Mostrando entradas con la etiqueta elecciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta elecciones. Mostrar todas las entradas

16 agosto, 2024

Todo lo que necesita saber sobre las elecciones venezolanas y no encontrará en los medios — Pascual Serrano

 


GLOBALTER – 08/08/2024


Tras la jornada electoral del pasado 28 de julio en Venezuela, ustedes habrán visto, escuchado y leído en los medios muchos comentarios de este tipo: "El gobierno venezolano ha cometido fraude porque no ha mostrado las actas de las votaciones", "La oposición ha enseñado unas actas que muestran que ganó las elecciones", "El gobierno y el ejército está reprimiendo a los opositores que se manifiestan en contra del fraude electoral", "Maduro no dejó entrar a representantes de la UE como observadores electorales", "Los gobiernos de izquierda de América Latina le están exigiendo a Maduro que presente las actas electorales". Vayamos por partes.


La primera cuestión a aclarar es que la autoridad electoral en Venezuela es el Consejo Nacional Electoral (CNE), un poder, a diferencia de nuestros países, independiente de los demás. Y, por tanto, autónomo en su funcionamiento, no depende del gobierno, ni para organizar las elecciones, ni para hacer el recuento, ni para difundirlo.


La jornada electoral del 28 de julio se desarrolló con normalidad, como confirmaron los observadores de la ONU, del Centro Cárter y el millar de observadores y veedores invitados por el CNE. Efectivamente, no hubo observadores de la Unión Europea invitados. Como tampoco hay observadores latinoamericanos en la elecciones europeas. Con más motivo en Venezuela, país al que la UE tiene sancionados a sus dirigentes, ni siquiera dejan entrar en Europa a miembros del gobierno venezolano. Si malamente respetan al gobierno venezolano, tampoco respetarían sus elecciones.


A las pocas horas, el CNE, la autoridad electoral, emitió un primer boletín con un 80% de las mesas escrutadas y con una tendencia "contundente e irreversible". En él anunció que Maduro fue reelecto para un tercer mandato con 5.150.092 votos, un 51,20% y el siguiente era Edmundo González, que habría logrado 4.445.978 votos, un 44,2%. También informaron que estaban siendo víctimas de un hackeo que retrasaría los resultados definitivos.


En Venezuela, como en la mayoría de las elecciones de nuestro entorno, tras el final de la votación y el recuento, se elabora un acta por cada mesa electoral donde se detallan el número de votos totales y los obtenidos para cada candidatura. Ese documento es firmado por los miembros de la mesa electoral, testigos y representantes de los partidos, que se llevan una copia para su organización.


Este documento no se suele difundir en nuestros países. Seguramente usted no habrá visto nunca un acta de votación de mesa de las elecciones de su país con la firma y número de documento de identidad de los miembros de la mesa y representantes. Ese documento es el que las diferentes partes presentan ante las autoridades electorales o judiciales si consideran que hay alguna discrepancia con el escrutinio que sí se hace público. Un escrutinio detallado por mesas electorales, es decir, perfectamente cotejable con el acta.


Ante el retraso del CNE para presentar ese escrutinio detallado, la candidatura de Edmundo González pone en marcha un página web donde dice presentar las actas electorales, primero dijo que el 30%, luego el 80%, según quién hiciese las declaraciones. Hacen su propio recuento de sus propias actas y llegan a su propio resultado, que han ganado ellos.


Esta candidatura, a diferencia del resto, ya dejó claro que no iba a reconocer a la autoridad electoral y sus resultados, por tanto, lo único que hizo fue declararse en rebeldía antes la institucionalidad electoral y presentar sus propios resultados para adjudicarse vencedores.


Mientras tanto, la candidatura de Maduro, que también disponía de sus actas, como todos los candidatos, optó para aceptar la normativa electoral y esperar los datos oficiales del CNE.


El panorama que se vendía ante la comunidad internacional era de un gobierno que no enseñaba las actas ni las pruebas de su victoria y la de una oposición que sí estaba mostrando las pruebas del fraude y de su victoria. Algo absolutamente erróneo. Era un gobierno esperando los datos oficiales y una oposición tirándose al monte y boicoteando las elecciones.


Ante esta situación, el presidente Nicolás Maduro vuelve a recurrir a las instituciones y a la ley y presenta ante el Tribunal Supremo un recurso de amparo para que sean los jueces los que diriman, conforme a la ley vigente, el conflicto abierto. El tribunal convoca a todos los candidatos y les requiere para que presenten la información que dispongan sobre los resultados, actas incluidas. Y, por supuesto, también requiere al CNE para que presente los datos pormenorizados que todavía está pendiente de difundir.


A esta cita de los jueces se presentan todos los candidatos con la información electoral que poseen menos, precisamente, el candidato que decía estar difundiendo las actas que mostraban su victoria.


El presidente de la Asamblea de Venezuela, Jorge Rodríguez, posteriormente revela que el sitio web del partido de Edmundo González solo contiene 9.468 presuntas actas de las más de 36.000 mesas instaladas el domingo, lo cual desmiente las declaraciones sobre que tenían «más del 70 por ciento».


También señaló que la oposición hacía pasar por actas, documentos que no lo eran, por ejemplo «actas cero», que se imprimen al inicio de la votación, como si fueran actas finales, «actas» en las cuales faltan las firmas de los operadores de mesa, o de los testigos, incluyendo testigos del PSUV, a pesar de tener este partido testigos en todas las mesas o la utilización de cédulas de identidad de personas fallecidas. Todo ello, recuerda Rodríguez, es constitutivo de delito y puede explicar la ausencia del candidato en los juzgados para presentar la documentación.


