21 febrero, 2024
Joti Brar hosts a free Julian Assange rally outside the Royal Courts of Justice
19 febrero, 2024
JULIAN ASSANGE
«El encarcelamiento torturante de Julian Assange trasluce y destroza el conjunto de falacias en que se basan la supuesta «libertad», «democracia» y «respeto por los derechos humanos» del sistema capitalista. También su proclamada "libertad de prensa"».
12 mayo, 2023
Los mismos que urdieron la leyenda negra sobre Stalin y el gulag soviético...
Los mismos que urdieron la leyenda negra sobre Stalin y el gulag soviético con fines propagandísticos, se erigen en dictatoriales leguleyos de un orden criminal y arbitrario al que denominan "mundo basado en reglas". Un concepto indefinido que permite a Washington y sus vasallos "occidentales" imponer impunemente su imperialista supremacía sobre el resto de países y poblaciones, incluida la propia, mantener la infame prisión de Guantánamo abierta y a Julian Assange injusta e ilegalmente encarcelado.
Conviene pues no olvidar lo escrito por Giorgio Agamben, en 2004, en su libro Estado de excepción, cuya lectura aconsejo dada su vigencia y del cuál extraigo la siguiente ilustrativa cita:
1.3 El significado inmediatamente biopolítico del estado de excepción como estructura original en la cual el derecho incluye en sí al viviente a través de su propia suspensión emerge con claridad en el military order [orden militar] emanado del presidente de los Estados Unidos el 13 de noviembre de 2001, que autoriza la "indefinite detention” [detención indefinida] y el proceso por parte de "military commissions" [comisiones militares] (que no hay que confundir con los tribunales militares previstos por el derecho de guerra) de los no-ciudadanos sospechados de estar implicados en actividades terroristas.
Ya el USA PatriotAct, emanado del Senado el 26 de octubre de 2001, permitía al Attorney general "poner bajo custodia" al extranjero (alien) que fuera sospechoso de actividades que pusieran en peligro "la seguridad nacional de los Estados Unidos"; pero dentro de los siete días el extranjero debía ser, o bien expulsado, o acusado de violación de la ley de inmigración o de algún otro delito. La novedad de la "orden" del presidente Bush es que cancela radicalmente todo estatuto jurídico de un individuo, produciendo así un ser jurídicamente innominable e inclasificable. Los talibanes capturados en Afganistán no sólo no gozan del estatuto de POW según la convención de Ginebra, sino que ni siquiera del de imputado por algún delito según las leyes norteamericanas. Ni prisioneros ni acusados, sino solamente detainees [detenidos], ellos son objeto de una pura señoría de hecho, de una detención indefinida no sólo en sentido temporal, sino también en cuanto a su propia naturaleza, dado que ésta está del todo sustraída a la ley y al control jurídico. El único parangón posible es con la situación jurídica de los judíos en los Lager nazis, quienes habían perdido, junto con la ciudadanía, toda identidad jurídica, pero mantenían al menos la de ser judíos. Como ha señalado eficazmente Judith Butler, en el detainee de Guantánamo la nuda vida(1) encuentra su máxima indeterminación.
Nota
(1) Se entiende por nuda vida: "La de ser una vida a la que cualquiera puede dar muerte impunemente y, al mismo tiempo, la de no poder ser sacrificada de acuerdo con los rituales establecidos; es decir, la vida uccidibile e insacrificabile del homo sacer y de las figuras análogas a él". (Agamben, 1998:243).
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22 diciembre, 2021
15 diciembre, 2021
Esos poderes que se autoproclaman democráticos y que hoy piden la cabeza de Assange — Loam
Que el régimen más poderoso del planeta encarcele a un periodista por su actividad profesional es sencillamente un descarado y obvio acto de totalitarismo propio de una dictadura. Seamos claros, el secuestro de Assange no es un asunto en absoluto complicado. El gobierno más poderoso del planeta, con la sumisa complicidad de los vetustos y clasistas tribunales británicos, quiere encarcelar de por vida a un periodista por exponer sus crímenes de guerra. Es así de simple. Este no es un asunto tan complejo que haya que dejarlo en manos de "los expertos". Este es un asunto que, más allá del propio Assange, nos compete gravemente a todo el mundo. O impedimos esta despótica injusticia, o lo pagaremos con la desaparición total de nuestra ya exigua y menguante libertad.
