19 julio, 2026
Andrés Piqueras: "El capitalismo ya no ofrece bienestar, sólo guerra, pobreza y crisis"
24 noviembre, 2025
¿Cuál podría ser la próxima pandemia? — Alex Krainer
Alex Krainer Substack – 23/11/2025
Traducción del inglés: Arrezafe
La próxima, como la anterior, podría tener su origen en el sector bancario. A principios de este mes, detallé cómo la pandemia de COVID-19 coincidió con un colapso creciente del sector bancario. Para quienes se lo perdieron, el enlace del artículo a continuación:
The Fed's back in the repo markets. Did something break?
Christine Lagarde, presidenta del BCE, se caga
El martes de la semana pasada (dos días antes de la publicación del informe de investigación de la baronesa), el BCE advirtió a los bancos de la eurozona que debían prepararse para shocks sin precedentes que causarían graves perturbaciones con consecuencias de enorme alcance para los sistemas financieros. Esto es algo muy inusual: los bancos, especialmente los centrales, suelen hacer todo lo posible para asegurarnos lo sólido que es el sistema, que no hay nada de qué preocuparse y que podemos dispersarnos con tranquilidad: que aquí no hay nada que ver.
Sin embargo, ahora parece ser que están cagados por alguna razón (se está agotando la liquidez y hay escasez de garantías de alta calidad, dado que los rusos, los muy egoístas, no nos quieren ceder sus recursos naturales). Y probablemente sea aquí donde se está gestando la "próxima pandemia" y por qué podría ser necesario aplicar confinamientos rápidos y drásticos.
¡Llevamos 10 semanas en emergencia sanitaria!
El inminente virus bancario también podría ser la razón por la que, en septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, la corrupta y deshonrosa Ursula von der Leyen, consideró apropiado anunciar, en su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Parlamento Europeo, que «Estamos al borde, si no al comienzo, de otra crisis sanitaria mundial». Si eso fuera cierto (¡y claro que lo es, la Sra. von der Leyen no nos mentiría sobre asuntos tan graves!), llevamos más de diez semanas sumidos en una nueva crisis sanitaria mundial. Sería interesante saber por qué todavía no han hecho absolutamente nada al respecto.
Es posible que el contagio del BCE, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y la Reserva Federal comience a extenderse rápidamente, requiriendo medidas urgentes y rigurosas. Las consecuencias podrían ser similares a las de principios de 2020, incluyendo importantes perturbaciones en los mercados financieros y de materias primas globales. El estudio de los gráficos de precios del oro, la plata, el cobre, el petróleo crudo, la paridad de divisas, los bonos del Tesoro y los mercados de valores podría proporcionar una guía válida para la próxima pandemia.
Sin embargo, esta vez las medidas más radicales podrían incluir el cierre de mercados y bancos, cierre que podría durar días, semanas o meses (como en el Reino Unido tras el estallido de la Primera Guerra Mundial). Lo preocupante es que probablemente se trate de una súbita emboscada total: no podrán anunciar sus medidas con antelación, lo que implica que debemos prepararnos, antes de que la situación se desate, con suficiente efectivo disponible, alimentos no perecederos y combustible para la calefacción y el transporte. Es muy posible que internet también se caiga para evitar la propagación de desinformación... e información. Sospecho que la capitulación de Ucrania y un armisticio favorable a Rusia podrían exacerbar la crisis de salud pública que la Sra. von der Leyen nos presagió.
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16 enero, 2025
El orden mundial diseñado al final de la II Guerra Mundial se hunde en Europa. Socialismo o barbarie
Coordinación de Núcleos Comunistas (CNC) – 11/01/2025
La crisis se agrava y a diferencia de ocasiones anteriores en las que el epicentro se situaba en países periféricos, ahora se ceba preferentemente en las economías centrales del imperialismo, es decir, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia; y más temprano que tarde sacudirá al resto de las economías de la UE. Eso no significa que no estemos ante una crisis general del sistema capitalista o que otros países se vean menos menos afectados como China, India o Rusia, porque no sean potencias capitalistas, sino que, como demuestra J. M. Olarieta en su artículo sobre el desarrollo desigual del capitalismo en crisis(1), la profundización de la crisis en unos, abre ventanas de oportunidad para otros.
De lo que no cabe ninguna duda, es de que la agudización de la crisis disciplina los alineamientos. Los competidores económicos de las potencias centrales que ven hundirse sus economías, son convertidos en enemigos militares a los que hay que destruir a toda costa. Las ínfulas soberanistas de la UE, que ya sufrieron un duro golpe con el Brexit, han cumplido el sino de subordinación a EE.UU que les fue marcado por el Plan Marshall y por la OTAN nada más finalizar la II Guerra Mundial; y el hundimiento de la URSS, lejos de ser la oportunidad dorada de la gran Europa capitalista como potencia “autónoma”, aceleró su sometimiento al imperialismo anglosajón.
El Gran Reseteo o la voladura controlada de las economías centrales del imperialismo
El hundimiento de las economías europeas no es sólo producto de la crisis. Hay hechos que es preciso relacionar y que muestran que asistimos a una voladura controlada de buena parte de la capacidad productiva de los países de la UE, cuyo símbolo más preclaro fue la auto-destrucción del gasoducto Nord Stream 2 en septiembre de 2022. Fuese cual fuese su autoría material, es innegable que la orden salió de los oscuros despachos del imperialismo otanista.
El objetivo manifiesto era amputar de forma brutal y definitiva las relaciones de los países de la UE, sobre todo de Alemania, con Rusia. Se camufló en las densas marañas de la propaganda de guerra contra Rusia y se consiguió que ni los gobiernos de la UE, ni la opinión pública, ni siquiera la burguesía industrial –afectada directamente– levantaran la voz. Se muestra así de forma inequívoca el grado de corrupción de las élites europeas que, al igual que las burguesías coloniales, se arrodillan ante el imperialismo sin defender siquiera mínimamente los intereses de sus países.
No se trató de un hecho aislado. Antes y después de la voladura del gasoducto, la UE, a instancias de EE.UU, ha ido adoptando una interminable serie de sanciones contra Rusia y también contra China, que ambos países han ido sorteando con éxito al tiempo que caían como un boomerang sobre las economías europeas. Estas decisiones políticas han conducido al aumento brutal de los precios de la energía, comprada ahora más cara a Rusia o pagando un 40% más a EE.UU por el gas del “fracking” de peor calidad. A estas se han añadido otras como la subida de los tipos de interés “para la lucha contra la inflación” provocada a su vez por el BCE y por la FED, la imposición de la transición ecológica y de las “energías renovables” financiada por los Fondos y la Política Agraria Comunitaria usada como ariete contra las pequeñas propiedades agrícolas y ganaderas, etc.. Todas ellas están conformando un cóctel infernal que acelera la caída en picado de las economías de la UE, la destrucción de la pequeña y mediana empresa y los despidos masivos en aras de una gran concentración y centralización de capital en los grandes fondos de inversión, en su inmensa mayoría dirigidos por el imperialismo sionista.
