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30 marzo, 2023

El genio salió de la botella. La clase obrera francesa entierra a sus sepultureros

 



Observatorio de la crisis – obsadmin – 29/03/2023


La clase obrera ha tomado la batuta. Sabía lo que había que hacer y dirigió la acción: bloqueó zonas industriales, puertos, centrales nucleares, el transporte público y de mercancías, aeropuertos, la recogida e incineración de basuras, paralizó de la enseñanza, bloqueó autopistas dejando los peajes gratuitos y colocó barricadas en puntos estratégicos de las ciudades… *




¡Que os jodan!


¡Esclavos del capital!


¡Siervos de la OTAN!


La clase obrera francesa nos da, de nuevo, una gran lección de lucha de clases; y para empezar, nos muestra qué es una huelga general.


Nada que ver con los patéticos simulacros de huelga convocados por nuestras grandes centrales sindicales españolas, que no han servido más que para profundizar el sentimiento de impotencia ante el único resultado cierto: el descuento en el salario de la jornada no trabajada.


La huelga general y las movilizaciones populares, ante un ataque general contra la clase trabajadora, no tienen un final previsto; se lucha hasta la victoria o hasta que se agotan las fuerzas.


Tras dos meses de movilizaciones contra el aumento de la edad de jubilación de 62 a 64 años (¡aquí vamos por los 67 y, visto el éxito, el Ministro Escrivá prepara la privatización de la atención primaria!), su imposición por Decreto, aplicando la legislación de excepción prevista en el artículo 49.3 de la Constitución francesa, no ha hecho sino echar más leña al fuego.


La clase obrera ha tomado la batuta. Sabía lo que había que hacer y dirigió la acción: bloqueo de zonas industriales, de puertos, centrales nucleares, del transporte público y de mercancías, de aeropuertos –con la incorporación a la huelga de los controladores–, de la recogida e incineración de basuras, paralización de la enseñanza, bloqueo de autopistas dejando los peajes gratuitos, barricadas en puntos estratégicos de las ciudades…


Luchan los trabajadores de cada sector junto a todos los demás sectores. Así, si bien la descarga de barcos la impiden los estibadores, también se suman a esos piquetes, los metalúrgicos, los del sector eléctrico, los estudiantes, incluso los maestros, etc., Los agricultores llevan sus productos a los que ocupan las fábricas. Y cuando tras duros enfrentamientos con los antidisturbios, que no pocas veces dejan más heridos entre ellos que entre los trabajadores, como en Saint Nazaire[1], y el piquete es desalojado, la lucha se traslada a otro frente; por ejemplo, a derribar el pórtico del puente sobre el Loira, impidiendo así el paso de camiones cisterna por carretera.


El poder obrero se muestra también de otras formas. Los trabajadores de la energía, mediante operaciones clandestinas, cortan la electricidad a las sedes del partido de Macron, a domicilios de sus diputados y de grandes empresarios, a grandes multinacionales y en especial a firmas de data center, a radares de carreteras y otros instrumentos de control. Por el contrario, se provee de electricidad gratuita a hospitales, escuelas, residencias de mayores, barrios obreros donde se concentran los sectores más precarizados…etc.


Y la lucha continúa jusqu´ au bout (hasta el final). Y no son palabras. Recientemdente, y retomando una de las reglas sagradas de la AIT, se han puesto en marcha cajas de resistencia que en pocos días han recogido más de tres millones de euros[2].


La represión, por supuesto, es durísima. Hay heridos y cientos de personas detenidas cada día. La brutalidad policial ha sido tan grande que hasta el Consejo de Europa ha abierto una investigación. Un trabajador de 30 años se debate entre la vida y la muerte tras estallarle en la cabeza una granada explosiva, mientras la prefectura impidió durante horas que recibiera atención sanitaria. Pero eso solo añade más razones al combate.


El objetivo es Macron, pero no sólo él. Se extiende la conciencia de que es una marioneta de la UE y de la gran burguesía. Se habla cada vez más de crisis de régimen y de retomar el Programa del Consejo de la Resistencia de 1945[3], organismo creado en 1943 que coordinó y dirigió la resistencia contra el fascismo. Este Programa propuso la nacionalización de todos los sectores estratégicos y de él surgió la Seguridad Social, con el sistema de pensiones actualmente vigente.


Así mismo, se cuestiona el gasto militar, se propone la salida de la OTAN y la UE, se vinculan las sanciones a Rusia con la carestía de la vida…, llegando a quemar banderas de Ucrania.