Esos poderes que se autoproclaman democráticos y que hoy piden la cabeza de Assange, son los mismo que, no sólo se han llevado bien con dictaduras y totalitarismos, sino que siempre los han propiciado.
06 agosto, 2021
La descomunal patraña del "democrático mundo libre"
En la prisión de alta seguridad de Belmarsh, a Julian Assange se le aplican unas condiciones de aislamiento propias de peligrosos terroristas, cuando se supone que es un periodista en prisión preventiva. Según afirma Craig Murray [hoy arrestado también], a Assange se le mantiene 23 horas diarias en soledad y tiene 45 minutos para hacer ejercicio en un patio de cemento. Cuando sale de su celda, “todos los pasillos por los que pasa son evacuados y todas las puertas de las celdas se cierran para garantizar que no tenga contacto con otros reclusos”.
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Edward Snowden, (1983, Carolina del Norte, USA) actualmente exiliado en Rusia
Ingeniero de sistemas de formación, sirvió como agente de la CIA y trabajó como experto informático para la NSA. Con 21 años se alistó en el ejército. a los 24 fue reclutado por la CIA y ejerció de agente en Viena y a los 29, escandalizado por el espionaje al que esta siendo sometida la población, decidió revelar a la prensa la red de vigilancia masiva del Estado.
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Craig Murray, 1958. funcionario, bloguero y diplomático británico. Fue embajador del Reino Unido ante Uzbekistán hasta su destitución, el 14 de octubre de 2004. Tan pronto como llegó a Uzbekistán, informó al Foreign Office del «carácter fascista» del régimen de Islom Karimov y de la práctica generalizada de la tortura.
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Cuando un títere de la CIA intenta un golpe militar respaldado por la CIA, con el apoyo de John Bolton y la oferta de los mercenarios de Blackwater, en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, no tengo ninguna dificultad para saber de qué lado estoy.
Juan Guaidó ha sido preparado durante 15 años como un proyecto a largo plazo de la CIA. Su intento de golpe de Estado de ayer, que hasta ahora parece haberse paralizado, fue la culminación de estos esfuerzos por devolver las reservas petroleras de Venezuela a la hegemonía estadounidense.
Es extraño cómo la implementación urgente de la democracia liberal por la fuerza se correlaciona tan a menudo con reservas de petróleo ajenas a los EE.UU., como en Libia, Irak o Venezuela, mientras que los países con reservas masivas de petróleo que permiten la dominación militar de los EE.UU. y se alinearon con Occidente e Israel pueden ser tan antidemocráticos como deseen, por ejemplo Arabia Saudita. Venezuela es una democracia imperfecta, pero es mucho, mucho más democrática que Arabia Saudita y con un historial de derechos humanos mucho mejor. La hipocresía de los medios de comunicación y los políticos occidentales es impresionante.
La hipocresía y la ironía son almas gemelas, y hay múltiples niveles de ironía al ver a los comentaristas «liberales» que vitoreaban un golpe de estado militar sin disfraz, y luego se quejan en voz alta de que la gente está siendo herida o asesinada ahora que su bando está perdiendo. Ayer el MSM no tuvo dificultad en llamar al intento de golpe lo que cualquiera con ojos y oídos podía ver claramente era, un intento de golpe militar.
Hoy, milagrosamente, la línea de los MSM no es un intento de golpe de estado, fue sólo una protesta espontánea y desarmada, y es el malvado gobierno de Venezuela el que trata de presentarla como un golpe de estado. El BBC Breakfast de esta mañana tenía como titular «El presidente Maduro ha acusado a la oposición de montar un intento de golpe de estado»… Sin embargo, no cabe duda de que, de hecho, eso es lo que ocurrió.
El MSM está hoy lleno de vídeos de cañones de agua contra «manifestantes» y de un horrible vídeo de un vehículo militar que embiste a un grupo. Pero todo ha sido cuidadosamente editado para excluir horas de grabaciones de los mismos vehículos militares que fueron lanzados y quemados con cócteles molotov, y a los que se les disparó. Fue una presentación realmente impactante.