Este escenario de destrucción productiva y de despidos masivos, se acompaña de un gran aumento del gasto militar. El presupuesto de las diferentes administraciones, destinado a financiar servicios “públicos”, va a parar cada vez en mayor medida a empresas privadas en lo que eufemísticamente llaman colaboración público-privada, que en realidad es dinero público que financia el beneficio privado.
Míseros subsidios como paños calientes y represión preventiva: la respuesta al polvorín social
La consecuencia directa de la destrucción productiva es el hundimiento galopante de las condiciones de vida. En el año 2023, en el Estado español, más de la cuarta parte de la población, 12,7 millones de personas, vivía en situación de pobreza y exclusión social (menos de 739 euros/persona/mes); lo que supone 240.000 personas más respecto al año 2022. Ese mismo año 2023, 4.300.000 personas vivían en condiciones de pobreza severa (menos de 280 euros/persona/mes), es decir 860.000 personas más que en 2022(2). Estos fríos datos encubren la angustia y la desesperación de millones de trabajadores y trabajadoras que junto a la pérdida del puesto de trabajo o con salarios de miseria, no consiguen sufragar los gastos más imprescindibles de alimentación, calefacción, luz, material escolar y muchos son desahuciados además de su vivienda. Como muestran los datos estadísticos, los subsidios sociales o la protección ofrecida por la Seguridad Social constituyen un minúsculo parche frente a la avalancha de pobreza que el sistema genera cada día. La precariedad que golpea sobre todo a la juventud y las pensiones de miseria se refleja en el aumento constante de los suicidios en estos grupos de edad. Los suicidios registrados en 2023 son 4.116, cifra que, como es sabido, es muy inferior a la real.
A todo ello hay que sumar el desmantelamiento de lo que queda de servicios sociales públicos. Destaca la dramática situación de la sanidad pública, con listas de espera incompatibles con niveles mínimos de calidad asistencial y suculento caldo de cultivo para las aseguradoras privadas y la industria farmacéutica.
Esta situación, que con toda seguridad va a empeorar, constituye un polvorín social que puede prender en cualquier momento. Esto explica el desmedido aumento de las fuerzas represivas – como veremos más adelante – y de todos los mecanismos de manipulación informativa, de opresión cultural y de control social. No cabe duda de que la burguesía tiene como objetivo prioritario evitar que agresiones tan brutales sobre la clase obrera engendren procesos revolucionarios.
Misiles en lugar de tractores, la “nueva normalidad”
La bota militar de la OTAN ha resuelto a favor de EE.UU las contradicciones inter-imperialistas con el resto de la UE. El naufragio de las grandes potencias industriales, Alemania(3) y Francia, que arrastrará inevitablemente al resto de la UE, se une a la multiplicación de empresas armamentísticas destinadas a alimentar una gran guerra –primero contra Rusia y después contra China– en suelo europeo, con ejércitos europeos y al servicio de los intereses de la oligarquía imperialista fundamentalmente sionista y anglosajona.
El naufragio económico, político, social y cultural de los países de la UE y la desconexión económica y comercial, prácticamente total con Rusia, su socio natural, han significado un harakiri inducido por EEUU, diligentemente ejecutado por las élites políticas en cumplimiento de los objetivos del imperialismo anglo-sajón después de la II Guerra Mundial a los que obedeció la creación de la OTAN. Desaparecida la URSS, la UE anulada como competidor, hundida económicamente y sometida militarmente, podría plantear un nuevo escenario a la nueva administración estadounidense, más interesada en su expansión territorial americana. En este nuevo escenario el interés de EE.UU por la OTAN pasaría a segundo plano, máxime después de la aplastante derrota atlantista propinada por Rusia en Ucrania. De esta forma, Washington se desentendería en buena medida de la financiación de la Alianza y de su gestión para ceder protagonismo a los famélicos y belicistas gobiernos europeos.
Otro hecho que marca la decadencia imparable de la UE es la vergonzante expulsión de Francia de sus antiguas colonias. Golpes de estado militares con amplio apoyo popular han expulsado a las representaciones diplomática y militar francesa de Mali, Burkina Faso y Níger, a los que se sumarán Chad, Senegal y República Centroafricana. Dejan así en evidencia no sólo el saqueo de sus recursos naturales sino la criminal instrumentación por parte de estas potencias del terrorismo islamista que, sobre todo tras el hundimiento de Libia venían utilizando para justificar su presencia mientras bajo cuerda lo alimentaban. Además algunos de ellos han acusado a la ONU y a sus agencias, como la OMS, de actuar en connivencia con las multinacionales farmacéuticas contra la salud de sus pueblos como en el caso del Covid.
La huida hacia delante del refuerzo de la industria armamentística es la única alternativa industrial de la Comisión europea y, desde luego, del gobierno español. Se dejan de fabricar bienes útiles para la sociedad para producir a gran escala armas destinadas explícitamente a una próxima guerra.
El término “economía de guerra” está cada vez más presente en los discursos políticos de la Comisión Europea y de los gobiernos, incluido de forma destacada el de PSOE- Sumar. Pero, ¿qué significa exactamente? ¿se refiere sólo a la industria armamentística? ¿qué otros factores incluye?
El concepto “economía de guerra” designa los cambios producidos en la estructura presupuestaria de un Estado ante una guerra a gran escala, de forma que se reasignan al presupuesto militar recursos antes destinados a otros servicios, sobre todo sociales. El aumento de los recursos destinados a armamento implica carestía de productos de primera necesidad que se deben importar, recortes en los servicios públicos, aumento de impuestos indirectos y la posibilidad de restringir derechos y libertades de los trabajadores en función del carácter militar de la producción.
Obviamente el gobierno no lo explica así. Repite el término sin definir exactamente de qué se trata, con el objetivo de inocularlo subrepticiamente en nuestros cerebros de forma que se vaya aceptando el incremento del gasto militar para defenderse del “enemigo ruso” y como “solución” para paliar el hundimiento de la economía. Misiles en lugar de tractores será la “nueva normalidad”.
Con todo el cinismo la Ministra de Defensa, Margarita Robles habla de “reindustrializar España” con fábricas de armas en territorios asolados por la destrucción planificada de la industria, la agricultura y la ganadería; un proceso que empezó con la entrada en la CEE – la cínicamente llamada “reconversión industrial” – y que remató el cierre de la economía decretado cuando la pandemia.
