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09 octubre, 2022

La historia ocultada de la intervención militar de Colombia y EEUU en Venezuela — Oliver Dodd

 



Popular Resistance.org – 08/10/2022

   Traducción del inglés: Arrezafe


Basado en la estrategia de guerra híbrida, el estado colombiano, en connivencia con la inteligencia de los EE UU, ha estado llevando a cabo operaciones militares encubiertas y asesinatos selectivos dentro de Venezuela.


En junio del año pasado denuncié el asesinato del comunista Jesús Santrich en territorio venezolano por comandos mercenarios enviados por el estado colombiano.


Además de ser un carismático portavoz de las Farc durante las conversaciones de paz de 2012-2016, Santrich era reconocido por sus escritos marxistas, poesía, música y… caricaturas.


Casi ciego y obligado a usar un bastón, Santrich emergió como uno de los líderes de las Farc-EP reformadas (Segunda Marquetalia — "Segunda República Marquetalia") en 2019 después de que el estado colombiano renegara del acuerdo de paz de 2016 y permaneciera indiferente ante el asesinato de signatarios de la paz.


Desde el asesinato de Santrich en mayo de 2021, al menos tres líderes más de la Segunda Marquetalia han sido asesinados en Venezuela por agentes del Estado colombiano.


Hernán Velásquez, Henry Castellanos y Miguel Botache fueron eliminados por mercenarios mediante asesinatos selectivos encubiertos.


Al igual que Santrich, cada uno de los asesinados había sido militante de la Juventud Comunista (JuCo) y formaron parte de la dirección de las Farc durante décadas.


Además de estos cuatro asesinatos selectivos perpetrados en el espacio de un año, el actual líder de Segunda Marquetalia, Iván Márquez, sobrevivió con heridas leves a un intento de asesinato en Venezuela el 30 de junio.


Márquez fue el principal negociador de las Farc durante las negociaciones de paz de 2012-2016, pero al igual que Santrich y cientos de personas más, se reincorporó a la actividad guerrillera en 2019.


Estados Unidos ha puesto precio a su cabeza, ofreciendo una recompensa de 8,9 millones de libras esterlinas.


En un vídeo difundido poco después del intento fallido de asesinato, el hijo del fundador de las Farc, Manuel Marulanda, atribuyó el ataque al estado colombiano y al imperialismo estadounidense.


Los planificadores de la contrainsurgencia creen que neutralizar a los líderes más experimentados de la Segunda Marquetalia en una etapa temprana del proceso de regeneración, puede provocar una crisis existencial en las filas de la organización e impedir su profundo arraigo.


Para evitar una guerra abierta con Venezuela, eligieron una estrategia de guerra híbrida, consistente en utilizar pequeñas unidades mercenarias para asesinar de forma encubierta a los líderes de las FARC.


El estado colombiano, incluido el expresidente Iván Duque y su gobierno de extrema derecha, siempre negó cualquier participación en los ataques y culpó a bandas criminales al azar.


Habiendo pasado un tiempo en territorios de la guerrilla colombiana y entrevistado a varios guerrilleros comunistas para mi investigación, me queda claro que estos líderes guerrilleros, fuertemente protegidos y experimentados, no fueron atacados por bandas criminales, sino por comandos sumamente capacitados y dirigidos por la inteligencia estadounidense.


Para apuntar selectivamente a líderes guerrilleros en los territorios bajo su control, se requiere información en tiempo real sobre el área, las rutas de entrada y salida, y la composición de la población civil. La idea de que estos asesinatos fueron obra de bandas criminales aleatorias es absolutamente falsa.


A principios de agosto de 2022, esta falsa narrativa mediática, difundida por el anterior gobierno de extrema derecha de Colombia, fue expuesta de manera concluyente por uno de los mercenarios involucrados.


Descontento por la forma en que fue tratado, ha intentado sacar provecho de la historia, pero sólo después de la toma de posesión del nuevo presidente de tendencia izquierdista de Colombia, Gustavo Petro.