El siguiente paso de la candidatura opositora es llamar a la violencia y sublevación. Para ellos basta con movilizar a unos cientos de violentos. De este modo se engaña y se presenta ante la comunidad internacional un supuesto fraude del gobierno de Maduro, la ocultación de los resultados, la presentación de los verdaderos por ellos, y un levantamiento ciudadano que se revela contra el gobierno.


El gobierno venezolano detalló el balance de la violencia contra las elecciones. Se contabiliza el destrozo en más de 70 centros educativos, 37 centros de salud con el personal sanitario dentro y 38 unidades de transporte. Dañaron 12 universidades públicas, decenas de colegios e institutos, estaciones de metro, diez sedes del partido del gobierno y varias alcaldías. Las fuerzas de seguridad debieron proteger de la violencia a unos 60 observadores electorales. Fueron asesinados dos miembros de las fuerzas del orden, y decenas resultaron heridos.



Esa violencia explica la detención de cientos de personas. Todas ellas ligadas a hecho violentos, ninguna por expresar su oposición o protesta por el resultado electoral. Al contrario de lo que anunciaban algunos medios.


Las autoridades capturaron e identificaron a personas, algunos procedentes de otros países, que reconocieron haber sido contratadas para generar violencia y disturbios.


Por supuesto, es necesario para terminar el proceso electoral que el CNE publique los datos segmentados y detallados por municipios, parroquias, colegios y mesas electorales. Eso es lo que han pedido los gobiernos de México, Colombia o Brasil. Y, también, recordemos, los jueces del Tribunal Supremo. Ha pasado solo una semana, son muchos los países que necesitan semanas para su recuento electoral definitivo, recordemos el caso estadounidense en la victoria de Trump.


Como siempre que se respeta la democracia, la clave está en aceptar la labor de las instituciones como el Consejo Nacional Electoral o el Tribunal Supremo. Sin embargo, los sublevados y violentos que no aceptan la democracia recurrirán, dentro y fuera de Venezuela, al discurso de que todas esas instituciones están "controladas por el chavismo". El mantra con el que justifican su violencia para subvertir el orden y no reconocer los resultados electorales.


Con ese mismo criterio, podríamos decir que en España el "sanchismo" controla la Junta Electoral Central, puesto que la preside el presidente del Congreso de los Diputados, controla la fiscalía, porque el fiscal general lo nombra el gobierno, y controla el Tribunal Constitucional porque su composición se hace a propuesta de las mayorías parlamentarias. Y de igual modo en el resto de los países democráticos, donde, el partido gobernante, el que más apoyos ciudadanos tiene, es el que tiene un papel significado en el nombramiento de muchas instituciones. Se llama democracia.


Por supuesto no ha faltado en esta crisis el departamento de Estado de Estados Unidos. Allí lo tienen claro, no necesitan esperar a los resultados del CNE, ni a la decisión de los jueces, ni necesitan ver actas de ningún otro partido. EEUU "ha nombrado" presidente a Edmundo González con las actas que ha presentado… Edmundo González.


Todo ello ha llevado al gobierno venezolano a calificar de intento de golpe de Estado liderado por Estados Unidos, lo que se estaba desarrollando en el país.


Quizá hay que recordar que si Estados Unidos aceptase las elecciones y la democracia de Venezuela tendría que retirar las sanciones con las que intenta destruir la economía venezolana y devolver la empresa CITGO que ha robado al estado venezolano, valorada en 13.000 millones de dólares. Algo similar le pasaría a los amigos de Estados Unidos como el Reino Unido, que debería devolver los mil millones de oro venezolano que tiene retenidos en la bóveda de su Banco Central.



10 agosto, 2024

MÁS VERDADES ELECTORALES — Luis Britto García

 


luisbrittogarcía – 10/08/2024


1


Nada más cierto que la calificación de la democracia venezolana como participativa: todos los poderes del planeta quieren participar en sus elecciones y su petróleo. El secretario de Estado de Estados Unidos Anthony Blinken designa de una vez ganador al candidato opositor, el Fiscal de ese país mantiene la recompensa por quince millones de dólares sobre la cabeza del Presidente Maduro; el surafricano Elon Musk exige que sea elevada a cien millones de dólares y desata bloqueos mediáticos, los 27 Estados de la Unión Europea dictaminan que el candidato opositor “parece ser el ganador de las elecciones presidenciales por una mayoría significativa”; los representantes de Chile, Uruguay, República Dominicana, Panamá, Ecuador y Perú en la OEA proponen invalidar el resultado electoral, sin lograr el consenso: el uruguayo Almagro, secretario de dicho organismo, solicita de la Corte Penal Internacional orden de captura contra el Presidente de Venezuela; los estadounidenses del Centro Carter se retiran cuestionando los resultados definitivos antes de conocerlos; la ex dictadora boliviana autonombrada Jeannine Añez pretende encabezar una procesión de ex mandatarios españoles y latinoamericanos derechistas para que decidan sobre nuestros comicios, el premier panameño José Mulino convoca una cumbre para resolver sobre ellos. Venezuela tiene la mayor reserva de energía fósil, oro y otros recursos naturales del planeta; no extraña que extranjeros y apátridas se agolpen generosamente para obligarla a que la entregue sin recibir nada a cambio.


