20 abril, 2019

GILETS JAUNES - ACTE 23

       
Pawel Kuczynski

Pawel Kuczynski

ESTADO PIRÓMANO!
Vuestra estrategia para
recuperar la unidad nacional
ha ido demasiado lejos!
Como ocurrió con Charlie Hebdo

CRIMINALES!


15 abril, 2019

Assange y sus villanos — Atilio Borón




telesur14/04/2019

Poco resta por agregar a todo lo que ya se ha dicho, y se venía diciendo, del caso Assange. Una operación absolutamente violatoria del derecho internacional tal como lo estableciera el Grupo de Trabajo de la ONU contra las Detenciones Arbitrarias que, ya en una extensa resolución fechada el 4 de diciembre de 2015, establecía que la detención del fundador de la Wikileaks era arbitraria e ilegal y debía ser puesto en libertad. No sólo eso, en su numeral 100 requería que “los gobiernos de Suecia y el Reino Unido… garantizaran la situación del Señor Assange para asegurar su seguridad e integridad física, facilitar el ejercicio de su derecho a la libertad de movimientos de manera lo más expedita posible y para asegurar el pleno disfrute de los derechos garantizados por las normas internacionales relativa a la detención de personas.” (enlace).

Assange y sus villanos
En un sistema internacional en el cual cada vez con más frecuencia se atropella la legalidad laboriosamente construida desde fines de la Segunda Guerra Mundial no sorprende para nada lo ocurrido. En esta verdadera tragedia para la humanidad –porque eso es lo que significa la persecución de Julian Assange– hay unos cuantos villanos.

Primero
Lenín Moreno, (a) “Judarrás”, repugnante síntesis de Judas y Barrabás que le privó al australiano nacionalizado ecuatoriano del asilo diplomático concedido hacía ya siete años poco después que aquél, privado de acceso a Internet y telefonía, habría supuestamente sido quien sacó a la luz pública los turbios negociados de Moreno. Lo de “Judarrás” es además doblemente detestable porque ni siquiera tuvo la valentía de expulsarlo de la sede de la embajada ecuatoriana en Londres sino que solicitó a la Policía Metropolitana que, violando su inmunidad diplomática, entrase a dicho recinto a apresar por la fuerza al asilado. Pocas veces se ha visto un ejemplo de tanta vileza y servilismo ante las órdenes del imperio, deseoso de propinar un escarmiento ejemplar a Assange como señal intimidatoria a los muchos que como él quieren garantizar el derecho a la información, componente esencial de un orden político democrático.

Segundo
La Casa Blanca es el otro villano, que desde los tiempos del “progre” Barack Obama hizo lo imposible para lograr que Assange fuese extraditado a los Estados Unidos. Si esto llegara a ocurrir al periodista le espera, en caso de que esa solicitud sea aceptada, el sometimiento a “durísimas técnicas de interrogación” (eufemismo para evitar decir torturas), una interminable sucesión de juicios y acusaciones, la cárcel y, probablemente, su asesinato en una bien orquestada “riña de convictos” en una prisión poblada de hampones, narcos y criminales de la peor especie. Su eventual deceso en una pelea de reos evitaría a Estados Unidos la acusación de haber condenado a muerte a un hombre que quiso que la verdad fuese conocida.

Tercero
Los impresentables “representantes del pueblo” en la Cámara de los Comunes del Reino Unido y los congresistas de Estados Unidos. Los primeros estallaron en grandes manifestaciones de júbilo cuando la primera ministra Theresa May informó del arresto de Assange. Otro tanto ocurrió en el Senado y la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU, constituido en buena parte por politiqueros que se enriquecieron en su función legislativa protegiendo a los lobbies y las empresas que financiaron sus carreras políticas y condenando a la mayoría de la población de su país a crecientes penurias económicas al punto tal que “el 1 por ciento más rico de EEU detenta mayores ingresos que el 90 % de la población”. Estos personajes son los que hicieron posible que el asalariado medio de ese país “necesitase trabajar más de un mes para ganar lo que un CEO [director ejecutivo] gana en una hora”. Bien: esta es la gentuza que celebró con alborozo la detención de Assange. (Ver estos y otros datos en: Nicholas Kristof: "An Idiot's Guide to Inequality", en New York Times, 22 de Julio, 2014 y en la nota de William Marsden, “Obama’s State of the Union speech will be call to arms on wealth gap”, en https://o.canada.com/news, 26 Enero 2014)

