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18 abril, 2026

HAMBRE EN LOS PORTAAVIONES DEL IMPERIO

 

USA TODAY NEWS – Abril 2026


Dan F. se alarmó cuando su hija, una infante de marina a bordo del USS Tripoli, buque de guerra desplegado en la misión contra Irán, le envió una foto de una comida servida en el barco: una bandeja, dos tercios de ella vacía, que contenía una pequeña porción de carne desmenuzada y una tortilla doblada.



Otro militar, en servicio a bordo del USS Abraham Lincoln, envió a su familia otra fotografía de una comida igualmente poco apetitosa: un pequeño puñado de zanahorias hervidas, una hamburguesa de carne seca y un trozo gris de carne procesada.




Karen Erskine-Valentine, pastora de una iglesia en Shepherdstown, Virginia Occidental, expresó su alarma al enterarse por un miembro de la comunidad, cuyo hijo se encuentra en Oriente Medio a bordo del USS Abraham Lincoln, de la mala calidad de la comida en el barco: 

"La comida no sabe a nada, es insuficiente y pasan hambre todo el tiempo", dijo Erskine-Valentine.





06 noviembre, 2025

Israel sigue matando de hambre — Caitlin Johnstone

 


Caitlin's Newsletter – 06/11/2025


Israel sigue impidiendo la entrega de la ayuda humanitaria necesaria para aliviar el sufrimiento de los palestinos en Gaza.


En un artículo titulado "No llegan suficientes tiendas de campaña ni alimentos a Gaza con la llegada del invierno, manifiestan las agencias de ayuda", Reuters informa que "casi cuatro semanas después de un alto el fuego, es muy escasa la ayuda que llega a Gaza" debido a las restricciones israelíes que impiden que los camiones que la transportan lleguen a sus destinos. Según un informe de la OSHA de la semana pasada "una décima parte de los niños examinados en Gaza todavía padecen grave desnutrición".


Un reportaje del canal británico Channel 4 News muestra almacenes colmados de alimentos que, según las organizaciones humanitarias, no están entrando en Gaza con la rapidez necesaria.


En un artículo titulado " 'Bajo el pretexto de la burocracia': Israel impide que los grupos humanitarios entreguen ayuda esencial a pesar de la calma en Gaza", el medio israelí Haaretz informa que "Israel ha implementado un nuevo procedimiento que exige que todas las organizaciones humanitarias que operan en Gaza y Cisjordania vuelvan a solicitar la aprobación oficial, y a muchas se les ha denegado, a pesar de la relativa calma en Gaza tras el alto el fuego".



Están utilizando impedimentos burocráticos y restricciones arbitrarias para obstaculizar al máximo el envío urgente de ayuda a Gaza. Como afirma Ali Abunimah de Electronic Intifada, Israel ha logrado «rebautizar su genocidio como un "alto el fuego"».


Publicación completa 👉🏽 Israel Is Still Starving Gaza, And Other Notes



14 octubre, 2025

Lo que contemplé desde un avión de ayuda humanitaria sobre Gaza

 

Fotoperiodista Anónimo. The Electronic Intifada – 13/09/2025

   Traducción del inglés: Arrezafe


Miembros del ejército jordano observan desde la compuerta trasera de un avión C-130, tras un lanzamiento aéreo humanitario en la Franja de Gaza, el 14 de agosto. Matteo Placucci - ZUMA Press


A mil metros sobre Gaza, la escotilla de un avión de "ayuda" jordano se abre y vislumbro el azul del Mediterráneo.


La costa evoca imágenes de 1948, cuando familias palestinas de Haifa y Jaffa se vieron obligadas a huir a Gaza para escapar de las milicias sionistas que realizaban una limpieza étnica en las aldeas costeras de Palestina. Las imágenes se desvanecen rápidamente de mi mente, y son reemplazadas por la costa actual. Setenta y siete años después, Gaza vuelve a estar repleta de familias desplazadas y tiendas de campaña.


La vista de Gaza desde arriba es impactante: un paisaje urbano desfigurado donde barrios enteros han sido borrados del mapa y otros han quedado reducidos a un gris monótono por el incesante bombardeo israelí. Los mercados apenas funcionan, sus pálidos colores contrastan con los escombros, mientras la gente camina entre las ruinas o arrastra carros por las calles destrozadas.


Con cada barrio que sobrevolamos, la devastación se profundiza, y un panorama de implacable destrucción se extiende durante más de 10 minutos de vuelo.


