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16 diciembre, 2025

Ucrania, pruebas borradas — Manlio Dinucci

 


RED VOLTAIRE – 06/12/2025


Ante la narrativa político-mediática dominante que presenta a Rusia como una potencia imperialista, belicista y agresiva y nos afirma que Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea quieren poner fin a la guerra, el italiano Manlio Dinucci propone una serie de pruebas irrefutables, que la prensa mainstream nunca menciona, de que la realidad es exactamente lo contrario de lo que nos repiten cada día. Veamos la fase preparatoria del conflicto ucraniano, descrita en el libro L’altra faccia della Storia (“La otra cara de la Historia”), publicado en Italia por Byoblu.


Desde 1991, el año en que Ucrania se convirtió en una república independiente, después de la disolución de la URSS, la OTAN tejió una red de relaciones dentro de las fuerzas armadas ucranianas. Simultáneamente, a través de la CIA estadounidense y de otros servicios secretos, procedió al reclutamiento de militantes neonazis, que recibieron financiamiento, entrenamiento y armamento.


Existe una extensa documentación fotográfica que muestra a jóvenes militantes neonazis de la UNA-UNSO [1] mientras se entrenaban en 2006, en Estonia, con instructores de la OTAN que les enseñaban técnicas de combate en medio urbano y el uso de explosivos en la realización de sabotajes y atentados.


Esa es la estructura paramilitar neonazi que entra en acción, el 20 de febrero de 2014, en la plaza Maidan de Kiev, durante una manifestación política en la que se enfrentan partidarios y opositores de la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Mientras que grupos armados y organizados militarmente toman por asalto edificios gubernamentales, tiradores “desconocidos” (posteriormente identificados como individuos reclutados en Georgia) disparan con fusiles de precisión tanto contra los manifestantes como contra la policía, con saldo de decenas de muertos en ambos bandos.


El día mismo del putsch de la plaza Maidan, el secretario general de la OTAN se dirige en tono de mando a las fuerzas armadas ucranianas, advirtiéndoles que deben «mantenerse neutrales», so pena de «graves consecuencias negativas para nuestras relaciones». Abandonado por la cúpula de las fuerzas armadas y por gran parte del aparato gubernamental, el presidente Yanukovich huye del país.


Al putsch de la plaza Maidan sigue de inmediato la arremetida contra los rusos de Ucrania y contra los ucranianos amigos de Rusia. Se trata de una ola de terror organizada con un orden bien determinado: saqueo y destrucción de las sedes del partido comunista de Ucrania y de otros movimientos políticos; linchamiento de dirigentes políticos; actos de tortura y asesinatos contra periodistas; ataque organizado contra la Casa de los Sindicatos de Odesa, donde numerosos militantes son asesinados o quemados vivos en el incendio del edificio [2]; en el este de Ucrania civiles indefensos de origen ruso son masacrados en Mariupol, bombardeados con fósforo vivo en Slaviansk, Lugansk y Donetsk.


Ante la ofensiva terrorista contra los ucranianos rusoparlantes, el Consejo Supremo de la República de Crimea –territorio ruso transferido a Ucrania en tiempos de la URSS– decide, por votación, separarse de Kiev y solicitar la reincorporación de la península a la Federación Rusa. Un referéndum popular confirma esa decisión con 97% de votos a favor. El 18 de marzo de 2014, el presidente ruso Vladimir Putin firma el tratado de adhesion de Crimea a la Federación Rusa con el estatus República Autónoma.


Mientras que en la región de Donbass, las Repúblicas Populares proclamadas en Donetsk y Lugansk enfrentan con las armas los ataques de Kiev, cuyo saldo se eleva a 14 000 muertos, la hoja de ruta para la cooperación técnico-militar entra la OTAN y Ucrania, firmada en 2015, prácticamente integra las fuerzas armadas y la industria militar ucranianas a la alianza atlántica, bajo las órdenes de Estados Unidos. Kiev incorpora las milicias neonazis a su Guardia Nacional, entrenada a su vez por cientos de instructores estadounidenses de la 173ª brigada aerotransportada de Estados Unidos, traídos a Ucrania, desde Vicenza, en Italia, junto a otros instructores de la OTAN.


Bajo el régimen de Kiev, Ucrania se convierte en vivero del nazismo renaciente en pleno corazón de Europa. A Kiev llegan neonazis de toda Europa y de Estados Unidos reclutados por Pravy Sektor y el batallón Azov, que se identifica como nazi por su emblema, copiado del emblema de la división SS Das Reich [Ver la foto que ilustra de este artículo.]. Después de entrenarlos y someterlos al bautismo de fuego en acciones militares contra la población rusoparlante de la región de Donbass, los neonazis extranjeros regresan a sus países de origen con pasaportes ucranianos. Mientras tanto, en Ucrania se difunde la ideología neonazi entre las nuevas generaciones ucranianas. De eso se ocupa el batallón Azov, que organiza campos de entrenamiento militar y de formación ideológica para niños y adolescentes, donde se enseña sobre todo el odio a los rusos.