Cuarto y último
Los gobiernos europeos que consienten no sólo este ataque de Washington al libre flujo de la información y la imprescindible transparencia de la gestión pública sino que admiten, como indignos vasallos, que los deseos de la Casa Blanca y las leyes que dicte el Congreso de ese país posean validez extraterritorial y se apliquen en sus propios países sin intentar el más mínimo asomo de protesta o resistencia. En ese sentido, su bochornoso acompañamiento de las decisiones de Washington: desde el caso Assange hasta las sanciones económicas a Rusia; o desde la criminal campaña en contra de Gadafi en Libia hasta la brutal agresión a Siria; o desde el bloqueo a Cuba hasta la payasesca opereta montada en torno a la figura de Juan Guaidó en Venezuela, hablan bien a las claras de que el arte del buen gobierno es algo que parece haberse perdido en una Europa que arrojó por la borda toda pretensión de soberanía y dignidad nacionales y resignada a cumplir el deshonroso papel de compinche de cuanta tropelía desee perpetrar el emperador de turno.
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Los Archivos Publicados ante la Captura de Julián Assange: https://file.wikileaks.org/file/
Fuente: La Tarcoteca

14 abril, 2019

El arresto de Assange, una advertencia desde la historia — John Pilger



Consortium News - 12/04/2019
      John Pilger
      Traducción: Arrezafe

El hecho de que Julian Assange haya sido sacado por la fuerza de la embajada ecuatoriana en Londres es emblemático de la época. Poder contra el derecho. Fuerza contra la ley. Indecencia contra el coraje. Seis policías maltrataron a un periodista enfermo, cuyos ojos se estremecieron ante su primera luz natural en casi siete años.

Que este atropello haya ocurrido en el corazón de Londres, en el país de la Carta Magna, debería avergonzar y enfurecer a todos cuantos temen por las sociedades "democráticas". Assange es un refugiado político protegido por el derecho internacional, que recibe asilo en virtud de un pacto estricto del que Gran Bretaña es signataria. Las Naciones Unidas dejaron esto en claro en el fallo legal de su Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria.

Pero al diablo con eso. Dejen que entren los matones, dirigidos por los fascistas del Washington de Trump, en asociación con Lenin Moreno, Judas latinoamericano, mentiroso que busca disfrazar su rancio régimen, y la élite británica que abandonó su último mito imperial: el de la equidad y la justicia.

Imagínense a Tony Blair sacado a rastras de su casa georgiana de millones de libras en Connaught Square, Londres, esposado, para su posterior traslado al puerto de La Haya. Para los fundamentos de Nuremberg, el "crimen supremo" de Blair es la muerte de un millón de iraquíes. El crimen de Assange es el periodismo: responsabilizar a los usurpadores, exponer sus mentiras y empoderar a las personas de todo el mundo con la verdad.

La impactante detención de Assange conlleva una advertencia para todos los que, como escribió Oscar Wilde, "siembran las semillas del descontento [sin las cuales] no habría ningún avance hacia la civilización". La advertencia es explícita para los periodistas. Lo que le sucedió al fundador y editor de WikiLeaks te puede suceder a ti en un periódico, a ti en un estudio de televisión, a ti en la radio, a ti publicando un podcast.

El principal instigador mediático contra Assange, The Guardian, un colaborador del estado secreto, mostró su nerviosismo esta semana con un editorial que incrementó su abyección. The Guardian ha explotado el trabajo de Assange y WikiLeaks en lo que su anterior editor llamó "la mayor primicia de los últimos 30 años". El periódico se hizo eco de las revelaciones de WikiLeaks y se reclamó de los elogios y el lucro que dichas revelaciones le propiciaban.

Sin un sólo centavo destinado a Julian Assange o a WikiLeaks, un publicitario libro de The Guardian condujo a una lucrativa película de Hollywood. Los autores del libro, Luke Harding y David Leigh, activaron su fuente, abusaron de él y revelaron la contraseña secreta que Assange le había dado al periódico de manera confidencial y que estaba diseñada para proteger un archivo digital que contenía cables filtrados de la embajada de EE. UU.

Revelando las guerras coloniales homicidas

Estando Assange todavía atrapado en la embajada ecuatoriana, Harding se unió a la policía en el exterior y se regocijó en su blog de que "Scotland Yard podría ser la última en reírse". The Guardian, entonces, publicó una serie de falsedades acerca de Assange, nada menos que los rusos y el hombre de Trump, Paul Manafort, habían visitado a Assange en la embajada. Las reuniones nunca tuvieron lugar: era falso

Pero el tono ha cambiado ahora. "El caso de Assange es una red moralmente enmarañada", opinó el periódico. "Él (Assange) cree en publicar cosas que no deberían ser publicadas ... Pero siempre ha arrojado luz sobre cosas que nunca deberían haberse ocultado".

Estas "cosas que no deberían ser publicadas" son la verdad sobre la forma homicida en que Estados Unidos lleva a cabo sus guerras coloniales, las mentiras del Foreign Office británico y su negación de derechos a las personas vulnerables, como los isleños de Chagos, la exposición de Hillary Clinton como patrocinadora y beneficiaria de el jihadismo en Medio Oriente, la descripción detallada de los embajadores estadounidenses acerca de cómo los gobiernos en Siria y Venezuela podrían ser derrocados, y mucho más. Todo está disponible en el sitio de WikiLeaks.

