Y E M E N
INTERNATIONALIST
360° – 02/03/2022
Traducción del inglés:
Arrezafe
HAJJAH, YEMEN – "Estamos siendo brutalmente bombardeados todos los días. Entonces,
¡¡¿por qué el mundo occidental, tan preocupado por Ucrania, no se preocupa por nosotros?!!... ¿Es porque no tenemos cabello
rubio y ojos azules como los ucranianos?" Pregunta airado Ahmed
Tamri, yemení y padre de cuatro hijos, refiriéndose al amplio apoyo
y cobertura mediática internacional prestada a la invasión rusa de
Ucrania, en contraste con la pasividad y el silencio mediático ante
la guerra en Yemen.
Durante el fin de semana,
un miembro de la familia de Tamri murió y nueve familiares
resultaron heridos cuando la casa de su familia sufrió un ataque
aéreo de la Coalición liderada por Arabia Saudita, en la remota
zona de al-Saqf, distrito de Hajjah. Tamri manifiesta que al-Saqf ha
sido objeto de una brutal campaña de bombardeos saudíes durante los
últimos siete años, más, dice, de lo que ha soportado Ucrania
desde que fue invadida por Rusia.
A pesar de la terrible
campaña de bombardeos contra los civiles yemeníes, las violaciones
de los derechos humanos y los crímenes de guerra de Arabia Saudita,
no han tenido el nivel de cobertura y simpatía que los principales
medios de comunicación occidentales han otorgado a Ucrania. "Derraman lágrimas por los ucranianos e ignoran nuestra tragedia…
¡Qué hipocresía y qué racismo!". Manifestó Tamri a MintPress
News.
Yemeníes: preguntas obvias
A medida que se
desarrolla la invasión rusa de Ucrania, aumenta el apoyo a los
ucranianos en todo el mundo occidental. Estados Unidos, Europa,
Australia y Occidente en general han impuesto severas sanciones a
Rusia, mientras en el Consejo de Seguridad de la ONU tenían lugar una serie de conversaciones de
carácter urgente. La velocidad de las
represalias occidentales –la expulsión de Rusia de la red bancaria
internacional SWIFT (Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras
Interbancarias Mundiales), los llamados internacionales a tratar a
los rusos como parias en los deportes, la cultura e incluso la
ciencia– ha llamado la atención de los yemeníes que han soportado
una incesante campaña de bombardeos y un mortífero bloqueo aéreo,
terrestre y marítimo durante 2.520 días consecutivos.
Desde el jueves, día en
que las fuerzas rusas comenzaron su ataque al régimen de Ucrania, la
Coalición liderada por Arabia Saudita, con el apoyo de Estados
Unidos, ha lanzado más ataques aéreos en Yemen que Rusia en
Ucrania. En Hajjah, una provincia rodeada por artillería pesada
saudita, los aviones de combate de la coalición liderada por Arabia
Saudí lanzaron más de 150 ataques aéreos contra las ciudades de
Haradh, Heiraan, Abbs y Mustab, matando a decenas de civiles,
incluido el padre de seis hijos, asesinado durante el fin de semana
por un Dron saudí que disparó a su automóvil mientras viajaba de
Shafar al mercado de Khamis Al-Wahat.
Desde que comenzó la
incursión de Rusia en Ucrania, decenas de civiles, incluidos varios
inmigrantes africanos, han muerto y cientos han resultado heridos por
la artillería y los ataques aéreos saudíes en la provincia de
Saada, región densamente poblada de Yemen y declarada zona militar
por Arabia Saudí al comienzo de su campaña militar en marzo de
2015.
Yemen. Cuerpos de
civiles víctimas de un ataque aéreo saudí que mató al menos a 87
personas en la frontera entre Yemen y Arabia Saudita, el 22 de enero
de 2022. Foto: Hani Mohammed
Mientras los civiles
ucranianos eran objeto constante de atención mediática, de
solidaridad y de simpatía, Sana'a, en Yemen, se convertía en una
inmensa prisión para los más de cuatro millones de residentes y
refugiados de la ciudad, paralizados por el bloqueo saudita, cuyos
aviones de combate bombardearon varias zonas densamente pobladas,
incluido el aeropuerto. Se lanzaron 160 ataques aéreos adicionales
en las provincias de Marib, al-Jawf, al-Baydha, Taiz, Najran y
Hodeida, el principal punto de entrada de recursos y de ayuda a un
país que enfrenta la peor hambruna provocada por el hombre en el
siglo XXI.
