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16 enero, 2026

Donald Trump es el reflejo perfecto de Estados Unidos – Nada de cuanto ocurre es nuevo

 

Protestas en Minneapolis tras el tiroteo mortal de ICE




En el vídeo, Xen comparte una historia muy personal sobre su abuelo, quien sirvió en la Guerra de Corea durante la segregación, revelando cómo el trato que Estados Unidos da a los afroamericanos está directamente relacionado con las crisis actuales. 


Su abuelo presenció cómo policías blancos golpeaban hasta la muerte a su amigo en una esquina de PineBluff, Arkansas, simplemente por ser afroamericano, incluso vistiendo el uniforme del país al que servían. Este no fue un incidente aislado, sino parte de un secular patrón que se prolonga desde las unidades militares segregadas, pasando por las luchas por los derechos civiles, hasta Rodney King, Trayvon Martin, Tamir Rice, Alton Sterling, Breonna Taylor y Sandra Bland. El país tiene el presidente que se merece porque Estados Unidos es como es, y no al revés. 


Los afroamericanos llevan décadas advirtiendo que cuando las minorías no importan en este país, llegará el momento que los estadounidenses blancos tampoco importarán. Ahora que una mujer blanca fue asesinada, los blancos finalmente comprenden lo que ha estado sucediendo, pero las advertencias han sido constantes durante generaciones. El efecto dominó que comenzó con la segregación, la brutalidad policial contra las comunidades negras y el racismo sistémico ha afectado a todos. No se trata de algo nuevo ni de algo que ocurrió hace mucho tiempo. Desde el trato brutal a los veteranos de la Guerra de Corea hasta la violencia policial actual, el patrón permanece inalterado. Estados Unidos creó las condiciones actuales tras décadas de racismo y ahora se enfrenta a las consecuencias.



[ TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO ]


El país no es como es por culpa del presidente. Tenemos al presidente que tenemos porque este país es como es. Y puedo demostrártelo. Mi abuelo luchó en la Guerra de Corea cuando, ya sabes, las unidades estaban segregadas en unidades negras y unidades blancas. De vuelta en casa de permiso, en Pineluff, Arkansas, él y algunos de sus amigos que también estaban de permiso, siempre iban juntos porque así se sentían más seguros. Mi abuelo y sus amigos decidieron que iban a intentar pasar una buena noche, divertirse un poco, ya sabes, como todo el mundo. Y fueron a un cine, un cine segregado, y después de la película decidieron ir a comer algo. Así que caminaron en busca de un sitio donde comer. Fue entonces, mientras esperaban en un paso de peatones, que unos policías blancos los acusaron de merodear y que no podían estar allí. Y antes de darles la oportunidad de obedecer –porque ese es uno de los pretextos favoritos de algunos de ustedes: "Bueno, si obedecieran...”–, pero no les dieron la mínima oportunidad de hacerlo. Y uno de los amigos, uniformado, fue muerto a golpes sin siquiera darle tal posibilidad. Mi abuelo vio cómo mataban a golpes a uno de sus mejores amigos en una esquina, simplemente por existir, por ser negro. Y por cierto, yendo de uniforme, el mismo que les dio el país por el que luchaban, un país al que, obviamente, ellos no les importaban nada.


Lo que ocurre hoy no es nada nuevo. No es algo aislado. Para quienes piensan que, "oh, ha pasado tanto tiempo, eso era antes", he aquí una larga historia de "eso era antes", desde entonces hasta Trayvon Martin, Breonna Taylor, Rodney King, Tamir Rice, Alton Sterling, Sandra Bland ... elige tú mismo.


Y aquí estamos. Es un efecto dominó. Y ahora toda esta gente blanca que finalmente empieza a entender lo que está pasando, porque una mujer blanca fue asesinada. Llevamos advirtiéndolo mucho tiempo, más de cinco, diez, veinte, treinta o cuarenta años: si nosotros no le importamos a este país, llegará el momento que tampoco vosotros les importaréis.


Odio decir que "os lo dije". Como mi abuelo, como todos nuestros antepasados. Odio decir que "os lo dijimos", pero lo dijimos durante generaciones: "Las cosas son como son, hijo mío". Y aquí estamos.




11 agosto, 2024

"Israel" y Estados Unidos, una misma siniestra máquina de exterminio

 


«Gaza: En el mayor y más vergonzoso campo de concentración del siglo XXI, Israel está perpetrando un genocidio contra los palestinos en cada barrio, en cada hospital, en cada escuela, en cada campo de refugiados, en cada "zona segura", con armas estadounidenses y europeas y ante la indiferencia cómplice de todas las "naciones civilizadas"»

Francesca Albanese


19 diciembre, 2023

Estados Unidos, sanguinario belicista, presiona a Arabia Saudita para que posponga el inminente acuerdo de paz con Yemen

 

Combatientes hutíes

Kolozeg.Org – 18/12/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


Estados Unidos está ejerciendo presión sobre Arabia Saudita para que retrase la firma de un acuerdo de paz con Yemen y, en su lugar, se una a la coalición naval occidental de protección marítima para hacer frente a los ataques yemeníes contra barcos vinculados a Israel en el Mar Rojo.


Según informa el diario libanés Al-Akhbar, se ha finalizado un borrador de acuerdo de paz entre Saná y Riad que podría firmarse antes de fin de año, lo que pondría fin a una guerra respaldada por la OTAN que ha diezmado al país más pobre del mundo árabe durante ocho años.


"Arabia Saudita está atravesando una difícil prueba entre dos opciones […] O sale del atolladero yemení con una hoja de ruta acordada con Saná, o se somete a los dictados de Estados Unidos y se une a la coalición naval internacional, lo que supondría seguir siendo vulnerable al chantaje [occidental]", señala el informe Al-Akhbar.


A pesar de la presión de Washington, el reino saudí parece dispuesto a "continúar por el camino hacia la paz" y trabaja para "acelerar" la firma de los acuerdos de paz para evitar "mayores obstrucciones por parte de los Emiratíes o agentes locales”.


