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20 diciembre, 2025

Horror a la oligarquía — Farruco Sesto

 



FRENTE ANTIIMPERIALISTA INTERNACIONALISTA – 20/12/2025


Horror a la oligarquía, dijo Ezequiel Zamora. A mi juicio, hay pocos lemas políticamente más certeros que ese. Nunca deberíamos olvidarlo.


Ahora bien ¿Qué quiere decir oligarquía, para que nos entendamos? En el concepto original de Aristóteles, oligarquía es el modo que tienen de gobernar los nobles y los ricos en provecho propio. En la definición del diccionario, oligarquía es la forma de gobierno en la cual el poder político es ejercido por un grupo minoritario, así como el grupo de personas que tiene ese poder. No es tan distinto, si a ver vamos, aunque es más indicativa la visión aristotélica, a la cual me acojo.


Ha pasado tiempo desde los griegos y, por supuesto, en el mundo contemporáneo, ese poder político de la oligarquía se ejerce, casi sin excepción, con apariencia democrática, pero con absoluto control de los instrumentos que posibilitan ese poder. ¿Cuáles son éstos? Ellos son los que le dan estructura a la sociedad. Atención a esta idea que es importante: El poder casi omnímodo de la minoría oligárquica se basa en el control de los factores que son estructurales en el funcionamiento social.


Así, en términos generales, puede afirmarse que los grupos oligárquicos, cuando son gobierno, suelen guardar las formas (aunque no siempre), porque tienen el control. Pero la cosa cambia cuando por alguna razón pierden el poder, o lo sienten amenazado. En ese momento la oligarquía arroja por la borda sus simulaciones y tiende a presentarse tal cual es, en su apariencia horrible.


El caso de Venezuela es paradigmático como ejemplo de ese poder ejercido largo tiempo por la oligarquía. Durante dos siglos, casi desde la independencia, es decir, en todo el tiempo de la Cuarta República (1830-1999), la oligarquía mantuvo el control del poder político a través de distintas formas de actuación, adaptándose a los tiempos y circunstancias, pero siempre arreglándose para ejercer su dominio total. Un dominio en su beneficio, que no solo era contrario a los intereses del pueblo, sino que también, la mayor parte del tiempo, traicionaba los propios intereses de la patria.


Algo que el comandante Chávez tuvo siempre muy claro, estudioso como fue de la historia, es la naturaleza del poder oligárquico. De hecho, se refirió a ello muchas veces de manera magistral.


Una de esas veces, en el XVIII Foro de Sao Paulo, comentó la situación en que llegó Venezuela a finales del siglo XX con “una oligarquía gobernando, imponiendo una hegemonía plena, plena, plena, dominando todos los poderes del Estado, el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, las fuerzas militares, sobre todo, bueno, los altos mandos (…) la economía, controlaban Petróleos de Venezuela, el Banco Central, la banca, privatizaron casi todas las empresas del Estado, la hegemonía cultural la ejercían casi totalmente, la hegemonía mediática totalmente (..) en verdad una dictadura, ah, con un disfraz democrático”


Fue con esa conciencia sobre el papel ejercido por la oligarquía venezolana, que el comandante Chávez, emprendió su camino para acceder al poder y transferírselo al pueblo para siempre.


Habiendo fallado en un primer intento, actuando como vanguardia insurgente con sus compañeros, decidió arriesgarse a derrotar a la oligarquía con las propias reglas de la democracia representativa en versión IV República. Y, como sabemos, lo consiguió, apostando a un voto popular que, por una vez, supo burlar todas las maniobras y trampas del sistema hegemónico, para darle la victoria al Comandante.


Una vez en la presidencia de la República, centró su mayor esfuerzo en desmontar los principales instrumentos de la estructura de poder de la oligarquía para impedir su posible retorno. Y poco a poco lo fue consiguiendo.


¿Cuáles instrumentos fueron esos? Podríamos destacar entre ellos la base legal de la Nación, comenzando por una nueva Constitución. Las fuerzas armadas, que fueron reseteadas a fondo, para transformarlas en la FANB, con una doctrina militar propia. Los sindicatos y gremios. La educación, como factor capaz de crear conciencia, al mismo tiempo que conocimiento. La gestión cultural con su capacidad para orientar y dar estímulo y reconocimiento, apostando a los poderes creadores del pueblo. La administración de la justicia, para democratizarla a fondo. El sistema electoral, concebido ahora como un nuevo poder. Las instituciones públicas en general, recuperadas para el poder popular. Y de un modo muy particular el universo de la información y comunicación donde el propio Chávez se convirtió en ejemplo de contrapoder comunicacional…


No fue fácil, sin embargo, ni tampoco sucedió en un instante. El proceso de desmontar el poder de la oligarquía, profundizando al mismo tiempo la democracia con base al protagonismo popular, fue largo y tenso. Pacífico, paciente y constante, siempre dentro del marco constitucional, por parte del chavismo, pero muy violento por parte de la oligarquía que intentó de todo para impedirlo: sabotajes, golpes de estado, (o más bien un golpe de estado continuo), terrorismo, magnicidio, guarimbas, guerra mediática, en continua traición a la patria y conspirando contra ella, promoviendo “sanciones”, bloqueos e incluso invasiones militares.


En su caso, es decir en el caso de la oligarquía venezolana, ésta no pudo ni podrá recuperar el poder perdido, pues ya no cuenta hoy con los instrumentos a su servicio, y aunque sigue manteniendo la aspiración a volver, el hecho real es que ya está muy mermada en su capacidad de actuar. Por más que la hegemonía mediática internacional la apoye incondicionalmente, los miembros de la oligarquía fracasada andan como fantasmas moviendo cadenas y lanzando quejidos en la oscuridad.


Tal es el caso venezolano que, como dije, es un paradigma de cómo poner fin al poder de la oligarquía, desmontando sus instrumentos de actuación desde el poder del pueblo.


En el caso de Cuba y Nicaragua los procesos fueron distintos, porque el pueblo llegó al poder por la vía de las armas y creó radicalmente una nueva realidad política que incluía la refundación inmediata de las fuerzas armadas. De modo que contaron con ejércitos nacientes, por así decirlo. Y una nueva legalidad en términos absolutos.


En los otros casos de los gobiernos de izquierda o progresistas, por identificarlos de alguna manera, en América Latina, que tuvieron la vocación expresa de transformar la realidad (léase Argentina, Uruguay, Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Honduras, en algún sentido Perú, ahora Colombia, también México), la verdad verdadera es que los componentes que sostienen el poder de la oligarquía respectiva siguen prácticamente intactos. En algunos casos especialmente trágicos como Ecuador, Bolivia y Argentina, los gobiernos de izquierda en su momento no supieron, o no pudieron, emprender a fondo esa tarea imprescindible. De modo que cuando despertaron, la oligarquía (como el famoso dinosaurio de Monterroso) todavía estaba allí.


