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10 febrero, 2025

Blanqueo “cultural” del sionismo genocida — Ángeles Diez

 



"El Centro Sefarad-Israel [Madrid] es un ejemplo de cómo bajo el pretexto de la difusión cultural, las instituciones públicas y privadas tratan de incidir sobre la opinión pública del conjunto de la sociedad. A través del ocio y el entretenimiento de libre acceso se logra una normalización del proyecto sionista que, mediante el complejo entramado de las relaciones internacionales obtiene un lugar en el que colocar su discurso. En este sentido, por más que se nos insistiera en lo contrario, no podemos describir al centro como otra cosa que como un espacio político con contenido político y dedicado a una finalidad política: el blanqueo del sionismo y del genocidio del pueblo palestino".


Ángeles Diez (Escrito completo en Frente Antiimperialista internacionalista).



25 marzo, 2023

Un clásico a la americana: Agredir a Cuba en período electoral — Ángeles Diez

 


F.A.I. – 25/03/2023


Los periodos electorales son esos momentos en los que lo mejor y lo peor de la política sale a la superficie. No hablo de las elecciones en el Estado español, aunque también, hablo del llamado “occidente colectivo” afilando su complejo comunicacional para lanzarse sobre países a los que considera patrimonio colonial. Es el caso de España, el reino de España –denominación oficial, que a nadie se le olvide–que no pierde ocasión de consentir e incluso promover la injerencia en Cuba.


El 26 de marzo son las elecciones de diputadas y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba. Sí, ha leído usted bien, elecciones en Cuba. En el mundo, no todo son sistemas parlamentarios representativos, ni monarquías parlamentarias, ni marketing electoral, ni mociones de censura paripé. En estos países de "la jungla" que defienden su soberanía y su independencia para organizarse políticamente como mejor les parece, cuando se abren estos períodos electorales para elegir a sus representantes, en Occidente, donde reina la libertad de agresión, suele considerarse que es el momento propicio, el de mayor vulnerabilidad, para lanzarse contra sus gobiernos, contra su sistema político y, en definitiva, contra su soberanía.


En el caso que nos ocupa el procedimiento es ya un clásico que se repite casi paso por paso: se solicita (a veces ni siquiera) visitar el país como observador de las elecciones; Cuba, que conoce perfectamente cual va a ser la película que se grabe, deniega la entrada, se inicia la campaña de denuncia mediática, declaraciones, rasgaduras de vestidura, etc.


Es más que probable que en estos días, aprovechando que todas las fuerzas políticas españolas andan en campaña, se activen todas las redes de propaganda (informativos, tertulias, redes sociales…) con la enésima secuela del filme: clamar por las libertades en Cuba.


Desde hace años nuestro país se ha convertido en un enclave en el que la crème de la crème de la reacción cubana y venezolana encuentran refugio para eludir a la justicia de sus países y obtener pingües beneficios vía carrera política. No es difícil adivinar que tras del nuevo "Miami" en que se ha convertido Madrid, se esconden importantes intereses de Estados Unidos y de la derecha más reaccionaria del Estado español. De modo que, intereses políticos y económicos de unos y otros, acaban produciendo espectáculos dignos de las peores películas americanas.


Es más que probable que en el momento actual, momento electoral, se esté ya filmando la nueva secuela con algunos de los artistas ya clásicos. Por ejemplo, los eurodiputados Javier Nart Peñalver (exdiputado europeo por Ciudadanos) y Hermann Tertsch (este último representante de Vox en el parlamento europeo). No podrá faltar seguramente Leopoldo López (golpista venezolano acogido en asilo por España y cuyo padre fue elegido diputado europeo en 2019 por el Partido Popular).


El lobby anticubano que actúa tanto en las instituciones europeas, como en las españolas presionando a unas y a otras, y que está conectado con los anticubanos estadounidenses, ya estará a pleno rendimiento seleccionando los escenarios y las consignas: libertad de expresión, libertad para los presos de "conciencia", democracia, derechos humanos, etc. También el guion será parecido: el gobierno cubano impide la entrada al o los eurodiputados, éstos hacen declaraciones sobre la falta de libertades en cuba, sobre la represión y la violación de los derechos humanos, por supuesto, incluidos sus derechos a entrar y salir cuando quieran y donde quieran; como haría cualquier colono que se precie.


No será necesario hacer un casting a Javier Nart, de sobra conocido por su carrera anticubana (nada de la imparcialidad que supuestamente debería tener un cargo político europeo). Desde el 2010 no ha dejado de reunirse con la llamada oposición cubana, de hacer declaraciones contra el gobierno cubano y de promover resoluciones condenatorias a Cuba. Aunque su actuación estelar fue la campaña contra las brigadas internacionalistas de médicos cubanos que fueron reclamados por distintos países para tratar la COVID-19[1]. Cualquier gobierno se cuidaría de no permitir a un político tan poco imparcial que visitara su país ni siquiera de turista. ¿Consentiría el gobierno español que alguien con un currículo tan nutrido de actuaciones en su contra estuviera de observador en unas elecciones?


Tampoco Tertsch se queda atrás con su animadversión hacia Cuba, sólo que su currículo es mucho más extenso y extremo. Hijo de un periodista hispano-austriaco nazi, ha recorrido todo el espectro político periodístico y político conservador desde El País, Agencia EFE, Onda Cero y ABC hasta las tertulias de los medios del grupo Libertad Digital; desde el Partido Comunista de Euskadi hasta llegar a Vox. Cartas, declaraciones, presiones contra Cuba, este paranoico anticomunista no ha cesado de intervenir en campañas anticubanas y antiespañolas, como, por ejemplo, reclamando la destitución del embajador de la Unión Europea en Cuba, Alberto Navarro González, o acusando a J. Borrell de "financiar al régimen de La Habana"[2].


Ambos ilustres han tenido un recorrido de la socialdemocracia, encabezada por Felipe González, hacia las filas más reaccionarias, y están sobradamente preparados para interpretar cualquier papel de víctimas a las que se impide "observar" un proceso electoral que ni siquiera reconocen.


Finalmente, ¡qué decir de Leopoldo López y su familia! Un venezolano fuera de toda sospecha democrática[3], golpista confeso financiado por la administración estadounidense, prófugo de la justicia y con un historial violento digno de cualquier Al Capone. Desde el 2020 López está refugiado en el Estado español, donde se reunió con su esposa Lilian Tintori, (réplica en Venezuela de las damas de blanco cubanas a la que se confiscó una maleta con 200 millones de bolívares para "pagar los gastos médicos de su abuelita"[4]) y con su padre, Leopoldo López Gil, empresario y eurodiputado por el Partido Popular. Sin duda, el peaje a pagar por un trato tan favorable no puede ser otro que sumar su voz a las campañas anticubanas. Así, no ha faltado ocasión en la que Leopoldo López no hablara en los medios contra la isla[5].


No sabemos si se estrenará o no esta secuela cinematográfica pero, si no es esta vez será la siguiente, ya que los productores siempre tienen la audiencia asegurada, los actores tienen una experiencia probada y el merchandising sirve de unas elecciones a otras.