Quienes protagonizaron la primera revolución obrera de la historia, La Comuna de 1871, las trabajadoras, las tejedoras de Lyon que ya en 1870 redactaron el primer manifiesto de la historia llamando a los jóvenes a desertar de la guerra franco-prusiana, o el pueblo que vengó con la guillotina los crímenes de siglos de monarquía, nos demuestran qué es una huelga general.


Que no es solo dejar de trabajar. Es, a partir de ahí, mostrar y sobre todo tomar conciencia del poder obrero, de ese milagro cotidiano que sale cada día de las manos de las trabajadoras y los trabajadores para reproducir la vida, y por lo tanto, de prescindir de esa clase parásita que arruina al país y nuestras vidas. Es sacar el genio de la botella…


Es esa clase obrera que superó los límites de las organizaciones sindicales vistiendo con chalecos amarillos el inmenso y diverso proletariado. La misma que fue capaz de tumbar la decisión de la cúpula de su principal sindicato, que pretendía que la votación de la Constitución Europea no concernía a la clase obrera, obligando a la CGT a pedir activamente el NO que salió victorioso. Esa clase reanuda el hilo rojo de la historia.


Su poderosa lucha está barriendo como un vendaval furioso todos los ríos de tinta vertidos desde los plumíferos del poder de toda laya o de quienes se instalan en la derrota, proclamando la desaparición de la clase obrera, la ruptura generacional o de género, las diferencias insalvables entre la clase obrera autóctona e inmigrante o la imposibilidad de luchar contra la todopoderosa represión del Estado en los países centrales del imperialismo.


La clase obrera francesa, ocupando el centro neurálgico de la lucha y demostrando su capacidad de incorporar a otros sectores populares, ha prendido una importantísima mecha en el polvorín de un capitalismo agónico que no ofrece a la inmensa mayoría, y sobre todo a la juventud, más que miseria, guerra y barbarie.


La clase obrera de los pueblos de Europa tiene ya un camino abierto y un precioso ejemplo a seguir que debemos difundir como un tesoro. Es preciso que lo que con tanto ahínco ocultan o tergiversan los medios de comunicación, sea desvelado, discutido y analizado en asambleas en los centros de trabajo, en los sindicatos, en los barrios obreros, en la universidad…


Es necesario comparar lo que pasa en Francia, con lo que ha sucedido y sucede aquí: con todas las reformas laborales y las de las pensiones, con los recortes y privatizaciones de los servicios públicos, con la carestía de la vida, con los gastos militares impuestos por la OTAN, con los planes de destrucción masiva de puestos de trabajo…Y sobre todo, preguntarnos por qué la reacción aquí ha sido tan débil o prácticamente inexistente, y qué relación tiene con la pérdida de la independencia de clase.


El tiempo apremia y no debemos desaprovechar este ejemplo luminoso. Debemos sacudirnos la impotencia y el sentimiento de derrota y reforzar la organización obrera desde la base. No pasará mucho tiempo sin que se intenten aquí nuevos ataques. Y no es muy exagerado decir que en la fuerza con la que respondamos nos va la vida.


Ciento cincuenta y dos años después, el rescoldo de la Comuna de París sigue latiendo. Marx terminaba así su palpitante homenaje y su lapidaria condena a los agoreros del fin de la historia, en “La guerra civil en Francia”:


El París de los obreros, con su Comuna, será eternamente ensalzado como heraldo glorioso de una nueva sociedad. Sus mártires tienen su santuario en el gran corazón de la clase obrera. Y a sus exterminadores la historia los ha clavado ya en una picota eterna, de la que no lograrán redimirlos todas las preces de su clerigalla.


* Coordinación de núcleos comunistas


Notas


[1] https://www.youtube.com/watch?v=KA9iEeVnwqM

[2] Aquí se pueden hacer los ingresos a la caja de resistencia: https://www.cgt.fr/actualites/france/retraite/mobilisation-solidarite/caisse-de-solidarite-avec-les-grevistes

[3] https://fr.wikipedia.org/wiki/Programme_du_Conseil_national_de_l



26 marzo, 2023

FRANCIA: TRABAJADORES DE REFINERÍA SE NIEGAN A ROMPER LA HUELGA

 



Popular Resistance.org.

Nathan Erderof, Left Voice – 25/03/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


A pesar de las amenazas de arresto.




A medida que continúan las huelgas del sector energético, Francia se enfrenta a una escasez de queroseno que está creando una situación límite en los aeropuertos del país. Con las ganancias capitalistas en juego, el gobierno ha intentado obligar a los trabajadores de la refinería de Normandía a volver al trabajo mediante un arma legal contra las huelgas llamada 'requisiciones'. En su primera victoria, los trabajadores de la refinería obligaron a la policía a retirarse en una increíble demostración de solidaridad.


