Mostrando entradas con la etiqueta Jonathan Cook. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jonathan Cook. Mostrar todas las entradas

23 diciembre, 2025

Reino Unido, estado fascista



El abuso de la Ley Antiterrorista desalienta la investigación, el análisis y el pensamiento crítico. Obliga a periodistas, activistas de derechos humanos y abogados a convertirse en lacayos del gobierno, creando un vacío que permite a éste manipular los acontecimientos en su propio beneficio, eludir la rendición de cuentas y castigar a quienes disienten. Es la antítesis misma de un comportamiento democrático.


Esto debería horrorizar a cualquiera que se preocupe por la verdad, el debate público y la investigación, porque todo esto ha sido desechado.


Al proscribir a Acción Palestina, el gobierno ha sentado el más peligroso de los precedentes: puede ilegalizar cualquier grupo político calificándolo de "organización terrorista" y, de ese modo, imposibilitar la defensa del mismo.


Eso es lo que hacen los gobiernos autoritarios, y es exactamente ahí donde hoy se encuentra Gran Bretaña.


Jonathan Cook, Cómo informar sobre los hechos puede llevarte a 14 años de cárcel por terrorista.



22 octubre, 2024

TIEMPO DE MONSTRUOS


 The most heinous crimes all filmed




Tiempo de monstruos


Washington intenta mantenerse en la sombra, aunque ocasionalmente se aventura a salir a la luz para simular consternación mientras envía más armas y ayuda a Israel.


No nos engañemos: nada de esto estaría sucediendo si Estados Unidos se opusiera realmente al genocidio. El minúsculo Israel no tiene ni la economía ni el arsenal necesarios para sostener una guerra contra el pueblo palestino, el Líbano e Irán.


El bombardeo de toda la región con munición equivalente a muchas bombas atómicas es posible gracias a los profundos bolsillos y la ilimitada permisividad de la administración Biden.


Estamos entrando en un período no sólo de matanza industrializada, llevada a cabo en nombre de una supuesta civilización occidental, sino también de una crisis geopolítica que está convulsionando el planeta.


En 1929, en el oscuro y caótico período entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el filósofo marxista italiano Antonio Gramsci escribió la famosa frase: "El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos".


El viejo mundo, agonizante una vez más, se cree a cargo del nacimiento del nuevo y del reordenamiento de Oriente Medio. Pero está equivocado. No está luchando contra los monstruos. Él es el monstruo.


Jonathan Cook




28 septiembre, 2024

Al asesinar a Nasrallah, Israel ha abierto las puertas del infierno. Todos pagaremos el precio — Jonathan Cook

 


Jonathan Cook – 28/09/2024

   Traducción del inglés: Arrezafe


Hezbolá ha confirmado que su histórico líder, Hassan Nasrallah, se hallaba entre los cientos de libaneses asesinados en el bombardeo masivo perpetrado por Israel anoche en un suburbio de Beirut.


La decisión de Israel de asesinar a Nasrallah, utilizando las enormes bombas antibúnkeres suministradas por Estados Unidos, es más que temeraria. Es una completa locura. Israel ha eliminado –a sabiendas– una influencia moderadora en el seno de Hezbollah.


Mediante esta acción, Israel no logrará nada más que confirmar varios puntos a su sucesor y a los líderes de otros grupos y países etiquetados como "terroristas" por los gobiernos occidentales:


Israel y Occidente, que lo respalda firmemente, no siguen ninguna regla de juego establecida y, por consiguiente, sus oponentes deberán hacer lo mismo. La actual moderación de Hezbolá, que tanto ha desconcertado a los expertos occidentales, pasará a ser cosa del pasado.


Que a Israel no le interesa el compromiso, sino sólo la escalada, y que esta supone una lucha a muerte, no sólo contra Israel, sino contra Occidente que lo patrocina.


Que el extremismo ideológico de Israel –su supremacía judía y su insaciable sed territorial– debe ser respondido con un extremismo aún mayor de inspiración chiíta.


Décadas de terrorismo occidental en Oriente Medio propiciaron un nihilismo sunita encarnado primero por Al Qaeda y luego por ISIS.


Ahora, Occidente, a través de Israel, está fomentando en la resistencia chiita su propio momento ISIS. Los moderados de las que Occidente denomina como "organizaciones terroristas" han vuelto a perder la discusión. ¿Por qué? Porque el proyecto imperial estadounidense conocido como "Occidente" ha demostrado una vez más que no está dispuesto a ceder. Exige nada menos que el dominio global completo.


Israel puede que logre un breve éxito táctico al asesinar a Nasrallah, pero no tardaremos en sentir el huracán que se avecina.


Cuando ese huracán llegue, el papel de nuestros políticos y medios de comunicación será el de garantizar que no relacionemos el salvajismo y locura Occidental con sus consecuencias.


