Ángeles [Nines] Maestro entrevistada por Juanjo Basterra
LA
HAINE - 29/01/2021
"Es
imprescindible desenmascarar al gobierno "progresista" y a
sus instrumentos políticos y sindicales como cómplices necesarios
de los planes de la oligarquía monopolista, sobre todo la
financiera, nacional y europea".
"El
PSOE reedita una vez tras otra su función de pilar fundamental de la
perpetuación de los poderes económicos y los aparatos del Estado de
la Dictadura"
"La
historia muestra, una y otra vez, que lo que más teme la burguesía
es la fuerza organizada de la clase obrera y que a debilitarla y
dividirla dedica sus mayores esfuerzos".
Ángeles
Maestro médica, comunista y portavoz de la plataforma
contra la privatización de la sanidad pública muestra el camino
desgarrador que para la clase trabajadora han adoptado los sucesivos
gobiernos, al servicio de la élite económica. Lamenta "el
desmoronamiento de la sanidad pública" que es "condición
necesaria para el negocio privado" y entiende que "es
imprescindible desenmascarar al gobierno "progresista"
y a sus instrumentos políticos y sindicales como cómplices
necesarios de los planes de la oligarquía monopolista, sobre todo la
financiera, nacional y europea", y considera que "el
PSOE reedita una vez tras otra su función de pilar fundamental de la
perpetuación de los poderes económicos y los aparatos del Estado de
la Dictadura". Advierte de que "la historia
muestra, una y otra vez, que lo que más teme la burguesía es la
fuerza organizada de la clase obrera y que a debilitarla y dividirla
dedica sus mayores esfuerzos". Y aventura que "están por
nacer las nuevas formas de organización y de lucha que correspondan la situación radicalmente diferente en la que nos adentramos".
Juanjo
Basterra - Desde los años setenta con la crisis del petróleo se
nos dice que el capitalismo/neoliberalismo utiliza las crisis de
forma periódica para eliminar derechos conquistados por la clase
trabajadora con sangre, sudor y lágrimas. ¿En la actual crisis
económica derivada o a raíz de la pandemia qué va a pasar? ¿Parece
que estamos en "stand-bay" (expectativa) a la espera de
algo?
Nines
Maestro - Es importante entender lo que está pasando porque nos
esperan tiempos muy duros, que al mismo tiempo pueden abrir
oportunidades de cambios en profundidad si sabemos aprovecharlos. Las
crisis son consustanciales al capitalismo. En esta crisis, que
efectivamente se inicia en la década de los 70 del siglo pasado hay
aspectos radicalmente diferentes a otras sucedidas en la historia del
capitalismo. A finales de los años 90 y comienzos del siglo XXI,
coincidiendo con los gigantescos avances en la informática y las
comunicaciones, el descubrimiento de nuevos materiales y los
hallazgos en biotecnología, entre otros, debería haberse iniciado
una fase sostenida de crecimiento. Veinte años después, lo que nos
espera es un hundimiento de las economías centrales del imperialismo
euro-estadounidese de dimensiones desconocidas.
Las
épocas de crisis son momentos de gran inestabilidad, tanto porque la
tarta se reduce y se intensifican las contradicciones y
enfrentamientos intercapitalistas –con la consiguiente aparición de
grietas en las estructuras de poder– como porque ya no hay migajas
que repartir y los oprimidos no aceptan ya seguir gobernados como
antes. Es decir, el capital hace su tarea intentando mantenerse a
flote anulando conquistas obreras. El gran interrogante es si las
clases oprimidas sabremos hacer la nuestra.
Por
otra parte, es importante señalar que el capitalismo también se
equilibra, absorbiendo en su dimensión política y mediante el Estado, a las clases o fracciones de clase (a sus representantes) que se
rebelan de forma espontánea. El gobierno multicultural, multirracial
y multigénero de Biden es una muestra de esto.
J.B.