En las elecciones ucranianas de 2019, el actor Volodimir Zelenski –que se había hecho famoso con su serie televisiva sobre la corrupción política, en el papel de un profesor electo por casualidad como presidente de la República– se convierte realmente en presidente de Ucrania. En su campaña electoral, Zelenski había prometido poner fin a la guerra en la región de Donbass y “limpiar” el sistema de gobierno dominado por los oligarcas. Zelenski acusaba al millonario Petro Porochenko, entonces presidente, de esconder su fortuna en paraísos fiscales extranjeros.


Pero, después de ser electo, el propio Zelenski hizo todo lo posible por alimentar la guerra, dirigida de hecho por la OTAN, con vistas a atacar a Rusia.


En cuanto a su segundo compromiso, la eliminación de la corrupción, en particular la expatriación de capitales en paraísos fiscales, son elocuentes los hechos consignados en una investigación documentada por el diario británico The Guardian. Zelenski es copropietario de 3 empresas con sede y capitales en Belice, en las Islas Vírgenes Británicas y en Chipre. A través de esas empresas, Zelenski recibe de oscuros financistas más de 40 millones de dólares.


Un documental investigativo del estadounidense Scott Ritter –ex miembro del US Marine Corps y especialista en inteligencia, que además fue inspector de la ONU en Irak– muestra las lujosas residencias que Zelenski posee en Miami (evaluada en 34 millones de dólares), en Israel, en Italia, en Londres, en Georgia, en Grecia y en otros países.


NOTAS:

[1] Siglas de la Asamblea Nacional de Ucrania-Autodefensa de Ucrania, organización ucraniana internacionalmente catalogada como de extrema derecha nacionalista. Nota de Red Voltaire.


[2] «Ucrania: ¿qué pasó en Odesa?», Red Voltaire, 6 de mayo de 2014; «Crimen en Odesa», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de mayo de 2014. Obsérvese que muchos de los vídeos y fotos que habíamos incluido en estos artículos de la época han sido eliminados por las plataformas de internet. Nota de Red Voltaire.



Chernihiv, 2014. Fascistas ucranianos destruyen y prenden fuego 
a libros y enseres de los comunistas



22 febrero, 2023

La gran cruzada occidental contra el “mal” — Manlio Dinucci

 



Kolozeg.Org – 21/02/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


En el escenario del Festival de San Remo, tras leer un mensaje de Zelenski, la banda de Kiev, Antytila, actuó para "transmitir un fuerte mensaje sobre la resistencia ucraniana al público italiano". Poco antes, en Brescia y Bérgamo se habían cancelado los conciertos del pianista ruso Denis Matsuev, previstos en el Festival Internacional de Piano. Dicha cancelación se produjo después de que el embajador ucraniano pidiera a los alcaldes de las dos ciudades que cancelaran "las actuaciones del músico, supuestamente cercano a las posiciones de Putin".


Aún más fuerte fue la injerencia de Kiev en los asuntos internos italianos cuando el ex primer ministro Silvio Berlusconi dijo en una entrevista que para evitar la guerra, "le bastaba a Zelenski con dejar de atacar a las dos repúblicas autónomas de Donbas". Kiev declaró que "los últimos comentarios de Silvio Berlusconi sobre Ucrania causan un gran escándalo", llamándole "infame" y acusándole de "besar las manos de Putin, llenas de sangre hasta los codos".


Al mismo tiempo, el secretario de Defensa de EEUU, Austin, reitera que "el Mundo Libre permanece del lado de Ucrania y Rusia es ahora un paria global", convocando al "Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania" en Bruselas para pedir a los más de 50 países que forman parte de ella, incluida Italia, que envíen aún más armas a Kiev.


Poco después, la Cumbre de Ministros de Defensa de la OTAN estableció otras medidas de guerra contra Rusia. Entre ellas: "Fortalecer nuestras defensas en el frente", es decir, desplegar cada vez más fuerzas militares y armas estratégicas, incluidas las nucleares, cerca de Rusia; "Reforzar la capacidad industrial para reponer las existencias de armas y municiones, consumida la enorme cantidad que los Aliados han suministrado a Ucrania". La Cumbre decidió un aumento aún mayor del gasto militar.


Los 2.800 millones de dólares promedio que EEUU gasta todos los días para sus fuerzas militares no son suficientes. El gasto militar de Italia ha subido a 80 millones de euros al día pero debe llegar a los 100 millones diarios. Todo esto, desde Estados Unidos a Italia, lo pagan los ciudadanos, que soportan el peso creciente de la crisis económica provocada por la guerra.



Actuación del joven Elisey Mysin junto a Denis Matsuev, pianista ruso vergonzosamente vetado por la miserable rusofobia desatada en el vasallo e "idílico jardín europeo".


Елисей Мысин и Денис Мацуев/ С.Рахманинов Итальянская полька




21 octubre, 2022

"Banda de drogadictos y de neonazis" — Manlio Dinucci

 


LA HAINE- 21/10/2022


Muchos se sorprendieron al oír al presidente Putin hablar así de los elementos que mandan en Kiev. La prensa atlantista afirmó incluso que hablaba como un enfermo ‎mental


Pero los hechos le dan la razón. Después de los acontecimientos de la Plaza Maidan, drogadictos como Hunter Biden –hijo del actual presidente estadounidense Joe Biden– coparon el poder en Kiev y robaron al pueblo ucraniano los fondos provenientes de sus ventas de gas, se adoptó una ley racial, se erigieron monumentos que glorifican al colaborador nazi Stepan Bandera y dos batallones nazis fueron integrados a las fuerzas armadas ucranianas.