2


¿Qué sentido tiene esta francachela transnacional donde cada forastero pretende nombrar Presidente de Venezuela y deslegitimar al electo? Es la más pura expresión del mundo financiero y cultural en que vivimos, en el cual la verdad inconveniente es sustituida por la simulación artificial. El capital comercial, que revendía mercancías elaboradas por campesinos y artesanos, fue suplantado por el industrial, que producía los bienes, y éste por el capital financiero, que no produce bienes sino dividendos especulativos. El último funciona gracias a una Cultura del Espectáculo o del Simulacro, que esparce escenarios virtuales cada vez más alejados de la realidad. Amazon no fabrica ni un alfiler: comercializa lo manufacturado por otros. You Tube no crea ni un minuto de contenido: comunica el originado por terceros. Facebook (ahora llamado Meta u Horizon World) comercia con los datos que le proporcionan sus usuarios, lo mismo que Twitter, alias X, Whatsapp y demás redes sociales.


3


Ejemplos de este mundo virtual con el cual se intenta ocultar el real: el apagón mediático que acompañó el secuestro del Presidente Chávez en 2002; el auto atentado de las Torres Gemelas el mismo año; el sabotaje informático que poco después paralizó PDVSA; las inexistentes “armas de destrucción masiva” pretextadas para destruir Irak; la falsa represión contra manifestantes alegada para aniquilar Libia; la autodesignación del presidente fake Guaidó, quien nombró ministros postizos y embajadores fantoches para robar nuestros bienes en el exterior; la fabricación mediática del presidente títere Edmundo González.


4


Para ello, un sector de la oposición bloqueó la transmisión de los resultados definitivos del CNE y encomendó a una firma privada que diera datos inexistentes. ¿Debemos acatarlos? No, gracias. Según el numeral 5 del artículo 293 de la Constitución de la República Bolivariana, es competencia del Consejo Nacional Electoral, y sólo de él, “La organización, administración, dirección y vigilancia de todos los actos relativos a la elección de los cargos de representación popular de los poderes públicos, así como de los referendos”. Los opositores María Corina Machado y Edmundo Gonzalez no acudieron a la convocatoria del Tribunal Supremo de Justicia para que plantearan sus objeciones, ni consignaron las supuestas actas que les habrían dado la victoria, ni presentaron pruebas del supuesto fraude. No olvidemos que quien alega un hecho es quien debe probarlo. Mientras ello no ocurra, el Presidente electo es Nicolás Maduro Moros.


5


Examinemos los resultados indudables. Según el Ministerio del Poder Popular para la Planificación, la población estimada para Venezuela en 2021 sería de 33.236.481. Si de ella restamos el padrón electoral de 21.620.705 habilitados para votar, obtenemos la cifra de 11.615.716 habitantes fuera del mismo. En Venezuela aproximadamente la mitad de la población forma parte de la fuerza de trabajo; si presumimos que esta mitad con edad para trabajar tiene los 18 o más años necesarios para inscribirse en el Registro Electoral Permanente, tendríamos un cálculo (muy aproximado) de unos 5.207.850 ciudadanos con edad para inscribirse en el Registro Electoral Permanente que por una u otra razón no lo han hecho. El boletín definitivo registra una abstención de 53,47% de los 21.620.705 debidamente inscritos y habilitados para votar, lo cual arroja una cifra de 11.605.909 abstencionistas, la cual, sumada a los 5.207.850 ciudadanos que no se han inscrito en el Registro Electoral, daría una muy aproximativa sumatoria de 16.813.759 ciudadanos que voluntariamente no ejercieron el derecho del sufragio a pesar de estar jurídicamente capacitados para ello. Esta falta de votos es a su vez un voto negativo cuyo sentido debemos interpretar.


6


En primer lugar, en el último tercio del siglo pasado, los porcentajes de abstención y de no inscritos en el Registro electoral crecieron acompasadamente, a medida que los gobiernos imponían paquetes neoliberales. La llamada Cuarta República murió de mengua política y neoliberalismo, destino que urge evitar.


7


En segundo lugar, debe reflexionar la derecha que la causa de sus derrotas no reside en supuestas fallas del sistema electoral, sino en su programa, Por algo lo redactaron en inglés, y lograron que You Tube sacara del aire a La Iguana TV durante más de una semana cuando divulgué su traducción en entrevista con Clodovaldo Hernández. Si ustedes mismos juzgan inaceptable su programa, cámbienlo.


8


En tercer lugar, preocupa la vulnerabilidad de nuestros sistemas informáticos, evidenciada en el bloqueo que retardó la transmisión de resultados definitivos del CNE. Con este sabotaje la oposición fraguó el único pretexto para dudar de los resultados de un sistema electoral al cual Jimmy Carter había considerado como “quizá el más perfecto del mundo”. Chávez emitió hacia 2004 un decreto ordenando que las comunicaciones públicas migraran hacia el software libre, lo cual prácticamente no se ha cumplido. Si las potencias hegemónicas no nos han retirado sus redes informáticas, es porque les son útiles para el espionaje y para crear apagones estratégicos en el momento más delicado. Imaginemos un bloqueo informático en caso de una invasión extranjera. No podemos dejar que zancadillas de tal índole nos tomen de nuevo por sorpresa.


9


En tercer lugar, nuestro sistema político socialista ha arrojado resultados espléndidos, que hemos comentado y celebrado. Al mismo tiempo, ha mostrado vulnerabilidades internas inaceptables. La ausencia de mecanismos de control previo, concomitante y posterior eficaces posibilitó la repetición periódica de mega latrocinios, como los de Cadivi, los de la administración interna de PDVSA y otras empresas públicas o el del Petro, que casi nos han infligido tantos daños como el bloqueo externo. Al mismo tiempo, la falta de adecuados mecanismos de selección de las dirigencias ha encumbrado a funcionarios sin obra, trayectoria ni ideología a posiciones que les facilitaron perpetrar tales desfalcos y descargar la mayor parte del peso del bloqueo sobre la población de menores recursos.


