Mostrando entradas con la etiqueta feminismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feminismo. Mostrar todas las entradas

08 marzo, 2025

Clara Zetkin, principal impulsora del Día Internacional de la Mujer Trabajadora

 


Periodista, oradora, maestra y comunista fue, por encima de todo, una incansable revolucionaria y luchadora por los derechos de las proletarias.


fundacionerguete.org.


El 17 y 18 de agosto de 1907, cincuenta y nueve delegadas de quince naciones del mundo se reunían en Stuttgart (Alemania) en defensa de la emancipación de la clase obrera, el antimilitarismo y la internacionalización del socialismo: nacía en ese momento lo que hoy conocemos como la Internacional Socialista de Mujeres, movimiento que reivindicaría los derechos de las trabajadoras y el papel de estas en la lucha obrera. Ya en esta Primera Conferencia Internacional destacaría la labor de una de las dirigentes comunistas más reconocidas de todos los tiempos: Clara Zetkin, que sería elegida por las presentes como Secretaria Internacional de la Mujer. Tres años más tarde, en 1910, Copenhague (Dinamarca) era la ciudad escogida para albergar la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en la que la propia Zetkin presentaba, ante las ya más de cien delegadas participantes, la propuesta de conmemorar el día Internacional de la Mujer Trabajadora, en memoria de todas las mujeres que, durante los siglos XIX y XX, se manifestaban contra las terribles condiciones laborales que sufrían y en defensa de la consecución del voto femenino universal y la igualdad de derechos.


Clara Eissner nació el 5 de julio de 1857 en Wiederau, Alemania. Mientras cursaba sus estudios de profesorado en la ciudad de Leipzig, conoció al que sería su primer marido, el revolucionario ruso Ossip Zetkin del que, pese a su ferviente reivindicación de los derechos de las mujeres, adoptaría el apellido con el que pasaría a la historia.


Al finalizar sus estudios, Clara entró en contacto con el movimiento obrero, afiliándose, ya en 1878 al Partido Socialista de los Trabajadores, cuyas actividades serían prohibidas en Alemania poco después. Zetkin se exilió entonces en Suiza, donde conocería a importantes figuras del movimiento socialista, hasta su vuelta a Alemania con el levantamiento de la prohibición, en 1890, para organizar la sección femenina del partido.


Entre 1892 e 1917, dirigió el periódico Die Gleichheit (La Igualdad), donde se recogieron durante años las reivindicaciones del movimiento socialista femenino internacional. Tanto en sus páginas como a través de sus discursos, Zetkin defendió fervientemente la lucha del proletariado y el papel de las mujeres en esta:


"La proletaria ha conquistado su independencia económica, pero como persona, como mujer, y como esposa, no tiene la menor posibilidad de desarrollar su individualidad. Para su tarea de mujer y de madre sólo le quedan las migajas que la producción capitalista deja caer al suelo". (Extracto del discurso Sólo con la mujer proletaria triunfará el socialismo, pronunciado por Clara Zetkin el 16 de octubre de 1896 en el Congreso de Gotha del Partido Socialdemócrata de Alemania).


Pero Clara Zetkin tuvo también un importante papel –aunque menos conocido–, en la defensa de una educación igualitaria que, para ella, era fundamental en el proceso de liberación de la humanidad y la construcción de una sociedad más justa. Por ello, apoyó la necesaria implicación de las niñas y niños, a través de su educación desde la familia proletaria, en el desarrollo político y social, y clamó contra el trabajo infantil explotador. En este sentido, luchó por el establecimiento de la enseñanza gratuita, la creación de escuelas especiales para niños y niñas con discapacidad, la inclusión del deporte y la alimentación en las escuelas, la mejora de la remuneración del profesorado, la eliminación de las clases de religión en el sistema escolar, etc.


