RED
VOLTAIRE – 13/12/2022
La revista Time
acaba de proclamar “político del año” al presidente ucraniano
Zelenski. Es de suponer que Zelenski se ganó ese título no sólo
por haber prohibido –invocando la guerra– todos los partidos
políticos de oposición, sino también por haber asesinado y
encarcelado a quienes rechazan su política, por haber tomado el
control de todos los medios de prensa, por haber prohibido la
lengua rusa, por haber destruido 100 millones de libros, por haber
confiscado bienes de los oligarcas –incluyendo a aquellos que
financiaron su ascenso al poder–, por haber nacionalizado los
bienes de inversionistas y de firmas rusas y, como colofón, por
haber prohibido la iglesia ortodoxa.
Con todos esos actos,
Zelenski se atiene al objetivo que los nacionalistas integristas
enunciaron en el artículo 16 de la Constitución ucraniana
adoptada en 1996: «preservar el patrimonio genético del
pueblo ucraniano». En eso consiste la etnopolítica, es el
reconocimiento de derechos a sólo a una parte de la población,
basándose en su pertenencia a la “etnia ucraniana”.
[Arrezafe se complace en ofrecer esta otra portada alternativa, más ajustada a la realidad que intentan denodadamente ocultarnos]
La revista Time
designó al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, como
«personalidad del año», algo evidente, según la
redacción del semanario estadounidense, que ve a Zelenski como
alguien que encarna un coraje contagioso que ha permitido a su pueblo
resistir la invasión rusa.
Pero en Ucrania, desde el
25 de julio, el poder ha pasado de las manos de Zelenski a las del
vicepresidente del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa,
Oleksiy Danilov.
De hecho, el presidente
Zelenski se limita a ejercer una función de vocero del régimen
mientras que Danilov se encarga de redactar los decretos que él
firma. Entre los dos han instaurado un régimen de terror.
El 17 y el 25 de julio,
tres miembros del mencionado Consejo fueron destituidos bajo la
acusación de haber cometido numerosos actos de traición
denunciados por sus propios subalternos. Así fueron destituidos:
˃ el diplomático
Ruslan Demchenko;
˃ Ivan Bakanov,
amigo de infancia de Zelensk y jefe del servicio de seguridad (SBU);
˃ y la fiscal
general de Ucrania, Irina Venediktova, ex consejera jurídica de
Zelenski.
Al referirse a esos días
cruciales, Rinat Ajmetov, el hombre más rico de Ucrania antes de la
guerra, ha declarado que Zelenski había acaparado el poder, todos
los poderes, simulando una reforma.
El 26 de agosto, Oleksiy
Danilov reveló en el canal de televisión NTA, que el Consejo de
Seguridad y Defensa había adoptado un plan de defensa del país
en noviembre de 2021, o sea 4 meses antes de la intervención
rusa. Ese plan estaba preparado desde que Zelenski rechazó la
proposición de un Minsk-3, presentada por Francia, los días 8 y
9 de diciembre de 2019. «Es un enorme documento fundamental
que estipula las actividades de todos los cuerpos, sin excepción,
quién debe actuar y cómo en una situación de ley marcial»,
precisó Danilov en Left Bank el 7 de septiembre.
ASESINATO DE LOS
OPOSITORES POLÍTICOS
Los asesinatos políticos
son perpetrados generalmente no por los órganos gubernamentales sino
por los «nacionalistas integristas». Estos pueden
secuestrar o hacer desaparecer en cualquier momento a los
opositores políticos, o incluso ejecutarlos directamente en plena
calle y a la vista de todos. Las víctimas son, en primer lugar,
periodistas o personas que ocupan cargos electivos. Y eso no es
nuevo ya que esos asesinatos han venido repitiéndose desde el año
2014.
Un caso ilustrativo es el
del diputado Oleg Kalachnikov, asesinado en 2015 de 11 balazos en la
cabeza a la puerta de su casa. La policía nunca aclaró quién
perpetró ese asesinato ni quién dio la orden de eliminar al
diputado.
