Coordinación
de Núcleos Comunistas (CNC) – 11/01/2025
La crisis se agrava y a
diferencia de ocasiones anteriores en las que el epicentro se situaba
en países periféricos, ahora se ceba preferentemente en las
economías centrales del imperialismo, es decir, en Estados Unidos,
Gran Bretaña, Alemania y Francia; y más temprano que tarde sacudirá
al resto de las economías de la UE. Eso no significa que no estemos
ante una crisis general del sistema capitalista o que otros países
se vean menos menos afectados como China, India o Rusia, porque no
sean potencias capitalistas, sino que, como demuestra J. M. Olarieta
en su artículo sobre el desarrollo desigual del capitalismo en
crisis(1), la profundización de la crisis en unos, abre
ventanas de oportunidad para otros.
De lo que no cabe ninguna
duda, es de que la agudización de la crisis disciplina los
alineamientos. Los competidores económicos de las potencias
centrales que ven hundirse sus economías, son convertidos en
enemigos militares a los que hay que destruir a toda costa. Las
ínfulas soberanistas de la UE, que ya sufrieron un duro golpe con el
Brexit, han cumplido el sino de subordinación a EE.UU que les fue
marcado por el Plan Marshall y por la OTAN nada más finalizar la II
Guerra Mundial; y el hundimiento de la URSS, lejos de ser la
oportunidad dorada de la gran Europa capitalista como potencia
“autónoma”, aceleró su sometimiento al imperialismo anglosajón.
El Gran Reseteo o la
voladura controlada de las economías centrales del imperialismo
El hundimiento de las
economías europeas no es sólo producto de la crisis. Hay hechos que
es preciso relacionar y que muestran que asistimos a una voladura
controlada de buena parte de la capacidad productiva de los países
de la UE, cuyo símbolo más preclaro fue la auto-destrucción del
gasoducto Nord Stream 2 en septiembre de 2022. Fuese cual fuese su
autoría material, es innegable que la orden salió de los oscuros
despachos del imperialismo otanista.
El objetivo manifiesto
era amputar de forma brutal y definitiva las relaciones de los países
de la UE, sobre todo de Alemania, con Rusia. Se camufló en las
densas marañas de la propaganda de guerra contra Rusia y se
consiguió que ni los gobiernos de la UE, ni la opinión pública, ni
siquiera la burguesía industrial –afectada directamente–
levantaran la voz. Se muestra así de forma inequívoca el grado de
corrupción de las élites europeas que, al igual que las burguesías
coloniales, se arrodillan ante el imperialismo sin defender siquiera
mínimamente los intereses de sus países.
No se trató de un hecho
aislado. Antes y después de la voladura del gasoducto, la UE, a
instancias de EE.UU, ha ido adoptando una interminable serie de
sanciones contra Rusia y también contra China, que ambos países han
ido sorteando con éxito al tiempo que caían como un boomerang sobre
las economías europeas. Estas decisiones políticas han conducido al
aumento brutal de los precios de la energía, comprada ahora más
cara a Rusia o pagando un 40% más a EE.UU por el gas del “fracking”
de peor calidad. A estas se han añadido otras como la subida de los
tipos de interés “para la lucha contra la inflación” provocada
a su vez por el BCE y por la FED, la imposición de la transición
ecológica y de las “energías renovables” financiada por los
Fondos y la Política Agraria Comunitaria usada como ariete contra
las pequeñas propiedades agrícolas y ganaderas, etc.. Todas ellas
están conformando un cóctel infernal que acelera la caída en
picado de las economías de la UE, la destrucción de la pequeña y
mediana empresa y los despidos masivos en aras de una gran
concentración y centralización de capital en los grandes fondos de
inversión, en su inmensa mayoría dirigidos por el imperialismo
sionista.
Este escenario de
destrucción productiva y de despidos masivos, se acompaña de un
gran aumento del gasto militar. El presupuesto de las diferentes
administraciones, destinado a financiar servicios “públicos”, va
a parar cada vez en mayor medida a empresas privadas en lo que
eufemísticamente llaman colaboración público-privada, que en
realidad es dinero público que financia el beneficio privado.
