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24 febrero, 2026

El empobrecimiento en la sociedad capitalista — V. I. Lenin

 


(Escrito en noviembre de 1912)


Los reformistas burgueses, a quienes hacen eco ciertos oportunistas existentes entre los socialdemócratas, afirman que en la sociedad capitalista no hay empobrecimiento de las masas. La "teoría del empobrecimiento" es errónea, afirman, pues el bienestar de las masas crece, aunque con lentitud. El abismo entre los que poseen y los que no poseen no se ensancha, sino que se hace más estrecho.


La falsedad de tales afirmaciones se revela últimamente ante las masas, cada vez con mayor claridad. La carestía de la vida aumenta. El salario de los obreros, aun con el movimiento de huelgas más tenaz y más exitoso, crece con mayor lentitud de lo que aumenta la necesaria inversión de fuerza de trabajo. Y paralelamente, la riqueza de los capitalistas crece con vertiginosa rapidez.


Veamos algunos datos relativos a Alemania, donde la situación de los obreros es incomparablemente mejor que en Rusia gracias a su mayor nivel cultural, a la libertad de huelga y de asociación, a la libertad política, a los millones de afiliados a sindicatos y a los millones de lectores de los periódicos obreros.


Según datos de los sociólogos y políticos burgueses, tomados de fuentes oficiales, el salario de los obreros alemanes aumentó durante los últimos treinta años en un 25 por ciento, término medio. En el mismo período, ¡¡el costo de la vida aumentó por lo menos un 40 por ciento!!


Los comestibles, la ropa, el carbón y los alquileres: todo ha subido de precio. El obrero se empobrece absolutamente, es decir se vuelve más pobre que antes, se ve obligado a vivir peor, a comer menos, a pasar más hambre, a alojarse en sótanos y buhardillas.


Pero resulta aun más evidente el empobrecimiento relativo de los obreros, es decir, la disminución de su parte en la renta nacional. En la sociedad capitalista, que se enriquece con rapidez, la proporción de lo que corresponde a los obreros disminuye sin cesar, pues el enriquecimiento de los millonarios es cada vez más rápido.


En Rusia no hay impuesto a los ingresos, no hay datos sobre la creciente riqueza de las clases pudientes de la sociedad. Nuestra realidad, más penosa aun, es cubierta por un velo, el velo de la ignorancia y la falta de publicidad.


En Alemania hay datos exactos sobre la riqueza de las clases pudientes. En Prusia, por ejemplo, los primeros 10.000 millones de marcos (5.000 millones de rublos) de propiedades imponibles pertenecían en 1902 a 1.853 personas, y en 1908 a 1.108.


El número de los más ricos ha disminuido. Su riqueza ha aumentado: cada uno de ellos poseía en 1902, término medio, bienes por valor de 5 millones de marcos (2.500.000 rublos), ¡y en 1908 de 9 millones de marcos (4.500.000 rublos)!


Se habla de "los 10.000 de arriba". En Prusia, los "21.000 de arriba" poseían bienes por valor de 13.500 millones de marcos, y los propietarios restantes, 1.300.000 tenía bienes gravados por valor de sólo 3.000 millones.


Cuatro de los millonarios más adinerados de Prusia (un príncipe, un duque y dos condes) eran dueños en 1907 de bienes por valor de 149 millones de marcos, y en 1908 por valor de 481 millones.


La riqueza crece en la sociedad capitalista con increíble rapidez, paralelamente al empobrecimiento de las masas obreras.


Fuente: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1912/noviembre/empob.htm



20 noviembre, 2022

Richard Sunak: 50 millones de libras para Ucrania. Reino Unido entra en recesión

 


 En una visita relámpago a Kiev, Richard Sunak, primer ministro de Reino Unido, prometió 50 millones de libras al presidente títere Zelenski.

 Reino Unido entra en recesión y anuncia que subirá los impuestos.


EXHAUSTO – INFRAVALORADO – EXPLOTADO


La pobreza aumenta en Reino Unido: hay que escoger entre hambre y frío. Los bancos de alimentos con apoyo de voluntarios ayudan a mitigar el hambre, pero las necesidades son crecientes. Reino Unido registra la más alta inflación desde 1992.


Millones de niños en Reino Unido sufrirán una "crisis humanitaria" provocada por la pobreza energética. El aumento del coste de la vida podría arrastrar a tres millones de personas a la pobreza absoluta.



04 octubre, 2021

Mártires del andamiaje capitalista

 


«El opulento mundo desarrollado vestido de volantes de billetes y adornado con abalorios de monedas, vive inmerso en una danza de flujos financieros y de capitales, en un baile de oro y piedras preciosas, en un frívolo ritual de dinero. Por mor de la riqueza se vive en un permanente conflicto, enfrentados unos contra otros. Todos contra todos. De esta forma, el estrés producido por la feroz competencia ha alcanzado una magnitud de tales proporciones que no es extraño que haga estallar a un número cada vez mayor de personas. Son los mártires del andamiaje capitalista, los que ignoran dónde está Wall Street. Las aturdidas calles de las ciudades están llenas de hombres y mujeres incapaces de seguir el ritmo desenfrenado propio del crecimiento material y tecnológico. Llega un momento en el que la marea humana, impregnada de olor a fatiga social, se ve desbordada y, tras una titánica lucha por mantenerse de pie en su frágil peana freudiana, repleta de complejos, termina por claudicar. Su mundo se convierte en un pequeño rincón sin luces. Su horizonte se pliega y se centra sobre un punto único y trágico: la muerte.


El mundo occidental acostumbra a utilizar las fiestas, los banquetes, los regalos, las vacaciones, los homenajes, los premios, los juegos, las bromas, el humor e incluso el sexo, para reactivar y mantener el clima eufórico que la sociedad considera aceptable. Sin embargo, el estable bienestar, que lógicamente se deriva de un empleo estable y de una justa distribución de la riqueza, se excluye paradójicamente como estimulo apropiado para producir alegría. Los ricos, en consecuencia, son cada vez más ricos y los pobres cada vez más numerosos. Y para qué nos vamos a engañar, los pobres de solemnidad no están para saraos y cuchipandas, pues la miseria no se festeja.»


Ana Isabel Zuazu & Fabricio de Potestad, Las crisis existenciales del nuevo siglo.



28 septiembre, 2021

EEUU: 60 millones de personas dependientes de los bancos de alimentos

 

Chase LawrenceWSWS.org – 27/09/2021


Sesenta millones de personas en los Estados Unidos, casi 1 de cada 5, recibieron asistencia de los bancos de alimentos y organizaciones similares en 2020, según la organización sin fines de lucro Feeding America, lo que representa un aumento del 50 por ciento con respecto al año anterior. Según un informe de investigación de The Conversation, el aumento más pronunciado en la tasa de insuficiencia alimentaria se registró entre los denominados hogares de ingresos medios, hogares con ingresos situados entre 50.000 y 75.000 dólares al año, pasando del 0,98% al 1,48%. Es decir, este es un problema que afecta principalmente a la clase trabajadora.


Autos haciendo cola en un banco de alimentos del Utah Food Bank, 
en el Maverik Center, el viernes 24 de abril de 2020, en West Valley City, Utah [Crédito: AP Photo / Rick Bowmer]


Como se puede observar en este gráfico, prácticamente la mitad
del presupuesto de EEUU para el 2022 está destinado al sector militar. 