A falta de información precisa y, sobre todo, confiable sobre las operaciones en el terreno, en este momento resulta imposible analizar y entender la estrategia militar de Rusia. Sólo el estado mayor ruso y, quizás, el de la OTAN tienen esa información. Lo que divulgan los medios occidentales y el gobierno ucraniano sobre las acciones del ejército ruso y las fuerzas de Donestk y de Lugansk es claramente falso e imposible de verificar.


Lo único cierto es que, por el momento, los combates se limitan al territorio ucraniano, a pesar de que el conflicto es entre Rusia y EEUU. La implicación de Ucrania es sólo incidental.


Es de esperar que Rusia eleve próximamente el tono y lleve el conflicto a un segundo teatro de operaciones.


Mientras tanto explicaré lo que el presidente ruso Vladimir Putin quería decir al caracterizar a las autoridades ucranianas como «una banda de drogadictos y de neonazis», frase que, aunque pueda resultar chocante, está justificada por los hechos.


Pero, ¿concede Putin demasiada importancia a esos hechos o será que nosotros, los occidentales, no les damos la importancia que merecen?


«Una banda de drogadictos»


En 2014, el gobierno del presidente Victor Yanukovich (2010-2014) trataba de mantener a Ucrania en una posición intermedia entre su vecino inmediato (Rusia) y su amigo (EEUU). Pero, como dijera el presidente George Bush hijo: «Quienes no están con nosotros, están contra nosotros». Así que los occidentales veían a Yanukovich como «prorruso», EEUU lo derrocó mediante un golpe orquestado por la subsecretaria de Estado estadounidense Victoria Nuland, durante la «revolución de la dignidad» de la Plaza Maidan. El régimen que llegó entonces al poder en Kiev estaba plagado de agitadores profesionales. Se descubrió la corrupción del equipo de Yanukovich y los "straussianos" –entre ellos la señora Victoria Nuland– decidieron ganar todavía más dinero.


El 3 de abril de 2014, uno de los ex consejeros del entonces secretario de Estado John Kerry, el estafador David Archer, y su compañero de juerga y de "sniff", Hunter Biden, hijo del entonces vicepresidente Biden, se reunieron en Italia –en el Ambrossetti Club, a orillas del lago Como– con el multimillonario Stephen Schwartman, director del fondo de inversiones Blackstone (no confundir con Blackrock).


Durante aquel encuentro, David Archer, se convirtió en miembro del Consejo de administración de Burisma Holdings, una de las compañías más importante de Ucrania en el sector del gas natural, cuyo propietario era objeto en Occidente de acciones judiciales iniciadas por el FBI estadounidense y el MI5 británico. Los investigadores estadounidenses y británicos habían comprobado que el propietario de Burisma Holdings, el oligarca Mykola Zlochevsky –quien había sido ministro de Recursos Naturales del gobierno de Yanukovich– se había atribuido ilegalmente licencias para sus compañías petroleras y gaseras. David Archer se convirtió en cabeza visible de los negocios del oligarca ucraniano, lo cual le valió ser remunerado con 83 333 dólares al mes. En el sitio web de Burisma Holdings apareció inmediatamente una foto de David Archer en la Casa Blanca... con el entonces vicepresidente Biden.


Posteriormente, el vicepresidente Biden y sus consejeros Jake Sullivan y Antony Blinken viajaron a Kiev para prometer al régimen surgido del golpe de Estado de la Plaza Maidan la ayuda de EEUU y organizar «elecciones creíbles». Pero los oblast de Donestk y Lugansk rechazaron el gobierno provisional instaurado en Kiev -que incluía 5 ministros nazis. Por vía de referéndum, los pobladores de Donestk y Lugansk proclamaron la independencia de ambos oblast.


Al día siguiente, el 12 de mayo de 2014, Hunter Biden, el hijo drogadicto de Joe Biden, era incorporado al consejo de administración de Burisma Holdings. Más tarde, un tercer personaje, Christopher Heinz, hijastro del secretario de Estado John Kerry, se unió a David Archer y a Hunter Biden en el consejo de administración de Burisma.


Durante el segundo semestre de 2014, por instrucciones de David Archer y de Hunter Biden, Burisma Holdings sobornó con 7 millones de dólares al fiscal general de Ucrania –nombrado por el nuevo régimen de Petro Porochenko– para que redactara documentos falsos y cerrara las acciones judiciales contra la empresa y contra su propietario oligarca. Existe la grabación de una conversación telefónica donde se oye al ya presidente ucraniano Petro Porochenko confirmarle al vicepresidente Biden que el asunto está «arreglado». O sea, EEUU "recicló" a Porochenko, ex ministro del «prorruso» Yanukovich. Más adelante, el fiscal general –decidamente demasiado goloso– fue apartado del régimen durante una votación del parlamento provocada por EEUU, la Unión Europea, el FMI y el Banco Mundial, que querían salvar a la oligarca y ex primera ministro Yulia Timochenko, pero sin gastar demasiado dinero.