NOTAS

1 La Razón: El eurodiputado Nart denuncia a Puig ante Sánchez por contratar médicos cubanos, https://www.larazon.es/comunidad-valenciana/20200401/iowt6x46wbg33jrqmb7mqimwea.html

2 Darío Alejandro Alemán, "Amigos" y "enemigos" de Cuba en el Parlamento Europeo, 22/06/2021, https://revistaelestornudo.com/parlamento-europeo-relaciones-con-cuba-derechos-humanos/

3 Ángeles Diez, Leopoldo López, un venezolano fuera de toda sospecha democrática, https://blogs.publico.es/otrasmiradas/2915/leopoldo-lopez-un-venezolano-fuera-de-toda-sospecha-democratica/ Público

4 Público: Confiscan a Lilian Tintori 200 millones de Bolívares que llevaba en su coche, https://www.publico.es/internacional/confiscan-lilian-tintori-200-millones-bolivares-llevaba-coche.html

5 El País: Leopoldo López asegura que lo que ocurra en Cuba va a afectar a Venezuela, https://elpais.com/internacional/2021-07-16/leopoldo-lopez-asegura-que-lo-que-ocurra-en-cuba-va-a-afectar-a-venezuela.html ; La Razón: Por supuesto que Cuba es una dictadura, https://www.larazon.es/internacional/20210716/pq7k3yhy4nesfimthjbr4k5vuy.html



13 septiembre, 2021

De la misma forma que ha diseminado bases militares por todo el planeta, el imperialismo ha hecho lo mismo con sus bases mediáticas

 

El enemigo está "sobrediagnosticado". No podemos centrarnos constantemente en denunciar lo que "el enemigo (nos) hace": "En la guerra, los enemigos actúan como tal y cumplen su rol de acuerdo a sus propias convicciones; no podemos pedirles que no actúen como lo que son". El enemigo: miente, silencia, impone la agenda, divide, genera un "régimen de verdad" y lo monopoliza.


Controlan los medios masivos, las redes sociales y la tecnología comunicacional, y la usan contra los pueblos que se resisten. Tienen más medios y más capacidad de influencia (asimetría) A pesar de eso han sufrido grandes derrotas en el pasado (Vietnam, Cuba, Venezuela, Nicaragua)


Tal vez el imperialismo, en tanto que forma necesaria de la expansión capitalista, esté "sobrediagnosticado" ¿pero el arma tecnológico-comunicacional también lo está? ¿Sabemos realmente cómo está funcionando esta forma de guerra?


Ángeles Diez (Artículo completo en La Haine)


16 julio, 2021

¿Quién paga el micrófono? — Ángeles Diez

 

Frente Antiimperialista Internacionalista – 16/07/2021


En una viñeta de El Roto varias cabezas escuchan atentas mientras el autor advierte: “Antes de escuchar lo que dicen, entérate de quien paga el micrófono”.



No es nuevo. No funcionó en Cuba en 1994 en pleno periodo especial con la “crisis de los balseros”. No funcionó en Venezuela en el 2014 ni en el 2017 cuando las calles se llenaron de guarimberos armados. Tampoco lo hizo en Nicaragua en el 2018 cuando las ONG financiadas por USAID y la NED alimentaron los discursos de odio y violencia que causaron más de 300 muertos.


El domingo 11 de julio los paraperiodistas de todo el espectro ideológico y financiero nos decían que los cubanos se manifestaban en las calles de la isla pidiendo electricidad y vacunas al grito de “libertad para Cuba”. La noticia se nos presentaba igual que si estuviera ocurriendo en el narcoestado colombiano o en el, todavía pinochetista, Estado chileno, pero con una importante diferencia: ninguna imagen que ilustrara la represión de la que se hablaba. Ni ejército disparando y asesinando a los jóvenes de la primera línea como ocurre en Colombia, ni antidisturbios rociando con aguas fétidas como hacen los israelíes con los palestinos, ni ojos reventados por las pelotas de goma de los carabineros chilenos. Ciertamente, como es habitual, una orgía de fake news con imágenes también falsas y un ejército de robots disparando retweets. Tampoco la guerra cibernética es una novedad.


En el 2014 un violinista joven ponía su imagen humanitaria a las revueltas en Venezuela [1]. Imagen que corría como la pólvora por las redes sociales y era portada de todos los periódicos del mundo para escenificar la violencia del gobierno venezolano. Al poco, este violinista decidió salir del país invitado por el Oslo Freedom Forum de Nueva York y por Human Rights Foundation. Misión cumplida. En noviembre del 2020, la protesta y detención del rapero negro Denis Solís, al que se sumó el llamado Movimiento de San Isidro de artistas cubanos, petaba las redes sociales. El rapero declaraba luchar por la defensa de los derechos humanos en la isla. Salía de la cárcel el domingo 11 de julio, el mismo día que se iniciaron las protestas en la isla y agradecía al exilio cubano y a la comunidad internacional su apoyo[2] con el siguiente discurso: “Patria y Vida” y “Cristo Vive” y “Abajo el comunismo y Abajo la dictadura de los Castros”, “Viva Cuba Libre”, “Cambio Pronto” y “Libertad para todos los Presos políticos”. Un mes antes circulaba una declaración conjunta sobre derechos humanos en Cuba, elaborada por el Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos, el Centro Hutchins de Investigaciones Africanas y Afroamericanas y el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard[3] . Misión cumplida.


A diferencia del violinista venezolano y del rapero cubano, el asesinato de Francisco Martínez, joven artista callejero asesinado por los carabineros chilenos a principios de este año, no fue merecedor de ninguna declaración sobre derechos humanos en Chile, y los medios se han limitaron a hablar de la “muerte de un artista callejero”[4]. Las redes sociales no ardieron reclamando justicia.


Desde principios de Junio, redes sociales y paraperiodistas arremeten contra Nicaragua, especialmente los medios de comunicación progresistas e incluso los que se dicen de izquierdas. Las consignas: represión y falta de libertad; la variante “no hay garantías para unas elecciones libres”[5], los voceros Human Rights Wacht.


A poco que investiguemos sobre el momento y la forma en que se producen todos estos acontecimientos, algo parecido a lo que hacía el personaje de Robert Redford en Los tres días del Cóndor[6], descubrimos sin darnos cuenta multitud de conexiones de una trama que podría ser un guion de película si no fuera por la crueldad y por las consecuencias inhumanas que la agresión imperialista inflige a estos tres países dignos, Venezuela, Nicaragua y Cuba.


Pero si nada de lo que ocurre hoy en la isla es nuevo, si podemos apenas sin esfuerzo encontrar un patrón que se repite, y si en ocasiones anteriores no ha servido para doblegar al pueblo cubano y derrocar a su gobierno, nos preguntamos: ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado en todos estos años para que EE.UU y sus cómplices europeos intenten de nuevo acabar con Cuba?


Una primera aproximación a la respuesta la encontramos en los documentos del Comando Sur cuando en Marzo, en un informe al Congreso de Estados Unidos, advierte de que sus “competidores” –eufemismo para no hablar de enemigos– avanzan en su influencia en América Latina. No cabe duda de que el imperio está en peores condiciones para revalidar su hegemonía mundial, pues así lo confirma la potencia económica de China y el papel de Rusia y sus alianzas en el contexto geopolítico internacional. A la multipolaridad inevitable se unen la profunda crisis política, económica y social, pero también ideológica, de un país que ha ido perdiendo credibilidad y legitimidad internacional y que sólo puede imponerse por la fuerza y gracias a la impunidad que le otorgan las instancias internacionales.