El PSUV debe desechar toda tentación que induzca a las masas a confundirlo con el derrotado programa neoliberal entreguista de la derecha.



VENEZUELA: Un país maravilloso en movimiento - Boletín Trigésimo Segundo (2024) — Vijay Prashad

 

La oposición venezolana vuelve a denunciar fraude en las elecciones presidenciales del 28 de julio, pero no aporta pruebas. Mientras tanto, cientos de miles de chavistas, cuyas frustraciones se basan en la idea de que la guerra híbrida de Estados Unidos es la raíz de la crisis, salen a las calles y gritan : "No volverán".


TRICONTINENTAL – 08/08/2024




Queridos amigos,


Saludos desde el escritorio del Instituto Tricontinental de Investigaciones Sociales.


He estado en Caracas, Venezuela, durante las últimas dos semanas, antes y después de las elecciones presidenciales del 28 de julio. En el período previo a las elecciones, dos cosas me resultaron claras. En primer lugar, los chavistas (los partidarios de Hugo Chávez y del proyecto bolivariano que ahora lidera el presidente Nicolás Maduro) tienen la enorme ventaja de una base de masas organizada. En segundo lugar, sabiendo que las probabilidades no estaban a su favor, la oposición, encabezada por la ultraderechista María Corina Machado y el gobierno de los Estados Unidos, ya estaban dando señales de derrota antes de que se celebraran las elecciones, alegando que serían fraudulentas. Desde al menos el referendo revocatorio de 2004, cuando la oposición intentó destituir a Chávez, se ha convertido en un cliché de derecha que el sistema electoral en Venezuela ya no es justo.


Poco después de la medianoche del día de las elecciones, el 28 de julio (70 aniversario del nacimiento de Chávez), el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que, con el 80% de los votos escrutados, se había producido una tendencia irreversible: Maduro había ganado la reelección. Estos resultados fueron validados unos días después por el CNE con el 96,87% de los votos escrutados, lo que indica que Maduro (51,95%) derrotó al candidato de extrema derecha Edmundo González (43,18%) por 1.082.740 votos (los demás candidatos de la oposición recibieron apenas 600.936 votos en conjunto, lo que significa que incluso si los votos obtenidos por los demás candidatos de la oposición hubieran sido para González, éste no habría ganado). En otras palabras, con el 59,97% de participación de los votantes, Maduro recibió poco más de la mitad de los votos.


Crédito: Zoe Alexandra


Hablé con un asesor de alto nivel de la oposición, que pidió permanecer en el anonimato, sobre los resultados. Dijo que, aunque simpatizaba con la frustración de la oposición, sentía que el resultado final parecía más o menos correcto. En 2013, explicó, Maduro ganó con el 50,62%, mientras que Henrique Capriles recibió el 49,12% de los votos en las elecciones presidenciales que tuvieron lugar poco más de un mes después de la muerte de Chávez. Esto fue antes de que los precios del petróleo se desplomaran y de que se endurecieran las sanciones . En ese momento, con Chávez desaparecido, la oposición olía sangre, pero no pudo prevalecer. "Es difícil vencer a los chavistas porque tienen tanto el programa de Chávez como la capacidad de movilizar a sus partidarios para llevarlos a las urnas", dijo.


No es que la extrema derecha no tenga promesas de transformación social; quiere privatizar la petrolera estatal, devolver la propiedad expropiada a la oligarquía e invitar al capital privado a canibalizar a Venezuela. Más bien, su promesa de transformación social está en desacuerdo con los sueños de la mayoría. Por eso la derecha no puede ganar, y por eso una línea de ataque importante desde 2004 ha sido la de denunciar el fraude.



Así, el día de las elecciones, justo después de cerrar las urnas y antes de que se conocieran los resultados oficiales, Machado y Washington, como si estuvieran de acuerdo, comenzaron a quejarse de fraude, siguiendo una línea de ataque que habían establecido durante meses. Los seguidores de Machado inmediatamente salieron a las calles y atacaron símbolos del chavismo: escuelas y centros de salud en zonas obreras, estaciones de autobuses y autobuses públicos, oficinas de comunas y partidos chavistas y estatuas de figuras que habían puesto en marcha la Revolución Bolivariana (incluida una estatua de Chávez y del jefe indígena Coromoto). Al menos dos militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Isabel Cirila Gil del estado Bolívar y Mayauri Coromoto Silva Vilma del estado Aragua, fueron asesinadas después de las elecciones, dos sargentos fueron asesinados y otros chavistas, policías y funcionarios fueron brutalmente golpeados y capturados.


La naturaleza del ataque dejó en claro que estas fuerzas de extrema derecha de un tipo especial querían borrar la historia de los indígenas y zambos de Venezuela, así como de la clase trabajadora y el campesinado. Todos los días desde las elecciones, cientos de miles de chavistas han tomado las calles de Caracas y otros lugares. Las fotografías de este boletín fueron tomadas por Francisco Trías en la Marcha de las Mujeres del 2 de agosto, por Zoe Alexandra (Peoples Dispatch) en la Marcha de la Clase Trabajadora en Defensa de la Patria del 31 de julio (dos de las muchas movilizaciones masivas que han tenido lugar desde las elecciones), y por mí en un mitin preelectoral el 27 de julio. En cada una de estas marchas, el canto “no volverán” resonó entre la multitud. La oligarquía, decían, no volverá.


