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25 septiembre, 2024

Nines Maestro - Qué es una economía de guerra


 


La Unión Europea sigue contribuyendo a mejorar la economía rusa mientras daña la suya propia. Por alguna razón, esa es la política que se considera adecuada. Sabemos que es Estados Unidos el que la ha exigido y que, en esencia, esa política impuesta a Europa está destruyendo realmente su economía, propiciando una recesión y una desindustrialización estructural, no sólo circunstancial. Vemos a muchas empresas declarándose en quiebra y abandonando rápidamente Europa. Así pues, Europa está siendo desindustrializada, y eso es algo que no se puede revertir en poco tiempo. Es como si un cirujano informara desde el quirófano que la operación ha sido un éxito, pero que lamentablemente el paciente ha muerto. Esa es, literalmente, la situación en Europa. Los burócratas de Bruselas, que reciben las órdenes de los Estados Unidos, han tenido éxito implementando dichas órdenes, por eso proclaman "oh, todo un éxito", porque no son responsables ante los europeos, sino ante Washington.


Richard Werner / US-Imposed Sanctions on Russia DESTROY Europe



01 febrero, 2022

“LA GESTIÓN DE LA PANDEMIA ESTÁ REGIDA POR LA CORRUPCIÓN DE LAS FARMACEÚTICAS” (VÍDEO) — Nines Maestro


Canarias Semanal.org – 27/01/2022


Dos años después del inicio de la pandemia del coronavirus, la aparición de la nueva variante ómicron ha provocado récords de contagios en todo el mundo y ha vuelto a incrementar la incertidumbre sobre lo que puede suceder, sobre cuándo acabar finalmente esta pandemia y si podremos de una vez por todos volver a vivir como hacíamos antes del año 2020.


Para tratar un tema de tanta importancia para toda la humanidad hablamos con la médica y especialista en Salud Pública Nines Maestro, que denuncia que "la gestión de esta pandemia no está respondiendo a objetivos de salud, sino a objetivos políticos".




"La directora de la Agencia Europa del Medicamento, nombrada en agosto de 2020, era antes la responsable del principal lobby de las farmaceúticas en la UE"


"El 90% de la financiación de la OMS proviene de farmaceúticas y grandes magnates, ha dejado de ser una institución independiente y fiable"


"No tiene ningún sentido confinar a personas enfermas con otras sanas, como se ha hecho, esto solo contribuye a expandir más la enfermedad"


"Sólo en EE.UU. la cantidad de muertes por efectos adversos de las vacunas de ARN mensajero han multiplicado por 4 las provocadas por las otras vacunas en 31 años"




29 enero, 2021

"Nunca se ha dejado de gobernar al servicio de los intereses del capital" — Nines Maestro

 



Ángeles [Nines] Maestro entrevistada por Juanjo Basterra

LA HAINE - 29/01/2021


"Es imprescindible desenmascarar al gobierno "progresista" y a sus instrumentos políticos y sindicales como cómplices necesarios de los planes de la oligarquía monopolista, sobre todo la financiera, nacional y europea".


"El PSOE reedita una vez tras otra su función de pilar fundamental de la perpetuación de los poderes económicos y los aparatos del Estado de la Dictadura"


"La historia muestra, una y otra vez, que lo que más teme la burguesía es la fuerza organizada de la clase obrera y que a debilitarla y dividirla dedica sus mayores esfuerzos".


Ángeles Maestro médica, comunista y portavoz de la plataforma contra la privatización de la sanidad pública muestra el camino desgarrador que para la clase trabajadora han adoptado los sucesivos gobiernos, al servicio de la élite económica. Lamenta "el desmoronamiento de la sanidad pública" que es "condición necesaria para el negocio privado" y entiende que "es imprescindible desenmascarar al gobierno "progresista" y a sus instrumentos políticos y sindicales como cómplices necesarios de los planes de la oligarquía monopolista, sobre todo la financiera, nacional y europea", y considera que "el PSOE reedita una vez tras otra su función de pilar fundamental de la perpetuación de los poderes económicos y los aparatos del Estado de la Dictadura". Advierte de que "la historia muestra, una y otra vez, que lo que más teme la burguesía es la fuerza organizada de la clase obrera y que a debilitarla y dividirla dedica sus mayores esfuerzos". Y aventura que "están por nacer las nuevas formas de organización y de lucha que correspondan la situación radicalmente diferente en la que nos adentramos".


Juanjo Basterra - Desde los años setenta con la crisis del petróleo se nos dice que el capitalismo/neoliberalismo utiliza las crisis de forma periódica para eliminar derechos conquistados por la clase trabajadora con sangre, sudor y lágrimas. ¿En la actual crisis económica derivada o a raíz de la pandemia qué va a pasar? ¿Parece que estamos en "stand-bay" (expectativa) a la espera de algo?


Nines Maestro - Es importante entender lo que está pasando porque nos esperan tiempos muy duros, que al mismo tiempo pueden abrir oportunidades de cambios en profundidad si sabemos aprovecharlos. Las crisis son consustanciales al capitalismo. En esta crisis, que efectivamente se inicia en la década de los 70 del siglo pasado hay aspectos radicalmente diferentes a otras sucedidas en la historia del capitalismo. A finales de los años 90 y comienzos del siglo XXI, coincidiendo con los gigantescos avances en la informática y las comunicaciones, el descubrimiento de nuevos materiales y los hallazgos en biotecnología, entre otros, debería haberse iniciado una fase sostenida de crecimiento. Veinte años después, lo que nos espera es un hundimiento de las economías centrales del imperialismo euro-estadounidese de dimensiones desconocidas.