Tampoco el declive estadounidense es nuevo. Sin embargo, sí es ahora cuando los Think Tank imperiales encuentran mejores condiciones objetivas, o vislumbran la posibilidad de no seguir retrocediendo en su dominio del mundo, especialmente en el caso de América Latina. Tal y como señala el informe del jefe del comando Sur, Craig Faller, en América Latina y el Caribe, la pandemia ha generado una gran fragilidad en todos los países y crea las condiciones favorables para que sus “competidores” avancen en la región[7]. Por supuesto Craig se refiere a China y Rusia; y al mismo tiempo afirmaba en esas mismas fechas, en una comparecencia en el senado, que “Cuba, Venezuela y Nicaragua son una amenaza directa para el territorio estadounidense”[8]


Es necesario tener en cuenta un segundo factor: El contexto objetivo de sufrimiento de estos países, especialmente de Cuba y Venezuela, por el bloqueo y la guerra económica a la que están sometidos. El camino de la independencia y la soberanía ha desatado contra sus pueblos la guerra más cruel imaginable, ya que no les permite defenderse. Como ocurría en la Edad Media con el sitio de las ciudades a las que se obligaba a rendirse por hambre y sed, el bloqueo económico es una forma de guerra genocida que trata de someter a pueblos enteros con el sufrimiento cotidiano de la alimentación, la luz, el trasporte, las medicinas, etc. El bloqueo no sólo asfixia a la isla sino que oculta las responsabilidades reales de las carencias que sufre la población. Por ejemplo, un país que ha producido sus propias vacunas contra la COVID-19 se encuentra con dificultades para comprar las jeringuillas necesarias para vacunar a su población.


El tercer factor a considerar es la ciberguerra. Por un lado, los ejércitos de paraperiodistas han sofisticado sus armas, terciarizando sus tareas a través de las redes sociales. Por otro, la potencia y los efectos de la propaganda mediática se hace mayor y mucho más económica. Aparentemente las redes sociales han funcionado como el espacio virtual que permitía la comunicación con los familiares lejanos, la fácil socialización que superaba las dificultades materiales para verse y compartir, pero la realidad es que más allá de la buena voluntad y las mejores intenciones de los usuarios, no fueron creadas para esas utilidades y por tanto su diseño y sus capacidades están prioritariamente al servicio de la manipulación y manejo de datos. Al servicio pues de los grandes operadores, y sujetas a la minería de datos, en contextos de guerra, las redes acaban cumpliendo las tareas que les asignan sus dueños: orientar y conducir conductas.


Las investigaciones realizadas a partir de los escándalos de Cambridge Analytica por la obtención de 50 millones de datos de las redes sociales, y las evidencias de la implicación de estas redes en golpes de Estado como en Bolivia, demuestran que el vehículo que permite la organización y articulación de todas estas protestas son las redes sociales. En realidad, es un eufemismo para hablar de las nuevas armas de control y organización contrarrevolucionaria porque las redes han servido para impulsar y coordinar las “guarimbas”, legitimar linchamientos, promover “estallidos sociales”, etc. todo ello tras la consigna de la libertad de expresión.


Enterados estamos de quién paga el micrófono de la oposición venezolana, también sabemos quien está detrás de los disidentes nicaragüenses y quien alimenta las redes sociales contra Cuba, pero no por ello la estrategia desestabilizadora se detiene. Por el contrario, los paraperiodistas ajustan sus armas y enfocan el objetivo previamente señalado. Si no preparamos a los receptores de las redes sociales para ser capaces de interpretar y defenderse de los ataques poco conseguiremos denunciando una y otra vez las Fake News. Preparar a la población para una “resistencia cognitiva”, educar para destruir las “matrices comunicacionales” manipuladoras, crear vínculos no virtuales con los usuarios de las redes, organizar a los receptores y usuarios, trabajar para “desnormalizar” la información mediada, construir en definitiva, un sentido común político capaz de dar la batalla de la cibercomunicación[9].


En el “mundo libre” de las redes sociales la libertad cabalga a lomos de la injusticia, la desigualdad y la indignidad de los pueblos. El individuo, libre de empatía, libre de solidaridad y de compromiso, apunta su libertad hacia la imagen reflejada en la pantalla de su celular, dispara y cuenta los likes obtenidos.


15 de Julio de 2021


1. - El joven Wuilly Arteaga fue invitado a participar en el Oslo Freedom Forum en Nueva York, organizado por Human Rights Foundation, y de la intensificación de amenazas, Wuilly decidió salir del país, viajando por tierra a Colombia el 13 de septiembre y llegando a Estados Unidos para participar en el Lincoln Center de Nueva York en la conferencia sobre derechos humanos.

2. - Radio televisión Martí una de las agencias al servicio de la política bélica de EEUU y del exilio cubano, uno de los más violentos que se conoce, está dando amplia cobertura a la salida de la cárcel del rapero que se ha producido precisamente el 12 de julio, al tiempo que se producen las manifestaciones actuales. Una evidencia más de que se trata de una campaña coordinada: https://www.radiotelevisionmarti.com/a/denis-sol%C3%ADs-activista-del-movimiento-san-isidro-fue-liberado-/299189.html

3. - Victor Fowler, “Documento penoso”, 5-06-2021, http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/06/05/un-documento-penoso/

4. - Mar Centenera, El País, “La muerte de un artista callejero a manos de un carabinero reactiva las protestas en Chile”. 6/02/2021, https://elpais.com/internacional/2021-02-06/la-muerte-de-un-artista-callejero-a-manos-de-un-carabinero-reactiva-las-protestas-en-chile.html (Consulta 15/07/2021) ↑

5. - Público, “HRW alerta ente la represión de la oposición en Nicaragua: “No hay garantías para unas elecciones libres”, 22/06/2021, https://www.publico.es/internacional/represion-politica-nicaragua-hrw-pide-contundencia-onu-represion-oposicion-nicaragua.html (Consulta 15/07/2021) ↑

6. - En esta película de Sydney Pollack (1975) un investigador de la CIA dedicado a conectar acontecimientos de periódicos, revistas, libros descubre una trama de esa organización.

7. - Comando Sur de EEUU, https://www.southcom.mil/Media/Special-Coverage/SOUTHCOMs-2021-Posture-Statement-to-Congress/ (Consulta 14/07/2021) ↑

8. - Voz de América, 16/03/2021, “Maduro continua aferrado al poder con el apoyo de Cuba, Rusia, Irán y China, https://www.vozdeamerica.com/venezuela/craig-faller-maduro-aferrado-al-poder-con-el-apoyo-de-cuba-rusia-iran-china (Consulta, 14/07/2021)

9. - A.Diez, “La guerra tecnológica-comunicacional en el contexto de la pandemia”, https://observatoriodetrabajadores.wordpress.com/2021/03/29/la-guerra-tecnologica-comunicacional-en-el-contexto-de-la-pandemia-angeles-diez/



04 diciembre, 2020

Claves de un Estado criminal: Dios, Patria y Capital — Ángeles Diez

 


"Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen." Karl Marx


Correo del Alba – 08/08/2020

"Los fundadores de la Nueva Inglaterra eran a la vez ardientes sectarios y renovadores exaltados. Unidos por los lazos más estrechos de ciertas creencias religiosas, se sintieron libres de todo prejuicio político". A. Tocqueville


Empecemos por Obama. Porque ni Donald Trump es un desquiciado ignorante ni Obama fue un inteligente progresista. En contra de la imagen hábilmente construida por su maquinaria de relaciones públicas, Obama (con su fiel escudera Hillary Clinton), sembró el planeta de guerra y reemplazó la captura de presuntos terroristas de la Administración Bush por el asesinato –así lo describe el periodista de investigación Jeremy Scahill[1].