Míseros subsidios
como paños calientes y represión preventiva: la respuesta al
polvorín social
La consecuencia directa
de la destrucción productiva es el hundimiento galopante de las
condiciones de vida. En el año 2023, en el Estado español, más de
la cuarta parte de la población, 12,7 millones de personas, vivía
en situación de pobreza y exclusión social (menos de 739
euros/persona/mes); lo que supone 240.000 personas más respecto al
año 2022. Ese mismo año 2023, 4.300.000 personas vivían en
condiciones de pobreza severa (menos de 280 euros/persona/mes), es
decir 860.000 personas más que en 2022(2). Estos fríos datos
encubren la angustia y la desesperación de millones de trabajadores
y trabajadoras que junto a la pérdida del puesto de trabajo o con
salarios de miseria, no consiguen sufragar los gastos más
imprescindibles de alimentación, calefacción, luz, material escolar
y muchos son desahuciados además de su vivienda. Como muestran los
datos estadísticos, los subsidios sociales o la protección ofrecida
por la Seguridad Social constituyen un minúsculo parche frente a la
avalancha de pobreza que el sistema genera cada día. La precariedad
que golpea sobre todo a la juventud y las pensiones de miseria se
refleja en el aumento constante de los suicidios en estos grupos de
edad. Los suicidios registrados en 2023 son 4.116, cifra que, como es
sabido, es muy inferior a la real.
A todo ello hay que sumar
el desmantelamiento de lo que queda de servicios sociales públicos.
Destaca la dramática situación de la sanidad pública, con listas
de espera incompatibles con niveles mínimos de calidad asistencial y
suculento caldo de cultivo para las aseguradoras privadas y la
industria farmacéutica.
Esta situación, que con
toda seguridad va a empeorar, constituye un polvorín social que
puede prender en cualquier momento. Esto explica el desmedido aumento
de las fuerzas represivas – como veremos más adelante – y de
todos los mecanismos de manipulación informativa, de opresión
cultural y de control social. No cabe duda de que la burguesía tiene
como objetivo prioritario evitar que agresiones tan brutales sobre la
clase obrera engendren procesos revolucionarios.
Misiles en lugar de
tractores, la “nueva normalidad”
La bota militar de la
OTAN ha resuelto a favor de EE.UU las contradicciones
inter-imperialistas con el resto de la UE. El naufragio de las
grandes potencias industriales, Alemania(3) y Francia, que
arrastrará inevitablemente al resto de la UE, se une a la
multiplicación de empresas armamentísticas destinadas a alimentar
una gran guerra –primero contra Rusia y después contra China– en
suelo europeo, con ejércitos europeos y al servicio de los intereses
de la oligarquía imperialista fundamentalmente sionista y
anglosajona.
El naufragio económico,
político, social y cultural de los países de la UE y la desconexión
económica y comercial, prácticamente total con Rusia, su socio
natural, han significado un harakiri inducido por EEUU,
diligentemente ejecutado por las élites políticas en cumplimiento
de los objetivos del imperialismo anglo-sajón después de la II
Guerra Mundial a los que obedeció la creación de la OTAN.
Desaparecida la URSS, la UE anulada como competidor, hundida
económicamente y sometida militarmente, podría plantear un nuevo
escenario a la nueva administración estadounidense, más interesada
en su expansión territorial americana. En este nuevo escenario el
interés de EE.UU por la OTAN pasaría a segundo plano, máxime
después de la aplastante derrota atlantista propinada por Rusia en
Ucrania. De esta forma, Washington se desentendería en buena medida
de la financiación de la Alianza y de su gestión para ceder
protagonismo a los famélicos y belicistas gobiernos europeos.
