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22 marzo, 2025

Reducida a escombros, el peligro acecha por doquier en Rafah — Ruwaida Amer

 




The Electronic Intifada – 22/03/2025


Amal Kassab perdió a su hijo Ahmad, de 18 años, en un ataque militar israelí el 19 de enero, el primer día del llamado alto el fuego de enero.


Ahmad había partido del campamento de al-Mawasi, al oeste de Khan Yunis, donde la familia había buscado refugio, para comprobar cómo estaba su casa en Rafah.


“Se despidió y me dijo que nos veríamos en Rafah. Me pidió que esperara su llamada para contarme cómo estaba la casa, si estaba bien o destruida”, dijo Amal durante una entrevista en febrero. “Lo esperé”.


Ahmad nunca llamó.


En cambio, su madre corrió al Complejo Médico Nasser después de que un amigo le comunicara que Ahmad estaba herido. Al llegar, su esposo le dijo que Ahmad había sido martirizado y que rezara por él.


“Este es un ejército cobarde que mata a nuestros hijos”, dijo Amal. “Nunca perdonaré al mundo que haya guardado silencio sobre nuestra matanza”.


El ejército israelí está fuertemente concentrado a lo largo y alrededor del corredor de Filadelfia, la zona que bordea la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto.


Y aunque Israel puso fin unilateralmente al alto el fuego esta semana, en realidad sus militares nunca se retiraron. De hecho, el temor a la continua presencia del ejército israelí en la zona de Filadelfia, donde cerca del 90 % de los barrios han sido total o parcialmente destruidos, ha hecho que los residentes desplazados duden en regresar a la zona o al centro de Rafah.


Hasta el 1 de marzo, según las autoridades locales, más de 40 personas habían muerto en Rafah desde que entró en vigor el alto el fuego el 19 de enero y antes de que Israel lo rompiera.


Ahmad al-Soufi, alcalde de Rafah, dijo que toda la ciudad es una zona de desastre y que, como todavía hay francotiradores presentes, muchos simplemente ni siquiera han intentado regresar a casa.


“La vida es inexistente en Rafah por varias razones, entre ellas la presencia del ejército israelí y las numerosas zonas peligrosas de la ciudad. Los ciudadanos no pueden llegar a sus zonas de forma segura y pocos regresan por miedo a los francotiradores israelíes”, declaró al-Soufi.


Una zona fantasma


Reem Shalouf, de 35 años, también intentó regresar a casa en cuanto entró en vigor el alto el fuego. Sin embargo, la devastación en su zona era tan grande que, de haberlo sabido, dijo, ni se habría molestado.


Salí corriendo como una niña de diez años el día que anunciaron el alto el fuego. Dos días después, me fui.


Mientras se dirigía hacia allí, la gente gritaba advertencias sobre el peligro potencial que representaban las municiones sin explotar, los escombros que caían y los francotiradores del ejército israelí.


“Vi un panorama fantasma, no una zona residencial”, dijo Reem. “No quedaban vestigios de referencia, sólo montones de escombros por todas partes”.


La hija de 8 años de Reem, Lara, le había pedido que le trajera una muñeca que su padre le había regalado para su cumpleaños, un mes antes de que comenzaran los ataques israelíes en octubre de 2023. Sin embargo, al acercarse a su vecindario, supo de inmediato que nunca encontraría el juguete de su hija.


“Regresé a Mawasi Khan Younis conmocionada y todavía estoy devastada por lo que vi”, declaró Reem a The Electronic Intifada. “Me duele el corazón, al igual que a muchos residentes de la ciudad”.


Por ahora ha decidido esperar en Khan Younis con sus tres hijos.


Con Israel reanudando su genocidio en Gaza dos meses después de acordar un alto el fuego, cuándo podrá regresar es algo que sigue estando totalmente en el aire.


Los daños en Rafah son enormes y se necesita una reconstrucción masiva antes de que la ciudad esté en condiciones de ser recuperada. El alcalde al-Soufi afirmó que la ciudad necesita 150.000 viviendas para quienes perdieron sus hogares, así como el equipo necesario para la limpieza y la reconstrucción.


“También hay una grave escasez de equipos y maquinaria pesada que ayudan a los trabajadores municipales a retirar escombros, abrir calles y restablecer servicios básicos como el agua, la infraestructura está completamente destruida”.