Todos esos hechos fueron ampliamente publicados en la prensa ucraniana. Pero son sólo la parte visible del iceberg. Por ejemplo, según el Wall Street Journal, el secretario de Energía estadounidense, Rick Perry, presionó al presidente Volodimir Zelenski para se deshiciera de los administradores de la compañía gasera pública Naftogaz y los sustituyera por otros personajes, como el straussiano estadounidense Amos Hochstein, hoy Enviado Especial y Coordinador de Asuntos Energéticos Internacionales de Biden.


En julio de 2019, el presidente estadounidense Donald Trump solicitó al presidente ucraniano Volodimir Zelenski que investigara esos casos de corrupción -incluyendo el del secretario de Energía de su propia administración. El presidente Zelenski se negó. Cuando Trump lo presiona un poco más... un funcionario de la inteligencia estadounidense revela el contenido de aquella conversación y acusa al presidente Trump de usar a Ucrania para perjudicar a su rival, el candidato demócrata Biden. El resultado será la apertura en el Congreso de un procedimiento de destitución contra Trump.


Lo mínimo que se puede decir es que hay en todo esto numerosos hechos comprobados de corrupción, hechos cometidos en beneficio de personalidades ucranianas y estadounidenses, y que, en definitiva, "desaparecieron" decenas de miles de millones de dólares que debían haber ido a las arcas de Ucrania, mientras que se derrumbaba el nivel de vida de los ucranianos de a pie. Todo eso se hizo a través de testaferros que no saben absolutamente nada sobre la industria del gas pero que tenían en común su participación, junto a Hunter Biden, en las fiestas donde este hijo del hoy presidente de EEUU solía consumir droga. A eso se refería, con toda razón, el presidente ruso Vladimir Putin.


Desde el punto de vista europeo, todos hemos podido comprobar, desde hace un año, que el precio del gas que consumimos se ha multiplicado por 10. Por supuesto, el crecimiento de la demanda es superior al de la oferta. Pero eso no basta para explicar la magnitud de esa alza del precio. En realidad, los contratos a largo plazo sobre el suministro de gas siempre se calculan a precios algo superiores que antes, mientras que los contratos a corto plazo se han disparado. Lo único que explica la diferencia es la especulación. Y, precisamente, Blackstone y los amigos de Biden han sido los primeros en especular con el gas. Es evidente que sabían que estallaría una crisis con un país productor.


Lo anterior permite entender mejor por qué la prensa atlantista se empeña en restar importancia al caso de Hunter Biden, asunto en el cual su padre –ahora convertido en presidente de EEUU– está metido hasta el cuello. En definitiva, lo que está sucediendo en Ucrania se traduce en un alza adicional de los precios del gas, siempre en beneficio de los amigos de Biden... y en detrimento de los europeos.


Hay que relacionar esos hechos con lo que yo mismo escribía en el anterior artículo de esta serie. Jake Sullivan, Antony Blinken y Victoria Nuland –que han orquestado todos estos rejuegos– son "straussianos", o sea discípulos del filósofo Leo Strauss, y, como escribía en 1992 el primero de ellos, Paul Wolfowitz, el primer rival de EEUU es... la Unión Europea, cuyo desarrollo Washington debe impedir.


En todo caso, esos hechos son asuntos internos ucranianos y de los europeos occidentales. Y no justifican una intervención exterior.


«Una banda de neonazis»


El presidente ruso Vladimir Putin mencionaba también una banda de neonazis. Ya no se trata de un grupito de algunas decenas de individuos sino de varios miles, entre 10.000 y 20.000.


Para entender hay que recordar que, al final de la Segunda Guerra Mundial, EEUU y la URSS capturaron numerosos dignatarios nazis y trataron de obtener la información que tenían esos personajes. Al cabo de 8 meses, los soviéticos los mandaron a sus casas. Pero EEUU se dio a la tarea de "reciclar" cierto número de nazis.


Todo el mundo sabe, por ejemplo, que el científico nazi creador de los V2, Wernher von Braun, acabó convertido en jefe de la NASA, gracias a la Operación Paperclip. Entre los nazis "reciclados" mediante la Operación Paperclip también estaba el consejero especial de Hitler para el Nuevo Orden en Europa, Walter Hallstein, quien fue después el primer presidente de la Comisión Europea, y el alpinista Heinrich Harrer, a quien la CIA confió la educación del Dalai Lama.


Pero es menos sabido que la CIA "recicló" numerosos miembros de las SS y policías de la tenebrosa Gestapo distribuyéndolos por todo el mundo. Así se instaló en Bolivia el gestapista Klaus Barbie y llegó a Siria -entonces aliada de EEUU- el SS Alois Brunner.


La CIA utilizó a los nazis durante toda la guerra fría. Hasta que el presidente James Carter ordenó al almirante Stansfield Turner "poner orden" en la agencia y limitar el papel de aquellos agentes. La mayoría de los nazis fueron separados, pero se conservó a los que podían actuar en los países miembros del Pacto de Varsovia. Después de Carter, el presidente Ronald Reagan buscó influir en las «naciones cautivas» de Europa oriental creando un montón de asociaciones para desestabilizar los Estados miembros del Pacto de Varsovia, e incluso la URSS.