En plena huelga energética, la escasez de combustible que afecta a las regiones sur y oeste del país está creando una situación desesperada en los aeropuertos. El miércoles por la noche, el gobierno francés decidió intervenir en la refinería más grande de Francia, Total Normandy. Bajo amenazas de prisión y multas excesivas, el estado intentó forzar a los huelguistas de vuelta al trabajo para que suministraran queroseno a los aeropuertos.


Ante la ofensiva gubernamental, el miércoles por la noche, los trabajadores de CGT Total Normandy convocaron a todos los sindicalistas de Le Havre a una manifestación frente a la refinería. Más de trescientos huelguistas de todas las zonas industriales de la región (estibadores, trabajadores portuarios, SNCF, Chevron y otros), así como estudiantes, permanecieron de guardia toda la noche a fin de evitar que los trabajadores requeridos por el gobierno regresaran al tajo y para evitar la presencia de la policía.




“Estos requerimientos gubernamentales están a punto de fracasar. El reto para ellos hoy es recuperar los 73.000 m3 de queroseno que tenemos en nuestros tanques. Los aeropuertos de París son un espectáculo de mierda: solo les quedan dos días de queroseno puro almacenado. Han entrado en modo reserva. Cancelaron el 30 por ciento de los vuelos. Están pidiendo a los camiones medianos que doblen los turnos. Se encuentran en una situación crítica”, dijo Alexis Antonioli, secretario general de CGT Total Normandía desde la refinería el miércoles por la noche.


“No deberíamos hacernos ilusiones”, continuó. “El gobierno hará cualquier cosa para romper la huelga. Harán lo que sea para obtener queroseno, ya sea de nosotros, del CIM o de Exxon. Van a intentar recuperar todo el queroseno almacenado. Han entrado en pánico: las huelgas continúan, la movilización se fortalece y la iniciativa entre los jóvenes está creciendo”.


La demostración de solidaridad con los trabajadores permitió a los sindicatos desbaratar las maniobras de la gerencia, que intentó requisar a los trabajadores que acababan de regresar al piquete sin avisarles con anticipación. Para evitar esto, los huelguistas decidieron interrumpir los cambios de turno.


Antonioli anunció: “Si quieren que volvamos, tienen que retirar los requerimientos. Supervisaremos las instalaciones, pero eso será todo lo que hagamos. No entregaremos ningún producto. Ante estos ataques por parte del gobierno, estamos adoptando una actitud más dura y nos negaremos a realizar cambios de turno”.


Al mismo tiempo, los trabajadores de una planta petroquímica ubicada frente a la plataforma votaron a favor de cerrar dos unidades de las instalaciones y solicitaron el cierre de otras.


La dirección trató de negociar con los huelguistas el miércoles por la noche, proponiendo levantar las requisas si accedían a poner fin a la huelga, pero los trabajadores se negaron rotundamente. Tras casi 24 horas en el piquete, después de la manifestación en Le Havre, los trabajadores convocaron una concentración para continuar organizándose solidariamente.


En el piquete del jueves, Alexis Antonioli explicó: “No hemos tenido intervenciones policiales ni requisas porque los hemos detenido. Pero si la policía interviene, será similar a lo que sucedió en Fos-sur-Mer. ¡Solo la solidaridad impedirá las requisas!”.




Frente a los repetidos ataques del gobierno, inmerso de lleno en el autoritarismo, los trabajadores de la refinería de Total Normandy y sus partidarios han tomado las riendas. La dirección sindical debe seguir su ejemplo y posicionarse urgentemente denunciando estas requisas y dando respuestas concretas, poniendo todos los medios posibles para establecer y organizar solidariamente la huelga general.





24 marzo, 2023

Francia, país bloqueado para los próximos 4 años‎ — Thierry Meyssan

 


Voltairenet.org – 21/03/2023


La crisis que Francia atraviesa hoy no es un episodio más en un país eternamente ‎agitado. Se trata de una profunda crisis de régimen que sólo puede resolverse con el ‎nacimiento de una sociedad nueva. Ahora Francia se verá sumida en una parálisis de ‎varios años, antes de que se inicie una transformación total, una revolución llamada a ‎durar al menos durante una generación.


