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09 junio, 2022

C U B A — Fernando Martínez Heredia

 


Entrevista completa de Vocesenlucha al filósofo, escritor y educador popular cubano Fernando Martínez Heredia. Un recorrido histórico sobre Cuba donde hablamos de Revolución, de soberanía, de democracia, de Fidel y de dignidad.


Entrevista realizada en La Habana, en diciembre de 2016, poco después del fallecimiento del comandante Fidel Castro.


Esta entrevista forma parte de los materiales utilizados en el largometraje documental Tras las huellas del Che. Ante la insistencia de muchas voces que nos han pedido la entrevista completa, compartimos con el mundo la voz del maestro, quien lamentablemente nos abandonó unos meses después de esta conversación, en junio de 2017.


Más vídeos, documentales, textos y entrevistas en la página Vocesenlucha:

http://vocesenlucha.com/





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EL CHE: PENSADOR MARXISTA DE LA PRAXIS

Fernando Martínez Heredia

Revista América Libre, N° 12, 1997, pp. 7-10.


...Existe una inmensa acumulación cultural constituida por las autoidentificaciones, los caminos recorridos, las pruebas, las luchas, los radicalismos, las revoluciones, las negociaciones, las derrotas, las adecuaciones y retornos progresivos a las maneras de vivir y de gobernar de los dominantes, que sin embargo nunca pueden mandar como antes. Se trata de una masa de experiencias, sentimientos e ideas que dejan huellas profundas en los individuos y los grupos humanos, y que pueden contribuir decisivamente a la formación de nuevas expectativas que se compartan por grandes núcleos de personas.


Las esperanzas, los deseos y los proyectos son mucho más fuertes si ya se han formulado antes, si ya han existido. El capitalismo actual es el rector de lo que muchos llaman globalización. No voy a opinar aquí sobre las palabras, aunque estimo que la discusión acerca del lenguaje –y el combate en el terreno del lenguaje– deben ser considerados básicos para el conocimiento social si este va a ayudar a encontrar caminos para vencer al sistema vigente. La universalización de los procesos sociales se ha profundizado y acelerado en las últimas décadas, y se ha vuelto tangible por todas partes en la actualidad. Lo determinante en esa tendencia, repito, es el control que ejerce sobre ella el capitalismo. Este conjuga la existencia de una brecha honda y creciente entre los países centrales y la mayoría miserable, depredada, explotada y sin oportunidades del planeta, por una parte, con la presencia, prácticamente en todos los países, de cierto número de procesos, relaciones e instituciones que son típicos del capitalismo desarrollado.


La homogeneización de las conductas, de los consumos deseados y de los valores, es inducida a escala mundial por el capitalismo centralizado. Es esencial para su dominación que los individuos que están activos en el llamado Tercer Mundo persigan los ideales que en abstracto les formula el llamado Primer Mundo. Y que cada modernización equivalga, en la realidad, a mayor sujeción.


El capitalismo actual parece triunfante, pero ya carece de razones para mostrarse triunfalista. Ha logrado instituir individuos histórico-universales –aquella primera premisa de la revolución proletaria mundial que exponía Marx en 1846–, y ha tenido éxito en universalizar sus instituciones. Pero más que realizar su proclamado ideal individualista –la oposición libre y egoísta de todos contra todos–, lo que ha hecho es excluir a una gran parte de la gente en todo el mundo de la vida que se considera indispensable. El proceso profundamente perverso por el cual la libertad prometida fue convertida en liberalismo, ha llevado en la actualidad a las mayorías a la indefensión social y la impotencia política, y a formas extremas de miseria material y espiritual.


La idea profundamente errónea de que el hombre estaba destinado a la conquista de la naturaleza no ha podido ser rectificada ni siquiera hoy, cuando es obvio que el planeta mismo está en peligro. Y eso se debe a que la ganancia capitalista es el motor principal e incontrastado del sistema. El capitalismo está enredado en el desarrollo de su propia naturaleza. Esa contradicción insoluble corroe cada vez más sus capacidades, antes maravillosas, de renovar sus instituciones y sus propuestas.


La antigua y cautivadora propuesta está ahora reducida a una cultura del miedo, la indiferencia, la resignación y la fragmentación.


El temor ocupa un espacio importante en la cultura del capitalismo. El miedo a que no sea posible preservar el precario empleo que se tiene, el miedo a que vuelva una dictadura, el miedo a no poseer una tarjeta de crédito y un guardia armado, o una vivienda, un trabajo, un espacio y una oportunidad para sobrevivir. Quiere reinar la cultura de la indiferencia de unos frente a otros, y asumir la forma coloquial de un sálvese quien pueda. La idea misma de solidaridad parece implanteable.