Un miembro de la tripulación militar jordana, vestido con un uniforme verde oliva, se ata a los arneses del avión y levanta la mano, como si saludara a alguien. Después, ocho toneladas de cajas marrones llenas de comida, medicamentos y leche de fórmula empiezan a deslizarse rápidamente fuera del avión hacia Gaza.


La tripulación se dirige entonces a la escotilla abierta y adopta poses mientras los paracaídas se abren. Se abrazan y se dan la mano en señal de triunfo, como actores de una película de Hollywood.


Fotógrafos extranjeros y locales se pelean por la toma perfecta, capturando imágenes escenificadas, como si estos soldados acabaran de salvar a Gaza de la aniquilación o desactivaran un dispositivo nuclear en el último segundo posible.


Me pregunto: ¿a quiénes van dirigidas estas fotos?


Desde una base militar


Semanas antes, cuando un medio de comunicación me había encomendado documentar estas "operaciones humanitarias", me enfrenté a un dilema: ¿debía grabar una escena que sabía que era artificial o intentar mostrar algo diferente?


Consulté con mis colegas y algunos me instaron a ir, sugiriendo que ésta podría ser una oportunidad única de capturar lo que generalmente se esconde detrás de las imágenes heroicas y escenificadas que a menudo surgen de tales operaciones.


El viaje comenzó en la Base Aérea Rey Abdullah II en Zarqa, Jordania, donde aviones militares de países europeos y, por supuesto, de Jordania, están estacionados a lo largo de una larga pista. Sin embargo, es la presencia de los medios, no los aviones, lo que domina la escena: decenas de periodistas y corresponsales compiten por entrevistas e imágenes de las tropas mientras cargan los paquetes de ayuda.


Cada fotografía tendrá un propósito fundamental: lavar la imagen de los estados involucrados en los lanzamientos aéreos y legitimar la propia operación de "ayuda".


En Jordania, la filmación de los lanzamientos aéreos está organizada por la Corte Real Jordana, el intermediario administrativo entre el monarca y las autoridades constitucionales del estado. Los permisos de prensa se distribuyen primero a los principales medios internacionales, luego a los periodistas de los estados que participan en los lanzamientos de ayuda y, finalmente, a los reporteros locales.


Durante el último mes, las imágenes de los lanzamientos aéreos, muchas de las cuales fueron tomadas por experimentados fotógrafos extranjeros, han inundado las plataformas digitales.


Estas tomas yuxtaponen la devastación de Gaza con los "soldados de la ayuda" y, como telón de fondo, los paracaídas abriéndose en el cielo.


Las imágenes de los lanzamientos aéreos refuerzan una contradicción: menoscaban el trabajo de los periodistas palestinos que informan desde el corazón mismo del genocidio y que han sido implacablemente atacados y masacrados por Israel durante dos años.


Y, por supuesto, no podemos olvidar que toda la operación de “ayuda humanitaria” se lleva a cabo bajo la total coordinación y aprobación de Israel.


¿Por qué la ayuda se arroja desde cielo?


Desde la reanudación de los lanzamientos aéreos a finales de julio, se han lanzado alrededor de 800 toneladas de ayuda en más de 400 misiones, según los medios estatales de Jordania.


Sin embargo, en medio de la hambruna formalmente declarada por la ONU en agosto de 2025, a pesar de los claros indicios de que durará muchos, muchos meses, Gaza necesita al menos 1.000 camiones al día, según el jefe de la Defensa Civil de Gaza.


Estos costosos lanzamientos aéreos no tienen como objetivo beneficiar a los palestinos de Gaza.


Tienen otro propósito: sirven de relaciones públicas para enmascarar la complicidad de los estados en el genocidio de Israel.


En el mejor de los casos, son ineficaces a la hora de prestar ayuda y, en el peor, han sido mortales.


Según mis propios cálculos, la cantidad total arrojada en más de 400 misiones de lanzamiento aéreo podría haber sido entregada en un solo día por tierra, si los cruces fronterizos no hubieran sido cerrados por Israel y Egipto.


Esta manera de distribuir la ayuda parece tener como objetivo crear deliberadamente desorden e impedir cualquier distribución organizada y humana de la ayuda.


Los lanzamientos aéreos humillan y atormentan psicológicamente a la población de Gaza. Se lanzan alimentos desde el cielo a una población hambrienta, lo que provoca horribles escenas de muerte y caos, mientras que en tierra firme el acceso permanece bloqueado.


