de Ávila, con un cargamento de armas, municiones y otros medios para realizar acciones terroristas.


19/05/1996: Desembarcan por la costa de Pinar del Río, terroristas residentes en ee. uu., con la misión, entre otras, de intentar crear un foco de bandidos en las montañas de esa región.


26/04/2001: Capturados contrarrevolucionarios residentes en Miami, vinculados a las organizaciones Comandos f-4 y Alpha 66, al intentar infiltrarse por el norte de Villa Clara.


Vea aquí la lista de terroristas identificados por la República de Cuba



22 febrero, 2026

Cuba. El horizonte y la roca — Geraldina Colotti

 



Resumen Latinoamericano – 19/02/2026


Hay una imagen que define la ontología de Cuba mejor que cualquier estadística: la de una isla que es, al mismo tiempo, la línea del horizonte para quien sueña con otro mundo, y la roca contra la que chocan, desde hace más de sesenta años, las oleadas de un imperio que no tolera la existencia de un baluarte de soberanía a pocas millas de sus costas. Cuba no es solo un país; es una fisura en el muro del pensamiento único atlantista, un centinela que impide que el mar Caribe vuelva a ser, según los deseos de la Doctrina Monroe, un lago privado de Washington. Para entender la agresión actual, debemos sumergirnos en la perspectiva histórica que hace de Cuba el corazón simbólico del continente. Como en el caso de Venezuela, el ataque estadounidense no apunta sólo a los recursos; apunta a erradicar una idea. Cuba ha enseñado al mundo que la soberanía no se mide a través del PIB, sino a través de lo que podemos definir la dignidad como recurso natural. Es el legado de José Martí y de su Nuestra América: la idea de que la emancipación no es un regalo de los vecinos poderosos, sino un parto soberano de los pueblos.


Cuba ha transformado esta dignidad en praxis a través del internacionalismo. Como decía Fidel Castro, ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Cuando hablamos de la ternura de los pueblos, no citamos una fórmula poética, sino a los médicos cubanos que llevan vida donde el imperialismo siembra drones. Esta capacidad de exportar salud es el mayor insulto a la ética del capital. Precisamente en este 2026, el mundo celebra el centenario del nacimiento de Fidel Castro. Un aniversario que no pertenece al pasado, sino al futuro de la geopolitica global. Lo recordó con fuerza el presidente ruso Vladimir Putin al recibir al canciller cubano Bruno Rodríguez: evocar a Fidel hoy significa reconocer la visión de futuro de un líder que, junto a Chávez, había previsto el fin del unipolarismo y la necesidad de un mundo multicéntrico. Fidel es el puente ideal entre la resistencia del siglo XX y el nacimiento de los BRICS+. Precisamente en este 2026, la participación de Cuba como País Socio de los BRICS+ demuestra que la isla no es un fragmento aislado en el tiempo, sino un nodo vital en la red del nuevo mundo multipolare. Su relación con China y Rusia, mediada por esta nueva arquitectura global, es la construcción de una defensa colectiva contra la hegemonía del dólar.


Después de la dirigida contra Venezuela, la agresión de EE.UU. a Cuba responde a una lógica de efecto dominó: golpear a Cuba para decapitar el pensamiento crítico regional, borrar a la Nicaragua sandinista y restaurar la Doctrina Monroe en todo el continente. Existe un vínculo orgánico entre la resistencia cubana y la venezolana: son vasos comunicantes. Cuba actúa como escudo ético para Venezuela, y Caracas ofrece el oxígeno energético para romper el asedio. La agresión militar y las bombas cognitivas lanzadas contra la isla sirven para debilitar a todo el eje de la resistencia. Quien no entienda que la suerte de La Habana y de Caracas es indissoluble, no ha comprendido la naturaleza de la guerra híbrida y multidimensional en curso. En este marco, el bloqueo actúa como un arma de exterminio silencioso. En el bienio 2025-2026, los daños estimados superaron los 5 mil millones de dólares anuales. La inclusión absurda de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo es el sello de una arquitectura del terror financiero. No es presión económica; es un intento de inducir el colapso sistémico para luego presentarlo mediáticamente como el fracaso del socialismo. Pero la roca resiste porque su estructura está hecha de conciencia colectiva.