En cualquier país civilizado, intentar montar un golpe militar llevaría a la cárcel de por vida, y eso es lo que debería ocurrirle ahora a Juan Guaidó. El intento de Occidente de proteger a su marioneta fingiendo que el fallido golpe militar nunca ocurrió, debe ser resistido, por lo menos en nombre de la honestidad intelectual.
El recurso a la violencia fuerza la elección binaria. He sido y soy un crítico de Maduro en muchos aspectos. Creo que los cambios constitucionales para eludir al Parlamento eran erróneos, y la Asamblea Constituyente elegida indirectamente no es una buena forma de democracia. Venezuela tiene un problema de corrupción desenfrenado. Las sanciones de los Estados Unidos exacerban, pero no son la causa fundamental de la mala gestión económica. Hay deficiencias en materia de derechos humanos. Pero Chávez hizo cambios revolucionarios en la educación y el empoderamiento de los pobres, y es un país mucho mejor gobernado para la masa de su población de lo que sería bajo un régimen títere de la CIA instalado por Estados Unidos. Maduro fue elegido legítimamente. El intento de violencia obliga a una elección binaria.
Sé de qué lado estoy. No es el de Guaidó ni la CIA.
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Bradley [Chelsea] Manning, 1987, Crescent, Oklahoma. Reconocida años más tarde como Chelsea Elizabeth Manning.
Tras de unirse al Ejército y soportar duras intimidaciones, Manning fue enviado a Irak en 2009.
Allí tuvo acceso a información clasificada que describió como profundamente preocupante. Manning dio mucha de esta información a WikiLeaks y fue arrestada después de que sus acciones fueron reveladas al gobierno de los Estados Unidos por un confidente hacker. Tras ser encarcelada dos veces, hoy está fuera de prisión.
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Su nombre no es tan conocido como los de Julian Assange, Edward Snowden o Chelsea Manning, pero el intento de Katherine Gunn de detener la invasión de Irak está considerada una de las filtraciones de información sobre inteligencia más valientes e importantes de la historia.
Katherine Gunn era una traductora de mandarín de apenas 28 años que trabajaba para la agencia de inteligencia británica, el GCHQ.
Katherine estaba sentada frente a su escritorio en el GCHQ una fría mañana de enero de 2003 cuando recibió el correo electrónico que la alarmó enormemente. Lo firmaba Frank Koza. un miembro de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (la NSA), que solicitaba a los traductores del GCHQ su cooperación para espiar a las delegaciones de seis países que en ese momento eran miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Angola, Camerún, Chile, México, Guinea y Pakistán.
Se trataba de intervenir los teléfonos y los correos electrónicos de sus delegados ante la ONU para obtener información con la que presionarles después para que apoyaran la ocupación de Irak. El objetivo último es que la ONU emitiera una resolución que autorizara la invasión del país, que de otro modo podía ser considerada ilegal.
Tras un fin de semana de dudas y meditaciones, Gunn volvió el lunes a su despacho, imprimió el memorando, lo guardó en el bolso y se lo llevó. Un par de días después, y con la ayuda de un conocido (nunca ha desvelado su nombre) que tenía contactos con la prensa, lo filtró. Tuvieron que pasar tres semanas hasta que el diario británico The Observer, tras comprobar la veracidad del documento, lo publicó íntegro.
Lógicamente las repercusiones fueron enormes, y tanto Reino Unido como Estados Unidos se vieron obligados a dar explicaciones ante sus aliados en Naciones Unidas. Aunque finalmente la filtración no detuvo la guerra, la información que había hecho pública Katharine resultó crucial para que el Consejo de Seguridad de la ONU no apoyara la ocupación. Finalmente en marzo de 2003, una coalición liderada por Estados Unidos y formada por países aliados como Reino Unido y España invadió Irak con la excusa de que su gobierno ocultaba armas de destrucción masiva.
Mientras, el GCHQ lanzó una investigación interna para aclarar quién había filtrado la información. Dos días después, Gun confesó que era la responsable. Fue arrestada y pasó una noche en una celda antes de que una organización a favor de los derechos humanos pagara su fianza. Ocho meses después, la Fiscalía decidió acusarla por violar la Ley de Secretos Oficiales, aunque retiró la acusación la misma mañana que comenzaba el juicio, seguramente por el temor del gobierno británico a que durante el proceso saliera a la luz más información comprometedora.