El objetivo de Israel desde el 7 de octubre de 2023 y durante su genocidio en Gaza, ha sido transformar la imagen de los palestinos, de población que legítimamente vuelve a sus tierras a población debilitada y marginada que persigue una lata de atún.


Filmen la ayuda, pero no filmen Gaza


Antes de subir al avión, un soldado emiratí se acerca a los periodistas reunidos y les da instrucciones.


"No muestren las caras de los pilotos", dijo, elogiando después los "tremendos esfuerzos" del gobernante de los EAU.


Luego tomó la palabra un representante militar jordano, quien afirmó que "Jordania está haciendo todo lo posible para apoyar a sus hermanos palestinos".


Sin embargo, esas declaraciones chocan con una realidad muy diferente en Ammán: constantes detenciones de activistas, represión de las protestas pro palestinas y la negativa a cancelar el acuerdo de normalización de Wadi Araba de 1994 con Israel o a detener las importaciones de gas de Israel.


Mientras el avión se preparaba para despegar, una pregunta me preocupaba: ¿Cómo demostraremos, dentro de 30 años, en las páginas de la historia, que estas imágenes nunca tuvieron que ver con ayudar?


Los mismos Estados que ahora se muestran solidarios con los palestinos, supuestamente enviándoles "alivio", son los mismos que han armado política y militarmente a Israel, proporcionándole cobertura para librar una guerra de aniquilación en Gaza.


Los actuales lanzamientos aéreos son intentos de lavar las manos manchadas de sangre, pero ignoran las peticiones de los propios palestinos en Gaza para poner fin a este teatro.


Cuando los fotógrafos y periodistas subieron al avión, el personal militar nos ordenó no filmar Gaza ni su devastación.


En el vuelo al que me uní, la filmación se limitaba a las cajas de suministros y a los soldados. A bordo, el puñado de periodistas era vigilado por oficiales de prensa militar, quienes revisaban las imágenes para asegurarse de que los objetivos no enfocaran la aniquilación de Gaza, sino que se centraran en el espectáculo del lanzamiento de la ayuda.


Una vez más, la voz palestina fue silenciada en pleno vuelo. Y, por supuesto, a la mayoría de los periodistas y medios les da igual. Mientras las imágenes sean "exclusivas" y se puedan vender, todo lo demás no importa.


El vuelo para arrojar la ayuda duró casi dos horas, ida y vuelta.


Una vez cerrada la compuerta del avión, arrojados todos los paquetes sobre Gaza, la atmósfera en el interior se tornó silenciosa y las cámaras dejaron de grabar.


A través de la ventana, la costa se hizo visible de nuevo.


Los soldados parecían actores en un descanso entre tomas, tumbados en el suelo, esperando a que el avión regresara a la base militar.


Si el alto el fuego se mantiene, los lanzamientos aéreos podrían quedar obsoletos como forma de encubrimiento para los gobiernos cómplices del genocidio. Pero esos mismos países seguirán presentándose como los salvadores de Gaza, prometiendo "ayuda" bajo muchas condiciones coloniales.


De regreso a Ammán, camino a la ciudad, pude ver las pancartas del Festival Internacional de Comida de Jordania, organizado por el gobierno jordano, mientras Gaza se muere de hambre.





30 julio, 2025

GAZA: El genocida dispositivo "humanitario"

 

"Quiero que el pueblo estadounidense sepa la verdad de lo que ocurre. Estamos en el lado equivocado de la historia".




Testimonio directo del denunciante Anthony Aguilar, quien relata su encuentro con Amir, un niño palestino. Aguilar describe dicho encuentro y lo que luego le sucedió a este niño:




"Amir sostiene la mitad de una bolsa de arroz, una bolsa rota, y media bolsa de lentejas que encontró en el suelo. Este niño caminó 12 kilómetros para llegar hasta aquí. ¡12 km! Mira a este niño. Y cuando llegó, nos dio las gracias por las escasas migajas restantes que consiguió. Dejó en el suelo su escasa comida, yo estaba arrodillado en ese momento, y puso sus manos en mi cara, en mis mejillas. Unas manos frágiles, esqueléticas y demacradas, sucias, me las puso en la cara. Y me besó la mano. Me besó, y me dijo: "Gracias". En inglés. Recogió su comida y regresó con el grupo, pero le dispararon gas pimienta, gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y balas a sus pies. Amir huyó asustado, mientras los soldados israelíes disparaban contra la multitud congregada en el corredor de Morab. Palestinos, civiles, seres humanos que caían al suelo tiroteados: Amir era uno de ellos. Amir caminó 12 kilómetros para conseguir comida, no consiguió más que sobras, nos dio las gracias y fue asesinado. Esa es la contribución de Estados Unidos. Esas eran balas de fabricación estadounidense, suministradas por contratistas estadounidenses".


