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12 diciembre, 2025

El capitalismo es un roedor de cerebros — Cecilia Zamudio

 

Fidel Castro: "No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado"





Pensamiento crítico – 23/12/2024


El capitalismo es un roedor de cerebros: aliena a la clase explotada para mantenerla sumisa y enemiga de sí misma. La clase dominante capitaliza mediante la explotación de la clase trabajadora y el saqueo de la naturaleza; mantiene su dominación mediante la violencia represiva y la alienación. La inteligencia y el pensamiento crítico devienen rarezas burladas y criminalizadas bajo un sistema de profunda injusticia social en el que la clase dominante utiliza los medios de difusión para alienar y someter, para imponer su hegemonía cultural y política.


La burguesía posee los medios de producción, y por lo tanto el aparato cultural con el que libra una constante colonización mental contra las mayorías explotadas. A través de su industria cultural, de su aparato mediático y religioso, la clase dominante asalta las mentes de las y los explotados; bombardea paradigmas de arrodillamiento, de conformismo ante la injusticia, de creencia en un supuesto determinismo fatal, de individualismo, racismo, clasismo, misoginia, hedonismo, sobreconsumismo parasitario. Todo paradigma que banalice la explotación y la tortura, que lime la empatía, que superficialice las mentes a niveles estratosféricos, que participe de romper los lazos comunitarios, que divida a la clase explotada, todo paradigma que sea funcional a la clase burguesa, que sea funcional al mantenimiento del sistema que permite que una élite pueda capitalizar en desmedro de las mayorías humanas y del planeta, es constantemente promovido.


El objetivo, para la clase dominante, es mantener narcotizada a la clase trabajadora, mantenerla dócil frente a los responsables de su precariedad y angustia, frente a los que devoran sus horas de vida en jornadas laborales excesivas, mantenerla anestesiada creyendo en fábulas colosales como la supuesta “democracia”, que es incompatible con este sistema socioeconómico, pues lo que existe en el capitalismo es Dictadura del Capital, ya que es la clase que posee los medios de producción la que dicta su voluntad, la que dicta qué se produce y cómo se produce, la que dicta los comportamientos y hasta las ‘elecciones’ de las mayorías.


Algunas cifras expresan la brutal injusticia social de este sistema: en el 2023 la fortuna del 1% de los más enriquecidos del mundo, equivalía ya a más del doble de la suma total con la que vive el 95% de la población del planeta (7.000 millones de personas). Mediante la explotación y el saqueo, las 26 personas más enriquecidas del mundo han acumulado un capital que equivale al presupuesto con el que malviven los 3.800 millones de personas más empobrecidas del mundo.


¡Despierta clase explotada! Tu enemigo es la burguesía, no las y los inmigrantes, como te lo sugiere el racismo y la xenofobia inyectados por el mismo aparato cultural de la burguesía... tu enemigo tampoco somos las mujeres, como aduce la constante misoginia promovida por todos los medios de alienación... Despierta grupo humano explotado: tu enemigo es la burguesía transnacional, no son los pueblos que esta invade y descuartiza en sus guerras imperiales para aumentar el saqueo de los recursos y atesorar así lamentos y llantos en sus helvéticos bancos... Tu enemigo es la burguesía, no son los niños, ni los árboles, ni el mar, ni tampoco las y los Rojos que lo que buscan es justicia social. No sirve que la rabia que te causa este sistema de explotación y violencia, la padezcas sin comprenderla, y la dirijas equivocadamente. Despierta clase explotada: tu enemigo es la burguesía, es ella la que convierte este planeta-paraíso en un infierno.


Despierta y no tragues enteras las fábulas narcotizantes con las que te bombardea el cerebro la clase dominante: recuerda siempre que la burguesía lo que llama "libertad" es SU libertad de explotarte y de fagocitar el planeta, recuerda que lo que la burguesía llama "paz" es la sumisión. Y que nosotras y nosotros, las y los trabajadores, los humildes de la tierra, tenemos un concepto de "paz" opuesto al de la Paz-Estafa-y-Genocida; porque sabemos que no es "paz" el hambre, ni es "paz" la explotación, ni es "paz" la angustia de la precariedad, ni son “paz” los hospitales depredados e insuficientes, ni son "paz" los desahucios, ni son "paz" los éxodos a los que nos empuja el saqueo perpetrado por multinacionales de espanto, ni son "paz" las bases militares gringas, ni es "paz" la colonización de Palestina o el neocolonialismo moliendo pueblos indígenas y campesinos por todo el orbe, no es "paz" el saqueo capitalista que depreda montañas y ríos, que pulveriza comunidades e impone el sufrimiento indecible de las infancias con hambre.