Pero en algunos casos ese
tipo de asesinatos han sido perpetrados directamente por la seguridad
ucraniana, el SBU, como la ejecución del negociador oficial Denis
Kireev, abatido en Kiev a su regreso de una serie de contactos
oficiales con negociadores rusos. Kireev fue baleado en plena
calle, el 6 de marzo de 2022, porque haberse atrevido a mencionar
ante los negociadores rusos los vínculos históricos entre
Ucrania y Rusia.
Los dirigentes políticos
no asumen públicamente esos actos… pero los alientan, afirmando
que hay que «purificar» el país. No se trata de matar
agentes de la Federación Rusa sino de liquidar a quien sea de
alguna manera portador de la cultura rusa o a cualquier persona que
reconozca el valor de esa cultura.
El alcalde de Kiev, el ex
campeón de boxeo Vitali Klitschko, ha dado al grupo neonazi llamado
C-14 la misión de descubrir y eliminar físicamente a los
«saboteadores» entre los ucranianos de origen eslavo.
Procedimientos penales
han sido abiertos contra ex altos responsables del Estado, como el
diputado Yevhen Murayev, el ex ministro de Asuntos Interiores
Arsen Avakov, el ex primer ministro Arseni Yatseniuk, el ex
secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Oleksandr Turchynov
y contra el ex presidente Petro Porochenko.
En este momento, el SBU
está enfrascado en una campaña detenciones de numerosos civiles a
los que acusa de haber colaborado con los rusos.
PROHIBICIÓN DE LA
LENGUA RUSA
Según los Acuerdos de
Minsk 2 (art. 11, nota explicativa [1]), firmados el 12 de febrero de
2015, los habitantes del Donbass debían determinar por sí mismas
su lengua oficial. El 1º de septiembre de 2022, Oleksiy Danilov
declaró: «Son ellos [los habitantes del Donbass] quienes
deben hallar un idioma común con nosotros, no nosotros con ellos.
Tenemos fronteras y si alguien no está contento con las leyes y
reglas que se aplican en el territorio de nuestro país, nosotros
no retenemos a nadie.»
El 21 de octubre Danilov
fue todavía más claro: «La lengua rusa tendría que desaparecer
completamente de nuestro territorio como elemento de propaganda
hostil y de lavado de cerebro para nuestra población.»
CONTROL DE LOS MEDIOS
El 20 de julio, en plena
crisis del Consejo de Seguridad y Defensa, Oleksiy Danilov declaró
que muchas personas que solían aparecer en televisión antes de
«la agresión rusa» ya no serán vistas en lo adelante:
«No se sabe dónde están. El SBU hará declaraciones fuertes
sobre ellas.» Danilov acusó a esas personalidades de
transmitir los puntos de vista de Rusia: «Implantar esas
narrativas rusas es algo muy muy peligroso. Aparentemente,
tendríamos que entender lo que son esas personas. Miren, no las
necesitamos. Déjenlas que se vayan, déjenlas irse a sus pantanos y
croar en su lengua rusa.»
En el momento de aquella
declaración, el Consejo de Seguridad y Defensa ya había puesto bajo
su control todos los medios escritos y audiovisuales. Y había
prohibido además un centenar de canales de Telegram
calificándolos de «prorrusos».
DESTRUCCIÓN DE 100
MILLONES DE LIBROS RUSOS O EN LENGUA RUSA
El Instituto del Libro de
Ucrania, que supervisa las bibliotecas públicas, recibió la tarea
–el 19 de mayo, o sea antes de la crisis en el Consejo de
Seguridad y Defensa– de destruir 100 milllones de libros [2].
El objetivo era destruir
todos los libros de autores rusos o impresos en ruso, o simplemente
impresos en Rusia. En el parlamento ucraniano se designó una
comisión encargada de garantizar la aplicación de esta
“depuración” intelectual. La inmensa mayoría de los libros
hallados en las bibliotecas eran manuales prácticos de cocina, de
costura, etc. cuya destrucción finalmente se pospuso un poco para
dar la prioridad a las obras de autores tan maléficos como Pushkin y
Tolstoi.
PARTIDOS POLÍTICOS
PROHIBIDOS
Kiev prohibió uno a uno
todos los partidos políticos de la oposición. El último que
quedaba fue prohibido el 22 de octubre [3] y sus diputados fueron
despojados de sus escaños.
