Mostrando entradas con la etiqueta fake news. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fake news. Mostrar todas las entradas

29 noviembre, 2025

Relatora de la ONU en la diana tras viajar a Cuba

 



Cubainformación TV estrena una nueva entrega de "Miami Fake", su espacio destinado a exponer la guerra de propaganda que el Gobierno de EEUU impulsa contra Cuba mediante una red de medios mercenarios —Diario de Cuba, ADN Cuba, Cubanet, CiberCuba, Martí Noticias, El Toque, 14ymedio, entre otros— que operan desde Miami (la mayoría), Madrid y otras capitales alineadas con la agenda de Washington.


Una maquinaria que reproduce fake news, distorsiones y campañas coordinadas para justificar el bloqueo, la asfixia económica y la injerencia política.


En esta edición se analizan titulares, manipulaciones y operaciones mediáticas que abarcan desde los ataques contra la relatora de la ONU que visitó Cuba, hasta narrativas sobre criminalidad, economía energética, la coyuntura venezolana o el intento permanente de presentar a Cuba como un país en “colapso”.


1. La visita de la relatora de la ONU: guerra contra cualquier voz que cuestione el bloqueo


2. El ciudadano español acusado de pederastia que residía en Cuba: convertir un hecho policial en arma política


3. Descalificar mediante la demagogia y los "expertos en economía" la inversión extranjera en la Isla


4. Venezuela: Washington, Trump y el aparato mediático anticubano


5. Carlos Varela y el deporte: visas políticas contra Cuba en manos de EEUU


6. La "catástrofe social": fabricar un país al borde del colapso y no mencionar el bloqueo




ONU - A favor de levantar el bloqueo 🟩 En contra 🟥 Abstención 🟨




24 abril, 2022

Inexistentes fosas comunes / depravada propaganda occidental

 


Según los medios occidentales, que ahora calcan, copian y pegan las mismas mentiras, las fuerzas rusas supuestamente enterraron en "fosas comunes" y "en secreto" "hasta 9.000 civiles de Mariupol" en un pueblo al oeste de la ciudad. Excepto que esto nunca sucedió, no existe tal fosa común. En realidad, es solo un cementerio normal, pequeño, sin pozos, sin fosas comunes, tan sólo un cementerio ordenado cuyos sepultureros refutaron el falso relato occidental. El 23 de abril, yo misma con el periodista Roman Kosarev, fuimos a Mangush (Manhush en ucraniano), donde encontramos un cementerio normal. Hablamos con los hombres responsables de los entierros, quienes rechazaron categóricamente las acusaciones asegurando que enterraban a cada persona dignamente en su tumba y en un ataúd, incluso, añadieron, a los soldados ucranianos.

Eva K. Bartlett





16 febrero, 2022

La prensa lo confirma: ¡ LOS RUSOS YA ESTÁN AQUÍ !

 


Mientras los beneméritos medios de desinformación nos tienen embobados con los movimientos de tropas rusas en territorio ruso y al mismo tiempo nos ocultan, por nuestro bien, los masivos envíos de armas canadienses, británicas, yanquis, etc… a la Ucrania que gobiernan los «filonazis» –aquellos mercenarios que llegaron al poder tras el golpe de estado sangriento pilotado por la CIA, pero democrático que te cagas, en el ya inmemorial año de 2014… resulta que en esta provincia del Imperio, no pasa nada que reseñar:

“Detenidos cinco militantes de la huelga del metal en la barriada del Río San Pedro en Puerto Real (Cádiz) / Las detenciones se producen en uno de los barrios más combativos durante la pasada huelga del sector del metal en Cádiz. / Los sindicatos alternativos convocan una manifestación de rechazo a los arrestos. / La Voz de Cádiz ha confirmado las cinco detenciones y que estas personas estarían acusados de desorden público, atentado contra la autoridad, lesiones y daños. /”

La ley Mordaza, compendio de medidas represivas que también arrasa con el derecho fundamental de la huelga, sigue vivita y machacando bajo el gobierno más progresista de la historia.

*

El coste de la vida sube un 6,1% en enero. / La inflación registra cuatro décimas menos que en diciembre. / Con este mes son ya 14 meses de tasa positiva, y dos por encima del 6%. /

O sea que la subida del salario mínimo y la mejora de las pensiones que con tanto ruido mediático ha conseguido la nueva heroína –Llámame Yoli, camarada– que esta promocionando el conglomerado: USA-OTAN-UE–CEOE se ha quedado en nada, o mejor dicho, en menos que nada que era lo que había antes (por las dudas se ruega piden información a cualquier trabajador ‘esencial’, por ejemplo las kellys) de tener una comunista de florero en el ministerio de trabajo de la FRANCOCRACIA.

*

Por último, para no aburrir:

Concha Sáez (vocal del CGPJ): "No es que el Consejo esté escorado a la derecha, es que es de derechas" / Para la vocal, en la actualidad "ya no hace falta buscar excusas, ya ni siquiera se habla de la forma de elegir a los vocales judiciales. Eran coartadas. La degradación está llegando a niveles que son ya preocupantes", ha concluido. /

Si es preocupante para ella con el puestazo que tiene y el pastón que le ingresan todos los meses… En fin:

Francisco de Quevedo: “Donde no hay justicia es peligroso tener razón porque los imbéciles son mayoría”


Luis




16 julio, 2021

¿Quién paga el micrófono? — Ángeles Diez

 

Frente Antiimperialista Internacionalista – 16/07/2021


En una viñeta de El Roto varias cabezas escuchan atentas mientras el autor advierte: “Antes de escuchar lo que dicen, entérate de quien paga el micrófono”.



