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03 diciembre, 2021

El aspirante a Guaidó cubano en Madrid — Volker Hermsdorf

 


Popular Resistance.org – 02/12/2021


El opositor cubano Yunior García Aguilera ha anunciado una “alianza estratégica” de fuerzas opositoras en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Esta "alianza" de activistas "enfrentados a la misma dictadura" podría ayudar a "cambiar la realidad en Cuba", declaró en un reportaje publicado este sábado por la agencia de noticias Europa Press(1). Tras reunirse con representantes del partido fascista Vox y del Partido Popular (PP) posfranquista, el cofundador de la plataforma Archipiélago, que aterrizó en Madrid el 18 de noviembre, también se reunió a finales de la semana pasada con el político opositor de derecha Leopoldo López, quien huyó de la justicia venezolana a España hace un año.


Leopoldo López & Yunior García

La conexión con López, responsable de numerosas muertes en los retenes, las llamadas guarimbas, en Venezuela en 2014, permitiría "entender mejor la obra" que García "quería escenificar en Cuba", comentó este domingo el portal cubano Cubadebate(2). López fue condenado a casi 14 años de prisión en 2015 por incitación a la violencia. Tras escapar del arresto domiciliario y participar en un fallido intento de golpe de Estado en abril de 2019, desapareció ilegalmente del país en octubre del año pasado en una operación de camuflaje con el apoyo de la embajada española. Desde entonces, él y su padre, Leopoldo López Gil, eurodiputado del PP, han presionado para que la UE endurezca las sanciones contra Venezuela.


Leopoldo López Gil (PP)


La salida de García también fue organizada por diplomáticos españoles. El hasta ahora desconocido dramaturgo ha estado cada vez más presente en los medios occidentales en las últimas semanas como el “principal iniciador de las nuevas protestas masivas” en Cuba. Cuando las “manifestaciones a nivel nacional” anunciadas para el 15 de noviembre no se llevaron a cabo por falta de presencia de nadie, García partió hacia España un día después para –como él mismo dijo– “reunir nuevas fuerzas”. Las fotografías que documentan la supuesta persecución del oponente por parte del sistema lo muestran caminando sin obstáculos con una gran maleta con ruedas por la Terminal 3 del aeropuerto José Martí de La Habana, desmentían los informes falsos de que García estaba bajo “arresto domiciliario”(3).




Tras su llegada a Madrid, el nuevo niño mimado de la disidencia fue recibido por Vox y políticos del PP, entre otros. En septiembre, y antes en julio, ambas partes presionaron para que se rompiera el diálogo entre Bruselas y Cuba y exigieron sanciones contra la república socialista. Las mociones correspondientes habían sido formuladas por López Gil, entre otros.


El sábado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, también rechazó categóricamente un diálogo con el gobierno cubano. "En todas las ocasiones, el régimen desperdició la oportunidad de diálogo, redoblando una ideología en bancarrota y un sistema económico fallido que no puede satisfacer las necesidades básicas de los cubanos", dijo Blinken, citado por el canal de propaganda estatal estadounidense RadioTV Martí, citando a Blinken en un comunicado(4).


Al igual que Juan Guaidó, quien se nombró a sí mismo presidente interino de Venezuela con el apoyo de Washington, García amenaza con convertirse en otro peón tragicómico de los estrategas estadounidenses. Y al igual que Guaidó, juzga mal su papel. En Cuba se sentía “como un judío en la Alemania nazi”, explicó en una entrevista al diario español “El Mundo” el 18 de noviembre(5). Sin embargo, dijo que volvería allí para “cumplir su misión”, según cita Reuters(6) en el mismo día. García reveló este sábado al diario digital español “El Objetivo”(7) que su objetivo no era “pasar a la historia, conseguir una calle o una estatua de mármol en un parque, sino cambiar las cosas”.


Notas:

(1) https://www.europapress.es/internacional/noticia-yunior-garcia-plantea-alianza-opositores-cuba-venezuela-nicaragua-porque-encaran-misma-dictadura-20211127090451.html

(2) http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/11/28/el-golpismo-los-cria-y-madrid-los-junta/

(3) http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/11/17/el-epilogo-del-show-yunior-finalmente-marcha-como-turista-a-madrid/comentarios/pagina-5/

(4) https://www.radiotelevisionmarti.com/a/eeuu-recuerda-primer-aniversario-del-27n-/308082.html

(5) https://www.elmundo.es/internacional/2021/11/18/619667f1fdddffc9aa8b45ab.html

(6) https://www.reuters.com/world/americas/missing-cuban-protest-leader-yunior-garcia-lands-madrid-2021-11-17/

(7) https://theobjective.com/internacional/2021-11-27/yunior-garcia-alianza-opositores/



Súper Yunior, dictadura cubana, libertad de prensa y otras falacias




Voces en lucha – 19/11/2021


El 15 de noviembre era la fecha programada. Cuba aparecía en la agenda de los grandes medios. Los altavoces de la razón universal desplegaron al unísono su canto global. Pronto desafinó. Una vez más, con la misma fuerza que infló su ruido, cayó de vacío y silencio. Sin embargo, los cantos de sirena que encubren al capital siguen haciendo mella en las conciencias.


Si en algo ha sabido incidir el desorden que nos ordena, es en el plano de las ideas. Ahí donde diluye su carácter violento. Justamente ese espacio que confirma que el capitalismo es mucho más que un sistema económico. Ese desorden que ordena conciencias y doctrinas no puede aceptar la desobediencia. El pensamiento único jamás toleró disidencias. Y Cuba, hace rato que rompió todos los moldes de lo tolerable. En 1959, cometió la osadía de salirse del tiesto; y lo hizo sin rodeos, por la vía rápida, la de la revolución armada, iniciando así, paradójicamente, la transición a eso que Frei Betto llamó “el nombre político del amor”[1]. Amor y política no es un matrimonio que pueda bendecir la maquinaria más demoledora de la historia de la humanidad. Con la épica cubana, se desparramó la esperanza por América Latina y el mundo. Y la máquina, era de esperar, extendió sus tentáculos de guerra; políticos, judiciales, económicos, militares y por supuesto culturales. Alianzas para el progreso, golpes de Estado, terrorismo paraestatal, bloqueo, medidas coercitivas, contrainsurgencia, asesinatos políticos. Paralelamente, puso a funcionar una arquitectura de guerra cultural y propaganda que tenía como objeto atacar a las conciencias mediante todos los instrumentos a su alcance: cine, publicidad, prensa, radio, televisión, música, arte, agencias no y sí gubernamentales. Financiaron campañas mediáticas, programas de desarrollo, investigaciones, compraron voluntades y cooptaron intelectuales, artistas y escritores muchos de ellos progresistas o de la izquierda marxista. Lo que Néstor Kohan llama “la fabricación industrial del consenso”. El pensador argentino alude al texto de Frances Stonor Saunders, La CIA y la guerra fría cultural, donde a través de entrevistas a exagentes de la Agencia Central de Inteligencia y acceso a documentos desclasificados, ofrece datos sobre


“los abultados millones de dólares que la CIA invirtió en sobornos, pensiones políticas, becas y subsidios a congresos, proyectos académicos, editoriales y revistas “independientes”, destinados a cooptar, neutralizar, confundir o inducir quiebres en los investigadores e intelectuales críticos de Europa del Este, de Europa Occidental y de los propios Estados Unidos. La finalidad de este gigantesco arsenal político y financiero la definió C.D. Jackson (consejero en guerra psicológica de Eisenhower y la CIA): `nos proponemos ganar la tercera guerra mundial sin combatir´. Lo lograron, al menos por ahora”[2].