Los negociadores sauditas y yemeníes han dado sus últimos retoques al acuerdo. La versión revisada fue entregada recientemente al enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, quien comenzó a coordinar la ceremonia oficial de paz.


Según fuentes de Al-Akhbar en Riad y Saná, el acuerdo de paz incluye el levantamiento completo del bloqueo terrestre, marítimo y aéreo impuesto a Yemen por la coalición liderada por Arabia Saudita, un "mecanismo consensuado" para pagar los salarios de los empleados públicos y la libre exportación de petróleo desde las regiones controladas por Arabia Saudita.


"La pelota está en el tejado de Riad, al que Estados Unidos presiona para retrasar la firma e incorporar a Arabia Saudita a la alianza contra Yemen en el Mar Rojo", destaca Al-Akhbar. añadiendo que también buscan descarrilar el proceso de paz respaldado por los Emiratos Árabes Unidos.


Un acuerdo de paz entre Arabia Saudita y Yemen obstaculizaría significativamente los esfuerzos de Estados Unidos para desplegar un grupo de intervención naval internacional en el Mar Rojo para proteger el comercio marítimo con Israel.


"La fuerza, denominada provisionalmente Operación Guardián de la Prosperidad, será anunciada por el secretario de Defensa, Lloyd Austin, en su visita [a Asia Occidental]", según el diario del Reino Unido The Guardian el 17 de diciembre.


El secretario de guerra de Estados Unidos tiene previsto visitar Israel a finales de esta semana para reunirse con altos funcionarios. Según el medio británico, los funcionarios occidentales creen que Washington se ha asegurado la participación de Jordania, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán, Egipto y Bahréin.


Durante las últimas semanas, las fuerzas armadas yemeníes han estado lanzando ataques contra barcos comerciales vinculados a Israel que intentan cruzar el Estrecho de Bab al-Mandab, al sur del Canal de Suez.




En respuesta, cinco de las empresas navieras más grandes del mundo han anunciado el cese total de sus actividades en esta vital ruta marítima. Se trata de OOCL, con sede en Hong Kong, la francesa CMA CGM, la danesa Maersk, la alemana Hapag-Lloyd y la Mediterranean Shipping Co, de propiedad italo-suiza.



23 septiembre, 2023

Cómo practica EEUU la llamada "diplomacia coercitiva"

 


Un nuevo nombre para el viejo juego imperialista


THE COMMUNISTS – 24/06/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


La "diplomacia coercitiva" es el nuevo nombre de un viejo juego: el del dominio. Allá por el siglo XIX, los imperialistas británicos inventaron la "diplomacia de las cañoneras", término que aplicaron a su propia versión de este mismo juego, cuando imponían la adicción al opio al pueblo chino, supuestamente en defensa del "libre comercio" (es decir, de la supremacía capitalista británica).



Resumimos a continuación un informe elaborado por nuestros camaradas del Partido Comunista de China, al que hemos añadido algunos comentarios propios.


*****


La diplomacia es el arte, la ciencia y el método mediante el cual naciones, grupos o individuos conducen sus asuntos, de manera de salvaguardar sus intereses y promover sus relaciones políticas, económicas, culturales o científicas. Es la práctica de establecer y mantener relaciones, y propiciar negociaciones en base al tacto y respeto mutuo.


O eso es lo que nos quieren hacer creer las definiciones al uso. Sin embargo, a nivel internacional, cuando se trata de una potencia imperialista, el arte de la "diplomacia" adquiere un sentido muy distinto.


Según palabras del presidente estadounidense Theodore Roosevelt, allá por 1901, la diplomacia es “hablar suavemente blandiendo un gran garrote”.


Ciento veinte años después, el secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, ha aclarado que el propósito de su país es “comprometerse a liderar y promocionar diplomáticamente los intereses de Estados Unidos, y fortalecer el orden internacional basado en reglas”. Algo que se llevará a cabo mediante la llamada “diplomacia coercitiva”.


Esto, que evidentemente puede sonar contradictorio, es un instrumento común en la “caja de herramientas” de política exterior del imperialismo estadounidense.


Diplomacia coercitiva para la contención global


La diplomacia coercitiva es un concepto formulado por primera vez en 1971 por el profesor Alexander George, de la Universidad de Stanford, que propone el uso de la amenaza o fuerza limitada para obligar al adversario a detener o revertir su proceder, metodología habitualmente utilizada por Estados Unidos en su pretensión de dominio hegemónico mundial.


Estados Unidos ejerce un tipo de diplomacia coercitiva destinada a la contención y represión global en el ámbito político, económico, militar, cultural, entre otros. Ningún país es inmune, y aunque son los países en desarrollo los más afectados, los propios aliados de Estados Unidos sufren la presión de tal política.


Hechos y datos irrefutables revelan los atroces actos de la diplomacia coercitiva estadounidense y nos ayudan a comprender mejor la naturaleza hegemónica e intimidatoria de sus actividades, así como el grave daño que causan al desarrollo de todos los países y el peligro que suponen para la estabilidad regional y la paz mundial.


La hegemonía del dólar es fundamental para la coerción económica estadounidense. Como moneda de referencia internacional, el dólar estadounidense se utiliza en el comercio mundial y las transacciones de inversión, lo que permite a Estados Unidos trasladar sus problemas económicos internos a otros países, exportando a los mismos su inflación y sus déficit comercial.


Estados Unidos controla los precios de muchos de los principales productos y recursos mundiales, en particular el petróleo, y por lo tanto puede influir en las economías y finanzas de otros países controlando el tipo de cambio y el tipo de interés del dólar. Como herramienta para las sanciones internacionales, el dólar estadounidense ocupa una posición central en el sistema financiero global, lo que le permite a Estados Unidos cortar el suministro de dólares a los canales comerciales de otros países, presionar e imponer sanciones restringiendo las vías a través de las cuales pueden comprar servicios o pagar sus facturas internacionales.