Creo que en todo este panorama hay lecciones que aprender y tomar en cuenta. Que cada quien, milite donde milite, saque sus conclusiones. Y que todos los movimientos, organizaciones y partidos latinoamericanos que aspiren a emancipar su propio país para construir una gran patria común, las saquen también.


Tienen que saber que las oligarquías son el adversario más fuerte del proyecto liberador. Porque, entre otras cosas, son también los conserjes del «patio trasero de los EEUU» y los puntos de apoyo del Imperio en su afán de dominio de estas tierras.


Pienso que la gran tarea continental, no solo de la izquierda, sino incluso de todas las fuerzas democráticas en cada país de América Latina y el Caribe, es contribuir a horadar, debilitar, desarticular, desmontar, demoler, destruir (y pongan aquí todos sinónimos que quieran) los basamentos del poder de las oligarquías.


(Publicado en Correo del Orinoco el 18 de diciembre de 2025)



22 agosto, 2025

Adivina adivinanza, cándido y expoliado contribuyente

 



Glenn Diesen: "Europa gastará 100.000 millones que no tiene, en armas de EEUU que no existen, para soldados de los que Ucrania carece".


Adivina adivinanza, cándido y lobotomizado contribuyente, ¿a dónde piensas tú que irá a parar todo el inconmensurable pastón que extraerán de tus siempre saqueados bolsillos a fin de "defenderte" de un enemigo imaginario? ¿Eh? ¿Ves dónde está la bolita, o te la siguen ocultando los medios hegemónicos?


¿Te doy una pista?


El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegset (izq), recibe al secretario general de la OTAN, Mark Rutte (dr), en el Pentágono, el 24 de abril de 2025. [EPA-EFE/JIM LO SCALZO]



10 abril, 2022

Fonsi Loaiza: "Florentino Pérez es el mayor saqueador del dinero público en España"

 


Canarias Semanal entrevista en exclusiva al periodista Fonsi Loaiza, autor del libro "Florentino Pérez: El poder del palco". Una obra en la que Loiza desvela toda la red de influencias y las operaciones que han convertido al presidente del Real Madrid y de la Constructora ACS en uno de los hombres más poderosos de España. Uno de esos oligarcas que no necesitan pasar por la urnas para mandar en la sombra y dar órdenes a los supuestos representantes de la voluntad popular.

Desde sus primeros pasos como burócrata franquista hasta la actualidad, Fonsi pasa revista a megapelotazos como la recalificación de los terrenos del Real Madrid y explica cómo, "gobierne quien gobierne" en España, la fortuna del "presi" no deja de aumentar, favorecido por todo tipo de concesiones para un entramado de empresas pertenecientes a su grupo empresarial.

Loiza pasa revista a las estrechas relaciones de Florentino Pérez con José María Aznar, el difunto ex presidente de Caja Madrid Miguel Blesa o Isabel Díaz Ayuso. Pero también con los representantes de los partidos y sindicatos institucionales, como Manuela Carmena. "Todos" - explica Loiaza - acaban "pasando por el aro de Florentino".

Fonsi denuncia, igualmente, el total control que Florentino Pérez ejerce sobre los grandes medios de comunicación, su capacidad para poner y quitar directores de medios, o cómo periodistas pretendidamente "progres", como García Ferreras, de AtresMedia, o Ana Pastor no son más que "esbirros mediáticos" al servicio de Florentino.





07 enero, 2022

“EEUU-OTAN no conformes con haber descuartizado la URSS, quieren también descuartizar a Rusia” — Andrés Piqueras

 

[Aportado por el camarada Luis López]


Algunas consideraciones históricas sobre la OTAN y sus desmanes

Observatorio de la crisis – 27/12/2021




El Eje Anglosajón (EEUU–Inglaterra) ha tenido siempre una preocupación especial con Europa: evitar su unión completa, una que incluya a Rusia (potencia que sostuvo a Europa durante siglos) y, en general, al mundo eslavo al mismo nivel de equidad de trato. Esa unión implicaría también, por tanto, la de Eurasia, y pasaría indefectiblemente por el acercamiento germano-ruso, circunstancias que significarían el fin absoluto de la hegemonía anglosajona en el mundo.


Para evitar eso el Eje Anglosajón contempló dos intervenciones tras la Segunda Gran Guerra interimperialista: la OTAN y el Mercado Común europeo.


Contrariamente a lo que se cree, ese Mercado, como la idea de una Europa Común, en realidad no es europea sino estadounidense. La estrategia de Washington tras la Segunda Guerra Mundial para asegurarse su dominio económico de la Europa occidental estuvo basada en la penetración de los mercados europeos por su capital.


Algo en lo que se empeñó muy especialmente y obtuvo en la Alemania vencida, a la que impuso la total apertura de su economía a los productos norteamericanos y a su inversión externa directa. Después presionó para una integración de Europa Occidental a través de tratados que garantizasen la apertura de la economía de cada país a los productos de los demás. De esta forma, desde su base alemana, los capitales industriales norteamericanos tendrían a su alcance la totalidad de mercados de Europa Occidental, al tiempo que separaba más a los germanos del mundo eslavo.


Así, durante cerca de 30 años EEUU lideró indiscutiblemente el espacio político y económico unificado en que había convertido al hasta entonces conjunto disperso de potencias capitalistas europeas occidentales.


En cuanto a la OTAN, su principal misión en principio fue establecer un cordón sanitario contra cualquier intento de acercamiento de la población trabajadora europea al mundo soviético. En 1949 tuvo lugar su fundación contra el que se contemplaría como enemigo sistémico del capitalismo, al que desde el fin de la guerra se le empezó a agredir política, diplomática, económica, mediática e ideológicamente, sin tregua, en un asedio que no paró hasta su disolución y que se reemprendió después contra su sucesora: la actual Rusia. Por una parte, había que derrotar al que los ideólogos de la OTAN empezaron a llamar el “mundo comunista”, y por otra, la OTAN debía prevenir contra la subversión interna.


Que la OTAN no estaba pensada para posibilitar un mundo en paz y de prevención de conflictos bélicos, tiene la prueba en que la URSS pidió formar parte de ella, en 1954. Obviamente se le negó, mientras sí se le concedió a Alemania el ingreso un año más tarde, con el permiso para su rearme.


Después fueron rechazadas sucesivas propuestas de la URSS, como poner las armas nucleares bajo control de la ONU o acordar la reunificación de Alemania bajo condiciones de no amenaza entre los bloques. Lo que sí haría la OTAN sería incorporar a especialistas nazis, sobre todo en tecnología armamentística y en inteligencia militar. En realidad, con la OTAN se estaban sentando las bases para la reconstrucción europea occidental bajo el mando militar de EEUU; también como lugar privilegiado para vender parte de su ingente excedente improductivo, esto es, del enorme arsenal de su industria militar.