The Guardián está comprensiblemente nervioso. La policía secreta ya ha visitado el periódico exigiendo y logrando la destrucción ritual de un disco duro. En esto, el periódico guarda las formas. En 1983, una empleada de la Oficina de Asuntos Exteriores, Sarah Tisdall, filtró documentos del Gobierno británico que mostraban cuándo llegarían a Europa las armas nucleares de crucero estadounidenses. The Guardián fue bañado en elogios. Cuando una orden judicial exigió conocer la fuente, en lugar de ser el editor quien fuera a la cárcel, por el principio fundamental de proteger una fuente, Tisdall [la fuente] fue traicionado, procesado cumpliendo una condena de seis meses.

Si Assange es extraditado a Estados Unidos por publicar lo que The Guardian llama "cosas" veraces, ¿qué impide que le siga el editor actual, Katherine Viner, o el editor anterior, Alan Rusbridger, o el prolífico propagandista Luke Harding? Qué impide detener a los editores de The New York Times y The Washington Post, quienes también publicaron fragmentos de la verdad que originó WikiLeaks, y al editor de El País en España, y Der Spiegel en Alemania y The Sydney Morning Herald en Australia. La lista es larga.

David McCraw, abogado principal de The New York Times, escribió: "Creo que la acusación [de Assange] sentaría un muy, muy mal precedente para los editores... hasta donde yo sé, él se encuentra en la clásica posición de un editor y a la ley le costará mucho distinguir entre The New York Times y WikiLeaks".

Incluso si los periodistas que publicaron las filtraciones de WikiLeaks no son convocados por un gran jurado estadounidense, con la intimidación de Julian Assange y Chelsea Manning es suficiente. El periodismo real está siendo descaradamente criminalizado por matones. La disidencia se ha convertido en una penitencia.

En Australia, el actual gobierno de Estados Unidos está procesando a dos informantes que revelaron que agentes de Canberra espiaron las reuniones de gabinete del nuevo gobierno de Timor Oriental con el propósito expreso de privar a la pequeña y empobrecida nación de su correspondiente parte del petróleo y de los recursos de gas en el mar de Timor. Su juicio se llevará a cabo en secreto. El primer ministro australiano, Scott Morrison, es famoso por su participación en el establecimiento de campos de concentración para refugiados en las islas del Pacífico de Nauru y Manus, donde los niños se autolesionan y se suicidan. En 2014, Morrison propuso campos de detención masiva para 30,000 personas.

Periodismo: la gran amenaza

El periodismo real es el enemigo de estas infamias. Hace una década, el Ministerio de Defensa británico elaboró un documento secreto en el que se enumeraban las tres de las "principales amenazas" al orden público: terroristas, espías rusos y periodistas de investigación. Este último fue designado como la principal amenaza.

El documento se filtró debidamente a WikiLeaks, que lo publicó. "No teníamos otra opción", me dijo Assange. "Es muy sencillo. Las personas tienen el derecho a saber y el derecho a cuestionar y desafiar al poder. Esa es la verdadera democracia".

¿Qué pasa si Assange, Manning y otros en su estela, si huviera otros, son silenciados y se les quita "el derecho a saber, preguntar y cuestionar"?

En la década de 1970, conocí a Leni Reifenstahl, amiga íntima de Adolf Hitler, cuyas películas contribuyeron a difundir la ideología nazi sobre Alemania. Me dijo que el mensaje en sus películas, la propaganda, no dependía tanto de las "órdenes de arriba", cuanto de lo que ella llamaba el "vacío sumiso" del público.

"¿Este vacío sumiso incluye a la burguesía liberal y educada?", le pregunté.

"Por supuesto", dijo, "especialmente la intelligentsia... Cuando las personas ya no hacen preguntas serias, son sumisas y maleables. Cualquier cosa puede suceder."

Y sucedió. El resto, podría haber agregado, es historia.



12 abril, 2019

No sabe, no protesta — Luis López




EL OTRO11/04/2019

El populacho es sabio, y por eso no sabe ni quiere saber nada acerca de esa cosa llamada UE y aún menos sobre esa otra que denominan OTAN o NATO, según la lengua que los parió. El populacho no es tonto y tiene comprobado ¡Arsa y olé! que se vive muchísimo mejor ‘fuera’ de la realidad. Así lo expresaba la otrora popular copla:

Que no me quiero enterar,
no me lo cuentes, vecina,
prefiero vivir soñando
que conocer la verdad”

Y es que, una democracia sólida como la que disfrutamos los españoles de bien y fútbol diario, garantiza a todo hijo de vecino el legítimo derecho a la desinformación, a la cómoda ignorancia de los asuntos banales e intrascendentes y seguramente por eso no noticiables. A nadie puede interesar (¡Ni comparación con la fortuna de Piqué o el último look de Ramos!) que el gasto público social español ocupe uno de los lugares más bajos de la UE o que ¡Viva España! siga siendo uno de los países más desiguales de esa UE que dirige con mano y cartilla de ahorros de hierro la Gran Alemania pos-unificación.

