27 octubre, 2024
04 mayo, 2024
EEUU: represión, golpes, arrestos y allanamiento de universidades por parte de la policía
● cubainformación – 01/05/2024
Hablaremos de lawfare. Ahora que el presidente español Pedro Sánchez y la “socialdemocracia” española, siente el látigo de la guerra jurídica de la derecha, es cuando se queja de ello. Y cuándo la sufrieron los liderazgos de la izquierda latinoamericana, ¿hacia dónde miraban? ¿Qué decían medios españoles, como los del Grupo Prisa, los que ahora hablan de lawfare, pero entonces daban credibilidad a los procesos contra Correa, Maduro o Fernández?
Y nos meteremos de lleno en el nuevo movimiento universitario estadounidense contra la guerra. Como contra la guerra en Vietnam, ahora miles y miles de estudiantes se levantan en solidaridad con Palestina. Y vemos el concepto de libertad de manifestación y expresión en el régimen de EEUU, en forma de represión, golpes y allanamiento de universidades por parte de la policía. Está bien claro su modelo para Cuba. ¿Se imagina que una sola de la imágenes que vemos en la redes se produjera en la Isla? ¿Cuántas veces y durante cuantos meses la veríamos repetida en las televisiones de medio mundo?
La corresponsal de RT en Washington Helena Villar nos dice: “los estudiantes de EEUU son conscientes de que participar en ellas les puede traer problemas académicos e incluso laborales. La mayoría pagan mucho dinero y se sacrifican por su educación. Es decir, se arriesgan con la convicción de que están haciendo lo correcto”. ¡Qué curioso! Y luego el caso de una profesora o una alumna con determinado problema en una universidad cubana, se convierte en la prueba de que en Cuba hay una “dictadura”. ¡Cinismo en estado puro!
Y un detalle interesante: “La mayoría no sólo están muy informados de la situación en Gaza, sino que ponen énfasis en el vínculo económico entre sus universidades y compañías o donantes relacionados con el militarismo israelí. Creo que este punto es el que más se está queriendo acallar y el que más miedo da a políticos y establishment”.
Hablaremos de por qué en EEUU van camino de de prohibir Tik Tok, la única red social de gran impacto que no controlan.
También de la campaña infame desde la Casa Blanca y sus adláteres para impedir que lleguen turistas desde Europa a Cuba, y así seguir haciendo sufrir al pueblo cubano y hundir sus condiciones de vida.
Pero ya saben lo que dicen estos sinvergüenzas: ¡que el bloqueo no existe!
De esto y de mucho más, hoy, en El Batazo
★
30 junio, 2023
03 mayo, 2021
23 febrero, 2021
EEUU: La policía impide que personas hambrientas recuperen comida de contenedores de basura —— Joshua Hanks
El estado de Oregón tiene una de las poblaciones de personas sin hogar más numerosa del país. Portland, su mayor ciudad, alberga la cuarta población sin techo más grande de Estados Unidos. Eso significa que hay mucha gente hambrienta en la ciudad. Cuando Fred Meyer tira sus productos perecederos a la basura porque se quedó sin suministro eléctrico, organizaciones solidarias y hambrientos acuden para recogerlos.
Como ilustra el siguiente caso, también acudió una docena de policías que, según parece, cobran salarios financiados por los contribuyentes para proteger contenedores de basura y asegurarse de que la comida nunca llegue a esta población hambrienta y sin hogar.
Workers World – 22/02/2021
Traducción del inglés: Arrezafe
Portland, Oregón.
Una intensa tormenta invernal azotó EEUU la semana pasada, dejando sin electricidad desde Oregón hasta Texas y toda la costa este. Millones de personas se encontraron en una situación desesperada, sin electricidad, sin agua, sin transporte y con un frío que amenazaba sus vidas, todo ello en en medio de una pandemia mundial.
Más de 300.000 personas en el área metropolitana de Portland quedaron sin suministro eléctrico a causa del fallo más grave ocurrido en Oregón en décadas. Sin electricidad, las tiendas de alimentación comenzaron a tirar alimentos refrigerados y congelados, y en el noreste de Portland, en una tienda Fred Meyer, propiedad de Kroger, los vecinos comenzaron a recuperar alimentos desechados de un gran contenedor de basura situado fuera de la misma.