Para ello lo primero que se hizo fue impedir que el partido más votado en Francia tras la Gran Guerra, el Partido Comunista Francés, pudiera acceder al poder. Igual en Italia, EEUU amenazó con retirarla del Plan Marshall si la coalición socialista-comunista resultaba la más votada. Con Grecia tuvieron que ir más lejos, apoyando la invasión británica para desplazar a los comunistas de sus posibilidades de hacerse cargo del país; mientras que a España y Portugal se les dejaba con las dictaduras fascistas más largas de la historia, “amigas”, eso sí, de EEUU y la OTAN.


No, el “mundo occidental” no se hizo ni se unificó bajo la hégira de EEUU de manera tan pacífica como nos han hecho creer (El método Yakarta, de Vincent Bevins, lo cuenta con detalle a partir del golpe contra Sukarno en Indonesia y el exterminio allí de alrededor de un millón de comunistas). Poco a poco el dominio de la OTAN se extendería a todo el hemisferio (sin importar si sus miembros o aliados eran “democracias” o dictaduras –las cuales, estas últimas ya se encargó de propiciar también en el Cono Sur americano, entre bastantes otros lugares). Esa organización fungiría como brazo armado de EEUU contra la extensión de la influencia soviética y los intentos de emancipación de los países del Sur y el Oriente Global.


Pero fue en Afganistán, contra la presencia rusa, que empezaría a foguearse. A partir de entonces, llevaría a cabo todo un reguero de intervenciones, contraviniendo su propia acta fundacional como organización exclusivamente defensiva. Entre sus más visibles y destacadas agresiones a terceros países están las de Yugoslavia (en 1995 y 1999) –y especialmente en Kosovo–, sin sanción de la ONU, para desmembrar el país. Intervendría también de nuevo en Afganistán, desde 2001 hasta 2021, igualmente sin autorización de la ONU; como tampoco la tuvo en su apoyo a la invasión de Irak. En cambio sí lo haría en Libia (2011) con el respaldo de esa organización. En Siria lo lleva haciendo más o menos abierta o subrepticiamente, según el momento, desde 2014, como apoyo a la agresión y ocupación estadounidense del país.


En el caso concreto de su ofensiva contra Rusia cabe recordar algunas cuestiones de gran importancia. El 21 de noviembre de 1990, en Francia, justo antes de la disolución de la URSS, los jefes de Estado de este país, más los de Europa Occidental, EEUU, y Canadá, firmaron la Carta de París, la que por un momento pareció fungir como acta de defunción de la “Guerra Fría”, y que proclamó el “fin de la división de Europa” y ligó la seguridad de cada Estado a la de los demás.


Con el fin de la URSS la OTAN perdía toda razón de ser y debería haberse disuelto en ese mismo momento, aún más tras la firma de la mencionada Carta y sus promesas. Entre ellas estaba la de no extender la OTAN hacia los antiguos países del Este ni desplegar fuerzas suyas allí.


Sin embargo, lejos de ello, la OTAN fue ocupando militar y geopolíticamente los espacios que Rusia fue dejando en Europa con su retirada militar unilateral (como bien describe Poch-de Feliu en su Entender la Rusia de Putin). Así lo haría durante la Administración Clinton en todo el Este de Europa, con excepción de Yugoeslavia, que siempre se opuso a ser una colonia europea, por lo que pronto se decidió su invasión y desmembración.





Tras el “Consenso de Washington” para establecer las nuevas reglas del juego mundial contra el Sur y el Oriente Global, tendría lugar la “Cumbre de Washington”, en 1999, en la que la OTAN se otorgaba el derecho a la “guerra preventiva”. Y en la cumbre de Praga (2002) acordó su expansión acelerada hacia el Este de Europa, faltando a todas las promesas dadas.


Tal “guerra preventiva” no tenía justificación alguna contra un país que había solicitado de nuevo su ingreso en la OTAN cuando dejó de ser la URSS (además de las expresas intenciones de Yeltsin al respecto, cuando Putin llegó a la presidencia quiso que Rusia fuera parte de Europa; abogó por la Gran Europa y sugirió que su país se uniera a la OTAN –nada, en conjunto, que causara más pavor al Eje Anglosajón–). Lo que ha hecho esa ofensiva ha sido poner crecientemente en alarma tanto al Báltico (e incluso las latitudes polares) como a la Europa oriental, desestabilizando el Cáucaso (con especial hincapié en Georgia) y arrasando los Balcanes.


Durante el gobierno de George W. Bush, EEUU (y por tanto con repercusión inmediata en la OTAN) abandonó el Tratado ABM sobre no proliferación de armas nucleares, levantando bases militares en Alaska, Europa del Este (Polonia y Rumanía), Japón y Corea del Sur, envolviendo a Rusia de armas de destrucción masiva (y de paso también acercando éstas contra China). Así mismo, la potencia dominante se negaría a firmar el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares y el Tratado de Militarización del Espacio.


En cambio, tras la Cumbre de Varsovia, en 2016, la OTAN desplegaría en el Este de Europa sistemas anti-misiles, bombas nucleares avanzadas y también batallones de diversos países. En la Cumbre de Bruselas, del año siguiente, se establecía el compromiso de aumentar un 2% los gastos militares de los países miembros, una estructura militar permanente de la UE, así como que ésta se hiciese cargo de los gastos de infraestructura de la OTAN. También se dieron los acuerdos para una futura incorporación de Japón, Corea del Sur y Colombia.


Por su parte, la Administración Obama junto con la OTAN y la UE perpetrarían un sangriento golpe de Estado en Ucrania, desconsiderando que entre lo firmado en París estaba que Ucrania sería algo así como un colchón entre Rusia y la OTAN en Europa, una especie de “tierra de nadie” sin anexión a ninguna de las partes, un territorio que no albergaría armas nucleares, de cara a garantizar la seguridad rusa, dado que a una distancia de 5 minutos en términos de balística de misiles, el país agredido pierde la capacidad de responder a tiempo, y el equilibrio de fuerzas se rompe (¿puede alguien imaginarse qué haría EEUU si alguien diese un golpe de Estado en Canadá o en México e instalara allí armas letales apuntando a su territorio?, por hacer sólo una suposición. Y si no queremos suponer hagamos memoria de lo que estuvo a punto de pasar cuando se quisieron instalar misiles nucleares en Cuba).


Nada de aquello se cumplió. El triplete EEUU-OTAN-UE impuso en Ucrania un gobierno de filiación nazi, y por supuesto antirruso, en el que declarados neonazis (Partido de la Patria, Svoboda, Pravy Sektor…) pasaron a controlar los servicios de seguridad y a mantener importantes posiciones en el Ministerio del Interior y en el Parlamento, entre otros ámbitos. Tan clara estaba la jugada que por eso Estados Unidos y Ucrania fueron los dos únicos países que votaron contra la resolución ‎de la Asamblea General de la ONU que se oponía a la glorificación del nazismo, el 12 de ‎noviembre de 2021 (luego, sobre el mismo tema se abstendrían otros países europeos, como España, a pesar de haber arrostrado casi medio siglo de fascismo). ‎


Con ello las potencias imperiales pensaban también sustraer la única salida que mediante acuerdo con Ucrania tenía la flota rusa a los mares calientes: la península de Crimea (que por cierto fue regalada por Khruschev en 1954 a una Ucrania cuyos contornos territoriales no se estabilizaron sino hasta la formación de la URSS, como parte del territorio de la Federación de Repúblicas Soviéticas). Esta circunstancia resulta mucho más grave que si a EEUU le hubiesen quitado la península de Florida, ciertamente. Así que ante ese juego sucio Rusia hizo lo menos malo de lo que podría haber hecho en su defensa: pedir a los habitantes de Crimea que se pronunciasen en referéndum si querían volver a casa. Y volvieron.