Escribo ‘mano de hierro’ y se me viene a la memoria que la hoy en declive Europa de los mercaderes, en sus orígenes (cuando en el autárquico terruño ‘los españoles de bien y camisa azul’ disfrutaban de la placidez e impunidad que les garantizaba la dictadura fascista), era una organización para la “planificación económica conjunta” entre seis países colindantes. Y estaba limitada a la minería del carbón y la industria del acero, y luego se agregó la energía nuclear…¡Qué tiempos aquellos de Guerra Fría Mundial y, para algunos que ya habían vencido al comunismo y dejado atrás el precariado alimenticio, potajes calientes y para la chusma el ‘…como usted mande, don Manuel!’

Más tarde esta Comunidad Económica se convirtió en una zona de libre comercio, dedicada a propagar el ‘internacionalismo neoliberal’ (no confundir con el venenoso internacionalismo proletario de la canalla marxista), estimulando la libre circulación de bienes, de servicios, de capital y del trabajo, bajo el pretexto de la creación de un “mercado interior”.


La desinformación es la materialización del derecho a ignorar y no comprender las cosas

Si te tomas la molestia puedes pensar casi cualquier cosa sobre la UE . Puedes identificarla con los sueños de un mundo libre de cargas históricas. O puedes verla como la encarnación de un estilo de vida consumista agradable: de derechos sin obligaciones, de viajes gratuitos, de mano de obra inmigrante, de un mercado laboral para graduados universitarios de habla inglesa. ‘Europa’ es tu coraza: un patio de recreo para la nueva clase media, los bobos, (como lo llaman los franceses), los cosmopolitas que creen que al importar mano de obra barata están haciendo algo por el progreso de la humanidad.”

Desde la unión monetaria en 1990 hasta el Pacto de Estabilidad en 1997 ( rematada con el Acta del Mercado Único de 2011) los poderes de los parlamentos nacionales fueron anulados por una estructura supranacional burocrática ajena a la voluntad popular, en conformidad con lo propuesto por el teórico y economista ultraliberal Friedrich Hayek. Con una maquinaria puesta a punto, se impuso a los indefensos electorados europeos una austeridad draconiana.”

Pobretes pero alegretes

La propaganda de la UE se aprovecha del deseo de paz y amistad de la gente para robarles su patrimonio institucional más importante: el estado nación. El estado nacional es el único sitio donde es posible una política con un estado redistributivo o una democracia igualitaria (sin embargo, en la parte escabrosa de la Historia Sagrada de la UE, vemos que multiplicó el número de Estados miembros, por más de cuatro, con el objetivo de incorporar a la UE a una extensa zona de bajos salarios de los países del Este –más que nada por enfrentar a los currantes entre sí y dejarles ‘clarito’ quién les ha quitado su puesto de trabajo y quién ha tirado los salarios y los demás derechos laborales por los suelos…- )”.

La moneda única y el banco central, diseñados en Maastricht, han convertido la imposición de la austeridad y la negación de la soberanía popular en el sistema imperante”.

no es extraño que la casta oligárquica que ha gobernado la UE haya desconocido sucesivamente la voluntad popular expresada en referendos e incorpore al derecho constitucional sus dictados presupuestarios…”

El centro (Alemania) impone y hace cumplir su orden político y económico en la periferia (todos los demás con la dosificada ‘excepción’ de Francia. Menos mal que… ‘en mujeres, vino y música como en España ni hablar’) con una adhesión muy general a los “valores europeos” (la constante y siempre incumplida y diferida promesa del ‘happy end’. Véase si no la materialización de los valores europeos en el delicado asunto de la inmigración: la UE no ha tenido escrúpulos al encerrar a los refugiados en la Turquía de Erdogan, con sus decenas de miles de presos políticos, torturas policiales y la suspensión del ‘estado de derecho’ o en apoyar los muros de alambre y cuchillas en la frontera norte de Grecia o en el sur de España… arsa y olé! (…) ‘Por su parte la extrema derecha ha aprovechado la crisis global para incitar –con gran éxito de crítica y público-las reacciones xenófobas y racistas para obtener un amplio apoyo entre los sectores más vulnerables de la población’)

Sabido es que el neoliberalismo, que tiene su expresión más austera y concentrada en la actual UE, postula un orden supranacional fundado en la reducción y privatización de los servicios públicos; la supresión de los controles y de la representación democrática; y la desregulación de los factores de producción.”