Las épocas de crisis son momentos de gran inestabilidad, tanto porque la tarta se reduce y se intensifican las contradicciones y enfrentamientos intercapitalistas –con la consiguiente aparición de grietas en las estructuras de poder como porque ya no hay migajas que repartir y los oprimidos no aceptan ya seguir gobernados como antes. Es decir, el capital hace su tarea intentando mantenerse a flote anulando conquistas obreras. El gran interrogante es si las clases oprimidas sabremos hacer la nuestra.


Por otra parte, es importante señalar que el capitalismo también se equilibra, absorbiendo en su dimensión política y mediante el Estado, a las clases o fracciones de clase (a sus representantes) que se rebelan de forma espontánea. El gobierno multicultural, multirracial y multigénero de Biden es una muestra de esto.


J.B. - Aunque lo podemos suponer, a tu juicio, ¿por qué la sanidad privada está ganando cada vez más terreno a la sanidad pública? No es de hace un año, sino que lleva un camino ascendente de décadas: desde la concertación de servicios con hospitales privados a la "autoconcertación", como se denomina en la Comunidad Autónoma Vasca, a que determinado personal médico pueda realizar "horas extras" en su centro hospitalario, por ejemplo. ¿Es imparable?


N.M. - El proceso de privatización de la sanidad, que lleva décadas desarrollándose, obedece exactamente, por un lado a las condiciones de la lucha de clases y por otro, a la dinámica de la crisis general del capitalismo.


1. La victoria sobre el fascismo y la liberación de la mayor parte de los países europeos fue llevada a cabo por la URSS y por las guerrillas partisanas, buena parte de ellas dirigidas por comunistas; es decir, tuvo un importantísimo componente de clase. Este hecho, junto al fuerte crecimiento económico posterior y la intensificación del saqueo imperialista de los países dependientes (cada vez hacen falta más toneladas de azúcar para comprar un tractor, decía Fidel) explican la creación de las potentes estructuras de servicios públicos después de la II Guerra Mundial. Lo llamaron Estado del Bienestar, término impregnado de ideología burguesa, para adaptarlo a su tesis de "final de la historia", pero duró poco, hasta la crisis de los 70.


Este proceso de anestesia de la lucha de clase se acompañó de la cooptación y el soborno de dirigentes de organizaciones obreras, que en el plano sindical supuso la aceptación de la ideología de la competitividad –que implicaba la aceptación de la destrucción masiva de derechos que vendría después– y en el político, la plena inserción de los partidos comunistas del orden establecido –vía eurocomunismo– y que llevó a su autodestrucción.


2. Las privatizaciones de grandes empresas públicas estratégicas (energía, comunicaciones, transporte, agua, etc.) vendidas a precio saldo, en régimen de cuasi monopolio (Endesa, Iberdrola y Gas Natural dominan el 90% del mercado) y con clientela cautiva, dado que venden productos de primera necesidad, es la opción de un capitalismo en crisis que huye de otros sectores productivos. En el Estado español ese proceso se inició en la década de los 80 impulsado por la entrada en la CEE.


El siguiente paso fue la penetración del capital en los servicios públicos, especialmente en la sanidad, que se lleva una parte muy importante de los presupuestos del Estado. Las formas de privatización son muy variadas pero la esencia es la misma: el dinero público financia y el beneficio es privado.


La 'autoconcertación' que mencionas, para disminuir las listas de espera, debe entenderse como una forma de penetración de la lógica mercantil: tantas operaciones haces, tanto te pago. En lugar de ampliar las estructuras públicas con plantillas suficientes, se da lugar a perversiones como la generación artificial de indicaciones quirúrgicas o disminuir el rendimiento en horario normal, habida cuenta de los suculentos ingresos adicionales que se generan.


J.B. - Está claro que lo que se privatiza reporta beneficios para la empresa o grupo adjudicatario. ¿Podemos estar tranquilos los y las trabajadoras con esas decisiones, si añadimos que se privatiza lo que mayor valor añadido genera?


N.M. - La privatización de la sanidad, en todas su formas, es un procedimiento absolutamente perverso que pagan los pacientes con su salud y su vida, pero que está amparado por leyes de ámbito estatal. Los conciertos con la sanidad privada están regulados por el artículo 90 de la LGS de 1986, gobernando el PSOE con mayoría absoluta, y la gestión de centros públicos por el capital privado, por la Ley 15/97, votada por PP, PSOE, PNV, CiU y CC. Esta última, además, fue saludada con gran satisfacción por CCOO al día siguiente de la votación parlamentaria.


La explicación concreta de los diversos mecanismos sobrepasa los límites de esta entrevista, pero esencialmente consta de varios procesos interconectados:


Los hospitales privados son, en general, lujosos hoteles con gran precariedad, tanto en la cantidad y cualificación del personal, como en los recursos disponibles. El ejemplo más claro son las clínicas de partos: lujosas instalaciones hoteleras, sin neonatólogos en presencia, sin UVI para recién nacidos, etc. Los partos complicados se derivan a la pública, con grave riesgo para la madre y el feto. Las parálisis cerebrales, son algunas de las consecuencias.


Selección de pacientes y procesos rentables, sobre todo la cirugía de mediana o pequeña complejidad. Todos los tratamientos costosos se dejan para la sanidad pública. En los hospitales de gestión privada una UVI móvil instalada en la puerta deriva a la pública pacientes mayores con patologías crónicas múltiples o que requieran intervenciones costosas.