Y el imperio ha hecho mal sus cálculos. La reacción de América Latina y del mundo no se ha hecho esperar. Mientras los gobiernos progresistas de la región alzan su voz en los foros internacionales, de los movimientos populares europeos nace una respuesta concreta que emula el heroísmo de la resistencia palestina. Se está preparando una Flotilla de la Libertad, barcos cargados de ayuda, combustible y, sobre todo, de militantes dispuestos a romper física y políticamente el asedio naval. Esta iniciativa desplaza el paradigma: Cuba ya no es solo un pueblo al que ayudar, sino una trinchera que custodiar. Al igual que con Gaza, la flotilla declara al mundo que el bloqueo es un crimen contra la humanidad y que la sociedad civil global no piensa quedarse de brazos cruzados mientras un pueblo es estrangulado por hambre.


Sin embargo, hay que desenmascarar la insidiosa dinámica de la guerra cognitiva que utiliza una revolución contra otra. Existe hoy un paradójico y ritual redescubrimiento de Cuba por parte de ciertos sectores de la izquierda europea que, hasta ayer, la miraban con recelo, y que ahora la usan como arma para atacar el presunto giro moderado de Venezuela. Es una manipulación mezquina que utiliza a Cuba como un fetiche de pureza ideológica para golpear a Nicolás Maduro y a Delcy Rodríguez, acusándolos de excesivo pragmatismo al negociar, con una pistola en la sien, su propia supervivencia. Estos críticos, a menudo atrincherados en una izquierda que solo ama las revoluciones inmóviles o que solo ama llorar sobre las masacradas, blanden hoy la imagen de una Cuba coherente para denunciar una supuesta traición de Caracas. ¿Pero dónde estaban estos partidarios de última hora mientras Venezuela era despojada de sus recursos y agredida militarmente? ¿Por qué no entienden que la flexibilidad táctica de Caracas es hija del mismo asedio que Cuba combate desde hace sesenta años, pero con la desventaja de no haber expulsado por la fuerza a su propia burguesía?


Estos sectores puristas fingen no ver que las reformas económicas en Cuba –la apertura a las Mipymes y las reformas monetarias– y las negociaciones soberanas de Venezuela son dos caras de la misma moneda: la defensa del poder popular en un momento de asimetría extrema y bajo la completa hegemonía del mercado capitalista a nivel internacional. Contraponer La Habana a Caracas es un favor rendido al imperialismo. Quien hoy alaba a Cuba solo para menospreciar a Venezuela está tratando de cortar los vasos comunicantes de la resistencia latinoamericana. Está intentando apagar el motor de la solidaridad recíproca, ignorando que sin el petróleo y el apoyo político venezolano el asedio a Cuba sería aún más feroz, y sin el ejemplo ético de Cuba, Venezuela estaría más sola en la tormenta. La transformación económica interna de Cuba es un acto de realismo revolucionario, una táctica de supervivencia en un mundo dominado por el mercado capitalista que ha aislado a la isla. La verdad es que no se puede estar con Cuba si no se está con Venezuela. La resistencia es una, indivisible y multipolar. Quien intenta dividirlas, quien juega al juego del buen “revolucionario” contra el mal negociador, no está haciendo otra cosa que preparar el terreno para la derrota de ambos. Es la consabida izquierda de la duda que, incapaz de actuar en su propia casa, exige el martirio ajeno.


Defender a Cuba significa defender su capacidad de adaptarse sin traicionar su propia misión: garantizar la dignidad a pesar del asedio más largo de la historia. Como enseñaba Fidel, la revolución es la lucha por cambiar todo lo que deba ser cambiado, pero sin ceder jamás los principios. En conclusión, en este siglo de Fidel, Cuba sigue siendo el horizonte porque su resistencia es la única medida de nuestra libertad. Sigue siendo la roca porque, mientras La Habana no caiga, el imperialismo nunca podrá proclamar el fin de la historia. Como escribió Martí: «Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército». La agresión que se perfila es el último suspiro de un imperio senil que teme la solidaridad global y la memoria viva de Fidel Castro. Pero la dignidad no es una condición pasiva, es un acto de guerra contra la injusticia, que invita a los pueblos a cumplir con su parte.





19 febrero, 2026

OPCIÓN CERO — Rosa Miriam Elizalde

 



La Jornada – 12/02/2026


El 26 de julio de 2010, en el pequeño teatro del Memorial José Martí de La Habana, un Fidel Castro convaleciente de varias operaciones y vestido de verde olivo avanzó por el pasillo mientras saludaba a quienes estaban en los asientos cercanos. A la compañera sentada a mi lado le dijo con complicidad: "Ahí está Rosa Miriam… ¿Sabes que ella un día me preguntó si íbamos a sobrevivir al Periodo Especial?"


Él acababa de recordar una tarde de 1990, 20 años antes, cuando me tocó reportar, como periodista recién graduada, un acto rutinario en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), al que de pronto llegó Fidel. Por más de cuatro horas explicó lo que viviríamos los cubanos tras la desaparición de la URSS, momento histórico que fue llamado Periodo Especial porque, diría entonces el comandante en jefe, "nadie sabe qué tipo de problemas en el orden práctico pueden sobrevenir".


Cuba llegó a perder un tercio del producto interno bruto entre 1991 y 1994, y el bloqueo estadunidense se recrudeció de manera oportunista, primero con el republicano George Bush (padre) y luego con el demócrata Bill Clinton. Entre todas las privaciones que padecimos, quizá la más dura fue la epidemia de neuropatía asociada a una caída brusca de la ingesta de alimentos: de casi 4 mil calorías diarias se pasó a poco más de mil. El hambre real, cotidiana, dejó secuelas físicas y sicológicas en millones de cubanos que todavía perduran.


Pero en el CIGB, aquella tarde de 1990, fue la primera vez que el líder cubano describió con lujo de detalles las duras restricciones económicas que venían y se habló en Cuba de la Opción Cero. Fidel, que siempre iba con la verdad por delante, fue tan gráfico –ollas colectivas, bicicletas y carretones como única posibilidad de transporte, apagones, alimentos racionados más que de costumbre–, que todos nos quedamos en shock. Y cuando terminó de hablar y se acercó a los periodistas, me salió del alma una pregunta exaltada: "¿Usted cree realmente que sobreviviremos?"


Volvió a explicar que la Opción Cero era el plan de contingencia del gobierno revolucionario para el momento del bloqueo total del exterior y, por tanto, la falta absoluta de petróleo en el país. Se diseñó una estrategia para ese escenario y se organizó cada eslabón de la sociedad para mantener un mínimo de actividad económica, así como los centros de educación y salud vitales, con previsiones para una situación aun peor: la de una agresión militar. Se entrenaría al pueblo, incluso, para sobrevivir sin agua y energía eléctrica durante muchos días.


Recuerdo la paciencia con que Fidel explicó que aquel plan no era una consigna propagandística, sino un instrumento de planificación defensiva. Preparaba sicológicamente al país para un escenario límite, enviaba la señal de que el Estado se organizaba incluso para el peor desenlace y expresaba una voluntad explícita de no capitular, aun en condiciones materiales extremas.


En una conferencia de prensa reciente, el presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que los protocolos de supervivencia nacional concebidos en los años más duros del Periodo Especial no sólo existen, sino que han sido revisados, modernizados y están listos para activarse si fuera necesario. En los años 90, Cuba enfrentó una caída súbita sin "manual", mientras hoy encara una crisis severa con más experiencia, más herramientas para resistir la escasez y algunas capacidades tecnológicas y sectoriales –incluido cierto crudo nacional– que permiten resistir con mayor elasticidad, aunque el punto débil siga siendo el mismo núcleo: energía, divisas e importaciones.


Y a eso se suma que las sanciones y amenazas de Trump han unido al país. Cuando las amenazas explícitas se tornan tan visibles en sus efectos cotidianos, dejan menos espacio para la idea de que "todo es relato" y pasan a operar como cualquier otra pedagogía de la violencia. El acoso y el dolor despiertan el instinto de supervivencia, generan más solidaridad, fortalecen la tolerancia social a medidas extremas y afirman el sentido común de que una disputa como ésta no es sólo doméstica, sino geopolítica y coercitiva. Ver a Donald Trump, a Marco Rubio y a los congresistas de Miami celebrar el daño que hacen, mientras gritan "cero petróleo, cero remesas, cero envíos de alimentos y medicinas", ha indignado en Cuba hasta a las piedras.


Pero no calculan los poderes de la historia. Después de que le hice la pregunta a Fidel en Biotecnología, él estuvo casi dos horas más explicándome por qué los cubanos saldríamos del Periodo Especial y de la Opción Cero. Cerró con una frase que respondía a aquella pregunta salida del alma: "Sobreviviremos resistiendo, resistiendo y resistiendo. Como otras veces".


Veinte años después, en el teatro del Memorial José Martí, Fidel terminó su discurso y recorrió de vuelta el pasillo por el que había entrado. Cuando pasó cerca de mi silla, se detuvo un instante: "¿Viste, m’hija, que se pudo resistir?"





Explíquenle a Trump que Cuba no come miedo — Hedelberto López Blanch


REDH-Cuba – 11/01/2026


La desesperación por comprender que el imperio estadounidense va en caída por el nacimiento de un mundo multipolar, la pérdida del dólar como principal moneda de reserva internacional y la crisis económica que sobrevuela como espada de Damocles por Washington, han impulsado la prepotencia y la peligrosidad del convicto presidente Donald Trump y sus asesores.


Desde la llegada a la Casa Blanca el facsímil americano de Adolf Hitler, presionó para adueñarse del Canal de Panamá; bombardeó Venezuela y secuestró ilegalmente al presidente Nicolás Maduro para robar su petróleo; amenaza con invadir y apoderarse de Groenlandia para coercionar militarmente a Rusia; afirma que convertirá a Canadá en el Estado 51 de Estados Unidos, y de doblegar a Cuba si no cumple con sus chantajes.


Parece que el Hitler americano del siglo XXI no conoce la historia de independencia de muchos países y en específico de Cuba, cuyos mambises lucharon con denuedo contra el colonialismo español; después los rebeldes dirigidos por Fidel Castro derribaron la dictadura de Fulgencio Batista impuesta por Washington; en 1961 derrotaron en las arenas de Playa Girón la invasión militar organizada por Estados Unidos y durante 67 años su pueblo y dirigentes han enfrentado el mas largo bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por las distintas administraciones yanquis.


Trump no conoce el discurso de Fidel en la Plaza de la Revolución, el 20 de diciembre de 1980, cuando expresó ante las amenazas del entonces presidente Ronald Reagan:


«Le hemos dicho paladinamente al señor Reagan que no tenemos ningún temor a sus amenazas, porque, desde luego, hay algo que no nos gusta, y no nos gusta que nos amenacen; no nos gusta que traten de intimidarnos, no nos gusta». «Además, nuestro pueblo hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo que es el miedo; hace tiempo que nuestro pueblo ha perdido ya el sabor de lo que es el miedo», sentenció.


Ahora, en los primeros días de enero y tras el ataque a Venezuela, Trump ha reforzado sus amenazas contra Cuba. La última ocurrió el domingo 11 de enero cuando dijo: «No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero! Les recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». Y seguidamente, como ha sido su costumbre, agregó una serie de mentiras contra el Gobierno de la Isla.


El presidente Miguel Díaz-Canel, en su cuenta X, inmediatamente refutó al convicto presidente y declaró: Trump «no tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes lo convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas. Quienes hoy truenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político», precisó.


Díaz Canel reiteró que «Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por Estados Unidos hace 67 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender la patria hasta la última gota de sangre».


Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla en un mensaje en X, reafirmó: «A diferencia de Estados Unidos, no tenemos un Gobierno que se presta al mercenarismo, al chantaje o la coerción militar contra otros Estados»


Washington, agregó, se comporta como «un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad, no solo de Cuba y este hemisferio, sino del mundo entero».


Asimismo, enfatizó, que el país tiene absoluto derecho a importar combustible desde los mercados dispuestos a exportarlo, además de ejercer su derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin la interferencia o la subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos.


Por todos esos motivos, los asesores deben explicarle a Trump que ¡Cuba no come miedo!


Fuente: Cuba en Resumen





14 febrero, 2026

CARTA ABIERTA AL MUNDO DESDE CUBA

 


UNA MUJER DE A PIE 

DENUNCIA EL CRIMEN QUE NO QUIEREN VER


Segunda Cita – 14/02/2026


A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:


Me llamo como millones. No tengo apellidos conocidos ni cargos importantes. Soy una cubana de a pie. Una hija, una hermana, una patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado, fríamente ejecutado desde Washington.


Y el mundo mira hacia otro lado.


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DENUNCIA POR MIS ABUELOS:


Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión, la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada. Empresas que quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano aprieta el pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo sí.


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DENUNCIA POR MIS NIÑOS:


Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por su vida mientras el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que hay madres cubanas que han visto peligrar la vida de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 90 millas de sus costas.


¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que tanto defienden la infancia? ¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?


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● DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:


Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida porque sí. Es que nos impiden comprarla. Es que los barcos con alimentos son perseguidos. Es que las transacciones bancarias son bloqueadas. Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche, son sancionadas.


El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de Estado del gobierno de Estados Unidos, refinada durante 60 años, actualizada por cada administración, recrudecida por Donald Trump y ejecutada con saña por Marco Rubio.


Ellos llaman a esto "presión económica". Yo lo llamo terrorismo con hambre.


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● DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:


Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas en la pandemia mientras el mundo entero colapsaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque no tengamos talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a los insumos, a los repuestos, a la tecnología.


Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra bloqueo y mentiras. Y aún así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.


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AL MUNDO LE DIGO:


Cuba no les pide limosna.

Cuba no les pide soldados.

Cuba no les pide que nos quieran.

Cuba les pide justicia. Nada más. Nada menos.

Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.

Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.

Les pido que no se dejen engañar por el cuento del "diálogo" y la "democracia" mientras nos aprietan el cuello.


No queremos caridad. Queremos que nos DEJEN VIVIR.


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A los gobiernos cómplices que callan:


La historia les pasará factura.

A los medios que mienten:

La verdad siempre encuentra grietas.


A los verdugos que firman sanciones:

El pueblo cubano no olvida y no perdona.


A los que aún tienen humanidad en el pecho:

Miren a Cuba. Miren lo que le hacen. Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?


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Desde esta isla pequeña, con un pueblo gigante, una cubana de a pie que se niega a rendirse.


SI ESTE TEXTO TE MOVIÓ POR DENTRO, COMPÁRTELO.


No me importa si tienes 10 amigos o 10 mil seguidores.

No me importa si tu muro es público o privado.

No me importa si nunca compartes nada.

Pero esto es diferente.

Esto no es una foto de un atardecer.

Esto no es una noticia de farándula.

Esto no es una opinión más.

Esto es un GRITO. Y los gritos no se guardan. Se ESCUCHAN. Se REPLICAN. Se VUELVEN MULTITUD.


Hoy no te pido un "me gusta".


Te pido que uses tus pulgares para algo más grande que desplazar la pantalla.


COMPARTE.


Para que el mundo sepa que en Cuba no hay una crisis:

Hay un CRIMEN.


Para que las madres de otros países sepan que aquí hay bebés luchando en incubadoras apagadas por el bloqueo.


Para que los abuelos de otras tierras sepan que aquí hay ancianos que mueren esperando medicamentos que Washington no deja entrar.


Para que los gobiernos cómplices sientan vergüenza.

Para que los medios mentirosos no tengan escapatoria.

Para que los verdugos sepan que NO NOS CALLAMOS.

Una sola persona compartiendo esto no cambia el mundo.

Miles, millones, SÍ.

No te quedes con este texto guardado.

No seas cómplice del silencio.


HAZ QUE ESTA DENUNCIA LLEGUE MÁS LEJOS QUE EL BLOQUEO.


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#QueElMundoNosEscuche

#DenunciaQueDuele

#CubaGrita

#ElBloqueoEsCrimen

#ViralizaLaVerdad

#PatriaOMuerte

#Venceremos


Ikay Romay