26 septiembre, 2021

Por qué la riqueza genera pobreza en el mundo — Michael Parenti

 



Escrito hace 14 años, este artículo de Michael Parenti sigue estando plenamente vigente, habiendo incluso empeorado muchas de las cuestiones que en él se exponen.


COUNTERCURRENTS.ORG - 07/11/2007

Traducción del inglés: Arrezafe


Hay un "misterio" que debemos explicar: ¿Cómo es posible que si las corporaciones han realizado inversiones, y la ayuda extranjera y los préstamos internacionales a los países pobres se han incrementado de manera extraordinaria por todo el mundo en la última mitad del siglo, también lo haya hecho la pobreza? El número de personas que viven en la pobreza crece, proporcionalmente, más rápidamente que la población mundial. ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?


En la última mitad del siglo, las industrias y los bancos de Estados Unidos (y otras corporaciones occidentales) han invertido grandes cantidades en las regiones pobres de Asia, África y América Latina, conocidas como "el tercer mundo". Las transnacionales están implicadas en los ricos recursos naturales, las altas ganancias propiciadas por salarios bajos y la casi total ausencia de impuestos, regulaciones medioambientales y gastos en seguridad laboral.


El gobierno de Estados Unidos ha subvencionado la fuga de capitales, otorgando a las corporaciones exenciones de impuestos a sus inversiones en el extranjero e incluso pagando algunos de sus gastos de reubicación, para indignación de los sindicatos que, aquí en casa, ven como se evaporan sus puestos trabajos.


Las transnacionales han arruinado los negocios locales del tercer mundo y controlan sus mercados. El cartel estadounidense del comercio agrario, subsidiado de manera extraordinaria por los contribuyentes, envía sus productos excedentes a otros países a bajo precio y hunde a los agricultores locales. Como Christopher Cook describe en su Dieta para un planeta muerto, expropian las mejores tierras en esos países para su cultivo comercial (cash-crop) y para la exportación, normalmente de monocultivos que requieren gran cantidad de pesticidas, dejando cada vez menos terreno para el cultivo de los centenares de variedades de producción orgánica que alimenta a la población local.


Desplazando a la población local de sus tierras y robándoles su autosuficiencia, las corporaciones crean unos mercados laborales de multitudes desesperadas forzadas a vivir en barrios de chabolas y a trabajar por un salario miserable (cuando pueden conseguir trabajo), a menudo violando el salario mínimo establecido por las propias leyes del país.


En Haití, por ejemplo, corporaciones gigantes como Disney, Wal-Mart y J.C. Penny pagan a sus trabajadores 11 centavos por hora. Estados Unidos es uno de los pocos países que se ha negado a firmar una convención internacional para la abolición del trabajo infantil forzado, actitud que se deriva de las prácticas de las grandes corporaciones estadounidenses respecto del trabajo infantil a lo largo y ancho del Tercer Mundo e incluso en Estados Unidos.


El ahorro que las grandes corporaciones obtienen de una mano de obra barata en el extranjero no se traduce en precios más bajos para los consumidores de otros lugares. Las corporaciones no contratan mano de obra en regiones lejanas para que los consumidores en Estados Unidos puedan obtener un producto más barato, los contratan para incrementar su margen de beneficios. En 1990, los zapatos fabricados en Indonesia por niños que trabajaban doce horas al día por 13 centavos a la hora, costaban dos dólares sesenta centavos pero se vendían en Estados Unidos por cien dólares o más.


La "ayuda" exterior de Estados Unidos va unida a la inversión transnacional. Subvenciona la construcción de las infraestructuras que necesitan las corporaciones en el Tercer Mundo: puertos, autopistas y refinerías.


La ayuda que se entrega a los gobiernos del Tercer Mundo va acompañada de múltiples y condicionantes ataduras. A menudo, esa "ayuda" se debe destinar a la adquisición de productos estadounidenses y al país que la recibe se le exige dar preferencia a las inversiones de compañías estadounidenses, substituyendo el consumo de mercancías y alimentos locales en favor de los importados, creando más dependencia, paro, hambruna y deuda.


Una buena porción de la ayuda monetaria nunca ve la luz pública, yendo directamente a las arcas personales de los funcionarios corruptos de los países que la reciben.


La ayuda (o algo parecido) llega también de otras fuentes. En 1944, las Naciones Unidad crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ambas organizaciones el poder de voto está determinado por las contribuciones financieras de cada país. Estados Unidos, en tanto que mayor "donante", tiene la voz cantante, seguido de Alemania, Japón, Francia y Gran Bretaña. El FMI opera en secreto con un selecto grupo de banqueros y funcionarios de los ministerios de economía seleccionados, en su mayoría, por las naciones más ricas.


Supuestamente, el Banco Mundial y el FMI ayudan al desarrollo de las naciones. Pero lo que realmente ocurre es muy distinto. Un país pobre que solicite un préstamo al Banco Mundial con el fin de mejorar algunos aspectos de su economía, si no fuera capaz de pagar los grandes intereses, debido a un descenso de las ventas de exportación o por cualquier otro motivo, se verá obligado a pedir un nuevo préstamo, pero esta vez del Fondo Monetario Internacional.


Pero el FMI impone un "Programa de ajuste estructural" (SAP, por sus siglas en inglés) que requiere que los países deudores otorguen beneficios fiscales a las corporaciones transnacionales, reduzcan salarios y no establezcan medidas para proteger a las compañías locales de los importaciones y adquisiciones extranjeras. Presiona a las naciones deudoras para que privaticen sus economías, vendiendo a compañías privadas y a precios escandalosamente bajos sus minas, ferrocarriles y servicios públicos pertenecientes al estado.


Estos países se ven así forzados a abrir sus bosques a la tala y sus tierras a las minas a cielo abierto, sin consideración alguna por el daño ecológico causado. También deben recortar sus presupuestos destinados a la salud, la educación, el transporte y los alimentos básicos, gastando menos en su propia población para disponer de dinero y poder hacer frente a los pagos de la deuda. Como se les exige desarrollar una agricultura orientada a la exportación, se ven cada vez menos capacitados para alimentar a su propia población.


Ésta es la razón por la que en los países más pobres los salarios reales hayan disminuido y la deuda nacional haya crecido hasta un punto en que los pagos de la deuda absorben casi todas las ganancias de las exportaciones, lo que origina un mayor empobrecimiento, incapacitando al país deudor para proveer a la población de sus necesidades.


Así hemos explicado el "misterio" de por qué la riqueza genera pobreza. Por supuesto, ese misterio no existe a no ser que te adhieras a la mistificadora teoría del "goteo", teoría liberal en función de la cual la acumulación de riqueza en las capas altas de la pirámide social acaba provocando el "goteo" de riqueza hacia las capas inferiores. La imagen típica de la pirámide de copas en la que, tras llenarse la superior, rebosa y va llenando las inferiores. ¿Por qué ha aumentado la pobreza mientras que las ayudas extranjeras, prestamos e inversiones han crecido? Respuesta: los préstamos, inversiones y la mayoría de las ayudas están diseñadas no para luchar contra la pobreza, sino para aumentar la riqueza de los inversores transnacionales a expensas de la población local.


No existe tal goteo, sino un sifón que asciende desde la mayoría de la clase trabajadora hacia la rica minoría.