Otro hecho que marca la
decadencia imparable de la UE es la vergonzante expulsión de Francia
de sus antiguas colonias. Golpes de estado militares con amplio apoyo
popular han expulsado a las representaciones diplomática y militar
francesa de Mali, Burkina Faso y Níger, a los que se sumarán Chad,
Senegal y República Centroafricana. Dejan así en evidencia no sólo
el saqueo de sus recursos naturales sino la criminal instrumentación
por parte de estas potencias del terrorismo islamista que, sobre todo
tras el hundimiento de Libia venían utilizando para justificar su
presencia mientras bajo cuerda lo alimentaban. Además algunos de
ellos han acusado a la ONU y a sus agencias, como la OMS, de actuar
en connivencia con las multinacionales farmacéuticas contra la salud
de sus pueblos como en el caso del Covid.
La huida hacia delante
del refuerzo de la industria armamentística es la única alternativa
industrial de la Comisión europea y, desde luego, del gobierno
español. Se dejan de fabricar bienes útiles para la sociedad para
producir a gran escala armas destinadas explícitamente a una próxima
guerra.
El término “economía
de guerra” está cada vez más presente en los discursos políticos
de la Comisión Europea y de los gobiernos, incluido de forma
destacada el de PSOE- Sumar. Pero, ¿qué significa exactamente? ¿se
refiere sólo a la industria armamentística? ¿qué otros factores
incluye?
El concepto “economía
de guerra” designa los cambios producidos en la estructura
presupuestaria de un Estado ante una guerra a gran escala, de forma
que se reasignan al presupuesto militar recursos antes destinados a
otros servicios, sobre todo sociales. El aumento de los recursos
destinados a armamento implica carestía de productos de primera
necesidad que se deben importar, recortes en los servicios públicos,
aumento de impuestos indirectos y la posibilidad de restringir
derechos y libertades de los trabajadores en función del carácter
militar de la producción.
Obviamente el gobierno no
lo explica así. Repite el término sin definir exactamente de qué
se trata, con el objetivo de inocularlo subrepticiamente en nuestros
cerebros de forma que se vaya aceptando el incremento del gasto
militar para defenderse del “enemigo ruso” y como “solución”
para paliar el hundimiento de la economía. Misiles en lugar de
tractores será la “nueva normalidad”.
Con todo el cinismo la
Ministra de Defensa, Margarita Robles habla de “reindustrializar
España” con fábricas de armas en territorios asolados por la
destrucción planificada de la industria, la agricultura y la
ganadería; un proceso que empezó con la entrada en la CEE – la
cínicamente llamada “reconversión industrial” – y que remató
el cierre de la economía decretado cuando la pandemia.
El aumento progresivo del
gasto militar no es nuevo. Sí lo es la gran escalada de los últimos
tiempos. El gráfico siguiente lo muestra con claridad. El aumento en
el gasto en Defensa desde que Pedro Sánchez asumió el cargo en
junio de 2018 ha crecido un 62,4%.
El gasto en operaciones
militares en el exterior también se incrementa significativamente, y
lo hace tanto con gobiernos del PSOE como del PP. Continúa creciendo
a pesar de la retirada de tropas de África (salida de Mali en mayo)
y la prevista de Iraq. Más del 60% del total, 1.200 millones de
euros, in crescendo, van a parar a misiones y maniobras de la OTAN
alrededor de Rusia(4).

Las cifras oficiales
ocultan el gasto militar encubierto y oculto en las partidas de otros
ministerios. Por ejemplo, el presupuesto del Ministerio de
Defensa para este año fue 16.150 millones de euros, pero el gasto
militar ejecutado en 2024 superará los 60.000 millones de euros,
situándolo cerca del 6% del PIB(5). La gran
beneficiaria es la industria armamentística inmersa en un acelerado
proceso de privatización liderado por la penetración del complejo
militar-industrial de EEUU. Valga como ejemplo la venta por este
gobierno en 2021 de la Empresa Nacional Santa Bárbara a General
Dynamics Combat System Group, una de las principales empresas
armamentísticas de EEUU. Se vendió por 5 millones de euros,
cantidad muy inferior a su precio real, como denunció sin éxito. el
Comité de Empresa ante el juzgado. En agosto de 2023, la
multinacional armamentística Rheinmetall AG compró por 1.200
millones de euros todas las participaciones de Expal Systems S.A.U.