(En UK) Cuando la derecha dice que el ‘Brexit’ va a significar menos empleo, ¡vergonzosamente la izquierda parece creerlo! Gran Bretaña es uno de los países más ricos del mundo. Pero la izquierda se ha convencido que requiere de las transferencias europeas para financiar las regiones más desfavorecidas. Esta izquierda ha olvidado que las desigualdades regionales son un problema estructural del capitalismo y que el problema no se soluciona con las “tiritas” de una Unión Europea que, no lo olvidemos, por su construcción neoliberal no es reformable”

Por otro lado es lícito pensar (reducir al máximo el número de palabras y precisar al máximo su significado) que en el curioso fenómeno que protagonizó el surgimiento simultáneo, aunque con desarrollo escalonado, de Syriza, Cinco Estrellas, Podemos y Momentum (¿casualmente fueron fabricados para primero controlar y después reconducir –de vuelta al corral- el colérico descontento y la furiosa indignación de la siempre ‘apoquinadora’ mayoría social?), como resultado directo de la crisis financiera mundial y, ya se acumulaban demasiadas prostituciones, el desgaste del ‘sex appeal’ socialdemócrata (la socialdemocracia ya sólo se la toman en serio los niños y niñas de las escuelas concertadas. lo de los votantes ya es asunto más inconfesable), y en consecuencia de los carnavalescos simulacros políticos a mayor gloria del bipartidismo: ora conservador-ora reformista (o sea el llamado cambio insustancial de las afinidades electivas).

Mañana, si eso, hablaremos de la OTAN y, si nos da tiempo, de la NATO. O tampoco, que ya se cansa uno de meter la pata en el ojo terrorista de GLADIO...

ELOTRO


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06 abril, 2019

● 652 muertes ¿ETA, ISIS? No: terrorismo patronal ●


"Según las cifras oficiales (el CIS), en 2017 se produjeron 583.425 accidentes laborales, de los cuales 618 fueron mortales y de estos 134 in itínere. En 2018 fueron 602.316 los accidentes laborales producidos, de los cuales 652 fueron mortales, 146 in itínere. Sin poder contar con aquellos accidentes que no declaran las empresas, en apenas un año, el terrorismo patronal aumentó en casi 20.000 accidentes laborales, un 3% más, que costaron la vida a un 5% más de personas trabajadoras."

 El Otro05/04/2019

05 abril, 2019

El movimiento de los chalecos amarillos despierta miedo y agresividad en sus oponentes



Francia: ¡movilizarse contra la represión judicial de los chalecos amarillos!

Leer el original en francés, publicado el 11 de marzo en Révolution.
Traducción: Arrezafe

El movimiento de los chalecos amarillos despierta miedo y agresividad en sus oponentes. Además de la violenta represión (2.000 personas han resultado heridas, 18 tuertas y cinco han perdido manos), el gobierno ha respondido mediante una intensa de represión judicial sin precedentes.

Una declaración realizada el 22 de noviembre de 2018 por la ministra de Justicia, Nicole Belloubet, otorgó carta blanca al estado para realizar registros y arrestos a cualquier persona asociada a los chalecos amarillos o simplemente por semejanza con los mismos.

Represión

La magnitud de la represión judicial es asombrosa. Durante más de cuatro meses de movilización, el Ministerio del Interior informó que más de 8,000 personas fueron detenidas por asociación con el movimiento y 1800 condenadas. Por orden del Ministerio de Justicia se han producido arrestos masivos. El simple hecho de usar gafas protectoras o de tener una solución salina (que se puede utilizar para tratar los efectos de los gases lacrimógenos) es suficiente para que alguien sea detenido y quede bajo custodia. El Syndicat des Avocats de France (SAF) ha denunciado la ausencia casi sistemática de informes policiales adecuados. En su lugar, los gendarmes simplemente llenan una "hoja de calificaciones" (un tipo de cuestionario de opción múltiple que a menudo es ambiguo e incompleto) para procesar al acusado.

En París, el número de comparecencias inmediatas ante un tribunal se ha duplicado desde el comienzo del movimiento. El Tribunal Superior de París es como una factoría donde los juicios se emiten día y noche en cantidades infernales. Los motivos de las condenas a menudo son confusos y engañosos, como este, por ejemplo, de "participación en un grupo para la preparación de la violencia y la destrucción". Este "delito" surrealista permite que cualquier persona que se halle en la escena de una protesta pueda ser detenida y condenada sin que ni siquiera haya habido enfrentamiento con la policía.

Le Monde Diplomatique relató la historia de un trabajador bretón detenido en un aparcamiento, lejos de cualquier protesta, porque el maletero de su automóvil contenía equipo de protección (máscara y gafas) ¡fue condenado a seis meses de inhabilitación!

Por otra parte, la policía es libre de atacar y mutilar a los manifestantes con total impunidad. Considérese el caso de Didier Andrieux, el comisario que golpeó a varias personas pacíficas durante la octava semana de protestas en Toulon. No se ha enfrentado a ningún proceso judicial. Las llamadas "Investigaciones IGPN" contra la conducta indebida de la policía equivalen a nada.