En su perpetua confusión, algunos críticos liberales concluyen que la ayuda exterior y los ajustes estructurales del FMI y del Banco Mundial "no funcionan", señalando que el resultado final es menos autosuficiencia y más pobreza para las naciones que las reciben. ¿Por qué entonces los estados miembros ricos siguen financiando al FMI y al Banco Mundial? ¿Son sus líderes menos inteligentes que los críticos que continúan señalando que su política está produciendo el efecto contrario?


No, los estúpidos son los críticos, no los líderes e inversores occidentales, los cuales poseen y disfrutan de tan inmensa riqueza global porque sus programas de préstamos y ayudas funcionan. La pregunta es ¿funcionan para quién? ¿Cui bono? [¿A quién benefician?]


La intención detrás de sus programas de inversiones, préstamos y "ayudas" no es la de mejorar la vida de las poblaciones de otros países, este no es su verdadero negocio. El propósito es servir los intereses de la acumulación global de capital, apropiarse de las tierras y las economías locales de las gentes del Tercer Mundo, monopolizar sus mercados, reducir sus salarios, esclavizar su trabajo mediante deudas enormes, privatizar su sector público e impedir que estas naciones emerjan como competidores comerciales impidiendo que se desarrollen con normalidad. En este sentido, las inversiones, la ayuda externa y los ajustes estructurales funcionan realmente bien.


El verdadero misterio es: ¿Por qué algunas personas aún consideran que este análisis es producto de una conspiración imaginaria? ¿Por qué son tan reacias a admitir que los gobernantes de Estados Unidos, consciente y deliberadamente, ejercen esta política despiadada (suprimir salarios, derogar la protección medioambiental, eliminar el sector público, recortar la ayuda humanitaria) en el Tercer Mundo, cuando estos mismos gobernantes ¡están haciendo exactamente lo mismo aquí, en nuestro propio país!?


¿No creen que ha llegado la hora de que estos críticos liberales dejen de pensar que quienes poseen gran parte del mundo (y querrían poseerlo todo) son "incompetentes" o "desacertados" o que "no ven las consecuencias "involuntarias" de su política"? No estaremos siendo muy inteligentes si pensamos que nuestros enemigos no son tan listos como nosotros. Ellos saben muy bien cuales son y dónde están sus intereses y nosotros también deberíamos saberlo.



05 septiembre, 2021

Richard Wolff responde al aserto de que el capitalismo ha mitigado la pobreza

 



  Transcripción del inglés: Arrezafe


Personas de toda índole (políticos, profesores, periodistas...) repiten esta premisa de que, en cualquier caso, no deberíamos ser críticos con el capitalismo, básicamente porque no hay más que ver lo que éste ha hecho para mitigar la pobreza.


De modo que, permitidme ahora responder a tal premisa porque creo que está débilmente fundamentada o, por decirlo de manera simple, es errónea. Y permitidme explicar por qué.


Primero. Los capitalistas se han resistido prácticamente a todos los esfuerzos que yo conozco para acabar con la pobreza. Por eso, es insólito atribuirse el merito de los logros a los que te has opuesto. Permitidme un ejemplo. En Estados Unidos, los capitalistas se opusieron al salario mínimo cuando fue aprobado hace 75 años. Y constantemente, desde entonces hasta el presente, el Partido Republicano se ha esforzado (desgraciadamente en estrecha colaboración del Partido Demócrata) para evitar el aumento del salario mínimo, incluso estando en niveles mínimos la tasa de inflación. Así pues, esa no es la manera de mostrar tu interés o pretensión de aliviar la pobreza.


La razón por la que tenemos un salario mínimo es que los sindicatos y la masa de trabajadores presionaron mucho para conseguirlos. No es algo atribuible de ninguna manera a los capitalistas. Lo mismo podemos decir del aumento de sueldos y salarios, algo que, evidentemente, no interesa a la clase empresarial capitalista. Dicho moderadamente, se oponen a ello en cada oportunidad. Enfrentados al aumento salarial conquistado por los trabajadores, ¿sabéis lo que hacen? ¡Por supuesto que lo sabéis!: Sacan la producción del país y la llevan allá donde los salarios son más baratos, ¿no es así? Traen inmigrantes desesperados que trabajen por menos dinero, y si ninguna de esas estrategias funciona, reemplazan a las personas por máquinas. Ésta no es manera de evitar la pobreza, esta es la manera de garantizarla.


Y finalmente. Todos los esfuerzos para mejorar las condiciones de los trabajadores, para sacarlos de la pobreza, han sido rechazados por los capitalistas del pasado y del presente. Cuando Franklin Roosevelt, bajo la presión de los sindicatos y los trabajadores, estableció el sistema de Seguridad Social en la década de 1930, ¿sabéis quién se opuso?, déjame decirte: ¡la clase empresarial, las cámaras de comercio, toda la clase capitalista (con pocas excepciones) se opusieron frontalmente! Y en caso de que penséis que eso es historia pasada, vayamos a la Francia moderna. A partir de diciembre del año pasado, millones de franceses salieron a las calles a protestar ¿por qué?, por el empeño de su presidente, el señor Macron, de hacerle el trabajo a la clase capitalista de Francia, queriendo bajar las pensiones de los trabajadores. Eso no es una contribución a la superación de la pobreza, es todo lo contrario. Así pues, ¿de qué va esta extravagante afirmación respecto a la disminución de la pobreza que los capitalistas pretenden que les reconozcamos, cuando la disminución de la pobreza ha tenido que hacerse por encima y en contra de su resistencia?



19 julio, 2021

POBREZA Y REBELIÓN — Jorge Gómez Barata

 



MONCADA – 18/07/2021


Por sí sola la pobreza no produce rebeliones. Todo lo contrario, ella y sus inevitables complementos: ignorancia, hambre, misticismo e indefensión, generan resignación y mansedumbre.

Como algunos combustibles, para explosionar, la pobreza necesita un iniciador, papel que desempeñan los líderes y las vanguardias políticas, usualmente formadas por elementos ilustrados que promueven y encabezan la justa rebelión de los pobres que no es espontánea ni caótica, sino organizada, coherente y civilizada. Los pobres no se levantan por odio, sino en busca de justicia.

De todas las expresiones de la pobreza característica de las sociedades subdesarrolladas, la que impera en los campos y la que afecta a las poblaciones originarias son de las más crueles porque dañan la autoestima y, mediante la depauperación, hacen miserable la existencia. He visto en África niños que no lloran por el hambre, sino que gimen como animalitos y he conocido campesinos a los que la pobreza y la ignorancia coloca al borde de la idiotez.

Quienes han sido pobres saben que la pobreza que humilla, no hace rebeldes. Un pobre no odia, sino que agradece a quien le da trabajo, aunque como mi abuelo, tuviera que cortar 100 arrobas de caña para ganar 25 centavos.

Las protestas callejeras en Cuba (no me refiero a otras modalidades) que involucran sobre todo a jóvenes que las imágenes muestran insolentes e incorregibles, no tienen nada en común con la pobreza estructural del campesino y el indio, y ni siquiera con los favelados que pueblan las áreas marginales de las grandes urbes latinoamericanas.