Los regímenes occidentales se proclamarán "víctimas", reiterarán que "nos odian por nuestras libertades", por la superioridad de nuestra civilización y que “ellos” son simplemente bárbaros.


Pero lo que viene a continuación, al igual que lo que aconteció antes, será enteramente predecible. La violencia no genera sosiego, genera más violencia. Israel lo sabe. Nuestros líderes lo saben. Y, sin embargo, han abierto las puertas del infierno.



20 septiembre, 2024

Soldados israelíes arrojan a palestinos desde un tejado

 

La cobertura de soldados israelíes empujando a tres palestinos desde un tejado en la ciudad cisjordana de Qabatiya (no está claro si los hombres están muertos o casi muertos) apenas ha sido cubierta por los medios occidentales, a pesar de que fue filmado desde dos ángulos diferentes y de que un reportero de la principal agencia de noticias estadounidense, Associated Press, fue testigo del hecho.



La agencia de noticias AP informó sobre estos hechos hace unas nueve horas. Todos los medios de comunicación occidentales tienen acceso a su servicio de noticias, por lo que todos están al tanto.


Una vez más, los medios de comunicación han optado por ignorar los crímenes de guerra israelíes, incluso cuando existen pruebas concluyentes de que ocurrieron. (O tal vez porque existen pruebas concluyentes de que ocurrieron).


Recuerden, esos mismos medios nunca dejan de resaltar –o simplemente inventar– cualquier crimen del que acusar a los palestinos, como por ejemplo esos inexistentes "bebés decapitados".


Jonathan Cook – 20/09/2024





27 octubre, 2021

Amazon and Google: partners in Israeli apartheid — Jonathan Cook

 



IAK – 26/10/2021


Amazon isn’t just your one-stop shop for household items; Google is more than an internet search engine. These corporations are supplying Israel with the technology to enforce and deepen its occupation and apartheid over Palestinians. Israel has a long, documented record of violating human rights and international law.


The best-selling Irish novelist Sally Rooney is openly shunning Israel after recent reports from human rights groups warned that Israel practices apartheid, systematically oppressing Palestinians under its rule.


But while Israel risks becoming a pariah among some cultural producers, it is being aggressively embraced by globe-spanning corporations like Amazon and Google – among the wealthiest companies in history.


The two tech giants are not just lining up to do business with Israel. They are actively working to build and improve the technological infrastructure Israel needs to surveil Palestinians and confine them to the ghettos Israel’s army has created for them.


Through their collaboration on Israel’s Project Nimbus, both companies are helping to remove any pressure on Israel to make peace with the Palestinians and are instead becoming partners in Israeli apartheid.


Now workers for both companies are speaking out – most of them anonymously for fear of what they call “retaliation.”


This month some 400 employees of the two companies published a letter in The Guardian newspaper warning that Amazon and Google were contracted to supply “dangerous technology” to the Israeli military and government that would make Israel’s rule over Palestinians “even crueler and deadlier.”


Under wraps


The $1.2 billion contract for Project Nimbus awarded earlier this year means the two tech firms are to build data centers in Israel on behalf of the Israeli military and government.


Senior staff will need Israeli security clearance to work on the project.


In a sign of how aware Israel is of the potential backlash against Amazon and Google’s involvement, the contract bars the tech corporations from withdrawing due to pressure from either employees or the growing boycott, divestment and sanctions (BDS) movement. The terms of the contracts are also being kept under wraps to prevent scrutiny.


The tech giants’ wish to avoid publicity is understandable. Each pays lip service to ethical business practices. Google claims that firms “can make money without doing evil,” while Amazon’s “leadership principles” state a commitment to “make better, do better and be better.”


Providing Israel with the technological tools to better enforce both its belligerent military occupation and its apartheid policies privileging Jews over Palestinians looks suspiciously like making a lot of money from colluding with evil.


In the words of the whistleblowing staff, Amazon and Google’s collaboration allows “further surveillance of and unlawful data collection on Palestinians, and facilitates expansion of Israel’s illegal settlements on Palestinian land.”


Neither Amazon nor Google responded to a request for comment on the concerns raised in the letter.


Enforce occupation


Two employees, Gabriel Schubiner, a software engineer at Google, and Bathool Syed, a content strategist at Amazon, went public on NBC’s website shortly after publication of the letter in The Guardian.


They gave examples of how Israel would be able to use Amazon and Google’s computer services to help enforce the occupation. Data would be used to identify Palestinian homes for demolition, in what are often moves towards land clearances by Israel to build or expand illegal settlements.


And the information collected and stored on the servers would guide attacks on built-up areas in Gaza, which Israel has been blockading for the past 15 years. In previous military campaigns, Israel has bombed Palestinian hospitals, schools and universities.


Amazon and Google’s servers will also assist Israel’s Iron Dome missile interception system, which has helped Israel neutralize rockets from Gaza so that it can maintain an enforced quiet from Palestinians as it keeps them caged and imposes a starvation diet for the enclave’s inhabitants.


