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06 noviembre, 2025

Israel sigue matando de hambre — Caitlin Johnstone

 


Caitlin's Newsletter – 06/11/2025


Israel sigue impidiendo la entrega de la ayuda humanitaria necesaria para aliviar el sufrimiento de los palestinos en Gaza.


En un artículo titulado "No llegan suficientes tiendas de campaña ni alimentos a Gaza con la llegada del invierno, manifiestan las agencias de ayuda", Reuters informa que "casi cuatro semanas después de un alto el fuego, es muy escasa la ayuda que llega a Gaza" debido a las restricciones israelíes que impiden que los camiones que la transportan lleguen a sus destinos. Según un informe de la OSHA de la semana pasada "una décima parte de los niños examinados en Gaza todavía padecen grave desnutrición".


Un reportaje del canal británico Channel 4 News muestra almacenes colmados de alimentos que, según las organizaciones humanitarias, no están entrando en Gaza con la rapidez necesaria.


En un artículo titulado " 'Bajo el pretexto de la burocracia': Israel impide que los grupos humanitarios entreguen ayuda esencial a pesar de la calma en Gaza", el medio israelí Haaretz informa que "Israel ha implementado un nuevo procedimiento que exige que todas las organizaciones humanitarias que operan en Gaza y Cisjordania vuelvan a solicitar la aprobación oficial, y a muchas se les ha denegado, a pesar de la relativa calma en Gaza tras el alto el fuego".



Están utilizando impedimentos burocráticos y restricciones arbitrarias para obstaculizar al máximo el envío urgente de ayuda a Gaza. Como afirma Ali Abunimah de Electronic Intifada, Israel ha logrado «rebautizar su genocidio como un "alto el fuego"».


Publicación completa 👉🏽 Israel Is Still Starving Gaza, And Other Notes



27 junio, 2025

GAZA: Oxicodona descubierta en la harina de la ayuda humanitaria

 



Palestine Chronicle – 27/06/2025

   Traducción del inglés: Arrezafe


La Oficina de Medios de Gaza acusó a Estados Unidos e Israel de introducir narcóticos en las entregas de ayuda humanitaria y convertir los centros de ayuda en trampas letales que ya han matado a más de 500 palestinos desde mayo.


La Oficina de Medios del Gobierno en Gaza condenó enérgicamente el viernes el descubrimiento de pastillas narcóticas dentro de bolsas de harina distribuidas desde centros de ayuda supervisados por Estados Unidos e Israel.


Según Al-Jazeera, la oficina informó haber documentado cuatro testimonios de ciudadanos que descubrieron pastillas de oxicodona escondidas en sacos de harina procedentes de los centros de ayuda controlados por EEUU-Israel, a los cuales describió como "trampas mortales".


Los funcionarios palestinos calificaron el hecho de "crimen atroz" y atentado contra la salud pública y la integridad de la sociedad palestina.


La Oficina Palestina culpó directamente al ejército de ocupación israelí, acusándolo de intentar promover la adicción y desmantelar el tejido social desde dentro.


Se ha instado a los ciudadanos a tener precaución, inspeccionar minuciosamente los suministros de alimentos de estos centros e informar de cualquier hallazgo sospechoso.


Desde el 27 de mayo, Israel y Estados Unidos han estado operando un controvertido programa de distribución de ayuda a través de un organismo conocido como "Fundación Humanitaria de Gaza", que funciona al margen de la supervisión de las Naciones Unidas y de las agencias de ayuda internacionales establecidas.


Dicho programa obliga a los palestinos hambrientos a enfrentarse a un dilema mortal: correr el riesgo de ser tiroteados o morir de hambre.


Testimonios de soldados y oficiales israelíes, publicados en Haaretz, revelaron que los comandantes emitieron órdenes directas de abrir fuego contra palestinos desarmados que se acercaban a estos centros de ayuda, a pesar de saber que los civiles no representaban ninguna amenaza.


Estas declaraciones se producen en medio de informes generalizados sobre ataques israelíes contra civiles hambrientos cerca de los puntos de distribución de alimentos.


Según el Ministerio de Salud de Gaza, al menos 549 palestinos han sido asesinados y más de 4.000 han resultado heridos cerca de estos centros de ayuda y puntos de reunión de camiones de comida desde que comenzó el programa.


Philippe Lazzarini, Comisionado General de UNRWA, calificó dicho plan de ayuda como "abominable" y directamente responsable de la continua pérdida de vidas.


Naciones Unidas lo ha condenado y calificado de "operación militar israelí" que viola flagrantemente las normas internacionalmente acordadas de asistencia humanitaria.



22 mayo, 2025

Wall Street, sionistas y exagentes de la CIA a cargo de la ayuda humanitaria en Gaza — Robert Inlakesh

 

Madre palestina sostiene a su hija hambrienta en Gaza.
La hambruna se agrava bajo el asedio israelí. NurPhoto | AP.


MintPress News – 20/05/2025

   Traducción del inglés: Arrezafe


La ayuda convertida en arma


Con más de medio millón de personas en Gaza al borde de la inanición y grupos de ayuda advirtiendo de una hambruna inminente, Israel ha accedido a permitir la entrada de un número simbólico de camiones de ayuda humanitaria al enclave asediado. Pero lo que entra ahora en Gaza no es ayuda humanitaria, sino un caballo de Troya.


