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04 mayo, 2022

PRIMERO DE MAYO — JRMora

 


Primero de Mayo. Viñeta del 01/05/2022. En CTXT


Otro Primero de Mayo y otra jornada de reivindicación para unos y festiva y de ocio para otros cuando nos dicen que los datos de afiliación a la Seguridad Social mejoran, pero el mercado laboral sigue siendo un estercolero.


Pueden subir los datos de afiliación por rollos estacionales, porque el personal siempre necesita trabajar y porque los empresarios necesitan trabajadores porque la riqueza no crece silvestre, pero nunca se pueden comparar estos datos con los de la calidad del empleo, simplemente porque ese indicador no existe.


La realidad es una porquería evidente que en RTVE llaman «paradoja».


La paradoja del mercado de trabajo español: falta mano de obra con tres millones de parados


Las empresas españolas no encuentran trabajadores para cubrir determinadas vacantes, sobre todo en las pymes


🖊 @dfresnedar https://t.co/SqLpQCCIwc

RTVE (@rtve) May 1, 2022


Falta mano de obra porque se paga una basura, se desprecian titulaciones, experiencia y otras muchas cosas y las condiciones suelen ser más de lo mismo, así que nadie debería sorprenderse de que haya gente dispuesta a mandar a la mierda el trabajo.


Ni siquiera las actividades vinculadas al espejismo de un mercado supuestamente boyante (siempre según los cuatro cancamuseros que se lo llevan caliente o aspiran a hacerlo) y en permanente crecimiento como el de los streamers se salvan de las prácticas de explotación más arcaicas y rastreras.



18 febrero, 2022

Entrevista a las Kellys: “Con esta reforma laboral nos seguirán usando como a máquinas que cambian después de romperlas”

 


En esta entrevista concedida a Canarias-semanal, Yolanda García Henarejos, portavoz de la Asociación Las Kellys de Benidorm explica, de forma brillante, las razones por las que las integrantes de este combativo colectivo de trabajadoras se sienten “defraudadas, engañadas y utilizadas”, y expone cuál es la cruda realidad laboral a la que se enfrentan cada día en sus puestos de trabajo.



25 noviembre, 2021

[Tu salario mínimo está por debajo]



Tu salario mínimo está por debajo

de lo que cuesta mantener

a un animal de establo.


Antidio Cabal. Poética uno, 1957-1963. En Poesía de uso. Amargord, 2013.

Imagen: John Halas y Joy Batchelor. Rebelión en la granja, 1954.

Escombros con hoguera – 24/11/2021

02 diciembre, 2020

"¡Vaya!, resulta que Amazon.com es más infame de lo que pensábais"


El comediante Jimmy Dore comenta “Informes secretos de Amazon exponen la vigilancia de la empresa a grupos laborales y ecologistas” 

(Lauren Kaori Gurley, VICE – 23/11/2020)

Transcripción: Arrezafe


¡Vaya!, resulta que Amazon.com es más infame de lo que pensábais.

Así pues...

"Informes secretos de Amazon exponen la vigilancia de la empresa a grupos laborales y ecologistas"...

Sí... sí, sí...


"Un tesoro de más de dos docenas de informes internos de Amazon revelan con gran detalle el monitoreo obsesivo de la compañía a los movimientos sindicales, organizaciones sociales y ecologistas, particularmente durante la temporada alta de Amazon, entre el Black Friday y Navidad".


Porque las vacaciones sacan a relucir el atraco autoritario, ¿no es así?

¿Tú sabes quién es el maestro primigenio de la vigilancia?: Papá Noel. Él sabe cuándo duermes y, claro está, sabe cuándo estás despierto, ¿no es cierto? Él sabe si tienes prima o no. Aldous Huxley lo predijo.

[Villancico satírico]

Es mejor que no tuitees, 

es mejor que no hagas huelga, 

es mejor que no protestes, 

te diré por qué: Jeff Bezos. 

Bezos vigila tu ciudad.