https://www.youtube.com/live/YgG6nvKpNl0?si=FId88rvJOT8wc43B





07 agosto, 2023

Otra ignominia de Borrell: "Aceptando el cereal gratuito de Rusia, perderéis vuestra independencia"

 



TRADUCCIÓN







Y aquí tenemos al inefable "diplomático" propulsor del "hambre digna", en la embajada de España en Alemania, ante una mesa bien servida y en compañía nada menos que del globalista George Soros, "cambiando impresiones [es decir, recibiendo ordenes del mega millonario] sobre la migración y el futuro de África". Pa' echarse a temblar. ¿A quién le puede sorprender que se estén produciendo legítimas y, estas sí, dignas insurrecciones en el saqueado continente?





24 septiembre, 2021

Así reparte el pan el capitalismo

 




El virus del hambre. Marca y sello capitalista Pascualina Curcio


LA HAINE – 24/09/2021


El problema del hambre en el mundo no es por la falta de alimentos, es por la desigual distribución que se origina en el propio proceso social de la producción


Durante los 10 minutos que aproximadamente le tomará leer este artículo, habrán muerto de hambre 110 personas en el mundo, lo que equivale a 15.840 seres humanos diariamente, o casi 6 millones al año según estimaciones de Oxfam. Imagine ir a la cama en las noches sin tener nada qué comer. Imagine la angustia de una madre o un padre al no poder alimentar a sus hijos. Piense en el dolor, y más aún, en la impotencia que causa saber que un niño murió de hambre.


Según el reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) titulado El estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2021, en 2020, 30% de la población mundial, alrededor de 2.300 millones de personas, no tuvo acceso a una alimentación adecuada. Se lee también en el informe que 12% de la población mundial, 928 millones de personas, padeció inseguridad alimentaria grave durante el año de pandemia, 148 millones más que en 2019.


La situación del hambre en el mundo es aún más indignante por el hecho de que, mientras 2.300 millones de personas no tuvieron acceso a una alimentación adecuada y 6 millones murieron por no tener qué comer durante 2020, se desperdiciaron 2.500 millones de toneladas de alimentos que fueron a parar al basurero, nada más y nada menos que 40% de la producción mundial de alimentos (informe del Fondo Mundial para la Naturaleza). De estos 2.500 millones de toneladas, 1.200 millones, equivalentes a US$ 370 mil millones, se desperdiciaron en la fase de producción agrícola. El resto de la comida, es decir, 1.300 millones de toneladas, se botó en los hogares (61%), en los servicios de alimentos o restaurantes (26%) y en los comercios (13%).


Según el mismo informe, 58% del desperdicio de alimentos en la fase agrícola de producción ocurre en los países de ingresos altos y medios de Europa, en América del Norte y países industrializados, a pesar de que éstos cuentan con 37% de la población mundial. En otras palabras, el desperdicio de alimentos en estos países y en términos per cápita, es mucho mayor.


Celsa Peiteado, responsable del programa de Alimentación Sostenible del Fondo Mundial para la Naturaleza dijo en julio 2021: "los datos son alarmantes: se desperdicia suficiente comida como para alimentar a todo el mundo hasta el 2050. Podríamos alimentar a todas las personas que pasan hambre en el planeta más de siete veces".


En 2016, la ONU dijo que se necesitarían US$ 267.000 millones cada año para acabar con el hambre en 2030. Paradójicamente, cada año se botan, solo en la fase agrícola, US$ 370 mil millones en comida. Por otra parte, también paradójicamente, en 2020, las 10 personas más ricas del mundo incrementaron su riqueza en US$ 413.000 millones (Forbes), o sea, tan solo 10 personas aumentaron su fortuna en casi el doble de lo que necesitan más de 2 mil millones de personas para no tener que ir a la cama sin comer o, pero aun morir de hambre.


