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23 diciembre, 2025

Reino Unido, estado fascista



El abuso de la Ley Antiterrorista desalienta la investigación, el análisis y el pensamiento crítico. Obliga a periodistas, activistas de derechos humanos y abogados a convertirse en lacayos del gobierno, creando un vacío que permite a éste manipular los acontecimientos en su propio beneficio, eludir la rendición de cuentas y castigar a quienes disienten. Es la antítesis misma de un comportamiento democrático.


Esto debería horrorizar a cualquiera que se preocupe por la verdad, el debate público y la investigación, porque todo esto ha sido desechado.


Al proscribir a Acción Palestina, el gobierno ha sentado el más peligroso de los precedentes: puede ilegalizar cualquier grupo político calificándolo de "organización terrorista" y, de ese modo, imposibilitar la defensa del mismo.


Eso es lo que hacen los gobiernos autoritarios, y es exactamente ahí donde hoy se encuentra Gran Bretaña.


Jonathan Cook, Cómo informar sobre los hechos puede llevarte a 14 años de cárcel por terrorista.


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20 noviembre, 2022

Richard Sunak: 50 millones de libras para Ucrania. Reino Unido entra en recesión

 


● En una visita relámpago a Kiev, Richard Sunak, primer ministro de Reino Unido, prometió 50 millones de libras al presidente títere Zelenski.

● Reino Unido entra en recesión y anuncia que subirá los impuestos.


EXHAUSTO – INFRAVALORADO – EXPLOTADO


La pobreza aumenta en Reino Unido: hay que escoger entre hambre y frío. Los bancos de alimentos con apoyo de voluntarios ayudan a mitigar el hambre, pero las necesidades son crecientes. Reino Unido registra la más alta inflación desde 1992.


Millones de niños en Reino Unido sufrirán una "crisis humanitaria" provocada por la pobreza energética. El aumento del coste de la vida podría arrastrar a tres millones de personas a la pobreza absoluta.


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23 agosto, 2021

Hace 100 años: Reino Unido impone un rey en Irak

 

Coronación de Faisal I, rey del Irak controlado por los británicos


WSWS.ORG – 23/08/2021

  Traducción del inglés: Arrezafe


El 23 de agosto de 1921, Faisal I fue entronizado como rey del recién creado estado de Irak, que bajo mandato de la Sociedad de Naciones permanecía bajo el dominio del Imperio Británico.


Las autoridades británicas habían decidido en marzo que Faisal sería una mejor opción que gobernar el territorio directamente, dado que era conciliador con el imperialismo pero tenía reputación de líder nacionalista. Los antiguos territorios otomanos que comprendían los estados modernos de Israel, Palestina, Irak, Siria y Líbano, que los franceses y los británicos se habían dividido entre ellos después de la Primera Guerra Mundial, bullían de un sentimiento nacionalista antiimperialista.


Faisal había sido jefe titular del gobierno en el efímero reino árabe de Siria, de inspiración nacionalista, en marzo de 1920, reino que fue suprimido por las fuerzas francesas y británicas.


Faisal fue alentado a hacer campaña entre los iraquíes, para quienes era prácticamente desconocido, por figuras imperialistas como T.E. Lawrence y la arqueóloga Gertrude Bell, quien, según algunos, era el verdadero poder tras el trono de Faisal. (Bell fue en parte responsable de privar a la población kurda de Irak, Siria y Turquía de su propia patria). Faisal se convirtió en rey tras un plebiscito en el que un 93 por ciento votó a su favor.


Creada artificialmente, Irak se fundó a conveniencia de los gobernantes británicos. La intelectualidad nacionalista de la población árabe era en su mayor parte panarabista, un sentimiento con el que Faisal jugaría durante los próximos 12 años de su gobierno. Faisal aconsejó a los franceses durante la Gran Revuelta Drusa en Líbano y Siria, en 1925. Apoyó la inmigración judía a Palestina, pero se opuso, al menos públicamente, a la formación de un estado judío. Durante su coronación, la banda tocó el himno británico, "God save the King".

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Faisal II con el dictador Franco en Madrid, presenciando el "desfile de la Victoria"

Noticia de la muerte de Faisal II y la caída de la monarquía títere.
El imperio británico se desmoronaba.


18 febrero, 2020

Reino Unido: Más de 100 médicos piden «acabar con la tortura» a Assange y exigen prestarle atención sanitaria «antes de que sea tarde»




Resumen Latinoamericano – 18/02/2020

Si el fundador de WikiLeaks muere en una prisión británica, «habrá sido, efectivamente, torturado hasta la muerte», denuncian especialistas de 18 países.