Katherine Gunn vive actualmente en Turquía.
02 agosto, 2021
Journalist Craig Murray jailed for eight months in a major assault on democratic rights — Robert Stevens
WSWS.ORG – 30/07/2021
The Socialist Equality Party opposes the jailing of journalist and blogger Craig Murray and demands the overturning of his conviction and immediate release. His sentence is massively disproportionate and a chilling attack on journalists, freedom of speech and democratic rights.
On Thursday, Murray was informed that the UK’s Supreme Court refused to hear his appeal against his sentencing for a punitive eight months by a Scottish court.
Murray, a 62-year-old former British diplomat to Uzbekistan who is in poor health, will start his sentence imminently. His defence campaign said in a statement Thursday evening that he would “surrender himself to police shortly and begin to serve the custodial sentence handed to him”.
On Friday he wrote, “This blog will be going dark for a few months… I am well aware that the last few weeks I have posted very little, because the constant worry of having a jail sentence hanging imminently over my head, which became very oppressive. For the last several Friday afternoons I was watching the clock until the time came when I was confident no warrant would come and I could have another weekend with my children.” One of Murray’s children is aged 12 and the other just five months.
Last month, Murray’s wife, Nadira, blogged that his health situation meant that he is “not suitable for prison”. He has “pulmonary hypertension, APS and atrial fibrillation, among other illnesses”.
Upon finding out that her husband was being jailed, Nadira wrote Thursday, “Today is the most heartbreaking day. My husband whose health has been found to not be suitable for prison must hand himself in for detention within hours following the UK Supreme Court’s decision not to hear his appeal… This is not a just punishment, this is a deliberate attempt to break the spirit of anyone brave enough to make use of free speech.”
Murray was found guilty in March for his reporting on the 2020 trial of former Scottish First Minister Alex Salmond. Murray was found to have published articles which “seriously impeded or prejudiced” Salmond’s trial by breaching contempt of court legislation “preventing the publication of the names and identity and any information likely to disclose the identity of the complainers” against Salmond. Salmond was acquitted on all 13 charges of sex offences, including attempted rape.
Murray is an advocate of Scottish independence and a supporter of Salmond. His blog stated that the case against Salmond was the outcome of bitter factional warfare raging between the Scottish National Party (SNP) leadership, the top echelons of the Scottish state and Salmond himself.
As the WSWS noted, “In his blog, Murray attempted to draw attention to the closeness of the complainants to [SNP First minister Nicola] Sturgeon, and to indicate the orchestrated nature of the moves against Salmond, without naming names. He repeatedly made clear he supported the legal right of anonymity in sex cases and in his articles sought to stay within legal boundaries.”
He was sentenced the day after the Scottish election, on May 7, with the final decision announced by Lord Justice Clerk, Lady Leeona Dorrian—Scotland’s second-most senior judge. Dorrian had been the judge in Salmond's trial. Dorrian and two other judges, Lord Menzies and Lord Turnbull, ruled that articles by Murray, read along with other material in the public domain, would allow a “jigsaw” identification of a number of the complainants in the Salmond trial.
Murray would have been in jail soon after the May sentencing as he was told to hand himself in to a police station within 48 hours. His lawyer managed to extend this timeframe to three weeks to allow Murray time to prepare an appeal.
Dorrian refused permission to allow the case to go to the UK Supreme Court. However, Murray used a mechanism in law allowing potential appellants to appeal directly to the Supreme Court.
Murray appealed to the Supreme Court on the basis of his right to report being denied through an “extraordinary, impossibly strict application of ‘jigsaw identification’” and of “fair process having not been observed”.
The appeal was thrown out by the Supreme Court with no explanation, with a spokeswoman saying only, “We can confirm that the application has been refused.”
The Craig Murray Justice campaign noted the grave implications of his jailing. “Legal precedent will be set tomorrow as Craig Murray will be the first person imprisoned on the charge of jigsaw identification in the UK, and indeed in the entire world.” It noted that “Murray is the first person to be imprisoned in the UK for a media contempt for over 50 years, and in Scotland for over 70 years.”