El presidente francés Emmanuel Macron acaba de destruir deliberadamente su autoridad ‎constitucional.‎


Gigantescas manifestaciones se suceden en Francia desde hace semanas. A través de todo el país, ‎son numerosos los departamentos donde las gasolineras no tienen combustible y cientos de ‎toneladas de basura se amontonan en el centro de las grandes ciudades. ‎


En París, el presidente Emmanuel Macron ha logrado imponer su inútil reforma del sistema de ‎jubilación, un texto que no resuelve ningún problema pero que crea numerosas injusticias. ‎Por ejemplo, las personas que hayan comenzado a trabajar a los 16 años sólo podrán jubilarse ‎cuando hayan acumulado más años de trabajo que quienes comenzaron a trabajar a los 18 años. ‎Ese texto nunca debería haberse aprobado en un país supuestamente apegado a la igualdad ‎en materia de derecho. ‎


El presidente Emmanuel Macron creó deliberadamente una situación de bloqueo de la que nadie ‎podía salir. A lo largo de un año su gobierno se reunió con los sindicatos, sólo para rechazar ‎todas sus propuestas. Fue testigo pasivo de las grandes manifestaciones que se desarrollan en ‎todo el país, principalmente en las ciudades medianas. Posteriormente, el gobierno de Macron y ‎la NUPES (oposición de izquierda) jugaron con el calendario para que los diputados no pudiesen ‎pronunciarse sobre el texto durante su primera lectura en la Asamblea Nacional. Y, finalmente, ‎durante la segunda lectura, el gobierno impuso el texto recurriendo de forma abusiva a una ‎disposición de la Constitución concebida sólo para asuntos excepcionales. ‎


Para imponer su reforma, el presidente Macron hizo que la primer ministro, Elisabeth Borne, ‎comprometiera la responsabilidad de su gobierno ante la Asamblea Nacional invocando el artículo ‎‎49-3 de la Constitución, concebido para ser utilizado únicamente en situaciones de ‎extrema urgencia, que no tienen nada que ver con la adopción de una reforma del régimen de ‎jubilaciones. Es evidente que el presidente Charles De Gaulle y su ministro de Economía y Finanzas ‎Michel Debré nunca habrían recurrido al artículo 49-3 en circunstancias similares. ‎


En definitiva, el gobierno estuvo a sólo 9 votos de verse obligado a dimitir. Automáticamente, ‎el texto de la reforma fue considerado «adoptado», sin haber sido sometido a la aprobación de ‎la Asamblea Nacional. ‎


Pero esta violación de la democracia parlamentaria es sólo la más reciente de una serie de ‎imposiciones que van desde las medidas de represión contra el movimiento de los Chalecos ‎Amarillos hasta el confinamiento de la población sana durante la epidemia de Covid-19, pasando ‎por una serie de ordenanzas y por el uso abusivo de este mismo artículo 49-3 en 11 ocasiones ‎diferentes en sólo año y medio. Es demasiado, incluso para los franceses que en algún momento ‎pudieron creer justificada la limitación de sus libertades. ‎


Ahora, Francia se ve dividida en dos. De un lado está algo menos de un tercio de la población, ‎que todavía logra vivir sin problemas –ese sector espera que el presidente Macron logre que ‎el sistema siga funcionando de manera satisfactoria para ellos. Pero del otro lado tenemos a las ‎otras dos terceras partes de la población, animadas por un sentimiento que ya ni siquiera puede ‎calificarse de “hostilidad” sino de odio. Este cambio en las emociones colectivas ‎es nuevo y también lo es la unidad que suscita. ‎


Desde su punto de vista, el presidente Macron puede considerar que ha ganado ya que su texto ‎legislativo ha sido «adoptado». Pero en la práctica Macron ha perdido, ya que ha logrado ‎reunir contra él a todos los sindicatos y a todos los partidos populares realmente importantes. ‎Sólo lo apoyaron los diputados de su propio partido –ahora rebautizado como Renacimiento, ‎después de haberse llamado La República en Marcha– y algunos miembros del partido ‎ex gaullista, Los Republicanos. El hecho es que de cada 10 franceses, al menos 8 o 9 rechazan ‎el texto impuesto por Macron… y que ahora están profundamente convencidos de que al Poder ‎Ejecutivo no le importan para nada las dificultades que ellos enfrentan cotidianamente. ‎


La República, en el verdadero sentido de dicho término, es un régimen basado en el interés general ‎de todos. Al dividir el país como lo ha hecho, el presidente ha traicionado la República. La ‎Democracia es una forma de institución que da la palabra al pueblo. Y también la ha traicionado. ‎Estamos ahora en una situación de bloqueo y el país se ha hecho ingobernable. En los próximos ‎meses, y probablemente durante los próximos años, será imposible la adopción de decisiones ‎importantes. ‎