"Los documentos muestran que los analistas de Amazon monitorean de cerca la actividad sindical de sus trabajadores en toda Europa, así como a los ecologistas y grupos pro justicia social en Facebook e Instagram".

"También indican, y un portavoz de Amazon lo confirmó, que Amazon ha contratado a detectives de Pinkerton –la notoria agencia de espionaje conocida por sus actividades antisindicales– para obtener y recopilar información sobre los trabajadores del almacén".


Han contratado al maldito Pinkerton...

¡Guauu!... Pinkerton. ¿No suena eso como el nombre de los elfos de Satán... los Pinkerton?


"Los documentos ofrecen una mirada sin precedentes al interior del aparato de vigilancia y seguridad interna de una empresa que ha intentado enérgicamente frenar las bajas y que ha sido anteriormente sorprendida difamando a los empleados que intentaron organizar a sus colegas".


Christian Smalls, a quien tuvimos en el programa. Amazon pillada tratando de difamar a uno de sus trabajadores. La empresa más poderosa del mundo, la gente más rica difamando a un modesto muchacho enfermo que trabaja en su almacén, tratando de arruinar su vida y su reputación.


   Christian Smalls


"El enfoque de Amazon de tratar a su propia fuerza laboral, sindicatos, movimientos sociales y medioambientales como una amenaza, tiene graves implicaciones para la privacidad de sus propios trabajadores y de la capacidad de los mismos para unirse a sindicatos y negociar colectivamente".

"Los analistas de información de Amazon parecen recopilar información sobre la organización laboral y los movimientos sociales para evitar interrupciones en las operaciones de cumplimiento de pedidos".

"En 2019, Amazon monitoreó al movimiento de los Chalecos Amarillos (Chalecos Amarillos, en Francia, ya sabes, estuvimos informando), un levantamiento popular por la justicia social que se extendió por Francia, a los movimientos de solidaridad en Viena y las protestas contra las represiones estatales en Irán".


¡Vaya! Amazon no quiere que las personas se reúnan en ningún lugar, en ningún momento y para nada, que se mantengan separadas y solas, y que se tengan miedo unas de otras.


"El propósito declarado de uno de estos documentos es resaltar los riesgos/peligros potenciales que pueden afectar a las operaciones de Amazon para cumplir con las expectativas del cliente".

"La Agencia de Detectives Pinkerton que contrataron, que data de finales del siglo XIX y principios del XX en los Estados Unidos, proporcionó detectives para infiltrarse en sindicatos, contrató escuadrones de violentos matones (esto es cierto) para intimidar a los trabajadores en huelga y para que no se involucraran en actividades sindicales en las acerías".


A CONFRONTATION BETWEEN STRIKING STEEL WORKERS AND THE PINKERTON AGENTS IN HOMESTEAD, PENNSYLVANIA, JULY 6, 1892. THIS CONFRONTATION WAS OVER UNIONIZATION AND CONTRACT NEGOTIATIONS AT THE CARNEGIE STEEL COMPANY'S HOMESTEAD STEEL WORKS. IT LED TO 16 DEATHS AND SEVERAL DOZEN INJURIES. (PHOTOQUEST/GETTY IMAGES)


"Hoy, Pinkerton es una subsidiaria de la compañía de seguridad sueca Securitas AB, y ha proporcionado operativos para monitorear las huelgas en West Virginia tan recientemente como en 2018".

"No es suficiente que Amazon abuse de su poder de mercado dominante y enfrente cargos antimonopolio por parte de la Unión Europea, ahora están exportando tácticas antisindicales estadounidenses del siglo XIX a Europa”, Christy Hoffman, secretaria general de UNI Global Union, una federación global de sindicatos que representa a más de 20 millones de trabajadores".

Que además dijo:

"Esta es una empresa que está ignorando la ley, espiando a los trabajadores y usando cada página del manual de estrategias antisindicales de Estados Unidos para silenciar las voces de los trabajadores".

"Durante años, la gente ha comparado a los jefes de las grandes tecnologías con los barones ladrones del siglo XIX. Y ahora, al utilizar a los Pinkerton para hacer su trabajo sucio, el CEO de Amazon, Jeff Bezos, está haciendo esa conexión aún más clara".


