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– 14/03/2022
Para teleSUR - Rosa
María Fernández
Aportado a este blog por
PRAKTIKA
Grandes cuotas de
sacrificio venían con la formación de la República Árabe Saharaui
Democrática reconocida por la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) y por una gran parte de los Estados que integran la comunidad
mundial.
El 80 por ciento del
Sahara Occidental está bajo control marroquí y la RASD tiene el 20
por ciento de su territorio, en su mayoría un desierto.
Durante una noche el
territorio Saharaui cambió de manos españolas a manos marroquíes y
mauritanas. Un día después de que la última presencia colonizadora
española abandonara el área de forma vergonzosa, el Frente
Polisario proclamó la constitución de la República Árabe Saharaui
Democrática el 27 de febrero de 1976.
Unos días antes, el 19
de febrero de 1976, Marruecos derramó su crueldad en forma de bombas
de Napalm y Fósforo Blanco sobre el campamento de Um draiga, el más
poblado. Los sobrevivientes refieren otros asentamientos
bombardeados, como los de Guelta, Amgala o Tifariti.
Los aviones iluminaron la
zona alrededor de las 4 de la madrugada, luego se fueron y regresaron
cerca de las 10 de la mañana. "De repente se lanzaron las
bombas. Había carne y huesos por todas partes", relata
Abubekeren Ben-Nani Abdalame, de 70 años de edad, víctima del
ataque.
"Las bombas cayeron
también sobre el dispensario del campamento, donde había una
enfermera embarazada. La bomba la partió en dos y el feto salió
disparado". Ben-Nani Abdalame describe los momentos de horror
vividos durante los bombardeos que acabaron con la vida de 60
personas, según el recuento confirmado de la Asociación Familiares
de Presos Desaparecidos Saharauis (Afrapredesa).
Foto: AraInf
España no protegió a la
desesperada población civil de la provincia 53, como llamaba al
Sáhara Occidental. "No hemos sido víctimas de un único país.
Hemos sido víctimas de los Estados que actuaron directamente, pero
también de la potencia que tiene la responsabilidad sobre nosotros,
España. Nos abandonó, y nunca pensamos que iba a hacerlo de esta
manera", reflexiona el saharaui Ben-Nani Abdalame.
El pueblo saharaui sufre
represión en su propio país, a manos del invasor marroquí 46 años
después o sobrevive en los campos de refugiados saharauis en Hamada,
el reconocido desierto de la muerte cerca de Tinduf.
Otra parte de los
saharauis viven en la diáspora, desde donde intentan contribuir a la
supervivencia de su gente que lucha a diario para que se haga
justicia.
Sacrificio
Grandes cuotas de
sacrificio venían con la formación de la República Árabe Saharaui
Democrática reconocida por la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) y por una gran parte de los Estados que integran la comunidad
mundial.
En 1991, la ONU negoció
una tregua que preveía la celebración de un referendo. Una consulta
en la que los saharauis elegirían entre la independencia y la
integración con Marruecos, fue propuesta por el Consejo de Seguridad
al crear la Misión de las Naciones Unidas para el referendo del
Sáhara Occidental (Minurso). Desde entonces ese referendo sigue sin
celebrarse, por el rechazo frontal de Marruecos a aceptar la
consulta.
Ya en 1986, la RASD y el
Polisario dieron a conocer los cinco puntos a tener en cuenta para la
realización del referendo: 1) retirada total de las tropas
marroquíes, 2) retirada total de la administración marroquí, 3)
regreso de todos los refugiados saharauis, 4) liberación de todos
los presos saharauis, 5) instalación de una administración
internacional interina constituida por la Organización de la Unidad
Africana (OUA) y la ONU.
Marruecos cuenta con el
apoyo de dos miembros del Consejo de Seguridad con derecho a veto.
Estados Unidos reconoce la soberanía de Marruecos en el Sahara,
igual que desde hace décadas lo hace Francia.
Marruecos construyó,
durante la década de los 80, una serie de muros concéntricos en el
desierto para mantener a los combatientes del Frente Polisario, fuera
del territorio donde había establecido el control. Fortificado con
alambre de púas y trincheras, su línea defensiva más externa tiene
2.700 kilómetros y forma uno de los campos de minas más grandes del
mundo.
El 80 por ciento del
Sahara Occidental está bajo control marroquí y la RASD tiene el 20
por ciento de su territorio, en su mayoría un desierto.
Una causa sagrada
Las difíciles relaciones
entre España y Marruecos, siempre están condicionadas por la
polémica del Sáhara. Son las consecuencias de que España no
lograra ceder su soberanía sobre el territorio a Marruecos y a
Mauritania, en los Acuerdos Tripartitos de Madrid firmados el 14 de
noviembre de 1975.