Ejemplificantes sentencias contra los chalecos amarillos.

Las sentencias contra los chalecos amarillos son formidables. Además de las altas multas, se dictan penas de prisión. En 316 ocasiones, se han registrado orden directa de prisión incondicional.

Desde 1995 hasta 2018, se emitieron 33 sentencias prohibiendo manifestaciones. En los últimos cuatro meses, a varios cientos de chalecos amarillos se les ha prohibido manifestarse, y algunos que lo hicieron fueron privados de sus "derechos civiles", incluido el derecho al voto.

En televisión, periodistas y expertos piden acciones más enérgicas contra los "matones sediciosos" arrestados en las manifestaciones, pero en el informe de los acusados no vemos matones, sólo trabajadores precarios, campesinos, transportistas y estudiantes.

Las sentencias dictadas tienen una función política. La represión judicial tiene como objetivo intimidar a los opositores del gobierno y reducir las manifestaciones, cuyo derecho está, de facto, socavado.

Lo hemos dicho antes y lo repetimos: ante la brutalidad de la policía y la represión judicial contra el movimiento de los chalecos amarillos, la respuesta de los dirigentes sindicales no está del todo a la altura.

La dirección de la confederación sindical con más militantes, la CGT, se ha limitado a vagas protestas. Pero no ha tomado medidas serias, por no hablar de una huelga general de 24 horas, lo que sería un buen comienzo. La debilidad invita a la agresión. Si ve que la represión ejercida contra los chalecos amarillos no provoca ninguna reacción de los sindicatos, el gobierno irá más allá. A través de los chalecos amarillos, toda la clase trabajadora es el objetivo.

¡Abajo la represión judicial contra los chalecos amarillos!
¡Por una huelga general de 24 horas!

¡ON LÂCHE RIEN! ¡NO NOS RENDIMOS!

04 abril, 2019

DES MÈRES SOLIDAIRES CONTRE LA RÉPRESSION D'ÉTAT




Geneviève Bernanos, co-fondatrice avec Agnès Méric du collectif des Mères solidaires, qui vient en aide aux victimes de répression policière et judiciaire.
La mère d'Angel et Antonin, mis en cause dans l'affaire de la voiture de police brûlée du Quai de Valmy en 2016, revient sur la lutte de ses fils contre le fascisme, la justice à deux vitesses et la prison.




03 abril, 2019

“La verdadera violencia está aquí, en este sistema extraordinariamente injusto e insostenible”






Retroceso de los DDHH en Francia: La república en marcha vuelve hacia atrás - Rémy Herrera

La Haine - 07/03/2019

Artículo escrito por el autor en enero de 2019 que sirvió de base para un informe sobre las violaciones de DDHH en Francia presentado por Centre Europe - Tiers Monde de Ginebra (CETIM, organización no gubernamental reconocida como entidad consultiva general) al Consejo de DDHH de las Naciones Unidas para su cuadragésimo período de sesiones del 25 de febrero al 22 de marzo de 2019. Punto 4 " Situaciones de DDHH que requieren la atención del Consejo".

Francia se encuentra en una zona de fuertes turbulencias desde hace varios meses. La virulencia de los conflictos sociales ha sido durante mucho tiempo una característica importante que viene marcando la vida política de este país, así como un dato histórico de una nación que se cimentó, fundamentalmente después de 1789, sobre la base de una revolución de alcance universal, cuyas huellas –junto con las conquistas sociales de 1936, 1945 o las de 1968 –, siguen presentes en la memoria colectiva y en las instituciones, independientemente de los intentos de borrarlas.

Sin embargo, pronto se cumplirán 40 años desde que Francia, así como otros países del Norte, sin excepción, quedó atrapada bajo el yugo letal de las políticas neoliberales demoledoras. Éstas solo se pueden interpretar como una violencia social extraordinaria contra el mundo del trabajo. Sus efectos destructivos (para las personas y la sociedad, pero también para el medio ambiente) se propagan gracias a la complicidad del estado con los poderosos del momento. La situación empeora aún más por la enajenación de la soberanía nacional y el sometimiento a la Unión Europea, rechazada por los ciudadanos franceses en el referéndum de 2005 y que se les impone mediante una denegación de la democracia.

Esta es una violencia adicional infligida a todo un pueblo. En esta perspectiva singular, y en el contexto general de una crisis sistémica del capitalismo globalizado, se explican las oleadas de levantamientos populares que se han amplificado en las últimas décadas: huelgas en 1995, disturbios suburbanos en 2005 -07, manifestaciones en las décadas 2000 y 2010... Actualmente, el sentimiento de malestar y descontento es generalizado. Iniciado a finales de octubre de 2018, el movimiento de los llamados "chalecos amarillos" representa otro levantamiento, pero se enfrenta al peor recrudecimiento de la violencia policial desde la guerra de Argelia. Ante los distintos llamamientos a la justicia social, las autoridades han optado por responder con más represión, hasta el punto de retroceder de forma extremadamente preocupante en los DDHH.