Más de un centenar de médicos han urgido al Reino Unido y a Australia a acabar con la «tortura» al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, encarcelado en la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh a la espera de que se resuelva una petición de extradición a EE.UU.

En una carta abierta publicada este lunes en la revista científica The Lancet, 117 especialistas de 18 países denuncian que desde que los médicos comenzaron a evaluar en 2015 a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres donde se hallaba refugiado, sus opiniones de expertos y recomendaciones urgentes «han sido ignoradas constantemente». Al mismo tiempo, recuerdan que el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para la Tortura, Nils Melzer, ha alertado de que el periodista ha comenzado a exhibir signos de tortura psicológica.

«Condenamos la tortura de Assange. Condenamos la negación de su derecho fundamental a una atención médica adecuada. Condenamos el clima de miedo que rodea la provisión de atención médica para él. Condenamos las violaciones de su derecho a la confidencialidad médico-paciente», escriben los firmantes de la carta, que advierten de que «no se puede permitir que la política interfiera con el derecho a la salud y la práctica de la medicina».

«Si Assange muere en una prisión del Reino Unido, como alertó el relator especial de la ONU para la Tortura, habrá sido, efectivamente, torturado hasta la muerte», denuncian los signatarios, que añaden que la profesión médica «no puede permitirse el lujo de permanecer en silencio, del lado equivocado de la tortura y del lado equivocado de la historia mientras se desarrolla tal parodia».

En este contexto, los firmantes hacen un llamamiento a los gobiernos para que «pongan fin a la tortura» de Assange y garanticen «su acceso a la mejor atención médica disponible antes de que sea demasiado tarde».

«La contribución de Assange al periodismo es innegable»

De manera paralela, la asociación Reporteros sin Fronteras (RSF) ha publicado este lunes una petición en la que insta al Gobierno británico a no acceder a la solicitud de EE.UU. de extraditar a Assange.

La petición, firmada ya más de 20.000 veces, explica que el activista afronta 18 cargos en EE.UU. —17 de ellos por violar la Ley de Espionaje— debido a su papel en la publicación de importante información sobre las guerras emprendidas Washington. La difusión de esos documentos «fue claramente de interés público y no un acto de espionaje», asegura la asociación, subrayando que «la contribución de Julian Assange al periodismo es innegable».





18 junio, 2018

¿Qué es eso de “reine sobre nosotros”? El putrílago monárquico













Daniel Raventós / Julie Wark - 16/06/2018

Traducción: José Manuel Sío Docampo



Windsor (Inglaterra), mayo de 2018. Desde hace semanas se hace notable la presencia de agentes armados y desarmados, perros de búsqueda y contingentes de las fuerzas aéreas de la policía británica. Un alto cargo de las autoridades locales quiere emplear los poderes legales de la policía para eliminar de las calles de la ciudad la antiestética presencia de personas sin hogar. Esto se debe a que un asiduo del castillo, conocido por sus disfraces de nazi, sus agravios racistas y por haber sido el chico de portada británico en la guerra de Afganistán, contraerá matrimonio con una “actriz norteamericana retirada”, que parece haber disgustado a algunos miembros de su plebeya familia al no haberlos considerados dignos de ser invitados a la boda. El montante total del dispendio permanece secreto, pero se calcula que ronda los 45 millones de dólares. Tal es la importancia de la pareja que 40 de esos millones serán destinados a seguridad y en ello se incluye el coste de deshacerse de la caterva sintecho. 

Aparentemente, la familia real pagará los adornos pero no costeará la seguridad, dada la condición de “figura pública” de los contrayentes. Para mayor escarnio, será una organización caritativa la que proporcionará consuelo a los necesitados tan amenazadores gracias al dinero recaudado con la venta de una gama de souvenirs nupciales llamada “en la prosperidad y en la adversidad”. Alguna empresa comercializa preservativos conmemorativos llamados Crown Jewels (las “joyas de la corona”, y no es broma), que supuestamente reproducen los himnos real y de América (no pregunten cómo y cuándo).