Con la entrada de Alemania en la Gran Guerra, Zetkin participó también en las protestas para detener el conflicto, lo que la llevaría a ser encarcelada en numerosas ocasiones. Posteriormente, tras la conocida como Revolución de Noviembre de 1918, con la que se constituía la República de Weimar, Zetkin pasó a formar parte del primer Comité Central del Partido Comunista de Alemania, al que representó en el Reichstag (parlamento alemán) entre 1920 y 1933.


A los 75 años, como miembro de mayor edad de la institución, presidió la apertura de sesiones de la cámara, desde donde, a pesar de estar ya enferma, utilizó todas las fuerzas de las que disponía para pronunciar un último alegato de unión contra el nacionalsocialismo. Pese a su trabajo y al de otras muchas personas comprometidas contra el nazismo, Hitler llegaba al poder en 1933. Zetkin se vio entonces obligada a exiliarse nuevamente, esta vez en la URSS, donde moriría poco después, (el 20 de junio de ese mismo año), siendo enterrada en un funeral multitudinario al que acudirían los más destacados líderes comunistas de la época.


Clara Zetkin ha pasado a la historia por su defensa de la revolución proletaria, la educación, el antimilitarismo y los derechos de la clase obrera. Pero, por encima de todo, destaca su impetuosa lucha por los derechos y la organización de las mujeres obreras. En sus propias palabras, "la inclusión de las grandes masas de mujeres proletarias en la lucha de liberación del proletariado es una de las premisas necesarias para la victoria de las ideas socialistas, para la construcción de la sociedad socialista".


★


06 noviembre, 2022

Judith Butler o el fetichismo de la mercancía intelectual — Tita Barahona

 


Frente Antiimperialista Internacionalista – 06/11/2022


La filósofa Judith Butler, principal productora de la teoría queer e inspiradora del movimiento de la "identidad de género", volvió recientemente a Madrid tras su visita a Barcelona el pasado mes de enero para recibir el Premi Internacional Catalunya que concede la Generalitat.


Todos los grandes medios publicaron la noticia de su nueva visita, no sin añadir a su presentación la preceptiva etiqueta de ser "la personalidad intelectual más influyente del mundo".


En esta ocasión se le concedió la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Al acto acudió la ministra de Igualdad, Irene Montero, que escribió en su cuenta de Twitter:


"Judith Butler es una referencia indiscutible para las feministas. Nuestra lucha colectiva avanza con pensadoras y activistas como ella".



Seguramente, la señora Montero sabe que Butler no es una referencia para una parte importante del feminismo, que incluso la considera anti-feminista; pero conscientemente lo silencia, igual que lo hacen los medios corporativos al ocultar sistemáticamente que las críticas a Butler –como las que se expresaron en la Universidad Complutense donde dio una conferencia– provienen del feminismo. Llegan incluso al punto de asimilar esas críticas a las de la ultraderecha, por si cabía poca manipulación.


Así lo hizo el "progresista" diario Público en su noticia, donde señala que las protestas contra Butler en la Complutense no eran las primeras a las que la filósofa se enfrentaba:


"En 2017, la pensadora fue víctima de una caza de brujas en Sao Paulo. Una movilización en contra de los derechos LGTBIQ+", que provino de la derecha evangelista.


Lo cierto es que el aparato académico-mediático-político ha convertido a la controvertida filósofa estadounidense en poco menos que una celebrity de la intelectualidad y el "activismo".


Habría que preguntarse, ¿qué hace a Judith Butler ser objeto de tanto elogio, tantos premios, tantas traducciones, tantas entrevistas… mientras se orilla y ningunea a otras intelectuales que también escriben –sin tanta opacidad terminológica– sobre temas de sexo, género y feminismo, como, por ejemplo, sin salir de Estados Unidos, la profesora Martha Gimenez (1)?


¿Se trata de la calidad de sus escritos, la profundidad de su pensamiento, su claridad expositiva, su contribución a las luchas de emancipación social? Muy discutible.


Los intelectuales que están involucrados en el análisis materialista de la producción, circulación y consumo de los productos intelectuales ofrecen otra explicación.