La naturaleza de la diplomacia coercitiva


Así pues, ¿qué supone la diplomacia coercitiva para aquellos países que optan por la defensa de sus propios intereses nacionales en lugar de someterse al 'orden basado en reglas' establecido por Estados Unidos (orden en el que Estados Unidos establece las reglas y todos los demás obedecen). He aquí están algunos ejemplos:


● Desde 1962, Estados Unidos ha impuesto bloqueos económicos, comerciales y financieros a Cuba, bloqueos que continúan hasta el día de hoy. Un bloqueo de 61 años que abarca casi todo: combustible, alimentos, artículos de primera necesidad, medicinas... Un bloqueo que ha enfrentado al pueblo cubano a una grave escasez crónica de bienes esenciales y que ha supuesto enormes pérdidas económicas y un trágico desastre humanitario para Cuba.


● Desde 2006, Estados Unidos ha impuesto sanciones draconianas a Venezuela. Durante la administración del presidente Donald Trump, se ampliaron las sanciones económicas y financieras, esencialmente congelando todos los activos del gobierno venezolano en los EEUU e imponiendo sanciones a su industria petrolera, bancaria y minera, lo que afectó gravemente a la economía venezolana. Como resultado, la producción del petróleo crudo venezolano cayó de casi 2,5 millones de barriles por día en 2016 a solo 300.000 barriles por día en 2020.


Durante la pandemia de Covid-19, las sanciones estadounidenses dificultaron que Venezuela obtuviera recursos para combatirla y productos básicos como alimentos, agua potable y gasolina. Según un informe del relator especial de las Naciones Unidas, Douhan, sobre los 'Efectos negativos de las medidas unilaterales de aplicación de la ley sobre los derechos humanos', las sanciones condenaron a más de un tercio de la población venezolana a sufrir una grave crisis alimentaria.


● Desde 2006, las sucesivas administraciones estadounidenses han reforzado continuamente las sanciones contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC). En 2017, Estados Unidos impuso nuevas sanciones a la RPDC exigiendo que el Swift desconectara a los bancos de Corea del Norte de la red bancaria mundial. Las sanciones de Estados Unidos a la RPDC incluyen restricciones a las importaciones y exportaciones comerciales, la prohibición a los ciudadanos de la RPDC de trabajar en el extranjero, la congelación de sus activos en los EEUU y la prohibición de que cualquier persona en cualquier lugar establezca vínculos económicos con la RPDC.


Irán ha sido expulsado dos veces del sistema Swift. Estados Unidos impuso por primera vez sanciones económicas contra el país del Medio Oriente en 1979. En 2012, Estados Unidos y la Unión Europea ámpliaron estas sanciones al expulsar a Irán del sistema Swift, lo que imposibilitó las transacciones internacionales utilizando el dólar estadounidense, el euro o cualquier otra moneda internacional. Como resultado, el valor de la propia moneda iraní se depreció alrededor de un 38 por ciento en un año y el comercio exterior de Irán cayó en recesión, con las importaciones y exportaciones cayendo bruscamente y las exportaciones de petróleo crudo recortadas a la mitad.


En 2018, la administración Trump se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear con Irán y volvió a expulsar a Irán del sistema Swift. Según estudio de un grupo de expertos estadounidenses, Irán ha perdido la mitad de sus exportaciones de petróleo y el 30 por ciento de sus ingresos por comercio exterior como resultado de las sanciones.


● Desde 2004, Estados Unidos ha impuesto 17 rondas de sanciones selectivas a Bielorrusia .


● Desde 1993, Estados Unidos ha impuesto sanciones a Sudán que han provocado una grave crisis humanitaria con niños en todo el país muriendo de desnutrición, según un informe publicado por la oficina de la ONU para la coordinación de asuntos humanitarios en Sudán.


● En 2014 se lanzaron sanciones integrales a Rusia con la prohibición de la financiación a medio y largo plazo de los sectores de defensa, finanzas y energía de Rusia. En abril de 2018, se impusieron más sanciones a 38 personas y empresas rusas, congelando todos sus activos bajo jurisdicción estadounidense. En noviembre de 2021, Estados Unidos anunció nuevas sanciones relacionadas con el proyecto del gasoducto Nord Stream 2.


● En violación del principio de aranceles de comercio justo, Estados Unidos lanzó una guerra comercial con China en 2018, anunciando un arancel del 25 por ciento sobre aproximadamente 34 mil millones de dólares en bienes importados de China . En agosto de ese año, se anunció un arancel adicional del 25 por ciento sobre productos chinos por valor de 16 mil millones de dólares; y un mes después, Estados Unidos anunció otro arancel del 10 por ciento sobre 200 mil millones de dólares de importaciones chinas.


En mayo de 2019, se anunció que los aranceles sobre estos 200 mil millones de dólares en productos chinos se aumentarían del 10 por ciento al 25 por ciento. En agosto siguiente, se anunció que se impondrían aranceles adicionales sobre unos 550.000 millones de dólares de productos chinos exportados a Estados Unidos, intensificando así la guerra comercial entre China y Estados Unidos.


● En octubre de 2022, como castigo por comprar petróleo a Irán, Estados Unidos impuso sanciones a la empresa comercializadora de petroquímicos Tibalaji Petrochem, con sede en Mumbai. Esta fue la primera vez que Estados Unidos impuso sanciones a una empresa india por comerciar con Irán.


● La defensa a ultranza de los intereses estadounidenses tampoco muestra piedad alguna hacia sus aliados. En 1986, en respuesta al auge de la industria de semiconductores de Japón, Estados Unidos obligó a los líderes japoneses a firmar el "Acuerdo de Semiconductores entre Estados Unidos y Japón", inició una "investigación de la Sección 301" contra el país e impuso sanciones comerciales a una variedad de productos japoneses, como semiconductores y computadoras. Todo ello socavó fatalmente la competitividad y el potencial de la industria de semiconductores de Japón, lo que provocó una caída de la cuota de mercado mundial del 50 por ciento a alrededor del 10 por ciento en 2019.


● En 2018, el gobierno de Estados Unidos utilizó la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 para imponer aranceles de hasta el 25 por ciento a productos de acero y aluminio en diversos países y regiones, incluida la Unión Europea, argumentando la supuesta "salvaguardia de la seguridad nacional'.