El mundo entero es un gran infierno neoliberal.


Y aquí está Ron Placone con una canción.

[Villancico satírico]

"Bueno, mejor que no tuitees,

mejor que no hagas huelga,

mejor que no protestes,

te digo por qué,

Bezos está vigilando tu ciudad,

Bezos vigila tu barrio.


Él está haciendo una lista,

la está revisando a conciencia,

no dudará en enviarla a ICE.

Bezos está vigilando tu ciudad,

Bezos está vigilando tu ciudad,

Bezos está vigilando tu barrio.

Te ve cuando estás durmiendo,

él sabe cuando estás despierto,

él sabe si quieres un Green New Deal,

así que mejor cierra la boca y espera...


Bien, mejor que no tuitees,

mejor que no te manifiestes,

más vale que no protestes,

te digo por qué,

Bezos vigila tu pueblo,

Bezos vigila tu pueblo".


Bien hecho, Ron Placone ...


03 noviembre, 2020

LEWIS HINE, FOTÓGRAFO DE LA CLASE TRABAJADORA

 

LA ESPINA ROJA – 03/11/2020


80 AÑOS DE LA MUERTE DE LEWIS HINE

Lewis Hine: retrato de la clase trabajadora


El estadounidense Lewis Wickes Hine (1874-1940) fue docente y sociólogo antes de debutar profesionalmente en la fotografía con el enorme trabajo realizado durante diez años para el Comité Nacional Contra la Explotación Infantil de su país: un registro sociofotográfico del trabajo de niños y niñas en plantaciones, minas de carbón y fábricas.



"Las ciudades no se construyen a sí mismas, las máquinas no pueden hacer máquinas, a menos que tras ellas esté el cerebro y el sudor de los hombres. Llamamos a nuestra época la era de las máquinas. Pero cuantas más máquinas utilizamos, más necesitamos hombres de verdad para hacerlas y dirigirlas. He trabajado en muchas fábricas y conocido a miles de obreros. Aquí les presento algunos; muchos son unos héroes, y todos son personas que es un privilegio conocer".


"Les llevaré al corazón de la industria moderna, allí donde se construyen las máquinas y los rascacielos, donde el espíritu de los hombres se incorpora a los motores, aviones y dínamos de los que depende la vida y la felicidad de millones de nosotros. De esta manera, cuanto más sepan ustedes de las máquinas modernas, tanto más podrán también respetar a los hombres que las construyen y las manejan".



Sus primeras fotos fueron tomadas a los inmigrantes alojados en la isla de Ellis, cerca de Manhattan, como parte del programa educativo de la Ethical Culture School de New York en la que enseñaba.

En los primeros años del siglo XX se desarrolló en los Estados Unidos una corriente progresista y humanista que intentaba paliar lo que percibían como excesos de la gran industrialización, es decir la superexplotación de decenas de miles de trabajadores que se incorporaban a las fábricas. Numerosas organizaciones oficiales y no gubernamentales, realizaban actividades de contención, investigación y difusión de la problemática social producida por el capitalismo en ascenso.



Había un mercado incipiente para la fotografía social y Hine, que ya había dado muestras de su capacidad como fotógrafo, decide dejar la vida académica para dedicarse a documentar la problemática de la clase trabajadora.


Su primer gran encargo proviene del Comité Nacional contra la Explotación Infantil (NCLC) para el cual realizó entre 1908 y 1918 una enorme tarea de seguimiento y registro fotográfico del trabajo infantil en granjas y plantaciones, fábricas textiles, minas y manufactureras de tabaco, de lo que resultará el corazón de su obra fotográfica. Luego de ese gran trabajo viaja dos años a Europa contratado por la Cruz Roja para documentar la devastación luego de la primera guerra.


"Hay dos cosas que quería hacer: quería mostrar las cosas que debían ser corregidas, y quería mostrar las cosas que había que apreciar".