Se trataba de trabajar en las conciencias individuales y colectivas para construir consensos mediante la aceptación del capitalismo y su razón cultural, no solo como la única posible, sino la única deseable. Herramientas claves para esta tarea son los medios de comunicación, máquinas de crear cultura; de estimular o dilapidar el pensamiento crítico. Todos los recursos son pocos a la hora de mantener la hegemonía. Y un imperio sabe bastante de hegemonía y algo de gestionar recursos.


Lo que contemplamos el día 15 de noviembre en el panorama mediático internacional en relación a Cuba es resultado de años de guerra cultural articulada contra el amor y la política. Las victorias en esa variante de guerra tienen varias ventajas. La más evidente es que no deja huellas de sangre ni ladrillos rotos; la más duradera es la huella que deja en las cabezas, que suelen aceptar mejor las ideas que las balas. Si tomamos como ejemplo el Reino de España, podemos palpar su gran logro hegemónico: la naturalización de posiciones políticas sobreideologizadas. Cuba es una brutal dictadura de la misma forma que la lluvia moja. Si cuestionas que la lluvia moja, probablemente estés loco o mucho peor: seas comunista.


Las tertulias de radio o televisión tenían el día 15 a Cuba en la palestra. Por poner tan solo un ejemplo, Radio Nacional de España comienza la mañana hablando de ausencia de libertad de prensa en Cuba en un debate donde todos los “opinólogos” piensan lo mismo, reproduciendo cada cual con más ingenio la versión monolítica del Norte Global. Los calificativos van desde dictadura hasta jurásico sin obviar otros más moderados propios de la información democrática y plural que se supone representan. Así llevan décadas alimentando una opinión pública sobre Cuba o Venezuela que da por sentado verdades incuestionables sin contraste con la realidad ni juicio crítico.


Quienes acusan han desarrollado la virtud de hacernos creer que hablan desde un espacio de libertad ajeno a lo ideológico. Estos profesionales de la opinión, que tan pronto hablan de Cuba como son expertos en volcanes, Covid-19 o la reproducción del cangrejo blanco de Oceanía, portan y reproducen la verdad única de la llamada “razón occidental”, legítima dueña de la libertad, la democracia y el orden.


La mitología de la libertad de expresión es el arma para deslegitimar desde la lupa del Norte todo orden social que no se ajuste a los cánones del circo neoliberal donde cualquiera puede decir lo que le venga en gana siempre y cuando sea minoritario o no toque ciertos intereses.


La Revolución Cubana es presa perfecta para el despliegue de ese mito. No importa que en Cuba, un país históricamente dependiente, subdesarrollado y bloqueado desde hace 6 décadas, los índices de desarrollo humano estén entre los primeros del mundo. Los datos de esperanza de vida, analfabetismo, escolarización, acceso a la salud o mortalidad infantil alcanzan o superan a los llamados países del primer mundo. Tampoco importa que en medio de un bloqueo criminal Cuba haya producido 5 vacunas contra el Covid-19 (3 exitosas y 2 en fase de pruebas) así como medicamentos para su tratamiento y haya cuidado a su pueblo con medidas de prevención, entre ellas la restricción de la mayor fuente de ingresos del país: el turismo.


Desde el 15 de noviembre, más allá del ruido mediático, lo que vive Cuba es el esperado regreso a la normalidad. Tras el logro vacunal, con el 70% de la población vacunada y expectativas del 100% a fines de año, se restablece el tránsito aéreo y el turismo con 400 vuelos semanales a la isla. Ese mismo día, niñas, niños y jóvenes llenan calles y aulas de vida con el regreso a las escuelas.


Los representantes de la razón de Occidente nunca pondrán el ojo en todo esto. Lo importante es que Cuba ha retirado a la Agencia EFE sus credenciales, devolviendo posteriormente solo 2. La agencia EFE fue fundada durante la Guerra de España por el falangista y varias veces ministro con Franco, Serrano Suñer, quien afirmó que el nombre EFE procede de la letra inicial de Falange y de Fe, su órgano de propaganda. Hoy, renovada y hasta con espacio feminista, sigue siendo una agencia pública al servicio de los intereses del Reino de España. Pero no solo: “tiene un convenio de colaboración con la ciudad de Miami, que la compromete a realizar –leemos- `semblanzas y reportajes que reflejen la realización del sueño americano´ en aquella ciudad”[3]. Sabiendo como sabemos que Miami es el nicho de la mafia anticubana, no hace falta aclarar a qué órbita se ajustan las noticias de la agencia sobre Cuba.


El día 15, los 2 mayores periódicos españoles, uno “progresista” y otro conservador, decían en sus portadas: “El régimen estrecha el cerco a Yunior García, líder del cambio” (El País); “Cuba persigue a Yunior García y reprime a la prensa antes de la Gran Marcha” (El Mundo).


Yunior García es presentado mediáticamente como el rostro de la disidencia cubana. Su perfil se ajusta a las necesidades del consenso internacional. Joven dramaturgo –formado por cierto gratuitamente por la Revolución- autodefinido como “demócrata de izquierdas” y “revolucionario”, de aspecto desenfadado y progre. Pero no es suficiente con eso. Para semejante tarea hace falta preparación y recursos. Llegaremos a eso.


Yunior es el fundador de la plataforma digital Archipiélago. Su figura fue tomando relevancia desde las acciones del Movimiento San Isidro de noviembre de 2020 y las protestas del pasado 11 de julio, siendo el principal promotor de la Marcha Cívica por el Cambio del 15 de noviembre. Ante la negativa del Consejo de la Administración de La Habana Vieja a su solicitud de la marcha, Yunior saldría a caminar desde el parque Quijote hasta el Malecón con una rosa blanca, en solitario y los medios internacionales enfocándole. No lo haría porque según denunció le bloquearon la salida de su casa. Al día siguiente, otros activistas de Archipiélago publicaron en redes que su líder estaba desaparecido, y exigían al gobierno “fe de vida”. Lo que no supimos hasta el miércoles es que mientras sus compañeros denunciaban su desaparición, Yunior se encontraba volando fuera de Cuba. ¿Hacia dónde? Nada menos que al Reino de España, con visa de turista. El dramaturgo afirmó en una entrevista que se quebró por la presión recibida. Sin embargo, según cuenta el diario El País, “fuentes diplomáticas indicaron que desde hace días se estaban haciendo discretas gestiones para el viaje de García. El opositor voló a Madrid el martes en un vuelo de Iberia en compañía de su esposa”[4]. El jueves 18 de noviembre, Yunior da una rueda de prensa con un discurso digno de su condición, afirmando:


«La razón por la que tuve que salir de Cuba fue porque, si me quedaba allí, probablemente no me iban a enviar a prisión, ellos no querían convertirme en un símbolo, si me condenaban, me convertían en un símbolo, si me mataban, me convertían en un símbolo. Ellos necesitaban silenciarme, anularme como persona, bloquearme mentalmente, atacarme psicológicamente, que me desestabilizara. Y casi lo logran».