Verificado por Semana, la revista políticamente más consultada de Colombia, el asesino, europeo, revela que él, junto con un grupo de mercenarios colombianos y estadounidenses, neutralizó a los líderes de las Farc en Venezuela con el apoyo del estado colombiano y utilizando la inteligencia estadounidense.


Exactamente como informó la Segunda Marquetalia en sus comunicados oficiales tras el asesinato de Santrich en mayo de 2021.


El mercenario también proporcionó grabaciones de audio de la misión, imágenes inéditas de los campamentos y vídeos de los ataques, incluidas fotos de los cadáveres de sus víctimas, lo que demuestra de manera concluyente que los militantes fueron efectivamente asesinados por agentes enviados por Colombia.



Multimillonarias recompensas, ofrecidas por Colombia y EEUU, pendían sobre las cabezas de todos los líderes asesinados en Venezuela, como demuestran las fotos del mercenario mostrando las maletas con el dinero que recibió y admitiendo que fueron entregadas por la embajada de EEUU en Bogotá.


Además, documentos clasificados de alto secreto recientemente filtrados de forma anónima, confirman la existencia generalizada de tales operaciones encubiertas dentro del territorio venezolano.


Basándose en cientos de documentos clasificados, la revista colombiana Raya ha divulgado información sobre las acciones de desestabilización de Colombia contra Venezuela, incluida la invasión de territorio, sus aguas territoriales y la vigilancia de activistas políticos en Venezuela, incluidos los rebeldes comunistas.


Además de estar involucrado en el intento de asesinato de Nicolás Maduro en 2018 y del sabotaje de las redes eléctricas para fomentar el pánico antes de un intento de golpe, el estado colombiano tiene la reputación de burlarse de la soberanía de los países vecinos.


El exlíder de las Farc Rodrigo Granda fue drogado y secuestrado en la capital de Venezuela, Caracas, en 2008 y trasladado clandestinamente a territorio colombiano.


Del mismo modo, 'Juan 40' —actual figura destacada de la Segunda Marquetalia— estuvo a punto de correr una suerte similar, aunque en su caso fue salvado por unidades guerrilleras que impidieron el secuestro.


Independientemente de los resultados de las elecciones recientes, el ejército y otras instituciones represivas aún disfrutan de una amplia autonomía para combatir a los movimientos de izquierda y llevar a cabo una guerra sucia.


Con al menos siete bases militares ubicadas en todo el territorio colombiano, incluso en la frontera con Venezuela, Estados Unidos continúa gozando de enorme influencia dentro de los aparatos represivos de Colombia.


De estas operaciones transfronterizas queda claro que, en la búsqueda de disidentes y guerrilleros, el estado colombiano y sus patrocinadores estadounidenses han estado dispuestos a arriesgarse a una guerra en toda regla con Venezuela. Incluso tras el cambio de gobierno a principios de agosto y la elección de Petro, primer presidente socialdemócrata de Colombia, es demasiado pronto para contemplar el cese de estas operaciones transfronterizas encubiertas.


★ Jesús Santrich ★

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10 septiembre, 2021

No, la “guerra más larga” de la historia de EEUU no ha terminado — Brian Terrell

 

                          (foto: @Los Angeles Times)


Information Clearing House – 09/09/2021

Traducción del inglés: Arrezafe


Lo que Estados Unidos ha hecho a Afganistán y a su gente no es consecuencia de una serie de errores involuntarios, sino de crímenes intencionados. Y todavía no se vislumbra un final.


El 31 de agosto, en la Casa Blanca, el presidente Joe Biden mintió al pueblo de Estados Unidos y al mundo: "Anoche en Kabul, Estados Unidos puso fin a 20 años de guerra en Afganistán, la guerra más larga en la historia de Estados Unidos". La guerra de Estados Unidos contra Afganistán no terminó, solo se ha adaptado a los avances tecnológicos y se ha transformado en una guerra políticamente más sostenible, encubierta y fácil de exportar.