–antigua Explosivos Alaveses– con fábricas y sedes en España
(Madrid, Trubia, Burgos, Navalmoral de la Mata, El Gordo, Albacete y
Murcia). Rheinmetall está aumentando vertiginosamente su producción
y beneficios, siendo uno de los principales proveedores de la OTAN y
de sus estados miembros, especialmente para transferir armamento a
Ucrania(6). Podría pensarse que Rheinmetall es una empresa
alemana, pilar de la soberanía de la UE en materia militar. Nada más
lejos de la realidad. Sus principales accionistas son grandes fondos
de inversión y bancos estadounidenses como Black Rock, Bank of
America, Goldman Sachs, etc.
Las empresas
armamentísticas, al igual que las farmacéuticas, tienen en los
Estados a sus principales clientes y la mejor manera de asegurar el
negocio es controlar, léase imponer, la demanda de sus productos. Se
trata también aquí, como en la sanidad, la educación o los
servicios sociales, de la “colaboración público-privada”, que
consiste en sobornar a políticos para que, con dinero público,
compren sus productos –armas o vacunas– a precios desorbitados.
Tanto a escala estatal como en la Comisión y en el Parlamento
Europeo funcionan poderosísimos lobbies que tienen reconocimiento
institucional, de forma que sus representantes asisten a las
reuniones en las que se toman las decisiones en la materia. Además,
entre la industria y la representación institucional competente en
la materia, funcionan las “puertas giratorias”(7), bien
engrasadas con cuantiosos sobornos.
Para dar idea de su
eficacia valgan los siguientes ejemplos. El Tratado de la Unión
Europea (Maastricht – 1993), en su artículo 41.2 excluye
explícitamente de la financiación por parte de los presupuestos de
la UE, las operaciones que tengan repercusiones en el ámbito militar
o de la defensa(8). Pues bien, en mayo de 2023 se aprobó por
amplísima mayoría y con carácter de urgencia en el Parlamento
Europeo la Ley de Apoyo a la Producción de Municiones(9) –
especialidad de Rheinmetall – que incluye subvenciones por valor de
300 millones de euros hasta 2025. Recientemente se ha creado el
puesto de Comisario Europeo de Seguridad y Defensa que será
desempeñado por el destacado belicista Andrius Kubilius, ex primer
ministro de Lituania.
En el caso del Gobierno
español, no sólo no le tiembla la mano al vender empresas
armamentísticas públicas al capital extranjero a precio de saldo
sino que, mientras cínicamente afirma lamentar el genocidio
palestino, mantiene estrechas relaciones con el Ministerio de Defensa
israelí. El pasado mes de agosto, el Ministerio de Defensa adjudicó
sendos contratos de compra de armamento a dos empresas, Elbit Systems
y a Netline Communication Technologies (NCT)(10), vinculadas
directamente con la masacre de la población palestina. Además el
gobierno está permitiendo que en los puertos españoles hagan escala
buques que transportan material militar para el estado sionista; por
ejemplo, entre mayo y septiembre de este año, a través del puerto
de Algeciras, se han realizado 1.185 envíos de material militar
desde EEUU.
De preparativos de guerra
no se habla sólo en los despachos. Varios países del centro y el
norte de la UE, incluida Alemania, están adoptando medidas para
involucrar a las empresas y a la población en la guerra. En este
último país, se ha hecho público ya el “Operationsplan
Deutschland” y se llevan a cabo reuniones con las empresas
consideradas críticas. Algunos autores han señalado sus semejanzas
con la “Operación Barbarroja” diseñada por la Alemania nazi
contra la URSS(11).
Tras la victoria de
Donald Trump en las elecciones de EE.UU, el pánico se ha desatado en
la Comisión Europea, en la mayor parte de sus estados miembros y en
la industria armamentística. Sus declaraciones poco entusiastas
hacia la OTAN y sus intenciones declaradas de acabar cuanto antes con
la guerra de Ucrania, han encendido las alarmas de los más
interesados en la guerra: postmodernos, verdes y socialdemócratas.