Murray protested, “I go to jail with a clean conscience after a Kafkaesque trial. I genuinely don’t know who I am supposed to have identified or which phrases I published are said to have identified them, in combination with what other information in the public domain. This judgement will have a chilling effect on reporting of the defence case at trials, to the detriment of justice, and the different treatment of blogs and approved media is sinister.
“I carefully protect the identities of the accusers in my report.”
The Scottish appeal judges claimed that Murray’s articles were not in the public interest, and that he had to be treated differently as a “journalist in new media”. Their ruling insisted, “it is relevant to distinguish his position from that of the mainstream press, which is regulated, and subject to codes of practice and ethics in a way in which those writing as the applicant does are not.”
Several mainstream reporters of the Salmond case published information that could, along with other items, also have contributed to complainants being identified, yet only Murray was accused of contempt.
Murray is serving an eight-month sentence despite identifying no-one in the Salmond case in his writings. Yet, in February, Scottish independence activist Clive Thomson was given a shorter sentence of six months for twice publishing the names of women who gave evidence at the Salmond trial on his Twitter account.
The railroading of Murray into prison is the culmination of a politically motivated witch-hunt. For well over a decade, he has been outspoken in defence of human rights and has opposed torture sanctioned by the intelligence agencies. Based on his first-hand knowledge of the criminal inner-workings of the British state, Murray said, in an internal report leaked to the Financial Times in 2004, that Uzbek officials tortured prisoners to extract information. Murray alleged that the intelligence was used by MI6 after being passed on by the CIA.
For the last decade, Murray has been a trenchant defender of jailed journalist and WikiLeaks founder Julian Assange. Murray’s defence campaign statement notes that he “had recently been called as a witness in a case brought by Spanish state prosecutors against UC Global for allegedly acting on behalf of the CIA in covertly spying on Julian Assange in the Ecuadorian Embassy. Material before the Spanish court includes several hours of covert surveillance video of Murray in private conversation with Assange on the future of Assange and Wikileaks. The Scottish court removed Murray’s passport expressly to prevent him traveling to Spain to testify.”
Murray said of his own persecution, “I believe this is actually the state’s long sought revenge for my whistleblowing on security service collusion with torture and my long term collaboration with WikiLeaks and other whistleblowers.”
Murray’s defence campaign will appeal his sentence and jailing at the European Court of Human Rights “via all routes required”.
08 julio, 2021
Los medios corporativos SILENCIAN que el testigo contra Assange ha reconocido que MINTIÓ para propiciar la acusación de EEUU — Oscar Grenfell
WSWS.ORG – 03/07/2021
El sábado pasado, el Stundin, un destacado medio islandés, publicó que Sigurdur "Siggi" Thordarson, testigo clave en la acusación de Estados Unidos contra Julian Assange, se ha retractado de casi todas las acusaciones que hizo contra el editor de WikiLeaks.
El informe, que debería haber sido noticia de primera plana en todo el mundo, desmonta el intento de Estados Unidos de procesar a Assange mediante una sucia operación urdida por las agencias de inteligencia y los niveles más altos del gobierno estadounidense. Según uno de sus propios y principales testigos, la acusación presentada por Estados Unidos ante los tribunales británicos, que es la base del encarcelamiento de Assange en el Reino Unido y del intento de Estados Unidos de extraditarlo, esta plagada de mentiras.
16 junio, 2021
Estados Unidos predica valores que viola abiertamente — Glenn Greenwald
INVESTIG'ACTION – 14/06/2021
"¿Cómo se puede fingir enfado por los ataques de otros a la libertad de prensa cuando se encarcela a Assange para castigarlo por sus cruciales revelaciones sobre funcionarios estadounidenses?” Glenn Greenwald señala la retórica más que hipócrita del Secretario de Estado estadounidense Antony Blinken sobre la libertad de prensa. Algunas personas se atreven a todo…
Siguiendo con su gira mundial de conferencias virtuosas, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, proclamó el jueves –en un sermón que hay que escuchar para creer– que pocas cosas son más sagradas en una democracia que el “periodismo independiente”. En declaraciones a Radio Free Europe, Blinken rindió homenaje al Día Mundial por la Libertad de Prensa. “Estados Unidos apoya firmemente el periodismo independiente”. Explicó que “la base de cualquier sistema democrático” implica “exigir responsabilidades a los dirigentes” e “informar a los ciudadanos”; y advirtió que “los países que niegan la libertad de prensa son países que no tienen gran confianza en sí mismos ni en sus sistemas.”
