30 septiembre, 2019

El Maquillaje Verde del Capitalismo no cambia su esencia depredadora: la Fábula Greta y sus limitaciones — Cecilia Zamudio



Pensamiento crítico 26/09/2019

Los verdaderos ambientalistas de este mundo son los pueblos en lucha contra la depredación que perpetran las multinacionales: los que entregan sus vidas por sus comunidades, por las montañas y ríos. Cada mes, decenas de esos verdaderos ambientalistas son asesinados en sus países: las balas de los sicarios del capitalismo transnacional revientan sus cabezas llenas de honestidad y lucha, y mueren con las manos limpias, unas manos que jamás habrán estrechado las manos infames del FMI, ni las de los demás vampiros del planeta. La clase explotadora y su sistema capitalista se perpetúa en base al Exterminio y a la alienación: en base a la violencia, y también en base a la mentira que impone a través de sus medios masivos.

En sendas fotos se aprecia a Greta Thunberg, el nuevo personaje hyper-mediatizado por el aparato cultural del capitalismo, junto con la directora del FMI y candidata al BCE, Christine Lagarde (el FMI, esa institución del capitalismo transnacional que depreda la naturaleza y hambrea pueblos enteros): un apretón de manos que ilustra muy bien la felicidad de los amos del mundo al saludar a quienes bien les sirven en la importante tarea de penetrar todas las luchas con Caballos de Troya que encausen las energías hacia callejones sin salida, que manipulen a las mayorías en seudo luchas que no vayan nunca a tocar la raíz de los problemas, y por lo tanto no los solucionen. El capitalismo que está acabando con la naturaleza no es cuestionado por la fábula de Greta. El planeta se muere y siguen con su Pan y Circo. Cinismo absoluto.

La televisión, la prensa, la industria cultural, están en manos de monopolios privados en el capitalismo: esos monopolios suelen también tener capital en el complejo militar industrial, en el agroindustrial, en la industria química y farmacéutica, etc... Todo lo anterior explica el porqué los medios masivos no televisan a nadie que cuestione realmente sus intereses: nadie que cuestione la perpetuación de este sistema, que cuestione al capitalismo, recibirá tal hyper-mediatización.

La depredación de la naturaleza se debe al modo de producción capitalista: el agroindustrial intoxica la tierra, la megaminería devasta montañas y ríos, etc. El sobreconsumo es un fenómeno teledirigido por el aparato cultural del capitalismo, por el bombardeo publicitario. La Obsolescencia Programada, mecanismo perverso de envejecimiento prematuro de las cosas, implementado adrede en el modo de producción capitalista, también le garantiza a la burguesía que las masas sobreconsuman, porque así es que la burguesía llena sus arcas: en base a la explotación contra las y los trabajadores y en base a la devastación contra la naturaleza.


No hay solución a la devastación de la naturaleza dentro del capitalismo. Ante la tragedia palpable de continentes de plástico flotando en los océanos, de la deforestación vertiginosa de bosques milenarios, de los glaciares depredados, de las napas freáticas y ríos contaminados y desecados, de cordilleras rebanadas por la mega minería, del uranio empobrecido con el que el complejo militar industrial bombardea regiones enteras, de los niveles de CO2 en claro aumento, el cinismo de los amos del mundo es descomunal. Cómo si plantearan lo siguiente:

«No se puede tapar el sol con un dedo, es decir ya es inocultable la devastación del planeta que los grandes capitalistas estamos perpetrando; ahora bien, lo que sí se puede hacer para seguir depredando y capitalizando, es mentir sobre las causas profundas y sistémicas del problema. Lo importante es que no se nos señale a nosotros como los responsables, que no se nos señale a los propietarios de los medios de producción, los que decidimos qué se produce, bajo qué condiciones y a qué ritmo, los que nos enriquecemos mediante el saqueo de la naturaleza y mediante la plusvalía que le sacamos a las y los trabajadores, los que decidimos cómo debe comportarse la población, ya que la inducimos al sobreconsumo que nos enriquece a nosotros, y la inducimos a no cuestionar a este sistema que tanto nos conviene a nosotros como minoría dominante. El fingir que nos preocupa el planeta, dará muy buenos réditos, basta con una buena operación de propaganda a nivel mundial, que se nos vea escuchando a algún símbolo que habremos creado previamente, algo que no nos cuestione como clase dominante, como clase explotadora, y que no cuestione en definitiva este sistema».

Pero la gangrena no se cura con tiritas, y obviamente la depredación del planeta no se frenará con los placebos que el mismo sistema ofrece para encausar el descontento social hacia callejones sin salida.

Greta y su grupo apelan a las supuestas "cualidades morales" de los amos del mundo, apelan a su supuesta "buena voluntad"; una vez más entramos en la fábula anestesiante que finge ignorar que en el capitalismo la acumulación de riquezas la perpetran los grandes capitalistas de dos maneras fundamentales: la explotación contra las y los trabajadores y el saqueo de la naturaleza. En esta fábula del GreenWashing (lavado verde) se plantea fraudulentamente la existencia de un supuesto "capitalismo verde", algo totalmente imposible por la lógica misma del sistema. No es posible un "capitalismo verde", como no es posible un "capitalismo con rostro humano", como no es posible un león vegetariano. Y eso simplemente porque cuando hablamos de este sistema económico, social, político y cultural que es el capitalismo, hablamos de los mecanismos inherentes a su lógica: ca-pi-ta-li-zar.

Y a los que vengan con el fraude de que “los países nórdicos son grandes ejemplos de capitalismo bueno y verde”, decirles que mejor se lo pregunten a una víctima de las masacres que las grandes empresas nórdicas han fomentado en el Congo para poder saquear hasta la médula el Coltán y otros recursos. ¿Les suena de algo Ericsson, Saab, Volvo, Bofors (armas), Nammo (armas), Kongsberg (armas), Ikea, H&M, etc? Ni muy “verdes” ni muy “humanas” en lo que a explotación y devastación contra las y los trabajadores y contra la naturaleza se refiere. ¿Ah, que si se logra externalizar fuera del país toda la cloaca de las prácticas que enriquecen a una multinacional, entonces no se toma en cuenta dicha cloaca? ¿Y la faraminosa cifra de negocios de las empresas suecas, noruegas y finlandesas en base a la venta de armas, y su lucrativa participación en toda nueva invasión de la OTAN, tampoco será mostrada en la fábula, no?