De acuerdo con el reciente informe de Oxfam de julio de 2021, se estima que 11 personas mueren cada minuto a causa del hambre, lo que supera la actual tasa de mortalidad por covid-19, que es de 7 personas por minuto. Afirman los de Oxfam: "Lo que parecía una crisis global de salud pública ha derivado rápidamente en una grave crisis de hambre que ha puesto al descubierto la enorme desigualdad del mundo en que vivimos". Desigualdad que es consecuencia, o mejor dicho, que es específica y característica del sistema económico, social y político que predomina. Insistimos en recordar, sobre todo a aquellos que repiten el discurso del supuesto éxito del capitalismo versus el supuesto fracaso del socialismo que 98% de los 195 países reconocidos por la ONU son capitalistas, así que, el hambre en el mundo tiene sello y marca capitalista.


El problema del hambre en el mundo no es por la falta de alimentos, es por la desigual en la distribución que se origina en el propio proceso social de la producción basado en la explotación del trabajador, proceso que genera pobreza y grandes limitaciones para el acceso a alimentos por parte de las grandes mayorías.


Junto a las grandes desigualdades mundiales que derivan en pobreza y miseria, los conflictos y las guerras también son una causa importante del hambre. Según el informe mundial sobre la crisis alimentaria 2021, alrededor de 100 millones de personas cayeron en una situación de crisis alimentaria como consecuencia de las guerras en 2020. En este mundo predominantemente capitalista en el que vivimos, el gasto militar aumentó 2,7% con respecto a 2019, equivalentes a US$ 51.000 millones, alcanzando los US$ 2 billones de gasto anual, esto a pesar de que en 2020 la producción mundial cayó 3,5% (son datos publicados en el reciente informe del Instituto para la Paz de Estocolmo de abril de 2021).


Los cinco países que más gastaron y que juntos representaron 62% del gasto militar mundial, fueron EEUU, China, India, Rusia y el Reino Unido. En promedio, el gasto militar a nivel mundial con respecto al PIB pasó de 2,2% en 2019 a 2,4% en 2020. En EEUU alcanzó un estimado de US$ 778 mil millones en 2020, aumentó 4,4% con respecto al 2019 a pesar de que su economía cayó 3,4% durante el mismo período. Casi todos los países que conforman la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) aumentaron su carga militar durante la pandemia.


PRESUPUESTO MILITAR PAÍSES DE LA OTAN


Acabar con el hambre en el mundo no pasa por dar comida a los pobres tal como, de manera focalizada receta el neoliberalismo cuando recomienda identificar a los que se encuentran en pobreza extrema para llevarles algo de comer. Tampoco es un asunto de la famosa frase, muy capitalista por cierto, que dice: "no le des el pescado, enséñales a pescar" porque en realidad el problema no es que no sepan pescar, el pescador/trabajador sabe pescar/trabajar y lo hace bien, el problema es que, lo que pesca/el producto de su trabajo, se lo apropia el burgués en el momento en que no le retribuye completamente el valor de su fuerza de trabajo, y solo le entrega, en el mejor de los casos, lo mínimamente necesario para que pueda sobrevivir y reproducirse como clase trabajadora.


Acabar, de verdad, con el hambre pasa por erradicar la pobreza, lo cual requiere acabar con las grandes desigualdades que se originan en un modo de producción basado en la explotación. Para acabar con las desigualdades hay que cambiar el sistema capitalista, ese mismo que predomina en el mundo desde hace siglos y que algunos insisten en calificar de exitoso a pesar de los 2.300 millones de personas que no tienen suficiente comida y los 6 millones que mueren de hambre todos los años mientras la casi mitad de los alimentos que se producen en todo el mundo son echados al basurero.


www.ultimasnoticias.com.ve


23 febrero, 2021

EEUU: La policía impide que personas hambrientas recuperen comida de contenedores de basura —— Joshua Hanks

 


El estado de Oregón tiene una de las poblaciones de personas sin hogar más numerosa del país. Portland, su mayor ciudad, alberga la cuarta población sin techo más grande de Estados Unidos. Eso significa que hay mucha gente hambrienta en la ciudad. Cuando Fred Meyer tira sus productos perecederos a la basura porque se quedó sin suministro eléctrico, organizaciones solidarias y hambrientos acuden para recogerlos.


Como ilustra el siguiente caso, también acudió una docena de policías que, según parece, cobran salarios financiados por los contribuyentes para proteger contenedores de basura y asegurarse de que la comida nunca llegue a esta población hambrienta y sin hogar.



Workers World – 22/02/2021

Traducción del inglés: Arrezafe


Portland, Oregón.


Una intensa tormenta invernal azotó EEUU la semana pasada, dejando sin electricidad desde Oregón hasta Texas y toda la costa este. Millones de personas se encontraron en una situación desesperada, sin electricidad, sin agua, sin transporte y con un frío que amenazaba sus vidas, todo ello en en medio de una pandemia mundial.