No fue Trump quien autorizó el bombardeo de Yemen (2009), ni quien invadió el espacio aéreo de Paquistán para ajusticiar a Bin Laden (2011), ni fue él quien asesinó a ciudadanos estadounidenses en Yemen (2011). Tampoco fue Trump quien declaró a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria” en dos ocasiones (2015 y 2017), ni quien incrementó las operaciones encubiertas en todo el mundo. Tampoco fue él sino Obama quien nombró director de la CIA a John Brennan -defensor de las “técnicas mejoradas de interrogatorios” (tortura) y artífice de los ataques con drones- (2013).


Cuando analizamos la política internacional imperialista de EEUU y reducimos nuestro análisis a factores de orden geopolítico, estratégico o económico no conseguimos explicarnos actuaciones aparentemente irracionales que van incluso en contra de sus intereses nacionales a medio o largo plazo. Acabamos asignando a sus presidentes un marchamo de maldad y crueldad irracional que nos sitúa mal a la hora de desarrollar estrategias de resistencia y confrontación con el imperialismo. Más allá de las diferencias evidentes entre Obama y Trump, o entre Clinton y Bush, o entre Carter y Reagan, existe un hilo conductor que une las distintas administraciones, ya sean demócratas o republicanas, una lógica común que se sitúa en un espacio ideológico o, más bien, teológico-político.


De modo que, no hablemos de un presidente, ni de una determinada administración. Hablemos de un Estado, hablemos de la génesis de un Estado que desde el mismo momento en que se constituyó como tal emprendió una cruzada expansionista hacia el Oeste con la biblia en una mano y el fusil en la otra.


Saqueadores de tierra y exterminadores de indígenas. Porque la expansión del nuevo Estado no fue simplemente una guerra por la supervivencia contra Inglaterra, decía Howard Zinn, sino una guerra para el desarrollo de la economía capitalista en donde la tierra era fundamental para los especuladores ricos (incluido George Washington). Una república fuerte y grande, argumentaban los padres fundadores[2], necesaria para proteger mejor los intereses de la comunidad frente a las “fracciones” internas y los enemigos externos. Una patria, en fin, con un sistema y una organización política diseñada contra las mayorías, por y para las élites económicas[3]. Los principios de liberalismo –libertades civiles, imperio de la ley y libre mercado- al servicio de La riqueza de las naciones (Adam Smith, 1776) formaron parte del ADN del nuevo Estado y se mantienen hasta hoy en que la hegemonía estadounidense declina irremediablemente.


Estados Unidos vino al mundo como un Estado capitalista, sin el lastre feudal de la vieja Europa, dispuesto a materializar un proyecto bíblico no sujeto a más principio moral que la acumulación de riqueza. Así, la guerra de Estados Unidos contra el mundo es una guerra sin fronteras y sin límites, como tampoco puede tenerlos el Capital.


No es que los Estados europeos del XIX, en plena expansión territorial repartiéndose África y Oriente, fueran menos crueles, piénsese en el Congo –que antes de ser belga fue del sanguinario Leopoldo II-, o en la India británica. Pero ocurre que cuando EEUU toma el relevo de la hegemonía mundial después de la Segunda Guerra Mundial la profecía del Destino manifiesto, sobre la que se construyó el nuevo Estado, ya iba de la mano de un desarrollo técnico sin precedentes. Por eso, la advertencia de Eisenhower[4] sobre el peligro que supondría la influencia del complejo industrial militar caería en saco roto, y por eso, las distintas formas de guerra con las que siembran el mundo son una consecuencia lógica de un sistema y una ideología imparables desde el ámbito de la razón o desde los principios morales.


Estados Unidos emprendió el dominio del mundo inspirado en una religión civil de base puritana y calvinista[5] que fue el fundamento de su visión de pueblo elegido cuya misión sería guiar al resto de las naciones. Con esta base ideológica se han convertido en el Estado criminal más mortífero de la historia. ¿Por qué el más cruel de los Estados? Porque hablamos de un Estado moderno, guiado por una racionalidad técnica capitalista y una religiosidad fundamentalista de corte racista y ambos factores se han retroalimentado a lo largo de los años y han marcado el rumbo tanto de su política exterior como de su política doméstica.


Si hiciéramos una genealogía del poder estadounidense siguiendo las enseñanzas de Foucault hallaríamos un Estado cuya expansión y dominio imperialista forma parte de su naturaleza y su identidad. Encontraríamos unos principios y un desarrollo técnico capaces de aniquilar el planeta, circunstancia ésta que no se había dado anteriormente en la historia. El lanzamiento de las dos bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945) cuando ya se había ganado la guerra son el ejemplo paradigmático. De ahí que conmemorar el 9 de agosto como Día internacional de los crímenes estadounidenses contra la humanidad, tiene todo el sentido.


El patriotismo, el racismo, el fundamentalismo religioso y el culto al dinero, son las claves que necesitamos explorar para desarrollar estrategias eficaces de lucha antiimperialista porque, desde mi punto de vista, son las claves que explican la estructura del Estado norteamericano y permiten anticipar sus movimientos más allá de las coyunturas. Ya José Martí en su artículo sobre La verdad de Estados Unidos en 1894 anunciaba la necesidad de publicar, no el crimen o la falta accidental que pueden ocurrir en todos los pueblos sino “aquellas calidades de constitución que, por su constancia y autoridad, demuestran las dos verdades útiles a nuestra América: –el carácter crudo, desigual y decadente de los Estados Unidos– y la existencia, en ellos continua, de todas las violencias, discordias, inmoralidades y desórdenes de que se culpa a los pueblos hispanoamericanos”. [6]


Dentro de estas cualidades de constitución de las que hablaba el prócer cubano encontramos, desde mediados del siglo XIX, la doctrina del Destino Manifiesto. Ésta será la bandera que enarbolará EEUU para justificar su derecho a la expansión territorial como parte de un designio providencial. A su vez, la imposición de una forma particular de ver la “democracia” (coincidente con sus intereses económicos) se convertiría en su práctica habitual para establecer relaciones con otros Estados.


Marcos Reguera, en su tesis de doctorado sobre el Imperio de la democracia en América, nos dirá que el término Destino manifiesto se convirtió en una pieza clave de la identidad estadounidense durante el siglo XIX y nos ayuda a entender “cómo el sistema democrático americano fue adoptando un carácter imperialista que será central tanto para su proceso de construcción nacional como en su propia autopercepción” [7] La concepción de la patria a modo de destino divino vinculada al desarrollo material capitalista es un tándem identitario que será difícil limitar ni desde principios morales universales, ni desde el Derecho internacional ni siquiera desde una racionalidad económica liberal.