Crédito: Vijay Prashad


La Revolución Bolivariana comenzó en 1999, cuando Chávez ascendió a la presidencia. Se celebraron oleadas de elecciones para cambiar la constitución y vencer la resistencia de la oligarquía (así como la de Washington, que ha intentado muchas veces derrocar a Chávez, como el fallido golpe de Estado de 2002, y a Maduro, como el uso continuo de sanciones como herramienta para el cambio de régimen y los intentos de invadir la frontera venezolana). El gobierno de Chávez nacionalizó la industria petrolera, renegoció los precios de los alquileres (a través de la Ley de Hidrocarburos de 2001) y eliminó la capa de burocracia corrupta del grifo de las ganancias nacionales.


El Tesoro Nacional pudo obtener un mayor porcentaje de las regalías de las empresas petroleras multinacionales. La empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA) creó el Fondo de Desarrollo Económico y Social (Fondespa) para financiar planes que beneficiaran a los trabajadores petroleros, sus comunidades y otros proyectos. La riqueza petrolera se utilizaría para industrializar el país y poner fin a la dependencia de Venezuela de sus ventas de petróleo y de las importaciones. La diversificación de la economía es una parte clave de la agenda bolivariana, que incluye la reactivación de la agricultura del país y, al hacerlo, trabajar para cumplir con el quinto objetivo estratégico del Plan de la Patria: "preservar la vida en el planeta y salvar la especie humana".



Fue gracias a ese dinero del petróleo que el gobierno de Chávez pudo aumentar el gasto social en un 61% (US$772.000 millones), que utilizó para mejorar la vida de la población mediante programas de gran escala, como diversas misiones que se propusieron hacer realidad los derechos consagrados en la Constitución de 1999. Por ejemplo, en 2003 el gobierno creó tres misiones (Robinson, Ribas y Sucre) para enviar educadores a zonas de bajos ingresos para impartir cursos gratuitos de alfabetización y educación superior. La Misión Zamora se hizo cargo del proceso de reforma agraria, y la Misión Vuelta al Campo trató de alentar a la gente a regresar al campo desde los barrios marginales urbanos. La Misión Mercal proporcionó alimentos de alta calidad y de bajo costo para ayudar a la población a dejar de consumir alimentos importados altamente procesados, mientras que la Misión Barrio Adentro trató de proporcionar atención médica de alta calidad y de bajo costo a la clase trabajadora y los pobres, y la Misión Vivienda construyó más de 5 millones de viviendas.


Gracias a estas misiones, la tasa de pobreza en Venezuela se redujo en un 37,6% desde 1999 hasta la actualidad (la reducción de la pobreza extrema es impresionante: del 16,6% en 1999 al 7% en 2011, una reducción del 57,8%, y si se empieza a medir desde 2004 –el inicio del impacto de las misiones– la pobreza extrema se reduce en un 70%). Venezuela, uno de los órdenes sociales más desiguales antes de 1999, se convirtió en una de las sociedades menos desiguales, con un coeficiente de Gini que se redujo en un 54% (el más bajo de la región), lo que indica el impacto que estas políticas sociales básicas han tenido en la vida cotidiana.



En los últimos veinte años, durante mis frecuentes estancias en Venezuela, he hablado con cientos de chavistas de clase trabajadora, muchos de ellos mujeres negras. Desde que se endurecieron las sanciones, los venezolanos han afrontado inmensas privaciones y han expresado libremente sus quejas sobre la dirección de la revolución. No niegan los problemas, pero a diferencia de la oposición, entienden que la raíz de la crisis es la guerra híbrida de Estados Unidos . Aunque haya un aumento de la desigualdad social y la corrupción, ubican estos males en la violencia de la política de sanciones (que ahora admite incluso el Washington Post).


Durante las masivas marchas en defensa del gobierno que tuvieron lugar la semana posterior a las elecciones, la gente describió abiertamente las dos opciones que tenían ante sí: intentar avanzar con el proceso bolivariano a través del gobierno de Maduro o regresar a febrero de 1989, cuando Carlos Andrés Pérez impuso al país la agenda económica diseñada por el FMI conocida como el paquetazo. Pérez lo hizo en contra de sus propias promesas electorales y de su propio partido (Acción Democrática), provocando una rebelión urbana conocida como el Caracazo, en la que las fuerzas gubernamentales mataron a unas 5.000 personas en un fatídico día (aunque las estimaciones del número de muertos varían ampliamente).



De hecho, muchos piensan que Machado inauguraría una era aún peor en el país, ya que no tiene nada de la fineza socialdemócrata de Pérez y le gustaría infligir una terapia de choque a su propio país para beneficiar a su propia clase. Un dicho popular venezolano capta la esencia de esta elección: chivo que se devuelve se 'esnuca.


El multimillonario canadiense Peter Munk, propietario de Barrick Gold, escribió que Chávez era un "dictador peligroso", lo comparó con Hitler y pidió que lo derrocaran. Esto ocurrió en 2007, cuando Munk estaba molesto porque Chávez quería controlar las exportaciones de oro de Venezuela. La orientación general del gobierno de Chávez era "desvincularse" de la economía global, lo que significaba impedir que las empresas multinacionales y los países poderosos del Norte Global definieran la agenda de países como Venezuela.