En amplios sectores de poblaciones “civilizadas” la ancianidad no encuentra otra protección que la muerte, como sucede en algunos de los grupos humanos de vida más precaria del planeta y en ciertas especies animales; y a diferencia de estos, lo mismo se propone a la infancia mediante la esterilización.


La cultura de la resignación sustituye a la imposibilidad de legitimar tantas iniquidades mediante las antiguas creencias en la desigualdad “natural” o el racismo, a estas alturas de la historia humana. La resignación desalienta no solo a las rebeldías sino a proponer los más moderados reclamos sociales y políticos.


La cultura de la fragmentación amenaza controlar las formas en que se socializan y se admiten las diversidades humanas, para que ellas no constituyan un enriquecimiento social, sino un debilitamiento de los oprimidos.


La promesa socialista no ha podido ser cumplida en el mundo, pero el capitalismo de hoy ya ni siquiera hace promesas. Se está llevando a cabo una gigantesca y sistemática guerra cultural a escala mundial, para imponer los consensos del miedo, la indiferencia, la resignación y la fragmentación. Y no es para menos, porque los niveles generales de conciencia, de conocimientos o de lucidez que se han alcanzado permiten advertir que está en curso una degradación de los seres humanos, de las sociedades y del medio.


Tenemos que ser capaces de ver las señales, los signos de crisis. El capitalismo está todavía en posiciones muy favorables respecto a la formación de movimientos de rebeldía contra él. Conserva una extraordinaria capacidad de absorber o disgregar las oposiciones. Para cambiar esa situación la actividad humana de resistencia y de rebeldía tiene ante sí el reto de volverse capaz.


Hay dos posiciones, dos respuestas, que parecen de oposición al sistema. Insisto en su carácter perjudicial y en su ineficacia. Una de ellas es el posibilismo, la adecuación relativa, la sujeción rigurosa a las reglas del juego de la dominación y hasta tornarse el paladín de ellas, la reducción al mínimo de las diferencias con el orden vigente y sus consecuencias. Esta rendición puede ser embozada de varias maneras, como son la oposición declarativa a alguna de las formas que asume el capitalismo, o erigirse en conciencia moral del sistema. El colaboracionismo de fin de siglo propone “novedades” como la formación de una alianza de centroizquierda en la que tanto el centro como la izquierda dejen de ser lo que se supone que han sido y se parezcan cada vez más uno al otro.


La otra posición consiste en mantenerse dentro del dogma, la secta y la añoranza del pasado. Permanecer dentro de una casa –o una cueva–, no salir a la intemperie; ellos parecen creer: no importa que seamos pocos y que nadie nos haga caso, pero así no corremos el peligro de perder nuestra (supuesta) virginidad. Lo peor es que su soberbia “materialista” o “proletaria” no se alberga solo en clérigos trasnochados o interesados; ella afecta también a buen número de compañeros esforzados que quieren rechazar activamente al capitalismo.


Esta posición es muy confusionista, porque parece ser la de oposición verdadera y radical; con ello, además de ineficaz resulta favorable a la hegemonía de la burguesía, que exhibe así un “enemigo” tolerado e inocuo. En realidad ambas posiciones, pese a tener contenidos tan opuestos, son funcionales a la dominación capitalista.


Entiendo entonces que es imprescindible elaborar y discutir otras posiciones y vías de acción, elaborar y discutir otros proyectos, y que ellos están obligados a partir del análisis más lúcido y honesto, incluso despiadado y negado a falsas ilusiones, de lo existente, y están obligados a partir de una posición de principios radicalmente anticapitalista. Para esa tarea el Che Guevara puede resultar sumamente importante, mucho más de lo que es como imagen, y tanto como lo es como ejemplo. Me parece que el Che ejemplo de revolucionario es fundamental, y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. (…)


Expreso telegráficamente los rasgos del Che que considero que hoy pueden constituir aportes para la utopía de una sociedad de hombres y mujeres nuevos.


1. El Che rompe el consenso con el orden vigente. El Che es igual a rebeldía. En las condiciones actuales identifica la no rendición, la constancia, la intransigencia. Forma parte de una memoria histórica de lo que pueden lograr los seres humanos a través de la lucha, y potencia el significado de esa memoria.


