Por Pablo Álvarez
Fernández - Resumen
Latinoamericano - 18/10/2019
Yo no soy
independentista, creo que nuestro problema, el de la clase
trabajadora, está por encima de fronteras, himnos y banderas, pero
no hace falta serlo para darse cuenta de que la sentencia del procés,
además de desproporcionada, vulnera todos los principios
democráticos. Y eso, ya seas catalán, asturiana o extremeña, nos
afecta a todos. Detrás de la sentencia se esconde la intención de
anular cualquier tipo de protesta o reivindicación que ponga en
riesgo la estabilidad de este sistema caciquil, corrupto y
totalitario. Y no lo digo yo, lo dice la sentencia: «Y es que
sedición no es otra cosa que una desobediencia tumultuaria,
colectiva y acompañada de resistencia o fuerza». Así, sin
cortarse, utilizan al pueblo catalán para tratar de amedrentarnos a
todos, porque si unimos esta sentencia a la ley mordaza el resultado
es que en este país la protesta queda anulada. Sometimiento o
prisión, no hay más opciones.
A los poderes que
gobiernan este país les ha salido muy rentable su jugada. Fomentar
el odio al pueblo catalán en el resto del estado, utilizando como
armas la mentira y la manipulación, les ha dado un magnifico
resultado. ¡¡¡Que malos son por hablar su lengua!!! ¡¡¡Son
mezquinos por defender su historia!!! ¡¡¡ Que barbaridad pretender
ejercer el derecho de autodeterminación!!! ¡¡¡Cataluña es un
campo minado!!! ¡¡¡El terrorismo campa a sus anchas!!!.
Una y otra vez los mismos
mensajes con una única intención: la ciudadanía española tenía
que preocuparse más por el «peligro» catalán que por la
corrupción sistémica, el saqueo a la hucha de las pensiones, la
estafa bancaria, el deterioro de la seguridad social o la perdida de
los derechos laborales, algunos de ellos conseguidos gracias a la
lucha de esos catalanes tan malos. Sí, gracias a ellos, ¿o ya nadie
recuerda lo que supuso para el movimiento obrero la huelga de La
Canadiense? ¿O todavía creéis que la jornada de 8 horas os la
regaló el patrón? Pues no, no fue así, los caciques nunca regalan
nada, fue la clase trabajadora catalana la que lo logró. La misma
que peleó con uñas y dientes durante el golpe de estado franquista,
la misma a la que, sin éxito, intentaron aniquilar durante la
dictadura. La misma que ahora lucha por el derecho a decidir
libremente su futuro. Y ahí está la clave: la lucha, los derechos y
las libertades al sistema le producen urticaria, no puede consentir
que ninguna lucha triunfe, que ningún derecho se consiga y que
ninguna libertad vaya más allá de la longitud de las cadenas que
nos imponen. Por eso manipula, por eso siembra el odio, por eso
utiliza como brazo armado al fascismo. ¿O creéis que es casualidad
que VOX ejerciera de acusación popular en el juicio del procés?
¿O creéis que los pollos que montan Arrimadas, Rivera y sus
secuaces son fruto del azar? ¿O pensáis que el constitucionalismo
de PSOE y PP, esos patriotas que entregaron la soberanía del pueblo
español a los poderes financieros, reformando el artículo 135 con
premeditación, alevosía y nocturnidad, obedece al interés general
de los ciudadanos? Son los peones de las oligarquías haciendo el
trabajo sucio. Las mismas oligarquías que saquearon España en el
36, las que sembraron muerte y destrucción y acabaron con las
libertades, las que masacraron a la clase obrera y nos sumieron en
una oscuridad que todavía perdura. Las mismas que condenaron a
Tejero con 7 meses de prisión en la operación galaxia, su primer
intento de golpe de estado, y al que, después de cumplir su «pena»,
le volvieron a entregar la placa y las armas para que el 23-F entrara
a tiros en el congreso de los diputados y sacara los tanques a la
calle. Eso, y no sacar unas urnas a la calle, es revertir el orden
constitucional. Su castigo fueron unos años en un hotel de lujo, al
modo Pablo Escobar, a base de privilegios y langosta. Y el mismo
Tribunal Supremo que ahora azota sin piedad a los representantes del
pueblo catalán, no tuvo ningún reparo en pedir su indulto.
Nada ha cambiado en esta
España en los últimos 80 años, el poder sigue en las mismas manos,
inamovible, con distintas caras pero con los mismos apellidos,
robando desde los consejos de administración, manipulando desde los
medios de comunicación y castigando desde los tribunales.
Ahora el foco del odio
apunta al pueblo catalán, mañana, españolito que embistes, serás
tú quien esté en su objetivo.