La gerencia de Fred Meyer afirma que normalmente donan alimentos a organizaciones benéficas, pero el hielo en la carretera impidió que las remesas llegaran de manera segura a la tienda. Afirmaron que los alimentos desechados representaban un riesgo para la seguridad alimentaria, a pesar de que la temperatura exterior era más fría que el interior de una nevera portátil, y prohibieron el acceso a los alimentos.
Alegando el temor de una "confrontación física", como resultado de la decisión de la gerencia de negar la comida del contenedor a los residentes hambrientos, la tienda llamó a la policía. Muchos de los presentes, clientes habituales de Fred Meyer, simplemente necesitaban comida y no tenían otra opción que intentar recuperarla del contenedor de basura.
El periódico de Oregón informó el 18 de febrero que "una docena de oficiales se personaron en el lugar. Uno de ellos no llevaba mascarilla y se negó a ponérsela hasta que llegó un supervisor". Después, la policía amenazó con arrestar a las personas allí congregadas, unas 50, incluido un periodista con su identificación de prensa visible.
Este tipo de comportamiento agresivo e inhumano de la policía ya no sorprende, especialmente tras haber visto la violencia con que fueron reprimidas las multitudinarias protestas del verano pasado contra la brutalidad policial. Las mismas tácticas se han utilizado para dispersar a los residentes hambrientos que buscaban comida en un contenedor de basura.
"Orden" capitalista
La policía declaró que estaban en la tienda para "restaurar el orden". Y en cierto modo tenían razón: el “orden” capitalista que, al parecer, consiste en que las grandes corporaciones tiren la comida durante un desastre en lugar de facilitársela a las personas necesitadas. "Orden" capitalista quiere decir que los ricos se hacen más ricos durante una pandemia, mientras millones caen en la pobreza y cientos de miles perecen. Significa guerra constante, campos de concentración de inmigrantes y terror policial racista.
"Orden" que no pone los medios necesarios para satisfacer las necesidades de la gente durante una emergencia, pero sí para proteger la propiedad privada, incluso cuando está destinada a un vertedero. En Texas, el suministro eléctrico se mantuvo en las áreas del centro, iluminando y calentando torres de oficinas vacías, mientras barrio tras barrio se sumergía en la oscuridad y el frío. Imágenes de centros urbanos fulgurantes rodeados de mares de oscuridad se abrieron paso rápidamente por Internet, lo que provocó indignación e ira.
La escena referida en el noreste de Portland es algo que, se nos dice repetidamente, no sucede aquí. Los principales medios de comunicación mostrarán alegremente imágenes de la escasez de alimentos en países como Venezuela, que sufren las asfixiantes sanciones estadounidenses, pero incluso las noticias más sensacionalistas nunca podrán mostrar a la policía venezolana custodiando contenedores de basura y amenazando con arrestos masivos contra cualquiera intentando llevarse alimentos desechados.
Vietnam, al que los medios de comunicación estadounidenses y las agencias gubernamentales denigran tildándolo de régimen "autoritario" que no respeta los derechos humanos, instaló dispensadores de arroz durante el comienzo de la pandemia, en los que cualquiera podía obtener arroz gratis. Vietnam supo dar una respuesta exitosa al COVID-19 y evitó la inseguridad alimentaria.
Si esta historia de Portland se desarrollara en China, en Cuba o en cualquier otro país "enemigo" de Estados Unidos, sería citada como prueba definitiva de su fracaso. Sería noticia de primera plana y escucharíamos discursos de nuestros políticos acerca de la necesidad de... "intervención humanitaria".
A pesar de tener la economía y el ejército más grandes del mundo, Estados Unidos no satisface las necesidades básicas de su población, hasta tal punto que ésta llega a enfrentarse a la policía para obtener comida de los contenedores de basura.
05 febrero, 2021
Policía y Democracia
Anarquía & Comunismo - N° 8 (otoño 2017)
"Con una metralleta en la raja, todo Chile trabaja".
Sergio de Castro, 'Chicago Boy' y Ministro de Hacienda (1977-1982) del Dictador Pinochet.
"La seguridad es el supremo concepto social de la sociedad burguesa".
Karl Marx.
