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17 julio, 2021

Una nación gobernada por el miedo

 


"Nos hemos convertido en una nación gobernada por el miedo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, una serie de líderes políticos han fomentado el miedo en el pueblo estadounidense: miedo al comunismo, miedo al terrorismo, miedo a los inmigrantes, miedo a las personas por motivos de raza y religión, miedo a los gays y lesbianas y temor a las personas diferentes. Es el miedo el que permite que los líderes políticos nos manipulen y falseen nuestras prioridades nacionales".


Mike Gravel



09 enero, 2019

“Europa no debería preocuparse por los inmigrantes. Debería preocuparse por el creciente fascismo” — Laurie Penny




NewStatesman – 14/08/2015 / traducción: Arrezafe

Hay una metáfora sobre las ranas en ebullición que dice, que si pones una rana en una cacerola con agua fría y aumentas el calor muy lentamente, la rana permanecerá allí hasta cocerse. El hirviente cambio cultural es así. Es difícil de detectar cuando estás viviendo dentro de él. Puedes permanecer quieto mientras el estado de ánimo social se vuelve progresivamente más duro, más áspero y más feo, diciéndote a ti mismo que todo va a estar bien, mientras a tu alrededor el agua comienza a burbujear.

[...]

El comportamiento de la élite británica y europea hacia los inmigrantes no es simple inhumanidad. Es una inhumanidad estratégica. Es una inhumanidad armada y diseñada para convencer a las poblaciones que se fracturan bajo golpes de martillo, de austeridad y de caos económico, de que el enemigo está ahí fuera, que hay un "nosotros" que debe ser protegido de "ellos". Hay una razón por la que la sugerencia precisa de David Cameron sobre cómo tratar con los seres humanos desesperados que cruzan el canal es "más perros y cercas". Hay una razón por la que la respuesta de Angela Merkel, en junio, a una manifestación donde los cuerpos de los inmigrantes ahogados fueron enterrados en el jardín delantero del Bundestag, fue un pétreo silencio.

[...]

El fascismo surge cuando se alienta una fractura cultural en el tejido social que propicie la unidad contra una supuesta amenaza externa. Es el aterrador "no son nosotros" lo que nos da la falsa impresión de que hay un "nosotros" que defender.

Ciertamente, los niveles de vida han bajado en la eurozona, pero eso tiene muy poco que ver con la inmigración. La minoría elegida debe sumar y convocar los temores de todas las clases sociales a la vez.

[...]

Nadie puede decidir si los inmigrantes son un problema porque trabajan duro y aceptan incondicionalmente todos los empleos (el mayor temor de una clase trabajadora golpeada por el desempleo y la caída de los salarios) o si es que son demasiado perezosos, por lo que suponen una onerosa carga social (el mayor temor de una clase media que sufre con el aumento de las rentas y los recortes en los servicios sociales);

Ambas cosas no pueden ser a la vez, y de hecho no lo son, pero lo importante es que, de todas maneras, la paradoja se mantenga. Es por eso que el Consejo Consultivo de Migración [UK] está imponiendo controles nuevos y más estrictos a los "inmigrantes calificados" que ingresan al país, incluso cuando se pone fin a un sistema de apoyo estatal, ya miserable para los solicitantes de asilo.

No sé en qué momento de la última década las palabras "solicitante de asilo" se convirtieron en sinónimo de "criminal" en la cotidiana conversación popular, pero ese día, el continente europeo se convirtió en un lugar más decadente y mezquino.

La decencia humana, sin embargo, ha sido premeditadamente arrojada fuera de la ecuación. Gran Bretaña y el resto de Europa han sido deliberadamente sumergidas en un estado de pánico respecto a la inmigración, y cuando la gente entra en pánico no atiende a razones. Ninguna de las numerosas y tranquilizadoras estadísticas –por ejemplo, que la cantidad de refugiados en Gran Bretaña no solo sea baja, sino decreciente– ayudarán cuando tienes las páginas del Daily Mail repletas de viñetas de caricaturas racistas donde los náufragos "ilegales" tratan de saltar las cercas del cielo hacia los recién fallecidos tesoros de una cultura que considera publicable esto en las noticias diarias. 

[...]

La prensa liberal es tan culpable de esto como cualquiera. Las noticias notoriamente más compasivas se encargan de recordarnos que los inmigrantes realmente "enriquecen" nuestra cultura y brindan beneficios económicos. El hecho de que esto sea totalmente cierto no lo hace menos un argumento ofensivo. Los inmigrantes no llegan al oeste –desde Siria, Eritrea, Afganistán o de cualquier otra nación que haya sido colonizada, ocupada y luego bombardeada y saqueada de sus recursos durante siglos de explotación imperial y postimperial– principalmente para enriquecer las vidas de occidentales y amenizar nuestra horrible cocina con cierto sabor. Migran temiendo por sus vidas. Vienen en busca de asilo, seguridad y oportunidades, y tienen todo el derecho para hacerlo, si no es por la ley natural de la tierra, entonces por los principios de la justicia y la decencia humana.

La mayor amenaza para nuestra "forma de vida" no es la inmigración. La inmigración cambia la sociedad, pero mucho menos y de manera muy distinta que, por ejemplo, la tecnología, la austeridad económica, la creciente desigualdad, la globalización o el cambio climático. La mayor amenaza para nuestra "forma de vida", si es que alguna vez ha habido algo así en este vasto y variado continente, no es que algún día tú o yo estemos sentados en un autobús y escuchemos a alguien hablando pashtum o tigriña. La amenaza es que nos tragaremos la narrativa pública de que los inmigrantes, personas de países no europeos son menos humanos que el resto de nosotros, que piensan y sienten menos, que importan menos. Los europeos son muy capaces de sumergirse tranquilamente en el agua burbujeante del fanatismo cultural hasta que se evapore cada fragmento de compasión restante. Esa es la verdadera amenaza para nuestra "forma de vida".



16 enero, 2015

El temor colectivo estimula el instinto del rebaño.

"El temor colectivo estimula el instinto del rebaño, y tiende a engendrar ferocidad hacia los que no son considerados miembros del mismo. [...] El miedo engendra impulsos de crueldad, y, por lo tanto, provoca las creencias supersticiosas que parecen justificar la crueldad. No se puede confiar en que un hombre, una muchedumbre o una nación obren humanamente o piensen cuerdamente bajo la influencia de un gran temor. Y por eso los cobardes son más propensos a la superstición. Cuando digo esto, pienso en los hombres que son valientes en todos los sentidos, y no sólo en el de arrostrar la muerte. Muchos hombres tienen el arrojo de morir heroicamente, pero no tendrían la bravura de decir, o aun de pensar, que la causa por la que se les pide que mueran es indigna de ellos. La deshonra es, para muchos hombres, más dolorosa que la muerte; éste es uno de los motivos de que, en tiempos de excitación colectiva, tan pocos hombres se arriesguen a disentir de la opinión prevaleciente. Ningún cartaginés negó a Moloch, porque hacerlo habría exigido más valor que el necesario para correr el peligro de muerte en el combate."    
Bertrand Russell