No es nuevo. No funcionó en Cuba en 1994 en pleno periodo especial con la “crisis de los balseros”. No funcionó en Venezuela en el 2014 ni en el 2017 cuando las calles se llenaron de guarimberos armados. Tampoco lo hizo en Nicaragua en el 2018 cuando las ONG financiadas por USAID y la NED alimentaron los discursos de odio y violencia que causaron más de 300 muertos.


El domingo 11 de julio los paraperiodistas de todo el espectro ideológico y financiero nos decían que los cubanos se manifestaban en las calles de la isla pidiendo electricidad y vacunas al grito de “libertad para Cuba”. La noticia se nos presentaba igual que si estuviera ocurriendo en el narcoestado colombiano o en el, todavía pinochetista, Estado chileno, pero con una importante diferencia: ninguna imagen que ilustrara la represión de la que se hablaba. Ni ejército disparando y asesinando a los jóvenes de la primera línea como ocurre en Colombia, ni antidisturbios rociando con aguas fétidas como hacen los israelíes con los palestinos, ni ojos reventados por las pelotas de goma de los carabineros chilenos. Ciertamente, como es habitual, una orgía de fake news con imágenes también falsas y un ejército de robots disparando retweets. Tampoco la guerra cibernética es una novedad.


En el 2014 un violinista joven ponía su imagen humanitaria a las revueltas en Venezuela [1]. Imagen que corría como la pólvora por las redes sociales y era portada de todos los periódicos del mundo para escenificar la violencia del gobierno venezolano. Al poco, este violinista decidió salir del país invitado por el Oslo Freedom Forum de Nueva York y por Human Rights Foundation. Misión cumplida. En noviembre del 2020, la protesta y detención del rapero negro Denis Solís, al que se sumó el llamado Movimiento de San Isidro de artistas cubanos, petaba las redes sociales. El rapero declaraba luchar por la defensa de los derechos humanos en la isla. Salía de la cárcel el domingo 11 de julio, el mismo día que se iniciaron las protestas en la isla y agradecía al exilio cubano y a la comunidad internacional su apoyo[2] con el siguiente discurso: “Patria y Vida” y “Cristo Vive” y “Abajo el comunismo y Abajo la dictadura de los Castros”, “Viva Cuba Libre”, “Cambio Pronto” y “Libertad para todos los Presos políticos”. Un mes antes circulaba una declaración conjunta sobre derechos humanos en Cuba, elaborada por el Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos, el Centro Hutchins de Investigaciones Africanas y Afroamericanas y el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard[3] . Misión cumplida.


A diferencia del violinista venezolano y del rapero cubano, el asesinato de Francisco Martínez, joven artista callejero asesinado por los carabineros chilenos a principios de este año, no fue merecedor de ninguna declaración sobre derechos humanos en Chile, y los medios se han limitaron a hablar de la “muerte de un artista callejero”[4]. Las redes sociales no ardieron reclamando justicia.


Desde principios de Junio, redes sociales y paraperiodistas arremeten contra Nicaragua, especialmente los medios de comunicación progresistas e incluso los que se dicen de izquierdas. Las consignas: represión y falta de libertad; la variante “no hay garantías para unas elecciones libres”[5], los voceros Human Rights Wacht.


A poco que investiguemos sobre el momento y la forma en que se producen todos estos acontecimientos, algo parecido a lo que hacía el personaje de Robert Redford en Los tres días del Cóndor[6], descubrimos sin darnos cuenta multitud de conexiones de una trama que podría ser un guion de película si no fuera por la crueldad y por las consecuencias inhumanas que la agresión imperialista inflige a estos tres países dignos, Venezuela, Nicaragua y Cuba.


Pero si nada de lo que ocurre hoy en la isla es nuevo, si podemos apenas sin esfuerzo encontrar un patrón que se repite, y si en ocasiones anteriores no ha servido para doblegar al pueblo cubano y derrocar a su gobierno, nos preguntamos: ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado en todos estos años para que EE.UU y sus cómplices europeos intenten de nuevo acabar con Cuba?


Una primera aproximación a la respuesta la encontramos en los documentos del Comando Sur cuando en Marzo, en un informe al Congreso de Estados Unidos, advierte de que sus “competidores” –eufemismo para no hablar de enemigos– avanzan en su influencia en América Latina. No cabe duda de que el imperio está en peores condiciones para revalidar su hegemonía mundial, pues así lo confirma la potencia económica de China y el papel de Rusia y sus alianzas en el contexto geopolítico internacional. A la multipolaridad inevitable se unen la profunda crisis política, económica y social, pero también ideológica, de un país que ha ido perdiendo credibilidad y legitimidad internacional y que sólo puede imponerse por la fuerza y gracias a la impunidad que le otorgan las instancias internacionales.


Tampoco el declive estadounidense es nuevo. Sin embargo, sí es ahora cuando los Think Tank imperiales encuentran mejores condiciones objetivas, o vislumbran la posibilidad de no seguir retrocediendo en su dominio del mundo, especialmente en el caso de América Latina. Tal y como señala el informe del jefe del comando Sur, Craig Faller, en América Latina y el Caribe, la pandemia ha generado una gran fragilidad en todos los países y crea las condiciones favorables para que sus “competidores” avancen en la región[7]. Por supuesto Craig se refiere a China y Rusia; y al mismo tiempo afirmaba en esas mismas fechas, en una comparecencia en el senado, que “Cuba, Venezuela y Nicaragua son una amenaza directa para el territorio estadounidense”[8]


Es necesario tener en cuenta un segundo factor: El contexto objetivo de sufrimiento de estos países, especialmente de Cuba y Venezuela, por el bloqueo y la guerra económica a la que están sometidos. El camino de la independencia y la soberanía ha desatado contra sus pueblos la guerra más cruel imaginable, ya que no les permite defenderse. Como ocurría en la Edad Media con el sitio de las ciudades a las que se obligaba a rendirse por hambre y sed, el bloqueo económico es una forma de guerra genocida que trata de someter a pueblos enteros con el sufrimiento cotidiano de la alimentación, la luz, el trasporte, las medicinas, etc. El bloqueo no sólo asfixia a la isla sino que oculta las responsabilidades reales de las carencias que sufre la población. Por ejemplo, un país que ha producido sus propias vacunas contra la COVID-19 se encuentra con dificultades para comprar las jeringuillas necesarias para vacunar a su población.