Ya con Trump en la Casa Blanca se incrementarían los riesgos bélicos, al ampliarse los supuestos para utilizar armas nucleares (abandonando el Tratado INF, para la no proliferación de armas nucleares de rango intermedio); aunque a diferencia de otros gobiernos, sobre todo demócratas (de corte financiero-globalista-guerrerista), el tan vilipendiado presidente, preocupado más por taponar la propia decadencia estadounidense, no estuvo interesado en aumentar la presión sobre Rusia ni en fortalecer la OTAN.


Eso correría a cargo de Joe Biden, “el ensalzado”. Ha sido durante este breve periodo de gobierno suyo en el que nos sumimos ya en una ofensiva en toda la regla contra el país eslavo. Y de nuevo rebrota la obsesión anglosajona por separar a germanos y eslavos. EEUU renueva su presión contra el abastecimiento energético europeo (Nord Stream 2), dando marcha atrás en la retirada de tropas del territorio alemán. Llama a Putin “asesino”, lo que en términos diplomáticos equivale a solamente medio escalón previo a una declaración abierta de guerra.


Frena la retirada de tropas de Asia occidental, y en el caso concreto de Siria (donde ocupa ilegalmente sus pozos petrolíferos), pretende reactivar la guerra con nuevas infiltraciones de paramilitares y yihadistas en el país (si no hubiera sido por la firme intervención de Rusia, que por primera vez tras la Guerra Fría se decide a enfrentar los desmanes de EEUU-OTAN, en un proceso de resoberanización y de recuperación del protagonismo internacional, hoy la bandera de Isis ondearía sobre Damasco).


Provoca permanentes roces y maniobras amenazantes contra Corea del Norte y China, además del recrudecimiento de la guerra económica contra estos países. Crea el AUKUS para poner en estado de guerra también todo el Pacífico, despreciando de paso, otra vez, a Europa como “aliada”. Pero lo más descabelladamente peligroso de todo es que instiga y surte de armamento de alto poder al ejército ucraniano para desplegar masivamente sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple, contra lo suscrito en el protocolo de Minsk.


Esto marca un peligro inminente de guerra total, especialmente sobrecogedor para las sociedades europeas, dado que Rusia parece tener superioridad militar sobre la OTAN. De desencadenarse un enfrentamiento podría causar una destrucción masiva en el continente en cuestión de días. Mientras, aunque EEUU pagaría también un precio, siempre queda más alejado del escenario bélico.


Así que hoy la OTAN está extendida por el Báltico, Transcaucasia y Asia Central, completando de tal guisa un asedio a Rusia por casi todas sus fronteras, llegando hoy hasta sus mismas puertas, especialmente con las desestabilizaciones de Georgia y Ucrania, más la que se está llevando a cabo, por si fuera poco, con Bielorrusia.


Ante todo ello (que es sólo una parte de la guerra total otanera), Rusia no puede retroceder más –ya no tiene a dónde–, así que no le queda otra que exigir a la OTAN que retire las promesas hechas en 2008 en la cumbre de Bucarest a Georgia y Ucrania de que serán admitidas en la Alianza Atlántica.


Demanda también a la OTAN que aleje las maniobras militares de sus fronteras, que se acuerde la distancia mínima de acercamiento entre buques y aviones militares de ambas partes y que se reanude el diálogo entre los ministerios de Defensa de Rusia, EEUU y la Alianza Atlántica. Reitera la necesidad de que tanto Ucrania como la OTAN cumplan con el Protocolo de Minsk (auspiciado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), por el que se acordaba la resolución pacífica del conflicto con las repúblicas secesionistas de mayoría rusa, de Donetsk y Lugansk (que incluye la remoción del armamento pesado de cara a crear una zona de seguridad, la prohibición de acciones ofensivas y la del vuelo de aviones de combate en aquella zona). Asimismo, Rusia ha vuelto a poner sobre la mesa su propuesta de que EEUU se sume a la moratoria unilateral de Moscú al emplazamiento de misiles de corto y medio alcance en Europa y de que se establezcan medidas de verificación.


Lejos de hacer caso a esas propuestas, la OTAN, y con ella todos los grandes media europeos, nos machacan sin cesar con noticias sobre la “amenaza rusa”. Pensémoslo un momento. La “preocupación” expresada por los líderes de “Occidente” viene porque Rusia está moviendo tropas… en la propia Rusia. ¿Dónde están desplegando tropas la OTAN y EEUU y quiénes emprendieron toda esta espiral de presión diabólica? Serían buenas preguntas a hacerse por la ciudadanía europea.


El último paso de esa espiral hacia la guerra total ha sido la convocatoria por parte de Biden de una Cumbre para la Democracia los pasados 9 y 10 de diciembre. Muy curiosa, en verdad, porque el mundo ya tiene una cumbre regular para la democracia y se llama Asamblea General de las Naciones Unidas. Hoy en día hay 193 países miembros de la ONU signatarios de la Carta de esa organización, con obligaciones para cada Estado. Entre ellas las del artículo 2, que dice que (1) la ONU se basa en “el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros”; (2) que los miembros de la ONU “arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos”. Es el mayor documento de consenso del planeta.


Contra su costumbre una China que ha decidido empezar a hacer valer también su peso internacional (pero cuyo proyecto, al que se ha unido Rusia, pasa por el comercio, los entrelazamientos económicos del tipo ganar-ganar y la paz que a ellos va unida), ha respondido esta vez a las patochadas estadounidenses sobre la democracia (The State of Democracy in the United StatesGlobal Times; https://espanol.cgtn.com/n/2021-12-09/GCCeIA/cgtn-lanzara-serie-destacada-democracia-estadounidense-un-contraste-con-la-realidad/index.html).


Cuba (junto con los países del ALBA) hizo lo propio en esta ocasión, diciendo que un Estado en el que la guerra es su negocio más lucrativo tiene poco que proponer al resto del mundo, y que en esa reunión no se dio respuesta a ninguno de los grandes problemas que acucian a la humanidad, como el hambre, las desigualdades monstruosas, las masivas migraciones forzadas, el crimen organizado o la propia gestión de la pandemia (https://www.latercera.com/mundo/noticia/gobierno-cubano-tilda-de-irreal-y-demagogica-cumbre-para-la-democracia-impulsada-por-biden/BIZCHHK5WVC25AEYEYZSJYDDWA/).