The two employees also noted that Amazon and Google will be directly implicated in Israel’s wider apartheid policies of the kind criticized earlier in the year by human rights groups, including the Israeli occupation watchdog B’Tselem.


Nimbus will serve the Israel Lands Authority, which not only allocates lands for illegal settlements but oversees discriminatory policies in land allocation inside Israel that openly privilege Jews over the fifth of the Israeli population who are Palestinian natives.


Israel claims these so-called Israeli Arabs are equal citizens but they suffer systematic discrimination, as B’Tselem and the New York-based Human Rights Watch have highlighted.


Data crossroads”


Amazon and Google have ignored previous calls from staff to prioritize Palestinian rights over increased profits from colluding in Israel’s war economy.


In May many hundreds – again anonymously – urged both companies to sever their ties to the Israeli military shortly after it killed almost 260 Palestinians, including more than 60 children, in an attack on besieged Gaza.


Figures published this month demonstrated Israel’s central place in the global digital economy. Despite its tiny size, Israel’s share of hi-tech investments now amounts to a third of those made in European countries.


Israel has particularly benefited from the growing demand in the West for its surveillance technologies, cyber weapons and developments in militarized artificial intelligence. The Israeli military and offshoot startups launched by retired soldiers have a competitive edge, claiming that their technologies have been “battle proven” on Palestinians in the occupied West Bank and Gaza.


According to reports in local media, Israel is poised to become a “global data crossroads.” In addition to Amazon and Google, Microsoft, Oracle and IBM are all expected to build server farms in Israel to cash in on the greater integration of digital and military technologies.


The critical role of Israel in hi-tech –from its Intel chip plant to firms like AnyVision and Onavo that offer specialist surveillance, facial recognition and data-mining technologies– means no one can afford to fall out with Israel.


Google and Facebook have already faced criticisms for their work with Israel censoring Palestinians on social media or making them invisible on online maps.


Profits galore


The anonymous staff signing the letter to Amazon and Google sound nostalgic for the days when, they write, the technology they built was designed “to serve and uplift people everywhere.”


But the reality is that tech firms like Amazon and Google have long moved past simple online services such as helping us to buy a book or search for a recipe. The drive for profits, the need to keep competitors at bay and an incentive to avoid state regulation mean they have become key players assisting the “national security state.”


As well as its notorious union-busting initiatives, Amazon has increased the surveillance powers of US state and local police forces and of immigration services that have been harshly criticized for separating asylum-seeking families at the US-Mexico border.


From early on, Google partnered with, or received money from, the CIA, the National Security Agency, the Pentagon and the US State Department.


The 400 or so anonymous employees still hope they can replicate previous victories that ended the tech corporations’ complicity in oppression and military aggression.


In 2019 Google pulled out of Project Dragonfly, intended to help China censor its population’s online searches. And the year before it ditched Project Maven to assist the Pentagon with drone assassinations.


But China was an official enemy, and the Pentagon is still pressing ahead with the drone project, reportedly aided by firms backed by investment funds owned by Google parent Alphabet and a startup tied to a former Google executive, among others, to do the work Google itself had to abandon.


Getting either Amazon or Google to honor their public commitments to ethical behavior by withdrawing from Project Nimbus may prove much harder – and not only because of the contractual obligations Israel has insisted on.


Israel has become too integral to the global surveillance and war industries for any tech giant to risk antagonizing it. With profits galore to be derived from closer collaboration with the military industrial complex, the pressure will be on to forge closer bonds with Israel, whatever its human rights record.


And with the Israel lobby deeply ensconced in Western capitals, the tech corporations will not wish to risk the reputational damage of being tarred as anti-Semitic for boycotting Israel.


Pressure may be mounting on many companies to distance themselves from Israel over its occupation and apartheid policies. But for Amazon and Google it is those very practices of occupation and apartheid that are a tech seam waiting to be mined.


29 mayo, 2021

La Industria del Antisemitismo: cómo se politiza y se arma el antisemitismo en Europa para defender a Israel — Jonathan Cook

 

Mondoweiss – 14/12/2020

Traducción del inglés: Arrezafe


Los mismos líderes europeos que hace unos años marcharon en París gritando "Je suis Charlie", defendiendo los derechos inalienables de libertad de expresión de los europeos blancos para ofender a los musulmanes, insultando y ridiculizando a su Profeta, ahora están haciendo cola para prohibir la libertad de expresión cuando la crítica se dirige contra Israel.


