01 abril, 2026

Las consecuencias de la guerra contra Irán — Thierry Meyssan

 

Voltairenet.org – 31/03/2026


Es la primera vez que un pueblo agredido por la fuerza militar más importante de la Historia se defiende atacando las bases militares y las inversiones de su adversario en el extranjero. Esta es una manera de hacer la guerra adaptada a la era de la globalización y ningún estratega fue capaz de preverla. Este conflicto no se parece a ninguno anterior y es el primero en el que un país considerado de mediana importancia podría imponerse frente a una fuerza monstruosa


Aunque los "grandes" medios occidentales nos dicen lo contrario, los Guardianes de la Revolución no son fanáticos sedientos de sangre. Y tampoco cometieron masacres “contra su propio pueblo” en enero pasado. Son patriotas que defienden su país y su civilización y que luchan contra la explotación imperialista. Hoy nos están dando una verdadera lección de coraje con su enérgica respuesta a la agresión militar contra el pueblo de Irán.


UNA GUERRA DE LOS SIONISTAS REVISIONISTAS


El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, es hijo del historiador Benzion Netanyahu, quien fue secretario personal del padre del sionismo revisionista, Vladimir Zeev Jabotinsky. Los Netanyahu siempre han respaldado el "sionismo revisionista" frente a los seguidores del “sionismo” a secas. Estos últimos, encabezados por Theodor Herzl, planteaban la construcción de un "Estado judío", mientras que Jabotinsky reclamaba la creación de un "Imperio judío".


En 1921, en su Ucrania natal, Jabotinsky estableció una alianza con el líder de los nacionalistas integristas ucranianos, Simón Petliura, para acabar con los bolcheviques. A pesar de esa alianza, Petliura siguió organizando pogromos contra los judíos que Jabotinsky decía defender. Cuando aquella contradicción flagrante salió a la luz, Jabotinsky tuvo que renunciar a su cargo de administrador de la Organización Sionista Mundial.


Durante el proceso que llevó al estallido en Europa de la Segunda Guerra Mundial, Jabotinsky mostró su entraña fascista con la creación en Roma, de una milicia, el Betar, bajo la protección del Duce Benito Mussolini. Al inicio del conflicto mundial, Jabotinsky se fue a un país neutral, Estados Unidos, que no entró en guerra sino después del bombardeo japonés contra Pearl Harbor.


Jabotinsky falleció en los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial, pero sus hombres continuaron la lucha que él había emprendido junto a los fascistas y los nazis. Aunque pueda parecer chocante, los sionistas revisionistas seguidores de Jabotinsky negociaron constantemente con el III Reich. Hasta las últimas semanas de la Segunda Guerra Mundial, el líder sionista revisionista húngaro Rezso Kasztner –conocido como "Rudolf Ysrael Kastner"– mantuvo contactos secretos con el Obersturmbannführer SS Adolf Eichmann, quien estaba a cargo de la logística organizada alrededor de la aplicación de la "Solución Final" para garantizar el exterminio de los eslavos, los judíos y los gitanos [1]


Benyamin Netanyahu siempre ha sido un sionista revisionista. Pero, políticamente oportunista, se abstuvo de poner en práctica su ideal [2]. Esa parte de su carrera política quedó atrás el 29 de diciembre de 2022, con la formación, con la ayuda y el respaldo del estadounidense Elliott Abrams, de una coalición de supremacistas judíos [3].


Poco a poco, Benyamin Netanyahu se vuelve cada vez más osado. En febrero de 2024, amenaza a los anglosajones con revivir la "pandilla Stern" o Lehi [4], que asesinó en 1948 al representante especial de la ONU en Palestina; el 23 de agosto de 2025, declara en hebreo su apego a la creación de un "Gran Israel"; y el 15 de septiembre de 2025 llama a convertir la democracia israelí en una "súper Esparta" [5].