La supuesta "reconciliación interclasista" que pregona la burguesía es otro ametrallamiento más, una trampa más para prolongar la barbarie capitalista. No existe "capitalismo con rostro humano", porque no existe "explotador bueno", ni "violador amable". Despierta clase explotada, que la lucha te espera para hacer florecer un futuro liberado de toda explotación. Recuerda que, como decía Assata Shakur: “nadie, nunca, ha conseguido sus derechos apelando al sentido moral de sus opresores”.






23 mayo, 2021

Colombia: terrorismo de Estado — Cecilia Zamudio

 


Pensamiento crítico – 05/23/2021


La desaparición forzada es una práctica del Terrorismo de Estado: más de 600 personas han sido desaparecidas por la policía colombiana en tres semanas.

Varios cuerpos de manifestantes que han sido detenidos-desaparecidos por la policía colombiana, han empezado a aparecer flotando en los ríos de Colombia y en fosas clandestinas.


Colombia padece una brutal represión estatal. La policía está perpetrando miles de capturas para intentar sofocar la protesta social. Las fuerzas represivas capturan a los manifestantes e incluso van a las casas a secuestrar a los jóvenes: o para judicializarlos bajo los reiterados montajes judiciales que emplea el Estado colombiano para reprimir la protesta, o para desaparecerlos.


Los organismos defensores de derechos humanos expresan que es muy importante que las personas detenidas intenten gritar sus nombres y apellidos y que la vecindad procure filmar el hecho, para intentar evitar que los secuestrados por la policía sean víctimas del crimen de Estado de la desaparición forzada. Las personas desaparecidas por la policía en tres semanas de Paro Productivo Nacional se reportan por centenares (Defensoría reportaba 548 personas desaparecidas a nivel nacional a 7 de mayo, La Unidad de Búsqueda reportaba 379 personas desaparecidas para el período comprendido entre el 28 de abril y el 7 de mayo. Tan solo en Cali organismos defensores de derechos humanos reportan 206 personas desaparecidas entre el 28 de abril y el 20 de mayo). De algunas de esas personas secuestradas y desaparecidas por la policía, han aparecido los cuerpos sin vida. Los cuerpos de dos jóvenes secuestrados por la policía el 28 de abril aparecieron a inicios de mayo flotando en el río Cauca, en mayo también apareció el cuerpo sin vida de un líder campesino y el cuerpo con signos de tortura de la maestra y sindicalista Beatriz Moreno Mosquera. También han aparecido otros cuerpos de manifestantes torturados, flotando en los ríos, algunos en fosas y otros desmembrados en bolsas, como se puede apreciar en los vídeos y fotografías que, horrorizada, graba la población.


La desaparición forzada es una práctica del Terrorismo de Estado que las fuerzas represivas del Estado colombiano han empleado intensivamente contra la población desde hace décadas, y que están empleando con particular saña durante este Paro productivo: esta práctica inyecta terror y devasta a familias y comunidades.


El pueblo colombiano exige que el Estado colombiano devuelva a los centenares de desaparecidos: a los que todavía tenga vivos en comisarías, batallones militares, almacenes o casas clandestinas de la policía, que los devuelva, y que cese la barbarie policial de la desaparición forzada. Las personas que la policía haya enterrado en fosas comunes y lanzado a ríos, seguirán siendo buscadas y reclamadas incansablemente por sus familias, sus comunidades, y por todo un país que no va a permitir "la desaparición de los desaparecidos". Nos los arrancaron por ser personas dignas que lucharon por todas y todos, no permitiremos que sus nombres se olviden, ni mucho menos que su lucha se apague. El Terrorismo de Estado no logrará callar la lucha social de un pueblo harto de explotación, de precariedad y saqueo capitalista. Colombia llora, Colombia sufre, pero no se rinde.


Las fuerzas represivas del Estado colombiano, desatadas para sofocar la protesta social a sangre y exterminio, van sin placas, disparándole a los barrios con 9 milímetros y fusiles de guerra, disparando lacrimógenas caducadas (lo que las convierte en un veneno letal) incluso directamente contra las casitas de los barrios obreros, hiriendo y asesinando. La policía sigue cada día y cada noche llevándose muchachos para desaparecerlos. Ha llegado al extremo de convertir un centro comercial, en Calipso, en un centro policial de torturas (el almacén Éxito, propiedad del grupo capitalista francés Casino y de la burguesía colombiana). El Terrorismo de Estado en Colombia está asesinando a la población por protestar contra la violencia estructural que cercena millones de vidas, arrojándolas al empobrecimiento más cruel, para que un puñado de multinacionales y explotadores locales incrementen sus fortunas. El oro que se come la burguesía transnacional y colombiana en sus platos "exquisitos", lleva incrustado el dolor y la sangre de todo un pueblo.