Documentando las penurias del trabajador moderno, Hine seguramente confiaba en poder contribuir al mejoramiento en sus condiciones de trabajo, a “corregir” los excesos del capitalismo. Y sin dudas, según leemos en el párrafo citado al comienzo, su interés era mostrar al mundo a esos trabajadores hasta ese momento anónimos, a esas mujeres y hombres que hacían que el mundo funcione.



"Los mayores peligros a que está sometida la sociedad son la oscuridad y la ignorancia. Se requiere ¡luz a raudales! Por consiguiente el lema del trabajador social es "Hágase la luz". Y en la actividad por iluminar la realidad nosotros tenemos una poderosa herramienta que escribe con luz: la fotografía".


En la muestra exhibida en la sala 21 del CC Borges, compuesta por más de 80 fotografías podemos recorrer todas sus etapas: fotos de inmigrantes, de niñas y niños trabajadores, Europa en la primera posguerra, trabajadores ferroviarios, la construcción del Empire State. En ellas no sólo impacta el valor documental de las imágenes, también los epígrafes que las acompañan:


"Manuel, joven recolector de camarones, 5 años de edad y una montaña de conchas de ostras detrás de él. No entiende una palabra de inglés. Biloxi, Mississippi, 1911".


"Newsies (canillitas) comenzando su jornada a la 1 de la mañana del domingo, durante una tormenta de nieve. Puente de Brooklyn.1908".


"Viuda con sus hijos. Todos trabajan en un molino. Tyfton, Georgia.1908".



Hay algo importante en las fotografías que Hine realiza sobre la explotación infantil en Estados Unidos, algunas de las cuales podemos apreciar en esta muestra: los niños están fotografiados a su altura, y en general miran a cámara, con expresión seria y concentrada. No son victimizados, el autor los muestra agotados pero les permite enfrentar la lente en sus propios términos, los trata con dignidad y respeto. Son las circunstancias del contexto, sus ropas y caras sucias, sumados al contundente epígrafe, lo que convierten a cada foto en una elocuente denuncia.


Entre los rostros de niñas, niños y jóvenes, que muestran sus vidas duras con responsabilidades de adulto, y la resignación ante una realidad inevitable, se cuelan a veces las bromas o los juegos.



Sólo uno de los retratados muestra un rostro plenamente sonriente, “Harold Walker. 5 años. Condado Comanche. Gerónimo. Oklahoma. 1916.” Vemos sus ropas gastadas y sucias, las manos en los bolsillos y una sonrisa con dos dientes menos: se mezclan en la foto la niñez y la adultez. El fondo, muy desenfocado, lo aisla totalmente de su contexto, resaltando la franca calidez de su sonrisa. El autor intenta, quizás, protegerlo así de la dura realidad que le tocó vivir.


El cineasta, crítico y docente argentino Raúl Beceyro hace un interesante análisis de una de las fotos más difundidas de Lewis Hine, "Pequeña tejedora en una hilandería de algodón en Carolina. 1909”: “De un lado está la máquina, el trabajo; del otro un ser humano que se ve obligado a trabajar...Él dice que la máquina quiere aplastar al ser humano y que el ser humano se le resiste. La fotografía es la historia de esa resistencia. El punto de cámara, ese paso al costado que ha dado el fotógrafo, establece toda la importancia de la máquina; pero al bajar cincuenta centímetros la altura de la cámara y al descender al nivel de los ojos de la niña, y además al poner en foco al personaje, en ese momento el fotógrafo se pone decididamente de su parte...Hine no subestima el poder de la máquina (del trabajo, del capitalismo, del dinero, del Estado) lo sabe enorme, y a su lado puede parecer irrisoria la resistencia de la niña. Es posible, incluso, que esa niña que trabajaba en 1909 en una hilandería de Carolina haya sido, ella, vencida, pero sus pares, ellos, triunfarán. Puede pensarse que esa niña oprimida, sometida, humillada, momentáneamente vencida, es la representante de la clase obrera, y es sobre esa clase que la foto, finalmente habla". [1]



En sus fotos de niñas y niños recolectando fruta, de jóvenes y adolescentes vendedores de diarios, de niños mineros, de trabajadores ferroviarios, Lewis Hine se pone claramente de su lado. En su serie sobre la construcción del Empire State, muestra a los operarios arriesgando su vida en la construcción del rascacielos, a más de cien metros de altura. Allí también se pone del lado del trabajador. Lo hace además, literalmente a su lado, compartiendo el riesgo, empuñando su cámara en las alturas.