Más de 46 años después,
el Estado español sigue siendo la potencia administradora del
proceso de descolonización, que debe garantizar el derecho a la
autodeterminación del pueblo saharaui.
España tiene las
obligaciones recogidas en los artículos 73 y 74 de la Carta de
Naciones Unidas, entre las que figura dar protección, incluso
jurisdiccional, a sus ciudadanos contra todo abuso, para lo cual debe
extender su jurisdicción territorial.
Para el reino alauí, la
anexión del Sáhara es un tema tan importante como la propia
monarquía y a su relación con lo divino. "El fondo de la
crisis es una cuestión de segundas intenciones hostiles de España
con respecto al Sáhara, una causa sagrada de todo el pueblo
marroquí", recuerda el comunicado difundido por el Ministerio
de Exteriores marroquí.
Precisamente, llama la
atención la buena sintonía entre Estados Unidos y Marruecos con la
Administración de Joe Biden, que no ha derogado la declaración
trumpista de finales de 2020, respecto a la "causa sagrada".
Foto: Resumen Latinoamericano
En un comunicado
reciente, el delegado del Polisario en España, Abdulah Arabi reclamó
a España que adopte “un papel activo", para que "el
pueblo saharaui pueda poner fin a una larga etapa de sufrimiento, a
través del ejercicio de su inalienable derecho a la
autodeterminación e independencia".
El ministro de Asuntos
Exteriores, Unión Europea y Cooperación de la península ibérica,
José Manuel Albares, precisó que España no está reconocida como
potencia administradora del Sahara, por lo que se trata de un "debate
jurídico o semántico".
España se desligó de
toda responsabilidad con una carta enviada en 1976 a la Secretaría
General de la ONU, por parte del entonces representante permanente
español ante la citada organización internacional.
Saqueo
Los recursos naturales
del Sahara Occidental son saqueados sistemática e ilegalmente por
Marruecos, ya que los beneficios obtenidos por exportación de los
mismos no revierten en beneficio de la población saharaui.
El Sahara Occidental
posee una de las minas de fosfatos más grandes del mundo, un enorme
banco pesquero, reservas de petróleo, gas, hierro, cobre y uranio,
entre otros.
Actualmente, la República
Árabe Saharaui Democrática (RASD) se define en 285.000 kilómetros
cuadrados de tierra desértica que cubre el territorio oeste del
Sahara, cuyo suelo arenoso solo es cultivable en un 20 por ciento.
Limita al norte con
Marruecos, al noreste con Argelia, al sur y este con Mauritania. Al
oeste bañada por el océano Atlántico, en una franja costera de
1.500 kilómetros.
Mientras miles de
saharauis están en el paro, en el exilio o viven en campamentos de
refugiados dependientes de la ayuda humanitaria, numerosas leyes
internacionales son violadas cada vez que Marruecos explota los
recursos robados al pueblo saharaui.
La propia ONU ha emitido
resoluciones que definen estas actividades ilegales, realizadas con
la complicidad de la comunidad internacional.
Por ejemplo, una de sus
mayores fuentes de ingresos de Marruecos es la venta de los fosfatos
saharauis. De los 2.000 trabajadores de la mina de FosBucraa, en el
Sahara Occidental, solamente el 10 por ciento son saharauis, víctimas
de una situación discriminatoria de salario y condiciones de
trabajo.
Las licencias de pesca
emitidas por el Gobierno de Marruecos, casi en su totalidad, son
destinadas a empresas marroquíes o para los colonos. El banco
pesquero de 150.000 km cuadrados, con más de 200 especies de peces y
60 tipos de crustáceos y moluscos del Sahara Occidental, es
explotado por flotas extranjeras, por acuerdos entre Marruecos y la
Unión Europea (UE), apoyando de esta forma la ocupación marroquí
del Sahara Occidental.
Marruecos otorga
licencias de explotación del petróleo saharaui en alta mar y en
tierra. La explotación de petróleo en este territorio es
completamente ilegal, sin embargo benefician a empresas como
KosmosEnergy (registrada en Bermudas), San León Marruecos Ltd.
(Irlanda), LongreachOil and Gas Ventures (Reino Unido), la empresa
estatal marroquí ONHYM, entre otras.
Durante los próximos
cinco años, Marruecos instalará parques eólicos en el Sahara,
donde se puede producir una cantidad suficiente de energía -obtenida
a partir del viento y el sol- para satisfacer las necesidades de gran
parte de Europa.
También supondrán el 42
por ciento de la capacidad eléctrica marroquí. Las empresas
aceptadas en la primera fase del concurso son, entre otras, las
españolas Acciona Energía, AlstomWind y Gamesa y empresas de
Francia, Catar, Arabia Saudita, Reino Unido, Italia, Alemania.
