Versos extraídos de El
payador perseguido,
de Atahualpa Yupanqui
Los piones forman versos
con sus antiguos dolores.
Después viene los
señores
con un cuaderno en la
mano,
copian el canto paisano
y presumen de escritores.
La vanidá es yuyo malo
que envenena toda la
huerta,
es preciso estar alerta
manejando el azadón,
pero no falta el varón
que la riega hasta en su
puerta.
Aunque canto en todo
rumbo
tengo un rumbo preferido,
siempre canté
estremecido
las penas del paisanaje,
la explotación y el
ultraje
de mis hermanos queridos.
Debe trazar bien su melga
quien se tenga por
cantor,
porque sólo el impostor
se acomoda en toda
huella.
Que elija una sola
estrella
quien quiera ser
sembrador.
El cantor debe ser libre
pa desarrollar su cencia,
sin buscar la convenencia
ni alistarse con
padrinos.
De esos oscuros caminos
yo ya tengo la
experiencia.
Yo no canto a los tiranos
ni por orden del patrón.
El pillo y el trapalón
que se arreglen por su
lado
con payadores comprados
y cantores de salón.
El estanciero presume
de gauchismo y
arrogancia,
él cree que es
extravagancia
que su peón viva mejor,
más, no sabe ese señor
que por su peón tiene
estancia.