De hecho, parece que el
régimen saudí está aprovechando la distracción de los medios para
intensificar los ataques contra una serie de objetivos sensibles a lo
largo de la frontera entre Yemen y Arabia Saudita para fortalecer su
control sobre Al-Mahra. Los Emiratos Árabes Unidos, la otra gran
monarquía petrolera respaldada por Occidente que ocupa Yemen,
también hace lo propio, acelerando su proyecto para cambiar la
demografía en la preciada isla de Socotra, desplazando a los locales
a favor de colonos alineados con sus políticas. Mientras EEUU
prepara envíos masivos de armas y ayuda militar a los "luchadores
por la libertad" ucranianos, los "rebeldes" yemeníes
derribaron un dron MQ9-1 de fabricación estadounidense pilotado por
los Emiratos Árabes Unidos en al-Jawf y dos aviones no tripulados 'Boeing Insitu ScanEagles' de fabricación estadounidense en Marib y
Hajjah.
Mientras esos países que
llevan décadas construyendo muros reales y figurativos para mantener
alejados a los refugiados, morenos y negros que huyen desesperados
por la violenta invasión extranjera, mientras esos países ahora
abren sus brazos, hogares y corazones a los refugiados ucranianos,
Arabia Saudita organiza una fuerza de yemeníes mercenarios,
traidores que, con el irónico nombre de las "Fuerzas Felices de
Yemen", tienen la misión de asegurar la frontera de Arabia
Saudita y garantizar su seguridad a cambio de una tarjeta verde que
les proporciona acceso a los servicios sociales de Arabia Saudita.
Si nos ponemos a
comparar...
En términos del costo
total de la vidas humanas, la tragedia en Yemen ha sido mucho más
mortífera que la de Ucrania, donde 325 ucranianos, incluidos 14
niños, han perdido trágicamente la vida, según funcionarios
ucranianos. Es cierto que la guerra en Yemen no ha cesado durante más
de seis años, pero comparativamente las cifras son abrumadoras.
Desde 2015, el número de muertos ha alcanzado las 400.000 personas,
de las que 3.900 son niños.
Esas cifras incluyen ataques contra civiles tan atroces que atrajeron fugazmente, eso sí, la atención de los medios. Pero, como siempre, ninguna sanción, tímida y escasa condena internacional, ni siquiera el cese temporal de la ayuda militar y el
apoyo brindado por las potencias occidentales a los criminales.
Escuelas, funerales, bodas, campos de refugiados bombardeados,
incluso un autobús escolar repleto de niños atacado por el armamento
más avanzado de Estados Unidos, nada ha sido suficiente para
provocar la reacción solidaria que ha cosechado Ucrania en menos de
una semana.
Desde 2015, los aviones
de combate de la Coalición liderada por Arabia Saudí han azotado
Yemen con más de 266.000 ataques aéreos, según la Sala de
Operaciones del Ejército de Yemen, que registra los ataques aéreos
contra objetivos civiles y militares. El setenta por ciento de esos
ataques han alcanzado objetivos civiles. El humo, los escombros y las
llamas que se elevan ahora en Ucrania han sido el statu quo en
Yemen durante años, y los medios occidentales aún consideran que
las imágenes que aparecen en las estaciones locales de televisión
yemeníes, imágenes de padres rescatando pedazos de sus hijos bajo
los escombros de sus hogares o escuelas, son demasiado crudas de
mostrar.
Una enfermera sostiene a
una niña desnutrida en el hospital al-Sabeen, en Sana'a, Yemen, 27 de octubre de 2020. Foto: Khaled Abdullah, Reuters
Miles de instalaciones vitales para Yemen, como fábricas, almacenes de alimentos, barcos de pesca, mercados y
camiones cisterna, han sido bombardeadas por la
Coalición Saudita respaldada por el "democrático" Occidente. La infraestructura
básica, aeropuertos, puertos marítimos, estaciones eléctricas, depósitos de agua, carreteras y puentes, escuelas, campos agrícolas y lugares de culto, han sido
destruidos o severamente dañados. El bloqueo saudí y los ataques
aéreos contra hospitales han paralizado el sistema de salud de
Yemen, dejándolo incapaz de hacer frente incluso a las más básicas necesidades
de salud pública y dañadas las 300 instalaciones
que aún quedan en pie en todo el país, mientras el COVID-19 se propaga
como la pólvora.
Al tiempo que se suceden las
vehementes condenas a Rusia y los gobiernos occidentales envían
paquetes de ayuda masivos a Ucrania, mientras las campañas en las
redes sociales se multiplican, las Naciones Unidas anuncian que, para
marzo, probablemente recortaría la ayuda a 8 millones de personas,
en un país, su hogar, Yemen, que víctima de la peor crisis
humanitaria que existe hoy en el planeta. La inseguridad alimentaria
de los hogares en Yemen ronda el 80%. Casi un tercio de la población
no tiene suficientes alimentos para satisfacer ni siquiera las
necesidades nutricionales básicas. Los niños con bajo peso y
retraso en el crecimiento se han convertido en algo habitual y lo
peor está por venir, ya que la invasión de Ucrania ha provocado un
aumento de los precios del combustible y los alimentos, y se ha
agotado la financiación humanitaria, según el Programa Mundial de
Alimentos de la ONU.