- Aunque lo podemos suponer, a tu juicio, ¿por qué la sanidad
privada está ganando cada vez más terreno a la sanidad pública? No
es de hace un año, sino que lleva un camino ascendente de décadas:
desde la concertación de servicios con hospitales privados a la
"autoconcertación", como se denomina en la Comunidad
Autónoma Vasca, a que determinado personal médico pueda realizar
"horas extras" en su centro hospitalario, por ejemplo. ¿Es
imparable?
N.M.
- El proceso de privatización de la sanidad, que lleva décadas
desarrollándose, obedece exactamente, por un lado a las condiciones
de la lucha de clases y por otro, a la dinámica de la crisis general
del capitalismo.
1.
La victoria sobre el fascismo y la liberación de la mayor parte de
los países europeos fue llevada a cabo por la URSS y por las
guerrillas partisanas, buena parte de ellas dirigidas por comunistas;
es decir, tuvo un importantísimo componente de clase. Este hecho,
junto al fuerte crecimiento económico posterior y la intensificación
del saqueo imperialista de los países dependientes (cada vez hacen
falta más toneladas de azúcar para comprar un tractor, decía
Fidel) explican la creación de las potentes estructuras de servicios
públicos después de la II Guerra Mundial. Lo llamaron Estado del
Bienestar, término impregnado de ideología burguesa, para adaptarlo
a su tesis de "final de la historia", pero duró poco,
hasta la crisis de los 70.
Este
proceso de anestesia de la lucha de clase se acompañó de la
cooptación y el soborno de dirigentes de organizaciones obreras, que
en el plano sindical supuso la aceptación de la ideología de la
competitividad –que implicaba la aceptación de la destrucción
masiva de derechos que vendría después– y en el político, la
plena inserción de los partidos comunistas del orden establecido
–vía eurocomunismo– y que llevó a su autodestrucción.
2.
Las privatizaciones de grandes empresas públicas estratégicas
(energía, comunicaciones, transporte, agua, etc.) vendidas a precio
saldo, en régimen de cuasi monopolio (Endesa, Iberdrola y Gas
Natural dominan el 90% del mercado) y con clientela cautiva, dado que
venden productos de primera necesidad, es la opción de un
capitalismo en crisis que huye de otros sectores
productivos. En el Estado español ese proceso se inició en la
década de los 80 impulsado por la entrada en la CEE.
El
siguiente paso fue la penetración del capital en los servicios
públicos, especialmente en la sanidad, que se lleva una parte muy
importante de los presupuestos del Estado. Las formas de
privatización son muy variadas pero la esencia es la misma: el
dinero público financia y el beneficio es privado.
La 'autoconcertación' que mencionas, para disminuir las listas de espera, debe entenderse como una forma de penetración de la lógica
mercantil: tantas operaciones haces, tanto te pago. En lugar de
ampliar las estructuras públicas con plantillas suficientes, se da
lugar a perversiones como la generación artificial de indicaciones
quirúrgicas o disminuir el rendimiento en horario normal, habida
cuenta de los suculentos ingresos adicionales que se generan.
J.B.
- Está claro que lo que se privatiza reporta beneficios para la
empresa o grupo adjudicatario. ¿Podemos estar tranquilos los y las
trabajadoras con esas decisiones, si añadimos que se privatiza lo
que mayor valor añadido genera?
N.M.
- La privatización de la sanidad, en todas su formas, es un
procedimiento absolutamente perverso que pagan los pacientes con su
salud y su vida, pero que está amparado por leyes de ámbito
estatal. Los conciertos con la sanidad privada están regulados por
el artículo 90 de la LGS de 1986, gobernando el PSOE con mayoría
absoluta, y la gestión de centros públicos por el capital privado,
por la Ley 15/97, votada por PP, PSOE, PNV, CiU y CC. Esta última,
además, fue saludada con gran satisfacción por CCOO al día
siguiente de la votación parlamentaria.