MANIFESTANTES A FAVOR DE JEREMY CORBYN REUNIDOS FRENTE A LA SEDE DEL PARTIDO LABORISTA ANTES DE UNA REUNIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL SOBRE SI ADOPTAR, EN SU TOTALIDAD, LA DEFINICIÓN DE ANTISEMITISMO DE LA IHRA (ALIANZA INTERNACIONAL PARA EL RECUERDO DEL HOLOCAUSTO). (CRÉDITO DE LA FOTO: BEN CAWTHRA / SIPA USA)


El periódico israelí Haaretz ha publicado esta semana un informe extenso y fascinante que ofrece una instantánea inquietante del clima político que emerge rápidamente en Europa sobre el tema del antisemitismo. El artículo documenta una especie de reinado de terror cultural, político e intelectual en Alemania desde que el parlamento aprobó una resolución, el año pasado, que equipara el apoyo a los boicots no violentos contra Israel, en solidaridad con los palestinos oprimidos por Israel, con el antisemitismo.


El artículo se refiere a Alemania, pero cualquiera que lo lea verá un fuerte paralelismo con lo que está sucediendo en otros países europeos, especialmente el Reino Unido y Francia.


Los mismos líderes europeos que hace unos años marcharon por las calles de París gritando "Je suis Charlie", defendiendo los derechos inalienables de libertad de expresión de los europeos blancos de ofender a los musulmanes, insultando y ridiculizando a su Profeta, ahora hacen cola para prohibir la libertad de expresión cuando se trata de Israel, un estado que se niega a poner fin a su beligerante ocupación de tierras palestinas. Los líderes europeos han demostrado repetidamente que están dispuestos a aplastar la libertad de expresión de los palestinos y de quienes se solidarizan con ellos para evitar ofender a ciertos sectores de la comunidad judía.


La situación se reduce a esto: los musulmanes europeos no tienen derecho a ofenderse por los insultos a su religión, pero los judíos europeos tienen todo el derecho a ofenderse por las críticas a un estado agresivo del Medio Oriente con el que se identifican. Visto de otra manera, las prioridades seculares perversas de la cultura dominante europea ahora colocan la santidad de un estado militarizado, Israel, por encima de la santidad de una religión con mil millones de seguidores.


Culpabilidad por asociación


Esto ni siquiera es un doble estándar. No puedo encontrar una palabra en el diccionario que transmita la escala y el grado de hipocresía y mala fe involucradas.


Si el erudito judío estadounidense Norman Finkelstein escribiera la continuación de su apasionado libro The Holocaust Industry, sobre el uso cínico del Holocausto para enriquecer y empoderar a una organización judía a expensas de los sobrevivientes reales del Holocausto, podría verse tentado de titularlo La Industria del Antisemitismo.


En el clima actual en Europa, que rechaza cualquier pensamiento crítico en relación con amplias áreas de la vida pública, mi anterior observación bastaría para ser denunciado por antisemita. Es por eso que el artículo de Haaretz, mucho más valiente que cualquier cosa que se lea en un periódico del Reino Unido o de Estados Unidos, no oculta lo que está sucediendo en Alemania. Lo llama una "caza de brujas". Lo que Haaretz viene a decir es que el antisemitismo ha sido politizado y convertido en un arma, una conclusión evidente que en la actualidad hará posible que te expulsen del Partido Laborista británico, incluso si eres judío.


La historia de Haaretz destaca dos desarrollos importantes en la forma en que el antisemitismo ha sido, en palabras de intelectuales y líderes culturales citados por el periódico, "instrumentalizado" en Alemania.


Las organizaciones judías y sus aliados en Alemania, como informa Haaretz, están armando abiertamente el antisemitismo, no solo para dañar la reputación de los críticos más duros de Israel, sino también para forzar a salir del dominio público y cultural, mediante una especie de "culpa asociada al antisemitismo", a cualquiera que se atreva a criticar a Israel.


Las asociaciones culturales, festivales, universidades, centros de investigación judíos, centros de estudios políticos, museos y bibliotecas se ven obligados a escudriñar el pasado de aquellos a quienes desean invitar, no vaya a ser que las organizaciones judías locales detecten la más mínima transgresión contra Israel. Eso ha creado una atmósfera tóxica y paranoica que inevitablemente mata la confianza y la creatividad.


Pero la psicosis es aún más profunda. Israel, y todo lo relacionado con él, se ha convertido en un tema tan inflamable –y que puede arruinar carreras en un instante–, que la mayoría de las figuras políticas, académicas y culturales en Alemania ahora prefieren evitarlo por completo. Israel, como pretendían sus partidarios, se está volviendo rápidamente intocable.


Un caso digno de análisis, señalado por Haaretz, es Peter Schäfer, un respetado profesor de estudios del antiguo judaísmo y cristianismo que se vio obligado a dimitir como director del Museo Judío de Berlín el año pasado. El crimen de Schäfer, a los ojos del establishment judío de Alemania, fue que organizó una exposición sobre Jerusalén que reflejaba las tres tradiciones religiosas de la ciudad, incluyendo, claro está, la musulmana.