Pese a las declaraciones del nuevo inquilino de la Casa Blanca, es
pronto para saber si la estrategia imperialista en relación con la
OTAN y la UE se modificará sustancialmente o no más allá de los
límites presupuestarios y de la gigantesca capacidad de presión del
lobby militar-industrial de EE.UU. Por otro lado, cabe esperar del
poder de la parte de la oligarquía imperialista representada hasta
ahora por el Partido Demócrata, que intente llevar a cabo sus
objetivos a toda costa con o sin Donald Trump.
En todo caso, el proyecto
de expansión territorial en América, que debe entenderse como un
importante paso hacia la confrontación con China, y de la mano del
sionismo, el avance hacia el Gran Oriente Medio, tras la caída de
Siria, sí aparecen con claridad en la agenda imperialista. En ambos
lugares, ni el Eje de la Resistencia en Oriente Próximo ni los
pueblos latinoamericanos han dicho la última palabra.
La guerra y la
economía de guerra son asunto prioritario para la clase obrera
No obstante, la clase
obrera debe observar detenidamente lo que ocurre detrás del telón
para aprovechar las duras contradicciones que se juegan entre unas
fracciones y otras de la oligarquía. Expresión de las mismas y de
la medida en que las élites europeas temen quedar descabalgadas de
un proyecto imperialista diferente del Partido Demócrata y que no
parece estar muy interesado en sostener una guerra contra Rusia, es
la reciente Declaración suscrita por los Ministros de Asuntos
Exteriores de Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, España y
Polonia(12). En ella se hace un ensalzamiento del papel de la
OTAN, de la necesidad de reforzarla y de aumentar el gasto militar,
al tiempo que, una vez más, se demoniza a Rusia. Esa extemporánea
Declaración está suscrita por una extraña colección de países:
son todos miembros de la OTAN pero no es toda la OTAN; cinco de ellos
son miembros de la UE pero no está toda la UE porque no hubiera
habido unanimidad; a ellos se suma Gran Bretaña, protagonista del
Brexit. La Declaración es más una muestra de pánico y de debilidad
que de otra cosa. Y no sólo por lo que pueda suceder en EE.UU. sino
por la oposición creciente a sus planes guerreristas que los pueblos
de la UE están mostrando en una votación tras otra. La democracia
burguesa hace aguas por todas partes, herida en la línea de
flotación por la mezcla explosiva de crisis y guerra. Buena muestra
de ello son la gran inestabilidad política de Francia, la amenaza de
cambios fuera de su control que puedan traer las elecciones alemanas
o la oposición a sus políticas que apenas consiguen asfixiar
mediante fraudes y atropellos electorales y judiciales como en
Moldavia y Rumanía, o con motines callejeros armados como en
Georgia.
Mientras las incógnitas
relativas a la política exterior de EE.UU permanecen abiertas, en la
UE se habla abiertamente de cómo aumentar sustancialmente la
financiación del rearme y cómo justificarlo ante unos pueblos cada
vez más conscientes del desastre al que conducen sus políticas.
Ursula von der Leyen propone emitir deuda pública por valor de
500.000 millones de euros en diez años, dinero que irá a
parar a las arcas de la industria armamentística y que, obviamente,
pagará la clase obrera.
Por si eso fuera poco, a
primeros de diciembre de 2024, el PSOE ha presentado al
Congreso de los Diputados una disposición adicional para crear el
Fondo de Apoyo a la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa
(FORES) con una dotación de 1.000 millones de euros.
Economía de guerra y
control social
La “economía de
guerra” no es sólo el aumento del gasto militar. La guerra y la
economía de guerra son partes fundamentales de la gran destrucción
y reconfiguración que pretende llevar a cabo la burguesía
imperialista a todos los niveles del funcionamiento social y en todas
las zonas que domina, especialmente la UE y EEUU.