Elijan qué
invasión condenar
En marzo de 2015, más de
17 países liderados por la megamillonaria monarquía del petróleo,
Arabia Saudita, lanzaron una invasión militar de Yemen, Estado
soberano y miembro de las Naciones Unidas. Aparentemente, la guerra
se inició para restaurar en el poder al presidente Abdrabbuh Mansur
Hadi, derrocado por las protestas populares durante la Primavera
Árabe.
El 26 de marzo de ese
mismo año, la Coalición liderada por Arabia Saudita, respaldada
militar y diplomáticamente por Estados Unidos, comenzaría una
campaña de bombardeos que ha matado, mutilado y destruido
indiscriminadamente durante siete años. Arabia Saudita, posiblemente
la dictadura más represiva del mundo, no solo obligó a devolver el
poder a Hadi con el pretexto de proteger la democracia, sino que
ocupó grandes extensiones del sur de Yemen, desde al-Mahara hasta el
estrecho de Bab al-Mandab.
Queda en manos de los
periodistas, activistas y políticos yemeníes reflexionar sobre por
qué los gobiernos occidentales, y en particular la administración
Biden, condenan a Rusia por invadir Ucrania, mientras defienden el
"derecho legítimo" del régimen saudí a invadir Yemen con
similar pretexto.
A pesar de las terribles
violaciones de derechos humanos cometidas por Arabia Saudita en
Yemen, las naciones occidentales, y Estados Unidos en particular, no
solo han proporcionado armas letales, entrenamiento, mantenimiento,
inteligencia y cobertura, política y diplomática, a la monarquía
saudí, sino que han impuesto restricciones a los medios sobre la
cobertura de los abusos de los derechos humanos del régimen saudí
en Yemen, presionando a empresas tecnológicas y redes sociales para
que eliminen y prohíban por completo la voz de los activistas
yemeníes y la de los medios críticos con la guerra.
Yemeníes asisten a una
manifestación contra Estados Unidos por su decisión de designar a
los hutíes como organización terrorista extranjera. Sanaa, 25 de
enero de 2021. Foto: Hani Mohammed
Mientras los principales
medios de comunicación occidentales dan entusiasta cobertura a los
ucranianos que resisten al invasor y los líderes occidentales
aplauden la firme resistencia de los ucranianos, enviándoles ayuda,
armas y apoyo moral, etiquetan de terrorista a los yemeníes que
toman las armas, los atacan con bombas inteligentes y drones
estadounidenses. Los yemeníes que luchan contra las fuerzas
invasoras saudíes y emiratíes son sancionados y acusados de ser
representantes de Irán por las mismas instituciones liberales y
medios de comunicación que dicen oponerse a la guerra.
El lunes, el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas extendió el embargo de armas y la
prohibición de viajar a las fuerzas yemeníes. La resolución
condenó enérgicamente lo que llamó "ataques transfronterizos" por parte de los "houthis", un término despectivo utilizado para
referirse a Ansar Allalh, la mayor fuerza que desafía la invasión y
ocupación saudí. Así mismo, la resolución condena los "ataques
contra Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos", refiriéndose
a los ataques con misiles y aviones no tripulados de Ansar Allah
contra los aeropuertos y las instalaciones de almacenamiento de
petróleo de la Coalición liderada por Arabia Saudita.
Comentando la resolución
–que se produjo cuando Emiratos Árabes Unidos se negó a condenar
públicamente a Rusia, con la esperanza de obtener su respaldo para
su propia invasión de Yemen–, el líder de Ansar Allah, Mohammed
al-Houthi, hizo una simple solicitud: que los deliberados ataques de
Arabia Saudita a civiles en Yemen conduzcan al embargo de armas del
reino saudí. Lo que en esencia solicitó al-Houthi fue que se
pusiera fin al doble rasero, una solicitud que parece imposible de
cumplir en el clima político actual.
Niños sobre los
escombros de una casa destruida por ataques aéreos liderados por
Arabia Saudita en Sanaa, Yemen, el 25 de agosto de 2017. Foto: Hani
Mohammed
Ahmed AbdulKareem,
periodista yemení, vive en Sana'a. Cubre la guerra en Yemen para
los medios locales yemeníes así como para MintPress News.
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