Algún día, grande y
glorioso, la gente ordinaria de este país alcanzará finalmente su
más ferviente deseo, y la Casa Blanca será ocupada por un imbécil
total.
Oír a alguien hablar de
amor por su país, es señal de que espera que se le pague por
ello.
La democracia es el arte
y la ciencia de dirigir el circo desde la jaula de los monos.
Idealista es quien, al
comprobar que las rosas huelen mejor que el repollo, concluye que
también harán mejor sopa.
La única emoción
permanente del conformista es el miedo: el miedo a lo desconocido, a
lo complejo e inexplicable. Lo que quiere por encima de todo es
seguridad.
No es el materialismo la
principal maldición del mundo, como enseñan los clérigos, sino el
idealismo. Los hombres se meten en terribles problemas tomando demasiado en
serio sus visiones y alucinaciones.
Nueve de cada diez veces,
en las artes como en la vida, no hay en realidad verdad por
descubrir, sino error que exponer.
La más costosa de todas
las locuras es la de creer apasionadamente en lo que palpablemente no
es verdad, que es la principal ocupación de la humanidad.
La teoría parece ser
que, mientras alguien fracasa, es uno de los hijos de dios,
pero si tiene éxito es que ha caído en las garras del diablo.
Morir por un ideal es
indiscutiblemente noble. ¡Pero cuánto más noble sería si se
muriera por ideales verdaderos!
Creo que todo gobierno es
malo, y que tratar de mejorarlo es en gran medida una pérdida de
tiempo.
La moralidad es la teoría
de que todo acto humano debe ser correcto o incorrecto, y de que el
99% de ellos son incorrectos.
Odio todos los deportes
tan rabiosamente como a quien le gusta el deporte odia el sentido
común.