Al-Soufi dijo que son estas y otras necesidades las que lo han llevado, junto con otros palestinos, a pedir a los gobiernos extranjeros y a las agencias de ayuda internacional que brinden alivio a la ciudad de Rafah afectada por el desastre para que los ciudadanos puedan regresar.


“Estos ataques no nos disuadirán de seguir cumpliendo con nuestro deber hacia nuestra ciudad y nuestra gente. Seguiremos trabajando y devolveremos la vida a Rafah, cueste lo que cueste”, declaró el alcalde.


Ruwaida Amer es periodista en Gaza.







12 abril, 2024

GAZA. POCO QUEDA DE KHAN YOUNIS — Ruwaida Amer

 


THE ELECTRONIC INTIFADA – 12/04/2024

    Traducción del inglés: Arrezafe


La Universidad Al-Aqsa, en Khan Younis, es una de las muchas zonas de 
Khan Younis a las que Israel ha causado enormes daños. 
(foto: Ruwaida Amer)

Khaled Arqoub quedó estupefacto al contemplar su casa arrasada. Esta y los edificios colindantes fueron destruidos tras la entrada de las tropas y tanques israelíes en Khan Younis.


"Lo he perdido todo", nos dice Arquob.


Cuando Israel comenzó su invasión terrestre, Arquob dejó su casa y se dirigió a al-Mawasi, zona situada en el sur de Gaza. Regresó a Khan Younis cuando las fuerzas israelíes se retiraron hace unos días.


"Cuando volví a la ciudad, contemplé la tremenda destrucción. Nada había quedado intacto".


Su regreso coincidió con el Eid al-Fitr, que si bien debería ser una ocasión festiva, se ha tornado en un momento desgarrador para la población de Khan Younis y de otras partes de Gaza.


"La ciudad se ha vuelto gris, todo colorido ha desaparecido", dijo Arquob.


"No es un lugar apto para vivir. Pero volveremos. Pondré una tienda de campaña sobre los escombros de mi casa”.


Arquob señaló que las autoridades locales ya están tratando de despejar las calles de la ciudad y restablecer el suministro de agua. "Queremos que la ciudad vuelva a la vida", añadió.


"Un montón de escombros"


Najla Miqdad no podía dejar de llorar al ver la destrucción de su barrio.


El primer día de Eid, Najla viajó desde al-Mawasi, a donde se había mudado, a al-Amal, su barrio natal en Khan Younis.


"Vine aquí para inspeccionar mi casa –dijo– pero no encontré ninguna casa. No encontré nada. Sólo encontré destrucción. Fue como si un terremoto hubiera azotado la ciudad".


Su vecindario ahora ha cambiado tanto que se ha vuelto por completo irreconocible.


Destrucción total de Khan Younis. (Foto: Ruwaida Amer)


"Al lado nuestro había una farmacia y un mercado,  ahora ya no hay nada allí. Siento un gran dolor en mi corazón. Trabajamos duro durante muchos años para construir nuestra casa y quedó destruida en cuestión de segundos".


No obstante, Najla está decidida a reconstruir su vida en el mismo barrio. "No hay ningún otro lugar adonde ir", dijo.


Esta semana, durante el Eid, Salem al-Akhras se acercó a la ciudad e indicó que "todo cuanto la caracterizaba ha desaparecido".


Habló de un centro comercial llamado Golden. Aunque llevaba apenas un par de años en funcionamiento, era un lugar popular para hacer compras antes del Eid. "Ahora es sólo un montón de escombros".


Lo que más le sorprendió fue el centro de la ciudad, donde trabajaba en una tienda de ropa antes del ataque israelí. La tienda, como tantas otras cosas, ha quedado destruida.


"¿Cuántos aviones habrán bombardeado el lugar?" preguntó. "Parece como si hubiera sido alcanzada por una bomba nuclear".


Ruwaida Amer, periodista radicada en Gaza.



11 diciembre, 2023

El "sur seguro" de Gaza es ahora un cementerio — Ruwaida Amer

 


La Intifada Electrónica – 11/12/2023

   Traducción del inglés: Arrezafe


La ciudad de Hamad, uno de los complejos habitacionales más nuevos de Gaza, fue bombardeada recientemente por Israel. (Mohammed Talatene) (DPA)


La idea de que algunos lugares de Gaza son seguros es mentira. Una mentira peligrosa ya que ha obligado a la gente a abandonar sus hogares.


Más de 1,8 millones de personas están ahora desplazadas. Todos huyen de la muerte.