Esta idea de “desvinculación” es el tema central de nuestro último dossier, Cómo América Latina puede desvincularse del imperialismo. Basándose en la Agenda Estratégica 2030 de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) , el dossier propone cuatro áreas clave que deben desvincularse para sentar las bases de una estrategia de desarrollo soberana: finanzas, comercio, recursos estratégicos e infraestructura logística. Esto es precisamente lo que el proceso bolivariano se ha propuesto hacer, y es precisamente por eso que su gobierno ha sido tan duramente atacado por el imperialismo estadounidense y por corporaciones multinacionales como Barrick Gold.


Crédito: Zoe Alexandra


Al día siguiente de las elecciones llovió. En una de las marchas de defensa del proceso bolivariano de ese día, un chavista recitó unos versos de un poema de 1961 del poeta venezolano Víctor “El Chino” Valera Mora (1935-1984), “Maravilloso país en movimiento”.


Maravilloso país en movimiento

Donde todo avanza o retrocede

Donde el ayer es un empujón o una despedida.


Los que no te conocen

dirán que eres una pelea imposible.


Tan frecuentemente burlado,

pero siempre de pie, con alegría.


Serás libre.


Si los condenados no llegan a tus orillas,

otro día irás a buscarlos.


Sigo creyendo en ti,

maravilloso país en movimiento.


Cordialmente,


Vijay



21 mayo, 2024

La "democracia", según la UE — Thierry Meyssan

 

RED VOLTAIRE – 21/05/2024


15 de mayo, el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, gravemente herido, es evacuado por sus guardaespaldas.


La Unión Europea presenta la elección de los eurodiputados y la designación del presidente de la Comisión Europea como muestras de su naturaleza democrática. Esos dos eventos son más bien actos de prestidigitación. En realidad, se realizan cuando lo importante ya se ha conversado en otros escenarios, fuera de la mirada de la opinión pública. Este montaje está concebido para hacer creer que el guion de la farsa, ya escrito de antemano, surge inesperadamente de la “voluntad popular”.


Mientras la Unión Europea se dispone a mutar para convertirse en un Estado único, su evolución política toma un rumbo autoritario.


LA ELECCIÓN DE LOS EURODIPUTADOS YA ESTÁ ESCRITA


La elección de los eurodiputados que van a sentarse en el hemiciclo del Parlamento Europeo se vislumbra deliberadamente confusa. Todavía no hay partidos políticos de envergadura europea –aunque hace 50 años que se habla de eso y que su creación incluso se menciona en los Tratados. Sólo existen coaliciones europeas de partidos nacionales, que no es lo mismo. Esas coaliciones de partidos nacionales de diferentes países presentan cada una un Spitzenkandidat, o sea un líder o cabeza de lista que ni siquiera es miembro del Parlamento Europeo y que no figura en ninguna de las listas nacionales presentadas a los electores.


Cinco de esos “candidatos” a la presidencia de la Comisión Europea debatirán sobre los proyectos que aplicarían si llegaran a presidir la Comisión. Esos 5 Spitzenkandidat son:


Walter Baier, de la Izquierda Europea;

Sandro Gozi, de Renovar Europa Ahora;

Ursula von der Leyen, del Partido Popular Europeo;

Terry Reintke, de los Verdes Europeos;

Nicolas Schmit, del Partido Socialista Europeo.


El grupo Identidad y Democracia no fue invitado a participar en ese show, ya que los 5 grupos que sí están invitados tienen una concepción sui generis de la democracia, consideran que Identidad y Democracia no juega el mismo juego que ellos y, por consiguiente, se niegan a debatir con esa sexta coalición.


El debate no se realizará en un estudio de televisión sino en el hemiciclo del Parlamente Europeo… pero los eurodiputados no estarán presentes –la presidente de la Eurocámara, Roberta Metsola, aprovechó el hecho que los eurodiputados estarán enfrascados en sus respectivas campañas electorales para poner el hemiciclo a la disposición de los productores de televisión… sin prevenir a los eurodiputados.


El debate se realizará en inglés, otra “sutileza” de la UE, a pesar de que ningún país miembro tiene el inglés como lengua oficial. En efecto, cada Estado miembro de la Unión Europea tiene derecho a exigir que todos los documentos oficiales se traduzcan en el idioma que ese Estado seleccione. La Unión Europea, con 27 Estados miembros, cuenta así 23 idiomas oficiales, o sea 552 combinaciones lingüísticas posibles a la hora de traducir los documentos y las intervenciones. Pero ningún Estado ha solicitado el inglés como lengua oficial. Por ejemplo, Malta tiene 2 lenguas oficiales –el inglés y el maltés– pero prefirió utilizar el maltés en Bruselas. A pesar de ello, el inglés se ha convertido de hecho en el 24º idioma oficial de la Unión Europea y el único utilizado en común. Pero pensar que eso tiene algo que ver con el hecho que la UE es en realidad un proyecto anglosajón sería pecar por exceso de suspicacia.


En todo caso, este extraño debate no es especialmente importante porque ya se sabe que el futuro presidente de la Comisión Europea, tampoco estará entre los participantes ya mencionados: el designado será probablemente el banquero Mario Draghi [1]. Es importante recordar que, en 2019, Ursula von der Leyen fue designada para convertirse en presidente de la Comisión Europea, sin haber participado en el debate.