Las carencias de la juventud cubana que en raros casos llega a ser extremas, no están ligadas a la desdicha social. Si pudiera levantarse un censo de los descontentos, se corroboraría que ninguno pasa hambre, todos nacieron en instituciones, han vencido como mínimo seis grados escolares, están vacunados contra diez enfermedades, en un gran porciento disponen de televisión, muchos de dispositivos móviles, fuman y beben y no se consideran a sí mismos miserables, sino más bien como desposeídos.

Ellos suelen evaluar su condición no por lo que tienen, sino por aquello de lo cual carecen, principalmente de oportunidades, asumen como pobreza los déficits de consumo que los separan de sus congéneres en otras partes del mundo o de los sectores mejor dotados en la sociedad cubana. Uno comentó: “La única posibilidad que tengo de tener un carro o un apartamento es que mis padres se mueran. ¿Espero por eso?

No se vieron en los disturbios de la pasada semana en Cuba reclamos de trabajo, escuelas o pan, tampoco pancartas que clamaran por libertad o derechos humanos, aunque tampoco críticas al bloqueo de los Estados Unidos, un dato que conocen y prefieren ignorar. Esta vez, a diferencia de otros momentos en las revueltas citadinas, no había ideas sino solo ira y odio.

"¿De dónde sale ese odio que no caracteriza a los cubanos?" Se preguntó el presidente Díaz-Canel.

Los disturbios en San Antonio de los Baños, Palma Soriano, Cárdenas, Centro Habana y otros barrios habaneros, según denuncias del gobierno cubano, han sido estimulados mediante la sostenida labor de redes sociales operadas desde Estados Unidos por expertos en técnicas de manipulación, encontró terreno fértil en un sector joven descontento y desfavorecido en los cuales la labor ideológica de los operadores cubanos tiene poco o ningún impacto. Por una rara paradoja, el sistema que intentó apartarlos de la fe, los hizo increíblemente materialistas, las ideas no son su fuerte.

Los pueblos originarios que, a lo largo de 250 años, escenificaron miríadas de rebeliones locales y protagonizaron la heroica defensa de Tenochtitlán en 1521 y la rebelión de Túpac Amaru en 1780, no lo hicieron porque eran pobres, sino porque eran oprimidos y humillados.

El presidente Diaz-Canel hace muy bien al no permitir que se simplifiquen las causas de los nefastos incidentes ocurridos en la Isla en los cuales intervinieron factores diversos. Ahora como hubiera aconsejado Fidel se necesita que: "Al valor no le falte inteligencia, ni a la inteligencia valor". Escapar hacia adelante es la mejor opción.

Avanzar, avanzar y avanzar. Allá nos vemos.


La Habana, 17 de julio de 2021




18 abril, 2021

El compañero Agustín — Loam

 


Reunidos los excluidos. Agustín se orina en los pantalones con la misma naturalidad de quien, ensimismado, bosteza. Rescata de su covacha una añeja guitarra carcomida, abandonada hace tiempo a su triste suerte, con cuyas tres cuerdas supervivientes entonamos disparatados cantos. Sirviéndose de un viejo cuchillo mellado Agustín, más que cortar, arranca una tajada de la carne que pende de un alambre junto a la puerta, mientras espanta las moscas bruscamente haciendo brotar de su cuerpo cubierto de rancias panas un chispeante tropel de pulgas, polvos y menudencias. Sesenta y cinco años de ininterrumpido pastoreo. Áspero e implacable, el monte talla el espíritu de sus viejos moradores, carentes de artificios evasivos. Los perros aúllan al son de la armónica. Con el hambre rezumando por sus narices atentas, merodean resignados en sonámbula manada.


Seguimos bebiendo y fumando sin mesura, inmersos ya en el abrazo frío y oscuro de la montaña. Agustín, la mirada atónita y extraviada, gime inesperadamente con un llanto seco y ancestral, pero no reclama más que nuestra soberana compañía, nuestra tácita complicidad… y otro trago. Distraída, su vieja mano de encina desplaza hacia la nuca una boina rígida y desteñida, sufrido palimpsesto resultante de innumerables jornadas de trabajo a la intemperie: «Que aquí –masculla mirando hacia la aldea–, a no ser mi cabeza no hay na que rascar... » E inocente, esboza una sonrisa amarga y generosa, sosteniendo entre sus curtidos párpados dos enormes lágrimas que nunca caen.


16 marzo, 2021

USA: La criminal pobreza del país más rico del mundo



No veremos estas imágenes en las grandes cadenas de televisión, tan dadas a lamerle el ano a la podrida oligarquía que las alimenta. Lo que muestran estos vídeos no sucede en Venezuela, ni en Cuba, ni en China, ni en la Corea comunista, ni en Iran, sucede en el país que presume de ser el más rico, poderoso y democrático del mundo. ¿Es esto lo que Estados Unidos quiere imponer al mundo a sangre y fuego, en nombre de la libertad y de la democracia? Me pregunto si, para esas políticas y políticos españoles que escupen venenosas consignas electorales, tales como “libertad o socialismo” o “libertad o comunismo”, este que muestran los vídeos es el modélico sistema al que creen que hay que entregarse. Pregunta retórica, claro.


 Kensington Ave, Filadelfia, USA (10/03/2021)




"En este país [USA] siempre ha habido racismo y violencia institucional. Los documentos fundacionales dicen que todos los hombres son creados iguales. Documentos que se escribieron por hombres que poseían miles de esclavos. La ilusión de que hay justicia en Estados Unidos existe para evitar que la gente luche por ella, para hacerla pasiva mediante la fe en el sistema." Jason Flores-Williams, abogado de inmigrantes mexicanos.



Comunidad sin hogar de Skid Row en el centro de Los Ángeles, USA (01/02/2021)



BIENVENIDOS A HOLLYWOOD


23 febrero, 2021

EEUU: La policía impide que personas hambrientas recuperen comida de contenedores de basura —— Joshua Hanks

 


El estado de Oregón tiene una de las poblaciones de personas sin hogar más numerosa del país. Portland, su mayor ciudad, alberga la cuarta población sin techo más grande de Estados Unidos. Eso significa que hay mucha gente hambrienta en la ciudad. Cuando Fred Meyer tira sus productos perecederos a la basura porque se quedó sin suministro eléctrico, organizaciones solidarias y hambrientos acuden para recogerlos.


Como ilustra el siguiente caso, también acudió una docena de policías que, según parece, cobran salarios financiados por los contribuyentes para proteger contenedores de basura y asegurarse de que la comida nunca llegue a esta población hambrienta y sin hogar.



Workers World – 22/02/2021

Traducción del inglés: Arrezafe


Portland, Oregón.


Una intensa tormenta invernal azotó EEUU la semana pasada, dejando sin electricidad desde Oregón hasta Texas y toda la costa este. Millones de personas se encontraron en una situación desesperada, sin electricidad, sin agua, sin transporte y con un frío que amenazaba sus vidas, todo ello en en medio de una pandemia mundial.


La policía de Portland impide el acceso de los vecinos,
 hambrientos y sin electricidad, a un contenedor de basura.


Más de 300.000 personas en el área metropolitana de Portland quedaron sin suministro eléctrico a causa del fallo más grave ocurrido en Oregón en décadas. Sin electricidad, las tiendas de alimentación comenzaron a tirar alimentos refrigerados y congelados, y en el noreste de Portland, en una tienda Fred Meyer, propiedad de Kroger, los vecinos comenzaron a recuperar alimentos desechados de un gran contenedor de basura situado fuera de la misma.