Así, de manera totalmente lógica, en 2007, la CIA organizó en Ternopol, Ucrania, un congreso para reunir a los neonazis europeos y los yihadistas del Medio Oriente contra Rusia. Ese encuentro tuvo como copresidentes al nazi ucraniano Dimitro Yarosh y al emir checheno Doku Umarov. Este último, reclamado por INTERPOL, no pudo viajar a Ternopol pero envió un video con su mensaje de apoyo. Después de aquello, neonazis y yihadistas lucharon juntos para imponer el Emirato Islámico de Ichkeria, en lugar de la República de Chechenia.


En 2013, la OTAN entrenó en Polonia a los hombres de Dimitro Yarosh, para utilizarlos después en la operación de «cambio de régimen» montada en Ucrania por Victoria Nuland: la llamada «revolución de la dignidad», también conocida como «EuroMaidan». En aquel momento, la mayoría de los periodistas que estuvieron en la Plaza Maidan notaron la inquietante presencia de aquellos nazis... pero las personalidades occidentales que venían a participar en aquella "revolución", como el "filósofo" francés Bernard-Henri Lévy, no los veían.


En los meses subsiguientes, la presencia de 5 ministros nazis en el gobierno de transición surgido del putsch de Maidan dio lugar a los referéndums de independencia de los oblast de Donetsk y Lugansk. Siguiendo los consejos de los amigos de Joe Biden, el presidente Petro Porochenko organizó a aquellos nazis en unidades militares y los envió a luchar contra los independentistas de Donetsk y Lugansk. Los grupos neonazis estaban financiados por el mafioso ucraniano Igor Kolomoiski –este último era presidente de la comunidad judía ucraniana pero no vaciló en convertir a los matones neonazis en una especie de ejército particular. Posteriormente, combinando sobornos y amenazas, Kolommoiski trató de hacerse con el control de las organizaciones judías europeas, pero ese intento terminó en fracaso.


Para reemplazar a Porochenko en la presidencia de Ucrania, Kolomoiski fabricó un nuevo "político" convirtiéndose en productor de una serie de televisión titulada Servidor del pueblo, cuyo protagonista era un tal Volodimir Zelenski.


Ya como presidente de Ucrania, y con los straussianos de regreso en la Casa Blanca, Zelenski aceptó todas las sugestiones que hacían los discípulos del filósofo alemán. Zelenski erigió monumentos en homenaje a Stepan Bandera, jefe de los colaboradores nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, Zelenski apoyó la ideología de Bandera, según la cual la población ucraniana tiene dos orígenes -uno escandinavo y protogermánico y otro eslavo- pero sólo los provenientes del primero son verdaderos ucranianos mientras que los otros son "sólo" rusos... "subhumanos". Así que Zelenski promulgó una «Ley sobre los Pueblos Autóctonos» que no reconoce los derechos humanos y las libertades fundamentales a los ucranianos de origen eslavo. Esa ley todavía no ha entrado en aplicación.


Durante 8 años, los grupos nazis han masacrado a los habitantes del Donbass. Alemania y Francia, países garantes de los Acuerdos de Minsk nada hicieron por impedirlo. Hasta la ONU prefirió mirar para otro lado. Durante 8 años esos grupos se desarrollaron, pasando de unos cientos de individuos a miles de soldados.


A pedido de la subsecretaria de Estado Victoria Nuland, el presidente Zelenski nombró al cabecilla nazi Dimitro Yarosh consejero especial del jefe de las fuerzas armadas. Interrogado por los periodistas sobre tal nombramiento, el jefe de las fuerzas armadas, visiblemente incómodo, se negó a comentarlo alegando que era un asunto de «seguridad nacional». Yarosh reorganizó a los neonazis en dos batallones –integrados a las fuerzas armadas– y en grupos urbanos e inició un ataque de gran envergadura contra los oblast separatistas de Donestk y Lugansk, precisamente durante el fin de semana de la Conferencia de Seguridad de Munich, lo cual motivó la operación militar especial de la Federación Rusa.


El 3 de marzo, el batallón nazi Aidar fue derrotado por las fuerzas rusas. El presidente Zelenski nombró entonces al comandante de ese batallón nazi en el puesto de gobernador de Odesa, dándole como misión impedir que las fuerzas rusas abran un corredor entre Crimea y Transnistria.


Todo eso son hechos comprobados e indiscutibles. Se puede estimar que la respuesta de Rusia ha sido desproporcionada y quizás inapropiada pero no es injustificada.


Hay tener muy en cuenta que los pueblos del este de Europa no vivieron la Segunda Guerra Mundial de la misma manera que los europeos de Occidente. En Europa occidental, el nazismo fue una dictadura que arremetió contra las minorías, como los gitanos y los judíos, a los cuales secuestró y exterminó por millones en sus campos de concentración.


Pero el proyecto de los nazis para el este de Europa era muy diferente. Se trataba de "liberar" un «espacio vital» exterminando la población eslava... sin necesidad de crear campos de concentración porque había que matar a todo el mundo. Sólo en la URSS se contabilizaron 27 millones de muertos y la Rusia moderna se construyó en el recuerdo de la Gran Guerra Patria contra el nazismo.