Sólo recurriendo al Pueblo será posible salir de esta situación de bloqueo de las instituciones ‎democráticas. La Constitución de la Quinta República prevé varias soluciones. El presidente ‎podría disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones generales… pero su partido sería ‎barrido del mapa. También podría convocar un referéndum… que seguramente perdería. Así que ‎no hará nada y se encerrará en el palacio del Elíseo para festejar su “victoria”. ‎


La reforma del sistema de jubilaciones marca el fracaso del “método” de Macron. El presidente, ‎que había prometido ponerse por encima de las disputas entre la derecha y la izquierda, sólo ha ‎demostrado ser incapaz de satisfacer a ninguna de las dos. ‎


Los comentaristas se preguntan por qué el presidente Macron se metió voluntariamente en este ‎callejón sin salida. ¿Qué objetivos perseguía? No hay respuestas políticas para esas preguntas, ‎quizás sólo una respuesta de naturaleza económica: el presidente Macron quiere favorecer la ‎jubilación por capitalización, saboteando para ello las jubilaciones por repartición. Quizás haya ‎también ‎una respuesta psicológica: el presidente es indiferente a los problemas de los demás y ‎disfruta dándoles sorpresas desagradables –en el momento de su primera elección ya señalé ese ‎extraño comportamiento. Si damos por buena esta hipótesis, debemos saber que Macron ‎no parará hasta haber desacreditado totalmente la Constitución de 1958 y haberse asegurado de ‎ser el último presidente de la Quinta República. ‎


El suicidio político de Emmanuel Macron y su voluntad de ver el país hundirse con él le impiden ‎ver, en todo caso, la verdadera gravedad de la crisis. No es casualidad que los franceses hayan ‎elegido sucesivamente como presidentes un agente de Estados Unidos –Nicolas Sarkozy– que ‎destruyó la independencia de Francia y violó el resultado del referéndum sobre la Constitución ‎Europea imponiendo el mismo texto por vía parlamentaria; un pequeño burgués –Francois ‎Hollande– que convirtió en vaudeville la presidencia de la República; y finalmente un banquero de ‎negocios que ha transformado el palacio del Elíseo en sala de cocktail party para ‎multimillonarios estadounidenses. Al reelegir a Emmanuel Macron, los franceses asumieron –por ‎cuarta vez– la responsabilidad de su propio descenso al infierno. Creían que Francia no necesita ‎una gran personalidad que la dirija con seriedad sino sólo pequeños remiendos. ‎


Pero ahora se ven ante una inflación de 20 a 25% en los alimentos y la energía. Más de la mitad del ‎territorio de Francia carece de médicos y los hospitales están cerrando sus servicios de urgencia. ‎De hecho, todos ven que nada funciona: el nivel escolar se derrumba peligrosamente, la policía ‎no logra mantener el orden, la justicia no tiene posibilidades de actuar antes de 2 años, el ‎ejército no está en condiciones de enfrentar un conflicto de alta intensidad. Los problemas son ‎tantos que nadie sabe por dónde empezar. ‎


Los franceses comienzan a entender que no basta con “remendar” los servicios públicos sino que ‎es necesario modificarlos en función de nuevas realidades, como la informatización de los medios ‎de producción y la globalización de los intercambios. Unos estiman que la crisis comenzó ‎en 2007, cuando el Parlamento francés adoptó un texto que los franceses ya habían rechazado ‎en un referéndum. Para otros, la crisis empezó en 2005, con las revueltas en los ‎barrios periféricos de París… o quizás en 1990, con la participación de Francia en la guerra de ‎Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Lo que sí es seguro es que el país no se identifica con esa ‎cosa en la que se ha convertido su clase política y todavía menos con la política que aplica esa ‎gente. ‎


Emmanuel Macron, después de haber logrado que lo eligieran con la promesa de modernizar ‎el país, aparece hoy como el principal obstáculo para su transformación, como el elemento que ‎impide el surgimiento de una sociedad nueva. ‎


En 1789, los franceses supieron tomar la iniciativa, derrocaron la monarquía y crearon la sociedad ‎moderna. Ahora tendrán que tomar nuevamente la historia en sus manos para crear un mundo ‎nuevo. Algunos ya saben que África está liberándose de la dominación que sobre ella ejercieron ‎los gobiernos franceses y que Rusia y China están reorganizando las relaciones internacionales. ‎Pero la mayoría de los franceses tiene muy poca información sobre esos procesos. ‎