La justificación de
agresiones de tal envergadura contra la clase trabajadora requiere la
construcción de un relato en el que la amenaza de guerra sea creíble
y vaya creciendo, de forma que el malestar social generado no
obstaculice el proceso. Máxime cuando en el horizonte se dibuja cada
vez con más claridad, no sólo el hundimiento de las condiciones de
vida como resultado del cierre de empresas, la carestía y el recorte
de servicios públicos y pensiones, sino la reintroducción del
servicio militar obligatorio; es decir, el envío de la juventud
proletaria al frente a pelear y a morir en las guerras de la
burguesía imperialista.
El control de la
información, es decir, la manipulación informativa y la censura, es
el elemento fundamental de la propaganda de guerra. Su misión, clave
en la lucha ideológica, es la construcción de un enemigo externo
que constituya una amenaza tan grave para la “patria” y para la
“civilización occidental” que se crea necesario dar la vida para
salvarlas. Como tales discursos no suelen ser lo suficientemente
convincentes para una juventud obrera cada vez más explotada, la
militarización de la sociedad y la intensificación de la represión
actúan como disuasión de quienes empiezan a ver que su verdadero
enemigo se sienta en los sillones de los Ministerios, las Consejerías
y los consejos de administración de fondos de inversión, bancos y
multinacionales.
Algunos datos pueden
servir para ilustrar el aumento de las dotaciones de las fuerzas
destinadas a la represión del “enemigo interno”. En 2023 se
alcanzó la cifra de 156.400 efectivos de policías y guardias
civiles, sin contar las policías autonómicas y municipales(13).
Es la dotación más grande de la historia, mayor que en la
Dictadura. Para 2024 se han convocado 5.505 plazas más. ¿A qué
objetivo responde tamaña desmesura en una situación de
desmovilización social, con escasísimas huelgas a pesar de los
despidos masivos y de la gran precariedad?
El Covid, experimento
de control de masas. Algunos datos nuevos
No cuentan sólo con la
fuerza bruta implementada por las fuerzas represivas. En su arsenal
consta el gran experimento de control de masas(14), que supuso
la pandemia Covid, puesto en práctica de forma homogénea en todos
los países de la OTAN y de forma más o menos disciplinada en el
resto dependiendo de su nivel de influencia.
Dado que CNC ha publicado
detallados informes al respecto citamos aquí sólo nuevas y
relevantes informaciones. Lo que hace casi tres años eran
interrogantes e intuiciones, hoy son datos que van tomando cuerpo
procedentes de diferentes países.
– En Alemania se han
hecho públicos numerosos documentos secretos del Instituto Robert
Koch (RKI), agencia gubernamental responsable del control y
prevención de enfermedades que actuó supuestamente como autoridad
científica de la que emanaban los criterios aplicados por el
gobierno. Los documentos muestran que el proceso era exactamente el
contrario. El RKI recibía instrucciones del gobierno, no científicas
sino políticas, que el Instituto emitía, incluso estando sus
miembros mayoritariamente en contra de ellas(15). Además el
RKI participaba en los experimentos llevados a cabo en los
laboratorios de armas biológicas descubiertos por Rusia en
Ucrania(16).
– La recién nombrada
Ministra de Sanidad de Holanda, Fleur Agema, ha hecho recientemente
unas declaraciones en las cuales lamenta que, en contra de sus
promesas electorales, se vea obligada a subordinar la acción de su
Ministerio a la OTAN(17). Dijo exactamente: «Debemos seguir
las órdenes de la OTAN, EE.UU. y del NCTV (órgano gubernamental de
Coordinación de Seguridad Nacional y Antiterrorismo); el Covid es
una operación militar».