El aumento progresivo del gasto militar no es nuevo. Sí lo es la gran escalada de los últimos tiempos. El gráfico siguiente lo muestra con claridad. El aumento en el gasto en Defensa desde que Pedro Sánchez asumió el cargo en junio de 2018 ha crecido un 62,4%.
El gasto en operaciones militares en el exterior también se incrementa significativamente, y lo hace tanto con gobiernos del PSOE como del PP. Continúa creciendo a pesar de la retirada de tropas de África (salida de Mali en mayo) y la prevista de Iraq. Más del 60% del total, 1.200 millones de euros, in crescendo, van a parar a misiones y maniobras de la OTAN alrededor de Rusia(4).
Las cifras oficiales ocultan el gasto militar encubierto y oculto en las partidas de otros ministerios. Por ejemplo, el presupuesto del Ministerio de Defensa para este año fue 16.150 millones de euros, pero el gasto militar ejecutado en 2024 superará los 60.000 millones de euros, situándolo cerca del 6% del PIB(5). La gran beneficiaria es la industria armamentística inmersa en un acelerado proceso de privatización liderado por la penetración del complejo militar-industrial de EEUU. Valga como ejemplo la venta por este gobierno en 2021 de la Empresa Nacional Santa Bárbara a General Dynamics Combat System Group, una de las principales empresas armamentísticas de EEUU. Se vendió por 5 millones de euros, cantidad muy inferior a su precio real, como denunció sin éxito. el Comité de Empresa ante el juzgado. En agosto de 2023, la multinacional armamentística Rheinmetall AG compró por 1.200 millones de euros todas las participaciones de Expal Systems S.A.U. –antigua Explosivos Alaveses– con fábricas y sedes en España (Madrid, Trubia, Burgos, Navalmoral de la Mata, El Gordo, Albacete y Murcia). Rheinmetall está aumentando vertiginosamente su producción y beneficios, siendo uno de los principales proveedores de la OTAN y de sus estados miembros, especialmente para transferir armamento a Ucrania(6). Podría pensarse que Rheinmetall es una empresa alemana, pilar de la soberanía de la UE en materia militar. Nada más lejos de la realidad. Sus principales accionistas son grandes fondos de inversión y bancos estadounidenses como Black Rock, Bank of America, Goldman Sachs, etc.
Las empresas armamentísticas, al igual que las farmacéuticas, tienen en los Estados a sus principales clientes y la mejor manera de asegurar el negocio es controlar, léase imponer, la demanda de sus productos. Se trata también aquí, como en la sanidad, la educación o los servicios sociales, de la “colaboración público-privada”, que consiste en sobornar a políticos para que, con dinero público, compren sus productos –armas o vacunas– a precios desorbitados. Tanto a escala estatal como en la Comisión y en el Parlamento Europeo funcionan poderosísimos lobbies que tienen reconocimiento institucional, de forma que sus representantes asisten a las reuniones en las que se toman las decisiones en la materia. Además, entre la industria y la representación institucional competente en la materia, funcionan las “puertas giratorias”(7), bien engrasadas con cuantiosos sobornos.
Para dar idea de su eficacia valgan los siguientes ejemplos. El Tratado de la Unión Europea (Maastricht – 1993), en su artículo 41.2 excluye explícitamente de la financiación por parte de los presupuestos de la UE, las operaciones que tengan repercusiones en el ámbito militar o de la defensa(8). Pues bien, en mayo de 2023 se aprobó por amplísima mayoría y con carácter de urgencia en el Parlamento Europeo la Ley de Apoyo a la Producción de Municiones(9) – especialidad de Rheinmetall – que incluye subvenciones por valor de 300 millones de euros hasta 2025. Recientemente se ha creado el puesto de Comisario Europeo de Seguridad y Defensa que será desempeñado por el destacado belicista Andrius Kubilius, ex primer ministro de Lituania.
En el caso del Gobierno español, no sólo no le tiembla la mano al vender empresas armamentísticas públicas al capital extranjero a precio de saldo sino que, mientras cínicamente afirma lamentar el genocidio palestino, mantiene estrechas relaciones con el Ministerio de Defensa israelí. El pasado mes de agosto, el Ministerio de Defensa adjudicó sendos contratos de compra de armamento a dos empresas, Elbit Systems y a Netline Communication Technologies (NCT)(10), vinculadas directamente con la masacre de la población palestina. Además el gobierno está permitiendo que en los puertos españoles hagan escala buques que transportan material militar para el estado sionista; por ejemplo, entre mayo y septiembre de este año, a través del puerto de Algeciras, se han realizado 1.185 envíos de material militar desde EEUU.
De preparativos de guerra no se habla sólo en los despachos. Varios países del centro y el norte de la UE, incluida Alemania, están adoptando medidas para involucrar a las empresas y a la población en la guerra. En este último país, se ha hecho público ya el “Operationsplan Deutschland” y se llevan a cabo reuniones con las empresas consideradas críticas. Algunos autores han señalado sus semejanzas con la “Operación Barbarroja” diseñada por la Alemania nazi contra la URSS(11).
Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones de EE.UU, el pánico se ha desatado en la Comisión Europea, en la mayor parte de sus estados miembros y en la industria armamentística. Sus declaraciones poco entusiastas hacia la OTAN y sus intenciones declaradas de acabar cuanto antes con la guerra de Ucrania, han encendido las alarmas de los más interesados en la guerra: postmodernos, verdes y socialdemócratas. Pese a las declaraciones del nuevo inquilino de la Casa Blanca, es pronto para saber si la estrategia imperialista en relación con la OTAN y la UE se modificará sustancialmente o no más allá de los límites presupuestarios y de la gigantesca capacidad de presión del lobby militar-industrial de EE.UU. Por otro lado, cabe esperar del poder de la parte de la oligarquía imperialista representada hasta ahora por el Partido Demócrata, que intente llevar a cabo sus objetivos a toda costa con o sin Donald Trump.
En todo caso, el proyecto de expansión territorial en América, que debe entenderse como un importante paso hacia la confrontación con China, y de la mano del sionismo, el avance hacia el Gran Oriente Medio, tras la caída de Siria, sí aparecen con claridad en la agenda imperialista. En ambos lugares, ni el Eje de la Resistencia en Oriente Próximo ni los pueblos latinoamericanos han dicho la última palabra.