Pese a la brutal represión desatada por el Estado colombiano a través de sus herramientas policiales, militares, parapoliciales y paramilitares, el 23 de mayo, a día de 26 de Paro Productivo a nivel nacional en Colombia, siguen masivas las movilizaciones. La clase trabajadora, harta de explotación, rechaza el paquete privatizador del gobierno de Duque y exige condiciones de vida dignas.


El régimen colombiano quiere callar al pueblo asesinándolo y desapareciéndolo, calumniándolo y disparando mentiras en ráfaga a través de los grandes medios de desinformación masiva; cuenta con el silencio cómplice y el trabajo manipulador de los medios propiedad de la burguesía local y transnacional. Hasta las redes dificultan la publicación y censuran los vídeos que más evidencian la represión genocida y las razones profundas del Paro, y además el Estado colombiano tumba la señal de internet reiteradamente.


El gigantesco doble rasero de los organismos internacionales solamente se ha pronunciado de boca pequeña con relación a la represión homicida del Estado colombiano: porque es un Estado amigo del imperialismo estadounidense y europeo y viabiliza el mayor saqueo de los recursos de Colombia, precisamente mediante el Exterminio. Pretenden sofocar el clamor de un pueblo. Pero no lo logran: el régimen genocida, funcional al mayor saqueo capitalista de Colombia, no puede con el pueblo unido. No logra sofocar el Paro ni con Terrorismo de Estado ni con el martilleo de mentiras.


El pueblo colombiano está a punto de cumplir un mes de Paro Productivo Nacional, con mucha solidaridad entre la clase trabajadora, con mucha organización y valentía. Con bloqueos de carreteras como la Panamericana, bloqueos de grandes puertos como el puerto de Buenaventura, bloqueos de vías extractivas por las cuales las multinacionales encaminan las inmensas riquezas de Colombia hacia sus buques de saqueo (como en la mayor mina de carbón a cielo abierto del mundo, El Cerrejón), paro de camioneros, manifestaciones multitudinarias, creaciones y talleres artísticos, talleres productivos populares, mercados campesinos solidarios, encuentros, asambleas, Minga indígena, afro y campesina, Ollas comunitarias, Mamás Capucha, lucha callejera para defender el derecho a manifestarse de las arremetidas de la policía, brigadas médicas, brigadas pedagógicas, primera, segunda y tercera línea, etc. El Paro sigue porque la clase trabajadora exige condiciones de vida dignas.


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Cifras que arroja la brutal represión desatada por el Estado colombiano contra el pueblo en Paro Productivo, contra la protesta social del pueblo que se manifiesta cansado de explotación, precarización y saqueo capitalista.


Más de 60 personas asesinadas por la policía, ESMAD, militares y paramilitarismo en coordinación con la policía. 52 personas asesinadas por el accionar de la policía entre el 28 de abril y el 20 de mayo, según la organización Defender la Libertad. Y varias personas asesinadas por el accionar encubierto parapolicial de policías operando sin uniforme, o de policías uniformados operando en conjunto con paramilitarismo.


Centenares de personas víctimas de desaparición forzada, un crimen de Estado de Lesa Humanidad. Las personas desaparecidas por la policía en tres semanas de Paro Productivo Nacional se reportan por centenares. Defensoría reportaba 548 personas desaparecidas a nivel nacional a 7 de mayo. La Unidad de Búsqueda, tras atender las denuncias y recopilaciones 26 organizaciones sociales, entregó sus estadísticas para el período comprendido entre el 28 de abril y el 7 de mayo: 379 serían los manifestantes desaparecidos hasta esa fecha. Tan solo en Cali, organismos defensores de derechos humanos como Buscarles Hasta Encontrarles, reportan 206 personas desaparecidas entre el 28 de abril y el 20 de mayo.


Miles de personas heridas por el accionar de la policía y demás fuerzas represivas. Decenas de personas mutiladas de sus ojos por la policía. Decenas de defensores de DDHH agredidos.


Al menos dos decenas de mujeres víctimas de violencia sexual a manos de la policía (las que han podido denunciarlo).


Miles de personas detenidas, gran parte de ellas por medio de procedimientos arbitrarios, siendo sometidas a tortura y tratos crueles e inhumanos.


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07 marzo, 2021

8M: Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha contra toda explotación ————— Cecilia Zamudio

 


Blog de la autora: www.cecilia-zamudio.blogspot.com


La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables.