El estado de excepción, punto de partida de una escalada represiva

Resulta fácil identificar el momento en el que se inició esta escalada represiva: empezó con el estado de excepción, decretado en el territorio metropolitano el 14 de noviembre de 2015 (tras los ataques terroristas que azotaron el país el día anterior), y extendiéndose el 18 de noviembre a los departamentos de ultramar. Ciertamente no se trata aquí de minimizar las amenazas terroristas del Islam político extremista, desde Al Qaeda hasta el Daesh, pero hay que entender que la política de seguridad adoptada desde 2015 ha sido, de manera simultánea, una oportunidad para obligar al pueblo francés a aceptar restricciones importantes en sus derechos civiles y políticos, sobrepasando la reacción necesaria a los riesgos terroristas.

Después de renovarse cinco veces seguidas, el estado de excepción se levantó el 1 de noviembre de 2017, pero la mayoría de sus disposiciones excepcionales han adquirido ahora fuerza de ley: los registros y arrestos preventivos, los perímetros de protección, los arrestos domiciliarios individuales, los controles fronterizos, etc., ahora están autorizados en el marco de «la ley para reforzar la seguridad interior y la lucha contra el terrorismo» del 30 de octubre de 2017. Desde entonces, en Francia, existe un desvío inquietante de este imponente arsenal legal de excepción, cuyo efecto es el de reducir las libertades públicas, especialmente la libertad de expresión, de reunión o el derecho a manifestarse pacíficamente, así como los derechos sindicales e incluso el derecho a la integridad física, todos en grave peligro.

Aquellas y aquellos que han participado recientemente en manifestaciones en Francia, han sido testigos, sin duda, de lo que las organizaciones de DDHH francesas e internacionales vienen denunciando en los últimos meses: muchas de las intervenciones de las fuerzas del orden son desproporcionadas y excesivamente violentas, recurriendo a veces incluso a armas de guerra. De esta forma, el uso de gas lacrimógeno y cañones de agua de alta presión contra manifestantes pacíficos se ha vuelto sistemático; también es muy frecuente disparar pelotas de goma a la altura del pecho así como el uso de otras armas de "letalidad reducida", granadas aturdidoras, la práctica del "encapsulamiento" para evitar unirse a otros manifestantes, arrestos aleatorios y arbitrarios, intimidaciones verbales, provocaciones gratuitas, e incluso agresiones físicas.

En las calles de la capital se han desplegado vehículos blindados, policías a caballo, equipos de perros policías... Muchas veces, se infligen tratos degradantes a los manifestantes, incluidos los menores. También es frecuente que las personas reciban palizas o se las encierre sin haber cometido ningún delito. Los "médicos de la calle", por su parte, voluntarios que siguen las procesiones y ayudan a los heridos, ven cómo se les confisca su material médico... todo lo cual conmociona a los franceses. Esto último es lo que se busca precisamente para poner fin a su revuelta. Dicha violencia policial es absolutamente inaceptable y vulnera las normas internacionales actuales de DDHH.

Primera etapa: la represión de los movimientos sociales y de los sindicatos

Desde la elección a la presidencia de la República de Emmanuel Macron, ex accionista gerente del banco de negocios Rothschild, ministro de Economía del presidente François Hollande y autor de leyes epónimas que imponen la flexibilización del mercado laboral, el mundo sindical se ha vuelto a movilizar.

Las manifestaciones y las huelgas se han multiplicado, especialmente en los sectores del transporte público (SNCF, Air France...), energía (gas y electricidad), automotriz (Peugeot, Renault), telecomunicaciones (Orange), la gran distribución (Carrefour), servicios de salud (hospitales públicos, residencias de ancianos, seguridad social), educación (escuelas secundarias, universidades), cultura (museos), justicia (abogados, magistrados), recogida de basuras, e incluso auditorías financieras y de cuentas.

Estos diversos movimientos sociales, muy seguidos, ocurrieron a lo largo de la primavera de 2018. La reacción del poder fue intensificar la represión, lo que afectó dramáticamente a los estudiantes (evacuación de los campus), los activistas ambientales que ocupaban las “Zonas a defender” (ZAD por sus siglas en francés) y, en especial, los manifestantes en contra de las leyes de flexibilización del mercado laboral.