Es muy importante entender lo siguiente: es verdad que Mario Draghi tiene 76 años, pero fue gobernador del Banco Central Europeo, y desde esa posición hizo todo lo posible para que el euro se convirtiera en algo irreversible. Mario Draghi logró, what ever it takes (en inglés en el texto), salvar el euro de la crisis de la deuda soberana de los años 2010. Draghi no ha resuelto ningún problema y ha profundizado el abismo que ya existía entre las economías de los diferentes Estados miembros de la UE. Desde el punto de vista de los Estados miembros Mario Draghi es un incapaz… pero, no lo es para los banqueros del mundo de los negocios –casta a la que Draghi siempre ha pertenecido–, no debemos olvidar que este personaje fue el número 2 de Goldman Sachs en Europa.


La confirmación de la investigación belga, alemana y europea por corrupción que pesa sobre Ursula von der Leyen yo no deja espacio para la duda [2]. Deshacerse de la señora von der Leyen se hace cada día más urgente. Al mismo tiempo, los eurodiputados sorprendidos “con las manos en la masa”, como la vicepresidente del Parlamento Europeo, Eva Kaili, han sido discretamente apartados del escenario. Hay que dar al público la impresión de que la administración de la UE es honesta y de que está al servicio de los «ciudadanos», aunque en realidad no hay un “pueblo europeo, ni tampoco “ciudadanos europeos”, lo que queda demostrado por la no existencia de “partidos europeos”.


LAS DECISIONES DE LA UE YA NO DEPENDEN DEL RESULTADO DE LAS ELECCIONES


La Unión Europea, una estructura política que va más allá del «mercado común» inicial, se halla ante varios desafíos exteriores:


• Ha firmado varios acuerdos de libre comercio con Estados o con bloques que no respetan sus reglas internas. El equilibro en la competencia, que se había establecido a través de un complejo sistema de subvenciones, ya no está garantizado dado el hecho que no existe un sistema financiero comparable a escala global [3].


En vez de relacionar el hecho de comerciar con terceros con el respeto de sus reglas internas, la UE dice basarse en el respeto de los derechos humanos, pero 2 de sus socios comerciales tienen graves problemas en ese sentido, sin que la Unión Europea lo mencione.


Hace 76 años que Israel no respeta ninguna de las resoluciones de la ONU sobre su conflicto con los palestinos y ahora está realizando una operación de limpieza étnica, que ya ha costado la vida a 50 000 civiles palestinos mientras que otros 100 000 han sido heridos.


• Ucrania, país cuya Constitución es explícitamente racista, ha sido escenario de 2 golpes de Estado (en 2004 y en 2014). Más tarde elegió un presidente, pero el mandato de ese presidente expira hoy, 21 de mayo de 2024. No hay elecciones convocadas y bajo el mandato de ese presidente 11 partidos políticos de oposición han sido prohibidos.


Durante las últimas semanas, la Unión Europea no avanzó ni un centímetro ante los acuerdos de libre comercio que había firmado en violación de sus propias reglas. Parece que sus dirigentes creen que basta con esperar que el problema desaparezca –en unos cuantos años los sectores agrícolas afectados habrán desaparecido.


Sin embargo, esa misma Unión Europea dice apoyar una solución para Palestina, mientras que por otro lado mantiene su ayuda al régimen, no democrático, del ucraniano Volodimir Zelenski.


Sobre la primera cuestión, la Unión Europea parece impaciente de reconocer el Estado palestino como miembro pleno de la ONU. La UE precisa que no apoya el plan del enviado especial de la ONU, asesinado en 1949, el conde Folke Bernadotte, y que respalda, en cambio, el plan de la Comisión Especial presidida por el británico William Peel, o sea la «solución de los dos Estados» –según este plan no debería haber en Palestina un solo Estado binacional donde árabes y judíos tendrían los mismos derechos sino dos Estados separados.


En cuanto a Ucrania, la Unión Europea se empeña en ignorar los Acuerdos de Minsk, avalados por la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU, y la responsabilidad de proteger que implican esos acuerdos. En vez de reconocer que Rusia puso fin a la masacre contra la población rusoparlante del Donbass, la UE sigue acusando a Rusia de haber invadido Ucrania.


En el sector de la defensa y en política exterior, las posiciones de la Unión Europea son exactamente las del G7, en cuyas reuniones participa. No hay ningún asunto sobre el que la UE difiera en algo con el G7, o emita al menos una opinión levemente matizada. La Unión Europea está dotándose en este momento de una industria de fabricación de armas y está coordinando entre sí a todos sus países miembros para que estos garanticen un flujo permanente de armamento al gobierno de Kiev. Antes del año 2022, cuando se inició la operación militar especial rusa en Ucrania, la Unión Europea no se ocupaba de temas militares –por cierto, los Tratados europeos precisan que los asuntos militares no entran en el campo de acción de la UE y que la defensa del territorio de la Unión Europea no depende de los Estados miembros sino de la OTAN, aunque esa alianza bélica incluye países que no son miembros de la UE.


A pesar de ello, la OTAN emitía constantemente “normas de interoperabilidad” entre los ejércitos de sus miembros, normas que además transmitía a la Comisión Europea, que a su vez las hacía aprobar por el Parlamento Europeo. Esas normas se transcribían entonces y se incorporaban a las legislaciones nacionales de los 27 Estados miembros de la UE. De hecho, esas normas van desde la composición del chocolate (las raciones de combate de los soldados de la OTAN incluyen una barra de chocolate) hasta el ancho de las vías de circulación, para adaptarlas a las dimensiones de los tanques estadounidenses.