En definitiva, ya no estamos ante un politiquero que esconde su juego sino ante un fascista que se asume como tal y que declara abiertamente querer librar una guerra en "siete frentes" y liquidar al adversario iraní.


Hace exactamente un año, yo anticipaba la actual guerra israelo-estadounidense contra Irán [6]. Es inútil perderse en argumentaciones y elucubraciones sobre las causas de este conflicto. Todas sus justificaciones oficiales han resultado ser falsas –el hipotético programa nuclear "militar" iraní no existe desde 1988; Irán no tiene misiles intercontinentales; Irán no era una amenaza para Estados Unidos y, finalmente, Irán no tiene "proxis" desde 2019. Todo eso demuestra que Benyamin Netanyahu está poniendo en aplicación el programa de los sionistas revisionistas. Así lo han entendido los millones de israelíes que han salido a las calles para protestar contra Netanyahu y su gobierno de coalición.


Preguntémonos ahora cuáles son las primeras consecuencias.


FRACTURA DEL MOVIMIENTO MAGA


La primera consecuencia de esta guerra es la profunda fractura que ha provocado en el movimiento MAGA (Make America Great Again!). Los apoyos populares más importantes del presidente Trump reconocen que Estados Unidos se implicó en esta guerra sólo a pedido de Israel y le han retirado súbitamente su confianza al inquilino de la Casa Blanca.


Podríamos discutir durante horas si Netanyahu manipuló a Donald Trump o si Trump aceptó seguir a Netanyahu en la guerra contra Irán para conservar el apoyo de los banqueros de la diáspora que su país necesita. Eso es lo de menos. El hecho es que Donald Trump ha perdido su respaldo popular. Pero sus antiguos partidarios no van a pasarse a las filas del Partido Demócrata, sino que tienen intenciones de seguir adelante sin Trump.


Las 3.300 manifestaciones del sábado en Estados Unidos no fueron protestas contra la guerra sino contra el poder del presidente estadounidense. En esas protestas no había sólo seguidores del Partido Demócrata sino también republicanos y jacksonianos, que debían su despertar a Donald Trump pero que ya no confían en él.


YA NADIE VE EL DERECHO INTERNACIONAL COMO ANTES


La segunda consecuencia de esta guerra es que se ha tomado conciencia de que el hecho de albergar una base militar estadounidense no garantiza la seguridad de un país sino que más bien lo expone al peligro de guerra. Desde el 28 de febrero, todos los Estados del golfo Pérsico afectados por la respuesta militar de Irán a los bombardeos israelo-estadounidenses han comprobado esa realidad. Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar han presentado protestas al Consejo de Seguridad de la ONU. Todos denunciaron, utilizando más o menos los mismos términos, «una violación flagrante de la soberanía nacional» y «de la seguridad y la integridad territorial». Se sentían tan seguros que nunca previeron la respuesta militar de Irán. Fue necesario que Irán les respondiera dos veces, mediante cartas dirigidas al Consejo de Seguridad, para que abrieran los ojos a la realidad: la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional dan la razón a Irán –todo Estado agredido por otro Estado tiene derecho a responder militarmente, atacando las instalaciones del Estado agresor incluso en los territorios de terceros Estados que hayan sido utilizados como trampolín de la agresión.


Hasta ahora ningún Estado había resistido de esa manera a una agresión de Estados Unidos. Ningún Estado agredido había estado en condiciones de responder a la agresión atacando sus intereses estadounidenses en el extranjero y mucho menos sus bases militares.


Para los dirigentes de los Estados del golfo Pérsico, esto ha sido una ducha fría. Se derrumba así todo lo que creyeron durante décadas. Pero, para los Estados que aspiran a vivir en un mundo multipolar, esto es una ventana que se abre. Más vale negarse a permitir la instalación de bases militares de Estados Unidos en sus territorios que verse implicados, a su pesar, en una guerra devastadora.