– El general Igor
Kirilov, recientemente asesinado por Ucrania, jefe de las fuerzas
rusas de protección radiactiva, química y biológica, informó al
Consejo de Seguridad de la ONU de que Rusia tenía pruebas de que en
los laboratorios de armas biológicas de EE.UU en Ucrania se estaban
realizando experimentos de ganancia de función con microorganismos,
entre ellos coronavirus, violando las normas de seguridad
internacionales. En ellos estaban implicadas varias empresas
farmacéuticas como Pfizer, Moderna, Merck y Gilead. La existencia de
estos laboratorios en Ucrania fue confirmada por la Subsecretaria de
Estado, Victoria Nuland, bajo juramento, ante el Senado de EEUU.(18)
El experimento funcionó
sobre todo en los países de la OTAN. Quedó demostrado que el cóctel
terror, censura, soborno y represión, producía resultados
satisfactorios de disciplinamiento de la población.
El imprescindible
análisis de totalidad. La crisis, el fascismo y la guerra, caras de
la misma moneda
Como CNC ha venido
explicando(19), es imprescindible realizar un análisis
sistemático de procesos aparentemente inconexos pero que forman
parte integral del intento de la oligarquía imperialista de diseñar
una estrategia de “salida” de la crisis, con ataques brutales
contra toda la sociedad, pero sobre todo contra el proletariado, sin
perder las riendas del poder.
Sería un gravísimo
error, que la clase obrera pagaría muy caro, analizar de forma
aislada estos procesos: económicos, sanitarios, mediáticos,
medioambientales, financieros, policiales o militares, que están
profundamente interconectados y que integran los planes con los que
la burguesía pretende enfrentar la agudización de la lucha de
clases.
Los mecanismos de control
como la censura contra la “desinformación” y la persecución del
ejercicio de la libertad de expresión, que se eliminarán de redes
sociales, pero que seguirán ejecutados por los aparatos del Estado y
continuarán en los grandes medios de comunicación, el pasaporte
biométrico(20), el dinero digital, las ciudades de 15
minutos…, avanzan progresivamente. Además la militarización
social con cualquier pretexto, como una nueva pandemia o una crisis
climática, alimentaria, financiera o militar, está prevista en la
Estrategia de Seguridad Nacional(21) aprobada en 2021 después
de la experiencia de control social de la pandemia y reforzada en el
Proyecto de Ley de Seguridad Nacional22, en trámite parlamentario.
Las histéricas
declaraciones de los gobiernos europeos alertando sobre el avance de
la extrema derecha o el fascismo, carecen de toda credibilidad cuando
son esos mismos gobiernos los que financian, entrenan y arman al
fascismo realmente existente: el que gobierna en Ucrania. Son ellos
también los que aplastan con puño de hierro actividades sindicales
y movimientos sociales con desmesurados aparatos represivos.
Debemos tener bien
presente que el fascismo y la guerra son manifestaciones inseparables
de la crisis capitalista. La brutalidad de la represión y de la
destrucción está en el código genético del capitalismo que en las
crisis se manifiesta sin máscara. Precisamente en la posibilidad de
identificar al capitalismo sin careta, capaz de todo frente a la
clase obrera, anida la semilla de la posibilidad de la destrucción
del sistema social más criminal de la historia. Y esa gigantesca
tarea sólo la puede llevar a cabo la clase obrera organizada y
consciente de su deber histórico y armada con la teoría y la
experiencia de revoluciones anteriores.
La clase obrera tiene
ante sí el reto vital de prepararse para vencer. No hay terceras
vías; se trata de ellos o de nosotros. Y para que la victoria sea
posible el primer paso es desentrañar los planes que la burguesía
imperialista ha diseñado para intentar navegar en la crisis sin
perder el timón del poder.
Pero no se trata sólo de
saber para poder explicar. La construcción del partido, como
herramienta política que organiza la fuerza y la inteligencia del
proletariado, es el arma imprescindible.
Conocimiento y fuerza
organizada son condiciones ineludibles para que la clase obrera pueda
cumplir la misión histórica que, precisamente en condiciones de
crisis, se muestra al mismo tiempo como acuciante, imprescindible y
realizable: destruir el capitalismo y construir el socialismo.