La
explicación concreta de los diversos mecanismos sobrepasa los
límites de esta entrevista, pero esencialmente consta de varios
procesos interconectados:
• Los
hospitales privados son, en general, lujosos hoteles con gran
precariedad, tanto en la cantidad y cualificación del personal, como
en los recursos disponibles. El ejemplo más claro son las clínicas
de partos: lujosas instalaciones hoteleras, sin neonatólogos en
presencia, sin UVI para recién nacidos, etc. Los partos complicados
se derivan a la pública, con grave riesgo para la madre y el feto.
Las parálisis cerebrales, son algunas de las consecuencias.
• Selección
de pacientes y procesos rentables, sobre todo la cirugía de mediana
o pequeña complejidad. Todos los tratamientos costosos se dejan para
la sanidad pública. En los hospitales de gestión privada una UVI
móvil instalada en la puerta deriva a la pública pacientes
mayores con patologías crónicas múltiples o que requieran
intervenciones costosas.
• Los
hospitales de gestión privada priorizan a los pacientes en función
de los ingresos que reportan, como los de aseguradoras privadas sobre
los de la sanidad pública e independientemente de la gravedad de la
patología.
• La
concertación de las listas de espera con la sanidad privada se hace
mediante el pago "por proceso". Este mecanismo genera una
sobreindicación de intervenciones quirúrgicas rentables,
exactamente igual que en la "autoconcertación" citada.
Todo
este desastre, amparado legalmente, es ejecutado planificadamente por
las consejerías de sanidad de todos los colores políticos, a la
velocidad que permiten las luchas y las resistencias populares. Sus
beneficiarios son los grandes bancos, fondos de capital riesgo,
empresas multinacionales de todo tipo que han logrado hacerse con la
gallina de los huevos de oro: presupuestos públicos, clientela
asegurada, selección de riesgos, precariedad laboral y plantillas lo
más pequeñas posibles, ausencia generalizada de controles de
calidad por parte de las administraciones y suculentos beneficios
privados.
• Los
hospitales públicos desde los años 90, así como los privados o de
gestión privada, subcontratan multitud de servicios: cocinas,
limpieza, ambulancias, seguridad, celadores, laboratorios,
radiología, etc. Además de un caos organizativo –la subcontratación
asegura ganancias a la empresa a costa de la precariedad y la escasez
de las plantillas–implica un deterioro grave del servicio con
consecuencias para la salud y la vida. Por ejemplo, la privatizacion
de los servicios de limpieza ha supuesto importantes incrementos de
la mortalidad por infecciones hospitalarias, que son ya la primera
causa de muerte en estas instituciones.
Este
complejo proceso tiene su par dialéctico en el deterioro de la
sanidad pública, planificado desde las diferentes administraciones
mediante recortes del gasto, y sobre todo del personal. El
desmoronamiento de la sanidad pública es condición necesaria para
el negocio privado, que no sólo parasita el presupuesto público vía
conciertos o gestión de centros, sino que ve aumentar
exponencialmente las pólizas de seguros, precisamente por el
deterioro de los servicios públicos.
J.B.
- ¿Ocurre lo mismo con las pensiones, verdad? ¿Cree que las
recomendaciones del Pacto de Toledo, sólo rechazadas por la CUP en
el Congreso, fortalecen el sistema privado de pensiones ante la merma
prevista para el sistema público después de más de 35 años de
cotización?
N.M.
- El ataque a las pensiones públicas viene de muy lejos y forma
parte de la misma estrategia del capitalismo en crisis de penetrar en
todos los sectores públicos capaces de generar beneficios. La
primera huelga general contra el recorte de las pensiones, convocada
en solitario por CCOO fue en 1985. En 1995 se crea en el Congreso
de los Diputados el Pacto de Toledo para ir engrasando la
privatización todo lo que permita la lucha de clases.
El
robo de las pensiones públicas –que son propiedad, en sentido
estricto, de toda la clase trabajadora– es el objetivo principal de la
fracción dominante de la burguesía, la financiera. Este lobby,
integrado por los grandes bancos, empresas de seguros y fondos de
inversión, es el que dirige el Banco Central Europeo. Desde esta
cueva de ladrones es desde la que, con el chantaje de la Deuda, el
Tratado de Estabilidad de la Zona Euro y ahora con la extorsión del
acceso a los 140.000 millones de euros del Fondo de Recuperación de
la pandemia, se pretende avanzar en la privatización.