'Diplomacia' respaldada por el poder militar


Estados Unidos utiliza sus bases militares, agencias diplomáticas y de inteligencia, organizaciones no gubernamentales y de medios de comunicación, junto con otros canales y recursos, como el mundo académico y organizaciones “benéficas” para recopilar información, ejercer influencia, crear opinión pública, manipular elecciones y apoyar a los partidos de oposición, todo ello con el fin de Interferir pública o secretamente, directa o indirectamente, en los asuntos internos de otros países.


La diplomacia coercitiva estadounidense está sustentada por un poderoso ejército cuyo admitido presupuesto anual promedio excede los 850 mil millones de dólares (la cifra real es mucho mayor), lo que representa el 40 por ciento del gasto militar total del mundo y excede la cantidad gastada por los siguientes 15 países combinados. Según un informe de 2020 sobre las bases militares estadounidenses en el extranjero, Estados Unidos tiene más de 800 bases militares en todo el mundo, con 173.000 tropas desplegadas en 159 países de Europa , Asia , Oriente Medio y más allá.


Estados Unidos utiliza con frecuencia la fuerza militar para iniciar o participar en guerras y conflictos de todos los tamaños y formas. Entre 1776 y 2019, inició cerca de 400 intervenciones militares en todo el mundo, la mitad de las cuales tuvieron lugar entre 1950 y 2019, según un informe de la Universidad de Tufts. (Presentación del Proyecto de Intervención Militar: Un nuevo conjunto de datos sobre las intervenciones militares de EEUU, 2022)


Desde la Segunda Guerra Mundial, las principales guerras iniciadas o propiciadas por Estados Unidos incluyen la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la guerra del Golfo, la guerra de Yugoslavia, la guerra de Afganistán, la guerra de Irak, la guerra de Libia y la guerra de Siria. Las guerras por delegación son una forma usual de las intervenciones militares estadounidenses, que sufren países como Ucrania, Irak, Afganistán, Libia, Siria, Pakistán y Yemen, entre muchos otros.


La ideología exportada pretende mantener la ilusión


Estados Unidos utiliza sus productos culturales para promover los "valores americanos". Las películas de Hollywood representan más del 70 por ciento de la cuota de mercado mundial. Los valores y el estilo de vida de Estados Unidos están estrechamente vinculados a sus películas y programas de televisión, publicaciones y redes sociales. Las instituciones culturales sin fines de lucro financiadas por el gobierno también desempeñan un papel destacado en la configuración de la opinión pública destinado a sostener la hegemonía cultural estadounidense, al tiempo que participan encubiertamente en una infiltración ideológica a través de la cultura, la ciencia y la tecnología.


Los medios occidentales liderados por Estados Unidos y las redes sociales internacionales sostienen e impulsan con fuerza la diplomacia coercitiva estadounidense. Los dobles estándares de Estados Unidos en materia de libertad de prensa, propaganda incendiaria y explotación de su hegemonía cultural funcionan para infiltrar, subvertir y erosionar las culturas e ideologías de otros países.


Guiados por la concepción de "Estados Unidos primero", la hegemonía, el unilateralismo, el proteccionismo y el nacionalismo de Estados Unidos se han vuelto cada vez más feroces. Estados Unidos, que antepone los intereses de su propia clase dominante imperialista, no tiene ningún interés en promover la causa de la paz y el desarrollo que tan urgentemente necesitan las masas empobrecidas del mundo.


Un orden mundial cambiante


Para tratar de mantener su posición hegemónica, Estados Unidos se está retirando de todos los tratados y objetivos internacionales que alguna vez propugnó hipócritamente, pero que ahora considera inconvenientes para sus actividades e intereses propios.


Los 17 objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el desarrollo sostenible, incluida la erradicación de todas las formas de pobreza en todo el mundo, la erradicación del hambre, la realización de un crecimiento económico e industrialización sostenible de las ciudades y los diversos asentamientos humanos, la reducción de la desigualdad dentro y entre los países, han quedado fuera del alcance de la coerción estadounidense, y la causa del globalismo se ha visto reiteradamente frustrada.


Estados Unidos es el inventor y maestro de la diplomacia coercitiva. Como académicos estadounidenses han señalado, la esencia de la diplomacia coercitiva estadounidense reside en la idea de que “o estás con nosotros o contra nosotros. Estados Unidos debe liderar, sus aliados deben obedecer y los países que se opongan a la supremacía de Estados Unidos sufrirán las consecuencias”.


Esta es simplemente otra manera de expresar la observación de V. I. Lenin de que “el imperialismo busca la dominación, no la democracia”. La diplomacia coercitiva es el nuevo nombre de un viejo juego: el del dominio. Allá por el siglo XIX, los imperialistas británicos inventaron el término "diplomacia de cañoneras" para su propia versión de este juego, cuando imponían la adicción al opio al pueblo chino, supuestamente en defensa del "libre comercio" (es decir, de la supremacía capitalista británica).


La coerción es un elemento esencial de toda sociedad de clases. La única forma en que podemos acabar con ella es abolir el sistema capitalista-imperialista de explotación del hombre por el hombre y de la explotación de una nación por otra.





Documento adicional:

Título: Intervenciones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en el extranjero, 1798-2023

Informe#: R42738

Autor(es): Bárbara Salazar Torreón, Sofía Plagakis

Fecha: 07 de junio de 2023



17 septiembre, 2023

Por qué la CIA quería los rabos de las vacas de la RPDC

 