2. El Che restablece la continuidad de la propuesta anticapitalista socialista, una corriente específica de rebeldía y de ideas que tiene una historia desde el siglo XIX hasta hoy, de la cual ninguna persona honesta puede separar al Che.


El socialismo revolucionario cuenta con una maravillosa tradición de luchadores y pensadores, de héroes y mártires, de experiencias, ideas y proyectos; es la corriente que ha llegado más lejos en realizaciones prácticas anticapitalistas y ha sido el horizonte más revolucionario para las luchas de liberación del mundo que ha sido víctima de la mundialización capitalista.


Contra ella se han puesto en juego todas las capacidades del sistema: criminalidad, competitividad económica, medios políticos, ideológicos, culturales. El Che rebelde que recibe reconocimiento hoy es un combatiente y un PENSADOR que vivió y murió por las revoluciones socialistas de liberación nacional y por el proyecto comunista de vida y de sociedad.


3. El Che no es identificable con el pasado del socialismo sino con su futuro. Los esfuerzos y los proyectos maravillosos del socialismo fueron desnaturalizados o abandonados muchas veces a lo largo del siglo aplastados o recortados por los mismos que decían defenderlos. La idea misma de socialismo fue golpeada y desprestigiada a fondo en la última década. El Che fue un hereje por su pensamiento y por sus actos –como lo fue la revolución cubana– en el mundo de los años 60, a la vez que eran los ortodoxos de la revolución y del marxismo bien entendidos. Ese hecho pone al Che en condiciones muy favorables de servir bien a la tarea urgente de recuperar la herencia de luchas y sobre todo de recrear y crear el proyecto de cambio más ambicioso.


4. El Che nos propone hoy valores más que cualquier otra cosa. Ética, entusiasmo, mística, consecuencia, correspondencia entre los dichos y los hechos, son sus reclamos. Dadas las necesidades fundamentales actuales, y dada la debilidad organizativa que tienen hoy los anticapitalistas, esa propuesta puede ser la más idónea para avanzar.


5. En su pensamiento y en su actividad, el Che desarrolla mucho las relaciones entre la actuación y la vida cotidianas, por un lado, y los objetivos finales que se tienen. Es el hombre de los “cómo”, y no solamente de las grandes palabras. El hombre que enlaza las grandes frases con las tareas más concretas, y relaciona las mediaciones de las tareas revolucionarias con los principios generales que deben regirlas.


6. El Che es un PENSADOR MARXISTA de la PRAXIS, opuesto al determinismo. Ayuda a fundamentar teóricamente la oposición a las formas teorizadas de adecuación al sistema dominante y a la resignación como actitud. Ayuda a oponerse a la espera de lo que en otras épocas se llamaban “condiciones objetivas”. Ayuda a fundamentar los papeles de la convicción y de la actuación, a la vez que ayuda a que la necesidad de teoría sea viable y eficaz para el movimiento revolucionario. Para terminar, insisto en que las próximas propuestas de liberación humana tendrán que ser muy superiores a todas las que han existido hasta hoy.


Y no por exceso de radicalismo, sino simplemente por elemental necesidad.


El aporte del Che a esa empresa grandiosa y ardua puede ser decisivo.


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15 julio, 2021

Mientras otros ladran, Cuba resiste — Juanlu González

 


Contrainformación.es – 14/07/2021


Es el turno de Cuba. Parecía obvio que, tras las campañas orquestadas contra Venezuela y Nicaragua, la siguiente en la agenda del imperio iba a ser contra la isla caribeña. Y digo bien, campaña orquestada, porque los que seguimos de cerca la política internacional, siempre esbozamos una amplia sonrisa al oír eso de las «revueltas espontáneas». Lo hemos visto ya demasiadas veces en los 5 continentes como para tener formado un callo impermeable para la propaganda con la que nos acosa a diario la prensa libre occidental, la menos libre de todas las prensas, porque pertenece y obedece al capital.


Cuando periódicos, radios y televisiones patrias deberían abrir durante semanas con las noticias relativas a las nuevas corruptelas descubiertas del rey emérito, ahora convertido en traficante de armas y socio del tristemente famoso Adnán Khashoggui. Cuando se ha conocido que se han lucrado juntos vendiendo armas a las más feroces dictaduras del mundo y robando efectivo a manos llenas de los contratos del estado, resulta que el mayor problema de España es la situación en Cuba. Y eso que estamos ya en plena canícula, un periodo con escasez de noticias y Nessi aún no ha hecho aparición en el lago escocés del que toma su nombre.


