Trampantojos que se derrumban y no pueden esconder la realidad de miseria material y moral de un país que quiere arrastrarnos a todos al abismo. Salud!
La cultura dominante (la de los explotados y oprimidos es la cultura dominada y ninguneada), esa cultura que defiende sin falta los intereses materiales y espirituales de la clase dominante, está consiguiendo que “la mayoría social” perciba la ficción como realidad y, lo que es peor, la realidad como una ficción fabricada por los malos de la película: las minorías permanentemente descontentas, conspiranoicas o directamente “antisociales, radicales, subversivas y terroristas”. De modo y manera que la clase hegemónica que practica la explotación y opresión, sutil o violenta de esa mayoría social, ha logrado que sus víctimas no perciban la realidad de los hechos sino que abracen el propagandístico relato ficticio del verdugo. Como escribe Caitlin Johnstone: “Oponerse a las injusticias y los abusos del imperialismo sionista, es interactuar con los mecanismos de la humanidad por convertirse en una especie consciente”.
La clase hegemónica no cesa de renovar sus trampas y de hacer creer a la clase oprimida que caer en ellas es lo mejor que le puede suceder. Hay que denunciar y desmantelar esas trampas una por una. Muchos granitos de arena pueden gripar el motor de la hegemonía y potenciar ese otro al que Marx denominó motor de la historia. Oponerse, oponerse en todo momento con todas nuestras fuerzas y conciencia, que en eso consistió siempre el grito de "patria o muerte".
Trampantojos que se derrumban y no pueden esconder la realidad de miseria material y moral de un país que quiere arrastrarnos a todos al abismo.
ResponderEliminarSalud!
La atroz y esperpéntica apoteosis del sistema capitalista.
EliminarSalud!
La cultura dominante (la de los explotados y oprimidos es la cultura dominada y ninguneada), esa cultura que defiende sin falta los intereses materiales y espirituales de la clase dominante, está consiguiendo que “la mayoría social” perciba la ficción como realidad y, lo que es peor, la realidad como una ficción fabricada por los malos de la película: las minorías permanentemente descontentas, conspiranoicas o directamente “antisociales, radicales, subversivas y terroristas”. De modo y manera que la clase hegemónica que practica la explotación y opresión, sutil o violenta de esa mayoría social, ha logrado que sus víctimas no perciban la realidad de los hechos sino que abracen el propagandístico relato ficticio del verdugo. Como escribe Caitlin Johnstone: “Oponerse a las injusticias y los abusos del imperialismo sionista, es interactuar con los mecanismos de la humanidad por convertirse en una especie consciente”.
ResponderEliminarSalud y comunismo
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La clase hegemónica no cesa de renovar sus trampas y de hacer creer a la clase oprimida que caer en ellas es lo mejor que le puede suceder. Hay que denunciar y desmantelar esas trampas una por una. Muchos granitos de arena pueden gripar el motor de la hegemonía y potenciar ese otro al que Marx denominó motor de la historia. Oponerse, oponerse en todo momento con todas nuestras fuerzas y conciencia, que en eso consistió siempre el grito de "patria o muerte".
EliminarSalud y comunismo
★
¿Esto es ya (todavía) "lo normal"?
ResponderEliminarEl coloso siempre tuvo los pies de lodo, pero cada vez tiene menos recursos para ocultarlo.
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