푸옹 Phuong DPRK Daily

https://youtu.be/qprP3M0Mg1I?si=aVGbabsQjnBOiYOe


   Transcripción del inglés: Arrezafe


Mujer norcoreana: Así de malvado fue Estados Unidos durante la Ardua Marcha, cuando nuestras reservas de alimentos estaban agotadas y el cultivo era imposible. EEUU bloqueo la entrada de petróleo y el 70% de nuestras factorías tuvieron que cerrar. No podíamos producir nada. El estado necesitaba producción que distribuir a la población, pero no teníamos nada. Repentinamente, nuestras fuentes colectivas de alimentos fueron devastadas, no teníamos más alternativa que morir de hambre. Corea del Sur no tiene fronteras con otros países, no hay frontera que cruzar hacia otro país distinto. Por el contrario, el Norte tiene a China y Rusia, y con China no existe ese concepto fronterizo, la gente va y viene libremente. Y por aquel entonces, nosotros íbamos y veníamos de China incluso más que ahora, porque nuestro gobierno sabía que no podía proveernos. Así que intercambiábamos constantemente nuestros productos en China y traíamos alimentos a casa. Y los malditos americanos de la CIA que operaban en esta frontera hicieron lo siguiente. Abordaban a los ciudadanos de la RPDC y les decían: “Córtale el rabo a una vaca y tráemelo, te daré a cambio un saco de arroz”. “Ve, corta cables eléctricos y te daré su peso en arroz”. ¿Por qué crees que los americanos querían los rabos de las vacas? Carecíamos de petróleo y electricidad, teníamos que trabajar el campo manualmente para producir lo poco que podíamos. Los tractores no funcionaban a causa de las sanciones sobre el petróleo impuestas por EEUU, así que teníamos que utilizar a las vacas para arar el campo, pero si las vacas pierden su rabo, pierden estabilidad y fuerza. Querían los rabos de las vacas a fin de arruinar más aún la agricultura y matar de hambre al pueblo, para matar de hambre a la RPDK.


Jimmy Carter: Corea del Norte está sufriendo ahora mismo porque nosotros, los Estados Unidos, hemos hecho lo indecible para destruir su economía, procurando incrementar la de Corea del Sur. Y después, sí, hemos culpado a Corea del Norte por matar de hambre a su propio pueblo.




09 septiembre, 2023

Estados Unidos no derrotó al fascismo en la Segunda Guerra Mundial, lo internacionalizó discretamente — Gabriel Rockhill

 



COUNTERPUNCH – 16/10/2020

   Traducción del inglés: Arrezafe


"Estados Unidos se ha establecido como el enemigo mortal de todos los gobiernos populares, de toda movilización científico-socialista de la conciencia en todo el mundo, de toda actividad antiimperialista en la Tierra".

George Jackson


Uno de los mitos fundacionales del mundo contemporáneo de Europa occidental y Estados Unidos es que el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial por las democracias liberales, y en particular por Estados Unidos. Con los posteriores juicios de Nuremberg y la paciente construcción de un orden mundial liberal, se erigió un baluarte (a trompicones y con la constante amenaza de regresión) contra el fascismo y su gemelo malvado en el Este. Las industrias culturales estadounidenses han ensayado esta narrativa hasta la saciedad, preparándola hasta convertirla en un empalagoso Kool-Aid ideológico y transmitiéndola a cada hogar, choza y esquina con un televisor o teléfono inteligente, yuxtaponiendo incansablemente el mal supremo del nazismo con la libertad y la prosperidad de los liberales. democracia.


El registro material sugiere, sin embargo, que esta narrativa se basa en realidad en un antagonismo falso y que es necesario un cambio de paradigma para comprender la historia del liberalismo y el fascismo realmente existentes. Este último, como veremos, lejos de ser erradicado al final de la Segunda Guerra Mundial, en realidad fue reutilizado, o más bien redesplegado, para cumplir su principal función histórica: destruir el comunismo impío y su amenaza a la misión civilizadora capitalista. Dado que los proyectos coloniales de Hitler y Mussolini se habían vuelto tan descarados y erráticos, al pasar de seguir más o menos las reglas liberales del juego a romperlas abiertamente y luego volverse locos, se entendió que la mejor manera de construir el sistema fascista internacional era hacerlo bajo una cobertura liberal, es decir, a través de operaciones clandestinas que mantuvieran una fachada liberal.


Los arquitectos de la internacional fascista


Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, el futuro jefe de la CIA, Allen Dulles, se lamentó de que su país estuviera luchando contra el enemigo equivocado. Los nazis, como explicó, eran cristianos arios procapitalistas, mientras que el verdadero enemigo era el comunismo impío y su decidido anticapitalismo. Después de todo, Estados Unidos había sido parte, sólo unos veinte años antes, de una intervención militar masiva en la URSS, cuando catorce países capitalistas intentaron —en palabras de Winston Churchill— “estrangular al bebé bolchevique en su cuna”. Dulles entendió, como muchos de sus colegas en el gobierno estadounidense, que lo que más tarde se conocería como Guerra Fría era en realidad la vieja guerra, como ha argumentado convincentemente Michael Parenti: la que habían estado luchando contra el comunismo desde sus inicios.


Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el general Karl Wolff, ex mano derecha de Himmler, fue a ver a Allen Dulles en Zurich, donde trabajaba para la Oficina de Servicios Estratégicos, la organización predecesora de la CIA. Wolff sabía que la guerra estaba perdida y quería evitar ser llevado ante la justicia. Dulles, por su parte, quería que los nazis en Italia bajo el mando de Wolff depusieran las armas contra los aliados y ayudaran a los estadounidenses en su lucha contra el comunismo. Wolff, que fue el oficial de las SS de mayor rango que sobrevivió a la guerra, le ofreció a Dulles la promesa de desarrollar, con su equipo nazi, una red de inteligencia contra Stalin. Se acordó que el general que había desempeñado un papel central en la supervisión de la maquinaria genocida nazi y que expresó su “especial alegría” cuando consiguió trenes de carga para enviar 5.000 judíos por día a Treblinka, sería protegido por el futuro director de la CIA, quien lo ayudó a evitar los juicios de Nuremberg.