China ha comenzado a revisar sus planes de defensa. Ante un ataque estadounidense impulsado por la cuestión de Taiwán, Pekín ya no respondería atacando la isla sino las 24 bases militares de Estados Unidos en el Pacífico asiático. Las fuerzas armadas de la República Popular China ya han reorientado sus misiles y todos los Estados de la región tendrán que entender que sus territorios podrían convertirse en parte del campo de batalla si no solicitan a tiempo a Estados Unidos que retire sus bases.


LAS FUERZAS ARMADAS DE ESTADOS UNIDOS HAN RESULTADO SER UN "TIGRE DE PAPEL"


El líder chino Mao Zedong ya había dicho que Estados Unidos era "un tigre de papel". Es cierto que dispone de arsenales enormes. Pero sus fuerzas armadas no logran aplastar a quienes se han preparado para enfrentarlas.


Irán no puede contrarrestar los bombardeos y los misiles israelíes y estadounidenses, pero está golpeando las bases militares de Estados Unidos en toda la región, tanto en el golfo Pérsico como en Jordania y Chipre. Incluso podría alcanzar las bases de Estados Unidos en Alemania. Irán ha estado preparándose desde hace mucho tiempo para este enfrentamiento. Ha almacenado grandes cantidades de armamento en lugares seguros, en túneles y arsenales protegidos a gran profundidad.


Pero lo más interesante es que Irán ha logrado que, ante su respuesta militar, Estados Unidos se vea obligado a utilizar su armamento tecnológicamente más avanzado… y altamente costoso. Ante cada dron Sahed iraní –que cuesta unos 25.000 dólares– Estados Unidos tiene que utilizar 2 o 3 misiles antiaéreos Patriot –de 1,3 millones de dólares cada uno. Y como si la presión económica fuese poco, también está el hecho que el Pentágono está quedándose sin municiones y el complejo militaro-industrial estadounidense no tiene posibilidades de reaprovisionarlo rápidamente.


EL "METODO TRUMP" HA LLEGADO A SU LÍMITE


Hasta ahora, el autor de The Art of the Deal siempre había logrado imponer su voluntad a sus interlocutores, tanto tratándose de negociaciones comerciales como en el plano político. Pero la "hipérbole verídica" no funciona con Irán. Por mucho que Trump pregone que él es el vencedor, es Teherán quien está imponiendo sus condiciones.


En el caso de Irán, la hipérbole trumpiana suena a fanfarronada. En la situación actual, Washington ya no puede amenazar con una escalada y es Teherán quien amenaza. El 22 de marzo, Trump trató de poner fin a la guerra… antes de que el Pentágono se quede sin municiones. Amenazó con bombardear las centrales eléctricas iraníes si los Guardianes de la Revolución no reabren el estrecho de Ormuz [7], pero Teherán le respondió inmediatamente comunicándole su propio plan de escalada: bombardear el sistema eléctrico de Israel –cuyos planos publicó– y arremeter contra las empresas de la región que tengan accionistas estadounidenses [8]. Sin demora, Donald Trump dijo públicamente que estaba negociando con Teherán, agregó que "allá" todos los dirigentes sabían que sus vidas pendían de un hilo si no negociaban y dio un plazo de 5 días para concretar sus "conversaciones" [9].


Teherán reaccionó desmintiendo la existencia de tal negociación y reiterando cómo planeaba responder en caso de escalada [10]. Donald Trump tuvo que morderse la lengua y anunciar que postergaba el plazo que había fijado.


Iran no se ha dejado amedrentar. Atacó dos instalaciones de las empresas Aluminium Bahrain y Emirates Global Aluminium. Ante la amenaza de Trump de destruir sus centrales eléctricas, Teherán atacó varias empresas cuyos accionistas más importantes son estadounidenses.