Existe una relación orgánica directa y funcional entre la policía, la democracia y el desarrollo del capitalismo. La democracia moderna es una relación social e histórica inseparable del capital, de hecho, la sociedad capitalista alcanza su pleno desarrollo histórico, económico (e incluso militar) con la organización de miles de millones de seres humanos bajo el régimen democrático. La base material del sistema democrático son las relaciones sociales capitalistas, que tienden a disolver toda unidad entre los individuos y la comunidad humana, es la reunión de lo separado en tanto que separado: un aglomerado de soledades organizadas por y para la producción mercantil. Por consiguiente, es posible afirmar que la policía es una fracción especial del ejército permanente del Estado/Capital, cuya función es asegurar la realización de la plusvalía, la conversión de las mercancías en dinero o, en otras palabras, asegurar la sumisión de todas las actividades humanas a la permanente autovalorización del capital.
Puesto que las actuales condiciones capitalistas de existencia son la base material del sistema de organización democrático, el resguardo policial de la sociedad no hace más que expresar de forma visible la miseria y las contradicciones de la sociedad burguesa: este sistema que vocifera por todos los medios de sumisión de las masas que es perfecto, que todos vivimos felices con el actual orden de cosas, necesita una violencia social y militar crecientes para mantener el podrido fundamento de todo el sistema: la explotación del humano por el ser humano.
De esta forma, el papel de la policía como fuerza de choque primaria del Estado/Capital, y por supuesto el de todas las otras ramas del ejército burgués, está mistificado por la dinámica propia de las relaciones sociales burguesas. La policía, que históricamente ha asegurado la explotación humana, no patrulla las calles de las grandes ciudades capitalistas con un letrero que advierta: "Defensa violenta de la propiedad privada", sino que, dado el aislamiento, competencia y mutuo enfrentamiento de las individualidades humanas subsumidas por el capital, la policía puede aparecer como un ente protector del individuo atomizado. Esta resulta ser una triste paradoja, una especie de síndrome de Estocolmo social, puesto que la vida cotidiana de la sociedad burguesa encubre el hecho de que esta atomización y aniquilación de la individualidad humana (por ej: el trabajo asalariado) es justamente lo que protege y fortalece la existencia de la policía.
La policía moderna surge históricamente en paralelo con el desarrollo, consolidación y expansión mundial del modo de producción capitalista. Es evidente que al existir la policía por y para la expansión de la propiedad privada (lo que implica a su vez la expropiación y miseria de la mayoría de la especia humana), esta debe reprimir y evitar a toda costa la insurrección revolucionaria de la humanidad contra el capital, ya que por su esencia toda insurrección proletaria es la destrucción de la propiedad y, cuando se puede, de la clase explotadora y sus defensores.
Son las relaciones económicas las que hacen necesaria la existencia de la policía, ya que la sociedad capitalista encierra dentro de sí misma la posibilidad de unificación total de la especie humana (comunismo) y por ello las personas esclavizadas por el capital deben ser fijadas dentro de sus roles sociales mediante la violencia: la violencia económica asegura que todas las personas deban trabajar para existir y existir para trabajar, la violencia policial–militar asegura que los hambrientos y explotados de toda índole no se rebelen contra la dictadura del capital. La policía sabrá disparar, como ya lo ha hecho, cuando llegue el momento contra las masas insurrectas o también golpeará y encarcelará al hambriento que se atreva a tomar una mercancía sin pagarla para satisfacer sus necesidades humanas. Por ello es que la seguridad es el supremo concepto de la sociedad mercantil: la vida en la sociedad capitalista es un permanente estado de excepción para los proletarios.
El principal argumento que la burguesía esgrime para justificar la existencia de la policía, es el combate contra la delincuencia. Plantear así el problema, es posicionarse de facto en el relativo y engañoso terreno de la ideología burguesa, puesto que en el fondo se busca salvar el estado de excepción democrático, y su correspondiente derecho burgués, como el más adecuado a una naturaleza humana supuestamente egoísta. Mas, la realidad social e histórica demuestra que las relaciones sociales sobre las cuales se funda la sociedad capitalista, que ponen a todas las individualidades humanas en una mutua oposición y egoísmo, son la verdadera causa de la delincuencia, ya que el robo sólo puede existir en la medida en que exista una propiedad privada que pueda ser robada, y es justamente el robo que la clase burguesa, organizada como Estado/Capital, hace del tiempo y la creatividad humana el verdadero fundamento del Estado, del derecho, de la democracia y todas sus instituciones.