Wolff estuvo muy lejos de ser el único alto funcionario nazi protegido y rehabilitado por la OSS-CIA. El caso de Reinhard Gehlen es particularmente revelador. Este general en el Tercer Reich había estado a cargo del Fremde Heere Ost, el servicio de inteligencia nazi dirigido contra los soviéticos. Después de la guerra, fue reclutado por la OSS-CIA y se reunió con los principales arquitectos del Estado de Seguridad Nacional de posguerra: Allen Dulles, William Donovan, Frank Wisner, el presidente Truman. Luego fue designado para dirigir el primer servicio de inteligencia alemán después de la guerra, y procedió a emplear a muchos de sus colaboradores nazis. La Organización Gehlen, como se la conocía, se convertiría en el núcleo del servicio de inteligencia alemán. No está claro cuántos criminales de guerra contrató este nazi condecorado, pero Eric Lichtblau calcula que unos cuatro mil agentes nazis estaban integrados en la red supervisada por la agencia de espionaje estadounidense. Con una financiación anual de medio millón de dólares de la CIA en los primeros años después de la guerra, Gehlen y sus hombres fuertes pudieron actuar con impunidad. Yvonnick Denoël explicó este cambio con notable claridad:


Es difícil comprender que, ya en 1945, el ejército y los servicios de inteligencia estadounidenses reclutaran sin escrúpulos a ex criminales nazis. Sin embargo, la ecuación era muy simple en ese momento: Estados Unidos acababa de derrotar a los nazis con la ayuda de los soviéticos. A partir de entonces planearon derrotar a los soviéticos con la ayuda de los ex nazis”.


La situación fue similar en Italia porque el acuerdo de Dulles con Wolff era parte de una empresa más amplia, llamada Operation Sunrise [Operación Amanecer], que movilizó a nazis y fascistas para poner fin a la Segunda Guerra Mundial en Italia (y comenzar la Tercera Guerra Mundial en todo el mundo). Dulles trabajó mano a mano con el futuro jefe de contrainteligencia de la Agencia, James Angleton, que entonces estaba destinado por la OSS en Italia. Estos dos hombres, que se convertirían en dos de los actores políticos más poderosos del siglo XX, demostraron de lo que eran capaces en esta estrecha colaboración entre los servicios de inteligencia estadounidenses, los nazis y los fascistas. Angleton, por su parte, reclutó fascistas para poner fin a la guerra en Italia y minimizar el poder de los comunistas. Valerio Borghese fue uno de sus contactos clave porque este fascista de línea dura del régimen de Mussolini estaba dispuesto a servir a los estadounidenses en la lucha anticomunista y se convirtió en una de las figuras internacionales del fascismo de posguerra. Angleton lo había salvado directamente de las manos de los comunistas, y al hombre conocido como el Príncipe Negro se le dio la oportunidad de continuar la guerra contra la izquierda radical bajo un nuevo jefe: la CIA.


Una vez terminada la guerra, los altos funcionarios de la inteligencia estadounidense, entre ellos Dulles, Wisner y Carmel Offie, “trabajaron para garantizar que la desnazificación sólo tuviera un alcance limitado”, según Frédéric Charpier:


Generales, altos funcionarios, policías, industriales, abogados, economistas, diplomáticos, académicos y verdaderos criminales de guerra fueron perdonados y devueltos a sus puestos”.


El hombre a cargo del Plan Marshall en Alemania, por ejemplo, fue asesor de Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe (fuerza aérea). Dulles redactó una lista de altos funcionarios del Estado nazi que debían ser protegidos y hacerse pasar por opositores de Hitler. La OSS-CIA procedió a reconstruir los estados administrativos de Alemania e Italia con sus aliados anticomunistas.


Eric Lichtblau estima que más de 10.000 nazis pudieron emigrar a los Estados Unidos en el período de posguerra (al menos 700 miembros oficiales del partido nazi habían podido ingresar a los Estados Unidos en la década de 1930, mientras que los refugiados judíos eran rechazados). Además de unos cientos de espías alemanes y miles de efectivos de las SS, la Operation Paperclip, que comenzó en mayo de 1945, trajo al menos 1.600 científicos nazis a Estados Unidos con sus familias. Esta empresa tenía como objetivo recuperar las grandes mentes de la maquinaria de guerra nazi y poner sus investigaciones sobre cohetes, aviación, armas biológicas y químicas, etc., al servicio del imperio estadounidense. La Agencia Conjunta de Objetivos de Inteligencia se creó específicamente para reclutar nazis y encontrarles puestos en centros de investigación, el gobierno, el ejército, los servicios de inteligencia o las universidades (participaron al menos 14 universidades, incluidas Cornell, Yale y MIT).


Werner von Braun & John Kennedy


Aunque el programa excluyó oficialmente a los nazis ardientes, al menos al principio, en realidad permitió la inmigración de químicos de IG Farben (empresa que había suministrado los gases letales utilizados en los exterminios masivos), científicos que habían utilizado esclavos en los campos de concentración para fabricar armas y médicos que habían participado en horribles experimentos con judíos, romaníes, comunistas, homosexuales y otros prisioneros de guerra. Estos científicos, que fueron descritos por un funcionario del Departamento de Estado opuesto a Paperclip como “los ángeles de la muerte de Hitler”, fueron recibidos con los brazos abiertos en la tierra de los libres. Se les proporcionó alojamiento confortable, un laboratorio con asistentes y la promesa de ciudadanía si su trabajo daba frutos. Luego realizaron investigaciones que se han utilizado en la fabricación de misiles balísticos, bombas de racimo de gas sarín y la militarización de la peste bubónica


La CIA también colaboró con el MI6 para establecer ejércitos anticomunistas secretos en todos los países de Europa occidental. Con el pretexto de una posible invasión del Ejército Rojo, la idea era entrenar y equipar redes de soldados ilegales en la retaguardia, que permanecería detrás de las líneas enemigas si los rusos avanzaban hacia el oeste. De este modo serían activados en el territorio recién ocupado y encargados de misiones de exfiltración, espionaje, sabotaje, propaganda, subversión y combate. Las dos agencias trabajaron con la OTAN y los servicios de inteligencia de muchos países de Europa occidental para construir esta vasta organización secreta, establecer numerosos depósitos de armas y municiones y equipar a sus soldados en la sombra con todo cuanto necesitaban. Para ello, reclutaron a nazis, fascistas, colaboracionistas y otros miembros anticomunistas de la extrema derecha. Las cifras varían según el país, pero se estiman entre unas pocas docenas y varios cientos, o incluso algunos miles, por país. Según un informe del programa de televisión Retour aux Sources, había 50 unidades de la red en Noruega, 150 en Alemania, más de 600 en Italia y 3.000 en Francia.


Estos militantes entrenados serían posteriormente movilizados para cometer o coordinar ataques terroristas contra la población civil, de los que luego se culparía a los comunistas para justificar las contundentes medidas de "ley y orden". Según las cifras oficiales, en Italia, donde esta estrategia de tensión fue particularmente intensa, hubo 14.591 actos de violencia por motivos políticos entre 1969 y 1987, que mataron a 491 personas e hirieron a 1.181. Vincenzo Vinciguerra, miembro del grupo de extrema derecha Ordine Nuovo y autor del atentado cerca de Peteano en 1972, explicó que:


Avanguardia Nazionale fascista, al igual que Ordine Nuovo, estaban siendo movilizadas en la batalla como parte de una estrategia anticomunista que no se originaba en organizaciones desviadas de las instituciones de poder, sino en el propio Estado, y específicamente dentro del ámbito del poder y las relaciones del Estado dentro de la Alianza Atlántica”.


Una comisión parlamentaria italiana que emprendió una investigación de los ejércitos clandestinos en Italia llegó a la siguiente conclusión en 2000:


Esas masacres, esas bombas, esas acciones militares habían sido organizadas, promovidas o apoyadas por agentes dentro de las instituciones estatales italianas y, como se ha descubierto recientemente, por agentes vinculados a las estructuras de la inteligencia de Estados Unidos”.


La Seguridad Nacional de Estados Unidos también participó en la supervisión de las rutas de ratas que filtraban a fascistas de Europa y les permitían reinstalarse en refugios seguros alrededor del mundo a cambio de hacer su trabajo sucio. El caso de Klaus Barbie es sólo uno entre miles, pero dice mucho sobre el funcionamiento interno de este proceso. Conocido en Francia como "el carnicero de Lyon", fue jefe de la oficina de la Gestapo allí durante dos años, incluido el momento en que Himmler dio la orden de deportar al menos a 22.000 judíos de Francia. Este especialista en "tácticas perfeccionadas de interrogatorio", conocido por torturar hasta la muerte al coordinador de la Resistencia francesa, Jean Moulin, organizó la primera redada de la Unión General de Judíos en Francia en febrero de 1943 y la masacre de 41 niños judíos refugiados en Izieu en Abril de 1944. Antes de llegar a Lyon, dirigió salvajes escuadrones de la muerte que habían matado a más de un millón de personas en el frente oriental, según Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair. Pero, tras la guerra, el hombre a quien estos mismos autores describen como el tercero en la lista de criminales de las SS más buscados trabajaba para el Cuerpo de Contrainteligencia (CIC) del ejército estadounidense. Fue contratado para ayudar a erigir ejércitos clandestinos mediante el reclutamiento de otros nazis y para espiar a los servicios de inteligencia franceses en las regiones controladas por Francia y Estados Unidos en Alemania.


Cuando Francia se percató de lo que estaba sucediendo y exigió la extradición de Barbie, John McCloy, el Alto Comisionado de Estados Unidos en Alemania, se negó alegando que las acusaciones se basaban en rumores. Sin embargo, al final resultó demasiado caro, simbólicamente, respaldar a un carnicero como Barbie en Europa, por lo que fue enviado a América Latina en 1951, donde pudo continuar su ilustre carrera. Instalado en Bolivia, trabajó para las fuerzas de seguridad de la dictadura militar del general René Barrientos y para el Ministerio del Interior y el ala contrainsurgente del Ejército boliviano bajo la dictadura de Hugo Banzer, antes de participar activamente en el Golpe de la Cocaína en 1980 y convertirse en director de las fuerzas de seguridad bajo el mando del general Meza. A lo largo de su carrera, mantuvo estrechas relaciones con sus salvadores del Departamento de Estado y Seguridad Nacional de Estados Unidos, desempeñando un papel central en la Operación Cóndor, el proyecto de contrainsurgencia que aglutinó a las dictaduras latinoamericanas, con el apoyo decisivo de Estados Unidos, para aplastar violentamente cualquier intento de levantamientos igualitarios populares. También contribuyó a desarrollar el imperio de la droga en Bolivia, incluida la organización de bandas de narcomercenarios a quienes denominó Los novios de la muerte, cuyos uniformes se asemejaban a los de las SS. Viajó libremente en las décadas de 1960 y 1970, visitó Estados Unidos al menos siete veces y probablemente desempeñó un papel en la persecución organizada por la Agencia para matar a Ernesto “Che” Guevara.


El mismo patrón básico de integración de los fascistas en la guerra global contra el comunismo es fácilmente identificable en Japón, cuyo sistema de gobierno antes y durante la guerra ha sido descrito por Herbert P. Bix como “fascismo del sistema imperial”. Tessa Morris-Suzuki ha demostrado de forma concluyente la continuidad de los servicios de inteligencia al detallar cómo el Departamento de Estado para la Seguridad Nacional de EEUU supervisó y gestionó la organización KATO. Esta red de inteligencia privada, muy parecida a la organización Gehlen, estaba compuesta por antiguos miembros destacados del ejército y de los servicios de inteligencia, incluido el Jefe de Inteligencia del Ejército Imperial (Arisue Seizō), quien compartía con su homólogo estadounidense (Charles Willoughby) una profunda admiración. para Mussolini. Las fuerzas de ocupación estadounidenses también cultivaron estrechas relaciones con altos funcionarios de la comunidad de inteligencia civil de Japón en tiempos de guerra (sobre todo Ogata Taketora). Esta notable continuidad del Japón de anterior y el de posguerra, ha llevado a Morris-Suzuki y otros estudiosos a cartografiar la historia japonesa en términos de régimen de posguerra, es decir, un régimen que se perpetuó después de la guerra. Concepto éste que también nos permite dar sentido a lo que estaba sucediendo en el ámbito público del gobierno. En aras de la concisión, baste citar el notorio caso de Nobusuke Kishi, individuo conocido como el “Diablo de Shōwa” por su brutal gobierno de Manchukuo (la colonia japonesa en el noreste de China). Gran admirador de la Alemania nazi, Kishi fue nombrado Ministro de Municiones por el primer ministro Hideki Tojo en 1941, con el fin de preparar a Japón para una guerra total contra Estados Unidos, y fue él quien firmó la declaración oficial de guerra contra Estados Unidos. Durante la posguerra, tras cumplir una breve condena en prisión como criminal de guerra, fue rehabilitado por la CIA, junto con su compañero de celda, el capo del crimen organizado Yoshio Kodama. Kishi, con el apoyo y el generoso respaldo financiero de sus asesores, se hizo cargo del Partido Liberal, lo convirtió en un club de derecha de ex líderes del Japón imperial y ascendió hasta convertirse en Primer Ministro. “El dinero [de la CIA] fluyó durante al menos quince años, bajo el mandato de cuatro presidentes estadounidenses”, escribe Tim Wiener, “y ayudó a consolidar el gobierno de partido único en Japón durante el resto de la guerra fría”.