Este desprecio por la población indigente, la estrafalaria ostentosidad y el drenaje de fondos públicos no se deben a los méritos personales de la pareja en cuestión, el príncipe Enrique, sexto en la línea de sucesión, y la señora Meghan Markle. Seguramente, cualquier persona razonable pensaría que toda esta fanfarria es solamente una suerte de insensibilidad patológica especialmente onerosa. De hecho, un análisis rápido de la realeza europea, compuesta de familias que disponen de una cantidad de recursos inversamente proporcional a su limitado acervo genético, evidencia lo demencial e indecente que es su soberanía sobre el pueblo.

En la década de 1970, el príncipe Bernardo de los Países Bajos, antiguo miembro de las unidades montadas de las SS nazi y empresario exitoso (presente en los consejos de administración de más de 300 sociedades), recibió sobornos millonarios de Lockheed y Northrop, que se encuentran entre los principales conglomerados de empresas norteamericanas del sector militar. La Reina Juliana amenazó con abdicar si se iniciaban acciones judiciales contra su marido y, por lo tanto, no hubo ningún tipo de imputación. ¿Cómo lo justificaba el príncipe? “Yo estoy por encima de esas cosas”. En cualquier caso, la Casa de Orange nunca ha sido quisquillosa con las conexiones familiares. Jorge Zorreguieta, suegro del actual rey, Willem-Alexander, fue un miembro destacado del gobierno argentino durante las décadas más duras del terrorismo de Estado. La dinastía sueca fue fundada por el mariscal de Francia Jean-Baptiste Bernadotte, nombrado por Napoleón, tras ser “adoptado” por el rey Carlos XIII, que carecía de descendencia, básicamente porque el ejército sueco quería un soldado en el trono. En este caso, el “derecho divino” se correspondía con la capacidad militar. El llamado rey “humanitario” de Bélgica, Leopoldo II, sometió a su feudo privado del Congo mediante mutilaciones masivas y casi diez millones de asesinatos. Miembros de la Casa de Hannover (una familia que hace tiempo había dado hasta seis monarcas británicos propensos a sufrir porfiria, pero que no ha hecho mucho desde entonces), incluidos Jorge III (demente), Jorge IV (insolvente, licencioso e inadecuado para el mando) y Guillermo IV (a quien no gustaba el gobierno de Lord Melbourne y decidió destituirlo).

Mientras tanto, Isabel II de la “marca global”, dieciséis reinas en una (en tanto que monarca del Reino Unido y otros quince reinos), amable y afectuosa anfitriona de tiranos, escoge a sus representantes en cada condado (o High Sheriff) clavando un punzón en una lista de nombres. ¿Por qué? Porque eso es lo que hacía Isabel I. Más te valdrá comer rápido si alguna vez cenas con ella, porque cuando su majestad termina, los platos desaparecen de la mesa. Su papel es meramente “ceremonial”, pero cuando en 1975 perdió el gusto por el gobierno laborista de Gough Whitlam en Australia, inspirada quizás en el antecedente sentado por Guillermo IV, decidió destituirlo por mediación de su Gobernador general. Los Archivos Nacionales de Australia se niegan a publicar los documentos relacionados con el asunto, más de 40 años después. Algunos cálculos apuntan a que cada uno de los dieciocho miembros de esta familia, caracterizada por el secretismo y la opacidad, cuesta en torno a 19 millones de libras anuales a los contribuyentes británicos. La falta de transparencia es un elemento consagrado por el sistema, de ahí su carácter inherentemente corrupto.














En el Reino de España, el espectáculo borbónico continúa dando bandazos desde sus turbios comienzos con monarcas como Felipe V, que se creía que era una rana y defecaba por el palacio donde le placía. Su hijo Fernando VI gozaba dando palizas a sus sirvientes y consumiendo opio. Carlos II estaba tan hechizado por sus relaciones conyugales con su esposa de trece años, que lo escribió todo en una carta a su padre. Fernando VII, el Deseado, también dejó escritos para que supiésemos que su pene era tan largo como un taco de billar y grueso como un puño. Y sin embargo, ahora, el joven rapero mallorquín Valtònyc ha sido condenado a tres años y seis meses de prisión por injurias a la Corona, debido a sus canciones de crítica a esta espantosa familia. Y él no es la única víctima del ataque contra la libertad de expresión concertado por el gobierno y los poderes judiciales en los últimos meses.

En el mismo reino, el Rey Juan Carlos I, heredero del mentón de Habsburgo, de gusto por la vida lujosa y nombrado por Franco, es conocido por sus opacas fuentes de dinero y por no rendir cuentas sobre sus gastos sufragados por el erario público; por matar un elefante, un oso previamente emborrachado y uno de los últimos bisontes de Europa, así como muchos otros animales durante sus sádicos y reales pasatiempos cinegéticos; por ser mujeriego; por mantener una estrecha amistad con la casa de Saud y, supuestamente, por su papel heroico durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, aunque las memorias de Sabino Fernández Campo (falangista y jefe de la Casa Real) sugieran una cosa diferente. Quizás él mismo estuviera detrás del golpe. Al menos, en la intimidad, lo celebró con un brindis de champán[1]. Su hermano menor, el príncipe Alfonso, falleció misteriosamente a los 14 años de un disparo accidental mientras “jugaban”. Las circunstancias del suceso nunca han sido reveladas.

Parece obvio que la familia debería mantenerse alejada de las armas de fuego: hace cinco años, Froilán, el nieto del rey emérito, atravesó su propio pie de un disparo. Otra forma de dispararse en el pie fue la de Iñaki Urdangarín, cuñado del actual Rey Felipe, ahora condenado a la cárcel por fraude fiscal. Tras el referéndum de autodeterminación catalán del 1 de octubre de 2017, Felipe VI salió a dar un discurso en que allanaba el camino de la “opción nuclear”: la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, que sirvió para tomar el control del gobierno catalán. Ahora, dieciséis líderes catalanes se encuentran en prisión o en el exilio. Felipe no goza de mucha popularidad en Cataluña...

Todos estos poderes arbitrarios, estas conductas antisociales o totalmente chifladas y estas estúpidas costumbres surgen, entre otras muchas irracionalidades, de la ilógica idea de la existencia de un “derecho divino de los reyes”, que otorga a los monarcas una autoridad derivada de la voluntad de deidades y, por lo tanto, los exime del deber de obediencia a cualquier poder terrenal. En el mundo cristiano se remonta a la Biblia, pero la idea se enraíza también en otras religiones. Con el surgimiento del Estado-nación, la teoría se popularizó en Occidente de la mano de Jacobo I de Inglaterra, quien, hablando de las monarquías, declaró en 1610 que “incluso Dios se dirige a ellos como dioses”. Este monarca, enojado por la poca trascendencia del derecho divino del rey en la Biblia puritana, ordenó realizar otra traducción, con ajustes, para garantizar la total y absoluta autoridad real en los ámbitos político y religioso. Y por lo tanto hoy la gente tiene que jurar sobre una Santa Biblia falsa. La realeza divina implicaba que los monarcas se elevaban sobre el reino humano, más allá del orden moral, político o legal, para actuar a su antojo con impunidad, aunque sus “sagradas” vidas privadas y sociales estaban acotadas por varias reglas, protocolos y tabús. La paradoja es que los reyes reclaman ser el origen del reino, pero no forman parte de él al estar por encima de la comunidad y sus leyes.

La realeza es un espectáculo político con alusiones religiosas, engalanado con una panoplia de artículos que van desde punchones mágicos hasta carruajes de oro. Allá por 1967, Guy Debord escribió que “el espectáculo surge de la pérdida de unidad del mundo […]. En el espectáculo, una parte del mundo encarna en sí el mundo y es superior a él”. La monarquía consigue perpetuarse poniendo papel bonito sobre la creciente brecha entre ellos y el pueblo, celebrando espectáculos nupciales o funerales para que aquellas personas excluidas los sigan por la televisión, sintiéndose estas partícipes.

En una fascinante obra publicada recientemente con el título de On Kings (Sobre los reyes), David Graeber y Marshall Shalins estudian el fenómeno de la monarquía y la política de la realeza desde los BaKongo hasta los azteca, los shilluk y otros pueblos, y demuestran cómo las etapas de las monarquías (una de las más duraderas formas de gobierno de la humanidad) revelan la naturaleza verdadera del poder y cómo las distintas formas de Estado surgieron en la esfera ritual. Mientras los pueblos son productivos, las monarquías son extractivas y emplean sus hazañas militares, saqueos, monumentos, el consumo de lujo y una distribución estratégica de la riqueza para llamar la atención sobre sus poderes divinos y reforzar aún más los beneficios políticos de su riqueza. Graeber y Sahlins analizan el carácter de la tiranía y rompen una lanza en favor de la desaparición de reyes y reinas de todos los tronos celestiales y terrenales, así como del marco político y jurídico que los sustenta, el cual suele sobrevivir a los monarcas individuales.

Por muy anticuado que sea el esplendor de la monarquía, este modelo no es un fenómeno marginal, sino central, en los sistemas políticos actuales. El Estado es un concepto “gastado” (p. 456) en tanto que principio organizativo de la vida política. Tal principio es, más bien, la soberanía, la potestad de mando. Desde finales del siglo XVII o principios del XVIII, los Estados nación se han venido fundando en el concepto de soberanía popular, pero este oxímoron apesta a dioses viejos y sus jueguecitos reales. Si la “soberanía” popular existe realmente, deberá dejar de ser soberana (el poder desde arriba) y fundamentarse en los principios de libertad y justicia. De otra manera, no podrá ser popular: literalmente, del pueblo.










En cuanto al pueblo, volvamos a mirar a los sintecho (especialmente desde que los indigentes de Windsor causan una ofensa tan grave a los devotos de la realeza): un estudio realizado en Reino Unido señala que las 307.000 personas sin hogar de aquel Estado fallecen, de media, a la edad de 47 años, mientras que otros sujetos del reino mueren a los 81 años, y las personas sintecho son 35 veces más proclives al suicidio que las personas con hogar.

Mientras prevalezca una gran desigualdad social, la soberanía seguirá estando al margen del orden moral y legal, como un espectáculo antisocial que divide y daña a la sociedad. Dado que Donald Trump, también ajeno al orden moral y legal, encarna una excrecencia del derecho divino, no parece una casualidad que el Guggenheim le haya ofrecido, en lugar del Van Gogh del que se había enamorado, un trono de oro de 18 quilates donde el presidente podrá evacuar sus deposiciones (¿una propuesta de título para la obra? mierda sobre oro).

Debemos repensar la “soberanía”. En la actualidad existen “democracias” con legados radicalmente autoritarios, y especialmente los monarcas (literalmente, “el que gobierna solo”), jefes de Estado no elegidos mediante sufragio, que reinan sobre hombres y feudos. Sin sus vestimentas, un emperador podría ser identificado hasta por un niño como lo que es: un ser humano más.










[1] Iñaki Anasagasti, 2018, “Los papeles del 23-F salen a la luz: El Rey Juan Carlos organizó el Golpe de Estado”, Mediterráneo Digital, 23 de febrero.


12 diciembre, 2017

Neocolonialismo: desde los esclavos de la plata al oro de nuestros días - Jérôme Duval




El Salto – 04/12/2017

El saqueo de materias primas, que arrancó con la invasión española, continúa todavía en la actualidad en las colonias y excolonias y en detrimento de la ciudadanía y el medio ambiente.
Como consecuencia de los viajes de Cristóbal Colón, la invasión española devasta reinos y regiones enteras, despoblándolas y quemándolas. Los indios sin embargo acogen a los cristianos de la mejor manera que pueden, a menudo ofreciéndoles hospedaje, comida y cantidades de oro. Por su parte los colonos españoles propagan casi sistemáticamente el miedo, masacran, torturan o queman a los indios desde el comienzo para asegurar su dominio y facilitar su colonización.
Bartolomé de las Casas, uno de los pocos en denunciar este exterminio, contemporáneo de los hechos, describirá el horror con que estos tiranos diezmaban a las poblaciones originarias. Las grandes potencias coloniales, Portugal, Francia, España, Reino Unido, Holanda y Bélgica principalmente, provocaron la muerte de una gran parte de poblaciones autóctonas de las Américas, de Asia y de África con el fin de extraer sus recursos naturales, plata y oro en primer lugar, explotarlos y sacar de ellos el máximo beneficio.