La
lucha de la clase obrera pensionista –encabezada en muchos lugares
por antiguos dirigentes obreros, radicada en cada pueblo y ciudad del
Estado y que tiene en su vanguardia al movimiento vasco de
pensionistas– es un muro contra el que hasta ahora se han estrellado.
Su combate sostenido, aún a pesar de la pandemia, ha ido
desenmascarando todas las farsas construidas, como aquella de
Zapatero de congelar las pensiones para reducir el déficit y obtener
1.500 millones de euros, mientras se desgravaban (y se siguen
desgravando) 2.000 millones anuales a los planes de pensiones
privados.
La
defensa de la independencia de este movimiento del "gobierno
progresista" y del sindicalismo sobornado, está derrochando
firmeza e inteligencia, habida cuenta –por poner un pequeño ejemplo– que uno de los mayores planes de pensiones privadas es el de los
funcionarios del Estado, constituido sin contar con ellos y
gestionado por el BBVA, CCOO y UGT.
J.B.
- ¿El Gobierno español "de izquierdas" está vendiendo a
la clase trabajadora? Dijeron que echarían atrás las reformas
laborales, entre otras, pero continúan sin derogarlas. ¿Qué está
ocurriendo?
N.M.
- El gobierno no está vendiendo (en el sentido de traicionando) al
proletariado porque representa a otras clases como sectores de la
aristocracia obrera y la pequeña burguesía. Nunca representaron los
intereses de la clase trabajadora. Otra cosa es la palabrería
engañosa con la que durante algún tiempo consiguieron encauzar la
indignación.
Ahora
está sucediendo, a ritmo de farsa, el drama que vivió el pueblo
griego con Syriza. A las clases dominantes representadas y dirigidas
por la UE no les tiembla el pulso al aplicar las políticas más
duras para asegurar sus beneficios; sobre todo en tiempos de crisis
cuando también a ellos les cruje el suelo bajo los pies.
No
hay nada que esperar que no sea el resultado de la intensificación
de la lucha de clases. La historia muestra una y otra vez que lo que
más teme la burguesía es la fuerza organizada de la clase obrera y
que a debilitarla y dividirla dedica sus mayores esfuerzos. El pulso
permanente, histórico, se libra en la relación entre las luchas
parciales, los logros concretos y los objetivos revolucionarios de
conquista del poder. Sin éstos las conquistas son efímeras y la
derrota, como se vio en la Transición, está asegurada.
Si
miramos hacia nuestra propia historia, el PSOE reedita una vez tras
otra su función de pilar fundamental de la perpetuación de los
poderes económicos y los aparatos del Estado de la Dictadura,
incluidos los nuevos ricos producto de las privatizaciones sin fin.
Para ello, y según los avatares de la lucha de clases, necesita de
vez en cuando sentar en su Consejo de Ministros a figuras que sirvan
de señuelo temporal de que algo puede cambiar o simplemente, como
ahora, para agitar el espantajo de la extrema derecha y que el pueblo
se convenza de que la cosa podría ser peor. Todo ello mientras la
autodestrucción de la supuesta izquierda que muerde el anzuelo se
produce cada vez más rápidamente, tras la comprobación práctica
del esperpento representado por sus ministros y ministras.
El
resultado es que, efectivamente, nunca se ha dejado de gobernar al
servicio de los intereses del capital y que el cambio de caras y de
siglas reproduce, por ahora sin fin, el método de la expresión
política de las clases dominantes: modificar algo para que todo
permanezca.
La
prueba de que las clases dominantes son conscientes de que están
sentadas sobre un polvorín y de que, como decía Lenin, se está
acumulando material altamente inflamable de la mano de la hecatombe
social que se avecina, es precisamente el aumento sostenido de los
presupuestos militares y de seguridad, precisamente cuando los
servicios públicos se desmoronan.
J.B.