Los hospitales de gestión privada priorizan a los pacientes en función de los ingresos que reportan, como los de aseguradoras privadas sobre los de la sanidad pública e independientemente de la gravedad de la patología.


La concertación de las listas de espera con la sanidad privada se hace mediante el pago "por proceso". Este mecanismo genera una sobreindicación de intervenciones quirúrgicas rentables, exactamente igual que en la "autoconcertación" citada.


Todo este desastre, amparado legalmente, es ejecutado planificadamente por las consejerías de sanidad de todos los colores políticos, a la velocidad que permiten las luchas y las resistencias populares. Sus beneficiarios son los grandes bancos, fondos de capital riesgo, empresas multinacionales de todo tipo que han logrado hacerse con la gallina de los huevos de oro: presupuestos públicos, clientela asegurada, selección de riesgos, precariedad laboral y plantillas lo más pequeñas posibles, ausencia generalizada de controles de calidad por parte de las administraciones y suculentos beneficios privados.


Los hospitales públicos desde los años 90, así como los privados o de gestión privada, subcontratan multitud de servicios: cocinas, limpieza, ambulancias, seguridad, celadores, laboratorios, radiología, etc. Además de un caos organizativo la subcontratación asegura ganancias a la empresa a costa de la precariedad y la escasez de las plantillasimplica un deterioro grave del servicio con consecuencias para la salud y la vida. Por ejemplo, la privatizacion de los servicios de limpieza ha supuesto importantes incrementos de la mortalidad por infecciones hospitalarias, que son ya la primera causa de muerte en estas instituciones.


Este complejo proceso tiene su par dialéctico en el deterioro de la sanidad pública, planificado desde las diferentes administraciones mediante recortes del gasto, y sobre todo del personal. El desmoronamiento de la sanidad pública es condición necesaria para el negocio privado, que no sólo parasita el presupuesto público vía conciertos o gestión de centros, sino que ve aumentar exponencialmente las pólizas de seguros, precisamente por el deterioro de los servicios públicos.


J.B. - ¿Ocurre lo mismo con las pensiones, verdad? ¿Cree que las recomendaciones del Pacto de Toledo, sólo rechazadas por la CUP en el Congreso, fortalecen el sistema privado de pensiones ante la merma prevista para el sistema público después de más de 35 años de cotización?


N.M. - El ataque a las pensiones públicas viene de muy lejos y forma parte de la misma estrategia del capitalismo en crisis de penetrar en todos los sectores públicos capaces de generar beneficios. La primera huelga general contra el recorte de las pensiones, convocada en solitario por CCOO fue en 1985. En 1995 se crea en el Congreso de los Diputados el Pacto de Toledo para ir engrasando la privatización todo lo que permita la lucha de clases.


El robo de las pensiones públicas que son propiedad, en sentido estricto, de toda la clase trabajadora es el objetivo principal de la fracción dominante de la burguesía, la financiera. Este lobby, integrado por los grandes bancos, empresas de seguros y fondos de inversión, es el que dirige el Banco Central Europeo. Desde esta cueva de ladrones es desde la que, con el chantaje de la Deuda, el Tratado de Estabilidad de la Zona Euro y ahora con la extorsión del acceso a los 140.000 millones de euros del Fondo de Recuperación de la pandemia, se pretende avanzar en la privatización.


La lucha de la clase obrera pensionista encabezada en muchos lugares por antiguos dirigentes obreros, radicada en cada pueblo y ciudad del Estado y que tiene en su vanguardia al movimiento vasco de pensionistas es un muro contra el que hasta ahora se han estrellado. Su combate sostenido, aún a pesar de la pandemia, ha ido desenmascarando todas las farsas construidas, como aquella de Zapatero de congelar las pensiones para reducir el déficit y obtener 1.500 millones de euros, mientras se desgravaban (y se siguen desgravando) 2.000 millones anuales a los planes de pensiones privados.


La defensa de la independencia de este movimiento del "gobierno progresista" y del sindicalismo sobornado, está derrochando firmeza e inteligencia, habida cuenta –por poner un pequeño ejemplo que uno de los mayores planes de pensiones privadas es el de los funcionarios del Estado, constituido sin contar con ellos y gestionado por el BBVA, CCOO y UGT.


J.B. - ¿El Gobierno español "de izquierdas" está vendiendo a la clase trabajadora? Dijeron que echarían atrás las reformas laborales, entre otras, pero continúan sin derogarlas. ¿Qué está ocurriendo?


N.M. - El gobierno no está vendiendo (en el sentido de traicionando) al proletariado porque representa a otras clases como sectores de la aristocracia obrera y la pequeña burguesía. Nunca representaron los intereses de la clase trabajadora. Otra cosa es la palabrería engañosa con la que durante algún tiempo consiguieron encauzar la indignación.


Ahora está sucediendo, a ritmo de farsa, el drama que vivió el pueblo griego con Syriza. A las clases dominantes representadas y dirigidas por la UE no les tiembla el pulso al aplicar las políticas más duras para asegurar sus beneficios; sobre todo en tiempos de crisis cuando también a ellos les cruje el suelo bajo los pies.


No hay nada que esperar que no sea el resultado de la intensificación de la lucha de clases. La historia muestra una y otra vez que lo que más teme la burguesía es la fuerza organizada de la clase obrera y que a debilitarla y dividirla dedica sus mayores esfuerzos. El pulso permanente, histórico, se libra en la relación entre las luchas parciales, los logros concretos y los objetivos revolucionarios de conquista del poder. Sin éstos las conquistas son efímeras y la derrota, como se vio en la Transición, está asegurada.