Suena conmovedor. Su relato es perspicaz. Perfecto para cumplir su papel de víctima. Yunior no define a Cuba como “dictadura” desde posiciones conservadoras, sino desde una pose progresista que llama a abandonar el romanticismo hacia la revolución, afirmando que sus promesas fracasaron derivando en una “tiranía”. “La mayoría de los que hemos lanzado estas protestas somos progresistas”, asevera. Incluso no compartiendo sus posturas, el personaje puede resultar creíble. Siempre y cuando no atendamos a algunos detalles.


Están probados los nexos de Yunior García con organizaciones financiadas por EEUU como la USAID, la NED o el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, todas ellas vinculadas a la CIA, ésta última dirigida por su actual director, William J. Burns. En 2018, Yunior participó en Argentina en un proyecto llamado “Tiempo de Cambios y el nuevo rol de las Fuerzas Armadas en Cuba”, de la fundación derechista Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). En 2019, asistió a talleres de formación de liderazgo impulsados por la NED en Sant Louis University-Madrid Campus, una universidad jesuita vinculada al ejército norteamericano donde completan estudios soldados afincados en Madrid. Allí, uno de los conferenciantes fue el expresidente Felipe González[5].


Yunior García Aguilera (en el centro, de frente a la cámara), durante un taller en la Universidad de Saint Louis en Madrid, en 2019, que fue visitado por el ex presidente español Felipe González


Lo revela quien durante más de dos décadas fue el "agente Fernando" de los órganos de la seguridad del Estado cubano, el doctor Carlos Leonardo Vázquez González, especialista en Medicina General Integral y Oncología, quien asistió junto a Yunior a los talleres[6]. Existen imágenes de Yunior entrando en la residencia oficial del Encargado de Negocios de EEUU en Cuba, de reuniones con Alexander Agustín Marcel, funcionario de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado norteamericano, así como una grabación telefónica donde conversa sobre la preparación de la marcha con Ramón Saúl Sánchez, quien atesora un amplio historial terrorista contra Cuba[7]. Todos estos vínculos convierten a Yunior en algo más que en un dramaturgo descontento con "el régimen": en un operador político de la derecha anticubana internacional.


No es casualidad que el destino de Yunior sea el Reino de España, que ya se está convirtiendo en sede de héroes de la libertad que, cómo no, acaparan recién aterrizados todos los focos. Recordemos a nuestro querido Súper López[8]. Súper Junior no llega a la categoría de terrorista como Leopoldo. Su papel es otro, y sin entrar en si finge o no su discurso, lo cierto es que le arropan, y se deja arropar, por intereses de dudosa condición y organizaciones que no solo tienen poco que ver con la izquierda, sino que se dedican a combatirla. El fenómeno Yunior no tuvo el efecto esperado en la isla el 15 de noviembre y algunos tratan ahora de aprovechar el tirón para explotar su figura desde España.


La utilización de personajes de la cultura es una vieja táctica de la guerra cultural. Las conocidas como "revoluciones de colores" tienen el propósito de alentar el caos, la desobediencia y generar escenarios que provoquen revueltas y justifiquen sanciones de organismos internacionales o incluso una intervención, como algunas voces piden sin rubor para Cuba. El objetivo es el cambio de régimen. Es decir, el regreso del capitalismo a Cuba mediante la instalación de un régimen liberal de partidos. La presentada como pacífica Marcha por el Cambio responde a ese patrón diseñado desde fuera de la isla. Juan González, el principal asesor para América Latina del presidente Joe Biden, afirmaba: "EEUU responderá posiblemente con sanciones si se violan los derechos fundamentales del pueblo cubano o se procesa a los promotores de la Marcha Cívica opositora". El intervencionismo contra Cuba no parece que vaya a venir por la vía clásica militar. Los misiles son más sutiles. Complementan al bloqueo y se presentan como ONGs, hablan de democracia y libertad y asumen rostros amables, resilientes y creativos.


Ocurre que el capitalismo no es el único que construye sentidos. Cuba también ha producido sus consensos. La diferencia es que éstos se asientan en los principios de lo humano. En los principios emancipadores de la Revolución y sus logros. Una Revolución que en más de 6 décadas ha logrado crear una cultura política muy celosa de su soberanía y su independencia, porque sabe del sacrificio para alcanzarlas, y sabe que ha sido mediante el horizonte socialista como estrategia. Por eso no sirve cualquier líder carismático de la disidencia en la isla. El pensador cubano recientemente fallecido Juan Valdés Paz, contaba en una entrevista a Vocesenlucha:


"A mí siempre me gusta poner este ejemplo: si ahora nosotros tres nos vamos a la cola del pan, pues ahí el consenso debe ser del 5%, porque está todo el mundo protestando por el pan –uno solo, está mal hecho, en fin–. Pero según tú te vas moviendo de tema, vas moviendo el consenso, hasta el consenso más alto. Cuando llegues al tema de la patria, la independencia, la soberanía, ahí el consenso es sobre el 90, permanentemente. El que esté por fuera se considera un apátrida. Entonces la política gringa, estúpidamente, mantiene la cuestión nacional en el centro de la hostilidad. Tampoco tienen otro remedio, porque una vez que la Revolución está consolidada, se la tienen que tragar completa"[9].

Joel, un buen amigo, trabajador humilde de un barrio popular de La Habana, nos comenta:


"a Yunior le pagaron para que hiciera barullo. Estoy totalmente convencido, si antes me quedaba alguna duda, que en Cuba hay muchos más revolucionarios que contra. La gente, aunque sepa que la situación está dura y se quejen, no quiere un cambio social, quieren mejorar, solo mejorar. Si algún día se logra burlar el bloqueo, digo burlar porque ellos no lo van a quitar, sería que la mayoría de países se unieran y dijeran no al bloqueo, la gente entonces estará mejor".


La llegada de la pandemia ocurrió en un momento muy complicado para Cuba ante el recrudecimiento del bloqueo norteamericano impulsado por Trump. A eso se sumó la pérdida del ingreso del turismo y la paralización propia de las medidas de confinamiento. Nadie niega que en Cuba hay dificultades, ni el propio presidente Díaz-Canel, quien fue a conversar directamente con la gente que salió a las calles el pasado 11 de julio, en unas protestas donde se mezclaron sectores pacíficos molestos por la crisis económica, con actos violentos y vandálicos, y una agenda bien articulada desde fuera de la isla. Los altavoces globales y los centros de inteligencia están preparados para en momentos de debilidad descargar su arsenal.