El tercer factor a considerar es la ciberguerra. Por un lado, los ejércitos de paraperiodistas han sofisticado sus armas, terciarizando sus tareas a través de las redes sociales. Por otro, la potencia y los efectos de la propaganda mediática se hace mayor y mucho más económica. Aparentemente las redes sociales han funcionado como el espacio virtual que permitía la comunicación con los familiares lejanos, la fácil socialización que superaba las dificultades materiales para verse y compartir, pero la realidad es que más allá de la buena voluntad y las mejores intenciones de los usuarios, no fueron creadas para esas utilidades y por tanto su diseño y sus capacidades están prioritariamente al servicio de la manipulación y manejo de datos. Al servicio pues de los grandes operadores, y sujetas a la minería de datos, en contextos de guerra, las redes acaban cumpliendo las tareas que les asignan sus dueños: orientar y conducir conductas.


Las investigaciones realizadas a partir de los escándalos de Cambridge Analytica por la obtención de 50 millones de datos de las redes sociales, y las evidencias de la implicación de estas redes en golpes de Estado como en Bolivia, demuestran que el vehículo que permite la organización y articulación de todas estas protestas son las redes sociales. En realidad, es un eufemismo para hablar de las nuevas armas de control y organización contrarrevolucionaria porque las redes han servido para impulsar y coordinar las “guarimbas”, legitimar linchamientos, promover “estallidos sociales”, etc. todo ello tras la consigna de la libertad de expresión.


Enterados estamos de quién paga el micrófono de la oposición venezolana, también sabemos quien está detrás de los disidentes nicaragüenses y quien alimenta las redes sociales contra Cuba, pero no por ello la estrategia desestabilizadora se detiene. Por el contrario, los paraperiodistas ajustan sus armas y enfocan el objetivo previamente señalado. Si no preparamos a los receptores de las redes sociales para ser capaces de interpretar y defenderse de los ataques poco conseguiremos denunciando una y otra vez las Fake News. Preparar a la población para una “resistencia cognitiva”, educar para destruir las “matrices comunicacionales” manipuladoras, crear vínculos no virtuales con los usuarios de las redes, organizar a los receptores y usuarios, trabajar para “desnormalizar” la información mediada, construir en definitiva, un sentido común político capaz de dar la batalla de la cibercomunicación[9].


En el “mundo libre” de las redes sociales la libertad cabalga a lomos de la injusticia, la desigualdad y la indignidad de los pueblos. El individuo, libre de empatía, libre de solidaridad y de compromiso, apunta su libertad hacia la imagen reflejada en la pantalla de su celular, dispara y cuenta los likes obtenidos.


15 de Julio de 2021


1. - El joven Wuilly Arteaga fue invitado a participar en el Oslo Freedom Forum en Nueva York, organizado por Human Rights Foundation, y de la intensificación de amenazas, Wuilly decidió salir del país, viajando por tierra a Colombia el 13 de septiembre y llegando a Estados Unidos para participar en el Lincoln Center de Nueva York en la conferencia sobre derechos humanos.

2. - Radio televisión Martí una de las agencias al servicio de la política bélica de EEUU y del exilio cubano, uno de los más violentos que se conoce, está dando amplia cobertura a la salida de la cárcel del rapero que se ha producido precisamente el 12 de julio, al tiempo que se producen las manifestaciones actuales. Una evidencia más de que se trata de una campaña coordinada: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/denis-sol%C3%ADs-activista-del-movimiento-san-isidro-fue-liberado-/299189.html

3. - Victor Fowler, “Documento penoso”, 5-06-2021, http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/06/05/un-documento-penoso/

4. - Mar Centenera, El País, “La muerte de un artista callejero a manos de un carabinero reactiva las protestas en Chile”. 6/02/2021, https://elpais.com/internacional/2021-02-06/la-muerte-de-un-artista-callejero-a-manos-de-un-carabinero-reactiva-las-protestas-en-chile.html (Consulta 15/07/2021) ↑

5. - Público, “HRW alerta ente la represión de la oposición en Nicaragua: “No hay garantías para unas elecciones libres”, 22/06/2021, https://www.publico.es/internacional/represion-politica-nicaragua-hrw-pide-contundencia-onu-represion-oposicion-nicaragua.html (Consulta 15/07/2021) ↑

6. - En esta película de Sydney Pollack (1975) un investigador de la CIA dedicado a conectar acontecimientos de periódicos, revistas, libros descubre una trama de esa organización.

7. - Comando Sur de EEUU, https://www.southcom.mil/Media/Special-Coverage/SOUTHCOMs-2021-Posture-Statement-to-Congress/ (Consulta 14/07/2021) ↑

8. - Voz de América, 16/03/2021, “Maduro continua aferrado al poder con el apoyo de Cuba, Rusia, Irán y China, https://www.vozdeamerica.com/venezuela/craig-faller-maduro-aferrado-al-poder-con-el-apoyo-de-cuba-rusia-iran-china (Consulta, 14/07/2021)

9. - A.Diez, “La guerra tecnológica-comunicacional en el contexto de la pandemia”, https://observatoriodetrabajadores.wordpress.com/2021/03/29/la-guerra-tecnologica-comunicacional-en-el-contexto-de-la-pandemia-angeles-diez/



31 marzo, 2021

La Nueva Guerra Fría construida sobre la ceguera y los crímenes de guerra — Danny Haiphong

 



LA Progressive - 24/03/2021

Traducción del inglés: Arrezafe


Con el fin de fabricar consenso y recabar apoyo para sus constantes agresiones, Estados Unidos culpa a sus competidores de crímenes inexistentes, obviando los suyos.