En el mundo capitalista, lo mismo que hay una industria musical, del cine, de la moda, etc., también hay, aunque menos publicitada y reconocida, una industria de la alta cultura, de la teoría y los productos intelectuales en general, que está asimismo controlada por la clase propietaria de los medios de producción: la burguesía.


Esto ha sido así en toda la historia del capitalismo. El propio Marx ya señaló que las ideas dominantes en una época concreta son las ideas de la clase dominante.


Esta industria, que el filósofo Gabriel Rockhill llama "industria de la teoría global", es la que se encarga de manufacturar ideas que pone en circulación y presenta como las más importantes de este particular "mercado". Para ello cuenta con una infraestructura que incluye universidades, think tanks, fundaciones y agencias gubernamentales.


Esta red tiene la capacidad de transformar la producción de un teórico o una teórica particular en una mercancía que toda persona merecedora de llamarse intelectual debe leer y compartir, gracias a la amplia distribución y difusión que realiza de sus personas y obras.


Lo hizo tras la II Guerra Mundial, con los filósofos de la Escuela de Frankfurt, principalmente Horkheimer y Adorno (este último muy influyente en la obra de Butler) y con los filósofos franceses que son referencia del posmodernismo, como Jacques Derrida, Michel Foucault, Julia Kristeva, Jacques Lacan, entre otros, sobre los que el aparato analítico de la propia Judith Butler se basa en gran medida.


La industria de la teoría global recibe apoyo y financiación de agencias de inteligencia como la CIA, el MI6 británico y brazos del gobierno estadounidense como la USAID o la NED, así como de fundaciones ligadas a las familias de la oligarquía de ese país, como la Ford, la Rockefeller, la Carnegie y la Mellon.


En la fundación Mellon, Judith Butler fue investigadora principal en su sección de becas entre 2015 y 2020; becas que son soporte de los programas del Consorcio Internacional de Teoría Crítica (Consortium of Critical Theory Programme), de la que ella fue co-presidenta.


"Teoría crítica", porque precisamente uno de los objetivos es comercializar a los productores y productos de la industria de la teoría global como "críticos" y "radicales", pero una crítica y una radicalidad dentro siempre del campo anti-comunista.


Son intelectuales que critican ciertos aspectos del capitalismo o que incluso se presentan como marxistas, como es el caso del muy promocionado Slavoj Zizek, pero para los cuales no hay alternativa al capitalismo, porque –según ellos– la que hay es mucho peor. La propia Butler apoya al Partido Demócrata de su país. Lo ha demostrado en más de una ocasión donando a las campañas de Kamala Harris, quien, desde su anterior puesto de ex-fiscal, encerró en ese "instrumento de violencia" que, según Butler, es la prisión a miles de pobres y de minorías raciales.


Es decir: discursos aparentemente radicales, pero práctica política conservadora. Nada que suponga un desafío real al sistema de explotación y opresión que es el modo de producción capitalista. La obra de Butler es prueba de ello.


Estos intelectuales "críticos" y "radicales" son un soporte importante de lo que la CIA ha llamado la "izquierda compatible", es decir, la que ahora pasa por ser izquierda y está presente en los parlamentos y los gobiernos: compatible con el capitalismo y con el imperialismo.


No nos puede sorprender, por tanto, la cantidad de alabanzas que le dedican a Butler todas las figuras políticas de la izquierda compatible española, como es la ministra Irene Montero.


Esta izquierda solo se diferencia de la derecha en aspectos superficiales, generalmente de carácter socio-cultural, como es, por ejemplo, la llamada política de las identidades, a la que Butler contribuye con su discurso sobre los géneros. Ella ahora, de hecho, se declara "no-binaria" y pide que no se la trate de "ella" (she) sino de "elle" (they).