- Aumenta de forma desorbitada la electricidad, sin embargo las
pensiones lo hacen a un 0,9% y el Salario Mínimo Interprofesional
(SMI) se congela, porque dice Pedro Sánchez y su equipo que no se
puede cargar con más costes a las empresas. Entre 2008 y 2019, según
los datos de la Central de Balances del Banco de España, las
empresas no financieras acumularon unos beneficios netos ordinarios
de 797.145 millones. ¿Se refiere a esto el presidente del gobierno
"de izquierdas" del Estado español? Por otro lado, nos
dicen que estamos en crisis y que no hay dinero, pero vemos como unos
pocos superprivilegiados cada vez aumentan su riqueza, mientras que cada
vez pagan menos impuestos. ¿Qué se puede hacer?
N.M.
- Efectivamente y sobre todo aumentan sus beneficios precisamente las
multinacionales que venden productos de primera necesidad en régimen
de monopolio. Para entender mejor este saqueo basta tener en cuenta
que tres expresidentes del gobierno, 20 exministros y ministras y
varias decenas de secretarios de Estado del PSOE, del PP y de las
derechas nacionalistas, han pasado de "regular" el mercado
eléctrico a sentarse en los consejos de administración de las
multinacionales de la electricidad. Lo mismo sucede con otros
sectores, incluida la sanidad, donde tanto las aseguradoras privadas
como la industria farmacéutica premian a los ex altos cargos por los
servicios prestados. Esto no es la excepción, es la regla. Es el
capitalismo.
Y
todo eso sucede mientras en los barrios obreros, aquellos en los que
se ceba la pandemia, el hambre acecha y tras el paro llega el abismo
de los cortes de electricidad, gas y agua o el desahucio. Los datos
son concluyentes: más de cinco millones de personas están viviendo
con menos de 16 euros/día, la mitad de los niños pasa frío en sus
casas durante el invierno y casi ocho millones de personas viven con
goteras o humedades.
Son
esas mismas empresas y esos mismos bancos los que han hecho aprobar
contrarreformas fiscales que han ido reduciendo progresivamente su
tributación hasta niveles irrisorios, de forma que si la fiscalidad
fuera la de Suecia aumentara la recaudación anual en más 150.000
millones (más del doble del gasto estatal en sanidad). Son los
mismos que se benefician del escándalo de las SICAV o las empresas
del IBEX que mantienen más de 800 filiales en paraísos fiscales.
Son esos bancos y multinacionales a los que rescatamos con cientos de
miles de millones de dinero público y son esos mismos capitalistas
los que esperan que recibir los 140.000 millones de euros del Fondo
de Recuperación que la UE ha consignado a cambio de que vaya a parar –como conditio sine qua non– a "formas de colaboración
público-privada".
Y
actúan, no solamente contra la clase obrera, sino contra la pequeña
y la mediana empresa llevando a la ruina miles de negocios y a
cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. Pero, ¿de qué
sirve lamentarse o desgañitarse acusándoles? Es la dictadura del
capital y la ejercen con mano de hierro, sobre todo en tiempos de
crisis.
Y
aumenta el descaro de los pelotazos. Recuerdo el escándalo de los
directivos de Pfizer-NBiotech y Moderna, cuyas empresas ya habían
apalabrado la venta de millones de dosis de vacunas a los gobiernos
de la UE y de EEUU. Esos CEO, mediante el procedimiento de anunciar
buenos resultados de los ensayos clínicos de sus vacunas –sin ningún
documento acreditativo– se embolsaron varios millones de euros en un
día, vendiendo gran parte de sus acciones aprovechando importantes
subidas de la bolsa que ellos mismos provocaron.
Sin
embargo, los miles de millones de beneficios que se reparten no deben
hacernos pensar, como equivocadamente hacen algunos, que "no es
una crisis, es una estafa". Es una crisis, gigantesca, pilotada
por los representantes del robo y el crimen organizado más grande de
la historia: el capitalismo.