La guerra y la economía de guerra son asunto prioritario para la clase obrera
No obstante, la clase obrera debe observar detenidamente lo que ocurre detrás del telón para aprovechar las duras contradicciones que se juegan entre unas fracciones y otras de la oligarquía. Expresión de las mismas y de la medida en que las élites europeas temen quedar descabalgadas de un proyecto imperialista diferente del Partido Demócrata y que no parece estar muy interesado en sostener una guerra contra Rusia, es la reciente Declaración suscrita por los Ministros de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, España y Polonia(12). En ella se hace un ensalzamiento del papel de la OTAN, de la necesidad de reforzarla y de aumentar el gasto militar, al tiempo que, una vez más, se demoniza a Rusia. Esa extemporánea Declaración está suscrita por una extraña colección de países: son todos miembros de la OTAN pero no es toda la OTAN; cinco de ellos son miembros de la UE pero no está toda la UE porque no hubiera habido unanimidad; a ellos se suma Gran Bretaña, protagonista del Brexit. La Declaración es más una muestra de pánico y de debilidad que de otra cosa. Y no sólo por lo que pueda suceder en EE.UU. sino por la oposición creciente a sus planes guerreristas que los pueblos de la UE están mostrando en una votación tras otra. La democracia burguesa hace aguas por todas partes, herida en la línea de flotación por la mezcla explosiva de crisis y guerra. Buena muestra de ello son la gran inestabilidad política de Francia, la amenaza de cambios fuera de su control que puedan traer las elecciones alemanas o la oposición a sus políticas que apenas consiguen asfixiar mediante fraudes y atropellos electorales y judiciales como en Moldavia y Rumanía, o con motines callejeros armados como en Georgia.
Mientras las incógnitas relativas a la política exterior de EE.UU permanecen abiertas, en la UE se habla abiertamente de cómo aumentar sustancialmente la financiación del rearme y cómo justificarlo ante unos pueblos cada vez más conscientes del desastre al que conducen sus políticas. Ursula von der Leyen propone emitir deuda pública por valor de 500.000 millones de euros en diez años, dinero que irá a parar a las arcas de la industria armamentística y que, obviamente, pagará la clase obrera.
Por si eso fuera poco, a primeros de diciembre de 2024, el PSOE ha presentado al Congreso de los Diputados una disposición adicional para crear el Fondo de Apoyo a la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (FORES) con una dotación de 1.000 millones de euros.
Economía de guerra y control social
La “economía de guerra” no es sólo el aumento del gasto militar. La guerra y la economía de guerra son partes fundamentales de la gran destrucción y reconfiguración que pretende llevar a cabo la burguesía imperialista a todos los niveles del funcionamiento social y en todas las zonas que domina, especialmente la UE y EEUU.
La justificación de agresiones de tal envergadura contra la clase trabajadora requiere la construcción de un relato en el que la amenaza de guerra sea creíble y vaya creciendo, de forma que el malestar social generado no obstaculice el proceso. Máxime cuando en el horizonte se dibuja cada vez con más claridad, no sólo el hundimiento de las condiciones de vida como resultado del cierre de empresas, la carestía y el recorte de servicios públicos y pensiones, sino la reintroducción del servicio militar obligatorio; es decir, el envío de la juventud proletaria al frente a pelear y a morir en las guerras de la burguesía imperialista.
El control de la información, es decir, la manipulación informativa y la censura, es el elemento fundamental de la propaganda de guerra. Su misión, clave en la lucha ideológica, es la construcción de un enemigo externo que constituya una amenaza tan grave para la “patria” y para la “civilización occidental” que se crea necesario dar la vida para salvarlas. Como tales discursos no suelen ser lo suficientemente convincentes para una juventud obrera cada vez más explotada, la militarización de la sociedad y la intensificación de la represión actúan como disuasión de quienes empiezan a ver que su verdadero enemigo se sienta en los sillones de los Ministerios, las Consejerías y los consejos de administración de fondos de inversión, bancos y multinacionales.
Algunos datos pueden servir para ilustrar el aumento de las dotaciones de las fuerzas destinadas a la represión del “enemigo interno”. En 2023 se alcanzó la cifra de 156.400 efectivos de policías y guardias civiles, sin contar las policías autonómicas y municipales(13). Es la dotación más grande de la historia, mayor que en la Dictadura. Para 2024 se han convocado 5.505 plazas más. ¿A qué objetivo responde tamaña desmesura en una situación de desmovilización social, con escasísimas huelgas a pesar de los despidos masivos y de la gran precariedad?
El Covid, experimento de control de masas. Algunos datos nuevos
No cuentan sólo con la fuerza bruta implementada por las fuerzas represivas. En su arsenal consta el gran experimento de control de masas(14), que supuso la pandemia Covid, puesto en práctica de forma homogénea en todos los países de la OTAN y de forma más o menos disciplinada en el resto dependiendo de su nivel de influencia.
Dado que CNC ha publicado detallados informes al respecto citamos aquí sólo nuevas y relevantes informaciones. Lo que hace casi tres años eran interrogantes e intuiciones, hoy son datos que van tomando cuerpo procedentes de diferentes países.
– En Alemania se han hecho públicos numerosos documentos secretos del Instituto Robert Koch (RKI), agencia gubernamental responsable del control y prevención de enfermedades que actuó supuestamente como autoridad científica de la que emanaban los criterios aplicados por el gobierno. Los documentos muestran que el proceso era exactamente el contrario. El RKI recibía instrucciones del gobierno, no científicas sino políticas, que el Instituto emitía, incluso estando sus miembros mayoritariamente en contra de ellas(15). Además el RKI participaba en los experimentos llevados a cabo en los laboratorios de armas biológicas descubiertos por Rusia en Ucrania(16).
– La recién nombrada Ministra de Sanidad de Holanda, Fleur Agema, ha hecho recientemente unas declaraciones en las cuales lamenta que, en contra de sus promesas electorales, se vea obligada a subordinar la acción de su Ministerio a la OTAN(17). Dijo exactamente: «Debemos seguir las órdenes de la OTAN, EE.UU. y del NCTV (órgano gubernamental de Coordinación de Seguridad Nacional y Antiterrorismo); el Covid es una operación militar».
– El general Igor Kirilov, recientemente asesinado por Ucrania, jefe de las fuerzas rusas de protección radiactiva, química y biológica, informó al Consejo de Seguridad de la ONU de que Rusia tenía pruebas de que en los laboratorios de armas biológicas de EE.UU en Ucrania se estaban realizando experimentos de ganancia de función con microorganismos, entre ellos coronavirus, violando las normas de seguridad internacionales. En ellos estaban implicadas varias empresas farmacéuticas como Pfizer, Moderna, Merck y Gilead. La existencia de estos laboratorios en Ucrania fue confirmada por la Subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, bajo juramento, ante el Senado de EEUU.(18)
El experimento funcionó sobre todo en los países de la OTAN. Quedó demostrado que el cóctel terror, censura, soborno y represión, producía resultados satisfactorios de disciplinamiento de la población.