La guerra mediática forma parte de las llamadas guerras híbridas o de cuarta generación, que no son más que una expresión del imperialismo. Ese palabro pasado de moda, sigue estando en plena forma y se hace más necesario que nunca para mantener el poder en tiempos de crisis, pandemias e incertidumbres.


La libertad de prensa en el capitalismo funciona como un embudo atascado; en su ancho espectro, inmóvil, la verdad única, incuestionable; en su cuello, bloqueando el progreso, el pensamiento crítico, antisistémico, subversivo, terrorista. La censura no existe. Los raperos presos por cantar son leves disfunciones del sistema. La verdadera censura es más sutil y opera como autocensura. Los periodistas ya no son periodistas sino mercenarios de la información al servicio de "la verdad" del grupo que paga. Para mantener el trabajo, solo hay que ser fiel a su posición ideológica. Rebelarse contra eso implica el despido y posiblemente el ostracismo.


Las corporaciones del caos riegan sus verdades aplastantes disparando a las conciencias mediante armas de distinta condición. En la guerra contra la isla, el papel de las nuevas formas de comunicación es clave. Las redes sociales se han convertido en el nuevo territorio para el despliegue de guerra. Operadores a sueldo completan la labor de los algoritmos.


En la era de la información crece la confusión. En ella no caben las certezas. Mucho menos la subversión al estado de ideas imperante. Cuba régimen maligno, dictadura opresora, isla encerrada en sí misma, revolución frustrada, fallido experimento socialista. Demostración palpable de que el sueño comunista no es posible. De que otro mundo no es posible. El amor y la política se divorciaron para siempre.


Perdidos en la vorágine de la nube, vagabundeamos ansiosos en busca de un click que complete nuestra condición imperfecta. Hoy que los credos religiosos decaen en Occidente, no existe más dios que lo digital. Danos pues hoy, padre mediático, la información nuestra de cada día, por el resto de los días, amen.


Notas:

[1] Javier Larraín, Frei Betto: “El socialismo es el nombre político del amor”, Correo del Alba, 12/3/2019

[2] Néstor Kohan, Marx y la teoría crítica latinoamericana, Trinchera, Caracas, 2015, p. 29

[3] Cubainformación, https://afly.co/qxy6

[4] El País, 17/11/2021 https://elpais.com/internacional/2021-11-17/yunior-garcia-principal-promotor-de-las-protestas-en-cuba-aterriza-en-espana.html

[5] Ver Wikipedia, https://youtu.be/qL2uO70bTxc y Paco Azanza Telletxiki, Cubainformación

[6] Ver PALABRA PRECISA: Entrevista con el Agente Fernando

[7] Cubainformación, 27/10/2021 https://afly.co/qy36

[8] Vocesenlucha, Superlópez, villano Maduro y Planeta Canalla, 1/12/2020

[9] Entrevista a Juan Valdés Paz (I), La Habana, diciembre de 2019, en vocesenlucha.com



14 julio, 2021

"Los comienzos de la campaña anti Cuba se hicieron, como en el pasado, con datos manipulados"

 



El Regreso del Soft Power Imperial 

Por Marcelo Brignoni


LA TECL@ EÑE – 13/07/2021


El analista internacional Marcelo Brignoni analiza los hechos ocurridos recientemente en Venezuela, Nicaragua, Haití y Cuba, y afirma que Latinoamérica está obligada geopolíticamente, si quiere conservar o expandir sus democracias, a plantearse relaciones exteriores multipolares autónomas, lejos de la obediencia a EEUU y el alineamiento con la OEA.


Por Marcelo Brignoni (para La Tecl@ Eñe)


Transcurridos unos meses de la asunción de Joe Biden en la Casa Blanca de Washington, comienzan a verse con nitidez sus estrategias de política exterior. Las ilusiones de aquellos que veían en Biden una recuperación democrática y una vocación por los derechos humanos globales aparecen por estos días más cerca de la autocompasión que de la ratificación de aquellas expectativas.

Los hechos en Haití, Nicaragua, Venezuela y Cuba, sumados a la votación a favor del bloqueo a Cuba, sucedida en la Asamblea de la ONU en los últimos días, tienen el sello de lo que vendrá.

Históricamente los gobiernos demócratas estadounidenses usaron para su injerencia en los países y para sus estrategias de desestabilización de gobiernos populares, niveles de sofisticación menos visibles que los republicanos, pero mucho más eficientes. En esta caja de herramientas podemos encontrar la cooptación de los organismos multilaterales, la proliferación de organizaciones no gubernamentales (en realidad organizaciones para-gubernamentales de EEUU), el desarrollo de la National Security Agency para el espionaje masivo, la estrategia del lawfare para perseguir y proscribir dirigentes populares, y la creación de redes tecnológicas de manipulación y distribución de noticias falsas conocidas generalmente como GAFAT, por el acrónimo que nuclea el nombre de las empresas que trabajan codo a codo con la Central Intelligence Agency y la NSA: Google, Amazon, Facebook, Apple y Twitter.

Las elaboraciones y conceptualizaciones referidas a estas estrategias tampoco son necesariamente secretas. Con solo leer “El Gran Tablero Mundial, la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos” de Zbigniew Brzezinski, entenderemos su mirada del “multilateralismo”. Analizando la obra de Joseph Nye comprenderemos el origen conceptualmente injerencista del denominado soft power, y recorriendo “Vigilancia Permanente” de Edward Snowden, entenderemos el origen, el desarrollo y la manipulación de las redes del GAFAT con su secuela de fake news y campañas organizadas y ocultas para desestabilizar gobiernos y países.

Por todo esto, tal vez sea más pertinente llamar al Soft Power como SHADOW POWER, ese poder en las sombras administrado desde un país para condicionar o conspirar contra las decisiones soberanas de otros y de sus pueblos, desconociendo el derecho internacional y apalancado en una supuesta delegación no dada que pretende fiscalizar valores y conceptos en otros países, incluso de modo ajeno a los mandatos y obligaciones surgidas de la propia Carta Fundacional de Naciones Unidas.

Como dijera recientemente la Cancillería de la República Popular China sobre la pretensión injerencista de Estados Unidos y el G7 en el escenario internacional: “Esas intenciones contravienen los propósitos y principios de la Carta de la ONU y la tendencia de los tiempos de paz, desarrollo y cooperación. Pone en evidencia las malas intenciones de Estados Unidos y de unos cuantos países más para crear deliberadamente antagonismos y ampliar las diferencias”.

La imposibilidad de volver al Mundo Unipolar que EE.UU. sueña como su destino histórico, ha hecho que se relancen todas estas herramientas pergeñadas y perfeccionadas durante el gobierno de Obama-Biden, y que ahora aquel ex vicepresidente, hoy presidente, pone de nuevo en el escritorio de trabajo del Departamento de Estado.