La gerencia de Fred Meyer afirma que normalmente donan alimentos a organizaciones benéficas, pero el hielo en la carretera impidió que las remesas llegaran de manera segura a la tienda. Afirmaron que los alimentos desechados representaban un riesgo para la seguridad alimentaria, a pesar de que la temperatura exterior era más fría que el interior de una nevera portátil, y prohibieron el acceso a los alimentos.


Alegando el temor de una "confrontación física", como resultado de la decisión de la gerencia de negar la comida del contenedor a los residentes hambrientos, la tienda llamó a la policía. Muchos de los presentes, clientes habituales de Fred Meyer, simplemente necesitaban comida y no tenían otra opción que intentar recuperarla del contenedor de basura.


El periódico de Oregón informó el 18 de febrero que "una docena de oficiales se personaron en el lugar. Uno de ellos no llevaba mascarilla y se negó a ponérsela hasta que llegó un supervisor". Después, la policía amenazó con arrestar a las personas allí congregadas, unas 50, incluido un periodista con su identificación de prensa visible.


Este tipo de comportamiento agresivo e inhumano de la policía ya no sorprende, especialmente tras haber visto la violencia con que fueron reprimidas las multitudinarias protestas del verano pasado contra la brutalidad policial. Las mismas tácticas se han utilizado para dispersar a los residentes hambrientos que buscaban comida en un contenedor de basura.


"Orden" capitalista


La policía declaró que estaban en la tienda para "restaurar el orden". Y en cierto modo tenían razón: el “orden” capitalista que, al parecer, consiste en que las grandes corporaciones tiren la comida durante un desastre en lugar de facilitársela a las personas necesitadas. "Orden" capitalista quiere decir que los ricos se hacen más ricos durante una pandemia, mientras millones caen en la pobreza y cientos de miles perecen. Significa guerra constante, campos de concentración de inmigrantes y terror policial racista.


"Orden" que no pone los medios necesarios para satisfacer las necesidades de la gente durante una emergencia, pero sí para proteger la propiedad privada, incluso cuando está destinada a un vertedero. En Texas, el suministro eléctrico se mantuvo en las áreas del centro, iluminando y calentando torres de oficinas vacías, mientras barrio tras barrio se sumergía en la oscuridad y el frío. Imágenes de centros urbanos fulgurantes rodeados de mares de oscuridad se abrieron paso rápidamente por Internet, lo que provocó indignación e ira.




La escena referida en el noreste de Portland es algo que, se nos dice repetidamente, no sucede aquí. Los principales medios de comunicación mostrarán alegremente imágenes de la escasez de alimentos en países como Venezuela, que sufren las asfixiantes sanciones estadounidenses, pero incluso las noticias más sensacionalistas nunca podrán mostrar a la policía venezolana custodiando contenedores de basura y amenazando con arrestos masivos contra cualquiera intentando llevarse alimentos desechados.


Vietnam, al que los medios de comunicación estadounidenses y las agencias gubernamentales denigran tildándolo de régimen "autoritario" que no respeta los derechos humanos, instaló dispensadores de arroz durante el comienzo de la pandemia, en los que cualquiera podía obtener arroz gratis. Vietnam supo dar una respuesta exitosa al COVID-19 y evitó la inseguridad alimentaria.


Si esta historia de Portland se desarrollara en China, en Cuba o en cualquier otro país "enemigo" de Estados Unidos, sería citada como prueba definitiva de su fracaso. Sería noticia de primera plana y escucharíamos discursos de nuestros políticos acerca de la necesidad de... "intervención humanitaria".


A pesar de tener la economía y el ejército más grandes del mundo, Estados Unidos no satisface las necesidades básicas de su población, hasta tal punto que ésta llega a enfrentarse a la policía para obtener comida de los contenedores de basura.


13 septiembre, 2020

Las pandemias que no se combaten en América Latina — Marcos Roitman Rosenmann

 



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¿Hay vacuna para la pobreza? ¿Existe remedio para la evasión de capitales? ¿Se puede luchar contra el hambre? ¿Son viables una vivienda digna y una educación pública de calidad? Estas son algunas preguntas sobre las cuales reflexionar en medio de una hipersensibilización sobre las consecuencias humanas del Covid-19. Mientras los pobres mueren de enfermedades menos espectaculares, causas de la pobreza, y para las cuales hay cura como el sarampión o la difteria, la carrera por ver quién patenta primero la vacuna contra el Covid-19 concentra la atención mundial. No nos engañemos, a sus promotores les mueve la codicia. El beneficio económico. Detrás no hay causa humanitaria, interés por el bien común o preocupación social. Para saber de qué hablamos, baste señalar que mil 600 millones de personas, es decir, 22 por ciento de la población mundial, no reciben atención médica, sin olvidar los 115 millones, menores de cinco años, afectados por desnutrición crónica. A lo cual debemos sumar los 700 niños muertos diariamente por diarrea. Según Manos Unidas, organización nada proclive a la exageración, en 2020 se podría haber evitado la muerte de 5.4 millones menores de cinco años. Sin embargo, el hambre, la falta de condiciones higiénicas, la explotación infantil, el desempleo, la trata de mujeres no son considerados pandemia. Morir por esas causas es algo natural. La necropolítica hace su aparición como forma de organización social del capitalismo. Achille Mbembe, teórico que acuñó el concepto, señala que el poder de la muerte y la política de la muerte, refleja los diversos medios por los cuales, en nuestro mundo contemporáneo, las armas se despliegan con el fin de una destrucción máxima de las personas y de la creación de mundos de muerte, formas únicas y nuevas de existencia social en las que numerosas poblaciones son sometidas a condiciones que le confieren el estatus de muertos vivientes.


La pandemia del Covid-19, y de todas las demás, evidencia la condición de muertes vivientes en las calles de Quito, Lima, Santiago, Bogotá, Río de Janeiro o Sao Paulo. Los cadáveres abandonados en las calles, producto de una des articulación del sistema sanitario, convertido en negocio para las empresas de capital riesgo, atentan contra la dignidad humana. Los gobiernos que han privatizado la salud, quebrado el sistema sanitario, desprotegiendo a sus ciudadanos, son responsables. Aplican la necropolítica como arma de guerra. Y lo seguirán haciendo con o sin vacuna contra el Covid-19. Así ocurre con otras enfermedades donde el tratamiento es propiedad de una empresa. La pobreza, desnutrición o falta de higiene no son negocio. A las farmacéuticas les tiene sin cuidado su erradicación. No realizan investigación básica, sólo aplicada y con fines de rentabilidad. En este caso, hablamos de beneficios estratosféricos, que engrosarán la fortuna de empresarios, especuladores y consejos de administración. De esta pandemia unos pocos saldrán con los bolsillos llenos. La economía de mercado se encargará de ello. Con sólo pensar en la posibilidad de vender 2 mil millones de dosis para restablecer el equilibrio entre el virus y la inmunidad de rebaño, las ganancias serán obscenas. Siempre ha sido igual. Basta ver el tratamiento contra la hepatitis C. Su costo aproximado es de 1.5 euros y la dosis se vende por alrededor mil euros. Otro tanto ocurre con la vacuna contra la meningitis, del laboratorio británico Glaxo Smith Kline, cuya inversión en I+D fue de 300 millones de euros. En tres años de comercialización (2015-2018) han obtenido beneficios por mil 200 millones. ¿Y para el tratamiento de Covid-19?, mientras no existe una vacuna, el Remdesivir es un paliativo que reduce el tiempo de recuperación, en otros términos, libera antes una cama de hospital. Su costo de producción, según los especialistas, no supera los cinco euros, la empresa lo vende en 2 mil euros. A la hora de promover una investigación de cualquier enfermedad, la medida se realiza en términos de costo-beneficio.