Resulta sorprendente ver como la gran mayoría de los franceses busca un nuevo paradigma y ‎al mismo tiempo temen verse arrastrados a una revolución violenta. Esta crisis podría resolverse ‎sin necesidad de eso. Bastaría con que la clase política escuche a los franceses, como lo hizo ‎el rey Luis XVI al principio de la Revolución Francesa. ‎


Pero lo que estamos viendo es un diálogo de sordos. En todas las negociaciones sobre la reforma ‎de las jubilaciones, el gobierno se negó a hacer concesiones y rechazó de plano las propuestas ‎de los sindicatos. Pero, con los diputados, multiplicó las enmiendas convirtiendo así el diálogo con ‎el pueblo en un debate interno de la clase política. Esa actitud cerró todas las puertas a las ‎soluciones pacíficas. ‎


Los franceses ya han podido comprobar que son inútiles los «grandes debates» y otras ‎‎«convenciones ciudadanas» que tanto agradan al presidente Macron. El presidente los ha ‎convocado, los franceses han participado pero sus sugerencias se han perdido en un laberinto ‎burocrático. Eso significa que ya no será posible recurrir otra vez a tales trucos. ‎


Todo quedará bloqueado durante meses, probablemente por años. El gobierno ya no podrá ‎imponer la adopción de nuevos textos en la Asamblea Nacional y, de todas maneras, sus propios ‎funcionarios dejarán de obedecer. Sólo pondrán los problemas difíciles en la parte baja de la pila ‎de expedientes y mirarán para otro lado. Los franceses ya no podrán protestar sin exponerse a ‎la más dura represión policial –como ya sucedió con los Chalecos Amarillos. ‎


Las elecciones europeas –en 2024– y las elecciones municipales –en 2026– acentuarán el ‎aislamiento del presidente Macron, hasta que se vaya –en 2027. A no ser que él mismo ‎reconozca que su dimisión es lo único que puede desbloquear el país. ‎




27 diciembre, 2019

FRANCIA: Huelga general sin tregua.



KAOSENLARED 26/12/2019

Colecta millonaria para ayudar a los trabajadores en huelga que mantienen la lucha también en navidad

El sindicato francés CGT lanzó una campaña solidaria para recaudar dinero a través de internet y ayudar así a los trabajadores que han hecho huelga contra la reforma de las pensiones impulsada por el presidente, Emmanuel Macron.

La colecta ha superado el millón de euros. En total, según su página web, lepotsolidaire.com, más de 18.104 personas han contribuido a recaudar 1,16 millones.

Desde el sindicato han explicado que ese dinero está destinado a ayudar a los huelguistas, independientemente de si pertenecen a su agrupación o no, y a financiar los gastos jurídicos de militantes que se hayan visto perseguidos judicialmente por una «acción colectiva».


Los huelguistas no dan tregua por Navidad

Los huelguistas pretenden «mantener la llama» de su lucha durante las fiestas y este miércoles, por 21 día consecutivo, han paralizado buena parte de la red del transporte público.

Después de un fin de semana complicado para los viajeros, solo un 40% de los trenes de alta velocidad y trenes regionales han circulado. En la periferia parisina solo lo ha hecho el 20%.

El sindicato CGT ha prometido una serie de acciones entre Navidad y Fin de Año para mantener la presión sobre el Gobierno, entre ellas un concierto en la estación de Austerlitz o comidas populares en las estaciones.

Ante la envergadura de la protesta, el presidente francés, Emmanuel Macron, rompió el sábado su silencio para invocar el «espíritu de responsabiliad de los huelguistas» y recordarles «que es bueno saber hacer treguas» e hizo un gesto simbólico difundiendo que renunciaba a la pensión vitalicia que le correspondería como presidente.

El proyecto de reforma de las pensiones contempla la creación de un sistema universal de jubilación por puntos y la supresión de los más de 40 regímenes especiales existentes en la actualidad, que permiten a ciertos trabajadores públicos, entre ellos los conductores de trenes, jubilarse antes. La reforma supondrá una rebaja generalizada de las pensiones y también pretende retrasar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años.


El Gobierno debe presentar un nuevo calendario de reuniones de concertación con los sindicatos para las próximas semanas, pues su intención es llevar el proyecto al Consejo de ministros el próximo día 22. Los sindicatos CGT y FO, los más opuestos a la reforma, han llamado de nuevo a una huelga general el 9 de enero.







CHILE: LA LUCHA CONTINÚA



13 noviembre, 2015

Represión policial en Atenas durante la huelga general.


La Policía de Atenas reprimió con inusitada violencia a los manifestantes, que respondieron con piedras y barricadas, durante las manifestaciones de hoy.