La industria de la teoría global, con sus mercancías intelectuales, de las que Butler es un producto estrella –quizás la más brillante de épocas recientes– es en realidad, como sostiene el profesor Rockhill, una parte importante del poder blando que se aplica en la guerra global contra el comunismo.


Y podríamos añadir, en el caso concreto de Judith Butler, contra el feminismo anti-capitalista.


(Publicado en Canarias Semanal, el 4 de noviembre de 2022)


(1) Martha Giménez es profesora emérita de Sociología en la Universidad de Colorado (EE.UU), feminista marxista, autora del libro Marx, Women, and Capitalist Social Reproduction: Marxists Feminists Essays (2019).


★


07 marzo, 2019

Mujeres activistas torturadas en las cárceles de Arabia Saudí — Teresa Domínguez




Nueva Revolución – 04/03/2019






Nuestro gobierno, como casi toda la comunidad internacional, mantiene lazos estrechos con Arabia Saudí, principalmente comerciales y de apoyo militar y político, sin embargo, a diferencia de su presión a otros países, permanece impasible ante la constante flagrante vulneración de derechos humanos que protagoniza el Reino Saudí.

Desde que fueron arrestadas las mujeres activistas el 15 de mayo de 2018, estas han sido objeto de agresiones sexuales, tortura y otras formas de trato vejatorio en las cárceles. Las autoridades del Reino lanzaron una ola de arrestos contra defensores de los derechos humanos, principalmente mujeres. Esta última represión contra activistas no tuvo precedentes por su precisión y ferocidad. El Parlamento Europeo y el Consejo de representantes han pedido oficialmente su liberación inmediata.

Según Human Right Watch EU, a través de su directora ‏Lotte Leicht, el uno de marzo llegaron noticias lamentables, en vez de su liberación, se abren cargos contra todas estas mujeres. Las acusaciones de tortura nunca fueron investigadas, y ahora, son ellas las que enfrentan cargos criminales y juicios. Algunas activistas que fueron liberadas denuncian que varias de las mujeres fueron recluidas en régimen de aislamiento durante meses y sufrieron torturas y hostigamiento sexual. Un funcionario saudí negó tales denuncias, asegurando que “son falsas … y no tienen conexión con la verdad“. Por su parte Kenneth Roth, Director Ejecutivo de HRW también confirma que, a pesar de haber sido torturadas y agredidas sexualmente, Arabia Saudí anuncia que ya prepara el proceso de juicio contra las activistas, y presenta cargos criminales contra ellas “mostrando la verdadera cara del príncipe heredero saudí “reformista”.

Según ALQST, está en nuestras manos hacer presión uniéndonos a la campaña internacional que pide al gobierno Saudí que cese la tortura y libere inmediatamente a estos activistas. #StandWithSaudiHeroes

Han sido varias las ocasiones en las que he dedicado mi columna a contar cómo se iban sucediendo una tras otras las detenciones de mujeres y hombres activistas por los derechos humanos. En agosto se sumaron las detenciones de Samar Badawi y Nassima al-Sadah. Otras dos víctimas del gobierno Saudí contra el movimiento por los derechos de las mujeres y las minorías.

Las autoridades saudíes intensificaron las detenciones y procesamientos de disidentes y activistas desde principios de 2017. Sin embargo la ofensiva mayor comenzó el 15 de mayo, unas semanas antes del levantamiento de la prohibición de conducir a las mujeres, el 24 de junio, con el fin de silenciar las voces disidentes, con un resultado de una veintena de activistas detenidas.

Cualquier disidencia pacífica, ya sea pasada o presente, es considerada por el Reino del Príncipe heredero Bin Salman como una amenaza a su gobierno autocrático. El gobierno saudí considera la defensa de los derechos humanos, o de las mujeres, como una traición al estado, estar en contacto con organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación independientes y transparentes, y con embajadas y países para mejorar los intereses de su propio país y sus ciudadanos, es una afrenta al país y una traición al estado.