Así funcionan las democracias que se dicen modélicas y los media en los que se apoyan: nos señalan con el dedo de qué tenemos que ocuparnos y nos ocultan aquello que no quieren que conozcamos. Porque para ellos lo que no se publica no existe. Nos tratan como a niños a los que tapan los ojos para hacer desaparecer lo que les asusta o molesta. Sus medios corporativos no informan, su objetivo es formar una opinión acorde con la de sus propietarios, deformando la realidad hasta donde sea necesario para lograr sus fines.


De modo que, a falta de serpientes de verano, afortunadamente ahí siempre estará Cuba. Y digo afortunadamente porque el que sigan ladrando a Cuba significa que la isla seguirá siendo un faro para los pueblos y la gente solidaria del mundo. Un faro vivo que alumbra la oscuridad y la mediocridad de otras tierras; por eso sigue asustando al todopoderoso vecino del norte.


El objetivo de esta campaña es claro. Dañar la imagen internacional del país, que acaba de vencer en la ONU y propinar una derrota, otra más, a Estados Unidos. Este año ha logrado concitar el rechazo al embargo norteamericano de 184 naciones con sólo dos votos a favor, el propio Estados Unidos y el régimen paria de Israel. Tampoco debe ser ajeno a estos ataques el hecho de que alrededor de 1.500 médicos cubanos han estado ayudando desinteresadamente a más de 20 países del mundo a superar el Covid-19, entre ellos a la rica y poderosa Italia. Sus avances en el campo de los tratamientos y vacunas contra la pandemia son otro de los logros a tratar de tapar con esta campaña desinformativa.




Y es que, Cuba es el país más pequeño del mundo que ha logrado desarrollar una vacuna (en realidad varias) contra el covid y será la única nación que inmunizará a la totalidad de su población con medicamentos propios. Y todo ello a pesar de sufrir un feroz e ilegal bloqueo y tener impedido el acceso al mercado farmacéutico mundial para comprar una simple jeringuilla. Pues bien, a día de hoy ya ha administrado más de 7 millones de dosis, que han completado la pauta a 1.750.000 personas que se corresponden con el 15,5% de su población. Con una sola dosis, el porcentaje de vacunados alcanza ya el 26,8%.


Si comparamos el número de muertos por la pandemia con el de sus vecinos, el dato sonrojará a los artífices de esta campaña de manipulación masiva y a quienes la apoyan. En Cuba han muerto 1.579 personas, la inmensa mayoría de ellas en 2021 cuando se abrió la isla al turismo, pero en Colombia van por 113.000 o en Perú por 187.000. ¿Cómo se justifica pedir un corredor humanitario con esas cifras? Pues, desde luego no por motivos sanitarios, sino apoyada en causas puramente políticas. A este juego infame se prestaron algunos músicos de la gusanera de Miami para preparar el caldo de cultivo para lo que vino después, las protestas supuestamente espontáneas. Y, ¡cómo no!, ahí estaba el patético Alejandro Sanz, un imprescindible en todas las salsas contrarrevolucionarias del imperio, junto a otros como Ricky Martin, Camila Cabello y Daddy Yankee. Jamás los vimos atizando las manifestaciones en Chile o Colombia, donde morían asesinados por el gobierno decenas y decenas de jóvenes pidiendo justicia y libertad.


Bien es cierto que ha habido un repunte en los casos de Covid en la isla, sobre todo desde que se abrió al turismo a finales del año pasado, pero nada comparado con países como España, por ejemplo. Para que el porcentaje fuese similar al de nuestro país, deberían haber muerto en Cuba alrededor de 20.000 personas, 13 veces más. Si la comparación fuese con Colombia, en Cuba deberían multiplicarse los muertos por 17 para tener los mismos porcentajes. Gentes como Alejandro Sanz, deberían dedicarse a cantar en vez de usar su lengua para mentir haciendo política basura. Aunque como dicen en su pueblo de origen, canta menos que un grillo mojao. Es imposible ser más hipócrita y falsario.


Una vez visto el corto recorrido de las denuncias por el covid, ya que sigue siendo uno de los países del mundo con menos incidencia, salieron a las calles unos pocos cientos de personas a denunciar que la población se moría de hambre y por falta de medicamentos. Algo del todo absurdo, ya que incluso la ONU sitúa en 2020 a Cuba entre los países de Índice de Desarrollo Humano “Alto”. Pero todo un ejército de bots en redes sociales y miles de cuentas falsas creadas específicamente consiguieron hacer trending topic las manifestaciones. Imágenes falsas de otros lugares del mundo crearon la ilusión de masividad a unas protestas absolutamente irrelevantes.