La Policía griega ha lanzado gases lacrimógenos para dispersar a las decenas de miles de manifestantes de izquierda que se habían congregado en el centro de Atenas este miércoles. La gente ha marchado por el centro de la ciudad para protestar contra las medidas antipopulares que ha adoptado el Gobierno de la burguesía helena para recibir el rescate financiero por parte de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según varios testigos presenciales, los policías golpearon al menos a cinco personas que fueron trasladadas en ambulancia a hospitales cercanos. Al menos 14 personas fueron heridas y otras 24 fueron detenidas para ser interrogadas, aseguró la policía.

Un hombre, de unos treinta años, fue hospitalizado en estado crítico debido a los golpes que recibió en la cabeza, informaron fuentes médicas. Varias fuentes informaron de que en las distintas manifestaciones celebradas hoy en Atenas participaron unas 50.000 personas.

Grecia se enfrenta a una nueva huelga general de 24 horas que afecta al transporte urbano, a las conexiones marítimas y ferroviarias, a los vuelos y a los servicios sanitarios y educativos, en protesta contra las políticas de antipopulares y los planes de privatización.

La huelga afecta no sólo a las empresas estatales que el Gobierno quiere privatizar dentro de la estrategia para seguir entregando la economía a los banqueros. Además, los Ayuntamientos, las guarderías, los colegios públicos y los bancos permanecen cerrados.

El tráfico aéreo ha sudo interrumpido varias horas por la participación en la huelga de los controladores aéreos, lo que ha llevado a cancelar o modificar cientos de vuelos. Los barcos y los trenes no se han movido hoy, lo que afectó a las conexiones con las islas y los itinerarios internacionales. Los hospitales públicos atienden sólo casos de emergencia y las operaciones y consultas programados han sido pospuestas. También el servicio de ambulancias funciona con servicios mínimos.

Además Grecia vive un apagón informativo por la participación en el paro de los periodistas de todos los medios, que protestan contra la ola de despidos y las malas condiciones de trabajo en los grandes medios.


29 abril, 2015

¡Hacia la Huelga General!


La situación, lejos de mejorar ha empeorado con un enorme aumento de la represión para mantener la política de saqueo de lo público que la Troika define hipócritamente como “austeridad”.

Ante esta realidad acuciante, que ha de remover las conciencias de todas las personas de buena voluntad y sensibles ante los enormes sufrimientos que las actuales políticas están infligiendo a nuestros pueblos, los distintos sindicatos y colectivos sociales que actualmente integramos el Bloque combativo y de clase, manifestamos que:

Las organizaciones sindicales deben estar sólo al servicio de los/as trabajadores/as (en activo, parados/as, precarias/os, estudiantes, jubilados/as...), de sus intereses como clase social y actuando al margen de favores económicos y de injerencias políticas ajenas al mundo del trabajo. Su ámbito de lucha y lugar natural de acción está en el plano económico, en los tajos, enfrentándose a la precariedad, al paro, a la pérdida de derechos laborales, oponiéndose al empeoramiento de las condiciones de vida de los/as trabajadores/as.

Entendiendo que las personas no somos meras productoras-consumidoras, debemos solidarizarnos y confluir en las luchas con los movimientos sociales que defiendan todo aquello que nos es necesario y común como clase: sanidad, educación, servicios sociales, protección del medio ambiente, derecho a la vivienda, al aborto libre y gratuito... y construir así una corriente de apoyo mutuo en la contestación social.

Los servicios públicos y sociales no son una donación caritativa sino el fruto de lo obtenido a consecuencia de las luchas de los/as trabajadores/as que nos precedieron. Son conquistas de la clase obrera a las que no podemos renunciar. Tenemos que preservar y fortalecer estos derechos y reclamar nuestra participación en su gestión como trabajadores/as y usuarios/as.

Defendemos el concepto de sindicato como herramienta de lucha colectiva imprescindible contra el capitalismo. Denunciamos y nos oponemos a la actuación y el papel del sindicalismo oficial, y a la falsa representación que se otorgan de todos los/as trabajadores/as. Su propia trayectoria, actuaciones y comportamientos hablan por sí mismos. El descrédito del sindicalismo, la baja sindicación de los/as trabajadores/as y la pérdida de la conciencia de clase es su único logro en más de tres décadas, entre otros motivos a causa de su insultante nivel de corrupción y clientelismo.

Creemos que es necesario recuperar los valores y el orgullo de pertenecer a la clase obrera. Somos mayoría. Sin nosotros/as nada es posible. Debemos construir y reforzar todas las herramientas encaminadas al reparto equitativo de la riqueza entre todas las personas, exigir respeto y derechos, y organizarnos para oponernos a las agresiones laborales y sociales que está llevando a cabo la clase empresarial y política al unísono para aumentar y defender sus beneficios y privilegios, a costa de nuestros sacrificios y del futuro de las siguientes generaciones.