Si miramos hacia nuestra propia historia, el PSOE reedita una vez tras otra su función de pilar fundamental de la perpetuación de los poderes económicos y los aparatos del Estado de la Dictadura, incluidos los nuevos ricos producto de las privatizaciones sin fin. Para ello, y según los avatares de la lucha de clases, necesita de vez en cuando sentar en su Consejo de Ministros a figuras que sirvan de señuelo temporal de que algo puede cambiar o simplemente, como ahora, para agitar el espantajo de la extrema derecha y que el pueblo se convenza de que la cosa podría ser peor. Todo ello mientras la autodestrucción de la supuesta izquierda que muerde el anzuelo se produce cada vez más rápidamente, tras la comprobación práctica del esperpento representado por sus ministros y ministras.


El resultado es que, efectivamente, nunca se ha dejado de gobernar al servicio de los intereses del capital y que el cambio de caras y de siglas reproduce, por ahora sin fin, el método de la expresión política de las clases dominantes: modificar algo para que todo permanezca.


La prueba de que las clases dominantes son conscientes de que están sentadas sobre un polvorín y de que, como decía Lenin, se está acumulando material altamente inflamable de la mano de la hecatombe social que se avecina, es precisamente el aumento sostenido de los presupuestos militares y de seguridad, precisamente cuando los servicios públicos se desmoronan.


J.B. - Aumenta de forma desorbitada la electricidad, sin embargo las pensiones lo hacen a un 0,9% y el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se congela, porque dice Pedro Sánchez y su equipo que no se puede cargar con más costes a las empresas. Entre 2008 y 2019, según los datos de la Central de Balances del Banco de España, las empresas no financieras acumularon unos beneficios netos ordinarios de 797.145 millones. ¿Se refiere a esto el presidente del gobierno "de izquierdas" del Estado español? Por otro lado, nos dicen que estamos en crisis y que no hay dinero, pero vemos como unos pocos superprivilegiados cada vez aumentan su riqueza, mientras que cada vez pagan menos impuestos. ¿Qué se puede hacer?


N.M. - Efectivamente y sobre todo aumentan sus beneficios precisamente las multinacionales que venden productos de primera necesidad en régimen de monopolio. Para entender mejor este saqueo basta tener en cuenta que tres expresidentes del gobierno, 20 exministros y ministras y varias decenas de secretarios de Estado del PSOE, del PP y de las derechas nacionalistas, han pasado de "regular" el mercado eléctrico a sentarse en los consejos de administración de las multinacionales de la electricidad. Lo mismo sucede con otros sectores, incluida la sanidad, donde tanto las aseguradoras privadas como la industria farmacéutica premian a los ex altos cargos por los servicios prestados. Esto no es la excepción, es la regla. Es el capitalismo.


Y todo eso sucede mientras en los barrios obreros, aquellos en los que se ceba la pandemia, el hambre acecha y tras el paro llega el abismo de los cortes de electricidad, gas y agua o el desahucio. Los datos son concluyentes: más de cinco millones de personas están viviendo con menos de 16 euros/día, la mitad de los niños pasa frío en sus casas durante el invierno y casi ocho millones de personas viven con goteras o humedades.


Son esas mismas empresas y esos mismos bancos los que han hecho aprobar contrarreformas fiscales que han ido reduciendo progresivamente su tributación hasta niveles irrisorios, de forma que si la fiscalidad fuera la de Suecia aumentara la recaudación anual en más 150.000 millones (más del doble del gasto estatal en sanidad). Son los mismos que se benefician del escándalo de las SICAV o las empresas del IBEX que mantienen más de 800 filiales en paraísos fiscales. Son esos bancos y multinacionales a los que rescatamos con cientos de miles de millones de dinero público y son esos mismos capitalistas los que esperan que recibir los 140.000 millones de euros del Fondo de Recuperación que la UE ha consignado a cambio de que vaya a parar como conditio sine qua non a "formas de colaboración público-privada".


Y actúan, no solamente contra la clase obrera, sino contra la pequeña y la mediana empresa llevando a la ruina miles de negocios y a cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. Pero, ¿de qué sirve lamentarse o desgañitarse acusándoles? Es la dictadura del capital y la ejercen con mano de hierro, sobre todo en tiempos de crisis.


Y aumenta el descaro de los pelotazos. Recuerdo el escándalo de los directivos de Pfizer-NBiotech y Moderna, cuyas empresas ya habían apalabrado la venta de millones de dosis de vacunas a los gobiernos de la UE y de EEUU. Esos CEO, mediante el procedimiento de anunciar buenos resultados de los ensayos clínicos de sus vacunas –sin ningún documento acreditativo– se embolsaron varios millones de euros en un día, vendiendo gran parte de sus acciones aprovechando importantes subidas de la bolsa que ellos mismos provocaron.


Sin embargo, los miles de millones de beneficios que se reparten no deben hacernos pensar, como equivocadamente hacen algunos, que "no es una crisis, es una estafa". Es una crisis, gigantesca, pilotada por los representantes del robo y el crimen organizado más grande de la historia: el capitalismo.


Y es importante saberlo, no sólo porque es real, sino porque como decía más arriba, las épocas de crisis son tiempos de duros enfrentamientos inter-capitalistas en los que su poder es más vulnerable; y al mismo tiempo, y sobre todo, porque son momentos en los que el tinglado de legitimación del gobierno de la burguesía se desmorona y las clases oprimidas pueden fortalecerse relativamente e identificar con más claridad a los responsables de sus desgracias.