El primer compromiso de un revolucionario es con la verdad, pero para el común de los mortales, descifrar la verdad se ha convertido en una tarea difícil en Estados Unidos, sobre todo porque el descomunal aparato de desinformación está directamente vinculado a los imperativos del propio estado imperialista. Cualquier separación entre el complejo industrial militar y los medios corporativos estadounidenses es cosa del pasado.


El imperialismo estadounidense ha dedicado gran parte de la última década a originar gradualmente una nueva guerra fría con China, y los medios de comunicación han fabricado el consenso para todas y cada una de sus agresivas políticas. Una reciente encuesta de Gallup reveló que el 80 por ciento de los estadounidenses tienen una opinión negativa de China, una opinión negativa solo superada cuando se trata de Irán y de la RPDC, dos de las naciones más denigradas por la maquinaria de propaganda estadounidense.


Los estadounidenses son continuamente bombardeados con titulares contra China por todo el espectro político mediático. Las mentiras referentes al intervencionismo humanitario representan la forma más peligrosa de desinformación que actualmente alimenta la nueva guerra fría iniciada por Estados Unidos. La más destacada, la fábula de que se está cometiendo un "genocidio" contra los musulmanes en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang en China.


Este mes, CNN publicó un informe del Newslines Institute que afirma verificar, por primera vez de forma “independiente”, el "genocidio" en Xinjiang. El informe no ofrece pruebas, más allá de las reiteradas afirmaciones vertidas durante varios años por dudosas fuentes, como Radio Free Asia y Adrian Zenz, un fundamentalista cristiano de extrema derecha que se cree predestinado por Dios para derrocar al Partido Comunista de China.


El Newsline Institute es en sí mismo una fuente de información dudosa. El jefe del grupo de expertos con sede en Washington, Ahmed Alwani, es un exasesor del Comando Africano de Estados Unidos. Cabe señalar que dicho Comando lideró la destrucción de Libia por parte de EEUU y la OTAN en 2011, una intervención respaldada por la Hermandad Musulmana vinculada a Alwani. El editor gerente de Newsline Institute, Robin Blackburn, fue anteriormente editor de Stratfor, una empresa de inteligencia privada conocida como la "CIA en la sombra".


Ya sea por las decenas de millones de dólares que la Fundación Nacional para la Democracia (NED) ha invertido en el Congreso Mundial Uigur o por las sumas que fluyen de los contratistas militares a las arcas del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI), está claro que las fuentes que venden narrativas humanitarias intervencionistas en los medios corporativos estadounidenses están lejos de ser dignas de confianza. Esto no ha impedido que la administración de Joe Biden respalde la narrativa del “genocidio” con el propósito de cambiar la imagen de la Nueva Guerra Fría.


Si bien algunos creían que Biden reduciría las tensiones con China, la temperatura de esta nueva guerra fría ha aumentado en las últimas semanas tras las maniobras militares de la nueva administración. A principios de este mes, el Comando Indo-Pacífico de EEUU solicitó 27.400 millones de dólares para una “red de misiles anti-China” que se displegaría a lo largo de islas clave en la frontera China, como Okinawa, Taiwán y Filipinas. Biden se unió a la alianza "Quad" anti-China de Japón, India y Australia el 12 de marzo, en la primera cumbre internacional de su mandato como presidente de Estados Unidos. Dicha alianza se fortaleció bajo la administración Trump tras más de una década de inactividad. La elección de Biden del "Quad" como su primera cumbre envía un mensaje claro de que la nueva guerra fría, dirigida por Estados Unidos contra China, continuará bajo el pretexto de fortalecer alianzas y abordar “preocupaciones humanitarias".


Para el observador pasivo, el intervencionismo humanitario del imperio estadounidense es contemplado como algo “normal”. Sin embargo, la verdad es que enmascara los crímenes de guerra reales cometidos por Estados Unidos y sus lacayos imperiales. Las repetidas afirmaciones de "genocidio" en China o de "armas químicas" en Siria adquieren un nivel de importancia mayor que el genocidio verificable cometido contra los palestinos por el principal aliado de Estados Unidos en Israel, o las decenas de miles de venezolanos que han muerto a causa del impacto de las sanciones impuestas por EEUU, en cuya prensa, dicho sea de paso, no se dedica ni un minuto a los millones de muertes ocasionadas por la invasión de la República Democrática del Congo (invasión que duró un cuarto de siglo) por los regímenes patrocinados por EEUU en Ruanda y Uganda, o las decenas de millones de muertos o desplazados como consecuencia de las invasiones de Libia y Siria lideradas por Estados Unidos a partir de 2011.


Sin embargo, sería demasiado simple caracterizar el intervencionismo humanitario como una mera tapadera de crímenes de guerra al servicio de la hegemonía estadounidense. La mezcla de humanitarismo y guerra rezuma excepcionalismo estadounidense. Se presupone que el imperio estadounidense es el culmen de la civilización, el faro que ilumina, incluso mediante los métodos más violentos. Pero el sentido común se impone, no hay nada humanitario en el historial, pasado o presente, del imperio. La hegemonía estadounidense simplemente existe.


La ilusión de fuerza descansa sobre la base de decadencia sistémica. El intervencionismo humanitario no solo renombra los crímenes de guerra como operaciones de derechos humanos, sino que también borra las verdaderas motivaciones detrás de ellos. Estados Unidos se ha acostumbrado a emprender guerras humanitarias en momentos en que sus intereses se ven amenazados. En 2014, Obama intensificó las sanciones contra Venezuela y el apoyo de Estados Unidos a figuras violentas de la oposición de derecha, una vez quedó claro que la muerte de Hugo Chávez no marcaría el fin de la Revolución Bolivariana. Desde que comenzó la guerra, hace más de una década, el gobierno sirio ha sido acusado en reiteradas ocasiones de utilizar armas químicas contra civiles, a pesar de estar en la posición más favorable para derrotar a los mercenarios estadounidenses y extranjeros.


En cuanto a China, ha contenido la pandemia COVID-19 y es, de las grandes economías, la única que registra un crecimiento positivo en medio de una depresión mundial. Además, la inestabilidad que una vez sacudió a la Región Autónoma Uygur de Xinjiang ha dejado de existir gracias a los esfuerzos del gobierno para frenar el terrorismo y aliviar la pobreza. La estabilidad y el crecimiento han permitido a China avanzar en sus planes para desarrollar una red comercial global financiada con fondos públicos, la Iniciativa Belt and Road.


Los llamamientos al intervencionismo humanitario se han redoblado a medida que el declive de Estados Unidos se acentúa paralelamente al ascenso de China en el escenario mundial. Si la nueva guerra fría no se convierte en una guerra caliente no será precisamente por la moderación de Estados Unidos en el ámbito de la política. La historia ha demostrado sobradamente que el imperio estadounidense se erigió para destruir, y la disyuntiva entre la guerra o la paz estará determinada por la oposición popular que pueda desarrollarse contra las falsas narrativas humanitarias que impulsan el obsceno intervencionismo estadounidense en pleno siglo XXI.



Alemania: la Guerra Fría llega a Sassnitz, centro del proyecto Nord Stream 2





13 enero, 2021

Tiananmen: la masacre que no fue — Brian Becker

 

Tanquista apaleado por la muchedumbre, 4 junio 1989 / Reuters


Liberation

Descargar folleto en PDF

Traducción del inglés: Arrezafe


Liberation News vuelve a publicar el siguiente artículo, publicado originalmente en 2014, para responder a las mentiras difundidas por el gobierno de Estados Unidos y sus leales medios corporativos sobre China con motivo del aniversario de los acontecimientos que tuvieron lugar en 1989 en la Plaza de Tiananmen. Si bien la mitología en torno a dichos acontecimientos siempre se ha promovido como parte de la hostilidad de la clase dominante estadounidense hacia la revolución china, liderada por el Partido Comunista, la distorsión ahora adquiere un significado renovado, ya que Estados Unidos ha declarado una "competición de grandes potencias", principalmente con China, como el rasgo definitorio de su política militar y exterior. Esperamos que este artículo proporcione a las personas progresistas la información necesaria para resistir la campaña de demonización dirigida a China, que es un precursor necesario de una confrontación mortal.


Hace veinticinco años, todos los medios de comunicación estadounidenses, junto con el entonces presidente Bush y el Congreso de los Estados Unidos, provocaban una frenética histeria a gran escala y un ataque contra el gobierno chino por lo que se describió como la masacre a sangre fría de muchos miles de estudiantes pacíficos "prodemocracia" que habían ocupado la plaza de Tiananmen durante siete semanas.


La histeria generada por la supuesta "masacre" de la Plaza Tiananmen se basó en una narrativa ficticia sobre lo que realmente sucedió cuando el gobierno chino finalmente despejó la plaza de manifestantes el 4 de junio de 1989.


La demonización de China fue muy eficaz. Casi todos los sectores de la sociedad estadounidense, incluida la mayoría de la "izquierda", aceptaron la versión imperialista de lo sucedido.


En aquel momento, el relato oficial del gobierno chino sobre los hechos fue inmediatamente descartado como propaganda falsa. China informó que unas 300 personas habían muerto en los enfrentamientos del 4 de junio y que muchos de los muertos eran soldados del Ejército de Liberación Popular. China insistió en que no hubo masacre de estudiantes en la Plaza de Tiananmen y, de hecho, los soldados despejaron la plaza de Tiananmen de manifestantes sin disparar un sólo tiro[1].


El gobierno chino también notificó que, los soldados desarmados que habían ingresado a la plaza de Tiananmen en los dos días anteriores al 4 de junio, fueron incendiados, linchados y sus cadáveres colgados de los autobuses. Otros soldados, no pudiendo evacuar sus vehículos, perecieron incinerados dentro de los mismos y otros muchos brutalmente apaleados por violentos ataques de las turbas.


Estos relatos eran fidedignos y estaban bien documentados. No sería difícil imaginar cuán violentamente habrían reaccionado el Pentágono y las agencias de seguridad de Estados Unidos si el movimiento Occupy, por ejemplo, de manera similar hubiera prendido fuego a soldados y policías, tomado sus armas y lincharlos cuando el gobierno intentaba expulsar a los manifestantes de los espacios públicos.


En un artículo del 5 de junio de 1989, el Washington Post describió cómo los combatientes antigubernamentales se habían organizado en formaciones de 100 a 150 personas. Estaban armados con cócteles Molotov y garrotes de hierro, para encontrarse con el EPL [Ejército Popular de Liberación] que todavía estaba desarmado en los días previos al 4 de junio.


Lo que sucedió en China el 4 de junio, lo que se cobró la vida de opositores al gobierno y de soldados, no fue una masacre de estudiantes pacíficos, sino una batalla entre soldados del EPL y destacamentos armados del llamado movimiento prodemocracia.


En una avenida del oeste de Beijing, los manifestantes incendiaron todo un convoy militar de más de 100 camiones y vehículos blindados. Fotografías aéreas de conflagración y columnas de humo han reforzado poderosamente los argumentos del gobierno chino de que las tropas eran víctimas, no verdugos. Otras escenas muestran "cadáveres de soldados y manifestantes despojándolos de sus rifles automáticos", admitió el Washington Post en un artículo favorable a la oposición antigubernamental el 12 de junio de 1989. [2]


El Wall Street Journal, la voz principal del anticomunismo, sirvió como animadora vociferante del movimiento "prodemocracia". Sin embargo, justo después del 4 de junio, reconoció que, "muchos manifestantes radicalizados, algunos pertrechados de armas y vehículos saqueados en enfrentamientos con los militares" se estaban preparando para luchas armadas más amplias. El informe del Wall Street Journal sobre los eventos del 4 de junio muestra una imagen vívida:


"Cuando las columnas de tanques y decenas de miles de soldados se acercaron a Tiananmen, muchas tropas fueron atacadas por turbas enfurecidas... Docenas de soldados fueron sacados de los camiones, golpeados severamente y dados por muertos. En una intersección al oeste de la plaza, el cuerpo de un joven soldado, que había muerto a golpes, fue desnudado y colgado del costado de un autobús. El cadáver de otro soldado estaba colgado en una intersección al este de la plaza". [3]


La masacre que no fue


En los días inmediatamente posteriores al 4 de junio de 1989, los titulares, artículos y editoriales del New York Times daban una cifra de "miles" de activistas pacíficos que habían sido masacrados cuando el ejército envió tanques y soldados a la plaza. El número estimado de muertos que el Times estaba manejando era de 2.600. Esa cifra se utilizó como referencia de los estudiantes activistas que fueron abatidos en Tiananmen. Casi todos los medios de comunicación estadounidenses informaron de la muerte de "muchos miles", y muchos medios de comunicación sostuvieron que se habían masacrado hasta 8.000.


Tim Russert, jefe de la oficina de NBC en Washington, declaró más tarde en Meet the Press que, fueron "decenas de miles" los muertos en la Plaza de Tiananmen. [4]


La versión ficticia de la "masacre" fue posteriormente mínimamente retocada por reporteros occidentales que habían participado en su elaboración y que estaban ansiosos por retocarla para poder aducir que hicieron "correcciones". Pero para entonces ya era demasiado tarde y ellos también lo sabían. Se había formado la conciencia pública. La narrativa falsa se convirtió en la narrativa dominante. Habían liquidado con éxito los hechos para adaptarse a las necesidades políticas del gobierno de Estados Unidos.


"Esa noche, la mayoría de los cientos de periodistas extranjeros, incluyéndome a mí, estaban en otras partes de la ciudad o fueron sacados de la plaza para que no pudieran presenciar el capítulo final de la historia estudiantil. Aquellos que intentaron permanecer cercanos ofrecieron relatos dramáticos que, en algunos casos, reforzaron el mito de una masacre de estudiantes", escribió Jay Mathews, el primer jefe de la oficina del Washington Post en Beijing, en un artículo de 1998 en la Columbia Journalism Review.


El artículo de Mathews, que incluye su propio reconocimiento sobre el uso de la terminología de "la masacre" de la Plaza de Tiananmen, llegó nueve años después de los hechos y admite que las correcciones posteriores tuvieron poco impacto. "Los hechos de Tiananmen se conocen desde hace mucho tiempo. Cuando Clinton visitó la plaza en junio, tanto The Washington Post como The New York Times explicaron que nadie murió allí [en la Plaza de Tiananmen] durante la represión de 1989. Pero estas no fueron más que breves explicaciones insertas al final de largos artículos. Dudo que hayan hecho mucho para acabar con el mito". [5]


En aquel momento, todos los informes sobre la masacre de los estudiantes decían básicamente lo mismo y, por lo tanto, parecía que debían ser ciertos. Pero esos informes no se basaron en el testimonio de testigos presenciales.


Lo que realmente sucedió


Durante las siete semanas previas al 4 de junio, el gobierno chino se contuvo extraordinariamente al no enfrentarse a quienes paralizaron la zona central de la capital de China. El Primer Ministro se reunió directamente con los líderes de la protesta y la reunión fue transmitida por la televisión nacional. Esto no calmó la situación, sino que envalentonó a los líderes de la protesta que sabían que contaban con el respaldo total de Estados Unidos.


Los líderes de la protesta erigieron una enorme estatua que se parecía a la Estatua de la Libertad de Estados Unidos en medio de la Plaza de Tiananmen. Le estaban indicando al mundo entero que sus simpatías políticas estaban con los países capitalistas y con Estados Unidos en particular. Proclamaron que continuarían las protestas hasta que el gobierno fuera derrocado.


Sin un final a la vista, el gobierno chino decidió poner fin a las protestas despejando la Plaza de Tiananmen. Las tropas entraron en la plaza, sin armas, el 2 de junio y muchos soldados fueron golpeados, algunos murieron y los vehículos del ejército fueron incendiados.


El 4 de junio, el EPL volvió a entrar en la Plaza, esta vez con armas. Según los medios estadounidenses de aquel momento, los soldados del EPL aplastaron la protesta ametrallando a miles de estudiantiles pacíficos.


China declaró que los informes de la "masacre" en la Plaza de Tiananmen fueron una invención urdida, tanto por los medios occidentales como por los líderes de la protesta, que utilizaron medios occidentales dispuestos como plataforma para una campaña de propaganda internacional en pos de sus intereses.


El 12 de junio de 1989, ocho días después del enfrentamiento, el New York Times publicó un informe "exhaustivo" de un testigo presencial, un estudiante llamado Wen Wei Po, un informe totalmente prefabricado sobre la supuesta masacre. Dicho informe estaba lleno de relatos detallados de brutalidad, asesinatos en masa y heroicas batallas callejeras. Relataba cómo las ametralladoras del EPL estaban emplazadas en el techo del Museo Revolucionario, colindante con la Plaza, y describía a los estudiantes que allí fueron abatidos. Este informe fue recogido por los medios de comunicación de EE. UU. [6]


Aunque tratado como un evangelio y una prueba irrefutable de que China estaba mintiendo, el informe del "testigo ocular", Wen Wei Po, del 12 de junio era tan exagerado y podría suponer tal descrédito para el New York Times en China, que su corresponsal en Beijing, Nicholas Kristof, quien había servido como portavoz de los manifestantes, hizo excepción de los principales puntos del artículo.


En un artículo del 13 de junio de 1989 Kristof escribió:


"La cuestión de dónde ocurrieron los disparos tiene importancia debido a la afirmación del Gobierno de que nadie fue baleado en la Plaza de Tiananmen. La televisión estatal incluso ha proyectado películas de estudiantes marchando pacíficamente fuera de la plaza poco después del amanecer como prueba de que no fueron masacrados. ...


La escena central en el artículo [del testigo ocular] es de tropas que golpean y ametrallan a estudiantes desarmados agrupados alrededor del Monumento a los Héroes del Pueblo en el centro de la Plaza de Tiananmen. Varios otros testigos, tanto chinos como extranjeros, dicen que esto no sucedió. ...


Tampoco hay evidencia de emplazamientos de ametralladoras en el techo del museo de historia, como se informó en el artículo de Wen Wei Po. Este reportero estaba directamente al norte del museo y no vio ametralladoras allí. Otros reporteros y testigos de los alrededores tampoco los vieron. ...


El tema central del artículo de Wen Wei Po fue que las tropas posteriormente golpearon y ametrallaron a los estudiantes en el área alrededor del monumento y que una línea de vehículos blindados cortó su retirada. Pero los testigos dicen que los vehículos blindados no rodearon el monumento –se quedaron en el extremo norte de la plaza– y que las tropas no atacaron a los estudiantes agrupados alrededor del monumento. Varios otros periodistas extranjeros también estaban cerca del monumento esa noche y no se sabe que ninguno haya informado de que los estudiantes fueron atacados alrededor del monumento". [7]


El relato del gobierno chino reconoce que se produjeron enfrentamientos callejeros y enfrentamientos armados en barrios cercanos. Dicen que aproximadamente trescientos murieron esa noche, incluidos muchos soldados que murieron por disparos, cócteles molotov y apaleamientos. Pero han insistido en que no hubo masacre.


Kristof también afirma que hubo enfrentamientos en varias calles, pero refuta el informe de "testigos presenciales" sobre una masacre de estudiantes en la plaza de Tiananmen: "los estudiantes y un cantante pop, Hou Dejian, estaban negociando con las tropas y decidieron irse al amanecer, entre 5 AM y 6 AM Todos los estudiantes salieron juntos. La televisión china ha mostrado escenas de los estudiantes saliendo y de la plaza aparentemente vacía mientras las tropas entraban y los estudiantes se iban".


Intento de contrarrevolución en China


De hecho, el gobierno de los EEUU Participó activamente en la promoción de las protestas "a favor de la democracia" a través de una máquina de propaganda extensa, bien financiada y coordinada internacionalmente que lanzó rumores, medias verdades y muchas mentiras desde el momento en que comenzaron las protestas a mediados de abril. 1989.


El objetivo del gobierno de los Estados Unidos era llevar a cabo un cambio de régimen en China y derrocar al Partido Comunista, partido gobernante desde la revolución de 1949. Dado que muchos activistas del movimiento progresista actual no habían nacido o eran niños en 1989, cuando los acontecimientos de Tiananmen tienen lugar, el mejor ejemplo reciente de cómo funciona una operación de cambio de régimen / desestabilización imperialista se revela en el reciente derrocamiento del gobierno ucraniano. Las protestas pacíficas en la plaza central reciben respaldo internacional, financiamiento y apoyo mediático de los Estados Unidos y las potencias occidentales; "casualmente", quedan bajo el liderazgo de grupos armados que son aclamados como combatientes de la libertad por el Wall Street Journal, FOX News y otros medios.


En el caso de las protestas "a favor de la democracia" en China, en 1989, el gobierno de Estados Unidos estaba intentando provocar una guerra civil. La Voz de América aumentó sus transmisiones en chino a 11 horas diarias y apuntó la transmisión "directamente a unas 2.000 antenas parabólicas en China, operadas principalmente por el Ejército de Liberación Popular". [8]


Las transmisiones de Voice of America a las unidades del EPL estaban llenas de informes de que algunas unidades del EPL estaban disparando contra otras, que algunas unidades eran leales a los manifestantes y otras al gobierno.


La Voz de América y los medios de comunicación estadounidenses intentaron crear confusión y pánico entre los partidarios del gobierno. Justo antes del 4 de junio, informaron que el primer ministro de China, Li Peng, había recibido un disparo y que Deng Xiaoping estaba al borde de la muerte.


La mayoría en el gobierno de los EEUU y en los medios de comunicación esperaban que el gobierno chino fuera derrocado por fuerzas políticas pro occidentales, como estaba comenzando a suceder con el derrocamiento de los gobiernos socialistas en toda Europa del Este y Central en ese momento (1988-1991) tras la introducción de reformas procapitalistas de Gorbachov en la Unión Soviética en 1991.


En China, el movimiento de protesta "a favor de la democracia" fue liderado por estudiantes privilegiados y bien conectados de universidades de élite que pedían explícitamente la sustitución del socialismo por el capitalismo. Los líderes estaban particularmente conectados con Estados Unidos. Por supuesto, miles de otros estudiantes que participaron en las protestas estaban en la plaza porque tenían agravios contra el gobierno.


Pero la dirección del movimiento, conectada al imperialismo, tenía un plan explícito para derrocar al gobierno. Chai Ling, quien fue reconocida como la máxima líder de los estudiantes, concedió una entrevista a periodistas occidentales en la víspera del 4 de junio en la que reconoció que, el objetivo de la dirección era liderar a la población en una lucha para derrocar al Partido Comunista de China que, explicó, solo sería posible si lograban provocar con éxito al gobierno para que atacara violentamente las manifestaciones. Esa entrevista fue transmitida en la película "La puerta de la paz celestial". Chai Ling también explicó por qué no podían informar a los estudiantes de base sobre los planes reales de los líderes.


"La búsqueda de la riqueza es parte del ímpetu de la democracia", explicó Wang Dan, otro líder estudiantil de alto nivel, en una entrevista con el Washington Post en 1993, en el cuarto aniversario del incidente. Wang Dan estuvo en todos los medios estadounidenses antes y después del incidente de Tiananmen. Era famoso por explicar por qué los líderes estudiantiles elitistas no querían que los trabajadores chinos se unieran a su movimiento. Afirmó que "el movimiento no está listo para la participación de los trabajadores porque la democracia debe ser absorbida primero por los estudiantes e intelectuales antes de ser difundida a otros". [9]


Veinticinco años después, Estados Unidos todavía busca un cambio de régimen y una contrarrevolución en China.


La acción del gobierno chino para dispersar el llamado movimiento prodemocracia en 1989 fue recibida con amarga frustración dentro del establishment político de Estados Unidos.


Estados Unidos impuso sanciones económicas a China al principio, pero su impacto fue mínimo y tanto el establishment político de Washington como los bancos de Wall Street se dieron cuenta de que las corporaciones y los bancos estadounidenses serían los grandes perdedores en la década de 1990 si intentaban aislar completamente a China, cuando China estaba abriendo aún más su vasto mercado interno de trabajo y materias primas a la inversión directa de corporaciones occidentales. Los mayores bancos y corporaciones anteponen sus propios márgenes de beneficio y los políticos de Washington siguieron el ejemplo de la clase multimillonaria en esta cuestión.


Pero el tema de la contrarrevolución en China volverá a surgir. Las reformas económicas que se inauguraron tras la muerte de Mao abrieron el país a la inversión extranjera. Esta estrategia de desarrollo fue diseñada para superar rápidamente el legado de la pobreza y el subdesarrollo mediante la importación de tecnología extranjera. A cambio, las corporaciones occidentales recibieron mega beneficios. La dirección post-Mao en el Partido Comunista calculó que la estrategia beneficiaría a China en virtud de una rápida transferencia de tecnología del mundo imperialista a China. Y, de hecho, China ha logrado grandes avances económicos. Pero además del desarrollo económico, también se ha desarrollado una clase capitalista más grande dentro de China y una parte significativa de esa clase y sus hijos están siendo cortejados por todo tipo de instituciones financiadas por el gobierno de EEUU.


El Partido Comunista de China también está dividido en facciones y tendencias pro estadounidenses y pro-socialistas.


Hoy, el gobierno de Estados Unidos está ejerciendo una presión militar cada vez mayor sobre China. Está acelerando la lucha contra el ascenso de China al consolidar nuevas alianzas militares y estratégicas con otros países asiáticos. También se espera, con suficiente presión, ventajas del ascenso de algunos líderes chinos que están a favor de abandonar a Corea del Norte.


Si la contrarrevolución tuviera éxito en China, las consecuencias serían catastróficas para el pueblo chino y para China. Sería muy probable que China se fragmentara como nación, como le sucedió a la Unión Soviética cuando el Partido Comunista de la Unión Soviética fue derrocado. La misma suerte corrió la ex Yugoslavia. La contrarrevolución y el desmembramiento lanzarían a China hacia atrás. Frenaría su espectacular salida pacífica del subdesarrollo. Durante décadas ha habido una seria discusión dentro del establishment de la política exterior estadounidense sobre el desmembramiento de China, que debilitaría a China como nación y permitiría que Estados Unidos y las potencias occidentales se apoderaran de sus recursos más lucrativos. Este es precisamente el escenario que arrojó a China a su siglo de humillación, cuando las potencias capitalistas occidentales dominaban el país.[10]


La Revolución China ha pasado por muchas etapas, victorias, retrocesos y reveses. Sus contradicciones son innumerables. Pero sigue en pie. En el enfrentamiento entre el imperialismo mundial y la República Popular China, los progresistas deben saber cuál es su posición, no al margen.


Fuentes


1 Jim Abrams, “Rival military units battle in Beijing,” Associated Press, June 6, 1989.

2 John Burgess, “Images Vilify Protesters; Chinese Launch Propaganda Campaign,” Washington Post, June 12, 1989

3 James P. Sterba, Adi Ignatius and Robert S. Greenberger, “Class Struggle: China’s Harsh Actions Threaten to Set Back 10-Year Reform Drive — Suspicions of Westernization Are Ascendant, and Army Has a Political Role Again — A Movement Unlikely to Die,” Wall Street Journal, June 5, 1989

4 Jay Mathews, “The Myth of Tiananmen and the Price of a Passive Press,” Columbia Journalism Review September/October 1998

5 Mathews, ibid.

6 Wen Wei Po, “Turmoil in China; Student Tells the Tiananmen Story: And Then, ‘Machine Guns Erupted’” New York Times, June 12, 1989

7 Nicholas Kristof, “Turmoil in China; Tiananmen Crackdown: Student’s Account Questioned on Major Points,” New York Times, June 13, 1989

8 “Voice of America Beams TV Signals to China,” New York Times, June 9, 1989

9 Sheryl Wudunn, “A Portrait of a Young Man as a Beijing Student Leader,” New York Times, June 3, 1989.

10 “PSL Resolution: For the defense of China against counterrevolution, imperialist intervention and dismemberment,” China: Revolution and counterrevolution, PSL Publications, 2008. Read online at:

http://www.pslweb.org/liberationnews/pages/for-the-defense-of-china.html


Content may be reprinted with credit to LiberationNews.org.

________________________________________

Artículo relacionado:

BIRTH OF A MASSACRE MYTH: HOW THE WEST MANUFACTURED AN EVENT THAT NEVER OCCURRED