No es posible un "capitalismo verde", como no es posible un "capitalismo con rostro humano", como no es posible un león vegetariano. Porque la explotación y la depredación son inherentes al capitalismo. Ahora bien, lo que sí es posible, es maquillar el mismo rostro inhumano y nada verde del capitalismo, con toneladas de maquillaje para que parezca lo que no es. Pero un león con una máscara de zebra, no será nunca vegetariano como el personaje de su máscara, así como un sistema como el capitalismo, no será nunca "verde" como las máscaras que de sí mismo mediatiza el mismo sistema. Grandes multinacionales energéticas, depredadoras por excelencia de la naturaleza, arboran logos de colibrí o de fauna marina. La BMW y un banco suizo financian el barco con el que Greta surca los mares: ¿Será entonces menos poluyente, menos infame, el proceder de la BMW o del banco suizo?

Por otra parte, en el discurso del GreenWashing se culpabiliza a todos por igual, y al final... «si todos somos culpables nadie lo es de manera específica», lo que es una manera de diluir responsabilidades, de no señalar a los principales responsables de esta barbarie: los grandes capitalistas, la burguesía transnacional.

Es verdad que el sobreconsumo no se limita a la burguesía, porque si bien esta puede consumir muchísimo más y genera un despilfarro brutal, la clase explotada también ha sido alienada por el bombardeo publicitario, para llevarla a sobreconsumir, aún a costa de contraer deudas. Pero una vez más, hay una cuestión de clase: porque es la clase explotadora, la que posee los medios de producción y propaganda, la que impone su hegemonía ideológica y cultural a todo el planeta, es la clase explotadora la que aliena a la clase explotada a través de los medios masivos de su propiedad. Es mediante la alienación que la clase explotadora dirige a la clase explotada hacia el sobreconsumismo, la dirige mediante el bombardeo publicitario y mediante los paradigmas que impone el aparato cultural del capitalismo (individualismo, consumo presentado como "compensatorio", noción de “éxito” relativa al tener y no al ser, etc). La Obsolescencia Programada (envejecimiento prematuro de las cosas) también les garantiza a los grandes capitalistas que las masas sobreconsuman, para llenar sus cuentas bancarias mientras devastan al planeta.

En el 2019, las 26 personas más enriquecidas del mundo tienen la misma riqueza con la que malviven los 3.800 millones de personas más empobrecidas, la mitad de la población mundial (Oxfam). Un puñado de multimillonarios posee los principales medios de producción y medios de propaganda y difusión. El 1% de la población mundial posee el 82% de la riqueza mundial. La base de datos de consumo de energía eléctrica per cápita, evidencia que son Europa, Estados Unidos, Canadá y demás metrópolis capitalistas, las que consumen, y de lejos, la inmensa mayoría de la energía consumida a nivel mundial.

En el discurso de la Máscara Verde, se equipara la depredación que cometen los grandes capitalistas, las gigantescas empresas que secuestran ríos enteros para la mega minería, con los pueblos que son sus víctimas. Se equipara a víctimas con victimarios en ese abyecto discurso del “todos somos culpables”, que no hace distinción alguna, ni de clases sociales, ni entre el puñado de países que consumen el 80% de los recursos del planeta (Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, Australia y demás metrópolis capitalistas) y todos los demás países del mundo (la inmensa mayoría) que sobreviven con el 20% restante. En el discurso de la Máscara Verde no se habla de metrópolis capitalistas que sobreconsumen, versus periferias capitalistas que son concebidas por el capitalismo transnacional como meras "bodegas de recursos" y saqueadas hasta la médula, con un impacto ecológico devastador y un impacto social de empobrecimiento, tampoco se dice que el saqueo es perpetrado asesinando a toda persona o comunidad que alce su voz contra el saqueo capitalista.


Se equipara a las multinacionales depredadoras con los pueblos que éstas exterminan. Tomemos como ejemplo lo que cometen la Anglo American, la BHP Billiton y la Glencore al desviar todo un río para usar el agua en la mina de Carbón más grande del mundo, la mina del Cerrejón en Colombia, lo que causa sequía, ecocidio, hambruna y Genocidio contra uno de los principales pueblos indígenas de Colombia: los Wayú. Más de 14.000 niños Wayú han muerto de hambre y sed por causa del saqueo capitalista que perpetran esas tres multinacionales. El carbón que se extrae por toneladas, es encaminado hacia Estados Unidos y Europa principalmente. Así que no, no somos "todos culpables por igual". No es igual de culpable una familia trabajadora que un capitalista. No es igual de culpable la multinacional Glencore que el pueblo Wayú padeciendo exterminio. No son culpables las y los miles de luchadores sociales, ecologistas verdaderos, que son asesinados a diario por las balas de los sicarios del capitalismo transnacional; pero en cambio sí son culpables los que saquean el planeta y pagan sicarios para exterminar toda oposición al saqueo capitalista.

Por nuestras muertas y muertos, ni un minuto de silencio ante la barbarie y la pantomima con la que pretenden encubrirla: más de 1500 campesinos, indígenas, afrodescendientes, ambientalistas, luchadores sociales, asesinados en Colombia por el capitalismo transnacional en cinco años, otros miles en México, otros tantos en diversos países de África, Asia y América Latina... Y nos vienen con su fábula de la niña de las trencitas, que NO cuestiona al sistema capitalista y es hyper-mediatizada, con su montaje que hiede a paternalismo eurocentrado, con su decorado que hiede a cinismo, con su teatro que hiede a fingir para que todo siga igual.

Están experimentando para ver hasta qué punto nos tragamos todos sus montajes con la sonrisa tonta, mientras que ellos, los miembros de la clase explotadora, siguen depredando montañas y ríos, océanos y bosques, siguen perpetrando ecocidios y genocidios, siguen empujando a millones de desposeídos a los caminos del éxodo, siguen transformando el planeta en un basural y a los seres humanos en alienados (y al que no se deje alienar, y pretenda luchar por fuera de los trazados de lo inútil, le asestan la bala paramilitar y militar, o la persecución política y la cárcel).


«Mientras tengamos Capitalismo, este planeta no se va a salvar; porque el capitalismo es contrario a la vida, a la ecología, al ser humano, a las mujeres», expresaba Berta Cáceres, auténtica ambientalista y luchadora social hondureña, asesinada por oponerse al saqueo capitalista. Chico Méndes, otro auténtico ambientalista, defensor de la Amazonía y luchador social asesinado para callar su voz de consciencia de clase, para intentar frenar la organización política de los desposeídos, ya señalaba, antes de ser asesinado, las imposturas del "GreenWashing" (al que por entonces no se llamaba con ese término, pero que ya existía). Contra el capitalismo y su Maquillaje Verde, también había alzado su lucha Macarena Valdés, ecologista Mapuche asesinada por defender a la naturaleza y a la comunidad, por enfrentarse a la multinacional RP Global, de capital austriaco, que promueve la energía que vende como "renovable y sustentable", tras participar del ecocidio y genocidio contra el pueblo Mapuche. Las y los luchadores contra la depredación de la naturaleza son miles, sus voces no son mediatizadas, sus vidas suelen ser cortas porque son truncadas por las herramientas represivas al servicio del capitalismo transnacional.


Y si algún país pretende nacionalizar los recursos naturales y no permitir que las multinacionales los saqueen, lo bombardean en sus guerras imperialistas, lo invaden, le introducen mercenarios fanáticos religiosos incubados desde el imperio, lo torturan, lo martirizan, le imponen regímenes sanguinarios (¿dónde están esos falsos “ecologistas” del sistema cuando el imperialismo estadounidense y europeo masacra naturaleza y pueblos en Irak, Libia, Colombia, Afganistán, Yemen, etc? Ah... Que ahí no está su seudo “protesta" ¿no?... Claro, las marionetas al teatrillo, a embaucar incautos, a hacer que las miles de personas que fueron (y son a diario) asesinadas por el capitalismo transnacional por haber verdaderamente defendido al planeta en primera línea, sean más silenciadas todavía en medio de toda la cacofonía, de la hyper-mediatización de la ficción. Pero la lucha sigue, contra el capitalismo y su barbarie; porque la cosmética con la que pretenden tapar su hedor, muchas y muchos no nos la tragamos.


Michelle Campo, en el centro, junto con otras compañeras denunciando
el asesinato de su padre Dionel “Onel” Campo,
en 2015 en Mindanao, Filipinas
.


29 septiembre, 2019

EL GRITO DE GRETA — Carlos Tena


RE-EVOLUCIÓN 27/09/2019

Greta Thunberg, una joven sueca de 16 años, se ha convertido en una suerte de heroína mundial por informarnos de que la contaminación está arruinando el planeta. Increíble revelación que todos/as desconocíamos. Gracias, Greta, aunque grites.

SI YO MILITARA EN EQUO BUSCARÍA RÁPIDAMENTE
UNA GRETA ESPAÑOLISTA PARA LANZARLA A LA
CONQUISTA DE UN ESCAÑO Y SEGURO QUE
SÁNCHEZ LA NOMBRA MINISTRA DE AMBIENTAZO

Debo recordarle a esta criatura que Julian Assange, cofundador de Wikileaks, australiano de renombre mundial, se halla todavía encarcelado en el Reino Unido, acusado por sus enemigos (incluso suecos) de ser un violador, un canalla a sueldo de los rusos y haber revelado miles de crímenes de guerra perpetrados por mercenarios del ejército de los EEUU.

También resulta oportuno traer a colación la figura de Edward Snowden, todavía refugiado en Rusia, que es uno de los ciudadanos estadounidenses más perseguidos por su gobierno y las agencias de espionaje.

Su verdadero delito, no es haber filtrado secretos, ya que los funcionarios que servían a Obama y los que hoy lo hacen a Trump, revelan material sensible con total impunidad. Su delito es haberse saltado la jerarquía.

¿Cómo se atreve a retar a quienes manejan el imperio? ¡Es un traidor y hay que condenarle a muerte¡” gritan en Washington.

El problema no es lo que digan o desvelen Greta, Assange o Snowden, sino la reacción que sus palabras provocan en la élite económica y financiera mundial. Pero hay algunas diferencias muy notables entre ella y los dos perseguidos.

La batalla personal de la chiquilla sueca está acompañada por toda clase de fanfarrias mediáticas, además de ser invitada como una mesías de la Ecología a cualquier rincón del planeta, para que proclame, en la ONU o en la UE, ante líderes y empresarios que “el mundo está sufriendo.

Y hay mucha gente que llora al escucharla. Y hay personas que suspiran de emoción cuando Greta grita. Pero también diplomáticos/as y eurodiputados/as que se guiñan el ojo mutuamente con una sonrisa mefistofèlica.

Assange está encarcelado en una especie de Guantánamo londinense, sometido a torturas psicológicas sin precedentes, por haber hecho un trabajo impagable y muy útil como editor y periodista.

Snowden vive con el temor pegado al cuerpo, aunque siempre cuidado por personal dispuesto a saltar sobre aquellos que quieran dispararle a bocajarro o secuestrarle para llevárselo a los EE.UU., donde sería procesado y sentenciado a la pena de muerte.

Su delito: explicarle al mundo que la mayor red global de espionaje electrónico se llamaba Echelon, y aunque el gobierno de los EE.UU. justificara las actividades de esa agencia por “la lucha antiterrorista”, el verdadero objetivo era desmontar las corporaciones de inteligencia política, diplomática y económica de otras naciones, como China, Cuba, Irán, Rusia y Venezuela.