La guinda retórica del pastel surgió cuando preguntó: “¿Por qué tener miedo de informar a la gente y exigir que los líderes rindan cuentas? Dondequiera que el periodismo y la libertad de prensa sean desafiados, nos pondremos del lado de los periodistas y de la libertad de prensa”, prometió el Secretario de Estado. Como sé que yo sería extremadamente escéptico si alguien me dijera que esas palabras fueron pronunciadas por Blinken, les presento aquí el video sin editar de 1:52 minutos, donde él dice exactamente esto:
Que el gobierno de Biden crea tan firmemente en la sacralidad del periodismo independiente y se dedique a defenderlo allí donde se vea amenazado, podría sorprender a mucha gente. Entre ellos, Julian Assange, el fundador de WikiLeaks y el responsable de revelar más hechos importantes sobre las acciones de altos funcionarios estadounidenses, que prácticamente todos los periodistas estadounidenses empleados por la prensa convencional juntos.
Actualmente, Assange se encuentra en una celda de la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh porque el gobierno de Biden no sólo intenta extraditarlo para que sea juzgado por cargos de espionaje por publicar documentos embarazosos para el gobierno de Estados Unidos y el Partido Demócrata, sino también porque ha apelado el fallo de un juez británico de enero que denegó esa solicitud de extradición. El gobierno de Biden está haciendo todo esto, señala The New York Times, a pesar de que “los grupos de derechos humanos y de libertades civiles habían instado [al gobierno] a abandonar el esfuerzo de procesar a Assange, argumentando que el caso… podría sentar un precedente que suponga una grave amenaza para la libertad de prensa.” La libertad de prensa, exactamente el valor al que Blinken acaba de dedicar la semana celebrando y prometiendo defender.
Fue el Departamento de Justicia de Trump el que presentó estos cargos contra Assange después de que el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, afirmara en un discurso de 2017 que WikiLeaks lleva mucho tiempo “pretendiendo que las libertades de la Primera Enmienda de Estados Unidos les protegen de la justicia” y luego advirtiera: “Puede que se lo hayan creído, pero están equivocados.” Pompeo añadió –invocando la mentalidad de todos los Estados que persiguen y encarcelan a quienes los denuncian efectivamente– que “dar [a WikiLeaks] el espacio para aplastarnos con secretos mal habidos es una perversión de lo que representa nuestra gran Constitución. Eso se termina ahora.”
Pero como muchas otras políticas de Trump en relación con las libertades de prensa –ya sea defendiendo el uso de órdenes judiciales por parte del Departamento de Justicia de Trump para obtener registros telefónicos de periodistas, exigiendo que Edward Snowden sea mantenido en el exilio o manteniendo a Reality Winner y Daniel Hale en prisión– los altos funcionarios de Biden han estado durante mucho tiempo totalmente de acuerdo con la persecución de Assange. De hecho, han estado a la cabeza de los esfuerzos por destruir las libertades básicas de la prensa, no sólo de WikiLeaks sino de los periodistas en general.
Fue Joe Biden quien llamó a Assange “terrorista de alta tecnología” en 2010. Fue el gobierno de Obama el que reunió un gran jurado durante años para tratar de procesar a Assange. Fue la senadora Dianne Feinstein (demócrata de California) quien presionó para que Assange fuera procesado bajo la Ley de Espionaje, años antes de que Trump asumiera el cargo. Y fue la colega de Blinken en el equipo de seguridad nacional de Obama, Hillary Clinton, quien elogió al Departamento de Justicia por perseguir a Assange. Todo estaba destinado a castigar las revelaciones de Assange sobre las irregularidades desenfrenadas del gobierno de Estados Unidos y sus aliados, y gobiernos adversos en todo el mundo.
¿Cómo puede ir por el mundo fingiendo indignación por la persecución de periodistas independientes por parte de otros países, cuando usted es una pieza clave de la administración que está haciendo más que nadie para destruir a uno de los periodistas independientes más importantes de las últimas décadas? De hecho, como muchos periodistas señalaron en su momento, pocas administraciones en la historia de Estados Unidos, si es que ha habido alguna, fueron más hostiles a las libertades básicas de la prensa que la administración de Obama, en la que Blinken sirvió anteriormente, incluyendo el procesamiento del doble de fuentes periodísticas bajo la Ley de Espionaje que todas las administraciones anteriores juntas.