Inmediatamente fue acusado de promover “distorsiones históricas” y denunciado como “antiisraelí”. Un reportero del Jerusalem Post –periódico de derecha que ha estado en connivencia activa con el gobierno israelí para difamar a los críticos de Israel– se puso en contacto con Schäfer mediante una serie de provocadores correos electrónicos que incluían preguntas como: "¿Aprendiste la lección equivocada del Holocausto?" y "Los expertos israelíes me informan que usted difunde el antisemitismo, ¿es eso cierto?"


Schäfer observa:


La acusación de antisemitismo es un garrote que permite dar un golpe mortal, y los elementos políticos interesados en ello lo están utilizando, sin duda… Poco a poco, el personal del museo entró en un estado de pánico. Luego, por supuesto, también comenzamos a hacer verificaciones de antecedentes. Cada vez más envenenada la atmósfera y nuestro trabajo”.


Otra víctima destacada de estas organizaciones judías declara a Haaretz:


A veces uno piensa si ir a tal conferencia o invitar a determinado colega, porque eso significa que tendré que lidiar durante semanas con una tormenta de mierda, tiempo que necesito para otras cosas porque a mí me pagan como conferenciante. Hay un tipo de 'obediencia anticipada' o 'autocensura previa' ”.


Sacando los pies del tiesto


No hay nada inusual en lo que está sucediendo en Alemania. Las organizaciones judías están provocando estas "tormentas de mierda" –diseñadas para paralizar la vida política y cultural de cualquiera que se involucre en la más leve crítica de Israel– en los más altos niveles del gobierno. ¿No me creen? Aquí está Barack Obama, explicando en su reciente autobiografía sus esfuerzos como presidente de Estados Unidos para frenar la expansión de los asentamientos ilegales de Israel. Al principio, se le advirtió que, o abandonaba o se enfrentaría a la ira del lobby de Israel:


Los miembros de ambos partidos estaban preocupados por cruzar los límites del Comité de Asuntos Públicos de Israel Estadounidense (AIPAC). Aquellos que criticaban en demasía la política israelí se arriesgaban a ser etiquetados como 'antiisraelíes' (y posiblemente antisemitas) y a enfrentarse a un oponente bien financiado en las próximas elecciones”.



Cuando aún así Obama siguió adelante en 2009 y propuso una modesta congelación de los asentamientos ilegales de Israel:


Los teléfonos de la Casa Blanca comenzaron a sonar sin parar, los miembros de mi equipo respondían llamadas de periodistas, de líderes de organizaciones judías estadounidenses, de partidarios prominentes y miembros del Congreso, todos preguntándo por qué nos metíamos con Israel ... este tipo de presión continuó durante gran parte de 2009 ".


Señala además:


"El ruido orquestado por Netanyahu tuvo el efecto deseado de absorver nuestro tiempo, ponernos a la defensiva y recordarme que las diferencias políticas normales con un primer ministro israelí, incluso uno que presidía un frágil gobierno de coalición, imponían un costo político que no existía cuando traté con el Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Canadá o cualquiera de nuestros otros aliados más cercanos".


Sin duda, Obama no se atreve a dejar por escrito todos sus pensamientos sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, o los lobbistas estadounidenses que trabajaban en su nombre. Pero las declaraciones de Obama sí muestran que, incluso un presidente de Estados Unidos, supuestamente la persona más poderosa del planeta, terminó palideciendo ante este tipo de asalto implacable. Para el resto de los mortales, probablemente el precio sea mucho más elevado.


Sin libertad de expresión sobre Israel


Fue esta misma movilización de presión organizada judía –orquestada, como señala Obama, por Israel y sus partidarios en los EEUU y Europa– lo que terminó dominando los cinco años de Jeremy Corbyn como líder del Partido Laborista de Gran Bretaña, transformando, casi de la noche a la mañana, a un buen y reconocido activista antirracista en un antisemita.


Ésta es la razón por la que su sucesor, Sir Keir Starmer, ha subcontratado parte de la supervisión organizativa laborista sobre asuntos judíos e israelíes a la muy conservadora Junta de Diputados de Judíos Británicos, como queda patente en los 10 Compromisos de la Junta firmados por Starmer”.


LA JUNTA DE DIPUTADOS DE LOS JUDÍOS BRITÁNICOS "DIEZ PROMESAS PARA PONER FIN A LA CRISIS DEL ANTISEMITISMO"


Es parte de la razón por la cual Starmer recientemente expulsó a Corbyn del partido y luego desafió las demandas de sus miembros de que fuera reintegrado adecuadamente, después de que Corbyn expresara su preocupación por la forma en que las acusaciones de antisemitismo habían sido "urdidas por razones políticas" para dañarlo a él y al Partido Laborista. (Cabe señalar que el derechista Starmer estaba a su vez feliz de utilizar el antisemitismo como pretexto para eliminar la agenda socialista que Corbyn había tratado de recuperar para el Partido Laborista). Es por eso que Starmer ha impuesto una prohibición total a los electores militantes que discuten la suspensión de Corbyn. Y es por eso que el secretario de educación del laborismo se ha unido al partido conservador gobernante amenazando con privar de sus fondos a las universidades si permiten la libertad de expresión sobre Israel en el campus.