El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora, revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoración en la conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de las mujeres contra la explotación capitalista. Se recuerda el asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras en huelga quemadas vivas en una fábrica textil en EEUU: los dueños de la fábrica cerraron las puertas con ellas dentro y le prendieron fuego para hacerlas arder (como medida de "disuasión" para evitar que otras obreras siguieran su ejemplo de lucha). Se conmemora la lucha por la justicia social, por los derechos de la clase trabajadora, la lucha contra el patriarcado y el capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la perfección.


El 8 de marzo también quedó apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la explotación y las guerras que la burguesía imponía al pueblo: ellas detonaron la Revolución de Octubre. Tras la revolución de Octubre las mujeres conquistaron sus derechos económicos, sociales, sexuales y reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las propietarias como en Gran Bretaña), derecho al divorcio, derecho al aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y educación garantizadas, etc. Todos estos derechos todavía se siguen luchando en la inmensa mayoría de países capitalistas.


Las mujeres somos la parte más golpeada de la clase explotada. Somos víctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que empobrece regiones y países enteros, de las privatizaciones y la precariedad, y además somos víctimas del machismo incesantemente promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo. Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde incesantemente paradigmas de discriminación como el machismo y el racismo.


Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de remuneración dignas por los capitalistas que sacan la plusvalía de nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensión. Somos las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a la explotación de la prostitución o a ser cosificadas y saqueadas como "vientres de alquiler". Somos las niñas violadas y forzadas a parir. Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta. Por ello el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda discriminación alienante funcional al capitalismo, porque la violencia ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos vícimas del capitalismo y su barbarie, víctimas del machismo que el mismo Capital promueve; pero también somos mujeres luchadoras y revolucionarias.


El 8 de marzo no es el día de las princesas, ni de las empresarias explotadoras. Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary Clinton y demás... las que se lucran de devastar selvas, de oprimir poblaciones, de esclavizar en fábricas de espanto a miles de trabajadoras, las que se lucran, también, de fomentar el machismo a través de sus medios de alienación masiva, son clase explotadora, al igual que los hombres de la clase explotadora.


Al Capital le interesa mantenernos atadas a la división sexual del trabajo, a labores de cuidado no remuneradas, a la discriminación salarial por ser mujeres. Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada, impedida de unidad por el machismo, el racismo, la xenofobia, el individualismo y demás alienaciones que la clase explotadora se encarga de cultivar.


Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular nuestra lucha y superficializarla, ocultando su carácter de clase, obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo. Los reformistas, que pretenden seguir engañándonos con la cínica fábula de un supuesto e imposible “capitalismo con rostro humano”, buscan ocultar que no lograremos cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero, a menos que nos tomemos los medios de producción y por lo tanto los de difusión y educación. En este sistema toda una artillería de sometimiento ideológico es implementada por la clase burguesa; los paradigmas de opresión son activamente martilleados desde múltiples flancos: desde las instituciones religiosas históricamente funcionales a las clases dominantes, pasando por la gran industria audiovisual, hasta los nada ‘inocuos’ videojuegos. Para contrarrestar esa alienación a gran escala, que tanto sufrimiento causa, se necesitan obviamente medidas que subviertan el actual orden social; abolir el patriarcado no será posible sin abolir el capitalismo.

Los caballos de Troya de la burguesía intentan hacer creer que las mujeres explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas también participan de perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres humanos (a la clase trabajadora), y perpetúa al machismo, al racismo, al individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para el mantenimiento de este sistema putrefacto.


Las mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpetúa sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la que posee los medios de producción) contra las mayorías explotadas y precarizadas, y sabemos también el lastre que significa el machismo para la unidad de la clase explotada. Luchamos también por un feminismo revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperación que el sistema está intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes Caballos de Troya y su discurso de "sororidad interclasista" (¡cómo si tuviéramos que tener "sororidad" con una capitalista explotadora, una proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho de ser mujer!).


Luchamos contra toda explotación, y nuestra lucha contra la opresión de la mujer trabajadora, la adelantamos luchando día a día contra el machismo, contra la clase burguesa, contra un orden social de explotaciones concatenadas; luchando contra la raíz que sostiene las desigualdades sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresión de la mujer porque necesita esta opresión como mecanismo de dominación y división de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la violencia machista a modo de control social (como pérfida válvula de escape de las frustraciones que tal sistema crea); luchando contra un sistema en el que un puñado de multimillonarios capitaliza moliendo humanidades y rebanando el planeta.


El Feminicidio galopante es parte de la barbarie de un sistema económico, político, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y perverso en su lógica. Un sistema basado en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita banalizar la explotación, la injusticia social y la tortura.


La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotación.