En el vídeo, Xen comparte una historia muy personal sobre su abuelo, quien sirvió en la Guerra de Corea durante la segregación, revelando cómo el trato que Estados Unidos da a los afroamericanos está directamente relacionado con las crisis actuales.
Su abuelo presenció cómo policías blancos golpeaban hasta la muerte a su amigo en una esquina de PineBluff, Arkansas, simplemente por ser afroamericano, incluso vistiendo el uniforme del país al que servían. Este no fue un incidente aislado, sino parte de un secular patrón que se prolonga desde las unidades militares segregadas, pasando por las luchas por los derechos civiles, hasta Rodney King, Trayvon Martin, Tamir Rice, Alton Sterling, Breonna Taylor y Sandra Bland. El país tiene el presidente que se merece porque Estados Unidos es como es, y no al revés.
Los afroamericanos llevan décadas advirtiendo que cuando las minorías no importan en este país, llegará el momento que los estadounidenses blancos tampoco importarán. Ahora que una mujer blanca fue asesinada, los blancos finalmente comprenden lo que ha estado sucediendo, pero las advertencias han sido constantes durante generaciones. El efecto dominó que comenzó con la segregación, la brutalidad policial contra las comunidades negras y el racismo sistémico ha afectado a todos. No se trata de algo nuevo ni de algo que ocurrió hace mucho tiempo. Desde el trato brutal a los veteranos de la Guerra de Corea hasta la violencia policial actual, el patrón permanece inalterado. Estados Unidos creó las condiciones actuales tras décadas de racismo y ahora se enfrenta a las consecuencias.
[ TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO ]
El país no es como es por culpa del presidente. Tenemos al presidente que tenemos porque este país es como es. Y puedo demostrártelo. Mi abuelo luchó en la Guerra de Corea cuando, ya sabes, las unidades estaban segregadas en unidades negras y unidades blancas. De vuelta en casa de permiso, en Pineluff, Arkansas, él y algunos de sus amigos que también estaban de permiso, siempre iban juntos porque así se sentían más seguros. Mi abuelo y sus amigos decidieron que iban a intentar pasar una buena noche, divertirse un poco, ya sabes, como todo el mundo. Y fueron a un cine, un cine segregado, y después de la película decidieron ir a comer algo. Así que caminaron en busca de un sitio donde comer. Fue entonces, mientras esperaban en un paso de peatones, que unos policías blancos los acusaron de merodear y que no podían estar allí. Y antes de darles la oportunidad de obedecer –porque ese es uno de los pretextos favoritos de algunos de ustedes: "Bueno, si obedecieran...”–, pero no les dieron la mínima oportunidad de hacerlo. Y uno de los amigos, uniformado, fue muerto a golpes sin siquiera darle tal posibilidad. Mi abuelo vio cómo mataban a golpes a uno de sus mejores amigos en una esquina, simplemente por existir, por ser negro. Y por cierto, yendo de uniforme, el mismo que les dio el país por el que luchaban, un país al que, obviamente, ellos no les importaban nada.
Lo que ocurre hoy no es nada nuevo. No es algo aislado. Para quienes piensan que, "oh, ha pasado tanto tiempo, eso era antes", he aquí una larga historia de "eso era antes", desde entonces hasta Trayvon Martin, Breonna Taylor, Rodney King, Tamir Rice, Alton Sterling, Sandra Bland ... elige tú mismo.
Y aquí estamos. Es un efecto dominó. Y ahora toda esta gente blanca que finalmente empieza a entender lo que está pasando, porque una mujer blanca fue asesinada. Llevamos advirtiéndolo mucho tiempo, más de cinco, diez, veinte, treinta o cuarenta años: si nosotros no le importamos a este país, llegará el momento que tampoco vosotros les importaréis.
Odio decir que "os lo dije". Como mi abuelo, como todos nuestros antepasados. Odio decir que "os lo dijimos", pero lo dijimos durante generaciones: "Las cosas son como son, hijo mío". Y aquí estamos.
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