Dos tipos de judíos


Pero el artículo de Haaretz plantea otra cuestión fundamental para comprender cómo Israel y el establishment judío en Europa están politizando el antisemitismo para proteger a Israel de las críticas. El potencial talón de Aquiles de su campaña son los disidentes judíos, aquellos que rompen con la supuesta línea de la “comunidad judía” y crean un espacio en el que otros, ya sean palestinos u otros no judíos, puedan criticar a Israel. Estos disidentes judíos sirven para recordar que, por extremas que sean, las críticas a Israel no deben ser tachadas de antisemitismo.


Sin embargo, Israel y las organizaciones sionistas se han propuesto erosionar esa idea promoviendo una distinción entre dos tipos de judíos: buenos judíos (leales a Israel) y malos judíos (desleales a Israel).


Haaretz informa que a funcionarios en Alemania, como Felix Klein, el comisionado de antisemitismo del país, y Josef Schuster, presidente del Consejo Central de Judíos en Alemania, se les permite definir no solo quién es antisemita, por lo general apoyándose en Israel como referente, sino que también determinan quiénes son buenos judíos, aquellos políticamente afines a ellos, y quiénes son malos judíos, aquellos que no están de acuerdo con ellos.


Figuras como Klein y Schuster han alentado al gobierno alemán, a las autoridades locales, a los medios de comunicación, a las universidades y a las instituciones culturales a perseguir a los judíos alemanes “disidentes”, e incluso a judíos israelíes que viven y trabajan en Alemania, a ser expulsados del espacio público y cultural del país.


Cuando, por ejemplo, un grupo de académicos judíos israelíes en Berlín mantuvo una serie de discusiones referentes al sionismo el año pasado en el sitio web de su escuela de arte, un periodista israelí pronto reveló la historia de un "escándalo" que involucraba a partidarios del boicot que recibían fondos del Gobierno alemán. Horas más tarde, la escuela de arte había clausurado el sitio, mientras que el Ministerio de Educación alemán emitió un comunicado aclarando que no había proporcionado fondos a dicha escuela. La embajada israelí calificó oficialmente las discusiones sostenidas por estos israelíes como “antisemitas”, y una fundación alemana que documenta el antisemitismo agregó a dicho grupo a la lista de incidentes antisemitas de su registro.




Descritos como 'kapos'


Tan represiva se ha vuelto la atmósfera cultural y política en Alemania que se ha producido una incipiente reacción airada entre los líderes culturales. Algunos de ellos se han atrevido a publicar una carta protestando contra el papel de Klein, comisionado de antisemitismo. Haaretz informa:


El zar del antisemitismo, acusa la carta, está trabajando 'en sinergia con el gobierno israelí' en un esfuerzo 'por desacreditar y silenciar a los oponentes de las políticas de Israel' y está incitando a la 'instrumentalización' que socava la verdadera lucha contra el antisemitismo.


Figuras como Klein se han centrado tanto en condenar las críticas a Israel realizadas desde la izquierda, incluida la izquierda judía, que apenas han notado el "grave peligro que enfrentan los judíos en Alemania debido al aumento del antisemitismo de extrema derecha", argumenta la carta.


Una vez más, se puede ver el mismo panorama en toda Europa. En el Reino Unido, el opositor Partido Laborista, que debería ser un espacio seguro para quienes lideran la lucha contra el racismo, se está depurando de los judíos que critican a Israel y utilizando difamaciones de antisemitismo contra prominentes antirracistas, especialmente de otras minorías oprimidas.


Sorprendentemente, Naomi Wimborne-Idrissi, una de las fundadoras de Jewish Voice for Labor, que apoya a Corbyn, fue recientemente suspendida por Starmer's Labor. Naomi acababa de aparecer en un vídeo conmovedor en el que explicaba las formas en que las organizaciones judías estaban utilizando el antisemitismo para difamar a los judíos de izquierda como ella, tildándoles de "traidores" y "kapos", términos incendiarios que, como señala Wimborne-Idrissi, se refieren al “judío preso de un campo de concentración que colaboró con las autoridades [nazis], personas que colaboraron en la aniquilación de su propio pueblo”.


Al suspenderla, Starmer apoyó efectivamente esta campaña de difamación contra los judíos de izquierda promovida por establishment sionista del Reino Unido.