Los padres intentan salvar a sus hijos del horror de los constantes bombardeos. La gente se aferra a la pequeña esperanza que queda de que la guerra termine pronto.


En Khan Younis, en el sur de Gaza, los temores empeoraron después de que Israel comenzó su invasión terrestre e intensificó el bombardeo de la ciudad. Esperábamos que se prolongara la breve tregua de finales de noviembre.


La guerra regresó abruptamente.


Tras la tregua, el bombardeo de Khan Younis fue especialmente intenso.


Había mártires por todas partes.


En el aire flotaba un olor a misiles.


El ruido de las ambulancias no cesaba.


Fue como si la ciudad se hubiera incendiado de repente.


El ejército israelí comenzó a ordenar a la gente de la zona oriental que abandonaran sus hogares.


Eso significó acudir a escuelas y hospitales que ya estaban colmados. Algunas personas no pudieron encontrar dónde quedarse y ahora están en las calles.


Pesadilla


En las primeras etapas de esta guerra, Israel describió a Khan Younis como una zona segura. Ahora todos aquí están sufriendo una pesadilla de la que no pueden escapar.


"Al comienzo de la tregua sentimos que podíamos respirar un poco y dormir sin escuchar los sonidos de los aviones de combate y los drones", dijo Maryam al-Sayed desde al-Qarara, al este de Khan Younis. "Mis tres hijos pudieron dormir y empezaron a salir a la calle sin preocupaciones. Pero tras la tregua, cuando el ejército israelí empezó a amenazar la ciudad de Khan Younis, sentí mucho miedo. La mañana del primer día después de la tregua sentí que iba a morir en cualquier momento. Abracé a mis hijos y nos sentamos en una habitación. Escuché a los vecinos decir que el ejército quería que abandonáramos nuestras casas. Hablé con mi marido y me dijo: '¿Adónde vamos? Dormiremos en casa esta noche y mañana por la mañana buscaremos otro lugar'."


"Fue una noche muy difícil", añadió. "El bombardeo a nuestro alrededor no cesó ni por un momento. Escuché el fragor del ejército combatiendo con la resistencia palestina. Al parecer Israel estaba intentando entrar en la ciudad de Khan Younis en tanques. Intenté tranquilizar a mis hijos y distraerlos del sonido del bombardeo hasta que pasaron las lentas horas de la noche. Cuando salió el sol, mi marido me dijo que había encontrado un lugar con uno de sus parientes al oeste de Khan Younis y me pidió que preparara algunas cosas. Nos trasladamos allí y horas más tarde supimos que los tanques habían comenzado a acercarse a la ciudad de Khan Younis".


A la orden de evacuar las zonas al este de Jan Yunis le siguieron más órdenes. Unos días después de que terminara la tregua, Israel ordenó a la población del centro de Khan Younis que abandonaran sus hogares.


Los residentes de Khan Younis tuvieron que llevar a hombros las pertenencias que llevaban consigo.


Las escuelas y hospitales tuvieron que acoger a más personas desplazadas. Como el agua potable era extremadamente escasa, aumentó el riesgo de propagación de enfermedades.


También se ordenó la evacuación de los residentes de la ciudad de Hamad, una de las urbanizaciones más nuevas de Gaza.


Tras la orden de evacuar, Israel bombardeó esa zona.


"Nunca podré olvidar la escena en la que seis torres fueron destruidas y cayeron al suelo", dijo Yasser Fares, que vivía en la ciudad de Hamad. "En las horas posteriores al bombardeo, no quedaba mucha gente en la ciudad. Todos salimos a buscar un lugar donde refugiarnos".


Algunos de sus familiares fueron a al-Mawasi, una zona al oeste de Khan Younis, y levantaron una tienda de campaña.


"Si no morimos por los bombardeos, moriremos de frío, hambre y sed", afirmó. "No existe refugio. Gaza no puede hacer frente a una guerra tan atroz y violenta".


Yasser Fares y su propia familia acudieron a una escuela dirigida por la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA). "La escuela tiene miles de personas desplazadas", dijo. "No podemos dormir ni descansar. Pero nos vemos obligados a afrontar esta trágica situación. Haremos cualquier cosa por la seguridad de nuestros hijos, aunque ningún lugar sea seguro. El "sur seguro" se ha convertido en nuestro cementerio".


Ruwaida Amer es periodista radicada en Gaza.