El imprescindible análisis de totalidad. La crisis, el fascismo y la guerra, caras de la misma moneda
Como CNC ha venido explicando(19), es imprescindible realizar un análisis sistemático de procesos aparentemente inconexos pero que forman parte integral del intento de la oligarquía imperialista de diseñar una estrategia de “salida” de la crisis, con ataques brutales contra toda la sociedad, pero sobre todo contra el proletariado, sin perder las riendas del poder.
Sería un gravísimo error, que la clase obrera pagaría muy caro, analizar de forma aislada estos procesos: económicos, sanitarios, mediáticos, medioambientales, financieros, policiales o militares, que están profundamente interconectados y que integran los planes con los que la burguesía pretende enfrentar la agudización de la lucha de clases.
Los mecanismos de control como la censura contra la “desinformación” y la persecución del ejercicio de la libertad de expresión, que se eliminarán de redes sociales, pero que seguirán ejecutados por los aparatos del Estado y continuarán en los grandes medios de comunicación, el pasaporte biométrico(20), el dinero digital, las ciudades de 15 minutos…, avanzan progresivamente. Además la militarización social con cualquier pretexto, como una nueva pandemia o una crisis climática, alimentaria, financiera o militar, está prevista en la Estrategia de Seguridad Nacional(21) aprobada en 2021 después de la experiencia de control social de la pandemia y reforzada en el Proyecto de Ley de Seguridad Nacional22, en trámite parlamentario.
Las histéricas declaraciones de los gobiernos europeos alertando sobre el avance de la extrema derecha o el fascismo, carecen de toda credibilidad cuando son esos mismos gobiernos los que financian, entrenan y arman al fascismo realmente existente: el que gobierna en Ucrania. Son ellos también los que aplastan con puño de hierro actividades sindicales y movimientos sociales con desmesurados aparatos represivos.
Debemos tener bien presente que el fascismo y la guerra son manifestaciones inseparables de la crisis capitalista. La brutalidad de la represión y de la destrucción está en el código genético del capitalismo que en las crisis se manifiesta sin máscara. Precisamente en la posibilidad de identificar al capitalismo sin careta, capaz de todo frente a la clase obrera, anida la semilla de la posibilidad de la destrucción del sistema social más criminal de la historia. Y esa gigantesca tarea sólo la puede llevar a cabo la clase obrera organizada y consciente de su deber histórico y armada con la teoría y la experiencia de revoluciones anteriores.
La clase obrera tiene ante sí el reto vital de prepararse para vencer. No hay terceras vías; se trata de ellos o de nosotros. Y para que la victoria sea posible el primer paso es desentrañar los planes que la burguesía imperialista ha diseñado para intentar navegar en la crisis sin perder el timón del poder.
Pero no se trata sólo de saber para poder explicar. La construcción del partido, como herramienta política que organiza la fuerza y la inteligencia del proletariado, es el arma imprescindible.
Conocimiento y fuerza organizada son condiciones ineludibles para que la clase obrera pueda cumplir la misión histórica que, precisamente en condiciones de crisis, se muestra al mismo tiempo como acuciante, imprescindible y realizable: destruir el capitalismo y construir el socialismo.
Notas:
1 https://cncomunistas.org/?p=1916
2 Todos estos datos han sido publicados en el 14º Informe 2024 sobre el estado de la pobreza en España por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN, por sus siglas en inglés)
3 Gráfico tomado de https://cincodias.elpais.com/mercados-financieros/2024-10-22/el-estancamiento-de-alemania-y-la-reflexion-europea.html
4 Información y gráfico tomados de https://rebelion.org/cuantas-son-para-que-sirven-y-cuanto-cuestan-las-misiones-exteriores-del-ejercito-espanol/
7 Información actualizada sobre los lobbies armamentísticos y su modus operandi de puertas giratorias y sobornos a políticos puede encontrarse aquí: https://www.publico.es/politica/puertas-giratorias-presion-politicos-lluvia-millones-lobby-industria-militar-quiere-guerras.html
8 https://es.wikisource.org/wiki/Tratado_de_la_Uni%C3%B3n_Europea_(2010):_T%C3%ADtulo₅
9 https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=OJ:C_202404038
11 https://mpr21.info/el-ejercito-aleman-prepara-a-los-trabajadores-y-las-empresas-para-la-guerra/
14 “El Covid como pretexto y las responsabilidades de las organizaciones revolucionarias en el “Gran Reinicio” del capitalismo”. CNC publicó en marzo de 2022 este riguroso y bien documentado informe sobre los diferentes aspectos de la gestión de la pandemia Covid. Lo hizo desde posiciones de clase, comunistas, con un nivel de profundidad y de claridad en la denuncia, tanto de sus ejecutores, como de sus cómplices activos o pasivos, que ninguna otra organización del Estado español ha hecho. https://cncomunistas.org/wp-content/uploads/2022/03/el-covid-como-pretexto-organizaciones-revolucionarias_web-1.pdf
17 Las declaraciones de Fleur Agema pueden consultarse aquí: https://web.telegram.org/a/#-773754199
18 Aquí se encuentran enlaces a los diferentes documentos publicados y el video de las declaraciones de Victoria Nuland: https://piensachile.com/2022/05/13/se-publican-nuevos-documentos-sobre-el-programa-de-armas-biologicas-de-eeuu-en-ucrania/
19 Crisis capitalista, pandemia, militarización y guerra. El imprescindible análisis de totalidad de la ofensiva capitalista contra la clase obrera. https://cncomunistas.org/?p=564
20 https://mpr21.info/francia-despliega-el-pasaporte-biometrico-en-los-municipios-del-pais/
21 https://www.dsn.gob.es/es/documento/estrategia-seguridad-nacional-2021
22 https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/A/BOCG-14-A-91-1.PDF
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17 enero, 2024
El imperialismo sionista y el fascismo sobre el polvorín de la crisis — Ángeles Maestro
La lucha del pueblo palestino escribe con sangre su historia y la nuestra
El ataque militar de la resistencia palestina al Estado sionista del 7 de octubre, encabezada por Hamas y apoyada por todas sus organizaciones, marca un punto de inflexión decisivo para los pueblos árabes y para todo el mundo. La demostración práctica de cómo la determinación de un pueblo incomparablemente más débil desde el punto de vista militar –hecho que por otra parte ha sido verificado en todas las revoluciones–, es capaz de acabar con el mito de la imbatibilidad de unos de los ejércitos más poderosos del mundo, ha derrumbado de un manotazo uno de los mitos más arraigados en las organizaciones de izquierda occidentales: la imposibilidad absoluta de enfrentar al enemigo todopoderoso.