Porque la patria para el monstruo norteño, en cuyas entrañas vivió Martí, no es equivalente al nacionalismo en el sentido europeo ni latinoamericano. Más bien se inscribe dentro de un imaginario mítico que conjuga el aislacionismo (no existe nada distinto a Estados unidos que merezca la pena) y la providencia (pueblo elegido y guiado por Dios). Así vemos que, para la mayor parte del pueblo norteamericano, Dios gobierna a través de sus presidentes y todos ellos juran sobre la biblia; la suya particular, la de los que les precedieron o aquella que incorpora un particular capital simbólico. El expresidente Obama es miembro de la Iglesia Unida de Cristo[8] y realizó su juramento de toma de posesión utilizando dos biblias, la tradicional de Abraham Lincoln y la de Martin Luther King [9]. También Trump utilizó dos biblias, la de Lincoln y la que le regaló su madre; lo simbólico universal y lo particular individual se amalgaman uniendo la suma de individualidades en un universo simbólico común: La nación predestinada.


Casi todos los discursos de los presidentes americanos terminan con una frase que es el final de un ritual que se repite: “Dios bendiga América”, y en todos los dólares nos encontramos con otra frase: “In God We Trust” (Confiamos en Dios). Jim Dotson nos dice que la frase “En Dios confiamos” refleja lo que significa ser estadounidense. Dios es el equivalente simbólico del dinero y se inscribe en la tradición blanca protestante fundadora de las 13 colonias de las que surgiría el nuevo país[10]. Cuando vemos en las películas estadounidenses esas escenas en la que en cada hotel de carretera hay una biblia en la mesilla de noche, o en las que asesinos en serie siguen patrones del texto sagrado, sin duda estamos viendo algo que va más allá de un recurso dramático[11].


Según datos recientes, 73% de los estadounidenses se declaran cristianos y solo el 20% no se identifica con ninguna religión (2019). Tampoco resulta casual el fenómeno, tan norteamericano, de los telepredicadores; ni que las iglesias evangélicas se hayan convertido es uno de los instrumentos de injerencia, incluidos golpes de Estado y financiación del terrorismo (muy al estilo yihadista) en toda América latina. El reciente golpe de Estado en Bolivia muestra la clara influencia de estas iglesias y del despliegue de telepredicadores por toda la región con vínculos estrechos con sus matrices estadounidenses.


La guerra Mundo de EEUU se plantea a menudo como una cruzada evangélica: “llevar la democracia”, “defender el mundo libre”, “acabar con el mal”…. Tradicionalmente las corporaciones mediáticas han servido a este propósito religioso elaborando imágenes que se han adaptado a los discursos proféticos, por ejemplo, presentando las invasiones, los asesinatos, las extorsiones, los saqueos, etc. como cruzadas salvadoras contra enemigos terroríficos y demoníacos, generalmente personificados en los gobernantes de los países a los que atacar (Milosevich, Sadam, Gadafi, Chávez, Maduro,….)


Sorprendentemente, el melting pot de culturas que han arribado a EEUU durante siglos no han conseguido dotar a ese Estado de una impronta identitaria distinta de esa idea de Patria omnipresente y todopoderosa con un destino providencial. Por el contrario, para muchos de los grupos de emigrantes la imagen de tierra prometida, de continente vacío, o de tierra desierta a la espera de ser cultivada, que los padres fundadores llevaron al continente ha sido su carta de integración[12]. Tal vez eso cambie en poco tiempo como resultado de la crisis mundial de la Covid 19, o tal vez el conservadurismo político consiga asignar a la providencia divina, como muchas otras veces, el castigo por no ser fieles seguidores de su destino.


La expansión territorial de EEUU no sólo se fundamentará en “la excepcionalidad de sus instituciones políticas” –nos dice Marcos-, sino en el particularismo racial de la población. El concepto político de Destino manifiesto con su impronta maltusiana que justificaba la expansión racial anglosajona dejará de usarse tras la Segunda Guerra Mundial y dará paso a otros conceptos como la excepcionalidad americana (American Exceptionalism), El mundo libre (Free World) o El siglo americano (American Century) que conformarán una filosofía racista que “desde el darwinismo social propugnaba el predominio de Estados Unidos sobre otras naciones como parte de la ley de la supervivencia de la nación más apta”[13]


Dentro de la tradición puritana y calvinista, el sociólogo Max Weber, encontró una conexión estrecha entre esa ética protestante y el enriquecimiento personal[14]. La riqueza se convertía en un pasaporte al reino de los cielos. La forma de enriquecerse en el capitalismo pasa inevitablemente por el imperialismo y por tanto por la guerra. El general del cuerpo de marines Smedley Butler (1881-1940), siendo uno de los militares más condecorados de la historia de EEUU, tras retirarse en 1934 escribió “La guerra es una estafa” en donde describe cómo su país hacía la guerra con el único objetivo real de incrementar sus ganancias. Llegó a decir: “Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás, considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Él, como gánster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como marine, actué en tres continentes. El problema es que cuando el dólar estadounidense gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera”.[15]“


Un elemento no menos importante que permea el Estado junto con el conservadurismo político de corte religioso es el antiinetlectualismo. Se trata de una corriente ideológica que, desde mi punto de vista, ha permitido la continuidad y reproducción de esa teología política dotándola de un soporte popular que ha legitimado las actuaciones criminales del Estado norteamericano y lo continúa haciendo. Presidentes como Trump, Bush o Reagan, que desprecian a los “expertos” y se vanaglorian de su ignorancia entran dentro de una tradición antielitista y autoritaria fuertemente arraigada en el pueblo norteamericano. En un artículo para la revista Newsweek, Isaac Asimov describía lo que él llamaba el culto a la ignorancia en Estados Unidos, de la siguiente forma: “En Estados Unidos hay un culto a la ignorancia, y siempre lo ha habido. El antiintelectualismo ha sido esa constante que ha ido permeando nuestra vida política y cultural, amparado por la falsa premisa de que democracia quiere decir que «mi ignorancia vale tanto como tu saber»[16].


La combinación del desprecio de cultura, el culto al dinero y la exaltación de las emociones encontrará su máxima expresión en el desarrollo del consumo a partir de los años 50. A diferencia de lo que ocurre en otros países y también muy alejado del ascetismo fundacional, EEUU se convertirá tras la II Guerra Mundial, con el desarrollo de la producción en masa en el lugar de la desmesura, del exceso, en el comer y, por qué no, en el matar.


Estas claves ideológicas ayudan a explicar, que no a justificar en absoluto, la expansión imperialista estadounidense, incluida esas cualidades constitutivas de las que hablara Martí, pero no son suficientes para entender magnitud de las atrocidades cometidas a lo largo de los últimos decenios. Los crímenes contra la humanidad se sitúan en una escala superior que sólo se puede sostener en el tiempo gracias a la impunidad.


En los últimos años, a medida que el poder hegemónico de Estados Unidos retrocedía, las distintas administraciones han blindado a sus presidentes, sus secretarios de Estado, sus soldados… Ciertamente el poder y la impunidad suelen ir de la mano (muchos en nuestro país conocen de esa alianza en relación a los crímenes del franquismo). Se da la impunidad cuando se controlan las instituciones, cuando se maneja el Derecho internacional a discreción y cuando el silencio convierte en cómplices a sociedades enteras. En el caso de Estados Unidos, no es sólo una forma de actuación internacional. Una mentalidad guiada por la providencia y ebria de desmesura, sólo parece tener freno ante un poder equivalente, en general, otros Estados con bombas atómicas o con una determinación tal que desequilibre la cuenta de resultados.