El empleo de miles de
colonos marroquíes, sobre todo en la región de Dajla, discrimina a
los trabajadores agrícolas de la población saharaui. La agricultura
ha sido utilizada por Marruecos en su estrategia colonizadora del
territorio saharaui, cuyos productos son exportados a Europa,
principalmente por las empresas francesas Azura e Idyl.
Consecuencia
Mientras muchos países
africanos iniciaban el acceso a su independencia política durante
los años 1950 y 60, la cuestión del Sahara Español -ocupado por
España en 1884 y en 1958- era prioritaria y estuvo presente en la
agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1965.
El pueblo saharaui nunca
estuvo conforme, ni pasivo durante la invasión. En 1967 crea el
Movimiento para la Liberación del Sahara. Para 1970 se moviliza al
pueblo saharaui en nombre de su independencia, a lo que el gobierno
español reaccionó masacrando a los manifestantes y disolviendo el
movimiento de liberación.
Los saharauis tomaron las
armas. El 10 de mayo de 1973 se constituye el Frente por la
Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, conocido como el
Polisario.
El febrero de 1975 la
metrópoli española, antes de entregar el territorio a los
independentistas saharauis, hizo cesión a favor de Marruecos y
Mauritania. La represión marroquí contra los habitantes saharauis
provocó el éxodo de poblaciones enteras a zonas colindantes y a
campamentos de refugiados.
El 27 de febrero de 1976,
el Frente Polisario proclamó en los territorios que había liberado,
la Republica Árabe Saharaui Democratica (RASD). En 1982, la RASD
ingresó como integrante fundador de la Unión Africana.
Mujeres
Keltum Mohamed Salem,
quien a sus 24 años de edad es considerada una de las principales
dirigentes de la Secretaría General de la Unión de Mujer Saharaui,
rememora cómo durante la presencia del Gobierno Español, el 99 por
ciento de toda la población era analfabeta.
"Para las mujeres,
las puertas para cualquier empleo estaban cerradas, salvo las del
hogar. Porque siempre se le consideró como un ser no pensante. Esta
idea fue siempre fortalecida por el colonialismo español".
"Sin embargo nosotras
participamos en las manifestaciones. Empuñamos también las armas y
servíamos de correos de una ciudad a otra", afirma Keltum, quien
desde los 15 años inició sus actividades clandestinas, hoy tiene
una hija y hace meses que no ve a su esposo, un combatiente.
Al surgimiento del Frente
Polisario, la incorporación fue masiva. Logramos tener una
participación muy importante, no porque ellos no pudieran, sino
porque el “enemigo” perseguía más al hombre que a nosotras,
comenta.
"Aprovechamos que ellos
nos consideraban seres atrofiados y que no éramos capaces de pensar
ni un ápice, para entregarnos a la organización de las células,
distribuíamos panfletos, organizábamos los círculos de estudio.
Bajo nuestras ropas llevábamos armas de un lugar a otro sin que los
soldados se pudieran dar cuenta de ello. Jugamos un papel importante
en la formación de los cuadros políticos".
"Nosotros consideramos
al hombre como hermano. Como compañero y camarada; es el resultado
de la lucha que nosotros hemos sostenido contra el colonialismo,
primero fue España y ahora Marruecos. Tenemos, desde nuestro punto
de vista, como enemigo al imperialismo y otras formas de opresión
del hombre, donde quiera que se presente y por experiencia, pensamos
que la liberación femenina se alcanza participando en el proceso
revolucionario, en la misma forma en que las masas lo vayan
determinando. Hombres y mujeres juntos, de esta forma se alcanzan
todos los derechos. Siempre al lado del hombre, nunca contra él",
dijo al periodista Sato Díaz.
Chaba Seini Brahim es
integrante de la Marcha Mundial de las Mujeres y de la Unión
Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS), creada en 1974 con la tarea de
“sensibilizar a todas las mujeres acerca de su posición en la
nación saharaui independiente y preservar los logros alcanzados en
el proceso de liberación nacional”.
El cambio en las
mentalidades de estas mujeres se refleja en los nuevos hábitos y
opiniones, que van a ir consolidándose en el tiempo con las nuevas
generaciones.
Hamada
Cuando en los países
árabes se le desea a alguien "el peor de los infiernos",
se le manda ahí, a la "hamada", ya que en esas zonas se llega a
alcanzar temperaturas de hasta 55 grados centígrados (ºC) de día y
muy bajas en las noches.
Es un paisaje desértico
pedregoso, árido, de mesetas rocosas y con muy poca arena. La mayor
del mundo es la hamada del Draa, en el noroeste del desierto del
Sahara, donde las mujeres, los hombres y niños saharauis viven en
una de las regiones más inhóspitas del planeta.
Actualmente las cifras
son difusas. Se calcula en 160.000 los refugiados saharauis en los
campamentos argelinos de Tinduf, aunque podrían llegar a más de
500.000 en total, muchos dispersos por Mauritania y las Islas
Canarias.
