Acusar de narcotrafico al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no es algo urdido por la administración de Donald Trump durante los últimos meses. Fue un ardid plenamente calculado y planificado por la CIA años atrás, con el que intentaron acusar al Comandante Hugo Chávez.
Más de 20 años después, EEUU y su sed de petróleo y de lo ajeno, vuelve a transgredir el derecho internacional, atacando a un Estado soberano y secuestrando a su presidente legítimo, contra el que hoy levantan cargos falsos en un Tribunal de Nueva York al más puro estilo hollywoodense. No obstantante, esa "película" no muestra al pueblo venezolano y chavista, cuya protesta inunda las calles de Caracas y Venezuela reclamando la vuelta al país de su presidente y con un mensaje claro de soberanía antiimperialista.
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