Aquel momento de ruptura, a finales de los 80, estuvo marcado por la caída del Muro de Berlín y los incidentes de Tiananmén en 1989 y por el derrumbe de la URSS en 1991; EEUU sintió que la historia había terminado y que su triunfo era total y permanente.

Hoy la situación es bien otra, Biden lo sufrió en carne propia en su paso por el G7 de Cornualles y en la Cumbre de Ginebra con Vladimir Putin.

Aquellos paradigmas como “Fin de la Historia”, “Paz Democrática”, “Civilización Global”, profundamente autoritarios, dieron origen al soft power que se convertiría en el caballo de batalla académico y político de las “almas democráticas occidentales”. La Unión Europea, reunificación alemana incluida, nos empezaría a hablar de “gobernanza” como mirada similar pero europea.

Lo que se llamaba tiempo atrás colonialismo e injerencia pasaba ahora a tener nombres más amigables, según la decisión publicitaria de los colonialistas.

En este 2021, los sucesos de Cuba no pueden ser analizados sin el prisma de estas operaciones y estas estrategias relatadas. Tampoco lo que pasa en Venezuela, Nicaragua y Haití.

La asonada de violencia en Caracas aparece como contemporánea del inicio del dialogo promovido por el legítimo gobierno de Venezuela, que incluso reafirmó su voluntad de participar en una mesa internacional de diálogo si “Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE), levantan todas las sanciones sobre Venezuela y si todos los sectores políticos, al sentarse, reconocen la validez y el funcionamiento de los Poderes Públicos y la constitucionalidad del país y sus autoridades legítimas”. Increíble que una obviedad semejante deba ser pedida por un Gobierno Legítimo ante el autodenominado “mundo democrático”, que reconoció a un tipo que se autoproclamó en una plaza como Presidente de Venezuela.

La situación en Cuba es contemporánea a la decisión de la Asamblea General de reiterar con 187 votos su posición contra el embargo inhumano a ese país. El “nuevo” EEUU del demócrata Biden, sigue reiterando el respaldo al bloqueo y el apoyo a los planes de desestabilización de Cuba. La sorpresa de quienes esperaban una revisión de sus apoyos desestabilizadores contra el pueblo cubano solo puede prevenir de aquellos que desconocen los pliegues reales de la política estadounidense.




Los comienzos de la campaña anti Cuba se hicieron, como en el pasado, con datos manipulados instando a que distintos artistas y personalidades participaran en Twitter con el #SOSCuba. Pretendido llamado por las muertes por COVID y la falta de recursos médicos. El cinismo es tal que nadie de los organizadores de esta campaña dice que la falta de insumos es producto del bloqueo que lleva adelante el demócrata Biden, de quien los liberales progresistas nos habían dicho que inauguraría un nuevo tiempo lejos del “fascismo de Trump”. Difícil encontrar un razonamiento más ingenuo.

Es necesario recordar, una vez más, que las estrategias para destruir UNASUR y los gobiernos populares de la región, y perseguir, proscribir y encarcelar a los dirigentes populares, surgieron de las entrañas del gobierno Obama-Biden, y que todas esas estrategias están de vuelta entre nosotros de la mano de uno de sus creadores.

Incluso las Organizaciones Paraestatales Estadounidenses (mal llamadas Organizaciones no Gubernamentales) tienen un rol protagónico en la campaña de desestabilización de distintos países de la región, con operaciones incluso aquí, desde Argentina. Como informo el analista Julián Macias Tovar, una de las dos cuentas que reciben más RTs sobre Cuba es participante habitual en decenas de hilos sobre desinformación y fake news como se recopila aquí: https://t.co/abA9Uyu8EU. Agustín Antonetti (@agusantonetti) de la Fundación Libertad (@FundLibertadRos), es uno de los protagonistas principales de estas acciones. En el trabajo de Tovar se muestra el mecanismo de viralización con cuentas recién creadas, enlazando artistas y cuentas con millones de seguidores con un tuit solo con #SOSCuba, sin ningún texto acompañando. Pero la mayoría de los medios internacionales hablaron de que los famosos pedían “un cambio en Cuba”.

La reedición de esta operatoria probada con éxito para destruir Libia en tiempos de Obama-Biden-Hillary Clinton, está de nuevo entre nosotros y debemos redoblar la atención al respecto.

Lo sucedido en Haití, con una operación mercenaria extranjera para asesinar al Presidente Jovenel Moise, también se inscribe en este revival de injerencia desesperada en la región. El inmediato reconocimiento de la autoridad estadounidense a la sucesión presidencial autoproclamada de Claude Joseph, que había sido relevado de su cargo de primer ministro por el propio Moise dos días antes de que el presidente fuera asesinado, es una casualidad difícil de explicar como tal, y nos obliga a reflexionar sobre si el magnicidio no aparece también en la región como opción de injerencia extranjera en casos extremos.

La situación en Nicaragua tal vez sea la más compleja de las cuatro. Las críticas públicas de distintos sectores del Frente Sandinista de Liberación Nacional al liderazgo de Daniel Ortega, nos obligan a mirar lo que sucede con atención, pero no debieran hacer que evitemos observar lo obvio. Que la propensión de EEUU de instalar un nuevo gobierno nicaragüense está mucho más vinculada a su vocación de controlar el país para futuras obras logísticas bioceánicas que a su preocupación por la democracia en Nicaragua. Consigna que se desvanece con solo observar su participación en la operación Contras, que incluso motivó un juicio internacional de Nicaragua a EEUU en la Corte Internacional de Justicia, cuyo fallo en contra EEUU nunca admitió ni cumplió. El nombre completo del caso fue Actividades militares y paramilitares contra el Gobierno de Nicaragua (Nicaragua contra Estados Unidos). La Corte dictaminó en favor de Nicaragua, pero EEUU se negó a respetar y acatar el fallo de la Corte.

El fracaso de la búsqueda de recomposición de liderazgo de EEUU a su paso por el G7 y la Cumbre de Ginebra, lo ha hecho desempolvar todas sus herramientas para recomponer su hegemonía en crisis en su autoproclamado patio trasero.

Las derrotas de los candidatos predilectos de EEUU en las elecciones de Bolivia, Chile y Perú encendieron las alarmas en Washington sobre su último espacio geopolítico de pretendida influencia estratégica, Latinoamérica.

Los hechos señalados indican que Latinoamérica está obligada geopolíticamente, si quiere conservar o expandir sus democracias, a plantearse relaciones exteriores multipolares autónomas, lejos de la obediencia a EEUU y el alineamiento con la OEA.

De lo contrario, aquel canto histórico de los luchadores populares perderá sentido y pasará a ser Patria No Colonia Sí.


Buenos Aires, 13 de julio de 2021.


