Fragmento extraído del artículo de Hassan Hamadé "El caso de Georges Ibrahim Abdallah", publicado en Voltairenet.org (09/09/2025).
«Las autoridades francesas lo arrestaron en 1984, a raíz de los atentados que habían costado la vida a 2 diplomáticos –un diplomático estadounidense y otro israelí– abatidos a tiros en París, en 1982: el agregado militar adjunto de la embajada de Estados Unidos, Charles Ray, y el segundo consejero de la embajada de Israel, Yaakov Bar-Simentov.
Georges Ibrahim Abdallah no tenía nada que ver con aquellos atentados. Naturalmente, él negó toda responsabilidad, subrayando que nunca negaría un acto que realmente hubiese cometido, sobre todo si lo hubiese cometido guiado por principios morales y políticos. Los investigadores se vieron entonces ante un tipo de hombre que nunca antes habían conocido –de una gran cortesía, suave como la seda y al mismo tiempo duro como el acero. Desde el primer momento, Georges Ibrahim Abdallah no dudó en decir a los investigadores que para él aquellos atentados eran parte de una lucha legítima de resistencia. Era una manera de decirles: "Sería un honor, pero no fui yo".
Los guardianes de la "justicia", sus superiores y quienes los manipulaban desde la sombra comprendieron entonces que había que destruir a un revolucionario de su estatura, íntegro e inquebrantable. Y decidieron pisotear la ley, acusarlo injustamente y meterlo en la cárcel por el resto de su vida. Pero sólo lograron convertirlo en un ejemplo, porque George Ibrahim Abdallah es indomable».
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