Piensa mal. Ahora, piensa peor aún.
Retuércelo hasta que parezca mentira.
Añádele una forzada vuelta de tuerca más.
Toma la conclusión y estruja los pormenores.
Cuando llegues a lo inaudito,
vuelve a pensar mal,
vuelve a retorcerlo,
añádele toda la maldad imaginable.
Te has quedado corto.