J.B. - En este sentido, nos recuerdan desde el Gobierno español la necesidad de aceptar el dinero que llegará de Bruselas por la crisis actual. A cambio, plantean 120 reformas. ¿Tenemos que temerlas? ¿A quienes van a beneficiar esos fondos?


N.M. - No sabemos todavía de dónde salió el Covid 19, pero sí sabemos que apareció cuando estaba a punto de estallar una nueva y enorme réplica de la crisis económica que el capitalismo soporta desde hace décadas y cuando la situación social era ya explosiva en muchos países.


Tras casi un año de pandemia estamos ante la evidencia de que las clases dominantes la están utilizando en dos direcciones fundamentales:


1º. Neutralizar mediante el miedo, el aislamiento y el control prácticamente total de los medios que retroalimentan el pánico y la inseguridad, la capacidad de respuesta popular ante la hecatombe social y económica que se abate, sobre todo, sobre la clase obrera.


2º. Intensificar el saqueo de las arcas públicas, precisamente bajo el pretexto de la crisis sanitaria, económica y social.


La oligarquía financiera y las multinacionales de la energía, es decir las fracciones dominantes del capital que controlan el BCE y la Comisión Europea, han diseñado para su beneficio las reformas y los mecanismos necesarios para que los Fondos de Reconstrucción de la UE caigan en sus manos; incluidos por supuesto, los destinados a sanidad, que hoy más que nunca es la gallina de los huevos de oro.


Se ha conocido en estos días el Informe del Corporate Europe Observatory que da cuenta de cómo, sobre todo desde 2017, se lleva a cabo un plan de coacciones y sobornos destinado a asegurar la penetración y la preponderancia del capital privado en la sanidad y en los servicios sociales. El Informe destaca como la mercantilización y privatización de una sanidad pública enormemente deteriorada han sido factores determinantes de la incapacidad para hacer frente a la pandemia. Al mismo tiempo alerta sobre el protagonismo en el seno de la Comisión Europea de empresas consultoras como la McKinsey que jugó un papel decisivo en la privatización del National Health Service (NHS) británico.


J.B. - ¿Tiene sentido esperar que votando a partidos de izquierda se resuelvan nuestros problemas o hay que buscar las soluciones por otro sitio?


N.M. - Hoy más que nunca esa esperanza es un espejismo suicida para los trabajadores y trabajadoras. y para los sectores populares. El contexto económico del Estado español es el de una carrera hacia el abismo, con un derrumbe de los sectores fundamentales –turismo y construcción– con una deuda disparada y una UE que exige recortes y privatizaciones de lo que queda en manos públicas ("estabilidad presupuestaria", le llaman).


De los 140.000 millones de los Fondos de Reconstrucción, dinero público, por supuesto, llegará este año apenas el 10%, y sólo tras comprobar que se han ejecutado las consiguientes "reformas" y sólo para la llamada "transición energética y digital". Curiosamente el aborregamiento político, que cada día llega a cotas más altas, ha permitido que nadie cuestione por qué y en función de qué autoridad la UE, es decir, la oligarquía europea y nacional, ha decidido que esos dos son los sectores prioritarios para la "reconstrucción" que se regarán con nuestro dinero. En realidad se trata de camuflar tras algún concepto "moderno" y más o menos ambiguo el hecho incontrovertible de que pretenden aprovechar la "emergencia" y las "alarmas", es decir, nuestro muertos, para seguir amasando millones.


Sólo un ciego podría no ver el desastre que se avecina para muchos millones de personas, para la inmensa mayoría, y es evidente que este Gobierno, autoproclamado "el más progresista" ni quiere, ni puede enfrentar a los poderes que nos conducen al precipicio. El fracaso de la coalición Podemos–IU, que agita el espantajo de Vox para justificarse, es cada día más evidente y va camino de su destrucción. Si se mantiene en el gobierno es porque sigue prestando al capital el gran servicio de obstaculizar la reconstrucción de la fuerza obrera y popular que tome en sus manos las riendas de sus vidas.


Esta situación es, y será, cada vez más evidente, porque para las clases populares arrancar las riendas de quienes les conducen al abismo aparecerá claramente como una cuestión de vida o muerte. Están por nacer las nuevas formas de organización y de lucha que correspondan la situación radicalmente diferente en la que nos adentramos. En ese camino es vital tener bien claro contra quien luchamos y saber que el capital se propone cumplir sus objetivos a toda costa, por supuesto a costa nuestra, de nuestra salud, de nuestras vidas y de las de nuestro hijos.


El pilar fundamental del que partir es la reconstrucción de la independencia de clase. Para ello es imprescindible desenmascarar al gobierno "progresista" y a sus instrumentos políticos y sindicales como cómplices necesarios de los planes de la oligarquía monopolista, sobre todo la financiera, nacional y europea. Son ellos los que venden al capital dos preciados instrumentos, su colaboración desde los gobiernos y su contribución al debilitamiento del movimiento obrero y popular.




Ese "podemos" desde las instituciones, esa esperanza inútil –tantas veces reeditada– de que más diputados o más sillones ministeriales permiten cambiar algo, hay que enterrarla bien hondo en el basurero de la historia.