Así las cosas, la Comisión Europea no tuvo problemas para incluir entre sus prerrogativas las cuestiones vinculadas al armamento. Ya había hecho antes algo similar con los medicamentos, durante la epidemia de Covid-19. Obsérvese, por cierto, que la intervención de la Unión Europea en las cuestiones vinculadas a los medicamentos no demostró ser útil ante el Covid-19. Pero no era ese el objetivo que se buscaba sino hallar un pretexto para imponer a los países de la UE un ejercicio de movilización controlado desde Bruselas. Desde ese punto de vista, la Comisión Europea demostró ser capaz de apoderarse de una cuestión que no era parte de sus prerrogativas, llegando incluso a firmar contratos multimillonarios a nombre de sus Estados miembros, pero manteniendo en secreto importantes aspectos de sus negociaciones previas a la firma de dichos contratos.


Cuando la Unión Europea se haya convertido en un Estado único, la Comisión Europea tendrá que dar muestras de la misma habilidad, incluso de mucha más, porque sus 27 Estados habrán desaparecido, disueltos en la “caldera” de la UE, y las poblaciones de los países miembros ya no tendrán cómo oponerse a las decisiones de las instituciones europeas.


Después de esa fusión, el banquero Mario Draghi podría proceder tranquilamente a la implantación de «economías de escala». Por ejemplo, ¿para qué dilapidar dinero en embajadas para cada país miembro de la Unión Europea si todos pueden ser representados por la UE mediante una red única de embajadas “europeas”? Y, ya que estamos, también sería más “práctico” poner los privilegios de ciertos países miembros de la UE al servicio de la Unión: por ejemplo, el puesto y las prerrogativas de Francia como miembro permanente del Consejo de Seguridad quedarían a la disposición de la Unión Europea y el armamento nuclear de Francia quedaría bajo el control de la UE. Por cierto, los Estados neutros, como Austria, también se disolverían (desaparecerían) en el seno de la Unión.


Lo que se hace en el plano político también podría hacerse en el plano económico. Hace tiempo que Mario Draghi viene proponiendo reorganizar las economías de la UE según el modelo soviético, o sea, cada región (ya no se hablaría de “países”) tendría su propia especificidad. Concretamente, la ganadería quedaría en manos de Polonia, así que Países Bajos ya ha comenzado a deshacerse autoritariamente de sus campesinos.


ELIMINACIÓN DE LOS OBSTÁCULOS


El verdadero obstáculo a la instauración de un Estado único europeo sólo puede venir de los Estados miembros que se nieguen a desaparecer. Por consiguiente, ese obstáculo podría residir en el Consejo Europeo, en cuyo seno se reúnen los jefes de Estado y/o de gobierno de los diferentes países de la Unión Europea.


Dos puntos de vista diametralmente opuestos e inconciliables se enfrentan en ese órgano de la UE. Y los dos extremos se hallan en la antigua Checoslovaquia:


La actual República Checa está gobernada por el general Petr Pavel, quien fue presidente del Consejo Militar de la OTAN. Su programa es el del G7 (afirmación de un “mundo regido por reglas” [4], “contener” a Rusia, apoyar a los nacionalistas integristas ucranianos y preparar el enfrentamiento contra China).


Eslovaquia, por el contrario, tiene como primer ministro –desde hace 6 meses– a Robert Fico. La alianza que apoya a Robert Fico ciertamente incluye algunos nostálgicos del sacerdote Josef Tizo, quien –bajo la protección de los nazis– estableció un régimen nacional-católico durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la alianza que apoya a Fico se basa sobre todo en los antiguos partidarios de la independencia frente a la URSS que no comulgaban con Vaclav Havel, el agente de la CIA estadounidense que logró instalarse en el poder gracias a una revolución de color, la llamada «revolución de terciopelo». Robert Fico es un ex comunista que percibe la diferencia entre Rusia y la URSS, defiende un mundo organizado alrededor del Derecho Internacional (no las “reglas” del G7) y tomó posición a favor de la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU, así que aprueba la intervención rusa en Ucrania. Fico es el único dirigente de un país miembro de la Unión Europea que mantiene claramente esa posición –el primer ministro húngaro, Viktor Orban, prefiere evitar ese tema.


Hace unos pocos días, pudimos ver cómo podría “resolverse” el problema. El 15 de mayo, un individuo dio 5 balazos a quemarropa al primer ministro eslovaco Robert Fico, quien fue inmediatamente evacuado por sus guardaespaldas (ver la foto al principio de este artículo). Gravemente herido, Robert Fico tuvo que ser operado 2 veces y ya su vida está fuera de peligro. Pero el debate que Fico planteaba, como primer ministro, en el seno del Consejo Europeo se ha visto detenido y no hay señales de que vaya a reanudarse.


La Historia de la Unión Europea ya está escrita, y no son los pueblos quienes lo han hecho. Lo más interesante de todo es que estamos descubriendo poco a poco por qué las instituciones de la UE han venido imponiendo reglas y actos que parecían carecer de sentido en el momento de su adopción. Es ahora cuando su sentido oculto va saliendo a la superficie.


El grotesco debate de los Spitzenkandidaten, en inglés y en un hemiciclo sin eurodiputados, habrá llenado su cometido: distraer a la opinión pública mientras que las decisiones siguen tomándose en la sombra. Y quienes se opongan al proyecto de Estado único serán eliminados.


Notas

[1] «Como los de Berlín, en 1936, los Juegos Olímpicos de París 2024 están al servicio de un imposible sueño imperial», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 30 de abril de 2024.

[2] «El Caso von der Leyen», Red Voltaire, 3 de abril de 2024.

[3] «La Unión Europea contra los campesinos», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 27 de febrero de 2024.

[4] «¿Cuál orden internacional?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de noviembre de 2023.



Elección del Parlamento Europeo, una mascarada muy costosa