La obra de Lewis Hine, representa seguramente el comienzo de la fotografía documental de índole social, campo en el que pocos años después se destacarán Dorothea Lange y Walker Evans. Es seguro que además de sus conocimientos sociológicos y su sensibilidad social y política, su innegable talento como retratista lo ha convertido en uno de los autores más importantes del siglo XX.




[1] Raúl Beceyro. Ensayos sobre fotografía. Ed. Paidós, Buenos Aires. 2005

Fuente: La Izquierda Diario

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26 abril, 2020

CELADORES ANTE EL COVID-19. UNA RESPUESTA DE CLASE


Javier Fernández RincónEl Flamenco Rojo 23/04/2020

El ministerio de Trabajo considera que pese a su labor, celadores o limpiadoras son de “bajo riesgo” y no les dotan de las medidas necesarias: “La única salida debe ser colectiva, de sanitarios y no sanitarios”. Artículo de publicado originalmente en revistalacomuna.com

Desde hace unas semanas, estamos presenciando una situación límite sin paragón en la historia reciente de nuestro país con la crisis del Covid-19. El sector sanitario se ha visto hondamente afectado, llegando a su colapso, y con él, las condiciones profesionales y laborales de los trabajadores. El eco de la lucha de clases, es cada vez más intenso en los pasillos hospitalarios de todo el país. Una vez más, los profesionales de categoría inferior como son los celadores, son objeto de múltiples ataques. Ya advertí en un artículo anterior que los celadores, como categoría profesional, se estaban enfrentando a una encrucijada de la que bien tendrían que salir airosos, o no salir (1). Intenté desarrollar mínimamente el enfrentamiento que se cierne en los centros sanitarios, y las políticas institucionales que empujan a esta categoría profesional al basurero de la historia. En la actualidad, la situación es más compleja de lo que se podría prever.

Con el recorrido temporal que tiene el Covid-19 en nuestro país, se puede observar ya con suficiente perspectiva, que los celadores han sido uno de los grandes perjudicados. Actualmente son considerados grupo de bajo riesgo ante el Covid-19, al igual que el personal de limpieza. El Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-COV-2 realizado por el Ministerio de Trabajo, analiza diferentes escenarios de riesgo de exposición en el entorno laboral, especificando que la actividad laboral que no incluya contacto estrecho con una persona sintomática es de bajo riesgo (2). Consideran al celador de bajo riesgo porque, en su imaginario, el celador únicamente se limita al traslado de objetos y de pacientes sin tener contacto físico. No sospechan mínimamente que este sea el encargado de trasladar al paciente de una camilla a la cama, el que le ayuda a bajar de la ambulancia, le levanta, le acuesta o le moviliza junto con la Técnica de Cuidados de Auxiliar de Enfermería (TCAE), o cualquier otra labor donde el contacto directo es inevitable. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los ingresados por Covid-19 son pacientes de edad avanzada, con movilidad reducida, por lo que es necesaria la intervención del celador. Tampoco hay que olvidar que son los últimos que despiden a los fallecidos, trasladándolos a los mortuorios. Me hace pensar, que las personas que han redactado el procedimiento o bien no se han informado de las funciones del celador, o les da tanta indiferencia y desprecio que no pretenden proteger al profesional. La sustitución de este personal –al igual que el de limpieza– es fácil, porque no necesita formación específica para ejercer su labor. Pero esta política no se verá con el personal médico ni con enfermería, ya que esta crisis ha demandado más de los que estaban disponibles, ya que muchos de ellos habían emigrado allende nuestras fronteras, donde se les ofrecía mejores condiciones laborales.