Gigantescas manifestaciones han recorrido todos los países del mundo cuando la lucha internacionalista parecía languidecer. Han puesto en primer plano la defensa de la legitimidad del combate del pueblo palestino, y por tanto de su lucha armada, contra el ocupante sionista. Empieza también así a desmoronarse el cáncer que alimenta desde hace décadas la impotencia de la izquierda: el pacifismo como un principio inamovible. Este pacifismo fue creado por la socialdemocracia y los Verdes y penetró profundamente en los grandes partidos eurocomunistas que aceptaron la política de las últimas décadas de la URSS de convivencia pacífica con el capitalismo. Todos ellos se han convertido hoy, como el Gobierno PSOE y sus adláteres de Sumar y Unidas Podemos, en peones de la OTAN, apoyando el envío de armas a los fascistas de Ucrania y vendiendo armas al Estado sionista para masacrar al pueblo palestino.
Sobre el horror de los miles de muertos del pueblo palestino, la mayoría mujeres y niños, ha resurgido en EEUU y en muchos países europeos, también en el Estado español, el internacionalismo proletario. La clase obrera, sin la cual las garras del imperialismo son absolutamente impotentes, ha mostrado, al negarse a colaborar en el envío de armas a Israel, que la solidaridad internacionalista sigue viva.
La lucha del pueblo palestino, la de sus organizaciones armadas y la de todo su pueblo que resiste defendiendo casa a casa las calles de Gaza, con imágenes de heroísmo irreductible que recuerdan a la batalla de Stalingrado, ha vuelto a traer a la memoria la alianza del nazismo con el sionismo, desde las postrimerías de la II Guerra Mundial hasta ahora mismo. La resistencia del pueblo palestino y la gigantesca masacre sionista nos han vuelto a recordar que sólo la lucha de los oprimidos es capaz de romper los muros de la desinformación, llegar a la conciencia de las masas y escribir la historia con su propia sangre.
La lucha del pueblo palestino ha interrumpido, por ahora, dos grandes proyectos del imperialismo sionista basados en la “normalización” de las relaciones entre Israel y algunos países árabes. Uno, la construcción del Canal Ben Gurión(1) (nombre del dirigente sionista que dirigió la masacre y desposesión del pueblo palestino en 1948), acordado entre el Estado sionista y Arabia Saudí; iría del Mar Rojo a Gaza, sería alternativo al Canal de Suez y canalizaría el 30% del comercio mundial de recursos energéticos. El otro, la apropiación por parte de Israel del yacimiento de gas Gaza Marina, situado frente a las costas de Gaza, estimado en 30.000 millones de metros cúbicos, y de los yacimientos de gas y petróleo que se encuentran en tierra firme entre Gaza y Cisjordania(2).
La resistencia palestina, que se enfrenta a todo el poderoso engranaje de poder militar del sionismo imperialista, solo ha recibido hasta ahora el apoyo militar de Hezbollah en el Líbano, de Yemen, uno de los países más pobres del mundo y que acaba de enfrentar una guerra contra esos mismos poderes, y de organizaciones iraquíes. Ante esta desigual batalla de la resistencia palestina, que objetivamente enfrenta al imperialismo occidental, el mismo que tienen enfrente Rusia y China, los BRICS no han hecho sino declaraciones. Ni se han roto relaciones diplomáticas, ni mucho menos cortado relaciones comerciales con el Estado sionista. Los BRICS, ante la heroica lucha del pueblo palestino, se han mostrado como una alianza puramente económica, en la que los valores de “soberanía e independencia nacional” han quedado arrumbados. Destacamos esta valoración como advertencia a quienes de forma ingenua o desinformada tienden a identificar el papel de los BRICS, de forma poco rigurosa, como la tabla de salvación de la lucha antiimperialista.
Estos recientes y trágicos acontecimientos han despertado la necesidad de entender su origen. Para ello, es preciso recordar algunos hechos históricos:
● El Acuerdo de Sykes-Pikot, suscrito en 1916 en secreto por Gran Bretaña, Francia y la Rusia zarista por el que esas potencias, ante la derrota del Imperio Otomano, se repartían el territorio de Oriente Próximo traicionando a los pueblos árabes que les habían apoyado en la guerra a cambio de su independencia. Diseñaron a su conveniencia los países que hoy conocemos, colocando a gobernantes títeres que les aseguraban el acceso al gas y al petróleo. Ese Acuerdo fue publicado en Izvestia y Pravda por los bolcheviques que lo hallaron en el Palacio de Invierno tras la Revolución Soviética. La larga lucha de los pueblos árabes contra el neocolonialismo y por su independencia y soberanía, ha marcado desde entonces todos los conflictos en Oriente Próximo; conflictos que se agudizaron con la creación sobre suelo palestino del Estado de Israel, instrumento decisivo para el control de la región por esas potencias y por EEUU.
● El papel protagónico de la familia de banqueros Rothschild y de Gran Bretaña en la creación del Estado sionista. En 1917, también en plena I Guerra Mundial, el ministro de Relaciones Exteriores británico dirigió una carta pública, conocida como Declaración de Balfour(3), al barón Rothchild, líder de la comunidad sionista en Gran Bretaña, mostrando el apoyo de la Corona a la creación de “un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina”.
● La alianza entre el sionismo y el III Reich, quien, mientras enviaba a las cámaras de gas a millones de judíos pobres, a cambio de un suculento apoyo económico, fomentó la salida de Alemania de los grandes oligarcas sionistas hacia EEUU, otros países europeos y Palestina. Dirigidas por los Rothschild, poderosas familias sionistas, como los Goldman, Sachs, Guggenheim, Loeb, Lazard, Openheim y Wargburg, entre otras, salieron del gueto de Frankfurt con el apoyo de los nazis para fundar los emporios que hoy conocemos.
Estos hechos históricos relativos a Oriente Próximo explican los intereses estratégicos de las grandes potencias occidentales en la región. Al mismo tiempo permiten comprender por una parte el papel del Estado sionista como su instrumento privilegiado de dominio, y por otra, la lucha general de los pueblos árabes, y en primer lugar la del pueblo palestino, para sacudirse el yugo imperialista que tiene su clave de bóveda en el Estado de Israel.
La penetración del sionismo en la estructura de poder económico y financiero internacional El apoyo incondicional de EEUU, tanto de demócratas –Biden se definió como sionista– como de republicanos, así como de los gobiernos vasallos de la UE, a la masacre ejecutada desde hace 75 años por el Estado de Israel sobre el pueblo palestino, requiere tener en consideración otros hechos que, más allá de Oriente Próximo, explican la estructura de poder del imperialismo y de su relación genética con el sionismo y el fascismo.