De acuerdo con todas las leyes humanitarias, particularmente el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR); la privación de la libertad sobre la única base de ejercer pacíficamente el derecho de opinión y expresión y la defensa de los derechos humanos a través de ella, se considera arbitraria e ilegal y una abyecta violación de los derechos fundamentales.

La ONG independiente ALQST ha lanzado una campaña mundial para apoyar a las activistas feministas por los derechos de las mujeres saudíes a través del hashtag #StandWithSaudiHeroes para solicitar a nuestros gobiernos que presione a Arabia Saudí, ponga fin a la tortura y libere a estas personas detenidas de inmediato.

Es la primera vez que las autoridades detienen en masa a mujeres activistas, mujeres que solo defienden su derecho a ser libres y poder decidir por su vida. Recuerdo cuando unas semanas antes de las detenciones entrevistamos a “Rocío” activista feminista, una de las protagonistas que lanzaron la campaña #StopEnslavingSaudiWomen contra la tutela masculina en Arabia Saudí y una de las fundadoras del digital @alamal_news. Poco después, una de sus compañeras fue detenida, y se vieron obligadas a cerrar el digital.

Estas mujeres fueron detenidas en redadas nocturnas, como Loujain al-Hathloul, Aziza al-Yousef y Eman al-Nafjan. Siguieron arrestos adicionales, Hatoon al-Fasi, Amal al-Harbi, Nouf Abdulaziz, Mayaa al-Zahrani, Nasima al-Sadah y Samar Badawi. Estas mujeres estaban en la vanguardia del movimiento por los derechos de las mujeres en Arabia Saudita durante años:

Loujain Hathlouul, 29 años, fue arrestada después de asistir a una sesión del Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

Aziza Yousef, profesora jubilada de ciencias de la computación, una de las primeras en pedir que se le permitiera a las mujeres conducir, y dirigió campañas para derogar las leyes de tutela masculina.

Eman AlNafjan, profesora de lingüística, escribía un blog sobre los derechos de las mujeres desde 2008, y formó parte de la campaña de conducción de mujeres, arrestada mientras filmaba a una mujer que conducía.

Hatoon al-Fasi, de 55 años, profesora de historia, participó activamente en las campañas sobre el derecho a votar de las mujeres en las elecciones municipales de 2005, 2011 y 2015.

Amal al-Harbi es la esposa del destacado activista Fowzan al-Harbi, uno de los miembros fundadores de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos (ACPRA).

Nouf Abdulaziz, escritora y productora de televisión, expresó su apoyo a las mujeres arrestadas en Twitter y fue una defensora abierta de los presos políticos saudíes.

Mayaa al-Zahrani, compañera activista y amiga de Nouf, fue detenida después de hacer una publicación en redes sociales en apoyo de su amiga.

Nasima al-Sadah hizo campaña por los derechos civiles y políticos, los derechos de las mujeres y los derechos de la minoría chií en la provincia oriental de Arabia Saudí durante muchos años. Trabajó en las elecciones municipales en 2015, pero se le prohibió participar.

Samar Badawi, 37 años, fue la primera persona en presentar una demanda por el derecho al voto de las mujeres y participó en la campaña de conducción de mujeres. Anteriormente fue sometida a una prohibición de viajar en 2014 y arrestada en 2016 por su trabajo sobre derechos humanos.

Naima AlMatrood, activista saudí encarcelada desde hace 6 años. Su salud está deteriorada y apela a ONGs pro #DDHH pidiendo ayuda, necesita tratamiento pero se lo niegan.

La última ola de arrestos ocurrió pocas semanas antes del levantamiento de la prohibición de conducir a las mujeres el 24 de junio. El relato de las “mujeres detenidas” enumera las torturas, las palizas, el acoso y agresiones sexuales y el confinamiento solitario que padecen estas mujeres en la tristemente célebre prisión de Dhahban en Jeddah.