La construcción del nuevo poder obrero y popular deberá levantarse sobre formas nuevas, las que corresponden a las posibilidades y necesidades actuales de la nueva clase obrera, del nuevo proletariado; y también sobre la ineludible relectura de nuestra historia, la de aquí y la de los intentos revolucionarios ocurridos en otros tiempos y en otros lugares, para poner a punto la teoría y la práctica necesarias para enfrentar los tiempos difíciles que se avecinan.


J.B. - Por último, ¿en qué situación se encuentra la causa que la Audiencia Nacional os abrió a ti y dos compañeras por la solidaridad con el Pueblo Palestino? Lo puedes explicar en unas pocas palabras.


N.M. - Precisamente en estos días nos ha llegado el Auto de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional comunicándonos la conclusión del sumario y el sobreseimiento provisional de las actuaciones, al no apreciar delito de financiación o enaltecimiento del terrorismo. Aunque no sabemos bien el alcance de ese "provisional", entendemos que ha sido una importante victoria del movimiento de solidaridad que, a través de nosotras, ha expresado el inequívoco a poyo a la legítima lucha del pueblo palestino.


A pesar de lo absurdo de las acusaciones, no más que otras dirigidas contra otras organizaciones o personas, siempre hemos sido conscientes de que lo que pretende el sionismo es amputar, mediante el miedo o la represión, la solidaridad con una causa que, muy a su pesar, está profundamente arraigada en la conciencia de los pueblos.


Así lo hemos entendido nosotras y la Plataforma, que nos ha apoyado organizando muchas decenas de actos en todo el Estado que eran genuinamente la reivindicación del internacionalismo y de la solidaridad con un pueblo que representa, mejor que nadie, la dignidad de los oprimidos y la resistencia anti-imperialista.


Desde aquí hago un llamamiento a continuar desarrollando esa solidaridad, potenciando la campaña internacional "Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS)" y denunciando sin miedo al sionismo, con el convencimiento de que la lucha del pueblo palestino es la clave de bóveda de la Resistencia de los pueblos de Oriente Medio y que la bandera palestina expresa la insobornable lucha de los pueblos, que es al mismo tiempo nacional e internacionalista.





17 diciembre, 2020

EL ESTADO DE ALARMA, INSTRUMENTO DE CONTROL SOCIAL A LAS PUERTAS DE UN CATACLISMO — Ángeles Maestro




Red Roja - 29/11/2020


Radios, periódicos y televisiones vomitan a todas horas datos y más datos, la mayoría incomprensibles y carentes del mínimo rigor.


Tras nueve meses de pandemia, con los servicios sanitarios otra vez al borde del colapso sin que se haya tomado medida significativa alguna –que no sea el confinamiento– para enfrentar una situación absolutamente previsible, y mientas las expectativas vitales se derrumban en los barrios obreros y para decenas de miles de pequeños y medianos empresarios, tenemos el derecho de afirmar que la estrategia del gobierno central, y de todos los gobiernos autonómicos, se dirige a utilizar todo tipo de instrumentos de control social y de represión contra previsibles revueltas populares.


La respuesta a la crisis: una gigantesca destrucción de capital al servicio de la oligarquía financiera y de las multinacionales de la energía


Aún no sabemos de dónde surgió el virus, pero sí sabemos que antes de que apareciera ya estaban encendidas todas las alarmas del estallido de una gran crisis y de que la situación social era explosiva en muchos países. En el caso del reino de España, "siendo un país rico, vive en situación de pobreza generalizada" afirmaba a principios de 2020 el Relator de la ONU para la Pobreza[1].


Como en todas las crisis capitalistas, y esta es de gigantescas proporciones, la destrucción de capital sigue su curso arrasador barriendo de la escena masivamente pequeñas y medianas empresas[2]. También como ocurre en las crisis, los bancos aceleran los procesos de concentración aderezados con la compra a precio de saldo de lo poco que queda de banca pública con la complicidad directa del Gobierno, como fue el caso de Bankia y con los correspondientes despidos masivos, al tiempo que se constituyen en administradores del crédito procedente de la UE.


En un escenario de empobrecimiento masivo y de hundimiento del modelo económico del turismo y del ladrillo, cuando urge abordar la reconstrucción productiva desde posiciones de soberanía, la UE ha decidido que las prioridades son la transición energética hacia una energía más verde y la digitalización. Esas son las condiciones para acceder a los 760.000 millones de euros del fondo de recuperación europeo, es decir, para asegurar a los bancos y a las multinacionales el control de esa ingente cantidad de dinero, negando cualquier soberanía. Todo ello cuando se está destruyendo el poco tejido industrial que queda y no es la contaminación ambiental el principal problema y cuando la digitalización –en manos del capital– servirá para intensificar la destrucción de puestos de trabajo. Es decir, mientras millones de personas se enfrentan a la destrucción masiva de sus condiciones de vida los bancos y las multinacionales, sobre todo las eléctricas y las de la energía se preparan para recibir una lluvia de millones.


A nadie se le oculta que la rápida extensión de la miseria es preludio de grandes explosiones sociales. También es evidente que el Gobierno asiste impasible al desastre que se vislumbra sin adoptar las mínimas medidas para enfrentarlo.


Un cataclismo para la clase obrera y para los sectores populares frente al que no se han tomado las medidas más imprescindibles.


El estupor de los primeros meses ante las duras consecuencias de la epidemia ha dado paso a la constatación del hecho innegable –excepto para quienes se tapan no sólo la boca, sino el cerebro– de que, mientras se multiplican los informes que revelan la causalidad esencialmente social de la pandemia, ni el gobierno "progresista", ni los gobiernos autonómicos han adoptado medidas perentorias imprescindibles, aunque tenían la capacidad legal de hacerlo.