Para los rusos es absolutamente inaceptable portar cruces gamadas y votar leyes raciales.


iL Manifesto



04 septiembre, 2022

La UE es cómplice del plan de EEUU de provocar el caos en Europa — Manlio Dinucci

 



RED VOLTAIRE - ROMA (ITALIA) - 03/09/2022


Los dirigentes de la Unión Europea ocultan deliberadamente a sus conciudadanos la ‎verdadera razón del alza de los precios del gas. Están entregando a Ucrania armamento ‎que el régimen de Kiev utiliza para poner en peligro la seguridad de una central nuclear ‎‎–la más grande de Europa.‎


Josep Borrell, el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, nó solo anuncia ‎restricciones al otorgamiento de visas europeas a los ciudadanos rusos –asestando así un nuevo ‎golpe demoledor al sector turístico europeo. En una reunión de los ministros de Defensa de la ‎Unión Europea, Borrell declaró: ‎


«Los países de la Unión Europea discutieron sobre la hipótesis de una misión para entrenar ‎las fuerzas ucranianas ya antes de la guerra. Ahora, es el momento de actuar.»‎


Con el envío de armamento y el entrenamiento a las tropas de Kiev, la Unión Europea ‎se convierte en una potencia beligerante contra Rusia, junto a la OTAN. ‎


Al mismo tiempo, la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reafirma que ‎hay que: ‎

«poner fin a nuestra dependencia de los sucios combustibles fósiles rusos.»‎


La señora Von der Leyen también anuncia que la Unión Europea ha decidido mantener el rumbo ‎que está provocando en Europa una crisis económica devastadora, crisis que se debe al hecho ‎que el precio de la energía se ha disparado de 15 euros el megawatt/hora a más de 300 euros. ‎


La verdadera causa del alza no es que Rusia se niegue a abastecernos de gas, sino que la Bolsa de ‎Ámsterdam –la institución donde se decide el precio del gas en Europa– es propiedad de una firma ‎financiera estadounidense, que es la que realmente decide el precio basándose en una serie de ‎mecanismos especulativos y políticos. ‎


Por ejemplo, ENI, la empresa italiana de explotación y comercialización de los hidrocarburos, ‎compra el gas ruso a bajo precio, pero lo revende a precios altos, siguiendo la cotización de ‎Ámsterdam. Una verdadera estafa que perjudica a los italianos, y esa estafa se comete con la ‎complicidad del gobierno encabezado por el primer ministro italiano Mario Draghi. ‎


El peligro que se cierne sobre Europa es cada día mayor debido a la enorme cantidad de ‎armamento que la OTAN y la Unión Europea están enviando a Ucrania. Washington anunció que ‎aportará armamento por valor de 3.000 millones de dólares adicionales, como parte de un ‎‎«paquete de asistencia» de 40.000 millones aprobado por el Congreso de Estados Unidos. ‎


Un reportaje de CBS (estadounidense) demuestra que la mayor parte de todo ese armamento ‎va a parar al mercado clandestino de armas y acaba en manos de organizaciones terroristas y ‎criminales. ‎


Otro grave peligro viene del hecho que las fuerzas ucranianas, entrenadas y dirigidas de hecho por ‎la OTAN, están utilizando los cañones y misiles que la OTAN y la Unión Europea les entregan para ‎disparar contra la central nuclear de Zaporiyia, actualmente bajo control ruso. Con ello Italia ‎queda expuesta al gravísimo peligro de una catástrofe nuclear. ‎



01 septiembre, 2021

‎¿Aprendió alguien algo de la ‎catástrofe afgana?‎ — Manlio Dinucci

 



RED VOLTAIRE – 22/08/2021


No lo decimos nosotros, es el presidente Joe Biden quien acaba de ‎reconocerlo: Washington nunca buscó ayudar a los afganos y mucho menos ‎construir un Estado en Afganistán. Lo que tanto nos repitieron los medios durante ‎‎20 años era sólo propaganda.‎


En su alocución del 16 de agosto sobre Afganistán, desde la Casa Blanca, el presidente Biden hizo ‎una declaración lapidaria: ‎

«Nuestra misión en Afganistán nunca tuvo como objetivo construir una nación. ‎Nunca apuntó a ‎crear una democracia unificada y centralizada.» [1]‎


Con esas concisas palabras, el presidente de Estados Unidos enterró inesperadamente la ‎narrativa oficial que acompañó durante 20 años la «misión en Afganistán», misión a la que ‎Italia [y otros países como España, Francia, Alemania, etc.] dedicó vida humanas y miles ‎de millones de euros provenientes de sus fondos públicos.‎


«Nuestro único interés nacional en Afganistán sigue siendo hoy lo que siempre fue: impedir ‎un ‎ataque terrorista contra la patria estadounidense», agregó Biden. ‎


El Washington Post, deseoso de limpiar su propio armario de esqueletos (las hoy llamadas ‎‎fake news), lanza el oprobio sobre esas palabras de Joe Biden al señalar que:


«Los presidentes ‎de Estados Unidos y los dirigentes militares engañaron deliberadamente al publico sobre la ‎más larga guerra estadounidense, librada en Afganistán durante dos décadas.» [2]‎


El público fue «deliberadamente engañado» desde que –en octubre de 2001– Estados Unidos, ‎junto a Gran Bretaña, atacaba e invadía Afganistán para dar caza a Osama ben Laden, designado ‎como la persona que había ordenado el ataque terrorista del 11 de septiembre (cuya versión ‎oficial hacía agua por todos lados [3]).‎