Luego añadió que poca democracia puede hacer servir de ejemplo EEUU cuando ampara y procura dictaduras en todo el mundo, promueve golpes de Estado y agita redes paramilitares por doquier. En general, la “comunidad internacional” no-occidental se queda perpleja ante un país que exime razones de supuestas violaciones de derechos humanos, sobre todo contra minorías, para atacar con unas otras formas de guerra a otros países, cuando en el suyo practica un sistemático racismo institucional y la más absoluta marginación de sus minorías originarias.


Pero vayamos más allá del uso de los Derechos Humanos como arma de guerra y de la retórica sobre “democracia” (por cierto, que la propia publicación The Economist confirma que EEUU presenta serias carencias en la misma –la llama “flawed democracy”–, y le otorga el puesto 25 en el “democracímetro” mundial que se arroga el privilegio de poseer). Con ella se pretende dividir definitivamente al mundo en dos mitades: la que sigue sumisamente los dictados de la potencia anglosajona y la que ha empezado a revelarse frente a su unilateralismo mortífero.


En realidad, todo eso no quiere decir sino que EEUU no está dispuesto a dejarse relevar pacíficamente y está reclamando un cierre de filas en su guerra. Por eso planifica, no importa la contradicción en los términos, extender la OTAN al hemisferio sur, especialmente para preservar a América como su Isla–Continente frente a las otras potencias; razón por la cual necesita destruir también cualquier experiencia autónoma de desarrollo, cualquier atisbo de soberanía, empezando por la cubana, pero también hoy especialmente las de Venezuela, Bolivia y Nicaragua.


Ya está asegurada la presencia de la Alianza Atlántica en las Malvinas, por ejemplo, y prepara insertarla también en Colombia, un país que practica un brutal terrorismo de Estado permanente contra su población (por más que el ultraderechista Felipe VI, riéndose una vez más de todas las víctimas, entregara el premio “World Peace & Liberty” de la World Jurist Association a uno de los mayores perpetradores de ese terrorismo, Iván Duque, al tiempo que “exaltaba” la “democracia” colombiana).


UN CRIMINAL EN LA CORRUPTA CORTE ESPAÑOLA


Suenan tambores de guerra. Y lo peor de todo es que los líderes europeos parecen dispuestos a seguir una vez más al amo en una carrera suicida, absurda además, desde cualquier aspecto económico o de mercado, por no hablar ya desde el punto de vista energético. Mientras, el amo queda a miles de kilómetros de distancia, listo para presenciar cómo se hunden de nuevo los europeos. Los “halcones” sueñan allí con que luego podrán hacer un nuevo tipo de “plan Marshall” energético con ellos, volviendo a salir fortalecidos y enriquecidos merced a los escombros de Europa.


Afganistán 15de agosto de 2021 marca nítidamente los límites de EEUU–OTAN para resolver a su favor los desmanes que causa y los nuevos retos que se le plantean, dejando en evidencia su pérdida de capacidad para proyectar poder económico técnico–militar, poder de inclusión social y estratégico cultural. Pero tiene todavía una gran capacidad de destrucción.


Por eso lo que es realmente espantoso es que en Europa (y en España en concreto) se siga aumentando nuestra contribución a la OTAN, como nuestro gasto militar; al tiempo que la sanidad o la educación públicas se desmoronan, los mercados de trabajo se barbarizan, las pensiones se devalúan sin parar y el “derecho a la vivienda” se ve como una utopía cada vez más lejana por millones de personas. Y luego dicen que de esta pandemia “salimos todos juntos” o “que nadie va a quedar atrás” y otras patrañas como esas.




NOTA

El próximo mes de junio España albergará una cumbre de la OTAN, ¿no nos parece que puede ser un buen momento para revitalizar aquí el movimiento contra esa mortífera organización?





03 diciembre, 2021

El aspirante a Guaidó cubano en Madrid — Volker Hermsdorf

 


Popular Resistance.org – 02/12/2021


El opositor cubano Yunior García Aguilera ha anunciado una “alianza estratégica” de fuerzas opositoras en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Esta "alianza" de activistas "enfrentados a la misma dictadura" podría ayudar a "cambiar la realidad en Cuba", declaró en un reportaje publicado este sábado por la agencia de noticias Europa Press(1). Tras reunirse con representantes del partido fascista Vox y del Partido Popular (PP) posfranquista, el cofundador de la plataforma Archipiélago, que aterrizó en Madrid el 18 de noviembre, también se reunió a finales de la semana pasada con el político opositor de derecha Leopoldo López, quien huyó de la justicia venezolana a España hace un año.


Leopoldo López & Yunior García

La conexión con López, responsable de numerosas muertes en los retenes, las llamadas guarimbas, en Venezuela en 2014, permitiría "entender mejor la obra" que García "quería escenificar en Cuba", comentó este domingo el portal cubano Cubadebate(2). López fue condenado a casi 14 años de prisión en 2015 por incitación a la violencia. Tras escapar del arresto domiciliario y participar en un fallido intento de golpe de Estado en abril de 2019, desapareció ilegalmente del país en octubre del año pasado en una operación de camuflaje con el apoyo de la embajada española. Desde entonces, él y su padre, Leopoldo López Gil, eurodiputado del PP, han presionado para que la UE endurezca las sanciones contra Venezuela.


Leopoldo López Gil (PP)


La salida de García también fue organizada por diplomáticos españoles. El hasta ahora desconocido dramaturgo ha estado cada vez más presente en los medios occidentales en las últimas semanas como el “principal iniciador de las nuevas protestas masivas” en Cuba. Cuando las “manifestaciones a nivel nacional” anunciadas para el 15 de noviembre no se llevaron a cabo por falta de presencia de nadie, García partió hacia España un día después para –como él mismo dijo– “reunir nuevas fuerzas”. Las fotografías que documentan la supuesta persecución del oponente por parte del sistema lo muestran caminando sin obstáculos con una gran maleta con ruedas por la Terminal 3 del aeropuerto José Martí de La Habana, desmentían los informes falsos de que García estaba bajo “arresto domiciliario”(3).




Tras su llegada a Madrid, el nuevo niño mimado de la disidencia fue recibido por Vox y políticos del PP, entre otros. En septiembre, y antes en julio, ambas partes presionaron para que se rompiera el diálogo entre Bruselas y Cuba y exigieron sanciones contra la república socialista. Las mociones correspondientes habían sido formuladas por López Gil, entre otros.


El sábado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, también rechazó categóricamente un diálogo con el gobierno cubano. "En todas las ocasiones, el régimen desperdició la oportunidad de diálogo, redoblando una ideología en bancarrota y un sistema económico fallido que no puede satisfacer las necesidades básicas de los cubanos", dijo Blinken, citado por el canal de propaganda estatal estadounidense RadioTV Martí, citando a Blinken en un comunicado(4).