Anteriormente, Marc Wadsworth, un distinguido activista negro contra el racismo, fue igualmente suspendido por los laboristas cuando expuso los esfuerzos de Ruth Smeeth –entonces parlamentaria laborista, judía y exfuncionaria del grupo de presión israelí BICOM– para reclutar medios de comunicación en apoyo de su campaña destinada a calumniar a los opositores políticos de izquierda acusándolos de antisemitas.


En consonancia con el rápido deterioro del pensamiento crítico en las organizaciones sociales, constituidas para defender las libertades básicas, Smeeth fue nombrado recientemente director de la organización para la “libertad de expresión” Index on Censorship. En ella puede ahora trabajar para reprimir las críticas a Israel –y atacar a los "judíos malos"– bajo el pretexto de luchar contra la censura. En la nueva realidad invertida, censurable no es difamar y silenciar a un "judío malo" como Wimborne-Idrissi, sino criticar a Israel por sus constantes violaciones de los derechos humanos, critica ahora vista a menudo como crimen de “ofensa”.



El niño que gritó 'que viene el lobo'


El artículo de Haaretz ayuda a contextualizar la actual "caza de brujas" antisemitas de Europa, que tiene como objetivo a cualquiera que critique a Israel o se solidarice con los palestinos oprimidos o se asocie con esas personas. Es una prolongación de la anterior campaña del establishment judío contra "el tipo de judío equivocado", como lo identifica Finkelstein en The Holocaust Industry. Pero esta vez las organizaciones judías están practicando un juego político mucho más arriesgado y más peligroso.


Haaretz teme, con razón, que el liderazgo judío en Europa no solo esté silenciando al judío común, sino que esté degradando el significado –la contundencia– del antisemitismo en el hecho mismo de politizarlo. Las organizaciones judías corren el riesgo de alienar a la izquierda europea, que históricamente las ha apoyado contra el odio al judío de la derecha. Súbitamente, el antirracismo europeo se encuentra identificado y difamado de neonazi en ciernes.


Si quienes apoyan los Derechos Humanos y exigen el fin de la opresión de los palestinos son etiquetados como antisemitas, será cada vez más difícil distinguir entre el falso e instrumentalizado "antisemitismo" atribuido a la izquierda y el verdadero odio a los judíos de la derecha. Es probable que los difamadores del antisemitismo, y sus compañeros de viaje como Keir Starmer, terminen sufriendo su propio síndrome del “niño que gritó que viene el lobo”.


O como señala Haaretz:


El tema que está molestando a los críticos de la resolución del Bundestag [parlamento alemán] es si la extensión del concepto de antisemitismo para abarcar las críticas a Israel no está afectando adversamente la batalla contra el antisemitismo. El argumento es que la facilidad con la que se formula la acusación podría tener el efecto de erosionar el concepto en sí".


La Industria del Antisemitismo


Vale la pena señalar las características compartidas de la nueva Industria del Antisemitismo con las discusiones anteriores de Finkelstein sobre La Industria del Holocausto.


En su libro, Finkelstein identifica a los "judíos equivocados" con personas como su madre, que sobrevivió a un campo de exterminio nazi mientras el resto de su familia perecía. Estos judíos sobrevivientes, argumenta Finkelstein, fueron valorados por la Industria del Holocausto sólo en la medida en que sirvieron como una herramienta de promoción para que el establishment judío acumulara más riqueza y estatus cultural y político. De lo contrario, las víctimas fueron ignoradas porque el mensaje del Holocausto real –en contraste con la representación del mismo del liderazgo judío– era universal: que debemos oponernos y luchar contra todas las formas de racismo porque conducen a la persecución y al genocidio.


En cambio, la Industria del Holocausto promovió una lección particularista e interesada según la cual el Holocausto prueba que los judíos están oprimidos de manera única y que, por lo tanto, merecen una solución única: un estado, Israel, al que los estados occidentales deben dar un margen de maniobra único para cometer crímenes en violación de las normas y leyes internacionales. La Industria del Holocausto, muy distinta de los hechos reales del Holocausto, está profundamente entrelazada y racionalizada por la perpetuación del proyecto colonial y racista de Israel.


En el caso de la Industria del Antisemitismo, el "judío equivocado" vuelve a aparecer. Esta vez, la caza de brujas tiene como objetivo a los judíos de izquierda, los judíos que critican a Israel, los que se oponen a la ocupación y los que apoyan un boicot a los asentamientos ilegales o al propio Estado de Israel. Una vez más, el problema con estos "judíos malos" es que aluden a una lección universal, una que dice que los palestinos tienen al menos tanto derecho a la autodeterminación, a la dignidad y la seguridad en su patria histórica, como los inmigrantes judíos que huyeron de la persecución europea.