La policía de Portland impide el acceso de los vecinos,
 hambrientos y sin electricidad, a un contenedor de basura.


Más de 300.000 personas en el área metropolitana de Portland quedaron sin suministro eléctrico a causa del fallo más grave ocurrido en Oregón en décadas. Sin electricidad, las tiendas de alimentación comenzaron a tirar alimentos refrigerados y congelados, y en el noreste de Portland, en una tienda Fred Meyer, propiedad de Kroger, los vecinos comenzaron a recuperar alimentos desechados de un gran contenedor de basura situado fuera de la misma.


La gerencia de Fred Meyer afirma que normalmente donan alimentos a organizaciones benéficas, pero el hielo en la carretera impidió que las remesas llegaran de manera segura a la tienda. Afirmaron que los alimentos desechados representaban un riesgo para la seguridad alimentaria, a pesar de que la temperatura exterior era más fría que el interior de una nevera portátil, y prohibieron el acceso a los alimentos.


Alegando el temor de una "confrontación física", como resultado de la decisión de la gerencia de negar la comida del contenedor a los residentes hambrientos, la tienda llamó a la policía. Muchos de los presentes, clientes habituales de Fred Meyer, simplemente necesitaban comida y no tenían otra opción que intentar recuperarla del contenedor de basura.


El periódico de Oregón informó el 18 de febrero que "una docena de oficiales se personaron en el lugar. Uno de ellos no llevaba mascarilla y se negó a ponérsela hasta que llegó un supervisor". Después, la policía amenazó con arrestar a las personas allí congregadas, unas 50, incluido un periodista con su identificación de prensa visible.


Este tipo de comportamiento agresivo e inhumano de la policía ya no sorprende, especialmente tras haber visto la violencia con que fueron reprimidas las multitudinarias protestas del verano pasado contra la brutalidad policial. Las mismas tácticas se han utilizado para dispersar a los residentes hambrientos que buscaban comida en un contenedor de basura.


"Orden" capitalista


La policía declaró que estaban en la tienda para "restaurar el orden". Y en cierto modo tenían razón: el “orden” capitalista que, al parecer, consiste en que las grandes corporaciones tiren la comida durante un desastre en lugar de facilitársela a las personas necesitadas. "Orden" capitalista quiere decir que los ricos se hacen más ricos durante una pandemia, mientras millones caen en la pobreza y cientos de miles perecen. Significa guerra constante, campos de concentración de inmigrantes y terror policial racista.


"Orden" que no pone los medios necesarios para satisfacer las necesidades de la gente durante una emergencia, pero sí para proteger la propiedad privada, incluso cuando está destinada a un vertedero. En Texas, el suministro eléctrico se mantuvo en las áreas del centro, iluminando y calentando torres de oficinas vacías, mientras barrio tras barrio se sumergía en la oscuridad y el frío. Imágenes de centros urbanos fulgurantes rodeados de mares de oscuridad se abrieron paso rápidamente por Internet, lo que provocó indignación e ira.




La escena referida en el noreste de Portland es algo que, se nos dice repetidamente, no sucede aquí. Los principales medios de comunicación mostrarán alegremente imágenes de la escasez de alimentos en países como Venezuela, que sufren las asfixiantes sanciones estadounidenses, pero incluso las noticias más sensacionalistas nunca podrán mostrar a la policía venezolana custodiando contenedores de basura y amenazando con arrestos masivos contra cualquiera intentando llevarse alimentos desechados.


Vietnam, al que los medios de comunicación estadounidenses y las agencias gubernamentales denigran tildándolo de régimen "autoritario" que no respeta los derechos humanos, instaló dispensadores de arroz durante el comienzo de la pandemia, en los que cualquiera podía obtener arroz gratis. Vietnam supo dar una respuesta exitosa al COVID-19 y evitó la inseguridad alimentaria.


Si esta historia de Portland se desarrollara en China, en Cuba o en cualquier otro país "enemigo" de Estados Unidos, sería citada como prueba definitiva de su fracaso. Sería noticia de primera plana y escucharíamos discursos de nuestros políticos acerca de la necesidad de... "intervención humanitaria".


A pesar de tener la economía y el ejército más grandes del mundo, Estados Unidos no satisface las necesidades básicas de su población, hasta tal punto que ésta llega a enfrentarse a la policía para obtener comida de los contenedores de basura.