Durante años, mantener la hegemonía norteamericana ha significado controlar las organizaciones internacionales, bien mediante el chantaje de su financiación, bien colocando en su dirección a personajes afines. Pero en los últimos años, a medida que han ido extendiendo la guerra por todo el planeta, esto ha sido insuficiente. Por tanto, el siguiente paso ha sido tergiversar las resoluciones, desconocer a las propias instituciones, rechazar la firma de tratados etc. En esa dirección es el secretario de Estado norteamericano, Michael Pompeo, en marzo del año pasado prohibió los visados al personal de la Corte Penal Internacional (CPI) que participara en investigaciones de ciudadanos estadounidenses en cualesquiera de los territorios en los que se extiende la jurisdicción de la CPI. “[17] Pero nada de esto es novedoso, recordemos que Estados Unidos ha sido el único país condenado por la Corte Internacional de Justicia de la Haya por cometer terrorismo internacional —técnicamente, por el uso ilegal de la fuerza— contra Nicaragua, y que, cuando se le ordenó pagar reparaciones no sólo rechazó el fallo de la Corte sino que rechazó su jurisdicción.


Pero la impunidad de un Estado criminal también se da al interior de EEUU ya que, como decíamos al principio, no es una cuestión de una u otra administración. En este país los policías no gozan de legitimidad sino del poder de saberse impunes. Policías blancos que asesinan a afroamericanos, empresas que contaminan el agua, el aire…. El movimiento Blacks Lives Matter (las vidas negras importan) surgió a consecuencia de la absolución del policía que asesinó al adolescente afroamericano Trayvon Martin (2013)


Así pues, conmemorar el 9 de Agosto como el día internacional de los crímenes estadounidenses contra la humanidad, no sólo implica evidenciar la naturaleza de un Estado criminal –sus cualidades de constitución– sino apostar por romper la impunidad que tiende a perpetuar su dominio. Porque en el fondo, no es posible convencer a un fundamentalista religioso de que está equivocado. Solo tiene sentido hacer justicia: impedir que el crimen quede sin castigo.


Notas

[1] Entrevista al periodista Jeremy Scahill, con motivo de la presentación de su libro “Guerras sucias, el mundo es un campo de batalla”, en El Confidencial, “Bush cazaba… Obama asesina” https://www.elconfidencial.com/mundo/2013-10-16/bush-cazaba-obama-asesina_42073/

[2] Se consideran Padres fundadores de EEUU a George Washington, primer presidente de EEUU de 1789 a 1797, Thomas Jefferson, tercer presidente entre 1801 y 1809, y Benjamin Franklin, político, científico, inventor y defensor acérrimo de la unión colonial (1706-1790).

[3] Ángeles Diez, Medios de comunicación y democracia. Cómo se excluyó al pueblo del gobierno y cómo se le convenció de lo contrario. 31/05/2010 en https://rebelion.org/como-se-excluyo-al-pueblo-del-gobierno-y-como-se-le-convencio-de-lo-contrario/

[4] En un discurso televisado el 17 de enero de 1961 al terminar su mandato como presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, advertía sobre los peligros de la gran influencia del “Complejo industrial militar, sobre la política norteamericana. http://carpetashistoria.fahce.unlp.edu.ar/carpeta-3/fuentes/la-guerra-fria/el-complejo-industrial-militar-segun-eisenhower

[5] A finales del XVIII cuando estalló la revolución americana la mitad de los habitantes eran puritanos y dos tercios eran calvinistas (Andrés González Martín, The american religión of winning y la religión civil norteamericana)

[6] José Martí, La verdad sobre Estados Unidos, en Patria 23/3/1894

[7] Marcos Reguera, Tesis de doctorado: “El imperio de la democracia en América. John L. O’Sullivan y la formación del concepto de Destino Manifiesto” pág. 22. Una tesis fundamental para ayudar a profundizar en el imperialismo estadounidense.

[8] Protestante Digital, “Obama aclara su fe cristiana evangélica como miembro de la iglesia Unida de Cristo”, https://protestantedigital.com/print/21015/Obama_aclara_su_fe_cristiana_evangelica_como_miembro_de_la_Iglesia_Unida_de_Cristo

[9] Recordemos que Martin Luther King era pastor de la iglesia baptista

[10] Kenedy ha sido el único presidente no protestante de EEUU, era católico y tuvo dificultades en su campaña electoral ya que se le acusaba de estar supeditado a agentes extranjeros.

[11] La película Seven dirigida por David Fincher en 1995 que narra la persecución de un asesino en serie que actúa siguiendo los siete pecados capitales es uno de los mejores ejemplos.

[12] Esta ideología profética es un lazo que une a EEUU con el proyecto sionista del Estado judío en Palestina (junto con la emigración judía a EEUU tras la II Guerra Mundial y sus intereses geoestratégicos en la zona) Un Ente sionista que no podría subsistir en la zona sin el subsidio incondicional de la potencia norteamericana y sin el despliegue de un sistema de apartheid más terrible aún que el sudafricano.

[13] Marcos Reguera, op. Cit. Pág. 33

[14] Max Weber, La ética protestante y el espíritu del Capitalismo.

[15] Smedley Butler, La guerra es una estafa. En https://www.docdroid.net/SizLkOR/butler-smedley-d-la-guerra-es-una-estafa-pdf#page=5

[16] I. Asimov, El antiintelectualismo en Estados Unidos, Newsweek, 21-1-1980, en https://alexiscondori.com/translation/0014-asimov-antiintelectualismo-culto-ignorancia,

[17] https://elpais.com/elpais/2019/04/08/opinion/1554738101_453213.html



18 abril, 2020

Todo es lo que parece: si parece un golpe de estado, “es” un golpe de estado, si parece un “Estado de excepción”, es un Estado de excepción — Ángeles Diez




F. A. I.  18/04/2020

Las ciencias físicas así como las sociales tuvieron un momento revelador en el postulado Ockhaniano que en su principio más elemental sostiene que no se deben multiplicar las causas sin necesidad. O dicho de otra forma, cuando para que ocurra un fenómeno se nos ofrecen 2 o más explicaciones, la que tiene más posibilidades de ser la correcta es la explicación más completa y simple.

Veamos dos ejemplos de cómo se viola el principio ockhaniano. No hace mucho –aunque con la crisis relanzada por la pandemia del coronavirus ya todo parece lejano la derecha boliviana respaldada por el ejército lanzaba un ultimátum al presidente Evo Morales para que renunciara a su cargo, ocupaba el parlamento colocando la biblia en lugar de la whipala y emprendía la persecución de los líderes del MAS (Movimiento al Socialismo) y la represión de los pueblos originarios (que constituyen más del 60% de la población boliviana), supuestamente partidarios del presidente Evo. Se suspendían todas las garantías constitucionales, se colocaba a una presidenta –Jeanine Áñez que se autoproclamaba presidenta con el beneplácito del ejército, la OEA (Organización de Estados Americanos) y los Estados Unidos[1].