Pero el objetivo real de esa guerra era concretar la ocupación del territorio afgano, de primera ‎importancia geoestratégica por tener fronteras con las tres repúblicas centroasiáticas ex soviéticas ‎‎(Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán), y con Irán, Pakistán y China (específicamente con la ‎región autónoma de Xinjiang (o Sinkiang). ‎


En aquella época, ya se veían señales claras de acercamiento entre China y Rusia. ‎Los presidentes Jiang Zemin y Vladimir Putin habían firmado el Tratado de Buena Vecindad y ‎Cooperación Amistosa, definido como «piedra angular» de las relaciones entre sus países. ‎Washington veía la naciente alianza entre China y Rusia como una amenaza para los intereses ‎estadounidenses en Asia, precisamente en momentos en que Estados Unidos trataba de ocupar ‎el vacío que el derrumbe de la URSS había dejado en Asia central. «Existe la posibilidad de que ‎surja en Asia un rival militar con una formidable base de recursos», advertía el Pentágono en un ‎informe fechado el 30 de septiembre de 2001. ‎


Lo que realmente estaba en juego quedaría demostrado por el hecho que, en agosto de 2003, ‎la OTAN –bajo las órdenes de Estados Unidos– se apoderaba del «papel de líder de la ISAF», la ‎fuerza internacional de asistencia para la seguridad que la ONU había ‎creado en Afganistán, en diciembre de 2001. A partir de aquel momento, más de 50 países, entre miembros y ‎socios de la OTAN, participaron bajo las órdenes de Estados Unidos en el conflicto desatado ‎en Afganistán. ‎


El balance político-militar de esa guerra, que hizo correr ríos de sangre y devoró enormes ‎cantidades de recursos, es catastrófico: cientos de miles de muertos entre la población civil ‎afgana, abatidos durante las operaciones bélicas, así como una cifra incalculable de «muertes ‎indirectas» provocadas por la pobreza y las enfermedades favorecidas por la guerra. ‎


Sólo Estados Unidos gastó, según el New York Times, más de 2.500 millardos de dólares ‎‎ [4]. Para entrenar y armar a los 300.000 soldados del ejército ‎gubernamental, que se derrumbó en pocos días ante el avance de los talibanes, Estados Unidos ‎desembolsó unos 90.000 millones de dólares. Por otro lado, unos 55.000 millones asignados a ‎la "reconstrucción" en gran parte se dilapidaron debido a la ineficacia y la corrupción.


Y los más de 10.000 millones de dólares dedicados a operaciones antidrogas ‎parecen haber arrojado un resultado totalmente contrario a lo esperado ya que la superficie ‎total de tierras dedicadas al cultivo de la adormidera (Papaver somniferum) –planta a partir de la cual se obtiene el opio– ‎se multiplicó por 4 y Afganistán produce actualmente el 80% de todo el opio que se fabrica ‎ilegalmente en todo el mundo. ‎


También vale la pena detenerse en la historia de Ashraf Ghani, el presidente afgano que huyó ‎hacia un exilio dorado. Educado en la Universidad Americana de Beirut, Ashraf Ghani hizo carrera ‎en las universidades estadounidenses de Columbia, Berkeley y John Hopkins… y en el ‎Banco Mundial, con sede en Washington. En 2004, ya como ministro de Finanzas de Afganistán, ‎Ashraf Ghani obtuvo de los países “donantes”, como Italia, un «paquete de asistencia» de ‎‎27.500 millones de dólares. En 2014, en un país en guerra y ocupado por las tropas de ‎Estados Unidos y la OTAN, Ghani se convirtió en presidente, oficialmente con el 55% de los ‎sufragios. En 2015, el presidente italiano Sergio Mattarella lo recibía en Roma con todos ‎los honores y en compañía de la ministro de Defensa Roberta Pinotti, quien ya se había reunido ‎con Ghani un año antes en Kabul. ‎


Esta catastrófica experiencia de Afganistán se agrega a las que Italia ya vivió antes por haber ‎participado –en violación de su propia Constitución– en las guerras de la OTAN en los Balcanes, ‎en el Medio Oriente y en el norte de África. Pero las formaciones políticas representadas en ‎el parlamento italiano no parecen haber sacado ninguna enseñanza de todo eso. ‎


Mientras en Washington el propio presidente Biden hecha abajo el edificio de mentiras sobre los ‎‎«elevados objetivos humanitarios» que supuestamente motivaron la participación de Italia en ‎la guerra de Afganistán, en Roma, como en la novela de George Orwell 1984, se sigue dando ‎la espalda a la historia.


NOTAS:

[1] «Alocución de Joe ‎Biden sobre Afganistán», por Joseph R. ‎Biden Jr., Red Voltaire, 16 de agosto de 2021.

[2] "U.S. exit ‎forces a reconsideration of global role", John Hudson y Missy Ryan, The Washington Post, 18 ‎de agosto de 2021.

[3] L’Effroyable imposture, ‎Thierry Meyssan, Demi-Lune, 2002.