En 2013, cuando Blinken ocupaba un alto cargo en el Departamento de Estado, el Comité para la Protección de los Periodistas hizo algo muy poco frecuente –publicó un informe en el que advertía de una epidemia de abusos contra la libertad de prensa por parte del gobierno de Estados Unidos– y afirmó: “En el Washington de la administración Obama, los funcionarios del gobierno tienen cada vez más miedo de hablar con la prensa.” Jane Mayer, de The New Yorker, dijo sobre los ataques de la administración Obama a la libertad de prensa: “Es un enorme impedimento para la información, y por eso hablar de enfriamiento no es lo suficientemente fuerte, es más bien la congelación de todo el proceso.” James Goodale, abogado general de The New York Times durante la batalla del periódico en los años 70 por la publicación de los Papeles del Pentágono, advirtió que “el presidente Obama superará sin duda al presidente Richard Nixon como el peor presidente de la historia en cuestiones de seguridad nacional y libertad de prensa.”
Incluso el “ataque a la libertad de prensa” al que se refiere Blinken en esta entrevista en vídeo –es decir, la reciente exigencia de Rusia de que los medios de comunicación vinculados a gobiernos extranjeros, como Radio Free Europe, se registren como “agentes extranjeros” ante el gobierno ruso y paguen multas por no hacerlo– es un arma que Blinken y sus camaradas llevan años utilizando contra otros. De hecho, Rusia estaba respondiendo a la exigencia previa del gobierno de Estados Unidos de registrar a RT y a otras agencias de noticias rusas como “agentes extranjeros” en Estados Unidos, así como a la escalada de ataques del gobierno de Biden el mes pasado a las agencias de noticias que, según dice, sirven de agentes de propaganda para el Kremlin.
No es nada nuevo que Estados Unidos se dedique a dar discursos que el resto del mundo reconoce como absolutas farsas. En 2015, el entonces presidente Obama se paseaba por la India dando lecciones sobre la importancia de los derechos humanos, antes de interrumpir su viaje para volar a Arabia Saudí, donde se reunió con varios altos funcionarios del gobierno estadounidense para rendir homenaje al rey saudí Abdullah, su aliado cercano y altamente represivo desde hace mucho tiempo, cuyo régimen totalitario Obama hizo tanto por fortalecer.
Pero pavonearse por el mundo haciéndose pasar por el campeón de la libertad de prensa y de los derechos de los periodistas independientes, mientras trabaja para prolongar el confinamiento y la detención de uno de los responsables de la mayor parte de las revelaciones periodísticas más importantes de esta generación, más allá de la década que ya ha soportado, es un nivel de fraude completamente nuevo. El término “hipocresía” es insuficiente para plasmar la falta de sinceridad rastrera que hay detrás de las posturas de Blinken.
Siempre es fácil –y barato– condenar las violaciones de los derechos humanos de los enemigos. Es mucho más difícil –y más significativo– defender estos principios para los propios disidentes. Blinken, como tantos otros que le han precedido en este cargo en Foggy Bottom [distrito de Washington que cobija numerosos servicios del Departamento de Estado], destaca teatralmente en lo primero y fracasa estrepitosamente en lo segundo.
Traducido por Edgar Rodríguez para Investig’Action
Fuente: Glenn Greenwald
30 septiembre, 2020
¿Quién está detrás de la jueza que procesa a Assange? — Manlio Dinucci
RED VOLTAIRE - ROMA (ITALIA) – 17/09/2020
Emma Arbuthnot es la juez principal que instruye, en Londres, el proceso de extradición de Julian Assange a Estados Unidos, donde podría ser condenado a 175 años de cárcel por “espionaje”, o sea por haber publicado, como periodista de investigación, pruebas de los crímenes de guerra estadounidenses, como los conocidos videos sobre las masacres perpetradas contra civiles en Irak y Afganistán. Durante ese proceso, en manos de la jueza Vanessa Baraitser, todos los pedidos de la defensa han sido rechazados.