Un militar le coloca la banda presidencial a Añez,
autoproclamada presidenta sin quórum en el Congreso boliviano.
Imagen EFE (tomada de 
https://www.pagina12.com.ar/230719-sin-quorum-jeanine-anez-se-autoproclamo-presidenta-en-la-paz)

Para que todo esto ocurriera sin gran disgusto internacional, los medios de comunicación masivos –el poder mediático y sus paraperiodistas– arreciaron con una campaña sin precedentes presentando los acontecimientos como: crisis política en Bolivia, renuncia de Evo Morales, dimisiones del vicepresidente Álvaro García Linera y de los presidentes del Senado y de la cámara de diputados, intento de Evo Morales por imponerse, fraude electoral, etc.[2] Pero, significativamente también las críticas de la izquierda progresista y feminista hacia el gobierno “patriarcal” del presidente Evo sirvieron de material ideológico para apuntalar un discurso justificador de un golpe de Estado. Así, aunque hubo voces que proclamaron la evidencia de un golpe de Estado clásico y difundieron las pruebas de cómo fue preparado por Estados Unidos, sus organizaciones internacionales (específicamente la OEA) y las élites bolivianas, el relato que acabó imponiéndose fue el de una salida natural y formalmente democrática a una crisis institucional.

Militares bolivianos realizan un control en el municipio de El Alto
durante la cuarentena. Martín Alipaz /EFE
(Tomada de: 
https://elpais.com/internacional/2020-04-08/el-gobierno-de-bolivia-recibe-criticas-por-amenazar-la-libertad-de-expresion-durante-la-cuarentena.html)

Todavía hoy, con la crisis del COVID-19 las corporaciones mediáticas siguen justificando el golpe de estado en Bolivia y hablan de "Gabinete interino de Bolivia" y de "Decreto de la cuarentena que promulgó la presidenta"; y desvían la atención de la evidencia de una dictadura hacia alguno de sus síntomas: las limitaciones a la libertad de expresión.

La explicación más retorcida y rebuscada, la más difícil de argumentar y sostener: que en Bolivia hay un gobierno interino, por arte de birlibirloque y en contra de toda evidencia y análisis científico, se asume como verdadera, en vez de la explicación más completa y simple: en Bolivia hubo un golpe de Estado y hoy existe un gobierno totalitario.

El segundo ejemplo paradigmático de cómo el mundo actual se nos presenta de una forma y se nos explica de otra, es el de las democracias occidentales.

La crisis de la pandemia del coronavirus ha desvelado, es decir, ha quitado el velo que ocultaba la realidad de los sistemas representativos parlamentarios a los que llamamos democracias. Como ya nos contaba el filósofo Agamben al inicio del siglo XXI, éstas se aproximaban inevitablemente a sistemas totalitarios. Puesto que, como ocurrió, por ejemplo al inicio de la Primera Guerra Mundial en la que los países beligerantes ya estaban en un estado de excepción permanente, "la legislación excepcional por vía del decreto gubernamental (que hoy nos es perfectamente familiar) se vuelve una práctica corriente en las democracias europeas"[3].

El 14 de marzo el gobierno del Estado español decretó el Estado de alarma. La Constitución española no distingue prácticamente entre estado de alarma y estado de excepción[4], únicamente por el tiempo que duran sin necesidad de solicitar al parlamento una prórroga. En el primer caso 15 días y en el segundo 30. En ambos es el ejecutivo quien emite el decreto que los desarrolla y sólo tiene que consultar al parlamento para su prórroga.

En el 2011 con el movimiento 15M y anteriormente con la invasión y ocupación de Iraq se decía en las calles: "lo llaman democracia y no lo es". Ahora, una parte de esos mismos que demandaban una "democracia real" insisten en convencernos de que esto es una democracia, la única posible, que el sistema es reformable y la necesidad (o la emergencia) es el fundamento y la legitimidad de un estado de alarma que suspende nuestros derechos y garantías más fundamentales (y no me refiero a salir de casa sino al derecho al trabajo, la alimentación, la salud, la educación etc.) y deja en manos de los cuerpos de seguridad la gestión de estos derechos.

Esta situación de desamparo respecto a nuestros derechos más fundamentales llevaba tiempo produciéndose. El informe del Relator Especial de NNUU sobre la extrema pobreza y los derechos humanos en España, Philip Alston, publicado a finales de enero de este año, antes de que se desatara la pandemia, ya nos decía que si un español mirara a su país en un espejo lo que vería sería:

"…una pobreza generalizada y un alto nivel de desempleo, una crisis de vivienda de proporciones inquietantes, un sistema de protección social completamente inadecuado que arrastra deliberadamente a un gran número de personas a la pobreza, un sistema educativo segregado y cada vez más anacrónico, un sistema fiscal que brinda muchos más beneficios a los ricos que a los pobres y una mentalidad burocrática profundamente arraigada en muchas partes del gobierno que valora los procedimientos formalistas por encima del bienestar de las personas". [5]

Pero todavía entonces, a principios de año, estas palabras resultaban escandalosas igual que el Informe del Banco de España afirmando que 4,5 millones de hogares (el 25% del total) subsistían por debajo del umbral de la pobreza como consecuencia de la inseguridad laboral, el empleo inestable y los bajos salarios. Nadie en ese momento –excepto tal vez los neofranquistas de Vox– justificaba esa realidad, y pocos pensaban que medidas reformistas pudieran revertirla. Tampoco se justificaba, desde los sectores de izquierda, la famosa ley mordaza ni la posibilidad que ésta convirtiera de hecho a los policías en jueces al poder sancionar y multar a cualquier ciudadano que consideraran que había violado alguna norma real o imaginaria.

Así, aunque la situación actual se nos presenta como “Estado de alarma para la gestión de una crisis sanitaria”, y poder abordar la situación extrema de la población, dos son las evidencias que nos permiten decir que esto no parece un estado de alarma sino un Estado de excepción; y que este país ya venía caminando hacia él.

La primera evidencia es la actuación de los cuerpos de seguridad y la aceptación por parte de la mayoría de la población de esta actuación, es decir, la normalización de la actuación de la policía y el ejército. La segunda es la imposibilidad de cualquier tipo de crítica y/o resistencia ya que automáticamente provoca la condena, la represión y la acusación de alianza con el discurso fascista. Aparentemente porque, en España, un gobierno de coalición PSOE-UP, autoproclamado de izquierdas no puede ser cuestionado pues este gobierno se considera la encarnación en la tierra de la democracia misma. Pero como diría también Agamben en relación al fin de la República de Weimar que: "… una "democracia protegida" no es una democracia, y que el paradigma de la dictadura constitucional funciona sobre todo como una fase de transición que conduce fatalmente a la instauración de un régimen totalitario"[6]

En la ley orgánica que regula el Estado de alarma deja en manos del ejecutivo (a través del Decreto) el ámbito territorial y el alcance. En el decreto del 14 de marzo por el que se declaró el estado de alarma en España[7] se declara como única autoridad competente al Gobierno, el ámbito territorial es todo el territorio nacional y las primeras autoridades competentes delegadas son la ministra de Defensa y el ministro del interior, después el Ministro de transportes, movilidad y Agenda urbana, y finalmente el de Sanidad. Uno de los aspectos más significativos del decreto es el que establece que las "autoridades competentes delegadas podrán requerir la actuación de las Fuerzas armadas". En las ruedas de prensa del gobierno sobre el COVID-19 suele estar el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el General Miguel Villarroya.