En Occidente, desde donde se alienta y anima al asesinato de decenas de miles de civiles en Yemen, solo para poder vender más armas a sus verdugos de Arabia Saudita, encarcelar a periodistas, castigar a los homosexuales, decapitar a los blasfemos y otras alegrías de sus reyes, príncipes y demás basura monárquica, permítanme mostrarme bastante escéptico sobre la autenticidad de ‘fenómenos’ como el que representa la señorita Greta.

El capitalismo y sus derivaciones, como el neoliberalismo o el imperialismo norteamericano, son hoy el principal factor contaminante en el mundo, pero la jovencita sueca nunca lo mencionará, lo que aumenta mi recelo sobre los discursos de la moza nórdica, aplaudida hasta por los empresarios que contaminan y venden productos destructivos para el planeta.

Que conste que este artículo no va dirigido contra la persona, sino contra la hipocresía reinante que quiere colocarla como la Diosa de la Ecología Global, cuando aún tiemblan de miedo y pavor los pueblos originarios de la Amazonía.

Estas líneas denuncian la hipocresía de las élites militares y financieras, que piensan que pueden engañar a toda la población occidental (la otra parte está mejor informada) en nombre de unos benefactores que invitan a una mediática jovencita como escudo a sus desmanes.

¡Qué buenos somos que os traemos a quien nos denuncia, para demostraros que nos anima el propósito de la enmienda! Cuando Greta habla y grita, la Mafia Mediática olvida el monóxido de carbono y solo piensa “¡Qué encanto de niña¡”… ¡Vamos a buscar una para colocársela al partido de Errejón, otra para el PP, dos para Vox y otra para el PSOE!.

Quienes encarcelan a funcionarios honestos, a periodistas con sentido de la ética y la deontología (para que conozcamos los crímenes que se cometen en nombre de “la democracia”) no tienen legitimidad moral para explicar cómo debemos comportarnos en el planeta Tierra. El imperialismo es el mayor contaminante del sistema solar.

Desde este blog le propongo a Greta que grite a los cuatro vientos: “Señoras y señores, para salvar el mundo hay que comenzar por lo más elemental, por lo básico: Dejen de exterminar a personas inocentes, liberen de la cárcel a quienes denuncian las salvajadas que se cometen en nombre de la “libertad” y encarcelen a los responsables, pero no a quienes les denuncian”.

Para todo lo demás, conseguida la paz, habría tiempo, señorita Thunberg.

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¿ÉXITO DE LAS MANIFESTACIONES CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO, ORGANIZADAS POR LOS GOBIERNOS QUE PERMITEN EL CALENTAMIENTO GLOBAL? - 28/09/2019

NUNCA PARTICIPARÉ EN UNA MARCHA PATROCINADA Y
APOYADA POR LOS MISMOS QUE AYUDAN
AL CALENTAMIENTO GLOBAL. HAY QUE SER MUY GILIPOLLAS,
MUY CATETO Y MUY IGNORANTE PARA TRABAJAR
EN UNA PELÍCULA EN LA QUE NO COBRAS COMO EXTRA

Tras las “manifestaciones” contra el cambio climático, apoyadas por miles de adolescentes en huelga escolar, jóvenes ecologistas y líderes políticos que permiten la contaminación global, uno no tiene más remedio que esbozar una sonrisa paternalista y comprender la inocencia de tantas muchachas y muchachos llevando pancartas contra el calentamiento.

Esta clase de concentraciones, patrocinadas desde los mismos despachos desde donde se permite que dos decenas de corporaciones llenen sus arcas con el dinero que reciben por sembrar veneno en el planeta, tienen la misma credibilidad que la “democracia” de la que tanto blasonan EE.UU. y la Unión Europea.

Pero lo importante fue que ninguna de esas marchas pudo considerarse como “multitudinaria”; más bien parecían desfiles colegiales de unos cuantos jovenzanos/as sonrientes y felices, imaginando que estaban siendo héroes por un día, protestando contra los criminales que esparcen en la Tierra y los océanos la mierda de sus productos, contra las empresas que contribuyen a la emisión imparable de CO2 y metano, a la desaparición de los glaciares y demás desastres, típicos de una “civilización” asentada sobre políticas económicas y sociales diseñadas por un neoliberalismo salvaje.

Las alharacas mediáticas informando del éxito mundial de este desfile de incautos, encabezados por la Reina Greta de Suecia fueron, además de exageradas en cuanto a los datos de participación, manipuladas y torticeras, evitando hablar de los incidentes que se sucedieron, cuando los mismos que colaboran con los padrinos del calentamiento, caminaban junto a los “luchadores por un mundo menos caliente”.

Lo que más me agradó fue la reacción, lógica y comprensible, de un ciudadano canadiense que le tiró un huevo al primer ministro, Justin Trudeau, uno de los más serviles e hipócritas de Norteamérica. No me agrada la violencia, pero un huevazo no hiere como una bola de goma.

Al menos, hubo quien estaba harto de tanta doble moral, tanto teatro, tanta caradura, morro y desvergüenza. ¡Hala, nenes, el lunes a clase para contar lo bien que lo pasásteis en la “mani”!

27 septiembre, 2019

ANIVERSARIO DEL FUSILAMIENTO DE CINCO HEROICOS ANTIFACISTAS






Expropiación, fundamento del capital




Divulgación Marxista 21/06/2019

Dice Marx que el capital viene al mundo “chorreando lodo y sangre” (cap. 24 de El Capital) y muestra una historia de violencia que fue desatada porque era necesaria para cumplir un fin, el fin último de la clase capitalista, que es la ganancia. Y la ganancia sólo puede producirse cuando una masa de desesperados se agolpa ante las puertas de las fábricas rogando que por piedad se les permita vender su capacidad de trabajo, para soñar con vivir al menos un día más... en el mundo de la igualdad de derechos y oportunidades.