Médicos Sin Fronteras, en un estudio de 2018, señaló que una vacuna o medicamento, en un país pobre cuesta 68 veces más que en uno desarrollado. No se discute la necesidad de encontrar una vacuna contra el Covid-19. Pero su distribución y venta no está pensada para toda la población. Los millones de ciudadanos que han soportado el confinamiento bajo el hambre, recurren a las ollas comunes, la solidaridad de clase y la resistencia para hacer frente a la pandemia. La crisis humanitaria no está en Venezuela, está en países donde el hambre, la evasión de impuestos, la pobreza, la desigualdad y la explotación se han cronificado, son pandemia y no interesa combatirlas.


31 julio, 2020

El coronavirus y el fin de la era neoliberal ————— Marc Vandepitte


CUBADEBATE – 31/07/2020


Después de repetirnos durante cuarenta años los dogmas neoliberales, la crisis financiera sacudió seriamente nuestra fe en ellos, pero al final se mantuvo el sistema. Esta vez es diferente. La coronacrisis y las medidas socioeconómicas para salvar el sistema hicieron caer, uno a uno, los dogmas neoliberales. Es hora de hacer algo nuevo.


Los dogmas caídos

"Vivimos por encima de nuestras posibilidades, no hay dinero"


Llevan años diciéndonos eso. La atención sanitaria era demasiado cara, los subsidios de desempleo demasiado generosos, los salarios demasiado altos y simplemente no había dinero para asuntos sociales o culturales. El déficit y las deudas del gobierno se tenían que reducir y por eso teníamos que ahorrar en todo.


Ahora, de la noche a la mañana parece haber dinero y parecen haber encontrado gigantescos botes de dinero. Hoy en día se gastan miles de millones de euros como si nada. Un déficit en el presupuesto de más de tres veces el 3 % acordado en el tratado de Maastricht o una deuda mucho mayor que el 100 % del PIB, de repente, dejaron de ser un problema.


"El mercado libre lo resuelve todo, el Estado es ineficiente"


Privatizar y desregularizar lo más posible, esa era la consigna. El Estado tenía que “adelgazar” lo máximo posible e intervenir lo menos posible (1). Para Bart De Wever, el presidente del partido más grande de Flandes, “el estado es un monstruo que aspira el dinero y lo escupe después”.


Durante la coronacrisis el mercado libre falló completamente. Quizás lo más notable fue el caso de los tapabocas. Al mismo tiempo vimos tanto un dramático retorno como la rehabilitación del gobierno público. Se hizo visible para todos que sólo el Estado puede controlar y superar una crisis de tal magnitud. Se nacionalizaron fácilmente en su totalidad o en parte sectores importantes de la economía. Según el Wallstreet Journal, las medidas de estímulo económico en los Estados Unidos son “el mayor paso hacia una economía de planificación centralizada que jamás haya dado Estados Unidos”.


"El capital y la empresa crean riqueza"


Son los empresarios los que crean riqueza. Gracias a su capital, coraje e innovación, crean empleo y aumentan la riqueza de un país.


Los confinamientos en los distintos países revelaron todo lo contrario en todas partes: son los trabajadores y su trabajo los que crean la riqueza. Cuando parte de la población activa se vio obligada a dejar de trabajar, el crecimiento económico se desplomó. Es el trabajo el que crea al capital y no al revés. El confinamiento también demostró que a menudo son los trabajos más esenciales los que están peor pagados.


"Lo que es bueno para los ricos es bueno para todos"


El coronavirus destruyó esta falacia por completo. Gracias a las medidas de apoyo, los súper ricos se benefician enormemente. Desde el 18 de marzo, los multimillonarios de los Estados Unidos ya han visto aumentar sus activos en una quinta parte, o sea 565.000 millones de dólares. JPMorgan, el banco más grande de los EE.UU., reportó las mejores cifras que jamás haya tenido en un trimestre. La compañía de inversiones Goldman Sachs registró un crecimiento del 41 % en comparación con el año anterior. Pero poco de ese “efecto de goteo” se nota. En todo el mundo cientos de millones de personas se ven empujadas a la pobreza extrema. En Bélgica aumentó el número de personas que van a los bancos de alimentos en un 15 % y esto es sólo el comienzo.


"La gente es egoísta"


El ser humano es capaz de hacer el bien, pero por naturaleza es malo. Está impulsado en primer lugar por el interés propio. Esto es lo que los gurús neoliberales nos han estado diciendo durante décadas. Al final, según ellos, esto es ventajoso porque el interés propio lleva a la competencia y eso es precisamente lo que impulsa nuestra economía.


La solidaridad espontánea y masiva que surgió durante la coronacrisis arrasó con esta cínica imagen del ser humano. Los jóvenes fueron a hacer compras para sus vecinos ancianos, miles de voluntarios hicieron tapabocas o se presentaron en los bancos de alimentos para ayudar. A pesar de la falta de equipos de protección, las enfermeras empezaron a cuidar de sus pacientes arriesgando su propia salud y, por tanto, sus vidas.


Ciertamente, había grupos a los que no les importaban las medidas de seguridad, pero esas eran las excepciones que confirmaban la regla. La coronacrisis muestra hoy más que nunca que el ser humano es esencialmente un súper colaborador, como lo describieron el autor belga Dirk Van Duppen y el periodista holandés Rutger Bregman. Wendy Carlin, profesora de economía, lo expresa así: “Habrá que actualizar finalmente el modelo del actor económico como amoral y egocéntrico”.


No repetir los errores de 2008


Todos los partidos tradicionales, incluidos los Verdes y los Socialdemócratas, han contribuido, o al menos han apoyado, la política neoliberal en los últimos cuarenta años (2). Las consecuencias de esta política antisocial se han hecho dolorosamente claras en estos últimos meses. En los centros de salud y los centros de atención a los ancianos, los ahorros y las privatizaciones costaron muchas vidas humanas. Además, las recetas neoliberales parecen ser totalmente inadecuadas para dar una respuesta firme al colapso económico.


Un enfoque similar al del período posterior a 2008 –imprimir dinero extra e insertarlo a la economía combinado con una política de austeridad– sería un gran error. Un nuevo dopaje financiero podría arruinar la ya gravemente debilitada economía. Los nuevos ahorros erosionarían aún más el poder adquisitivo y causarían una profunda crisis social y política.


Las advertencias del Financial Times son inequívocas: “Si queremos que el capitalismo y la democracia liberal sobrevivan al COVID-19, no podemos permitirnos repetir el enfoque erróneo de ‘socializar las pérdidas y privatizar los beneficios’ de hace diez años”. “El regreso a la austeridad sería una locura, una invitación a la agitación social generalizada, si no a la revolución, y una bendición para los populistas”.