El sionismo, que no debe confundirse con el pueblo hebreo o la religión judía, es una ideología política supremacista, de extrema derecha que funciona como una sociedad secreta. Esta estructura de dominio, sobre todo tras la compra en 2012 por el fondo de inversiones RIT Capital Partners –presidido por el barón Rothschild– del 37% de Rockefeller Financial Services, controla buena parte de las estructuras del poder financiero internacional.
En la pirámide de poder de los doce bancos de la Reserva Federal, de gran parte de los principales bancos del mundo –incluido el Banco Central Europeo–, de multinacionales farmacéuticas como la Pfizer dirigida por Albert Bourla, de Blackrock, el primer fondo de inversión del mundo, presidido por Larry Fink, de grandes emporios de expansión cultural e ingeniería social como Hollywood o de los principales medios de comunicación, en esa pirámide están personas que pertenecen a la élite del poder sionista. La fortuna personal de Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial de Davos, impulsor de la doctrina del “Gran Reinicio” y miembro del Consejo de Administración del Club de Bildeberg, entronca directamente con el nazismo. Su padre, Eugen Wilhelm Schwab, salió de Frankfurt junto a otras acaudaladas familias judías con ayuda de Hitler, para dirigir la empresa suiza Escher–Wyss que fabricaba armas para los nazis utilizando mano de obra esclava(4).
El imperialismo y el fascismo, dos caras de la misma moneda
La relación del imperialismo con el nazismo se desarrolló a lo largo de toda la II Guerra Mundial. El papel de empresas estadounidenses y alemanas colaborando directamente con la Alemania de Hitler es larga y ha sido bien documentada por Jacques R. Pauwels en su libro “El mito de la guerra buena. EEUU en la II Guerra Mundial”. Destacamos algunas: Coca Cola, que creó Fanta para los nazis, IBM, que facilitó la elaboración del censo de judíos que serían asesinados en las cámaras de gas, Porsche–Volkswagen, Kodak, Bayer (IG Farben) que fabricó el gas Zyklon para las cámaras de gas, Hugo Boss fabricante de los uniformes nazis, Ford, Siemens o General Motors.
Esta alianza de las grandes corporaciones con el fascismo colaborando en el exterminio de judíos, gitanos, comunistas y todo el que se opusiera al fascismo y explotando mano de obra esclava en los campos de concentración, explica perfectamente que hayan continuado siendo, sin mayor problema, grandes empresas multinacionales, y hayan constituido la clave de bóveda de la confrontación del imperialismo contra la URSS.
En las postrimerías de la II Guerra Mundial tuvieron lugar hechos que documentan la alianza intrínseca del imperialismo con el nazismo y que ayudan a explicar el apoyo en la actualidad de la OTAN, incluidos los gobiernos vasallos de la UE, al régimen fascista de Ucrania. Destacamos los siguientes:
● La Operación Paperclip, por la que EE.UU. impidió que 1.600 criminales nazis –científicos y altos jefes militares– fueran juzgados en Nuremberg, para colocarlos después al mando de la OTAN en Europa o al frente de laboratorios de armas biológicas.
● La Organización Gehlen, dirigida por el general nazi del mismo nombre, que trasladó toda la información de los servicios secretos alemanes a EEUU sobre la URSS y países del Este, y que fue la base del Servicio Federal de Inteligencia de la RFA. Así mismo, esta organización fue la piedra angular sobre la que se constituyeron los Stay behind –ejércitos secretos de la OTAN– que en colaboración con la inteligencia militar y las organizaciones fascistas de cada país, crearon la Red Gladio y otras para llevar cabo acciones terroristas al servicio del imperialismo(5). La red Stay Behind, como veremos, sigue existiendo.
● Aunque la lista de nombres propios que han ejecutado las políticas imperialistas es larga, destacamos a Victoria Nuland. Esta mujer, representante destacada del lobby sionista, de origen judío y ucraniano, y representante de las poderosas empresas fabricantes de armas de EEUU, ha desempeñado altos cargos en todas las administraciones estadounidenses desde Obama hasta ahora, excepto en la de Trump. Jugó un papel destacado en Afganistán, en la invasión de Iraq y, como es sabido, impulsó, en nombre de EEUU y la UE, el golpe de estado fascista en Ucrania de 2014 que colocó a Petro Poroschenko (2014-2019) y posteriormente al también judío Zelenski en el gobierno (2019- ). En 2007, siendo embajadora de EEUU en la OTAN, promovió junto al líder nazi de la organización Sector Derecho, Dimitro Yarosh, a su vez agente de una de las Red Stay Behind, una reunión de neonazis de toda Europa e islamistas de Oriente Próximo para luchar juntos contra Rusia en Chechenia. Victoria Nuland confirmó la existencia de laboratorios estadounidenses de armas biológicas en Ucrania, en los que junto al Pentágono y la CIA, participan las grandes empresas farmacéuticas como Pfizer o Glaxo Smith Kline (6).
Comprender la estructura del poder del capitalismo imperialista, cada vez más centralizado y concentrado, y su capacidad para establecer políticas económicas, financieras, sanitarias, medioambientales o mediáticas que los gobiernos acatan sin rechistar, y su íntima relación del imperialismo con el nazismo y el sionismo, es indispensable para las organizaciones revolucionarias.
El capitalismo agonizante construye su “salida”: la destrucción y la guerra
Este entramado de poder político y militar está al servicio de la oligarquía que dirige en Occidente la mayor crisis del capitalismo. Tanto la centralización y concentración de capital, como las políticas de destrucción, control social y guerra, constituyen su “solución” a la crisis.
Los grandes Fondos de Inversión como BlackRock aumentan su control sobre el poder financiero y económico en EEUU, la UE y en muchos países de América Latina. En el Estado español tienen posiciones clave en los principales bancos y grandes empresas, al tiempo que, a través de gigantes multinacionales como Monsanto-Bayer, están llevando a cabo una estrategia de compra de tierras a gran escala, hundiendo la pequeña y mediana empresa agrícola y ganadera.
Estos grandes Fondos de Inversión, dirigidos en su mayor parte por banqueros sionistas como los Rothschild o BlackRock, llevan a cabo su estrategia de control y dominación con la colaboración de los gobiernos. El Foro Económico de Davos, expresión concentrada del imperialismo sionista, es el principal órgano desde el que se planifican las decisiones políticas, económicas, militares y de control ideológico de las poblaciones. Nunca como ahora la concentración de poder del capitalismo ha permitido subordinar tan completamente al poder político y mediático para llevar a cabo sus objetivos a escala, al menos, de “occidente”.
La crisis capitalista que, más que nunca, muestra su incapacidad para dar respuesta a las necesidades sociales, está siendo utilizada por la oligarquía para implementar su única salida posible: la preparación de la destrucción y la guerra a gran escala.