13 enero, 2021

Tiananmen: la masacre que no fue — Brian Becker

 

Tanquista apaleado por la muchedumbre, 4 junio 1989 / Reuters


Liberation

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Traducción del inglés: Arrezafe


Liberation News vuelve a publicar el siguiente artículo, publicado originalmente en 2014, para responder a las mentiras difundidas por el gobierno de Estados Unidos y sus leales medios corporativos sobre China con motivo del aniversario de los acontecimientos que tuvieron lugar en 1989 en la Plaza de Tiananmen. Si bien la mitología en torno a dichos acontecimientos siempre se ha promovido como parte de la hostilidad de la clase dominante estadounidense hacia la revolución china, liderada por el Partido Comunista, la distorsión ahora adquiere un significado renovado, ya que Estados Unidos ha declarado una "competición de grandes potencias", principalmente con China, como el rasgo definitorio de su política militar y exterior. Esperamos que este artículo proporcione a las personas progresistas la información necesaria para resistir la campaña de demonización dirigida a China, que es un precursor necesario de una confrontación mortal.


Hace veinticinco años, todos los medios de comunicación estadounidenses, junto con el entonces presidente Bush y el Congreso de los Estados Unidos, provocaban una frenética histeria a gran escala y un ataque contra el gobierno chino por lo que se describió como la masacre a sangre fría de muchos miles de estudiantes pacíficos "prodemocracia" que habían ocupado la plaza de Tiananmen durante siete semanas.


La histeria generada por la supuesta "masacre" de la Plaza Tiananmen se basó en una narrativa ficticia sobre lo que realmente sucedió cuando el gobierno chino finalmente despejó la plaza de manifestantes el 4 de junio de 1989.


La demonización de China fue muy eficaz. Casi todos los sectores de la sociedad estadounidense, incluida la mayoría de la "izquierda", aceptaron la versión imperialista de lo sucedido.


En aquel momento, el relato oficial del gobierno chino sobre los hechos fue inmediatamente descartado como propaganda falsa. China informó que unas 300 personas habían muerto en los enfrentamientos del 4 de junio y que muchos de los muertos eran soldados del Ejército de Liberación Popular. China insistió en que no hubo masacre de estudiantes en la Plaza de Tiananmen y, de hecho, los soldados despejaron la plaza de Tiananmen de manifestantes sin disparar un sólo tiro[1].


El gobierno chino también notificó que, los soldados desarmados que habían ingresado a la plaza de Tiananmen en los dos días anteriores al 4 de junio, fueron incendiados, linchados y sus cadáveres colgados de los autobuses. Otros soldados, no pudiendo evacuar sus vehículos, perecieron incinerados dentro de los mismos y otros muchos brutalmente apaleados por violentos ataques de las turbas.


Estos relatos eran fidedignos y estaban bien documentados. No sería difícil imaginar cuán violentamente habrían reaccionado el Pentágono y las agencias de seguridad de Estados Unidos si el movimiento Occupy, por ejemplo, de manera similar hubiera prendido fuego a soldados y policías, tomado sus armas y lincharlos cuando el gobierno intentaba expulsar a los manifestantes de los espacios públicos.


En un artículo del 5 de junio de 1989, el Washington Post describió cómo los combatientes antigubernamentales se habían organizado en formaciones de 100 a 150 personas. Estaban armados con cócteles Molotov y garrotes de hierro, para encontrarse con el EPL [Ejército Popular de Liberación] que todavía estaba desarmado en los días previos al 4 de junio.


Lo que sucedió en China el 4 de junio, lo que se cobró la vida de opositores al gobierno y de soldados, no fue una masacre de estudiantes pacíficos, sino una batalla entre soldados del EPL y destacamentos armados del llamado movimiento prodemocracia.


En una avenida del oeste de Beijing, los manifestantes incendiaron todo un convoy militar de más de 100 camiones y vehículos blindados. Fotografías aéreas de conflagración y columnas de humo han reforzado poderosamente los argumentos del gobierno chino de que las tropas eran víctimas, no verdugos. Otras escenas muestran "cadáveres de soldados y manifestantes despojándolos de sus rifles automáticos", admitió el Washington Post en un artículo favorable a la oposición antigubernamental el 12 de junio de 1989. [2]


El Wall Street Journal, la voz principal del anticomunismo, sirvió como animadora vociferante del movimiento "prodemocracia". Sin embargo, justo después del 4 de junio, reconoció que, "muchos manifestantes radicalizados, algunos pertrechados de armas y vehículos saqueados en enfrentamientos con los militares" se estaban preparando para luchas armadas más amplias. El informe del Wall Street Journal sobre los eventos del 4 de junio muestra una imagen vívida:


"Cuando las columnas de tanques y decenas de miles de soldados se acercaron a Tiananmen, muchas tropas fueron atacadas por turbas enfurecidas... Docenas de soldados fueron sacados de los camiones, golpeados severamente y dados por muertos. En una intersección al oeste de la plaza, el cuerpo de un joven soldado, que había muerto a golpes, fue desnudado y colgado del costado de un autobús. El cadáver de otro soldado estaba colgado en una intersección al este de la plaza". [3]


La masacre que no fue


En los días inmediatamente posteriores al 4 de junio de 1989, los titulares, artículos y editoriales del New York Times daban una cifra de "miles" de activistas pacíficos que habían sido masacrados cuando el ejército envió tanques y soldados a la plaza. El número estimado de muertos que el Times estaba manejando era de 2.600. Esa cifra se utilizó como referencia de los estudiantes activistas que fueron abatidos en Tiananmen. Casi todos los medios de comunicación estadounidenses informaron de la muerte de "muchos miles", y muchos medios de comunicación sostuvieron que se habían masacrado hasta 8.000.


Tim Russert, jefe de la oficina de NBC en Washington, declaró más tarde en Meet the Press que, fueron "decenas de miles" los muertos en la Plaza de Tiananmen. [4]


La versión ficticia de la "masacre" fue posteriormente mínimamente retocada por reporteros occidentales que habían participado en su elaboración y que estaban ansiosos por retocarla para poder aducir que hicieron "correcciones". Pero para entonces ya era demasiado tarde y ellos también lo sabían. Se había formado la conciencia pública. La narrativa falsa se convirtió en la narrativa dominante. Habían liquidado con éxito los hechos para adaptarse a las necesidades políticas del gobierno de Estados Unidos.


"Esa noche, la mayoría de los cientos de periodistas extranjeros, incluyéndome a mí, estaban en otras partes de la ciudad o fueron sacados de la plaza para que no pudieran presenciar el capítulo final de la historia estudiantil. Aquellos que intentaron permanecer cercanos ofrecieron relatos dramáticos que, en algunos casos, reforzaron el mito de una masacre de estudiantes", escribió Jay Mathews, el primer jefe de la oficina del Washington Post en Beijing, en un artículo de 1998 en la Columbia Journalism Review.


El artículo de Mathews, que incluye su propio reconocimiento sobre el uso de la terminología de "la masacre" de la Plaza de Tiananmen, llegó nueve años después de los hechos y admite que las correcciones posteriores tuvieron poco impacto. "Los hechos de Tiananmen se conocen desde hace mucho tiempo. Cuando Clinton visitó la plaza en junio, tanto The Washington Post como The New York Times explicaron que nadie murió allí [en la Plaza de Tiananmen] durante la represión de 1989. Pero estas no fueron más que breves explicaciones insertas al final de largos artículos. Dudo que hayan hecho mucho para acabar con el mito". [5]


En aquel momento, todos los informes sobre la masacre de los estudiantes decían básicamente lo mismo y, por lo tanto, parecía que debían ser ciertos. Pero esos informes no se basaron en el testimonio de testigos presenciales.