Y
es importante saberlo, no sólo porque es real, sino porque como
decía más arriba, las épocas de crisis son tiempos de duros
enfrentamientos inter-capitalistas en los que su poder es más
vulnerable; y al mismo tiempo, y sobre todo, porque son momentos en
los que el tinglado de legitimación del gobierno de la burguesía se
desmorona y las clases oprimidas pueden fortalecerse relativamente e
identificar con más claridad a los responsables de sus desgracias.
J.B.
- En este sentido, nos recuerdan desde el Gobierno español la
necesidad de aceptar el dinero que llegará de Bruselas por la crisis
actual. A cambio, plantean 120 reformas. ¿Tenemos que temerlas? ¿A
quienes van a beneficiar esos fondos?
N.M.
- No sabemos todavía de dónde salió el Covid 19, pero sí sabemos
que apareció cuando estaba a punto de estallar una nueva y enorme
réplica de la crisis económica que el capitalismo soporta desde
hace décadas y cuando la situación social era ya explosiva en
muchos países.
Tras
casi un año de pandemia estamos ante la evidencia de que las clases
dominantes la están utilizando en dos direcciones fundamentales:
1º. Neutralizar mediante el miedo, el aislamiento y el control –prácticamente total de los medios que retroalimentan el pánico y la
inseguridad–, la capacidad de respuesta popular ante la hecatombe
social y económica que se abate, sobre todo, sobre la clase obrera.
2º. Intensificar el saqueo de las arcas públicas, precisamente bajo el
pretexto de la crisis sanitaria, económica y social.
La
oligarquía financiera y las multinacionales de la energía, es decir
las fracciones dominantes del capital que controlan el BCE y la
Comisión Europea, han diseñado para su beneficio las reformas y los
mecanismos necesarios para que los Fondos de Reconstrucción de la UE
caigan en sus manos; incluidos por supuesto, los destinados a
sanidad, que hoy más que nunca es la gallina de los huevos de oro.
Se
ha conocido en estos días el Informe del Corporate Europe Observatory que da cuenta de cómo, sobre todo desde 2017, se lleva a
cabo un plan de coacciones y sobornos destinado a asegurar la
penetración y la preponderancia del capital privado en la sanidad y
en los servicios sociales. El Informe destaca como la
mercantilización y privatización de una sanidad pública
enormemente deteriorada han sido factores determinantes de la
incapacidad para hacer frente a la pandemia. Al mismo tiempo alerta
sobre el protagonismo en el seno de la Comisión Europea de empresas
consultoras como la McKinsey que jugó un papel decisivo en la
privatización del National Health Service (NHS) británico.
J.B.
- ¿Tiene sentido esperar que votando a partidos de izquierda se
resuelvan nuestros problemas o hay que buscar las soluciones por otro
sitio?
N.M.
- Hoy más que nunca esa esperanza es un espejismo suicida para los
trabajadores y trabajadoras. y para los sectores populares. El
contexto económico del Estado español es el de una carrera hacia el
abismo, con un derrumbe de los sectores fundamentales –turismo y
construcción– con una deuda disparada y una UE que exige recortes y
privatizaciones de lo que queda en manos públicas ("estabilidad
presupuestaria", le llaman).
De
los 140.000 millones de los Fondos de Reconstrucción, dinero
público, por supuesto, llegará este año apenas el 10%, y sólo
tras comprobar que se han ejecutado las consiguientes "reformas"
y sólo para la llamada "transición energética y digital".
Curiosamente el aborregamiento político, que cada día llega a cotas
más altas, ha permitido que nadie cuestione por qué y en función
de qué autoridad la UE, es decir, la oligarquía europea y nacional,
ha decidido que esos dos son los sectores prioritarios para la
"reconstrucción" que se regarán con nuestro dinero. En
realidad se trata de camuflar tras algún concepto "moderno"
y más o menos ambiguo el hecho incontrovertible de que pretenden
aprovechar la "emergencia" y las "alarmas", es
decir, nuestro muertos, para seguir amasando millones.