El hundimiento económico de las grandes potencias de la UE en el marco de la crisis, ha sido acelerado y planificado por todas las medidas adoptadas por la UE y los gobiernos sometidos a los intereses de EE.UU., en aras a las sanciones boomerang “contra Rusia”, y por las decisiones adoptadas con el pretexto de luchar contra la inflación. El Estado español encabeza, junto a Alemania e Italia, la lista de países de la UE con mayor destrucción de empresas, al tiempo que el consumo su hunde como expresión del empobrecimiento de la población.
La desindustrialización y la destrucción de la agricultura y la ganadería, con la consecuente ruina de las pequeñas y medianas empresas, se están acelerando sistemáticamente mediante la implementación de políticas de Estado. La ideología del “cambio climático”, patrocinada por la UE, el Foro de Davos y la ONU, está sirviendo para la canalización de fondos públicos, como los llamados “Next Generation” de la UE, a empresas multinacionales. Dichos Fondos financian cambios tecnológicos que sirven a las mismas políticas de destrucción de pequeñas y medianas empresas que son incapaces de llevarlos a cabo, y propician la centralización de capital.
Estas políticas no son sólo económicas
La violencia intrínseca que conllevan está bien engrasada mediante mecanismos de soborno y de censura. Los grandes medios de comunicación, controlados por los mismo grandes Fondos de Inversión, aseguran la penetración ideológica destinada a legitimar ante la opinión pública esas políticas que sirven a los objetivos de destrucción y de concentración de capital, con el fin de “prevenir un supuesto desastre medioambiental de origen climático”, cuando la mayor contaminación la generan las grandes corporaciones industriales.
La gestión de la pandemia Covid ha sido un gigantesco experimento de control social de poblaciones, mediante la implementación de políticas de terrorismo de Estado, que intentarán volver a repetir para tratar de desactivar revueltas populares. Por otra parte, instituciones como la ONU, la OMS u otras agencias de Naciones Unidas, creadas después de la II Guerra Mundial, cuando existía la URSS, hoy son instrumentos de la oligarquía mundial al servicio de sus políticas.
La previsible derrota de la OTAN en la guerra de Ucrania contra Rusia, así como la participación directa de EEUU, y la encubierta de potencias de la UE en la guerra del Estado sionista contra Palestina, configuran un futuro de guerra a gran escala. Ese escenario de guerra abierta tendrá su campo fundamental de batalla en suelo europeo.
La escalada de gastos militares, que tiene a los complejos militares de EEUU y de la UE funcionando a pleno rendimiento, financiados por los presupuestos públicos estatales en detrimento de los gastos sociales, configuran economías de guerra. A ellas se suman los llamamientos, cada vez más explícitos, a reintroducir el servicio militar obligatorio en los países de la UE. Más allá de lo que suceda en Ucrania, es evidente que el imperialismo euro-estadounidense prepara una guerra de la OTAN, contra Rusia primero, y después contra China, y que, como en la Primera y Segunda Guerra Mundial, tendrá como carne de cañón a la juventud obrera de los pueblos de Europa.
El fascismo, bien engrasado desde hace décadas por el imperialismo, reaparece ahora en el horizonte mostrando su esencia. Es la herramienta del capital destinada a dominar la resistencia obrera y popular cuando la burguesía, en el marco de la crisis capitalista, liquida como un trasto viejo sus “libertades democráticas”, las condiciones más elementales de supervivencia de la clase obrera; y necesita carne de cañón para sus guerras.
En el Estado español el “nuevo” Gobierno, como el anterior y los que le han precedido, jugará el papel de vasallo de la UE y de la OTAN y tratará de llevar a cabo sus políticas, con la colaboración de los grandes sindicatos, dividiendo y corrompiendo las luchas obreras y populares. Pero las contradicciones se agudizan y la oligarquía mundial es perfectamente consciente de que sus objetivos van a enfrentarse con la resistencia de la clase obrera y de los pueblos. Todo su aparato ideológico destinado a dominar a las poblaciones, mediante el miedo a pandemias, a crisis climáticas, energéticas o alimentarias, o a supuestos enemigos, puede sucumbir frente a la más elemental lucha por la supervivencia y por la vida.
Solo la clase obrera puede derrotar la barbarie capitalista. Nuestras tareas.
En ese combate a vida o muerte, que la mayoría no percibe aún, es indispensable adelantarse a lo que se avecina. La lucha ideológica y la construcción organizativa que sustente tanto la posibilidad como la necesidad ineludible de derrotar la barbarie capitalista e imperialista, con el socialismo como alternativa única y real, es la tarea insoslayable de las organizaciones comunistas revolucionarias y de los sectores más conscientes de la clase obrera.
En ese camino hay dos tareas prioritarias. La primera y fundamental es fortalecer la unidad e independencia de la clase obrera. El movimiento obrero construido sobre la independencia de clase –que exige identificar a las burocracias sindicales como agentes de la burguesía imperialista– y sobre la necesidad ineludible de conquista del poder político, es el único capaz de construir la alternativa a la barbarie capitalista. Para ello es indispensable también que el proletariado incorpore a su código genético el internacionalismo, que implica reconocer al imperialismo sionista como enemigo común, tanto de todas las luchas obreras y populares, como de los combates por la liberación nacional de los pueblos sometidos. El Encuentro de Movimiento Obrero en el que trabajamos, pretende servir de cauce para acabar con la impotencia y la desarticulación en la que se encuentra el proletariado.
La segunda es desarrollar un frente antiimperialista que, sobre la base de la Coordinadora Estatal contra la OTAN y las Bases (CECOB), asuma en el Estado español la lucha contra la OTAN y las Bases Militares, y que se coordine a escala internacional en la lucha contra el imperialismo.
La resistencia heroica del pueblo palestino que en las condiciones más difíciles está demostrando que es capaz de enfrentar unido al que, supuestamente, era un ejército invulnerable, muestra el camino.
Así mismo, la lucha de la clase obrera que, en diferentes lugares, incluido el Estado español, se ha negado a colaborar en el envío de armas al Estado sionista para masacrar al pueblo palestino, ha puesto en evidencia que el internacionalismo proletario sigue vivo y, lo más importante, que sin los trabajadores y trabajadoras, el imperialismo tiene los pies de barro.
Notas
1 https://es.sott.net/article/90564-Israel-se-propone-abrir-el-Canal-Ben-Gurion
2 https://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=51528
3 https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_Balfour
4 https://unlimitedhangout.com/2021/02/reportaje-investigativo/schwab-family-values/
5 Estos hechos han sido analizados con detalle aquí: https://www.lahaine.org/mundo.php/el-imperialismo-anglosajonla-otan
6 https://elcomun.es/2023/04/10/victoria-nuland-personaje-siniestro/
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