Esta consideración por parte del Ministerio de Trabajo tiene consecuencias funestas para los celadores, en protección y en prevención. Un ejemplo lo podemos encontrar a finales de marzo cuando el Sindicato Asambleario de Celadores de Gestión y Servicios denunció que los celadores recibían los Equipos de Protección Individual (EPIs) únicamente cuando les sobraba a las categorías superiores (3). Nada más leer la noticia me recordó a El Hoyo, film dirigido por el bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia. La película se desarrolla en una prisión construida en vertical, en la que una plataforma va transportando alimentos por pisos. Los que están en los superiores no tienen problema en alimentarse, pero los que están en los inferiores se mueren por inanición. También está ocurriendo que por esta consideración de personal de bajo riesgo, se les den a los celadores material de más baja calidad (aún más si cabe), aunque también en otros centros, los EPIs facilitados a los trabajadores son iguales para todas las categorías. Los celadores también se contagian, si el Estado publicase las estadísticas diferenciando las categorías se podría observar que es un claro grupo de riesgo. Pero a posteriori argumentarán que haya sido por descuido o por desinformación, porque no hayan leído el protocolo, aunque tampoco ha habido una formación específica para ello en la mayoría de los casos.

Esta política se contradice con las medidas de protección en materia de seguridad laboral y salud garantizadas por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y en el artículo 17.1.d Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud (Ley 55/2003, de 16 de diciembre), poniendo nuestra propia vida y la de nuestros familiares en peligro. De igual forma, se niega la PCR a personal sanitario o no sanitario con síntomas leves o asintomáticos, pudiendo trasmitir la enfermedad a personas sanas.

Para poder solucionar esta situación, las salidas individuales o de categoría no son validas, así que habrá que trabajar en una salida colectiva. Todos los trabajadores sanitarios y no sanitarios compartimos problemas comunes para afrontar esta pandemia. Se ha comprobado que las privatizaciones y recortes realizados desde hace más de dos décadas que de por sí llevaban a una situación límite al sector sanitario, ha afectado enormemente la respuesta a una pandemia de estas características alcanzando su colapso. Privatizaciones que tienen su origen en la Ley 15/1997, aprobada por el PP, PSOE y los partidos nacionalistas de derechas.

Ley que fue aprovechada por estos partidos para facilitar la entrada de capital privado en un servicio tan esencial como es nuestra salud, haciendo negocio de ella (4). Las consecuencias son sobradamente conocidas: han provocado el deterioro y destrucción de lo público, además de la muerte de cientos de ciudadanos, a favor de pingües beneficios de las empresas privadas.

La única solución frente a este colapso, y a la mejora de las condiciones laborales y de prevención de los celadores y todos los profesionales, y sobre todo que no se vuelva a producir en un futuro, son las siguientes medidas:
Derogación inmediata de la Ley 15/1997, retornando todo lo privatizado a manos públicas.
–Sanidad pública a toda la ciudadanía sin exclusión de ningún tipo. 
–Nacionalización de las empresas estratégicas del sector farmacéutico y biosanitario, además de los centros privados sanitarios y de las residencias de ancianos. 
–Prohibición total de la participación de la empresa privada en cualquier aspecto sanitario.
Los trabajadores de sanidad deben de jugar un papel fundamental para afrontar esta crisis en la que tanto nos jugamos, defendiendo una sanidad pública y nacionalizada. Únicamente de esta forma se podrá conseguir unas mejores condiciones laborales y de prevención.
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1 Fernández Rincón, Javier, “Celadores en la encrucijada. Lucha de clases en sanidad”, La Comuna, 13 de agosto de 2019. Disponible en:
2 “Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-COV-2”, 8 de abril de 2020. Disponible en:

3 “Sindicato Asambleario de Celadores y Personal de Gestión y Servicios denuncia que los celadores solo reciben Equipos de Protección Individual (EPIs) cuando sobran a médicos y enfermeros”, Publico, 27 de marzo de 2020. Disponible en:

4 Maestro, Ángeles, Crisis capitalista y privatización de la sanidad. El capital y sus cómplices políticos y sociales, Madrid, Cisma, 2013.