Porque un hombre que tiene su propia tierra va a emplear su fuerza de trabajo para su propio provecho y no requiere del permiso de nadie para trabajar. ¡Un hombre así es libre, verdaderamente libre!

El hombre verdaderamente libre no le sirve al capitalista. Éste necesita hombres disminuidos, temerosos, que no tengan derecho a trabajar por su cuenta, en definitiva, hombres que no puedan ejercer la libertad que está impresa en las inútiles Constituciones. El hombre libre no necesita al capitalista, pero el capitalista necesita hombres que lo necesiten… entonces ¿qué hace? Convierte a los hombres orgullosos y dueños de sí mismos, en hombres despojados, castigados por la amenaza de un hambre que no pueden saciar por sus propios medios. Donde ayer bastaba el rudo esfuerzo para sobrevivir, ahora es necesario pedir permiso…

Esta fue la tarea en que se ocupó la burguesía desde que el mundo la parió. Primero fueron, en tanto campesinos acomodados de aldea, serviles cómplices de los señores feudales para ayudar a explotar a quienes eran sus compadres, los campesinos más pobres. En cuanto la presión de los tributos feudales se hizo demasiado pesada para estos pobres campesinos, fueron perdiendo tierras y ya no pudieron ser autosuficientes. ¡Acá empezó la fiesta! Se había separado al hombre de aquello que lo hacía autónomo, se lo había desposeído.

Ahora los campesinos acomodados podían venir “al rescate”. Ahora el hombre orgulloso necesita al capitalista. El que no tiene medios de producción necesita al que sí tiene medios de producción. El campesino acomodado por fin puede adueñarse de la capacidad de trabajar del hombre despojado, y se convierte plenamente en capitalista. Ahora puede pagar un salario lo suficientemente bajo como para extraer una ganancia de la relación asalariada, de la diferencia entre lo que paga al trabajador y el valor del trabajo que obtiene. De la explotación.


Y lo que empezó en el pequeño mundo feudal se universalizó con la expansión europea, con la conquista del mundo. Y a cada parte del planeta que el capitalismo quería transformar a su imagen y semejanza, la revolucionaba de la misma manera, “liberaba” a los hombres de su relación directa con la naturaleza, y aniquilaba las bases de su autonomía y de su verdadera libertad. Ningún país desarrolló un proletariado hasta que no se limitó y cercenó el acceso a la tierra, y miles y millones de campesinos fueron expulsados. Las oleadas de hombres buscando trabajo surgían de este proceso mundial de desposesión.

Marx explica todo esto en el cap. 24, y luego en el capítulo siguiente (cap. 25) presenta la prueba irrefutable de la contradicción entre el capitalismo y el trabajo personal autónomo: estudia el proceso paralelo que necesariamente debe ocurrir en los territorios en donde el capitalismo se va expandiendo y forma colonias con personas que han podido adquirir tierras propias. Es el caso de colonias como Estados Unidos, Australia, etc. En algún momento el capitalismo necesita, para despegar y desarrollarse plenamente, primero: que se agote la disponibilidad de tierras, y segundo: que las tierras ya ocupadas por pequeños granjeros independientes sean expropiadas progresivamente, en un proceso de concentración de la tierra que a lo largo de décadas va liquidando al campesinado. Esto es lo que ocurrió en los casos mencionados y está ilustrado en el gran libro de Steinbeck “Las uvas de la ira” (de cuya película extraigo las imágenes). También es lo que vemos en nuestros días en China y en India, donde millones de campesinos son expulsados de sus tierras para pasar a formar la gigantesca reserva proletaria que el capitalismo mundial necesita.


25 septiembre, 2019

Tiempo de elecciones. Encuentro entre pastores, perros y manada en los predios del amo - José Iglesias Fernández


Chumy Chúmez

El capitalismo es barbarie y, como tal, muestra sus diversas políticas de crueldad exigidas por la lógica de acumulación que su transmutación le impone en cada etapa: reproducirse en base al expolio de la naturaleza y la explotación del ser humano. Amparado siempre por su férreo control del Estado, son muy conocidos los ropajes político-económicos con los que se ha revestido a lo largo de los tiempos: conservadurismo, liberalismo, colonialismo, imperialismo, fascismo/nazismo, neoliberalismo y, ya muy pronto, la generalización por todo el planeta del capitalismo distópico. [1] Ya con el Estado moderno implantado, el capitalismo siempre se vale del amparo de los poderes considerados tradicionales para defender sus privilegios, especialmente los que se derivan del control y gestión de la propiedad privada. De aquí que moldea e influye [2] en el legislativo, el ejecutivo y el judicial; a la vez que las instituciones tradicionales integradas en el aparato administrativo, como la policía, los jueces, las cárceles, el ejército; [3] o mecanismos ideológicos, cómo la religión, el patriarcado, el racismo, el nacionalismo y el patriotismo, [4] etc. Y, según el grado que alcance las diferentes formas de opresión sobre los diversos grupos oprimidos, el nivel de gravedad en la confrontación entre las clases opresoras y la clases oprimidas, [5] las instituciones estatales podrán funcionar en régimen de democracia o dictadura, militar o civil, según convenga al momento y la geografía.