Los servicios de seguridad nacional de Estados Unidos también han establecido una red educativa global para capacitar a combatientes procapitalistas (a veces bajo el liderazgo de nazis y fascistas experimentados) en comprobadas técnicas de represión, tortura y desestabilización, así como en propaganda y guerra psicológica. La famosa Escuela de las Américas se estableció en 1946 con el objetivo explícito de formar una nueva generación de combatientes anticomunistas en todo el mundo. Según algunos, esta escuela tiene el honor de haber educado al mayor número de dictadores de la historia mundial. En cualquier caso, forma parte de una red institucional mucho más extensa. Cabe mencionar, por ejemplo, los aportes “educativos” del Programa de Seguridad Pública:


Desde hace unos veinticinco años –escribe el ex oficial de la CIA John Stockwell– la CIA, […] entrenó y organizó a policías y oficiales paramilitares de todo el mundo en técnicas de control demográfico, represión y tortura. Se crearon escuelas en Estados Unidos, Panamá y Asia, en las que se graduaron decenas de miles. En algunos casos, se utilizó como instructores a ex oficiales nazis del Tercer Reich de Hitler”.


El fascismo se globaliza bajo la cobertura liberal


Así, el imperio estadounidense ha desempeñado un papel central en la construcción de una internacional fascista al proteger a militantes de derecha y alistarlos en la Tercera Guerra Mundial contra el "comunismo", una elástica etiqueta extendida a cualquier orientación política que entrara en conflicto con los intereses de la clase dominante capitalista. Esta expansión internacional de los modos fascistas de gobierno ha llevado a una proliferación de campos de concentración, campañas terroristas y de tortura, guerras sucias, regímenes dictatoriales, células de vigilancia y redes de crimen organizado en todo el mundo. Los ejemplos podrían enumerarse hasta la saciedad, pero me limitaré, por razones de espacio, a simplemente invocar el testimonio de Victor Marchetti, que fue un alto funcionario de la CIA de 1955 a 1969:


Estábamos apoyando a todos los dictadores, juntas militares y vulgares oligarquías existentes en el Tercer Mundo, siempre y cuando prometieran mantener de alguna manera el status quo que por supuesto sería beneficioso para los intereses geopolíticos, militares, de las grandes empresas y demás intereses especiales de Estados Unidos”.


El historial de la política exterior estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial es probablemente la mejor medida de su excepcional contribución a la internacionalización del fascismo. Bajo la bandera de la democracia y la libertad, según William Blum, Estados Unidos:


Se esforzó en derrocar a más de 50 gobiernos extranjeros.

Interfirió descaradamente en las elecciones democráticas de al menos 30 países.

Intentó asesinar a más de 50 líderes extranjeros.

Arrojó bombas sobre la población de más de 30 países.

Intentó reprimir movimientos populares o nacionalistas en 20 países.


La Asociación para la Disidencia Responsable, compuesta por 14 ex oficiales de la CIA, calculó que su agencia fue responsable de matar a un mínimo de 6 millones de personas en 3.000 operaciones destacadas y 10.000 operaciones menores entre 1947 y 1987. Se trata de asesinatos directos, por lo que las cifras no reflejan las muertes prematuras, acaecidas bajo el sistema mundial capitalista respaldado por los fascistas, debidas al encarcelamiento masivo, la tortura, la desnutrición, la falta de agua potable, la explotación, la opresión, la degradación social, las enfermedades ecológicas o las enfermedades curables (en 2017, según la ONU, 6,3 millones niños y jóvenes adolescentes murieron por causas evitables vinculadas a las desigualdades socioeconómicas y ecológicas del Capitaloceno, lo que equivale a la muerte de un niño cada 5 segundos).


Para erigirse en hegemón militar global y perro guardián del capitalismo global, el gobierno de Estados Unidos y el Departamento de Estado de Seguridad Nacional han dependido de la ayuda de un importante número de nazis y fascistas integrados en su red global de represión, incluidos los 1.600 nazis traídos al país a través de la Operation Paperclip, los aproximadamente 4.000 integrados en la organización Gehlen, las decenas o incluso cientos de miles que fueron reintegrados a los regímenes de "posguerra" (o más bien de transguerra) en países fascistas, el gran número de nazis a los que se les dio paso libre al “patio trasero del imperio” –América Latina– y a otros lugares, así como los miles o decenas de miles integrados en los ejércitos secretos de la OTAN. Esta red global de experimentados asesinos anticomunistas también se ha utilizado para entrenar ejércitos de terroristas en todo el mundo para que participen en guerras sucias, golpes de estado, afán de desestabilización, sabotaje y campañas de terror.




Todo esto se ha hecho al amparo de una democracia liberal y con la ayuda de sus poderosas industrias culturales. El verdadero legado de la Segunda Guerra Mundial, lejos de ser el de un orden mundial liberal que había derrotado al fascismo, es el de una verdadera internacional fascista desarrollada bajo una cobertura liberal para tratar de destruir a quienes realmente habían luchado y ganado la guerra contra el fascismo: los comunistas.