Lo que realmente sucedió


Durante las siete semanas previas al 4 de junio, el gobierno chino se contuvo extraordinariamente al no enfrentarse a quienes paralizaron la zona central de la capital de China. El Primer Ministro se reunió directamente con los líderes de la protesta y la reunión fue transmitida por la televisión nacional. Esto no calmó la situación, sino que envalentonó a los líderes de la protesta que sabían que contaban con el respaldo total de Estados Unidos.


Los líderes de la protesta erigieron una enorme estatua que se parecía a la Estatua de la Libertad de Estados Unidos en medio de la Plaza de Tiananmen. Le estaban indicando al mundo entero que sus simpatías políticas estaban con los países capitalistas y con Estados Unidos en particular. Proclamaron que continuarían las protestas hasta que el gobierno fuera derrocado.


Sin un final a la vista, el gobierno chino decidió poner fin a las protestas despejando la Plaza de Tiananmen. Las tropas entraron en la plaza, sin armas, el 2 de junio y muchos soldados fueron golpeados, algunos murieron y los vehículos del ejército fueron incendiados.


El 4 de junio, el EPL volvió a entrar en la Plaza, esta vez con armas. Según los medios estadounidenses de aquel momento, los soldados del EPL aplastaron la protesta ametrallando a miles de estudiantiles pacíficos.


China declaró que los informes de la "masacre" en la Plaza de Tiananmen fueron una invención urdida, tanto por los medios occidentales como por los líderes de la protesta, que utilizaron medios occidentales dispuestos como plataforma para una campaña de propaganda internacional en pos de sus intereses.


El 12 de junio de 1989, ocho días después del enfrentamiento, el New York Times publicó un informe "exhaustivo" de un testigo presencial, un estudiante llamado Wen Wei Po, un informe totalmente prefabricado sobre la supuesta masacre. Dicho informe estaba lleno de relatos detallados de brutalidad, asesinatos en masa y heroicas batallas callejeras. Relataba cómo las ametralladoras del EPL estaban emplazadas en el techo del Museo Revolucionario, colindante con la Plaza, y describía a los estudiantes que allí fueron abatidos. Este informe fue recogido por los medios de comunicación de EE. UU. [6]


Aunque tratado como un evangelio y una prueba irrefutable de que China estaba mintiendo, el informe del "testigo ocular", Wen Wei Po, del 12 de junio era tan exagerado y podría suponer tal descrédito para el New York Times en China, que su corresponsal en Beijing, Nicholas Kristof, quien había servido como portavoz de los manifestantes, hizo excepción de los principales puntos del artículo.


En un artículo del 13 de junio de 1989 Kristof escribió:


"La cuestión de dónde ocurrieron los disparos tiene importancia debido a la afirmación del Gobierno de que nadie fue baleado en la Plaza de Tiananmen. La televisión estatal incluso ha proyectado películas de estudiantes marchando pacíficamente fuera de la plaza poco después del amanecer como prueba de que no fueron masacrados. ...


La escena central en el artículo [del testigo ocular] es de tropas que golpean y ametrallan a estudiantes desarmados agrupados alrededor del Monumento a los Héroes del Pueblo en el centro de la Plaza de Tiananmen. Varios otros testigos, tanto chinos como extranjeros, dicen que esto no sucedió. ...


Tampoco hay evidencia de emplazamientos de ametralladoras en el techo del museo de historia, como se informó en el artículo de Wen Wei Po. Este reportero estaba directamente al norte del museo y no vio ametralladoras allí. Otros reporteros y testigos de los alrededores tampoco los vieron. ...


El tema central del artículo de Wen Wei Po fue que las tropas posteriormente golpearon y ametrallaron a los estudiantes en el área alrededor del monumento y que una línea de vehículos blindados cortó su retirada. Pero los testigos dicen que los vehículos blindados no rodearon el monumento –se quedaron en el extremo norte de la plaza– y que las tropas no atacaron a los estudiantes agrupados alrededor del monumento. Varios otros periodistas extranjeros también estaban cerca del monumento esa noche y no se sabe que ninguno haya informado de que los estudiantes fueron atacados alrededor del monumento". [7]


El relato del gobierno chino reconoce que se produjeron enfrentamientos callejeros y enfrentamientos armados en barrios cercanos. Dicen que aproximadamente trescientos murieron esa noche, incluidos muchos soldados que murieron por disparos, cócteles molotov y apaleamientos. Pero han insistido en que no hubo masacre.


Kristof también afirma que hubo enfrentamientos en varias calles, pero refuta el informe de "testigos presenciales" sobre una masacre de estudiantes en la plaza de Tiananmen: "los estudiantes y un cantante pop, Hou Dejian, estaban negociando con las tropas y decidieron irse al amanecer, entre 5 AM y 6 AM Todos los estudiantes salieron juntos. La televisión china ha mostrado escenas de los estudiantes saliendo y de la plaza aparentemente vacía mientras las tropas entraban y los estudiantes se iban".


Intento de contrarrevolución en China


De hecho, el gobierno de los EEUU Participó activamente en la promoción de las protestas "a favor de la democracia" a través de una máquina de propaganda extensa, bien financiada y coordinada internacionalmente que lanzó rumores, medias verdades y muchas mentiras desde el momento en que comenzaron las protestas a mediados de abril. 1989.


El objetivo del gobierno de los Estados Unidos era llevar a cabo un cambio de régimen en China y derrocar al Partido Comunista, partido gobernante desde la revolución de 1949. Dado que muchos activistas del movimiento progresista actual no habían nacido o eran niños en 1989, cuando los acontecimientos de Tiananmen tienen lugar, el mejor ejemplo reciente de cómo funciona una operación de cambio de régimen / desestabilización imperialista se revela en el reciente derrocamiento del gobierno ucraniano. Las protestas pacíficas en la plaza central reciben respaldo internacional, financiamiento y apoyo mediático de los Estados Unidos y las potencias occidentales; "casualmente", quedan bajo el liderazgo de grupos armados que son aclamados como combatientes de la libertad por el Wall Street Journal, FOX News y otros medios.


En el caso de las protestas "a favor de la democracia" en China, en 1989, el gobierno de Estados Unidos estaba intentando provocar una guerra civil. La Voz de América aumentó sus transmisiones en chino a 11 horas diarias y apuntó la transmisión "directamente a unas 2.000 antenas parabólicas en China, operadas principalmente por el Ejército de Liberación Popular". [8]


Las transmisiones de Voice of America a las unidades del EPL estaban llenas de informes de que algunas unidades del EPL estaban disparando contra otras, que algunas unidades eran leales a los manifestantes y otras al gobierno.