Ni me sitúo en teorías conspiratorias, ni hablo de medidas revolucionarias.

He aquí algunos datos.

. En el ámbito sanitario, el gobierno central y los autonómicos:

No han intervenido recursos –personal e instalaciones– de la sanidad privada, ni de la industria farmacéutica, ni de las empresas fabricantes de material necesario como respiradores, equipo de protección individual o mascarillas para ponerlos al servicio de las necesidades más acuciantes de la población. Las requisas, intervenciones y ocupaciones de empresas privadas estaban previstas en los artículos 8 y 13 del R.D. de Estado de Alarma del mes de marzo[3] y ninguna de ellas ni se adoptó entonces, ni nadie habla de ellas ahora, cuando según ellos mismos dicen, nos encaminamos al colapso sanitario

Cuando desde el inicio de la pandemia se hablaba de enormes carencias de personal en la sanidad, no han tomado medida alguna, ¡en 9 meses! para convocar ofertas públicas de empleo con condiciones laborales dignas. Estas convocatorias deberían servir para incentivar el regreso de las decenas de miles de profesionales sanitarios que emigraron tras encadenar años de contratos basura o para evitar, como está sucediendo, la cascada de bajas por depresión o estrés en una sanidad pública sobresaturada.

No han extendido de facto el derecho a la atención sanitaria a las personas inmigrantes sin papeles que siguen –a pesar de acumular todos los factores de riesgo social– sin tener acceso a la tarjeta sanitaria.

Los gobiernos autonómicos, con la complicidad del gobierno central, han hecho posible que toda la financiación adicional que se dispuso para la sanidad acabara en manos de empresas privadas (Ribera Salud, Indra, Telefónica, Pascual, etc), mediante la subcontratación de servicios diversos.


En el ámbito social, el gobierno central:


Aprobó una medida estrella, el Ingreso Mínimo Vital, cuya inoperancia da idea de lo ocurrido en otros sectores. Tras superar un laberinto burocrático, tarea casi imposible para la inmensa mayoría de las personas solicitantes, más del 60% de cerca de un millón de solicitudes, han sido rechazadas [4].

No se han paralizado los desahucios. Mas de un millón ejecutados desde 2008 [5], y en plena pandemia asiste impasible al drama humano cotidiano de dejar a las personas con menos recursos en la calle. En el Estado español se produce un suicidio cada 2,5 horas[6], buena parte de ellos por causas relacionadas con el desempleo y los desahucios[7]. Mientras, según cifras oficiales, hay 3,5 millones de viviendas vacías, con un importante porcentaje en poder de los bancos que promueven los desahucios.

El 30 de septiembre vencía la moratoria relativa al pago de hipotecas, de alquileres y suministros de agua, luz y electricidad contemplada en anteriores decretos [8]. El nuevo decreto de Estado de Alarma de 25 de octubre no la ha renovado; es decir, los bancos y las grandes multinacionales del agua, la luz y la electricidad tienen vía libre otorgada por el gobierno que "no deja atrás a nadie" para ejecutar nuevos desahucios y para cortar los suministros de bienes indispensables para la supervivencia a quienes de ahogan en la pobreza y en la enfermedad. El pago sólo se aplazó a partir de marzo y ahora llegan los recibos de golpe.

No ha reforzado el sistema educativo, ni para garantizar las más elementales medidas de seguridad, ni para permitir que el alumnado de los barrios obreros –afectados por cuarentenas sucesivas– pueda seguir las clases telemáticamente.

Tras más de 27.000 muertes de personas mayores no se han incautado las residencias privadas convertidas en auténticos "morideros" por obra de una voracidad empresarial que ha actuado y sigue actuando en connivencia con la pasividad de las administraciones. El clamor popular reclamando al Gobierno una Ley que regule el sector no ha tenido resultados[9].

Nada se ha hecho para mejorar la situación de miseria de las personas pensionistas, sobre todo de las mujeres, que además, en muchos casos, resultan ser quienes financian a sus familias. Más de seis millones de personas cobran pensiones inferiores a los 950 euros mensuales. El dato brutal es que mientras el número global de pensiones ha aumentado, desde enero a octubre de 2020 el número de pensiones mínimas ha sufrido una importantísima disminución, exactamente 49.646. Esta cifra casi multiplica por 10 el descenso sufrido por este grupo en 2019, que fue de 9.195 personas. Sin duda, este dato refleja, una vez más, que la vulnerabilidad ante la Covid no es la edad, sino la pobreza.

No ha adoptado medida alguna que obligara a gobiernos autonómicos y municipales a la mejora del transporte público en las grandes ciudades para evitar las aglomeraciones (en Madrid la frecuencia de paso de trenes en el metro en hora punta llega a ser superior a los 10 minutos) que son, obviamente, los mejores caldos de cultivo para la transmisión del Covid 19. Las condiciones en las que se realiza el transporte desde los barrios obreros, en los que se acumulan todos los factores de riesgo, al puesto de trabajo donde reina el patrón y la seguridad se supedita al beneficio, hacen que las medidas preconizadas para evitar contagios parezcan una broma macabra.


Y mientras, los medios de comunicación dedican más del 80% de su tiempo a extender el miedo a la pandemia.