Como admitió el presidente, "Mantendremos la lucha contra el terrorismo en Afganistán y en otros países. Simplemente no necesitamos una guerra terrestre para hacerlo. Tenemos lo que se llama capacidades sobre el horizonte, lo que significa que podemos atacar a terroristas y objetivos sin tropas sobre el terreno o muy pocos, si fuese necesario".


Cinco días antes, en la noche del jueves 26 de agosto, horas después de que una bomba suicida fuera detonada en la puerta del aeropuerto internacional Hamid Karzai de Kabul, matando e hiriendo a decenas de afganos que intentaban huir de su país y a 18 soldados estadounidenses, el presidente Biden dijo sentirse "indignado y desconsolado". Muchos de quienes escuchamos su discurso, pronunciado antes de que se supiera el número de víctimas y con los escombros aún esparcidos, no encontramos consuelo ni esperanza en sus palabras, por el contrario nuestra angustia e indignación fueron a más cuando Joe Biden aprovechó la tragedia para anunciar más guerra.


"Para aquellos que llevaron a cabo este ataque, así como para cualquiera que desee dañar a Estados Unidos, sepan esto: no perdonaremos. No olvidaremos. Os perseguiremos y os haremos pagar”, amenazó. "También he ordenado a mis comandantes que desarrollen planes operativos para atacar a los medios, dirigentes e instalaciones de ISIS-K. Responderemos con fuerza y precisión en su momento, en el lugar que elijamos y en el momento que elijamos".


El "momento de nuestra elección" con que amenazó el presidente se produjo un día después, el viernes 27 de agosto, cuando el ejército estadounidense llevó a cabo un ataque con drones contra lo que dijo era un "operativo" de ISIS-K en la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán. La posterior declaración del ejército estadounidense afirmando no tener conocimiento de "víctimas civiles" tras dicho ataque se contradice con los informes sobre el terreno.


"Rickshaws* ardiendo"


"Vimos rickshaws ardiendo", dijo un testigo afgano. "Niños y mujeres resultaron heridos y un hombre, un niño y una mujer murieron en el acto". El miedo a un contraataque de ISIS-K obstaculizó aún más los esfuerzos de evacuación y la embajada de Estados Unidos advirtió a los ciudadanos estadounidenses que abandonaran el aeropuerto. "Este ataque no ha sido el último", dijo Biden amenazante. El 29 de agosto, otro ataque con aviones no tripulados de Estados Unidos mató a 10 personas de una misma familia en Kabul.


El primer ataque letal de la historia mediante un dron tuvo lugar en Afganistán el 7 de octubre de 2001, cuando la CIA identificó al líder talibán Mullah Omar, "con un 98% de probabilidad de que fuera él", pero el misil Hellfire lanzado por un dron Predator mató a dos hombres no identificados y Mullah Omar escapó.


Estos dos ataques recientes de "fuerza y precisión" ordenados por Biden 20 años después han marcado el presunto final de la invasión de Afganistán tal y como había comenzado. El historial no ha mejorado y, de hecho, los documentos expuestos por el denunciante Daniel Hale demuestran que el gobierno de los Estados Unidos es consciente de que el 90 por ciento de las víctimas de los ataques con drones no forman parte de los objetivos previstos.


Zemari Ahmadi, quien murió en el ataque con aviones no tripulados del 29 de agosto en Kabul junto con nueve miembros de su familia, siete de ellos niños pequeños, había sido empleado de una organización humanitaria con sede en California y había solicitado una visa para ir a Estados Unidos, al igual que el sobrino de Ahmadi, Nasser, asesinado también en el mismo ataque. Nasser había trabajado con las Fuerzas Especiales de EEUU en la ciudad afgana de Herat, habiendo servido también como guardia del consulado de EEUU en dicha ciudad.