Esta espiral represiva ya había afectado a los sindicatos durante varios años, vulnerando la legislación laboral. De hecho, los obstáculos a las actividades sindicales se multiplicaron: discriminación salarial contra sindicalistas, despidos injustificados de los huelguistas, presiones ejercidas mediante amenazas o sanciones disciplinarias, restricciones de los derechos sindicales o el derecho de huelga, e incluso la criminalización de la acción sindical (como en Goodyear, Continental o Air France). Además, las recientes reformas gubernamentales de la ley laboral penalizan aún más los movimientos sociales: menores plazos para apelar a los tribunales laborales y establecimiento de un límite máximo a las indemnizaciones en caso de despido injusto; fusión de las instancias representativas de los trabajadores y limitación de sus medios; mecanismos de terminaciones de contratos colectivos pactados, sin tener en cuenta las medidas de protección laboral o facilitando las salidas de trabajadores mayores; inversión de la jerarquía de normas que coloca el acuerdo de la empresa por encima de los convenios colectivos y la ley; establecimiento del llamado perímetro nacional para los despidos por razones económicas, facilitando el despido de empleados de las filiales francesas (mientras que la empresa matriz obtiene beneficios a escala global).

Segunda etapa: la represión de los «chalecos amarillos»

El presidente Macron optó por "mantener el rumbo". A expensas del sufrimiento y las expectativas de los trabajadores, su gobierno exacerba las políticas neoliberales y profundiza cada vez más en la violencia social y la represión policial. El resultado es una pesadilla, indigno de un país que dice ser democrático y tolerante. Desde el inicio de la movilización de los chalecos amarillos, se produjeron 11 muertes accidentales, más de 2.000 personas resultaron heridas, de las cuales al menos un centenar con pronóstico muy grave. Los médicos describían los traumatismos como "heridas de guerra" (voladuras de mano, pérdidas de ojos, desfiguraciones, fracturas múltiples y diversas mutilaciones...), debido en particular a los disparos con pelotas de goma o tiros de granadas, a menudo dirigidas a manifestantes pacíficos. A día de hoy, muchas personas siguen en coma.

Los adolescentes, por su parte, sufren un trauma psicológico después de haber sido tratados como terroristas por la policía, forzándolos a arrodillarse con las cabezas agachadas, las manos en la nuca y apilados en furgones y celdas.

¿Hacia dónde se dirige este poder que pisotea a su pueblo y desata contra él tamaña violencia? El 1 de diciembre, por ejemplo, se lanzaron 7.940 granadas lacrimógenas, 800 granadas aturdidoras y 339 granadas de tipo GLI-F4 (municiones explosivas), 776 cartuchos de pelotas de goma, así como cañones con 140.000 litros de agua. El balance provisional, y seguramente no exhaustivo, correspondiente solo el periodo que comprende desde el 17 de noviembre de 2018 al 7 de enero de 2019, muestra 6.475 arrestos y 5.339 detenciones preventivas.

Los tribunales dictaron más de mil condenas en todo el territorio nacional. Aunque la mayoría de estas condenas terminan en trabajos comunitarios, muchas son sentencias de cárcel. Además, existen 153 órdenes de arresto (lo que implica encarcelamientos), 519 citaciones judiciales y otras 372 en correccionales… En París, 249 personas fueron juzgadas en comparecencia inmediata, 58 condenadas a prisión, 63 a penas de prisión condicional... En el departamento francés de Reunión, la media de sentencias firmes de prisión para los chalecos amarillos locales es de ocho meses. A fecha del 10 de enero de 2019, unas 200 personas vinculadas a estos acontecimientos seguían encarceladas en Francia.

La legitimidad de las reivindicaciones populares

En muchos aspectos, las reivindicaciones de los chalecos amarillos son similares a las de los trabajadores. Exigen la mejora inmediata y concreta de las condiciones de vida, la revalorización del poder adquisitivo de los ingresos (salarios, pensiones, subsidios...), el fortalecimiento de los servicios públicos, la participación del pueblo en las decisiones relativas a su futuro colectivo... Dicho de otra manera, una puesta en marcha efectiva, sobre todo, de los derechos económicos, sociales y culturales, así como el derecho del pueblo a decidir sobre su futuro. Al exigir más justicia social, respeto a los DDHH y democracia económica y política, estas reivindicaciones son rotundamente legítimas y cuentan con un gran apoyo de la población.

La madre de todas las violencias, la que debe cesar urgentemente y contra la cual las personas se ven obligadas a defenderse, tal y como lo recoge la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, en el preámbulo de la constitución francesa, es aquella que genera la imposición de las medidas neoliberales desleales, despiadadas, antisociales y antidemocráticas; aquella que, en el silencio de los ajustes de precios de los mercados capitalistas, hace que las personas sin hogar mueran de frío, empuja a los agricultores endeudados al suicidio, destruye a las personas y a sus familias al privarlos de empleos, cortándoles la electricidad, expulsándolos de sus hogares; aquella que, por falta de recursos, obliga a los jubilados a dejar de calentar sus hogares o a sus hijos a saltearse una comida; aquella que acaba con toda solidaridad, cierra las escuelas, centros de maternidad u hospitales psiquiátricos, sumerge en la desesperación a pequeños comerciantes y artesanos que se hunden bajo las cargas, ahoga a los trabajadores que no pueden llegar a fin de mes...