La gran llamada para un cambio de paradigma


Está claro, el neoliberalismo ha terminado, es hora de algo nuevo. Excepto por unos pocos fanáticos, nadie quiere volver al mundo precorona. La crisis y las medidas que se tomaron han provocado muchas frustraciones y han radicalizado a una parte importante de la población activa. En los EE.UU. el 57 % de la población cree que su sistema político sólo funciona para los que tienen dinero y poder. La mayoría de los jóvenes menores de 30 años están a favor del socialismo. En Reino Unido apenas el 6 % quiere volver al mismo tipo de economía que antes de la pandemia. Sólo el 17 % cree que las medidas de estímulo deberían financiarse con nuevos ahorros.


El 70 % de los franceses piensa que es necesario reducir la influencia del mundo financiero y de los accionistas. En Flandes tres cuartas partes de la población creen que el dinero debería provenir de las grandes fortunas y dos tercios creen que los políticos deberían trabajar en una ambiciosa redistribución de la riqueza después de la crisis.


El mundo académico y cultural también está en esa longitud de onda. Tres mil científicos de 600 universidades creen que la sociedad debe cambiar radicalmente su rumbo y volver a poner a los trabajadores en el centro de la toma de decisiones. Doscientos artistas, incluidos Robert de Niro y Madonna, lanzaron un llamamiento al “mundo” para no volver a la “normalidad” de antes de la pandemia, sino para cambiar radicalmente nuestro estilo de vida, de consumo y economía.


Esta idea penetró hasta el mundo de los negocios. Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial (Davos) habla de un “gran reseteo del capitalismo”. Según él, la pandemia puso de manifiesto las deficiencias de un “viejo sistema” que había descuidado la infraestructura, la atención de la salud y los sistemas de seguridad social. “Si seguimos como hasta ahora, podría llevar a una rebelión.” En ese contexto los súper ricos están rogando en una carta abierta que se les aumenten los impuestos.


Según el Financial Times, debe haber “reformas radicales” sobre la mesa. “Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía. Deberían ver los servicios públicos como inversiones y no como costos, y buscar formas de hacer que el mercado laboral sea menos inseguro. La redistribución de la riqueza volverá a estar en la agenda. Las políticas que hasta hace poco se consideraban excéntricas, como la renta básica y el impuesto sobre el patrimonio, deberían incluirse en la mezcla”.


Según este mismo periódico, la democracia liberal “sólo sobrevivirá a este segundo gran choque económico si se realizan ajustes en el marco de un nuevo contrato social que reconozca el bienestar de la mayoría por encima de los intereses de unos pocos privilegiados”.


La prestigiosa revista Foreign Affairs también habla de un “nuevo contrato social”. Su objetivo es “el establecimiento de un ‘estado de bienestar’ que proporcione a todos los ciudadanos los servicios básicos necesarios para mantener una calidad de vida decente”. Esto presupone “el acceso universal garantizado a una atención sanitaria y a una educación, ambas de alta calidad”. Lo que hasta hace poco solo lo pedía la extrema izquierda, se ha convertido en la corriente principal.


Una respuesta a cuatro crisis


Los desafíos a los que nos enfrentamos son muy grandes: El nuevo paradigma debe ser capaz de responder a por lo menos cuatro crisis (3).


1. Estancamiento económico


En los últimos veinte años la economía mundial ha experimentado tres grandes crisis: la crisis de las puntocom en 2000, la crisis financiera en 2008 y, en los últimos meses, una depresión tras una pandemia. Esto deja claro que el COVID no es la causa sino el detonante de la tormenta económica. Una economía sana debería en principio ser capaz de hacer frente a tal coronachoque, un país como China lo demuestra. Pero para la economía capitalista eso no parece ser el caso en absoluto. El crecimiento de la productividad casi se ha paralizado, las tasas de beneficio (porcentaje de la ganancia sobre el capital invertido) están disminuyendo constantemente y la deuda mundial ha aumentado hasta uno insostenible 322 % del PIB. Además, cada crisis no significa nada más que miseria para millones de personas. Esta crisis empujará una vez más a varios cientos de millones de personas a la pobreza. No puede seguir así.


2. Escandalosa brecha entre ricos y pobres


En el capitalismo la producción está dirigida únicamente a los beneficios de un pequeño grupo de propietarios privados y no funciona de acuerdo a las necesidades sociales o las oportunidades de desarrollo de la gran mayoría. Esto crea una escandalosa brecha entre ricos y pobres.


Con la riqueza que se produce hoy en día en todo el mundo cada familia con dos adultos y tres niños tiene un ingreso mensual potencial disponible de 4.100 euros (sí, lo has leído correctamente) (4). Sin embargo, una de cada tres personas de la población mundial no tiene saneamiento básico y una de cada ocho no tiene electricidad. Uno de cada cinco vive en una casa de contrachapado y uno de cada tres no tiene agua potable.


En Bélgica el 5 % de los más ricos posee tanto como el 75 % de los más pobres. En uno de los países más ricos del mundo un 20 % de las familias corre el riesgo de caer en la pobreza, una cuarta parte de las familias tiene dificultades para pagar los gastos médicos, un 40 % no puede ahorrar y un 70 % de las personas desempleadas tiene dificultades para llegar a fin de mes.


Estos no son excesos del sistema. Se derivan directamente de su lógica.


3. Las próximas pandemias


Desde principios del siglo pasado sabemos que casi todas las epidemias modernas son el resultado de la intervención del hombre en su entorno ecológico inmediato. Los mamíferos y las aves son portadores de cientos de miles de virus que son transmisibles a los seres humanos (5). Debido a la explotación de zonas naturales anteriormente inaccesibles cada vez hay más posibilidades de que estos virus se transmitan a los seres humanos.


Los principales expertos lo han estado advirtiendo durante más de diez años en respuesta al VIH, SARS, ébola, MERS y otros virus. En realidad, tuvimos suerte de que no nos hayan llegado otros virus más mortales. En 2018 los científicos de EE.UU. elaboraron un plan detallado para prevenir tales pandemias. Se estima que las pérdidas a causa del COVID-19 alcanzan los 12.500.000 millones de dólares. El costo del plan de prevención de 2018 era de apenas 7.000 millones de dólares.


Aún no se ha encontrado ningún financiador para el proyecto. No debería sorprender, porque esa investigación está en gran parte en manos privadas y no en interés público, sino con fines de lucro. Chomsky lo dice muy claramente: “Los laboratorios de todo el mundo podrían haber trabajado en la prevención de posibles pandemias de coronavirus. ¿Por qué no lo hicieron? Las señales del mercado no eran buenas. Dejamos nuestro destino en manos de tiranías privadas, que se llaman corporaciones y que no tienen que rendir cuentas ante el público, en este caso, la industria farmacéutica. Para ellos, producir nuevas cremas es más rentable que encontrar una vacuna que pueda proteger a la gente de la destrucción total”.