Notas:
1
https://cncomunistas.org/?p=1916
2 Todos estos
datos han sido publicados en el 14º Informe 2024 sobre el estado de
la pobreza en España por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza
(EAPN, por sus siglas en inglés)
https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Resumen%20ejecutivo%20-%20Informe%20Estatal%20AROPE%202024.pdf
3 Gráfico tomado
de
https://cincodias.elpais.com/mercados-financieros/2024-10-22/el-estancamiento-de-alemania-y-la-reflexion-europea.html
4 Información y
gráfico tomados de
https://rebelion.org/cuantas-son-para-que-sirven-y-cuanto-cuestan-las-misiones-exteriores-del-ejercito-espanol/
5
https://kaosenlared.net/el-gasto-militar-espanol-de-2024-podria-superar-los-60-000-millones-sin-contestacion-ciudadana-ni-debate-publico/
6
https://www.lamarea.com/2024/07/06/fabricas-de-armas-espana-disparan-ingresos-con-aumento-gasto-militar-paises-otan/
7 Información
actualizada sobre los lobbies armamentísticos y su modus operandi de
puertas giratorias y sobornos a políticos puede encontrarse aquí:
https://www.publico.es/politica/puertas-giratorias-presion-politicos-lluvia-millones-lobby-industria-militar-quiere-guerras.html
8
https://es.wikisource.org/wiki/Tratado_de_la_Uni%C3%B3n_Europea_(2010):_T%C3%ADtulo₅
9
https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=OJ:C_202404038
10
https://www.publico.es/politica/defensa-firmo-contratos-empresas-armamentisticas-israelies-plena-masacre-gaza.html#analytics-noticia:contenido-enlace
11
https://mpr21.info/el-ejercito-aleman-prepara-a-los-trabajadores-y-las-empresas-para-la-guerra/
12
https://www.exteriores.gob.es/es/Comunicacion/Comunicados/Paginas/2024_COMUNICADOS/Comunicado-conjunto-de-los-ministros-de-Asuntos-Exteriores-de-Espa%C3%B1a,-Alemania,-Francia,-Italia,-Polonia-y-el-Reino-Unido-d.aspx
13
https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/interior/Paginas/2023/290623-espana-maximo-historico-agentes-policia.aspx
14 “El Covid
como pretexto y las responsabilidades de las organizaciones
revolucionarias en el “Gran Reinicio” del capitalismo”. CNC
publicó en marzo de 2022 este riguroso y bien documentado informe
sobre los diferentes aspectos de la gestión de la pandemia Covid. Lo
hizo desde posiciones de clase, comunistas, con un nivel de
profundidad y de claridad en la denuncia, tanto de sus ejecutores,
como de sus cómplices activos o pasivos, que ninguna otra
organización del Estado español ha hecho.
https://cncomunistas.org/wp-content/uploads/2022/03/el-covid-como-pretexto-organizaciones-revolucionarias_web-1.pdf
15
https://www.alexander-wallasch.de/gesellschaft/stefan-homburg-praesentiert-seine-highlights-der-entschwaerzten-rki-protokolle
16
https://noticiaslatam.lat/20220511/rusia-revela-los-ensayos-polemicos-de-pfizer-moderna-merck-y-gilead-en-ucrania-1125338111.html
17 Las
declaraciones de Fleur Agema pueden consultarse aquí:
https://web.telegram.org/a/#-773754199
18 Aquí se
encuentran enlaces a los diferentes documentos publicados y el video
de las declaraciones de Victoria Nuland:
https://piensachile.com/2022/05/13/se-publican-nuevos-documentos-sobre-el-programa-de-armas-biologicas-de-eeuu-en-ucrania/
19 Crisis
capitalista, pandemia, militarización y guerra. El imprescindible
análisis de totalidad de la ofensiva capitalista contra la clase
obrera. https://cncomunistas.org/?p=564
20
https://mpr21.info/francia-despliega-el-pasaporte-biometrico-en-los-municipios-del-pais/
21
https://www.dsn.gob.es/es/documento/estrategia-seguridad-nacional-2021
22
https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/A/BOCG-14-A-91-1.PDF
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