[4] 1 millardo = 1.000 millones




09 abril, 2021

El ejército de EEUU pone en marcha 'Defender-Europe 21' — Manlio Dinucci

 


MUNDO OBRERO – 09/04/2021

Traducción del inglés: Arrezafe


No toda Europa está paralizada por el confinamiento anti-COVID, de hecho, el mega ejercicio anual del Ejército de Estados Unidos, Defender-Europe –que hasta junio movilizará en territorio europeo y más allá de éste a decenas de miles de soldados, con miles de tanques y otros transportes– se ha iniciado. El Defender-Europe 21 no solo reanuda el programa de 2020, reducido entonces en su tamaño debido al COVID, sino que lo amplía.


¿Por qué viene este Defender-Europe del otro lado del Atlántico? Los 30 ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN (Luigi Di Maio de Italia), reunidos en Bruselas del 23 al 24 de marzo, explicaron: "Con su comportamiento agresivo, Rusia socava y desestabiliza a sus vecinos e intenta interferir en la región de los Balcanes". Los ministros construyeron un escenario utilizando la técnica de invertir la realidad: por ejemplo, acusando a Rusia de intentar interferir en la región de los Balcanes, donde la OTAN "interfirió" en 1999 al lanzar 1.100 aviones, 23.000 bombas y misiles sobre Yugoslavia.


Ante el grito de auxilio de los aliados, el ejército estadounidense viene a "defender Europa". Defender-Europe 21, bajo el mando del ejército estadounidense en Europa y África, está movilizando a 28.000 soldados de Estados Unidos y a 25 países aliados y socios de la OTAN en más de 30 zonas de entrenamiento en 12 países. Estas tropas realizarán operaciones que incluyen ejercicios con fuego real y misiles, en las que también participarán la Fuerza Aérea y la Marina de los Estados Unidos.


En marzo, Estados Unidos comenzó a transportar miles de soldados, 1.200 vehículos blindados y otros equipos pesados de Estados Unidos a Europa. Están llegando a 13 aeropuertos y cuatro puertos marítimos europeos, incluidos algunos en Italia. En abril, más de 1,000 piezas de equipo pesado serán transportados por camiones, trenes y barcos desde tres depósitos del Ejército de los EEUU ubicados en Italia (probablemente Camp Darby), Alemania y los Países Bajos, a varias áreas de entrenamiento en Europa.


En mayo, se llevarán a cabo cuatro ejercicios importantes en 12 países, incluida Italia. En uno de esos juegos de guerra, más de 5.000 soldados de 11 países se repartirán por Europa para realizar ejercicios de fuego real.


'Pasaporte Covid'


Aunque a los ciudadanos italianos y europeos en general se les seguirá prohibiendo circular libremente por motivos de "seguridad", esta prohibición no se aplicará a los miles de soldados que se desplazarán libremente por Europa. Tendrán el "pasaporte COVID", proporcionado no por la UE, sino por el Ejército de los Estados Unidos, que garantiza que están sujetos a "estrictas medidas de prevención anti COVID".


Estados Unidos viene no solo para "defender a Europa". El gran ejercicio –según declaración del ejército de EEUU en Europa y África– “demuestra nuestra capacidad para servir como socio estratégico de seguridad en las regiones de los Balcanes occidentales y el Mar Negro, al tiempo que mantenemos nuestras capacidades en el norte de Europa, el Cáucaso, Ucrania y África". Por esta razón, Defender-Europe 21 "utiliza rutas terrestres y marítimas clave que unen Europa, Asia y África".


El generoso "Defensor" no se olvida de África. En junio, nuevamente en el marco de Defender-Europe 21, “defenderá” Túnez, Marruecos y Senegal con una vasta operación militar desde el Norte de África hasta África Occidental, desde el Mediterráneo hasta el Atlántico, "defensa" que será dirigida por el Ejército de Estados Unidos a través de la Fuerza de Operativas del Sur de Europa con sede en Vicenza (Norte de Italia).


La declaración oficial explica: "El ejercicio León Africano está diseñado para contrarrestar actividades malignas en el norte de África y el sur de Europa y para defender la zona de la agresión militar del adversario". No especifica quiénes son los "malos", pero la referencia a Rusia y China es evidente.


El "Defensor de Europa" no está simplemente de paso por aquí. El V Cuerpo del Ejército de EEUU, que participa en Defender-Europe 21, tras ser reactivado en Fort Knox, Ky. ha establecido su cuartel general avanzado en Poznan (Polonia), desde donde dirigirá las operaciones a lo largo del flanco oriental de la OTAN. Las nuevas brigadas de asistencia de las Fuerzas de Seguridad, unidades especiales del Ejército de los EEUU que entrenan y dirigen países socios de la OTAN (como Ucrania y Georgia) en operaciones militares, participan en el ejercicio.


Incluso si no se sabe cuánto costará Defender-Europe 21, los ciudadanos de los países participantes sabemos que pagaremos el costo con nuestro dinero público, mientras que los recursos para hacer frente a la crisis pandémica son escasos. El gasto militar italiano aumentó este año al equivalente a 32.500 millones de dólares, es decir, 89 millones de dólares al día.


Sin embargo, Italia tiene la "satisfacción" de participar en Defender-Europe 21, no solo con sus propias fuerzas armadas sino como país anfitrión. Por lo tanto, tendrá el "honor" de albergar el ejercicio final del Comando de EEUU en junio, con la participación del V Cuerpo del Ejército de EEUU de Fort Knox.


Lo dicho: ¡QUE SE VAYAN!