El pueblo saharaui
procede de la tradición berebere -etnias autóctonas de África del
Norte- y otros de sus ancestros árabes. Pero dentro de ese horizonte
general, se diferencian las costumbres adquiridas durante los años
de la colonización española y las que se han desarrollado en las
décadas de vida en los campamentos de refugiados, donde la educación
es obligatoria.
Desde pequeñas las
niñas, como los niños, van a la escuela. Tanto ellos, como los
ancianos respetan profundamente las decisiones de las mujeres, que
proponen una solución pacífica al conflicto.
Las mujeres saharauis son
las activistas más implicadas cuando salen al desierto con las
fotografías que denuncian, desde la Asociación de Familiares de
Presos y Desaparecidos Saharauis (Afapredesa), la represión que
sufren en el territorio gestionado por Marruecos.
Desde hace 41 años,
también las mujeres se encuentran en los campos de refugiados
saharauis en Tinduf, en el sur de Argelia, a cargo prácticamente de
toda la vida social y económica.
Han convertido los
asentamientos en grandes núcleos urbanos organizados, limpios y
solidarios. Organizan la dirección de los campamentos donde acogen a
miles de cooperantes, que cada año visitan la zona para colaborar y
entender mejor la situación del conflicto.
Solidaridad
En estos momentos, la
solución política a este conflicto está prácticamente paralizada
ante la inmovilidad de las Naciones Unidas y la poca disposición
mostrada para hacer cumplir sus propias resoluciones.
Entre los casi 80 Estados
que tienen relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui
Democrática, Cuba es reconocida por sus expresiones de solidaridad.
Desde 1977 en escuelas cubanas se han preparado centenares de jóvenes
saharauis.
Desde la Escuela
Latinoamericana de Medicina, que acoge a jóvenes de otras latitudes,
Galia Hamdi, estudiante del primer año de la carrera, expresa la
necesidad de defender los derechos de la mujer de ese hermano pueblo.
Adaptándose al desierto,
a la barrera idiomática, entre muchos aspectos adversos, permanecen
más de 400.000 especialistas sanitarios cubanos.
Desde allá el doctor
Héctor Méndez López, cirujano y jefe de la Brigada médica cubana
en la RASD, dice “estamos trabajando mucho y con la tarea de la
formación de los diez primeros especialistas en Medicina General
Integral (MGI), en los campamentos a médicos saharauis graduados en
Cuba”.
Ortopedista Jerry Coello, miembro de la Brigada Médica Cubana
en los campamentos de refugiados saharahuis. I Foto: Cortesía
Dadas las carencias y la
vida en el desierto, encuentran patologías crónicas no
transmisibles como hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca
en adultos. En los niños el parasitismo intestinal, las enfermedades
respiratorias y de la piel debido al cambio brusco de la temperatura.
Igualmente, afirman no
tener a ningún paciente contagiado con coronavirus. “Por suerte,
acá tenemos un protocolo diseñado, en caso de aparición de la
enfermedad, tanto en la población como en algún colaborador”,
puntualiza a Radio Granma desde el desierto del Sahara, el
responsable de los galenos cooperantes, quienes atienden a alrededor
de 250.000 refugiados distribuidos en las seis Wilayas.
En apoyo solidario, Cuba
donó a la República Árabe Saharaui Democrática un lote de 458.000
dosis de vacunas contra al Covid-19, Soberana-02, producidas en la
isla antillana por el Instituto Finlay de Vacunas. Ese donativo de
Soberana-02 será aplicado a la población pediátrica y a refugiados
en campamentos de la RASD, territorio ubicado en el norte de África.
La población saharaui
sobrevive en condiciones muy difíciles. La vida de cerca de 300.000
personas en los campamentos de Argelia, depende de la ayuda
internacional.
Entre 1980 y 1987,
Marruecos levantó un muro defensivo, con cinco pasillos de entrada y
salida a lo largo de unos 2,720 kilómetros. El Muro de la Vergüenza
está vigilado por más de 100.000 soldados, flanqueado por 5
millones de minas antipersonales.
Al menos, 200.000
ciudadanos marroquíes se han instalado en el Sahara Occidental desde
la invasión. En 1991, el Frente Polisario y el Gobierno de Marruecos
aceptaron el plan de paz propuesto por la ONU, que contempla la
celebración de un referendo de autodeterminación bajo supervisión
de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara
Occidental (Minurso).
Sin embargo, la monarquía
marroquí se ha negado de manera sistemática a que se realice. Sabe
que va a perder el referendo y tendría que reconocer la
independencia de los saharauis, con todo lo que implica. El Frente
Polisario, uno de los movimientos más legendarios en la historia,
persiste 46 años después por la necesaria y justa independencia del
Sahara Occidental.
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