Al igual que Juan Guaidó, quien se nombró a sí mismo presidente interino de Venezuela con el apoyo de Washington, García amenaza con convertirse en otro peón tragicómico de los estrategas estadounidenses. Y al igual que Guaidó, juzga mal su papel. En Cuba se sentía “como un judío en la Alemania nazi”, explicó en una entrevista al diario español “El Mundo” el 18 de noviembre(5). Sin embargo, dijo que volvería allí para “cumplir su misión”, según cita Reuters(6) en el mismo día. García reveló este sábado al diario digital español “El Objetivo”(7) que su objetivo no era “pasar a la historia, conseguir una calle o una estatua de mármol en un parque, sino cambiar las cosas”.


Notas:

(1) https://www.europapress.es/internacional/noticia-yunior-garcia-plantea-alianza-opositores-cuba-venezuela-nicaragua-porque-encaran-misma-dictadura-20211127090451.html

(2) http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/11/28/el-golpismo-los-cria-y-madrid-los-junta/

(3) http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/11/17/el-epilogo-del-show-yunior-finalmente-marcha-como-turista-a-madrid/comentarios/pagina-5/

(4) https://www.radiotelevisionmarti.com/a/eeuu-recuerda-primer-aniversario-del-27n-/308082.html

(5) https://www.elmundo.es/internacional/2021/11/18/619667f1fdddffc9aa8b45ab.html

(6) https://www.reuters.com/world/americas/missing-cuban-protest-leader-yunior-garcia-lands-madrid-2021-11-17/

(7) https://theobjective.com/internacional/2021-11-27/yunior-garcia-alianza-opositores/



Súper Yunior, dictadura cubana, libertad de prensa y otras falacias




Voces en lucha – 19/11/2021


El 15 de noviembre era la fecha programada. Cuba aparecía en la agenda de los grandes medios. Los altavoces de la razón universal desplegaron al unísono su canto global. Pronto desafinó. Una vez más, con la misma fuerza que infló su ruido, cayó de vacío y silencio. Sin embargo, los cantos de sirena que encubren al capital siguen haciendo mella en las conciencias.


Si en algo ha sabido incidir el desorden que nos ordena, es en el plano de las ideas. Ahí donde diluye su carácter violento. Justamente ese espacio que confirma que el capitalismo es mucho más que un sistema económico. Ese desorden que ordena conciencias y doctrinas no puede aceptar la desobediencia. El pensamiento único jamás toleró disidencias. Y Cuba, hace rato que rompió todos los moldes de lo tolerable. En 1959, cometió la osadía de salirse del tiesto; y lo hizo sin rodeos, por la vía rápida, la de la revolución armada, iniciando así, paradójicamente, la transición a eso que Frei Betto llamó “el nombre político del amor”[1]. Amor y política no es un matrimonio que pueda bendecir la maquinaria más demoledora de la historia de la humanidad. Con la épica cubana, se desparramó la esperanza por América Latina y el mundo. Y la máquina, era de esperar, extendió sus tentáculos de guerra; políticos, judiciales, económicos, militares y por supuesto culturales. Alianzas para el progreso, golpes de Estado, terrorismo paraestatal, bloqueo, medidas coercitivas, contrainsurgencia, asesinatos políticos. Paralelamente, puso a funcionar una arquitectura de guerra cultural y propaganda que tenía como objeto atacar a las conciencias mediante todos los instrumentos a su alcance: cine, publicidad, prensa, radio, televisión, música, arte, agencias no y sí gubernamentales. Financiaron campañas mediáticas, programas de desarrollo, investigaciones, compraron voluntades y cooptaron intelectuales, artistas y escritores muchos de ellos progresistas o de la izquierda marxista. Lo que Néstor Kohan llama “la fabricación industrial del consenso”. El pensador argentino alude al texto de Frances Stonor Saunders, La CIA y la guerra fría cultural, donde a través de entrevistas a exagentes de la Agencia Central de Inteligencia y acceso a documentos desclasificados, ofrece datos sobre


“los abultados millones de dólares que la CIA invirtió en sobornos, pensiones políticas, becas y subsidios a congresos, proyectos académicos, editoriales y revistas “independientes”, destinados a cooptar, neutralizar, confundir o inducir quiebres en los investigadores e intelectuales críticos de Europa del Este, de Europa Occidental y de los propios Estados Unidos. La finalidad de este gigantesco arsenal político y financiero la definió C.D. Jackson (consejero en guerra psicológica de Eisenhower y la CIA): `nos proponemos ganar la tercera guerra mundial sin combatir´. Lo lograron, al menos por ahora”[2].


Se trataba de trabajar en las conciencias individuales y colectivas para construir consensos mediante la aceptación del capitalismo y su razón cultural, no solo como la única posible, sino la única deseable. Herramientas claves para esta tarea son los medios de comunicación, máquinas de crear cultura; de estimular o dilapidar el pensamiento crítico. Todos los recursos son pocos a la hora de mantener la hegemonía. Y un imperio sabe bastante de hegemonía y algo de gestionar recursos.


Lo que contemplamos el día 15 de noviembre en el panorama mediático internacional en relación a Cuba es resultado de años de guerra cultural articulada contra el amor y la política. Las victorias en esa variante de guerra tienen varias ventajas. La más evidente es que no deja huellas de sangre ni ladrillos rotos; la más duradera es la huella que deja en las cabezas, que suelen aceptar mejor las ideas que las balas. Si tomamos como ejemplo el Reino de España, podemos palpar su gran logro hegemónico: la naturalización de posiciones políticas sobreideologizadas. Cuba es una brutal dictadura de la misma forma que la lluvia moja. Si cuestionas que la lluvia moja, probablemente estés loco o mucho peor: seas comunista.


Las tertulias de radio o televisión tenían el día 15 a Cuba en la palestra. Por poner tan solo un ejemplo, Radio Nacional de España comienza la mañana hablando de ausencia de libertad de prensa en Cuba en un debate donde todos los “opinólogos” piensan lo mismo, reproduciendo cada cual con más ingenio la versión monolítica del Norte Global. Los calificativos van desde dictadura hasta jurásico sin obviar otros más moderados propios de la información democrática y plural que se supone representan. Así llevan décadas alimentando una opinión pública sobre Cuba o Venezuela que da por sentado verdades incuestionables sin contraste con la realidad ni juicio crítico.


Quienes acusan han desarrollado la virtud de hacernos creer que hablan desde un espacio de libertad ajeno a lo ideológico. Estos profesionales de la opinión, que tan pronto hablan de Cuba como son expertos en volcanes, Covid-19 o la reproducción del cangrejo blanco de Oceanía, portan y reproducen la verdad única de la llamada “razón occidental”, legítima dueña de la libertad, la democracia y el orden.


La mitología de la libertad de expresión es el arma para deslegitimar desde la lupa del Norte todo orden social que no se ajuste a los cánones del circo neoliberal donde cualquiera puede decir lo que le venga en gana siempre y cuando sea minoritario o no toque ciertos intereses.