Cualquier afinidad que los miembros sobrevivientes de la familia y amigos de Ahmadi pudieran haber tenido con Estados Unidos se esfumó ese día. "Estados Unidos es el asesino de musulmanes en todo lugar y en todo momento", dijo un familiar que asistió al funeral, "espero que todos los países islámicos se unan contra el criminal Estados Unidos". Otro doliente, un colega de Ahmadi, dijo: "Ahora tememos mucho más a los drones que a los talibanes".


El hecho de que asesinatos como los perpetrados en Afganistán y otros lugares desde 2001 hasta el presente sean contrarios a los declarados objetivos de derrotar al terrorismo, estabilizar la región y conquistar las simpatías de la población es algo que, por lo menos desde 2009, saben muy bien los arquitectos de la “guerra contra el terrorismo”.


Documentos de la CIA


Gracias a WikiLeaks, tenemos acceso a un documento de la CIA de ese mismo año: "Making High-Value Targeting Operations an Effective Counterinsurgency Tool.". Entre los "hallazgos clave" del informe de la CIA, los analistas advierten sobre las consecuencias negativas de asesinar a los llamados objetivos de alto nivel (por sus siglas en inglés HLT). "El posible efecto negativo de las operaciones de HLT incluye el aumento del nivel de apoyo a la insurgencia..., el fortalecimiento de los vínculos del grupo armado con la población, la radicalización de los líderes de los demás grupos insurgentes, la creación de un vacío en el que grupos más radicales aún entren en escena y la escalada o intensificando del conflicto de forma favorable a la insurgencia".


* Un rickshaw es un vehículo ligero de dos ruedas que se desplaza por tracción humana, bien a pie o a pedales.


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Un dron de EEUU mata por error a cuarenta jornaleros en Afganistán.

MÁS MUERTES ANÓNIMAS POR DRONES EN AFGANISTÁN

Más de 33.000 niños fueron asesinados y mutilados en Afganistán durante intervención de EEUU


05 agosto, 2021

Los medios silencian los CRÍMENES de los escuadrones de la muerte del EJÉRCITO ISRAELÍ — Gideon Levy

 



Information Clearing House – 02/08/2021


Otra vez el terror israelí. Los escuadrones de la muerte de las Fuerzas de “Defensa” de Israel culminan otra semana exitosa: cuatro cadáveres de palestinos inocentes entre los dos viernes. Aparentemente, no parece que haya conexión entre los cuatro asesinatos, pero es inevitable vincularlos.


En los cuatro casos, los “soldados” decidieron disparar a matar como opción preferida. En los cuatro casos, se podría haber elegido otra forma: detenerlos, apuntar a las piernas, no hacer nada o simplemente no estar allí en absoluto. Pero los “soldados” optaron por matar. Probablemente sea lo más fácil para ellos.


Estos “soldados” vienen de diferentes ramas del ejército con diferentes antecedentes, pero comparten la increíble facilidad con la que matan, sea o no necesario.


Matan porque pueden. Matan porque están convencidos de que eso es lo que se espera de ellos. Matan porque saben que no hay nada más barato que la vida de un palestino. Matan porque saben que los medios israelíes bostezarán y no informarán nada. Matan porque saben que no sufrirán consecuencia alguna, así que ¿por qué no? ¿Por qué no matar a un palestino cada vez que sea posible?


Mataron a un niño de 12 años y a un fontanero de 41. Mataron a un joven de 17 años y a un joven de 20 que asistían a un funeral, a todos en una semana. Un lema israelí durante la guerra de 1948 fue "A las armas, todo hombre de bien", lo que llevó más tarde al concepto de la "pureza de las armas" de las FDI. Cuatro asesinatos en una semana, sin motivo, sin vacilación, sin terroristas frente a ellos. Cuatro ejecuciones de jóvenes con sueños, familias, planes y amores.