En este marco de control de poderes y defensa de intereses de la clase dominante, se realizan elecciones frecuentemente en los países bautizados con el mantra de democráticos, en los que siempre el electorado tiene que enfrentarse a elegir entre dos únicas opciones: decidir qué partido ocupará la gestión del leal gobierno del sistema y el partido que representará el papel de ejercer de leal oposición al leal gobierno del sistema. El capitalismo como tal jamás es cuestionado; en el caso que sea necesario, lo que denuncia la oposición son las políticas del gobierno de turno, que, dado el nivel de corrupción que está apareciendo en países como el estado español, la respuesta siempre es debido, no a la naturaleza sistémica del capitalismo, sino a la aparición de ovejas negras o ranas malcriadas, amparadas por sus cargos dentro de las instituciones administrativas, incluso partidos y sindicatos. Desde la segunda guerra mundial, esta alternancia de lealtades, unas veces en el gobierno y otras en la oposición, fue ejercida en los principales países europeos por lo que en su día Karl Marx clasificó de socialismo reaccionario y socialismo conservador o burgués, más popularmente conocidos como socialdemócratas. [6] Los poderes del sistema capitalista aceptaron de buen grado la entrada de estas corrientes en el sistema del amo, por dos objetivos: 1) para bien y para mal, representan a la izquierda dentro de la casa del amo; se encargan de domesticar a la izquierda anticapitalista; y 2) dan legitimidad a la democracia burguesa; cuando los conservadores hacen de gobierno los socialistas hacen de oposición, pero ambas corrientes políticas (partidos) mantienen a las ovejas dentro del redil (votantes); cuando los socialistas entran al gobierno, los conservadores intercambien los papeles. [7] Y es que reunión de pastores, entre los del gobierno y los de la oposición, ovejas muertas.[8]

Con el paso del tiempo, la costumbre de vivir en los rediles y rumiar en los pastos del amo, ha llevado a esa izquierda reaccionaria/conservadora a interpretar y a adaptarse a cualquier papel dentro de las instituciones del establisment que el amo crea conveniente y oportuno instaurar en cada momento: funcionaria, burócrata, académica, represora, integradora, domadora, compasiva y limosnera, sedante y legitimadora, patriótica, monárquica, demócrata, europea, etc. Este maridaje tóxico de los representantes del movimiento obrero (partidos, sindicatos, mutuas, cooperativas, académicos) con el sistema, y de pasarse la vida aprendiendo y respirando los valores del amo, ha ayudado a que la cultura de clase, el antagonismo de clase que representaba se diluyese, se volviese líquido. Ya algún autor se adelantaba a esta conclusión y advertía sobre la idea de que había que despedirse de la clase obrera e ir pensando en la no-clase. [9] Así mismo, otro autor decía recientemente que las luchas sociales tendrían que pensarse entre las personas precarias, la clase social emergente, y los rentistas, como si la producción mundial no estuviese realizada bajo la explotación de miles de millones de obreros y apropiada por un pequeño número de capitalistas. [10]

En la fase actual del capitalismo, neoliberalismo en transmutación hacia lo distópico, hay quien argumenta que las poblaciones explotadas/alienadas no tienen apenas capacidad de generar conflicto al capitalismo, debido a que el sistema las ha convertido en sujetos de rendimiento para consumir y en sujetos de consumo para rendir. [11] Otro análisis establece que, “el arte de esclavizar se ha ido refinando a lo largo de la historia, alcanzado su punto cumbre con el establecimiento de las clases sociales. Bajo apariencia de libertad se ha instaurado un nuevo modelo de esclavitud que ha reorganizado los sentimientos de resignación y rebeldía, generando legiones de zombis emocionales”. [12] Cierto que hemos de constatar que la izquierda establishment/burócrata ha representado el papel de leal oposición desde el final de la segunda guerra mundial, cerca de 75 años, en la mayoría de países democráticos occidentales; pero también es la responsable de que, en las contadas veces que estuvo en el poder, ejerció el gobierno para legislar en contra de las clases oprimidas, incluidas ahora los millones de personas reducidas a unas relaciones sociales con el capital en situación de pobreza y que rebautizamos como precarias: los pobres de antes trabajaban en situación de precario, sin derechos, y los precarios de hoy trabajan en situación de pobreza, sin derechos. Por tanto, hay que recordar a estos autores que la agenda progresista que tuvo la socialdemocracia contenía programas sociales dentro del sistema, para un capitalismo ético, pero no en contra del sistema.[13] Por tanto, a los gestores del capitalismo, y más a los propios capitalistas, les viene bien esto tipo de análisis, en los que constatan la muerte de la clase obrera, la defunción de las clases trabajadoras, pues ahuyentan toda tentación por parte de los oprimidos de asumir su propio proyecto de clase y cambiar el sistema. Recordemos una vez más lo que dijo hace poco uno de los grandes magnates del capitalismo: las clases existen y los ricos estamos ganando la batalla.[14] Lo que nos oculta este maligno personaje es que la clase capitalista juega el torneo siempre en casa, las reglas del encuentro las legisla su clase y los árbitros los nombran ellos; si en algún lugar pierden, llaman a la policía y a los militares para que cambien el resultado. Es decir, los miembros del leal gobierno y de la leal oposición (eso que se llama alternancia democrática) salen de las caballerizas y porquerizas que controlan ellos.

Lo dicho es funesto para las clases oprimidas. Cómo ejemplo y aplicación de ambos objetivos, todavía leemos a un conocido académico que envía el siguiente mensaje culpándonos a los antisistema de la degradación de los niveles de vida en el capitalismo: “a no ser que estos u otros partidos […] contestatarios anti establishment, y que han cambiado sus alianzas electorales como consecuencia de su desencanto con los partidos de izquierdas o centroizquierda tradicionales, […] el futuro será muy difícil, abocándonos a una situación que debería ser considerada inaceptable por la gran mayoría de la población de estos países”. [15] Es decir, a juicio de este académico, los responsables de la avaricia imparable del capitalismo son los antisistema (partidos o votantes), y no la exigencia sistémica de las leyes de explotación capitalistas. Es obvio que este profesor está por la socialdemocracia, corriente tan reaccionaria/conservadora como el neoliberalismo, y pretende convencernos, con sus argumentos, que no es un problema del capitalismo, sino de saber distinguir entre los buenos y los malos pastores, entre los que nos conducirán a los buenos pastos que existen dentro del redil del amo, o a la hecatombe.