Por consiguiente, jamás podrá el Estado, ni aún con toda la tecnología y financiamiento puestos a disposición de las diferentes policías, resolver el problema de la violencia social, porque esta sociedad existe gracias al terror generalizado que la dictadura del capital impone sobre la especie humana: la necesidad de dinero. La policía existe por y para esta necesidad, y a su vez contribuye a aumentarla en la medida en que castiga y persigue cualquier atentado contra la propiedad privada. Sólo la superación de la sociedad capitalista, es decir, la especie humana viviendo el comunismo anárquico, podrá poner fin a todos los antagonismos de la sociedad burguesa, porque no es la guerra de todos contra todos ni el egoísmo declarado sino la producción social puesta al servicio de las necesidades humanas y la expansión infinita de la creatividad. Allí donde el libre desarrollo de cada uno es el fundamento social para el libre desarrollo de todos, se hace imposible la existencia de la policía. Por el contrario, cuando la base de la sociedad hace que en vez de encontrar en el otro mi confirmación como ser humano, encuentre mi negación, un impedimento a mi desarrollo, la sociedad está condenada ineluctablemente a la necesidad de la policía y a tender a hacer de cada individuo un policía no sólo de los demás y de sus propias posesiones, sino también de sí mismo.
De este modo la crítica que apuesta por la abolición de la policía debe volverse una crítica contra el Estado, el cual es la organización política del capital para la explotación económica del conjunto de la humanidad: “una permanente conspiración, una conspiración dirigida, por supuesto, contra las masas para cuya esclavización existen todos los Estados” (Bakunin). La liquidación del Estado, es una condición preliminar para el movimiento de superación de la sociedad de la mercancía, ya que toda fuerza exteriorizada contribuye al fortalecimiento permanente del viejo orden en tanto que esta esfera de la sociedad y la esclavitud son indisociables en la medida que esta criatura artificial y todo su despliegue de funciones; el profesor, el ejército, ministros, cárceles, policía, etc… garantizan por la fuerza (física o de otra especie) las condiciones de reproducción de las relaciones de producción (que en último término son relaciones de explotación).
Para la insurrección revolucionaria de la humanidad esclavizada por el capital es necesaria la destrucción del Estado; no su conquista, sino su abolición como relación social. El comunismo anarquista sólo podrá florecer en un terreno en el cual las relaciones sociales no permitan la reestructuración del Estado–Capital, que la lucha insurreccional deberá ir de la mano con una inmediata transformación comunista del conjunto de la sociedad.
29 enero, 2020
24 marzo, 2019
Marcadores químicos: un paso más hacia el control totalitario de la población.
18 enero, 2019
¿Orwell 1984? No: Francia 2019
22 septiembre, 2018
Carta abierta a Boro, La Haine – Carlo Frabetti
12 marzo, 2018
Justicia lenta, represión rápida. Una fórmula que privilegia a las clases dominantes / Las condiciones laborales de los mercenarios
Justicia lenta, represión rápida. Una fórmula que privilegia a las clases dominantes y torna inane el artículo que proclama la soberanía popular. No basta combatir las instituciones que dichas clases se han dado a sí mismas para perpetuar su propio dominio, dichas instituciones son sus zarpas, pero no la cabeza del monstruo, la cabeza es el sistema mismo y hay que demolerlo desde sus más profundos y arraigados cimientos sociales. El planeta entero es hoy una colonia del sistema capitalista que, a través de las instituciones estatales, impone su orden depredador, inhumano, injusto e inmoral. Allí donde el neoliberalismo, más o menos democrático, ha impuesto su orden, gobiernos, partidos, presidentes, ministros y diputados se suceden uno tras otro sin cuestionar jamás los medios ni los fines de un sistema globalizado de explotación que, ese sí, permanece apoyado y reforzado por los estados. Recuerdo haberle oído decir a un recién nombrado ministro –tal vez intentando paliar su incoherencia ideológica– que, “a partir de este instante he pasado a ser propiedad del Estado”. Le faltó añadir, “y fiel siervo del capital”. “Todos los Estados nacionales se definen, histórica y constantemente, a través de su relación con la totalidad de las relaciones sociales capitalistas” (John Holloway).





