Uno de los arietes más clásicos en este tipo de situaciones se puso en marcha de inmediato. Amnistía Internacional, el apéndice del Departamento de Estado norteamericano cuando gobiernan los demócratas, ha salido en tromba a denunciar las supuestas violaciones de derechos humanos cometidas en la isla. Al unísono, las cancillerías europeas van pidiendo la democratización de Cuba, como si sus regímenes fueran un ejemplo a seguir para nadie, cuando tienen la soberanía del país entregada a EEUU, al poder financiero y a las transnacionales, quedando el papel político cada vez más reducido a cuestiones meramente formales o secundarias.


Todos, medios y gobiernos sometidos por Estados Unidos, obvian los asaltos que protagonizaron los manifestantes durante las protestas y denuncian la pulcra respuesta de la policía, nada que ver con las de Piñera o Duque, por poner dos ejemplos regionales recientes de represión criminal indiscriminada que no han concitado ninguna denuncia, a pesar de la gran cantidad de muertos, desparecidos y heridos provocados. Pero la pirueta española ha llegado más lejos que ninguna: el presidente del gobierno de España, el más progresista de la historia reciente, en una misma declaración y sin ruborizarse, ha llegado a denunciar a Cuba porque «no es una democracia», mientras seguidamente alababa al reino de Marruecos como el «gran amigo y vecino del sur». Tal es el nivel de nuestra clase política…


Afortunadamente, en unos pocos días, todo se habrá olvidado. Las aguas volverán a su cauce y Cuba continuará desafiando día a día al imperialismo, sirviendo de ejemplo para los países y pueblos del mundo.





ERNESTO "CHE" GUEVARA (1962)



11 octubre, 2019

Anch'io ti ricorderò






Sergio Endrigo - Anch'io ti ricorderò

Era mezzogiorno e prigioniero
Aspettavi che si fermasse il mondo
Fuori cera il sole e caldi odori
E parole antiche di soldati
Forse vedevi la tua gente
Cuba viva sotto il sole
La sierra che ti ha visto vincitore
Addio addio
Chi mai ti scorderà
Addio addio
Anchio ti ricorderò

Era mezzogiorno in piena notte
E gli uomini di buona volontà
Tutti si guardarono negli occhi
Poi ognuno andò per la sua strada
E troppo tardi per partire
Troppo tardi per morire
Siamo troppo grassi comandante
Addio addio
Chi mai ti scorderà
Addio addio
Anchio ti ricorderò

Era mezzogiorno e tu non ceri
Un bambino piangeva nel silenzio
Fuori cera il sole e caldi odori
E parole antiche di soldati
Oggi ti ricorda la tua gente
Cuba viva sotto il sole
La sierra che ti ha visto vincitore
Addio addio
Chi mai ti scorderà
Addio addio

Anchio ti ricorderò




Giorgio Gaber - La libertà

Vorrei essere libero, libero come un uomo.
Vorrei essere libero come un uomo.

Come un uomo appena nato
che ha di fronte solamente la natura
e cammina dentro un bosco
con la gioia di inseguire un'avventura.
Sempre libero e vitale
fa l'amore come fosse un animale
incosciente come un uomo
compiaciuto della propria libertà.

La libertà non è star sopra un albero
non è neanche il volo di un moscone
la libertà non è uno spazio libero
libertà è partecipazione.

Vorrei essere libero, libero come un uomo.
Come un uomo che ha bisogno
di spaziare con la propria fantasia
e che trova questo spazio
solamente nella sua democrazia.
Che ha il diritto di votare
e che passa la sua vita a delegare
e nel farsi comandare
ha trovato la sua nuova libertà.

La libertà non è star sopra un albero
non è neanche avere un'opinione
la libertà non è uno spazio libero
libertà è partecipazione.

La libertà non è star sopra un albero
non è neanche il volo di un moscone
la libertà non è uno spazio libero
libertà è partecipazione.

Vorrei essere libero, libero come un uomo.
Come l'uomo più evoluto
che si innalza con la propria intelligenza
e che sfida la natura
con la forza incontrastata della scienza
con addosso l'entusiasmo
di spaziare senza limiti nel cosmo
e convinto che la forza del pensiero
sia la sola libertà.

La libertà non è star sopra un albero
non è neanche un gesto o un'invenzione
la libertà non è uno spazio libero
libertà è partecipazione.

La libertà non è star sopra un albero
non è neanche il volo di un moscone
la libertà non è uno spazio libero

libertà è partecipazione.