El papel de las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad del Estado está siendo tan relevante en estos momentos y los discursos aludiendo a la "guerra contra el Coronavirus" son tan frecuentes, no solo en España, que cuesta creer que se trate sólo de una medida temporal y de una metáfora para describir la emergencia sanitaria. En la revista infodefensa.com se señalaba en titulares que "La respuesta militar en España ante el COVID-19 despierta el interés de Europa" [8]. Nótese que no despierta el interés nuestra respuesta sanitaria ni la solidaridad de la población ni siquiera la respuesta del gobierno sino la del ejército. Y es que, nuestra larga experiencia totalitaria, va desde la eficacia con la que se ha disciplinado a las clases trabajadoras mediante sus sindicatos de masas hasta el control y gestión de la emigración con vallas, Centros de Internamiento, devoluciones en caliente y disparos de pelotas de goma, o la actuación de la Guardia Civil.

Casualidad o no, el mismo periódico señalaba poco antes que Bolivia había desplegado 47.000 militares ante la emergencia sanitaria.

Agentes de la Policía Nacional realizan un control de tráfico con motivo del confinamiento decretado por el Estado de Alerta en la carretera de Valldemossa de Palma de Mallorca este lunes. En vídeo, declaraciones del
general de brigada de la Guardia Civil, José Manuel Santiago.

(FOTO: EFE | VÍDEO: EP Fuente: 
https://elpais.com/espana/2020-03-30/multas-penas-de-prision-y-encarcelamientos-preventivos-por-saltarse-la-cuarentena.html)

Detención en Almería el pasado sábado de un ciclista por incumplir
las medidas de confinamiento del estado de alarma. Carlos Barba / EFE
(Fuente: https://elpais.com/espana/2020-03-19/primeras-condenas-por-saltarse-el-confinamiento-del-estado-de-alarma.html?rel=mas)

La revista El salto, una revista de izquierdas, en un artículo de análisis jurídico sobre las detenciones bajo el paraguas del Decreto, se hacía eco del "trato poco correcto por parte de algunos agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado"[9], no sin antes alabar las medidas del gobierno para proteger la salud individual y colectiva de los ciudadanos.

El tratamiento benévolo hacia los cuerpos de seguridad del Estado, y subrayo "Estado", es generalizado entre los medios de comunicación masiva, y la campaña de propaganda ha sido tal que se ha conseguido extender los aplausos al personal sanitario de las 8 de la tarde, hacia los cuerpos de seguridad. Hecho al que se ha añadido un nuevo despliegue de banderas españolas en los balcones y el himno nacional, incluso pendones negros y crucifijos, todos ellos, exhibidos de esa forma, recrean la tradición franquista.

Foto de la autora, tomada el 4 de abril de 2020

Finalmente, pareciera que el objetivo de los estados de excepción que se despliegan hoy a lo largo y ancho del planeta tuvieran como único objetivo preservar la necesidad histórica de la economía y no de la salud, es decir, del capitalismo, de continuar con la apropiación de valor y por tanto aumentar el nivel de la explotación conjurando cualquier atisbo de rebelión y/o revuelta. Esto es así porque las medidas más claras y evidentes que están tomando todos los Estados y los organismos internacionales para “gestionar la crisis” se dirigen a salvar la economía no a la gente. Y las medidas que dicen ser para ayudar a la gente también son económicas, asistenciales y temporales (ingreso mínimo vital para la población vulnerable)[10]

Pero como ya planteó Marx en 1842 en su famoso artículo sobre el robo de la leña, denunciando una ley de la Dieta que prohibía a los trabajadores recolectar las ramas secas caídas de los árboles para calentarse, si la gente no ve delito donde no hay ninguno se conseguirá que el propio delito se transforme en un hecho justo: "si el pueblo ve la pena y no ve delito, y puesto que ve la pena donde no hay delito no verá ningún delito donde haya una pena"[11]. Las leyes de las democracias que devengan estados de excepción encubiertos no se percibirán como justas, una vez finalizado el tiempo del COVID-19, y por tanto las penas que se impongan tampoco serán vistas como justas.

Quédate en casa haciendo teletrabajo, quédate en casa educándote con la escuela y la universidad virtuales, quédate en casa para recibir las ayudas de emergencia, no te manifiestes, no te concentres, no te reúnas, mantén una distancia social… o de lo contrario serás sancionado o serás delatado por tus vecinos. El estado de excepción ya está funcionando como un dispositivo de control naturalizado en un país con escasa o nula tradición democrática. Pero también se da la circunstancia de que, de forma desigual según las zonas, hay gentes en esta francocracia que no se han acostumbrado a ver delito en lo que consideran justo.

La única garantía que tiene este gobierno, cualquier gobierno, tras el COVID-19 para mantener el orden y la distancia social, será la prolongación de lo que vengo llamando la francocracia española. Esto es, unas instituciones y una población, predispuestas al totalitarismo, que durante los últimos años han ido creciendo al calor del consentimiento tanto de la izquierda como de la derecha política ante el temor de la revuelta social, ya sea nacionalista, laboral, o simplemente humanitaria.

Notas:
1. En 15 de enero Mauricio Claver Carone, Director Senior del Consejo Nacional de Seguridad para Asuntos del Hemisferio Occidental de EEUU, visitó Bolivia para transmitir el respaldo de la administración Trump al gobierno de Añez.(https://cnnespanol.cnn.com/2020/01/15/alerta-bolivia-funcionario-de-trump-visito-bolivia-y-transmitio-respaldo-de-ee-uu-a-gobierno-interino-de-jeanine-anez/)
2. Son evidencias muy significativas la cantidad de entrevistas que se hicieron en los medios como la BBC a la autroplocamada presidenta (https://www.youtube.com/watch?v=aI0x5b8nOcc)
3. G. Agamben, Estado de excepción. Homo sacer, I,II, pág. 41
4. Constitución Española, Título V, artículo 116 “De las relaciones entre el gobierno y las Cortes generales”. La Constitución deja el desarrollo de este artículo a la ley orgánica que entró en vigor el 6 de junio de 1981, https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1981-12774
5. Declaración del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los Derechos Humanos,Philip Alston,sobre la conclusión de su visita oficial a España, 27 de enero-7 de febrero de 2020 https://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25524&LangID=S
6. Ibídem, pág. 46
7. Real decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2020-3692
8. Foto: https://www.infodefensa.com/es/2020/03/20/noticia-respuesta-militar-espana-covid19-despierte-interes-entre-paises.html.
9. Se trata de una revista de izquierdas. El salto, Multas y detenciones en tiempos de coronavirus: una mirada jurídica”, https://www.elsaltodiario.com/conquista-derecho/multas-detenciones-coronavirus
10. La Vanguardia, “El gobierno acelerará una renta mínima de emergencia ante la pandemia”, 16/4/2020, https://www.lavanguardia.com/economia/20200415/48545657354/gobierno-acelerara-renta-minima-emergencia-pandemia.html
11. K. Marx, Artículos de la Gaceta Renana, 1842-43, pág. 208