Sólo
un ciego podría no ver el desastre que se avecina para muchos
millones de personas, para la inmensa mayoría, y es evidente que este
Gobierno, autoproclamado "el más progresista" ni quiere,
ni puede enfrentar a los poderes que nos conducen al precipicio. El
fracaso de la coalición Podemos–IU, que agita el espantajo de Vox
para justificarse, es cada día más evidente y va camino de su
destrucción. Si se mantiene en el gobierno es porque sigue prestando
al capital el gran servicio de obstaculizar la reconstrucción de la
fuerza obrera y popular que tome en sus manos las riendas de sus
vidas.
Esta
situación es, y será, cada vez más evidente, porque para las
clases populares arrancar las riendas de quienes les conducen al
abismo aparecerá claramente como una cuestión de vida o muerte.
Están por nacer las nuevas formas de organización y de lucha que
correspondan la situación radicalmente diferente en la que nos
adentramos. En ese camino es vital tener bien claro contra quien
luchamos y saber que el capital se propone cumplir sus objetivos a
toda costa, por supuesto a costa nuestra, de nuestra salud, de
nuestras vidas y de las de nuestro hijos.
El
pilar fundamental del que partir es la reconstrucción de la
independencia de clase. Para ello es imprescindible desenmascarar al
gobierno "progresista" y a sus instrumentos políticos y
sindicales como cómplices necesarios de los planes de la oligarquía
monopolista, sobre todo la financiera, nacional y europea. Son ellos
los que venden al capital dos preciados instrumentos, su colaboración
desde los gobiernos y su contribución al debilitamiento del
movimiento obrero y popular.
Ese
"podemos" desde las instituciones, esa esperanza inútil
–tantas veces reeditada– de que más diputados o más sillones
ministeriales permiten cambiar algo, hay que enterrarla bien hondo en
el basurero de la historia.
La
construcción del nuevo poder obrero y popular deberá levantarse
sobre formas nuevas, las que corresponden a las posibilidades y
necesidades actuales de la nueva clase obrera, del nuevo
proletariado; y también sobre la ineludible relectura de nuestra
historia, la de aquí y la de los intentos revolucionarios ocurridos
en otros tiempos y en otros lugares, para poner a punto la teoría y
la práctica necesarias para enfrentar los tiempos difíciles que se
avecinan.
J.B.
- Por último, ¿en qué situación se encuentra la causa que la
Audiencia Nacional os abrió a ti y dos compañeras por la
solidaridad con el Pueblo Palestino? Lo puedes explicar en unas pocas
palabras.
N.M.
- Precisamente en estos días nos ha llegado el Auto de la Sala de lo
Penal de la Audiencia Nacional comunicándonos la conclusión del
sumario y el sobreseimiento provisional de las actuaciones, al no
apreciar delito de financiación o enaltecimiento del terrorismo.
Aunque no sabemos bien el alcance de ese "provisional", entendemos que ha sido una importante victoria del movimiento de
solidaridad que, a través de nosotras, ha expresado el inequívoco a
poyo a la legítima lucha del pueblo palestino.
A
pesar de lo absurdo de las acusaciones, no más que otras dirigidas
contra otras organizaciones o personas, siempre hemos sido
conscientes de que lo que pretende el sionismo es amputar, mediante el
miedo o la represión, la solidaridad con una causa que, muy a su
pesar, está profundamente arraigada en la conciencia de los pueblos.
Así
lo hemos entendido nosotras y la Plataforma, que nos ha apoyado
organizando muchas decenas de actos en todo el Estado que eran
genuinamente la reivindicación del internacionalismo y de la
solidaridad con un pueblo que representa, mejor que nadie, la dignidad
de los oprimidos y la resistencia anti-imperialista.
Desde
aquí hago un llamamiento a continuar desarrollando esa solidaridad,
potenciando la campaña internacional "Boicot, Desinversiones y
Sanciones (BDS)" y denunciando sin miedo al sionismo, con el
convencimiento de que la lucha del pueblo palestino es la clave de
bóveda de la Resistencia de los pueblos de Oriente Medio y que la
bandera palestina expresa la insobornable lucha de los pueblos, que
es al mismo tiempo nacional e internacionalista.