Juega un papel destacado en la reproducción de las poblaciones segmentadas, domesticadas, alienadas, zombis, precarias, la industria de los medios de comunicación: genera beneficios inmensos y poder para reproducir en las poblaciones esa condición de oveja/zombi/precaria en fase de rendimiento. Los periodistas, así mismo sujetos de rendimiento y alienados por la dictadura del capitalismo que llevamos dentro, ya no cuestionan al capitalismo; segmentados, zombis, precarios, también se han convertido en esbirros del mismo; sólo se alarman si consideran que la democracia capitalista está en peligro. Carentes de la capacidad de autocrítica, las elecciones de mayo del 2017 a la presidencia de Francia confirman la condición ovina/bobina/caprina de estos "profesionales"; de hecho, por sus opiniones, parece que ya se comportan como robots, repitiendo la voz del amo que llevan dentro incorporada. [16] Dos ejemplos justo antes de las elecciones:

1. “Macron defiende una Francia abierta al mundo y a la inmigración, Le Pen proteccionismo comercial y cierre de fronteras. Dos posturas irreconciliables, reflejo de una profunda fractura del país, y que chocan como trenes cuando el asunto a tratar es Europa. Él firme europeísta, ella partidaria de abandonar el euro”.[17] Esta periodista, ¿no está condicionando el voto? Este medio, por seleccionar esta opinión, ¿no está defendiendo una opción de sociedad?
2. “¿Cómo alguien puede definirse de izquierdas y propugnar a la vez una abstención [18] en las elecciones francesas cuando se trata de una lucha antifascista?”. Entiendo que una persona que expresa esta opinión tan conservadora nos lance inmediatamente ya la respuesta: “situados en la encrucijada y por más que el «pragmatismo» laboral que defiende el líder de ¡En Marcha! sea muy preocupante, la alternativa (y este domingo no hay otra) es el fascismo”. [19] Y apela, para convencernos de que es más conveniente votar a un liberal, defensor del capitalismo financiero, que a una neofascista, defensora del capitalismo populista, a la opinión de la izquierda establisment expresada por Yanis Varoufakis: “soy antiglobalización y antineoliberal, pero por encima de todo, antifascista”. Lo dice una persona a sabiendas de que, desde dentro de las instituciones del amo, poco o nada se puede hacer; él mismo ha admitido que “los políticos electos tienen poco poder; Wall Street y una red de fondos de riesgo, multimillonarios y dueños de medios de comunicación tienen el poder real, y el arte de la política es reconocer esto como un hecho de la vida y lograr lo que pueda, sin entorpecer el sistema”.[20]

Menos mal que todavía queda alguna periodista que no tiene esa visión tan corporativista y admite que “es difícil tener y defender ideas propias cuando te la juegas”; [21] consciente de que el amo te despide por tenerlas y expresarlas: leemos el caso reciente de una famosa presentadora que, después de 30 años de actividad con la misma entidad radiofónica, la empresa la pone en la calle. [22] Por eso, lo que ya me cuesta aceptar, es que dada su condición de periodistas, cometan la estupidez y hagan el papelón de ignorar la existencia del capitalismo y sus reglas; estos asalariados de la noticia, en esta manera de informar, no les veo que tengan diferencias ideológicas con la de los candidatos a la presidencia francesa que señala Todd; este mismo autor añade que lo preocupante en este momento es comprobar cómo se está radicalizando el sistema, no las poblaciones, no los partidos, y menos los periodistas. [23] Así mismo de explícito y contundente, Gregorio Morán nos preguntaba y aportaba su opinión: “¿Qué es más peligroso para tu futuro como ciudadano, que te gobierne un banquero o una neofascista? La lucha de clases en su estado más diáfano. Lo mismo pero con diferentes métodos. Yo no votaría nunca a una neofascista, pero tampoco a un banquero, porque las diferencias entre uno y otro exigen la precisión de un cirujano analítico […] En España ese problema es inexistente. Ni hay intelectuales que soporten una polémica que comprometa sus emolumentos, y además el neofascismo se disolvió tras cuarenta años de dictadura; se fue reintegrando en la banca y las instituciones, y aquí no pasó nada. Como me decía un banquero, “yo no me meto en política, yo la hago”. [24]

Ahora bien, para la ciudadanía, la cuestión no debiera de quedar en saber a quién vota, sino en el por qué ha de votar. Así mismo, en mi caso, que me niego a pertenecer a ninguna especie de rebaño, ni tampoco seguir al pastor, ¿por qué tengo que adaptar mi compromiso político, o mi condición de persona, a las reglas decretadas por el sistema propietario/capitalista? Después de todo, la democracia representativa que nos gobierna, y la industria de los medios de comunicación que funcionan con estos códigos, [25] no es más que un montón de decretos y reglamentos legislados para que los amos mantengan la propiedad privada de los campos donde las poblaciones estamos obligadas, unas a pacer, y otras a pasar miseria viendo cómo estas pastan, pero todas domesticadas por los divulgadores de la ideología del capitalismo. De hecho, las corrientes de izquierda antisistema/anticapitalistas tomamos la decisión de que no hay que entrar en la casa del amo ni seguir su juego. Comportamientos y experiencias como las que se describen en acerca de dónde y cómo las gastan los llamados amos y sus instituciones capitalistas necesitan ser reconsideradas y debatidas. Así mismo, y porque siempre están apareciendo nuevas generaciones, no nos cansaremos de recordar y explicar el consejo que la experiencia le dictaba a Audre Lorde. Decía: “hay que abastecerse de unos valores e instrumentos que no podrán ser los del amo. [Porque los valores y] las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo. Quizá nos permitan obtener una victoria pasajera siguiendo las reglas del juego, pero nunca nos valdrán para efectuar un auténtico cambio”. [26] Ha pasado más de un centenar de años que la izquierda mainstream está instalada en la casa del amo, pero sigue sorda y ciega ante la realidad que contiene esta lección. Es la izquierda que asumió el rol político (y policial) de mantener la ficción de que existe una alternativa de cambio dentro de la casa del amo.