Ahora, ante el bombardeo contra la universidad de Ciencias y Tecnología, situada en el noreste de la capital iraní, y contra otro centro de enseñanza superior, Teherán advirtió que su respuesta militar estará dirigida contra las universidades estadounidenses que tienen sucursales en los países del golfo Pérsico, como Texas A&M University, en Qatar, y la New York University, en Emiratos Árabes Unidos. Y cuando Estados Unidos, o Israel, bombardeó un puerto iraní en el estrecho de Ormuz, Teherán hizo saber que el portaviones USS Abraham Lincoln será atacado en cuanto se ponga a tiro.


En suma, ante cada nueva agresión, los Guardianes de la Revolución responden atacando nuevos objetivos estadounidenses y han amenazado, uno a uno, todos los intereses de Estados Unidos en el Medio Oriente. Hasta ahora, nadie había luchado de esta manera y esta es la lección que nos da una gran civilización: diga lo que diga la propaganda israelí, Irán no ha practicado nunca el terrorismo contra civiles. Pero ha asimilado la "globalización" y ahora ataca los intereses de Estados Unidos, donde quiera que se encuentren.


El presidente Trump se ha metido en un callejón sin salida. Sus bravatas pueden distraer a sus oyentes, pero el fuego iraní lo persigue. Su única escapatoria, la aniquilación de toda una civilización, es algo que ningún dirigente puede asumir.


ISRAEL, ATRAPADO EN SU PROPIA TRAMPA


Israel se halla en la misma situación que Estados Unidos. No está en condiciones de responder a la escalada iraní. Sus ejércitos están exhaustos después de su agresión atroz contra la población de la franja de Gaza, donde no vacilaron en perpetrar un genocidio. Desde entonces, han seguido arremetiendo contra los libaneses, contra los sirios, los iraquíes y los yemenitas.


Para Israel, el desafío es más de orden humano que material. El régimen israelí necesita hombres, pero una movilización militar masiva puede afectar gravemente su economía. Israel lo puede todo, pero no al mismo tiempo.


Numerosos comentaristas comienzan a preguntarse cómo acabar con la resistencia del pueblo iraní. ¿Seguir la “solución” del presidente estadounidense Truman contra Japón? ¿Utilizar contra Irán una o dos bombas atómicas? Eso sería perpetrar el crimen supremo. Por el momento, la discusión se orienta hacia cómo reaccionaría el mundo. ¿Sería posible que Israel escapara, una vez más, a sus responsabilidades?


Por otro lado, la derrota podría poner en tela de juicio la existencia misma de Israel. Eso dificulta que la oposición israelí logre sacar del poder a Benyamin Netanyahu. Es por eso importante que todos los que quieren evitar la catástrofe puedan garantizar a la oposición israelí que puede liberar el país de su actual gobierno fascista y finalmente acatar el derecho internacional que Israel nunca respetó.


Notas:


[1] "מדוע חוסל קסטנר" (en español, "¿Por qué fue asesinado Kastner?"), Nadav Kaplan, Steimatzky publishing, 2024.


[2] "Netanyahu y el nazismo", por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de septiembre de 2025.


[3] "El golpe de Estado de los straussianos en Israel", por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de marzo de 2023.


[4] "La 'Conferencia por la Victoria de Israel' realizada en Jerusalén, una amenaza para Londres y Washington", por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de febrero de 2024.


[5] "Después del 'Gran Israel', Netanyahu quiere una 'súper Esparta' y 'terminar el trabajo en Gaza' ", por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 30 de septiembre de 2025.


[6] "Después de Ucrania, ¿negociación con Irán?", por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de marzo de 2025.


[7] "@realDonaldTrump", Truth Social, 22 de marzo de 2026.


[8] "Los 4 blancos prioritarios de Irán en caso de escalada", Información 5111, Voltaire Internacional, Nº168, 27 de marzo de 2026.


[9] "@realDonaldTrump", Truth Social, 23 de marzo de 2026.


[10] "A Toothless Iran? Missile and Drone Strikes Show It Can Still Inflict Pain", Nicholas Kulish, Helene Cooper, Isabel Kershner y Erika Solomon, The New York Times, 29 de marzo de 2026.