En 2018, luego de que Suecia abandonara la acusación de violencia sexual, la jueza Arbuthnot se negó a anular la orden de arresto, evitando así que Assange pudiera obtener asilo en Ecuador. Esta misma jueza rechazó las conclusiones del Grupo de Trabajo de la ONU sobre la detención arbitraria de Assange. Tampoco quiso escuchar las conclusiones del responsable de la ONU contra la tortura, quien señaló que «Assange, detenido en condiciones extremas de aislamiento no justificadas, presenta síntomas típicos de una exposición prolongada a la tortura sicológica».
En 2020, mientras miles de detenidos pasaban a estar bajo detención domiciliaria, como medida contra el coronavirus, Assange ha sido mantenido en prisión y se ha visto expuesto al contagio en condiciones de debilitamiento físico. En el tribunal, Assange no puede consultar a sus abogados, se le mantiene aislado en una jaula de cristal blindado y se le amenaza de expulsión si osa abrir la boca. ¿Qué hay detrás de tanto ensañamiento?
La jueza Arbuthnot ostenta el título de «Lady» por ser la esposa de Lord James Arbuthnot, conocido “halcón” del Partido Conservador y ex ministro de Defensa, notoriamente vinculado con el complejo militaro-industrial y los servicios secretos británicos. Lord Arbuthnot es, además, presidente del comité de consulta británico del Grupo Thales –transnacional francesa especializada en sistemas militares aeroespaciales– y miembro del comité de consulta de la firma Montrose Associates, que se especializa en inteligencia estratégica, dos cargos generosamente retribuidos. Lord Arbuthnot es igualmente miembro de la Henry Jackson Society (HJS), influyente think tank transatlántico vinculado al gobierno y a la inteligencia estadounidenses.
En julio pasado, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, participó en una mesa redonda organizada en Londres por la Henry Jackson Society. Desde su época de director de la CIA, Pompeo ha venido acusando a WikiLeaks –el sitio web fundado por Assange– de ser «un servicio de espionaje del enemigo». Esta campaña de Pompeo coincide con la de la Henry Jackson Society, que acusa a Assange de «sembrar dudas sobre la posición moral de los gobiernos democráticos occidentales, con apoyo de regímenes autocráticos».
En el consejo político de la Henry Jackson Society, junto a Lord Arbuthnot, estaba hasta hace poco Priti Patel, la actual ministro del Interior del Reino Unido, precisamente la persona que tendrá que firmar o no la orden de extradición contra Julian Assange. A ese grupo de presión, que viene haciendo campaña por la extradición de Assange –bajo la batuta de Lord Arbuthnot y de otros personajes influyentes– está estrechamente ligada la jueza Arbuthnot, nombrada por la reina como magistrado en jefe en septiembre de 2016, cuando WikiLeaks ya había publicado –en marzo– los documentos más comprometedores para Estados Unidos.
Por cierto, entre esos documentos están los correos electrónicos de la entonces secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que revelan el verdadero objetivo de la guerra de la OTAN contra Libia: impedir que el gobierno encabezado por Muammar el-Kadhafi utilizara sus reservas en oro para crear una moneda panafricana como alternativa al dólar estadounidense y la franco CFA –la moneda que Francia impuso a 14 ex colonias africanas.
El verdadero “delito” cometido por Julian Assange es el de haber abierto una brecha en el muro de silencio político-mediático tras el cual se esconden los verdaderos intereses de poderosas élites que, desde la sombra protectora que el Estado Profundo les garantiza, recurren repetidamente a la carta de la guerra.
Ese es el poder oculto que acusa a Assange y lo somete a juicio, como cuando se exponía a los supuestos herejes a los caprichos y la furia de la Santa Inquisición. Si se decide su extradición a Estados Unidos, Assange será sometido a «medidas administrativas especiales» mucho más duras que las que ya sufre en Reino Unido. Será encerrado en una pequeña celda bajo condiciones de aislamiento, no podrá tener contacto con su familia –ni siquiera a través de sus abogados, quienes también serían incriminados si se atreviesen a entregarle algún mensaje. En otra palabras, entregarlo a Estados Unidos sería condenarlo a muerte.
