La Voz de América y los medios de comunicación estadounidenses intentaron crear confusión y pánico entre los partidarios del gobierno. Justo antes del 4 de junio, informaron que el primer ministro de China, Li Peng, había recibido un disparo y que Deng Xiaoping estaba al borde de la muerte.


La mayoría en el gobierno de los EEUU y en los medios de comunicación esperaban que el gobierno chino fuera derrocado por fuerzas políticas pro occidentales, como estaba comenzando a suceder con el derrocamiento de los gobiernos socialistas en toda Europa del Este y Central en ese momento (1988-1991) tras la introducción de reformas procapitalistas de Gorbachov en la Unión Soviética en 1991.


En China, el movimiento de protesta "a favor de la democracia" fue liderado por estudiantes privilegiados y bien conectados de universidades de élite que pedían explícitamente la sustitución del socialismo por el capitalismo. Los líderes estaban particularmente conectados con Estados Unidos. Por supuesto, miles de otros estudiantes que participaron en las protestas estaban en la plaza porque tenían agravios contra el gobierno.


Pero la dirección del movimiento, conectada al imperialismo, tenía un plan explícito para derrocar al gobierno. Chai Ling, quien fue reconocida como la máxima líder de los estudiantes, concedió una entrevista a periodistas occidentales en la víspera del 4 de junio en la que reconoció que, el objetivo de la dirección era liderar a la población en una lucha para derrocar al Partido Comunista de China que, explicó, solo sería posible si lograban provocar con éxito al gobierno para que atacara violentamente las manifestaciones. Esa entrevista fue transmitida en la película "La puerta de la paz celestial". Chai Ling también explicó por qué no podían informar a los estudiantes de base sobre los planes reales de los líderes.


"La búsqueda de la riqueza es parte del ímpetu de la democracia", explicó Wang Dan, otro líder estudiantil de alto nivel, en una entrevista con el Washington Post en 1993, en el cuarto aniversario del incidente. Wang Dan estuvo en todos los medios estadounidenses antes y después del incidente de Tiananmen. Era famoso por explicar por qué los líderes estudiantiles elitistas no querían que los trabajadores chinos se unieran a su movimiento. Afirmó que "el movimiento no está listo para la participación de los trabajadores porque la democracia debe ser absorbida primero por los estudiantes e intelectuales antes de ser difundida a otros". [9]


Veinticinco años después, Estados Unidos todavía busca un cambio de régimen y una contrarrevolución en China.


La acción del gobierno chino para dispersar el llamado movimiento prodemocracia en 1989 fue recibida con amarga frustración dentro del establishment político de Estados Unidos.


Estados Unidos impuso sanciones económicas a China al principio, pero su impacto fue mínimo y tanto el establishment político de Washington como los bancos de Wall Street se dieron cuenta de que las corporaciones y los bancos estadounidenses serían los grandes perdedores en la década de 1990 si intentaban aislar completamente a China, cuando China estaba abriendo aún más su vasto mercado interno de trabajo y materias primas a la inversión directa de corporaciones occidentales. Los mayores bancos y corporaciones anteponen sus propios márgenes de beneficio y los políticos de Washington siguieron el ejemplo de la clase multimillonaria en esta cuestión.


Pero el tema de la contrarrevolución en China volverá a surgir. Las reformas económicas que se inauguraron tras la muerte de Mao abrieron el país a la inversión extranjera. Esta estrategia de desarrollo fue diseñada para superar rápidamente el legado de la pobreza y el subdesarrollo mediante la importación de tecnología extranjera. A cambio, las corporaciones occidentales recibieron mega beneficios. La dirección post-Mao en el Partido Comunista calculó que la estrategia beneficiaría a China en virtud de una rápida transferencia de tecnología del mundo imperialista a China. Y, de hecho, China ha logrado grandes avances económicos. Pero además del desarrollo económico, también se ha desarrollado una clase capitalista más grande dentro de China y una parte significativa de esa clase y sus hijos están siendo cortejados por todo tipo de instituciones financiadas por el gobierno de EEUU.


El Partido Comunista de China también está dividido en facciones y tendencias pro estadounidenses y pro-socialistas.


Hoy, el gobierno de Estados Unidos está ejerciendo una presión militar cada vez mayor sobre China. Está acelerando la lucha contra el ascenso de China al consolidar nuevas alianzas militares y estratégicas con otros países asiáticos. También se espera, con suficiente presión, ventajas del ascenso de algunos líderes chinos que están a favor de abandonar a Corea del Norte.


Si la contrarrevolución tuviera éxito en China, las consecuencias serían catastróficas para el pueblo chino y para China. Sería muy probable que China se fragmentara como nación, como le sucedió a la Unión Soviética cuando el Partido Comunista de la Unión Soviética fue derrocado. La misma suerte corrió la ex Yugoslavia. La contrarrevolución y el desmembramiento lanzarían a China hacia atrás. Frenaría su espectacular salida pacífica del subdesarrollo. Durante décadas ha habido una seria discusión dentro del establishment de la política exterior estadounidense sobre el desmembramiento de China, que debilitaría a China como nación y permitiría que Estados Unidos y las potencias occidentales se apoderaran de sus recursos más lucrativos. Este es precisamente el escenario que arrojó a China a su siglo de humillación, cuando las potencias capitalistas occidentales dominaban el país.[10]


La Revolución China ha pasado por muchas etapas, victorias, retrocesos y reveses. Sus contradicciones son innumerables. Pero sigue en pie. En el enfrentamiento entre el imperialismo mundial y la República Popular China, los progresistas deben saber cuál es su posición, no al margen.


Fuentes


1 Jim Abrams, “Rival military units battle in Beijing,” Associated Press, June 6, 1989.

2 John Burgess, “Images Vilify Protesters; Chinese Launch Propaganda Campaign,” Washington Post, June 12, 1989

3 James P. Sterba, Adi Ignatius and Robert S. Greenberger, “Class Struggle: China’s Harsh Actions Threaten to Set Back 10-Year Reform Drive — Suspicions of Westernization Are Ascendant, and Army Has a Political Role Again — A Movement Unlikely to Die,” Wall Street Journal, June 5, 1989

4 Jay Mathews, “The Myth of Tiananmen and the Price of a Passive Press,” Columbia Journalism Review September/October 1998

5 Mathews, ibid.

6 Wen Wei Po, “Turmoil in China; Student Tells the Tiananmen Story: And Then, ‘Machine Guns Erupted’” New York Times, June 12, 1989

7 Nicholas Kristof, “Turmoil in China; Tiananmen Crackdown: Student’s Account Questioned on Major Points,” New York Times, June 13, 1989

8 “Voice of America Beams TV Signals to China,” New York Times, June 9, 1989

9 Sheryl Wudunn, “A Portrait of a Young Man as a Beijing Student Leader,” New York Times, June 3, 1989.

10 “PSL Resolution: For the defense of China against counterrevolution, imperialist intervention and dismemberment,” China: Revolution and counterrevolution, PSL Publications, 2008. Read online at:

http://www.pslweb.org/liberationnews/pages/for-the-defense-of-china.html


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