La Revolución Cubana es presa perfecta para el despliegue de ese mito. No importa que en Cuba, un país históricamente dependiente, subdesarrollado y bloqueado desde hace 6 décadas, los índices de desarrollo humano estén entre los primeros del mundo. Los datos de esperanza de vida, analfabetismo, escolarización, acceso a la salud o mortalidad infantil alcanzan o superan a los llamados países del primer mundo. Tampoco importa que en medio de un bloqueo criminal Cuba haya producido 5 vacunas contra el Covid-19 (3 exitosas y 2 en fase de pruebas) así como medicamentos para su tratamiento y haya cuidado a su pueblo con medidas de prevención, entre ellas la restricción de la mayor fuente de ingresos del país: el turismo.


Desde el 15 de noviembre, más allá del ruido mediático, lo que vive Cuba es el esperado regreso a la normalidad. Tras el logro vacunal, con el 70% de la población vacunada y expectativas del 100% a fines de año, se restablece el tránsito aéreo y el turismo con 400 vuelos semanales a la isla. Ese mismo día, niñas, niños y jóvenes llenan calles y aulas de vida con el regreso a las escuelas.


Los representantes de la razón de Occidente nunca pondrán el ojo en todo esto. Lo importante es que Cuba ha retirado a la Agencia EFE sus credenciales, devolviendo posteriormente solo 2. La agencia EFE fue fundada durante la Guerra de España por el falangista y varias veces ministro con Franco, Serrano Suñer, quien afirmó que el nombre EFE procede de la letra inicial de Falange y de Fe, su órgano de propaganda. Hoy, renovada y hasta con espacio feminista, sigue siendo una agencia pública al servicio de los intereses del Reino de España. Pero no solo: “tiene un convenio de colaboración con la ciudad de Miami, que la compromete a realizar –leemos- `semblanzas y reportajes que reflejen la realización del sueño americano´ en aquella ciudad”[3]. Sabiendo como sabemos que Miami es el nicho de la mafia anticubana, no hace falta aclarar a qué órbita se ajustan las noticias de la agencia sobre Cuba.


El día 15, los 2 mayores periódicos españoles, uno “progresista” y otro conservador, decían en sus portadas: “El régimen estrecha el cerco a Yunior García, líder del cambio” (El País); “Cuba persigue a Yunior García y reprime a la prensa antes de la Gran Marcha” (El Mundo).


Yunior García es presentado mediáticamente como el rostro de la disidencia cubana. Su perfil se ajusta a las necesidades del consenso internacional. Joven dramaturgo –formado por cierto gratuitamente por la Revolución- autodefinido como “demócrata de izquierdas” y “revolucionario”, de aspecto desenfadado y progre. Pero no es suficiente con eso. Para semejante tarea hace falta preparación y recursos. Llegaremos a eso.


Yunior es el fundador de la plataforma digital Archipiélago. Su figura fue tomando relevancia desde las acciones del Movimiento San Isidro de noviembre de 2020 y las protestas del pasado 11 de julio, siendo el principal promotor de la Marcha Cívica por el Cambio del 15 de noviembre. Ante la negativa del Consejo de la Administración de La Habana Vieja a su solicitud de la marcha, Yunior saldría a caminar desde el parque Quijote hasta el Malecón con una rosa blanca, en solitario y los medios internacionales enfocándole. No lo haría porque según denunció le bloquearon la salida de su casa. Al día siguiente, otros activistas de Archipiélago publicaron en redes que su líder estaba desaparecido, y exigían al gobierno “fe de vida”. Lo que no supimos hasta el miércoles es que mientras sus compañeros denunciaban su desaparición, Yunior se encontraba volando fuera de Cuba. ¿Hacia dónde? Nada menos que al Reino de España, con visa de turista. El dramaturgo afirmó en una entrevista que se quebró por la presión recibida. Sin embargo, según cuenta el diario El País, “fuentes diplomáticas indicaron que desde hace días se estaban haciendo discretas gestiones para el viaje de García. El opositor voló a Madrid el martes en un vuelo de Iberia en compañía de su esposa”[4]. El jueves 18 de noviembre, Yunior da una rueda de prensa con un discurso digno de su condición, afirmando:


«La razón por la que tuve que salir de Cuba fue porque, si me quedaba allí, probablemente no me iban a enviar a prisión, ellos no querían convertirme en un símbolo, si me condenaban, me convertían en un símbolo, si me mataban, me convertían en un símbolo. Ellos necesitaban silenciarme, anularme como persona, bloquearme mentalmente, atacarme psicológicamente, que me desestabilizara. Y casi lo logran».


Suena conmovedor. Su relato es perspicaz. Perfecto para cumplir su papel de víctima. Yunior no define a Cuba como “dictadura” desde posiciones conservadoras, sino desde una pose progresista que llama a abandonar el romanticismo hacia la revolución, afirmando que sus promesas fracasaron derivando en una “tiranía”. “La mayoría de los que hemos lanzado estas protestas somos progresistas”, asevera. Incluso no compartiendo sus posturas, el personaje puede resultar creíble. Siempre y cuando no atendamos a algunos detalles.


Están probados los nexos de Yunior García con organizaciones financiadas por EEUU como la USAID, la NED o el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, todas ellas vinculadas a la CIA, ésta última dirigida por su actual director, William J. Burns. En 2018, Yunior participó en Argentina en un proyecto llamado “Tiempo de Cambios y el nuevo rol de las Fuerzas Armadas en Cuba”, de la fundación derechista Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). En 2019, asistió a talleres de formación de liderazgo impulsados por la NED en Sant Louis University-Madrid Campus, una universidad jesuita vinculada al ejército norteamericano donde completan estudios soldados afincados en Madrid. Allí, uno de los conferenciantes fue el expresidente Felipe González[5].


Yunior García Aguilera (en el centro, de frente a la cámara), durante un taller en la Universidad de Saint Louis en Madrid, en 2019, que fue visitado por el ex presidente español Felipe González


Lo revela quien durante más de dos décadas fue el "agente Fernando" de los órganos de la seguridad del Estado cubano, el doctor Carlos Leonardo Vázquez González, especialista en Medicina General Integral y Oncología, quien asistió junto a Yunior a los talleres[6]. Existen imágenes de Yunior entrando en la residencia oficial del Encargado de Negocios de EEUU en Cuba, de reuniones con Alexander Agustín Marcel, funcionario de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado norteamericano, así como una grabación telefónica donde conversa sobre la preparación de la marcha con Ramón Saúl Sánchez, quien atesora un amplio historial terrorista contra Cuba[7]. Todos estos vínculos convierten a Yunior en algo más que en un dramaturgo descontento con "el régimen": en un operador político de la derecha anticubana internacional.