Otros detenidos partidarios del movimiento son: Israa AlGhomham defensora minoría Chií, Mujtaba Alsuwaiket, Salman Al Quraish, Ibrahim al-Modaimeegh, abogado; Abdulaziz Meshaal, filántropo, Mohammed Rabea, activista social, , Amal al-Harbi, esposa del activista Fowzan al-Harbi, Waleed Abu al-Khair, Abdulaziz al-Shubaily, Mohammed al-Qahtani, Abdullah al-Hamid, Fadhil al-Manasif, Abdulkareem al-Khodr, Saleh al-Ashwan, Zuhair Kutbi, Alaa Brinji, Nadhir al-Majed, Issa al-Nukheifi, Essam Koshak, Mohammad al-Otaibi, Abdullah al-Attawi, Raif Badawi y Fahad al-Fahad… entre otros.

Imagen de ‏@600_sameh cárcel de mujeres en Arabia Saudí

Han pasado muchos meses y poco se sabe del destino de estas mujeres y hombres. En octubre de 2018, comenzaron a surgir testimonios sobre agresiones sexuales y torturas por parte de los funcionarios de las cárceles de mujeres de Arabia Saudí, durante los interrogatorio. Tales testimonios fueron reportados por ALQST, Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

Según testimonio de estas organizaciones, los funcionarios han torturado severa y repetidamente a las detenidas por electrocución, golpes y flagelación. Permanecen detenidas sin cargos (hasta ahora) e incomunicadas. Les han golpeado la planta de los pies y estas muestran marcas visibles de dichas torturas. Han sido pateadas, tocadas y vejadas, amén de haber perdido mucho peso. Pero las torturas no terminan ahí, las han sometido a hostigamiento físico y agresión sexual. Además de ser fotografiadas desnudas y torturadas psicológicamente.

Al menos dos de las mujeres vieron, presuntamente, a Saud al-Qahtani en las cámaras de tortura. Al-Qahtani es Consejero cercano del príncipe heredero Mohammed Bin Salman, y está implicado en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Dijo a al menos una persona detenida mientras la torturaban: “Haré lo que me dé la gana contigo y luego te disolveré y te tiraré por el inodoro“. Dice ALQST que esta amenaza recuerda de forma escalofriante el destino de Khashoggi.

Desde octubre de 2018, se ha impuesto una prohibición arbitraria de viajar a varios miembros de la familia de las activistas. Y por si no fuese suficientemente, las autoridades saudíes han abierto un centro de detención para mujeres que violan “las leyes de tránsito” (tráfico). Las autoridades de la provincia oriental han establecido un centro de detención en un hogar de bienestar para mujeres en la región de Al-Ahsa. “La instalación se utilizará durante un año hasta que se prepare un centro apropiado para las mujeres infractoras de tráfico detenidas“. Se compone de ocho habitaciones y puede albergar hasta 32 mujeres.

De acuerdo con todas las leyes humanitarias, particularmente el ICCPR; la privación de la libertad sobre la única base de ejercer pacíficamente el derecho de opinión y expresión y la defensa de los derechos humanos a través de ella se considera arbitraria e ilegal y una abyecta violación de los derechos fundamentales. Recordemos que Arabia Saudí preside el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y ocupa un cargo en el Consejo de Mujeres de la ONU hasta 2022, siendo uno de los 125 países que no tipifica la violencia doméstica. No existen leyes que protejan ni a la mujer, ni a las hijas, ni de violencia de género, ni de agresión sexual.

A la luz de estos testimonios desgarradores, Organismos Internacionales por los Derechos Humanos piden la colaboración internacional para presionar a Arabia Saudí para que liberen a las activistas de manera inmediata e incondicional, junto con todas los demás detenidos por la expresión pacífica de sus opiniones o por actuar para promover los derechos humanos. Además exigen se permita una investigación rápida, imparcial y efectiva de las denuncias de tortura. #StandWithSaudiHeroes.


#8M mucho por hacer para alcanzar la igualdad. #NiUnPasoAtrás

"No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”