Un nuevo programa de ayuda privada, respaldado por Estados Unidos y compuesto por exagentes de la CIA, exmarines y mercenarios vinculados a la inteligencia israelí y a las élites de Wall Street, se ha desplegado en Gaza bajo la apariencia de una operación de socorro. El proyecto está liderado por una sospechosa ONG, registrada en Suiza hace apenas unos meses, que grupos de derechos humanos describen como lo que es: una adquisición corporativa hostil del sector de la ayuda, diseñada para militarizarla, desplazar a la población civil y lucrarse con la agonía de Gaza.


En el centro de este programa se encuentra la Fundación Humanitaria de Gaza (FGH), una organización sin fines de lucro creada en febrero y respaldada por las autoridades israelíes. A pesar de que Gaza requiere un mínimo de 500 camiones de ayuda al día para cubrir las necesidades básicas de supervivencia, el ejército israelí sólo permitió la entrada del 1% de esa cantidad esta semana.


GHF, que ahora controla la operación, fue impulsada por personas sin experiencia en trabajo humanitario: David Papazian, anteriormente del Fondo de Intereses Nacionales de Armenia; Samuel Marcel Henderson; y David Kohler, director ejecutivo de Kohler Co. Son ejecutivos corporativos, no trabajadores humanitarios.


Según una propuesta interna filtrada que circuló en mayo, GHF planea establecer cuatro “sitios de distribución seguros” en Gaza capaces de alimentar a sólo una fracción de la población (300.000 personas), dando al ejército israelí y a sus contratistas plena supervisión operativa.


Este modelo privatizado fue aprobado rápidamente por el gabinete israelí y condenado inmediatamente por la rama suiza de Amnistía Internacional, que lo calificó de intento de “militarizar la distribución de ayuda humanitaria” y advirtió que los sitios de distribución planificados se asemejaban al modelo de “zona segura” establecido por Israel para la limpieza étnica.


Jens Laerke, portavoz de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), afirmó que GHF amenazó a la ONU con expulsarla si se negaba a cooperar. «Vienen a tomar el control, utilizando la ayuda humanitaria como arma», declaró Laerke a la prensa en Ginebra.


Una fuente del gobierno estadounidense que habló con France 24 calificó el proyecto como "una idea muy israelí" y agregó que era "menos seguro" y "más letal" que el fallido muelle flotante de ayuda de la administración Biden, un costoso despilfarro que finalmente se utilizó para apoyar una operación militar israelí que masacró a casi 300 civiles palestinos.


El nuevo director ejecutivo de GHF es Jake Wood, ex-francotirador de la Marina de los EEUU convertido en emprendedor en situaciones de desastre. Tras su paso por Irak y Afganistán, Wood fundó Team Rubicon, una ONG que se hizo famosa en Haití tras el terremoto de 2010.


Pero Team Rubicon no es un grupo de ayuda común y corriente. Mantiene una estrecha colaboración con Palantir Technologies, empresa de vigilancia de datos respaldada por la CIA que suministra al ejército israelí avanzados equipos de localización de objetivos. Su junta directiva incluye al exdirector de la CIA, David Petraeus, y patrocinadores financieros de Goldman Sachs. Los expresidentes George W. Bush y Bill Clinton han respaldado públicamente su labor.


La propuesta de GHF revela planes para trabajar tanto con Truist Bank como con JPMorgan Chase, y sugiere que Goldman Sachs está facilitando la infraestructura financiera de la organización.


En cuanto a la seguridad, GHF está subcontratando la protección de sus zonas de ayuda a empresas militares privadas con sede en EEUU, algunas de las cuales tienen vínculos directos con el ministro israelí de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer. Dos empresas ya están confirmadas.


Una de ellas, Safe Reach Solutions, está dirigida por Philip F. Reilly, exjefe paramilitar de la CIA que también trabajó para Constellis, la nueva imagen de Blackwater. Si bien Erik Prince, el conocido fundador de Blackwater, no ha sido vinculado directamente con GHF, su nueva empresa mercenaria, Reflex Responses, fue propuesta previamente para asegurar el cruce de Rafah en Gaza.


La segunda empresa, UG Solutions, contrató a aproximadamente 100 exsoldados de las fuerzas especiales a principios de este año para realizar inspecciones de vehículos en Gaza. Según informes, recibían 1.000 dólares diarios con una bonificación inicial de 10.000 dólares. UG Solutions está dirigida por Jameson Govoni, exoperativo de operaciones especiales y cofundador de la Fundación Sentinel.


Según informes, estos contratistas también participaron en la dotación de personal para el corredor Netzarim, una carretera que divide Gaza, durante un reciente alto el fuego. Su presencia sobre el terreno —y la opacidad en torno a su financiación— marca una nueva fase en la campaña estadounidense e israelí para dominar Gaza no sólo con bombas, sino mediante el control de los elementos más básicos de la vida: alimento, agua y movilidad.


Incluso el aliado regional más cercano de Israel, los Emiratos Árabes Unidos, se ha negado a participar en el proyecto, probablemente debido a la toxicidad política del plan.


Este plan no surge de la nada. Durante años, Estados Unidos e Israel han trabajado para debilitar a UNRWA, la principal agencia de ayuda de la ONU en Palestina. El gobierno de Biden congeló su financiación, mientras que Israel actuó para ilegalizar la agencia por completo. En este vacío, GHF y su ejército de contratistas privados han surgido, no para servir a los palestinos, sino para gestionar su desplazamiento de forma más eficiente [y lucrativa].


Con el dinero de los contribuyentes estadounidenses fluyendo a manos de ex agentes de inteligencia, financistas globalistas y mercenarios, la Fundación Humanitaria de Gaza representa la convergencia de la vigilancia de Silicon Valley, la especulación de Wall Street y los objetivos militares sionistas.