Por tanto, siempre estamos en el momento de replantear la lucha contra la opresión capitalista en sus diferentes expresiones. Por una parte, y según postula la autora Himani Bannerji, “los movimientos antirrepresivos podrán avanzar únicamente en la medida en que persigan objetivos comunes de justicia de clase-género-raza, y superen la lógica de la coalición por objetivos puntuales, que en muchos casos acaban diluyéndose en coaliciones efímeras por definición. La lucha anticapitalista debe ser una lucha feminista, antirracista y antiimperialista, y viceversa. Estas formas de poder deben abordarse frontalmente, todas ellas al mismo tiempo, de manera que una reivindicación feminista sea al mismo tiempo una reivindicación anticapitalista, que una reivindicación anticapitalista sea siempre una reivindicación antirracista y así consecutivamente” [27]; también es una buena ocasión para recordar e incluir la lucha contra otras formas de opresión, como es la religiosa, la militarista y la xenófoba, frecuentemente olvidadas cuando se analizan parcialmente estas tiranías. Por otra parte, la aglutinación de todas las propuestas de lucha contra la barbarie, contra todas las formas de opresión dentro del sistema capitalista, ha de tener como punto de arranque el que se inicie y mantenga desde fuera de la casa del amo (anti institucional), sin pastores ni perros que la vigilen y la repriman (anti representativa, horizontal y desde abajo), ni condicionada por las normas y decretos allí preestablecidos (anti burócrata); comprobamos como unos y otras intoxican, desorientan, desvían, dispersan, diluyen, individualizan, fragmentan, amaestran, domestican, etc., de forma que la lucha anticapitalista vuelve de nuevo a pacer en los pastos, y descansar en los rediles, del amo. Combinando ambos aspectos, quizá sea el momento de recordar que el compromiso anticapitalista es siempre una lucha conjunta contra la opresión de clase, de género, de raza, religiosa, xenófoba y militarista, a la vez que el de proponer modelos de sociedades comunales, [28] donde las instituciones y los valores del amo no intervengan en el proceso de cambio.

Notas
1 José Iglesias Fernández.  
2 Léase los lobbies, las puertas giratorias, las fundaciones, las donaciones, etc.
3 Recordemos el papel nefasto que juegan las “cloacas del estado”.
4 Ferrán Monegal dice que “la patria es la pasta; y el paraíso el lugar donde la esconden”. El Periódico de Cataluña, 14 mayo del 2017.
5 Estos periodistas hablan, no de conflicto de clase, sino de “ola de descontento general”.
6 Karl Marx. El manifiesto comunista. Fontana, 1998.
7 Uno de los muchos pastos y rediles que tiene el amo capitalista en el planeta es el Salón del Automóvil de Barcelona (Automobile Barcelona). La foto muestra el momento en que los muy honorables pastores de supuestas diferentes ideologías y gobiernos (central, autonómico de Cataluña, ayuntamiento de Barcelona, empresarios) se encuentran y saludan amigablemente. 12 mayo del 2017.
8 Hombre refranero. 
9 André Gorz. Adiós al proletariado. Más allá del socialismo. El Viejo Topo, 1981.
10 Guy Standing. ¿Quién servirá de voz al precariado que está surgiendo? Sin permiso, 5 junio del 2011. 
11 Byung-chul Han. Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder, 2014.
12 Agustín Franco. “La maldición de Ícaro: clases sociales y zombis emocionales”. Público, 12 mayo del 2007.
13 Hay que hacer una excepción en los países nórdicos que, durante los diez años "dorados" del capitalismo, el sistema cedió a implementar un estado de bienestar aceptable. Con la llegada del neoliberalismo, y sus crisis recurrentes, las nefastas reformas laborales, y los recortes sociales, son aplicadas por gobiernos socialdemócratas: léase Grecia, España, Portugal, Italia, Irlanda, etc.
14 Warren Buffet. “La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando”.
15 Vicenç Navarro. El futuro será peor que el pasado a no ser que las políticas gubernamentales cambien. 
http://www.vnavarro.org/?p=14088
16 Ver comentario de Ferrán Monegal. “Un androide presentará las noticias”. El Periódico de Cataluña, 7 mayo del 2017.
17 Marta López. “Francia libra el nuevo combate mundial contra el populismo”. El Periódico de Cataluña, 7 mayo del 2017.
18 A mí me hubieran mandado a galeras por escribir “Manifiesto en defensa del voto por la abstención”. El Viejo Topo, nº 193, mayo del 2004. 
Ver también 
http://www.rentabasica.net/otras_obras/manifiesto_abstencion/manifiesto_...
19 Neus Tomàs. “Vestrynge y el fascismo”. El Periódico de Cataluña, 6 mayo del 2017.
20 Michael Roberts. “Las memorias de un marxista errático”. Sin permiso, 12 mayo del 2017.
21 Llucia Ramis. La Vanguardia, 14 mayo del 2017.
22 Gemma Nierga recibe miles de tuits de solidaridad de sus compañeros, pero ni ella ni nadie nos dice las causas por las que los propietarios tomaron esta decisión. Como decimos, son asalariados y tienen miedo a las represalias de los amos. Cómo nos pasó a los demás.
23 Emmanuel Todd. “Lo que más me preocupa en Francia es la radicalización de los poderosos”. Sin permiso, 12 mayo del 2017.
24 Gregorio Morán. “Fábula de banquero y neofascista”. La Vanguardia, 6 mayo del 2017. 
http://www.lavanguardia.com/opinion/20170506/422318301414/fabula-de-banq...
25 La industria de la "educación" (guarderías, escuelas, institutos, universidades, etc.) cumple y repite las mismas funciones alienantes que la de la industria "informativa".
26 Mercedes Jabardo (ed.). Feminismos negros. Una antología, p. 33. Traficantes de sueños, 2012.
27 Jonathan Martineau. Intersección, articulación: el álgebra feminista. 
28 José Iglesias Fernández. La sociedad comunal como una alternativa al capitalismo, 2014. 
http://www.rentabasica.net/comunalismo/La_sociedad_comunal_como_alternat... y Común. Más allá de la propiedad, el poder y el capitalismo, 2016.