Ninguno de los cuatro puso en peligro a los “soldados”, y desde luego no de manera que justificara un fuego letal. Trece balas a un automóvil que pasa inocentemente, llevando a un padre y sus tres hijos pequeños. Dispararon a un fontanero que portaba una llave inglesa, alegando que estaba "moviéndose rápidamente hacia los “soldados". Dispararon tres balazos en el estómago de un joven de 17 años que llevaba a su hermano a casa.


Todo esto se denomina terrorismo; no hay otra definición. Todo esto se denomina acciones de escuadrones de la muerte: no hay otra descripción. Suena espantoso, porque es realmente es espantoso.


Podría empezar a ser menos espantoso si los medios israelíes se molestaran en informar sobre ello, posiblemente indignando a muchos israelíes. Podría ser menos terrible aún si los comandantes de las FDI, dada la temeridad asesina de su ejército, tomaran las medidas necesarias. Pero la mayoría de los medios de comunicación creen que el asesinato de un niño no interesa a nadie o simplemente no es importante, o ambos, por lo que no se informó de estos asesinatos.


Si los “soldados” le hubieran disparado a un perro, algo deleznable también, por supuesto que habría atraído más atención. ¿Pero un niño palestino asesinado? ¿Qué pasa, por qué debería interesar a alguien? ¿Acaso es importante?


"¿Estás trabajando para los árabes?", tuiteó maliciosamente el periodista Yinon Magal dirigiéndose a Hagar Shezaf del Haaretz, prácticamente el único periodista que cubrió el funeral del niño. Este es el nuevo espíritu periodístico: informar la verdad equivale a trabajar para los árabes.



Btselem – 04/08/2021


El sábado 28 de julio de 2021, alrededor de las 3:00 p.m., Muayad Abu Sarah (al-'Alami), un residente de 37 años de Beit Ummar en el distrito de Hebrón, condujo hasta la entrada del pueblo con tres de sus hijos. Dos de ellos, Muhammad (11) y ‘Anan (9), estaban en el asiento trasero del automóvil y Ahmad (5) estaba sentado en el frente. El padre vio a los soldados junto al puesto militar y condujo hacia atrás. Después de conducir unos 30 metros, se dio la vuelta y luego los soldados abrieron fuego contra el automóvil.


En dos segmentos de imágenes de vídeo publicadas por B’Tselem, se ve al automóvil acercándose al poste y luego disminuyendo la velocidad y conduciendo hacia atrás. Luego, sin razón aparente, se ve a los soldados parados junto al puesto corriendo hacia el automóvil y abriendo una descarga masiva de fuego contra los pasajeros: el padre y sus tres hijos, Ahmad (5), 'Anan (9) y Muhammad (11).


El vídeo incluye imágenes de dos cámaras de seguridad: a la derecha, la documentación de un teléfono inteligente de una cámara (cuyas imágenes originales fueron capturadas por los militares después del incidente); a la izquierda, filmado desde otro ángulo incluido el sonido, en el que se escuchan los disparos. (Los relojes de las dos cámaras de seguridad muestran un intervalo de una hora ya que no estaban sincronizados: uno estaba configurado en horario de verano y el otro no).


La decisión de abrir fuego contra el automóvil, en el corazón de una zona residencial poblada, fue injustificada, ya que ninguno de los pasajeros representaba un riesgo, ni para los soldados ni para ninguna otra persona. La explicación ofrecida por los militares, que los soldados dispararon contra el automóvil después de sospechar que los pasajeros habían enterrado a un bebé muerto, no tiene absolutamente ninguna relación con el tiroteo.


Este atroz asesinato de un niño de 11 años demuestra, una vez más, lo bajo que es el valor de la vida de los palestinos a los ojos de los soldados, sus comandantes y los encargados de formular políticas, que son responsables de la letal política de fuego abierto de los militares. La declaración oficial de que se ha iniciado una investigación de la Policía Militar es simplemente un medio para silenciar las críticas, y este tipo de investigación es el primer paso para blanquear el incidente.