El oblast de
Transcarpatia, cerca de Hungría, es el único que se niega a
destituir a los responsables locales miembros de los partidos
políticos prohibidos.
CONFISCACIÓN DE LOS
BIENES DE OPOSITORES Y RUSOS
Desde finales de febrero,
la Agencia de Búsqueda y Gestión de Bienes (ARMA), órgano cuya
creación fue impuesta por la Unión Europea supuestamente para
luchar contra la corrupción, ha confiscado bienes por un valor
total ascendente a 41 millones de dólares.
Todos oligarcas
propietarios de medios fueron obligados, uno a uno, a entregarlos a
Kiev. Se trata de un plan general que supuestamente debería
liberar el país de la influencia de esos personajes, que sin
embargo siguen teniendo derecho a poseer otros tipos de propiedades.
Según una ley ucraniana
de 2021, los oligarcas son los 86 individuos que poseen al menos 80
millones de dólares, que participan en la vida política y que
ejercen gran influencia sobre los medios. Según Oleksiy Danilov,
al final de la guerra ya no habrá oligarcas.
El 7 de noviembre, el
Consejo de Seguridad y Defensa decidió nacionalizar las fábricas
pertenecientes a los oligarcas, incluso las de Igor Kolomoiski,
quien financió a Volodimir Zelenski. Esas instalaciones pasaron a
ser administradas por el ministerio de Defensa y, según Kiev, serán
«restituidas al pueblo ucraniano» cuando se levante la
ley marcial.
Esa decisión ha sido
aplicada, entre otros, al fabricante ucraniano de motores de aviones
Motor Sich, que había entrado en conflicto con inversionistas
chinos ante una corte de arbitraje de La Haya –el llamado “caso
Beijing Skyrizon. China, que está reclamando 4 500 millones de
dólares, ha calificado esa nacionalización de «robo».
Según Pekín: «Desde 2020, el gobierno ucraniano ha creado
constantemente problemas, ha condenado, reprimido y perseguido a los
inversionistas chinos injustificadamente, con la intención de
nacionalizar Motor Sich PJSC por vías ilegales y de saquear
descaradamente los activos chinos en el extranjero.»
El 20 de octubre, el
Consejo de Seguridad y Defensa secuestró los bienes de 4 000
empresas y particulares rusos en Ucrania. Esa medida se aplica
también a personalidades ucranianas que se habían instalado en
Rusia antes de la guerra, como los cantantes Taisiya Povaliy, Ani
Lorak, Anna Sedokova y la presentadora de televisión Regina
Todorenko.
LA PROHIBICIÓN DE LA
IGLESIA ORTODOXA
El 1º de diciembre, el
Consejo de Seguridad y Defensa ucraniano decidió «prohibir a las
organizaciones religiosas afiliadas a centros de influencia de la
Federación Rusa operar en Ucrania», según anunció el
presidente Zelenski al firmar el decreto 820/2022 [4].
El “Servicio de Estado
para la Etnopolítica y la Libertad de Conciencia” está ahora
encargado de tomar los edificios de la iglesia ortodoxa vinculada
al Patriarcado de Moscú. Hace 2 semanas, el SBU irrumpió
violentamente en un monasterio para registrarlo, acusando a varios
popes de haberse atrevido a mencionar a Rusia como la «Madre
Patria».
Pero el presidente
Zelenski parte del principio que nada de todo eso contradice las
normas occidentales en materia de derechos humanos… porque la
Corte Europea de Derechos Humanos ya no recibirá ninguna denuncia
de Rusia, país que decidió retirarse del Consejo de Europa.
CORTAR TODA RELACIÓN
CON RUSIA
El 4 de octubre, el
presidente Zelenski firmó un decreto que prohíbe toda nueva
negociación con Rusia.
Y el 1º de diciembre
Oleksiy Danilov llamó a «la destrucción de Rusia». Para
que no quedara duda de lo que quería decir, Danilov precisó:
«Sólo necesitan ser destruidos para que cesen de existir como
país, dentro de las fronteras donde existen ahora… Son sólo
bárbaros. Y cuando alguien dice que hay que sentarse a la misma
mesa que esos bárbaros y hablar con ellos, yo considero que eso
no es digno de nuestro pueblo.»
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