En contraste con los "judíos malos", la Industria del Antisemitismo exige que se extraiga una conclusión particularista sobre Israel, tal como la Industria del Holocausto llegó anteriormente a una conclusión particularista. Proclama que, negar a los judíos un estado es abandonarlos indefensos a merced del eterno virus del antisemitismo. En esta concepción, el Holocausto puede ser singularmente aborrecible, pero está lejos de ser único, pues los no judíos, dadas las circunstancias propicias, son muy capaces de llevar a cabo otro Holocausto. Por lo tanto, los judíos deben estar siempre protegidos, siempre en guardia, siempre armados (en el caso de Israel, sus bombas nucleares) a mano.


Tarjeta 'Salir de la cárcel'


Esta visión busca, por supuesto, ignorar o marginar a otras víctimas del Holocausto (romaníes, comunistas, homosexuales) y demás víctimas del racismo. Necesita crear una jerarquía de racismos, una competencia entre ellos, en la que el odio a los judíos esté en la cima. Así es como llegamos a un absurdo: que el antisionismo –tergiversado como el rechazo de un refugio para los judíos, cuando lo que en realidad rechaza es un estado étnico colonial que oprime a los palestinos– es lo mismo que el antisemitismo.


Increíblemente, como aclara el artículo de Haaretz, los funcionarios alemanes están oprimiendo a los "judíos malos" a instancias de las organizaciones judías, para evitar, según ellos, el resurgimiento de la extrema derecha y los neonazis. Por lo tanto, las críticas a Israel hechas por el "judío malo" no solo se descartan como ideológicamente erróneas o engañosas, sino que se convierten en una prueba de que estos judíos están en connivencia, o al menos alimentan, a los que odian a los judíos.


De esta manera, Alemania, el Reino Unido y gran parte de Europa han llegado a justificar la exclusión del "judío equivocado" –aquel que defiende los principios universales en beneficio de todos– del espacio público. Lo cual, por supuesto, es exactamente lo que Israel quiere, porque, anclado como está en una ideología de exclusividad étnica como un “Estado Judío”, tiene necesariamente que rechazar la ética universal.


Lo que vemos aquí es la ilustración de un principio en el corazón de la ideología estatal del sionismo: Israel necesita el antisemitismo. Israel, literalmente, tendría que inventar el antisemitismo si no existiera.


Esto no es una hipérbole. La idea de que el "virus del antisemitismo" yace semi-dormido en cada no judío esperando una oportunidad para brotar en su anfitrión, es la razón fundamental de Israel. Si el Holocausto fue un evento histórico excepcional, si el antisemitismo fue un racismo antiguo que en su encarnación moderna siguió los patrones de prejuicio y odio familiares en todos los racistas, desde el fanatismo anti-negro hasta la islamofobia, Israel no solo sería redundante sino una abominación, porque se ha erigido para desposeer y abusar de otro grupo, los palestinos.


El antisemitismo es la tarjeta de Israel para "salir de la cárcel". El antisemitismo sirve para absolver a Israel del racismo que encarna estructuralmente y que sería imposible pasar por alto si Israel se viera privado del equivocado poder que le proporciona el antisemitismo como arma.


Un espacio vacío


El artículo de Haaretz nos dispensa un servicio genuino, no solo recordándonos que existen los “judíos malos”, sino también saliendo en su defensa, algo que los medios europeos ya no están dispuestos a hacer. Defender a los “judíos malos”, como Naomi Wimborne-Idrissi, es contaminarse con la misma mancha de antisemitismo que justificó la expulsión de estos judíos del espacio público.


Haaretz registra el esfuerzo de algunas instituciones culturales valientes en Alemania para protestar, para mantener la lucha contra este nuevo macartismo. Su posición puede ser derrotada. Si así fuerae, es posible que tú ni te enteres.


La controversia fraudulenta del 'antisemitismo laborista' ha empoderado a los elementos más matones de la comunidad judía británica organizada.


Caso en cuestión: la Campaña contra el antisemitismo exige efectivamente que el profesor David Feldman se mantenga callado o sea despedido. https://t.co/QWvNg84c2E


JamieSW (@jsternweiner) 4 de diciembre de 2020


Una vez que los "judíos malos" han sido acallados, como ya lo han sido los palestinos y aquellos que se solidarizan con ellos; cuando las redes sociales han eliminado las plataformas críticas con Israel como enemigas de los judíos; cuando los medios de comunicación y los partidos políticos imponen este silencio de manera tan absoluta que ya no necesitan tachar a nadie de antisemita porque estos “antisemitas” han desaparecido; cuando la “comunidad” judía habla con una sola voz porque sus otras voces han sido eliminadas; cuando la censura sea ya completa, tú ni siquiera te enterarás.


No quedará constancia de lo que se perdió. Habrá simplemente un espacio vacío, una pizarra en blanco, donde alguna vez existieron discusiones sobre los crímenes de Israel contra los palestinos. En cambio, lo que escucharás será solo lo que Israel y sus partidarios quieren que escuches. Tu ignorancia será felizmente completa.


Una versión de este ensayo apareció por primera vez en el blog de Jonathan Cook