4. La degradación del clima


La búsqueda del máximo beneficio socava el sistema ecológico de la tierra y amenaza la supervivencia de la especie humana. Según la conocida escritora y activista Naomi Klein, el mundo se enfrenta a una decisión decisiva: o salvamos el capitalismo o salvamos el clima. Esta decisión es particularmente aguda en el sector de la energía fósil, que es el principal responsable de las emisiones de CO2. Las 200 empresas más grandes de petróleo, gas y carbón tienen un valor de mercado combinado de 4 trillones de dólares y obtienen unos beneficios anuales de decenas de miles de millones de dólares. Si queremos mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C, estos gigantes de la energía deben dejar entre el 60 % y el 80 % de sus reservas intactas. Pero eso iría en detrimento de sus expectativas de ganancias y hundiría instantáneamente su valor en el mercado de valores. Por eso siguen invirtiendo cientos de miles de millones de dólares anuales en la búsqueda de nuevos yacimientos. Si se mantiene la política actual, en lugar de disminuir drásticamente, la demanda de combustibles fósiles habrá aumentado casi un 30 % en los próximos veinte años, sin que se vislumbre un pico.


Dentro de la lógica de las ganancias, el calentamiento global es imparable. Según The Economist, el portavoz de la élite económica mundial, el costo financiero es simplemente demasiado alto para combatir el calentamiento global.


En respuesta a la coronacrisis los gobiernos han tomado medidas sin precedentes. Habrá que tomar medidas igualmente radicales para hacer frente a la degradación del clima. “Si hay algo que la pandemia ha demostrado”, dice el Financial Times, “es el peligro de que se ignoren las advertencias de los expertos”.


Lucha por un sistema social diferente


¿Qué nos enseñan estas cuatro crisis? Que tendremos que repensar completamente nuestras políticas y nuestra economía. Para salir del actual estancamiento económico primero será necesario frenar los mercados financieros y romper el poder desproporcionado de las multinacionales. Para hacer frente a los problemas sociales la economía ya no debe centrarse en los beneficios privados de unos pocos, sino en las necesidades sociales de muchos. También debe haber una redistribución de la riqueza.


Para armarnos contra futuras pandemias la industria farmacéutica tendrá que hacer un profundo cambio de rumbo. Después de todo, la política climática es demasiado importante como para dejarla en manos de los gigantes de la energía y su lógica de beneficio. Hay que romper su omnipotencia de modo que haya espacio para una política climática responsable.


Para lograr todo esto tendremos que subordinar la esfera económica a la esfera política. Dónde y en qué se invierte, la distribución de los excedentes económicos, el comercio, las finanzas, etc., todo ello debe centrarse en las prioridades y necesidades de la comunidad actual y las de las generaciones futuras. Esta “planificación” (6) no implica de ninguna manera un control total del Estado, sino que la economía esté controlada por un órgano político (elegido) y no por propietarios privados. Significa que la lógica económica se subordina al Estado y no al revés.


Un sistema social diferente es necesario y urgente, pero no se logrará por sí solo. Las ideas correctas son importantes, pero no lo suficiente como para provocar un cambio. Hay enormes intereses detrás del sistema actual. Los que se benefician de este sistema nunca renunciarán voluntariamente ni estarán dispuestos a hacer concesiones, aunque haya capitalistas ilustrados que están convencidos de que tales concesiones son esenciales para preservar el sistema. Las organizaciones de empresarios incluso tratarán de aprovechar la situación de crisis para imponer una estrategia de choque.


La historia nos enseña que el tipo de sociedad y nuestro futuro dependerán de la batalla que libremos. Como dice el sociólogo Jean Ziegler, “no debemos ser optimistas, debemos movilizar a la gente” (7). Para que esta movilización sea poderosa tendremos que organizarnos con firmeza, porque el oponente está muy bien organizado. O como dice Varoufakis “si no logramos unirnos ahora, mi temor es que este sistema sólo profundice su cruel lógica”.


En cualquier caso, estos serán tiempos emocionantes y decisivos. Prepárate.


Notas:


(1) La retirada del Estado no se aplica a los principales monopolios, por el contrario. Debido a su gran concentración de poder, tienen cada vez más impacto en el sistema estatal. Utilizan el poder del Estado para fortalecer su posición competitiva y garantizar las máximas ganancias. Esto se hace de varias maneras. Las más conocidas son los contratos públicos, los subsidios y las tasas impositivas favorables. El gobierno también está llamado a explorar nuevos sectores o productos. Aquí las inversiones son inciertas y a menudo requieren grandes cantidades de capital. Las agencias gubernamentales están asumiendo esta fase inicial costosa y arriesgada, a menudo en el contexto de la industria de la guerra. En una etapa posterior, luego se transfieren al sector privado, se privatizan literalmente. Para dar algunos ejemplos recientes, ese fue el caso con la PC, Internet, el algoritmo de Google, las redes inalámbricas, la tecnología de pantalla táctil, GPS, microchips, biotecnología, nanotecnología y muchos otros productos o sectores rentables. El financiamiento inicial de Apple provino de una compañía de inversión del gobierno de los Estados Unidos.


(2) En todos los países en los que gobernaron los socialdemócratas ayudaron a dar forma a las políticas neoliberales. En Reino Unido Blair lanzó la “Tercera Vía” entre el capitalismo y el socialismo, e hizo un pacto con el ultraderechista Berlusconi. En Alemania Gerhard Schröder, el líder de los socialdemócratas, presentó el modelo de salarios bajos que inició una espiral de disminución salarial en toda Europa. En Bélgica los socialdemócratas son en parte responsables del deterioro del poder adquisitivo, las malas condiciones de trabajo, los recortes en la seguridad social y la atención médica, y el empeoramiento de los sistemas de pensiones.


Hasta ahora los Verdes no han gobernado mucho y donde lo hicieron, no han cambiado el curso de las políticas neoliberales. En Alemania han defendido con entusiasmo el modelo de bajos salarios. Durante su única participación gubernamental en Bélgica (1999 a 2004) los Verdes lograron producir solo cambios menores. En el Parlamento Europeo los Verdes han respaldado casi por completo las medidas neoliberales, como el Six Pack y, por lo tanto, son en parte responsables de las drásticas políticas de austeridad en la UE.


(3) Para una versión más elaborada de tal modelo alternativo, ver ‘Otra economía es necesaria y posible’ y ‘Crisis del Capitalismo’.


(4) El cálculo para una familia media se basa en la hipótesis plausible de que el ingreso disponible de los hogares es un 70 % del PIB. Utilizamos el producto mundial bruto: 136 billones de dólares en 2019. Esta cifra, expresada en dólares PPA [Paridad del Poder Adquisitivo], tiene en cuenta unas diferencias de precios entre países para los mismos bienes o servicios y expresa el poder adquisitivo real. Hemos convertido esta cifra en euros según el método de cálculo del Banco Mundial: para Bélgica 1 dólar PPA equivale a 0,808 euros. Fuentes: https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_GDP_(PPP); https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.PP.KD; http://www.worldometers.info/world-population/world-population-by-year/; https://data.oecd.org/conversion/purchasing-power-parities-ppp.htm.


(5) Se estima que se trata de 350.000 a 1.3 millones de virus. Fuente: The Economist.


(6) Se podría definir la planificación económica como la capacidad de imponer objetivos decididos democráticamente para el desarrollo económico sostenible. Hay diferentes grados y niveles de planificación. La planificación debe ponerse en práctica de manera cualitativa, es decir, en relación a las necesidades humanas vitales, y en que se debe evitar la aplicación de una planificación burocrática.


    (7) "Geciteerd in een Interview, Solidair", julio-agust de 2020, p. 31.


Traducido del neerlandés por Sven Magnus.


(Tomado de Rebelión)