La clase trabajadora sufre desahucios mientras es obligada a financiar obras faraónicas, útiles sólo para llenar los bolsillos de políticos, empresarios y banqueros; allá donde les interesa destruyen el tejido productivo y el empleo, y nos encaminan hacia una crisis no sólo económica, sino energética y de recursos.

Reivindicamos la huelga general como la mayor herramienta de lucha en manos de los trabajadores. Afirmamos su efectividad y vigencia, así como la necesidad de articularla fuera de los viejos parámetros de la fábrica o el taller. Huelga general de la producción sí, pero también de consumo y social, de 48 horas o las que sean necesarias. No queremos otro paro general de 24 horas de cara a la galería que contribuya a provocar más frustración y desmovilización entre los/as trabajadores/as.

Trabajaremos conjuntamente para intentar construir una huelga real desde abajo, con los/as trabajadores/as, junto a los movimientos sociales. Esa huelga ya ha sido convocada desde las instancias representativas de las Marchas de la Dignidad. Queremos contar con todos aquellos que quieran construirla al margen del sindicalismo oficial.

Promoveremos una huelga general al margen de pretextos como la presentación de los presupuestos del estado o los calendarios electorales, para evitar injerencias de partidos políticos. Éstos siempre pueden secundar y apoyar la huelga, pero no utilizarla para sus propios intereses.

Los abusos que sufrimos día a día en los puestos de trabajo, la precariedad, el paro, las reformas laborales, la pérdida de poder adquisitivo y el empeoramiento de las condiciones de vida, junto a la actitud cada vez más despótica y prepotente de la patronal, constituyen por sí solas razones sobradas no para una huelga, sino para unas cuantas.

El actual nivel de represión por parte del estado hacia los movimientos sociales y sindicales no es más que su respuesta natural en defensa de los privilegios de las clases sociales a las que representa: políticos/as, banqueros/as, empresarios/as... Sólo hay que ver la reciente detención, en Madrid, de 18 activistas contra los desahucios por hacer llegar sus protestas a un pleno municipal, o la condena penal a varios compañeros de la minería de Asturias por defender las condiciones mínimas de seguridad en su trabajo.

Rechazamos cualquier ley de huelga, porque su único objetivo real es eliminar de facto este derecho, o como poco controlarlo y criminalizarlo para anular la capacidad de impacto de una respuesta obrera a sus ataques económicos y políticos contra los/as trabajadores/as.

Defendemos los piquetes, el boicot y cualquier mecanismo que utilicen los/as trabajadores/as para defender sus legítimos intereses.

Denunciamos el falso discurso del derecho al trabajo cuando sólo se utiliza y abandera si existe una convocatoria de huelga, convirtiéndose en papel mojado dicho derecho el resto del tiempo. Derecho al trabajo sí, pero digno, para todos/as, y todos los días. Basta de manipulaciones que fomentan el esquirolaje, el miedo y la división entre la clase trabajadora.

Entendemos que ningún cambio real es posible sin el concurso y la movilización de la clase obrera. Si se pretende algo más que lavar la cara al régimen, procurando que todo cambie para que nada cambie, la participación de la clase trabajadora es imprescindible. De hecho, constituye la única posibilidad real de quebrar el status quo favorable a las oligarquías, tanto a nivel estatal como europeo. Sin que la clase trabajadora tome la palabra no hay salida a la Europa de la austeridad y a un sistema en manos de oligarquías antisociales.

Invitamos públicamente a sumarse a todas aquellas organizaciones sindicales y movimientos sociales, trabajadores y trabajadoras y ciudadanos de bien, que compartan los objetivos básicos enumerados en este comunicado . Conscientes de que todos somos necesarios y podemos aportar en este proceso de contestación social y de construcción de una huelga general real.

Nos movilizamos por dignidad, porque se está demostrando que la lucha es el único camino.
¡No hay cambio sin lucha obrera!

¡Hacia la Huelga general!

BLOQUE COMBATIVO Y DE CLASE: 
Alternativa Sindical de Trabajadores (AST); Baladre; Confederación General del Trabajo (CGT); Confederación Nacional del Trabajo (CNT); Comisiones de Base (CoBas); Coordinadora Sindical de Clase (CSC); Intersindical de Aragón (IA); Sindicato Asambleario de Sanidad (SAS); Sindicato Único de Trabajadores Solidaridad Obrera (SO)