Radios, periódicos y televisiones vomitan a todas horas datos y más datos, la mayoría incomprensibles y carentes del mínimo rigor, aderezados con análisis de tertulianos y de supuestos expertos, todos en la misma dirección. El resultado es la creación de sentimientos de pánico, de miedo a tener la mínima relación social y de inseguridad ante todo lo que suponga salir de casa, que colonizan las cabezas de millones de personas. Todo ello sin que en tan largas horas dedicadas al tema se informe de la situación en Cuba, en Vietnam o en China, países en los que la pandemia está controlada y en los que la población ha vuelto a sus relaciones sociales habituales.

Dado que todos los grandes medios de comunicación son propiedad, directa o indirectamente, de las mismas multinacionales y bancos que gestionan la crisis a su mayor beneficio, caben pocas dudas acerca de que la creación de un estado de miedo generalizado y de preconización del aislamiento social es el ambiente más propicio para conjurar lo que más temen: que la clase obrera y los sectores populares den un puñetazo en el tablero.

El miedo y la creación de una psicosis de guerra –las ruedas de prensa con militares y guardias civiles servían directamente a ese objetivo– son el mejor instrumento para disciplinar a las masas y para neutralizar, mediante la criminalización, cualquier desobediencia o resistencia.

Si a ello le añadimos el discurso que desde el gobierno "progresista" se extiende a los sectores populares proclives a la movilización a través de sus alguaciles políticos y sindicales subvencionados, de que no se debe criticar al PSOE, ni a Podemos, porque peor es que venga la derecha, el control social está garantizado. Las únicas movilizaciones admisibles son aquellas dirigidas contra los gobiernos del PP.

Ese es el servicio fundamental que presta al capital, Podemos y en general la auto-proclamada izquierda institucional: controlar el estallido de la revuelta social cuando en enero los ERTEs acaben y comience la cascada de empresas en bancarrota.

Y la función ha empezado. Ante las brutales cargas policiales contra la juventud vallecana, con varias personas heridas y detenidas, que exhibía su conciencia de clase frente a la segregación impuesta a los barrios obreros gritando "menos policía y más sanidad", la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, con fuerte presencia de Podemos e IU, envió el siguiente twit: "En Vallecas se han producido disturbios en los que las asociaciones de vecinos no tienen nada que ver".

En los últimos días las movilizaciones de jóvenes ocurridas en varias ciudades se han sancionado desde Podemos atribuyéndolas a la extrema derecha o a posiciones negacionistas, adelantando la criminalización de la protesta y, precisamente, la utilización de la alarma al servicio del control social. Todo ello en un intento de ocultar la evidencia de que en momentos en los que la miseria y la desesperación invaden a millones, es precisamente la supuesta izquierda institucional, débil y cobarde, la que alimenta el fascismo.


La lucha de clases no se confina.


Desde todas las instancias del poder, desde los aparatos represivos a los medios de comunicación, se preparan para hacer frente a rebeliones sociales que sin duda van a producirse.

Cuando el hambre y la desesperación se extienden sin que, como he argumentado, los gobiernos adopten siquiera las medidas más elementales para paliarlas, no se puede caer en el juego de quienes pretenden confinar la resistencia y la movilización social, por la vía de la criminalización.

Es preciso que desde posiciones de independencia de clase se desenmascare la complicidad del gobierno "progresista" y de sus agentes políticos y sindicales con la estrategia de la oligarquía nacional y europea, mientras deja sumirse en la miseria y la desesperación a millones de personas de la clase obrera y pequeños y medianos empresarios condenados a la ruina más absoluta.

En este momento no son suficientes críticas abstractas al capitalismo o a las clases dominantes. Dos líneas de trabajo, íntimamente conectadas, deben regir la acción dirigida a enfrentar lúcidamente el cataclismo que se avecina.

Por un lado es necesario "identificar" cuál es el elemento que más "destroza" a siniestro y hasta a diestro; cuál es el elemento sobre el que se puede acumular más fuerza en contra y que, además, sea un pivote sobre el que descansa todo el sistema; es decir, aquel elemento que, si logramos desprendernos de él, habremos dado pasos de gigante para acabar con el capitalismo. Este no es otro que el capital financiero, al que urge expropiar de nuestras vidas y contra el que hoy entran en contradicción la mayoría de sectores populares"[10].

Es de gran importancia que frente al poder de la banca, que objetivamente aniquila no sólo a la clase obrera, sino a pequeños y medianos empresarios, se pueda construir una alianza que impida que este sector alimente las filas del fascismo.

Por otro lado, es decisivo que se activen de manera unitaria espacios de organización y de movilización, creando desde la base estructuras de poder popular, de defensa intransigente de la vida en todas sus facetas y de preparación para el duro periodo de confrontación de clase que cada vez está más cerca.


NOTAS

1 https://news.un.org/es/story/2020/02/1469232

2 https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/pymes-destruccion-empleo-despidos_0_1408959747.html

3 https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2020-3692

4 https://confilegal.com/20201027-el-laberinto-del-ingreso-minimo-vital-mas-del-60-de-las-solicitudes-son-rechazadas/

5 https://afectadosporlahipoteca.com/2020/01/28/desde-2008-se-han-producido-1-002-000-desahucios/

6 https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=5006

7 https://www.elsaltodiario.com/vivienda/relacion-suicidios-desahucios

8 https://elderecho.com/la-prorroga-la-moratoria-hipotecaria-alquiler-prohibicion-cortes-suministro-vence-miercoles

9 https://marearesidencias.org/

10 https://redroja.net/articulos/informe-politico-octubre-2020/

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Nines Maestro en la asamblea de Mérida (23/11/2020)



Ángeles Maestro Martín. Capitalismo y salud