No es casualidad que el destino de Yunior sea el Reino de España, que ya se está convirtiendo en sede de héroes de la libertad que, cómo no, acaparan recién aterrizados todos los focos. Recordemos a nuestro querido Súper López[8]. Súper Junior no llega a la categoría de terrorista como Leopoldo. Su papel es otro, y sin entrar en si finge o no su discurso, lo cierto es que le arropan, y se deja arropar, por intereses de dudosa condición y organizaciones que no solo tienen poco que ver con la izquierda, sino que se dedican a combatirla. El fenómeno Yunior no tuvo el efecto esperado en la isla el 15 de noviembre y algunos tratan ahora de aprovechar el tirón para explotar su figura desde España.


La utilización de personajes de la cultura es una vieja táctica de la guerra cultural. Las conocidas como "revoluciones de colores" tienen el propósito de alentar el caos, la desobediencia y generar escenarios que provoquen revueltas y justifiquen sanciones de organismos internacionales o incluso una intervención, como algunas voces piden sin rubor para Cuba. El objetivo es el cambio de régimen. Es decir, el regreso del capitalismo a Cuba mediante la instalación de un régimen liberal de partidos. La presentada como pacífica Marcha por el Cambio responde a ese patrón diseñado desde fuera de la isla. Juan González, el principal asesor para América Latina del presidente Joe Biden, afirmaba: "EEUU responderá posiblemente con sanciones si se violan los derechos fundamentales del pueblo cubano o se procesa a los promotores de la Marcha Cívica opositora". El intervencionismo contra Cuba no parece que vaya a venir por la vía clásica militar. Los misiles son más sutiles. Complementan al bloqueo y se presentan como ONGs, hablan de democracia y libertad y asumen rostros amables, resilientes y creativos.


Ocurre que el capitalismo no es el único que construye sentidos. Cuba también ha producido sus consensos. La diferencia es que éstos se asientan en los principios de lo humano. En los principios emancipadores de la Revolución y sus logros. Una Revolución que en más de 6 décadas ha logrado crear una cultura política muy celosa de su soberanía y su independencia, porque sabe del sacrificio para alcanzarlas, y sabe que ha sido mediante el horizonte socialista como estrategia. Por eso no sirve cualquier líder carismático de la disidencia en la isla. El pensador cubano recientemente fallecido Juan Valdés Paz, contaba en una entrevista a Vocesenlucha:


"A mí siempre me gusta poner este ejemplo: si ahora nosotros tres nos vamos a la cola del pan, pues ahí el consenso debe ser del 5%, porque está todo el mundo protestando por el pan –uno solo, está mal hecho, en fin–. Pero según tú te vas moviendo de tema, vas moviendo el consenso, hasta el consenso más alto. Cuando llegues al tema de la patria, la independencia, la soberanía, ahí el consenso es sobre el 90, permanentemente. El que esté por fuera se considera un apátrida. Entonces la política gringa, estúpidamente, mantiene la cuestión nacional en el centro de la hostilidad. Tampoco tienen otro remedio, porque una vez que la Revolución está consolidada, se la tienen que tragar completa"[9].

Joel, un buen amigo, trabajador humilde de un barrio popular de La Habana, nos comenta:


"a Yunior le pagaron para que hiciera barullo. Estoy totalmente convencido, si antes me quedaba alguna duda, que en Cuba hay muchos más revolucionarios que contra. La gente, aunque sepa que la situación está dura y se quejen, no quiere un cambio social, quieren mejorar, solo mejorar. Si algún día se logra burlar el bloqueo, digo burlar porque ellos no lo van a quitar, sería que la mayoría de países se unieran y dijeran no al bloqueo, la gente entonces estará mejor".


La llegada de la pandemia ocurrió en un momento muy complicado para Cuba ante el recrudecimiento del bloqueo norteamericano impulsado por Trump. A eso se sumó la pérdida del ingreso del turismo y la paralización propia de las medidas de confinamiento. Nadie niega que en Cuba hay dificultades, ni el propio presidente Díaz-Canel, quien fue a conversar directamente con la gente que salió a las calles el pasado 11 de julio, en unas protestas donde se mezclaron sectores pacíficos molestos por la crisis económica, con actos violentos y vandálicos, y una agenda bien articulada desde fuera de la isla. Los altavoces globales y los centros de inteligencia están preparados para en momentos de debilidad descargar su arsenal.


La guerra mediática forma parte de las llamadas guerras híbridas o de cuarta generación, que no son más que una expresión del imperialismo. Ese palabro pasado de moda, sigue estando en plena forma y se hace más necesario que nunca para mantener el poder en tiempos de crisis, pandemias e incertidumbres.


La libertad de prensa en el capitalismo funciona como un embudo atascado; en su ancho espectro, inmóvil, la verdad única, incuestionable; en su cuello, bloqueando el progreso, el pensamiento crítico, antisistémico, subversivo, terrorista. La censura no existe. Los raperos presos por cantar son leves disfunciones del sistema. La verdadera censura es más sutil y opera como autocensura. Los periodistas ya no son periodistas sino mercenarios de la información al servicio de "la verdad" del grupo que paga. Para mantener el trabajo, solo hay que ser fiel a su posición ideológica. Rebelarse contra eso implica el despido y posiblemente el ostracismo.


Las corporaciones del caos riegan sus verdades aplastantes disparando a las conciencias mediante armas de distinta condición. En la guerra contra la isla, el papel de las nuevas formas de comunicación es clave. Las redes sociales se han convertido en el nuevo territorio para el despliegue de guerra. Operadores a sueldo completan la labor de los algoritmos.


En la era de la información crece la confusión. En ella no caben las certezas. Mucho menos la subversión al estado de ideas imperante. Cuba régimen maligno, dictadura opresora, isla encerrada en sí misma, revolución frustrada, fallido experimento socialista. Demostración palpable de que el sueño comunista no es posible. De que otro mundo no es posible. El amor y la política se divorciaron para siempre.


Perdidos en la vorágine de la nube, vagabundeamos ansiosos en busca de un click que complete nuestra condición imperfecta. Hoy que los credos religiosos decaen en Occidente, no existe más dios que lo digital. Danos pues hoy, padre mediático, la información nuestra de cada día, por el resto de los días, amen.


Notas:

[1] Javier Larraín, Frei Betto: “El socialismo es el nombre político del amor”, Correo del Alba, 12/3/2019

[2] Néstor Kohan, Marx y la teoría crítica latinoamericana, Trinchera, Caracas, 2015, p. 29

[3] Cubainformación, https://afly.co/qxy6

[4] El País, 17/11/2021 https://elpais.com/internacional/2021-11-17/yunior-garcia-principal-promotor-de-las-protestas-en-cuba-aterriza-en-espana.html

[5] Ver Wikipedia, https://youtu.be/qL2uO70bTxc y Paco Azanza Telletxiki, Cubainformación

[6] Ver PALABRA PRECISA: Entrevista con el Agente Fernando

[7] Cubainformación, 27/10/2021 https://afly.co/qy36

[8] Vocesenlucha, Superlópez, villano Maduro y Planeta Canalla, 1/12/2020

[9] Entrevista a Juan Valdés Paz (I), La Habana, diciembre de 2019, en vocesenlucha.com