Miles de millones de onzas de plata
El año 1545, el descubrimiento de Potosí, una enorme mina de plata de la actual Bolivia (que entonces pertenecía a Perú), marca el comienzo de la expropiación de riquezas del subsuelo latinoamericano. Hacia 1571, se comenzó a utilizar el mercurio para amalgamar el oro y aumentar su extracción. En 1572, Francisco de Toledo, quinto virrey del Perú, ensanchó las calles, inició la construcción de la iglesia de la Matriz y de la Casa de la Moneda donde, desde 1574, se acuñaba el metal en moneda.
La ciudad de Potosí albergaba el yacimiento más importante del mundo en el interior del Cerro Rico, rebosante de plata, y su desarrollo es fulgurante. “Dieciocho meses después de su fundación, cuenta con 14.000 habitantes y veinte años más tarde 100.000; en el siglo XVII, albergará 160.000, y será entonces, con México, la ciudad más grande de América”, explica Fernand Braudel en su libro Del Potosí a Buenos Aires: una ruta clandestina de la plata.  Efectivamente, en su apogeo, hacia 1580, Potosí, a pesar de la dureza de sus condiciones climáticas, cuenta con más habitantes que Madrid, Sevilla o Roma. Se convierte en la ciudad más poblada del “Nuevo Mundo" y la más opulenta de la región, cuenta con 36 iglesias, muchos teatros y escuelas de danza, cantidad de casas de juego y mansiones suntuosas pertenecientes a los ricos colonos españoles.
Miles de millones de onzas de plata se extraen gracias a los trabajos forzados bajo la colonización española. Millares de esclavos africanos son llevados a la fuerza a las minas para reemplazar y compensar la pérdida de otros tantos indígenas muertos en su trabajo. La extorsión de esta plata sirvió para reforzar el tesoro del emperador Carlos V (Carlos I, rey de España) para alimentar las arcas del Reino de España para financiar sus guerras y, más allá de Europa, para el desarrollo del comercio con la zona más desarrollada de la época, Asia.
La moneda producida por el trabajo de los esclavos en Potosí contribuyó al desarrollo del capitalismo y de la revolución industrial. Pero ¿a qué precio? “Cada peso acuñado en Potosí ha costado la vida de diez indios, muertos en el fondo de las minas”, escribía Fray Antonio de la Calancha en 1638. ¿Qué ha sucedido con la enorme cantidad de plata extraída de las minas de Potosí, con el sudor de los mineros-esclavos amerindios y africanos cuando vemos hoy el estado de pobreza de la ciudad del mismo nombre?
Es por tanto muy razonable afirmar que la expropiación de recursos y el comercio que le siguió con la colonización están en buena parte en el origen de la riqueza actual de las potencias coloniales. Por no dar más que un ejemplo, Bruselas no sería lo que hoy es sin el saqueo realizado en el Congo belga. Además de la explotación de la fuerza de trabajo esclavista y la colosal fortuna de los metales preciosos obtenido, particularmente oro y plata, los europeos no hubieran tenido acceso a la seda y al algodón, a la técnica del vidrio soplado, al cultivo del arroz, así como a la de la patata, al tomate, al maíz, tabaco, pimiento, cacao de América, tan rápidamente sin la empresa devastadora de la colonización.

El oro en detrimento de lo humano y su entorno
El saqueo de materias primas continúa todavía en la actualidad en las colonias y excolonias: En Arlit, en el norte de Níger, Areva explota el uranio desde 1976. A día de hoy, una buena parte de esta región, barrida por las tempestades de arena, está contaminada.
“La Tierra es nuestra madre, el oro su corazón. Si se le arranca, muere”, resumía Aïkumalé Alemin, amerindio wayana de la región del Alto-Maroni. El mercurio utilizado por los buscadores de oro en Guayana francesa envenena a las poblaciones amerindias que viven en el bosque tropical guayanés. Efectivamente, los amerindios están contaminados por el pescado que constituye gran parte de su alimentación. “Numerosos estudios científicos realizados sobre los indios Wayana han confirmado que el nivel de mercurio es hasta dos veces superior al límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si no se toman medidas a corto plazo, vamos hacia una forma de genocidio”, denunciaba en 2014 Jean-Pierre Havard, responsable de “Solidaridad Guayana”.
Con salarios de miseria, tres toneladas de oro se extraen cada año de Guayana Francesa con peligros para la salud de las poblaciones autóctonas y de su medio ambiente. En total diez etnias estarían amenazadas de envenenamiento con mercurio en los países de la región. En Perú, la contaminación por mercurio en las aguas de los ríos amazónicos, producida por los buscadores ilegales, se extiende más allá de las zonas de explotación aurífera. En el caso de la comunidad Nahua, que se encuentra en la región de Ucayali, en el este de Perú, el consumo de un pez conocido como el Mota Punteada (Calophysus macropterus) por su nombre local, cuyo organismo es capaz de acumular el mercurio presente en el entorno, constituye la causa de esta contaminación que provoca particularmente problemas renales serios y casos de anemia.
Según el ministerio peruano de Medio Ambiente, 40 toneladas de mercurio son depositadas cada año en las aguas de la Amazonia peruana por los buscadores ilegales de oro. ¿Se reconocerá algún día la contaminación de las tierras y los ríos como una deuda ecológica, cuyos acreedores son los pueblos autóctonos?